La perfección negativa del Estado español
✍️ Germán Gorraiz Lopez– Analista
Madrid (ECS).- El Establishment del Estado español estaría formado por las élites financiera-empresarial, política, judicial, militar, jerarquía católica, universitaria y masa media del Estado español, herederos naturales del legado del General Franco que habrían fagocitado todas las esferas de decisión (según se desprende de la lectura del libro «Oligarquía financiera y poder político en España» escrito por el ex-banquero Manuel Puerto Ducet).
Dichos lobbys de presión estarían interconectadas mediante una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses económicos y amalgamada por la defensa a ultranza del Régimen del 78 y de la «unidad indisoluble de España» y habrían convertido al Estado español en una distopía de naturaleza no ficticia (Tardofranquismo).
Existe el Tardofranquismo judicial?
El Tardofranquismo judicial tendría a la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo como brazos ejecutores, a los jueces Lamela y Llarena como su más destacados peones y al juez Marchena como Sumo Sacerdote de unos tribunales que estarían controlados por el llamado «clan de los políticos» en palabras del ex-Presidente de Sala del TS, Ramón Trillo, descollando la Presidenta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Concepción Espejel, condecorada en su día por la Presidenta del PP de Castilla la Mancha, María Dolores de Cospedal.
Agravio comparativo en el caso Rosell
El auto firmado por la Sala 2ª de la Audiencia de Navarra en el que resuelve mantener en libertad a los 5 miembros de la Manada (condenados a 9 años de prisión y sin sentencia firme) al argumentar que «lo que en ningún caso puede perseguirse con la prisión provisional son fines punitivos o de anticipación de la pena con el atenuante de haber pasado en prisión provisional cerca de 2 años» y concluye con «la aplicación del principio «favor libertatis» (a favor de la libertad) que «impele a la elección y aplicación de la norma menos restrictiva de la libertad».
Ello supuso un agravio comparativo con el caso del ex Presidente del Barça, Rosell, acusado de «blanqueo de capitales» y «pertenencia a organización criminal», con total ausencia de seguridad jurídica al ser rechazados los argumentos de sus abogados de «ausencia de indicios de criminalidad» por la Fiscalía del Estado, cuya primera misión es «velar por la seguridad jurídica de los ciudadanos de España».
La perfección negativa del Estado español
Dicho caso habría concluido con la puesta en libertad del exPresidente Rosell al no haberse podido probar la existencia de dichos delitos tras casi 2 años de prisión preventiva y serle negada la petición de libertad provisional en 13 ocasiones, de lo que se deduce que la actuación de la Juez Lamela y la Fiscalía perseguiría como último objetivo «criminalizar a Rosell por su condición de ex-Presidente del Barcelona FC como entidad díscola y refractaria al mensaje del establishment dominante del Estado español».
Todo ello representaría un auténtico ejercicio de «terrorismo jurídico» que en cualquier país democrático finalizaría con la inhabilitación de la Juez Lamela al haber demostrado en sus actuaciones una evidente falta de equidad en la aplicación de la prisión provisional y un absoluto desprecio a la presunción de inocencia, elementos todos ellos constituyentes de la llamada «perfección negativa», término empleado por el novelista Martín Amis para designar «la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal».
Se está gestando un nuevo 15-M en España?
La crisis económica en España fue el motor de una rebelión social autodenominada movimiento 15-M. Una rebelión que sembró la esperanza del cambio en el plano político.
✍️ Germán Gorraiz López– Analista
Madrid (ECS).- Según datos del portal inmobiliario Idealista, la vivienda en la Comunidad madrileña se habría encarecido un 5.6% debido a la falta de nuevas construcciones y a la alta demanda. Así, en 2023, el número de nuevas viviendas construidas en Madrid fue de una 6.000, insuficiente a todas luces para satisfacer una demanda anual estimada en 15.000 unidades.
Respecto a la vivienda de alquiler, la proliferación de los pisos turísticos ha provocado una escasez alarmante de oferta de vivienda así como una escalada brutal del precio de los alquileres. Ello condenará al 50% de las familias demandantes de nueva vivienda a vivir fuera del área metropolitana, en otros pueblos de la Comunidad o en provincias limítrofes así como verse obligados en muchos casos a vivir hacinados en inmundas viviendas de la capital madrileña.
Como respuesta a la alarmante escasez de oferta de vivienda poblacional, asistimos a una masiva manifestación por las calles madrileñas atendiendo a la convocatoria del Sindicato de Inquilinas y de otros 39 colectivos por la vivienda, movimiento trasversal de denuncia de la vergonzosa situación de la vivienda y que por efecto mimetico se extenderá a todos los rincones de la Península.
Ello podría ser el germen de un nuevo 15-M que enarbolará la bandera del desencanto de una población hastiada por la corrupción imperante en el Bipartidismo PPSOE así como por la ausencia de medidas de choque para solucionar los problemas básicos de una ciudadanía que contempla atónita la proximidad de la pobreza y el incremento de la desigualdad social.
Abdicación o Golpe de Estado en Marruecos?
✍️ Germán Gorraiz López, Analista de ECS
Madrid (ECS).- Mohamed VI sería un monarca virtual que ya no controlaría las palancas del poder en el país y que sólo tendría un control nominal sobre el ejército, las fuerzas de seguridad o los servicios de inteligencia del estado, con lo que dada su precaria salud, no sería descartable la abdicación del Mohamed VI y su sustitución por su hermano, el Príncipe Moulay Rachid o un golpe de mano contra el monarca alauita.
¿Intenta Netanyahu alargar la guerra en Gaza hasta la victoria de Trump?
La Primavera árabe
La llamada Primavera árabe que tuvo su detonante en Túnez y se extendió por mimetismo al resto de países árabes del arco mediterráneo durante el trienio 2010-2013, sería la primera oleada de protestas laicas y democráticas del mundo árabe en el siglo XXI, movimiento popular sin precedentes caracterizado por la exigencia de libertades democráticas frente a regímenes corruptos y dictatoriales y la mejora de las condiciones de vida de una población sumida en una pobreza severa y un desempleo estratosférico, contando además en el caso de Túnez y Egipto con el apoyo del Ejército.
Con dicha revolución asistimos a la llegada a los países árabes del arco mediterráneo de la Tercera Ola mundial de transiciones a la democracia, iniciada en 1974 en Portugal con la Revolución de los Claveles y finiquitada en en la década de los 90 con la tardía democratización de los países post-soviéticos y de Sudáfrica, quedando Argelia y Marruecos como islotes autocráticos en un océano de democracias populares.
Desafección de la población hacia la Monarquía
Con una fortuna estimada en 5 mil millones de euros, Mohamed VI habría instaurado un régimen Presidencialista en el que a pesar de su apariencia de democracia multipartidista, la libertad de prensa sería inexistente y todos los poderes seguirían en manos de los testaferros colocados en puestos clave por la monarquía en un país corroído por la corrupción.
Asimismo, a pesar de su importante crecimiento económico, Marruecos estaría lastrado por la severa dependencia energética, el imparable gasto en armamento y las crecientes desigualdades entre los entornos rurales y urbanos. Así, según un estudio hecho público por el oficial Alto Comisariado del Plan (HCP), Marruecos contaría con 1,6 millones de personas en situación de pobreza absoluta, el 79,4 % de las cuales viven en el mundo rural que representa casi el 40% de la población marroquí, por lo que el deterioro vertiginoso de la economía rural agravado por la ruina y destrucción causadas por terremotos, sequías e inundaciones, estaría larvando un posible incremento de la tensión social y el estallido de protestas populares que por efecto mimético se extenderían a las principales ciudades del Reino alauita.
Abdicación o Golpe de mano blando?
Las ausencias prolongadas del monarca alauita, habría provocado la desafección del Estado profundo hacia el monarca ausente y facilitado la gestación de un Estado paralelo integrado por los altos mandos del Ejército, Fuerzas de Seguridad y los Servicios de Inteligencia, conocido como Majzén. Así, en la actualidad, Mohamed VI sería un monarca virtual que ya no controlaría las palancas del poder en el país y que sólo tendría un control nominal sobre el ejército, las fuerzas de seguridad o los servicios de inteligencia del estado, con lo que dada su precaria salud, no sería descartable la abdicación del Mohamed VI y su sustitución por su hermano, el Príncipe Moulay Rachid o un golpe de mano contra el monarca alauita.
En el supuesto de no aceptar Mohamed VI la abdicación, la siguiente fase sería la implementación de una revolución de colores que consistiría en asonadas populares en las principales ciudades marroquíes que vendrían acompañadas de saqueos y violentos desórdenes con el objetivo confeso de provocar la asunción del protagonismo de las fuerzas armadas en forma de un «golpe blando militar» cuya paternidad sería atribuible al Majzén.
Dicho golpe postmoderno contaría con las bendiciones de la Administración Biden y significará el finiquito de la monarquía alauita y la condena al exilio de Mohamed VI en Paris tras la instauración de una Junta Militar presidida por el General de División, Mohamed Berid, quien siguiendo las indicaciones de EE.UU, iniciará contactos con Argelia y el Frente Polisario para intentar alcanzar un acuerdo de Paz y proceder al diseño de la nueva cartografía del Sáhara Occidental.
Así, la doctrina de la Administración Biden para el arco árabe-mediterráneo, consistiría en la implementación de «golpes virtuales o postmodernos» en los países de la zona (siguiendo la estela de Egipto y Tunez), con el objetivo inequívoco de instaurar regímenes militares presidencialistas en el marco del nuevo escenario geopolítico mundial surgido tras el retorno al endemismo recurrente de la Guerra Fría entre EE.UU y Rusia, quedando Argelia y Marruecos como portaaviones continentales de Rusia y EE.UU respectivamente.
Por qué los casos de Escocia, Groenlandia, Alto Adige, Cataluña, Somaliland, Bougainville, Bangsamoro Mindanao y Åland no tienen nada que ver con el caso del Sáhara Occidental
✍️ Ahmed Omar, Campamentos de Refugiados Saharauis
Madrid (ECS).- En el marco del derecho internacional, es importante diferenciar entre los procesos de autodeterminación que surgen de circunstancias internas específicas de una región y aquellos que tienen sus raíces en el colonialismo y en la ocupación extranjera, como es el caso del Sáhara Occidental. Aunque a menudo se mencionan otros ejemplos de regiones con aspiraciones de autonomía o independencia, como Escocia, Groenlandia, Alto Adige, Cataluña, Somaliland, Bougainville, Bangsamoro Mindanao y Åland, estas situaciones no tienen ninguna similitud con la situación saharaui. Cada uno de estos casos tiene un contexto único, y compararlos con el Sáhara Occidental es no solo inapropiado, sino también jurídicamente erróneo. El Sáhara Occidental es un territorio no autónomo que, conforme al derecho internacional, debe ser descolonizado a través de un proceso acordado por ambas partes bajo los auspicios de la ONU.
Los peligros de la partición: un enfoque imprudente para el conflicto del Sáhara Occidental
1. Escocia y el Reino Unido
Escocia es una nación constitutiva del Reino Unido, y su camino hacia un referéndum de independencia es el resultado de un proceso democrático y voluntario entre partes dentro de un estado soberano. El referéndum de 2014 fue acordado entre el gobierno británico y el parlamento escocés, sin intervención externa ni ocupación. En cambio, la situación del Sáhara Occidental es resultado de una ocupación militar por parte de Marruecos desde 1975, en violación de múltiples resoluciones de las Naciones Unidas. No hay un acuerdo consensuado entre el Frente POLISARIO, representante legítimo del pueblo saharaui, y Marruecos para la imposición de un régimen de autonomía.
2. Groenlandia y Dinamarca
Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, y ha negociado pacíficamente su autonomía con el gobierno danés. Aunque Groenlandia tiene el derecho de convocar un referéndum sobre la independencia, su relación con Dinamarca es el resultado de un proceso de autodeterminación negociado. En cambio, el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no descolonizado, reconocido como tal por la ONU, y cualquier solución debe basarse en un proceso de autodeterminación, que aún no ha sido implementado debido a la ocupación marroquí.
3. Alto Adige y Italia
Alto Adige (Sudtirol) es una región autónoma en el norte de Italia, con una gran población de habla alemana. Su estatus de autonomía fue negociado en 1972 tras tensiones entre Austria e Italia, y el acuerdo se alcanzó a través de la mediación de la ONU. No hay conflicto de ocupación o colonización en este caso. Comparar esta situación con la del Sáhara Occidental es completamente fuera de lugar, ya que no se trata de un territorio bajo ocupación militar, sino de una región con derechos autónomos acordados por las partes implicadas.
4. Cataluña y España
Cataluña es una región autónoma dentro de España, y sus intentos de independencia han sido gestionados dentro del marco constitucional español. A pesar de la fuerte demanda de una parte de la población catalana por la independencia, el conflicto es interno y ocurre dentro de un estado soberano. El caso saharaui, por el contrario, es un claro caso de descolonización inacabada, donde un estado extranjero (Marruecos) ha ocupado el territorio tras la retirada de la potencia colonial (España). La solución para el Sáhara Occidental no puede ser impuesta unilateralmente por Marruecos, ya que violaría el derecho internacional, específicamente el principio de autodeterminación.
5. Somalilandia y Somalia
Somalilandia se autoproclamó independiente de Somalia en 1991 tras el colapso del gobierno central somalí. Aunque ha disfrutado de una paz relativa y de una administración eficaz, no ha sido reconocida internacionalmente como estado independiente. Somalilandia es un ejemplo de una región que se separó tras un conflicto civil, pero no está relacionada con un proceso de ocupación extranjera o colonización, como es el caso del Sáhara Occidental. Además, Somalilandia no es un territorio no autónomo bajo la supervisión de la ONU, a diferencia del Sáhara Occidental.
6. Bougainville y Papúa Nueva Guinea
Bougainville, una región autónoma de Papúa Nueva Guinea, celebró un referéndum de independencia en 2019, como parte de un acuerdo de paz negociado tras años de conflicto. La situación en Bougainville fue el resultado de un conflicto interno, no de una ocupación colonial o militar. Este tipo de proceso negociado y consensuado es completamente diferente al del Sáhara Occidental, que se enfrenta a una ocupación extranjera que ignora las resoluciones internacionales.
7. Bangsamoro Mindanao y Filipinas
La región de Bangsamoro en Mindanao, Filipinas, ha alcanzado un acuerdo de autonomía con el gobierno filipino tras años de conflicto armado. Este acuerdo fue negociado entre las partes y ratificado por un referéndum. De nuevo, no se trata de un conflicto de colonización o ocupación, sino de un conflicto interno en un estado soberano. El Sáhara Occidental, por su parte, sigue siendo un territorio ocupado ilegalmente por Marruecos, y cualquier solución impuesta que no respete el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación no puede ser aceptada.
8. Åland y Finlandia
Åland es un archipiélago autónomo dentro de Finlandia con una población mayoritariamente de habla sueca. Su estatus de autonomía fue negociado tras un conflicto diplomático entre Suecia y Finlandia en los años 1920 y mediado por la Sociedad de Naciones. No es un caso de ocupación extranjera, y la autonomía fue acordada de forma pacífica y consensuada. El Sáhara Occidental, en cambio, es un territorio ocupado militarmente y en el que se niega al pueblo saharaui su derecho a decidir libremente su futuro.
El caso del Sáhara Occidental es único y requiere una solución justa basada en el acuerdo aceptado y firmado por las dos partes el Frente POLISARIO y Marruecos en el año1991.
El conflicto del Sáhara Occidental no puede ser equiparado a los ejemplos mencionados, ya que se trata de un territorio ocupado militarmente por Marruecos desde 1975, en violación del derecho internacional y de múltiples resoluciones de las Naciones Unidas. Los casos de Escocia, Groenlandia, Alto Adige, Cataluña, Somalilandia, Bougainville, Bangsamoro Mindanao y Åland son situaciones que surgieron de contextos internos o acuerdos consensuados entre las partes implicadas, sin la intervención de una ocupación extranjera.
El Sáhara Occidental, como territorio no autónomo, tiene derecho a la autodeterminación según el derecho internacional, y cualquier solución que no esté basada en el acuerdo alcanzado entre el Frente POLISARIO y Marruecos en 1991, que contempla un referéndum de autodeterminación, será simplemente una solución impuesta. Las soluciones impuestas históricamente no han llevado a una paz duradera, sino que han generado más conflictos y sufrimiento. Por lo tanto, una solución justa y duradera para el Sáhara Occidental debe respetar el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro, sin imposiciones externas ni falsas comparaciones.
¿Acaso la partición propuesta por el enviado personal del SGNU es una ejecución al plan de autonomía marroquí?
✍️ Ahmed Omar, Campamentos de Refugiados Saharauis
Madrid (ECS).- El plan de autonomía presentado por Marruecos para el Sáhara Occidental ha sido promovido durante años por Marruecos y sus aliados como la única solución «realista y viable» para resolver el conflicto. Sin embargo, la reciente propuesta de partición presentada por el enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas parece haberle dado un golpe mortal a esa iniciativa marroquí. ¿Es esta propuesta del enviado personal una sentencia de muerte para el plan de autonomía de Marruecos, dejándolo expuesto como una simple fachada vacía?
Los peligros de la partición: un enfoque imprudente para el conflicto del Sáhara Occidental
La intervención del enviado personal del secretario general es un revés importante para Marruecos, que ha dedicado tiempo y recursos incalculables para comprar apoyos internacionales y consolidar su propuesta como la única vía posible. A lo largo de los años, Rabat ha desarrollado una agresiva estrategia diplomática, invirtiendo en relaciones bilaterales y acuerdos económicos que, en muchos casos, se veía claro que fueron diseñados únicamente para obtener el respaldo a su plan de autonomía. Sin embargo, el hecho de que la más alta autoridad vinculada al conflicto, el enviado personal del secretario general de la ONU, sugiera una vía completamente diferente, deja claro que la propuesta marroquí nunca ha tenido un sustento sólido.
El rechazo implícito a la propuesta de autonomía por parte del enviado personal es, en sí mismo, un poderoso mensaje. Pone en entredicho el valor de un plan que Marruecos ha intentado imponer en la mesa de negociaciones y, en su lugar, resalta la necesidad de soluciones más justas y basadas en la realidad. Este enfoque reafirma lo que muchos han defendido durante décadas: que cualquier solución para el Sáhara Occidental debe basarse en el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, y no en un arreglo impuesto por la potencia ocupante.
El plan de partición propuesto también destaca el fracaso de Marruecos en su intento por resolver el conflicto bajo sus propios términos. A pesar de los numerosos esfuerzos diplomáticos, la comunidad internacional, representada por el enviado personal de la ONU, sigue considerando que las opciones sobre la mesa deben ser más inclusivas y reflejar la voluntad del pueblo saharaui. Esto socava profundamente la posición de Marruecos y desenmascara la realidad de que su propuesta de autonomía no ha sido más que un intento de consolidar su control sobre el territorio ocupado.
Esta situación plantea preguntas fundamentales: ¿es el plan de autonomía de Marruecos realmente una solución o simplemente una estrategia política diseñada para ganar tiempo y apoyo internacional? ¿Hasta qué punto puede seguir sosteniéndose un plan que ha sido rechazado tácitamente por el propio enviado personal del secretario general de las Naciones Unidas? Las respuestas a estas preguntas sugieren que el plan de autonomía ha llegado a un punto crítico, donde su viabilidad está hecha un cuento pasado.
Las desafortunadas derivas de Macron y Sánchez respecto al pueblo del Sáhara Occidental
Lo que resulta evidente es que la reciente propuesta del enviado personal de la ONU no solo es un golpe diplomático para Marruecos, sino que también pone de manifiesto que la comunidad internacional no está dispuesta a aceptar soluciones unilaterales que no respeten los derechos del pueblo saharaui. Marruecos puede haber corrido medio mundo en busca de apoyos, comprando voluntades y vendiendo una narrativa de estabilidad, pero la realidad es que el conflicto del Sáhara Occidental sigue vivo, y la legitimidad de cualquier propuesta debe estar fundamentada en el respeto a la autodeterminación.
En definitiva la propuesta de partición del enviado personal del secretario general de la ONU no solo pone en duda la validez del plan de autonomía marroquí, sino que lo expone como una solución vacía, diseñada para consolidar una ocupación y no para resolver un conflicto. Es, en muchos sentidos, una ejecución diplomática del plan marroquí, una bofetada a sus intentos de legitimar una solución injusta ante la comunidad internacional. Con este nuevo escenario, queda claro que el futuro del Sáhara Occidental deberá construirse sobre los principios del derecho internacional y el respeto a las aspiraciones del pueblo saharaui, no sobre los intereses políticos de la potencia ocupante.
«El hotel Kremlin»
El creciente descontento con las juntas militares que gobiernan en la región del Sahel.
Madrid (ECS).- ZAM publicó una investigación titulada «Hotel Kremlin», en la que tres periodistas de investigación africanos, Malick Sadibou Coulibaly, Ramdane Gidigoro y Rachid Zaid Combary, trabajaron de forma encubierta en Mali, Níger y Burkina Faso, respectivamente. La investigación pintó un panorama sombrío de la vida bajo lo que llamó dictaduras militares en la región del Sahel, especialmente en Mali, Níger y Burkina Faso.
Cuando las juntas militares tomaron el poder en Mali, Burkina Faso y Níger, denunciaron que los dirigentes civiles derrocados estaban en connivencia con su antigua potencia colonial, Francia, para explotar los recursos naturales. Tras estos golpes de Estado, que tuvieron lugar entre 2021 y 2023, los manifestantes protestaron izando banderas rusas y quemando banderas francesas.
Sin embargo, este informe de investigación sugiere que el apoyo a las juntas está disminuyendo debido al incumplimiento de sus promesas, así como a las duras tácticas empleadas por los mercenarios rusos contra la población civil y los países vecinos. Evelyn Groenink, coordinadora de ZAM, una plataforma de medios de comunicación holandesa, declaró: «Los primeros lemas, ‘Rusia fuera’, han aparecido en las paredes de la oficina rusa en Níger. Es una señal de que se está produciendo un debate».
En su investigación, Coulibaly, Gidigoro y Cambary constataron, en cambio, que las bajas civiles y militares están aumentando en los tres países. Coulibaly informó de que una de las morgues de Bamako está repleta y que un guardia le dijo que entre marzo y mayo se habían en esa morgue unos 200 cadáveres de civiles y militares. En las capitales de los tres países –Bamako, Niamey y Uagadugú– la paciencia se está agotando.
Un pacto sobre defensa y comercio
Para contrarrestar las sanciones regionales impuestas tras los golpes de Estado, los regímenes militares de Burkina Faso, Mali y Níger firmaron el 6 de julio un tratado de confederación sobre defensa mutua y comercio. Este acuerdo, conocido como la Alianza de los Estados del Sahel (AES), formalizó su salida del bloque económico de África Occidental (CEDEAO).
El acuerdo refleja un cambio en la dinámica regional, en el que los Estados miembros buscan estrechar vínculos con Rusia y distanciarse de la antigua potencia colonial, Francia. La confederación AES también se opone al neocolonialismo y ha expresado fuertes sentimientos anti-CEDEAO y anti-Francia.
Los habitantes de la región aplaudieron el acuerdo, pero éste no ha dado señales de traer prosperidad económica a la población de las tres fronteras. Según Coulibaly, la evidencia visible de prosperidad en Mali es evidente en la carretera hacia la ciudad de Kati, una guarnición a las puertas de Bamako.
La gran campaña ucraniana de reclutamiento e influencia en la región del Sahel
Represión de la disidencia
La investigación concluyó que los ciudadanos, los políticos de la oposición y los periodistas de los tres países se han vuelto más cautelosos a la hora de hablar en contra de las juntas militares. Han aumentado las denuncias sobre la represión de la oposición, los medios de comunicación y la disidencia pacífica.
El gobierno de Burkina Faso está acusado de recurrir a secuestros y desapariciones forzadas para silenciar a activistas de la sociedad civil y opositores políticos. También hay informes de que utiliza leyes de excepción para silenciar a los críticos y reprimir a la disidencia.
En Mali, la junta prohibió la cobertura mediática de los partidos políticos y suspendió sus actividades, lo que marcó una importante ofensiva contra la disidencia política.
En Níger, los informes recientes específicos son menos detallados, pero la tendencia general en la región sugiere patrones similares de represión y control sobre la oposición y los medios de comunicación.
El resentimiento contra Francia tiene sus raíces profundas en el fracaso de París a la hora de ayudar a sus gobiernos socios en sus luchas «antiterroristas«. Según las investigaciones, Rusia ha utilizado ese resentimiento para lanzar campañas de desinformación. «Las campañas promovieron simultáneamente el papel supuestamente exitoso de la fuerza paramilitar rusa Wagner en la lucha contra el terrorismo en Mali», según la investigación de ZAM. «Pero las brigadas rusas no han hecho más que empeorar la situación en el Sahel», añade ZAM.
Los combatientes de Wagner han sido vinculados a varias masacres de civiles en Mali, Níger y Burkina Faso. «En el norte de Mali, aterrorizan, violan y cometen atrocidades contra el pueblo de Azawad», concluyó Coulibaly.
Las desafortunadas derivas de Macron y Sánchez respecto al pueblo del Sáhara Occidental
✍️ Mahayub Sidina
Madrid (ECS).- En el momento en que el Alto Tribunal de la Unión Europea intenta hacer justicia y preservar, al mismo tiempo, algunos de los valores éticos y morales universales, la Comisión Europea, arrastrada por algunos Estados miembros, rema a contracorriente.
Después del inapelable, y sólidamente argumentado, pronunciamiento del Alto Tribunal, contra el saqueo ilegal de los recursos naturales del Sáhara Occidental, hemos asistido, estupefactos, a una cascada de comunicados, no exentos de desespero, por parte de la Comisión y varios países.
Los conocedores de los entresijos de dicha relación, basada en el chantaje, ven con preocupación semejante sumisión. Esto les hace preguntarse si ¿no estaríamos ante un posible contagio, de algunos países de la Europa democrática, por el gamberrismo del estado marroquí?
Todos los comunicados citados, empezando por Francia y España, insisten, al unísono, sobre “el carácter vital, indispensable, insustituible, ejemplar, modélico… y un sinfín de calificativos que no vienen al caso, de la cooperación y las relaciones con Marruecos”. Se ha pretendido, sin conseguirlo, eclipsar el verdadero motivo que provocó dicha reacción, desmesurada, en serie: el fallo de Alto Tribunal Europeo de Justicia del 4 de Octubre de 2024.
Aunque parezca surrealista, tantas alabanzas, a una relación tóxico-masoquista, si no son el síntoma de la enfermedad misma del majzén (el gamberrismo), albergan, al menos, una predisposición a contraerla como sacrificio a las deidades “de los recursos robados, la inmigración ilegal, el terrorismo, las drogas…etc.” Esto nos recuerda que, en algunas prácticas asiáticas, no muy antiguas, cuando fallece el esposo, la viuda es incinerada viva junto a sus restos mortales.
Volviendo al contexto, en que surge todo esto, da la impresión que los europeos, o algunos de ellos, buscan anticiparse a un gran seísmo político que se avecina en Marruecos. La probable desaparición prematura del rey Mohamed VI, que abriría un periodo de incertidumbre, no sería ajena a un movimiento, tan desproporcionado como torpe. Las imágenes, pasadas por muchos filtros, de las pocas apariciones del monarca han activado todas las alarmas. Por cierto, en la actualidad el rey no reina ni gobierna. Se limita a leer, de vez en cuando, un papel que el Májzen le prepara. Éste último está dominado por el aparato represivo y si desaparece el fantasma, que le otorga poder pero no legitimidad, es muy probable que el sistema sufra una implosión.
La supuesta «marroquinidad del Sáhara» que construyó Marruecos durante décadas, arrasada por el TJUE
Lo menos que se puede decir, del comportamiento de la Comisión y de algunos países miembros, es que es un insulto a la inteligencia del ciudadano europeo. Ni el Alto Tribunal, ni los saharauis, ni el resto de mundo, ni nadie les pidió revisar a la baja o suspender las relaciones con el régimen marroquí. Lo que, sí, se les pide es respetar el derecho internacional y aplicar rigurosamente la legislación europea en un territorio que nunca fue marroquí. Los subterfugios, destinados a desviar la atención del verdadero problema, no resisten ante las evidencias. En este caso, mirar al otro lado o optar por el método de la avestruz no es una opción.
Como no podía ser de otra manera, Europa es libre de mantener las mejores, o peores, relaciones con quién quiera, incluido con un estado gamberro que la chantajea en cada esquina. Sin embargo, lo que no es de recibo, sería confundir entre lo que es de Dios y lo que es del Cesar. Es mucho más que evidente que los recursos naturales del Sahara Occidental pertenecen, exclusivamente, al pueblo y no al ocupante marroquí o las bandas de ladrones que lo acompañan en el expolio.
Las desafortunadas derivas de Emanuel Macron y Pedro Sánchez, de pretender borrar al pueblo saharaui del mapa, no tendrán mucho recorrido. Gracias a su justa lucha, los pueblos europeos han logrado sobrevivir, en 1945, a la limpieza étnica del nacismo. Del mismo modo, los saharauis, con el estandarte de la justicia bien alto, desarticularan la trama de corte neonazi que busca aniquilarles, en pleno Siglo XXI.
Los peligros de la partición: un enfoque imprudente para el conflicto del Sáhara Occidental
✍️ Ahmed Omar, Campamentos de Refugiados Saharauis
Madrid (ECS).- El reciente informe presentado por el Enviado Personal del Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Staffan de Mistura, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en el que propone la partición del Sáhara Occidental, ha suscitado alarmas en toda la región. Esta propuesta representa un desarrollo profundamente preocupante que podría desestabilizar no solo el territorio del Sáhara Occidental, sino también la región más amplia del norte de África.
Históricamente, el estatus del Sáhara Occidental como un territorio no autónomo en espera de descolonización ha sido afirmado por una multitud de organismos internacionales, incluidas las Naciones Unidas y la Unión Africana. El fundamento legal que respalda el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación es inquebrantable, y ha sido reforzado por los recientes fallos del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que rechazan categóricamente las reclamaciones de Marruecos sobre el territorio.
Sin embargo, en desafío directo a estos precedentes legales, la propuesta de De Mistura sobre la partición busca legitimar una ocupación ilegal y contraviene el propio mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). Al promover la partición, De Mistura se alinea con un peligroso precedente establecido en 1976, cuando Marruecos y Mauritania intentaron dividir el Sáhara Occidental tras la invasión inicial de Marruecos al territorio. Este intento de partición no solo es un insulto al derecho internacional, sino que también corre el riesgo de consolidar aún más el statu quo, otorgando a Marruecos una mayor influencia mientras se marginan las aspiraciones legítimas del pueblo saharaui.

La partición, como solución, debe ser reconocida por lo que realmente es: una negación del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia. El conflicto del Sáhara Occidental no se trata simplemente de disputas territoriales; se trata de la descolonización de un pueblo que ha luchado durante décadas para recuperar su tierra y soberanía. Este plan de partición socava los principios fundamentales del derecho internacional y las numerosas resoluciones de la ONU que han pedido un referéndum para determinar el futuro del territorio.
Además, la partición amenaza con exacerbar las tensiones en una región ya frágil. El control militarizado de Marruecos sobre el Sáhara Occidental ha provocado graves violaciones de derechos humanos, la supresión de protestas pacíficas y la explotación de los recursos naturales de la región. Dividir el territorio llevaría a un aumento de la violencia y a una mayor militarización, lo que podría desbordarse hacia los estados vecinos y desestabilizar la región más amplia del Magreb.
El Frente POLISARIO ha dejado claro que cualquier intento de eludir el derecho a la autodeterminación, a través de la partición o cualquier otra idea, es completamente inaceptable. Tal como se destacó en su reciente comunicado, rechazaron categóricamente la propuesta de De Mistura, reafirmando su compromiso con la consecución de la independencia del pueblo saharaui y advirtiendo que el continuo desprecio por sus derechos podría llevar a la expansión de la guerra que ha estado en curso durante casi 4 años. El pueblo saharaui ha esperado demasiado tiempo por la justicia, y la partición solo prolongaría esta injusticia.
En apoyo a Rabat, España y Francia impulsan en la UE una declaración que desacredita al TJUE
« La partición tiene una historia problemática como mecanismo para resolver problemas de colonización y ocupación, que a menudo conduce al agravamiento de los conflictos y a una inestabilidad a largo plazo.
Aquí hay algunos ejemplos clave donde la partición no ha logrado ofrecer soluciones justas y duraderas:
1. Partición de India y Pakistán (1947)
La partición de la India británica en India y Pakistán es uno de los casos más infames de una solución fallida de partición. La decisión de dividir el territorio en líneas religiosas condujo a una de las migraciones masivas más grandes de la historia, con millones de hindúes, musulmanes y sijs huyendo de sus hogares en busca de seguridad en el recién formado Pakistán o India. La partición causó una violencia comunal generalizada, resultando en la muerte de entre uno y dos millones de personas. Además, el legado de la partición ha seguido alimentando las tensiones entre India y Pakistán, particularmente sobre la región de Cachemira, lo que ha llevado a múltiples guerras, una militarización continua y hostilidad entre las dos naciones con armas nucleares. Lejos de resolver el conflicto, la partición dejó una herida profunda en el subcontinente que sigue abierta hoy en día.
2. Palestina e Israel (1947)
El plan de la ONU para dividir Palestina en 1947, tras la retirada colonial británica, buscaba crear estados separados judíos y árabes. Esta decisión, sin embargo, sentó las bases para décadas de conflicto violento entre israelíes y palestinos. La guerra árabe-israelí inicial de 1948 desplazó a cientos de miles de palestinos, creando una crisis de refugiados que persiste hasta hoy. Las guerras subsiguientes y la ocupación de territorios palestinos por Israel han exacerbado la situación. La solución de dos estados, que fue la esencia del plan de partición, nunca se ha realizado completamente, y hoy en día, el conflicto en Palestina continúa con un genocidio en curso, donde los palestinos enfrentan una limpieza étnica, y la paz y estabilidad parecen inalcanzables.
3. Chipre (1974)
En 1974, tras un golpe de estado respaldado por Grecia y la posterior intervención militar turca, Chipre quedó efectivamente dividido en un sur controlado por los griegos y un norte controlado por los turcos. A pesar de numerosos esfuerzos diplomáticos para reunificar la isla, sigue dividida hasta el día de hoy. La partición ha creado un conflicto congelado, con la República Turca del Norte de Chipre solo reconocida por Turquía, mientras que el resto del mundo reconoce a la República de Chipre. Esta división no resuelta sigue afectando la política interna de Chipre y sus relaciones internacionales, particularmente dentro de la Unión Europea, de la cual solo la parte sur es miembro.
4. Vietnam (1954)
Tras la Primera Guerra de Indochina, los Acuerdos de Ginebra de 1954 dividieron Vietnam en el paralelo 17, con el norte bajo control comunista y el sur bajo un gobierno respaldado por Occidente. Esta partición estaba destinada a ser temporal, y la reunificación debía decidirse mediante elecciones nacionales. Sin embargo, las elecciones nunca se celebraron, y la partición finalmente condujo a la Guerra de Vietnam. El conflicto cobró millones de vidas, devastó el país y resultó en un Vietnam reunificado bajo control comunista en 1975. La partición de Vietnam es ampliamente considerada un fracaso, ya que simplemente pospuso el conflicto en lugar de resolverlo.
Lecciones para el Sáhara Occidental
Estos ejemplos históricos revelan que la partición suele ser una solución a corto plazo que no aborda los problemas subyacentes de colonización, ocupación y autodeterminación. La partición ha conducido a una violencia duradera, desplazamientos masivos y generaciones de conflicto no resuelto. El caso del Sáhara Occidental comparte muchas similitudes con estas particiones fallidas, particularmente en la forma en que intenta eludir las aspiraciones legítimas de un pueblo colonizado en favor de la conveniencia. En lugar de resolver el problema, la partición será el factor que alimentará el riesgo de inflamar las tensiones, profundizar la división y perpetuar el sufrimiento del pueblo saharaui.
La partición del Sáhara Occidental, como lo sugiere el Enviado Especial de la ONU, el Sr. Staffan de Mistura, seguiría una trayectoria similar. Envalentonaría al poder ocupante, Marruecos, para consolidar su control sobre la región, lo que llevaría a un mayor desplazamiento de los saharauis y a la militarización del conflicto. En lugar de paz, la partición traería más conflicto, como se ha visto en tantas otras regiones donde esta táctica ha sido intentada y ha fracasado.
Una solución sostenible para el Sáhara Occidental solo puede surgir del respeto al derecho internacional y al derecho a la autodeterminación, no mediante la resurrección de la fallida estrategia de la partición. El pueblo saharaui, al igual que los de India, Palestina, Chipre y Vietnam, merece la oportunidad de determinar su propio futuro, libre de ocupación, división e imposición externa.
El Frente Polisario rechaza categóricamente cualquier propuesta fuera del marco legal del Sáhara Occidental
El Frente Polisario confirma su negativa categórica a discutir cualquier propuesta o idea fuera del marco legal de la cuestión saharaui.
Bir Lehlu (ECS).- El Frente Polisario, en una declaración oficial de su buró permanente de la Secretaría Nacional, presidido por el Secretario General, Presidente de la República Saharaui, Brahim Ghali, anunció, en el contexto de la sesión informativa presentada ayer miércoles por el enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas al Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, durante la reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad, que la parte saharaui informó al enviado personal, durante su visita el pasado 3 de octubre, de manera categórica y decisiva, que no acepta ninguna propuesta o idea, ya sea de partición o de otro tipo, fuera del marco legal del conflicto del Sáhara Occidental.
El Frente Polisario recuerda que el Estado ocupante marroquí, tras su invasión militar del Sáhara Occidental el 31 de octubre de 1975, dividió el territorio del Sáhara Occidental con Mauritania el 14 de abril de 1976, en flagrante violación de los principios del Derecho internacional y del estatuto internacional y la integridad territorial del Sáhara Occidental como territorio sujeto a la descolonización.
