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Sumar denuncia que TVE publica un mapa de Marruecos anexionando los territorios del Sáhara Occidental

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Agencias

Madrid (ECS).- Los diputados del Grupo Parlamentario Sumar, Enrique Santiago (portavoz de IU en el Congreso) y Francisco Sierra, han dirigido un escrito dirigido al Consejo de Administración de RTVE formulando una serie de preguntas en relación a la publicación, este domingo 28 de junio, de un mapa de Marruecos anexionando los territorios del Sáhara Occidental ocupados ilegalmente.

A un hecho similar ocurrido en 2023 de emisión de un mapa de Marruecos incluyendo el territorio ocupado del Sáhara Occidental y que motivó la pregunta de este Grupo Parlamentario, la corporación de RTVE adujo entonces que se trataba de un error producto de un automatismo que genera un programa que se utiliza habitualmente.

TVE lo vuelve a hacer: incluye el Sáhara Occidental ocupado en Marruecos

Desde 2023, dicen los diputados del Grupo Sumar que presentan el escrito, la televisión pública ha empleado este tipo de falsos mapas en los que se atribuye a Marruecos la soberanía sobre los territorios legítimamente saharauis. y que este Grupo Parlamentario ha denunciado. Otro ejemplo es la difusión en RR.SS. por parte de la AEMET de uno de estos mapas en abril de 2025.

Los diputados firmantes exigen saber el motivo para la publicación nuevamente de esa imagen en el informativo deportivo, qué resposabilidades van a exigir a la persona o personas causantes de estas actuaciones contrarias a las resoluciones de la ONU y qué medidas adiciones se tomarán para que cese la difusión de estas imágenes contrarias al derecho internacional.

Sáhara Occidental: “Front Line Defenders” alerta sobre la gravedad del estado de salud de activista saharaui encarcelado

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lackrock (Irlanda), 29 de junio de 2026 (SPS) – La organización de derechos humanos irlandesa, “Front Line Defenders”, ha expresado su profunda preocupación sobre el rápido deterioro de su salud del activista saharaui Naâma Asfari, al entrar en la tercera semana de su huelga de hambre indefinida, que inició el pasado 8 de junio de 2026, exigiendo a las autoridades marroquíes que liberen de inmediato al defensor de los derechos humanos y preso político saharaui, quien se encuentra detenido de forma arbitraria e ilegal.

Sáhara Occidental: Naama Asfari entra en su tercera semana de huelga de hambre en la prisión marroquí de Kénitra

En un comunicado emitido este marte, 29 de junio, la organización afirmó que “Naâma Asfari es uno de los defensores de los derechos humanos saharauis más destacados y se desempeña como vicepresidente del Comité para la Libertad y el Respeto de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CORELSO), que durante muchos años ha trabajado pacíficamente para documentar y denunciar las violaciones de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y para defender los derechos del pueblo saharaui, siendo miembro del Grupo del Gdeim Izik, y fue arrestado el 7 de noviembre de 2010, un día antes del desmantelamiento del famosos campamento de protesta, donde pasó cinco días incomunicado, con los ojos vendados y esposado, para al final ser obligado a firmar declaraciones y confesiones bajo tortura que llevaron a que fuese condenado arbitrariamente en 2017 a una condena de treinta (30) años de cárcel por Marruecos”.

El comunicado añade que, “antes de que Naama Asfari iniciara su huelga de hambre indefinida el 8 de junio de 2026, había realizado tres huelgas de hambre de cuarenta y ocho (48) horas durante mayo de 2026, sin obtener respuesta alguna de las autoridades marroquíes, lo que le llevó a recurrir a la protesta pacífica mediante la actual huelga de hambre para exigir la implementación de la opinión de 2023 del Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria”.

Según el mismo comunicado, “Naama Asfari se encuentra actualmente recluido en la enfermería de la prisión de Kenitra en condiciones restrictivas y solo se le permite una hora de ejercicio al aire libre al día y se le priva de necesidades básicas como una lámpara, una mesa y una silla, habiendo perdido ya aproximadamente cinco (5) kilogramos de su peso, lo cual es motivo de preocupación”.

Ante estos graves acontecimientos, Front Line Defenders expresó su “profunda preocupación por los informes de negligencia médica, represalias y otras formas de maltrato a las que está siendo sometido Naâma Asfari” e instó a las autoridades marroquíes “a garantizar que reciba de inmediato atención médica adecuada, independiente y especializada, de su elección, y a asegurar su seguridad física y psicológica durante su detención”.

Front Line Defenders exigió además que las autoridades “garanticen que los defensores de derechos humanos saharauis tengan acceso regular a sus familias y abogados y reciban la atención médica adecuada”, para concluir pidiendo que “se lleven a cabo investigaciones rápidas, exhaustivas, independientes e imparciales sobre todos los actos de tortura y malos tratos, garantizando que los responsables rindan cuentas y excluyendo de los procedimientos judiciales cualquier prueba o confesión obtenida bajo tortura, de conformidad con las obligaciones de Marruecos en virtud de la Convención contra la Tortura, y garantizando que todos los defensores de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y en otros lugares puedan llevar a cabo sus actividades legítimas en materia de derechos humanos de forma libre y segura, sin temor a acoso judicial, detención arbitraria, intimidación o represalias”.  (SPS)

Sáhara Occidental: Naama Asfari entra en su tercera semana de huelga de hambre en la prisión marroquí de Kénitra

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Por Ana Stella

Madrid (ECS) — El Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CODESA) pidió el 27 de junio a Naciones Unidas, al Comité Internacional de la Cruz Roja y a los mecanismos internacionales competentes que intervengan de inmediato para salvar la vida del preso político saharaui Naama Asfari, que ese día cumplía su decimonoveno día en huelga de hambre indefinida en la Cárcel Central de Kénitra (Marruecos). El llamamiento responsabiliza a Marruecos, como potencia ocupante, de cualquier complicación médica, psicológica o física derivada de la protesta.

Asfari, miembro del grupo de Gdeim Izik, mantiene la huelga desde el 8 de junio. La inició después de tres huelgas de advertencia de 48 horas en mayo que no obtuvieron respuesta. Reclama que Marruecos aplique el dictamen del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria, que en 2023 declaró ilegal la detención de los presos de Gdeim Izik y pidió su liberación, y exige su traslado a una prisión dentro del Sáhara Occidental, cerca de su familia. Cumple una condena de 30 años dictada en 2017 en un juicio basado en confesiones que el Comité contra la Tortura de la ONU declaró obtenidas mediante tortura.

La huelga ha entrado en su tercera semana. Según el entorno del preso, Asfari está recluido en la enfermería de Kénitra, con una hora de patio al día, sus libros y poco más (no dispone de lámpara, mesa ni silla). Hacia el duodécimo día había perdido cinco kilos. En una llamada breve a su familia resumió su situación en una frase: «Mi cerebro trabaja y asimilo el estoicismo».

CODESA advierte de que la prolongación de la huelga provocará un deterioro grave de su estado físico y pone en peligro inminente su integridad.

Cuando la prensa francesa informó del inicio de la huelga, la Delegación General de Administración Penitenciaria marroquí salió a desmentirla y calificó de «infundadas» las razones alegadas por el preso. En su propio comunicado, sin embargo, la administración reconoció un dato que la contradice: el último examen de Asfari en un hospital externo fue el 15 de diciembre de 2017.

Es decir, la institución que dice garantizarle «seguimiento médico» admite que no lo traslada a un hospital fuera de la cárcel desde hace más de ocho años. El resto del comunicado enumera comodidades de la celda (televisión, patio, dieta médica) y omite la reivindicación central del preso: el traslado a su territorio y la aplicación de los dictámenes de la ONU.

El caso de Asfari coincide con la publicación, el 17 de junio, del informe anual 2025 de la Liga para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquíes, titulado «Sin tratamiento… Sin visitas… Sin justicia».

El documento contabiliza 26 huelgas de hambre, individuales y colectivas, a lo largo de 2025, y describe la asistencia sanitaria en las cárceles como una «catástrofe silenciosa»: denegación de tratamientos, enfermedades crónicas sin atender, medicamentos caducados y exposición de presos a productos tóxicos durante operaciones de desinfección.

El informe recuerda que la ciudadana francesa Claude Mangin, esposa de Asfari, sigue sin poder visitar a su marido. La Liga reclama la liberación inmediata de los presos políticos saharauis, el acceso del CICR y de los relatores especiales de la ONU a las prisiones, atención médica independiente y el fin de los traslados forzosos y de las represalias contra las familias.

El 10 de junio, en El Aaiún, una delegación que representaba a los ministerios de Exteriores de Dinamarca y Noruega y a las misiones nórdicas acreditadas en Rabat se reunió durante unos 45 minutos con miembros de CODESA para recoger testimonios sobre la situación de los presos políticos y los defensores saharauis. La vivienda donde se celebró el encuentro fue vigilada por agentes de la policía marroquí, como en reuniones anteriores del colectivo con misiones diplomáticas.

La represión no se detiene en Kénitra

El mismo 8 de junio en que Asfari empezó su huelga, el Tribunal de Primera Instancia de Guelmim condenó a tres ex presos políticos saharauis (Salek Baber, El Bar Kentaui y Abdessamad Tika) a seis meses de prisión efectiva y a una multa de 5.000 dirhams. La sentencia se dictó en ausencia de los procesados y sin la presencia de su defensa.

Según CODESA, los tres fueron detenidos e interrogados por haber participado el 12 de marzo en la bienvenida al preso político saharaui Hussein Bourkab, liberado tras dos años de cárcel.

Baber y Kentaui forman parte del grupo de estudiantes condenado desde 2016 a penas de entre tres y diez años. Sobre ese grupo, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria ya emitió en 2019 el dictamen 67/2019: concluyó que fueron detenidos sin orden judicial, mantenidos incomunicados y sometidos a torturas, agresiones y amenazas de violación para firmar declaraciones que no pudieron leer, y pidió su liberación y reparación.

El sistema es el que denuncian las organizaciones saharauis: dictámenes de la ONU que Marruecos no aplica, traslados lejos de las familias, negligencia médica y nuevas condenas contra quienes documentan o protestan. Asfari lleva quince años en la cárcel y ha convertido el ayuno en su única herramienta.

El último triunfo del colonialismo

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Por Ahmed Omar | Campamentos de refugiados saharauis

Hay pueblos que pierden una guerra. Hay pueblos que pierden una tierra. Y hay pueblos que llegan a perder algo más grave: la claridad sobre quién los destruyó, quién los traicionó y qué significa realmente ser libres.

El Sáhara Occidental está entrando en esa zona peligrosa de la historia donde las tragedias ya no se miden solo por lo que hizo el enemigo, sino por lo que la víctima empieza a considerar aceptable.

Por eso el debate sobre la nacionalidad española para los saharauis no es un simple debate jurídico, ni una cuestión humanitaria, ni una discusión administrativa sobre pasaportes. Es un síntoma. Y los síntomas, cuando aparecen en pueblos heridos, suelen decir más que los discursos oficiales.

La escena es brutal: el último territorio africano pendiente de descolonización, inscrito todavía en la agenda de las Naciones Unidas, llega a un punto en el que una parte de su pueblo discute cómo acceder a la nacionalidad del Estado que nunca culminó su descolonización.

No hay manera elegante de decirlo.

España no es el “antiguo poder colonial” del Sáhara Occidental. Esa expresión es una coartada moral. Convierte una responsabilidad viva en un recuerdo incómodo. España no pertenece al pasado del problema saharaui. España está en su centro jurídico actual.

Porque el Sáhara Occidental no sigue en la agenda internacional por nostalgia colonial. Sigue ahí porque su descolonización no se ha completado. Y si la descolonización no se completó, alguien sigue siendo responsable de no haberla completado.

Ese alguien es España.

Marruecos ocupa, reprime, explota y administra de facto una parte del territorio. Pero Marruecos no inventó por sí solo el vacío que permitió la tragedia. Marruecos opera dentro de una arquitectura que España dejó abierta. Es el brazo visible de una herida cuya llave jurídica sigue en Madrid.

Por eso la narrativa española es tan eficaz como indecente. España ha logrado presentarse como amiga, mediadora, donante, vecina preocupada, país solidario, sociedad civil sensible. Todo, menos lo que realmente es: el Estado que nunca cerró la descolonización de su última responsabilidad africana.

Y ahora aparece el pasaporte.

El pasaporte como alivio.

El pasaporte como reparación simbólica.

El pasaporte como salida individual.

El pasaporte como anestesia.

Pero un pasaporte no descoloniza un territorio. No devuelve una tierra. No resuelve una soberanía. No repara medio siglo de exilio. No libera a los presos. No hace aparecer a los desaparecidos. No convierte una injusticia colectiva en justicia porque algunos individuos consigan cruzar mejor las fronteras.

Ahí está la trampa más sofisticada: transformar una causa nacional en un expediente de extranjería.

Convertir a un pueblo en una suma de solicitantes. Convertir la autodeterminación en movilidad. Convertir la libertad en documentación.

Y aquí empieza la parte más dura, porque la responsabilidad de España no nos absuelve a los saharauis de nuestra propia decadencia estratégica.

Un pueblo puede ser abandonado por el mundo. Puede ser traicionado por sus aliados. Puede ser ocupado por la fuerza. Puede ser silenciado por los medios. Todo eso ha ocurrido. Pero hay una derrota que ningún enemigo puede imponer desde fuera: la derrota de empezar a pedir menos de lo que la propia historia exige.

Durante décadas, el saharaui fue presentado como sujeto de liberación. Hoy corre el riesgo de ser presentado como sujeto vulnerable. Antes reclamaba un Estado. Ahora muchos parecen celebrar la posibilidad de recibir una nacionalidad. Antes el centro era la tierra. Ahora el centro es la salida individual. Antes la pregunta era cómo volver. Ahora la pregunta empieza a ser cómo irse mejor.

Eso no es pragmatismo. Es una mutación profunda de la conciencia política.

Y las mutaciones de conciencia son más peligrosas que las derrotas militares.

Porque cuando un pueblo empieza a confundir supervivencia individual con victoria nacional, la ocupación ya no necesita ganar todas las batallas. Le basta con esperar.

España lo sabe. Marruecos lo sabe. El mundo lo sabe.

Un pueblo cansado negocia consigo mismo antes de negociar con su adversario. Empieza reduciendo sus expectativas. Luego llama realismo a la renuncia. Después llama solución a lo que antes habría considerado humillación. Y al final descubre que no fue derrotado por una decisión internacional, sino por la lenta erosión de su propia ambición histórica.

La nacionalidad española puede beneficiar a individuos. Puede facilitar vidas. Puede abrir oportunidades. Nadie tiene derecho a despreciar el sufrimiento concreto de quienes necesitan documentos, estabilidad o movimiento. Pero una nación que no distingue entre aliviar a sus individuos y preservar su causa está entrando en una zona de enorme peligro.

Porque los pueblos no desaparecen solamente cuando los exterminan.

También desaparecen cuando aceptan ser administrados como problema humanitario en lugar de ser reconocidos como sujeto político.

España debe ser confrontada no con gratitud, sino con responsabilidad. No se le debe pedir una nacionalidad como favor, sino exigirle una descolonización como obligación. Y los saharauis debemos preguntarnos, sin romanticismo y sin miedo, cómo hemos llegado a este punto: cómo un pueblo que nació políticamente contra la dominación española puede terminar discutiendo su salvación en términos de ciudadanía española.

Esa es la pregunta que duele.

No porque sea emocional.

Sino porque es exacta.

Si el pueblo saharaui luchó para no ser español, si construyó su identidad política contra la administración colonial española, si su memoria nacional está marcada por desaparecidos, represión, abandono y descolonización frustrada, ¿qué significa que hoy una parte de sus hijos mire hacia Madrid no como responsable, sino como refugio?

La respuesta no puede ser cómoda.

Significa que el exilio ha agotado a muchos.

Significa que la ocupación ha producido sus efectos.

Significa que la diplomacia española ha conseguido desplazar el centro moral del debate.

Significa que la causa saharaui corre el riesgo de convertirse, ante los ojos del mundo, en una cuestión de integración individual y no de liberación colectiva.

Y ese sería, quizás, el triunfo más silencioso del colonialismo español: no haber convencido al mundo de que el Sáhara Occidental dejó de existir, sino haber empujado a parte de los propios saharauis a actuar como si la libertad ya fuera demasiado pedir.

Dentro de varias décadas, los historiadores no recordarán los detalles técnicos de esta ley. Recordarán la imagen política que deja detrás: un pueblo pendiente de descolonización pidiendo papeles al Estado que no lo descolonizó.

Y tal vez esa imagen sea más devastadora que cualquier derrota militar.

Porque Marruecos puede ocupar la tierra.

Pero solo España podía dejar abierta la puerta de la tragedia.

Y solo los saharauis podemos cometer el error final: confundir la llave de una oficina de extranjería con la llave de la libertad.

Trump perdió la guerra, se firmó el acuerdo con Irán en el palacio de Versalles

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Por Miguel Sorans, Miembro de la dirección de Izquierda Socialista, de Argentina, y de la Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores- Cuarta Internacional (UIT-CI)

Madrid (ECS).- Trump ha anunciado al mundo que finalmente se firmó el “memorandum de acuerdo” con Irán para terminar la guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero. Luego de que Trump lo anunciara por 39 veces sin que se cumpliera ahora el miércoles 17 se concretó.

En un acto simbólico realizado en el palacio de Versalles, Francia, y que contó con la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron, el encargado de firmar el pacto por el lado de Estados Unidos fue Trump. Por su parte, el primer Ministro de Irán, Shehbaz Sharif lo suscribió en nombre de Irán mediante una firma electrónica.

El ministro de Exteriores de Irán viajará hoy a Pakistán para retomar el diálogo con EE.UU

El acuerdo de 14 puntos establece un “cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano”. También contempla la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de 60 días en los que debe empezar la siguiente fase de negociación. La mitad de ese monto debería liberarse antes del inicio de las conversaciones.

El memorándum incluye la suspensión de las sanciones sobre la venta de petróleo iraní, de productos petroquímicos y sus derivados y el levantamiento del bloqueo naval impuesto por EE.UU. De parte de Irán debe abrir el estrecho de Ormuz, aunque trascendió que estará bajo su control. La cuestión nuclear se seguirá discutiendo.

El acuerdo es una derrota política y militar para EE.UU.

  • Aunque Trump ha querido presentar este acuerdo “de paz” como un triunfo personal y de los EE.UU. se trata de lo opuesto.

Trump inició de esta guerra de agresión, junto con el estado genocida de Israel, el 28/2 anunciando que en pocas semanas estaba terminada, con el fin del régimen iraní, con la destrucción de sus fuerzas armadas, sus misiles y su energía nuclear. Trump llegó a amenazar a Irán con el “fin de su civilización” y que volverían a la Edad de Piedra” si no se rendían y abrían el ya famoso estrecho de Ormuz. Puso como fecha límite el 7 de abril. Irán se mantuvo firme y nada de las amenazas de Trump se cumplieron. El estrecho de Ormuz nunca se abrió y, desde entonces, Trump ni se atrevió a un tirar un cañonazo sobre territorio iraní. Y más de dos meses después Trump tiene que firmar un acuerdo con Irán que todo indica no le es favorable.

Oriente Medio al borde del abismo: la ofensiva contra Irán dispara el riesgo de una guerra regional

Esta definición de derrota política y militar no las decimos solo nosotros, desde la UIT-CI y como izquierda trotskista. La dijo nada más y nada menos que el The New York Times, uno de los principales, sino el más importante, diario capitalista de los EE.UU. En su edición del 16 de junio de 2026 titulo, en una nota firmada por su Comité Editorial, “El presidente Trump perdió esta guerra”. Vale la pena reproducir su descripción del significado de esa derrota de Trump:

“Estados Unidos sale debilitado —militar, diplomática y económicamente— y pagará un alto precio estratégico en los próximos años” (…) Es una humillante degradación para él y para el país que dirige”. Desde que empezó la guerra, dijo que Estados Unidos lograría una “victoria total y completa” y que Irán debía aceptar una “rendición incondicional”. Insinuó que se produciría un cambio de régimen. Dijo que a Irán no se le permitiría “ningún enriquecimiento” de uranio y que “Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterraría y retiraría todo el material nuclear de grado casi militar” que ya posee y que está bajo tierra. Nada de esto parece ser cierto. El gobierno de línea dura de Irán sigue en el poder”.

Tres son las razones que explican esta nueva derrota del imperialismo yanqui: 1) la inesperada dura resistencia que ofreció Irán, 2) la guerra de agresión provocó un salto en la crisis de la economía capitalista mundial ante el cierre del estrecho de Ormuz y 3) hubo un masivo rechazo popular a la guerra en los EE.UU. incluso en la base republicana. El rechazo llegó a  más del 60 por ciento en las encuestas de opinión. Solo el 27 por ciento la apoyaba. En marzo hubo marchas en más de 3 mil ciudades de los EE.UU, que llegaron a 8 millones de personas en las calles con las consignas “No kings (No reyes) y No a la guerra. Decimos nueva derrota política y militar porque la última fue la retirada militar de Afganistán, en 2022, luego de 20 años de fallida ocupación del país.

El rechazo de Israel y la crisis del sionismo pone todo en duda

  • Otra expresión de la derrota de Trump y EE.UU. es el obligado distanciamiento político, aunque sea declarativo, con Netanyahu e Israel.

El estado sionista de Israel, más allá de sus crímenes de lesa humanidad en Líbano, Irán y Palestina, también sale derrotado. Al punto que no fueron parte de la negociación y Trump estuvo forzado a salir públicamente a criticar a Netanyahu por su accionar en el Líbano. Estuvo obligado por las exigencias de Irán y porque necesitaba firmar el acuerdo salir cuanto antes de su empantamiento político y militar. Por esta vía intenta recuperar algo de aire político para las elecciones legislativas de noviembre en EE.UU. que puede perder.

El grado de la derrota de Trump y Netanyahu se evidencia al producirse un choque inédito entre el imperialismo yanqui e Israel. El fracaso de ambos en Irán profundiza la crisis interna del sionismo y pone en evidencia el crecimiento del aislamiento político de Israel en el mundo.

Netanyahu y sus aliados de ultraderecha sionista, como los ministros Ben-Gyr y Katz, no pueden aceptar que se cuestione la invasión al Líbano y su política de colonización de Isarel en Palestina y Medio Oriente. Ya han anunciado que ellos pretenden seguir en Líbano. Pero el anuncio del acuerdo y el evidente fortalecimiento de Irán profundiza la división del sionismo. El acuerdo hace que parte importante de la base popular sionista y los dirigentes políticos opositores al gobierno salgan a denunciar y repudiar a Netanyahu. Esta división y cuestionamientos se van a expresar también en las elecciones de octubre de Israel.

El ex primer ministro Ehud Barak afirmó: «Israel está pagando el precio de la soberbia y la ceguera de Netanyahu. Irán ha salido fortalecido y Israel debilitado, esa es la responsabilidad estratégica de Netanyahu. Fracasó». (Clarin, Argentina, 16/6/2026)

El colmo de la crisis son las declaraciones que viene haciendo Trump contra Netanyahu. “Estás completamente loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Todo el mundo odia a Israel por esto” (Clarin de Argentina. 2/06/2026). Y ya ante la confirmación del acuerdo, señaló que: “Sin nosotros, sin EE.UU., no existiría Israel” (…) “Ahora Bibi (por Netanyahu) tiene que ser más responsable con respecto al Líbano” (idem, 17/6/2026)

La firma del acuerdo no asegura su cumplimiento y la crisis seguirá abierta.

El memorandum firmado entre EE.UU. e Irán nace sin bases sólidas. Solo es un intento precario de Trump de salir de su fracasada agresión imperialista. El factor Israel y su intento de mantener su invasión criminal al Líbano puede ser el primer y principal obstáculo. La endeblez del acuerdo firmado puede hacer que se retomen nuevas agresiones militares de Trump y los EE.UU. sobre Irán y el Medio Oriente. Desde la UIT-CI seremos parte de la movilización unitaria de los pueblos del mundo contra nuevas agresiones a Irán. Seguiremos estando con la causa justa del pueblo iraní sin dar apoyo político ni despertar confianza en su régimen capitalista dictatorial y teocrático.

Desde la UIT-CI, consideramos que la derrota política y militar sufrida por Trump e Israel en Irán es un triunfo para el movimiento de masas en el mundo. Muestra que el imperialismo no es invencible, Que su poderío militar y económico no basta para derrotar a los pueblos. Este paso atrás de Trump es también una derrota para la ultraderecha mundial, en especial para los Milei de Argentina, Bukele de El Salvador o Kast de Chile que vienen respaldando sus crímenes y los de Israel. Fortalece la pelea por derrotar la contraofensiva imperialista, a la ultraderecha, y a los gobiernos del ajuste y los recortes sociales. Fortalece también la continuidad de la lucha en apoyo al pueblo palestino, del Líbano, para terminar con el genocidio del estado sionista de Israel y lograr una Palestina libre del Rio al mar. En Bolivia también la clase trabajadora y las y los campesinos salieron a enfrentar al gobierno de derecha de Rodrigo Paz que había asumido hace solo seis meses. Ese es el camino, el de la movilización de las masas, para derrotar a Trump y los planes de dominación del imperialismo yanqui.

Sáhara Occidental: la propuesta marroquí, la nueva ofensiva diplomática y la creciente presión estadounidense sobre el POLISARIO

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Análisis | Crisis y conflictos | Edición Lehbib Abdelhay


Los conflictos territoriales rara vez persisten durante más de medio siglo sin razones estructurales más profundas que la mera soberanía. Cuando un conflicto sobrevive a administraciones coloniales, alianzas de la Guerra Fría y varias generaciones de marcos diplomáticos, suele significar que la geografía de los recursos subyacentes, el posicionamiento estratégico y la competencia entre grandes potencias son demasiado valiosos como para que alguna de las partes ceda. El Sáhara Occidental encaja perfectamente en esta descripción. Su longevidad no es una falta de imaginación, sino un reflejo de lo mucho que está en juego.

La visita de EE.UU a El Guerguerat cuestiona la neutralidad de Washington en las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

La continúa presión estadounidense sobre el Frente POLISARIO, que se concretó recientemente en una reunión diplomática de alto nivel, constituye el último capítulo de un conflicto que lleva décadas transformando la geopolítica del norte de África. Sin embargo, para comprender por qué Washington ejerce presión ahora —y por qué la respuesta del POLISARIO es más matizada que antes— es necesario examinar la compleja red de intereses contrapuestos que subyace a la diplomacia.

El Conflicto del Sáhara Occidental; un poco de historia

El Sáhara Occidental ocupa aproximadamente 266.000 kilómetros cuadrados de territorio desértico bañado por el Atlántico, en el extremo noroccidental del continente africano. Según el derecho internacional, sigue clasificado como territorio no autónomo pendiente de descolonización, lo que significa que su estatus político definitivo nunca se ha resuelto formalmente. Marruecos ocupa aproximadamente el 80% del territorio, mientras que el Frente Polisario controla una estrecha franja al este del muro que divide el territorio, colindante con Argelia y Mauritania.

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD), proclamada el 27 de febrero de 1976 como el gobierno legítimo del territorio, está reconocida actualmente por 46 Estados miembros de la ONU y es miembro de pleno derecho de la Unión Africana; sin embargo, sigue sin ser reconocida por Estados Unidos ni por la gran mayoría de los gobiernos occidentales. Esta paradoja de doble legitimidad es la razón principal por la que fracasan todos los marcos de solución propuestos: la autodeterminación y la integridad territorial son irreconciliables desde el punto de vista legal y político en este contexto.

La dimensión de los recursos naturales 

La importancia estratégica del Sáhara Occidental va mucho más allá del simbolismo. Diversos intereses superpuestos en materia de recursos hacen que el control del territorio sea una cuestión económica de gran trascendencia:

  • Reservas de fosfato: La mina Bou Craa, ubicada en el Sáhara Occidental, territorio controlado por Marruecos, es uno de los mayores yacimientos de fosfato del mundo. Los fosfatos son la materia prima fundamental para los fertilizantes nitrogenados, lo que significa que quien controle Bou Craa tendrá una influencia considerable sobre las cadenas de suministro de producción alimentaria a nivel mundial. Marruecos ya controla aproximadamente el 70 % de las reservas mundiales conocidas de fosfato, incluyendo el Sáhara Occidental en sus cálculos territoriales, una concentración sin parangón en ninguna otra categoría de minerales críticos. Esta dinámica refleja fielmente las tendencias generales de desarrollo de proyectos de fosfato que se siguen de cerca a nivel internacional.

  • Derechos de pesca: La costa atlántica alberga los caladeros más productivos del mundo. El acceso a estas aguas ha sido objeto de polémicos acuerdos entre la UE y Marruecos, que han enfrentado desafíos legales precisamente debido al estatus controvertido del territorio.

  • Potencial de hidrocarburos: Si bien no se ha producido ninguna extracción comercial importante, la exploración en alta mar ha identificado posibles depósitos de hidrocarburos a lo largo de la plataforma atlántica, lo que añade una dimensión energética a largo plazo a la disputa.

  • Posicionamiento marítimo: El frente atlántico del territorio proporciona una profundidad estratégica para cualquier potencia que busque proyectar influencia a través de las rutas comerciales transatlánticas y los accesos al Estrecho de Gibraltar.

El Sáhara Occidental se sitúa en la intersección de la seguridad alimentaria, la estrategia marítima atlántica y la concentración de minerales críticos. No se trata únicamente de una disputa colonial heredada que espera una resolución administrativa, sino de una competencia activa por la ventaja geopolítica en uno de los territorios fronterizos con mayor densidad de recursos del mundo. 

PSOE y Sumar desbloquean la ley para conceder la nacionalidad a saharauis nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976

El Plan de autonomía y la cascada de reconocimientos 

Marruecos formalizó su postura por primera vez en 2007 al proponer un plan de autonomía limitada bajo su propia soberanía como alternativa a la independencia total exigida por la RASD. Durante años, esta propuesta recibió un reconocimiento cortés, pero escaso respaldo activo por parte de las potencias occidentales. Esto cambió decisivamente en diciembre de 2020.

La decisión del gobierno de Trump de reconocer formalmente, en 2020, la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental representó una redefinición fundamental del panorama diplomático. Este reconocimiento no se produjo de forma aislada, sino que formó parte del marco de los Acuerdos de Abraham, en los que Marruecos acordó normalizar sus relaciones con Israel a cambio del reconocimiento estadounidense de su reivindicación territorial. Esta transacción sentó un precedente: el reconocimiento de la soberanía como moneda de cambio diplomática.

La cascada de acontecimientos que siguió transformó el mapa de alineación internacional:

País Posición sobre el Sáhara Occidental Año del cambio
Estados Unidos Reconocimiento formal de la soberanía marroquí 2020
Israel Normalización con Marruecos, alineación implícita 2020
España Respaldado el plan de autonomía como la base más seria y creíble. 2022
Francia El presidente Macron describió el plan de autonomía como la única base para un acuerdo. 2024
Rusia Señaló su apoyo condicional si resulta aceptable para todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. 2025

 

La respuesta de Argelia al realineamiento de Francia y España fue inmediata y contundente. Argel retiró a su embajador de París y Madrid y suspendió la cooperación en la deportación de ciudadanos argelinos desde territorio francés, una medida bilateral crucial dada la magnitud de la comunidad argelina en Francia. Esta decisión evidenció hasta qué punto el respaldo francés afectó los cálculos estratégicos de Argelia.

Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU

La Resolución 2797 se cita con frecuencia como el pilar de la actual iniciativa diplomática. Respalda una solución política negociada y toma como referencia la propuesta de autonomía de Marruecos como marco para el diálogo. Sin embargo, cabe destacar varias distinciones importantes:

  • La resolución no reconoce formalmente la soberanía marroquí sobre el territorio.

  • No anula el principio fundamental de autodeterminación de la ONU para los territorios no autónomos.

  • Esto confiere legitimidad institucional al enfoque de autonomía como marco inicial para las conversaciones.

  • La diferencia entre «hacer referencia» y «respaldar» una propuesta tiene un peso significativo en la interpretación diplomática.

Presión de Estados Unidos: La escalada diplomática de mayo y junio de 2026

A principios de junio, el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, visitó los campamentos de refugiados y se reunió con las autoridades saharauis. En esta gira, el líder del Frente POLISARIO no se reunió con el emisario de la ONU, pero si se despidió de él. Dos días después, De Mistura voló hasta Oslo y se reunió con Massad Boulos, el africanista de Trump encargado de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental. Tras esa reunión, Boulos elogió públicamente «la respuesta constructiva del Frente POLISARIO» y recordó, en la misma comunicación, que Trump quiere una solución rápida y definitiva.

En mayo de 2026, el asesor presidencial estadounidense para asuntos árabes y africanos, Massad Boulos, se reunió directamente con el embajador de Argelia en Washington, Sabri Boukadoum. El encuentro se presentó públicamente como un reconocimiento a la participación constructiva de Argelia en el proceso de la ONU, al tiempo que transmitía el claro mensaje de Washington de que había llegado el momento de una resolución definitiva, basada en el marco establecido por la Resolución 2797.

El lenguaje diplomático empleado —en concreto, elogiando la implicación de Argelia— constituye una técnica deliberada de diplomacia coercitiva. En lugar de ejercer presión pública que generaría costes políticos internos, Washington optó por un enfoque diseñado para ofrecer una vía de diálogo que permite salvar los intereses. Además, esta estrategia refleja la dinámica más amplia de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, donde EE.UU busca cada vez más consolidar su influencia diplomática en múltiples escenarios simultáneamente.

El enfoque estadounidense ante el estancamiento del Sáhara Occidental se desarrolla en dos líneas paralelas:

Vía 1: Consolidación de la ocupación marroquí

  • Mantener el reconocimiento de soberanía de 2020 como política establecida de Estados Unidos.

  • Coordinar la alineación europea para crear un consenso multilateral.

  • Presentar el plan de autonomía de Marruecos como el único marco de solución prácticamente viable.

Vía 2: Atraer a Argelia hacia el proceso de negociación

  • Evitar la humillación pública que obligaría a Argel a adoptar una postura defensiva.

  • Presentar la participación argelina como coherente con los marcos de la ONU, en lugar de como una capitulación.

  • Explorar si un acercamiento más amplio entre Marruecos y Argelia podría estructurarse como un dividendo de estabilidad regional, dada la importancia de ambos países para la cooperación antiterrorista en el Sahel y la seguridad energética europea.

¿Por qué Argelia no puede cambiar su posición?

La resistencia de Argelia a cualquier marco que legitime la soberanía marroquí no es simplemente una muestra de obstinación diplomática, sino que está estructuralmente arraigada en su identidad política:

  • El movimiento de independencia argelino fue en sí mismo una prolongada lucha anticolonial, lo que convirtió la solidaridad con las causas de la autodeterminación en un compromiso ideológico fundamental.

  • El Frente Polisario se construyó en parte con apoyo material y político argelino, lo que significa que abandonar su causa requeriría reconocer un cambio fundamental en la política exterior.

  • Se estima que entre 100.000 y 170.000 refugiados saharauis viven en los campamentos de Tinduf, en el suroeste de Argelia, lo que crea un entramado humanitario y político interno que no puede resolverse únicamente mediante un reposicionamiento diplomático.

El escudo diplomático ruso se está fragmentando

Durante décadas, Argelia contó con el poder de veto ruso en el Consejo de Seguridad de la ONU como un respaldo fiable contra las resoluciones que pudieran legitimar la soberanía marroquí. Esa garantía estructural se ha debilitado considerablemente.

En una reunión informativa de 2025, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, indicó que Moscú podría apoyar el plan de autonomía de Marruecos con la condición de que lograra el consenso de todos los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. El planteamiento condicional es importante: Rusia no ha abandonado a Argelia, pero ha dado a entender que su apoyo es negociable, no incondicional.

Este cambio refleja casi con toda seguridad la reorientación geopolítica de Rusia tras su aislamiento internacional después de la invasión de Ucrania en 2022. Mantener relaciones a ambos lados de la división Marruecos-Argelia beneficia los intereses rusos en el norte de África en un momento en que Moscú dispone de recursos diplomáticos limitados para destinar a causas que ya no generan beneficios estratégicos.

Para Argelia, incluso una Rusia que adopta una postura cautelosa representa un socio fundamentalmente menos fiable que la protección diplomática automática de la que gozaba anteriormente. El respaldo multilateral que permitió a Argel resistir la presión occidental durante décadas ahora muestra fisuras visibles. En consecuencia, estos cambios en la geopolítica minera están influyendo cada vez más en cómo los territorios en disputa ricos en recursos atraen la atención mundial.

La escalada militar del Frente Polisario pretende, presumiblemente, demostrar que el conflicto no puede resolverse pacíficamente mediante la diplomacia alineada con Occidente. Sin embargo, en la práctica, cada ataque consolida la simpatía occidental hacia la postura de Marruecos y proporciona a los funcionarios europeos y estadounidenses una justificación adicional para presentar el plan de autonomía como un compromiso que preserva la estabilidad. La paradoja de la escalada es real: la acción militar del Polisario, destinada a forzar la situación, podría estar acelerando precisamente el consenso internacional que busca impedir.

Mapa de alineación tal como está actualmente:

Alimentación externa Alineamiento de Marruecos Alineamiento de Argelia
Estados Unidos Fuerte (reconocimiento de 2020) Compromiso diplomático únicamente
Francia Fuerte (respaldo de Macron para 2024) Actualmente tenso
España Cambio de moderado a fuerte (cambio de 2022) Neutral
Rusia Condicional/Cobertura Históricamente fuerte, ahora se está debilitando.
China Compromiso económico neutral Compromiso económico
Unión Africana Dividido Apoya la autodeterminación

Aumentan en un 6% los ataques en el Sáhara Occidental y el POLISARIO anuncia que los marroquíes sufren sus peores bajas

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Los ataques saharauis prosiguen sobre instalaciones y bases marroquíes en Farsía, en el norte, como en la región de Um-Dreiga en el sur

Bir Lehlu (República Saharaui).- Continúan, por tercer día consecutivo, los ataques de las unidades del Ejército de Liberación Popular Saharaui contra las posiciones y emplazamientos de las fuerzas de ocupación marroquíes a lo largo del muro de la vergüenza, causando importantes pérdidas humanas y materiales en las filas del ejército invasor, según anunció oficialmente SPS, la agencia saharaui oficial de noticias.

La guerra olvidada que sigue activa en el Sáhara Occidental

En Farsía (norte del Sáhara Occidental) se concentran ahora los ataques de ambos frentes, con el Frente POLISARIO intentando hacerse con el potente sistema marroquí de radares instalados en esa región, ya que su destrucción permitiría a las unidades saharauis envolver las plazas enemigas en esa región que alberga varias bases militares y baterías móviles para los drones.

Con estos ataques, aumentan en un 6% los ataques en el Sáhara Occidental. Cabe señalar que la ofensiva actual vino después de la visita del enviado especial del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura.

En este marco, unidades militares del Ejército llevaron a cabo, al mediodía del pasado miércoles 24 de junio de 2026, un bombardeo concentrado contra las bases y fortificaciones de las fuerzas de ocupación marroquíes en la zona de Graret Chdida, en el sector de Farsía, según un comunicado de la defensa.

Sáhara Occidental | Un ataque marroquí mata a tres miembros del Frente Polisario

Las tropas saharauis desplazadas en el frente aseguran, según el último comunicado de prensa de la Defensa, que resisten frente a los ataques marroquíes, causando entre sus filas considerables bajas. La región de Farsía, situada al norte del territorio saharaui ocupado, es clave para ambos ejércitos, especialmente para el Ejército Saharaui, que la consideraba fundamental por sus conexiones con la región de Mahbes y Smara.

La táctica saharaui consiste en poner a prueba con ataques la primera línea defensiva de las tropas marroquíes con el objetivo de intentar abrir una brecha para lanzar allí una ofensiva con todas sus fuerzas.

En este contexto, unidades avanzadas de nuestros aguerridos combatientes llevaron a cabo, en la mañana del jueves 25 de junio de 2026, un bombardeo concentrado contra las bases y fortificaciones del enemigo en la zona de Al-Faayín, en el sector de Farsía, «ocasionando graves daños a las posiciones de ocupación y causando considerables pérdidas entre las fuerzas enemigas».

Más ataques en el sector de Um-Dreiga, sur del Sáhara Occidental

Las unidades del Ejército de Liberación Popular Saharaui continúan castigando las posiciones y emplazamientos del ejército de ocupación marroquí, atacando sus bases y fortificaciones a lo largo del muro de la vergüenza, en el marco de la ofensiva militar.

En este contexto, y como continuación de las operaciones de guerra de desgaste, los combatientes saharauis llevaron a cabo, en la madrugada de este viernes 26 de junio de 2026, un ataque relámpago y de precisión contra un radar destinado a la vigilancia y alerta temprana en la zona de Taref Abda, en el sector de Um-Dreiga. Asimismo, las unidades de combate saharauis ejecutaron, en la tarde del jueves, un bombardeo preciso contra el cuartel general de un cuerpo del ejército de ocupación marroquí en el sector de Um-Dreiga, logrando impactos directos sobre el objetivo.

Massad Boulos desmiente los rumores sobre su interés en un cargo diplomático en Emiratos. «No voy a irme a ningún lado»

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Madrid (ECS).- Massad Boulos, asesor principal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desmentido de forma tajante las informaciones difundidas por diversos medios de comunicación estadounidenses que apuntaban a un supuesto interés por ocupar un puesto como embajador en Emiratos Árabes Unidos.

Massad Boulos, próximo embajador de EE.UU. en Emiratos: una designación que refleja el fracaso en encontrar una solución al Sáhara Occidental

En una breve nota en X, Boulos rechazó esas informaciones y aseguró que no tiene intención de abandonar sus actuales responsabilidades dentro de la Administración estadounidense. «Los medios de comunicación están informando rumores falsos que afirman que estoy buscando un puesto de embajador. No voy a irme a ningún lado», afirmó.

El africanista de Trump subrayó que considera «un honor y un privilegio» servir bajo la presidencia de Donald Trump como asesor principal, desde donde asegura que trabaja para impulsar las iniciativas de paz de la Casa Blanca en África y el mundo árabe. «Permanezco totalmente comprometido con esta cartera, resolviendo conflictos, ayudando a salvar vidas y permitiendo la prosperidad en numerosos lugares», señaló.

Boulos concluyó calificando de infundadas las informaciones sobre un posible cambio de destino diplomático. «Cualquier afirmación en contrario se basa en especulaciones mal informadas o falsedades deliberadas. Son completamente inexactas y falsas», declaró.

Según la prensa estadounidense, el asesor del presidente estadounidense Donald Trump para Oriente Medio y África, además de suegro del mandatario, estaría cerca de asumir el cargo de embajador de Estados Unidos en Emiratos Árabes Unidos.

La posible designación llega en un momento significativo que, según diversas lecturas, pone de relieve la falta de avances concretos de Boulos en el conflicto del Sáhara Occidental, una cuestión compleja que formó parte de los asuntos regionales bajo su supervisión, junto con las crisis de Libia y Sudán, sin que hasta el momento se hayan registrado resultados relevantes sobre el terreno.

El V Foro Internacional de Inversiones de Tashkent se consolida como el epicentro financiero de Asia Central

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Por Koldo Salazar 

Tashkent (Uzbekistán- ECS) — El V Foro Internacional de Inversiones de Tashkent (TIIF 2026) se consolidó como el epicentro financiero de Asia Central, cerrando con un récord histórico de 166 acuerdos de inversión por un valor de 43.100 millones de dólares. El evento se celebró del 16 al 18 de junio de 2026 bajo el lema «Resiliencia de la inversión: Nuevas fronteras, nuevas alianzas». Reunió a más de 10.400 participantes, incluyendo a 3.802 delegados extranjeros de 102 países y altos ejecutivos de gigantes financieros como BlackRock, JPMorgan Chase y Franklin Templeton.

Todo ello enmarcado dentro del plan Uzbekistan Strategy 2030. En este plan se plantea también el tercer renacimiento islámico para por un lado evitar oleadas de islamismo reaccionario en este proceso de apertura y de olas occidentales que salen la cohesión social. La invocación de Tamerlán, pero también de Al-Juarismi , Al-Biruni, Avicena o Ulugbeg es un claro ejemplo de esto que se ha materializado en la construcción del museo de la civilización islámica, el más grande del mundo dedicado al Islam en Tashkent y la reforma del complejo de la mezquita del Imam Bukhari, donde reposa el compilador de los Hadices Sahih Bukhari, que cuenta con madrasa, centro de relaciones internacionales y museo.

Rediseñar las reglas para atraer capital global

La gran revelación del foro fue el lanzamiento oficial del Tashkent   International Financial Centre. Este nuevo nodo financiero introduce un marco regulatorio internacional independiente. Según el ministro uzbeko de Inversiones, Laziz Kudratov, los inversores extranjeros podrán operar bajo normativas ya familiares sin necesidad de dominar la compleja legislación local.

El presidente uzbeko, Shavkat Mirziyoyev, lideró las sesiones informando que el país acumuló 150.000 millones de dólares en inversión extranjera en años recientes. Para sostener este dinamismo frente a la fragmentación económica global, el mandatario presentó una hoja de ruta con seis ejes fundamentales:

1. Garantías jurídicas robustas y protección estricta de los derechos de los empresarios.

2. Apertura de mercados de capitales mediante la subasta de activos estatales por 6.000 millones de dólares y la emisión de bonos islámicos soberanos.

3. Manufactura de alto valor añadido para procesar materias primas en el entorno local.

4. Desarrollo de energías verdes e infraestructura avanzada de Inteligencia Artificial.

5. Conectividad del transporte regional para posicionar a Uzbekistán como el gran núcleo logístico de Eurasia.

6. Inversión descentralizada para expandir el crecimiento económico hacia todas las regiones del país.

Alianzas geoestratégicas clave

El foro sirvió para profundizar la integración comercial de Uzbekistán con socios no tradicionales y potencias globales:

• Conexión con los Balcanes: Se celebró la primera cumbre bilateral entre Uzbekistán y Albania. El presidente de Albania, Bajram Begaj, propuso usar el ⁠puerto albanés de Durres como la puerta logística de salida para las exportaciones uzbekas hacia el sur de Europa y el Mediterráneo.

• Acuerdos con Estados Unidos: Delegaciones de firmas norteamericanas como Boeing, Visa, Meta y Air Products mantuvieron mesas redondas para estructurar inversiones en la cadena de suministro de minerales críticos y centros de datos avanzados.

• La huella de China: Corporaciones estatales chinas lideraron la firma de compromisos de capital, enfocadas en la transformación del sector energético e infraestructuras de transporte.

Sectores que impulsarán el crecimiento futuro

Sector

Enfoque Estratégico en el TIIF 2026

Minerales Críticos

Ejecución de un programa de 4.200 millones de dólares (2026-2030) para transicionar de la mera exportación de metales en bruto hacia la refinación industrial y laboratorios avanzados.

Infraestructura y Logística

Presentación de proyectos bajo la modalidad de asociación público-privada (APP) valorados en 27.000 millones de dólares para modernizar la red ferroviaria y de transportes.

Inclusión Económica

Sesiones técnicas de Women in Enterprise destinadas a integrar formalmente el emprendimiento femenino dentro de las reformas macroeconómicas del Estado.

El éxito comercial del V Foro de Tashkent demuestra que el interés internacional por Uzbekistán ya superó la etapa de las expectativas promisorias. El país se ha consolidado en una realidad de ejecución de capital a gran escala, respaldado por la confianza institucional del Banco Asiático de Desarrollo y las agencias internacionales de calificación crediticia.

Recelo y cansancio frente al liderazgo del POLISARIO por comportamientos imprudentes y dañinos

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La mayoría de la sociedad saharaui —especialmente el sector juvenil— combina un sentimiento de apatía y cansancio profundo, sumado a una desconfianza plena hacia la dirigencia debido a comportamientos irresponsables atribuibles a casi todos los dirigentes del Frente POLISARIO.

Madrid (ECS).— Las causas y perspectivas fueron diversas, los intentos se han reiterado, y cada vez que las ilusiones se ven truncadas y las aspiraciones se desvanecen, surgen nuevas iniciativas que no hacen sino volver a fracasar por los mismos motivos: mala gestión, errores de apreciación, estrategias improvisadas y el deficiente proceder de determinados responsables oportunistas, que no dudan en instrumentalizar una lucha existencial para acaparar beneficios sin control alguno y sin escrúpulos éticos ni morales. Como resultado, obstruyen procesos y apuestan conscientemente por el fracaso.

Frente Polisario: Cuando la tradición se convierte en traición

Con el transcurso de los años, este proceder inadecuado en la cúpula del movimiento de liberación saharaui (Frente POLISARIO) ha debilitado notablemente la cohesión interna y es responsable directo del clima de abandono y desesperanza imperantes, vaciando de contenido político e ideológico a la parte más numerosa de la población: la juventud saharaui, otrora bien formada y motivada hacia la conclusión del conflicto al ser parte ineludible y necesaria de la solución.

Ciertamente, y sin lugar a dudas, debemos admitir con pesar que la mayoría de los jóvenes, especialmente las generaciones más recientes, se han construido internamente una imagen nítida nefasta de lo que es el liderazgo del Frente POLISARIO -conocido popularmente como »Al-quiada»-, conformada por algunas de las causas que nos han conducido a la situación actual. Entre las más destacadas figuran actitudes inmaduras y visiones reduccionistas practicadas por las autoridades, que generaron recelos entre los jóvenes a la hora de implicarse en los asuntos públicos, debilitando su sentimiento patriótico y empujándolos a centrarse exclusivamente en sí mismos olvidando el bienestar colectivo. Esto los llevó a buscar por todos los medios sus propios intereses y su sustento personal, abandonando así el rearme ideológico juvenil que caracterizó históricamente al movimiento de liberación saharaui.

Desde finales del siglo XX y comienzos del XXI, varias generaciones de saharauis —con contadas excepciones— fueron marginadas políticamente como consecuencia de esa reticencia inducida y del desinterés forzado por la vida pública, así como por su inclinación hacia la salvación individual. Como resultado de esta mezcla de indiferencia y agotamiento, se produjo una ruptura en la confianza hacia el liderazgo debido a las actuaciones irresponsables de unos y otros, contradiciendo la imagen ejemplar que deberían encarnar como referentes y modelos a seguir, propios de un cuadro político que carga con la enorme responsabilidad de liberar a su país, más aún en un momento tan decisivo como el actual marcado por una guerra sin avances, y un enemigo que hace su ocupación cada vez más irreversible.

Sin embargo, un breve balance histórico pone de manifiesto que esta desviación del ideal revolucionario, posiblemente espontánea e involuntaria, tuvo su punto de partida con el alto el fuego de 1991, que trajo consigo una confusión en las prioridades, intensas disputas internas y una alarmante falta de conciencia y comprensión de la realidad por parte de la ciudadanía, especialmente entre los militares que vivieron con pasmosidad la orden de alto el fuego. Su pasividad en los asuntos públicos, el abandono de sus deberes y la aceptación del hecho consumado, sumados a una mentalidad materialista y arcaica se intensificaron y solidificaron en las décadas pasadas ante la ausencia de un poder fiscalizador y su poca conciencia democrática.

Crisis y desgaste en el Frente POLISARIO: un nuevo congreso bajo escrutinio

El conflicto saharaui se mueve, pero no en la dirección correcta, por lo tanto, no puede esperarse un resultado distinto cuando una parte significativa del liderazgo de la vieja guardia se muestra obsesionada con el poder, incluso dispuesta a sacrificarlo todo por conservarlo, incluso algunos exhibiendo una indiferencia sorprendente ante la consecución de objetivos ya que ello significaría el fin del estancamiento del conflicto. A ello se suman excesos verbales de altos responsables que proporcionan munición mediática al adversario, campañas de descrédito injustificadas motivadas por un tribalismo ciego, así como la aparición de conflictos basados en acusaciones y condenas, en particular los intentos de desacreditar a líderes históricos que lucharon y se sacrificaron por la causa nacional, fruto de la incapacidad de separar ámbitos y de olvidar que todos trabajan por un objetivo común.

El vacío resultante de esta situación ha propiciado el surgimiento de una toma de conciencia juvenil mal orientada, como reflejan algunas manifestaciones recientes: el auge del egoísmo acompañado del intento de reducir responsabilidades y de hallar soluciones a los problemas del Estado saharaui priorizando demandas sociales inmediatas por encima del objetivo sagrado de la independencia. Esta concienciación distorsionada se alimenta de un individualismo extremo, ya que muchas de estas preocupaciones se perciben únicamente desde una óptica personal. Lamentablemente, la mayoría se movilizó con determinación en favor de sus propios intereses, relegando a un segundo plano la lucha de la que emanan todas las demás: la lucha por la soberanía y la independencia de la República Saharaui. Otros, en cambio, actuaron movidos por la ambición de alcanzar determinadas posiciones, aun a costa de perder toda dignidad y credibilidad. Es necesario reconocer que la imagen negativa proyectada por nuestros dirigentes ha calado en un sector juvenil que no duda en utilizar la lucha de su pueblo como trampolín profesional en un mundo donde todo se mercantiliza.

Más allá del papel que corresponde a los jóvenes, puede afirmarse que existe un consenso general —independientemente de las inclinaciones políticas y de las distintas visiones sobre la gestión del conflicto— en que, en un momento como el actual, la función primordial de todo nuestro pueblo debe ser evitar tropiezos y enfrentamientos internos que fracturen la unidad, tan necesaria en esta etapa. No obstante, también se teme que, si la situación continúa como se ha descrito —un escenario altamente probable—, el problema se extenderá y las diferencias se multiplicarán, generando el terreno propicio para la rebeldía y la desobediencia. Esto podría desviarnos del único camino capaz de resolver nuestros problemas: la lucha contra la ocupación marroquí, causa principal de nuestra dolorosa realidad como pueblo.

En el contexto político actual, que apunta a una conspiración para imponer la autonomía marroquí en nuestro territorio, no estamos en condiciones de permitir conflictos internos mientras libramos una guerra multidimensional contra nuestro enemigo común. La realidad exige con urgencia, tanto a los dirigentes como a la sociedad, unificar pensamiento y esfuerzos para hacer frente a los nuevos desafíos de una guerra asimétrica que se desarrolla en un mundo cambiante y que obliga a replantear diversos ámbitos de lucha, teniendo en cuenta la naturaleza de las amenazas emergentes en los campos político, mediático, de inteligencia y cibernético.

Esto no implica desmerecer al liderazgo. Los dirigentes de la primera generación, o generación fundadora, fueron quienes impulsaron y protegieron el surgimiento de la segunda y la tercera generación dentro de nuestro movimiento de liberación y de nuestra organización política. Por ello, pese a todo, siguen siendo relevantes y necesarios por su experiencia y su profundo conocimiento de las complejidades del conflicto y de las etapas superadas por nuestro pueblo. Esta cualidad debería motivarlos a liderar la fase actual, marcada por la proliferación de nuevas amenazas contra la causa nacional y por la ausencia de una orientación política clara, requerida por dos razones fundamentales: en primer lugar, porque esta tarea, que recae exclusivamente en ellos, constituye una de sus responsabilidades históricas esenciales; y en segundo lugar, porque la mayoría de los actuales dirigentes fueron producto del cumplimiento riguroso de esta misión. En consecuencia, todos los líderes deberían coincidir en la necesidad de dar paso a la juventud en esta delicada etapa de nuestra historia nacional, por su papel central en la unidad del pueblo y en la construcción del Estado.

Para estar a la altura del reto, se requieren mecanismos y marcos legales que garanticen la modernización y reforma del sistema político sobre la base de la cualificación, el desempeño demostrado y los objetivos alcanzados; así como el rearme ideológico de la juventud mediante programas de sensibilización y el fomento de su participación política efectiva, ya sea a través de cursos, seminarios o formación especializada en el marco de una rehabilitación política integral. Esto les permitirá comprender la realidad de los acontecimientos, mantenerse informados sobre el entorno y la actuación de sus responsables —incluidos los altos cargos— y establecer vínculos con otros jóvenes que posean las capacidades y habilidades necesarias para ejercer una influencia real al servicio de los intereses nacionales en los distintos ámbitos mencionados. No aprovechar la elevada formación de los jóvenes saharauis de la diáspora en múltiples disciplinas equivale a renunciar a la vanguardia juvenil, un error de proporciones históricas, al igual que ignorar a quienes se han beneficiado de becas y programas de intercambio internacional promovidos por el propio gobierno saharaui, contradiciendo la esencia misma de dichos acuerdos educativos.

La concienciación política debe construirse sobre el consenso y subrayar que no se limita a actividades culturales, protestas esporádicas o acciones solidarias y humanitarias. Debe trascender esas expresiones y traducirse en acciones verdaderamente decisivas, capaces de generar cambios políticos positivos.

Por tanto, si nuestras intenciones y nuestra voluntad de reformar, avanzar y emprender un nuevo rumbo son sinceras, debemos asumir colectivamente —líderes y ciudadanía— la necesidad de abordar la realidad con sabiduría, inteligencia y audacia, adoptando decisiones históricas y valientes acordes con la etapa del retorno a la guerra. Es imprescindible exigir ceses y destituciones de responsables en los distintos órganos del movimiento y del Estado saharaui, atendiendo a criterios de eficacia y eficiencia; tener el valor de asumir los errores cometidos, rendir cuentas y ofrecer disculpas a un pueblo digno y sufrido. Del mismo modo que la guerra brinda a la comunidad internacional la oportunidad de corregir sus errores pasados con el Sáhara Occidental, una parte significativa del liderazgo saharaui debe considerar retirarse antes de que sea demasiado tarde y la situación se vuelva en su contra, facilitando el ascenso de nuevos dirigentes capaces y racionales, que antepongan el interés nacional del pueblo saharaui a cualquier otra consideración, tal como establece la Constitución saharaui, y que sirvan de ejemplo a las nuevas generaciones y de orgullo para la sociedad en su conjunto. Todos los observadores del conflicto esperan con esperanza este relevo generacional, que genera grandes expectativas y responde a una de las demandas más reiteradas: la renovación de la imagen del Frente POLISARIO, profundamente arraigada en el imaginario colectivo.

Finalmente, es necesario subrayar que no existe una fórmula mágica ni un atajo para la liberación sin una voluntad sincera, firme y sostenida de los líderes y del pueblo en su conjunto, especialmente de las nuevas generaciones, para acortar el camino hacia la victoria. La voluntad, la perseverancia y la paciencia son factores capaces de alcanzar lo deseado. El problema no radica en lo que se ha logrado, sino en que seguimos avanzando sin rumbo, de manera errática, en un vacío estéril: la causa se mueve, pero no en la dirección adecuada. Transformar la situación comienza por transformar las mentes afectadas por el engaño sistemático, la vanidad, la ostentación y el sentimiento de superioridad basado en jerarquías o tribalismos. Cada uno de nosotros debe pensar y actuar como ciudadano de un país militarmente ocupado, y no como un mero espectador.