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11 febrero 2026
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Sáhara Occidental. Ejército saharaui golpea bases marroquíes: aumentan las tensiones

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Se intensifica el conflicto en el Sáhara Occidental. Unidades del Ejército de Liberación del Pueblo Saharaui (ELPS) lanzaron un ataque sorpresa contra las fuerzas de ocupación marroquíes, apuntando a sus bases y trincheras en el sector de Guelta. Según una declaración del Ministerio de Defensa Saharaui, la acción militar habría resultado en la pérdida de vidas humanas y arsenal de guerra.

   La declaración especifica que los bombardeos, llevados a cabo por unidades terrestres, se centraron específicamente en la zona de Chirk Sadra. La operación es parte de las continuas acciones militares del Ejército Saharaui, destinadas a golpear las posiciones de las fuerzas de ocupación marroquíes a lo largo del muro de la vergüenza.

   Ataques como el informado ponen de relieve la determinación del Ejército saharaui de mantener una alta presión militar para avanzar en sus propias reclamaciones territoriales y políticas, en el contexto de un enfrentamiento diplomático que ha durado durante décadas.

Sáhara Occidental | El papel del Frente POLISARIO en la lucha contra el terrorismo internacional

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La mayoría de los países y organizaciones de la región han revisado sus estrategias de defensa y seguridad para adaptarlas a la amenaza del terrorismo internacional.


Por Lehbib Abdelhay | Abuja (Nigeria)


Una delegación militar y de seguridad de la República Saharaui, encabezada por el Director Central de la Inspección en el ministerio de defensa saharaui, Mohamed Fadel Breika, participó en la reunión de jefes de Estado mayor de los países de la Unión Africana, que se inauguró el pasado miércoles en la capital de nigeriana, Abuja. En esa reunión, los titulares de Defensa abordaron, entre otras cosas, temas de seguridad en África y la lucha contra el terrorismo en el continente.

   Esa reunión preparó también el terreno para las reuniones extraordinarias sobre la seguridad en el continente africano. La primera de las cuales se celebrará próximamente sobre la lucha contra el terrorismo yihadista. Hay que destacar que los temas son de vital importancia para la República Saharaui, en primer lugar, antes que a otros Estados miembros de la Unión Africana, hay que recordar que una parte importante del pueblo saharaui vive como refugiados en el suroeste de Argelia desde la invasión marroquí del Sáhara Occidental en 1975. Y en segundo lugar, el pueblo de la República Saharaui está sometido, desde 1976, al terrorismo del Estado marroquí, que comete todo tipo de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra y todo tipo; torturas, secuestros y violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el territorio.

La República Saharaui (RASD) siempre ha sido responsable, en todos los aspectos, de cualquier deriva terrorista, y la educación contra todas las formas de extremismo es una prioridad en los campamentos de refugiados. Aún mejor, la República Saharaui está involucrada en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el extremismo violento.

   En lo relacionado con lucha contra el terrorismo, hay que destacar que Marruecos es una importante fuente de financiación para los grupos terroristas en el Sahel a través de la implicación de sus servicios de seguridad (Inteligencia exterior e interior) en la financiación de estos grupos a través de la resina de cannabis, de la que Marruecos es el mayor exportador y productor en el mundo, según consta en el último informe de la ONU y el Departamento de Estado de EE.UU sobre las sustancias estupefacientes. 

Cumbre de seguridad africana: el papel de la República Saharaui en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en el Magreb

La República Saharaui frente los desafíos de seguridad en la región

   Desde que estalló el conflicto en el Sahel en 2011, la RASD se adaptó rápidamente a la gestión de la seguridad en la región del Sahel, una zona plagada de terrorismo, narcotráfico e inmigración ilegal. Un rol que resulta ser de gran importancia a pesar de que sus acciones contra el narcoterror no se publican en los informes de los organismos internacionales.

El narcotráfico y el terrorismo yihadista, son las amenazas a las que se enfrenta la RASD y a toda la región

  Marruecos es una potencia regional muy importante. Sin embargo, esa nación contribuye enormemente, a través de su determinación de reclamar plazas de soberanía que pertenecen a otros Estados vecinos, creando con eso una especie de desestabilización regional y, por lo tanto, socava la seguridad de esta franja de África. Esta situación beneficia enormemente al Estado marroquí en el corto plazo, ya que implementa su política de ocupación que conocemos.

   Hay que salir de la retórica, que presenta a Marruecos como un estado socio ejemplar de Europa en el mantenimiento de la seguridad regional, en la lucha contra la inmigración, el contrabando, el narcotráfico y el terrorismo yihadista. Esta retórica diplomática bien engrasada la conocemos bien. Sabemos que se basa en intereses económicos y políticos.

  La cuestión de los desafíos de seguridad en el Sáhara Occidental es tanto más importante ya que el territorio está geográficamente cerca del norte de Mali, una región controlada por grupos armados que se financian, de alguna manera o otra, de la droga procedente de Marruecos.

Dicho esto, no hay duda de que la República Saharaui enfrenta los mismos riesgos de seguridad

   La sociedad saharaui, a diferencia de algunos países de la región, no ha producido muchos terroristas porque está protegida contra el extremismo religioso. Si el terrorismo en el Sahel no seduce a los jóvenes saharauis aún desilusionados, probablemente se deba a que, aunque forzados a vivir en el exilio durante 48 años, recibieron una educación de calidad y porque el Islam siempre ha sido en su lugar, un Islam moderado y progreso.

La República Saharaui, un actor clave en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico

   En principio, la República Saharaui, que está experimentando un conflicto de descolonización inacabada, está involucrada en la lucha contra los desafíos de seguridad que enfrenta la región y que la RASD desempeña un papel muy activo en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. La RASD trata de asumir su responsabilidad como actor regional. El gobierno saharaui está haciendo grandes esfuerzos para salvaguardar la región de la inseguridad. Sus esfuerzos a menudo son reconocidos y, a menudo, son valorados por la comunidad internacional, pero su efectividad es reconocida por los países vecinos. 

   A pesar de los medios limitados, las autoridades saharauis, a través de sus fuerzas de seguridad que conocen el campo y tienen una experiencia real, lideran una implacable lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal y el terrorismo en África Occidental.

Las nuevas Rutas de las drogas en el Sahel y el Norte de África

«Hay que destacar que una de las principales amenazas a las que se enfrenta la RASD, es el tráfico de resina de cannabis, que proviene de Marruecos»

   Un tráfico que no podría haber prosperado sin la complicidad de las autoridades marroquíes ya que la región es un espacio hipermilitarizado, especialmente el territorio del Sáhara Occidental ocupado. La droga marroquí no podría haber cruzado el muro militar que divide el Sáhara Occidental y llegar con tanta facilidad a Mauritania y el Sahel sin la implicación directa de las autoridades marroquíes.

   El grupo terrorista Estado Islámico (ISSP), sus fundadores son del antiguo Movimiento para la Unicidad de la Yihad en África Occidental (MUYAO), que había convertido a los campamentos saharauis y Argelia en sus principales objetivos, encarna mejor esta evolución criminal. En su momento, muchos observadores afirman que la MUYAO fue una creación de laboratorio de las fuerzas de seguridad marroquíes. Sus primeros ataques terroristas, en 2011, fueron contra los campamentos saharauis y Argelia. 

El Compromiso de la República Saharaui

   A pesar de los esfuerzos liderados en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, hay que reconoce que las autoridades saharauis se enfrentan a muchos obstáculos. Obstáculos que impiden hacer su trabajo sobre el terreno; la falta de material, medios de transporte, capacidad de comunicación y un reconocimiento necesario que el gobierno saharaui no ha logrado conseguir hasta ahora.

   Todo eso no impidió que la RASD se embarca en una operación contra el crimen organizado, el terrorismo y el narcotráfico en la región. «Prorque es una lucha por la seguridad de todos. Estas amenazas son en gran medida transfronterizas», declaró una fuente de solidaridad saharaui a ECSAHARAUI. Cualquiera que sea el caso, el funcionario saharaui asegura que la República Saharaui continuará luchando contra estos flagelos para garantizar la estabilidad de la región.

«El terrorismo, el narcotráfico y la inmigración ilegal es un fenómeno internacional. Ninguna nación puede enfrentar estos desafíos sola. El concepto de seguridad nacional ha evolucionado» 

   En los últimos diez años, África occidental y el Sahel se han convertido en elementos importantes para la seguridad en el mundo, en primer lugar en Europa. De la misma manera, no es posible gestionar los desafíos de seguridad en el Sáhara Occidental sin tener en cuenta los desafíos de seguridad en África Occidental y el Sahel. El rol dañino que desempeña Marruecos en la región hace posible que se otorgue el estatus de observador a la RASD en todos los desafíos de seguridad. La participación de la República Saharaui en la lucha contra el narcoterrorismo y la inmigración ilegal es importante en la medida en que ya está haciendo un trabajo de gran importancia.

  El no reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por parte de los países europeos no debe llevar a descuidar su papel en el mantenimiento de la seguridad regional, sino que, por el contrario, debe fortalecer su capacidad en esta área, de hecho son amenazas transfronterizas y una lucha por la seguridad de todos. No hay duda de que Marruecos, contrariamente a su retórica oficial, alimenta y agrava la inestabilidad regional. La Unión Europea considere a este país como un actor clave en la lucha contra el terrorismo. Marruecos no puede tomarse en serio el tema de la lucha contra la inmigración ilegal, en la medida en que a veces considera el fenómeno como una amenaza, a veces se resiste a combatirlo.

  Esta actitud ambivalente hace que las autoridades marroquíes utilizan la inmigración ilegal como un medio para presionar y chantajear a Europa. ¿Por qué? Se cree que la maniobra pretende, entre otras cosas, forzar a Bruselas a hacer la vista gorda sobre la ocupación ilegal del Sáhara Occidental. 

   El otro elemento que sostiene que Marruecos es un factor de inestabilidad proviene del hecho de que aboga abiertamente por una política expansionista. La monarquía marroquí siempre tiene vistas en los territorios de los países vecinos. Esto además del hecho de que ya está ocupando ilegalmente un territorio que no es el suyo, el Sáhara Occidental, reivindica parte de Argelia, Mauritania, las Islas Canarias y varias ciudades españolas en el norte de África.

Energía: el Talón de Aquiles de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

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El régimen de Marruecos, vive una crisis estructural sin precedentes, pues jamás durante el reinado de Mohamed VI el país magrebí había acumulado tantos contratiempos simultáneamente, que no hacen sino agudizar su situación; crisis política, social y económica, grave sequía, guerra en el Sáhara Occidental, desavenencias en el Palacio Real por la enfermedad y ausencia del monarca, ruptura con Argelia y un rey ajeno a la realidad de su Reino. Este peligroso cóctel que puede llevar a Rabat a precipitarse para imponer un nuevo statu quo en la región coincidiendo con el impasse actual en el conflicto, pues en estos últimos meses ha acantonado tropas en distintos sectores en el centro y sur del Sáhara Occidental, así como maquinaria, nuevos aeródromos y pistas de aterrizaje.

Marruecos, que justifica su ocupación del Sáhara Occidental con un relato que no tiene otro sentido que el de apropiarse de la riqueza de un territorio que no le pertenece, que nunca le ha pertenecido y que tarde o temprano perderá. Cualquier guerra que genere dinero para costearla proporciona una razón importante para la consecución de la victoria, pero si los gastos de la guerra provocan el debilitamiento de quienes la libran con la consecuente erosión de su economía, éstos pueden ser derrotados e incluso ser arrastrados a la rendición. Por lo que la acumulación de costes es la dirección correcta y el objetivo que la guerra de liberación debe alcanzar en su fase actual.

La energía: solar, eólica, el petróleo y el gas, la agricultura y la pesca son elementos extremadamente importantes y esenciales para el mantenimiento de la anexión y del ejército de ocupación, por lo tanto, si son elementos objetivos que sirven para perpetuar la ocupación marroquí, se convierten automáticamente en objetivos legítimos de la lucha armada del pueblo saharaui tal y como lo son en la batalla jurídica. Pero antes, echemos un vistazo más de cerca de lo que se trata éste robo sistemático de bienes y recursos saharauis, que reproduce una diabólica retroalimentación entre ocupación y beneficios económicos, para tener claro que solamente la erradicación del componente económico de la invasión ilegal del Sáhara Occidental hará ceder al régimen marroquí.

Energía: el Talón de Aquiles de la ocupación

Las dos principales empresas exportadoras de petróleo de Marruecos son Cepsa y Repsol, multinacionales españolas. Casi medio millón de toneladas de productos derivados del petróleo se desembarcaron en los puertos de El Aaiún y Dajla. Los productos derivados del petróleo son esenciales para que Marruecos mantenga su ocupación del territorio y se utilizan principalmente como combustible para vehículos, motores y cargueros que participan en el saqueo del territorio saharaui, o son utilizados con fines militares por el ejército invasor marroquí. Estos transportes los realizan principalmente dos navieras, Wisby Tankers, empresa sueca cuyos petroleros enarbolan pabellón noruego y, la más implicada, la empresa francesa Sogetran, que por sí sola transportó un tercio del total del petróleo enviado al Sáhara Occidental.

En cuanto al gas, la exportación total al Sáhara Occidental en forma de GLP la lidera principalmente los Países Bajos, que es el mayor proveedor de gas, pero también los Estados Unidos, Francia, Croacia, España, Bélgica, Italia y la República Democrática del Congo. El gas importado se utiliza para apoyar la infraestructura y las industrias de la ocupación ilegal del Sáhara Occidental. Las principales empresas involucradas en el transporte son: BW Epic Kosan, filial del gigante BW Group, una multinacional noruega especializada en el transporte marítimo de hidrocarburos, Wisdom Marine Group que es empresa taiwanesa, y Stealth Corp, una naviera griega.

La electricidad es otro de los elementos más esenciales en la economía colonial y clave para sus operaciones militares en desierto abierto y remoto. Marruecos, que se presenta internacionalmente como un campeón en materia de energías renovables pese a que solo el 8% de su consumo total es limpio, está en proceso de instalar un gran proyecto energético en las tierras ocupadas del Sáhara Occidental. Es decir, el mantra de la energía renovable solo es posible manteniendo la ocupación. Y es Nareva, la empresa de energía eólica propiedad del holding Al-Mada (Antes SNI) perteneciente a la familia real marroquí, la propietaria de los grandes parques eólicos. Estos parques eólicos incluyen Tarfaya, con una capacidad instalada de 300 MW, y Aftissat, ubicado a 50 km al sur de la ciudad de Bojador ocupado, con una capacidad de 200 MW. También está el parque Foum El Oued, uno de los primeros parques eólicos puestos en marcha por Nareva cerca de El Aaiún con una capacidad para 50,6 MW.

En la construcción de parques eólicos participan varias empresas extranjeras, siendo las más importantes GE Renewable Energy, filial de la gigante General Electric, así como la británica Windhoist, la estatal italiana Enel y la germano-española Siemens Gamesa. Todos estos parques eólicos están gestionados por EEM (Energie Eolienne du Maroc), que a su vez pertenece a Nareva. Toda esta energía generada es utilizada por las industrias que saquean los recursos no renovables del territorio saharaui y brindan oportunidades de empleo atrayendo a más colonos de Marruecos. Además, fue Alcatel Submarine Networks, filial francesa de la multinacional Nokia, la que tendió los cables de telecomunicaciones desde Dajla ocupada hasta el fondo marino.

La electricidad producida también podría exportarse al extranjero, en particular a la Unión Europea, que la necesita con urgencia dada la incompetencia de los líderes europeos sujetos al dictado de Bruselas emitido desde Washington. Tanto Reino Unido como España y Francia apoyan a Marruecos en esta aventura de exportación de energía verde manchada de sangre saharaui. 

Refugiados saharauis observan un desfile militar en Tifariti. MOHAMED MESSARA / EFE

Producto de su invasión, Marruecos cuenta con el potencial solar del Sáhara Occidental. Para ello, están operativas dos plantas de energía solar fotovoltaica llamadas «Noor» con una capacidad combinada de 100 MW. Una con capacidad para 80 MW en la capital El Aaiún y otra de 20 MW en Bojador, que fueron construidas como parte de proyecto NOOR PV I, llevado a cabo por un consorcio liderado por ACWA Power (Arabia Saudita), en asociación con Shapoorji Palloni (India), Chint Group (China), Sterling & Wilson (India) y Astroenergy (filial de Chint Group).

El cemento también es crucial para la construcción, ya sea para uso gubernamental, militar o civil. Tan solo en El Aaiún ocupado están asentadas tres fábricas de cemento: La alemana Heidelberg Cement, la mayor productora de cemento alemán, clasificada como el 2º grupo cementero más grande, y ejerce su control sobre las empresas CIMAR (Ciments du Maroc) y CIMSUD (filial del grupo Anouar Invest). Esta última unidad tiene una capacidad de producción de 500.000 toneladas anuales y fue construida por otra empresa alemana, Thyssen Krupp. La multinacional franco-suiza Lafarge Holcim también líder en el mercado cementero mundial posee una unidad de trituración de 200.000 toneladas al año. El Clinker, sustancia que se usa para elaborar el cemento, procede de Portugal.

Agricultura y pesca: Los mercados más sólidos

Dajla, la antigua Villacisneros, es principal proveedor de productos del mar a nivel nacional e incluso en varios mercados extranjeros, incluida la UE. Los puertos de la capital administrativa El Aaiún y el de la capital económica, Dajla, están gestionados por la Société d’exploitation des ports SA (Marsa Maroc), que es propiedad del Májzen marroquí en un 60% y cotiza en la Bolsa de Valores de Casablanca.

Grandes cantidades de productos pesqueros se transportan en camiones cuya propiedad se oculta o encubre cuidadosamente en viajes de ida y vuelta entre los puertos de Dajla y El Aaiún hacia los puertos de Marruecos. Flotas enteras se utilizan para exportar fosfatos, arena, harina y aceite de pescado, así como pescado congelado y productos agrícolas. Hallamos por ejemplo la francesa CMA CGM, especializada en el transporte marítimo en contenedores con base en Marsella, que sirve en particular al puerto de Dajla y permite la exportación de pescado congelado a Europa.

El rey de Marruecos también ha intensificado la agricultura mediante la realización de concursos públicos destinados a atraer nuevos colonos para cultivar en las tierras saharauis. Marruecos es el primer exportador, fuera del continente europeo, que abastece de tomates saharauis al mercado de la Comunidad Europea. Así, los productos saharauis de hortalizas en general y tomates en particular exportados ilegalmente a la UE seguirán aumentado pese a la sentencia del TJUE que anulará los acuerdos UE-Marruecos por considerar que el Sáhara Occidental no pertenecía a Marruecos. La brecha ilegal de El Guerguerat en el sur de los territorios saharauis ocupados canaliza gran parte de las hortalizas saharauis en camiones a través del paso que conecta con Mauritania. Es igualmente importante señalar que la operatividad y libre tráfico de este paso fronterizo producto del expansionismo por la fuerza militar ha sido posible mediante la inexplicable complicidad de las autoridades mauritanas, que pese a que reconocen la República Saharaui, violan su integridad territorial con impunidad pasmosa en un acto que echa por tierra su supuesta neutralidad meramente declaratoria.

La brecha ilegal de El Guerguerat y sus implicaciones estratégicas

Geográficamente, Marruecos se encuentra aislado del África Occidental por sus dos rivales, Argelia al este, que mantiene cerrada sus fronteras compartidas, y la República Saharaui al sur, que mantiene ocupada militarmente, por lo que carece de ningún paso o conexión terrestre hacia dicha región. En el contexto de la ocupación, El Guerguerat era estratégica para los saharauis, hasta 2020, porque era la única salida al Atlántico y hacia la ciudad fantasma de La Güera, así como por la cercanía con la capital económica de Mauritania, Nuadibú. En tanto es así, la ilegal anexión marroquí con la posterior construcción de un nuevo muro y bases militares en El Guerguerat tiene un significado eminentemente económico; Otorga a Marruecos el anhelado acceso al mercado del CEDEAO del que ya forma parte su gran rival, Argelia, que sí comparte frontera natural con Mauritania y poseen ruta terrestre. Rabat es consciente de que el acceso al mercado del CEDEAO solo puede ser posible anexándose la brecha ilegal de El Guerguerat, paso fronterizo que conecta con Mauritania a través del punto PK-55, que se encuentra en el extremo sur de los territorios de la República Saharaui, por tanto es la única vía del territorio que le permitiría comercializar sus productos con los países del África Occidental y del Sahel, y competir así con las rutas argelino-mauritanas como Tinduf-Zuérat y Nuakchott-Uargla.

Se trata de la única carretera terrestre que conecta Marruecos a través de la República Saharaui y Mauritania con las profundidades del África Occidental, evitando además grandes costes en transportes marítimos al facilitar una ruta terrestre directa desde el puerto mediterráneo de Tánger hasta Dakar. Rabat logra sortear así su encapsulamiento geográfico por décadas y refuerza su ocupación del Sáhara Occidental al convertir la brecha de El Guerguerat en condición indispensable y razón de existencia de dicha ruta. Actualmente, del paso fronterizo ilegal de El Guerguerat depende gran parte del comercio UE-África ya que Marruecos es el principal socio comercial de la UE en la región norteafricana, además mantiene a Nuakchott dependiente de la ruta por la gran exportación de hortalizas, insumos de primera necesidad y material electrónico que recibe. En el mismo sentido, para mantener a Mauritania alejada de cualquier posicionamiento a favor de la República Saharaui, amenaza continuamente con invadir La Güera con la finalidad de construir un puerto marítimo que haga competencia al puerto de Nuadibú, ciudad mauritana portuaria de mayor actividad.

Economía marroquí y ruptura con la ocupación saharaui

¿Qué peso tiene Marruecos en el escenario mundial? Lo vemos reflejado en los microestados y monarquías del Golfo conservadoras que abrieron consulados en los territorios ocupados. Si en el mundo capitalista, la potencia y peso de los países se mide por su PIB, Marruecos, deficiente en recursos naturales, gran parte de su riqueza proviene del saqueo sistemático de los recursos naturales saharauis, y la otra parte de su «agricultura» norteña centrada en la producción de sustancias ilícitas y el consiguiente tráfico a escala mundial, en particular hacia Europa y Latinoamérica, el «turismo» sexual practicado a escala industrial en conocidos hoteles, el chantaje con la inmigración para la obtención de las subvenciones europeas que se le asignan desde décadas para, supuestamente, vigilar e impedir la entrada de inmigrantes en Europa, y que por alguna extraña razón no cesa.

Como se puede apreciar, para Marruecos es económicamente ineficiente hacer la guerra; El mantenimiento del statu quo en las regiones anexadas revierte en beneficios millonarios a los que es difícil renunciar voluntariamente, además mantiene tres cuartas partes de su ejército en la región que ocupa con los correspondientes gastos de transporte y mantenimiento, sus acciones se limitan a esporádicos ataque con drones diez veces más costosos que el objetivo atacado. Como mucho, se prevén algunas operaciones especiales puntuales para reforzar su presencia en el territorio y disuadir.

Los ingresos de Marruecos por la exportación de recursos naturales saharauis siguen constituyendo un importante superávit financiero que supera las necesidades de su ejército, asegura la compra de armamento y refuerza la maquinaria militar dirigida a la guerra contra el pueblo saharaui para consolidar la prolongación de sus actividades ilícitas y el posterior desgaste del Polisario, sin mencionar el enriquecimiento de sus generales que los mantiene distraídos de los golpes militares.

Habrá entonces que generar las condiciones favorables para la insostenibilidad del mantenimiento de su presencia militar a través de la generación de costes, poniendo de esta manera en jaque a su «economía de colonización», revertir la rentabilidad económica que ofrece la ocupación en la medida en que ésta se ha convertido en el núcleo esencial de su permanencia ilegal. El ELPS podrá cambiar las reglas del juego si golpea enclaves y emplazamientos cruciales de la columna vertebral económica como ya hizo durante la primera guerra.

El futuro de toda guerra es un tratado de paz, y el primero de las partes contendientes que hable de dicho tratado es el que está más exhausto de proseguir la guerra, bien porque el perjuicio es mayor aún saliendo victorioso, o bien por la insostenibilidad de la misma ante el elevado número de problemas que genera para los estados, muy en particular sobre su economía. Hassán II ya lo comprobó. En vista de la macabra burla diplomática y el más que justificado mutismo del régimen marroquí sobre un conflicto que tiene perdido y que no quiere remover demasiado, solamente una escalada bélica podrá hacerlo claudicar para que vuelva a mirar hacia su interior y reoriente sus energías hacia la construcción de su sueño de grandeza dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas.

Desconfianza y hartazgo hacia el liderazgo del POLISARIO debido a «conductas irresponsables y perjudiciales»

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Producto de una mezcla de indiferencia y hartazgo, la mayoría absoluta del pueblo saharaui, sobre todo la juventud, guardan una desconfianza total hacia el liderazgo debido a conductas irresponsables de parte de los líderes del Frente POLISARIO.


Opinión


Las razones y puntos de vista variaron y los intentos se repitieron, y cada vez que se frustran las esperanzas y se rompen los sueños, aparecen nuevas intenciones que no hacen sino fracasar por las mismas razones; mala praxis, errores de cálculo, planes improvisados y el mal desempeño de algunos responsables oportunistas que no escatiman en usar una lucha existencial para acaparar todo lo posible sin controles y sin escrúpulos religiosos ni morales, y en consecuencia poniendo trabas y apostando por el fracaso. Con el paso de los años, esta conducta impropia en la máxima dirección del movimiento de liberación saharaui (Frente POLISARIO) ha mermado considerablemente la unidad y es la culpable de la situación de desamparo y desesperanza reinantes, vaciando de contenido político e ideológico al grueso de la población: los jóvenes saharauis.

   Ciertamente, sin duda alguna podemos afirmar desgraciadamente que la mayoría de los jóvenes, sobre todo de las nuevas generaciones, tienen arraigado en su mente y sentido común una imagen de algunas de las razones que nos llevaron a lo que somos ahora, las más destacadas de las cuales son comportamientos inmaduros y mentalidades estrechas practicadas por las autoridades, que provocaron recelos entre las nuevas generaciones jóvenes para participar en asuntos públicos debilitando su sentido de patriotismo, forzando así a que se preocupen de sí mismos empujándoles a buscar por todos los medios sus propios intereses y el modo de ganarse la vida, renunciando así al rearme ideológico juvenil que caracterizó al movimiento de liberación saharaui.

  Desde finales del siglo XX y principios del XXI, generaciones de saharauis, a excepción de algunas, fueron desheredadas políticamente a causa de toda esa reticencia e indiferencia forzada hacia los asuntos públicos y su tendencia a la salvación individual. Producto de una mezcla de indiferencia y hartazgo, se produjo una pérdida de confianza hacia liderazgo debido a las conductas irresponsables de unos y otros, lo que contradice la imagen que debieran tener como marco ejemplar y modelo a seguir para ellos propio de un cuadro político que tiene la enorme responsabilidad de liberar a su país, mayor aún teniendo en cuenta el decisivo momento que atraviesa.

   No obstante, un pequeño balance histórico revela que ésta desviación revolucionaria, quizás espontánea e involuntaria, tuvo su pistoletazo de salida con el alto al fuego de 1991, que trajo consigo una confusión en las prioridades, feroces desavenencias internas y una nula conciencia y comprensión de la realidad por parte de ciudadano, especialmente del grupo de jóvenes, cuya pasividad en los asuntos públicos, el descuido de sus deberes y la aceptación del hecho consumado junto a una mentalidad materialista se fue acentuando en las pasadas décadas ante la falta de soluciones y oportunidades.

   No podemos esperar menos si tenemos a gran parte del liderazgo de la vieja guardia obsesionado con el poder, e incluso su disposición abierta a renunciar a todo por eso, y la indiferencia pasmosa por parte de algunos en cuanto a lograr o no metas ante el acomodo que ofrece el estancamiento del conflicto, exabruptos verbales de altos responsables que dan munición mediática al enemigo, difamaciones injustificadas y motivadas por un tribalismo recalcitrante, así como el surgimiento de conflictos de acusación y condena, especialmente el intento de algunos de desacreditar a los líderes históricos que lucharon y se sacrificaron al servicio de la causa nacional a causa de no saber separar facetas y olvidar que todos trabajan por el mismo objetivo.

   El efecto resultante de este vacío es el nacimiento de una mal encauzadahttps://ecsaharaui.com/08/2025/la-perpetuidad-imprudente-del-frente-polisario/ toma de conciencia por parte del sector juvenil, a tenor de algunas de las manifestaciones que han comenzado a resurgir nuevamente; como el espíritu de egoísmo aparejado a un intento de acortar la responsabilidad y encontrar soluciones a los diversos problemas del Estado saharaui anteponiendo el sagrado objetivo de la independencia por problemas de orden social. Dicha concienciación anómala tiene su combustible en el más puro individualismo, puesto que son legítimas preocupaciones que se les presentaban solo a ellos mismos, y lamentablemente la mayoría de ellos se movieron enérgicamente por sus propios intereses pretendiendo relevar a un segundo plano la lucha de la que emanan las demás luchas; la lucha por la soberanía e independencia de la República Saharaui. Mientras que otros se movieron por el deseo de llegar a posiciones determinadas aún si aquello supusiera la pérdida de toda dignidad y credibilidad. Hemos de admitir que la mala imagen proyectada por nuestros líderes ha calado en cierto sector juvenil que no repara en usar la lucha de su pueblo como trampolín profesional en un mundo donde todo es mercantilizado.

   Dejando a un lado el rol que recae en los jóvenes, se puede afirmar que todos estamos de acuerdo (cualesquiera que sean nuestras inclinaciones políticas y diferentes puntos de vista en la gestión del conflicto) en que en tales momentos la función y misión primordial de todo nuestro pueblo debe ser evitar resbalones y caídas en conflictos que agrieten nuestra unidad en esta etapa, de la que estamos absolutamente necesitados, aunque igualmente se teme que si la situación siga como se ha descrito anteriormente, lo que es un escenario bastante probable, el problema se expandirá y las diferencias se multiplicarán, creando el caldo de cultivo perfecto para la rebeldía y la desobediencia, que nos puede llevar a desviarnos del camino de la única lucha que solucionaría todos nuestros problemas, que es la lucha contra la ocupación marroquí, siendo la principal causa de nuestra indecible situación como pueblo. Y dadas las circunstancias políticas actuales que apuntan a una conspiración para imponer la autonomía marroquí en nuestro territorio, no estamos en condiciones de permitirnos luchas internas mientras estamos librando una guerra en todos los ámbitos contra nuestro enemigo común. La realidad reclama, con toda urgencia, tanto a líderes como a nuestra sociedad, unificar nuestro pensamiento y nuestros esfuerzos para enfrentar los nuevos desafíos existentes en una guerra asimétrica que se libra en un mundo cambiante, y que exige replantearse varios factores y ámbitos de lucha considerando la naturaleza de las múltiples amenazas en auge que se presentan en las ramas política, mediática, inteligencia y cibernética.

   Tampoco se trata aquí de desmerecer al liderazgo, los líderes de la primera generación o la generación fundadora, fueron quienes auspiciaron y protegieron el nacimiento de la segunda y tercera generación, y así de manera concatenada en el seno de nuestro movimiento de liberación y de nuestra organización política, por lo que, pese a todo siguen siendo importantes y necesarios por su experiencia, conocimiento de los entresijos del conflicto y cada una de las etapas que ha superado nuestro pueblo. Dicha característica debe motivarles a liderar la actual etapa marcada por la profusión de nuevas amenazas de diversa índole contra la causa nacional y una orientación política ausente, requerida por dos razones principales; lo primero porque esta labor, que recae exclusivamente en ellos, es una de sus responsabilidades históricas básicas. Y lo segundo porque la mayoría de los líderes actuales fueron producto del cumplimiento estricto de esta tarea. Por lo tanto todos los dirigentes deben estar de acuerdo en la necesidad del relevo de la juventud en esta sensible etapa de nuestra historia nacional, por su papel clave en la unidad del pueblo y en la construcción del estado.

    Para estar a la altura del desafío, serán necesarios mecanismos y leyes que garanticen la modernización y reforma del sistema político sobre la base de la cualificación, desempeño demostrado y objetivos logrados, rearme ideológico de la juventud a través de programas de sensibilización y fomentar su determinante participación política ya sea a través de cursos, seminarios y capacitación específica en el marco de una rehabilitación política. Permiténdoles así comprender la realidad de lo que está sucediendo, estar al tanto de los acontecimientos que nos rodean y de la actuación de nuestros responsables incluidos los altos cargos, así como comunicarse con aquellos jóvenes que reúnan las características o habilidades adecuadas y necesarias que posibiliten efectuar una acción influyente al servicio de los intereses del país en cualquiera de las ramas mencionadas anteriormente. No capitalizar la gran formación de jóvenes saharauis de la diáspora en las más variadas ramas supone renunciar a la vanguardia juvenil, un error de dimensiones bíblicas, como lo es pasar por alto aquellos que se han beneficiado de distintas becas y programas de intercambio internacionales promovidos por el gobierno saharaui, contradiciendo incluso la propia esencia de dichos acuerdos educativos.

   La concienciación política debe ser consensuada y enfatizada su importancia de que no se trata de meras sesiones culturales, manifestaciones esporádicas y acciones solidarias y humanitarias. Ésta debe ir más allá y conseguir acciones verdaderamente determinantes o que produzcan algún cambio político positivo.

   Por tanto, si nuestras intenciones y voluntad son sinceras en reformar, avanzar y partir con fuerza, debemos ser pastores y ovejas por igual, concordar en que se ha hecho necesario abordar con sabiduría, inteligencia y audacia la realidad, y tomar decisiones históricas y valientes a la altura de la etapa del regreso a la guerra. Exigir ceses y destituciones de responsables en los diversos órganos del movimiento y del estado saharaui siguiendo criterios de eficacia y eficiencia. El coraje para responsabilizarse de los errores cometidos, rendir cuentas y disculparse debidamente ante un pueblo digno y sufrido. Del mismo modo que la guerra ofrece a la comunidad internacional la oportunidad de redimir sus errores del pasado para con el Sáhara Occidental, gran parte del liderazgo saharaui debe considerar cesar antes de que sea demasiado tarde y se vuelva en su contra, allanando el camino a nuevos líderes adecuados y racionales, que velen por el interés nacional del pueblo saharaui por encima de todas las consideraciones como dicta la Constitución saharaui, y que constituyan un ejemplo para las nuevas generaciones de jóvenes y un orgullo para la sociedad en general. Todos los seguidores del conflicto esperan con ansias este relevo generacional que sin duda alguna genera muchas expectativas y cumple con una de las exigencias más sonadas: renovación de la imagen del Frente POLISARIO que ha quedado incrustada en el imaginario colectivo.

   Finalmente, debemos precisar que no hay receta mágica ni truco rápido para la liberación en ausencia de una voluntad sincera, firme y sólida de los líderes y el pueblo en su conjunto, especialmente las nuevas generaciones para acortar el camino hacia la victoria. Es importante recalcar que la voluntad, la constancia y la paciencia son elementos que pueden lograr lo anhelado, la culpa no está en lo que hayamos alcanzado, sino que seguimos moviéndonos, caminando al azar en un vacío mortalmente aburrido, es decir, la causa se mueve, pero no en la dirección correcta. Cambiar la situación comienza con cambiar las mentes de aquellos que han sido afligidas por la enfermedad del engaño compulsivo, la grandeza y ostentación, el sentimiento de superioridad por razones jerárquicas o tribalistas, y cada uno de nosotros debe pensar y actuar como ciudadano de un país militarmente ocupado y no como espectador.

XVI Congreso del POLISARIO, la gota que colmó el vaso

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El deterioro progresivo de su legitimidad está marcado por la ausencia de mecanismos de alternancia política, la centralización del poder en una élite dirigente históricamente establecida e intocable, así como una creciente desconexión entre el movimiento de liberación y sus bases sociales.


Opinión


Durante muchos, muchísimos años… más de tres décadas, los saharauis hemos tolerado, en silencio, y ejerciendo la máxima moderación y buena fe por el bien de nuestra causa, las erráticas decisiones y actitudes de nuestros dirigentes, pero hemos comprobado con decepción que no aprenden de sus errores. La dirección del Frente POLISARIO se encuentra en una situación tan compleja en la que implementar una línea de acción es imposible y anticipar las posibilidades futuras es irrealizable dada la incapacidad, desorientación, falta de voluntad y formación manifiesta de sus miembros atrincherados en sus cargos reconvertidos fatídicamente en medios de subsistencia.

   Si bien la situación actual es, en parte, el resultado de la colisión que se produce entre los dos vectores dominantes del conflicto: Derecho Internacional y Realpolitik, las acciones y decisiones del liderazgo del Frente POLISARIO, la vieja guardia, nos ha alejado más de la independencia y debilitado políticamente a niveles inertes.

   Con la confusa firma del alto el fuego en 1991 se cerró un ciclo y comenzó, a fuego lento, la crisis. Se cometieron tres errores estratégicos; El primero fue aceptar la propuesta de alto el fuego de un enemigo en un contexto enteramente favorable a los intereses del pueblo saharaui. El segundo fue admitir el referéndum como solución a una sangrienta ocupación militar, otorgándole a Marruecos un supuesto derecho de disputa ilegítimo. Y el tercero, el más lesivo de todos por sus consecuencias, fue no reiniciar legítimamente la lucha armada una vez transcurrido el plazo establecido para la realización del referéndum en 1992, ya que éste estaba vinculado al mantenimiento del alto el fuego. Marruecos y la ONU incumplieron sus compromisos con el pueblo saharaui y con la comunidad internacional, el Frente POLISARIO no retomó las armas, se resignó y se mantuvo advirtiendo a las partes en lo que fue tomado como una muestra de debilidad, dando inicio al estancamiento que perdura hasta la actualidad.

La perpetuidad imprudente del Frente POLISARIO

   Desde su fundación el 10 de mayo de 1973, el Frente POLISARIO, movimiento de liberación que gobierna la República Saharaui, jamás ha conocido una crisis institucional capaz de amenazar su autoridad e influencia como en la que anda imbuido estos últimos años, ni siquiera durante los peores años de plomo del régimen marroquí y sus sucesivos complots políticos minaron y comprometieron tanto el futuro y existencia del pueblo saharaui como lo está haciendo ahora su desastrosa gestión en todos los niveles y ámbitos. Cincuenta años después de su fundación, el Frente POLISARIO, con el mismo grupo de líderes aún pertrechados en el poder, está irreconocible y marchitado; toda credibilidad, poder de movilización, influencia, simpatía y calado político que algún día tuvo entre la sociedad saharaui y la comunidad internacional, la ha ido perdiendo estas últimas décadas como resultado de algunas de sus imprudentes prácticas que han ido petrificándose a medida que la alternancia en el poder era postergada infinitamente por aquellos que han hecho de una causa nacional su causa personal.

   Hoy día es un hecho afirmar, dolorosamente, que el Frente POLISARIO ha desperdiciado y renunciado a la mayoría de conquistas de las pasadas décadas pese a mantener en su dirección a los mismos líderes, ya septuagenarios, que paradójicamente tanto lucharon por su consecución. La ausencia de un programa político, una hoja de ruta clara, una estrategia política definida y la incapacidad para regenerarse ante el decisivo momento por el que atraviesa la causa nacional refuerzan esta perspectiva, evidenciando quienes son los verdaderos y conocidos culpables de la negligente situación.

XVI Congreso del POLISARIO, la gota que colmó el vaso:

   El XVI Congreso del Frente POLISARIO fue celebrado en Enero del 2023, el primero en el curso de la segunda guerra, por lo que fue hábilmente planteado en términos bélicos contra Marruecos y apelando a la unidad nacional. Pese a ello fueron muchos los saharauis que se sintieron políticamente huérfanos tras sus resultados. La hemeroteca de los Congresos del Frente POLISARIO evidencia un patrón que el liderazgo sigue, y es que se vale de una retórica nacionalista tóxica para, antes y durante el Congreso decir una cosa y, una vez superado el mismo, hacer otra radicalmente opuesta. Sin embargo, en éste último decimosexto congreso todos esperaban un ‘golpe en la mesa’ dadas las circunstancias reinantes. Nada más lejos de la realidad, la resignación, la decepción y la impotencia acumulada recorrieron cientos de hogares y jaimas saharauis, tanto en la diáspora como en los campamentos y en los TT.OO, puesto que se mantenían grandes expectativas por un cambio político real que había sido prometido por el Secretario General, pero como bien dice el dicho ‘’las promesas solo comprometen a quien se las cree’’.

   Una vez concluido y publicadas las listas, el cambio se convirtió en el quincuagésimo capítulo de la cadena de rotación de los mismos líderes de la vieja guardia, y por si fuera poco, supuso la resucitación de vestigios políticos de dudosa utilidad y menor legitimidad. Transcurridos dos años y medio desde su celebración, el resultado sobre el terreno es ínfimo.

   De entrada, ¿es el Congreso de un pueblo o el de un partido político? En el horizonte asoman dos inconvenientes; la periodicidad de su celebración y la anomalía democrática del sistema de elección.

   Lo de celebrarlo cada cuatro años no tiene sentido alguno, no debe equipararse una evaluación de las políticas y medidas públicas con unas elecciones presidenciales, por lo que frente a situaciones prolongadas de estancamiento, como es el caso del conflicto saharaui, sería recomendable y más eficiente fijar periodos de tiempo más cortos que permitan observar el grado de cumplimiento de un programa y, en caso necesario, salvaguardarse un margen de maniobra para reformar o revertir una política ineficaz, y el coraje para destituir al responsable por criterios de capacidad, competencia y resultados obtenidos.

   La anomalía democrática surge en la composición y el modo en el que son designados los miles congresistas que decidirán el (SN) Secretariado Nacional. El SN está formado la mayoría por defecto a razón de su cargo en el gobierno o por ser alto miembro del POLISARIO y una minoría es la elegida democráticamente. El elevado número de congresistas y su sistema de elección selectivo para optar a elegir al Secretariado Nacional produce un conflicto de intereses entre las aspiraciones del pueblo saharaui y los deseos de mantenerse en el poder de la vieja guardia, ya que el voto de los congresistas está condicionado primero por el ‘miedo corporativo’, y en segundo lugar por la carga tribal, en ese orden. De esta manera, el sistema garantiza que no haya ninguna reforma que le perjudique y blinda la perpetuidad en el poder. La repetición del mismo resultado una y otra vez en la mayoría de los Congresos con la vieja guardia revalidando el poder, demuestran que las demandas del pueblo saharaui basadas en la regeneración y revitalización son ignoradas también por los congresistas. Ni siquiera valoraron estas demandas ni tampoco los criterios del mérito, la capacidad y formación en el contexto de las necesidades que requiere el reinicio de la lucha armada.

   El movimiento de liberación saharaui ha quedado atrapado entre largos discursos y evaluaciones formales que no abordan la esencia de los desafíos a los que se enfrenta en un mundo cambiante caracterizado por la multiplicidad de los frentes y el auge de amenazas de diversa índole contra la causa nacional, y que exigen estar a la altura y adaptarse.

   Tras cincuenta años en el poder, la lamentable situación actual desvela que el liderazgo de la vieja guardia constituye el mayor adversario del progreso. Han mostrado una resistencia feroz a reformas largamente demandadas por la sociedad saharaui en su conjunto, oponiéndose a las más elementales normas de alternancia en el poder en detrimento de la causa nacional. Su permanencia indefinida en el poder pese a su ineficacia y al paso del tiempo, ha estimulado deserciones políticas y ha liquidado a largo plazo el ardor combativo y el espíritu revolucionario entre los saharauis, aún siendo un pueblo fuertemente concienciado con su causa. Se comprende pues que sea desalentador para cualquier ciudadano saharaui comprometerse con un movimiento de liberación nacional cuya dirigencia carece de iniciativa, constituye un factor de inestabilidad y estancamiento, está hundida en una crisis sin precedentes, carcomida de corrupción y con una nula voluntad por el cambio y la regeneración.

Factores de riesgo identificados:

  • Fragilidad institucional:

  La ausencia de reformas estructurales dentro del Frente POLISARIO ha desembocado en una parálisis decisional. El Secretariado Nacional, órgano supremo del poder político, opera bajo lógicas corporativas y no representativas ni democráticas, comprometiendo su legitimidad como órgano de dirección colectiva. La institucionalización y normalización de la vieja guardia como clase dirigente permanente ha impedido la renovación de puestos técnicos y políticos al enfrentarse a una feroz endogamia política.

  • Erosión del capital social:

   La falta de iniciativa, de resultados tangibles y de rendición de cuentas, sumada a promesas incumplidas de reforma tras cada Congreso, ha generado una desafección política generalizada, acentuando aún más el distanciamiento entre los dirigentes y los saharauis de los campamentos, de los territorios ocupados y de la diáspora. El agotamiento del tejido movilizador podría traducirse en más deserciones políticas, fuertes protestas internas y deterioro de la cohesión nacional.

  • Captura institucional:

   Es a toda luces indudable que la actual e inamovible configuración interna del Frente POLISARIO presenta indicios de captura institucional por parte de actores interesados en el mantenimiento del statu quo ya que de lo contrario perderían sus beneficios. Este fenómeno maligno limita la maniobrabilidad y adaptabilidad del movimiento de liberación saharaui frente a nuevas amenazas y vulnerabilidades geopolíticas, dificultando el desarrollo de una política de seguridad nacional efectiva y moderna.

  • Crisis de legitimidad:

   Si bien la firmeza legal de la causa nacional permanece intacta, la continuidad de una dirigencia obsoleta y desactualizada sin una hoja de ruta clara debilitará el reconocimiento político del Frente POLISARIO. Esta situación limita su capacidad de influencia ante organismos internacionales y multilaterales, amenazando con aislar diplomáticamente a la RASD frente a una narrativa marroquí mejor posicionada y más visible en foros internacionales.

La necesidad de una audaz revisión y reestructuración de la diplomacia del Frente POLISARIO

¿Hacia dónde va el Frente POLISARIO?

    Actualmente, ningún cargo del gobierno de Brahim Ghali encarna el espíritu del cambio y regeneración requerido por la sociedad saharaui ¿Debemos esperar que estos líderes de la vieja guardia hagan en los próximos años lo que no han hecho en los últimos treinta? Conocidos por todos, amados y odiados por otros, con sus errores y aciertos, se turnan en el poder de manera cíclica desde los últimos cincuenta años. Basta con echar un vistazo al Secretariado Nacional de la década de los noventa para darse cuenta de que siguen los mismos. Una simple comparación entre las carteras ministeriales de las legislaturas anteriores revela una sucesión de cargos entre ellos. ¿Qué aires de cambio puede ofrecer alguien que ya ha pasado por todos los ministerios o permanece atado a uno de ellos? A ojos de la opinión pública todos están ya políticamente quemados.

    En estos momentos, la dirigencia saharaui está urgentemente interpelada, a razón de su coraje, perseverancia y capacidad de resiliencia, a la espera de una oportunidad indemorable que le permita revertir una situación imperante altamente lesiva para el pueblo saharaui. Somos muchos, el pueblo saharaui en primer lugar, los que queremos comprobar que la entrega a la sagrada causa nacional, la responsabilidad política, la lealtad y generosidad del liderazgo del Frente POLISARIO hacia un pueblo castigado, siguen siendo los estimulantes y guía de su quehacer político, más concretamente de su Secretario General. Sencillamente éste pueblo no puede seguir permitiendo que alguien que tome decisiones ineficaces en su nombre no rinda cuentas ante la sociedad que representa.

   Nadie defiende que se mantenga esta situación de estancamiento. Todos pedimos cambios y reformas, y ese cambio debe apuntar de manera inapelable a la vieja guardia. La regeneración está garantizada al asentarse sobre dos pilares fundamentales; Una población predominantemente joven en edad de trabajar sobre la dependiente, y un elevado porcentaje de la misma que ha accedido a una formación profesional, lo que permite sostener una futura transición y sucesión política basada en los criterios de formación, capacidad y experiencia. Esta regeneración traería consigo la necesaria revitalización política y el rearme ideológico capaces de imprimir un nuevo rumbo al conflicto.

   De lo contrario, de continuar posponiendo esta serie de graves disfunciones y mantenerse en el poder, la legitimidad de estos líderes, ya debilitada, se verá cada vez más cuestionada y confrontada al constituir un factor de inestabilidad en la relación entre el Estado y la sociedad civil. Por lo que la pregunta que se plantea es saber cómo el liderazgo del Frente POLISARIO podrá imponer verdaderas conquistas políticas y/o militares cuando el medio gracias al cual ha tenido peso, el tejido social, y que puede utilizar en caso de necesidad, está descomponiéndose. La demografía fue esencial en todas nuestras batallas contra el enemigo. Perder esa baza significa desperdiciar la esencia de los logros, las armas de la causa y su combustible.

¿Por qué la República Árabe Saharaui no es miembro de las Naciones Unidas?

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Por Abdallah Bouna/ Analista politico mauritano


EDITORIAL


Una de las paradojas más extrañas del sistema internacional contemporáneo es que a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que se extiende sobre una superficie de 266.000 kilómetros cuadrados, se le sigue negando el puesto que le corresponde en las Naciones Unidas, mientras que docenas de países europeos, más pequeños en tamaño y población, gozan de pleno reconocimiento soberano y estatus en la comunidad internacional.

   El Sáhara Occidental, con su gran historia antigua y moderna, y la renovada lucha de su pueblo contra la ocupación marroquí durante medio siglo, y antes de eso la lucha contra el colonialismo español, hasta cuándo el hipócrita Occidente cerrará los ojos ante él y lo hará demasiado grande para ser visto.

   No es una cuestión de «derecho», «número» o «superficie», sino un espejo que refleja el desequilibrio de la justicia internacional cuando choca con los intereses de las viejas potencias coloniales.

El Sáhara Occidental es más grande que Gran Bretaña

   El Reino Unido, con su potencia nuclear y su asiento permanente en el Consejo de Seguridad, sólo tiene 243.610 km², menos que el Sáhara Occidental y equivalente al tamaño de la entidad sionista.

   La ironía es cruda: Un país más pequeño monopoliza el poder de veto en la institución más peligrosa de la ONU, mientras que todo un pueblo se ve privado de un escaño en la Asamblea General. ¿No es esto un signo de la disfuncional estructura del sistema internacional?

Países europeos más pequeños que un estado saharaui.

Europa está llena de «microestados»:

Mónaco (2 km²)

San Marino (61 km²)

Liechtenstein (160 km²)

Malta (316 km²)

Andorra (468 km²)

Luxemburgo (2.586 km²)

  Si sumamos países del tamaño de Eslovenia, Albania, Bélgica, Países Bajos, Suiza y Dinamarca (sin Groenlandia), el Sáhara Occidental los supera a todos en superficie.

  Ningún país europeo ha organizado marchas verdes o amarillas o de cualquier color para ocupar a sus vecinos más pequeños.

En el mundo árabe

  El Sáhara Occidental es más grande que seis países árabes juntos: Kuwait (18.000 km), EAU (83.000 km), Qatar (10.000 km), Líbano y Bahréin.

  Está poblado por más ciudadanos que los EAU, y tres veces más que Qatar.

La paradoja numérica y política

  La población de la República Saharaui, con más de 1,2 millones de habitantes, es varias veces superior a la población total de los microestados europeos. Sin embargo, se dice que los saharauis son «una minoría que no justifica un Estado». Argumentos endebles que cayeron ante la realidad cuando se dotó a países del tamaño de una «ciudad» de bandera, sede y soberanía absoluta.

Doble rasero europeo

   Europa, que ha reconocido Mónaco (2 km²) y San Marino (61 km²), da largas a la cuestión del Sáhara Occidental con débiles argumentos sobre la «estabilidad» y el «potencial». Como si la estabilidad no fuera cuestionable en los Balcanes cuando nació Kosovo y se desmanteló Yugoslavia, o el potencial no fuera mínimo cuando se reconoció a Malta o Liechtenstein.

   Aquí es donde aparece la verdadera cara: La cuestión no es el tamaño o la población, sino el veto francés, los cálculos de Madrid y París, la política de engaño en el Magreb y el norte de África, y el hecho de que el Sáhara Occidental siga siendo una zona abierta para el gas, el fosfato y las apuestas del Océano Atlántico.

Las riquezas y la profundidad estratégica del Sáhara Occidental

   Además de espacio, población e historia, el Sáhara Occidental posee un tesoro estratégico que lo convierte en uno de los territorios más valiosos de África:

  La mina de Bucraa: La mayor mina de fosfato del mundo, con unas reservas que superan los dos mil millones de toneladas, lo que representa una parte importante de las reservas mundiales.

  1.100 kilómetros de costa atlántica, uno de los caladeros pesqueros más ricos del mundo, que forma con Mauritania lo que se conoce como el «Triángulo de Oro.

   Enorme potencial de petróleo y gas en tierra y mar, confirmado por recientes estudios sísmicos, dentro de la misma extensión geológica que llevó a Mauritania y Senegal a descubrir gigantescos yacimientos de gas.

   El enorme potencial de las energías renovables (eólica y solar) hace que la región sea capaz de convertirse en un centro energético global.

   Estas riquezas no sólo dan al Sáhara Occidental los elementos de un Estado natural, sino que también lo convierten en un actor económico fundamental si las Naciones Unidas lo reconocen y le otorgan plena soberanía.

Comparación con la Palestina ocupada

  La paradoja no se detiene sólo en las fronteras de Europa. Palestina, que aún vive bajo ocupación sionista, es Estado observador en las Naciones Unidas desde 2012, a pesar de que su superficie no supera los 27.000 kilómetros cuadrados, casi diez veces menor que el Sáhara Occidental.

  Si el pueblo palestino, mientras está bajo ocupación directa, ha recibido un reconocimiento simbólico de su entidad política, entonces ¿con qué lógica se priva al pueblo saharaui del reconocimiento de su Estado, ya que posee un territorio más amplio, una legitimidad jurídica más clara y una organización regional que lo ha reconocido durante décadas (la Unión Africana)?

  Es un doble rasero expuesto, la lógica de la fuerza gobierna en lugar de la fuerza de la lógica, y los intereses de París y Madrid ¿Y sus aliados, con una doble visión y estándares y un error de juicio sobre la situación?

  El Sáhara Occidental es hoy un espejo de un orden internacional incapaz de cumplir sus pactos. La misma comunidad internacional quien dejó que Gaza pereciera y muriera de hambre, y es quien se prepara para un incendio mayor en el lado del sur de Europa. Cree que lo controlará, pero estos cálculos son completamente erróneos, como los de Gaza y Ucrania, con la diferencia.

  El infierno que se esconde bajo el volcán del desierto hará fluir lava en todas direcciones, a menos que el mundo preste atención a la importancia de hacer justicia al pueblo saharaui.

  Si las Naciones Unidas izaron las banderas de Mónaco, Andorra y San Marino, y si la Palestina ocupada recibió un reconocimiento simbólico, ¿con qué lógica el sistema internacional mantiene la bandera de la República Saharaui fuera del edificio de las Naciones Unidas en Nueva York?

Los saharauis se lo merecen.

La República Saharaui, actor clave en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo yihadista

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La República Saharaui (RASD) siempre ha sido responsable, en todos los aspectos, de cualquier deriva terrorista, y la educación contra todas las formas de extremismo es una prioridad en los campamentos de refugiados. Aún mejor, la República Saharaui está involucrada en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el extremismo violento.


Por Lehbib Abdelhay | Abuja (Nigeria)


Una delegación militar y de seguridad de la República Saharaui, encabezada por el Director Central de la Inspección en el ministerio de defensa saharaui, Mohamed Fadel Breika, participó en la reunión de jefes de Estado mayor de los países de la Unión Africana, que se inauguró el pasado miércoles en la capital de nigeriana, Abuja. En esa reunión, los titulares de Defensa abordaron, entre otras cosas, temas de seguridad en África y la lucha contra el terrorismo en el continente.

   Esa reunión preparó también el terreno para las reuniones extraordinarias sobre la seguridad en el continente africano. La primera de las cuales se celebrará próximamente sobre la lucha contra el terrorismo yihadista. Hay que destacar que los temas son de vital importancia para la República Saharaui, en primer lugar, antes que a otros Estados miembros de la Unión Africana, hay que recordar que una parte importante del pueblo saharaui vive como refugiados en el suroeste de Argelia desde la invasión marroquí del Sáhara Occidental en 1975. Y en segundo lugar, el pueblo de la República Saharaui está sometido, desde 1976, al terrorismo del Estado marroquí, que comete todo tipo de crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra y todo tipo; torturas, secuestros y violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el territorio.

   En lo relacionado con lucha contra el terrorismo, hay que destacar que Marruecos es una importante fuente de financiación para los grupos terroristas en el Sahel a través de la implicación de sus servicios de seguridad (Inteligencia exterior e interior) en la financiación de estos grupos a través de la resina de cannabis, de la que Marruecos es el mayor exportador y productor en el mundo, según consta en el último informe de la ONU y el Departamento de Estado de EE.UU sobre las sustancias estupefacientes. 

Cumbre de seguridad africana: el papel de la República Saharaui en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en el Magreb

La República Saharaui frente los desafíos de seguridad en la región

   Desde que estalló el conflicto en el Sahel en 2011, la RASD se adaptó rápidamente a la gestión de la seguridad en la región del Sahel, una zona plagada de terrorismo, narcotráfico e inmigración ilegal. Un rol que resulta ser de gran importancia a pesar de que sus acciones contra el narcoterror no se publican en los informes de los organismos internacionales.

El narcotráfico y el terrorismo yihadista, son las amenazas a las que se enfrenta la RASD y a toda la región

  Marruecos es una potencia regional muy importante. Sin embargo, esa nación contribuye enormemente, a través de su determinación de reclamar plazas de soberanía que pertenecen a otros Estados vecinos, creando con eso una especie de desestabilización regional y, por lo tanto, socava la seguridad de esta franja de África. Esta situación beneficia enormemente al Estado marroquí en el corto plazo, ya que implementa su política de ocupación que conocemos.

   Hay que salir de la retórica, que presenta a Marruecos como un estado socio ejemplar de Europa en el mantenimiento de la seguridad regional, en la lucha contra la inmigración, el contrabando, el narcotráfico y el terrorismo yihadista. Esta retórica diplomática bien engrasada la conocemos bien. Sabemos que se basa en intereses económicos y políticos.

  La cuestión de los desafíos de seguridad en el Sáhara Occidental es tanto más importante ya que el territorio está geográficamente cerca del norte de Mali, una región controlada por grupos armados que se financian, de alguna manera o otra, de la droga procedente de Marruecos.

Dicho esto, no hay duda de que la República Saharaui enfrenta los mismos riesgos de seguridad

   La sociedad saharaui, a diferencia de algunos países de la región, no ha producido muchos terroristas porque está protegida contra el extremismo religioso. Si el terrorismo en el Sahel no seduce a los jóvenes saharauis aún desilusionados, probablemente se deba a que, aunque forzados a vivir en el exilio durante 48 años, recibieron una educación de calidad y porque el Islam siempre ha sido en su lugar, un Islam moderado y progreso.

La República Saharaui, un actor clave en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico

   En principio, la República Saharaui, que está experimentando un conflicto de descolonización inacabada, está involucrada en la lucha contra los desafíos de seguridad que enfrenta la región y que la RASD desempeña un papel muy activo en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. La RASD trata de asumir su responsabilidad como actor regional. El gobierno saharaui está haciendo grandes esfuerzos para salvaguardar la región de la inseguridad. Sus esfuerzos a menudo son reconocidos y, a menudo, son valorados por la comunidad internacional, pero su efectividad es reconocida por los países vecinos. 

   A pesar de los medios limitados, las autoridades saharauis, a través de sus fuerzas de seguridad que conocen el campo y tienen una experiencia real, lideran una implacable lucha contra el narcotráfico, la inmigración ilegal y el terrorismo en África Occidental.

Las nuevas Rutas de las drogas en el Sahel y el Norte de África

«Hay que destacar que una de las principales amenazas a las que se enfrenta la RASD, es el tráfico de resina de cannabis, que proviene de Marruecos»

   Un tráfico que no podría haber prosperado sin la complicidad de las autoridades marroquíes ya que la región es un espacio hipermilitarizado, especialmente el territorio del Sáhara Occidental ocupado. La droga marroquí no podría haber cruzado el muro militar que divide el Sáhara Occidental y llegar con tanta facilidad a Mauritania y el Sahel sin la implicación directa de las autoridades marroquíes.

   El grupo terrorista Estado Islámico (ISSP), sus fundadores son del antiguo Movimiento para la Unicidad de la Yihad en África Occidental (MUYAO), que había convertido a los campamentos saharauis y Argelia en sus principales objetivos, encarna mejor esta evolución criminal. En su momento, muchos observadores afirman que la MUYAO fue una creación de laboratorio de las fuerzas de seguridad marroquíes. Sus primeros ataques terroristas, en 2011, fueron contra los campamentos saharauis y Argelia. 

El Compromiso de la República Saharaui

   A pesar de los esfuerzos liderados en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, hay que reconoce que las autoridades saharauis se enfrentan a muchos obstáculos. Obstáculos que impiden hacer su trabajo sobre el terreno; la falta de material, medios de transporte, capacidad de comunicación y un reconocimiento necesario que el gobierno saharaui no ha logrado conseguir hasta ahora.

   Todo eso no impidió que la RASD se embarca en una operación contra el crimen organizado, el terrorismo y el narcotráfico en la región. «Prorque es una lucha por la seguridad de todos. Estas amenazas son en gran medida transfronterizas», declaró una fuente de solidaridad saharaui a ECSAHARAUI. Cualquiera que sea el caso, el funcionario saharaui asegura que la República Saharaui continuará luchando contra estos flagelos para garantizar la estabilidad de la región.

«El terrorismo, el narcotráfico y la inmigración ilegal es un fenómeno internacional. Ninguna nación puede enfrentar estos desafíos sola. El concepto de seguridad nacional ha evolucionado» 

   En los últimos diez años, África occidental y el Sahel se han convertido en elementos importantes para la seguridad en el mundo, en primer lugar en Europa. De la misma manera, no es posible gestionar los desafíos de seguridad en el Sáhara Occidental sin tener en cuenta los desafíos de seguridad en África Occidental y el Sahel. El rol dañino que desempeña Marruecos en la región hace posible que se otorgue el estatus de observador a la RASD en todos los desafíos de seguridad. La participación de la República Saharaui en la lucha contra el narcoterrorismo y la inmigración ilegal es importante en la medida en que ya está haciendo un trabajo de gran importancia.

  El no reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) por parte de los países europeos no debe llevar a descuidar su papel en el mantenimiento de la seguridad regional, sino que, por el contrario, debe fortalecer su capacidad en esta área, de hecho son amenazas transfronterizas y una lucha por la seguridad de todos. No hay duda de que Marruecos, contrariamente a su retórica oficial, alimenta y agrava la inestabilidad regional. La Unión Europea considere a este país como un actor clave en la lucha contra el terrorismo. Marruecos no puede tomarse en serio el tema de la lucha contra la inmigración ilegal, en la medida en que a veces considera el fenómeno como una amenaza, a veces se resiste a combatirlo.

  Esta actitud ambivalente hace que las autoridades marroquíes utilizan la inmigración ilegal como un medio para presionar y chantajear a Europa. ¿Por qué? Se cree que la maniobra pretende, entre otras cosas, forzar a Bruselas a hacer la vista gorda sobre la ocupación ilegal del Sáhara Occidental. 

   El otro elemento que sostiene que Marruecos es un factor de inestabilidad proviene del hecho de que aboga abiertamente por una política expansionista. La monarquía marroquí siempre tiene vistas en los territorios de los países vecinos. Esto además del hecho de que ya está ocupando ilegalmente un territorio que no es el suyo, el Sáhara Occidental, reivindica parte de Argelia, Mauritania, las Islas Canarias y varias ciudades españolas en el norte de África.

Cumbre de seguridad africana: el papel de la República Saharaui en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en el Magreb

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El rol dañino que desempeña Marruecos en la región hace posible que se otorgue el estatus de observador a la RASD en todos los desafíos de seguridad

Por Lehbib Abdelhay | Abuja

Concluyó en Abuja, la capital de Nigeria, el jueves 28 de agosto, una importante cumbre de jefes de Estado africanos, un acontecimiento histórico y el primero de su tipo que tuvo lugar en suelo africano a tan alto nivel. El principal objetivo de la reunión era forjar una cooperación más estrecha para hacer frente a los crecientes desafíos de seguridad y promover la estabilidad en todo el continente. La República Saharaui estuvo presente en esta cita, invitada por Nigeria.

Las nuevas Rutas de las drogas en el Sahel y el Norte de África

La agenda de la cumbre se ha centrado en cuatro pilares estratégicos:

– Elaboración de estrategias colectivas: los participantes trabajaron en la creación de planes conjuntos para mejorar la seguridad regional.

– Respuestas cooperativas: la reunión ha fortalecido la colaboración entre las fuerzas armadas africanas para una gestión más eficaz de las crisis de paz y seguridad.

– El papel del sector privado: se ha hecho hincapié en el potencial del sector privado en el apoyo y el fortalecimiento de la capacidad de defensa de los países africanos.

– Soluciones internas: discutieron cómo desarrollar enfoques propios para combatir el terrorismo, la seguridad cibernética y las amenazas de la cibera guerra.

   Un punto destacado importante fue la participación de empresas militares africanas, que tuvieron la oportunidad de exhibir armas y equipos de defensa fabricadas localmente, demostrando un compromiso creciente con la autosuficiencia productiva en el sector de la defensa. En este conglomerado está el rol necesario que desempeñ el Polisario, en la lucha por la paz, la seguridad y el bienestar de los pueblos africanos.

   La República Saharaui participó en esta cumbre con una delegación encabezada por el Director Central de la Inspección, Mohamed Fadel Breika. Durante el evento, el representante de la Defensa Saharaui expresó su gratitud por la invitación, destacando la importancia de la cumbre para la seguridad regional. La delegación saharaui también ha llevado a cabo varias reuniones bilaterales con los jefes de Estado mayor de varios países africanos, con un esfuerzo por fortalecer la cooperación en materia de seguridad y defensa común.


«La cumbre es un paso fundamental hacia una África más segura y más estable, donde los países están abordando los desafíos unidos y con soluciones que surgen del propio continente»


   La República Saharaui (RASD) siempre ha sido responsable, en todos los aspectos, de cualquier deriva terrorista, y la educación contra todas las formas de terrorismo es una prioridad en los campamentos de refugiados, donde gobierna y gestiona los asuntos de más de 190.000 refugiados. Aún mejor, la RASD está involucrada en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y el extremismo violento.

   En lo relacionado con lucha contra el terrorismo, hay que destacar que Marruecos es una importante fuente de financiación para los grupos terroristas en el Sahel a través de la implicación de sus servicios de seguridad (Inteligencia) en la financiación de estos grupos a través de la droga, de la que Marruecos es el mayor exportador y productor en el mundo, según consta en el último informe de la ONU y el Departamento de Estado de EE.UU sobre las sustancias estupefacientes.

El 15% de la financiación de los grupos terroristas en el Sahel proviene de la droga procedente de Marruecos

La República Saharaui frente los desafíos de seguridad en la región

   Desde que estalló el conflicto en el Sahel en 2011, la RASD se adaptó rápidamente a la gestión de la seguridad en la región del Sahel, una zona plagada de terrorismo, narcotráfico e inmigración ilegal. Un rol que resulta ser de gran importancia a pesar de que sus acciones contra el narcoterror no se publican en los informes de los organismos internacionales.

El narcotráfico y el terrorismo yihadista, son las amenazas a las que se enfrenta la RASD y a toda la región

   Marruecos es una potencia regional muy importante. Sin embargo, contribuye enormemente, a través de su determinación de reclamar los territorios que pertenecen a otros Estados vecinos, creando con eso una especie de desestabilización regional y, por lo tanto, socava la seguridad de esta franja de África. Esta situación beneficia enormemente al Estado marroquí en el corto plazo, ya que implementa su política de ocupación que conocemos.

   Hay que salir de la retórica, que presenta a Marruecos como un estado socio ejemplar de Occidente en el mantenimiento de la seguridad regional, en la lucha contra la inmigración, el contrabando, el narcotráfico y el terrorismo yihadista. Esta retórica diplomática bien engrasada la conocemos bien. Sabemos que se basa en intereses económicos y políticos.

   La cuestión de los desafíos de seguridad en el Sáhara Occidental es tanto más importante ya que el territorio está geográficamente cerca del norte de Mali, una región controlada por grupos armados y terroristas que se financian, de alguna manera o otra, de la droga procedente de Marruecos.

A Rima Hassan: cinco verdades incómodas que igualan —sí— la ocupación de Palestina y la del Sáhara Occidental

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En una polémica entrevista publicada hoy por El Independiente y firmada por Francisco Carrión, la eurodiputada de La Francia Insumisa, Rima Hassan, de origen palestino, declara: “No puedo aceptar que se diga que lo que vive el pueblo palestino es exactamente lo mismo que vive el pueblo saharaui”. Sus palabras han causado indignación en el movimiento de solidaridad con el Sáhara Occidental, tanto por minimizar los paralelismos entre dos ocupaciones coloniales, como por repetir de forma acrítica argumentos de propaganda marroquí.

    En sus declaraciones, Hassan añade que “la Corte Internacional de Justicia reconoce que existían vínculos históricos, culturales y jurídicos con Marruecos, lo que no ocurre con los palestinos y los israelíes”. Este es, sin duda, el punto más grave y engañoso de la entrevista.

   La Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia del 16 de octubre de 1975 examinó si existían lazos de soberanía entre Marruecos y el Sáhara Occidental en el momento de la colonización española. La conclusión fue categórica: no existían vínculos de soberanía territorial que pudieran modificar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

   La CIJ reconoció únicamente “ciertas formas de lealtad” de algunas tribus saharauis hacia el sultán de Marruecos, de carácter religioso o personal, pero nunca de soberanía política ni territorial. Por eso, en su párrafo final, la Corte subrayó que esos vínculos no afectaban en nada al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, un principio consagrado por la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU.

¿Por qué los decoloniales como el PIR callan sobre la colonización del Sáhara Occidental?

   La prueba es que, inmediatamente después de ese dictamen, la Asamblea General aprobó la Resolución 3458B (1975), que reafirmó el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro sin reconocer ninguna soberanía marroquí. Marruecos, incapaz de aceptar este veredicto, respondió con la invasión militar y la llamada “Marcha Verde”, en flagrante violación del derecho internacional.

   Utilizar hoy ese dictamen como hace Rima Hassan para justificar la ocupación es una falsificación. La CIJ nunca avaló la anexión marroquí; al contrario, la deslegitimó. Y aquí la comparación con Palestina se hace aún más clara: en ambos casos, se trata de pueblos sometidos a una ocupación militar ilegal, avalada únicamente por la fuerza y la complicidad de potencias extranjeras, nunca por el derecho.

A la objeción de Rima Hassan, punto por punto

   Cuando una representante pública afirma que “no puede aceptar” que Palestina y el Sáhara Occidental vivan lo mismo, conviene responder con hechos, derecho internacional y memoria. Esta réplica no busca una polémica estéril, sino desmontar, con rigor y sin rodeos, las coartadas que blanquean una ocupación y relativizan la otra. Porque sí: ambas son ocupaciones coloniales que niegan el derecho a la autodeterminación, implantan colonos, reprimen a la población originaria y se sostienen sobre la complicidad internacional.

“No es lo mismo.”

    Nadie dice que lo sea en la escala del horror ni en la forma concreta de la violencia. Lo que decimos es que la estructura jurídica y política es la misma: ocupación, colonización, negación de la autodeterminación, represión y expolio con cobertura internacional. Esa matriz común es lo que hace comparables ambos casos.

“La CIJ reconoció vínculos con Marruecos.”

    La CIJ no reconoció soberanía marroquí. Dijo lo contrario: que no había lazos de soberanía y que cualquier vínculo tribal no afecta al derecho del pueblo saharaui a decidir libremente. Repetir el mantra de los “lazos” sin la cláusula esencial es desinformar.

“Es un conflicto regional.”

    Es un caso de descolonización, no una pelea entre Argel y Rabat. Ese etiquetado sirve para diluir responsabilidades y sacar al pueblo saharaui —el único titular del derecho— de la ecuación. En Palestina, ¿aceptaría usted que lo llamaran “conflicto regional” entre Israel y sus vecinos para relativizar el derecho palestino?

“Hacen falta negociaciones.”

    Desde luego. Pero con quien corresponde: con el pueblo saharaui, a través de su representante reconocido por la ONU, el Frente Polisario, y con garantías para que el resultado no eluda la autodeterminación. Negociar sin ese anclaje jurídico equivaldría a legitimar la anexión.

Por qué importa decir “sí, se parecen”

    Porque los argumentos que niegan la similitud debilitan ambas causas. Si se admite que en Palestina hay ocupación colonial y derecho a la autodeterminación, pero se relativiza lo mismo en el Sáhara, se está aceptando un doble rasero que las potencias conocen y explotan. Y viceversa: si se tolera el expolio saharaui, se normaliza la impunidad que también mata en Gaza.

    La solidaridad no es un buffet libre. No se elige la causa con mejor hashtag ni la que genera más coste político al adversario doméstico. Se defiende el derecho internacional para todos: para Palestina y para el Sáhara Occidental.

   A quienes militan por Palestina en Europa: no regalen a Rabat el argumento de que el Sáhara es “otra cosa”. A los partidos que se dicen de izquierdas: coherencia; no hay anticolonialismo a la carta. Y a las y los responsables que temen perder votos si dicen la verdad: el derecho internacional no se negocia.

    Señora Hassan, usted sabe —porque su propia causa lo enseña— que un pueblo no desaparece por decreto. El saharaui tampoco. No pedimos que “elija bando” entre Marruecos y Argelia; pedimos que elija el derecho. Y el derecho dice que Palestina y el Sáhara Occidental están bajo ocupación y que sólo la autodeterminación real, no un eufemismo, puede cerrar estas heridas.

ANEXO: Cinco coincidencias entre Palestina y el Sáhara Occidental

  1. Ocupación y desposesión colonial. Tanto Palestina como el Sáhara Occidental son territorios reconocidos por la ONU como pendientes de descolonización. En ambos casos, la potencia ocupante (Israel en Palestina, Marruecos en el Sáhara) impone su presencia por la fuerza, despojando al pueblo autóctono de sus tierras y recursos.

  2. Colonización demográfica. En Palestina, asentamientos ilegales multiplicados en Cisjordania; en el Sáhara Occidental, la política planificada de Marruecos para trasladar cientos de miles de colonos al territorio ocupado. En ambos escenarios, el objetivo es alterar la composición demográfica y hacer inviable la autodeterminación.

  3. Represión sistemática. Arrestos arbitrarios, tortura, desapariciones forzadas, juicios amañados. La lista de abusos es idéntica. Desde Sultana Khaya hasta Ahed Tamimi, los ocupantes criminalizan la resistencia y tratan de quebrar la dignidad de quienes defienden su derecho.

  4. Expolio de recursos naturales. En Palestina, el agua y la tierra fértil son apropiadas por Israel; en el Sáhara Occidental, Marruecos saquea fosfatos, pesca y arena en violación de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En ambos casos, las potencias extranjeras se benefician de la ocupación a costa de los pueblos colonizados.

  5. Complicidad internacional. Israel cuenta con el respaldo de Estados Unidos y de la UE, mientras que Marruecos recibe la protección de Francia, España y también de Washington. La hipocresía es evidente: se condena la ocupación en un caso, pero se tolera y hasta se legitima en el otro.

Un mismo combate contra la impunidad

   Al final, lo que une a Palestina y al Sáhara Occidental es la lucha contra el colonialismo y la impunidad. Pretender diferenciarlos para rebajar la legitimidad de los saharauis es un error político y moral. Ambos pueblos sufren una ocupación ilegal, ambos han sido despojados de su derecho a la autodeterminación, ambos resisten frente a una maquinaria de represión y de expolio avalada por el silencio cómplice de Europa.

   La comparación no divide: fortalece la causa común de quienes luchan contra la ocupación. Porque como recordaba Nelson Mandela: “Nuestra libertad está incompleta sin la libertad del pueblo palestino”. Y bien podemos añadir hoy: la libertad de Palestina también está incompleta sin la libertad del Sáhara Occidental.

Vía: «NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL»

Argelia se enfrenta hoy en Francia a tres lobbies: los nostálgicos de la “Argelia francesa”, los pro-israelíes y los pro-marroquíes

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Por Riyad Hamadi – TSA

Argelia se enfrenta hoy en Francia a una alianza estratégica conformada por tres poderosos lobbies: los nostálgicos de la “Argelia francesa”, los pro-israelíes y los pro-marroquíes.

   Tras una pausa veraniega, la campaña antiargelina se ha reactivado esta semana en Francia con la vuelta de los medios y de la clase política. Las cadenas del grupo Bolloré han retomado la ofensiva con las mismas temáticas —inmigración argelina, Boualem Sansal, etc.— y con un objetivo claro: provocar una ruptura entre Francia y Argelia.

  En los dos últimos años, el discurso antiargelino ha alcanzado un nivel de virulencia pocas veces visto. Lo que antes se limitaba a ataques de la extrema derecha en torno a la inmigración, ha adquirido una amplitud inédita desde la crisis franco-argelina de julio de 2024.

    La escalada se intensificó con la llegada de Bruno Retailleau al Ministerio del Interior en septiembre de 2023. Ambicioso y con aspiraciones presidenciales, Retailleau ha convertido el “dossier argelino” en trampolín político, multiplicando ataques contra Argel. En este marco, ha sido apoyado por la derecha, la extrema derecha y una parte de Renaissance, el partido de Emmanuel Macron. Un parlamentario franco-argelino lo resume así: «Para existir políticamente en Francia, hay que atacar a Argelia y a los musulmanes».

    El trasfondo es el deterioro acelerado de las relaciones entre París y Argel, especialmente después de que Macron reconociera en julio de 2024 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Otros episodios lo agravaron: la detención en Argel del escritor de extrema derecha Boualem Sansal en noviembre de 2024, la expulsión de diplomáticos, la detención en Francia de un agente consular argelino y el caso de varios influencers, entre ellos Amir DZ.

   Retailleau ha encontrado terreno fértil en un contexto de fragilidad política de Macron —marcado por derrotas electorales, crisis económica y popularidad en caída—, y no duda en utilizar el viejo argumento del supuesto rechazo de Argel a readmitir a sus nacionales con orden de expulsión (OQTF), aunque los datos oficiales lo desmientan. Para contentar a la extrema derecha, insiste en que Argelia pretende “humillar” a Francia, alimentando un discurso que conecta con los nostálgicos de la Argelia colonial.

   Los medios de la galaxia Bolloré amplifican este relato, ofreciendo tribunas a figuras hostiles a Argelia. «Hoy quienes odian a Argelia hablan a cara descubierta, los medios les han abierto las puertas», señala un especialista franco-argelino.

   La ofensiva ha desbordado ya lo bilateral. La hostilidad hacia Argelia converge con los intereses de los lobbies pro-israelíes y pro-marroquíes. Según analistas, estos buscan influir en la posición argelina sobre Palestina y aislarla internacionalmente. La guerra en Gaza desde octubre de 2023 ha reforzado esa ofensiva: medios y comentaristas hostiles justifican las operaciones israelíes y, por efecto reflejo, atacan a Argelia por su apoyo histórico a Palestina.

   La deriva llega a extremos. Olivier Pardot, abogado de Netanyahu y de Éric Zemmour, llegó a declarar: «Argelia es el Irán del Magreb, hay que combatirla todos los días, hay que hacerla caer». Al mismo tiempo, alabó a Marruecos y defendió abiertamente la “marroquinidad” del Sáhara Occidental, confirmando la convergencia entre extrema derecha francesa, redes pro-marroquíes y pro-israelíes.

   No solo Argelia sufre este acoso: Sudáfrica, que ha llevado a Netanyahu ante la Corte Penal Internacional, también es objeto de represalias. Lo mismo ocurre con otros Estados africanos solidarios con Palestina y con el Sáhara Occidental.

   Lejos de ser coyuntural, la campaña antiargelina responde a la unión de varios intereses: la extrema derecha francesa que instrumentaliza la inmigración, los medios afines al sionismo, los nostálgicos de la Argelia colonial y el lobby pro-marroquí decidido a debilitar a Argel.

   Paradójicamente, esta convergencia hostil confirma el peso estratégico de Argelia. Como resume un especialista: «Es una batalla entre colonialistas y anticolonialistas».