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03 abril 2026
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Sáhara Occidental | Macron realiza una visita de tres días a Marruecos

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Madrid (ECS).- El presidente de Francia, Emmanuel Macron, realizará a partir de este lunes una visita de tres días a Marruecos encabezando una delegación de 120 personalidades galas, entre ellas nueve ministros, que supondrá la escenificación del cierre de una crisis bilateral de tres años con el régimen de Mohamed VI.

Después de años de distanciamiento entre los dos países, esta visita, anunciada varias veces y pospuesta desde la reelección de Macron, tiene como objetivo sellar la reconciliación y formular nuevas políticas.

Macron será recibido por el rey Mohamed VI en el aeropuerto, según la corresponsal de Radio Francia Internacional (RFI) en Rabat, Valérie Gaz. Se dispararán 21 cañonazos y luego los dos Jefes de Estado saldrán del aeropuerto en un coche ceremonial hacia el Palacio Real para celebrar el primer encuentro directo.

Los observadores esperan que esta visita converja en puntos de vista tras una crisis de tres años que afectó las relaciones entre los dos países, especialmente en 2021, y las acusaciones sobre la implicación de los servicios de inteligencia marroquíes en las escuchas telefónicas del teléfono de Macron en el famoso escándalo de Pegasus, así como la decisión de París de reducir los visados ​​concedidos a los ciudadanos marroquíes. Las reuniones también abordarán el expediente migratorio y la cuestión del Sáhara Occidental.

La visita se produce después del giro dado por Macron en julio pasado, cuando el presidente francés mandó una carta al rey de Marruecos apoyando la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y el plan de autonomía presentado por Marruecos ante la ONU para ese territorio.

El cambio de postura sobre el Sáhara Occidental, largamente esperado por Rabat, abrió la puerta a la reconciliación bilateral tras años de altibajos marcados por las informaciones en 2021 que atribuían a Marruecos el espionaje con Pegasus de los móviles de Macron, la reducción de los visados franceses a los marroquíes, el aplazamiento de la visita del presidente galo al país magrebí o el rechazo de Rabat a la ayuda francesa en el terremoto de 2023.

De hecho, la última vez que Macron visitó Rabat fue en 2018 y la última Reunión de Alto Nivel (RAN) entre ambos países -que suelen tener una periodicidad bianual- se celebró en París en 2019. Tras el giro en el Sáhara Occidental -que sigue al cambio parecido que hizo Pedro Sánchez en 2022 y que cerró también una crisis bilateral-, Macron viajará a Marruecos acompañado de una nutrida delegación de 122 ministros, exministros y representantes del sector económico, cultural y universitario francés, según el programa ofrecido este domingo por el Elíseo.

Programa de la visita del presidente francés a Marruecos:

Macron y Pedro Sánchez; dos súbditos de Mohamed VI

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✍️ Ahmed Omar | EDITORIAL 

El caso de «Morocco Gate» ha puesto en el centro de atención las prácticas turbias y corruptas de Marruecos para legitimar su ocupación del Sáhara Occidental. Sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora es solo un fragmento de una estrategia mucho más amplia y bien orquestada. Marruecos no solo corrompe a políticos europeos, sino que también espía y chantajea a líderes mundiales. Esta no es diplomacia en su forma tradicional, es una operación que se asemeja más a una organización mafiosa que a un Estado actuando dentro del marco legal internacional.

La estrategia delictiva de Mohamed VI para poner a Sánchez contra las cuerdas

Las Revelaciones de Chris Coleman: El preludio del escándalo Pegasus

Mucho antes de que el software espía Pegasus saliera a la luz, las revelaciones del hacker Chris Coleman, a mediados de la década pasada, ya habían expuesto la sucia estrategia de Marruecos. Coleman filtró cientos de documentos internos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, demostrando cómo el gobierno marroquí manipulaba a funcionarios de las Naciones Unidas, políticos y diplomáticos de todo el mundo.

Los documentos revelaron una estrategia central basada en sobornos y chantajes. Marruecos no se detenía ante nada para asegurarse de que los actores clave internacionales apoyaran sus reclamaciones sobre el Sáhara Occidental. Se documentaron pagos a funcionarios de alto nivel en las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, así como intentos de coaccionar a estos individuos para que inclinaran la balanza a favor de Marruecos en sus decisiones y declaraciones públicas. Las revelaciones de Coleman fueron una demostración brutal de cómo Marruecos utiliza el dinero y el miedo para moldear la política internacional según sus intereses, mientras el mundo hacía la vista gorda.

Espionaje Generalizado: El Caso Pegasus

Si bien las filtraciones de Coleman fueron un golpe contundente a la imagen de Marruecos, el uso del software espía Pegasus amplió aún más la magnitud de su operación de vigilancia. A través de este programa, Marruecos, de la mano de Israel, fue capaz de espiar a líderes de primer nivel, incluidos Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, dos figuras clave en la política europea que han mostrado inclinación por la postura marroquí en relación con el Sáhara Occidental. Ambos fueron vigilados por el gobierno marroquí, lo que plantea serias dudas sobre si sus decisiones han sido influenciadas por la posibilidad de chantaje.

Además, Marruecos no se limitó a espiar solo a estos jefes de estado. Activistas, periodistas, y defensores de derechos humanos han sido también blanco de esta vigilancia. Al utilizar Pegasus para rastrear y controlar a figuras clave en la narrativa del Sáhara Occidental, Marruecos busca silenciar y desestabilizar cualquier oposición a su ocupación. Este es un nivel de control digno de un Estado mafioso, no de una nación que busca resolver un conflicto por medios legítimos.

El artífice del espionaje marroquí con Pegasus a Sánchez, invitado por Marlaska en las ceremonias del bicentenario de la Policía Nacional

Falsas diplomacias: La farsa de los consulados

Otra pieza central en las tácticas de la diplomafia marroquí es la apertura de «consulados» en ciudades ocupadas del Sáhara Occidental, como El Aaiún y Dajla. A primera vista, estos consulares parecen ser representaciones diplomáticas «legítimas«, pero en realidad, son una farsa diseñada para dar la impresión de reconocimiento internacional. En la mayoría de los casos, estos consulados no tienen ningún sentido práctico.

Tomemos, por ejemplo, la apertura de consulados por parte de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). ¿Tienen estos países alguna diáspora en el Sáhara Occidental? Rotundamente no. ¿Tienen intereses económicos o estratégicos en la región? Tampoco. ¿Tienen siquiera los medios para mantener un consulado allí? Nuevamente, la respuesta es no. Todo esto es parte de un juego sucio en el que Marruecos paga por los viajes, el alojamiento y, en muchos casos, sobornos para los diplomáticos, simplemente para mantener la ilusión de un respaldo internacional. Los edificios de estos consulados son propiedades privadas alquiladas por Marruecos, y su existencia es puramente simbólica.

Una estrategia mafiosa en lugar de diplomacia

En conjunto, lo que vemos es una estrategia que se aleja de cualquier noción de diplomacia legítima. Marruecos está utilizando todos los medios a su disposición para comprar, coaccionar y corromper a líderes mundiales, políticos, y diplomáticos. Al combinar espionaje con sobornos y chantajes, Marruecos ha creado una red de influencia que intenta, de manera mafiosa, fabricar un reconocimiento de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Esta red no solo afecta a Europa. Marruecos ha extendido sus tentáculos de corrupción y espionaje a todos los continentes desde África a América Latina, Asia y hasta Australia y Nueva Zelandia, en un intento desesperado de consolidar una ocupación que va en contra de los principios más básicos del derecho internacional y de los derechos de los pueblos a la autodeterminación. Lo que Rabat está llevando a cabo no es diplomacia. Es una estrategia criminal a gran escala que socava la integridad de las instituciones internacionales.

El mundo debe reaccionar

Es imperativo que la comunidad internacional despierte ante esta realidad. Marruecos ha convertido la diplomacia en un juego de mafia, y su ocupación del Sáhara Occidental se mantiene gracias a estas tácticas inmorales y corruptas. No se puede permitir que un régimen que opera como una organización criminal decida el destino de un pueblo oprimido.

El futuro del Sáhara Occidental no debe quedar en manos de aquellos que compran y manipulan a las élites globales. Es hora de que el mundo exija justicia, transparencia y respeto por el derecho internacional. Y, sobre todo, es momento de que el pueblo saharaui reciba el apoyo que merece en su legítima lucha por la autodeterminación.

Irán: La influencia de los ayatolá en la región del Sahel

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Madrid (ECS).- La influencia de los ayatolá en la región del Sahel es una cuestión compleja y multifacética que seguirá evolucionando en los próximos años. La influencia de Teherán en esta región se está intensificando debido a una combinación de estrategias políticas, económicas y militares. El Sahel, una región que abarca 11 países de África occidental y central del norte, enfrenta desafíos como el crecimiento demográfico, la pobreza, el cambio climático y la violencia yihadista. Para abordar estos problemas, los gobiernos de la Confederación AES (Malí, Burkina Faso y Níger) están buscando apoyo externo.

Rusia gana terreno en el Sahel tras el fracaso de Occidente

Desde mayo de 2024, las autoridades iraníes negocian con la junta militar de Níger para la compra de 288 toneladas de uranio por un valor total de 56 millones de dólares. A cambio, Teherán se compromete a proporcionar generadores eléctricos de alta capacidad a Níger para cubrir la escasez de energía, así como apoyar los esfuerzos de transformación agrícola en el país y apoyar al sector educativo.

Según la información exclusiva, la decisión de Níger de cooperar con Irán puede llevar a EE.UU a imponer duras sanciones contra las autoridades del país. Níger también podría considerarse un objetivo legítimo para las operaciones subversivas israelíes, similar a lo que han hecho los hebreos en algunos países árabes y africanos en los últimos años. Según las mismas fuentes, la compra de uranio se realizará en tres etapas y mediante aviones de carga que aterrizarán en Niamey y volarán a Irán.

● Los brazos de Irán en la región del Sahel:

1- El Ayatolá Ibrahim Yacoub El-Zakzaky/ en Nigeria.

2- El Ayatolá Sheikh Abu Jaafar Muhammad Chabati/ en Mali.

3- Ayatolá Sadiq Al-Husseini Al-Shirazi/ en Níger.

4- Su Excelencia Mohamed Chawala Haidra / también en Mali.

Estos Ayatolá representan a los chiítas del Sahel y sus funciones complementan la agenda de Irán en esta región.

Posible choque con EE.UU en el Sahel

Mientras que los rivales de Irán, Estados Unidos e Israel siguen concentrados en los peligros potenciales que emanan de la media luna chiita dominada por Irán que se extiende desde el Líbano hasta el Yemen, Teherán está sentando discretamente las bases para una segunda media luna iraní que pronto presentará un peligro significativo para los intereses de EE.UU en la región del Sahel. Sin embargo, dentro de la estratégicamente importante región africana del Sahel, Irán está capitalizando las vulnerabilidades de las potencias occidentales para aumentar aún más su influencia económica y militar, obtener acceso a recursos vitales, desestabilizar a los gobiernos y abortar el proceso de normalización de las relaciones entre Israel y los árabes en África.

Los objetivos de Irán en el Sahel

Además, Irán tiene varios objetivos en la región del Sahel. En primer lugar, pretende reforzar su legitimidad internacional y obtener una ventaja en su rivalidad con Arabia Saudita y Occidente. Además, Irán busca difundir su ideología chií y aumentar los mercados para sus exportaciones comerciales.

La región del Sahel alberga importantes comunidades chiítas, en particular en Guinea, Malí, Mauritania, Níger, el norte de Nigeria y Senegal. Estas comunidades suelen considerarse una minoría entre la población predominantemente sunita, y sus conexiones económicas y políticas están influidas por sus relaciones con Irán y otras potencias regionales. Irán mantiene relaciones diplomáticas bilaterales con los países del Sahel y ha participado en numerosas visitas de alto nivel y acuerdos de cooperación en diversos campos, incluido la lucha contra el terrorismo, el desarrollo económico y la educación.

En el plano económico, Irán aspira a acceder a los recursos naturales de la región, como el oro, el uranio y otros minerales valiosos, para satisfacer sus necesidades económicas. También pretende brindar asistencia económica a los países del Sahel, incluidos proyectos de infraestructura, para aumentar su influencia.

Además, la reciente ola de golpes de Estado en la región del Sahel ofrece a Irán oportunidades para avanzar en su agenda. A medida que las poblaciones locales se cansan del neocolonialismo francés y de otros países occidentales, Irán puede sacar provecho de este cambio en la dinámica regional, lo que podría conducir a un nuevo campo de batalla económico entre Irán y las potencias occidentales en la región del Sahel. Turquía, Irán y Marruecos compiten por una mayor presencia económica y militar en el Sahel; Turquía vende drones de combate avanzados y desarrolla un corredor transahariano desde el Golfo de Guinea hasta Argelia. 

Estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel

Contexto histórico

La presencia de Irán en la región del Sahel tiene antecedentes históricos que se remontan a principios de la década de 1980, tras la Revolución Islámica de 1979. Antes de ese período, Irán estaba alineada con Estados Unidos durante la Guerra Fría. Sin embargo, después de la revolución, Irán se embarcó en una misión para difundir las enseñanzas teológicas chiítas radicales en África occidental y el Sahel a través de diversos medios, como iniciativas culturales, diplomáticas y mediáticas. Esta iniciativa se enfrentó a la oposición de países y grupos de la región liderados por Arabia Saudita que apoyaban sus intereses.

Durante los decenios de 1980 y 1990, Irán mantuvo relaciones diplomáticas bilaterales con los países del Sahel, que implicaron frecuentes visitas de dirigentes iraníes a la región y visitas recíprocas de dirigentes sahelianos a Teherán. Este período marcó los esfuerzos de Irán por establecer y fortalecer su presencia en el Sahel. En la década de 2000, la presencia de Irán en la región del Sahel se intensificó, con especial atención a la lucha contra el terrorismo y el extremismo. Además, Irán trató de promover los vínculos económicos en diversos sectores como parte de su estrategia.

En la década de 2010, el acercamiento diplomático de Irán a la región del Sahel persistió, caracterizado por visitas de alto nivel y acuerdos de cooperación en múltiples áreas, como la lucha contra el terrorismo, el desarrollo económico y la educación, lo que refleja el enfoque multifacético de Irán para expandir su influencia en la región.

En la década de 2020, Irán aprovechó la creciente brecha entre los nuevos líderes del Sahel y los países occidentales, en particular Estados Unidos y Francia. Esta brecha le brindó a Irán la oportunidad de ampliar aún más su influencia en la región. Al aprovechar las tensas relaciones entre los líderes del Sahel y sus homólogos occidentales, Irán pretendió fortalecer su posición y ampliar su alcance en el Sahel.

La comunidades chiítas en el Sahel

La percepción de la influencia de Irán entre las comunidades chiítas locales de la región del Sahel varía. Mientras que algunos ven a Irán como un defensor de sus intereses y promotor de sus creencias religiosas, otros abordan su presencia con cautela. Quienes apoyan la presencia de Irán creen que ayuda a contrarrestar la influencia de los grupos extremistas suníes y las potencias occidentales. Además, aprecian los esfuerzos de Irán por difundir las enseñanzas teológicas y las prácticas culturales chiítas, ya que fortalecen su identidad religiosa y fomentan las conexiones con otras comunidades chiítas en todo el mundo.

Sin embargo, las comunidades chiítas, preocupadas por el daño potencial a sus conexiones económicas y políticas con los intereses comerciales sunitas y las entidades pro occidentales, tienden a mantener un perfil bajo en las actividades políticas de apoyo a Irán. Además, el atractivo de los grupos sunitas extremistas en la región, como Al Qaeda y el Estado Islámico, puede hacer que algunas comunidades chiítas sean menos receptivas a la influencia radicalizadora de Irán, ya que su principal objetivo es contrarrestar la amenaza que plantean estos grupos. Además, la necesidad de mantener buenas relaciones con los gobiernos predominantemente sunitas, que pueden ser cautelosos ante la influencia iraní, también contribuye a la actitud cautelosa de las comunidades chiítas locales hacia Irán.

Las estrategias de poder blando de Irán

Las estrategias de poder blando de Irán en la región del Sahel abarcan una amplia gama de enfoques, que incluyen iniciativas educativas, culturales y caritativas. Estos esfuerzos multifacéticos están cuidadosamente diseñados para promover los objetivos ideológicos y políticos de la República Islámica, reforzar su posición internacional y extender su influencia dentro de la región.

Un aspecto importante de la estrategia de poder blando de Irán es la expansión de su famosa Universidad Islámica Azad más allá de sus fronteras nacionales, con especial atención a la región del Sahel. Esta medida estratégica es un componente crucial de la sofisticada estrategia de Irán para promover sus objetivos ideológicos y políticos. En consonancia con esta estrategia, Irán ha presentado propuestas para establecer sucursales de la Universidad Islámica Azad en ciudades importantes de Siria e Irak, entre ellas Damasco, Karbala, Najaf, Bagdad, Basora y Erbil. De ese modo, Irán pretende consolidar su presencia e influencia en esos lugares clave, impulsando así sus objetivos en la región.

Otro elemento clave de las estrategias de poder blando de Irán es la promoción del Islam chiíta, especialmente en zonas con una población chií significativa. Esto supone brindar apoyo a las comunidades chiítas locales y difundir las enseñanzas teológicas chiítas. Al participar activamente en estas iniciativas, Irán busca fortalecer sus vínculos con los países del Sahel y aumentar su influencia entre la población local.

Además, los programas de intercambio cultural desempeñan un papel vital en los esfuerzos de Irán por fomentar las conexiones con los países del Sahel. A través de iniciativas educativas y culturales, Irán se esfuerza por profundizar sus relaciones con las comunidades locales, mejorando así su influencia en la región. Estos programas sirven como plataforma para el entendimiento mutuo y la colaboración, facilitando la difusión de los valores culturales e ideológicos de Irán.

Además, las organizaciones benéficas iraníes, como la Sociedad de la Media Luna Roja, operan activamente en la región del Sahel y brindan ayuda humanitaria esencial y socorro en caso de desastre. Estas iniciativas filantrópicas no sólo contribuyen al bienestar de la población local, sino que también sirven para cultivar la buena voluntad y mejorar la reputación de Irán como actor benévolo en el ámbito internacional.

Las implicaciones de seguridad de la presencia iraní en el Sahel

Irán está sacando partido de la creciente división entre los líderes del Sahel tras el golpe y los países occidentales como Estados Unidos y Francia. El objetivo de Irán es intervenir en el lugar que han dejado las tropas francesas y ayudar a las fuerzas armadas locales a derrotar a las organizaciones extremistas musulmanas sunitas. Esta estrategia le permite a Irán impulsar su agenda antioccidental y cuestionar la autoridad occidental en la zona.

Han surgido sospechas sobre la colaboración de Irán con Rusia para suplantar la influencia occidental en el Sahel, ofreciéndoles apoyo financiero, colaboración en materia de seguridad y entrenamiento militar. La presencia de facciones apoyadas por Irán, como Hezbolá, en la región plantea temores de posibles conflictos indirectos y más disturbios.

La región del Sahel cuenta con abundantes recursos naturales, como oro, uranio, litio y otros minerales. Irán busca explotar estos recursos para eludir las severas sanciones y fortalecer su economía, lo que podría generar una rivalidad económica con Occidente.

El objetivo de Irán es propagar sus creencias chiítas en la región predominantemente sunita del Sahel, respaldando a las comunidades chiítas locales y difundiendo sus doctrinas religiosas. Esta medida podría intensificar las tensiones sectarias y fomentar la radicalización, especialmente si choca con el atractivo generalizado de los grupos extremistas sunitas en la zona. La intervención de Irán en el Sahel podría crear oportunidades para que facciones terroristas y extremistas establezcan una presencia en la región, lo que agravaría la ya delicada situación de seguridad.

En conclusión, se espera que Irán fortalezca aún más su presencia en la región del Sahel mediante la profundización de las alianzas económicas, en particular en las áreas de explotación de recursos naturales y la construcción de infraestructura. Además, Irán seguirá ofreciendo asistencia militar y entrenamiento a las naciones del Sahel, reforzando sus capacidades de defensa y contrarrestando la influencia occidental.

Los países que suministran armas a Marruecos y arsenal total del ejército marroquí

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Madrid (ECS).- España, junto a otros países europeos y los más poderosos del mundo venden armas a Marruecos. Esto, indirectamente apoya su ofensiva militar en el territorio saharaui. De todas maneras, no se puede decir que España sea el principal suministrador de armas a Rabat, pero sí que el Reino es uno de sus principales clientes. En el ámbito global, Marruecos es un cliente muy conocido por sus constantes compras de material militar a los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, ganando así un poco de confianza.

Marruecos suministró armas a un grupo islamista en Libia a cambio de liberar 15 terroristas del DAESH de nacionalidad marroquí

En 2024, el gasto en defensa marroquí alcanzó cotas inéditas del 9% del PIB y una inversión superior a los 10.000 millones de euros. Esto sería, sobre el papel, un presupuesto cercano al español (de 13.000 millones de euros en 2023), según recoge un artículo publicado recientemente por El Confidencial. Durante la primera etapa de la guerra del Sáhara Occidental (1975 – 1991), el gasto militar marroquí rondó máximos por encima del 6% del PIB a finales de los 70 y comienzos de los 80, ese gasto descendió a partir de 1991 hasta un mínimo del 2,2% en el año 2000. Desde entonces, se ha ido recuperando hasta llegar al entorno del 4% en los últimos 10 años.

Marruecos está acelerando su gasto militar

Los cálculos presupuestarios de cada país incluyen partidas diferentes que hacen difícil contrastar el gasto real en equipamiento. Por ejemplo, utilizando las cifras de 2023 del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) —uno de los centros de referencia sobre el tema—, Marruecos habría realizado desembolsos militares por 5.000 millones de euros. En estos cálculos no se suele desagregar qué va destinado a salarios y pensiones, qué monto a armamento y cuál a otras tareas, como inteligencia o maniobras. En cualquier caso, la opinión es unánime Actualmente, Marruecos no tiene superioridad militar respecto a sus vecinos Argelia y España.

Según informó hoy Infodefensa, el gasto militar en el conjunto de los países del norte de África alcanzó los 28.500 millones de dólares en 2023. La cifra supone un notable incremento del 38% respecto a 2022, y está protagonizada por dos países: Marruecos y Argelia. Argel destinó en 2023 un total de 18.300 millones de dólares a sus fuerzas armadas, lo que representa un crecimiento del 76% en apenas un año. Es el incremento más alto del gasto militar experimentado en la historia de Argelia. Por el contrario, Marruecos redujo sus partidas en defensa por segundo año consecutivo, en concreto un 2,5%, de modo que se quedó en 5.200 millones de dólares.

Por su parte, España podría responder ante cualquier tipo de gap (brecha) en capacidades que pudiese suceder en estos años. «Es cierto que Madrid está ganando impulso a Marruecos en cuestión de artillería, carros de combate, helicópteros de ataque”, dijo a El Confidencial Guillermo Pulido, analista militar, editor de la Revista Ejércitos y autor de ‘Guerra Multidominio y Mosaico’. “Pero España también está tomando medidas, como la sustitución de los F-18 de Canarias por Eurofighter. Respecto a Marruecos, España, además, una superioridad económica e industrial clara. Es decir, potencial suficiente para ejercer la disuasión”, agrega.

Israel se convirtió este año en el tercer proveedor de armas de Marruecos

Marruecos compra armas para su guerra contra los saharauis

La lista de Marruecos de la compra de armamento de los últimos años es significativa, con un refuerzos clave en fuerza terrestre, aérea y labores de inteligencia.

Marruecos tiene encargados 36 helicópteros de combate Apache AH-64E por unos 4.000 millones de euros (que están en construcción), 24 cazas avanzados F-16 Viper Block 72 (con armamento y soporte) por 3.500 millones y 22 helicópteros turcos de reconocimiento y combate T-129, por unos 1.300 millones de euros. También negocia un lote de 40 unidades del AGM-154 JSOW, una bombas planeadoras de alta efectividad que se lanzan desde aviones, por 700 millones.

Rabat está desplegando esfuerzos para modernizar su poder acorazado con la compra de 162 carros de combate Abrams M1A2 SEPv3 a EE.UU. por 10.000 millones de euros y la adquisición de varios tipos de blindados.

Además; Washington dio luz verde a Rabat para la compra de 18 sistemas lanzamisiles móviles Himars, con varios tipos de munición guiada GMLRS y 40 unidades de Atacms, el misil táctico de largo alcance que puede golpear objetivos a 300 kilómetros de distancia (un paquete de unos 500 millones).

Marruecos también solicitó en 2024 unos 600 misiles contracarro FGM-148 Javelin por 250 millones (de fabricación británica).

Además; Rabat solicitó a Israel misiles antiaéreo tipo Barak-MX, aviones de inteligencia y reconocimiento, el lanzador de misiles PULS o de 150 drones WanderB y ThunderB. Marruecos también posee 13 unidades del dron turco Bayraktar TB2, cuatro MQ-9B Sea Guardian y algunos drones chinos tipo Wing Loong chinos. En el plano naval, Marruecos apenas ha realizado incorporaciones relevantes.

Marruecos incrementa un 7,25 por ciento su gasto militar para 2025

El presupuesto oficial marroquí para 2025 incluye un importante incremento del 7,25 por ciento del gasto en Defensa, ya que pasa de los 124.000 millones de dírhams (unos 11.500 millones de euros) hasta los 133.000 millones de dírhams (unos 12.300 millones de euros). El gasto de Defensa incluye casi 53.000 millones de dírhams (4.900 millones de euros) para la Administración Nacional de Defensa (45.356 millones para personal –4.200 millones de euros– y 7.632 millones para material –707 millones de euros–), según el Periódico.

Desde 2019 Marruecos ha incrementado significativamente su gasto en defensa, desde 96.700 millones de dírhams (8.900 millones de euros) en 2019 a 115.500 millones en 2022 (10.700 millones de euros), 124.700 millones en 2024 (11.500 millones de euros) y 133.000 millones en 2025 (12.300 millones de euros).

La insuficiente diplomacia española sobre el Sáhara Occidental

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España tiene que hacer algo más que ser uno del Grupo de los 5; tiene que adquirir mayor visibilidad derivada de su responsabilidad histórica en el Sáhara Occidental.

✍️  Ángel Manuel Ballesteros

Madrid (ECS).- El enviado del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Stefan de Mistura, termina de anunciar en el Consejo de Seguridad a puerta cerrada, la partición del Sáhara como posible solución al conflicto que el próximo año alcanzará los 50, medio siglo, así como suena. El bueno de De Mistura, que llegó a Rabat en noviembre del 21, y al que no se le ha permitido visitar El Aaiún hasta septiembre del 23, advierte sobre el papel de la ONU, que habrá que revisar el próximo abril, al tiempo que deja abierta la puerta a su despedida. En fin, nada nuevo ni sorprendente. Pasaría a engrosar la ya no corta lista de ilustres enviados especiales onusianos, que ciertamente no parece gozar del blessing del olimpo diplomático.

Por qué los casos de Escocia, Groenlandia, Alto Adige, Cataluña, Somaliland, Bougainville, Bangsamoro Mindanao y Åland no tienen nada que ver con el caso del Sáhara Occidental

La opción de la partición ya la propuso, quizá sin mucho entusiasmo profesional, en tercer lugar de cuatro, Kofi Annam en el 2002, es decir hace casi cuatro lustros -enfatizamos las cifras a ver si así se consigue algo- y luego se ha invocado muy minoritariamente, de hecho yo sólo recuerdo entre los influyentes al geoestratega argentino Suárez Saponaro, aunque es de suponer que habrá más en esa categoría. Moratinos hará una década me dijo “antes pudo ser; ahora ya no“. Pero yo la he defendido a capa y espada durante bastantes de estos años, sencillamente porque parece la menos mala. Incluso, aunque con bastante buena voluntad, se la podría calificar de semi salomónica. No habrá necesidad de recordar que ha sido rechazada por ambas partes.

Aquí, en el Sáhara Occidental, hay que partir del acuerdo entre las partes, que es vinculante hasta por definición, sin el cual no existe salida, así de sencillo. Y después, la materialización de esa entente hay que dejarla a la bien probada imaginación árabe, tantas veces patentada, donde la realización del ya poco factible, en el obligado eufemismo, referéndum preceptuado por la ONU, abre la posibilidad de una tercera vía, superadora de los dos maximalismos. Ni Rabat va a a ceder más, porque implicaría un golpe de estado, esta vez definitivo contra el trono, el final de la dinastía alauita. Ni el Polisario puede aceptar menos, ya que se podría diluir en la gran autonomía que ofrece Marruecos, la entidad saharaui; se podría difuminar la presencia de los hijos de la nube; se extinguiría la RASD, que hoy reconocen más de ochenta países.

En la retahíla de obviedades que caracterizan las resoluciones onusianas, que sea justa, hombre, no va a proponerse que sea injusta; duradera, pues claro; viable, va de sí, hay dos, que amén de suficientes, centran la cuestión: “mutuamente aceptable”, ésta por definición, y que sea política. A pesar de la amplitud en los términos de la ONU, no parece haber otra que la partición. Desde la técnica diplomática, desde su asepsia, la salida mejor que la solución, aquí como en otras latitudes, la fórmula mágica se encuentra en la realpolitik, variable cuestionable, incluso “con sus dosis de contaminación”, que decía Kissinger y que sonaba inequívocamente más didáctica en su inglés con fuerte acento alemán, resulta operativa, y obedece a dos servidumbres en diplomacia, las imperfecciones de la política exterior y las insuficiencias del derecho internacional, al tiempo de responder a la lógica diplomática, otro concepto clave y evidente.

¿Acaso la partición propuesta por el enviado personal del SGNU es una ejecución al plan de autonomía marroquí?

Hace tres años, en mayo del 21, se ha sugerido otra tercera vía, un acuerdo de libre asociación, por Hugh Lovatt y Jacob Mundy, tras entrevistar a “numerosos” expertos y recordar que ya fue formulada por Nagendra Singh, uno de los jueces del TIJ en el dictamen sobre el Sáhara Occidental en 1975. Propuesta imaginativa y factible (Palau, Micronesia y las Marshall con Estados Unidos, y Cook y Niue con Nueva Zelanda), que hay que agradecer en lo que vale y aquí también queda reseñada. Sin embargo, el caso saharaui parece particular, tan sui generis que nos facultaría para pronosticar, tan sin excesivos esfuerzos que se la podría quizá dar por buena en principio, que transcurrido un tiempo, y conociendo (bien) a las partes, quién sabe si no mutaría en la absorción saharaui por el poderoso y anexionista Rabat, por mucha cláusula de garantía que se incluya.

En el Sáhara, desde Madrid, en el cambio de postura, donde reiteramos que la vuelta a la tradicional posición de neutralidad activa anterior resulta insuficiente; que España tiene que hacer algo más que ser uno del Grupo de los 5; que tiene que adquirir mayor visibilidad derivada de su responsabilidad histórica; que nosotros hemos propuesto que se nos asigne para colaborar con el mediador de la ONU a fin de intentar desbloquear la situación de parálisis resolutiva que lo hipoteca hasta ab origine, y que es simultánea al deterioro que grava a los contendientes, más erosionante claro para los saharauis, donde alcanza cotas vivenciales, al tiempo que la hábil diplomacia rabatí prosigue consolidando su situación, vertebrada por dos miembros del Consejo de Seguridad, Francia y Estados Unido. Desde el plano geoestratégico, el general Argumosa ha apuntado que sería más peligroso para la seguridad de Canarias, la existencia en frente de un estado expansionista, que tener a dos países sin entendimiento mutuo bastante. El caso canario sería el único supuesto en que podría quebrar mi parece que fundado vaticinio de que, frente a la creencia generalizada, en el horizonte contemplable, no habrá ruptura de hostilidades entre Madrid y el por mí añorado Marruecos.

Siempre cuento que fuí el primer y único diplomático enviado al Sáhara tiempo después de nuestra salida, donde censé a los 339 españoles que allí quedaron, en lo que quizá fue una de las más relevantes operaciones de protección de compatriotas del siglo XX. Mientras, el cónsul marroquí en Las Palmas, no se recataba en inquirir que por qué yo viajaba al territorio. Hay un refrán del desierto siempre invocable y más en la complicada dialéctica moroccosaharaui: “Habla a quien comprenda tus palabras”.

NOTA: Ángel Manuel Ballesteros es un escritor y diplomático, que ha sido presidente del Consejo Superior de Asuntos Exteriores de España, director de Cooperación Internacional en el Ministerio de Asuntos Exteriores y primer embajador de España en la República de Guinea-Bisáu desde 2007 hasta 2011. Fue el último diplomático español en salir del Sáhara Occidental tras la marcha verde.

Un Baúl del Retorno en ARTifariti 2024: Metáfora de la libertad y la memoria del Sáhara Occidental

Del 26 de octubre al 3 de noviembre se celebra en los campamentos saharauis la XVIII edición de los Encuentros Internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sáhara Occidental.

Contramutis- ARTifariti

Campos saharauis (ECS).- En el marco de la edición 2024 del Festival Internacional de Arte y Derechos Humanos ARTifariti, el grupo de artistas participantes creará una pieza única y profundamente simbólica, “El Baúl del Retorno”, que evocará los baúles que muchas familias saharauis construyeron cuando se preparaban para regresar a su tierra natal en el Sáhara Occidental, con la esperanza de participar en el referéndum de autodeterminación prometido durante el proceso de paz auspiciado por la ONU.

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Este referéndum, acordado entre el pueblo saharaui y Marruecos, sigue pendiente de realización, pero la esperanza de retornar permanece viva en la memoria de las generaciones saharauis.

El baúl, que será cuidadosamente construido por las y los artistas participantes en el festival, seguirá la proporción áurea, como una metáfora de la libertad. Este equilibrio perfecto y armónico en su diseño reflejará el anhelo de justicia y libertad del pueblo saharaui, y se convertirá en un símbolo de la búsqueda de una paz justa y del derecho a decidir sobre su propio destino.

Además, el baúl tendrá una función especial durante el festival. La población saharaui, artistas y otras personas participantes depositarán en su interior un objeto que simbolice lo que deseen dejar para la memoria futura, un testimonio del sufrimiento, la resistencia y la esperanza de un pueblo que no olvida su lucha por la libertad. Estos objetos quedarán como parte de una cápsula del tiempo, un acto de resistencia cultural y un recordatorio de que la memoria del pueblo saharaui sigue viva y sigue mirando hacia el futuro.

El Baúl del Retorno en ARTifariti no será solo una obra de arte, sino un acto simbólico de reafirmación de identidad, un llamado a la libertad y un compromiso con la memoria colectiva del pueblo saharaui. Esta pieza se presentará como un tributo a la persistencia de un pueblo que sigue soñando con el día en que, finalmente, puedan retornar a su tierra y ejercer el derecho a decidir sobre su futuro.

El comisariado de esta edición ha sido realizado por Alonso Gil y Salka Hamadi, con la asistencia de Federico Guzmán. ARTifariti es una producción del Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática en colaboración con la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS), con producción ejecutiva de Fernando Peraita.

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La edición 2024 de ARTifariti se celebra 26 de octubre al 3 de noviembre en el campamento de Bojador, con sede central en la Escuela Saharaui de Artes. En el programa, se reserva un lugar significativo para el colectivo de artistas saharauis emergentes, chicas y chicos que desde el refugio utilizan múltiples soportes y lenguajes para expresar su visión de la realidad que viven, la supervivencia a la que se enfrentan cada día y sus reivindicaciones de libertad. Será una oportunidad para conocer sus obras, siendo la promoción de artistas jóvenes uno de los objetivos centrales del festival, cuya trayectoria se inició en 2007.

En el grupo de artistas saharauis participan, invitados por el Ministerio de Cultura, Sidi Ahmain, Lagdaf Sidi Ahmed, Haddi Mahyub, Saleh Brahim, Ismail Bannan, Said Abdala, Maddi Ahmed, Mina Mohamed Saleh, Tefluha Husain, Mohamed Salem Muftah, Minatou Lehbib, Fatimatu Salha, Sidati Mohamed Lamin, Bachir Muftah, Ahmed Ezaien, Enanna Maarouf, Ahyabha Hamadi, Salka Hamadi, Bayma Emman, Yamila Saied, Aicha Babba, Ahyaba Abida, Malah Brahim, Sukaina Emhamad Epaha y Menniha Lagdaf Keam.

En el grupo de artistas que llegan desde el exterior, bajo coordinación artística de Alonso Gil (Badajoz), participan Laura Martínez Panizo (Ponferrada), Fran Alonso Toucido de Sputnik Labrego (Galicia), Ixone Sádaba Fernández (Bilbao), Luis Vázquez (Cortegana, Huelva), Nuñez de Dios (La Puebla de Cazalla. Sevilla), Federico Guzmán (Sevilla), Joël Prieto, Kamma Marlo y Arnau Brunet de la escuela popular itinerante VERSEMBRANT (Barcelona), Annette Mokler (Friburgo, Alemania), y MARTA Mohamed Salem y Alice Verni (Livorno, Italia).

Esta convocatoria ofrecerá una variedad de actividades que complementan la creación del Baúl del Retorno y enriquecerán el diálogo sobre derechos humanos y memoria histórica. Entre ellas, el I FESTIVAL DE VIDEO DEL SAHARA OCUPADO, organizado por ARTifariti en colaboración con Equipe Media y la Unión de Periodistas y Escritores Saharauis (UPES), Mesa redonda “El arte en el exilio”, Muestra de la 16 Bienal de Artes Mediales de Santiago de Chile en ARTifariti 2024 con la colaboración de la Corporación Chilena de Video y Artes Electrónicas; “1000 VOCES POR LA LIBERTAD” organizado por la AAPSS, Mural colaborativo en Desert Voice Box, promovido por Sandblast; un partido de fútbol entre clubes locales para promover el deporte inclusivo y compartir experiencias realizado con apoyo de la Fundació Solidaritat de la Universidad de Barcelona y el Concurso de dibujo para escolares: “¿Qué meterías en tu baúl del retorno?”.

Paralelamente, se ha organizado el Salón Internacional de industria y Artesanías Tradicionales, bajo la supervisión del Dirección Central de Artesanía e Industrias Tradicionales del Ministerio de Fomento, con talleres a cargo de Mohamed Salem Moftah y Salka Hammadi; el II Festival Nacional de la Canción Patriótica y Danza Tradicional, y la presentación de la Memoria Ilustrada del Pueblo Saharaui por la Asociación Alouda de Cantabria en el Centro de Interpretación del Museo de la wilaya de Bojador.

Ha empezado ya Estados Unidos una nueva carrera armamentista nuclear?

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✍️ Germán Gorraiz López– Analista

La Administración Nacional de Seguridad Nuclear de Estados Unidos (NNSA) habría fabricado recientemente su primer núcleo de plutonio desde 1989 con el objetivo confeso de renovar todas sus cabezas nucleares. Así, el Departamento de Defensa planea incorporarlo en la ojivas W87-1 del misil balístico intercontinental Sentinel y su producción se incrementará hasta alcanzar 80 pits de plutonio anuales para mediados de la década de 2030, lo que sería el pistoletazo de salida para una carrera armamentista nuclear.

Está convencido Estados Unidos de ganar una guerra nuclear?

Final de la moratoria de ensayos nucleares?

EE.UU se retiró del Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM) en 2002 y del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) en 2019. Dicho acuerdo de desarme fue el primero firmado en la guerra fría y habría contribuido a alejar de Europa los misiles de rango corto y medio durante décadas.

Asimismo, Rusia ha suspendido su participación en el acuerdo New START (Tratado de reducción de armas estratégicas,) acordado por los dos países en 2010. Dicho Acuerdo expira en el 2026 y limitaba el número de armas nucleares estratégicas, con un máximo de 1.550 cabezas nucleares y 700 sistemas balísticos para cada una de las dos potencias, en tierra, mar o aire, siendo previsible la no renovación de dicho Tratado.

Biden y la «guía de empleo nuclear»

Según el New York Times, el presidente Joe Biden aprobó en marzo un plan estratégico nuclear altamente clasificado, llamado «Guía de Empleo Nuclear». Dicho Plan» apunta, por primera vez, a preparar a Estados Unidos para posibles desafíos nucleares coordinados por parte de China, Rusia y Corea del Norte y por primera vez, reorienta la estrategia de disuasión de Estados Unidos para centrarse en la rápida expansión del arsenal nuclear de China» y según el rotativo norteamericano, «este cambio se produce cuando el Pentágono estima que las reservas de China rivalizarán en tamaño y diversidad con las de Estados Unidos y Rusia durante la próxima década».

Así, según las estimaciones del Pentágono, la fuerza nuclear de China aumentaría hasta las 1.000 ojivas nucleares para 2030 y hasta las 1.500 para 2035, con lo que el arsenal nuclear chino igualaría a la cantidad de cabezas nucleares que poseen actualmente tanto Estados Unidos como Rusia y pasaría a firmar parte de la nueva Triada nuclear, con lo que el arsenal nuclear estadounidense quedaría en franca inferioridad frente al eje ruso-chino en caso de conflagración nuclear.

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Está convencido el Pentágono de ganar una guerra nuclear?

En un artículo publicado en el Instituto Quincy titulado» Reflexión sobre la guerra nuclear, «La nueva estrategia nuclear de Biden y la supermecha que la activa», el Dr. Theodore Postol del MIT, afirma que «ahora es posible, al menos según las estrategias de lucha en una guerra nuclear, que Estados Unidos ataque los más de 300 ICBM basados en silos que China ha estado construyendo desde 2020 con el copioso número de ojivas Trident II W-76 de 100 kt disponibles. La rápida expansión de la capacidad de matar objetivos duros de la ojiva W-76 de 100 kt también hace posible que Estados Unidos ataque simultáneamente los aproximadamente 300 ICBM rusos basados en silos».

Así,» las superojivas que se están cargando ahora en los misiles estadounidenses estarían diseñadas específicamente para un ataque nuclear relámpago y simultáneo de primer impacto contra Rusia, China y Corea del Norte, para eliminar su capacidad de represalia y así ganar una Tercera Guerra Mundial y hacerse luego con el control del mundo entero», para proceder luego a la implementación del Nuevo Orden Mundial siguiendo la doctrina de Zbigniew Brzezinski. Así, en su libro «Entre dos edades: El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica» (1.971), Brzezinski afirma que «ha llegado la era de reequilibrar el poder mundial, poder que debe pasar a manos de un nuevo orden político global basado en un vínculo económico trilateral entre Japón, Europa y Estados Unidos». 

¿Es reversible el reconocimiento en el Derecho Internacional? El caso de la República Saharaui y la influencia de Marruecos

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✍️ Ahmed Omar, Campamentos de Refugiados Saharauis

Madrid (ECS).- ¿Puede un Estado dar marcha atrás en el reconocimiento de otro en el derecho internacional? Y más importante aún, ¿quién es verdaderamente afectado por este tipo de prácticas: la entidad reconocida o el Estado que, inestable en su soberanía, decide revertir decisiones pasadas bajo presiones externas? El caso de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y los vaivenes diplomáticos de ciertos Estados, como Ecuador, es un claro ejemplo de cómo estos actos de retirada de reconocimiento, que a menudo parecen estar al servicio de intereses externos, pueden minar la reputación y soberanía de los países involucrados más que afectar la legitimidad de la RASD.

Camino hacia la República Árabe Saharaui Democrática

El 14 de noviembre de 1983, la República Saharaui y la República Ecuatoriana establecieron relaciones diplomáticas. Sin embargo, estas fueron canceladas el 19 de junio de 2004, solo para ser restablecidas el 8 de febrero de 2006. En una repetición del patrón de influencias externas, Ecuador volvió a cancelar estas relaciones el 22 de octubre de 2024. Pero, como ha demostrado la historia reciente, no será una sorpresa si en breve esas relaciones son nuevamente restablecidas. La pregunta que surge es: ¿qué gana un Estado con estas idas y venidas? Marruecos, el gran orquestador de estas presiones, promete recompensas y beneficios que, en la mayoría de los casos, jamás se concretan, dejando a estos Estados atrapados en una vergonzosa danza diplomática que socava su propia estabilidad y credibilidad internacional.

Marruecos y la diplomacia de la deuda: promesas vacías y realidades ocultas

El caso de Ecuador no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia que Marruecos ha cultivado con muchos países en África, América Latina, e incluso en Europa. A través de la manipulación de sus alianzas diplomáticas y de promesas grandilocuentes, Marruecos ha buscado aislar a la RASD y asegurar su ocupación del Sáhara Occidental. Sin embargo, estas promesas rara vez se cumplen. Marruecos, un país cuya deuda externa ha crecido exponencialmente y cuya población enfrenta altas tasas de pobreza, ha utilizado un tipo de diplomacia que parece más basada en ilusiones que en realidades tangibles.

Un ejemplo claro es la visita del rey de Marruecos a Sudán del Sur, donde prometió la construcción de una capital que sería un «ícono cívico» para toda África. Sin embargo, la realidad en Marruecos contradice estas promesas. Las propias ciudades marroquíes están plagadas de pobreza, falta de infraestructura y una desigualdad creciente que pone en evidencia la audacia y falta de vergüenza con que Marruecos opera en la arena internacional.

¿Cómo puede Marruecos prometer construir una capital para Sudán del Sur cuando sus propias ciudades enfrentan una falta crónica de servicios básicos? Este tipo de promesas vacías no solo exponen la falta de seriedad del gobierno marroquí, sino que también arrastran a los países que optan por seguir su juego, comprometiendo su propia reputación y autonomía diplomática.

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La República Saharaui: Un reconocimiento que no se puede borrar

A pesar de estas maniobras, la realidad legal es que el reconocimiento de la RASD, una vez otorgado, es reversible en el marco del derecho internacional. Aunque algunos Estados, bajo presión, han optado por suspender o retirar su reconocimiento de la RASD, esto no tiene un impacto directo en el estatus legal de la República Saharaui, que sigue siendo reconocida por más de 80 países y es miembro pleno de la Unión Africana.

Además, la retirada del reconocimiento no cambia el hecho de que el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas siguen afirmando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. De hecho, estos movimientos diplomáticos no solo carecen de una base legal sólida, sino que exponen la fragilidad y vulnerabilidad de los Estados que permiten que sus decisiones soberanas sean manipuladas por intereses externos.

Los países influenciados: ¿Repúblicas Bananeras?

El verdadero daño de estas retiradas de reconocimiento lo sufren los países que las implementan. Estos Estados, al plegarse a las presiones de Marruecos, se transforman en lo que muchos analistas denominan «repúblicas bananeras»: países cuyas políticas exteriores son volátiles, incoherentes y, en última instancia, manipulables. La cancelación y posterior restablecimiento de relaciones diplomáticas no solo afecta su reputación, sino que mina su propia credibilidad en el escenario internacional.

Promesas de inversiones, ayudas económicas o cooperación bilateral rara vez se materializan. Marruecos, sumido en problemas económicos y sociales internos, no está en condiciones de cumplir con las promesas que hace a estos países. Lo que queda, entonces, es un Estado que ha comprometido su posición diplomática a cambio de promesas vacías, arriesgando su soberanía y su credibilidad a largo plazo.

La RASD sigue en pie, Marruecos y sus promesas no

El reconocimiento de la RASD es un acto que no puede ser borrado con simples presiones diplomáticas. Mientras Marruecos continúe extendiendo promesas vacías a países que se dejan influenciar por sus intereses, lo único que logrará será comprometer la integridad y reputación de esos Estados, no la legitimidad de la causa saharaui. La República Saharaui sigue siendo un estado reconocido en el derecho internacional, y aquellos que ceden ante las presiones marroquíes solo demuestran una falta de coherencia en su política exterior, reflejando una vergonzosa dependencia de promesas que, en su gran mayoría, nunca se cumplen.

La historia ya ha mostrado que las decisiones soberanas basadas en principios firmes son mucho más duraderas que los acuerdos diplomáticos basados en intereses temporales y presiones externas. Y aunque algunos países decidan temporalmente dejar de reconocer a la RASD, las bases legales y morales que sostienen el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui permanecen sólidas.

Las «estrategias modernas» de la DIPLOMAFIA marroquí: menos diplomacia y más mafia cuando se trata del Sáhara Occidental

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✍️ Ahmed Omar, Campamentos de Refugiados Saharauis.

Madrid (ECS).- El caso de «Morocco Gate» ha puesto en el centro de atención las prácticas turbias y corruptas de Marruecos para legitimar su ocupación del Sáhara Occidental. Sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora es solo un fragmento de una estrategia mucho más amplia y bien orquestada. Marruecos no solo corrompe a políticos europeos, sino que también espía y chantajea a líderes mundiales. Esta no es diplomacia en su forma tradicional, es una operación que se asemeja más a una organización mafiosa que a un Estado actuando dentro del marco legal internacional.

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Las Revelaciones de Chris Coleman: El preludio del escándalo Pegasus

Mucho antes de que el software espía Pegasus saliera a la luz, las revelaciones del hacker Chris Coleman, a mediados de la década pasada, ya habían expuesto la sucia estrategia de Marruecos. Coleman filtró cientos de documentos internos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, demostrando cómo el gobierno marroquí manipulaba a funcionarios de las Naciones Unidas, políticos y diplomáticos de todo el mundo.

Los documentos revelaron una estrategia central basada en sobornos y chantajes. Marruecos no se detenía ante nada para asegurarse de que los actores clave internacionales apoyaran sus reclamaciones sobre el Sáhara Occidental. Se documentaron pagos a funcionarios de alto nivel en las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, así como intentos de coaccionar a estos individuos para que inclinaran la balanza a favor de Marruecos en sus decisiones y declaraciones públicas. Las revelaciones de Coleman fueron una demostración brutal de cómo Marruecos utiliza el dinero y el miedo para moldear la política internacional según sus intereses, mientras el mundo hacía la vista gorda.

Espionaje Generalizado: El Caso Pegasus

Si bien las filtraciones de Coleman fueron un golpe contundente a la imagen de Marruecos, el uso del software espía Pegasus amplió aún más la magnitud de su operación de vigilancia. A través de este programa, Marruecos, de la mano de Israel, fue capaz de espiar a líderes de primer nivel, incluidos Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, dos figuras clave en la política europea que han mostrado inclinación por la postura marroquí en relación con el Sáhara Occidental. Ambos fueron vigilados por el gobierno marroquí, lo que plantea serias dudas sobre si sus decisiones han sido influenciadas por la posibilidad de chantaje.

Además, Marruecos no se limitó a espiar solo a estos jefes de estado. Activistas, periodistas, y defensores de derechos humanos han sido también blanco de esta vigilancia. Al utilizar Pegasus para rastrear y controlar a figuras clave en la narrativa del Sáhara Occidental, Marruecos busca silenciar y desestabilizar cualquier oposición a su ocupación. Este es un nivel de control digno de un Estado mafioso, no de una nación que busca resolver un conflicto por medios legítimos.

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Falsas diplomacias: La farsa de los consulados

Otra pieza central en las tácticas de la diplomafia marroquí es la apertura de «consulados» en ciudades ocupadas del Sáhara Occidental, como El Aaiún y Dajla. A primera vista, estos consulares parecen ser representaciones diplomáticas «legítimas«, pero en realidad, son una farsa diseñada para dar la impresión de reconocimiento internacional. En la mayoría de los casos, estos consulados no tienen ningún sentido práctico.

Tomemos, por ejemplo, la apertura de consulados por parte de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). ¿Tienen estos países alguna diáspora en el Sáhara Occidental? Rotundamente no. ¿Tienen intereses económicos o estratégicos en la región? Tampoco. ¿Tienen siquiera los medios para mantener un consulado allí? Nuevamente, la respuesta es no. Todo esto es parte de un juego sucio en el que Marruecos paga por los viajes, el alojamiento y, en muchos casos, sobornos para los diplomáticos, simplemente para mantener la ilusión de un respaldo internacional. Los edificios de estos consulados son propiedades privadas alquiladas por Marruecos, y su existencia es puramente simbólica.

Una estrategia mafiosa en lugar de diplomacia

En conjunto, lo que vemos es una estrategia que se aleja de cualquier noción de diplomacia legítima. Marruecos está utilizando todos los medios a su disposición para comprar, coaccionar y corromper a líderes mundiales, políticos, y diplomáticos. Al combinar espionaje con sobornos y chantajes, Marruecos ha creado una red de influencia que intenta, de manera mafiosa, fabricar un reconocimiento de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Esta red no solo afecta a Europa. Marruecos ha extendido sus tentáculos de corrupción y espionaje a todos los continentes desde África a América Latina, Asia y hasta Australia y Nueva Zelandia, en un intento desesperado de consolidar una ocupación que va en contra de los principios más básicos del derecho internacional y de los derechos de los pueblos a la autodeterminación. Lo que Rabat está llevando a cabo no es diplomacia. Es una estrategia criminal a gran escala que socava la integridad de las instituciones internacionales.

El mundo debe reaccionar

Es imperativo que la comunidad internacional despierte ante esta realidad. Marruecos ha convertido la diplomacia en un juego de mafia, y su ocupación del Sáhara Occidental se mantiene gracias a estas tácticas inmorales y corruptas. No se puede permitir que un régimen que opera como una organización criminal decida el destino de un pueblo oprimido.

El futuro del Sáhara Occidental no debe quedar en manos de aquellos que compran y manipulan a las élites globales. Es hora de que el mundo exija justicia, transparencia y respeto por el derecho internacional. Y, sobre todo, es momento de que el pueblo saharaui reciba el apoyo que merece en su legítima lucha por la autodeterminación.

Ecuador suspende sus relaciones diplomáticas con la República Saharaui

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El Gobierno de Ecuador, liderado por el presidente Daniel Noboa, ha anunciado la retirada de su reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), con quien estableció relaciones diplomáticas en 1983.

Madrid (ECS).- Ecuador decidió, este martes 22 de septiembre de 2024, suspender sus relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), tras más de 41 años de reconocimiento. En el año 1983, Ecuador reconoció a la RASD como Estado con una representación diplomática del gobierno saharaui abierta desde 2009 en la capital ecuatoriana.

La Ministra de Asuntos Exteriores de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, trasladó, vía telefónica, a su homólogo marroquí, Nasser Bourita, de esta decisión y le aseguró que había emitido una carta de notificación dirigida a la representación de la RASD en Quito, según informó Europa Press. De momento Ecuador no ha publicado ningún comunicado oficial al respecto.