Trump apuesta por negociaciones directas sobre el Sáhara Occidental y descarta la «Mesa redonda»
Agencia ECS
Washington, — Estados Unidos prepara una nueva ronda de negociaciones directas sobre el territorio ocupado del Sáhara Occidental, con una primera reunión prevista para el próximo mes de febrero, según informó el diario Africa Intelligence. La misma fuente añade que la administración Trump descarta explícitamente el formato de “mesa redonda”, según fuentes diplomáticas de la Casablanca.
Boulos aterriza en Argel con una promesa: ¿paz, negocios o algo más?
El anuncio se produce en un momento en que Marruecos ultima los detalles de su nueva propuesta sobre el denominado plan de autonomía, al tiempo que se acelera la agenda de reuniones diplomáticas destinadas a resolver el conflicto del Sáhara Occidental, con una fuerte implicación estadounidense. El Frente POLISARIO ya presentó su propuesta.
La primera reunión preparatoria está prevista en Estados Unidos en los próximos días con el resto de las partes, excluida el Frente Polisario, aunque sin una fecha definitiva debido a la saturación de la agenda internacional. La delegación del Frente POLISARIO ya se reunió con la parte americana esta semana.
Esta fase adoptará la forma de una reunión exploratoria a nivel ministerial. Según la información disponible, por la parte marroquí participarán el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit. También podrían estar un representante del servicio marroquí de contraespionaje e inteligencia exterior, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED).
Según explicó Africa Intelligence, el encuentro fue concebido inicialmente como una mesa redonda preliminar y no se celebrará ni en Nueva York ni en Washington, sino en un lugar que permita un mayor grado de discreción y control del formato de dichas negociaciones. Si las conversaciones resultan constructivas, el calendario podría acelerarse y planificarse una primera reunión oficial a partir del mes próximo entre el Frente Polisario y Marruecos únicamente.
Este proceso de negociaciones excluye explícitamente la participación de España y Francia y se apoya, en su fase inicial, en un patrocinio directo de Estados Unidos, con la implicación posterior de Naciones Unidas.
EEUU reitera en la ONU su respaldo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental
Resultados rápidos y tangibles
Estas conversaciones se inscriben en el enfoque definido por Donald Trump, ya que Washington pretende desempeñar un papel catalizador en la fase preliminar, en detrimento del marco tradicional de la ONU.
Este giro político responde al deseo del presidente estadounidense de obtener resultados rápidos y tangibles, en contraste con el enfoque de Naciones Unidas liderado por el enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura. Se prevé que el asesor especial de Trump para asuntos del mundo árabe y africano, Massad Boulos, actúe como mediador.
Por su parte, Rabat continúa trabajando en su nuevo plan de autonomía. Los consejeros reales Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Fihri y Omar Azziman, que presiden la comisión encargada de elaborar el proyecto, se ocupan de los aspectos diplomáticos, mientras que Laftit dirige los expedientes de seguridad, según el rotativo francés.
Antes de la redacción del plan, el 10 de noviembre de 2025 se celebró una reunión entre este trío, cercano al rey Mohamed VI, y los partidos de la mayoría, lo que permitió establecer un marco político para la actualización del proyecto, cuya primera versión data de 2007.
En el lado saharaui, se ha preparado a varias figuras destacadas. Se espera que Mohamed Salem Ould Salek, veterano dirigente del Frente Polisario y uno de los nombres históricos de su diplomacia, encabece la delegación negociadora durante las rondas de debate en profundidad. Esta semana participó directamente en la fase preliminar el ministro saharaui de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat. Para completar el equipo, el Frente Polisario contará con Sidi Omar, su representante ante Naciones Unidas; Mouloud Said, considerado un interlocutor habitual en los círculos estadounidenses; y Fatma Mehdi, ministra de Cooperación de la República Saharaui.
Noruega o Doha, lugar de las negociaciones
Esta serie de contactos recuerda a las negociaciones de Manhasset, las últimas conversaciones organizadas entre junio de 2007 y octubre de 2009. En aquel entonces, la delegación marroquí estaba encabezada por el entonces ministro del Interior, Chakib Benmoussa, en un formato cuatripartito que incluía a Argelia y Mauritania. En la actualidad, según Africa Intelligence, no hay indicios de que se retome ese formato, aunque la posible participación de Argelia como mero observador sigue siendo un elemento clave. La delegación saharaui estuvo entonces encabezada por el difunto líder Mahfud Ali Beiba, con veterano, también fallecido, Mohamed Jadad como interlocutor veterano del Frente POLISARIO.
Paralelamente, se estudian otros lugares para la celebración de encuentros informales, entre ellos Doha y Oslo. La capital noruega ya acogió los días 12 y 13 de enero a una delegación parlamentaria marroquí integrada por la vicepresidenta de la Cámara de Consejeros, Naïla Tazi (Confederación General de Empresas de Marruecos, CGEM), la presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y dirigente del partido Agrupación Nacional de Independientes, Salma Benaziz, y Abdelmajid Fassi Fihri, vicepresidente de la Cámara de Representantes. La delegación se reunió con diputados del Parlamento noruego (Storting), en presencia de la embajadora de Marruecos en Noruega, Nabilla Freiji, también exmiembro de la CGEM. Según la versión oficial, la visita se inscribió en el marco del diálogo parlamentario bilateral.
La opción de Oslo tampoco se descarta para el Frente Polisario, que cuenta con una sólida base de apoyo a su causa en este país.
El retroceso de la MINURSO en el Sáhara Occidental: cómo Trump pone en jaque al Frente POLISARIO
WASHINGTON/EL AAIÚN, En un momento crítico para las operaciones de paz de las Naciones Unidas, la administración estadounidense ha optado por no pagar la totalidad de su contribución al presupuesto de mantenimiento de la paz de la ONU, profundizando una crisis financiera que ya pone en riesgo la estabilidad de misiones esenciales en zonas de conflicto —entre ellas la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), según informó Bloomberg.
Acusan al jefe de la MINURSO de parcialidad y de debilitar su mandato en el Sáhara Occidental
Según los datos oficiales a los que ha tenido acceso ECSaharaui, Estados Unidos, que representa más del 26 % de la financiación del mantenimiento de la paz de la ONU, acordó pagar solo aproximadamente la mitad de sus cerca de 1.400 millones de dólares en cuotas para el periodo 2025‑2026, dejando sin abonar cientos de millones en atrasos que datan de años anteriores. Pero los pagos a la MINURSO siguen bloqueados.
Este recorte voluntario o parcial no es un gesto menor: la ONU ha advertido que la falta de fondos está obligando a recortar alrededor del 15 % de los presupuestos de las misiones de paz y reducir hasta un 25 % la presencia de tropas y personal en el terreno de conflicto.
“Sin recursos previsibles, adecuados y a tiempo, el mantenimiento de la MINURSO no puede cumplir los mandatos del Consejo de Seguridad”, ha señalado la propia organización (su oficina de Ginebra) en informes recientes sobre la situación presupuestaria global de las operaciones de paz.
La MINURSO, víctima de la crisis presupuestaria y la política de Trump
La misión encargada de supervisar el cese del fuego y preparar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental (MINURSO) pende de un hilo presupuestario.
Si bien la ONU aprobó un presupuesto específico para la MINURSO de alrededor de 71,8 millones de dólares para 2025‑2026, este monto solo será viable si los Estados miembros cumplen con sus obligaciones financieras. Los recortes que amenazan todo el sistema de mantenimiento de la paz pueden traducirse, en el caso saharaui, en una reducción de actividades de vigilancia, monitoreo civil y apoyo logístico esenciales para proteger a la población saharaui y avanzar en el proceso de autodeterminación.
Una decisión política con consecuencias humanas
Según fuentes diplomáticas exclusivas, la retención de pagos por parte de la Administración Trump no puede desligarse de su política exterior orientada en los últimos años a favorecer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, en detrimento del derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir su futuro. La resolución más reciente del Consejo de Seguridad que menciona el plan de autonomía marroquí —avalada con el patrocinio explícito de Washington— ha sido interpretada por el Frente POLISARIO como un giro que atenta contra el derecho a la libre determinación consagrado en la Carta de la ONU.
Según la misma fuente, la administración estadounidense y Marruecos ultiman el plan para poner fin a esa misión (MINURSO) o, en el mejor de los casos, convertirla en una oficina de la ONU encargada de monitorear el Proceso de Paz. «Los estadounidenses quieren cerrar la misión y convertirla en una misión política. Lo mismo que quiere el jefe de la misión, Alexander Ivanko, y los marroquíes», comentó a ECSAHARAUI un fuente.
En los campos de refugiados, donde residen decenas de miles de saharauis desplazados, han pedido a la comunidad internacional que no abandone el mandato fundacional de la ONU: garantizar el derecho a la autodeterminación. Los saharauis lamentan que las decisiones de Washington representan un golpe a la justicia internacional y a la garantía de paz en la región.
EEUU reitera en la ONU su respaldo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental
Naciones Unidas, ONU (ECS) — La Administración del presidente estadounidense Donald Trump afirmó este miércoles ante el Consejo de Seguridad de la ONU que ha adoptado “medidas concretas” para impulsar una nueva etapa de paz internacional, al tiempo que reiteró su apoyo a una solución para el Sáhara Occidental alineada con la propuesta de autonomía presentada por Marruecos.
🇲🇦 « L’administration Trump a déjà pris un certain nombre de mesures concrètes pour ouvrir une nouvelle ère de paix. (…)
Concernant le Sahara occidental, la résolution rédigée par les États-Unis et adoptée en octobre a conduit le Conseil de sécurité à exprimer un soutien appuyé… pic.twitter.com/JkpJfhPkfa— USA en Français (@USAenFrancais) January 28, 2026
Durante una reunión del Consejo de Seguridad, la representante adjunta de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Tammy Bruce, recordó que una resolución elaborada por Washington y adoptada en octubre pasado expresó el respaldo del órgano a negociaciones encaminadas a una “solución mutuamente aceptable”, que calificó como “creíble y realista”, en referencia al plan marroquí de autonomía.
El Frente Polisario, reconocido por la ONU como representante del pueblo saharaui, rechaza dicha propuesta por considerar que excluye el derecho a la autodeterminación, principio central del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, territorio pendiente de resolver desde la retirada española en 1975.
Boulos aterriza en Argel con una promesa: ¿paz, negocios o algo más?
Desde el Polisario y sectores afines se insiste en que cualquier solución duradera debe contemplar la celebración de un referéndum libre y justo, conforme a las resoluciones de Naciones Unidas, y se critica que el respaldo estadounidense a la posición marroquí debilite los esfuerzos actuales por mantener una postura neutral en el conflicto.
La ONU mantiene su compromiso con una solución política que permita al pueblo saharaui decidir su futuro, mientras el proceso permanece estancado y persisten las tensiones en el territorio.
Las evidencias del declive de la «diplomacia» del Frente POLISARIO
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Las evidencias del declive de la diplomacia saharaui y su transformación desde un estado de proliferación y expansión a un Estado de estancamiento mecánico son muchas (…). Los motivos son varios; el más destacado es la «retórica bidaní» y el autoelogio.
EDITORIAL
ECS. Madrid. | La nueva postura de los Gobierno occidentales apoyando la propuesta marroquí en el conflicto del Sáhara Occidental, contraviniendo los principios de la legitimidad y del derecho internacional, obliga al Frente POLISARIO a revisar su labor diplomática y a responder de forma proporcional e inmediata a las exigencias de la actual fase de lucha, en mitad de una conspiración internacional para liquidar la cuestión saharaui similar a lo que está ocurriendo con Palestina. A través de los Acuerdos de Abraham, el estado de ocupación marroquí explotó la precipitación árabe hacia la entidad sionista, bajo los auspicios estadounidenses, para consolidar su ocupación del Sáhara Occidental.
Aquí, algunos pueden preguntarse sobre las cartas de presión de las que dispone el Frente POLISARIO en una batalla desigual, entre un movimiento de liberación -cuyo arma más destacada es la justicia de la causa por la que lucha, el derecho internacional y las resoluciones de la ONU que reconocen su derecho- y una potencia ocupante que ha caído en los brazos de los dueños de las Naciones Unidas y controlan tanto su dirección como sus decisiones.
No cabe duda de que las relaciones internacionales se rigen por intereses mutuos, alianzas políticas y económicas, lazos ideológicos, culturales y religiosos, que allanaron el camino para que los países compitieran por integrar bloques y organismos continentales e internacionales, creando así centros de poder para defender sus intereses. En la lucha por la liberación que está librando en nombre del pueblo saharaui, el Frente POLISARIO ha triunfado en este empeño hasta límites que van más allá de lo imposible en los años de la primera guerra, capitalizando apoyos sirviéndose del sincero discurso revolucionario y anticolonialista de la Organización para la Unidad Africana, logrando así apretar las tuercas a Marruecos y sacándolo de su profundidad africana y continental.
Este balance histórico de la revolución saharaui y el magnífico legado de su incansable labor, amerita una actual revisión e investigación exhaustivas de los obstáculos que entorpecieron la labor diplomática y la hicieron cosechar fracasos en distintos ámbitos, lo que afectó negativamente a la situación y avances de la causa nacional logrados en el ámbito internacional, y la hizo afrontar la feroz y agresiva diplomacia de la ocupación marroquí con embajadas y representaciones.
La carencia de una acción diplomática congruente es lo que facilitó la incursión de Marruecos en este vacío, especialmente en el de la Unión Africana que, permaneció en silencio sobre la apertura de consulados de muchos países africanos en las zonas bajo soberanía de la República Saharaui, en clara violación de la ley fundacional de la Unión Africana, pasando a introducir y apoyar la pertenencia de la entidad sionista en la Organización Africana que gracias a los esfuerzos diplomáticos liderados por Argelia se suspendió esta membresía que resultaba ofensiva para la reputación de la Unión Africana, que lucha por los valores de libertad, justicia y autodeterminación.
La posición de los países europeos constituyó un apoyo moral a la ocupación marroquí y reforzó su dependencia del tuit de Trump que le otorgaba una supuesta soberanía al tiempo que anima al resto de los países europeos a seguir el mismo camino socavando el derecho internacional con elocuentes consignas como »una vida decente» y presionando al pueblo saharaui para que sucumba a la realidad de la ocupación, lo que es prácticamente pedir la sumisión mortal al pisotear su derecho legítimo a la autodeterminación e independencia.
Las grandes potencias, –Francia y EE.UU- allanaron el camino a esta conspiración al atraer al POLISARIO a participar en las inútiles mesas redondas, que ampliaron los contornos del limbo diplomático en el que se encuentra la causa intentando neutralizar los intentos de implicar a la parte saharaui, es decir; suprimir a toda costa el referéndum que antaño aprobaron y votaron unánimemente.
Como resultado de nuestra participación voluntaria en operaciones absurdas sin un propósito definido, se dio pie a que las potencias extranjeras presenten la causa nacional con nada más que complejidad en los pasillos de las Naciones Unidas, al involucrar a las dos partes en conflicto con otros países ajenos al mismo y prescindiendo del derecho del pueblo saharaui en la »búsqueda’‘ de una solución ya dada, que no es más que intentar agradar al ocupante. Se aceptó el uso de »solución política» y nuestros líderes se lo tragaron y hoy es motivo de celebración. Lo que antes se decía en conversaciones secretas entre el ocupante marroquí y sus aliados, hoy se dice con toda normalidad en la esfera pública por presidentes, ministros, embajadores y toda clase de políticos supuestamente demócratas, incluso por la propia ONU.
Esta incapacidad del análisis del discurso del enemigo y sus intenciones llama enormemente la atención, como es el caso de nuestra incapacidad para emitir decisiones de condena a la Unión Africana por permitir que se pisoteen a sus miembros a través de una brutal ocupación militar y haciendo la vista gorda a la ilegal apertura de consulados diplomáticos para una comunidad inexistente, simplemente por pura ostentación.
Esta situación de estancamiento hizo que consideráramos una victoria la mera participación en las cumbres de la Unión Africana o las cumbres conjuntas con la Unión Europea, aun cuando es un derecho legítimo de todos los estados miembros, y ninguno de ellos considera la mera participación como una victoria si no es porque ha logrado resultados tangibles u llega a ocupar posiciones importantes dentro de las estructuras y órganos de la Unión Africana influyendo en decisiones políticas de gran calado que obedezcan a las aspiraciones de su pueblo.
Las evidencias del declive de la diplomacia saharaui y su transformación desde un estado de proliferación y expansión a un Estado de estancamiento mecánico son muchas, y ya no se ocultan a la vista. Ante las tormentas internacionales que han zarandeado el mapa de aliados, amigos y enemigos, la filosofía que guía nuestra política exterior necesita revisarse y reestructurarse, elaborar una estrategia que responda a las transformaciones que vive el mundo, adaptarse al contexto actual ante el elevado número de factores que amenazan la causa nacional enfocándolo a las prioridades de la labor política: Ampliar el círculo de toma de decisiones, adecuarse a los criterios de eficacia, eficiencia y resultados obtenidos, activar el principio de rendición de cuentas, fomentar la iniciativa individual llevada a cabo por nuestra comunidad en el exterior, estimular la diplomacia popular y participativa abriendo puentes con organizaciones civiles, partidos, figuras influyentes y plataformas mediáticas de gran alcance, articulando de esta manera la responsabilidad colectiva de todos los saharauis en su lucha por la libertad.
Boulos aterriza en Argel con una promesa: ¿paz, negocios o algo más?
Argel, — En un paso que refleja la determinación de la Administración del presidente Donald Trump de abordar los conflictos pendientes en el norte de África, el asesor presidencial especial para Asuntos Africanos y Árabes, Massad Boulos, llegó en la tarde de este lunes a la capital argelina. El enviado de Trump se reunió con el presidente de la República Abdelmajid Tabboune y con el ministro de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf.
«Entre autonomía y autodeterminación: la ofensiva diplomática de Trump sobre el Sáhara Occidental»
La visita, que se produce en un momento geopolítico especialmente tenso, trasciende los protocolos bilaterales y sitúa el conflicto del Sáhara Occidental en el centro de las conversaciones, en medio de un cauto optimismo estadounidense sobre la posibilidad de lograr avances en un conflicto que se prolonga desde hace casi cinco décadas.
Según fuentes diplomáticas exclusivas a ECSaharaui, EE.UU se mueve en este asunto conforme a una estrategia de “Acuerdos Integrales” (Grand Deals), y la visita de Boulos persigue principalmente tres objetivos:
1. Consolidar la asociación en materia de seguridad: reafirmar el papel de Argelia como actor clave en la estabilidad de la región del Sahel y en la lucha contra el terrorismo.
2. Diplomacia económica: abrir nuevas oportunidades a las empresas estadounidenses en los sectores energético y de minerales estratégicos en Argelia, dentro de una visión de “prosperidad a cambio de la paz”.
3. Reducir la escalada regional: intentar acercar posiciones entre Argel y Rabat con el objetivo de preparar el terreno para una solución política duradera al conflicto del Sáhara Occidental.
El Sáhara Occidental: la visión de Boulos y la misión de “cierre”
Boulos es considerado el nuevo “arquitecto de los acercamientos” dentro de la Administración estadounidense, y su gestión del conflicto del Sáhara Occidental reviste una importancia particular debido a su estrecha relación con la Casa Blanca. Su enfoque en este dossier se articula en torno a varios ejes:
Primer eje; solución de compromiso sin vencedores ni vencidos
Boulos ha señalado en declaraciones anteriores que Washington busca una solución que satisfaga a todas las partes, manteniendo como base el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui —posición ampliamente criticada por el Frente Polisario y el derecho internacional—, al tiempo que intenta tener en cuenta las “preocupaciones argelinas” y garantizar los derechos del pueblo saharaui en un marco de supuesta autonomía.
Segundo eje; la famosa resolución 2797 de la ONU
La visita se produce tras la adopción de nuevas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, como la 2797, que insta a reanudar las negociaciones. En este contexto, Boulos trata de persuadir a Argel para que regrese a las negociaciones en calidad de “parte activa y directa”, una calificación rechazada por Argel, que se considera país observador y defensor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
Tercer eje; la precaria situación de los refugiados saharauis
Boulos pone asimismo el acento en la situación de los refugiados saharauis en los campamentos, describiendo la prolongación del statu quo como una “bomba de relojería” para la seguridad regional, y abogando por una solución política rápida que ponga fin al sufrimiento humanitario derivado de la ocupación y del bloqueo del proceso de descolonización.
Mensajes estadounidenses a las partes
El emisario estadounidense porta mensajes contradictorios. Mientras elogia la propuesta marroquí de autonomía, duramente cuestionada por el Frente Polisario por contradecir el derecho a la autodeterminación, se dirige a las autoridades argelinas con un discurso basado en los intereses comunes, señalando que una solución definitiva del conflicto del Sáhara Occidental abriría la puerta a una integración económica en el Magreb respaldada por inversiones estadounidenses de miles de millones de dólares.
La Administración Trump apuesta por la “carisma negociadora” de Massad Boulos y por su capacidad para gestionar el diálogo al margen de los moldes diplomáticos tradicionales. No obstante, los obstáculos siguen siendo considerables debido al apego histórico a posiciones legítimas, en particular la defensa de autodeterminación del pueblo saharaui.
La nueva aproximación estadounidense se apoya, según observadores, en “incentivos de desarrollo” como herramienta para flexibilizar posturas políticas. En este contexto, la visita de Massad Boulos a Argelia no se limita a una misión exploratoria, sino que constituye un intento serio de Washington de trazar los contornos de un “nuevo orden regional” en el norte de África, en el que la cuestión del Sáhara Occidental sigue siendo la piedra angular y un expediente pendiente de descolonización conforme al derecho internacional.
Acusan al jefe de la MINURSO de parcialidad y de debilitar su mandato en el Sáhara Occidental
NUEVA YORK/EL AAIÚN (ECS).— La actuación del jefe de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), Alexander Ivanko, ha suscitado una oleada de interrogantes ante acusaciones crecientes de parcialidad a favor de Marruecos y de intentar despojar a la misión de su cometido esencial, para el que fue creada en 1991: la organización de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui, según fuentes coincidentes.
De acuerdo con estas fuentes exclusivas, el responsable de la MINURSO habría pasado por alto en reiteradas ocasiones presuntas violaciones graves cometidas contra civiles saharauis en las zonas ocupadas. Asimismo, señalan que se habrían diluido o ignorado datos e informes de campo que documentaban supuestos abusos atribuidos a fuerzas marroquíes, lo que, a juicio de nuestra fuente, vulnera el principio de neutralidad que debe regir la labor de la misión de la ONU.
Las mismas informaciones apuntan a que Ivanko estaría impulsando una transformación de la MINURSO, de una misión con un mandato jurídico e internacional centrado en la celebración del referéndum, a una misión de carácter político y con competencias limitadas, carente de contenido efectivo, lo que es interpretado por estas fuentes como una forma de connivencia con las autoridades marroquíes.
En este contexto, el jefe de la misión habría cesado a cuatro funcionarios de la Misión y existirían indicios de nuevos despidos, entre ellos el del responsable de la oficina de la MINURSO en Tinduf, Youssef Jedian, en una medida descrita como una represalia personal vinculada a sus posiciones profesionales y a su neutralidad política.
Las fuentes consideran especialmente grave la posibilidad de cierre de la oficina de la MINURSO en los campamentos de refugiados saharauis, una decisión que califican de precedente peligroso, al afectar al equilibrio funcional y geográfico de la misión y menoscabar su papel sobre el terreno.
Los funcionarios cesados son, según las mismas fuentes:
Eddy Khawaja, responsable de seguridad de la misión, de nacionalidad estadounidense-palestina.
Thomas Wilson, responsable de recursos humanos, de nacionalidad estadounidense.
Breme Rose Shino Karmoumbi, responsable del departamento informático de la misión.
Mohamed Karmel Huda, responsable de seguridad aérea, de nacionalidad australiana-paquistaní.
Las mismas fuentes aseguran que los ceses se produjeron por decisión directa del jefe de la misión, Alexander Ivanko.
La MINURSO ha sido objeto en años anteriores de críticas por parte de organizaciones internacionales y saharauis de derechos humanos debido a las limitaciones de su mandato, en particular por no contar con un mecanismo oficial para supervisar o documentar violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados, un factor que, según observadores, habría favorecido la persistencia de abusos sin rendición de cuentas.
Ante estos acontecimientos, actores políticos y sociales saharauis han llamado a extremar la vigilancia frente a lo que describen como “planes para vaciar la misión de su contenido”, e instaron a Naciones Unidas a intervenir con urgencia para garantizar el respeto del mandato de la MINURSO y preservar su neutralidad e independencia, en línea con los objetivos para los que fue establecida en 1991.
Trump humilla a Bourita: “No tengo tiempo, preséntense… no los conozco”
Madrid (ECS).— El periodista estadounidense William Maniz reveló detalles embarazosos ocurridos durante la ceremonia de firma de la carta fundacional del Consejo de la Paz, un evento internacional de alto nivel presidido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según su testimonio, el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, abandonó la sala visiblemente afectado, con el rostro pálido y una tensión evidente, tras una situación que puso de manifiesto una grave falta de protocolo y consideración diplomática.
De acuerdo con Maniz, la ceremonia careció de un protocolo oficial claro que estableciera el orden jerárquico de las delegaciones, así como quién debía avanzar o dirigirse al presidente estadounidense. Esta ausencia de organización derivó en un momento especialmente incómodo cuando Trump, sin mediación alguna y de manera directa, se dirigió a los ministros presentes —entre ellos Bourita y representantes de otros cuatro países— mientras estaban sentados en la mesa de firma, pidiéndoles que se presentaran personalmente.
El periodista señaló que Trump utilizó un tono seco y desdeñoso al afirmar: “No tengo tiempo, preséntense… no los conozco.” Una frase que fue interpretada por los presentes como una clara falta de respeto diplomático hacia los ministros presentes.
Ante esta situación, Bourita se vio obligado a inclinarse ligeramente y esbozar una sonrisa forzada para disimular su incomodidad frente a las cámaras, presentándose oficialmente como ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos.
La escena evidenció no solo la tensión personal del ministro, sino también la desorganización del evento y la inexistencia de un protocolo adecuado para las delegaciones participantes, algo poco habitual en foros de esta magnitud.
En el mismo contexto, diversos informes subrayaron otro aspecto revelador: Marruecos no recibió ninguna invitación para celebrar reuniones bilaterales reducidas con otros países asistentes, a diferencia de lo ocurrido con varias delegaciones que sí mantuvieron una intensa agenda diplomática paralela.
Entre los ejemplos destacados: Baréin recibió solicitudes para reunirse con Kazajistán, Turquía y Armenia. Arabia Saudí organizó encuentros reducidos con Turquía, Pakistán, Indonesia, Egipto, Vietnam y Kosovo. Egipto sostuvo reuniones bilaterales con Catar, Jordania, Argentina y Azerbaiyán.
En contraste, la delegación marroquí se limitó únicamente a asistir a la firma, sin reuniones adicionales ni una presentación oficial destacada durante la ceremonia.
Este hecho fue interpretado como un reflejo de la escasa influencia diplomática de Marruecos en este acontecimiento concreto, así como de la falta de una estrategia efectiva para reforzar su presencia y su peso político dentro del foro.
El episodio pone de relieve, una vez más, las asimetrías en el trato diplomático internacional y plantea interrogantes sobre la capacidad de Marruecos para posicionarse de manera más sólida y respetada en escenarios multilaterales de alto nivel.
Bahréin y Marruecos, socios de los Acuerdos de Abraham, los primeros en firmar la Carta del Consejo de Paz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleva al escenario al ministro de Bahréin, Sheikh Isa Al Khalifa, y al ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, para convertirse en los primeros funcionarios extranjeros en firmar la carta del Consejo de Paz. Ambos países firmaron acuerdos de normalización con Israel durante el primer mandato de Trump.
Negociar sin la ONU: el Sáhara Occidental ante el riesgo de un atajo geopolítico «made in Trump»
Por Victoria G. Corera
Madrid (ECS).— Según publica Africa Intelligence, Washington estaría preparando en los próximos días una primera secuencia de discusiones sobre el Sáhara Occidental en un formato discreto y deliberadamente alejado del marco de Naciones Unidas. La reunión, de carácter exploratorio, reuniría a Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania en territorio estadounidense, mientras que Doha y Oslo aparecen como posibles sedes para futuras rondas.
Presentada como una aceleración del calendario diplomático bajo impulso directo de Estados Unidos, esta iniciativa plantea interrogantes de fondo que no pueden despacharse como un simple movimiento táctico.
El primer riesgo evidente es la sustitución del derecho internacional por una lógica de resultados rápidos, una constante en la política exterior de la Administración Trump. La exclusión inicial de la ONU no es un elemento técnico ni provisional, sino una señal política clara: desplazar un proceso de descolonización, regido por resoluciones y principios jurídicos consolidados, hacia un terreno de negociación política donde el equilibrio de fuerzas sustituye a la legalidad. En el caso del Sáhara Occidental, este desplazamiento no es neutral: favorece objetivamente a la potencia ocupante.
La experiencia reciente de Palestina resulta especialmente reveladora. Bajo la presidencia de Trump, Washington impulsó iniciativas unilaterales —desde el llamado “acuerdo del siglo” hasta el reconocimiento de hechos consumados sobre el terreno— que ignoraron el derecho internacional, marginaron a la ONU y vaciaron de contenido el principio de autodeterminación. El resultado no fue la paz ni la estabilidad, sino la consolidación de la ocupación, la normalización de la impunidad y un agravamiento dramático de la situación sobre el terreno. Pretender que una metodología similar pueda aplicarse al Sáhara Occidental sin consecuencias es, como mínimo, una peligrosa ilusión.
Otro elemento de riesgo es la normalización del plan de autonomía marroquí como punto de partida implícito, pese a carecer de validez jurídica internacional y haber sido rechazado reiteradamente por el Frente Polisario. Presentarlo como un proyecto “casi finalizado”, tal como recoge Africa Intelligence, contribuye a crear un clima político destinado a desplazar el debate desde el derecho a decidir hacia la gestión de una solución impuesta. Esta estrategia no es nueva: consiste en transformar una cuestión de descolonización en un problema de gobernanza interna, vaciando de contenido el sujeto político saharaui.
La propia configuración de la reunión refuerza estas preocupaciones. La posible participación de responsables del aparato de seguridad marroquí, incluido el servicio de inteligencia exterior, en una fase supuestamente exploratoria, revela hasta qué punto Rabat concibe el proceso en términos de control y seguridad, no de derechos. En este contexto, el riesgo no es solo el fracaso de las conversaciones, sino su instrumentalización para legitimar una narrativa de “diálogo en curso” mientras la ocupación y la represión continúan sobre el terreno.
Desde la Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL consideran especialmente preocupante que se consolide una diplomacia paralela, donde la ONU queda relegada a un papel decorativo o diferido. El precedente palestino demuestra que, una vez desplazado el marco multilateral, resulta extremadamente difícil reintroducir garantías jurídicas reales. El Sáhara Occidental corre así el riesgo de convertirse en un nuevo laboratorio de soluciones geopolíticas rápidas, diseñadas para satisfacer equilibrios regionales y agendas internas estadounidenses, pero no los derechos del pueblo afectado.
La mención de Noruega como posible sede alternativa introduce un matiz distinto, dado el respaldo histórico existente en ese país al derecho del pueblo saharaui. Sin embargo, incluso este escenario no elimina el problema de fondo: no es el lugar lo que legitima un proceso, sino el marco jurídico en el que se inscribe. Sin un mandato claro de Naciones Unidas y sin el reconocimiento explícito del derecho a la autodeterminación como eje central, cualquier negociación corre el riesgo de convertirse en una puesta en escena.
El Frente Polisario, cuya centralidad reconoce implícitamente el propio artículo al detallar la composición de su delegación, sigue siendo el único y legítimo representante del pueblo saharaui. Pero incluso este reconocimiento puede verse neutralizado si el proceso se diseña para erosionar su capacidad política y desplazar el conflicto hacia una solución predeterminada. La historia del Sáhara Occidental demuestra que no hay atajos legítimos: cada intento de imponer una salida rápida al margen del derecho ha prolongado el conflicto y profundizado la injusticia.
Victoria G. Corera | Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
Crisis financiera en ONU: Trump debilita la MINURSO y amenaza el derecho del pueblo del Sáhara Occidental
Agencia ECS
WASHINGTON/EL AAIÚN, En un momento crítico para las operaciones de paz de las Naciones Unidas, la administración estadounidense ha optado por no pagar la totalidad de su contribución al presupuesto de mantenimiento de la paz de la ONU, profundizando una crisis financiera que ya pone en riesgo la estabilidad de misiones esenciales en zonas de conflicto —entre ellas la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), según informó Bloomberg.
Sáhara Occidental | La ONU acusa recibo de la propuesta ampliada del Frente Polisario