Negociaciones entre el POLISARIO y Marruecos ¿nuevo capítulo para el Sáhara Occidental?
Madrid, 16 de noviembre de 2025 — El conflicto del Sáhara Occidental, enquistado desde hace décadas entre Marruecos y el Frente Polisario, podría estar entrando en una fase delicada de negociación diplomática, impulsada por la administración de Donald Trump.
Resolución 2797/2025: Cabeceras de prensa ¿Vestidas de amarillo?
Un ministro saharaui que pidió mantener su identidad en el anonimato, señaló que el movimiento espera una visita o invitación del enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, antes de iniciar negociaciones directas con Marruecos en relación con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada a finales de octubre.
Según la misma fuente, la resolución insiste en avanzar hacia una solución política “realista, duradera y mutuamente aceptable”, que garantice el derecho a la autodeterminación, manteniendo sobre la mesa tanto la propuesta de autonomía presentada por Rabat como la necesidad de asegurar la materialización del derecho a decidir del pueblo saharaui, además de abrir la puerta a otras fórmulas compatibles con el espíritu del texto de dicho resolución.
El interlocutor indicó que el Frente Polisario ya presentó el pasado 20 de octubre una propuesta detallada que recoge su visión de una solución definitiva, y que espera ahora la respuesta marroquí o la presentación de una contrapropuesta que permita reactivar el proceso político actualmente paralizado.
El diplomático saharaui añadió que el Frente POLISARIO muestra plena disposición para participar en negociaciones “serias y directas” bajo supervisión de Naciones Unidas, una vez que De Mistura concluya sus consultas con las partes implicadas.
Por otra parte, según fuentes diplomáticas exclusivas, las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario comenzarán a mediados de enero de 2026, con el objetivo de reanudar las negociaciones sobre el territorio de Sahara Occidental, estancadas desde 2018. La misma fuente añade que ya se han lanzado las consultas entre las partes.
Un respaldo clave de la ONU que redefine el escenario
El pasado 31 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que respalda el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación de acuerdo con la carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Sin embargo; en la resolución 2797, los miembros del Consejo hacen hincapié en la propuesta que propugna Marruecos para la antigua colonia española como una buena base para retomar las negociaciones.
El voto del 31 de octubre —con 11 apoyos y 3 abstenciones— renueva también el mandato de la misión de de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental, la MINURSO. Para Marruecos, este resultado es una victoria diplomática. El rey Mohamed VI calificó la resolución como un “cambio histórico” y pidió al pueblo saharaui aprovechar esta oportunidad para el acercamiento.
La posición del Frente Polisario: voluntad de dialogar
Aunque el Polisario ha expresado su disposición a negociar, su respuesta ha sido cautelosa y crítica con lo que considera planteamientos que podrían legitimar la ocupación marroquí. En un comunicado, el Frente Polisario ha señalado que no participará en procesos basados en “propuestas” que, a su juicio, implican reconocer una ocupación ilegal del Sáhara Occidental.
Aun así, ha recordado que el pasado 20 de octubre envió al secretario general de la ONU, António Guterres, una versión ampliada de su propuesta de 2007, como señal de su compromiso con una “paz justa y duradera” y con la autodeterminación saharaui.
El presidente, Brahim Gali, ha enviado una carta en la que plantea negociaciones “directas y serias” con Marruecos bajo los auspicios de Naciones Unidas, sin condiciones previas, y habla de celebrar un referéndum supervisado por la ONU y la Unión Africana. El Frente Polisario recalca que las negociaciones deben enmarcarse en el derecho internacional y respetar el derecho inalienable del pueblo saharaui a su autodeterminación.
El papel de Argelia, Trump y Macron
Argelia ha instado con firmeza ante la ONU a reanudar las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario “sin condiciones previas y de buena fe”. El ministro de Exteriores argelino, Ahmed Attaf, ha afirmado que esta vía es esencial para completar un proceso de descolonización que garantice al pueblo saharaui su derecho a la autodeterminación y soberanía.
A pesar del respaldo Occidental al plan marroquí, el horizonte sigue siendo incierto; Francia y Trump optan por violar el derecho internacional. La negativa de los saharauis a participar en negociaciones que consideran desventajosas para su causa genera dudas sobre hasta dónde puede llegar este nuevo impulso diplomático de la administración Trump.
¿Hacia una nueva era de diálogo?
Aunque no se puede afirmar que haya un acuerdo inmediato en el horizonte, los recientes acontecimientos subrayan una dinámica renovada de diplomacia internacional. La última resolución de la ONU abre una ventana para el diálogo; aunque Marruecos condiciona su participación a garantías firmes de que las negociaciones debe basarse de su plan de ocupación (propuesta de autonomía).
Para que estas posibles negociaciones prosperen, será fundamental que las partes logren un marco de confianza, apoyado por actores externos clave y por la comunidad internacional. Solo así podría iniciarse un capítulo más estable en el conflicto del Sáhara Occidental.
Trump ordena el retiro de decenas de embajadores de EE. UU. en África, Asia, Europa y América
Madrid (ECS). — La administración de Donald Trump restituyó a decenas de embajadores y jefes de misión diplomáticas de puestos clave en distintos continentes como parte de una reorganización de la política exterior en el curso de su segundo mandato. La decisión implica a embajadores en África, Asia, Europa del Este, Medio Oriente y América Central y del Sur, según el Departamento de Estado.
Fuentes diplomáticas anunciaron que la embajadora de Estados Unidos en Argelia, Elizabeth Moore Aubin, dejará próximamente su cargo, en el marco de la decisión del presidente Trump de llevar a cabo amplios cambios en las misiones diplomáticas de Estados Unidos en el extranjero.
Según la agencia Associated Press, estas decisiones afectan a 29 embajadores y altos diplomáticos, todos ellos nombrados durante el mandato del expresidente Joe Biden.
La agencia explicó que estos cambios buscan designar a funcionarios considerados “plenamente comprometidos con las prioridades de la política de ‘Estados Unidos primero’ impulsada por el presidente Trump.
La decisión de cambiar embajadores afecta a 15 países africanos, entre ellos Argelia. Los países afectados por estas modificaciones repentinas son: Argelia, Egipto, Burundi, Camerún, Cabo Verde, Gabón, Costa de Marfil, Madagascar, Mauricio, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Somalia y Uganda.
La administración del presidente Trump llamará a cerca de 30 diplomáticos para que abandonen sus cargos como embajadores y otros puestos de alto nivel en las embajadas, en una medida destinada a redefinir la postura diplomática de Estados Unidos en el exterior con funcionarios considerados plenamente alineados con la visión de “Estados Unidos primero” promovida por Trump.
En consecuencia, se nombrará a un nuevo embajador en Argelia, cuyos principales dosieres incluirán las inversiones en el sector energético, el conflicto del Sáhara Occidental y el futuro de las relaciones entre Argelia y Marruecos, además de la situación de seguridad en la región del Sahel.
El Polisario rechaza ante la ONU el plan marroquí y alerta de un precedente grave en el Sáhara Occidental
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El Frente Polisario denuncia definitivamente ante ONU que el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental no puede ser base de una solución justa y duradera
ECS | Nueva York
El Frente Polisario ha vuelto a expresar ante Naciones Unidas su rechazo frontal a la iniciativa de autonomía promovida por Marruecos para el Sáhara Occidental, al considerar que dicha propuesta es incompatible con una solución equitativa y duradera. En una carta dirigida al Consejo de Seguridad, la organización saharaui acusa a Rabat de manipular el contenido de la más reciente resolución de la ONU que renueva el mandato de la MINURSO.
El representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, Sidi Omar, trasladó estas preocupaciones al presidente de turno del Consejo de Seguridad, el diplomático esloveno Samuel Žbogar, denunciando lo que calificó como un “intento desesperado” de Marruecos por confundir a los Estados miembros al vincular la resolución con su proyecto de autonomía territorial.
Según expone la misiva, el texto aprobado por el Consejo de Seguridad no avala en ningún momento una supuesta soberanía marroquí sobre el territorio saharaui. Omar recuerda que varios países, entre ellos Eslovenia, subrayaron expresamente este aspecto durante sus explicaciones de voto, dejando claro que la resolución no altera el estatus internacional del Sáhara Occidental.
El diplomático saharaui insiste además en que las decisiones del Consejo de Seguridad no pueden contradecir los principios fundacionales de la Carta de las Naciones Unidas ni las posiciones históricas de los órganos competentes de la organización internacional en materia de descolonización.
En este sentido, Omar recuerda que desde 1963 el Sáhara Occidental figura en la lista de territorios no autónomos y que la Asamblea General lo ha abordado sistemáticamente como un caso pendiente de descolonización. Dicho enfoque, añade, reafirma el derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro, incluida la opción de la independencia, conforme a la Resolución 1514 (XV) y otras disposiciones internacionales.
Asimismo, hace referencia a la opinión consultiva emitida en 1975 por la Corte Internacional de Justicia, que concluyó que no existían vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental. A su juicio, esta conclusión sigue plenamente vigente y desmonta cualquier intento de presentar la iniciativa marroquí como el único marco posible de negociación.
Omar recalca que Marruecos no ejerce soberanía ni jurisdicción administrativa legítima sobre el territorio y recuerda que diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU, especialmente las de 1979 y 1980, califican a Rabat como potencia ocupante.
Desde esta perspectiva, el representante del Polisario sostiene que Marruecos carece de base legal para otorgar un estatuto de autonomía o cualquier fórmula territorial sin vulnerar el estatus internacional del Sáhara Occidental. A su entender, el plan marroquí predetermina el resultado del proceso y elimina alternativas fundamentales, lo que supone una negación del derecho a la libre determinación.
“El problema central —advierte— es que esta propuesta excluye la independencia, que no solo es una aspiración legítima del pueblo saharaui, sino también una opción contemplada expresamente en resoluciones de Naciones Unidas”. Permitir que Marruecos decida unilateralmente equivaldría, añade, a sustituir la voluntad del pueblo saharaui por la del Estado ocupante.
Un proyecto considerado “altamente peligroso”
El Frente Polisario califica la iniciativa de Rabat como “extremadamente peligrosa”, al considerar que premiaría el uso ilegal de la fuerza y la ocupación del territorio, en abierta contradicción con la Carta de la ONU y el Acta Constitutiva de la Unión Africana. Omar advierte de que aceptar este enfoque sentaría un precedente alarmante tanto en África como a nivel global.
En su escrito, también recuerda que la Carta de Naciones Unidas obliga al Consejo de Seguridad a actuar conforme al principio de igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos, y subraya que ninguna decisión puede contravenir normas imperativas del derecho internacional.
Por ello, el Polisario insta a los Estados a condenar con firmeza la propuesta marroquí, al considerar que busca despojar al pueblo saharaui de su derecho a la independencia y legitimar una ocupación y anexión que considera ilegales.
En los últimos años, el Frente Polisario ha sufrido varios contratiempos diplomáticos debido al respaldo de países como España al plan de autonomía marroquí. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) mantiene, no obstante, su rechazo absoluto a esta fórmula y su exigencia de culminar el proceso de descolonización mediante un referéndum genuino.
El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada de España. El conflicto armado entre Rabat y el Frente Polisario se prolongó hasta 1991, cuando se alcanzó un alto el fuego con el compromiso de celebrar un referéndum de autodeterminación que, debido a desacuerdos sobre el censo electoral, aún no se ha llevado a cabo.
Mohamed VI y bin Zayed realizan otro viaje a El Cairo
Madrid (ECS).— Durante una reciente estancia privada en París, el rey de Marruecos, Mohamed VI, realizó un nuevo viaje a El Cairo, donde visitó una vez más el Gran Museo Egipcio. Esta visita se inscribe en el interés sostenido del monarca por los grandes proyectos culturales y museísticos de la región, según fuentes cercanas. En el Cairo se reunió con Mohamed bin Zayed Al Nahayan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos.
El Gran Museo Egipcio, situado cerca de las pirámides de Guiza y considerado uno de los mayores complejos museísticos del mundo dedicados a una sola civilización, se ha convertido en un referente internacional tanto por su dimensión arquitectónica como por su ambición cultural.
La atención reiterada del soberano marroquí hacia este proyecto refleja su interés por modelos museográficos de gran escala y proyección global. El viaje se realizó hace aproximadamente una semana, según fuentes muy familiarizadas con el asunto.
Fuentes cercanas señalan que esta visita se enmarca en una reflexión más amplia sobre el desarrollo y la modernización de las infraestructuras culturales en Marruecos, donde en los últimos años se han impulsado diversos proyectos destinados a reforzar la diplomacia cultural y el atractivo patrimonial del país.
Aunque el viaje a El Cairo tuvo un carácter discreto, subraya también la solidez de las relaciones culturales entre Marruecos y Egipto, así como la importancia que Mohamed VI concede a la cultura como instrumento de influencia y diálogo internacional.
Mohamed VI está preparando una «visita de Estado» a Francia para principios de 2026
Marruecos y Francia avanzan hacia una visita de Estado de Mohamed VI para relanzar sus relaciones bilaterales
ECS
Rabat/París, — Los ministerios de Asuntos Exteriores de Marruecos y Francia han iniciado una serie de reuniones tanto protocolares como sustantivas con el objetivo de preparar una visita de Estado del rey Mohamed VI a Francia, prevista inicialmente para el otoño de 2026, según fuentes diplomáticas exclusivas.
Desde la parte marroquí, no obstante, se expresa el deseo de que el viaje tenga lugar en una fecha más cercana, posiblemente en marzo de 2026, en un contexto marcado por la voluntad de Rabat de consolidar el reciente acercamiento entre ambos países tras un periodo de enfriamiento en sus relaciones.
La visita del monarca alauí supondría la confirmación del restablecimiento del diálogo político de alto nivel entre Rabat y París y permitiría avanzar en la aplicación del acuerdo de “asociación excepcional” firmado por el rey Mohamed VI y el presidente francés, Emmanuel Macron, durante la visita de este último a Marruecos en el otoño de 2024.
Dicho acuerdo sentó las bases para una nueva etapa en la relación bilateral, con el compromiso de reforzar la cooperación estratégica en sectores clave y de intensificar la coordinación política y diplomática entre ambos países.
Según las mismas fuentes, la visita oficial del monarca marroquí a Francia se considera una etapa clave en el proceso de «reconstrucción de la confianza mutua» y podría culminar con la firma de nuevos acuerdos bilaterales. Estos abarcarían ámbitos como la inversión, las energías renovables en el Sáhara Occidental, la cooperación en materia de seguridad y la gestión de los flujos migratorios, áreas identificadas como prioritarias para ambos gobiernos.
Las conversaciones en curso reflejan la voluntad de Rabat de dar un nuevo impulso a su relación con París, marcada por estrechos lazos políticos, económicos y culturales, en un contexto regional e internacional que exige una cooperación reforzada.
CAN 2025 en Marruecos: fútbol bajo vigilancia, juventud bajo presión
Madrid (ECS).- La celebración de la Copa Africana de Naciones 2025 en Marruecos no es un simple acontecimiento deportivo. Tal y como recoge un reciente artículo del diario Le Monde, el torneo se desarrolla en un contexto de fuerte malestar social, apenas dos meses después de que miles de jóvenes marroquíes —la llamada generación Z— salieran a la calle para exigir mejoras en educación, sanidad, empleo y justicia social. La CAN llega, por tanto, en un momento políticamente sensible, en el que el régimen necesita proyectar estabilidad y control.
El texto de Le Monde, firmado por Pierre Lepidi y Simon Roger y publicado el 19 de diciembre de 2025, subraya que la competición se celebra “bajo vigilancia”. No es una expresión retórica. Tras las protestas de octubre en Casablanca y otras ciudades, las autoridades han reforzado el dispositivo de seguridad y el control del espacio público. El fútbol aparece así como un gran escenario de distracción, capaz de desplazar del foco mediático las demandas sociales que siguen sin respuesta.
Marruecos llevaba décadas esperando volver a acoger la principal competición futbolística del continente africano. La CAN es presentada como la confirmación de un país moderno, fiable y exitoso, reforzada por los logros deportivos recientes de la selección nacional y por figuras mediáticas como Achraf Hakimi. Sin embargo, esa narrativa triunfal contrasta con una realidad marcada por el desempleo juvenil, la precariedad estructural y la ausencia de mecanismos reales de participación política.
El artículo de Le Monde apunta, además, a una preocupación clara de las autoridades: evitar que el torneo se convierta en un altavoz del descontento social. La experiencia reciente ha demostrado que la juventud marroquí no es ajena a la movilización y que las reivindicaciones pueden resurgir incluso en contextos fuertemente vigilados. La CAN se convierte así en una prueba no solo deportiva, sino también política y policial.
Este uso del deporte como herramienta de legitimación no es nuevo. Grandes eventos internacionales sirven para construir una imagen de normalidad y cohesión que oculta tensiones profundas. Mientras los estadios se llenan y las cámaras internacionales enfocan la fiesta del fútbol, continúan las restricciones a la libertad de expresión, las detenciones de activistas y la represión de cualquier discurso que cuestione al poder, tanto dentro de Marruecos como en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.
La coincidencia temporal entre las protestas de la generación Z y la organización de la CAN resulta, por tanto, reveladora. El régimen busca capitalizar el entusiasmo deportivo para cerrar filas y silenciar el malestar social, sin abordar las causas estructurales que lo provocan. La vigilancia que rodea a la competición es el síntoma de esa fragilidad: detrás del espectáculo, persiste el miedo a que la calle vuelva a hablar.
La Copa Africana de Naciones 2025 se presenta así como algo más que un torneo de fútbol. Es un ejercicio de propaganda cuidadosamente coreografiado, celebrado en un país donde la juventud reclama futuro y derechos, y donde el brillo de los focos deportivos no logra ocultar las grietas sociales ni las carencias democráticas que siguen marcando el presente.
Fuente: Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
Estados Unidos, Marruecos e Israel: la militarización del norte de África y el uso del Sáhara Occidental como moneda estratégica
Por Carlos C. García
En los últimos días se ha difundido la supuesta instalación de una base militar estadounidense en la zona de Amgala, cerca de Smara, en pleno Sáhara Occidental ocupado. Aunque no existe confirmación oficial ni verificación independiente de ese extremo, la noticia no surge en el vacío. Forma parte de un relato político cuidadosamente construido que apunta en una dirección muy concreta: la normalización de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental mediante su integración en la arquitectura militar y geoestratégica occidental.
La presencia estadounidense: cooperación militar sí, base en el Sáhara no (por ahora)
Estados Unidos no es un actor neutral en el norte de África. Mantiene una presencia militar activa a través de acuerdos de defensa, ejercicios conjuntos, intercambio de inteligencia y acceso logístico en varios países de la región. Marruecos ocupa un lugar central en esta estrategia: es aliado principal de Washington fuera de la OTAN y coorganiza el ejercicio African Lion, uno de los mayores despliegues militares estadounidenses en África.
Pero conviene ser precisos: no hay pruebas de que Estados Unidos haya decidido instalar una base militar en Amgala o Smara, ni de que vaya a trasladar mandos estratégicos desde Europa al Sáhara Occidental. Presentar esa posibilidad como un hecho consumado responde más a una operación de propaganda que a una decisión militar confirmada.
Ahora bien, que hoy no exista una base no significa que el proceso de militarización y alineamiento estratégico sea ficticio. Al contrario: es real, progresivo y profundamente preocupante.
Marruecos como plataforma militar y política de Occidente
Marruecos lleva años intentando consolidarse como pieza clave del dispositivo de seguridad occidental en África, y lo hace combinando tres elementos: alianza militar con Estados Unidos, normalización estratégica con Israel y utilización del Sáhara Occidental como espacio de proyección.
Desde 2020, la cooperación militar entre Marruecos e Israel ha dado un salto cualitativo. Drones de fabricación israelí, sistemas de vigilancia avanzada y tecnologías de inteligencia se han incorporado al arsenal marroquí. El Sáhara Occidental ocupado se ha convertido en territorio de ensayo, control y demostración de fuerza, especialmente tras la ruptura del alto el fuego.
Nada de esto es casual. La ocupación se militariza mientras se intenta vender como “estabilidad” lo que en realidad es represión, control y violación sistemática de derechos humanos.
El Sáhara Occidental: laboratorio militar y pieza de cambio geopolítica
La narrativa que vincula bases militares, inversiones estadounidenses, consulados en Dajla y cooperación antiterrorista responde a una lógica clara: convertir un territorio pendiente de descolonización en un activo estratégico, despojándolo de su dimensión jurídica y política.
Bajo el pretexto de la seguridad regional y la lucha contra el terrorismo en el Sahel, se pretende blanquear una ocupación ilegal, ignorando deliberadamente el derecho internacional, las resoluciones de la ONU y las sentencias judiciales que niegan cualquier soberanía marroquí sobre el territorio.
La posible presencia militar extranjera en el Sáhara Occidental —aunque hoy sea solo una hipótesis interesadamente difundida— sería un paso gravísimo: significaría la internacionalización de la ocupación, con la complicidad directa de potencias que dicen defender el orden internacional basado en normas.
No es casual que Argelia perciba estos movimientos como una amenaza directa. No se trata solo de equilibrio regional, sino de impedir que el Sáhara Occidental sea definitivamente absorbido por una arquitectura militar que consolide los hechos consumados.
Propaganda hoy, hechos consumados mañana
No estamos ante una simple “opinión” ni ante una noticia aislada. Estamos ante un ensayo de legitimación. Hoy se habla de hipótesis, mañana de cooperación, pasado mañana de normalidad. Así se construyen los hechos consumados.
Puede que hoy no exista una base militar estadounidense en Amgala. Pero sí existe una convergencia estratégica entre Estados Unidos, Marruecos e Israel, y sí existe un uso deliberado del Sáhara Occidental como pieza sacrificable en el tablero geopolítico.
Frente a esta deriva, es imprescindible denunciar no solo lo que ya ocurre, sino lo que se está preparando: una ocupación cada vez más blindada, militarizada y protegida por alianzas internacionales que prefieren la “estabilidad” de la injusticia al cumplimiento del derecho.
El Sáhara Occidental no es un enclave estratégico ni un pasillo logístico. Es un territorio ocupado y un pueblo con derecho a decidir su futuro. Todo lo demás es propaganda.
NOTA: Este artículo fue publicado en PLATAFORMA «No te olvides del Sahara Occidental»
El liderazgo del Polisario apuesta por los cambios geopolíticos para hallar una salida al conflicto del Sáhara Occidental
Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África.
Por Salem Mohamed
Los saharauis hace largo tiempo que sufren verdaderos desaires y un comportamiento cómplice ante los abusos de la potencia ocupante hace décadas. Vemos a España, potencia administradora de iure y desde los acuerdos de Madrid de 1975, se ha desentendido de los saharauis y del conflicto, en el marco de una política de contención de su vecino marroquí, con un resultado. A nuestro entender, que perjudican seriamente los intereses españoles en el Norte de África y en la seguridad de su “flanco sur”.
La justicia de la Unión Europea se pronunció en reiteradas oportunidades, dejando en claro que los recursos naturales son propiedad del pueblo saharaui, titular del derecho de autodeterminación. Vale la pena recordar 1992 y 1994 la Asamblea en sucesivas resoluciones (resoluciones 48/46, de 10 de diciembre de 1992, y 49/40, de 9 de diciembre de 1994) señaló que el saqueo y explotación de los recursos naturales de los TNA constituyen una amenaza a la integridad y prosperidad de dichos territorios, además de Sahara Occidental conformar graves violaciones a las obligaciones adquiridas a la luz de la Carta de las Naciones Unidas.
El antecedente jurídico a la cuestión, lo entramos en a través de la Res 46/64 de la Asamblea General que regula concretamente el principio de soberanía de los pueblos coloniales sobre sus recursos naturales. La resolución reitera que la explotación y el saqueo de los recursos marinos y demás recursos naturales de los territorios coloniales y no autónomos por parte de intereses económicos extranjeros, en violación de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, constituyen una grave amenaza a la integridad y prosperidad de esos territorios.
Mientras que miles de saharauis sobreviven como pueden en los campos de refugiados y en las zonas liberadas, agregándose que otros miles viven como ciudadanos de segunda en la zona ocupada, las riquezas de su patria, son objeto del expolio por parte de la potencia ocupante, con clara complicidad de los “paladines” de la democracia en Occidente.
La guerra
En noviembre de 2020, las fuerzas saharauis, luego que Marruecos violara el acuerdo de paz, con el desmantelamiento de la protesta de Guerguerat, “manu militari”, estallaron las hostilidades, reconocidas desde la misma Secretaría General de Naciones Unidas. Las fuerzas saharauis, se limitan acciones de pequeña escala, con duelos de artillería, golpes con fuerzas móviles y fuego de mortero. El estado de movilización, le permitió al gobierno saharaui, alinear a la población en una causa nacional. La respuesta de Rabat ha sido también limitada, a fin de no entrar en una escalada con Argelia. La guerra de Ucrania, llevó a países europeos, acercarse con el gobierno de Argel, para buscar fuentes alternativas de energía. Esto refuerza el papel de Argelia en el Norte de África, como factor de estabilidad. Una guerra abierta entre Marruecos y Argelia, perjudica los intereses occidentales en el área.
Rabat, buscaría escalar el conflicto, especialmente para que Mauritania reaccione, y quite el apoyo, no oficial a la República Saharaui. No en vano por medio del uso de drones, ataca siempre blancos civiles, donde argelinos y mauritanos perdieron la vida. La escalada hacia una guerra abierta, por ahora queda descartado. Los cambios geopolíticos llegaron al África, y Marruecos se convierte en un bastión de intereses occidentales. Los golpes de Estado en Malí, Guinea, Burkina y Níger, alejaron a dichos países de sus lazos con Francia y en menor medida con Estados Unidos.
En este panorama, Mauritania, tiene un rol relevante, por su papel en el conflicto saharaui. Neutral, controla de facto la localidad de La Güera, con anuencia de la República Saharaui, a los fines de crear un “cordón” de seguridad. El paso ilegal de Guerguerat juega un papel de “polo de atracción geopolítica” para incrementar la dependencia económica de Mauritania respecto a Marruecos. Nuakchot, consciente de su debilidad, encontró en China un socio ideal, tanto en el plano económico, como militar, dado que las modestas fuerzas mauritanas han recibido material chino, especialmente para su pequeña fuerza naval. El mantenimiento del control de las zonas liberadas por parte de la República Saharaui, se vincula con la propia seguridad de Mauritania, de mantener alejado a Marruecos, que mantiene un claro interés expansionista.
Argelia, apoya a los saharauis. El gobierno plantea no solo construir un centro minero, sino también industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con puertos mediterráneos. Quienes llevaron a cabo las obras en Gara Djbeilat, es un consorcio chino, formado por China International Water&Electric, Heyday Solar y Metallurgical Of China, y la empresa pública argelina Feraal.
La República Saharaui, precisa que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo. A fin de cuentas, le proveen “profundidad estratégica”. Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. Los cambios políticos en la región de la franja del Sahel, abrieron las puertas a una creciente presencia rusa y china. En el seno de los BRICS, el foro que aglutina a China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, este último país, es especialmente crítico con la ocupación marroquí, lo que permitió en la cumbre de agosto de 2023, que se aprobara un comunicado, muy moderado, pero por lo menos, colocó en agenda la crisis del Sáhara Occidental, exigiendo una solución de la controversia. El ingreso de Etiopía, a los BRICS, abre nuevas perspectivas para los saharauis, dado que Addis Abeba, reconoció la República Saharaui en 1979 y ambos estados forman parte de la Unión Africana.
Marruecos se aferra a la ocupación, por muchos motivos, entre ellos el factor interno, dado que el conflicto justifica la represión interna, la exaltación nacionalista y refuerza el rol del rey, distrae a la opinión pública de la pobreza y corrupción, y además el expolio de los recursos pesqueros y mineros, financian la economía marroquí. España apoya la ocupación veladamente, a sabiendas que la pérdida del Sahara, significará un conflicto abierto por Canarias, Ceuta y Melilla.
Rabat precisa los conflictos externos como válvula de escape, ante una situación doméstica no muy halagüeña. Los intereses de Francia y Estados Unidos, están vinculados también a intereses económicos, y dado que Marruecos, es uno de los últimos países pro occidentales en África. La pérdida del Sáhara Occidental, incidiría directamente en la estabilidad de la monarquía y su peculiar régimen de equilibrios internos. Razones políticas lo llevan a no reconocer los combates en los muros defensivos, por lo menos abiertamente. Mantiene una postura defensiva y en el plano internacional busca el reconocimiento de la ocupación e imponer el plan de autonomía como única solución.
«La única opción que queda es seguir manteniendo la presión militar, que permita que el conflicto del Sáhara Occidental, para que no caiga completamente en el olvido. La pregunta del millón, ¿hasta cuándo durará esta situación?
La deuda con los saharauis