Washington lanza un proceso gradual de diálogo sobre el Sáhara Occidental
Agencia ECS
Madrid, 30 Enero – Estados Unidos se apresta a lanzar la primera serie estructurada de conversaciones sobre el Sáhara Occidental, en un contexto regional e internacional que ha cambiado profundamente en los últimos años. Sin anunciar una ruptura formal con los enfoques previos, la Administración Trump adopta una estrategia gradual, pragmática y secuencial, que se distancia de los ciclos de negociación global que, en el pasado, solían quedar estancados ante la ausencia de avances concretos.
Trump apuesta por negociaciones directas sobre el Sáhara Occidental y descarta la «Mesa redonda»
En esta fase inicial, Washington no busca imponer una solución prediseñada al conflicto, sino explorar los márgenes de maniobra de los distintos actores implicados, incluyendo tanto a las partes directamente involucradas, el Frente POLISARIO y Marruecos, como a sus apoyos regionales e internacionales. El objetivo inmediato es reducir la confrontación política, consolidar una dinámica negociadora y clarificar las líneas rojas de cada parte.
Según informa Africa Intelligence, Estados Unidos planea iniciar estas consultas en un marco confidencial y sin la participación directa de Naciones Unidas en una primera etapa. Esta iniciativa pretende dotar al proceso de mayor flexibilidad, al margen de las limitaciones procedimentales impuestas por el marco onusiano. Las conversaciones se desarrollarían en forma de mesa redonda preliminar, organizada en una ciudad que garantice discreción y control, bajo el patrocinio directo de Washington.
Si esta fase arroja señales positivas, podría considerarse la celebración de un encuentro más formal a partir de febrero, bajo la supervisión inicial de Massad Boulos, asesor del presidente estadounidense Donald Trump para África. La estrategia apunta a un proceso escalonado: comenzar con intercambios no vinculantes y avanzar gradualmente hacia formatos más institucionalizados, adaptados a la complejidad del conflicto.
La iniciativa se produce en un momento en que el estancamiento actual evidencia sus límites y contribuye a alimentar la inestabilidad regional, en un contexto marcado por crecientes tensiones y por la interconexión del conflicto saharaui con desafíos de seguridad más amplios en el norte de África y el Sahel. Sin embargo, persiste una cuestión clave: si las partes involucradas serán capaces de participar sin transformar estas conversaciones en una tribuna ideológica o en una reiteración de posiciones rígidas.
La credibilidad del enfoque estadounidense dependerá, en última instancia, de su capacidad para integrar voces saharauis plurales, superar representaciones estáticas del conflicto y vincular el proceso negociador a incentivos políticos concretos. Solo así podría pasarse de la mera gestión del conflicto a una perspectiva de solución gradual, sostenible y respetuosa de los intereses de todos los actores implicados.
Las transformaciones geoestratégicas reconfiguran el escenario del Sáhara Occidental
Por ECS
Madrid (ECS).- Las transformaciones del sistema internacional emergente están teniendo un impacto directo en el norte de África y, de forma particular, en el conflicto del Sáhara Occidental, en un contexto marcado por el retroceso de la influencia occidental y, especialmente, francesa en la región, afirmó el académico Ahmed Mounis durante una conferencia reciente.
Según el analista, este nuevo orden internacional se muestra “razonablemente compatible” con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui, en un momento en el que África experimenta una creciente presencia económica y política de actores como China y Turquía, países que —señaló— tienden a alinearse con Argelia en sus aproximaciones geopolíticas.
Mounis destacó asimismo el debilitamiento del papel de Emiratos Árabes Unidos en África en los últimos meses, lo que, a su juicio, se ha traducido en una reducción del respaldo internacional a la posición marroquí sobre el Sáhara Occidental. “Cuando hablamos de economía, hablamos también de política”, subrayó, al vincular los flujos económicos con los alineamientos diplomáticos.
En este escenario, Argelia basa su apoyo al Sáhara Occidental en dos factores clave: su peso como actor energético relevante y el respaldo creciente de países africanos que, según el experto, muestran una mayor inclinación hacia la causa saharaui que hacia la propuesta marroquí.
En el ámbito del mundo árabe, el académico argelino sostuvo que numerosos países africanos mantienen su apoyo al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, mientras que las monarquías del Golfo atraviesan, en su opinión, una fase de fragmentación interna dentro del Consejo de Cooperación del Golfo, lo que podría derivar en un reajuste de sus posturas conforme evolucionen las dinámicas geoestratégicas regionales.
Mounis también se refirió a la situación interna de Marruecos, que describió como un proceso de repliegue y desgaste institucional, señalando que tanto los factores internos como externos apuntan, a su entender, a una crisis estructural del sistema político marroquí.
Finalmente, el experto hizo un llamamiento al pueblo saharaui para intensificar su presencia en los medios de comunicación internacionales con el objetivo de dar visibilidad a su causa, así como para fortalecer los vínculos con los pueblos africanos y mantener el foco en la acción sobre el terreno.
El doctor argelino concluyó expresando su convicción de que el conflicto podría resolverse en los próximos años con la proclamación de un Estado saharaui independiente y soberano, en convivencia con Argelia, país al que se refirió como “vecino estratégico” de la futura república.
Ahmed Mounis es doctor y analista especializado en geopolítica del norte de África.
La UE respalda el plan de Marruecos para el Sáhara Occidental, mientras Bruselas cierra filas con Rabat
La UE y el mundo
La UE ha respaldado el plan de Marruecos para que el territorio del Sáhara Occidental, largamente disputado, tenga autonomía pero permanezca bajo el control de Rabat, ya que el bloque pretende fortalecer los lazos con Marruecos, según Euobserver.
En una reunión entre los ministros de Asuntos Exteriores de la UE y el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, el jueves (29 de enero), ambas partes acordaron un texto conjunto en el que se afirmaba que “la autonomía genuina podría ser una de las soluciones más factibles” para el territorio.
La UE también respaldó formalmente una resolución de la ONU adoptada en octubre pasado que daba su apoyo a la propuesta de autonomía de Marruecos como “base para las negociaciones”, aunque la ONU sigue oficialmente comprometida con que cualquier decisión sobre el futuro del Sáhara Occidental se base en un referéndum. “Este cambio refleja la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU… y subraya el continuo apoyo de la UE al proceso liderado por la ONU para encontrar una solución sostenible a la cuestión del Sáhara Occidental”, declaró la jefa diplomática de la UE, Kaja Kallas, al comienzo de la reunión.
Marruecos ha reclamado la soberanía sobre el Sáhara Occidental desde que España renunció a su dominio colonial en 1976.
La ‘última colonia en África’
Desde entonces, el estatus del Sáhara Occidental ha sido disputado por Marruecos y el Frente Polisario, el brazo político de la República Árabe Saharaui Democrática, que declaró su independencia.
Muchos describen el Sáhara Occidental como la última «colonia» del continente africano.
El plan de autonomía implicaría autoridades legislativas, ejecutivas y judiciales locales para el Sáhara Occidental, elegidas por sus residentes, mientras que Rabat controlaría la soberanía, así como la defensa, los asuntos exteriores y los asuntos religiosos.
El Frente Polisario ha logrado que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) anule una serie de acuerdos comerciales entre la UE y Rabat con el argumento de que abarcaban productos procedentes del Sáhara Occidental.
En su sentencia más reciente sobre el comercio entre la UE y Marruecos, el TJUE dictaminó que cualquier acuerdo comercial entre la UE y Marruecos debe demostrar “beneficios sustanciales y tangibles” para el Sáhara Occidental y debe asegurar el consentimiento público.
También reafirmó que el Sáhara Occidental es “separado y distinto” de Marruecos.
Represalias en el enclave de Ceuta
Las sentencias del tribunal con sede en Luxemburgo han enojado a Marruecos, cuyas represalias han incluido la apertura de la frontera junto a Ceuta, un enclave español junto a Marruecos, y han avergonzado a los funcionarios de la Comisión Europea.
Sin embargo, el impulso político está del lado de Marruecos, que se ha convertido en el socio más confiable de la UE en materia de comercio, control migratorio y lucha contra el terrorismo.
En 2016, la Comisión Europea declaró que “el Sáhara Occidental no forma parte del territorio marroquí”, pero su postura, y la de muchos Estados miembros, ha evolucionado a favor de Marruecos.
En diciembre de 2020, la administración estadounidense de Trump respaldó la plena soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de que Marruecos normalizara las relaciones con Israel como parte de los llamados “Acuerdos de Abraham”.
Por su parte, un número creciente de países de la UE, entre ellos Francia y España, han apoyado públicamente el plan de autonomía de Marruecos. Ambos países mantienen vínculos políticos y económicos muy estrechos con Marruecos. A ellos se han sumado otros: Bélgica y Portugal han respaldado el plan marroquí en los últimos meses.
El cambio de postura de la UE fue calificado como un “paso fundamental adelante” por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos en un comunicado emitido el jueves por la noche.
El pasado mes de octubre, la Comisión Europea finalizó un nuevo acuerdo comercial con Marruecos que incluirá productos procedentes del Sáhara Occidental.
El Polisario ha presentado una demanda ante el TJUE con el objetivo de anularlo, alegando que el acuerdo no cuenta con el consentimiento del pueblo saharaui.
La UE insiste en una “autonomía” marroquí y se aleja del derecho internacional en el Sáhara Occidental
Bruselas (ECS).- La UE anuncia que apoya la autonomía marroquí en el Sáhara Occidental con el apoyo de España, país que alberga el mayor movimiento solidario con el pueblo saharaui. Esta decisión se da en un momento en el que se están llevando a cabo preparaciones para futuras negociaciones entre saharauis y marroquíes y, además, en el que la UE ha agotado todas las vías para recurrir la sentencia de su tribunal (TJUE) que le impide comercializar con productos provenientes de los territorios saharauis al ser un territorio no autónomo ocupado por Marruecos.
En un comunicado conjunto entre Marruecos y la Unión Europea, reunidos este jueves en su primer Consejo de Asociación desde 2019, Bruselas «pide a las partes que participen en las negociaciones sin condiciones previas y sobre la base del plan de autonomía propuesto por Marruecos, con el fin de alcanzar una solución política definitiva y mutuamente aceptable que garantice la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental», según recoge EFE.
La UE pide que las negociaciones de Sáhara Occidental se basen en plan de autonomía marroquí
La decisión tiene como objetivo presionar y aislar al Frente POLISARIO para que acepte la autonomía como única salida a la ocupación militar. Otros observadores también coinciden en que se trata de una “medida vengativa” contra el Frente POLISARIO por recurrir a los tribunales internacionales el saqueo ilegal de los recursos saharauis, denunciado y prohibido por la ONU desde 2002.
En una nueva declaración que ha generado preocupación entre los defensores del derecho internacional, la Unión Europea ha reiterado su respaldo al llamado “plan de autonomía” propuesto por Marruecos para el Sáhara Occidental, presentándolo como base principal de las negociaciones auspiciadas por las Naciones Unidas. Esta postura, lejos de contribuir a una solución justa y duradera, refuerza un enfoque que margina el principio fundamental de autodeterminación del pueblo saharaui.
Aunque la UE afirma actuar en el marco de la Carta de las Naciones Unidas y de la Resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad, su insistencia en que las discusiones se desarrollen exclusivamente sobre la base del plan marroquí contradice el carácter neutral que debería regir cualquier proceso de descolonización. El Sáhara Occidental sigue figurando en la lista de territorios no autónomos de la ONU, y su estatus final no puede ser decidido sin la libre y genuina expresión de la voluntad de su pueblo.
El Frente Polisario, reconocido por las Naciones Unidas como representante legítimo del pueblo saharaui, ha reiterado en numerosas ocasiones que cualquier solución que no contemple un referéndum de autodeterminación con todas las opciones, incluida la independencia, carece de legitimidad. Presentar la “autonomía bajo soberanía marroquí” como la opción “más viable” supone, en la práctica, imponer un resultado predeterminado al proceso político.
Asimismo, resulta llamativo que la UE elogie la supuesta “buena fe” de Marruecos mientras guarda silencio sobre décadas de ocupación, represión y expolio de los recursos naturales del Sáhara Occidental, denunciados por organizaciones internacionales y por el propio pueblo saharaui.
Lejos de facilitar una solución definitiva, esta posición europea amenaza con perpetuar el bloqueo político y el sufrimiento del pueblo saharaui. La paz duradera solo será posible cuando se respete plenamente el derecho internacional y se permita al pueblo del Sáhara Occidental decidir libremente su futuro, sin presiones ni condiciones impuestas.
La UE consuma el etiquetado trampa de los productos del Sáhara Occidental: ocupación blanqueada y golpe al campo español
Por Victoria G. Corera | No te Olvides del Sáhara Occidental.
Bruselas (ECS)- La Unión Europea ha oficializado, mediante su publicación en el Diario Oficial de la UE, la modificación de las reglas de origen del Acuerdo de Asociación UE–Marruecos que permite extender las preferencias arancelarias a los productos agrícolas y pesqueros procedentes del Sáhara Occidental ocupado. Con esta decisión, Bruselas consagra un sistema de etiquetado engañoso que permite “camuflar” como marroquíes productos originarios de un territorio no autónomo pendiente de descolonización, vulnerando el derecho internacional y perjudicando directamente al campo y a la pesca en el Estado español.
El texto aprobado es inequívoco: los productos del Sáhara Occidental que estén bajo control de las autoridades aduaneras marroquíes pasan a beneficiarse de las mismas ventajas comerciales que los productos de Marruecos. Además, el Protocolo nº 4 sobre reglas de origen se aplica mutatis mutandis a dichos productos, incluidas las pruebas documentales, lo que en la práctica elimina cualquier diferenciación efectiva entre Marruecos y el Sáhara Occidental en el mercado europeo.
La medida tiene carácter retroactivo desde el 3 de octubre de 2025, fecha en la que la Comisión Europea y Marruecos pactaron este cambio “in extremis” para salvar el acuerdo comercial anulado días después por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El TJUE fue claro en su sentencia del 4 de octubre de 2024: el Sáhara Occidental no puede ser tratado como parte de Marruecos y cualquier acuerdo que afecte a sus recursos requiere el consentimiento del pueblo saharaui. La UE ha optado conscientemente por eludir esa sentencia en lugar de acatarla.
Las consecuencias no son abstractas. Este etiquetado trampa legaliza una competencia desleal que inunda los mercados europeos con productos extracomunitarios presentados bajo denominaciones marroquíes —como Dajla o El Aaiún— ocultando su verdadero origen. El consumidor es engañado y los agricultores y pescadores españoles ven cómo se hunde la rentabilidad de sus explotaciones, mientras la UE prioriza la continuidad del comercio con Rabat sobre la trazabilidad, la legalidad y la soberanía alimentaria.
Esta decisión no puede entenderse sin recordar los antecedentes políticos inmediatos. El pasado 26 de noviembre de 2025, el Parlamento Europeo votó una objeción para frenar este reglamento de etiquetado engañoso. La objeción fue rechazada por un solo voto: 359 apoyos cuando se necesitaban 360. En aquella votación, el PSOE fue el único partido de ámbito estatal que votó en contra de la objeción, alineándose con la Comisión y permitiendo que el reglamento que hoy se publica siguiera su curso. Sin esos votos, este atropello se habría detenido.
En lugar de defender al sector agrario y pesquero y de respetar la legalidad europea, el Gobierno de España ha respaldado una maniobra política destinada a salvar un acuerdo declarado ilegal por la justicia de la UE. Se ha priorizado, una vez más, la estabilidad diplomática con Marruecos sobre los derechos del pueblo saharaui y sobre la supervivencia de miles de explotaciones familiares en el Estado español.
La publicación de este acuerdo coincide, además, con las movilizaciones convocadas por el sector agrario. No es una casualidad. Este “superjueves” no es solo una protesta coyuntural: es la respuesta de un sector que se niega a ser la moneda de cambio de la diplomacia y que ve cómo Bruselas y el Gobierno español certifican en el BOE europeo una doble injusticia.
El Sáhara Occidental no es Marruecos. Ningún artificio comercial ni ningún certificado aduanero puede cambiar ese hecho jurídico. Al consagrar este etiquetado trampa, la Unión Europea asume plenamente la responsabilidad de blanquear una ocupación ilegal y de agravar una competencia desleal que golpea al campo español. Es una decisión que tendrá consecuencias políticas, jurídicas y sociales, y que no puede quedar sin respuesta.
Caos saharaui en la gestión de la Diáspora, las Embajadas y las representaciones
EDITORIAL
Madrid (ECS).- Pese a que la red diplomática saharaui mantiene representaciones y embajadas en muchos países, en la actualidad funcionan más como símbolos testimoniales que como centros de presión diplomática real, marginales, a veces deshabitados, careciendo de impacto operativo en el terreno social ni penetración estratégica en foros regionales.
La diplomacia saharaui no ha sabido aprovechar la proyección de la comunidad saharaui en el exterior como herramienta de lobby o de influencia política, especialmente en Europa, África y América Latina. Dichas representaciones se han desviado de su cometido principal, que no era más que expandir la legítima lucha del pueblo saharaui contra la ocupación, y han acabado transformadas en un botín a repartir, por lo que su impulso internacional a la causa es casi imperceptible. Por otro lado, las comunidades saharauis en el exilio, clave para la presión internacional, están desatendidas e instrumentalizadas sin resultados concretos. La desconexión entre el Ministerio y las nuevas generaciones de activistas saharauis agrava la sensación de abandono.
POLISARIO: Fracaso en la renovación del discurso y desacoplamiento de las narrativas globales
Como ejemplo de la caótica situación, los variados casos de corrupción y abusos de poder que se dieron en diversas embajadas y representaciones en Europa, África y Latinoamérica no fueron atajados, lo que redundó en graves perjuicios a la red de solidaridad mundial y a la reputación del movimiento de liberación, dando margen a Marruecos para denunciar supuestos desvíos de fondos. La gestión administrativa que recae en algunas delegaciones en España carece de las más elementales normas de protección de datos así como de su clasificación y resguardo.
El Ministerio está sobrecargado de personal innecesario que genera una sobrerrepresentación contraproducente en países como España, Argelia y Francia. ¿Tantos representantes y delegados se necesitan para un pueblo exiliado que se mantiene gracias a la cooperación internacional y que apenas llega al 200 mil de nacionales? Gran parte del cuerpo diplomático saharaui continúa, imprudentemente, en manos de figuras históricas e intocables del Frente POLISARIO, muchas veces más preocupadas por la lealtad política totalitaria que por la eficacia profesional.
Las evidencias del declive de la «diplomacia» del Frente POLISARIO
El MAE saharaui ha perdido potenciales aliados y apoyos influyentes al renunciar a tender puentes diplomáticos con actores emergentes como países del sudeste asiático, movimientos internacionales y redes de derechos humanos que podrían reforzar la visibilidad del conflicto e incidir en la posición de actores clave.
También destaca la pérdida y renuncia al poder blando, como refleja el paradigmático caso de las relaciones saharaui-mauritanas, donde el sentimiento de pertenencia o vínculo a la “Comunidad Bidani” que experimentan los saharauis y los mauritanos es mucho más fuerte que el sentimiento de europeísmo entre los Estados de la UE. Sin embargo, nuestra diplomacia no se ha empleado a fondo en tejer puentes sólidos con la posición oficial mauritana, que sigue siendo afortunadamente neutral pese a las presiones.
Mientras el estoico pueblo saharaui, convertido en espectador de su propio destino fatal, presencia el desmontaje silencioso del compromiso internacional asistido por el movimiento que alguna vez se le prometió. corresponde a nuestra diplomacia movilizarse para combatir en todos los escenarios donde le sea posible.
POLISARIO: Fracaso en la renovación del discurso y desacoplamiento de las narrativas globales
EDITORIAL
Madrid (ECS) – Sin una narrativa renovada, la RASD se ha vuelto invisible, aprovechando Rabat ese vacío para institucionalizar y difundir consistentemente su narrativa sobre el Sáhara Occidental. Con la justicia de nuestro lado, la retórica del derecho internacional debe evolucionar y acoplarse a las nuevas preocupaciones globales para atraer nuevas audiencias (cambio climático, migración, igualdad de género, seguridad regional y derechos humanos), esta ausencia en el espacio mediático ha alejado a potenciales aliados no alineados y a la opinión pública internacional, marginando la causa saharaui y permitiendo que se vincule deliberadamente a ideologías políticas y figuras que generan rechazo y pervierten injustamente el posicionamiento de sociedades y países.
Las evidencias del declive de la «diplomacia» del Frente POLISARIO