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10 febrero 2026
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El PSOE se queda solo ante la iniciativa del PP de apoyar la autodeterminación del Sáhara Occidental

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Madrid 17 de Noviembre (ECS).- El PP, gracias al respaldo de Vox y Sumar, ha sacado adelante este lunes una iniciativa en el Congreso de los Diputados por la que se insta al Gobierno de Pedro Sánchez a que respete sus compromisos de ayuda a los refugiados saharauis y que respete las resoluciones de la ONU en todas sus decisiones relativas al Sáhara Occidental.

Con esta iniciativa, la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso aprobó este lunes una iniciativa que insta al Gobierno español a restablecer su responsabilidad histórica con el Sáhara Occidental, garantizar el respeto a las resoluciones de la ONU y cumplir la partida extraordinaria de 7 millones de euros destinada a la población refugiada en los campamentos de Tinduf.

La proposición, presentada por el PP y respaldada por Vox y Sumar, salió adelante con 24 votos a favor y la abstención del PSOE. Los grupos reclamaron más recursos ante la grave situación humanitaria en los campamentos y denunciaron el abandono político que sufren las familias saharauis desde que España cambió unilateralmente su postura para alinearse con Marruecos.

El diputado popular Carmelo Barrio subrayó que España mantiene responsabilidades “históricas y morales” con el pueblo saharaui y criticó al Gobierno por haber roto la “neutralidad activa”, especialmente al cumplirse 50 años de la Marcha Verde y del Acuerdo Tripartito de Madrid, origen de la actual ocupación marroquí.

Desde Sumar, Juan Antonio Valero denunció las “lapidarias” consecuencias de la descolonización inconclusa, las altas tasas de desnutrición en los campamentos y rechazó el plan de autonomía marroquí, que “niega el derecho a la autodeterminación”.

Vox, por su parte, acusó al PSOE de “traición” al pueblo saharaui por haber avalado el giro hacia Rabat.

El socialista David Serrada defendió que la posición del Gobierno es “coherente” y basada en una solución “mutuamente aceptable” bajo la ONU, pero rechazó la iniciativa por considerarla “una maniobra de confrontación política”. El resultado deja un mensaje claro desde el Congreso: España debe recuperar su papel en la defensa del derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y garantizar sin fisuras la asistencia humanitaria a los refugiados.

Los cambios geopolíticos en el Sahel y su impacto en la cuestión del Sáhara Occidental

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El Sahel turbulento, una advertencia sobre la urgencia de una solución justa en el Sáhara Occidental

EDITORIAL

Mientras el Sahel atraviesa la mayor transformación geopolítica de las últimas décadas, el conflicto del Sahara Occidental, a menudo marginado en las agendas internacionales, vuelve a situarse en el centro del tablero africano. Y lo hace con un dato clave: el nuevo equilibrio regional refuerza las posiciones del Frente Polisario y abre espacios inéditos para la causa saharaui.

  La expansión de grupos armados de corte yihadista y la fragilidad estatal en el Sahel demuestran lo que el Frente POLISARIO ha señalado durante años que la inestabilidad regional se agrava cuando los conflictos de descolonización quedan irresueltos. La ocupación del Sáhara Occidental no solo viola el derecho internacional; alimenta tensiones, militarizaciones y rivalidades que pueden desbordar fácilmente las fronteras del Magreb y del Sahel. Una solución basada en la autodeterminación real del pueblo saharaui no es solo una cuestión de justicia: es una condición para la estabilidad regional.

El Polisario espera que los cambios en el Sahel refuerzan su demanda de un referéndum en el Sáhara Occidental

  El Frente Polisario espera que la reconfiguración geopolítica en el Sahel, marcada por la salida de fuerzas occidentales, el ascenso de nuevos gobiernos y la entrada de nuevos actores internacionales, “subraya la urgencia” de resolver el conflicto del Sáhara Occidental mediante un referéndum de autodeterminación, tal como establecen las resoluciones de la ONU.

  Los responsables del Polisario afirman que la inestabilidad regional “pone de manifiesto los riesgos de mantener un conflicto sin resolver” y denuncian que, en su opinión, el estancamiento actual en el Sáhara Occidental se debe a “la falta de voluntad de Marruecos para aceptar una solución que respete el derecho internacional”.

“El Sahel demuestra las consecuencias de ignorar los conflictos de fondo”

   Según Crisis Group, la crisis de seguridad en Malí, Burkina Faso y Níger “evidencia cómo las tensiones no resueltas pueden desbordar fronteras”. Durante años el Frente POLISARIO ha advertido que el Magreb y el Sahel están conectados. Si la comunidad internacional desea estabilidad regional, debe empezar por permitir que el pueblo saharaui ejerza el derecho a decidir su futuro.

Críticas a Rabat y preocupación por el bloqueo diplomático

   El movimiento saharaui insistió en que no percibe avances en el proceso liderado por el enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, debido —según su valoración— al “bloqueo sistemático” de Marruecos. Fuentes diplomáticas saharauis indicaron que la “parálisis” del Consejo de Seguridad es mayor ahora que Rusia y países africanos aliados han ganado peso en la región, favoreciendo un escenario más complejo para la toma de decisiones. El Polisario también denunció el aumento de la presencia militar marroquí en el territorio que saharaui, y aseguró que desde 2020 se mantiene un “estado de guerra de baja intensidad” a lo largo del muro marroquí, algo que Rabat niega.

Apoyo argelino y nuevo equilibrio africano

   Los responsables saharauis consideran que los últimos alineamientos en el Sahel, especialmente la cooperación militar entre Argelia y los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES), excepto Mali, “refuerzan la posición de quienes defienden la descolonización del Sáhara Occidental”, aunque evitan vincular directamente la cuestión saharaui con los cambios de gobierno en la región.

   Al mismo tiempo, recuerdan que varios Estados africanos mantienen su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y que, pese al acercamiento de algunos países a la postura marroquí, “la Unión Africana sigue considerando el conflicto como un caso de descolonización pendiente”.

  Argelia, apoya a los saharauis. El gobierno plantea no solo construir un centro minero, sino también industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con puertos mediterráneos. Quienes llevaron a cabo las obras en Gara Djbeilat, es un consorcio chino, formado por China International Water&Electric, Heyday Solar y Metallurgical Of China, y la empresa pública argelina Feraal.

   La República Saharaui, necesita que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo. A fin de cuentas, le proveen “profundidad estratégica”. Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. Los cambios políticos en la región de la franja del Sahel, abrieron las puertas a una creciente presencia rusa y china. En el seno de los BRICS, el foro que aglutina a China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, este último país, es especialmente crítico con la ocupación marroquí, lo que permitió en la cumbre de agosto de 2023, que se aprobara un comunicado, muy moderado, pero por lo menos, colocó en agenda la crisis del Sáhara Occidental, exigiendo una solución de la controversia. El ingreso de Etiopía, a los BRICS, abre nuevas perspectivas para los saharauis, dado que Addis Abeba, reconoció la República Saharaui en 1979 y ambos estados forman parte de la Unión Africana.

Llamado a la ONU y a la comunidad internacional

   El Polisario reiteró su llamado a Naciones Unidas para “asumir su responsabilidad histórica” y avanzar hacia un mecanismo vinculante que permita celebrar el referéndum acordado en 1991. Marruecos sostiene que la única solución viable es su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, presentada en 2007 y respaldada por varios países. El Polisario rechaza esa opción y afirma que solo aceptará una consulta que incluya la independencia como alternativa.

   Rabat, buscaría escalar el conflicto, especialmente para que Mauritania reaccione, y quite el apoyo, no oficial a la República Saharaui. No en vano por medio del uso de drones, ataca siempre blancos civiles, donde argelinos y mauritanos perdieron la vida. La escalada hacia una guerra abierta, por ahora queda descartado. Los cambios geopolíticos llegaron al África, y Marruecos se convierte en un bastión de intereses occidentales para sobrevivir. Los golpes de Estado en Malí, Guinea, Burkina y Níger, alejaron a dichos países de sus lazos con Francia y en menor medida con Estados Unidos.

  En este panorama, Mauritania, tiene un rol relevante, por su papel en el conflicto saharaui. Neutral, controla de facto la localidad de La Güera, con anuencia de la República Saharaui, a los fines de crear un “cordón” de seguridad. El paso ilegal de Guerguerat juega un papel de “polo de atracción geopolítica” para incrementar la dependencia económica de Mauritania respecto a Marruecos. Nuakchot, consciente de su debilidad, encontró en China un socio ideal, tanto en el plano económico, como militar, dado que las modestas fuerzas mauritanas han recibido material chino, especialmente para su pequeña fuerza naval. El mantenimiento del control de las zonas liberadas por parte de la República Saharaui, se vincula con la propia seguridad de Mauritania, de mantener alejado a Marruecos, que mantiene un claro interés expansionista.

   Marruecos se aferra a la ocupación, por muchos motivos, entre ellos el factor interno, dado que el conflicto justifica la represión interna, la exaltación nacionalista y refuerza el rol del rey, distrae a la opinión pública de la pobreza y corrupción, y además el expolio de los recursos pesqueros y mineros, financian la economía marroquí. España apoya la ocupación veladamente, a sabiendas que la pérdida del Sáhara Occidental, significará un conflicto abierto por Canarias, Ceuta y Melilla.

   Rabat precisa los conflictos externos como válvula de escape, ante una situación doméstica no muy halagüeña. Los intereses de Francia y Estados Unidos, están vinculados también a intereses económicos, y dado que Marruecos, es uno de los últimos países pro occidentales en África. La pérdida del Sáhara Occidental, incidiría directamente en la estabilidad de la monarquía y su peculiar régimen de equilibrios internos. Razones políticas lo llevan a no reconocer los combates en los muros defensivos, por lo menos abiertamente. Mantiene una postura defensiva y en el plano internacional busca el reconocimiento de la ocupación e imponer el plan de autonomía como única solución.

La deuda con los saharauis

   España que tiene un rol central en la resolución del conflicto, es rehén de la presión y, a veces, el chantaje marroquí, como también indirectamente de Francia, aliado de Rabat. Estados Unidos, busca mantener como pueda aliados en África, que cada vez son menos. Egipto, viejo aliado de Washington, mantiene sus vínculos, pero con una visión de mayor autonomía, incorporándose al espacio BRICS en agosto de 2023. Francia, el gran perdedor, tuvo que replegarse del Sahel, y veremos por cuánto tiempo más, mantendrá su influencia en Senegal, Costa de Marfil, Togo, Camerún, por citar los países de la Françafrique.

   El resultado de la guerra de Ucrania y Oriente Medio, incidirá en el tablero global. El Norte de África toma nota de su papel en el mundo que se viene, de carácter multipolar, y ello abre una tímida luz de esperanza para el conflicto saharaui, y Rabat deberá tener en cuenta, que no puede vivir eternamente aislado de sus vecinos y ser funcional a la política “divide y reinarás” en la Unión Africana, funcional a los intereses franceses.

Negociaciones entre el Frente POLISARIO y Marruecos ¿un nuevo capítulo para el Sáhara Occidental?

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  • Aunque no se puede afirmar que haya un acuerdo inmediato en el horizonte, los recientes acontecimientos subrayan una dinámica renovada de diplomacia internacional

  • Las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario comenzarán a mediados de enero, con el objetivo de reanudar las negociaciones sobre el territorio de Sahara Occidental, estancadas desde 2018.

Madrid, 16 de noviembre de 2025 — El conflicto del Sáhara Occidental, enquistado desde hace décadas entre Marruecos y el Frente Polisario, podría estar entrando en una fase delicada de negociación diplomática, impulsada por la administración de Donald Trump.

Resolución 2797/2025: Cabeceras de prensa ¿Vestidas de amarillo?

Un ministro saharaui que pidió mantener su identidad en el anonimato, señaló que el movimiento espera una visita o invitación del enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, antes de iniciar negociaciones directas con Marruecos en relación con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada a finales de octubre.

Según la misma fuente, la resolución insiste en avanzar hacia una solución política “realista, duradera y mutuamente aceptable”, que garantice el derecho a la autodeterminación, manteniendo sobre la mesa tanto la propuesta de autonomía presentada por Rabat como la necesidad de asegurar la materialización del derecho a decidir del pueblo saharaui, además de abrir la puerta a otras fórmulas compatibles con el espíritu del texto de dicho resolución.

El interlocutor indicó que el Frente Polisario ya presentó el pasado 20 de octubre una propuesta detallada que recoge su visión de una solución definitiva, y que espera ahora la respuesta marroquí o la presentación de una contrapropuesta que permita reactivar el proceso político actualmente paralizado.

El diplomático saharaui añadió que el Frente POLISARIO muestra plena disposición para participar en negociaciones “serias y directas” bajo supervisión de Naciones Unidas, una vez que De Mistura concluya sus consultas con las partes implicadas.

Por otra parte, según fuentes diplomáticas exclusivas, las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario comenzarán a mediados de enero de 2026, con el objetivo de reanudar las negociaciones sobre el territorio de Sahara Occidental, estancadas desde 2018. La misma fuente añade que ya se han lanzado las consultas entre las partes.

Un respaldo clave de la ONU que redefine el escenario

El pasado 31 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que respalda el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación de acuerdo con la carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Sin embargo; en la resolución 2797, los miembros del Consejo hacen hincapié en la propuesta que propugna Marruecos para la antigua colonia española como una buena base para retomar las negociaciones.

El voto del 31 de octubre —con 11 apoyos y 3 abstenciones— renueva también el mandato de la misión de de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental, la MINURSO. Para Marruecos, este resultado es una victoria diplomática. El rey Mohamed VI calificó la resolución como un “cambio histórico” y pidió al pueblo saharaui aprovechar esta oportunidad para el acercamiento.

Gali subraya que los factores decisivos en la resolución del conflicto del Sáhara Occidental son “el pueblo saharaui y el Ejército de Liberación”

La posición del Frente Polisario: voluntad de dialogar

Aunque el Polisario ha expresado su disposición a negociar, su respuesta ha sido cautelosa y crítica con lo que considera planteamientos que podrían legitimar la ocupación marroquí. En un comunicado, el Frente Polisario ha señalado que no participará en procesos basados en “propuestas” que, a su juicio, implican reconocer una ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Aun así, ha recordado que el pasado 20 de octubre envió al secretario general de la ONU, António Guterres, una versión ampliada de su propuesta de 2007, como señal de su compromiso con una “paz justa y duradera” y con la autodeterminación saharaui.

El presidente, Brahim Gali, ha enviado una carta en la que plantea negociaciones “directas y serias” con Marruecos bajo los auspicios de Naciones Unidas, sin condiciones previas, y habla de celebrar un referéndum supervisado por la ONU y la Unión Africana. El Frente Polisario recalca que las negociaciones deben enmarcarse en el derecho internacional y respetar el derecho inalienable del pueblo saharaui a su autodeterminación.

El papel de Argelia, Trump y Macron

Argelia ha instado con firmeza ante la ONU a reanudar las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario “sin condiciones previas y de buena fe”. El ministro de Exteriores argelino, Ahmed Attaf, ha afirmado que esta vía es esencial para completar un proceso de descolonización que garantice al pueblo saharaui su derecho a la autodeterminación y soberanía.

A pesar del respaldo Occidental al plan marroquí, el horizonte sigue siendo incierto; Francia y Trump optan por violar el derecho internacional. La negativa de los saharauis a participar en negociaciones que consideran desventajosas para su causa genera dudas sobre hasta dónde puede llegar este nuevo impulso diplomático de la administración Trump.

¿Hacia una nueva era de diálogo?

Aunque no se puede afirmar que haya un acuerdo inmediato en el horizonte, los recientes acontecimientos subrayan una dinámica renovada de diplomacia internacional. La última resolución de la ONU abre una ventana para el diálogo; aunque Marruecos condiciona su participación a garantías firmes de que las negociaciones debe basarse de su plan de ocupación (propuesta de autonomía).

Para que estas posibles negociaciones prosperen, será fundamental que las partes logren un marco de confianza, apoyado por actores externos clave y por la comunidad internacional. Solo así podría iniciarse un capítulo más estable en el conflicto del Sáhara Occidental.

El Sahel se ha convertido en “el epicentro del terrorismo global”. La amenaza es real

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Por Lehbib Abdelhay

Situación en el Sahel / Terrorismo yihadista, inmigración ilegal y la presencia de Rusia


    La posibilidad de que los países del Sahel se conviertan en “estados yihadistas”, vaticina el colapso del régimen democrático después de una serie de golpes militares en los países de la región, y el deterioro de la situación de seguridad, situación que fortalece el poder de las principales organizaciones yihadistas; “Al-Qaeda” y “El Estado Islámico en el Sahel”. La región del Sahel, la zona entre el desierto del Sáhara y la sabana tropical al sur, ha surgido como una base de retaguardia importante para grupos que buscan establecer estados “yihadistas” o un califato islámico. Estos grupos están activos principalmente en Burkina Faso, Malí, Níger, Nigeria y Lago de Chad, y buscan expandirse al resto de la región del Sahel.

El alcance de la amenaza yihadista: estos son los grupos terroristas que están a las puertas de Bamako

En el Sahel, operan varios grupos terroristas que han llevado a cabo ataques y actos de violencia en diferentes países de la región. Algunos de los grupos terroristas más prominentes en Mali incluyen:

  • Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM): Una coalición de grupos yihadistas afiliados a Al Qaeda que opera en Malí, Burkina Faso y Níger. JNIM ha llevado a cabo ataques contra objetivos militares y civiles, incluyendo ataques suicidas y emboscadas. Ahora impone un embargo comercial sobre la capital de Mali.

  • Estado Islámico Provincia del Sahel (EI-S): Un grupo yihadista afiliado al Estado Islámico que opera en el Sahel, particularmente en Malí, Níger y Burkina Faso.

Factores que alimentan la actividad de los grupos yihadistas

   Hay una serie de factores que contribuyen a alimentar las actividades de los grupos yihadistas en los países del Sahel y África Occidental, y pueden apoyar el establecimiento de un “Estado yihadista” en Mali, más notablemente el colapso de los regímenes militares como resultado de una serie de golpes en Bamako.

Los golpes militares en varios países, como Malí, Níger y Burkina Faso, representaron un revés para los esfuerzos antiterroristas liderados por los gobiernos electos de esos países. A esto se suma la pobreza generalizada en los países de la región, la explosión demográfica y las fronteras amplias e inseguras, que han permitido el florecimiento de actividades de contrabando de armas y drogas así como el contacto directo con grupos yihadistas al otro lado de las fronteras.

La propagación de la pobreza en África Occidental

    La propagación de la pobreza extrema en los países de la región del Sahel y de África Occidental, es considerado uno de los principales impulsores del resurgimiento de los movimientos yihadistas en la región. La pobreza está más extendida en la región del Sahel que en cualquier otra región de África, donde el 80% de la población vive con menos de dos dólares al día. La región también tiene la tasa de crecimiento demográfico más rápida del mundo, y la mayoría de su población está compuesta por jóvenes de entre 15 y 19 años. Esta tasa de crecimiento demográfico supera con creces el progreso económico, lo que conduce a un descenso del nivel de vida. Esta brecha también refuerza las condiciones que empujan a los jóvenes a unirse a las filas de las organizaciones yihadistas o del crimen organizado.

– La propagación del terrorismo

   La escalada de organizaciones terroristas en la región del Sahel, principalmente las facciones lideradas por “Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin” (JNIM), afiliadas a “Al-Qaeda”, y su enfrentamiento con “ISIS (EI-S)”, ha endurecido la situación social en la región de Azawad, en el norte de Mali, Tillabéri en Níger y la zona de Aribanda, ubicada en la frontera entre Mali y Burkina Faso. Los datos sobre el terreno mostraron un aterrador aumento del 170% en las muertes relacionadas con yihadismo en Burkina Faso, Mali y Níger durante la primera mitad de 2025.

   Si bien Burkina Faso, Malí y Níger aún no se han convertido en plazas de soberanía plena para grupos yihadistas, el auge de ataques terroristas se está concentrando rápidamente hacia la capital maliense. Los informes sobre los ataques corroboran el aumento del número de incidentes violentos dentro de los 50 kilómetros alrededor de Bamako.

    Las fronteras amplias y porosas y sin control también permiten la circulación ilegal de armas y municiones, lo que fortalece a los grupos yihadistas. Los golpes militares en Malí, Níger y Burkina Faso han ralentizado los esfuerzos para coordinar los operativos antiterroristas transfronterizos y han provocado una disminución de la autoridad estatal. Se cree que más de siete mil combatientes están involucrados en las filas de los grupos yihadistas activos en la región del Sahel y África Occidental.

Tres escenarios para el futuro de la región:

    Ante esta compleja realidad, se plantean tres escenarios sobre lo que podría deparar el futuro de la región del Sahel:

   – El primero de estos escenarios implica que las juntas militares se aferren al poder. En este sentido, advierten que la permanencia de las juntas militares durante un período más prolongado complicaría la situación de seguridad, ya que su enfoque en la protección de la élite militar aumentaría la marginación política y las divisiones internas, lo que potenciaría las actividades de los grupos “yihadistas”.

   – El segundo escenario es la transformación de la región del Sahel y África Occidental en una zona global para un Estado similar al ISIS. La ausencia de una acción internacional significa que las repercusiones del terrorismo, los movimientos (yihadistas) y el crimen organizado se extenderán mucho más allá de la región del Sahel y el continente africano.

   – El escenario más optimista, pero menos probable y menos práctico, implica la capacidad de los países de la región para explotar y valerse de sus ricos recursos naturales y humanos para lograr estabilidad política, económica y de seguridad, fortalecer las infraestructuras, servicios públicos y frenar así la actividad de estos grupos extremistas.

Estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel

Rusia, la desinformación como estrategia junto al despliegue militar

    La estrategia de Rusia en la región del Sahel consiste principalmente en la desinformación directa e indirecta con la que Moscú busca tanto maquillar su imagen exterior como debilitar la posición de Occidente, especialmente Francia y EE.UU. Mauritania, la próxima víctima del Kremlin en su política en el Sahel.

    La estrategia está resultando muy exitosa en el Sahel en los últimos cinco años. Al colocarse del lado de las juntas militares que tomaron el poder y exacerbar el discurso antineocolonial, el Kremlin no solo estaría logrando abrir un nuevo foco de preocupación para Occidente lejos de Ucrania, sino también sortear el aislamiento internacional al que se intenta someterla, mientras obtiene importantes recursos mineros, sobre todo oro, de sus nuevos aliados en las juntas militares que gobiernan Mali, Níger y Burkina Faso.

    En general, la creciente influencia rusa en África indica que Occidente está perdiendo la batalla del relato y debe adoptar imperiosamente medidas para evitar que Rusia convierta a la región en un bastión anti-Occidental que afecte gravemente los intereses de seguridad, especialmente los intereses europeos.

Turquía y sus mercenarios

     Desde 2019, Turquía ha aumentado su presencia en el Sahel manteniendo a menudo crisis interminables con Francia, tradicionalmente pilar económico y de seguridad de esa región africana. Los vínculos históricos de Turquía con África, especialmente a través de la religión, han facilitado su penetración e influencia geopolítica en los países del Sahel. Las inversiones en minería y educación, junto con la venta de drones turcos Bayraktar TB2 y AKINCI, han consolidado aún más la presencia de Turquía.

     Los drones turcos, como el Bayraktar TB2, se han vuelto populares en África debido a su rendimiento y su relación coste-beneficio. A pesar de la incertidumbre sobre los acuerdos de defensa entre las juntas sahelianas y Turquía, el despliegue de mercenarios de SADAT dibuja un nuevo escenario en el panorama de seguridad de la zona. Si bien las autoridades de Malí y Nigeria niegan la presencia de estos combatientes, su proximidad a través de Níger y Togo plantea riesgos de seguridad regional.

     Desde principios de junio de 2024, Turquía viene desplegando combatientes del Ejército Libre Sirio controlado por Ankara en varios países del Sahel, incluida Nigeria. Esto corrobora el seguimiento de la información desde diciembre de 2023, cuando surgieron los primeros rumores. El 28 de diciembre de 2023, Turquía envió el primer grupo de militares del Ejército Nacional Sirio (SNA) a Níger. El grupo inicial estaba formado por la División Sultán Murad, seguida del Segundo Cuerpo. Estos militares recibieron entrenamiento por parte del ejército turco antes de su despliegue en el Sahel. Según fuentes militares, estos despliegues en Burkina Faso, Níger, Nigeria y Togo tienen como objetivo aparente proteger las empresas turcas ahí establecidas como fábricas y mineras. Sin embargo, la naturaleza del despliegue ha suscitado inquietudes sobre la seguridad regional y el proceso de aprobación.

    Los partidos de la oposición turca afirman que SADAT, una controvertida empresa militar turca privada dirigida por un ex asesor presidencial turco, recluta a estos combatientes para operaciones encubiertas.

    La compañía de mercenarios SADAT, fue fundada en 2012 por el ex general Adnan Tanriverdi, y es considerada como el ejército privado del presidente Erdogan, que desempeñó un papel importante en la guerra de Libia. Según fuentes exclusivas, la decisión de enviar tropas a África surgió desde los más altos niveles del gobierno turco, aunque no está claro si Erdogan lo sabía directamente.

Inmigración/Sahel

Claves para entender ese fenómeno:

– La falta de seguridad y de elementos de una vida digna en el Sahel contribuye a la migración irregular.

– Los partidos en Europa y la política adoptada exageran un tanto la cuestión de la migración con fines políticos y electorales.

– Europa está trabajando para encontrar soluciones de desarrollo para abordar las raíces de la migración, lanzando iniciativas importantes.

– Mauritania se ha convertido en un importante punto de salida para miles de migrantes que hacen la peligrosa travesía hacia las Islas Canarias.

     La migración irregular desde los países del Sahel hacia el norte de África y Europa está aumentando, impulsada por la sequía, el cambio climático y las crisis de seguridad vinculadas al crimen organizado y el terrorismo yihadista. La región del Sahel es una de las más afectadas del mundo por el terrorismo yihadista, ya que ha registrado las tasas de víctimas más altas del mundo en los últimos cinco años, según estadísticas oficiales de las Naciones Unidas.

    En los últimos 18 meses, Mauritania se ha convertido en un importante punto de tránsito y asentamiento para decenas de miles de migrantes irregulares.

Migración desde los países del Sahel: causas y consecuencias

Malí/Mauritania

    Los datos indican que la mayoría de los inmigrantes ilegales que cruzan a Mauritania con documentos malienses, con la intención de pasar a Europa, no son originariamente malienses, sino que pertenecen a países vecinos que obtuvieron la ciudadanía maliense de forma ilegal, a través de intermediarios a cambio de sumas de dinero. Esta ruta parece ahora bajo control.

    Se aprovechan de los acuerdos de libre circulación entre Malí y Mauritania y, en ocasiones, de Argelia. Esta amarga realidad obliga a las autoridades de estos países a estudiar en profundidad las condiciones y circunstancias de los inmigrantes ilegales y tomar decisiones que equilibren los requisitos de seguridad, la protección de las relaciones bilaterales y los intereses de sus pueblos.

     Los países del Sahel carecen de derechos políticos, sociales y económicos, además de la carencia de seguridad para sus ciudadanos, lo que hace que muchos de ellos emigren. La región del norte de África se ha convertido en un importante punto de partida para miles de migrantes en un viaje peligroso.

    A diferencia de Mauritania, a Marruecos los inmigrantes llegan al país en vuelos regulares fletados por la estatal RAM (Royal Air Maroc). De estos miles que llegaron al aeropuerto de Casablanca, más de 30.000 de ellos murieron o fueron considerados desaparecidos tras intentar cruzar el Mediterráneo entre los años 2014 y 2024.

    Durante tres años consecutivos, el número de muertes relacionadas con el terrorismo yihadista en la región del Sahel ha representado más de la mitad del total de muertes en el mundo (cifras de la ONU). En una sesión informativa del Consejo de Seguridad en enero de 2025, se afirmó que Burkina Faso lideraba el ranking mundial en número de muertes a causa del terrorismo yihadista, con un aumento del 68 por ciento.

    A lo largo del año 2024, se han registrado más de 3.200 ataques terroristas y 8.400 víctimas civiles entre enero y septiembre de 2024 en el continente africano. Otro factor de la migración son los efectos devastadores del cambio climático. Además de los conflictos armados y la inestabilidad política en la región del Sahel, los efectos del cambio climático están entre las causas profundas de los movimientos migratorios.

    Todos estos factores empujan a los jóvenes que aspiran a una vida mejor hacia la opción de la migración, ya que algunos se encuentran atrapados en países como Mauritania y Marruecos, lo que aumenta la presión sobre estos países, mientras que otros se embarcan en un peligroso viaje por mar que puede terminar en llegar a Europa o en la muerte en el Océano Atlántico.

La política de Mauritania en materia de inmigración irregular

   Mauritania adopta un enfoque humanitario en el tratamiento de los migrantes irregulares en el marco del respeto a los derechos humanos, ya que no los expulsa del país, pero tampoco les impide cruzar a Europa a través del Océano Atlántico. Las autoridades de Nuakchot siguen un enfoque tridimensional que incluye la cooperación entre los países de origen, tránsito y recepción, lo que le hace desempeñar un papel fundamental en la gestión de este fenómeno. Por ello, las autoridades mauritanas están redistribuyendo a los migrantes dentro del país para evitar la presión en las ciudades costeras (Nuakchot y Nuadibú) pero no recurren a expulsarlos fuera del país, dado que han adoptado un enfoque humanitario que tiene en cuenta las duras condiciones que les obligaron a migrar.

   Los investigadores han criticado duramente el discurso de ciertos partidos políticos europeos sobre la inmigración, y han calificado éstas políticas como exageradas con fines políticos y electorales, especialmente por parte de los partidos de derecha y extrema derecha. Un discurso, sin embargo, que los partidos de izquierda europeos están siguiendo en su búsqueda por alcanzar el poder y no perder votos. Cabe señalar que la migración irregular procedente de África constituye sólo el 0,23% de la migración mundial total.

Malí: al borde del colapso ante el empuje yihadista

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Por Lehbib Abdelhay


Madrid (ECS).- En lugar de buscar la estabilización del país y de mejorar las condiciones de vida de los más de 24 millones de malienses, el régimen de Assimi Göita ha protagonizado una deriva antidemocrática, prohibiendo todos los partidos políticos y fortaleciendo el apoyo de Rusia. El grupo mercenario Afrika Corps –sucesor del Grupo Wagner y dependiente directamente del ministerio de Defensa ruso– se ha consolidado como el principal sostén militar del régimen y uno de los garantes de la seguridad en Malí.

La coalición AES (Mali, Burkina Faso y Níger), lejos de haber conseguido éxitos en sus operaciones antiterroristas desde su creación hace dos años, ha provocado una profunda reestructuración de los compromisos de seguridad previamente adquiridos y ha forzado a países vecinos a revisar sus estrategias a la hora de crear presión e invertir esfuerzos que satisfagan sus intereses geoestratégicos. Países como Níger, Mali o Chad han roto lazos con sus socios occidentales tradicionales como Francia, Estados Unidos y la Unión Europea, rellenando el vacío de cooperación y las estructuras de seguridad con países como Rusia, China o Turquía.

Otras potencias regionales, como Argelia, Mauritania, Nigeria o Costa de Marfil, también se encuentran inmersas en la reedición de unas nuevas dinámicas de poder vis a vis los países de la AES que les ayuden a salvaguardar su seguridad y prevenir los focos de amenazas que asolan en su vecindario. A Occidente le sobran cada vez menos las amistades en África Occidental, buscando cumplir con las expectativas de los pocos socios preferentes que les quedan (como Mauritania o Senegal) para contrarrestar un posible acercamiento de Rusia y otros competidores.

Intento de golpe frustrado en Burkina Faso

Por otra parte, la actividad terrorista en la zona no ha hecho más que aumentar en los últimos dos meses. La coalición JNIM, afiliada a Al Qaeda, ha demostrado ostentar una presencia y poder incuestionables en las puertas de la capital maliense, Bamako. El Estado Islámico en el Sahel, muy activo en su zona de operaciones (flanco oriental maliense, en Ménaka, y occidental de Níger, en Tillaberi), también se encuentra fortaleciendo su propia marca convertida desde 2022 en una wilaya más de Estado Islámico, con grandes éxitos tanto mediáticos como operativos.

  • El grupo Jama’at Nusrat al‑Islam wal‑Muslimin (JNIM) — afín a Al Qaeda — está imponiendo una táctica de bloqueo económico, especialmente del combustible, al interrumpir rutas de suministro hacia la capital Bamako.

  • Hay un aumento de los secuestros de extranjeros, lo que indica una capacidad creciente de los insurgentes para operar fuera de sus bastiones tradicionales.

  • La Unión Africana ha llamado la atención sobre la situación de urgencia debido al empeoramiento de la seguridad.

  • A pesar de los temores de que JNIM pueda tomar la capital de Mali, el gobierno militar maliense lo niega, afirmando que la situación está “lejos” de ese escenario.

Los ataques yihadistas de grupos como Al Qaeda (JNIM) o Estado Islámico (tanto en el Sahel como en lago Chad a través de ISWAP) están poniendo contra las cuerdas a unos gobiernos nacionales que únicamente buscan preservar su poder y control del estado a cualquier coste, manteniendo así unos regímenes que han llegado la mayor parte de ellos a través de un golpe de estado, el último de ellos Níger en julio de 2023. Sin embargo, la imposibilidad de disminuir las dinámicas del terrorismo regional está poniendo en peligro la popularidad de estos sistemas de gobierno, lo que frecuentemente está desembocando en intentos de golpe de estado que buscan socavar el actual régimen e instaurar una nueva autoridad.

Estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel

Mientras los intentos de tomar el poder fallan en su cometido, las juntas militares están optando por emplear tácticas más coercitivas, incluyendo detenciones, arrestos arbitrarios, violaciones a los derechos más básicos y castigos ejemplarizantes, en un desesperado intento de acallar las voces que ponen en duda la verdadera efectividad de los gobiernos militares afincados en el poder.

« La sociedad civil, atrapada entre el fuego cruzado de grupos armados y fuerzas de seguridad, enfrenta un panorama de inseguridad agravado por múltiples factores. 

No solo sufre la violencia yihadista, sino también los abusos de las fuerzas estatales, la rampante y depredadora economía criminal, que no hace más que crecer con el paso de los años y de la que cada vez más sectores de la población dependen, y los conflictos interétnicos, que juegan un papel crucial en la dinámica de los conflictos locales. Este entorno se ve agravado por los impactos del cambio climático: inundaciones, sequías y la desertificación empujan a las comunidades a migrar en busca de tierras más fértiles, aunque esto signifique someterse al control de grupos islamistas o de milicias tribales en conflicto.

El Sahel se ha convertido en un nuevo espacio de competición geopolítica multinivel, por lo que atraviesa uno de sus momentos más críticos a su seguridad. Los focos de conflicto son numerosos y las partes que intervienen, lejos de proporcionar la protección necesaria, están inmersos en sus propias agendas e intereses, dejando a la población local sumida en una de las crisis humanitarias más graves y extensas geográficamente a las que ha podido hacer frente.

Riesgos y posibles escenarios (en Mali):

  • Riesgo de colapso funcional del Estado: Si persisten los bloqueos y el gobierno no recupera control sobre las rutas vitales de suministro, la capacidad estatal para operar podría verse muy erosionada.

  • Efecto dominó regional: Se teme que si Mali se debilita aún más, otros países del Sahel podrían verse igualmente afectados por insurgencia, inestabilidad política y crisis humanitarias.

  • Victorias simbólicas para los yihadistas: Aun sin tomar la capital, el hecho de poder paralizar una capital mediante bloqueos envía un mensaje de debilidad del gobierno, lo que puede erosionar la confianza ciudadana.

El grito de un «Sáhara Libre» vuelve a llenar las calles de Madrid

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Madrid (ECS).- 50 años después de la entrega del Sáhara Occidental por la dictadura y la monarquía española, el grito de «Sáhara Libre» vuelve a llenar las calles de Madrid. El pueblo español vuelve a manifestarse junto al pueblo saharaui y al Frente Polisario, defendiendo su derecho a la autodeterminación y el fin de la ocupación marroquí del Sáhara.

A pesar de la lluvia, miles de saharauis se han manifestado contra la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y contra “la complicidad española y europea”

Frente Polisario reclama la autodeterminación del pueblo saharaui tras 50 años de ocupación del Sáhara Occidental

En la marcha, el pueblo saharauis insta al Gobierno de Pedro Sánchez a volver a la senda del Derecho Internacional y recuperar el consenso que siempre ha existido en la política exterior española respecto del Sahara Occidental. Además; la manifestación, que ha recorrido las principales calles de Madrid, se celebra dos semanas después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobase, a instancia de la administración de Donald Trump, una resolución que pide a Marruecos y el Frente POLISARIO alcanzar una “solución política definitiva y mutuamente aceptable”.

Sin embrago; el representante del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, que ha participado en la manifestación ’50 años de resistencia/ocupación’ por el Sáhara, ha asegurado que el pueblo saharaui «está con una determinación total para continuar su lucha, su resistencia, hasta conseguir su legítimo derecho a la autodeterminación e independencia». En declaraciones a Europa Press Televisión, Arabi ha afirmado que «durante estos 50 años el pueblo saharaui nunca ha estado solo, ha estado bien acompañado por un movimiento solidario».

El Ejército saharaui afirma haber atacado una base marroquí de apoyo en el sector de Guelta, norte del Sáhara Occidental

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El Ejército de Liberación Popular Saharaui aseguró este sábado que sus unidades llevaron a cabo un ataque contra una “base de apoyo y logística” perteneciente al Ejército marroquí en el sector de Guelta-Zemmur, operación que, según su comunicado, habría causado “pérdidas materiales significativas”.

De acuerdo con la nota difundida por el Ministerio de Defensa de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), “destacamentos avanzados” del ejército saharaui efectuaron un bombardeo concentrado en la zona de Chirg Es-Sedra, en el citado sector.

El comunicado sostiene que los ataques continuarán mientras, según la versión saharaui, “las fuerzas marroquíes no logren frenar estas operaciones”. El Ejército de Liberación Popular Saharaui reiteró que mantendrá sus acciones militares hasta “expulsar a las fuerzas ocupantes” del territorio saharaui.

Frente Polisario reclama la autodeterminación del pueblo saharaui tras 50 años de ocupación del Sáhara Occidental

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Europa Press

El representante del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, ha participado en la manifestación ’50 años de resistencia/ocupación’ por el Sáhara, donde ha asegurado que el pueblo saharaui «está con una determinación total para continuar su lucha, su resistencia, hasta conseguir su legítimo derecho a la autodeterminación e independencia».

En declaraciones a Europa Press Televisión, Arabi ha afirmado que «durante estos 50 años el pueblo saharaui nunca ha estado solo, ha estado bien acompañado por un movimiento solidario».

El fracaso de la diplomacia de Marruecos en el Sahel; la AES rechaza reconocer «soberanía» marroquí sobre el Sáhara Occidental

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Pese a sus constantes gestos de “colaboración”, los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES) —Mali, Burkina Faso y Níger— continúan rechazando el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, según informa el digital francófono Africa Intelligence.

Sáhara Occidental: el drama de la ocupación y sus alcances jurídicos

Aunque Rabat ha desplegado una intensa ofensiva diplomática en la región, los regímenes militares del Sahel no han dado, por el momento, ninguna señal concreta de respaldo a la posición marroquí. Este es uno de los pocos frentes en los que la diplomacia del reino alauí tropieza ante las juntas de la AES.

A pesar del acercamiento sostenido con Bamako, Uagadugú y Niamey, ninguno de los tres gobiernos ha modificado su postura respecto al territorio disputado del Sáhara Occidental.

El caso de Mali concentra las mayores esperanzas —y también las más profundas decepciones— para Rabat. Desde el derrocamiento de Ibrahim Boubacar Keïta en agosto de 2020, el reino ha multiplicado los gestos de buena voluntad hacia el coronel Assimi Goïta, con el objetivo de convertirlo en un socio estratégico en el Sahel.

Marruecos observó con atención el deterioro de las relaciones entre Bamako y Argel, interpretándolo como una oportunidad para un eventual realineamiento maliense favorable a su causa. Sin embargo, el cálculo resultó fallido.

Pese a las tensiones con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, Goïta ha reiterado ante varios interlocutores su negativa a reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. El líder de la junta, debilitado por la compleja situación interna, prefiere mantenerse al margen de un conflicto que, a su juicio, excede los intereses de su país.

La misma cautela domina en Níger y Burkina Faso. Ni el general Abdourahamane Tchiani ni el capitán Ibrahim Traoré han cuestionado la línea diplomática tradicional de sus Estados. Así, ninguno de los tres miembros de la AES figura entre los países que han reconocido formalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Este statu quo representa un revés parcial para la diplomacia de Rabat, que se ha erigido en uno de los pocos actores externos capaces de mantener un diálogo constante con las juntas saharianas. Marruecos ha desplegado numerosas iniciativas políticas y de seguridad, participando en mediaciones regionales y ofreciendo a Bamako, Niamey y Uagadugú una alternativa a las capitales occidentales.

Lejos de rendirse, Marruecos pretende perseverar en su estrategia de acercamiento. A comienzos de diciembre, Rabat planea invitar a los tres países de la AES a la Conferencia sobre las Víctimas Africanas del Terrorismo, que se celebrará en la capital marroquí.

El reino aspira a transformar este encuentro en una plataforma de diálogo entre las naciones del Sahel y varias capitales occidentales, reforzando así su papel como mediador e interlocutor regional de primer orden.

Marruecos y el espejismo de la autonomía en el Sáhara Occidental: cuando el Majzén teme su propio discurso

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Por Ana Stella

El análisis reciente del Washington Post ha puesto en evidencia una de las contradicciones más profundas del sistema político marroquí: la brecha entre la retórica de modernización institucional que el régimen promueve en el exterior y el inmovilismo estructural que mantiene en el interior.

La llamada “autonomía del Sáhara Occidental” —presentada desde 2007 como una solución política “realista y creíble”— se ha convertido, paradójicamente, en una amenaza potencial para la estabilidad del propio Estado.

Desde hace casi dos décadas, Rabat ha insistido en ese proyecto como alternativa al referéndum de autodeterminación exigido por el Frente Polisario y respaldado por la legalidad internacional. La reciente resolución 2797 del Consejo de Seguridad volvió a citar la necesidad de una “solución política mutuamente aceptable”, pero sin modificar la esencia del statu quo.

El Majzén ha celebrado esta resolución como una victoria diplomática. Sin embargo, bajo la superficie, persiste un temor latente: la autonomía como precedente político peligroso.

Centralización y miedo al contagio

El poder marroquí está construido sobre una hipercentralización monárquica. Desde el Palacio Real se controla la administración, la economía y la seguridad nacional. Toda reforma que implique descentralización real amenaza ese equilibrio.

El Rif, región históricamente marginada y escenario de rebeliones desde la época colonial, representa el ejemplo más temido. La República del Rif de Abdelkrim El Khattabi dejó una huella indeleble en la memoria colectiva. El movimiento de protesta de 2016-2017, encabezado por Zefzafi, mostró que ese espíritu de resistencia no ha desaparecido. Las duras condenas judiciales y el silencio mediático posterior demostraron el nerviosismo del régimen frente a cualquier germen de autonomía regional.

Otorgar al Sáhara una autonomía efectiva abriría, en consecuencia, una brecha jurídica y simbólica: si una región puede obtener competencias políticas y económicas propias, ¿por qué no el Rif, el Souss o las zonas bereberes del Alto Atlas?

El WP advierte que esta posibilidad genera un “efecto dominó” que el Makhzen teme más que cualquier presión exterior.

Autonomía instrumental y bloqueo político

En la práctica, la propuesta de autonomía ha sido utilizada como arma diplomática para ganar tiempo y evitar que el conflicto vuelva al terreno jurídico de la autodeterminación. Marruecos no ha desarrollado ningún marco institucional serio que permita aplicar ese modelo.

Las promesas de descentralización, recogidas en la Constitución marroquí de 2011, se mantienen en gran medida en el papel: las regiones carecen de recursos propios y sus presidentes dependen directamente del Ministerio del Interior. Los informes de organismos internacionales y ONG locales coinciden en señalar la ausencia de una verdadera transferencia de poder.

Por eso, mientras Rabat presenta el plan como un gesto de apertura ante la ONU, lo bloquea internamente. El miedo no es al Polisario, sino a la posible descomposición del modelo centralista que ha garantizado al monarca el control absoluto del país.

La trampa del Majzén 

Si Marruecos aplica la autonomía en serio, corre el riesgo de alentar movimientos autonomistas en otras regiones históricamente marginadas. Si no la aplica, pierde credibilidad ante la comunidad internacional, que percibe el plan como un mero instrumento retórico.

De este modo, el reino queda prisionero de su propia narrativa. El discurso de modernidad choca con la realidad autoritaria. El intento de proyectar una imagen de estabilidad encubre una estructura política inmóvil y dependiente del Palacio.

Mientras tanto, en las calles del Rif resuena una pregunta que preocupa a Rabat: “Si el Sáhara obtiene autonomía, ¿por qué no nosotros?” La respuesta, de momento, sigue siendo el silencio. Pero ese silencio, más que garantizar la estabilidad, revela el miedo de un régimen que teme más a sus propias promesas que a sus adversarios.