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31 marzo 2026
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El Polisario rechaza ante la ONU el plan marroquí y alerta de un precedente grave en el Sáhara Occidental

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  • El Frente Polisario denuncia definitivamente ante ONU que el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental no puede ser base de una solución justa y duradera

ECS | Nueva York

El Frente Polisario ha vuelto a expresar ante Naciones Unidas su rechazo frontal a la iniciativa de autonomía promovida por Marruecos para el Sáhara Occidental, al considerar que dicha propuesta es incompatible con una solución equitativa y duradera. En una carta dirigida al Consejo de Seguridad, la organización saharaui acusa a Rabat de manipular el contenido de la más reciente resolución de la ONU que renueva el mandato de la MINURSO.

El liderazgo del Polisario apuesta por los cambios geopolíticos para hallar una salida al conflicto del Sáhara Occidental

El representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, Sidi Omar, trasladó estas preocupaciones al presidente de turno del Consejo de Seguridad, el diplomático esloveno Samuel Žbogar, denunciando lo que calificó como un “intento desesperado” de Marruecos por confundir a los Estados miembros al vincular la resolución con su proyecto de autonomía territorial.

Según expone la misiva, el texto aprobado por el Consejo de Seguridad no avala en ningún momento una supuesta soberanía marroquí sobre el territorio saharaui. Omar recuerda que varios países, entre ellos Eslovenia, subrayaron expresamente este aspecto durante sus explicaciones de voto, dejando claro que la resolución no altera el estatus internacional del Sáhara Occidental.

El diplomático saharaui insiste además en que las decisiones del Consejo de Seguridad no pueden contradecir los principios fundacionales de la Carta de las Naciones Unidas ni las posiciones históricas de los órganos competentes de la organización internacional en materia de descolonización.

En este sentido, Omar recuerda que desde 1963 el Sáhara Occidental figura en la lista de territorios no autónomos y que la Asamblea General lo ha abordado sistemáticamente como un caso pendiente de descolonización. Dicho enfoque, añade, reafirma el derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro, incluida la opción de la independencia, conforme a la Resolución 1514 (XV) y otras disposiciones internacionales.

Asimismo, hace referencia a la opinión consultiva emitida en 1975 por la Corte Internacional de Justicia, que concluyó que no existían vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental. A su juicio, esta conclusión sigue plenamente vigente y desmonta cualquier intento de presentar la iniciativa marroquí como el único marco posible de negociación.

Omar recalca que Marruecos no ejerce soberanía ni jurisdicción administrativa legítima sobre el territorio y recuerda que diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU, especialmente las de 1979 y 1980, califican a Rabat como potencia ocupante.

Desde esta perspectiva, el representante del Polisario sostiene que Marruecos carece de base legal para otorgar un estatuto de autonomía o cualquier fórmula territorial sin vulnerar el estatus internacional del Sáhara Occidental. A su entender, el plan marroquí predetermina el resultado del proceso y elimina alternativas fundamentales, lo que supone una negación del derecho a la libre determinación.

“El problema central —advierte— es que esta propuesta excluye la independencia, que no solo es una aspiración legítima del pueblo saharaui, sino también una opción contemplada expresamente en resoluciones de Naciones Unidas”. Permitir que Marruecos decida unilateralmente equivaldría, añade, a sustituir la voluntad del pueblo saharaui por la del Estado ocupante.

Un proyecto considerado “altamente peligroso”

El Frente Polisario califica la iniciativa de Rabat como “extremadamente peligrosa”, al considerar que premiaría el uso ilegal de la fuerza y la ocupación del territorio, en abierta contradicción con la Carta de la ONU y el Acta Constitutiva de la Unión Africana. Omar advierte de que aceptar este enfoque sentaría un precedente alarmante tanto en África como a nivel global.

En su escrito, también recuerda que la Carta de Naciones Unidas obliga al Consejo de Seguridad a actuar conforme al principio de igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos, y subraya que ninguna decisión puede contravenir normas imperativas del derecho internacional.

Por ello, el Polisario insta a los Estados a condenar con firmeza la propuesta marroquí, al considerar que busca despojar al pueblo saharaui de su derecho a la independencia y legitimar una ocupación y anexión que considera ilegales.

En los últimos años, el Frente Polisario ha sufrido varios contratiempos diplomáticos debido al respaldo de países como España al plan de autonomía marroquí. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) mantiene, no obstante, su rechazo absoluto a esta fórmula y su exigencia de culminar el proceso de descolonización mediante un referéndum genuino.

El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada de España. El conflicto armado entre Rabat y el Frente Polisario se prolongó hasta 1991, cuando se alcanzó un alto el fuego con el compromiso de celebrar un referéndum de autodeterminación que, debido a desacuerdos sobre el censo electoral, aún no se ha llevado a cabo.

Mohamed VI y bin Zayed realizan otro viaje a El Cairo

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Madrid (ECS).— Durante una reciente estancia privada en París, el rey de Marruecos, Mohamed VI, realizó un nuevo viaje a El Cairo, donde visitó una vez más el Gran Museo Egipcio. Esta visita se inscribe en el interés sostenido del monarca por los grandes proyectos culturales y museísticos de la región, según fuentes cercanas. En el Cairo se reunió con Mohamed bin Zayed Al Nahayan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos.

El Gran Museo Egipcio, situado cerca de las pirámides de Guiza y considerado uno de los mayores complejos museísticos del mundo dedicados a una sola civilización, se ha convertido en un referente internacional tanto por su dimensión arquitectónica como por su ambición cultural.

La atención reiterada del soberano marroquí hacia este proyecto refleja su interés por modelos museográficos de gran escala y proyección global. El viaje se realizó hace aproximadamente una semana, según fuentes muy familiarizadas con el asunto.

Fuentes cercanas señalan que esta visita se enmarca en una reflexión más amplia sobre el desarrollo y la modernización de las infraestructuras culturales en Marruecos, donde en los últimos años se han impulsado diversos proyectos destinados a reforzar la diplomacia cultural y el atractivo patrimonial del país.

Aunque el viaje a El Cairo tuvo un carácter discreto, subraya también la solidez de las relaciones culturales entre Marruecos y Egipto, así como la importancia que Mohamed VI concede a la cultura como instrumento de influencia y diálogo internacional.

Mohamed VI está preparando una «visita de Estado» a Francia para principios de 2026

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Marruecos y Francia avanzan hacia una visita de Estado de Mohamed VI para relanzar sus relaciones bilaterales

ECS

Rabat/París, — Los ministerios de Asuntos Exteriores de Marruecos y Francia han iniciado una serie de reuniones tanto protocolares como sustantivas con el objetivo de preparar una visita de Estado del rey Mohamed VI a Francia, prevista inicialmente para el otoño de 2026, según fuentes diplomáticas exclusivas.

Desde la parte marroquí, no obstante, se expresa el deseo de que el viaje tenga lugar en una fecha más cercana, posiblemente en marzo de 2026, en un contexto marcado por la voluntad de Rabat de consolidar el reciente acercamiento entre ambos países tras un periodo de enfriamiento en sus relaciones.

La visita del monarca alauí supondría la confirmación del restablecimiento del diálogo político de alto nivel entre Rabat y París y permitiría avanzar en la aplicación del acuerdo de “asociación excepcional” firmado por el rey Mohamed VI y el presidente francés, Emmanuel Macron, durante la visita de este último a Marruecos en el otoño de 2024.

Dicho acuerdo sentó las bases para una nueva etapa en la relación bilateral, con el compromiso de reforzar la cooperación estratégica en sectores clave y de intensificar la coordinación política y diplomática entre ambos países.

Según las mismas fuentes, la visita oficial del monarca marroquí a Francia se considera una etapa clave en el proceso de «reconstrucción de la confianza mutua» y podría culminar con la firma de nuevos acuerdos bilaterales. Estos abarcarían ámbitos como la inversión, las energías renovables en el Sáhara Occidental, la cooperación en materia de seguridad y la gestión de los flujos migratorios, áreas identificadas como prioritarias para ambos gobiernos.

Las conversaciones en curso reflejan la voluntad de Rabat de dar un nuevo impulso a su relación con París, marcada por estrechos lazos políticos, económicos y culturales, en un contexto regional e internacional que exige una cooperación reforzada.

CAN 2025 en Marruecos: fútbol bajo vigilancia, juventud bajo presión

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Madrid (ECS).- La celebración de la Copa Africana de Naciones 2025 en Marruecos no es un simple acontecimiento deportivo. Tal y como recoge un reciente artículo del diario Le Monde, el torneo se desarrolla en un contexto de fuerte malestar social, apenas dos meses después de que miles de jóvenes marroquíes —la llamada generación Z— salieran a la calle para exigir mejoras en educación, sanidad, empleo y justicia social. La CAN llega, por tanto, en un momento políticamente sensible, en el que el régimen necesita proyectar estabilidad y control.

El texto de Le Monde, firmado por Pierre Lepidi y Simon Roger y publicado el 19 de diciembre de 2025, subraya que la competición se celebra “bajo vigilancia”. No es una expresión retórica. Tras las protestas de octubre en Casablanca y otras ciudades, las autoridades han reforzado el dispositivo de seguridad y el control del espacio público. El fútbol aparece así como un gran escenario de distracción, capaz de desplazar del foco mediático las demandas sociales que siguen sin respuesta.

Marruecos llevaba décadas esperando volver a acoger la principal competición futbolística del continente africano. La CAN es presentada como la confirmación de un país moderno, fiable y exitoso, reforzada por los logros deportivos recientes de la selección nacional y por figuras mediáticas como Achraf Hakimi. Sin embargo, esa narrativa triunfal contrasta con una realidad marcada por el desempleo juvenil, la precariedad estructural y la ausencia de mecanismos reales de participación política.

El artículo de Le Monde apunta, además, a una preocupación clara de las autoridades: evitar que el torneo se convierta en un altavoz del descontento social. La experiencia reciente ha demostrado que la juventud marroquí no es ajena a la movilización y que las reivindicaciones pueden resurgir incluso en contextos fuertemente vigilados. La CAN se convierte así en una prueba no solo deportiva, sino también política y policial.

Este uso del deporte como herramienta de legitimación no es nuevo. Grandes eventos internacionales sirven para construir una imagen de normalidad y cohesión que oculta tensiones profundas. Mientras los estadios se llenan y las cámaras internacionales enfocan la fiesta del fútbol, continúan las restricciones a la libertad de expresión, las detenciones de activistas y la represión de cualquier discurso que cuestione al poder, tanto dentro de Marruecos como en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

La coincidencia temporal entre las protestas de la generación Z y la organización de la CAN resulta, por tanto, reveladora. El régimen busca capitalizar el entusiasmo deportivo para cerrar filas y silenciar el malestar social, sin abordar las causas estructurales que lo provocan. La vigilancia que rodea a la competición es el síntoma de esa fragilidad: detrás del espectáculo, persiste el miedo a que la calle vuelva a hablar.

La Copa Africana de Naciones 2025 se presenta así como algo más que un torneo de fútbol. Es un ejercicio de propaganda cuidadosamente coreografiado, celebrado en un país donde la juventud reclama futuro y derechos, y donde el brillo de los focos deportivos no logra ocultar las grietas sociales ni las carencias democráticas que siguen marcando el presente.

Fuente: Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

Estados Unidos, Marruecos e Israel: la militarización del norte de África y el uso del Sáhara Occidental como moneda estratégica

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Por Carlos C. García

En los últimos días se ha difundido la supuesta instalación de una base militar estadounidense en la zona de Amgala, cerca de Smara, en pleno Sáhara Occidental ocupado. Aunque no existe confirmación oficial ni verificación independiente de ese extremo, la noticia no surge en el vacío. Forma parte de un relato político cuidadosamente construido que apunta en una dirección muy concreta: la normalización de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental mediante su integración en la arquitectura militar y geoestratégica occidental.

La presencia estadounidense: cooperación militar sí, base en el Sáhara no (por ahora)

Estados Unidos no es un actor neutral en el norte de África. Mantiene una presencia militar activa a través de acuerdos de defensa, ejercicios conjuntos, intercambio de inteligencia y acceso logístico en varios países de la región. Marruecos ocupa un lugar central en esta estrategia: es aliado principal de Washington fuera de la OTAN y coorganiza el ejercicio African Lion, uno de los mayores despliegues militares estadounidenses en África.

Pero conviene ser precisos: no hay pruebas de que Estados Unidos haya decidido instalar una base militar en Amgala o Smara, ni de que vaya a trasladar mandos estratégicos desde Europa al Sáhara Occidental. Presentar esa posibilidad como un hecho consumado responde más a una operación de propaganda que a una decisión militar confirmada.

Ahora bien, que hoy no exista una base no significa que el proceso de militarización y alineamiento estratégico sea ficticio. Al contrario: es real, progresivo y profundamente preocupante.

Marruecos como plataforma militar y política de Occidente

Marruecos lleva años intentando consolidarse como pieza clave del dispositivo de seguridad occidental en África, y lo hace combinando tres elementos: alianza militar con Estados Unidos, normalización estratégica con Israel y utilización del Sáhara Occidental como espacio de proyección.

Desde 2020, la cooperación militar entre Marruecos e Israel ha dado un salto cualitativo. Drones de fabricación israelí, sistemas de vigilancia avanzada y tecnologías de inteligencia se han incorporado al arsenal marroquí. El Sáhara Occidental ocupado se ha convertido en territorio de ensayo, control y demostración de fuerza, especialmente tras la ruptura del alto el fuego.

Nada de esto es casual. La ocupación se militariza mientras se intenta vender como “estabilidad” lo que en realidad es represión, control y violación sistemática de derechos humanos.

El Sáhara Occidental: laboratorio militar y pieza de cambio geopolítica

La narrativa que vincula bases militares, inversiones estadounidenses, consulados en Dajla y cooperación antiterrorista responde a una lógica clara: convertir un territorio pendiente de descolonización en un activo estratégico, despojándolo de su dimensión jurídica y política.

Bajo el pretexto de la seguridad regional y la lucha contra el terrorismo en el Sahel, se pretende blanquear una ocupación ilegal, ignorando deliberadamente el derecho internacional, las resoluciones de la ONU y las sentencias judiciales que niegan cualquier soberanía marroquí sobre el territorio.

La posible presencia militar extranjera en el Sáhara Occidental —aunque hoy sea solo una hipótesis interesadamente difundida— sería un paso gravísimo: significaría la internacionalización de la ocupación, con la complicidad directa de potencias que dicen defender el orden internacional basado en normas.

No es casual que Argelia perciba estos movimientos como una amenaza directa. No se trata solo de equilibrio regional, sino de impedir que el Sáhara Occidental sea definitivamente absorbido por una arquitectura militar que consolide los hechos consumados.

Propaganda hoy, hechos consumados mañana

No estamos ante una simple “opinión” ni ante una noticia aislada. Estamos ante un ensayo de legitimación. Hoy se habla de hipótesis, mañana de cooperación, pasado mañana de normalidad. Así se construyen los hechos consumados.

Puede que hoy no exista una base militar estadounidense en Amgala. Pero sí existe una convergencia estratégica entre Estados Unidos, Marruecos e Israel, y sí existe un uso deliberado del Sáhara Occidental como pieza sacrificable en el tablero geopolítico.

Frente a esta deriva, es imprescindible denunciar no solo lo que ya ocurre, sino lo que se está preparando: una ocupación cada vez más blindada, militarizada y protegida por alianzas internacionales que prefieren la “estabilidad” de la injusticia al cumplimiento del derecho.

El Sáhara Occidental no es un enclave estratégico ni un pasillo logístico. Es un territorio ocupado y un pueblo con derecho a decidir su futuro. Todo lo demás es propaganda.

NOTA: Este artículo fue publicado en PLATAFORMA «No te olvides del Sahara Occidental»

El liderazgo del Polisario apuesta por los cambios geopolíticos para hallar una salida al conflicto del Sáhara Occidental

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Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. 

Por Salem Mohamed


Los saharauis hace largo tiempo que sufren verdaderos desaires y un comportamiento cómplice ante los abusos de la potencia ocupante hace décadas. Vemos a España, potencia administradora de iure y desde los acuerdos de Madrid de 1975, se ha desentendido de los saharauis y del conflicto, en el marco de una política de contención de su vecino marroquí, con un resultado. A nuestro entender, que perjudican seriamente los intereses españoles en el Norte de África y en la seguridad de su “flanco sur”. 

   La justicia de la Unión Europea se pronunció en reiteradas oportunidades, dejando en claro que los recursos naturales son propiedad del pueblo saharaui, titular del derecho de autodeterminación. Vale la pena recordar 1992 y 1994 la Asamblea en sucesivas resoluciones (resoluciones 48/46, de 10 de diciembre de 1992, y 49/40, de 9 de diciembre de 1994) señaló que el saqueo y explotación de los recursos naturales de los TNA constituyen una amenaza a la integridad y prosperidad de dichos territorios, además de Sahara Occidental conformar graves violaciones a las obligaciones adquiridas a la luz de la Carta de las Naciones Unidas.

  El antecedente jurídico a la cuestión, lo entramos en a través de la Res 46/64 de la Asamblea General que regula concretamente el principio de soberanía de los pueblos coloniales sobre sus recursos naturales. La resolución reitera que la explotación y el saqueo de los recursos marinos y demás recursos naturales de los territorios coloniales y no autónomos por parte de intereses económicos extranjeros, en violación de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, constituyen una grave amenaza a la integridad y prosperidad de esos territorios.

  Mientras que miles de saharauis sobreviven como pueden en los campos de refugiados y en las zonas liberadas, agregándose que otros miles viven como ciudadanos de segunda en la zona ocupada, las riquezas de su patria, son objeto del expolio por parte de la potencia ocupante, con clara complicidad de los “paladines” de la democracia en Occidente.

La guerra

  En noviembre de 2020, las fuerzas saharauis, luego que Marruecos violara el acuerdo de paz, con el desmantelamiento de la protesta de Guerguerat, “manu militari”, estallaron las hostilidades, reconocidas desde la misma Secretaría General de Naciones Unidas. Las fuerzas saharauis, se limitan acciones de pequeña escala, con duelos de artillería, golpes con fuerzas móviles y fuego de mortero. El estado de movilización, le permitió al gobierno saharaui, alinear a la población en una causa nacional. La respuesta de Rabat ha sido también limitada, a fin de no entrar en una escalada con Argelia. La guerra de Ucrania, llevó a países europeos, acercarse con el gobierno de Argel, para buscar fuentes alternativas de energía. Esto refuerza el papel de Argelia en el Norte de África, como factor de estabilidad. Una guerra abierta entre Marruecos y Argelia, perjudica los intereses occidentales en el área.

Rabat, buscaría escalar el conflicto, especialmente para que Mauritania reaccione, y quite el apoyo, no oficial a la República Saharaui. No en vano por medio del uso de drones, ataca siempre blancos civiles, donde argelinos y mauritanos perdieron la vida. La escalada hacia una guerra abierta, por ahora queda descartado. Los cambios geopolíticos llegaron al África, y Marruecos se convierte en un bastión de intereses occidentales. Los golpes de Estado en Malí, Guinea, Burkina y Níger, alejaron a dichos países de sus lazos con Francia y en menor medida con Estados Unidos.

En este panorama, Mauritania, tiene un rol relevante, por su papel en el conflicto saharaui. Neutral, controla de facto la localidad de La Güera, con anuencia de la República Saharaui, a los fines de crear un “cordón” de seguridad. El paso ilegal de Guerguerat juega un papel de “polo de atracción geopolítica” para incrementar la dependencia económica de Mauritania respecto a Marruecos. Nuakchot, consciente de su debilidad, encontró en China un socio ideal, tanto en el plano económico, como militar, dado que las modestas fuerzas mauritanas han recibido material chino, especialmente para su pequeña fuerza naval.  El mantenimiento del control de las zonas liberadas por parte de la República Saharaui, se vincula con la propia seguridad de Mauritania, de mantener alejado a Marruecos, que mantiene un claro interés expansionista.

  Argelia, apoya a los saharauis. El gobierno plantea no solo construir un centro minero, sino también industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con puertos mediterráneos. Quienes llevaron a cabo las obras en Gara Djbeilat, es un consorcio chino, formado por China International Water&Electric, Heyday Solar y Metallurgical Of China, y la empresa pública argelina Feraal.

   La República Saharaui, precisa que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo. A fin de cuentas, le proveen “profundidad estratégica”. Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. Los cambios políticos en la región de la franja del Sahel, abrieron las puertas a una creciente presencia rusa y china. En el seno de los BRICS, el foro que aglutina a China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, este último país, es especialmente crítico con la ocupación marroquí, lo que permitió en la cumbre de agosto de 2023, que se aprobara un comunicado, muy moderado, pero por lo menos, colocó en agenda la crisis del Sáhara Occidental, exigiendo una solución de la controversia. El ingreso de Etiopía, a los BRICS, abre nuevas perspectivas para los saharauis, dado que Addis Abeba, reconoció la República Saharaui en 1979 y ambos estados forman parte de la Unión Africana.

   Marruecos se aferra a la ocupación, por muchos motivos, entre ellos el factor interno, dado que el conflicto justifica la represión interna, la exaltación nacionalista y refuerza el rol del rey, distrae a la opinión pública de la pobreza y corrupción, y además el expolio de los recursos pesqueros y mineros, financian la economía marroquí. España apoya la ocupación veladamente, a sabiendas que la pérdida del Sahara, significará un conflicto abierto por Canarias, Ceuta y Melilla.

   Rabat precisa los conflictos externos como válvula de escape, ante una situación doméstica no muy halagüeña. Los intereses de Francia y Estados Unidos, están vinculados también a intereses económicos, y dado que Marruecos, es uno de los últimos países pro occidentales en África. La pérdida del Sáhara Occidental, incidiría directamente en la estabilidad de la monarquía y su peculiar régimen de equilibrios internos. Razones políticas lo llevan a no reconocer los combates en los muros defensivos, por lo menos abiertamente. Mantiene una postura defensiva y en el plano internacional busca el reconocimiento de la ocupación e imponer el plan de autonomía como única solución.

«La única opción que queda es seguir manteniendo la presión militar, que permita que el conflicto del Sáhara Occidental, para que no caiga completamente en el olvido. La pregunta del millón, ¿hasta cuándo durará esta situación?

La deuda con los saharauis

 Los saharauis, no recurrieron al terrorismo. La República Saharaui, libró una guerra de liberación por más de una década, con un ejército regular. En las zonas ocupadas, a pesar de la violencia de la ocupación, los movimientos saharauis, siempre se manifestaron pacíficamente. La respuesta siempre ha sido la indiferencia y un proceso de paz congelado por más de dos décadas. España que tiene un rol central en la resolución del conflicto, es rehén de la presión marroquí, como también indirectamente de Francia, aliado de Rabat. Estados Unidos, busca mantener como pueda aliados en África, que cada vez son menos.  Egipto, viejo aliado de Washington, mantiene sus vínculos, pero con una visión de mayor autonomía, incorporándose al espacio BRICS en agosto de 2023. Francia, el gran perdedor, tuvo que replegarse del Sahel, y veremos por cuánto tiempo más, mantendrá su influencia en Senegal, Costa de Marfil, Togo, Camerún, por citar los países de la Françafrique.

   El desarrollo económico a futuro del área de Tinduf, alimentará el interés de un Sahara Occidental unificado e independiente, agregándose el interés mauritano, de mantener lejos a Rabat de sus fronteras.

   El resultado de la guerra de Ucrania y Oriente Medio, incidirá en el tablero global. El Norte de África tomó nota de su papel en el mundo que se viene, de carácter multipolar, y ello abre una tímida luz de esperanza para el conflicto saharaui, y Rabat deberá tener en cuenta, que no puede vivir eternamente aislado de sus vecinos y ser funcional a la política “divide y reinarás” en la Unión Africana, funcional a los intereses franceses. La comunidad internacional está en deuda con los saharauis, por tantos años de olvido, complicidad con el expolio de sus riquezas y las violaciones a los derechos humanos. La devolución de los territorios ocupados a la República Saharaui, sin ninguna duda será parte de la reparación histórica, que Occidente, le debe al pueblo saharaui desde hace cinco décadas.

El imán Dicko encabeza una nueva coalición opositora en Mali

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Este movimiento, dirigido por Mahmoud Dicko, se presenta como una resistencia al poder militar establecido por Assimi Goïta y exige el retorno al orden constitucional, el restablecimiento de las libertades fundamentales y la preparación de un diálogo nacional que incluya a los grupos armados malienses.

Nuakchott (ECS).— Lanzada el viernes 5 de diciembre, la Coalición de Fuerzas por la República (CFR) plantea la «resistencia» a los militares como un «deber nacional» y se fija como objetivos el restablecimiento del orden constitucional, la recuperación de las libertades fundamentales y la preparación de un diálogo nacional que incluya a los grupos armados malienses. Integrada por figuras destacadas de la sociedad civil y de la escena política del país, la iniciativa está dirigida por el expresidente del Alto Consejo Islámico de Malí, Mahmoud Dicko, y Étienne Fakaba Sissoko, académico actualmente exiliado en Francia tras haber sido encarcelado durante la transición. El nuevo movimiento de oposición —o de resistencia— fue presentado el pasado viernes 5 de diciembre en Malí. Su nombre: Coalición de Fuerzas por la República (CFR).

“Los hombres en la sombra” ¿cómo dirige Iyad Ag Ghaly el grupo de “Apoyo al Islam y a los Musulmanes” (JNIM)?

Conformada por adversarios de los militares en el poder desde hace más de cinco años, la CFR reúne, además del imán Dicko, a personalidades de primer plano procedentes de la sociedad civil y de partidos políticos disueltos, según explica Étienne Fakaba Sissoko, su portavoz. Por razones calificadas como «estratégicas», así como por motivos de seguridad para quienes permanecen en Malí, sus nombres no han sido hechos públicos.

Consultadas por la radio pública francesa (RFI), varias figuras del movimiento prodemocrático, tanto en el exilio como dentro del país, confirman su implicación. Otras aún dudan y algunas, finalmente, han preferido no asociarse.

Los objetivos de la CFR son el retorno al orden constitucional, la protección de la población, la restauración de las libertades fundamentales —de prensa, de justicia y de expresión— y la preparación de un diálogo nacional que incluya a los grupos armados malienses. En concreto, los jefes yihadistas Iyad Ag Ghaly y Mamadou Kouffa, del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), así como los rebeldes del Frente de Liberación del Azawad (FLA), serían invitados, en línea con las conclusiones de todas las consultas nacionales celebradas desde 2017. La unidad de Malí y los principios republicanos constituirían, no obstante, líneas rojas.

La CFR se define como un movimiento no violento y clandestino, que llama a los ciudadanos a la desobediencia civil, a los militares a la «desobediencia ética» y a los magistrados a la «resistencia judicial». «La historia juzgará a quienes hayan salvado al país y a quienes hayan obedecido en detrimento del pueblo», afirma también el comunicado. «La creación de la CFR es la prueba evidente de que aún puede federar a los malienses. Hoy, la inmensa mayoría de los actores de la sociedad civil y de los partidos políticos disueltos se han unido en torno al imán Dicko, quien sigue siendo el referente republicano de este movimiento. El imán Dicko nunca ha sido un dirigente político ni ha pretendido serlo. Nunca ha aspirado a gobernar. Su papel hoy es restablecer el equilibrio y reconstruir la confianza entre los malienses, abrir canales de diálogo. Desempeña, por tanto, un papel de facilitador», sostiene el portavoz de CFR, Étienne Fakaba Sissoko

Algunos le reprochan sus vínculos con el islamismo radical, incluso con grupos yihadistas…

«El propio nombre del movimiento responde a esa cuestión. Hablamos de «Coalición de Fuerzas por la República», lo que significa que los valores republicanos serán preservados, que la democracia será protegida y que la integridad territorial y la indivisibilidad del país están consagradas en nuestras directrices. Yo soy cristiano. Comprenderá que mi intención, mi lucha y mi compromiso jamás serán los de fomentar el islamismo, sino los de establecer —como lo hace el imán— un clima en el que los malienses puedan vivir en paz», argumenta Étienne Fakaba Sissoko

Respecto al anonimato de los miembros de la coalición, el portavoz afirma que quienes están en el extranjero irán saliendo progresivamente del anonimato y, en los próximos días, se podrá apreciar el peso político de esta coalición, así como su influencia en el interior del país.

Abogan por un diálogo con los grupos armados malienses

Étienne Fakaba Sissoko argumenta que ningún conflicto armado de esta naturaleza se ha resuelto únicamente por la vía militar. «Jamás se ha alcanzado la paz sin concesiones de todas las partes. El diálogo es un método racional. Con el FLA rechazamos categóricamente la partición del país, pero asumimos que es necesario repensar la organización territorial, administrativa e institucional. Con los grupos armados malienses, el diálogo será estrictamente entre malienses, estrictamente republicano y orientado a poner fin a la violencia. El objetivo prioritario es silenciar las armas, salvar vidas y reconstruir un Malí unido, pero mejor organizado. Es la única estrategia creíble para salir de una guerra que dura ya más de una década», asevera Étienne Fakaba Sissoko.

“Los hombres en la sombra” ¿cómo dirige Iyad Ag Ghaly el grupo de “Apoyo al Islam y a los Musulmanes” (JNIM)?

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Por Lehbib Abdelhay, investigador en asuntos de seguridad de la región del Sahel; Centro de Estudios Estratégicos, Defensa y Seguridad [Observatorio CEDyS]

Este breve informe representa la lectura más reciente sobre la forma de operar de las organizaciones yihadistas más peligrosas en la región del Sahel, después de que la violencia terrorista se haya convertido en el fenómeno de mayor expansión desde Malí hasta Burkina Faso y Níger, en medio de una evidente incapacidad regional para contener su amenaza.

Diversos informes han revelado la estrategia que adopta el líder de “Jamaat Nusrat al-Islam wal-Muslimin” (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, JNIM), Iyad Ag Ghaly, para sobrevivir a la persecución aérea y dirigir su organización en en el Sahel, señalando su dependencia total de un círculo estrecho conocido como los “estrategas de la sombra”.

Sidan Ag Hitta- Archivo de ECSaharaui.com

Según esa información, Ag Ghaly ha delegado las tareas ejecutivas en dos figuras clave: Sidan Ag Hitta, descrito como la “caja negra” de JNIM y responsable de los dosieres de seguridad y de las negociaciones, y Amadou Koufa, su adjunto y encargado de la movilización militar en el centro de Malí.

Para hacer frente a la amenaza de los drones, la “dirección en la sombra” impuso tácticas estrictas, entre las que destaca el “silencio comunicativo” absoluto, la dependencia de una red de mensajeros humanos y la concesión de amplias facultades descentralizadas a los comandantes regionales sobre el terreno. Esto permitió al líder de la organización mantenerse oculto de la vista pública, al tiempo que se conservaba la eficacia de los ataques.

Iyad Ag Ghaly (líder del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes) no dirige la organización de manera caótica bajo la presión de los drones (aeronaves militares no tripuladas), sino a través de una red de mando centralizada y casi secreta, con una distribución precisa de tareas entre líderes locales que garantizan la continuidad de las operaciones pese al aumento de los ataques aéreos y de la interferencia electrónica.

La actividad yihadista en el Magreb y la región del Sahel, noviembre de 2025

  • NOTA: Sidan Ag Hita (Sedane Ag Hitta), Subcomandante / comandante de campo de relevancia. También es conocido como Abu Abd al-Hakim al-Kidalí. Ocupa el cargo de subcomandante general de JNIM desde 2019 y es considerado uno de los altos dirigentes actualmente activos.
  • NOTA: Mahmoud Barry (Mahmoud Barry – Abou Yehiya), Comandante de katibas y portavoz oficial del grupo. Comandante de las Katibas de Macina (Katiba Macina), uno de los principales brazos de JNIM. Asimismo, se desempeña como portavoz oficial del grupo desde 2022, lo que implica su papel en la comunicación y la coordinación con las demás facciones.

A continuación se presentan los puntos más importantes para comprender cómo gestiona Iyad Ag Ghaly el grupo Nusrat al-Islam wal-Muslimin:

1) Liderazgo central con un “círculo reducido” y amplia delegación a los comandantes de campo: Nueva información indica que Iyad Ag Ghaly se apoya en un grupo muy reducido y experimentado de líderes para gestionar las operaciones, de modo que la planificación general sea centralizada, pero la ejecución se lleve a cabo a través de células locales casi independientes en Malí, Burkina Faso, Níger e incluso Nigeria. Esta estructura hace que el grupo sea menos vulnerable a la eliminación de su líder o al ataque contra centros de mando centrales, ya que no depende por completo de un único canal de comunicación ni de una jerarquía claramente visible.

2) El “silencio tecnológico” no es un cese de la planificación, sino una diversificación de los medios: Bajo la presión de los drones y de los ataques aéreos, el grupo reduce las comunicaciones inalámbricas que pueden ser detectadas con facilidad y recurre a planes alternativos de comunicación, como mensajes cifrados simples, reuniones presenciales entre subjefes de sectores o redes de mensajeros locales de confianza en lugar de transmisiones inalámbricas intensivas. Esto explica la continuidad de ataques de gran alcance a pesar de las campañas de neutralización, ya que la planificación puede realizarse con una o dos semanas de antelación y luego ejecutarse mediante pequeñas unidades independientes.

3) Expansión geográfica y el papel de la descentralización: El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) no es una fuerza concentrada en un solo punto; se extiende desde el centro de Malí hasta Burkina Faso y Níger, e incluso amplía su actividad yihadista hasta la franja fronteriza con Benín y Togo. Esta expansión le permite ejercer presión simultánea en distintos frentes y aprovechar el vacío de seguridad en zonas donde a las fuerzas les resulta difícil mantener una vigilancia constante, lo que reduce el impacto de los ataques con drones contra la dirección del grupo.

4) Integración de los drones en las propias tácticas: Aunque los grupos afiliados a Al Qaeda dependían en el pasado de la guerra irregular tradicional, también han comenzado a utilizar drones comerciales modificados para tareas de reconocimiento o incluso para ataques kamikaze, lo que reduce la brecha de poder tecnológico con el adversario. De este modo, el grupo ha demostrado su capacidad de adaptación, convirtiendo a los drones en parte del conflicto táctico y no solo en una herramienta que lo expone al peligro.

5) Apoyo local y explotación de las tensiones étnicas: Parte de la sostenibilidad del grupo JNIM bajo presión radica en su capacidad de captación dentro de las comunidades locales, especialmente entre etnias como los fulani, que sufren marginación en términos de seguridad y de condiciones sociales. Esto le proporciona recursos humanos y, en ocasiones, información de campo de gran importancia.

La gestión de Ghaly del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes bajo la presión de los drones y las escuchas telefónicas no se basa en depender de un único canal de comunicación ni de un liderazgo central expuesto, sino en un liderazgo central flexible que se apoya en comandantes de campo separados entre sí.

Es una forma de “silencio” que reduce la dependencia de las comunicaciones abiertas y las sustituye por mensajeros de confianza, además de aprovechar la descentralización geográfica y la multiplicidad de ejes para hacer menos eficaz la neutralización del grupo. Incluso se recurre al uso de la misma tecnología (como los drones) para reducir la brecha táctica frente al ejército maliense.

(CEDyS, informe cedido).

La actividad yihadista en el Magreb y la región del Sahel, noviembre de 2025

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Por Lehbib Abdelhay, investigador en asuntos de seguridad de la región del Sahel; Centro de Estudios Estratégicos, Defensa y Seguridad (CEDyS).


La región del Sahel mantiene un registro en constante aumento de actos de violencia terrorista durante el mes de noviembre, ya que los datos del [Observatorio CEDyS] muestran al menos 112 ataques de corte yihadista en los países de la Confederación del Sahel (AES), que resultaron en la muerte de 399 personas. Estos ataques se concentraron a lo largo de las fronteras entre Malí, Burkina Faso y Níger, en el centro de Malí y en las fronteras de Malí con Guinea y Senegal. Los análisis de seguridad confirman un cambio cualitativo en los métodos de estas organizaciones, mediante el uso de drones, artefactos explosivos improvisados y una mayor capacidad para llevar a cabo operaciones coordinadas en zonas transfronterizas, lo que refleja un alto nivel de capacidades operativas. Los civiles fueron objetivo en el 43% de estos ataques.

Principales acontecimientos del mes:

  • Acuerdo secreto entre el consejo militar gobernante en Malí y el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), donde se detectó una reunión secreta entre un representante del gobierno maliense y Mamadou Koufa. El acuerdo no anunciado se reflejó de manera significativa en la reducción a 4 de los ataques contra los convoyes del combustible.
  • Liberación de cientos de terroristas de la etnia fulani de las prisiones malienses tras ese acuerdo secreto entre los hombres de Assimi Goïta y los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM).
  • Expansión de los ataques y de la influencia de JNIM hacia los países de la cuenca del lago Chad: Nigeria y Benín, por primera vez.
  • El Estado Islámico amplía su influencia en el extremo norte de Malí, Níger y Burkina Faso.
Centro de Estudios Estratégicos, Defensa y Seguridad (CEDyS) – www.cedys.es

Situación en Malí

En Malí, la región de Sikasso y las zonas de Bougouni y Kolondiéba acapararon una amplia atención durante el mes de noviembre. La región de Sikasso ocupa ahora una posición estratégica en Malí, ya que por ella pasa la carretera nacional número 7 (RN7), la arteria principal que conecta el país con Costa de Marfil, y constituye un corredor esencial para el transporte de combustible y mercancías. Esta ruta, una de las últimas relativamente seguras, es de vital importancia para el abastecimiento del país. Sin embargo, esta importancia logística también la convierte en un objetivo prioritario para los terroristas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), que buscan desestabilizar la economía del país.

Además de su papel como centro comercial, Sikasso se considera el verdadero corazón económico de Malí: su agricultura floreciente, su comercio activo y, sobre todo, sus ricos recursos minerales y naturales la convierten en una región clave para la estabilidad y el crecimiento nacional.

El 2 de noviembre, las Fuerzas Armadas de Mali (FAMa) lograron neutralizar a más de doce terroristas implicados en ataques contra convoyes que afectaron negativamente a la capital. El ataque tuvo lugar en Sirakoro (Kolondiéba, Sikasso), al sur de la carretera nacional número 7. El 4 de noviembre, se ejecutó otra operación antiterrorista entre Hérémakono (en la frontera con Burkina Faso) y Sikasso.

El día anterior, el 3 de noviembre, el presidente de la transición, el general Assimi Goïta, inauguró la mina de litio de Nguanalá, a 10 kilómetros al suroeste de Bougouni. Esta mina es la segunda del país, después de la mina de Goulamina, y confirma la determinación del país de convertirse en uno de los principales exportadores de litio de África.

Cabe señalar que la mina de Goulamina, que entró en servicio a finales de 2024, es propiedad del Estado maliense en un 30 %, de la empresa minera china Ganfeng en un 65 %, y de fondos privados de inversión en un 5 %.

Mientras la mina de Nguanalá es propiedad del Estado maliense en un 35 %, mientras que las acciones restantes se reparten en un 51 % y un 49 % entre la empresa minera china Hainan Mining y la empresa minera británica Kodál Minerals.

A pesar de la situación de seguridad actual, estas minas siguen operando y se benefician de suministros de combustible preferenciales.

Aunque los acontecimientos recientes indican cierta mejora, la región sigue sufriendo tensiones de seguridad. Esto se evidencia en la prórroga del toque de queda vigente en Sikasso, donde las autoridades decidieron renovar por dos meses adicionales, hasta el 31 de diciembre de 2025, todas las noches desde la medianoche hasta las cinco de la mañana. Esta medida demuestra la persistencia de las amenazas y la cautela de las fuerzas de seguridad frente a una situación que sigue siendo frágil.

Desde principios de noviembre, se registró la entrada de varios cargamentos de combustible en Malí, especialmente con destino a la capital, Bamako. Algunos de estos cargamentos entraron sin incidentes, mientras que otros fueron objeto de ataques.

El 5 de noviembre, un convoy de 300 camiones llegó de Sikasso a Bamako, a pesar de que el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes incendió algunos de sus camiones durante el trayecto. Mientras la mayoría de estos suministros se dirigieron a Bamako para reabastecer la capital, el resto del país quedó a la espera, sin ninguna solución real.

Muchos conductores procedentes de Costa de Marfil o de países vecinos expresan su temor a no regresar con vida, sin saber qué les espera en un largo viaje de cientos de kilómetros y durar varios días. A pesar de la presencia de escoltas de las Fuerzas Armadas malienses y, recientemente, del Africa Corps (anteriormente conocido como Grupo Wagner 2 y 3), la situación de seguridad sigue siendo frágil.

Circulan en redes sociales videos que muestran a terroristas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes inspeccionando un autobús para comprobar la correcta separación entre hombres y mujeres y el uso del velo Islámico por parte de las mujeres.

La situación en Malí se deteriora semana tras semana debido al bloqueo yihadista. La electricidad no está disponible de forma regular en algunas ciudades y se interrumpe casi por completo en algunas regiones.

El 7 de noviembre de 2025, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) lanzó un ataque a gran escala contra una base de las Fuerzas Armadas malienses en Soumbi, en la región de Tombuctú. Según fuentes locales y militares, murieron más de 40 soldados, entre ellos el comandante de la base y su adjunto. También hubo un gran número de heridos, estimado en alrededor de 100. Durante este ataque, los terroristas robaron varios vehículos y armas pertenecientes al ejército maliense y difundieron documentos personales de sus víctimas en redes sociales. El objetivo del ataque era tomar el control de la base militar.

El coronel Sidou, un alto oficial de las Fuerzas Armadas malienses, visitó el lugar tras el ataque y declaró que este fue ejecutado conjuntamente por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) y el Frente de Liberación del Azawad (FLA). El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes reivindicó la operación, mientras que el Frente de Liberación del Azawad no ha emitido ningún comunicado oficial hasta el momento.

Durante el contraataque, las Fuerzas Armadas malienses informaron de la neutralización de 11 terroristas y de la incautación de vehículos, armas y motocicletas.

El 9 de noviembre, seis hombres de Dozo del pueblo de Blasso (Bilasso), a 3 kilómetros al noreste de Loulouni, fueron brutalmente asesinados por terroristas de la katiba Macina (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes). También se robaron los rebaños. Los cazadores Dozo llevan semanas intentando impedir la entrada de los terroristas en las aldeas. Los refuerzos esperados aún no han llegado. Los dozos están pagando el precio de la seguridad de la ciudad y de las aldeas vecinas.

El 11 de noviembre, jóvenes de Loulouni se manifestaron para exigir un refuerzo de la seguridad en la región y pidieron la creación de un destacamento militar. Cabe señalar que Loulouni se encuentra a lo largo de la carretera nacional número 7 (RN7), una arteria vital para el transporte de combustible y alimentos desde y hacia Costa de Marfil.

El 12 de noviembre, los habitantes de Loulouni huyeron de la ciudad hacia Sikasso en estado de pánico. Más de la mitad de la población ya había abandonado la ciudad tras la toma de Loulouni por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes.

Por otro lado, Africa Corps intensificó las operaciones de protección alrededor del sitio minero de Intahaka, en la región de Gao. Esta medida se produce tras misiones llevadas a cabo por el Grupo Wagner en años anteriores, que era responsable de asegurar esta zona de alto valor económico. El 15 de noviembre, fuerzas del Africa Corps y las Fuerzas Armadas malienses y milicias de autodefensa (GATIA) llevaron a cabo una operación para recuperar posiciones estratégicas alrededor de la mina. El objetivo era impedir que los grupos armados afiliados al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y al Estado Islámico en el Sahel impusieran impuestos a los mineros que trabajan en la zona.

En este contexto tenso, el general Mamadou Moussaoulé Samaké, el 16 de octubre, emitió una advertencia estricta a todos los trabajadores de la mina. Reafirmó que la explotación de la mina de oro de Intahaka está sujeta a un control estricto y que la empresa “SOREM Mali” es la única que posee una licencia oficial para realizar actividades mineras en la zona. Esta advertencia confirma la voluntad de las autoridades malienses y de sus socios de recuperar el control económico y de seguridad sobre este sitio minero estratégico, que es objeto de ataques regulares por parte de grupos armados.

El 18 de noviembre, el portavoz del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, Abu Hudhaifa al-Bambarí (también conocido como Bena Diarra), pronunció un nuevo discurso en lengua bambara en un vídeo difundido en redes sociales. En este discurso, advirtió sobre la posibilidad de un endurecimiento del asedio impuesto a Malí desde septiembre, alegando que muchas de las condiciones previamente mencionadas no se han cumplido.

Instó a la empresa nacional de transporte, principal proveedor de combustible del país, a detener todas las operaciones de transporte hacia la capital. Asimismo, llamó a los habitantes de Bamako a “arrepentirse” y a cesar las actividades consideradas impurezas —bares y clubes nocturnos y, en general, cualquier actividad que considere contraria a la sharía islámica que el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes busca imponer en todo el país.

Lo llamativo de este nuevo discurso es que el grupo, hasta ahora, afirmaba estar en “guerra” únicamente con el ejército maliense y sus aliados. Sin embargo, en este vídeo declara que, a partir de ahora, todos los conductores de camiones cisterna serán considerados objetivos militares, y no civiles. El grupo terrorista tampoco se tomará la molestia de capturarlos. En las últimas semanas, numerosos conductores malienses y extranjeros han expresado su temor a transportar combustible a Malí por miedo a no regresar.

Bena Diarra también critica directamente a las autoridades de transición. Según él, el gobierno no parece preocuparse por los soldados y civiles malienses retenidos por el grupo, pero sí realiza grandes esfuerzos cuando se trata del secuestro de cualquier extranjero. Probablemente se refiere al rescate negociado con los Emiratos Árabes Unidos a finales de octubre, estimado en más de 50 millones de dólares, para la liberación de ciudadanos emiratíes.

También acusó al gobierno de asfixiar a la población al cerrar estaciones de combustible en las zonas alejadas de la capital, privando así a los habitantes de combustible y transporte y, por ende, del acceso a necesidades básicas como los alimentos. Además, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes reiteró su amenaza, señalando que cualquier persona que combata al grupo terrorista será eliminada, ya sea civil o militar. Esto alude sin duda al ataque contra la aldea de Loulouni, en el que murieron varios elementos de Dozo.

El comunicado concluye con una advertencia a la población maliense: «el asedio podría intensificarse en las próximas semanas, ya que el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes no descarta atacar otros recursos además del combustible si lo considera necesario.»

Tras la escalada de ataques de los terroristas de la katiba Macina contra convoyes de combustible, las Fuerzas Armadas malienses y mercenarios rusos lanzaron una operación a gran escala en el bosque cercano a Mandéla, al sureste de Sikasso, sospechoso de albergar bases logísticas de los terroristas. Varias aldeas fueron específicamente atacadas: Finkolo, Mandéla y Finimbougou. Al menos 15 terroristas fueron neutralizados, y se incautaron reservas de combustible, motocicletas y armas. La operación comenzó a las 04:00 con movimientos terrestres, seguida de apoyo aéreo ruso a las 06:00, que aseguró la operación, la cual concluyó a las 15:00.

Por su parte, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes afirmó haber repelido un ataque del ejército maliense cerca de Sikasso, informando de la muerte de varios soldados y del secuestro de otros. Asegurar el eje Sikasso–Zégoua (carretera nacional número 7) es de vital importancia para los militares malienses, que sufren un bloqueo terrorista alrededor de su capital.

Situación en Burkina Faso

Las autoridades de Burkina Faso tienen dificultades para asegurar las zonas rurales y las carreteras vitales; muchas regiones se han vuelto casi “aisladas” del centro, lo que interrumpe el acceso a bienes y servicios esenciales y provoca el desplazamiento de grandes números de civiles dentro del país o hacia el exterior debido a la violencia. A pesar de ello, fuentes locales confirman que la expansión de los grupos extremistas es “más rápida que la capacidad del Estado para hacerles frente”, y que la seguridad en las zonas rurales es, como mínimo, “inestable”, lo que lleva a las comunidades locales a recurrir en ocasiones a grupos de autodefensa para protegerse ante la ausencia o incapacidad del Estado.

El 1 de noviembre, la katiba Hanifa, afiliada al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, anunció su control sobre la localidad de Bani, donde fue incendiado un cuartel militar perteneciente a las fuerzas de autodefensa. El grupo terrorista no anunció pérdidas humanas.

  • Numerosos vídeos difundidos en redes sociales muestran al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes izando su bandera en la zona.

El 4 de noviembre, aparecieron varios vídeos del grupo en redes sociales. El canal “Minbar al-Bayan”, una nueva plataforma propagandística del grupo, difundió llamamientos de líderes y portavoces dirigidos a los habitantes de Burkina Faso y Níger para que se unieran a sus filas. No dudaron en utilizar diferentes dialectos locales para transmitir sus mensajes a diversos grupos étnicos, intentando reclutar al mayor número posible de personas, con especial énfasis en la organización “Voluntarios para la Defensa de la Patria”.

El 7 de noviembre, estallaron violentos enfrentamientos entre terroristas del Estado Islámico en el Sahel y del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes en el noreste de Burkina Faso, en la zona de la triple frontera. Tras varias horas de combates, el Estado Islámico en el Sahel tomó el control de varios sitios que anteriormente estaban bajo dominio del Grupo JNIM en la región de Gordadji, y los informes indican que aún los controla.

Había existido una tregua frágil entre ambos grupos terroristas, pero los combates se reanudaron en las últimas semanas, principalmente debido a disputas territoriales y al control de minas ilegales.

Según fuentes exclusivas de CEDyS, decenas de combatientes del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes murieron, incluido un comandante, mientras que otros fueron capturados. Las cifras exactas de víctimas siguen sin confirmarse. Los enfrentamientos, que duraron tres días consecutivos, se extendieron hacia Bourga, donde el Estado Islámico en el Sahel infligió nuevas pérdidas a su rival y se apoderó de varios sitios adicionales.

Cabe señalar que el Estado Islámico en el Sahel avanza hacia Arbinda y sus alrededores, considerada uno de sus bastiones históricos. A diferencia de las fuerzas del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, que a pesar de su número suelen ser jóvenes y con poca experiencia, las fuerzas del Estado Islámico en el Sahel están compuestas por combatientes veteranos y comandantes tácticos experimentados.

Informes coincidentes indican que en la mañana del 10 de noviembre, importantes refuerzos (alrededor de 700 terroristas) del Estado Islámico en el Sahel fueron enviados hacia Dori, probablemente desde la región de Tillabéri en Níger. Testigos presenciales informaron haber visto unas diez camionetas pick-up fuertemente armadas y alrededor de 300 motocicletas. Su destino final sigue siendo incierto, aunque los indicios apuntan a Arbinda o Sebba.

A comienzos del verano, el Estado Islámico en el Sahel reclutó a cerca de 500 individuos de la etnia fulani en el norte de Tillabéri, y se le unieron cientos de terroristas del Estado Islámico en África Occidental procedentes de Nigeria, que llevaron consigo su experiencia en operaciones con drones.

La rivalidad entre el Estado Islámico en el Sahel y el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes continúa desde hace muchos años, a pesar de que ambos son grupos terroristas. Ambos combaten por el control de zonas estratégicas en la región del Sahel, especialmente en la zona de la triple frontera (Burkina Faso, Malí y Níger).

Región de Arbinda (zona de la triple frontera)

La ciudad atraviesa un estado de emergencia alimentaria; los habitantes exigen ayuda al ejército. El 5 de octubre, los residentes se manifestaron para exigir con urgencia un convoy de suministros que llevara alimentos a la ciudad. El Grupo JNIM, que mantiene sitiada la ciudad desde hace meses, impide las operaciones de entrega por carretera.

El 19 de noviembre, estalló otra manifestación. Las críticas al capitán Traoré ya no son veladas, ya que los habitantes exigen al ejército que abastezca la ciudad.

Si estos convoyes no logran llegar a Arbinda, donde algunos habitantes ya están huyendo hacia otras ciudades como Djibo o Dori, el riesgo radica en que estas personas recurran a los terroristas, cuya estrategia de estrangular las ciudades del noreste se basa en controlar las rutas de suministro para presionar a la población y someterla a su voluntad.

No obstante, en enero de este año, el anuncio de la creación de un Batallón de Intervención Rápida (BIR) para su despliegue en la ciudad tranquilizó a los habitantes. Sin embargo, lamentablemente, la situación no ha permitido el establecimiento de esta unidad desde el anuncio y la promulgación del decreto.

El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes intensifica sus ataques en varias regiones del país. Diversas fuentes locales y comunicados del propio grupo terrorista informaron de una serie de ataques atribuidos al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes durante las últimas semanas en Burkina Faso, dirigidos contra varias zonas que ya sufrían una grave inseguridad.

El 24 de noviembre, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes anunció su control sobre un centro perteneciente a la organización “Voluntarios para la Defensa de la Patria” en Tangaye, en la región de Ouahigouya. Días antes, el 19 de noviembre, el grupo terrorista tomó el control de dos centros de la misma organización en Natiaboani, donde se informó de víctimas, así como del robo de armas, municiones y motocicletas.

Se informaron varios incidentes de seguridad durante las últimas semanas en diferentes regiones de Burkina Faso. El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes reivindicó varios ataques, confirmando su control de un sitio de las fuerzas burkinesas en Tangaye, además de dos sitios del Partido Popular Democrático en Kaya, Sebba y Fada N’Gourma.

En la región oriental, fuentes locales informaron de ataques contra la localidad de Komandougou, situada cerca de Fada N’Gourma, que causaron víctimas y daños materiales. Resulta difícil verificar esta información de manera independiente.

También se reportaron testimonios de violencia contra civiles, que fueron asesinados en sus hogares durante un ataque atribuido al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes.

Otras informaciones contradictorias circularon sobre actos de violencia en las aldeas de Komandougou y Boudangou, que afirman que elementos del ejército burkinés podrían ser responsables de las masacres; esta versión aún no ha sido confirmada.

Con el aumento de los ataques y la dificultad para verificar cierta información, la situación de seguridad en Burkina Faso sigue siendo extremadamente tensa en el norte, el norte-centro y el este del país. Estos acontecimientos confirman una escalada del deterioro de la seguridad en las zonas que rodean la capital.

Situación en Níger

La familia del piloto estadounidense Kevin Rideout, secuestrado el 22 de octubre en Níger, envió una carta solicitando ayuda para encontrar al padre de sus tres hijos.

Resumen de los acontecimientos: El secuestro tuvo lugar durante la noche en su domicilio, en el centro de Niamey, cerca de una zona que alberga organizaciones internacionales. La Embajada de Estados Unidos emitió inmediatamente un comunicado al día siguiente con instrucciones específicas sobre los desplazamientos de ciudadanos estadounidenses, además de un toque de queda. Ante la falta de nueva información sobre el secuestro o el posible regreso de Kevin Rideout, su esposa solicita cualquier información que pueda facilitar su liberación.

Hasta el momento, ninguna parte ha reivindicado la responsabilidad del secuestro. Además, Kevin Rideout no es el único extranjero secuestrado en Níger. De hecho, la austriaca Eva Gretzmacher, la suiza Claudia Aebt y seis hombres indios continúan detenidos hasta hoy. Según la información disponible, el Estado Islámico en el Sahel sería responsable de estos secuestros y mantiene a los rehenes en Ménaka, al este de Malí.

Estado Islámico en África: expansión y escalada de la violencia

Níger, 19 de noviembre: un ataque complejo tuvo como objetivo un puesto de la gendarmería nacional en Garbugna, situado en la carretera Téra–Niamey, en la región de Tillabéri, Níger. El ataque fue llevado a cabo por el Estado Islámico en el Sahel.

Según el balance preliminar anunciado por las autoridades militares, al menos 17 militares murieron, incluido el jefe de la misión, con rango de capitán, que habría fallecido durante el ataque. Otros 34 resultaron gravemente heridos y varios soldados permanecen desaparecidos.

Los terroristas ejecutaron una operación coordinada y cuidadosamente preparada, que probablemente incluyó fuego de artillería, lo que clasifica el ataque como “complejo”. El ataque provocó la destrucción de varios vehículos y el robo de equipos militares y armas, antes de la retirada del grupo. Este ataque demuestra la capacidad del grupo terrorista para golpear de manera precisa y devastadora.

Este último incidente se suma al creciente número de ataques terroristas en la región. El Estado Islámico en el Sahel ha intensificado sus ataques violentos durante varios meses. Este tipo de operaciones constituye un recordatorio contundente de la dificultad de combatir a los grupos terroristas en la región.

Durante varias semanas, mercenarios rusos del Cuerpo de África, con el apoyo de la Guardia Nacional de Níger, se preparaban para escoltar un convoy de alrededor de cuarenta camiones que transportaban cerca de mil toneladas de “yellowcake” (torta amarilla), que es un concentrado de uranio procedente de las minas de Arlit, anteriormente explotadas por la empresa francesa Orano. El convoy partió de Arlit, en el norte de Níger, con destino al puerto de Lomé, en el sur de Togo. Sin embargo, se vio obligado a evitar la ruta habitual, considerada más segura, que pasa por Benín, cuyas fronteras con Níger permanecen cerradas desde finales de julio de 2023, tras el golpe de Estado en Niamey.

La nueva ruta atraviesa Niamey, luego Gothèye y Téra, antes de dirigirse hacia Dori, en Burkina Faso. Posteriormente, el convoy continúa hacia Uagadugú, capital de Burkina Faso, luego Koupéla, Tenkodogo, Bittou, y finalmente Sinkansé, en la frontera con Togo, antes de llegar al puerto de Lomé.

Este trayecto no solo implica circular por carreteras deterioradas, sino que también atraviesa zonas controladas por grupos terroristas afiliados al Estado Islámico en el Sahel y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (katiba Hanifa y katiba Muslim).

Aunque la “torta amarilla” solo emite bajos niveles de radiación, su inhalación es peligrosa, lo que hace que la protección estricta y continua del convoy sea absolutamente necesaria. Desde el punto de vista legal, el envío de uranio sigue siendo objeto de una disputa entre la empresa Orano y las autoridades nigerinas, actualmente representadas por el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria (los líderes del golpe de Estado) y el general Abdourahamane Tiani. Orano emitió un comunicado al respecto.

NOTA: El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes se expande hacia Nigeria, donde hasta ahora operaba principalmente en Malí, Níger y Burkina Faso

El 28 de octubre, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) llevó a cabo un ataque mortal en Kaiama, en el estado de Kwara, que constituye su primer ataque en territorio nigeriano. Un soldado nigeriano murió durante el ataque, que tuvo como objetivo un puesto de control del ejército en la nueva carretera entre Bussa y Kaiama, cerca de la frontera con Benín. Según los informes, el ataque se lanzó desde el Parque Nacional Kainji, una zona boscosa que sirve de refugio a los grupos armados.

Aunque este es el primer anuncio oficial del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes en Nigeria, el jefe de la tribu Nuku declaró que algunos ataques atribuidos al grupo “Lakurawa” en la región son, en realidad, obra del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes.

JNIM anunció oficialmente su responsabilidad por su primer ataque contra el ejército nigeriano, lo que representa un paso importante en la expansión geográfica de sus actividades armadas. Aunque desde hace meses, e incluso años, se informaba de ataques en la zona fronteriza entre Nigeria y Benín, el grupo no había utilizado anteriormente sus canales oficiales para reivindicar la autoría. Por lo tanto, este comunicado público constituye un indicador de sus nuevas capacidades operativas y de su voluntad de mostrar abiertamente su presencia en Nigeria.

En un comunicado fechado el 23 de noviembre de 2025, el grupo terrorista afirmó haber atacado un sitio del ejército nigeriano en Doruma (también conocida como Karongi), en el área de gobierno local de Baruten, en el estado de Kwara, cerca de la frontera con Benín. Según el comunicado, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes también afirmó haber tomado el control “completo” de un sitio militar en la localidad de Doruma, situada en la zona de Tinkando, durante un ataque llevado a cabo el día anterior, sábado 22 de noviembre de 2025.

Este es el segundo ataque reivindicado por el grupo en Nigeria, donde hasta ahora operaba principalmente en Malí, Níger y Burkina Faso, con algunas incursiones limitadas en Benín.

Por lo tanto, el comunicado del 23 de noviembre de 2025 representa el primer anuncio oficial del grupo sobre su responsabilidad a través de su aparato mediático oficial. El reconocimiento público de estas operaciones podría constituir un punto de inflexión estratégico para el grupo terrorista, que ahora parece lo suficientemente confiado como para desafiar directamente al Estado nigeriano.

El Magreb

Ningún país del norte de África registró ataques terroristas, excepto operaciones de detención y entregas voluntarias de supuestos terroristas en Argelia.

El ejército argelino informó que durante el período del 30 de octubre al 4 de noviembre detuvo a 8 “elementos de apoyo a grupos terroristas” en el marco de amplias operaciones de seguridad. Entre el 5 y el 11 de noviembre, el ejército registró la rendición de un terrorista (en posesión de un fusil semiautomático y munición), además de la detención de 8 personas adicionales por apoyar al terrorismo. Entre el 12 y el 18 de noviembre, el ejército recibió la entrega de una persona acusada de terrorismo (posiblemente uno de los elementos de apoyo o simpatizantes) en la zona de Bordj Badji Mokhtar, y llevó a cabo nuevas detenciones de elementos de apoyo. Del 19 al 25 de noviembre, fueron detenidos 7 elementos de apoyo a grupos terroristas durante operaciones realizadas en todo el territorio nacional. El 19 de noviembre, Argelia anunció oficialmente que está “preocupada por el aumento de los riesgos terroristas” en el vecino Estado de Malí, subrayando que su seguridad y estabilidad son inseparables de la estabilidad de la región del Sahel.

Perspectiva regional

La región del Sahel cae hacia una espiral de violencia y una crisis humanitaria sin precedentes. La información disponible indica que la región del Sahel ha vuelto a ocupar un lugar central en la atención internacional, ya que los indicadores de seguridad, estabilidad política y situación humanitaria se deterioran a un ritmo alarmante, según análisis internacionales e informes de organizaciones multilaterales (ONU). Al registrar más de la mitad de las muertes relacionadas con el terrorismo a nivel mundial, el Sahel se clasifica como una de las regiones más inestables y violentas del mundo.

  • Una región atrapada entre el terrorismo yihadista, la crisis humanitaria y el colapso institucional

Los informes señalan que la interrelación entre la violencia armada, la debilidad de las instituciones estatales, la crisis económica y el deterioro ambiental ha contribuido a crear un entorno extremadamente frágil. Las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales pertinentes advierten de un agravamiento de la pobreza, la inseguridad alimentaria y el aumento del desplazamiento, en un momento en que los gobiernos enfrentan crecientes dificultades para satisfacer las necesidades básicas de la población.

  • Avance continuo de los grupos terroristas

Desde el punto de vista de la seguridad, los datos indican un deterioro grave de la situación. Grupos como el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, afiliado a Al Qaeda, y el Estado Islámico en el Sahel han ampliado su presencia y sus capacidades operativas. Asimismo, ha aumentado la frecuencia de los ataques dirigidos contra instalaciones militares y objetivos civiles en las últimas semanas.

Los análisis de seguridad confirman un cambio cualitativo en los métodos de estas organizaciones, mediante el uso de drones, artefactos explosivos improvisados y una mayor capacidad para llevar a cabo operaciones coordinadas en zonas transfronterizas, lo que refleja un alto nivel de profesionalización. En algunas regiones del centro y norte de Malí y de Burkina Faso, estos grupos han logrado imponer formas de control territorial, que incluyen la imposición de impuestos y la emisión de órdenes y regulaciones sobre las actividades comerciales, lo que limita de facto la autoridad del Estado.

  • Aislamiento diplomático que agrava la crisis

Políticamente, la inestabilidad persiste. Los golpes de Estado en varios países del Sahel dieron lugar a la formación de la “Alianza de los Estados del Sahel”, que se separó de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO). Esta ruptura contribuyó a colocar a los nuevos gobiernos militares en una situación de aislamiento diplomático con claras repercusiones económicas y de desarrollo.

A pesar de las promesas de restablecer el orden y mejorar la seguridad, las autoridades militares enfrentan grandes desafíos para proporcionar servicios básicos. Estos incluyen cortes generalizados de electricidad, escasez de combustible, cierre de instituciones educativas y sanitarias, y el colapso de numerosos sectores de servicios, lo que ha incrementado la tensión social y la pérdida de confianza en las instituciones.

Este colapso institucional ha creado un entorno propicio para la expansión de los grupos armados, que explotan el descontento popular para reforzar su discurso y reclutar nuevos miembros.

  • Una región en disputa entre potencias internacionales

La retirada o reducción del papel de algunas potencias europeas en el ámbito de la seguridad del Sahel ha abierto espacio para nuevos actores internacionales. Potencias como Rusia han reforzado su presencia militar, política y económica mediante la firma de nuevos acuerdos y asociaciones con gobiernos locales. Los análisis indican que este cambio estratégico está transformando profundamente la naturaleza de los enfoques adoptados, dando prioridad a las consideraciones de seguridad y a los intereses geopolíticos sobre las cuestiones de gobernanza y apoyo humanitario, lo que complica aún más los esfuerzos por lograr una estabilidad duradera.

Los datos muestran que el impacto de la crisis sobre la población civil es catastrófico, ya que millones de personas necesitan asistencia humanitaria urgente, mientras aumenta el desplazamiento interno y externo hacia los países vecinos y las rutas migratorias hacia Europa.

El desplazamiento desde las zonas rurales afectadas por la violencia y la escasez de recursos ha provocado la saturación de ciudades y campamentos de desplazados, generando presiones adicionales sobre la infraestructura, los servicios y las oportunidades laborales, y contribuyendo al aumento de la vulnerabilidad social.

El deterioro ambiental —en particular la desertificación y los efectos del cambio climático— agrava la crisis alimentaria y limita la capacidad de producción agrícola, profundizando el círculo de pobreza e inseguridad alimentaria.

Los organismos de la ONU coinciden en que las proyecciones a corto y medio plazo no son alentadoras. Si continúan la expansión de la violencia, el debilitamiento de los Estados y la reducción de la cooperación internacional, la región del Sahel podría enfrentarse a su peor crisis en décadas. Abordar eficazmente la situación actual requiere amplias reformas internas, la restauración de los servicios públicos, el refuerzo de los esfuerzos diplomáticos y una mayor coordinación internacional. Sin embargo, cualquier avance sigue estando condicionado por un entorno regional e internacional extremadamente complejo, caracterizado por una creciente competencia geopolítica. (CEDyS, informe cedido).

Mujeres del mundo marcharon por el Sáhara Occidental

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Delegaciones de Europa, África y América Latina participaron en la IV Marcha Internacional de Mujeres por el Sáhara Occidental

Madrid (ECS).— Las calles del Campamento de Dajla recibieron este viernes la IV Marcha de la Plataforma Internacional de Mujeres por el Sáhara Occidental (PIMSO), con delegaciones provenientes de distintos países de Europa, África y América Latina.

Por primera vez participó también una comitiva de mujeres procedentes de los territorios saharauis ocupados por Marruecos, en un hecho histórico que marcó esta edición.

La marcha, celebrada anualmente desde 2022, se enmarcó este año en los 50 años de resistencia del Pueblo Saharaui por su derecho a la autodeterminación. Durante la semana del 1 al 6 de diciembre, las delegaciones visitaron centros educativos, sanitarios y culturales, organizaciones de mujeres, entidades políticas y de derechos humanos en los diferentes campamentos saharauis.

El acto de clausura estuvo encabezado por Brahim Gali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), quien expresó su agradecimiento al movimiento solidario internacional: “Antes de abriros nuestras casas, os hemos abierto nuestros corazones. Siempre os hemos considerado parte de la familia”.

El presidente añadió un mensaje dirigido especialmente a las delegaciones solidarias: “Volvéis a vuestros países cargados de voluntad, determinación, firmeza de apoyo y acompañamiento a este pueblo en su larga lucha”.

Por su parte, Suelma Beiruk, Ministra de Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer de la RASD, destacó que el objetivo de la PIMSO es romper el bloqueo informativo, fortalecer el acompañamiento internacional y llevar la voz de las mujeres saharauis a instancias globales, especialmente a aquellas donde la causa saharaui continúa invisibilizada o relegada

La lectura del Manifiesto final de la IV Marcha estuvo a cargo de Mariam Bendiba, representante de la Unión Nacional de Mujeres Argelinas; Nebija Mohamed Ahmed, activista de los Territorios Ocupados; Marilin Dos Santos, responsable de Feminismos de Podemos (España); Dayana López, Integrante de la Plataforma Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con el Pueblo Saharaui (PLACSO); Sara Salmani, antropóloga alemana de la PIMSO y Jdeiya Bachir, técnica de Igualdad del Ministerio de Asuntos Sociales y Promoción de la mujer de la RASD.

Manifiesto de la IV Marcha Internacional de Mujeres por el Sáhara Occidental

«Hoy, desde los campamentos saharauis, queremos felicitaros y honrar a las mujeres saharauis. A las que resisten bajo la represión en los territorios ocupados, a las que sostienen la vida en los campamentos y a las que en la diáspora luchan por la supervivencia de sus familias y por la dignidad de su pueblo.

Durante 50 años habéis sido el sostén de la vida, de los cuidados y de la resistencia; las responsables de que un pueblo entero mantenga viva su organización, su memoria y su proyecto de libertad, demostrando que la dignidad, cuando está sostenida por las mujeres, nunca se rinde.

Pero mientras celebramos vuestra fuerza, denunciamos con claridad que el pueblo saharaui lleva 50 años sometido a la ocupación y al incumplimiento sistemático de la legalidad, y que la comunidad internacional es cómplice por su silencio y por su apoyo directo o indirecto a las políticas colonialistas y a la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos.

Queremos arrojar luz sobre las desapariciones, la represión, la situación de los presos políticos, la violencia psicológica y sexual que sufren especialmente las mujeres saharauis en los territorios ocupados, y el expolio continuado de los recursos naturales del Sáhara Occidental que alimenta y financia esa ocupación.

Y señalamos como culpables: al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a la Unión Europea y al Gobierno español. El Sáhara Occidental y Marruecos son territorios distintos y separados, y solo el pueblo saharaui puede decidir sobre su tierra y su futuro.

Mujeres de todo el mundo, presentes en la PIMSO, le decimos a las mujeres saharauis, alto y claro: no estáis solas. Ya habéis decidido y vamos a acompañaros y defender esa decisión hasta que se cumpla. Nuestra voz se une a la vuestra porque vuestra lucha también es la nuestra. Y juntas, nos unimos a todas las mujeres del mundo que sufren el colonialismo en todas sus formas, el supremacismo y el patriarcado: en Palestina, Sudán, Congo y en todos los territorios ocupados donde las mujeres resisten, cuidan, luchan y sobreviven frente a la violencia colonial.

Hoy, en esta IV Marcha de Mujeres por el Sáhara Occidental, 50 años después, seguimos aquí y seguimos adelante. Nada nos va a detener.»

La marcha de Mujeres por el Sáhara Occidental

“Frente a los 50 años de la Marcha Negra. Frente a los 50 años de ocupación”, gritamos:

¡Viva la lucha de las mujeres saharauis!

¡Viva el Pueblo Saharaui!

¡Viva la libertad y la autodeterminación!

¡Sahara horra!