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03 abril 2026
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Los hutíes responden al ataque de EE.UU con 18 misiles y drones contra el portaaviones de EEUU Harry Truman

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Los hutíes han anunciado el lanzamiento de un contraataque sorpresa contra el portaaviones de EE.UU Harry S.Truman.

 (EFE y Agencias)

     Madrid (ECS).- Los hutíes de Yemen han anunciado este domingo que han lanzado una operación militar dirigida contra un portaaviones estadounidense y sus buques de guerra en el norte del mar Rojo con 18 misiles y drones, en respuesta al ataque de Estados Unidos de anoche contra Yemen. «En respuesta a esta agresión, las Fuerzas Armadas (de los hutíes) llevaron a cabo una operación militar específica dirigida contra el portaaviones estadounidense USS Harry S. Truman y sus buques de guerra en el norte del Mar Rojo con 18 misiles balísticos y de crucero y un avión no tripulado», ha afirmado en un comunicado televisado el portavoz militar de los insurgentes, Yahya Sarea.

     Este sábado, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó atacar posiciones de los hutíes en Yemen por las amenazas del grupo yemení de retomar sus acciones contra barcos israelíes y vinculados a Israel en los mares Rojo y Arábigo.

     Según Sarea, Estados Unidos lanzó «más de 47 ataques aéreos, dirigidos contra varias zonas de las provincias de Saná, Saada, Al Bayda, Hajjah, Dhamar, Marib y Al Jawf», lo que provocó «varias masacres, que causaron el martirio y heridas a decenas de personas», sin dar más detalles. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Salud de los insurgentes, Anees al Asbahi, afirmó este domingo a EFE que el balance preliminar de víctimas es de «31 muertos y 131 heridos, todos civiles y la mayoría de ellos niños y mujeres».

     El portavoz militar apuntó en su alocución que sus unidades «no dudarán en atacar a todos los buques de guerra estadounidenses en el mar Rojo y en el mar Arábigo en represalia a la agresión contra nuestro país».

     «Con la ayuda de Alá Todopoderoso, las Fuerzas Armadas yemeníes seguirán imponiendo un bloqueo naval al enemigo israelí y prohibirán la entrada de sus buques en la zona de operaciones declarada hasta que la ayuda y las necesidades básicas lleguen a la Franja de Gaza», ha afirmado. Y ha concluido diciendo que este ataque de EEUU «no hará sino aumentar la firmeza, la fe y la resistencia del amado Yemen y de su pueblo firme, fiel y luchador».

     Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, ha afirmado este domingo que EEUU seguirá atacando a los hutíes hasta que cesen los ataques marítimos. «Quiero ser muy claro: esta campaña se centra en la libertad de navegación y en restaurar la disuasión. En cuanto los hutíes digan que dejarán de disparar a los barcos y a los drones, esta campaña terminará, pero hasta entonces, será implacable», ha dicho a la Fox Hegseth.

     Hegseth ha agregado que con los ataque EEUU mandó un claro mensaje que iba también dirigido a Irán. Estados Unidos ha advertido también este domingo a Irán de que puede haber acciones militares directas contra sus intereses si el país no cesa su apoyo a los hutíes del Yemen.

      «Todas las opciones están siempre sobre la mesa con el presidente (Donald Trump). Irán necesita escucharlo alto y claro: es completamente inaceptable y se detendrá el nivel de apoyo que han estado brindando a los hutíes, al igual que lo han hecho con Hizbolá, al igual que lo han hecho con las milicias en Irak, Hamás y otros», ha dicho a su vez el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Mike Waltz.

      El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró por su parte que los ataques del sábado son solo el principio: «No se trata de un hecho aislado y lo hacemos porque están bloqueando la libertad de paso del transporte marítimo internacional», dijo en NBC News.

Las desafortunadas derivas de Macron y Sánchez respecto al pueblo del Sáhara Occidental

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✍️ Mahayub Sidina

     Madrid (ECS).- En el momento en que el Alto Tribunal de la Unión Europea intenta hacer justicia y preservar, al mismo tiempo, algunos de los valores éticos y morales universales, la Comisión Europea, arrastrada por algunos Estados miembros, rema a contracorriente.

    Después del inapelable, y sólidamente argumentado, pronunciamiento del Alto Tribunal, contra el saqueo ilegal de los recursos naturales del Sáhara Occidental, hemos asistido, estupefactos, a una cascada de comunicados, no exentos de desespero, por parte de la Comisión y varios países.

     Los conocedores de los entresijos de dicha relación, basada en el chantaje, ven con preocupación semejante sumisión. Esto les hace preguntarse si ¿no estaríamos ante un posible contagio, de algunos países de la Europa democrática, por el gamberrismo del estado marroquí?

Entre bastidores: Sánchez y Macron, peones en la nueva «estrategia de Trump» para el Sáhara Occidental

      Todos los comunicados citados, empezando por Francia y España, insisten, al unísono, sobre “el carácter vital, indispensable, insustituible, ejemplar, modélico… y un sinfín de calificativos que no vienen al caso, de la cooperación y las relaciones con Marruecos”. Se ha pretendido, sin conseguirlo, eclipsar el verdadero motivo que provocó dicha reacción, desmesurada, en serie: el fallo de Alto Tribunal Europeo de Justicia del 4 de Octubre de 2024.

      Aunque parezca surrealista, tantas alabanzas, a una relación tóxico-masoquista, si no son el síntoma de la enfermedad misma del majzén (el gamberrismo), albergan, al menos, una predisposición a contraerla como sacrificio a las deidades “de los recursos robados, la inmigración ilegal, el terrorismo, las drogas…etc.” Esto nos recuerda que, en algunas prácticas asiáticas, no muy antiguas, cuando fallece el esposo, la viuda es incinerada viva junto a sus restos mortales.

       Volviendo al contexto, en que surge todo esto, da la impresión que los europeos, o algunos de ellos, buscan anticiparse a un gran seísmo político que se avecina en Marruecos. La probable desaparición prematura del rey Mohamed VI, que abriría un periodo de incertidumbre, no sería ajena a un movimiento, tan desproporcionado como torpe. Las imágenes, pasadas por muchos filtros, de las pocas apariciones del monarca han activado todas las alarmas. Por cierto, en la actualidad el rey no reina ni gobierna. Se limita a leer, de vez en cuando, un papel que el Májzen le prepara. Éste último está dominado por el aparato represivo y si desaparece el fantasma, que le otorga poder pero no legitimidad, es muy probable que el sistema sufra una implosión.

      Lo menos que se puede decir, del comportamiento de la Comisión y de algunos países miembros, es que es un insulto a la inteligencia del ciudadano europeo. Ni el Alto Tribunal, ni los saharauis, ni el resto de mundo, ni nadie les pidió revisar a la baja o suspender las relaciones con el régimen marroquí. Lo que, sí, se les pide es respetar el derecho internacional y aplicar rigurosamente la legislación europea en un territorio que nunca fue marroquí. Los subterfugios, destinados a desviar la atención del verdadero problema, no resisten ante las evidencias. En este caso, mirar al otro lado o optar por el método de la avestruz no es una opción.

      Como no podía ser de otra manera, Europa es libre de mantener las mejores, o peores, relaciones con quién quiera, incluido con un estado gamberro que la chantajea en cada esquina. Sin embargo, lo que no es de recibo, sería confundir entre lo que es de Dios y lo que es del Cesar. Es mucho más que evidente que los recursos naturales del Sahara Occidental pertenecen, exclusivamente, al pueblo y no al ocupante marroquí o las bandas de ladrones que lo acompañan en el expolio.

      Las desafortunadas derivas de Emanuel Macron y Pedro Sánchez, de pretender borrar al pueblo saharaui del mapa, no tendrán mucho recorrido. Gracias a su justa lucha, los pueblos europeos han logrado sobrevivir, en 1945, a la limpieza étnica del nacismo. Del mismo modo, los saharauis, con el estandarte de la justicia bien alto, desarticularan la trama de corte neonazi que busca aniquilarles, en pleno Siglo XXI.

Eurodiputados cuestionan a la UE sobre el cumplimiento de la sentencia del TUE sobre los acuerdos comerciales con Marruecos y el Sáhara Occidental

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    Bruselas | ECS.- Más de tres decenas de eurodiputados cuestionan al Consejo y a la Comisión Europea sobre el cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre los Acuerdos Comerciales de la Unión Europea (UE) con Marruecos.

     Una iniciativa impulsada por João Oliveira, eurodiputado del PCP en el Parlamento Europeo.

     Se trata de la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), conocida el pasado 4 de octubre, de desestimar los recursos interpuestos por la Comisión Europea y el Consejo de la UE contra las sentencias del Tribunal General, de septiembre de 2021, relativas a los Acuerdos Comerciales entre la UE y el Reino de Marruecos, que declararon nulos los respectivos Acuerdos Comerciales.

2024: El año en el que el Sáhara Occidental coronó una década de batalla jurídica en el TJUE

     La pregunta oral con solicitud de debate en pleno también interroga al Consejo y a la Comisión Europea sobre el inicio de las negociaciones entre la UE y el Frente Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui, sobre la reparación de las pérdidas derivadas de esos acuerdos y el futuro marco comercial para ese territorio. Los eurodiputados se preguntan qué medidas tomará la UE para respetar el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, en cumplimiento de lo establecido en numerosas resoluciones de la ONU.

A continuación podrás consultar los términos de la pregunta;

Pregunta oral (al Consejo y a la Comisión)

    Sobre la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre los acuerdos comerciales de la UE con el Reino de Marruecos.

    El pasado 4 de octubre se conoció la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), en los asuntos [C-778/21P y C-798/21P] y [C-779/21P y C-799/21P], desestimando los recursos interpuestos por la Comisión Europea y el Consejo de la Unión Europea contra las sentencias del Tribunal General de septiembre de 2021 (respectivamente EU:T:2021:640 y EU:T:2021:639), relativas a los Acuerdos Comerciales entre la UE y el Reino de Marruecos, que consideraron nulos de pleno derecho los respectivos Acuerdos Comerciales.

    El Acuerdo reitera que el Frente Polisario es “un interlocutor privilegiado en el proceso de determinación del futuro del Sáhara Occidental bajo los auspicios del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, con vistas a determinar el futuro del Sáhara Occidental”, “cuyas decisiones son vinculantes para todos los Estados miembros y las instituciones de la Unión”.

     También afirma que los Acuerdos en cuestión no significan “el reconocimiento por parte de la UE de la supuesta soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sáhara Occidental” y que la implementación de un acuerdo entre la UE y el Reino de Marruecos que concierne al territorio del Sáhara Occidental debe recibir el consentimiento de su pueblo y sus representantes legítimos, bajo pena de violar su derecho a la autodeterminación.

     La celebración de Acuerdos con el Reino de Marruecos, ignorando decisiones anteriores del TJUE, provocó pérdidas al pueblo saharaui, por el acceso a recursos explotados ilegalmente hasta ahora por el Reino de Marruecos, que deben ser indemnizados.

A la luz de estas decisiones, los eurodiputados solicitan al Consejo/Comisión:

  1. ¿Qué medidas va a tomar para tomar la decisión del TJUE?

  2. ¿Tiene intención de iniciar negociaciones con el Frente Polisario, legítimo representante del pueblo saharaui, para reparar los daños resultantes y el futuro marco comercial de esos territorios?

  3. ¿Qué medidas tomará para respetar el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, en cumplimiento de lo establecido en numerosas resoluciones de la ONU?

UE-Sáhara: La abogada general de la UE pide al TJUE anular el acuerdo de pesca con Marruecos

Los firmantes de la iniciativa:

João Oliveira

Ana Miranda Paz

Andreas Schieder

Estrella Galán

Giorgos Georgiou

Jaume Asens LLodrá

Rudi Kennes

Vicent Marzá Ibánez

Danilo Della Valle

Oihane Martínez

Hanna Gedin

Vladimir PREBILIČ

Ruth Firmenich

Maria Zacharia

Lynn Boylan

Jonas Sjöstedt

Kostas Papadakis

Lefteris Nikolaou-Alavanos

Pernando Barrena

Per Clausen

Dario Tamburrano

Friedrich PÜRNER

Carolina Morace

Gaetano Pedulla

Valentina Palmisano

Mario Furore

Pasquale Tridico

Cecilia Maria Strada

Irene Montero

Isabel Serra Sanchéz

Kathleen Funchion

Fabio De Masi

Mimmo Lucano 

Ilaria Salis

Catarina Vieira

Oezlem Demirel

Matjaz Nemec

El fiasco político de Marruecos; el apoyo de Trump permanece en el limbo

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El régimen marroquí, desesperado por el apoyo de Trump en el Sáhara Occidental

     EDITORIAL

       Madrid (ECS). – En el último año, Marruecos ha buscado consolidar su posición a nivel internacional acercándose a alianzas en Europa, Oriente Medio y EE.UU. Un síntoma de su debilidad, ya que estas alianzas le garantizan seguir eludiendo la responsabilidad en la antigua colonia española. Por la otra parte, el conflicto del Sáhara Occidental experimentó este último año nuevas victorias jurídicas y un apoyo sin precedentes a las reivindicaciones de los saharauis. Debido a lo anterior, la cuestión saharaui aparece cada vez más en la agenda de reuniones de organizaciones internacionales y encuentros bilaterales.

      Rabat en cambio, se ha sumergido en una sucesión de crisis diplomáticas con varios países, ausencia de paz regional, tensiones abiertas… El fiasco político de Marruecos tras la declaración de Trump de 2020 y la posterior e impotente firma de los acuerdos abrahámicos, que aún esperan desarrollarse plenamente debido a que han quedado supeditados al internacionalmente rechazado reconocimiento trumpista de la supuesta soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Este fracaso, ha causado un estado de histeria colectiva en la diplomacia alauita, que ha iniciado frentes contra todo aquel que se ha opuesto a violar la legitimidad internacional usando para imponer sus objetivos la inmigración irregular, el chantaje económico, declaraciones amenazantes y la congelación de la cooperación bilateral.

Entre bastidores: Sánchez y Macron, peones en la nueva «estrategia de Trump» para el Sáhara Occidental

      Marruecos, un país regado de ayudas económicas y títere de otros países, se pensó fortalecido geopolíticamente tras sellar con Israel la normalización cuyo propósito solamente ha beneficiado a la agenda del país judío, empujado por EE.UU y los Acuerdos de Abraham para maximizar la ola de normalización con los estados árabes, extender la campaña anti-iraní de la Knesset por África y sumar países en la alianza contra Teherán y los Hermanos Musulmanes (El Islam Político). Ciertamente y sin miedo a equivocarnos, tras más de dos años de normalización, solamente Israel y Trump han salido beneficiados en la medida en que no se han logrado los intereses marroquíes. Marruecos, a través de las instrucciones reales tras estallarle treinta años después la guerra del Sáhara Occidental, accedió apresurado y cegado a un acuerdo sin garantías. Ahora, el reconocimiento de la supuesta soberanía marroquí sobre territorios saharauis permanece en el limbo. Si Trump verdaderamente estuviera a favor, no tendría en reparos en repetir lo dicho por él mismo que ni siquiera.

       En consecuencia, esto nos permite concluir que, lejos de una paz permanente en la región, los Acuerdos de Abraham entre Israel, Marruecos y los EE.UU no constituyen un paso hacia una paz duradera, y esto es debido a que incluyen precisamente la ocupación del Sáhara Occidental, causante de todas las crisis diplomáticas marroquíes desde la firma de estos Acuerdos.

       Acostumbrado a implicar a terceros países en el contencioso del Sáhara Occidental, se ha vuelto en su contra, ahora ya no se trata de solo la ocupación de un territorio ajeno, sino que, torpemente, ha arriesgado sus intereses económicos, geopolíticos y comerciales inflamando el terreno político para el cual su escasa fuerza diplomática no está preparada, y esto se refleja en el hecho de entregarse plácidamente a alianzas contrarias a los intereses del pueblo marroquí para intentar ganar peso e influencia. Finalmente, ¿Qué no estarás dispuesto a hacer para proteger tus puntos débiles?

El régimen marroquí se encuentra en un estado de confusión desde que el presidente de EE.UU Donald Trump regresó a la Casa Blanca con una agenda que no esperaban los más pesimistas en Rabat, incluidas demandas apremiantes puestas sobre la mesa del palacio real, además de que el país magrebí es un destino potencial para el desplazamiento de los residentes de Gaza. Después de que el régimen alauita se mostrara extasiado por la relección de Trump como presidente de los Estados Unidos, esperando que continuara por el impulso que tomó en 2020 cuando tuiteó, después de perder la carrera presidencial, a favor de la supuesta soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Los responsables de la toma de decisiones en el régimen alauita están buscando formas para minimizar las pérdidas en lugar de maximizar las ganancias.

      Según el periodista español Ignacio Cembrero del diario El Confidencial, el régimen de Marruecos se encuentra menos motivado para pedir al presidente estadounidense que restablezca su compromiso de apoyar los intereses marroquíes en el Sáhara Occidental así como la apertura de un consulado en la ciudad ocupada de Dajla, y esto sucede porque Trump involucró a la cuestión palestina a cambio de su normalización con Israel, y ahora el Palacio alauita se da cuenta de que el precio esta vez es mucho más caro que la normalización, en línea con la codicia del presidente estadounidense, que es aceptar acoger a los palestinos desplazados de la Franja de Gaza, según el plan de Trump, que fue rechazado por todos excepto Tel Aviv y Washington.

      Con las posibilidades de que Trump respalde las ambiciones del país alauita reduciéndose, el Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí está buscando otras opciones lejos de Estados Unidos, incluida la celebración de una conferencia internacional el próximo abril en los Emiratos Árabes Unidos, patrocinada por países europeos, empezando por Francia, para bendecir la “naturaleza marroquí” del Sáhara Occidental, según señaló una fuente diplomática informada.

Las opciones de Trump para tomar una decisión

      Al comenzar su segundo mandato, Trump tiene previsto abordar la cuestión del Sáhara Occidental y avanzar con su política implementada en 2020. La medida más obvia que podría tomar para implementar el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental es abrir un consulado en el territorio saharaui. Si bien Trump prometió abrir un consulado en Dajla en su primer mandato, la subvención y la planificación necesarias para llevarlo a cabo, por no hablar de los desafíos de seguridad que conllevaría, hacen imposible tal medida. Sin embargo, existen otras maneras en que la administración estadounidense puede consolidar su declaración de reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, como aumentar las visitas oficiales al Sáhara Occidental, incluyendo el ejercicio militar African Lion, o mantener el diálogo estratégico entre Estados Unidos y Marruecos en el Sáhara Occidental. Además, el Departamento de Estado podría ampliar el papel de la Presencia Virtual a algo más sustancial y simbólico que una página web provisional. Estados Unidos también podría presionar a algunos países europeos, que tienden a ser menos reacios al riesgo que Estados Unidos, para que establezcan su propia presencia en la región (En este caso Francia). En diciembre de 2019, Comoras se convirtió en el primer país en abrir un «consulado» en el Sáhara Occidental. Desde entonces, veintiocho países más (principalmente micropaíses africanos y árabes) han abierto consulados en el Sáhara Occidental.

España ignora por completo y no hace ninguna referencia al Sáhara Occidental en su estrategia para África

       Además, antes del anuncio de Trump de que Estados Unidos reconocería la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, la política estadounidense había impedido el gasto de asistencia bilateral estadounidense en la región. El Proyecto de Ley de Asignaciones del año fiscal 2014 incluyó por primera vez disposiciones que permitían que cierta asistencia económica bilateral se «dispusiera a cualquier región administrada por Marruecos, incluido el Sáhara Occidental». Sin embargo, como política, tanto la administración Obama como la administración Trump optaron por no destinar asistencia bilateral al Sáhara Occidental para evitar reconocer tácitamente la soberanía marroquí en la región. Si bien el gasto en ayuda exterior se encuentra actualmente en el limbo, si la administración retoma un patrón más regular de asistencia exterior, es posible que la administración Trump invierta el rumbo y destine asistencia bilateral a los territorios ocupados del Sáhara Occidental como una forma de reforzar la postura estadounidense sobre la soberanía marroquí. Además, el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Marruecos (que entró en vigor en 2006) y su legislación de aplicación establecen claramente que solo cubre el comercio y la inversión en el territorio de Marruecos reconocido por Estados Unidos, que actualmente no incluye el Sáhara Occidental. Sin embargo, con el cambio de política de Trump, los bienes producidos en el Sáhara Occidental podrían tener derecho a los mismos beneficios que el resto del territorio marroquí.

       Otra posible vía para Estados Unidos en los próximos años consiste en aumentar la presión sobre Marruecos para que implemente el acuerdo tripartito. Israel inauguró una oficina de enlace en Rabat en agosto de 2021, y aunque la delegación israelí en Marruecos abandonó el país tras el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, los diplomáticos israelíes regresaron discretamente al país en agosto de 2024. Marruecos también abrió una oficina de enlace en Tel Aviv, y la prensa israelí informó en julio de 2023 que Marruecos estaba «en proceso» de convertir la oficina en una embajada de pleno derecho tras el reconocimiento por parte del gobierno israelí de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, aunque estos esfuerzos se han retrasado a raíz de la guerra en Gaza. 

       Según Carnegie, Trump necesitará el apoyo de otros actores globales para implementar el reconocimiento de la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental de una manera que aborde el conflicto en su totalidad. Su administración podría colaborar con los diplomáticos de otras naciones para rediseñar las fronteras terrestres y marítimas, así como para crear un acuerdo de reparto de poder entre el gobierno semiautónomo saharaui y Marruecos. Para establecer las fronteras, los gobiernos que han utilizado el Sáhara como moneda de cambio, como la administración Trump, deberían colaborar con sus homólogos marroquíes y saharauis para generar un acuerdo territorial de reparto de poder que permita a Marruecos materializar plenamente sus aspiraciones territoriales, a la vez que otorga al pueblo saharaui el derecho a un hogar permanente y el fin de la guerra.

       Para resolver la cuestión del Sáhara Occidental, las partes implicadas deberán responder a muchas preguntas. La principal es la cuestión de las fronteras. Actualmente, Marruecos ocupa alrededor del 75 % del territorio del Sáhara Occidental. Si Marruecos alcanza la plena soberanía, ¿Cómo se administrará el 25 % restante? ¿Seguirá la RASD independiente y gestionando los territorios liberados del Sáhara Occidental?

Entre bastidores: Sánchez y Macron, peones en la nueva «estrategia de Trump» para el Sáhara Occidental

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Trump necesitará el apoyo de Macron y Sánchez para implementar el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental

EDITORIAL

    ECS. Madrid. | ¿Está actuando Sánchez de manera voluntaria? Es la pregunta que ronda a analistas, políticos, juristas y periodistas. La respuesta solo puede ser negativa. Todo indica que la nueva política de España aliándose con el régimen de Marruecos fue bajo «coacción» en el marco de canales secretos que superan ampliamente la voluntad de España y Marruecos, ya que el cambio de rumbo español se produce sin ningún debate en los órganos del PSOE, ni con los responsables de Exteriores del dossier saharaui, ni en un Consejo de Ministros como dicta la Constitución, y menos aún en el seno de la coalición de gobierno de la que formaba parte SUMAR. Sencillamente es una nueva política que escapa del control del gobierno de turno.

      La nueva política de Sánchez en el Sáhara Occidental no es, pues, el resultado de una reflexión madura y meditada de las autoridades e instituciones elegidas democráticamente por el pueblo español, sino el de un regateo estratégico secreto forzado por un hecho repentino e imprevisto que hubiera requerido una respuesta inmediata. Situación en la que España y Marruecos, según los analistas en la sombra, deberían estar llamados a ser aliados y no adversarios, en el contexto de un posible enfrentamiento militar de gran envergadura que podría haberse desencadenado en cualquier momento.

      Para resolver la cuestión del Sáhara Occidental, las partes implicadas deberán responder a muchas preguntas. La principal es la cuestión de las fronteras. Actualmente, Marruecos ocupa alrededor del 75 % del territorio del Sáhara Occidental. Si Marruecos alcanza la plena soberanía, ¿Cómo se administrará el 25 % restante? ¿Seguirá la RASD independiente y gestionando los territorios liberados del Sáhara Occidental?

     Según Carnegie, Trump necesitará el apoyo de otros actores globales para implementar el reconocimiento de la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental de una manera que aborde el conflicto en su totalidad. Su administración podría colaborar con los diplomáticos de otras naciones como España y Francia para abordar las fronteras terrestres y marítimas, así como para crear un acuerdo de reparto de poder. Para establecer las fronteras, los gobiernos que han utilizado el Sáhara Occidental como moneda de cambio, como la administración Trump, deberían colaborar con sus homólogos marroquíes para generar un acuerdo territorial de reparto de poder que permita a Marruecos materializar plenamente sus aspiraciones territoriales, a la vez que otorga al pueblo saharaui el derecho a un hogar permanente y el fin de la guerra (bajo un plan de autonomía impuesto).

      A ojos de los estrategas de Trump, apoyar diplomáticamente a Marruecos equivale a debilitar internacionalmente a Argelia y dar más peso a Marruecos en la región. La claudicación de Sánchez y Macron y el reconocimiento de facto de la supuesta marroquinidad deben enmarcarse en esta estrategia. Es probable que España lleve ya mucho tiempo bajo la presión de Estados Unidos, pero las barreras puestas por la sociedad española frente a la ocupación saharaui por Marruecos, difíciles de romper a corto y medio plazo, están retrasando la implementación de tal decisión. Con la guerra de Ucrania y la política de Trump, el gobierno español se vio obligado a ignorar estos molestos obstáculos para acercarse a la administración de Washington. Como siempre, el »inexistente» pueblo saharaui en sus declaraciones públicas, resulta crucial y valioso en sus conversaciones secretas.

El peso de la OTAN

      España es miembro de dos conglomerados político-militares políticamente enredados y muy cercanos: la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea (UE). Esto significa que las decisiones geoestratégicas y militares tomadas dentro de la OTAN se transfieren generalmente a la UE, que sigue siendo mucho más un bloque socioeconómico que militar. España, como miembro de estas dos organizaciones, está ligada a una lógica económica y a unos procesos de defensa militar vinculantes, que no son comunicados a la opinión pública, ya que son materia de secreto de defensa. Las draconianas reacciones públicas cargadas de hipocresía y doble rasero de estos dos bloques frente a Rusia tras la invasión de Ucrania, parecen indicar que estos procesos ya se han activado, tanto para el flanco oriental Estonia, Polonia, Rumanía y Turquía, como para el flanco suroeste de Francia, España y Portugal.

      Llegados a este punto el lector se estará preguntando ¿Cuál es la relación entre el conflicto del Sáhara Occidental y los alineamientos estratégicos, y no menos peligrosos de la OTAN? En efecto, la región del Magreb y Sahel ocupa desde hace quince años un lugar importante en los escenarios de enfrentamiento entre la Alianza Atlántica y el eje Moscú-Pekín por el control de los inmensos recursos energéticos y mineros que abundan en esta región –que la Europa neocolonial considera su coto- y para el control de las rutas de transporte internacional de estos recursos y mercancías de todo tipo. Y aquí, la solución del conflicto saharaui juega un papel crucial al estar en el vértice de la formación de la Unión del Magreb Árabe y la clave para el pleno desarrollo económico de la región que impide la ocupación marroquí; única fuente de tensión en la región, el único país del mundo que no tiene las fronteras claras con todos sus vecinos; el Reino de Marruecos. Respecto a esto último: la OTAN, a través de tropas francesas asistidas por las alemanas ha incrementado su presencia en los últimos diez años en Mauritania, Marruecos y Costa de Marfil. 

      Más al norte –concretamente en el Estrecho de Gibraltar- Estados Unidos ha desarrollado una presencia semipermanente en Marruecos donde organiza regularmente maniobras militares junto con las fuerzas de la OTAN y los países apegados a ella. Pero esta presencia en el vecino del sur no parece aún satisfactoria a los ojos de los estrategas militares de la Alianza Atlantista. Para ellos, este país aún necesita ser más «atlantizado» para permitir que las fuerzas de la OTAN amplíen su base logística y su rango de acción en un entorno seguro y eficiente. De momento, los submarinos británicos y rusos merodean por la región mediterránea.

El eje Pekín-Moscú

       Por otro lado, Rusia está tratando de restablecerse allí alentando y apoyando a los países africanos para que se liberen de esta presencia. El acercamiento ruso parece estar coronado por un cierto éxito, cuyo efecto diplomático se hizo evidente durante las dos últimas votaciones de la Asamblea General de la ONU sobre el tema de Ucrania. Dato significativo: durante estas dos votaciones, la mayoría de los países africanos se abstuvieron de condenar la invasión rusa de Ucrania. China, por el momento, se limita a montar una eficiente red de diplomacia “softpower” con inversiones estratégicas sin el desembarco de un solo soldado chino en algún lugar del continente.

      Y Argelia, que basa la doctrina de sus relaciones internacionales y diplomáticas en el no alineamiento y el “multipolarismo”, y aboga constantemente por la aplicación del derecho internacional sin criterios selectivos ni distintivos, forma parte de este último grupo de países. Para estos estrategas, Argelia no es solo un gran obstáculo para los planes de expansión atlantistas, algo que Francia ha comprobado bien, sino también el aliado más importante de Rusia y el mayor adversario de Marruecos en la región. Para no dejar dudas sobre el obstáculo que supone Argelia, el ejército estadounidense no dudó en simular durante las maniobras militares estadounidenses «African Lion» efectuadas en junio de 2021 en el sur de Marruecos, un ataque a una batería de misiles S400 estacionada en un país al este de Marruecos. Este país lógicamente solo puede ser Argelia aunque no se mencionó en ningún comunicado. A pesar de todo el mensaje fue entendido en toda su amplitud.

La estrategia de Trump respecto al Sáhara Occidental

      Otra posible vía para Estados Unidos consiste en aumentar la presión sobre Marruecos para que implemente el acuerdo tripartito. Israel inauguró una oficina de enlace en Rabat en agosto de 2021, y aunque la delegación israelí en Marruecos abandonó el país tras el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, los diplomáticos israelíes regresaron discretamente al país en agosto de 2024. Marruecos también abrió una oficina de enlace en Tel Aviv, y la prensa israelí informó en julio de 2023 que Marruecos estaba «en proceso» de convertir la oficina en una embajada de pleno derecho tras el reconocimiento por parte del gobierno israelí de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, aunque estos esfuerzos se han retrasado a raíz de la guerra en Gaza. 

       Los estadounidenses no lo dicen abiertamente, pero su enfoque refleja que ya han incluido las zonas marítimas marroquí, saharaui y española a lo largo del Océano Atlántico en su estrategia operativa para el despliegue militar. Uno de los objetivos de tal despliegue sería asegurar y hacerse con el control de los yacimientos de petróleo, gas y fosfatos del Sáhara Occidental ocupado, utilizando, por un lado, la zona situada entre Agadir en Marruecos y El Aaiún en el Sáhara Occidental. Así como el tesoro submarino del Monte Tropic, que a pesar de ser del silenciado pueblo saharaui, Marruecos y España se lo disputan en secreto en la ONU.

        El reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara Occidental por parte de la Casa Blanca, por lo tanto, no es un regalo a Marruecos, sino que responde a los requisitos estratégicos estadounidenses y una necesidad de «cumplimiento» militar. Marruecos es de nuevo el peón como lo fue en los ostentosos Acuerdos de Abraham. De hecho, permite que el Departamento de Defensa de los EE.UU prescinda de los cuestionamientos curiosos del Congreso y el Senado de los EE.UU. Argelia y el pueblo saharaui, que lucha contra la ocupación marroquí, son los blancos no declarados de esta Alianza en su nuevo orden geoestratégico. El aislamiento será el objetivo. El equilibrio de poder sigue y seguirá siendo el factor que cambia las cosas sobre el terreno.

Marruecos, enredado en su ilusoria persecución del reconocimiento de la ‘marroquinidad del Sáhara Occidental’, no logra el apoyo de Trump

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Por Ahmed Zain

     ECS. Madrid. | »Marruecos vendió su alma al diablo» afirmó un avezado diplomático momentos después de conocerse que Trump reconocía la ilusoria ‘marroquinidad’ de partes de la República Saharaui que ocupa el ejército marroquí desde 1975. Dicho tuit, elevado a reconocimiento, tuvo lugar a finales de 2020, y supuso el pistoletazo de salida de un rosario de crisis diplomáticas que, hasta la fecha, mantienen a Rabat enredado en una delicada y desgastante red de maniobras políticas de consecuencias imprevisibles.

     Tildado en su momento como un »espaldarazo a Marruecos», Rabat lo acogió con satisfacción y se tragó el sapo de un enmarañado acuerdo tripartito junto a Israel y EE.UU (Acuerdos de Abraham) que ya hoy se antoja como uno de los peores movimientos de la diplomacia marroquí; más de cuatro años después de lo anunciado a bombo y platillo, ninguna concesión prometida a cambio de la normalización relaciones con Israel se ha materializado: no hay consulado americano en los territorios saharauis ocupados, no hay venta de drones MQ ni tampoco las multimillonarias inversiones prometidas por Trump.

     En un movimiento vicioso y avasallante, la diplomacia marroquí se envalentonó y se lanzó a asegurar el apoyo internacional a su ocupación, y acabó rogando el apoyo a sus propios aliados tras verse completamente solo y con una situación interna inflamada tras la traición a la causa palestina. El supuesto reconocimiento por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tuvo un alto costo, ya que Marruecos tuvo que transitar el camino de la normalización con la entidad sionista. Sin embargo, este esfuerzo resultó ser insuficiente para obtener el anhelado reconocimiento a sus ambiciones expansionistas.

     Con la llegada, de nuevo, del presidente Trump, la administración norteamericana mostró un compromiso renovado con el multilateralismo y las decisiones de las Naciones Unidas Como resultado de ello, el conflicto saharaui que involucra al Frente POLISARIO y Marruecos, volvió a ocupar el centro del escenario internacional con Marruecos empleando todas sus herramientas diplomáticas para lograr sus objetivos ilegales.

Argelia negocia con EE.UU la compra de armamento

      Las complejidades de la situación exponen un juego de múltiples niveles, dejando a Marruecos atrapado en un ciclo interminable de demandas crecientes. Cada hito alcanzado solo revela otro más, dejando al país en una perpetua búsqueda de reconocimiento. Las expectativas de la entidad sionista trascienden sus fronteras y abarcan requisitos y exigencias que hacen que el reconocimiento a las pretensiones marroquíes sea un objetivo en constante movimiento, en este sentido, los israelíes exprimirán al máximo a Rabat llevándole a posiciones extremas. Como parte del acuerdo, los territorios marroquíes se han convertido en sede de bases militares y operaciones de inteligencia sionistas, lo que complica aún más la situación.

      El escenario resultante es que, a pesar de reconocer a Israel y la posterior normalización con la entidad sionista, esto no le garantizó el reconocimiento de la supuesta »marroquinidad» del Sáhara Occidental ni tampoco un consulado. Para sorpresa de nadie, tras alargar la espera y consolidarse la normalización con el transcurso del tiempo, los funcionarios israelíes comenzaron a elevar el precio de tal reconocimiento, yendo más allá de los lazos diplomáticos formales y ahondando en un territorio sensible como »Jerusalén como capital de Israel». Marruecos expuso en exceso sus puntos débiles al diablo.

      Para agravar la situación, está el ruidoso silencio del Majzén con respecto a los habituales crímenes cometidos por la entidad sionista, más recientemente en Jenin y Gaza. Por lo que, si bien el reconocimiento hacia la entidad sionista puede servir como un gesto simbólico, el mutismo del Majzén no alcanza lo necesario para obtener el reconocimiento de la »marroquinidad del Sáhara Occidental». Este intrincado juego amenaza con mantener suspendido indefinidamente a Marruecos, persiguiendo la ilusión del reconocimiento ilegal hasta agotar sus recursos.

Las opciones de Trump

      Al comenzar su segundo mandato, Trump tiene previsto abordar la cuestión del Sáhara Occidental y avanzar con su política implementada en 2020. La medida más obvia que podría tomar para implementar el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental es abrir un consulado en el territorio saharaui. Si bien Trump prometió abrir un consulado en Dajla en su primer mandato, la subvención y la planificación necesarias para llevarlo a cabo, por no hablar de los desafíos de seguridad que conllevaría, hacen imposible tal medida. Sin embargo, existen otras maneras en que la administración estadounidense puede consolidar su declaración de reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, como aumentar las visitas oficiales al Sáhara Occidental, incluyendo el ejercicio militar African Lion, o mantener el diálogo estratégico entre Estados Unidos y Marruecos en el Sáhara Occidental. Además, el Departamento de Estado podría ampliar el papel de la Presencia Virtual a algo más sustancial y simbólico que una página web provisional. Estados Unidos también podría presionar a algunos países europeos, que tienden a ser menos reacios al riesgo que Estados Unidos, para que establezcan su propia presencia en la región (En este caso Francia). En diciembre de 2019, Comoras se convirtió en el primer país en abrir un «consulado» en el Sáhara Occidental. Desde entonces, veintiocho países más (principalmente micropaíses africanos y árabes) han abierto consulados en el Sáhara Occidental.

       Además, antes del anuncio de Trump de que Estados Unidos reconocería la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, la política estadounidense había impedido el gasto de asistencia bilateral estadounidense en la región. El Proyecto de Ley de Asignaciones del año fiscal 2014 incluyó por primera vez disposiciones que permitían que cierta asistencia económica bilateral se «dispusiera a cualquier región administrada por Marruecos, incluido el Sáhara Occidental». Sin embargo, como política, tanto la administración Obama como la administración Trump optaron por no destinar asistencia bilateral al Sáhara Occidental para evitar reconocer tácitamente la soberanía marroquí en la región. Si bien el gasto en ayuda exterior se encuentra actualmente en el limbo, si la administración retoma un patrón más regular de asistencia exterior, es posible que la administración Trump invierta el rumbo y destine asistencia bilateral a los territorios ocupados del Sáhara Occidental como una forma de reforzar la postura estadounidense sobre la soberanía marroquí. Además, el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Marruecos (que entró en vigor en 2006) y su legislación de aplicación establecen claramente que solo cubre el comercio y la inversión en el territorio de Marruecos reconocido por Estados Unidos, que actualmente no incluye el Sáhara Occidental. Sin embargo, con el cambio de política de Trump, los bienes producidos en el Sáhara Occidental podrían tener derecho a los mismos beneficios que el resto del territorio marroquí.

       Otra posible vía para Estados Unidos en los próximos años consiste en aumentar la presión sobre Marruecos para que implemente el acuerdo tripartito. Israel inauguró una oficina de enlace en Rabat en agosto de 2021, y aunque la delegación israelí en Marruecos abandonó el país tras el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, los diplomáticos israelíes regresaron discretamente al país en agosto de 2024. Marruecos también abrió una oficina de enlace en Tel Aviv, y la prensa israelí informó en julio de 2023 que Marruecos estaba «en proceso» de convertir la oficina en una embajada de pleno derecho tras el reconocimiento por parte del gobierno israelí de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, aunque estos esfuerzos se han retrasado a raíz de la guerra en Gaza. 

El Sáhara Occidental y los cambios de postura internacionales

       Según Carnegie, Trump necesitará el apoyo de otros actores globales para implementar el reconocimiento de la soberanía marroquí en el Sáhara Occidental de una manera que aborde el conflicto en su totalidad. Su administración podría colaborar con los diplomáticos de otras naciones para rediseñar las fronteras terrestres y marítimas, así como para crear un acuerdo de reparto de poder entre el gobierno semiautónomo saharaui y Marruecos. Para establecer las fronteras, los gobiernos que han utilizado el Sáhara como moneda de cambio, como la administración Trump, deberían colaborar con sus homólogos marroquíes y saharauis para generar un acuerdo territorial de reparto de poder que permita a Marruecos materializar plenamente sus aspiraciones territoriales, a la vez que otorga al pueblo saharaui el derecho a un hogar permanente y el fin de la guerra.

       Para resolver la cuestión del Sáhara Occidental, las partes implicadas deberán responder a muchas preguntas. La principal es la cuestión de las fronteras. Actualmente, Marruecos ocupa alrededor del 75 % del territorio del Sáhara Occidental. Si Marruecos alcanza la plena soberanía, ¿Cómo se administrará el 25 % restante? ¿Seguirá la RASD independiente y gestionando los territorios liberados del Sáhara Occidental?

Marruecos se aferra a la ocupación: el Sáhara Occidental y la necesidad de una reparación histórica

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Mientras el mundo se moviliza ante las consecuencias del conflicto armado en Oriente Medio, observamos una casi absoluta indiferencia al drama que viven los saharauis hace décadas, agregándose que están en un conflicto armado, tras la violación de los acuerdos de paz de 1991, por parte de Marruecos.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro

 En noviembre de 2020, fuerzas marroquíes, con la finalidad de terminar con una protesta pacífica por parte de los saharauis en el paso ilegal de Guerguerat, violaron el Acuerdo Militar Nro. 1 del Plan de Arreglo de 1991. En el seno del Consejo de Seguridad, gracias a la protección de Francia y Estados Unidos, Marruecos, no sufrió ningún tipo de sanción por violar el acuerdo de paz citado.

    Los saharauis hace largo tiempo que sufren verdaderos desaires y un comportamiento cómplice ante los abusos de la potencia ocupante hace décadas. Vemos a España, potencia administradora de iure y desde los acuerdos de Madrid de 1975, se ha desentendido de los saharauis y del conflicto, en el marco de una política de contención de su vecino marroquí, con un resultado. A nuestro entender, que perjudican seriamente los intereses españoles en el Norte de África y en la seguridad de su “flanco sur”. La justicia de la Unión Europea se pronunció en reiteradas oportunidades, dejando en claro que los recursos naturales son propiedad del pueblo saharaui, titular del derecho de autodeterminación. Vale la pena recordar 1992 y 1994 la Asamblea en sucesivas resoluciones (resoluciones 48/46, de 10 de diciembre de 1992, y 49/40, de 9 de diciembre de 1994) señaló que el saqueo y explotación de los recursos naturales de los TNA constituyen una amenaza a la integridad y prosperidad de dichos territorios, además de Sahara Occidental conformar graves violaciones a las obligaciones adquiridas a la luz de la Carta de las Naciones Unidas.

      El antecedente jurídico a la cuestión, lo entramos en a través de la Res 46/64 de la Asamblea General que regula concretamente el principio de soberanía de los pueblos coloniales sobre sus recursos naturales. La resolución reitera que la explotación y el saqueo de los recursos marinos y demás recursos naturales de los territorios coloniales y no autónomos por parte de intereses económicos extranjeros, en violación de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, constituyen una grave amenaza a la integridad y prosperidad de esos territorios.

      Mientras que miles de saharauis sobreviven como pueden en los campos de refugiados y en las zonas liberadas, agregándose que otros miles viven como ciudadanos de segunda en la zona ocupada, las riquezas de su patria, son objeto del expolio por parte de la potencia ocupante, con clara complicidad de los “paladines” de la democracia en Occidente. Dichos gobiernos, son los que poco o nada hacen, para que la MINURSO, la misión de paz de Naciones Unidas, tenga facultades de monitoreo de derechos humanos. La indiferencia de la comunidad internacional, o por lo menos gran parte de ella, permitió que la desaparición forzada de cientos de saharauis, en las zonas ocupadas, las torturas, la existencia de presos políticos, como conocer el destino de los soldados saharauis que cayeron prisioneros, quedaran sin respuesta, y menos una sanción.

Brahim Gali pide al Gobierno de Sánchez que vuelva a defender las resoluciones de la ONU para la celebración de un referéndum en el Sahara Occidental

La violencia contra la mujer saharaui

     Los saharauis, en las zonas ocupadas, llevan a cabo acciones de resistencia pacífica, siendo objeto de una dura represión, siendo el ejemplo más evidente, el desmantelamiento del Campamento de Gdeim Izik. Mientras que los dirigentes europeos, nos hablan de derechos de la mujer, en los hechos, poco y nada hacen. Así observamos con estupor, el caso de Sultana Jaya, en noviembre de 2021, su vivienda fue allanada sin orden judicial por parte de paramilitares marroquíes, agregándose un hecho gravísimo, la violación, junto a su hermana y los violentos golpes contra su madre de ochenta años. Fue un verdadero escándalo internacional. La jurisprudencia internacional, ha sido muy clara en los casos de violación en los países u/o territorios sujetos a ocupación militar, los han reconocido como “tratos crueles, inhumanos o degradantes” y por ende punibles, como crímenes de guerra.

     Recordemos que el Sahara Occidental, es un territorio sujeto a ocupación y por ende le son aplicables las reglas de los Convenios de Ginebra. Finalmente cabe agregar: La violación como tortura es aquella infligida intencionadamente sobre una persona por un funcionario público u otra persona provocando dolores y sufrimientos graves, por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de sus funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación. (Crímenes de género en el derecho penal internacional. Buenos Aires, 2010).

      El caso de Aminetu Haidar, es otro ejemplo, de violencia de género, contra la mujer saharaui. Padeció ser presa política, por su activismo a favor de los DDHH y ahora el estado español, luego de dieciséis años de residencia en España, a sabiendas que la potencia ocupante marroquí, la expulsó del Sahara Occidental, en abierta violación a los derechos humanos. El gobierno del Dr. Pedro Sánchez, olvida que, para Naciones Unidas, el Sahara Occidental, es un territorio sujeto a un proceso de descolonización, donde España, es la potencia administradora de iure. Por ende, la Sra. Haidar, merece la protección del estado español. No es un pedido antojadizo, sino que forma parte de las responsabilidades que tiene España como potencia administradora.

Presos políticos. Un drama silenciado

      La violación a los derechos humanos de los saharauis, están a la orden del día. Brahim Ismaili, preso y juzgado por un tribunal militar marroquí, por ser parte de las protestas de Gdeim Izik, padece de un tumor, está detenido en condiciones deplorable, agregándose la falta de atención médica adecuada. La lista es larga de los detenidos por participar en una protesta social, siendo juzgados de manera ilegal, por tribunales ad hoc, fuera del territorio saharaui ocupado. El Derecho Internacional reconoce que el territorio ocupado no tiene ningún deber legal de obediencia al Estado ocupante, si bien dicho Estado puede establecer algunas normas que permitan cierta subordinación, en el marco de las Convenciones de Ginebra, y deben ser distintas a las normas vigentes al territorio ocupado.

      El Estado ocupante es responsable de garantizar el bienestar de la población del territorio ocupado, mantener los servicios públicos esenciales, la educación y la salud de la población. Las obligaciones del Estado ocupante incluyen la imposibilidad de modificar el estatuto de los funcionarios, respetar la legislación vigente, garantizar el funcionamiento de la Cruz Roja y sus sociedades, y los organismos de protección civil. Marruecos, desmanteló las instituciones existentes en el Sahara Español.

      El activismo saharaui, en las zonas ocupadas, a través de distintos mecanismos de protesta, está claramente legitimada por el Derecho Internacional. Recordemos que los métodos empleados por los activistas son todos pacíficos, pero la respuesta siempre es la misma, con una dura represión, la prohibición de organizar asociaciones pro derechos humanos, condenar a los barrios poblados por saharauis, a vivir bajo un estado policial. La Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes, ha realizado constantes denuncias en los últimos meses, sobre malos tratos, torturas, falta de atención médica, agregándose las constantes huelgas de hambre, la única arma que tienen los presos políticos saharauis para hacer oír su voz. El gobierno de Pedro Sánchez, teóricamente progresista y sensible a la temática de los derechos humanos, guarda silencio sobre lo que pasa en tierras saharauis. En este contexto de contradicciones, si muestra especial preocupación por el conflicto palestino israelí, más precisamente sobre la guerra desatada entre el grupo Hamás e Israel el pasado mes de octubre de 2023. Realmente difícil de comprender.

La guerra silenciada

      En noviembre de 2020, las fuerzas saharauis, luego que Marruecos violara el acuerdo de paz, con el desmantelamiento de la protesta de Guerguerat, “manu militari”, estallaron las hostilidades, reconocidas desde la misma Secretaría General de Naciones Unidas. Las fuerzas saharauis, se limitan acciones de pequeña escala, con duelos de artillería, golpes con fuerzas móviles y fuego de mortero. El estado de movilización, le permitió al gobierno saharaui, alinear a la población en una causa nacional. La respuesta de Rabat ha sido también limitada, a fin de no entrar en una escalada con Argelia. La guerra de Ucrania, llevó a países europeos, acercarse con el régimen de Argel, para buscar fuentes alternativas de energía. Esto refuerza el papel de Argelia en el Norte de África, como factor de estabilidad. Una guerra abierta entre Marruecos y Argelia, perjudica los intereses occidentales en el área.

      Rabat, buscaría escalar el conflicto, especialmente para que Mauritania reaccione, y quite el apoyo, no oficial a la República Saharaui. No en vano por medio del uso de drones, atacó blancos civiles, donde argelinos y mauritanos perdieron la vida. La escalada hacia una guerra abierta, por ahora queda descartado. Los cambios geopolíticos llegaron al África, y Marruecos se convierte en un bastión de intereses occidentales. Los golpes de Estado en Malí, Guinea, Burkina y Níger, alejaron a dichos países de sus lazos con Francia y en menor medida con Estados Unidos. En este panorama, Mauritania, tiene un rol relevante, por su papel en el conflicto saharaui. Neutral, controla de facto la localidad de La Güera, con anuencia de la República Saharaui, a los fines de crear un “cordón” de seguridad.

      El paso ilegal de Guerguerat juega un papel de “polo de atracción geopolítica” para incrementar la dependencia económica de Mauritania respecto a Marruecos. Nuakchot, consciente de su debilidad, encontró en China un socio ideal, tanto en el plano económico, como militar, dado que las modestas fuerzas mauritanas han recibido material chino, especialmente para su pequeña fuerza naval. El mantenimiento del control de las zonas liberadas por parte de la República Saharaui, se vincula con la propia seguridad de Mauritania, de mantener alejado a Marruecos, que mantiene un claro interés expansionista.

       Argelia, principal apoyo para los saarauis, plantea no solo construir un centro minero, sino también industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con puertos mediterráneos. Quienes llevaron a cabo las obras, es un consorcio chino, formado por China International Water&Electric, Heyday Solar y Metallurgical Of China, y la empresa pública argelina Feraal. Los intereses de Argel, indican que es preciso impedir que Marruecos ocupe las zonas liberadas, intención que tenía antes de 2020, cuando comenzó a cuestionar el estatus de dichas zonas, respecto al Plan de Arreglo de 1991, con el objetivo de mantener alejadas las fuerzas de Rabat de un área estratégica como Tinduf. Por otro lado, la liberación de las zonas ocupadas, abre perspectivas muy alentadoras para los argelinos, teniendo una vía de salida para la producción minera de Tinduf, que beneficiaría ampliamente a la República Saharaui. Por ende, es muy poco probable que Argelia, le retire el apoyo al Frente Polisario/ República Saharaui.

     La República Saharaui, precisa que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo. A fin de cuentas, le proveen “profundidad estratégica”. Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. Los cambios políticos en la región de la franja del Sahel, abrieron las puertas a una creciente presencia rusa y china. En el seno de los BRICS, el foro que aglutina a China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, este último país, es especialmente crítico con la ocupación marroquí, lo que permitió en la cumbre de agosto de 2023, que se aprobara un comunicado, muy moderado, pero por lo menos, colocó en agenda la crisis del Sahara Occidental, exigiendo una solución de la controversia. El ingreso de Etiopía, a los BRICS, abre nuevas perspectivas para los saharauis, dado que Addis Abeba, reconoció la República Saharaui en 1979 y ambos estados forman parte de la Unión Africana

      Marruecos se aferra a la ocupación, por muchos motivos, entre ellos el factor interno, dado que el conflicto justifica la represión interna, la exaltación nacionalista y refuerza el rol del rey, distrae a la opinión pública de la pobreza y corrupción, y además el expolio de los recursos pesqueros y mineros, financian la economía marroquí. España apoya la ocupación veladamente, a sabiendas que la pérdida del Sahara, significará un conflicto abierto por Canarias, Ceuta y Melilla. Rabat precisa los conflictos externos como válvula de escape, ante una situación doméstica no muy halagüeña.

     Los intereses de Francia y Estados Unidos, están vinculados también a intereses económicos, y dado que Marruecos, es uno de los últimos países pro occidentales en África. La pérdida del Sahara Occidental, incidiría directamente en la estabilidad de la monarquía y su peculiar régimen de equilibrios internos. Razones políticas lo llevan a no reconocer los combates en los muros defensivos, por lo menos abiertamente. Mantiene una postura defensiva y en el plano internacional busca el reconocimiento de la ocupación e imponer el plan de autonomía como única solución. La única opción que queda es seguir manteniendo la presión militar, que no permita que el conflicto del Sahara Occidental caiga completamente en el olvido. La pregunta del millón, hasta cuándo durará esta situación.

La deuda con los saharauis

     La República Saharaui libró una guerra de liberación por más de una década, con un ejército regular. En las zonas ocupadas, a pesar de la violencia de la ocupación, los movimientos saharauis, siempre se manifestaron pacíficamente. La respuesta siempre ha sido la indiferencia y un proceso de paz congelado por más de dos décadas. España que tiene un rol central en la resolución del conflicto, es rehén de la presión marroquí, como también indirectamente de Francia, aliado de Rabat. Estados Unidos, busca mantener como pueda aliados en África, que cada vez son menos. Egipto, viejo aliado de Washington, mantiene sus vínculos, pero con una visión de mayor autonomía, incorporándose al espacio BRICS en agosto de 2023. Francia, el gran perdedor, tuvo que replegarse del Sahel, y veremos por cuánto tiempo más, mantendrá su influencia en Senegal, Costa de Marfil, Togo, Camerún, por citar los países de la Françafrique.

      El desarrollo económico a futuro del área de Tinduf, alimentará el interés de un Sahara Occidental unificado e independiente, agregándose el interés mauritano, de mantener lejos a Rabat de sus fronteras. Occidente se retira de África. No cabe duda que su injerencia ha sido un rotundo fracaso. Los países de la región del Sahel, azotados por el terrorismo, encuentran en Rusia y China como aliados para promover el desarrollo y seguridad. Tarde o temprano los aliados de las antiguas potencias coloniales quedarán rodeados por países que tiene una agenda geopolítica muy distinta. Marruecos corres ese riesgo, ante un evidente fortalecimiento de Argelia como actor de peso con proyección no solo en el Magreb sino en el Mediterráneo Occidental. La crisis energética derivada de la guerra de Ucrania y los conflictos en Próximo Oriente, ponen en valor al citado país norteafricano, cuyo papel en la situación del Sahara Occidental es fundamental.

     El resultado de la guerra de Ucrania, incidirá en el tablero global. África tomó nota de su papel en el mundo que se viene, de carácter multipolar, y ello abre una tímida luz de esperanza para el conflicto saharaui, y Rabat deberá tenerlo en cuenta, que no puede vivir eternamente aislado de sus vecinos y ser funcional a la política “divide y reinarás” en la Unión Africana azuzada desde la Vieja Europa, funcional a los intereses franceses.

      La comunidad internacional está en deuda con los saharauis, por tantos años de olvido, complicidad con el expolio de sus riquezas y las violaciones a los derechos humanos. La devolución de los territorios ocupados a la República Saharaui, sin ninguna duda será parte de la reparación histórica, que Occidente, le debe al pueblo saharaui desde hace cinco décadas.

Marruecos ha convertido el Sáhara Occidental ocupado en una especie de extensa cárcel al aire libre

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  • Marruecos intensifica su espionaje en el Sáhara Occidental ocupado

Por Anna Habibi

     El Aaiún ocupado (ECS).- Desde que restalló la guerra en el Sáhara Occidental hace ya cuatro años, la represión que las fuerzas del régimen marroquí ejercen contra los saharauis con el objetivo de eliminarlos física e ideológicamente ha ido ‘in crescendo’. La gran ola de represalia que se desató en los primeros meses de guerra, en mayor medida contra periodistas y activistas de derechos humanos, especialmente mujeres y jóvenes menores, provocaron protestas que también fueron desmanteladas por las fuerzas de ocupación marroquíes.

Marruecos impide entrar en el Sáhara Occidental a una delegación de juristas de España

      El cerco en los territorios ocupados es extraordinariamente intenso, la red represiva es implacable y alcanza a todos los sectores, áreas y ámbitos de la sociedad civil saharaui residente en las ciudades de El Aaiún, Smara, Dajla y Bojador. Sometidos ya no solo a violencia física, sino a la discriminación laboral, escolar y profesional. Una segregación que usa como criterio el pensamiento político de cada individuo y su condición de ser saharaui.

Los ojos y oídos de Marruecos:

    La ocupación marroquí mantiene su control de las zonas ocupadas del Sáhara Occidental, no sólo militarizando las calles y grandes avenidas, sino también desplegando informantes dentro de los barrios populares en forma de mendigos o guardias en los estacionamientos, mezquitas, tiendas, cafeterías etc., sin mencionar la política de muy medida distribución de la población que el ocupante ha adoptado desde el levantamiento de Gdeim Izik, que los sumergió en un estado de pánico. Sus agencias, conocidas por su incomparable precisión en la gestión, el secreto y la organización, recurrieron a establecer familias de colonos en los populares barrios saharauis. Más bien, se aseguraron de que las plazas de población se dividieran equitativamente entre saharauis y colonos, de este modo se rompe con la tradicional la incubadora popular de los héroes del levantamiento, que tomaron estos barrios como refugio para salvarse de la persecución y el arresto. Es un método antiguo y nuevo utilizado por la ocupación desde su invasión del Sáhara Occidental a mediados de los años 1970 hasta ahora. Francia lo aprendió muy bien de la ‘Casbah’ argelina y fue el asesor clave de Marruecos en la criminal ocupación que aún mantiene.

      Además del asedio demográfico impuesto, la ocupación restringe la libre circulación de quienes entran y salen de las ciudades ocupadas, la ocupación impone un tipo diferente de asedio que le permite rastrear los movimientos de los activistas políticos y reconocidas figuras saharauis, así como penetrar en sus círculos sociales, relaciones personales, monitorear la seguridad y las personas que constantemente los visitan, en ocasiones incluso se llega a monitorear el tipo de compras que realizan, sus lugares de compras, fuentes de ingresos económicos etc.

     Esto se hace colocando cámaras de vigilancia pertenecientes a la inteligencia de ocupación marroquí directamente en las calles, tiendas, cafeterías y salones de bodas, especialmente para impedir el izamiento de banderas de la República Saharaui y prohibir la interpretación de canciones revolucionarias, algo por lo que el Ministerio de Interior marroquí señaló a los artistas saharauis y les advirtió de las consecuencias de interpretar cualquier canción revolucionaria, amenazando a quienes violaran estas órdenes.

     Se registraron muchos casos de intromisiones en los salones de bodas durante la interpretación de canciones revolucionarias. Un caso entre ellos fue el que sucedió el verano pasado donde los asistentes fueron agredidos, se rompieron instrumentos musicales, la banda fue acosada y el artista Malainin Huda fue interrogado. Otros invitados presentes fueron perseguidos y agredidos.

España ignora por completo y no hace ninguna referencia al Sáhara Occidental en su estrategia para África

     Tras la normalización de Marruecos con la entidad sionista junto con la reanudación de la lucha armada, Rabat proporcionó todas las concesiones y privilegios a esta última a cambio de proporcionarle apoyo logístico en su guerra contra los saharauis, tanto militar como civil.

    Marruecos recibió lotes de drones israelíes, incluidos los suicidas y portadores de misiles. Entre estos drones, recibió drones de reconocimiento con GPS para determinar ubicaciones y tomar fotografías aéreas, y de hecho comenzó a utilizarlos a principios del año 2024.

     La inteligencia de la ocupación marroquí fue más allá y se encomendó una tarea; fotografía aérea de los hogares de todos los saharauis y la determinación de su ubicación geográfica, cada uno según el ámbito en el que opera y según su división administrativa. Esta tarea tiene como objetivo dos aspectos, una relacionada con la seguridad y la recopilación de inteligencia, y la segunda está estrechamente vinculada con el recuento de los saharauis en comparación con los colonos que inundaron las zonas ocupadas en los últimos diez años, lo que cambió la realidad demográfica de las ciudades ocupadas, que ahora constituyen las tres terceras partes de sus habitantes.

      Este seguimiento diario, desde todos los ángulos, con datos e imágenes en tiempo real, permite a la ocupación controlar completamente la vida de los saharauis e imponer un control sobre sus fuentes de sustento, a veces para chantajearlos y otras veces para negociar, entre la opción de continuar con la fuente de sustento y delatar a un hijo, una hija, o un familiar porque lucha contra la presencia de los marroquíes. En ambos casos, las consecuencias la sufre la familia saharaui, bien sea que pierdan un puesto de trabajo por el activismo de uno de sus miembros, o uno o varios de sus miembros acaban brutalmente torturados a causa de la delación de otro familiar.

     Esta persecución y vigilancia permanentes no se limitan a la zona urbana, sino que se han ampliado en los últimos cinco años hasta extenderse al desierto abierto, a los beduinos y a los lugares de pastoreo de los nómadas saharauis, vigilando de cerca sus movimientos y actividades diarias por temor a una sorpresa de seguridad, como dicen los securócratas del Májzen, ya que está prohibido montar más de tres tiendas de campaña juntas. En este sentido cabe señalar que también está prohibido construir cualquier tienda de campaña fuera de un radio de 60 km de las ciudades ocupadas, y todo tipo de reuniones están terminantemente prohibidas. Prohibidas incluso las visitas a las tumbas, lugares icónicos y celebraciones en santuarios, que requieren de una licencia expedida por el Ministerio del Interior de ocupación y deben ser atendidas por sus representantes. Como condición, las autoridades de ocupación exigen izar la bandera de Marruecos durante el evento y pronunciar unas palabras que glorifiquen su monarca Mohamed VI.

      Finalmente, cabe señalar que la ocupación comenzó a utilizar la tecnología del reconocimiento por el iris y el diseño de la estructura craneal dentro de los territorios ocupados desde el verano de 2023, vinculando este procedimiento al Fondo de Seguridad Social y vinculando este último a cualquier documento administrativo que el individuo desee extraer. Así, primero exige a los saharauis que obtengan el código para el censo del Fondo de Seguridad Social, así obliga a todos a pasar por este procedimiento de seguridad y almacenar sus datos.

      El régimen marroquí ha convertido a los territorios saharauis ocupados en una especie de extensa prisión al aire libre, usando la represión desproporcionada como instrumento para intimidar y crear consenso por la fuerza de la violencia, infligiendo para ello: palizas, torturas, persecuciones, violaciones, juicios arbitrarios, asaltos y arrestos domiciliarios, cortes deliberados de electricidad, agua y telefonía, entre otro tipo de violencias documentadas y grabadas, que suponen el tronco vertebral de la política colonial marroquí para mantener su ocupación.

Marruecos impide entrar en el Sáhara Occidental a una delegación de juristas de España

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  • Su objetivo era analizar la situación de los Derechos Humanos en los Territorios que España entregó a finales de 1975 al régimen marroquí y que este mantiene bajo ocupación.

Por Alfonso Lafarga

    Madrid | ECS.- El Gobierno de Marruecos ha impedido entrar en el Sáhara Occidental a una delegación de juristas de España que había viajado a El Aaiún, comisionada por el Consejo General de la Abogacía, para analizar y verificar la situación de los Derechos Humanos en los Territorios que España entregó a finales de 1975 al régimen marroquí y que este mantiene bajo ocupación

    La Delegación Jurídica Técnica la componían las juristas canarias Inés Miranda Navarro, Dolores Travieso Darías y Flora Marrero Ramos, y el técnico Silvestre Suárez Fernández; tenían previsto permanecer en la capital saharaui desde 5 al 18 de marzo y habían informado del viaje a los gobiernos de España y de Canarias, a las Naciones Unidas y al Parlamento y Consejo Europeo.

     Con estas expulsiones son y, al menos, 18 las personas -16 de ellas españolas- que han sido expulsadas en lo que va de año del Sáhara Occidental ocupado por parte de las autoridades marroquíes, sin que el Ministerio de Asuntos Exteriores español, que dirige José Manuel Albares, se haya pronunciado.

     Dos supuestos agentes marroquíes sin identificar subieron a un avión español al llegar a El Aaiún e impidieron a la delegación desembarcar y la aeronave fue devuelta a las Palmas de Gran Canaria.

      La forma de actuar fue similar a la que las autoridades marroquíes utilizaron el 21 de febrero pasado, cuando personas de paisano y sin identificar no permitieron descender del avión en El Aaiún a las eurodiputadas Isa Serra, española, y Catarina Martins, de Portugal y al eurodiputado Jussi Saramo, de Finlandia.

      En el caso ocurrido hoy en El Aaiún, la delegación española se ha quejado de que los dos individuos subieran a un avión que es territorio español, sin identificarse y sin dar explicación alguna.

      Previamente a la llegada a El Aaiún, la (Asociación Internacional de Juristas por el Sáhara Occidental IAJUWS) informó de que el marco de trabajo de la visita son los lineamientos iniciados en 2002, “que se mantienen hasta la presente fecha y que, además, incluye el estudio de la gestión de los recursos naturales del territorio saharaui”.

     La delegación tenía previsto reunirse con familiares de los presos políticos y de conciencia saharauis y organizaciones saharauis como la Instancia Saharaui Contra la Ocupación Marroquí (ISACOM), la Asociación Saharaui de Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos Cometidas por el Estado Marroquí (ASVDH) y con la población civil saharaui.

      Para la IAUJWS “el mantenimiento de las misiones internacionales de observación es esencial para la supervisión del cumplimiento de las normas y los estándares internacionales de Derechos Humanos, sobre todo en los Territorios No Autónomos como el Sáhara Occidental, donde el proceso de descolonización se encuentra inconcluso, entre otras razones, por la presencia de una potencia ocupante como el Reino de Marruecos”.

      “Esta ocupación ilegal se manifiesta, además, mediante el expolio de los recursos naturales saharauis, las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos de la población saharaui, las detenciones arbitrarias e ilegales de defensores de DDHH y el abierto desacato a las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la nulidad de los Acuerdos de Pesca y Agricultura entre la UE y el Reino de Marruecos, afirma la IAUJWS.

      La Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes (LPPS), ha dicho que la expulsión la “habitual y constante restricción de la entrada del territorio se enmarca dentro de la política de aislamiento y del bloqueo militar y mediático impuesto desde 2014”, y llama a la comunidad internacional a tomar medidas efectivas para obligar a las autoridades de ocupación a cesar estas prácticas y garantizar el respeto de los derechos humanos.

     AFAPREDESA, la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Políticos, por su parte, lamenta que España, potencia administradora del Sáhara Occidental, la Unión Europea y las Naciones Unidas no hayan adoptado medidas efectivas para garantizar la misión de la delegación de juristas, “acción que se agrava por la colaboración de una empresa española como Binter Canarias con las fuerzas de ocupación”.

     La LPPS afirma que Marruecos ha expulsado del Sáhara Occidental a más de 291 personas de 21 países entre profesionales de los medios de comunicación, abogados y activistas de DDHH.

Argelia fortalece su fuerza aérea con los aviones de combate rusos Su-35

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   Según la información publicada por la cuenta Algerian Star Ship, la Fuerza Aérea de Argelia ha comenzado a recibir sus primeros cazas pesados rusos Su-35, convirtiéndose en el tercer operador mundial de este modelo después de China y Rusia, según el Portal militar AviacionOnline.

   Un video que muestra a los Su-35 argelinos en vuelo de entrenamiento habría sido grabado en las proximidades de la base aérea de Oum El Bouaghi. Por su esquema de pintura, estos aviones parecen ser parte del lote originalmente fabricado para Egipto, cuyo pedido fue cancelado en 2018 debido a la amenaza de sanciones económicas impuestas por Estados Unidos bajo la ley CAATSA (Countering America’s Adversaries Through Sanctions Act). Finalmente, Rusia habría logrado vender los Su-35 restantes a Argelia.

    Tras llegar a la base aérea de Oum el Bouaghi hace unos días, los SU-35 recién adquiridos por la Fuerza Aérea Argelina han comenzado sus vuelos de prueba. Aquí está el primer vídeo que muestra la última llegada de la flota de cazas de la AAF, una verdadera joya que ha demostrado su valía durante el conflicto en Ucrania.

    Los Su-35 son los segundos aviones de combate más potentes y avanzados en servicio activo de las Fuerzas Aeroespaciales rusas. El Su-35 tiene motores derivados de los desarrollados para el PAK-FA y toberas vectoriales en 2D, es decir, que se mueven solo en un plano pero tienen un ingenioso desplazamiento excéntrico que les permite dar impulso en los tres ejes del aparato. Con ello, no solo dispone de supermaniobrabilidad excepcional, sino que también es capaz de supercrucero (romper la barrera del sonido sin poscombustión), aunque limitado; su velocidad máxima excede de Mach 2,25 en altura. Además, cuenta con materiales absorbentes del radar y ciertos cambios en las toberas y la carlinga para reducir su firma radar.

     El desarrollo del Su-35 empezó en 2005. Desde el inicio el avión tenía como objetivo contrarrestar a las aeronaves de quinta generación estadounidenses, en particular el F-22A Raptor. A pesar de que desde el punto de vista formal los Su-35 pertenecen a la generación 4 (más precisamente, 4++), actualmente son el único sistema de armas probado e incorporado en un Ejército capaz de cumplir la misión de contener a los F-22A.

    Es posible gracias a los avances hechos después de la finalización del programa de los Raptor en EEUU: el Su-35 voló por primera vez cuando la mayoría de los F-22 ya han sido fabricados. En el marco de desarrollo y modificaciones, el caza ruso recibió equipos diseñados posteriormente a sus análogos en los Raptor, así que el más moderno Su-35S incorpora hoy sistemas más avanzados que su principal rival.