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31 marzo 2026
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Nuevo embajador de la República Saharaui en Cuba entrega cartas credenciales al presidente Miguel Díaz-Canel

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SPS/Sáhara Occidental

La Habana (Cuba) -. El diplomático saharaui, Brahim Mohamed Mahmud fue recibid este sábado por el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel, quien le entregó sus credenciales como embajador extraordinario y Plenipotenciario de la República Saharaui ante la República de Cuba.

Tras la reunión, el nuevo embajador destacó la profundidad de las relaciones históricas que unen a los pueblos saharaui y cubano.

El embajador de la RASD en Cuba reiteró su compromiso de seguir trabajando para desarrollar y fortalecer las relaciones bilaterales entre ambos países en aras de los objetivos y valores justos que unen a los dos países hermanos.

El ejército de Mauritania incorpora drones LRO para fortalecer su capacidad de vigilancia en el Sahel

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Nueva flota de drones impulsa la capacidad de reconocimiento de Mauritania en la región del Sahel

Madrid (ECS).— El ejército de Mauritania ha recibido un lote de drones del modelo Long Range Observer  LRO), en el marco de una operación de suministro realizada por la empresa francesa Milton Innovation, con el objetivo de reforzar las capacidades de inteligencia y operación de Mauritania en la región del Sahel. La operación, que también incluyó al ejército chadiano, fue financiada por la Unión Europea dentro de los programas destinados a fortalecer la seguridad regional.

Según el sitio especializado en asuntos de defensa «Military Africa», el acuerdo incluye 14 drones desarrollados para tareas de vigilancia y reconocimiento. Estos aparatos se caracterizan por su capacidad de despegue y aterrizaje vertical (VTOL), un alcance de vuelo de hasta 80 kilómetros, y una autonomía de aproximadamente tres horas y media.

Los drones fueron diseñados con una estructura ligera y resistente de kevlar, lo que les permite operar en condiciones climáticas difíciles y en zonas de difícil acceso.

Los nuevos aparatos están equipados con diversas tecnologías, como cámaras de alta resolución, sensores térmicos para vigilancia nocturna, además de cargas útiles especiales destinadas a detectar comunicaciones y emisiones radioeléctricas. Esto mejora la capacidad de Mauritania para rastrear movimientos sospechosos y detectar actividades ilegales en sus fronteras terrestres y marítimas.

La iniciativa se enmarca en los esfuerzos de Nuakchot por incrementar su preparación en materia de seguridad frente a los crecientes desafíos en el Sahel, especialmente los relacionados con el tráfico de drogas, la migración irregular y la actividad de grupos armados en las zonas fronterizas con el Sahel.

Marruecos intenta encontrar hueco en el Sahel y fracasa en el primer foro africano

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El liderazgo de Argelia en África se está convirtiendo en la peor pesadilla de Marruecos. Mientras Argelia acogía dos importantes eventos africanos la semana pasada, el país vecino organizaba simultáneamente una conferencia continental, en un intento de boicotear las dos conferencias que se celebraban en la capital argelina.

El intento, sin embargo, terminó en un rotundo fracaso, devolviendo al reino y a su diplomacia al lugar que les correspondía en el escenario continental. Toda África estaba representada en Argel, y Rabat tuvo que conformarse con acoger a los representantes de unos pocos regímenes que habían tomado el poder mediante golpes de Estado.

La capital argelina acogió el domingo 30 de noviembre la conferencia internacional sobre los crímenes del colonialismo en África y luego, a partir del lunes 1 de diciembre, la 12ª sesión del seminario sobre la paz y la seguridad en África, conocido como «Proceso de Orán».

Estos dos eventos, respaldados por la Unión Africana, fueron un éxito rotundo en términos de sus resultados, el número de organizaciones internacionales y países participantes y el nivel de su representación.

La diplomacia marroquí recupera su verdadero peso en África

En primer lugar, cabe destacar la presencia, por primera vez desde el lanzamiento del «Proceso de Orán», del Presidente de la Comisión de la UA, Mahmoud Ali Youssouf, quien fue recibido por el Presidente Abdelmadjid Tebboune en esta ocasión.

También estuvieron presentes el Comisionado para la Seguridad y la Paz en África, dos Secretarios Generales Adjuntos de la ONU, el Enviado de la ONU para la iniciativa » Silenciar las Armas » y el Enviado Especial de Portugal para el Sahel. Además, ocho Estados africanos estuvieron representados por sus ministros de Asuntos Exteriores y otros seis por sus viceministros de Asuntos Exteriores.

Marruecos intentó, en vano, eclipsar estas dos importantes citas, tanto mediáticamente como políticamente, al organizar la primera Conferencia Africana de Víctimas del Terrorismo en Rabat el martes 2 de diciembre. Al elegir este tema, Marruecos ya se extralimita, dado que la Unión Africana solo ha delegado las cuestiones migratorias en Marruecos, mientras que los asuntos de paz y seguridad se han delegado en Argelia.

El momento tampoco es el adecuado, pues coincide con dos eventos aprobados por la organización panafricana. En cuanto a participación y representación, la conferencia de Rabat fue un rotundo fracaso.

En resumen, la capital marroquí recibió a un funcionario interino de la ONU (Alexander Zuev, Secretario General Adjunto interino para la Lucha contra el Terrorismo) y a ministros de tres países africanos (Malí, Burkina Faso y Guinea Ecuatorial). Los dos primeros países están gobernados por regímenes que llegaron al poder mediante golpes de Estado y están sujetos a sanciones de la UA. En resumen, Marruecos intentó eclipsar a Argelia y fracasó.

Redes sociales: Así recluta Marruecos a españoles para su propaganda

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Por Ana Stella y Ahmed Baba

Madrid.(ECS).— Entre octubre y noviembre de 2020 se produjo una de las mayores oleadas migratorias hacia las Islas Canarias procedente de las costas de Marruecos y del Sáhara Occidental. Las imágenes del muelle de Arguineguín, al sur de Gran Canaria, colapsado y con campamentos improvisados, provocaron una ola de indignación sin precedentes. La versión oficial se excusaba en la crisis económica y los confinamientos provocados por la pandemia, pero no: había algo más turbio que eso.

En una conversación de WhatsApp por esas fechas, intervenida por la UCO durante la investigación del caso Koldo y revelada en junio de 2024 tras levantarse el secreto de sumario, el director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, le reconocía al entonces ministro de Fomento, José Luis Abalos, que Marruecos había levantado las vigilancias de sus costas y las del Sáhara Occidental: “Los están dejando salir del Sáhara y no sabemos qué está pasando”. Lo que no sabía el alto funcionario (o tal vez sí) es que el chantaje migratorio para lograr el cambio de postura del Gobierno de Sánchez en la cuestión del Sáhara Occidental había comenzado, un chantaje que alcanzó su momento más álgido con la invasión de Ceuta de mayo de 2021, provocada y alentada por la gendarmería marroquí. La excusa: la acogida de Brahim Ghali, presidente de la RASD y líder del Polisario por razones médicas. Claro que Ghali había visitado España en multitud de ocasiones, la última en 2018, y a Marruecos no parecía incomodarle, pero su estancia en un hospital de Logroño en 2021 fue la excusa perfecta que buscaba el régimen alauí para intensificar sus ataques híbridos para torcerle el brazo a Pedro Sánchez en la cuestión del Sáhara Occidental. Diez meses después, en marzo de 2022, Mohamed VI logró su ansiado trofeo: Sánchez cedió y cambió en favor de Marruecos la tradicional e histórica neutralidad española en el conflicto saharaui.

Sidi Omar desmonta con pruebas las afirmaciones del ministro marroquí sobre el Sáhara Occidental

Aquellos chantajes migratorios, amenazas y cuestionamientos permanentes a la soberanía española sobre Ceuta, Melilla y Canarias, pusieron de relieve la creciente percepción de la hostilidad del régimen marroquí en la opinión pública española. Desde entonces, las encuestas de opinión sobre Marruecos no dejan lugar a dudas; se ha convertido en un peligro y en una amenaza permanente para el español medio de todas las tendencias políticas.

Consciente de ello y de la necesidad de lavar su imagen en España, el régimen marroquí lleva años desplegando todo su arsenal propagandístico en medios de comunicación y redes sociales. Los artículos de opinión y noticias importadas directamente de la prensa marroquí se han hecho un hueco en la prensa española. Diarios como La Razón, que comparte una especial relación con la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, se ha convertido en uno de esos medios donde el lavado de imagen y la propaganda político-económica marroquí es prácticamente diaria. La mayor parte de las noticias tienen como fuente el digital marroquí Le360, propiedad de Younes El Majidi, secretario personal de Mohamed VI. Además, el diario de Marhuenda ha fichado como columnista a Ahmed Charai, magnate de la prensa marroquí vinculado con la DGED, espionaje exterior marroquí; en 2018 fue detenido en el aeropuerto JFK de Nueva York intentando sacar de EE. UU. 30 millones de dólares. Fue liberado gracias a la intervención directa de Yassine El Mansouri, jefe de la DGED. Charai, fue el mismo que publicó y difundió un bulo sobre la paternidad de Aznar cuando éste ocupaba Moncloa, siendo condenado por ello en 2009.

Pero uno de los terrenos donde la propaganda marroquí ha crecido exponencialmente en España ha sido en las redes sociales. El régimen marroquí es consciente de la importancia de las redes para vender el relato. Para ello cuenta con decenas de periodistas, activistas, influencers españoles… todos con el relato y la retórica propagandística bien aprendidos.

Uno de los personajes que más llaman la atención debido a su burdo proceder, es el politólogo malagueño Pedro Altamirano, muy activo en X y Facebook, un intento de poeta y ex independentista andaluz que llegó a fundar la Asamblea Nacional Andaluza en 2017, a imagen y semejanza de la ANC catalana. Su creciente activismo y viajes —uno de ellos a Rusia— en busca de apoyos para su “desconexión de Andalucía de España” llamaron la atención, sobre todo porque la ANA carecía de fuente de ingresos conocida. Una corta y más que dudosa aventura nacionalista a la que llamó “Países Andaluces” en la que reivindicaba Murcia, Badajoz, el Rif marroquí (norte de Marruecos) y El Algarve portugués como partes de su supuesto país andaluz. En tanto es así, el lavado de imagen del régimen marroquí y la “supuesta vinculación política de Andalucía con Marruecos” que pregonaba levantaron alguna sospecha. En 2019 Altamirano disolvió (o le hicieron disolver) la ANA, se fue a vivir a Tetuán, Marruecos, donde preside una supuesta ONG. En 2023 escribió un libro al que tituló “Sáhara marroquí”, un libro cargado de propaganda sobre los supuestos derechos históricos de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, parte de Argelia, Mauritania, Ceuta y Melilla. La presentación en Rabat fue apadrinada por el mismísimo Saad Eddine El Othmani, ex primer ministro de Marruecos.

Otro con dudosa trayectoria es Paulino Ros, periodista y sociólogo murciano, invitado habitual y conferenciante en el Consulado marroquí en Murcia. Sus continuos viajes al Sáhara Occidental ocupado acompañado del anterior cónsul en la región, Mohamed Biedallah, donde fue agasajado y condecorado por las autoridades de ocupación marroquíes, alimentan la sospecha. En sus entrevistas y apariciones televisivas destaca por su acérrima defensa de la versión marroquí en todos los litigios o crisis diplomáticas con España y, por supuesto, en la defensa de la marroquinidad del Sáhara Occidental y la necesidad de “comprender las reclamaciones marroquíes en Ceuta y Melilla”.

Otra de las figuras que ha emergido como “activista antirracista” durante los incidentes de Torre Pacheco es el tiktoker Mohamed, conocido como “Mohamed y Punto”, un español de origen marroquí criado en Madrid pero residente en Bélgica. Mohamed se presenta como un “defensor de los derechos de los inmigrantes y un azote de la ultraderecha”. Fichado recientemente por el programa de Cuatro «En el Punto de Mira», que dirige el periodista Nacho Abad, Mohamed se ha hecho un hueco no precisamente por sus análisis migratorios precisos y sosegados, sino por sus formas gritonas y expresiones faltonas. En los debates migratorios, Mohamed y Punto defiende con ímpetu el papel del régimen marroquí en la supuesta colaboración migratoria; incluso niega cualquier chantaje o utilización de la presión migratoria como arma política marroquí contra España, a pesar de que es un hecho más que acreditado y que hasta el Parlamento Europeo lo condenó en su día en una resolución tras la invasión de Ceuta de 2021. Mohamed también es un gran admirador del difunto rey Hassan II, un criminal sin escrúpulos que asesinó, torturó e hizo desaparecer a miles de marroquíes y saharauis, por el cual muestra admiración en su perfil de TikTok con vídeos de homenaje y pasión nostálgica por la figura del fallecido dictador.

Un ministro marroquí amenaza a España: Marruecos vuelve a dictar condiciones al ejecutivo de Sánchez desde la impunidad diplomática

En 2014 se presentó en Madrid “Atalayar”, un diario digital dirigido en la sombra por los periodistas marroquíes Mohamed Rchane y Mustafá Amadjar, actuales subdirector y director adjunto; como director y cara visible eligieron al español Javier Fernández Arribas, ex periodista de la COPE entre otros medios. Rchane y Amadjar son ex empleados de la oficina en Madrid de la agencia MAP (agencia oficial de noticias de Marruecos). La oficina de la agencia MAP en Madrid fue calificada en 2008 en una sentencia de la Audiencia de Madrid como “centro para recabar información por parte de la DGED”, Dirección General de Estudio y Documentación (espionaje exterior marroquí), a raíz de la denuncia que interpuso contra el periodista Alí Lmrabet, por un artículo en El Mundo que revelaba la relación entre la MAP y la DGED.

Como director de Atalayar, Fernández Arribas busca inocular a la opinión pública española la versión del régimen marroquí en cualquier litigio o crisis con España, como por ejemplo en la invasión de Ceuta provocada por Marruecos en mayo de 2021. Atalayar ignoró por completo la situación humanitaria y la utilización de miles de menores marroquíes en aquel ataque migratorio, y se dedicó a hacer “corta y pega” de artículos de prensa marroquí que culpaban al gobierno español de aquella oleada migratoria por la acogida de Brahim Ghali.

Otro de los surgidos promotores de las tesis marroquíes en las plataformas sociales, se trata de Paco Tanjawi —nombre comercial utilizado por un tal Xavi G.G, nacido en Granollers (Barcelona)— que dirige también una empresa dedicada a inversiones inmobiliarias y al turismo en Tánger, Marruecos. Dicha actividad empresarial, que presenta como un puente económico entre ambos países, sirve de marco para su presencia pública, aunque su papel en redes sociales ha acabado adoptando un cariz claramente político y alineado con los intereses de Rabat. Su actividad en plataformas como TikTok revela un patrón que se repite en otros periodistas e influencers, siguen una estrategia sostenida destinada a reforzar el relato oficial marroquí en España. Sus contenidos orbitan siempre alrededor de tres ejes: la deslegitimación del Sáhara Occidental, la normalización de las aspiraciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla y la captación de ciudadanos españoles para amplificar ese discurso.

El componente central de su presencia digital es su mensaje antisaharaui. Paco Tanjawi reproduce con fidelidad las posiciones de Rabat: niega el derecho de autodeterminación del Sáhara Occidental, sostiene que el conflicto “está cerrado” y ridiculiza tanto al Frente Polisario como a cualquier ciudadano español que invoque la legalidad internacional. Su estrategia consiste en eludir las referencias clave —la condición del territorio como Territorio No Autónomo, las resoluciones de la ONU o el mandato pendiente de descolonización— para presentar la ocupación marroquí como irreversible.

Otra pieza de su discurso es la situación de Ceuta y Melilla. Tanjawi evita la contextualización histórica y recurre a un mensaje emocional: afirma que ambas ciudades están “abandonadas” por España y sugiere que Marruecos “se preocuparía más” de ellas. Con ello contribuye a normalizar una reivindicación territorial que forma parte del ideario marroquí desde hace décadas, desplazando los límites del debate y planteando la idea de que una hipotética anexión podría ser razonable.

El tercer eje es la justificación de las tácticas de presión marroquíes sobre España. Cada episodio de tensión —crisis migratorias, avalanchas fronterizas, campañas de desinformación o disputas diplomáticas— es presentado por Tanjawi como una “respuesta legítima” ante una España presuntamente hostil o debilitada. Esto produce un blanqueamiento constante de herramientas de presión política empleadas por Rabat en episodios clave de la relación bilateral.

Su actividad no se limita al contenido digital. Paco Tanjawi organiza viajes para españoles con todos los gastos cubiertos, supuestamente de su propio bolsillo: transporte, alojamiento, comidas y un itinerario cerrado. Él los presenta como una oportunidad para conocer “el verdadero Marruecos”, pero las visitas tienen un carácter marcadamente político.

Los participantes recorren lugares seleccionados y sólo tienen contacto con perfiles alineados con la narrativa oficial, reforzando un mensaje repetido de forma sistemática: Marruecos es un país fuerte; España ha perdido rumbo; y la presencia marroquí en el Sáhara es un hecho legítimo.

El proceso incluye ocio nocturno, escenarios cuidadosamente escogidos y una puesta en escena diseñada para generar impacto emocional. Tras estos viajes, la mayoría de participantes reproduce un discurso prácticamente idéntico al de la comunicación oficial marroquí.

El caso más ilustrativo es el de Samuel y Lola, una pareja española conocida en TikTok por sus contenidos críticos con Marruecos. Se presentaban como simpatizantes de Vox y afirmaban abiertamente que ni Marruecos ni los marroquíes les generaban confianza. Fue en ese contexto cuando Paco Tanjawi irrumpió en sus directos, estableció contacto y finalmente les ofreció un viaje totalmente financiado, alojándolos en uno de sus pisos en Tánger.

La transformación fue inmediata. A su regreso, pasaron de criticar a Marruecos a elogiarlo públicamente. Grabaron un vídeo felicitando al rey Mohamed VI por su cumpleaños, ataviados con camisetas del país, y comenzaron a difundir la narrativa oficial sobre el Sáhara Occidental. Samuel llegó a grabar un vídeo desde la frontera de Ceuta asegurando que la ciudad estaba “muy mal” y que “sería mejor que se la quedara Marruecos”.

Pocos meses después la pareja fue invitada al Sáhara Occidental ocupado. Su estancia incluía visitas a El Aaiún y Dajla, siguiendo un itinerario fijado desde el principio. No hubo margen para la improvisación: cada punto del recorrido, cada grabación y cada contacto estaban preseleccionados. Se les mostró un Sáhara “en desarrollo”, con obras nuevas, zonas urbanas remodeladas y proyectos exhibidos como prueba del supuesto esfuerzo marroquí por “mejorar” el territorio.

En ningún momento hablaron con saharauis no alineados con Rabat. No tuvieron contacto con activistas, familias vigiladas, jóvenes perseguidos o ciudadanos sometidos a controles constantes, restricciones de movimiento o discriminación laboral. La mayoría de las personas con las que interactuaron eran colonos marroquíes, funcionarios locales o figuras políticas vinculadas al aparato estatal. Para la pareja, sin conocimiento sobre el contexto, resultaba difícil distinguir quién era saharaui y quién no.

Desde El Aaiún y Dajla grabaron vídeos asegurando que “todo estaba bien”, que Marruecos “trataba muy bien a los saharauis” y que el territorio “progresaba”. Un mensaje completamente alejado de la situación documentada por observadores internacionales: represión, vigilancia, ausencia de libertades y un territorio aún pendiente de descolonización según la ONU.

El recorrido de Samuel y Lola muestra con claridad el método de Paco Tanjawi: identificar perfiles fácilmente influenciables, ofrecerles experiencias de alto impacto emocional y convertirlos en piezas de una maquinaria de propaganda que contribuye a legitimar la ocupación del Sáhara Occidental y las aspiraciones territoriales marroquíes.

Geopolítica / Golpe de Estado y la caída de uno de los aliados más estrechos de Francia en África Occidental

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Graves acontecimientos en Cotonú: indicios de un golpe militar en marcha, que podría suponer la mayor caída de un aliado francés.

Madrid (ECS).— Medios benineses informaron que un intento de golpe militar comenzó desde las primeras horas de la madrugada de este domingo en la capital económica, Cotonú. Según la información difundida, la residencia del presidente Patrice Talon, en el barrio Le Guézo, fue atacada por un grupo de soldados liderados por el oficial Pascal Tigré.

La televisión pública de Benín (Benintv) emitió imágenes de un grupo de soldados en directo, anunciando que habían tomado el control del poder en el país. Soldados del ejército, encabezados por el teniente Pascal Tigré, proclamaron haber asegurado el control total del país.

Según las mismas fuentes, Tigré apareció en la pantalla de la televisión nacional tras haber anunciado su toma de la sede de la televisión, presentándose como el “Presidente del Comité Militar para la Reconstrucción del País”, un paso que sugiere un intento de imponer una nueva realidad político-militar.

La situación sigue siendo extremadamente confusa, con informes sobre movimientos de tropas en varios puntos sensibles y estratégicos de Cotonú, mientras continúa un seguimiento estrecho de los acontecimientos hora a hora, en un clima de expectación interna y regional respecto a cómo evolucionarán los hechos.

¿Qué pasa si el golpe de Estado llega a tener éxito?

Este desarrollo reviste una gran importancia regional, ya que Talon es una de las voces más duras que había amenazado con una intervención militar contra Níger, junto con Francia y la cúpula de la CEDEAO, tras el derrocamiento del aliado francés Mohamed Bazoum. Esto ocurre mientras existen bases militares francesas en territorio beninés, en medio de acusaciones de Níger y del presidente Ibrahim Traoré de que Francia apoya redes armadas y terroristas, suministrándolas con armas y asistencia geográfica para amenazar la seguridad de Níger y Burkina Faso.

Cabe señalar que la frontera entre Níger y Benín sigue cerrada por decisión de las autoridades nigerinas, que acusan a Benín de colaborar con Francia para desestabilizar el país internamente. Debido a ello, Níger dejó de utilizar el puerto de Cotonú y trasladó su actividad comercial al puerto de Lomé, en Togo, lo cual —según estimaciones— provocó una caída de los ingresos del puerto de Cotonú de más del 70%, puesto que Níger era su mayor cliente al ser un país sin salida al mar.

Si se confirma el éxito del golpe, sus repercusiones irían más allá del interior beninés, constituyendo un duro golpe a la influencia francesa en África Occidental y, a la vez, una victoria estratégica para Níger y la Alianza de los Estados del Sahel, en términos de redefinir las ecuaciones de seguridad nacional y los equilibrios regionales.

A pesar de las noticias sobre el éxito del golpe en Benín, será difícil que Francia —que tiene destacamentos militares, bases, instructores y agentes de inteligencia en Cotonú— permita que triunfe el golpe, ya que Patrice Talon no sólo es un aliado francés confiable, sino la piedra angular de la estrategia francesa en África Occidental.

Aceptar esta situación es prácticamente impensable… Por eso es probable que se produzcan desarrollos contrarios en las próximas horas, incluso si Francia se ve obligada a intervenir directamente y apoyar a elementos de la guardia presidencial. Este Estado, situado en la costa atlántica, ha sido descrito por Francia como una línea avanzada de defensa para proteger sus intereses en África Occidental.

Intento de golpe de Estado en Benín; el ejército afirma haber retomado el control

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URGENTE – Intento de golpe de Estado en Benín; el ejército afirma haber retomado el control (comunicado oficial)

Madrid | ECS

Un oficial del ejército de Benín anunció en directo por la televisión nacional un golpe de Estado, tras reportes de un ataque contra el Palacio presidencial. Se trata del teniente coronel Pascal Tigré, quien, según fuentes locales, habría atacado el palacio del presidente Patrice Talon y proclamado su destitución, mientras aparecían imágenes suyas en la televisión pública.

Pascal Tigré comunicó que la Constitución de noviembre de 2025 quedaba suspendida y que todas las instituciones quedaban disueltas.

La Presidencia anuncia el fracaso del golpe

El despacho del presidente Patrice Talon informó que el mandatario se encuentra a salvo y que el ejército recuperó el control total de la situación tras una rápida intervención de la Guardia Republicana.

La televisión nacional fue asegurada y el grupo de insurgentes —alrededor de diez soldados liderados por el teniente coronel Pascal Tigré— fue neutralizado después de haber tomado temporalmente la cadena para anunciar la destitución del presidente.

Fuentes de seguridad confirmaron que la situación está ahora estabilizada, y se espera un comunicado oficial en las próximas horas con más detalles. Las fronteras fueron cerradas temporalmente por razones de seguridad. El incidente se produce en medio de una ola de golpes de Estado en África Occidental, pero, según lo anunciado, este intento no tuvo éxito.

Por su parte, la prensa local informó que un intento de golpe de Estado estaba en marcha en Benín, después de que personal militar anunciara en la televisión pública su intención de “destituir al presidente Talon”. El ejército aseguró que había recuperado el control y garantizado la seguridad del mandatario.

Sidi Omar desmonta con pruebas las afirmaciones del ministro marroquí sobre el Sáhara Occidental

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Sidi Mohamed Omar rebate punto por punto las declaraciones del ministro marroquí sobre la autodeterminación del Sáhara Occidental

Tras poner fin a las reiteradas alegaciones engañosas del representante del Estado ocupante marroquí ante las Naciones Unidas, el diplomático saharaui Sidi Mohamed Omar responde con pruebas irrefutables a las falsedades difundidas por el ministro de Asuntos Exteriores del Estado ocupante marroquí.

Madrid (ECS).— En la entrevista concedida a la Agencia EFE el 4 de diciembre de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores del Estado ocupante marroquí comentó la reciente resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad y, como es habitual, formuló diversas afirmaciones carentes de todo fundamento. Alegó, por ignorancia o deliberadamente, que el «derecho a la autodeterminación» equivaldría a la mera «expresión de voluntad de las partes» o incluso a la «firma de un acuerdo tras las negociaciones». Esta afirmación es rotundamente falsa y no cuenta con respaldo alguno en la doctrina de las Naciones Unidas desde su creación en 1945.

Cualquier persona con conocimientos básicos de la Carta de las Naciones Unidas (artículo 1.2), de las resoluciones 1514 (1960), 1541 (1960) y 2625 (1970) de la Asamblea General —órgano competente en materia de descolonización— así como de las opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia, conoce perfectamente los siguientes hechos:

Primero: el derecho a la autodeterminación es un derecho colectivo de los pueblos, no un derecho de individuos ni de «partes», como sostiene falsamente el ministro del Estado ocupante.

Segundo: el derecho a la autodeterminación constituye una norma imperativa del derecho internacional (jus cogens), tal como reconoció la Corte Internacional de Justicia el 19 de julio de 2024; es decir, un derecho fundamental, inalienable e inderogable.

Tercero: las modalidades del ejercicio del derecho a la autodeterminación por un pueblo sujeto a un proceso de descolonización —como es el caso del Sáhara Occidental— están recogidas en las resoluciones 1541 (1960) y 2625 (1970). Ambas estipulan que la esencia de la autodeterminación reside en la expresión auténtica y democrática de la voluntad del pueblo afectado sobre su estatus político, sin injerencias externas. Queda así claro que el ministro del Estado ocupante basa su interpretación distorsionada de la autodeterminación en fuentes que sólo él conoce.

Con la misma lógica torcida, el ministro sostiene que la resolución «no establece en ninguna parte que la autodeterminación implique un referéndum». En realidad, nadie lo afirma, salvo él mismo. Confunde, además, el derecho a la autodeterminación —un derecho— con el referéndum —un mecanismo para ejercerlo.

Para el Frente Polisario, tal como se expone en su propuesta ampliada presentada al Secretario General el 20 de octubre de 2025 (S/S/2025/664, párrs. 21 y 22), lo esencial es que el referéndum previsto en el Plan de Arreglo de la ONU y la OUA fue aceptado oficialmente por ambas partes —el Frente Polisario y Marruecos— como «propuesta» formulada por ambas organizaciones en el marco de sus buenos oficios. Sobre la base de dicha aceptación, el Consejo de Seguridad y la Asamblea General aprobaron por unanimidad el referéndum como vía para permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho a la autodeterminación. Con este fin, el Consejo de Seguridad estableció en 1991 la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).

En consecuencia, el referéndum no es una «propuesta» o un «preferencia» de ninguna de las partes, sino una solución razonable, práctica y de consenso, planteada y respaldada por la ONU y la OUA. Es, simplemente, un medio para alcanzar un fin: permitir al pueblo saharaui determinar libre y democráticamente su futuro político conforme a la Carta de las Naciones Unidas y a las resoluciones pertinentes de la Asamblea General.

El ministro del Estado ocupante debería explicar al público interno de su país la declaración pública realizada por el rey Hassan II el 27 de septiembre de 1983 ante la Asamblea General, en la que afirmó: «Marruecos les informa de que está dispuesto a celebrar el referéndum mañana mismo si así lo desean. Está preparado para ofrecer todas las facilidades a cualquier observador que desee garantizar el alto el fuego y la celebración de consultas justas, equitativas y reales. Y, por último, Marruecos se compromete oficialmente a acatar los resultados de dicho referéndum.» (A/38/PV.8, párr. 26).

Además, el propio ministro declaró en la misma entrevista que la resolución «no establece en ninguna parte que la autodeterminación signifique referéndum». Le corresponde entonces explicar el sentido de la frase contenida en el párrafo 27 de la «propuesta» marroquí ampliada, donde se afirma literalmente que «el referéndum constituirá un ejercicio libre del derecho a la autodeterminación». Tal vez tenga también una definición propia de «referéndum», proveniente de las mismas fuentes desconocidas.

El ministro del Estado ocupante continúa con sus interpretaciones maliciosas, afirmando falsamente que la resolución 2797 (2025) emplea el término «pueblo» en el sentido de «población», y negando simultáneamente la existencia del pueblo saharaui.

Es sabido que todas las potencias coloniales han justificado históricamente sus empresas coloniales negando la existencia de los pueblos colonizados. Sin embargo, la negación del ministro —cuando la resolución del Consejo de Seguridad menciona expresamente al pueblo saharaui— no sólo es un insulto a la inteligencia colectiva, sino también una falsedad absoluta.

Lo cierto es que la resolución 2797 (2025) menciona (párrafo 3 del dispositivo) al «pueblo del Sáhara Occidental» (“the people of Western Sahara”, “el pueblo del Sáhara Occidental”, “le peuple du Sahara occidental”). Conviene recordar asimismo que la Cuarta Comisión de la Asamblea General (Comisión de Descolonización) adoptó sin votación, el 16 de octubre de 2025, una resolución sobre la «Cuestión del Sáhara Occidental» en la que reafirmó tanto el carácter internacional del territorio como cuestión de descolonización, como la responsabilidad de la ONU respecto del «pueblo del Sáhara Occidental».

Todos los textos adoptados por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad desde 1975 reconocen y definen al «pueblo del Sáhara Occidental» como el único titular del derecho a la autodeterminación relativo al territorio. Asimismo, el Plan de Arreglo de 1991 y los Acuerdos de Houston de 1997 —los únicos aceptados por ambas partes— reconocen que sólo el pueblo saharaui posee este derecho, no la «población» residente, compuesta en gran parte por colonos procedentes del Estado ocupante.

La sentencia de la Gran Sala del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 4 de octubre de 2024, es especialmente relevante: «La mayoría de la población actual del Sáhara Occidental no pertenece al pueblo titular del derecho a la autodeterminación, es decir, al pueblo del Sáhara Occidental. Dicho pueblo, mayoritariamente desplazado, es el único titular del derecho a la autodeterminación respecto del territorio. Este derecho corresponde únicamente a dicho pueblo, no a la población residente en general, de la cual sólo un 25 % es de origen saharaui, según las estimaciones presentadas por la Comisión.» (párr. 128).

En realidad, nadie presta mayor atención a las afirmaciones del ministro de Asuntos Exteriores del Estado ocupante ni al léxico colonial del que extrae sus interpretaciones sesgadas. Ello se debe, sencillamente, a que representa a un Estado que priva a su propia población del sentido de ser un «pueblo» y la reduce a la condición de «súbditos», obligados a vivir bajo un régimen autoritario de corte medieval que reprime libertades y pisotea la dignidad y los derechos humanos. Por tanto, es la última persona que puede pretender dar lecciones sobre el concepto de «pueblo», «voluntad popular» o «autodeterminación», nociones de las que carece de todo entendimiento real.

Países Bajos expresa su apoyo al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental en un comunicado conjunto

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Madrid (ECS).— El Gobierno de Países Bajos ha declarado que la propuesta marroquí de conceder autonomía al Sáhara Occidental bajo soberanía de Marruecos es la “solución más viable” para el conflicto, en línea con un creciente apoyo internacional a este plan.

En un comunicado conjunto, Países Bajos respalda la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU y el trabajo del enviado especial Staffan de Mistura, destacando su apoyo a negociaciones basadas en la iniciativa marroquí.

La posición se hizo pública tras una reunión en La Haya entre los ministros de Exteriores de Países Bajos y Marruecos, donde el país europeo valoró la disposición marroquí a ampliar y detallar su plan de autonomía de 2007.

El conflicto del Sáhara Occidental permanece estancado desde 1991 por desacuerdos sobre la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Desde 2020, el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario está roto. En los últimos años, el Polisario ha sufrido reveses diplomáticos ante el apoyo creciente de Occidente al plan marroquí, que la RASD rechaza defendiendo la independencia saharaui.

La resolución del Consejo de Seguridad mencionó por primera la propuesta de autonomía de Marruecos.

El Monte Tropic, el eslabón perdido de las «crisis diplomáticas» entre Marruecos y España más allá del Sáhara Occidental

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Desde hace 23 años, el control de las aguas estaba cambiando las relaciones hispano-marroquíes, desde la crisis de la isla de Perejil hasta los recientes flujos migratorios marroquíes en la frontera de Ceuta, las relaciones de los dos países se han ido incendiando. 
En una serie de desavenencias entre España y Marruecos que comenzaron a finales de enero del 2020, cuando el Parlamento marroquí votó y aprobó los proyectos de ley 37.17 y 38.17 para determinar por primera vez la frontera marítima con España y Mauritania, incluidas las aguas adyacentes al Sáhara Occidental, que España consideró una interferencia con las aguas de las Islas Canarias.
Esta tensa disputa llevada en secreto por las aguas territoriales ha sido obviada deliberada o inadvertidamente de los análisis, se trata del Monte Tropic, un antiguo volcán marino ubicado a unas 250 millas al suroeste de las Islas Canarias, al oeste del Sáhara Occidental, que nace del fondo del Océano Atlántico a más de 4.000 metros de profundidad y hasta 1.100 metros de la superficie y alberga una de las mayores reservas de Telurio, además ser considerado reserva estratégica por la Unión Europea. Lo que ha despertado de nuevo, como pasó con Hassán II en 1975 con el Sáhara Occidental, la codicia y el apetito expansionista marroquí que no duda en violar el derecho internacional. 
Después de que Marruecos ratificara las leyes de sus aguas territoriales, el gobierno canario mostró su rechazo y se colocó en primera línea de enfrentamiento en las relaciones entre Rabat y Madrid, que se mantenían excelentes por entonces, especialmente después de la visita del jefe del Gobierno de España y su recepción por la monarquía alauita en Rabat en el año 2022, donde incluso firmaron acuerdos. 
Para Marruecos, Canarias supone un escollo para la demarcación de sus fronteras marítimas; incluso más que Madrid ya que el gobierno central no ha defendido con firmeza la posición de su gobierno autonómico, aunque está en línea con sus exigencias y denuncias. 
A pesar de la presión marroquí sobre España, ejercida en dos ámbitos; económicamente en el norte bloqueando a Ceuta y Melilla, y políticamente inundando las islas del sur de migrantes, acompañado de una retórica diplomática desafiante que usa el Sahara como »chivo expiatorio» para canalizar su enfado.
Allá donde la acción diplomática esté contraindicada, Marruecos usa la inmigración, el terrorismo y el expediente de Ceuta y Melilla, de esta forma, pretende crear siempre un clima de confrontación para forzar posteriormente un espacio de negociación con el estado español en el que su ilegal derecho a decidir sobre las aguas saharauis sea considerado de facto como una condición dada.
Se concluye pues que para conocer las entrañas de las crisis diplomáticas entre Rabat y Madrid, hay que fijarse en el nuevo elemento que perturba las relaciones: la disputa por el Monte Tropic, los minerales que alberga y el espacio aéreo del Sahara, que se añade a la posición de España como potencia administradora en la cuestión de la descolonización del Sáhara Occidental.
Ahora, 23 años después, el control de las aguas aparece de nuevo en el horizonte como un obstáculo más en las relaciones hispano-marroquíes. El denominador común: la persistencia marroquí en violar la legitimidad internacional impunemente.

Albares justifica las maniobras navales de Marruecos en aguas del Sáhara Occidental

Un ministro marroquí amenaza a España: Marruecos vuelve a dictar condiciones al ejecutivo de Sánchez desde la impunidad diplomática

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Una entrevista llena de amenazas veladas: Marruecos vuelve a dictar condiciones a España desde la impunidad diplomática – Ministro marroquí de Industria y Comercio, Ryad Mezzour.

Madrid (ECS).- La entrevista publicada hoy por EL MUNDO al ministro marroquí de Industria y Comercio, Ryad Mezzour, es un documento político de enorme gravedad. No sólo por lo que afirma, sino —sobre todo— por lo que confirma: Marruecos se siente tan respaldado por el Gobierno español que ya habla sin disimulo de soberanía sobre el Sáhara Occidental y de la posibilidad de gestionar su espacio aéreo como si se tratara de una realidad consumada. Lo intolerable es que lo haga desde Madrid, en plena Reunión de Alto Nivel, sin encontrar una sola réplica del Gobierno que se supone debería defender el derecho internacional, la legalidad europea y los intereses de España.

Mezzour afirma, sin tapujos, que Marruecos tiene “toda la soberanía” sobre el Sáhara Occidental, un territorio pendiente de descolonización según la ONU, y cuya soberanía ni la ONU, ni la Unión Europea, ni el Derecho Internacional reconocen a Rabat. Y lo dice mientras agradece a España su “papel central y simbólico” en lograr que el Consejo de Seguridad adoptase una resolución que Marruecos presenta falsamente como un aval a su plan de autonomía. Que un ministro marroquí se atreva a colocar a España en ese relato demuestra el grado de entreguismo al que ha llegado la política exterior de Pedro Sánchez desde el giro de 2022.

Más grave aún es el chantaje diplomático explícito: “Una España que se porta bien es un Marruecos que se porta bien”. Una frase impropia de un socio estratégico, pero perfectamente coherente con la lógica del régimen marroquí: la relación bilateral se basa en presión, condicionamiento y recompensas a cambio de alineamiento político. Es exactamente la diplomacia del chantaje denunciada durante años por expertos, sindicatos policiales y hasta por organismos internacionales.

Otro punto de alarma son sus insinuaciones sobre Ceuta y Melilla. Mezzour rehúye tres veces reconocer la soberanía española, se escuda en que “no forma parte de la hoja de ruta” y termina con un aviso disfrazado de pregunta retórica: “¿Abro el tema de Gibraltar?”. Marruecos niega lo evidente porque admitirlo implicaría reconocer una frontera internacional, algo incompatible con sus aspiraciones expansionistas en la fachada atlántica y mediterránea.

Y mientras tanto, el ministro vuelve a colocar el espacio aéreo del Sáhara en la mesa, como si España estuviera obligada a cederlo: un sector bajo control de Canarias desde hace décadas por decisión de la OACI, que no depende de la voluntad de Madrid ni —mucho menos— de Rabat. La pretensión marroquí implica asumir que el Sáhara es suyo, y lo que es peor: que España ya está preparada para aceptar esa ficción.

El Frente Polisario lanzó ayer una advertencia clara: permitir que Marruecos controle el espacio aéreo es abrir la puerta al siguiente movimiento de Rabat, que “irá contra Canarias”. Hoy, el ministro marroquí no ha desmentido nada. Simplemente ha despreciado al representante legítimo del pueblo saharaui y ha dado por sentado que España seguirá obedeciendo su hoja de ruta.

Esta entrevista no es una anécdota. Es la prueba de que Marruecos se siente autorizado para imponer su discurso en Madrid, para condicionar la política exterior española y para hablar de territorios ajenos como si estuvieran ya integrados en su soberanía. Y lo más inquietante: lo hace porque sabe que nadie en el Gobierno español se atreverá a contradecirle.

La Reunión de Alto Nivel de 2025 queda así marcada por una verdad incómoda: España negocia con un socio que no disimula sus amenazas, que instrumentaliza la inmigración, que utiliza el comercio como palanca política y que pretende convertir la sumisión en criterio de buena vecindad. Y mientras tanto, el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio ocupado, Canarias observa con preocupación creciente y la sociedad española asiste al espectáculo de un Gobierno que ha renunciado a defender el derecho internacional… y también sus propios intereses.

Vía: No Te Olvides del Sáhara Occidental