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11 febrero 2026
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El Sáhara Occidental, “tabú” en las entrevistas a Pedro Sánchez

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  • El conflicto en la excolonia española, ocupada por Marruecos hace 50 años y donde se persigue a la población saharaui que lucha por el derecho a decidir su futuro, está ausente en la mayoría de las entrevistas que los medios de comunicación hacen al presidente del Gobierno.

Por Alfonso Lafarga

El Sáhara Occidental, el territorio que Marruecos ocupa militarmente desde hace 50 años tras serle entregado por España, es un tema tabú en las entrevistas de los medios de comunicación al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que hace tres años y siete meses dio un giro radical a la política mantenida hasta entonces por los diferentes gobiernos, incluidos los del PSOE, a favor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Desde marzo de 2022 Sánchez apoya las pretensiones marroquíes sobre la excolonia española –un territorio no autónomo pendiente de descolonización según NNNU–, respaldando una autonomía dentro de Marruecos y abandonando el reconocimiento del derecho de pueblo saharaui a decidir su futuro, lo que los saharauis consideran la segunda traición de España después de los acuerdos de Madrid de noviembre de 1975, por los que entregó el Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania la que había sido su provincia número 53.

A pesar de que España es la potencia administradora del Sáhara Occidental, donde Marruecos se niega a la realizar el referéndum de autodeterminación que acordó con el Frente POLISARIO en el alto el fuego de septiembre de 1991, roto por el ejército marroquí en noviembre de 2020, reanudándose una guerra que todavía persiste, en gran parte de las entrevistas que los medios de comunicación hacen a Pedro Sánchez el conflicto en la excolonia española brilla por su ausencia, cómo en general en las informaciones del día a día.

 Así ocurrió con motivo de las elecciones generales del 23 de julio de 2023 y recientemente en las declaraciones que el jefe del Ejecutivo hizo a la Cadena SER tras la cumbre de Egipto para la paz en Gaza.

En las entrevistas a Pedro Sánchez durante la campaña de las elecciones del 23-J el conflicto del Sáhara Occidental, de donde Marruecos expulsa sistemáticamente  a defensores  de DDHHactivistasperiodistas e incluso europarlamentarios  –en lo que va de año al menos 25 personas, 20 españolas, han sido obligadas a salir del Sáhara Occidental ocupado–, estuvo ausente en las preguntas que le hicieron Iñigo Alfonso en RNE, Ángels Barceló y Aimar Bretos en la Cadena SER, El Gran Wyoming y Antonio García Ferreras en La Sexta, Carlos Alsina en Onda Cero y Pablo Motos en Antena 3, entre otros.

Si le fue planteado en la última entrevista televisa que tuvo el secretario general del PSOE antes del 23-J y fue en TVE, en el programa La Hora de La 1, que conducen Silvia Intxaurrondo y Marc Sala. Se le expuso que hay mucha gente que sigue sin entender cuál fue el motivo que llevó al Gobierno a cambiar su posición respecto al Sáhara Occidental y a ponernos de espaldas con Argelia. La cuestión de la excolonia española también fue tratada en Telecinco, en el programa de Ana Rosa Quintana.

Tampoco a Zapatero

Entrevistas a responsables políticos sin tratar del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, con la gran responsabilidad que tiene España, es lo mismo que ocurrió en marzo de 2024 en los encuentros que concedió a la prensa José Luis Rodríguez Zapatero con motivo del 20 aniversario de su elección como presidente del Gobierno. No tuvo que explicar su permanente apoyo y alabanzas al régimen marroquí, que no cumple las disposiciones de Naciones Unidas, persigue y viola los Derechos Humanos del pueblo saharaui, especialmente de los presos políticos, y las mujeres, como denuncian las más importantes organizaciones de DDHH y organismos de la ONU. Tampoco se vio en la coyuntura de hablar de su respaldo y apoyo al radical cambio de Pedro Sánchez por una única razón: no fue preguntado por sus entrevistadores, aunque  lo hizo sobre Gaza, Venezuela y Bolivia.

El pasado 13 de octubre se produjo la última entrevista a Pedro Sánchez, justo al día siguiente de la cumbre de Egipto por la paz en Gaza. Fue en la Cadena SER y la hizo Ángels Barceló, periodista que en noviembre de 2010 fue expulsada, junto con sus compañeros Nicolás Castellano y Ángel Cabrera, de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, a donde consiguieron llegar para romper el bloqueo informativo impuesto por Marruecos tras el desmantelamiento por el ejército marroquí del campamento de protesta que veinte mil saharauis levantaron en Gdeim Izik.

Dos años después, Barceló viajó a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), también con Nicolás Castellano, donde realizó el programa Hora 25 con motivo de “ARTifariti”, los encuentros de Arte y Derechos Humanos del Sahara Occidental. Entrevistó al entonces presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, y a Brahim Gali, actual presidente de los saharauis y en esa época delegado en España del Frente POLISARIO, el legítimo representante del pueblo saharaui según la ONU, la Unión Africana y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Durante los diez primero minutos de los casi cincuenta que duró la entrevista del 13 de octubre en la SER, el presidente del Gobierno habló de “consolidar la paz en una región que provoca mucha inestabilidad en el mundo”, del embargo de armas a Israel, de “caminar hacia la solución de dos estados” y mostró su satisfacción “por el reconocimiento unánime del papel jugado por España por parte del secretario general de NNUU, de los países árabes y , de la administración estadounidense”.

Abordó preguntas sobre EEUU, la OTAN, el aborto, la vivienda, los presupuestos, duración de la legislatura, su posible candidatura, la Nobel de la Paz venezolana, el fallo de las pulseras de los maltratadores, la lucha contra el crimen organizado y las mafias que trafican con seres humano, Ábalos, Cerdán, el Fiscal General del Estado …

Partidos y organizaciones agrarias contra del nuevo tratado UE-Marruecos

Pedro Sánchez se explayó sobre estas cuestiones durante los más de cincuenta minutos que duró la entrevista, en un momento en el que el Sáhara Occidental está otra vez en los medios por el reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos, que va en contra de la sentencia del TJUE de octubre de 2024 que anuló los acuerdos agrícola y pesquero por afectar al Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui, vulnerando el derecho internacional. Un nuevo acuerdo rechazado por gobiernos autónomossocios de investidura del Gobierno, entre ellos, Sumar, y organizaciones agrarias, que cuestionan el papel jugado por España.

Fue preguntado por casi todo menos por el conflicto del Sáhara Occidental, la excolonia que sufre la opresión marroquí y donde se habla español, especialmente en los campamentos de refugiados y que en las zonas ocupadas Marruecos intenta que desaparezca, como expone un informe del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, que afirma que la enseñanza del español se está convirtiendo en un acto de resistencia dentro de los territorios ocupados; activistas saharauis de Derechos Humanos han denunciado la persecución del español dentro de una campaña de eliminación de la identidad saharaui.

La revista Archiletras publicó en 2019 que en los campamentos de Tinduf se mantiene el español como un signo más de su identidad nacional y es la segunda lengua oficial de la RASD después del hassania, un dialecto del árabe.

El entonces ministro de Educación y Enseñanza saharaui, Bucharaya Beyun, declaró que el español es asignatura obligatoria en los campamentos hasta Secundaria, pero que en el Bachillerato los estudiantes no pueden continuar su formación allí y la mayoría se marcha a Argel, lo que provoca, en muchos casos el olvido del español. Deploró la ausencia de políticas educativas por parte del Gobierno español: “La relación es más fluida con Cuba, país al que pueden acudir para realizar el Bachillerato y los estudios universitarios. No obstante, el traslado hasta este país es complicado porque separa aún más a las familias. Por ello, sería ideal poder formarse en España”, afirmó.

Bucharaya Beyun, actual primer ministro de la RASD, recordó una vieja petición: la necesidad de un Aula Cervantes en los campamentos: “Estamos haciendo nosotros más por mantener vivo el español en el Sáhara Occidental que el Instituto Cervantes. Desde el Ministerio Intentamos hablar con Luis García Montero, una persona comprometida con la causa saharaui, pero no está siendo fácil. Tenemos siempre el impedimento del Ministerio de Asuntos Exteriores, del cual depende el Cervantes”, lamentó.

EEUU somete al Consejo de Seguridad un anteproyecto que entierra la autodeterminación de los saharauis y respalda la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

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El texto que circula en Nueva York y que fuentes diplomáticas atribuyen a la delegación de Estados Unidos constituye uno de los mayores retrocesos jurídicos y políticos en la historia del expediente del Sáhara Occidental. Bajo un lenguaje diplomático aparentemente equilibrado, el documento pretende redefinir el conflicto como una simple disputa política entre “partes interesadas”, eliminando su carácter de proceso de descolonización pendiente reconocido por la ONU desde 1963.

1. Una relectura ilegal del mandato de la ONU

   El borrador comienza “recordando sus resoluciones anteriores”, pero omite de forma deliberada las resoluciones fundacionales del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General —658 (1990) y 690 (1991)— que establecieron la MINURSO con un mandato claro: organizar un referéndum de autodeterminación. La omisión no es casual: al no mencionar el referéndum, el texto reinterpreta el mandato de la MINURSO como una misión de apoyo político al “plan de autonomía marroquí”, vaciando su contenido original.

2. La falsa “autodeterminación” bajo soberanía marroquí

   El documento dice reafirmar “el principio de autodeterminación”, pero acto seguido lo redefine dentro del marco de la soberanía marroquí, afirmando que una “autonomía genuina dentro del Estado marroquí es la solución más viable”. Esa fórmula es jurídicamente contradictoria: no puede existir autodeterminación dentro de una soberanía impuesta. El derecho internacional —desde la Resolución 1514 (XV) de 1960 hasta la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975— reconoce que el pueblo saharaui tiene derecho a decidir libremente entre independencia, integración o libre asociación, no a ser administrado “autónomamente” por la potencia ocupante.

3. Trump como “pacificador”: el regreso de la geopolítica colonial

El párrafo cuarto del borrador es revelador. “Acoge con satisfacción el liderazgo del presidente Trump en la resolución del conflicto”, una expresión ajena al lenguaje de la ONU e impropia de un texto multilateral. Reconocer el papel de Trump equivale a legitimar la declaración unilateral de diciembre de 2020, mediante la cual el entonces presidente estadounidense reconoció la supuesta soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, violando las normas internacionales sobre no reconocimiento de anexiones territoriales. Reintroducir ahora esa fórmula en un texto del Consejo de Seguridad es un intento de institucionalizar la política del trueque: el reconocimiento de la ocupación a cambio de la normalización con Israel.

4. La exclusión del Frente Polisario como sujeto del derecho

   Aunque el texto menciona al Frente Polisario entre los interlocutores del Enviado Personal, en ningún momento lo reconoce como el legítimo representante del pueblo saharaui, como establece la Resolución 34/37 de la Asamblea General. Reducirlo al rango de “parte” o “grupo” político implica negarle su estatus jurídico internacional, diluyendo su papel en el proceso de descolonización y colocando a Marruecos y al Polisario en un mismo plano, como si se tratara de un conflicto fronterizo entre Estados.

5. Una manipulación del mandato de la MINURSO

   El punto 1 prorroga el mandato de la MINURSO solo hasta el 31 de enero de 2026, rompiendo la práctica establecida de renovaciones anuales. Esa reducción temporal busca forzar un calendario político exprés: tres meses para que las partes negocien sobre la base del plan marroquí, bajo amenaza de transformar o incluso suprimir la misión.

   El punto 5 exige además al Secretario General “recomendar la transformación o terminación de la MINURSO” en función de los resultados de las negociaciones, lo que supone condicionar la existencia misma de la misión a la aceptación del marco marroquí. En la práctica, se trata de un chantaje institucional.

6. La subordinación del proceso de paz a Washington

El texto agradece expresamente a Estados Unidos su disposición a acoger las negociaciones. De ese modo, traslada el proceso de paz desde el marco multilateral de la ONU a un marco bilateral bajo patrocinio estadounidense, lo que neutraliza la función del Secretario General y su Enviado Personal. Este intento de apropiación política del proceso contradice la práctica de Naciones Unidas desde 1991 y transforma una cuestión de descolonización en un expediente de influencia geopolítica.

7. Consecuencias jurídicas y políticas

Si este texto fuera aprobado —aunque su adopción no parece segura por el posible veto de Rusia o China— tendría consecuencias graves:

  • Desnaturalizaría la MINURSO, eliminando de facto la referencia al referéndum.

  • Reconocería implícitamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

  • Excluiría al pueblo saharaui de su propio proceso de autodeterminación.

  • Sentaría un precedente que permitiría a potencias ocupantes “resolver” ocupaciones mediante fórmulas de autonomía tuteladas.

8. La respuesta saharaui: firmeza y claridad

   El Frente Polisario ha reaccionado con contundencia, recordando que ningún documento de Washington puede sustituir el mandato del Consejo de Seguridad ni el derecho internacional. Como declaró Sidi Mohamed Omar, “el destino del pueblo saharaui no está en manos de los Estados Unidos ni de Francia, sino en manos del propio pueblo saharaui”.

   El diplomático saharaui también subrayó que esta maniobra confirma la coherencia histórica del apoyo estadounidense a la ocupación, desde Henry Kissinger hasta Donald Trump, pasando por cada administración que ha mantenido la ayuda militar y diplomática a Marruecos.

9. Conclusión: un intento más de borrar la autodeterminación

   El borrador estadounidense no es una propuesta de paz, sino una estrategia para cerrar el conflicto sin resolverlo, imponiendo un marco colonial maquillado de autonomía. Pero la autodeterminación del pueblo saharaui no depende del calendario político de Washington ni de los intereses de París. Depende del derecho internacional, de la resistencia de un pueblo y de la solidaridad de quienes no aceptan que el “realismo político” se imponga sobre la justicia.

Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”

Los cambios geopolíticos en África, convierten a Marruecos en un bastión de intereses occidentales

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Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. 

EDITORIAL

Los saharauis hace largo tiempo que sufren verdaderos desaires y un comportamiento cómplice ante los abusos de la potencia ocupante hace décadas. Vemos a España, potencia administradora de iure y desde los acuerdos de Madrid de 1975, se ha desentendido de los saharauis y del conflicto, en el marco de una política de contención de su vecino marroquí, con un resultado. A nuestro entender, que perjudican seriamente los intereses españoles en el Norte de África y en la seguridad de su “flanco sur”. 

   La justicia de la Unión Europea se pronunció en reiteradas oportunidades, dejando en claro que los recursos naturales son propiedad del pueblo saharaui, titular del derecho de autodeterminación. Vale la pena recordar 1992 y 1994 la Asamblea en sucesivas resoluciones (resoluciones 48/46, de 10 de diciembre de 1992, y 49/40, de 9 de diciembre de 1994) señaló que el saqueo y explotación de los recursos naturales de los TNA constituyen una amenaza a la integridad y prosperidad de dichos territorios, además de Sahara Occidental conformar graves violaciones a las obligaciones adquiridas a la luz de la Carta de las Naciones Unidas.

  El antecedente jurídico a la cuestión, lo entramos en a través de la Res 46/64 de la Asamblea General que regula concretamente el principio de soberanía de los pueblos coloniales sobre sus recursos naturales. La resolución reitera que la explotación y el saqueo de los recursos marinos y demás recursos naturales de los territorios coloniales y no autónomos por parte de intereses económicos extranjeros, en violación de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, constituyen una grave amenaza a la integridad y prosperidad de esos territorios.

  Mientras que miles de saharauis sobreviven como pueden en los campos de refugiados y en las zonas liberadas, agregándose que otros miles viven como ciudadanos de segunda en la zona ocupada, las riquezas de su patria, son objeto del expolio por parte de la potencia ocupante, con clara complicidad de los “paladines” de la democracia en Occidente.

La guerra

  En noviembre de 2020, las fuerzas saharauis, luego que Marruecos violara el acuerdo de paz, con el desmantelamiento de la protesta de Guerguerat, “manu militari”, estallaron las hostilidades, reconocidas desde la misma Secretaría General de Naciones Unidas. Las fuerzas saharauis, se limitan acciones de pequeña escala, con duelos de artillería, golpes con fuerzas móviles y fuego de mortero. El estado de movilización, le permitió al gobierno saharaui, alinear a la población en una causa nacional. La respuesta de Rabat ha sido también limitada, a fin de no entrar en una escalada con Argelia. La guerra de Ucrania, llevó a países europeos, acercarse con el gobierno de Argel, para buscar fuentes alternativas de energía. Esto refuerza el papel de Argelia en el Norte de África, como factor de estabilidad. Una guerra abierta entre Marruecos y Argelia, perjudica los intereses occidentales en el área.

Rabat, buscaría escalar el conflicto, especialmente para que Mauritania reaccione, y quite el apoyo, no oficial a la República Saharaui. No en vano por medio del uso de drones, ataca siempre blancos civiles, donde argelinos y mauritanos perdieron la vida. La escalada hacia una guerra abierta, por ahora queda descartado. Los cambios geopolíticos llegaron al África, y Marruecos se convierte en un bastión de intereses occidentales. Los golpes de Estado en Malí, Guinea, Burkina y Níger, alejaron a dichos países de sus lazos con Francia y en menor medida con Estados Unidos.

En este panorama, Mauritania, tiene un rol relevante, por su papel en el conflicto saharaui. Neutral, controla de facto la localidad de La Güera, con anuencia de la República Saharaui, a los fines de crear un “cordón” de seguridad. El paso ilegal de Guerguerat juega un papel de “polo de atracción geopolítica” para incrementar la dependencia económica de Mauritania respecto a Marruecos. Nuakchot, consciente de su debilidad, encontró en China un socio ideal, tanto en el plano económico, como militar, dado que las modestas fuerzas mauritanas han recibido material chino, especialmente para su pequeña fuerza naval.  El mantenimiento del control de las zonas liberadas por parte de la República Saharaui, se vincula con la propia seguridad de Mauritania, de mantener alejado a Marruecos, que mantiene un claro interés expansionista.

  Argelia, apoya a los saharauis. El gobierno plantea no solo construir un centro minero, sino también industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con puertos mediterráneos. Quienes llevaron a cabo las obras en Gara Djbeilat, es un consorcio chino, formado por China International Water&Electric, Heyday Solar y Metallurgical Of China, y la empresa pública argelina Feraal.

   La República Saharaui, precisa que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo. A fin de cuentas, le proveen “profundidad estratégica”. Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. Los cambios políticos en la región de la franja del Sahel, abrieron las puertas a una creciente presencia rusa y china. En el seno de los BRICS, el foro que aglutina a China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, este último país, es especialmente crítico con la ocupación marroquí, lo que permitió en la cumbre de agosto de 2023, que se aprobara un comunicado, muy moderado, pero por lo menos, colocó en agenda la crisis del Sáhara Occidental, exigiendo una solución de la controversia. El ingreso de Etiopía, a los BRICS, abre nuevas perspectivas para los saharauis, dado que Addis Abeba, reconoció la República Saharaui en 1979 y ambos estados forman parte de la Unión Africana.

   Marruecos se aferra a la ocupación, por muchos motivos, entre ellos el factor interno, dado que el conflicto justifica la represión interna, la exaltación nacionalista y refuerza el rol del rey, distrae a la opinión pública de la pobreza y corrupción, y además el expolio de los recursos pesqueros y mineros, financian la economía marroquí. España apoya la ocupación veladamente, a sabiendas que la pérdida del Sahara, significará un conflicto abierto por Canarias, Ceuta y Melilla.

   Rabat precisa los conflictos externos como válvula de escape, ante una situación doméstica no muy halagüeña. Los intereses de Francia y Estados Unidos, están vinculados también a intereses económicos, y dado que Marruecos, es uno de los últimos países pro occidentales en África. La pérdida del Sáhara Occidental, incidiría directamente en la estabilidad de la monarquía y su peculiar régimen de equilibrios internos. Razones políticas lo llevan a no reconocer los combates en los muros defensivos, por lo menos abiertamente. Mantiene una postura defensiva y en el plano internacional busca el reconocimiento de la ocupación e imponer el plan de autonomía como única solución.

«La única opción que queda es seguir manteniendo la presión militar, que permita que el conflicto del Sáhara Occidental, para que no caiga completamente en el olvido. La pregunta del millón, ¿hasta cuándo durará esta situación?

La deuda con los saharauis

 Los saharauis, no recurrieron al terrorismo. La República Saharaui, libró una guerra de liberación por más de una década, con un ejército regular. En las zonas ocupadas, a pesar de la violencia de la ocupación, los movimientos saharauis, siempre se manifestaron pacíficamente. La respuesta siempre ha sido la indiferencia y un proceso de paz congelado por más de dos décadas. España que tiene un rol central en la resolución del conflicto, es rehén de la presión marroquí, como también indirectamente de Francia, aliado de Rabat. Estados Unidos, busca mantener como pueda aliados en África, que cada vez son menos.  Egipto, viejo aliado de Washington, mantiene sus vínculos, pero con una visión de mayor autonomía, incorporándose al espacio BRICS en agosto de 2023. Francia, el gran perdedor, tuvo que replegarse del Sahel, y veremos por cuánto tiempo más, mantendrá su influencia en Senegal, Costa de Marfil, Togo, Camerún, por citar los países de la Françafrique.

   El desarrollo económico a futuro del área de Tinduf, alimentará el interés de un Sahara Occidental unificado e independiente, agregándose el interés mauritano, de mantener lejos a Rabat de sus fronteras.

   El resultado de la guerra de Ucrania y Oriente Medio, incidirá en el tablero global. El Norte de África tomó nota de su papel en el mundo que se viene, de carácter multipolar, y ello abre una tímida luz de esperanza para el conflicto saharaui, y Rabat deberá tener en cuenta, que no puede vivir eternamente aislado de sus vecinos y ser funcional a la política “divide y reinarás” en la Unión Africana, funcional a los intereses franceses. La comunidad internacional está en deuda con los saharauis, por tantos años de olvido, complicidad con el expolio de sus riquezas y las violaciones a los derechos humanos. La devolución de los territorios ocupados a la República Saharaui, sin ninguna duda será parte de la reparación histórica, que Occidente, le debe al pueblo saharaui desde hace cinco décadas.

Marruecos quiere explotar el «efecto Trump» en la reunión de ONU sobre el Sáhara Occidental

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Marruecos quiere explotar el «efecto Trump» para que el 30 de octubre el Consejo de Seguridad renueve la MINURSO con un texto hecho a la medida del plan de autonomía.

Quieren que sucumbamos a la tentación de convertir el “efecto Trump” en una fatalidad. Nuestra tarea es desactivar esa trampa con una palabra simple y poderosa: AUTODETERMINACIÓN.

Por Victoria G. Corera

Marruecos quiere aprovechar el llamado efecto Trump para transformar el Sáhara Occidental en un tablero donde la fuerza sustituye al derecho. Desde la derrota electoral de Joe Biden y el regreso del expresidente republicano a la Casa Blanca, Rabat ha reactivado todos sus canales diplomáticos y mediáticos para convertir en política oficial lo que en 2020 fue solo una transacción: el reconocimiento unilateral de Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el territorio ocupado, a cambio de la normalización con Israel.

Ese acuerdo, nacido en la lógica de los “Acuerdos de Abraham”, fue un trueque político que contradecía de manera frontal las resoluciones de Naciones Unidas y el dictamen consultivo de la Corte Internacional de Justicia de 1975, que negó toda soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Pero Rabat no lo vio como una anomalía, sino como una oportunidad: una puerta abierta para transformar el respaldo puntual de un presidente en una nueva doctrina internacional.

Pueblo Saharaui: memoria, resistencia y actualidad

El retorno de Trump ha devuelto a la diplomacia marroquí la ilusión de que todo puede volver a aquel diciembre de 2020. De hecho, los medios oficiales y los “influencers” del régimen proclaman que “el conflicto está entrando en su fase final” y que la próxima resolución del Consejo de Seguridad “reconocerá la autonomía como única solución creíble”. Las maniobras diplomáticas se multiplican: el ministro de Asuntos Exteriores Nasser Bourita se ha desplazado a Moscú, donde se reunió con Serguéi Lavrov, con la esperanza de garantizar que Rusia no vete el texto que Estados Unidos y Francia pretenden presentar el 30 de octubre.

Nada de esto ocurre en el vacío. Francia y España ya han girado abiertamente hacia la posición marroquí, adoptando el lenguaje de Rabat —“plan serio, creíble y realista”— y abandonando toda referencia al referéndum de autodeterminación. París, sumido en crisis internas y en la pérdida de influencia en África, busca recuperar relevancia alineándose con Washington y Rabat. Madrid, por su parte, lo hace desde la debilidad: Pedro Sánchez se adelantó en 2022 al enviar su famosa carta a Mohamed VI, sacrificando medio siglo de política exterior en nombre de una reconciliación diplomática desigual.

Sin embargo, el trumpismo no es una fatalidad. Es un síntoma de la decadencia moral de una época en la que la fuerza sustituye a la legalidad, pero también una oportunidad para poner a prueba la coherencia del derecho internacional. Frente a quienes confunden pragmatismo con rendición, el pueblo saharaui sigue siendo la prueba viviente de que la historia no se escribe en los despachos, sino en la resistencia.

Mientras Rabat presiona para que el 30 de octubre el Consejo de Seguridad renueve la MINURSO con un texto “ampliado” a la medida del plan de autonomía, conviene recordar tres cosas sencillas:

  • La autodeterminación no es negociable: no es un bonus track diplomático ni un comodín retórico. Está en la Carta de la ONU, en la opinión consultiva de la CIJ (1975) y en medio siglo de resoluciones.

  • El consentimiento del pueblo saharaui no se sustituye por “beneficios” difusos ni por ayuda humanitaria presentada como compensación moral. La doctrina del TJUE es inequívoca: el consentimiento no se presume con marketing.

  • La realidad sobre el terreno desmiente la “normalidad”: guerra de baja intensidad desde 2020, represión en las ciudades ocupadas, presos de Gdeim Izik aún en cárceles marroquíes, y un expolio —pesquero, agrícola, fosfatos, energía eólica— que alimenta la economía política de la ocupación.

Marruecos pretende aprovechar la influencia de un presidente que ha hecho del oportunismo su método. Pero el trumpismo no escribirá, definitivamente, la historia del Sáhara Occidental. El derecho a la autodeterminación no se negocia, se ejerce. Y ningún acuerdo impuesto borrará medio siglo de lucha de un pueblo que no ha renunciado jamás a ser libre.

UNGA80: El autodenominado «plan de autonomía» marroquí, una farsa contra el derecho internacional

Lo que hasta ahora eran maniobras diplomáticas discretas ha tomado forma concreta. Según reveló hoy El Confidencial en un artículo firmado por Ignacio Cembrero, “el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se dispone a enterrar a finales de este mes la autodeterminación de los saharauis” mediante un proyecto de resolución presentado por Estados Unidos y Francia que “insta a iniciar conversaciones sin demora ni condiciones previas sobre la base de la propuesta de autonomía de Marruecos, descrita como seria, creíble y realista”.

El texto, señala Cembrero, constituye “el primer gesto contundente de apoyo de la Administración del presidente Donald Trump a Marruecos” y será sometido a votación el 30 de octubre, con Rusia como único miembro permanente con capacidad real de veto. La reciente visita de Bourita a Moscú buscaba precisamente ese objetivo: evitar el bloqueo ruso y blindar el proyecto.

Esta revelación confirma lo que ya advertíamos: el efecto Trump ha dejado de ser una narrativa propagandística para convertirse en una herramienta de imposición política. Washington y París intentan hacer pasar la ocupación por solución, disfrazando la renuncia al referéndum bajo el lenguaje vacío de las “conversaciones realistas”.

¿Qué significa, entonces, sostener hoy una posición útil? Primero, nombrar: no hay “disputa administrativa”, hay descolonización pendiente. Segundo, condicionar: cualquier texto sobre MINURSO que diluya el referéndum o blanquee la “autonomía” bajo soberanía marroquí debe encontrar resistencia dentro y fuera del Consejo. Tercero, coherencia europea: la enmienda a los acuerdos UE–Marruecos que legaliza de facto preferencias arancelarias para productos del Sáhara ocupado viola el estándar que los propios tribunales europeos fijaron; toca frenar en Parlamento y tribunales. Cuarto, visibilidad: la Cuarta Comisión no puede seguir siendo un ritual anual; hay que traducir su mandato en mecanismos de verificación de derechos humanos en el terreno (ausentes en MINURSO) y en sanciones cuando se documente represión o expolio.

El Sáhara Occidental sigue siendo, a los ojos de la ONU, un territorio no autónomo pendiente de descolonización, y su pueblo conserva un derecho inalienable a decidir su futuro. Ninguna maniobra geopolítica —ni siquiera la del nuevo inquilino de la Casa Blanca— podrá borrar esa verdad jurídica y moral.

El trumpismo podrá dictar resoluciones, pero no puede escribir la historia. La autodeterminación, sí.

Por Victoria G. Corera, Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”

TVE lo vuelve a hacer: incluye el Sáhara Occidental ocupado en Marruecos

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  • Por tercera vez, el ente público RTVE muestra el Sáhara Occidental formando parte de Marruecos.

  • En esta ocasión ha sido con la ciudad de Dajla, la Villa Cisneros de la época española, que Marruecos promoción a como destino turístico.

Contramutis.-

Televisión española lo ha vuelto a hacer, ha incluido el Sáhara Occidental, -territorio no autónomo pendiente de descolonización según la ONU- dentro de Marruecos, el país que ocupa militarmente el territorio desde hace 50 años tras ser abandonado por España.

En esta ocasión ha sido con la ciudad de Dajla, la Villa Cisneros de la época española, cuando el Sáhara Occidental era la provincia número 53 de España y los saharauis tenia DNI español.

«Los mejores kitesurfistas del mundo se enfrentan a la majestuosa costa marroquí en Dajla, en la GKA Kite-Surf World Cup Dakhla». Así ha presentado el viernes 17 de octubre Jacob Petrus, el director y presentador del programa Aquí la Tierra de TVE, la ciudad saharaui de Dajla, informa Francisco Carrión en El Independiente.

Añade que las imágenes de la competición y de la costa de Dajla fueron rotuladas además como pertenecientes a Marruecos, que en 1975 invadió y ocupó ilegalmente el Sáhara Occidental, la última colonia de África, “un territorio donde la población saharaui autóctona es sometida a graves violaciones de los Derechos Humanos y discriminación por parte de colonos marroquíes”.

El programa Aquí la Tierra, en el que se ha mostrado Dajla como perteneciente a Marruecos es presentado por TVE como “un magacín diario de  divulgación y entretenimiento que nos acerca a la naturaleza a través de la meteorología. De Jacob Petrus dice que  es “un geógrafo especializado en climatología  que ofrece una mirada inédita  y entretenida  sobre nuestro planeta”.

Tercera vez que TVE  incluye el Sáhara Occidental en Marruecos

Esta es la tercera ocasión en que TVE presenta el Sáhara Occidental formando parte de Marruecos, que se niega al referéndum de autodeterminación que acordó con el Frente POLISARIO en el alto el fuego de septiembre de 1991.

La primera fue el 5 de octubre de  2023 en el Telediario del mediodía (TD1) en la cobertura informativa de la concesión de la organización de la Copa Mundial de Fútbol 2030 a la candidatura conjunta formada por España, Portugal y Marruecos; el Telediario del incluyó de forma destacada para acompañar la información un mapa donde el Sáhara Occidental aparecía incluido como territorio marroquí.

La presidenta  interina de RTVE, Elena Sánchez Caballero, afirmó que fue un “error”  y negó  en una respuesta escrita a una pregunta de Enrique Santiago, portavoz en el Congreso de Izquierda Unida (IU) y responsable de Sumar sobre Justicia, haber recibido “instrucciones” del Gobierno. Aseguró que se debió a un “lamentable error” del programa que utilizan los realizadores del Telediario y que se debió a un “automatismo” que genera el programa y que se debió a las prisas propias del trabajo de informativos y la falta de comprobación.

En enero de  este año el Telediario de fin de semana de TVE también mostró un mapamundi en el que el Sáhara Occidental estaba dentro de Marruecos, lo que motivó una queja del representante del Frente POLISARIO en España, Abdulah Arabi, que reclamó “la rectificación del mapa y la consideración del estatuto distinto y separado del Sahara Occidental respecto de Marruecos en los contenidos de RTVE”. Recordó que  el Sahara Occidental es un territorio ocupado desde 1975, cuya soberanía corresponde al pueblo saharaui, tal y como ha reconocido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en reiterada jurisprudencia. Fuentes de la corporación aseguraron que fuee “un error involuntario” y modificaron el mapamundi.

Promoción de Dajla como un destino turístico

Carrión  indica que en los últimos años el régimen marroquí ha tratado de vender Dajla como un destino para los deportes acuáticos mientras realiza importantes inversiones turísticas ligadas a empresarios de la élite económica marroquí, en un caso de expolio de los recursos naturales, propiedad de la población saharaui. En marzo activistas saharauis lanzaron una campaña de denuncia a propósito de la nueva línea aérea que opera Ryanair y conecta Madrid con Dajla. “Mientras Marruecos vende Dajla como un paraíso turístico, el pueblo saharaui sigue sufriendo la ocupación, la represión y el expolio de sus recursos. No seas cómplice de esta propaganda. No contribuyas a blanquear la ocupación”. Es el mensaje con el que arranca en redes sociales una campaña para denunciar los viajes promocionales de influencers y periodistas de viajes españoles a Dajla, en los territorios ocupados del Sáhara Occidental por Marruecos.

El intento de vender las bondades turísticas de Dajla coincide con un aumento de las deportaciones de periodistas, activistas y políticos españoles. En lo que va de año, más de 20 españoles han sido expulsados por las autoridades marroquíes del territorio ocupado de Sáhara Occidental.

“Donde tú ves paisajes paradisíacos, aguas cristalinas y hoteles de lujo, se esconde un crimen impune. Hablamos de Dajla, una ciudad al sur del Sáhara occidental ocupada por Marruecos desde el año 1975”, explicó el activista saharaui Taleb Alisalem en el vídeo que servía de introducción a la campaña.

«Actualmente -prosigue la información de El Independiente- varios influencers y periodistas de viaje han acudido invitados por las fuerzas de ocupación marroquíes para promocionar este destino turístico. Estáis validando una ocupación. Cada imagen, cada vídeo, cada historia es un intento de borrar la memoria del pueblo saharaui y un intento de validar la ocupación y la represión que sufre la población autóctona de Dajla», recordó el joven.

“Estas invitaciones de youtubers e influencers entran en el marco del intento de Marruecos de normalizar la ocupación ilegal”, apuntó Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario en España. “Son herramientas que usa Marruecos para tratar de consolidar lo que les niega el derecho internacional. Algunos de los invitados a lo mejor lo desconocen pero otros les da igual el efecto que puede tener el trabajo que hacen. Como youtubers tienen la obligación de respetar la verdad. Están vendiendo una realidad que no se ajusta a lo que es. Uno no puede ir a un sitio donde están machando a su población y decir que no me meto en la política. Es cuestión de ética y de derechos humanos”, comentó.

Rusia defiende el papel de la ONU en la búsqueda de solución «justa» a la cuestión del Sáhara Occidental

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El ministro de Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, expresó el apoyo de Moscú al trabajo del secretario general de la ONU, António Guterres, en la búsqueda de una solución «justa» a la cuestión saharaui, durante una rueda de prensa celebrada el pasado miércoles en la capital rusa.

El titular de exteriores ruso destacó, durante esa rueda deprensa, la «necesidad» de que la ONU apoye «todos los esfuerzos» encaminados a promover negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, considerado por el organismo internacional como el representante legítimo e interlocutor del pueblo saharaui.

Por eso, el ministro de Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, viajó esta semana a Rusia para reunirse con su homólogo Serguei Lavrov. Bourita intentó, sin éxito, convencer a las autoridades rusas de que se abstenga en la votación de finales de este mes para la prórroga de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO).

«Los conflictos pendientes en África» deben resolverse «exclusivamente por medios políticos y diplomáticos, basándose en los principios y normas fundamentales del derecho internacional consagrados en la Carta de Naciones Unidas», declaró Lavrov. «Compartimos la opinión de que estos principios no deben aplicarse selectivamente a la carta, sino que deben respetarse e implementarse plenamente en su totalidad (…)», remarcó Lavrov en su declaración.

Lavrov y su homólogo marroquí intercambiaron opiniones sobre los desafíos internacionales urgentes, priorizando la situación en Oriente Medio, el Norte de África y la región del Sahel-Sáhara. También abordaron la situación en torno al acuerdo sobre el Sáhara Occidental, a la luz de las conversaciones en curso en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Rusia reafirma su postura de principios a favor de resolver todos los problemas y conflictos pendientes en África y otras partes del mundo exclusivamente por medios políticos y diplomáticos, basándonos en los principios y normas fundamentales del derecho internacional consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

La visita de Bourita a Moscú se enmarca en la preparación para la reunión del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara Occidental, durante la cual se espera que el enviado personal Staffan de Mistura presente un informe sobre los trabajos realizados para cumplir el mandato que le fue confiado.

Pueblo Saharaui: memoria, resistencia y actualidad

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Por Carlos Cristóbal


Octubre siempre ha sido un mes de memoria para el pueblo saharaui. Pero también lo es de presente y de resistencia. En él se reúnen algunas de las fechas más significativas de su historia: el Día Nacional de la Jaima (10 de octubre), el 50º aniversario de la Unidad Nacional (12 de octubre), la conmemoración del campamento de Gdeim Izik (octubre–noviembre de 2010) y el recuerdo permanente de la Marcha Negra –mal llamada Verde– que selló, en noviembre de 1975, la invasión marroquí del Sáhara Occidental. Medio siglo después, esas efemérides no son un ejercicio de nostalgia, sino un recordatorio vivo de la vigencia del derecho internacional y de la deuda histórica de España y la comunidad internacional con un pueblo que sigue resistiendo.

Cada 10 de octubre, en los campamentos de refugiados saharauis, ondean las banderas y se levantan jaimas nuevas. Es el Día Nacional de la Jaima, una jornada que simboliza la continuidad del pueblo saharaui pese al exilio. La jaima –más que una vivienda, un modo de vida– representa la libertad, la identidad y la resistencia. En torno a ella se organiza la educación, la familia, la comunidad y la memoria.

Allí nacieron generaciones que no han pisado jamás el territorio ocupado, pero que han heredado de sus mayores el orgullo de la supervivencia. En palabras de un maestro de Smara, “bajo la jaima aprendimos lo que significa la libertad”. Esa libertad que el pueblo saharaui mantiene viva desde hace 50 años, mientras el mundo, cómplice, sigue mirando hacia otro lado.

La jaima, con su estructura sencilla y su resistencia al viento del desierto, es también una metáfora del propio pueblo saharaui: firme frente a la tormenta. En cada tela tensada, en cada cuerda clavada en la arena, late la misma convicción que llevó al Frente Polisario a nacer en 1973 como movimiento de liberación nacional.

Dos días después, el 12 de octubre, el pueblo saharaui conmemora el Día de la Unidad Nacional, que este año ha cumplido medio siglo. Aquel 12 de octubre de 1975, en los momentos previos a la invasión marroquí, distintos movimientos políticos y sociales saharauis se unieron bajo un único paraguas: el Frente Polisario, proclamado como representante legítimo del pueblo saharaui. Fue un acto de madurez política y de supervivencia. Mientras España preparaba su retirada vergonzosa y Marruecos ultimaba los detalles de su invasión, el pueblo saharaui optaba por la unidad. Esa decisión fue, y sigue siendo, la columna vertebral de su resistencia.

Cincuenta años después, la Unidad Nacional no es una reliquia del pasado, sino una práctica cotidiana. En la wilaya de Smara miles de personas recordaron la gesta de Aïn Ben Tili ondeando las banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y gritando: “Unidad, resistencia e independencia”. El presidente Brahim Gali recordó que la unidad “fue, es y seguirá siendo el arma más poderosa del pueblo saharaui frente a la ocupación”.

La celebración también sirvió para rendir homenaje a los combatientes del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), que hoy continúan la lucha en los frentes de batalla. Porque la guerra en el Sáhara Occidental, lejos de haber terminado, sigue marcando la vida cotidiana del pueblo saharaui.

Desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020, el ELPS mantiene operaciones constantes contra el ejército marroquí en distintos sectores: Mahbes, Smara, Guelta Zemmur, Haouza y Farsia. Según comunicados recientes de la Sahara Press Service, en las últimas semanas las unidades saharauis han atacado emplazamientos de artillería, centros logísticos y puntos de apoyo de las fuerzas ocupantes. Son acciones tácticas, precisas, sostenidas por una juventud nacida en el exilio que se ha convertido en el relevo de los veteranos de 1975.

Pero esta guerra, que Marruecos intenta ocultar tras la propaganda de modernidad y grandes eventos deportivos, tiene un alto coste humano. En los territorios ocupados, la represión aumenta: detenciones arbitrarias, torturas, juicios exprés, confiscaciones y un silencio mediático impuesto por la censura. Como denuncian organizaciones saharauis de derechos humanos, Marruecos mantiene más de cuarenta presos políticos, entre ellos los del grupo de Gdeim Izik, condenados a penas desproporcionadas tras confesiones obtenidas bajo tortura. La guerra del Sáhara no ocupa portadas, pero continúa día tras día.

El campamento de Gdeim Izik, levantado en octubre de 2010 en las afueras de El Aaiún, fue el grito civil más poderoso del pueblo saharaui desde los años setenta. Decenas de miles de personas exigieron derechos sociales, justicia y el fin de la ocupación. Marruecos respondió con violencia: el 8 de noviembre, el campamento fue arrasado, sus líderes encarcelados y Europa miró hacia otro lado.

Quince años después, Gdeim Izik sigue siendo un símbolo. Como recordó ACAPS Catalunya, aquel campamento fue “la antesala de la Primavera Árabe y la prueba de que el pueblo saharaui posee una dignidad inquebrantable”. Sus presos políticos, sus madres, sus abogados, continúan denunciando la impunidad del régimen marroquí ante una comunidad internacional que no ha sabido –ni querido– escuchar. La libertad de los presos políticos saharauis no es una causa aislada, sino el termómetro moral de la comunidad internacional.

Octubre es también el mes de la Cuarta Comisión de Descolonización de la Asamblea General de la ONU, donde cada año se repite la promesa incumplida de completar el proceso de descolonización del Sáhara Occidental. En esta sesión de 2025, las intervenciones españolas destacaron por su claridad y compromiso.

El Consejo Insular de Mallorca, entre otros, en nombre del intergrupo Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui, intervino ante el plenario para exigir que la ONU cumpla sus compromisos y organice el referéndum bloqueado desde 1991. Su representante recordó la responsabilidad histórica y jurídica de España como potencia administradora, reclamando que “no basta con reconocer el derecho a la autodeterminación: hay que hacerlo cumplir”.

Junto a esta voz, otras delegaciones de la sociedad civil subrayaron el papel de los defensores saharauis de derechos humanos –como los miembros del CODESA– y denunciaron el uso de drones armados por Marruecos contra civiles al este del muro militar. Estas voces, aunque silenciadas en los grandes medios, son la conciencia moral de una descolonización inconclusa que la ONU no puede seguir aplazando.

Según el calendario de Naciones Unidas, la renovación del mandato de la MINURSO se vota cada año a finales de octubre, coincidiendo con el cierre del ciclo de operaciones de paz. En 2025, la reunión decisiva del Consejo de Seguridad está prevista para el 30 de octubre, fecha en la que se someterá a votación la nueva resolución sobre el Sáhara Occidental. Antes de esa sesión plenaria, los cinco miembros permanentes –Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China– y los no permanentes celebran consultas a puerta cerrada para negociar el texto final.

Las filtraciones más recientes apuntan a que Estados Unidos, Francia y el Reino Unido trabajan con Marruecos para introducir referencias favorables al llamado plan de autonomía, mientras Argelia y el Frente Polisario intensifican sus contactos con Rusia para evitar una resolución desequilibrada. La cita del 30 de octubre será, por tanto, una prueba más de fuego para la coherencia internacional: ¿respetará la ONU su propio mandato de descolonización o volverá a premiar la ocupación con un lenguaje ambiguo y complaciente?

El Octubre saharaui es, en definitiva, un mes de conciencia y compromiso. Recordar no es repetir: es exigir. Exigir justicia, autodeterminación y el fin de la ocupación. Exigir a Europa que deje de amparar el expolio; a Naciones Unidas, que deje de mirar hacia otro lado; y a España, que asuma su responsabilidad histórica. Porque mientras haya una jaima en pie, una madre que resista, una voz que se levante en la ONU o una bandera saharaui ondeando sobre la arena, la historia no habrá terminado. El Sáhara Occidental será libre, porque ningún muro, ningún pacto y ningún silencio podrán borrar el derecho de un pueblo a existir.

Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental / Noticias de Navarra

EE.UU, Francia y España preparan el terreno en ONU para imponer definitivamente la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

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Desde el pasado 14 de octubre circula, por Whatsapp, un documento escrito en Word y presentado como la propuesta de EE.UU para el borrador de la resolución que prórroga el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). Dicho documento, compuesto por 5 polémicos puntos (PP), impone a los saharauis la ocupación marroquí y ensalza la «labor» del actual presidente de EE.UU, Donald Trump, en la búsqueda de la «paz» en el Sáhara Occidental ocupado. La propuesta norteamericana, impulsada por Francia y España, entierra el derecho del pueblo saharaui a existir, omite por completo la autodeterminación y pisotea el derecho internacional.

La delegación de EE.UU en la ONU presentó el pasado martes 14 de octubre ese documento no oficial sobre la cuestión del Sáhara Occidental y la renovación del mandato de la MINURSO a seis países. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y España recibieron el documento. La misión de España lo filtró a la prensa nacional, con el fin de darle difusión entre los saharauis.

Trump intenta imponer el “plan de autonomía” de Marruecos para el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad

Este documento no oficial adopta plenamente la postura del ocupante marroquí, anunciada por Trump en 2020 y reiterada por su administración desde el inicio de su segundo mandato

El documento no es un proyecto de resolución y no se presentó siguiendo los procedimientos establecidos por el Consejo de Seguridad. Sin embargo, esto no impide que EE.UU, como Penholder de todas las resoluciones relativas al Sáhara Occidental, lo presente a principios de la próxima semana como documento oficial, es decir, como un proyecto de resolución inicial en azul.

Estados Unidos y Francia, en particular, buscan actualmente, en coordinación con un fuerte esfuerzo desde Washington y París por parte de grupos de presión afiliados a Israel, otros financiados por Rabat y algunos de sus aliados árabes, legitimar la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos.

El Consejo de Seguridad de la ONU está compuesto por 15 Estados miembros, incluyendo otras potencias y países influyentes, conscientes de la gravedad del complot y las consecuencias de la abdicación del Consejo de Seguridad con sus responsabilidades a nivel regional, africano y mundial. Esto se debe a que el Consejo es el garante, en nombre de las Naciones Unidas, junto con la Unión Africana, del acuerdo firmado bajo sus auspicios por ambas partes tras 16 años de guerra, que estableció el Consejo con el fin de implementar la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO).

La Posición del F. POLISARIO

El Frente POLISARIO ha afirmado clara y solemnemente que la parte saharaui no aceptará ninguna negociación, diálogo ni siquiera ninguna discusión que no prevea claramente en el ejercicio por parte del pueblo saharaui de su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación e independencia.

En consonancia con lo anterior, el Frente POLISARIO afirmó también que no participará en ningún proceso político que no tenga en cuenta la naturaleza jurídica de la cuestión saharaui como un asunto de descolonización, cuya solución justa y definitiva solo puede lograrse mediante la aplicación y el ejercicio, por parte del pueblo saharaui, y únicamente de este, de sus derechos, reconocidos por todas las resoluciones y sentencias de organizaciones y tribunales internacionales y continentales.

En línea con esta postura, el POLISARIO también informó a todos los interesados ​​de que la parte saharaui no aceptará ningún cambio en el mandato de la MINURSO ni se apartará de su compromiso en el marco de las Naciones Unidas y la Unión Africana, garantes del acuerdo de paz firmado bajo sus auspicios en 1991.

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Conclusiones y Perspectivas

El Frente POLISARIO declara lo siguiente (Según el jefe de diplomacia):

1- La realidad nacional saharaui, representada por la República Saharaui, es una realidad indeleble, independientemente de quien la gobierne.

2- Cincuenta años de lucha nacional, una tenacidad legendaria e inigualable, que goza de una sólida unidad, una férrea adhesión a sus derechos y una firme perseverancia impusieron la derrota a la monarquía expansionista, que, en lugar de poner fin a la agresión y buscar la paz, optó por seguir huyendo hacia adelante apresurándose hacia la normalización con Israel a cambio de proteger su régimen y preservar su trono que vincula a la anexión del Sáhara Occidental.

3- La derrota de Marruecos lo obligó a renunciar a su soberanía sobre el supuesto territorio nacional marroquí y a la dignidad de los marroquíes. Al mismo tiempo, doblegó a las fuerzas que conspiraron en 1975 para impedir la independencia del pueblo saharaui, que organizaron la Marcha Negra marroquí entre bastidores y armaron a Marruecos. Hoy, se ven obligados a reconocer públicamente que son ellos quienes lideran la agresión contra el pueblo de la República Saharaui y obstruyen una situación de paz basada en el respeto a las resoluciones internacionales pertinentes.

4- La parte saharaui ha abrazado una paz justa y definitiva, y considera que, ante la negativa a implementar la solución justa, definitiva, consensuada, práctica y razonable firmada por ambas partes, el Consejo de Seguridad de la ONU no tiene más remedio que imponer a Marruecos el fin de su ocupación ilegal del territorio de la República Saharaui.

5- La República Saharaui declara su disposición a la paz con Marruecos, que la acompaña en la Unión Africana y en las cumbres y conferencias internacionales, y reitera su disposición a firmar con las autoridades marroquíes acuerdos de cooperación y buena vecindad basados ​​en el respeto mutuo de la integridad territorial de cada parte, al servicio de la paz y la seguridad internacionales.

6- La República Saharaui aspira a establecer relaciones amistosas y de cooperación con todos los países del mundo, incluidos aquellos dentro del Consejo de Seguridad de la ONU que presionan a Marruecos para que continúe su ilegal aventura en el Sáhara Occidental, ya que esta vía solo retornará más inestabilidad y la pérdida de oportunidades de desarrollo y prosperidad para Marruecos y la región del Norte de África, y Magreb en especial.

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El texto que circula en Nueva York y que fuentes diplomáticas atribuyen a la delegación de Estados Unidos constituye uno de los mayores retrocesos jurídicos y políticos en la historia del expediente del Sáhara Occidental. Bajo un lenguaje diplomático aparentemente equilibrado, el documento pretende redefinir el conflicto como una simple disputa política entre “partes interesadas”, eliminando su carácter de proceso de descolonización pendiente reconocido por la ONU desde 1963.

1. Una relectura ilegal del mandato de la ONU

   El borrador comienza “recordando sus resoluciones anteriores”, pero omite de forma deliberada las resoluciones fundacionales del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General —658 (1990) y 690 (1991)— que establecieron la MINURSO con un mandato claro: organizar un referéndum de autodeterminación. La omisión no es casual: al no mencionar el referéndum, el texto reinterpreta el mandato de la MINURSO como una misión de apoyo político al “plan de autonomía marroquí”, vaciando su contenido original.

2. La falsa “autodeterminación” bajo soberanía marroquí

   El documento dice reafirmar “el principio de autodeterminación”, pero acto seguido lo redefine dentro del marco de la soberanía marroquí, afirmando que una “autonomía genuina dentro del Estado marroquí es la solución más viable”.
Esa fórmula es jurídicamente contradictoria: no puede existir autodeterminación dentro de una soberanía impuesta. El derecho internacional —desde la Resolución 1514 (XV) de 1960 hasta la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975— reconoce que el pueblo saharaui tiene derecho a decidir libremente entre independencia, integración o libre asociación, no a ser administrado “autónomamente” por la potencia ocupante.

3. Trump como “pacificador”: el regreso de la geopolítica colonial

El párrafo cuarto del borrador es revelador. “Acoge con satisfacción el liderazgo del presidente Trump en la resolución del conflicto”, una expresión ajena al lenguaje de la ONU e impropia de un texto multilateral. Reconocer el papel de Trump equivale a legitimar la declaración unilateral de diciembre de 2020, mediante la cual el entonces presidente estadounidense reconoció la supuesta soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, violando las normas internacionales sobre no reconocimiento de anexiones territoriales. Reintroducir ahora esa fórmula en un texto del Consejo de Seguridad es un intento de institucionalizar la política del trueque: el reconocimiento de la ocupación a cambio de la normalización con Israel.

4. La exclusión del Frente Polisario como sujeto del derecho

   Aunque el texto menciona al Frente Polisario entre los interlocutores del Enviado Personal, en ningún momento lo reconoce como el legítimo representante del pueblo saharaui, como establece la Resolución 34/37 de la Asamblea General.
Reducirlo al rango de “parte” o “grupo” político implica negarle su estatus jurídico internacional, diluyendo su papel en el proceso de descolonización y colocando a Marruecos y al Polisario en un mismo plano, como si se tratara de un conflicto fronterizo entre Estados.

5. Una manipulación del mandato de la MINURSO

   El punto 1 prorroga el mandato de la MINURSO solo hasta el 31 de enero de 2026, rompiendo la práctica establecida de renovaciones anuales. Esa reducción temporal busca forzar un calendario político exprés: tres meses para que las partes negocien sobre la base del plan marroquí, bajo amenaza de transformar o incluso suprimir la misión.

   El punto 5 exige además al Secretario General “recomendar la transformación o terminación de la MINURSO” en función de los resultados de las negociaciones, lo que supone condicionar la existencia misma de la misión a la aceptación del marco marroquí. En la práctica, se trata de un chantaje institucional.

6. La subordinación del proceso de paz a Washington

El texto agradece expresamente a Estados Unidos su disposición a acoger las negociaciones. De ese modo, traslada el proceso de paz desde el marco multilateral de la ONU a un marco bilateral bajo patrocinio estadounidense, lo que neutraliza la función del Secretario General y su Enviado Personal.
Este intento de apropiación política del proceso contradice la práctica de Naciones Unidas desde 1991 y transforma una cuestión de descolonización en un expediente de influencia geopolítica.

7. Consecuencias jurídicas y políticas

Si este texto fuera aprobado —aunque su adopción no parece segura por el posible veto de Rusia o China— tendría consecuencias graves:

  • Desnaturalizaría la MINURSO, eliminando de facto la referencia al referéndum.

  • Reconocería implícitamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

  • Excluiría al pueblo saharaui de su propio proceso de autodeterminación.

  • Sentaría un precedente que permitiría a potencias ocupantes “resolver” ocupaciones mediante fórmulas de autonomía tuteladas.

8. La respuesta saharaui: firmeza y claridad

   El Frente Polisario ha reaccionado con contundencia, recordando que ningún documento de Washington puede sustituir el mandato del Consejo de Seguridad ni el derecho internacional. Como declaró Sidi Mohamed Omar, “el destino del pueblo saharaui no está en manos de los Estados Unidos ni de Francia, sino en manos del propio pueblo saharaui”.

   El diplomático saharaui también subrayó que esta maniobra confirma la coherencia histórica del apoyo estadounidense a la ocupación, desde Henry Kissinger hasta Donald Trump, pasando por cada administración que ha mantenido la ayuda militar y diplomática a Marruecos.

9. Conclusión: un intento más de borrar la autodeterminación

   El borrador estadounidense no es una propuesta de paz, sino una estrategia para cerrar el conflicto sin resolverlo, imponiendo un marco colonial maquillado de autonomía. Pero la autodeterminación del pueblo saharaui no depende del calendario político de Washington ni de los intereses de París. Depende del derecho internacional, de la resistencia de un pueblo y de la solidaridad de quienes no aceptan que el “realismo político” se imponga sobre la justicia.

Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”

Trump intenta imponer el “plan de autonomía” de Marruecos para el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad

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Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”

El Frente Polisario ha desmentido categóricamente que el Consejo de Seguridad haya recibido un proyecto de resolución sobre el Sáhara Occidental, aclarando que el texto que circula en Nueva York refleja únicamente la posición unilateral de Estados Unidos, no la de los quince miembros del órgano. En declaraciones a la prensa, el representante del Frente Polisario ante la ONU y coordinador con la MINURSO, Dr. Sidi Mohamed Omar, subrayó que el destino del pueblo saharaui “no está en manos de los Estados Unidos, ni de Francia, ni de ninguna otra parte, sino en manos del propio pueblo saharaui, decidido a defender con firmeza sus derechos legítimos, que no son negociables ni hoy, ni mañana, ni nunca”.

Sáhara Occidental | Debates sobre proyecto de resolución de EE.UU para la renovación de la MINURSO

Una propuesta de borrador al servicio del ocupante

    El documento filtrado, atribuido a Washington, constituye un intento descarado de reescribir el mandato de la ONU sobre el Sáhara Occidental. Bajo el pretexto de “avanzar en una solución mutuamente aceptable”, el texto impone el marco del “plan de autonomía” marroquí como única base de negociación, calificándolo de “serio, creíble y realista” y proclamando que la “autonomía genuina bajo soberanía marroquí es la solución más viable”. Incluso “da la bienvenida al liderazgo del presidente Trump en la resolución del conflicto”, una fórmula inédita y ajena al lenguaje diplomático habitual del Consejo de Seguridad, que refleja el retorno de la lógica geopolítica del trueque: reconocer la ocupación a cambio de supuestos avances diplomáticos o económicos.

   El borrador ignora por completo las resoluciones de la Asamblea General y del propio Consejo que definen el Sáhara Occidental como territorio no autónomo pendiente de descolonización, así como las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que niegan toda soberanía marroquí sobre el territorio. Su objetivo parece claro: transformar la MINURSO en una misión de acompañamiento político al plan de Rabat, sustituyendo la referencia al referéndum por un proceso negociador que, en los hechos, clausuraría la autodeterminación.

La posición del Frente Polisario

   El Frente Polisario ha recordado que la posición de Estados Unidos no es nueva. Desde la administración de Gerald Ford y Henry Kissinger, Washington apoyó la invasión marroquí de 1975 y la llamada “marcha verde”. Décadas de respaldo militar, económico y diplomático han permitido que Marruecos mantenga su ocupación en flagrante violación del derecho internacional. “Estados Unidos fue quien apoyó la ocupación desde el principio, quien respaldó la marcha negra y quien continúa sosteniendo diplomáticamente al Estado ocupante”, declaró Sidi Mohamed Omar, subrayando que la política estadounidense actual no hace más que prolongar una injusticia histórica.

   El representante saharaui advirtió además que ningún documento impulsado unilateralmente por Washington puede sustituir las resoluciones legítimas de la ONU ni los principios de la Carta que reconocen el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia.

Una maniobra que divide al Consejo

    La propuesta estadounidense, que reduce a tres meses el mandato de la MINURSO, busca forzar un ritmo político acelerado y colocar a la comunidad internacional ante un hecho consumado. Sin embargo, su aprobación está lejos de estar garantizada. Francia apoya activamente el texto, pero Rusia y China podrían vetarlo, como ya sugieren fuentes diplomáticas, ante la flagrante violación de los principios de descolonización. Argelia, miembro no permanente del Consejo, se opone frontalmente al proyecto y trabaja para introducir enmiendas que restituyan la referencia explícita a la autodeterminación.

   El desenlace se conocerá el 30 de octubre, cuando el Consejo vote la renovación del mandato de la MINURSO. En juego no está solo la continuidad de una misión debilitada, sino la credibilidad misma de las Naciones Unidas como garante del derecho internacional.

“Ni hoy, ni mañana, ni nunca”

    El intento de Washington de imponer una solución colonial rebautizada como “autonomía” confirma la deriva geopolítica actual: la legalidad internacional cede terreno frente a los intereses estratégicos. Pero, como recordó Sidi Mohamed Omar, el pueblo saharaui sigue siendo el único titular de su destino. Su mensaje final, dirigido a quienes pretenden decidir por ellos, resume cincuenta años de resistencia: “Nuestros derechos no son negociables. Ni hoy, ni mañana, ni nunca.”

Fuente; Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”