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22 mayo 2026
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URGENTE: Activista saharaui fue arrojado al océano por los capitanes marroquíes de su patera

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Por Hector Bujari

El Aaiún ocupado (ECS).- Lo que comenzó como un desesperado intento por sobrevivir a la persecución política y la asfixia económica en el Sáhara Occidental, ha terminado en una denuncia de desaparición y abandono de persona en aguas del Atlántico. El Uali Mohamed Fadel Lehbib ha denunciado formalmente la desaparición de su hermano, el reconocido activista Daha Mohemad Fadel Lehbib, asegurando que fue arrojado al mar por los responsables de la embarcación en la que viajaba hacia Canarias.

El fallecido activista Daha Mohemad Fadel Lehbib

Una travesía marcada por la tragedia

Daha partió el pasado jueves 7 de mayo desde la ciudad ocupada de Bojador con destino a Las Palmas. En la patera viajaban otras 62 personas de origen marroquí y de la región de África subsahariana. Según los cálculos de navegación, la llegada estaba prevista para el sábado; sin embargo, el silencio cayó sobre la familia Lahbib hasta el domingo, cuando lograron que un sobreviviente rompiera el hermetismo sobre la travesía. El testimonio recabado por la familia es escalofriante: según este pasajero, la embarcación arribó a las costas canarias, pero Daha nunca llegó a tierra firme. El testigo afirma que se produjo un altercado entre el activista saharaui, el capitán de la patera y el hermano de este último. En medio de la disputa, los responsables de la nave lo habrían lanzado por la borda, abandonándolo a su suerte en pleno océano.

La desaparición de Daha es el capítulo más oscuro en una vida dedicada a la causa saharaui. Tras haber sido preso político en 2010 por participar en el campamento de Gdeim Izik y protagonizar huelgas de hambre en El Guerguerat, el régimen marroquí lo había condenado a la marginación absoluta, impidiéndole estudiar o acceder a empleos legales. A sus 35 años de edad, la decisión de subirse a una patera no fue una elección, sino una vía de escape, por la asfixia económica que le impedía mantener a su hijo de apenas cuatro años.

Ante la gravedad de los hechos, El Uali Mohemad Fedal Lehbib ha hecho un llamamiento urgente a las autoridades españolas.

La familia exige que el Gobierno de España inicie de inmediato las averiguaciones pertinentes para:

● Esclarecer los testimonios de los 62 pasajeros que llegaron a las islas.

● Identificar y detener al capitán de la embarcación y a su cómplice.

● Activar protocolos de búsqueda o recuperación en la zona donde se produjo el presunto crimen.

Esta situación ha generado una profunda conmoción, no solo por la crueldad del relato, sino porque el caso de Daha Mohamad Fadal Lahbib sintetiza la doble desprotección del pueblo saharaui: la persecución política en su tierra ocupada por el régimen marroquí y la violencia mafiosa en las rutas migratorias.

La mirada está puesta ahora en las autoridades de Las Palmas y en el sistema judicial español, esperando que los testimonios de los otros 62 pasajeros permitan reconstruir la verdad y que este crimen en alta mar no quede sumergido en el olvido.

El Frente Polisario lamenta que España “ahonde” su error histórico al alinearse con Marruecos en el Sáhara Occidental

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Madrid (ECS).- El delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, criticó este viernes al Gobierno español por respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental y consideró que, lejos de corregir el “error garrafal” cometido hace 50 años con la retirada del territorio, ha profundizado en el sufrimiento del pueblo saharaui, informa Europa Press.

Durante un acto celebrado en el Congreso de los Diputados y organizado por Juezas y Jueces para la Democracia, Unión Progresista de Fiscales y la Asociación Pro-Derechos Humanos de España, Arabi sostuvo que el Sáhara Occidental continúa siendo “un proceso de descolonización inacabado” cuya responsabilidad recae en España como potencia administradora.

Según afirmó, España abandonó el territorio sin garantizar previamente el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, lo que, a su juicio, ha derivado en “un largo e inhumano sufrimiento” para la población refugiada.

Arabi denunció además que el respaldo del Ejecutivo socialista español a la propuesta de autonomía planteada por Marruecos supone apoyar una solución “contraria al Derecho Internacional”, al excluir otras opciones como la independencia o la integración plena en Marruecos.

El representante del Polisario defendió que la organización ha aceptado incluir esta última posibilidad como muestra de su compromiso con una salida pacífica al conflicto. “Es la concesión más grande que ha hecho un pueblo”, aseguró.

Asimismo, acusó a Marruecos de utilizar los recursos naturales del Sáhara Occidental para “condicionar posicionamientos políticos” y lamentó que las conversaciones auspiciadas por la ONU y Estados Unidos se hayan limitado, según dijo, a intentar imponer el plan de autonomía marroquí.

Arabi insistió en reclamar la celebración de un referéndum de autodeterminación, previsto inicialmente en el marco de la ONU en 1991, y sostuvo que Marruecos teme que el resultado favorezca la independencia del territorio.

El delegado saharaui señaló también que los refugiados llevan cinco décadas viviendo de ayuda humanitaria en campamentos pese a proceder de “uno de los territorios más ricos del entorno”, aunque destacó que esa situación se ha convertido en una forma de resistencia y de construcción institucional de un futuro Estado saharaui.

Por último, comparó la situación del pueblo saharaui con la de Palestina respecto a Israel y aseguró que ambos casos representan “situaciones similares de ocupación, violaciones de derechos humanos y resistencia”.

Sáhara Occidental/Marruecos: Los casos de Gdeim Izik revelan tortura, confesiones forzadas y falta de investigación

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GINEBRA – El Comité de la ONU contra la Tortura ha constatado una vez más que Marruecos violó los derechos de los detenidos saharauis vinculados a la protesta del campamento de Gdeim Izik en el Sáhara Occidental, y afirma que diez casos similares examinados hasta la fecha apuntan a «un patrón constante de detenciones arbitrarias, aislamiento, actos de tortura o malos tratos durante los interrogatorios y el uso posterior de confesiones obtenidas bajo coacción en procedimientos judiciales».

El Comité publicó hoy sus decisiones tras examinar cuatro denuncias relativas a detenidos que fueron arrestados tras el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, cerca de Laâyoune, en 2010. El campamento, que llegó a albergar a más de 20.000 manifestantes, había sido establecido por saharauis residentes en el Sáhara Occidental para protestar contra lo que describían como discriminación y las precarias condiciones sociales y económicas de la zona.

Según los denunciantes, fueron arrestados por funcionarios marroquíes tras el desmantelamiento del campo y sometidos a torturas y malos tratos durante su arresto, interrogatorio, traslado y detención. Los denunciantes alegaron haber sido brutalmente golpeados, quemados con cigarrillos, amenazados con violación, suspendidos en la llamada posición de «pollo asado» durante largos periodos de tiempo, sometidos a «falaka» (golpes repetidos con una barra de hierro en las plantas de los pies), mantenidos en aislamiento, privados de alimentos y atención médica, y privados de acceso efectivo a abogados y visitas familiares.

«Lamentablemente, no se trata de casos aislados, sino que evidencian un problema estructural en la gestión por parte de Marruecos de los casos relacionados con Gdeim Izik», declaró Peter Vedel Kessing, vicepresidente del Comité, quien añadió que el Comité ya había tomado decisiones sobre otros seis casos similares. «Cuando se plantean repetidamente denuncias de tortura, se ignoran y se dictan condenas basadas en declaraciones controvertidas, se pone en riesgo la prohibición absoluta de la tortura», afirmó Kessing.

Los denunciantes alegaron haber informado de los actos de tortura y malos tratos a diversas autoridades judiciales. Sin embargo, tanto el juez instructor como el fiscal se negaron a registrar las denuncias y a ordenar una investigación, incluyendo un examen médico. Seis años después, el Presidente del Tribunal de Apelación de Rabat finalmente ordenó exámenes médicos, los cuales no fueron realizados por médicos independientes, de conformidad con el Protocolo de Estambul , entre otros requisitos, y no pudieron sustituir una investigación efectiva.

«Cuando un detenido comparece ante las autoridades judiciales con signos visibles de tortura, el Estado tiene la obligación inmediata de investigar», declaró Kessing. «La exclusión de las pruebas obtenidas mediante tortura es una garantía fundamental. Las autoridades deben verificar las confesiones impugnadas antes de que puedan utilizarse contra un acusado».

Los denunciantes alegaron que, tras ser sometidos a tortura, fueron obligados a firmar o estampar sus huellas dactilares en declaraciones cuyo contenido desconocían, y que dichas declaraciones fueron posteriormente utilizadas como prueba fundamental en el proceso penal en su contra. Fueron juzgados junto con otros acusados ​​saharauis ante un tribunal militar en 2013 y posteriormente ante el Tribunal de Apelación de Rabat. Los cuatro denunciantes fueron finalmente condenados: dos a cadena perpetua y los otros dos a 25 años de prisión.

El Comité concluyó que Marruecos violó sus obligaciones en virtud de la Convención contra la Tortura , entre otras cosas, al no garantizar una investigación pronta e imparcial de las denuncias de tortura, salvaguardias efectivas contra la tortura, la supervisión de las prácticas de detención e interrogatorio, la garantía del derecho a presentar quejas, la provisión de reparación y la exclusión de las pruebas obtenidas mediante tortura de los procedimientos judiciales.

El Comité reiteró su preocupación por la falta de diligencia, imparcialidad y eficacia de las autoridades marroquíes en la investigación de las denuncias de tortura, así como por el uso continuado de declaraciones obtenidas bajo tortura como prueba en casos ya resueltos. En los casos presentes, el Comité consideró que la recurrencia de estas deficiencias indica que no se trata de irregularidades procesales aisladas, sino de un problema estructural en la gestión de los casos relacionados con el desmantelamiento del campo de Gdeim Izik.

“Marruecos debería adoptar medidas correctivas urgentes para garantizar que no se repitan infracciones similares”, declaró Kessing.

El Comité instó a Marruecos a realizar investigaciones imparciales y exhaustivas sobre las denuncias de tortura, en pleno cumplimiento del Protocolo de Estambul revisado, con miras a llevar a los responsables ante la justicia. Asimismo, exhortó al Estado Parte a proporcionar a los denunciantes una reparación integral, que incluya una indemnización justa y adecuada, así como la rehabilitación.

Asimismo, solicitó a Marruecos que considerara la posibilidad de revisar los antecedentes penales de los denunciantes y, en su caso, anularlos de conformidad con la legislación nacional. También instó a las autoridades a garantizarles el acceso a sus familiares, abogados y médicos de su elección, y a abstenerse de ejercer cualquier presión, intimidación o represalia contra ellos.

España, junto a otros países europeos, EE.UU e Israel venden armas al régimen de Marruecos

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Madrid (ECS).- España, junto a otros países europeos, Estados Unidos e Israel venden armas al régimen de Marruecos. Esto, indirectamente apoya su ofensiva militar en el territorio saharaui. De todas maneras, no se puede decir que España sea el principal suministrador de armas al régimen de Mohamed VI, pero sí que el Reino es uno de sus principales clientes. En el ámbito global, Marruecos es un cliente muy conocido por sus constantes compras de material militar a los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, ganando así un poco de confianza.

→ En 2025, el gasto en defensa marroquí incluye un fuerte incremento del 7,25 por ciento del gasto en Defensa, y se eleva hasta los 133.000 millones de dírhams (unos 12.300 millones de euros). En 2024 se fijó en 124.000 millones de dírhams (unos 11.500 millones de euros). Durante la primera etapa de la guerra del Sáhara Occidental (1975 – 1991), el gasto militar marroquí rondó máximos por encima del 6% del PIB a finales de los 70 y comienzos de los 80, ese gasto descendió a partir de 1991 hasta un mínimo del 2,2% en el año 2000. Desde entonces, se ha ido recuperando hasta llegar al entorno del 4% en los últimos 10 años.

El gasto militar en Marruecos para este año incluye casi 53.000 millones de dírhams (4.900 millones de euros) para la Administración Nacional de Defensa (45.356 millones para personal -4.200 millones de euros- y 7.632 millones para material -707 millones de euros-). Desde 2019 Marruecos ha incrementado significativamente su gasto en defensa, desde 96.700 millones de dírhams (8.900 millones de euros) en 2019 a 115.500 millones en 2022 (10.700 millones de euros), 124.700 millones en 2024 (11.500 millones de euros) y 133.000 millones en 2025 (12.300 millones de euros).

En 2024, Marruecos inauguró dos zonas industriales especializadas en defensa y montaje de armamento, con incentivos fiscales para empresas de Turquía e Israel.

Marruecos está acelerando su gasto militar

Los cálculos presupuestarios de cada país incluyen partidas diferentes que hacen difícil contrastar el gasto real en equipamiento. Por ejemplo, utilizando las cifras de 2023 del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) —uno de los centros de referencia sobre el tema—, Marruecos habría realizado desembolsos militares por 5.000 millones de euros. En estos cálculos no se suele desagregar qué va destinado a salarios y pensiones, qué monto a armamento y cuál a otras tareas, como inteligencia o maniobras. En cualquier caso, la opinión es unánime Actualmente, Marruecos no tiene superioridad militar respecto a sus vecinos Argelia y España.

Según informó Infodefensa, el gasto militar en el conjunto de los países del norte de África alcanzó los 28.500 millones de dólares en 2023. La cifra supone un notable incremento del 38% respecto a 2022, y está protagonizada por dos países: Marruecos y Argelia. Argel destinó en 2023 un total de 18.300 millones de dólares a sus fuerzas armadas, lo que representa un crecimiento del 76% en apenas un año. Es el incremento más alto del gasto militar experimentado en la historia de Argelia. Por el contrario, Marruecos redujo sus partidas en defensa por segundo año consecutivo, en concreto un 2,5%, de modo que se quedó en 5.200 millones de dólares.

Por su parte, España podría responder ante cualquier tipo de gap (brecha) en capacidades que pudiese suceder en estos años. «Es cierto que Madrid está ganando impulso a Marruecos en cuestión de artillería, carros de combate, helicópteros de ataque”, dijo a El Confidencial Guillermo Pulido, analista militar, editor de la Revista Ejércitos y autor de ‘Guerra Multidominio y Mosaico’. “Pero España también está tomando medidas, como la sustitución de los F-18 de Canarias por Eurofighter. Respecto a Marruecos, España, además, una superioridad económica e industrial clara. Es decir, potencial suficiente para ejercer la disuasión”, agrega.

Marruecos compra armas para su guerra contra los saharauis

La lista de Marruecos de la compra de armamento de los últimos años es significativa, con un refuerzos clave en fuerza terrestre, aérea y labores de inteligencia.

Marruecos tiene encargados 36 helicópteros de combate Apache AH-64E por unos 4.000 millones de euros (que están en construcción), 24 cazas avanzados F-16 Viper Block 72 (con armamento y soporte) por 3.500 millones y 22 helicópteros turcos de reconocimiento y combate T-129, por unos 1.300 millones de euros. También negocia un lote de 40 unidades del AGM-154 JSOW, una bombas planeadoras de alta efectividad que se lanzan desde aviones, por 700 millones.

Rabat está desplegando esfuerzos para modernizar su poder acorazado con la compra de 162 carros de combate Abrams M1A2 SEPv3 a EE.UU. por 10.000 millones de euros y la adquisición de varios tipos de blindados.

Además; Washington dio luz verde a Rabat para la compra de 18 sistemas lanzamisiles móviles Himars, con varios tipos de munición guiada GMLRS y 40 unidades de Atacms, el misil táctico de largo alcance que puede golpear objetivos a 300 kilómetros de distancia (un paquete de unos 500 millones).

Marruecos también solicitó en 2024 unos 600 misiles contracarro FGM-148 Javelin por 250 millones (de fabricación británica).

Además; Rabat solicitó a Israel misiles antiaéreo tipo Barak-MX, aviones de inteligencia y reconocimiento, el lanzador de misiles PULS o de 150 drones WanderB y ThunderB. Marruecos también posee 13 unidades del dron turco Bayraktar TB2, cuatro MQ-9B Sea Guardian y algunos drones chinos tipo Wing Loong chinos. En el plano naval, Marruecos apenas ha realizado incorporaciones relevantes.

Marruecos incrementa un 7,25 por ciento su gasto militar para 2025

El presupuesto oficial marroquí para 2025 incluye un importante incremento del 7,25 por ciento del gasto en Defensa, ya que pasa de los 124.000 millones de dírhams (unos 11.500 millones de euros) hasta los 133.000 millones de dírhams (unos 12.300 millones de euros). El gasto de Defensa incluye casi 53.000 millones de dírhams (4.900 millones de euros) para la Administración Nacional de Defensa (45.356 millones para personal –4.200 millones de euros– y 7.632 millones para material –707 millones de euros–), según el Periódico.

Desde 2019 Marruecos ha incrementado significativamente su gasto en defensa, desde 96.700 millones de dírhams (8.900 millones de euros) en 2019 a 115.500 millones en 2022 (10.700 millones de euros), 124.700 millones en 2024 (11.500 millones de euros) y 133.000 millones en 2025 (12.300 millones de euros).

Sahel: Al Qaeda y Estado Islámico avanzan hacia el Atlántico

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Madrid (ECS).— Un nuevo informe de ACLED (Proyecto de Datos sobre Localización e Incidentes de Conflictos Armados) advirtió de que los grupos yihadistas en la región africana del Sahel han pasado de consolidarse en las zonas desérticas a intentar construir una influencia que se extienda hacia las costas occidentales del continente, tras años de expansión y control de amplias áreas en Mali, Burkina Faso y Níger.

El alcance de las amenazas yihadistas; estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel

El informe explica que las organizaciones vinculadas a Al Qaeda y Estado Islámico Provincia Sahel ya no dependen únicamente de la guerra de guerrillas tradicional, sino que ahora se centran en controlar rutas internacionales, asfixiar económicamente a las capitales, cortar cadenas de suministro y expandirse hacia el sur en dirección a países en las costas del atlántico como Benín, Togo, Ghana y Costa de Marfil.

ACLED considera que esta transformación representa el desarrollo más peligroso que vive la región desde hace más de una década, ya que traslada a los grupos armados de la “geografía cerrada del desierto” a un espacio marítimo abierto que conecta África occidental con el comercio internacional y los puertos atlánticos.

Según el informe, los grupos extremistas han reforzado durante los últimos meses su capacidad para imponer un bloqueo efectivo sobre algunos ejes estratégicos en Mali, mediante ataques contra convoyes comerciales, cisternas de combustible y vigilancia de carreteras con células móviles y drones, en una táctica destinada a desgastar a los gobiernos centrales y crear zonas de influencia económica paralelas.

El Sahel se ha convertido en “el epicentro del terrorismo global”. La amenaza es real

El informe señala que el riesgo de alcanzar el mar no se limita únicamente al aspecto militar, sino también a la capacidad de estas organizaciones terroristas para abrir nuevas rutas de tráfico de armas, combustible, oro y personas, además de obtener fuentes de financiación más amplias fuera del tradicional espacio desértico.

Todo ello ocurre en un momento en que aumentan las alarmas sobre la expansión de los grupos armados a lo largo de una franja geográfica de más de 3.000 kilómetros, desde el oeste de Mali, cerca de las fronteras con Senegal y Mauritania, hasta la cuenca del lago Chad, en medio del retroceso de la eficacia de los ejércitos locales, las divisiones políticas y los repetidos golpes militares en la región.

Informes de seguridad y análisis occidentales ya habían advertido en repetidas ocasiones de que el acceso a puertos y costas representa “la fase más peligrosa” en la evolución de los grupos extremistas del Sahel, ya que les otorgaría una dimensión internacional que iría más allá del control local de zonas remotas.

Observadores subrayan que lo que ocurre actualmente ya no es una simple insurgencia local limitada, sino un intento de redibujar los mapas de influencia en África occidental mediante la combinación de control territorial, asedio económico y expansión gradual hacia las costas atlánticas.

La estrategia de defensa de Marruecos otorga especial importancia a tres áreas principales

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Marruecos ha aumentado un 12% las importaciones de armas

Madrid (ECS).— Marruecos ha intensificado durante la última década su proceso de modernización militar con un incremento del 12% en las importaciones de armamento respecto al periodo iniciado en 2016, según datos difundidos recientemente por SIPRI, organismo internacional de Estocolmo especializado en defensa y seguridad. El refuerzo de las capacidades militares del reino alauí responde a una estrategia de largo alcance que busca una posición regional en el norte de África y aumentar su capacidad de disuasión frente al Ejército saharaui.

Las claves para entender el despliegue de tropas marroquíes en la línea de contacto del muro que divide el Sáhara Occidental

La política de defensa impulsada por Rabat, según explicó La Razón, se apoya en tres grandes ejes estratégicos: la superioridad aérea, el desarrollo de sistemas de drones y guerra electrónica, y el fortalecimiento de su presencia naval en el Atlántico y el Mediterráneo.

Fuentes especializadas señalan que Marruecos ha destinado una parte significativa de su presupuesto militar a la modernización de su fuerza aérea mediante la adquisición de cazas avanzados, sistemas de defensa antiaérea israelíes y nuevas capacidades de vigilancia y mando. En paralelo, el país ha apostado por la incorporación de drones de reconocimiento y combate, así como por tecnologías vinculadas a la ciberseguridad y la inteligencia militar.

El ámbito marítimo constituye otro de los pilares de la estrategia defensiva marroquí

Las autoridades marroquíes buscan reforzar la vigilancia costera y la protección de rutas comerciales y áreas estratégicas tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo occidental. Para ello, Rabat ha acelerado la modernización de su marina y la adquisición de nuevos sistemas de patrulla y vigilancia.

En SIPRI interpretan este proceso como parte de una dinámica regional marcada por la competencia estratégica entre Marruecos y Argelia, dos países que mantienen tensiones políticas y diplomáticas desde hace décadas. El incremento del gasto militar en ambos Estados ha generado preocupación en algunos sectores internacionales ante el riesgo de una carrera armamentística en el Magreb.

Al mismo tiempo, Marruecos trata de reducir su dependencia exterior mediante el desarrollo de una industria nacional de defensa. En los últimos años, Rabat ha firmado acuerdos de cooperación tecnológica y militar con socios internacionales como Estados Unidos, Israel y Turquía, con el objetivo de impulsar capacidades de producción local y transferencia tecnológica. Argelia por su parte ya lleva años produciendo sus propias armas.

Los países que suministran armas a Marruecos y arsenal total del ejército marroquí. España a la cabeza

Expertos en seguridad consideran que esta evolución refleja una transformación más amplia del modelo de defensa marroquí, cada vez más orientado hacia tecnologías avanzadas, sistemas no tripulados y capacidades de respuesta rápida.

Aunque el régimen marroquí defiende estas inversiones como necesarias para garantizar la estabilidad y la seguridad nacional, el aumento del gasto militar continúa siendo objeto de debate en una región donde persisten importantes desafíos económicos y sociales.

Emiratos Árabes Unidos representa un grave riesgo para la seguridad y la estabilidad en África (Mapa de influencia)

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Madrid (ECS) .- El Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) publicó un informe político de alto impacto en el que documenta, según afirma, la transformación de Emiratos Árabes Unidos en una de las principales potencias desestabilizadoras del continente africano.

El informe revela una estrategia emiratí sistemática basada en la gestión de conflictos armados, el apoyo a redes paralelas y actores locales aliados, así como la utilización de puertos en el Cuerno de África y África Occidental para debilitar la autoridad de los Estados centrales y crear un modelo de “Estado dentro del Estado”.

El informe identifica cuatro principales escenarios geográficos de intervención emiratí. El primero es Sudán, donde, según el informe, Abu Dabi habría intentado debilitar al ejército y desmantelar las instituciones oficiales en beneficio de una facción armada.

En Libia, el informe sostiene que Emiratos ha contribuido a consolidar la división militar y política entre el este y el oeste del país, obstaculizando la formación de un gobierno unificado.

Respecto a Etiopía, el texto señala una implicación destinada a alterar los equilibrios de poder en los conflictos internos mediante apoyo tecnológico al Gobierno.

En Somalia, el informe acusa a Emiratos de socavar la soberanía nacional al marginar a Mogadiscio y establecer relaciones directas con regiones separatistas o semiautónomas como Puntlandia y Somalilandia.

Así está el mapa de influencia de Emiratos Árabes Unidos, un proyecto de hegemonía regional gestionado desde las sombras

Un mapa elaborado por el Centro de Análisis Geopolítico de ECSaharaui, basándose en el informe de SWP, revela lo que muchos observadores consideran un ambicioso proyecto de expansión de la influencia de Emiratos Árabes Unidos (EAU) en África y Oriente Medio. Lejos de tratarse de una simple red de inversiones o alianzas estratégicas, el documento expone una arquitectura de poder basada en presencia militar, control de infraestructuras portuarias y gestión indirecta de conflictos armados.

Según esta lectura, EAU ha construido, en las últimas dos décadas, una red de influencia que se extiende desde el Golfo Pérsico hasta el océano Atlántico, combinando inversiones económicos, de seguridad y de intervención política.

Presencia militar: la proyección del poder duro

Uno de los pilares centrales de esta estrategia es la dimensión militar. En Libia, Emiratos Árabes Unidos ha sido señalado por su apoyo directo —militar y logístico— a las fuerzas del mariscal Jalifa Haftar, con presencia en Bengasi, Tobruk y la base aérea de Al-Jufra. Libia ha funcionado como plataforma para extender la influencia emiratí hacia otras zonas inestables, como Darfur en Sudán, Chad y el Sahel africano, contribuyendo a la prolongación del conflicto libio y al debilitamiento de las instituciones estatales.

En el Cuerno de África, la antigua base emiratí en Assab, Eritrea, desempeñó un papel clave durante la guerra de Yemen, antes de ser abandonada tras consolidarse el control estratégico del estrecho de Bab el-Mandeb.

En Chad, la base aérea de Um Jaras aparece como un punto de apoyo logístico para operaciones regionales, mientras que en la República Centroafricana se ha planteado la creación de una instalación logística vinculada a un conflicto interno particularmente violento.

Puertos estratégicos: el eje del poder económico

La segunda columna del proyecto emiratí es el control de puertos y rutas marítimas a través de la empresa DP World. Desde Casablanca, en Marruecos, hasta Mombasa, en Kenia, pasando por Alejandría y Puerto Said en Egipto, Puerto Sudán, Berbera y Bosaso en Somalia, la red portuaria emiratí cubre algunos de los puntos más sensibles del comercio internacional.

Especial atención merece Bab el-Mandeb, uno de los pasos marítimos más importantes del mundo, donde la isla de Mayún se ha convertido en un enclave estratégico. Para los expertos, estos puertos no cumplen únicamente funciones comerciales, sino que operan como herramientas de presión política y de influencia en materia de seguridad regional.

Más allá de las bases visibles, el mapa demuestra una estrategia de penetración menos explícita en países como Malí, Níger y Burkina Faso, mediante contratos de entrenamiento, financión directa, suministro de equipos y cooperación en seguridad, en una región marcada por el terrorismo yihadista y la inestabilidad política.

En Etiopía, Emiratos habría desempeñado un papel indirecto en el conflicto de Tigray y mantiene negociaciones para asegurar acceso al mar Rojo. En el sur del continente, Tanzania y Mozambique (especialmente la región de Cabo Delgado) figuran como escenarios de contratos de seguridad bajo el argumento de la lucha contra el terrorismo.

El uso de conflictos como herramienta estratégica

En Sudán, particularmente en Darfur, se denuncia un apoyo indirecto canalizado a través de Libia, vinculado a redes de mercenarios y al comercio de oro. En Yemen, Emiratos ha respaldado milicias locales, debilitando la autoridad central y consolidando su control sobre costas e islas estratégicas.

Según esta información, el patrón se repite: debilitamiento del Estado, fortalecimiento de actores armados aliados y, finalmente, capacidad de influir en las decisiones políticas clave.

Aunque Argelia no aparece como punto directo de influencia en el mapa, su posición geográfica la sitúa en el centro del tablero. Rodeada por Libia al este, el Sahel al sur y el Mediterráneo al norte, el país es considerado como un objetivo indirecto de los emiratíes. Su rechazo a la presencia de bases militares extranjeras y su énfasis en la soberanía nacional convierten a Argelia en un obstáculo para este proyecto, lo que explicaría la presión ejercida sobre su entorno regional saheliano más que sobre su territorio.

Lo que este mapa pone de relieve es una visión crítica del papel de Emiratos Árabes Unidos en África y Oriente Medio: un proyecto de reconfiguración regional apoyado en el capital financiero, el control de infraestructuras estratégicas, la fuerza militar y actores no estatales. Sus defensores lo presentan como una estrategia de estabilidad y desarrollo; sus detractores, como una forma de hegemonía que ignora la soberanía de los Estados y agrava los conflictos existentes.

El debate, lejos de cerrarse, continúa creciendo a medida que la influencia emiratí se expande y sus efectos se hacen cada vez más visibles en el tablero geopolítico regional. Este mapa no representa un análisis académico neutral, sino que revela claramente un amplio proyecto de influencia emiratí basado en la influencia, el control de los puertos y la gestión de conflictos por encargo (guerra proxy), desde el Golfo hasta el Atlántico.

Lo que está ocurriendo no es “inversión” ni “asociaciones”, sino un control gradual de los ejes clave de la geopolítica en África y Oriente Medio. Un proyecto para reconfigurar África y el mundo árabe mediante el dinero, los puertos, las armas y los mercenarios, sin considerar las consecuencias ni respetar la soberanía de los Estados ni la estabilidad de los pueblos.

Las bases y apoyo militar (influencia dura)

Libia; Bengasi – Tobruk – Al-Jufra; Apoyo militar y logístico directo a las fuerzas del general Jalifa Haftar. Uso del este de Libia como base de intervención en Darfur (Sudán), Chad y la región del Sahel.

Eritrea – Base de Assab (anteriormente); Base militar emiratí utilizada en la guerra de Yemen, antes de ser abandonada tras consolidar la influencia en Bab el-Mandeb.

Chad: Base aérea de Um Jaras. Punto de apoyo estratégico para operaciones militares regionales.

República Centroafricana: Propuesta de creación de una instalación logística. Apoyo a actores armados en un conflicto interno sangriento.

Cooperación en seguridad y tecnología (sistemas de vigilancia fronteriza)

Segundo: los puertos… la nueva ocupación económica. A través de la empresa DP World, Emiratos Árabes Unidos se ha convertido en un actor geopolítico:

Marruecos: Casablanca (conexión atlántica)

Egipto: Alejandría – Puerto Said (eje de defensa y energía)

Siria: Puerto de Tartús (contratos de operación)

Sudán: Puerto Sudán

Yibuti: Doraleh (conflicto)

Somalia / Somalilandia: Berbera – Bosaso

Kenia: Mombasa

Yemen: Adén – Al-Mokha

Bab el-Mandeb: Isla Mayún (cuello de botella estratégico global)

Los puertos aquí no son solo para el comercio, sino herramientas de presión política y de seguridad.

Tercero: acuerdos de seguridad e interferencia

Malí – Níger – Burkina Faso; Entrenamiento, equipamiento y contratos de seguridad.

Intervención en una región afectada por terrorismo yihadista y los golpes de Estado.

Etiopía; Intervención indirecta en el conflicto de Tigray. Negociaciones para acceder al mar Rojo.

Tanzania – Mozambique (Cabo Delgado); Contratos de seguridad bajo el pretexto de “lucha contra el terrorismo”.

Cuarto: apoyo a conflictos armados

Sudán (Darfur); Apoyo indirecto a través de Libia. Vinculación con el oro y el uso de mercenarios para apoyar a las Fuerzas De Apoyo Rápido (rebeldes en Sudán).

Yemen; Apoyo a milicias locales. Desmantelamiento del poder central. Control de costas e islas. Aquí Arabia Saudí tuvo que intervenir militarmente ya que la interferencia emiratí afecta a su seguridad.

Marruecos sabotea las negociaciones y utiliza al embajador de EEUU en Rabat con fines propagandísticos

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Madrid (ECS). — Fuentes próximas al Frente Polisario consideraron que las recientes declaraciones del embajador de Estados Unidos en Marruecos, Duke Buchan, podrían hacer fracasar los esfuerzos de la Administración estadounidense para mediar entre Marruecos y el Polisario con el objetivo de encontrar una solución al conflicto del Sáhara Occidental.

Tensión en el Sáhara Occidental: el Polisario reivindica el derecho de los saharauis a la autodeterminación ante el apoyo de Trump a Rabat

Las mismas fuentes señalaron, en declaraciones a ECSaharaui, que “Marruecos parece más interesado en obtener réditos propagandísticos que en buscar seriamente una solución al conflicto, mientras que el embajador estadounidense actúa como si estuviera encargado de hacer propaganda a favor de Marruecos más que de participar en un proceso diplomático que requiere equilibrio y seriedad”.

La misma fuente añadió que “Marruecos utiliza al embajador estadounidense en Rabat como un agente propagandístico en lo que califican de guerra injusta contra sus vecinos”, aludiendo en este contexto a las recientes declaraciones del exasesor de seguridad nacional estadounidense John Bolton.

Bolton, uno de los diplomáticos estadounidenses más experimentados en asuntos internacionales, participó en las negociaciones sobre el referéndum del Sáhara Occidental y fue un firme defensor del cumplimiento del mandato de la MINURSO (Misión de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental). Su posición, crítica con la pasividad internacional y con el bloqueo marroquí, es ampliamente conocida en círculos diplomáticos. El ex consejero de seguridad nacional de Trump denuncia que Marruecos ha invertido fuertemente en campañas de lobby y desinformación en Occidente para presentar al Polisario como un grupo terrorista, sin aportar ninguna prueba real.

Las declaraciones del embajador de EE.UU. en Rabat evidencian el bloqueo de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

Asimismo, la fuente saharaui de alto nivel coincide con Bolton y acusó a “lobbies estadounidenses cercanos a Marruecos de utilizar al embajador Buchan para sabotear las negociaciones en curso entre Marruecos y el Frente Polisario mediante declaraciones provocadoras susceptibles de dañar el proceso negociador”.

Considera que “estos lobbies también empujan al senador estadounidense Ted Cruz a adoptar posiciones hostiles hacia el Polisario, amenazando así los esfuerzos de paz”.

Finalmente, afirmaron que “todos estos elementos revelan, a su juicio, una intención premeditada por parte de Marruecos de manipular a la Administración del presidente estadounidense Donald Trump, aparentando una voluntad de paz que no refleja la realidad y utilizando el nombre de Trump y la credibilidad de Estados Unidos para justificar abusos y perjudicar los intereses de América en la región”.

Tensión en el Sáhara Occidental: el Polisario reivindica el derecho de los saharauis a la autodeterminación ante el apoyo de Trump a Rabat

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Madrid, 19 mayo (ECS).- El Frente Polisario denunció la continuidad de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y reafirmó la legitimidad de la lucha del pueblo saharaui por la autodeterminación, después de que Estados Unidos criticara las recientes acciones militares registradas en las inmediaciones de Smara ocupada.

Las declaraciones del embajador de EE.UU. en Rabat evidencian el bloqueo de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

El embajador estadounidense en Marruecos, Duke Buchan, calificó de “violencia” las operaciones reivindicadas por el Ejército Popular de Liberación Saharaui (EPLS), aunque evitó referirse al contexto de ocupación militar y bloqueo político que persiste desde hace décadas en el territorio pendiente de descolonización.

El Frente Polisario sostuvo que las acciones llevadas a cabo el pasado 5 de mayo contra posiciones militares marroquíes en el sector de Smara ocupada forman parte de la respuesta legítima frente a la ruptura del alto el fuego por parte de Marruecos en noviembre de 2020. Según la organización saharaui, los ataques estuvieron dirigidos exclusivamente contra infraestructuras militares del “ejército de ocupación”.

Las operaciones coincidieron con el desarrollo de las maniobras African Lion, lideradas por Estados Unidos y realizadas en territorio marroquí y zonas próximas al Sáhara Occidental ocupado, hecho que el Polisario y diversos sectores solidarios interpretan como una consolidación del respaldo militar occidental a Rabat.

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Mientras Washington volvió a defender la propuesta marroquí de autonomía, el Frente Polisario reiteró que dicha iniciativa “no puede sustituir el derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro mediante un referéndum de autodeterminación”, tal como establecen las resoluciones de Naciones Unidas y el marco jurídico internacional.

Diversos países occidentales y aliados de Marruecos condenaron los ataques, aunque organizaciones saharauis y movimientos de solidaridad internacionales denunciaron la falta de presión efectiva sobre Rabat para desbloquear el proceso político y permitir la celebración del referéndum prometido por la ONU desde 1991.

El conflicto del Sáhara Occidental continúa marcado por el estancamiento diplomático, la militarización del territorio y las denuncias recurrentes de vulneraciones de derechos humanos en las zonas ocupadas. El Frente Polisario insiste en que la única solución viable pasa por la descolonización efectiva del territorio y el respeto al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.

Las declaraciones del embajador de EE.UU. en Rabat evidencian el bloqueo de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

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Rabat, 19 may (ECS).- Las recientes declaraciones del nuevo embajador de Estados Unidos en Marruecos, Duke Buchan, han sido interpretadas como una señal del colapso de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental auspiciadas por Washington y Naciones Unidas.

El diplomático estadounidense reiteró el respaldo de Washington a la propuesta marroquí de autonomía para el territorio, calificada nuevamente como una solución “seria, creíble y realista”, en línea con la posición adoptada por EE.UU. desde 2020 tras el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental durante el primer mandato del presidente Donald Trump.

Buchan señaló en su cuenta en X que «la reciente violencia del Polisario suscitó una contundente condena internacional y su continua negativa a implicarse seriamente en el futuro del pueblo saharaui amenaza el progreso».

El Polisario se abre a negociar con Marruecos pero insiste en la autodeterminación del Sáhara Occidental

Reconoció haber conversado con el jefe de la Misión de la ONU para el referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso), Alexander Ivanko. Buchan reiteró ante Ivanko que su país sigue comprometido con una «solución pacífica a través de la propuesta marroquí de autonomía» y que «la paz requiere interlocutores dispuestos a negociar en favor de un futuro mejor».

Fuentes próximas al Polisario consideran que esas declaraciones confirman la pérdida de neutralidad de Washington y evidencian el fracaso de los esfuerzos de mediación impulsados por EE.UU., al entender que la posición estadounidense excluye de facto la posibilidad de un referéndum de autodeterminación.

El movimiento de liberación saharaui sostiene que cualquier solución que no contemple esa opción supone una vulneración del Derecho Internacional y de las resoluciones de la ONU relativas a los procesos de descolonización. Además, defiende que el pueblo saharaui mantiene un derecho inalienable a decidir sobre el futuro del territorio.

Por su parte, Marruecos insiste en que la iniciativa de autonomía constituye la única salida política viable y acusa al Polisario de mantener posiciones “maximalistas” que impiden desbloquear el proceso político.

Las conversaciones entre las partes permanecen paralizadas desde hace años pese a los intentos del enviado personal de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura y el africanista de Trump, Massad Boulos, de reactivar una mesa de diálogo estable entre Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania.

El conflicto del Sáhara Occidental enfrenta desde hace décadas a Marruecos y al Frente Polisario por el control del territorio, considerado por la ONU como un territorio no autónomo pendiente de descolonización.