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Sáhara Occidental: el bloqueo político refuerza la posición del Polisario mientras De Mistura retoma contactos en Tinduf

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Madrid (ECS).- Las negociaciones sobre el futuro del Sáhara Occidental continúan atravesando una fase de estancamiento político, sin avances significativos tras los encuentros celebrados este año entre Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania. Sin embargo, lejos de debilitar las reivindicaciones saharauis, la ausencia de progresos vuelve a poner de relieve la necesidad de abordar la cuestión central del conflicto: el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por Naciones Unidas.

Según informó el digital francés Africa Intelligence, las reuniones mantenidas en Madrid y Washington no lograron acercar posiciones entre las partes. El principal punto de desacuerdo sigue siendo la negativa marroquí a contemplar una solución que incluya la libre determinación de los saharauis, mientras Rabat continúa defendiendo exclusivamente su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí.

El Frente Polisario, representado por el ministro de Asuntos Exteriores de la RASD, Mohamed Yeslem Beissat, ha reiterado que cualquier solución duradera debe respetar los principios del derecho internacional y permitir al pueblo saharaui decidir libremente su futuro político. El Frente POLISARIO considera insuficientes las propuestas presentadas hasta ahora por Marruecos y mantiene que el conflicto no puede resolverse mediante fórmulas unilaterales.

Argelia, principal actor en la región del norte de Africa, sigue defendiendo una solución basada en los principios de descolonización establecidos por Naciones Unidas. Diversas fuentes diplomáticas citadas por Africa Intelligence señalan que durante las conversaciones se exploraron referencias a experiencias internacionales como el referéndum de independencia celebrado en Escocia en 2014, considerado por algunos actores como un posible precedente para una consulta democrática.

La solución que quiere Marruecos para el Sáhara Occidental es contraria a la geopolítica

Mientras tanto, Marruecos continúa promoviendo su plan de autonomía sin introducir modificaciones sustanciales, pese a las exigencias formuladas por algunos de sus socios occidentales, en particular Washington y París. Esta situación ha contribuido a prolongar el bloqueo de un proceso político que lleva décadas sin alcanzar una solución definitiva.

En este contexto adquiere especial relevancia la visita realizada hoy por el enviado personal del secretario general de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, a los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf. El diplomático italo-sueco mantiene encuentros con la dirección del Frente Polisario, incluido el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y secretario general del movimiento, Brahim Ghali.

La visita es interpretada por observadores regionales como una muestra de que Naciones Unidas continúa considerando al Frente Polisario un interlocutor indispensable para cualquier proceso de paz creíble. Durante los encuentros se espera que las autoridades saharauis trasladen al enviado de la ONU su preocupación por la falta de avances políticos y por la ausencia de medidas concretas para reactivar el proceso de autodeterminación.

Fuentes cercanas a la delegación saharaui destacan que la visita de De Mistura se produce en un momento especialmente delicado, marcado por la parálisis diplomática y por el creciente escepticismo respecto a las previsiones formuladas meses atrás por responsables estadounidenses sobre una eventual resolución rápida del conflicto.

Más de medio siglo después del inicio de la disputa, el Sáhara Occidental sigue siendo uno de los principales procesos de descolonización pendientes en la agenda de Naciones Unidas. Para el Frente Polisario, el actual bloqueo confirma que ninguna iniciativa podrá prosperar sin garantizar al pueblo saharaui el ejercicio efectivo de su derecho a decidir libremente su futuro.

La solución que quiere Marruecos para el Sáhara Occidental es contraria a la geopolítica

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Por Dr. Jorge Alejandro Suárez


ECS. Madrid. | De tanto en tanto observamos que algunos comunicadores, políticos y expertos, proponen como solución al conflicto del Sáhara Occidental, aceptar el plan de autonomía propuesto por Marruecos. Esto fue apoyado por los llamados Plan Baker I y II, que naufragaron, tanto por razones políticas y jurídicas.

Una vez más observamos nuevos intentos en diversos medios occidentales, incluso en algún medio español, bajo una lectura simplista del mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que instó a las partes a buscar una salida al conflicto. Ello no significa aceptar la solución de una de las partes, sin más argumento que su peso demográfico o político. Una solución realista implica tener en cuenta varios factores en el complejo geopolítico, que es el Magreb.

Marruecos sabotea las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

La idea de un régimen de autonomía “a la marroquí”

Desde hace largos años, el régimen de Marruecos propone como única alternativa para salir del conflicto un régimen de autonomía regional. Se mantiene inamovible y sobre una posición de fuerza, con apoyo político de EE.UU y Francia en Naciones Unidas, rechaza cualquier idea o propuesta distinta a la de un “Sahara marroquí”. Esto lo señala claramente uno de lo puntos sobre la llamada Iniciativa marroquí de autonomía del Sahara, formada por 39 folios: En respuesta a esta llamada de la comunidad internacional, el Reino de Marruecos se ha inscrito en una dinámica positiva y constructiva, comprometiéndose a someter una iniciativa para la negociación de un estatuto de autonomía de la región del Sahara, en el marco de la soberanía del Reino y de su unidad nacional.

Las resoluciones de Naciones Unidas donde claramente hablan del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, como del dictamen de la Corte Internacional de Justicia de 1975, no tienen valor para Rabat, que se empecina en la integración del Sahara – a pesar de que la ocupación ha sido declarada ilegal – como única salida, dejando también de lado los compromisos que surgen del Plan de Arreglo.

Para Marruecos, el derecho de autodeterminación tiene una interpretación errónea. El estatuto de autonomía, resultante de las negociaciones, será sometido a una consulta mediante referéndum de las poblaciones concernidas, conforme al principio de la autodeterminación y de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas. Es sabido que el principio de autodeterminación es bien distinto, hablando el lenguaje coloquial, es el derecho que tiene un pueblo a elegir su propio destino, entre ellos conformar un estado independiente. O como dice el Dr. Carlos Ruiz Miguel la soberanía del territorio pertenece a la población originaria. Por ende, los saharauis son los únicos depositarios de la soberanía del Sahara occidental.

En su momento el secretario general Koffi Annan, consideró que el referéndum sobre el Sahara, habría un ganador y un perdedor, razonamiento que tomó muy en cuenta Marruecos. La pérdida de las “provincias del sur” es políticamente inaceptable, por muchos motivos. En primer lugar, el delicado equilibrio del régimen marroquí está estrechamente con el conflicto. Esto en el pasado justificó ideológicamente al régimen, como también sus abusos y represión política. Económicamente también tendría su impacto, por la cuestión de la minería del fosfato y la pesca. Por ende, asumiendo el costo político, correspondiente, Marruecos ha optado por una política de negar a los saharauis como actor en el conflicto e imponer su voluntad unilateralmente, buscando consensos en la comunidad internacional.

Hasta ahora ningún Estado, ha reconocido la anexión marroquí y los intentos de hacerla valer, ha sufrido duros reveses, como en fallo del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea. Las promesas marroquíes, incluyen un estatuto de autonomía, la creación de una región autónoma del Sahara con su ejecutivo, parlamento, poder judicial, fuerzas policiales, capacidad tributaria propia en determinadas materias, competencias en materia de vivienda, cultura, deportes, promoción económica, infraestructura. El Estado marroquí queda como responsable de la defensa nacional, legislación de fondo, relaciones exteriores, atributos propios de la soberanía del Estado (himno nacional, bandera, moneda, etc).

La nueva Iniciativa marroquí propone una consulta vía referéndum en el marco de una serie de negociaciones con las “poblaciones” del territorio. En este marco habla de la creación de consejo de transición responsable de la repatriación (no menciona para nada el término saharaui o refugiado), desmovilización y desarme de “elementos armados”.

¿Por qué no se ha hecho el referéndum en el Sáhara Occidental?

El plan de autonomía marroquí contrario a la geopolítica

La doctrina internacional, como la jurisprudencia son claras respecto al concepto de “autodeterminación”. El Plan de arreglo de 1991, los fallos de la Corte Internacional de Justicia, del Tribunal Superior de Justicia de la UE, el dictamen del Asesor Jurídico de Naciones Unidas de 2002, resoluciones de Naciones Unidas son contundentes en relación al conflicto. Por ende la idea que quiere imponer Marruecos es incompatible con el derecho internacional. Pero hay otras circunstancias que resultan inaceptables para los actores que forman parte del conflicto. En primer lugar, para la República Saharaui, reconocida por más de medio centenar de naciones y la Unión Africana. Y por otro lado, por Argelia y Mauritania, y también en menor medida por Túnez y Libia.

Es sabido que Marruecos tiene una relación conflictiva con todos sus vecinos. Históricamente sostiene la idea del llamado “Gran Marruecos” un objetivo de extender las fronteras nacionales sobre una serie de espacios sobre una lectura tergiversada de la historia. Detrás de esta visión, está el control de ricos recursos estratégicos y transformar al país en una potencia de primer orden en la región, siendo funcional a los intereses franceses. Francia ha sido el principal sostén político estratégico de Rabat. La guerra del Sahara, no hubiera sido posible sin el apoyo militar francés. Estados Unidos apoyó con medios y asesores en los 80. La invasión del Sahara fue factible gracias al equipamiento francés, incluso hasta el día de hoy, el desarrollo naval marroquí, va de la mano del apoyo francés.

El expansionismo marroquí, beneficia a Francia

En su momento, el apoyo a la invasión marroquí del antiguo Sahara Español, impidió que Argelia extendiera su influencia política, no solo en el Sahara, sino también se consolidara en Mauritania. El expansionismo marroquí, es observado con preocupación por sus dos vecinos. Argelia y Mauritania. Argelia ha percibido el rearme de Marruecos, lo que se ha traducido en los últimos diez años de apuesta al desarrollo de capacidades industriales, potenciar el poder naval y aéreo. La ventaja argelina en lo naval, es evidente, con capacidad anfibia, submarina y de combate de superficie. La flotilla de submarinos argelina de origen ruso, puede bloquear la salida de los medios navales marroquíes.

El potencial energético de Argelia, convierte al país en un actor de fuste. La experiencia en guerra antiterrorista, lo transforma en un factor a considerar. Los argelinos mantienen una estrecha vinculación con Rusia y han sabido explotar en el marco del 11 – S, una buena relación con Estados Unidos, en el marco de la guerra global contra el terrorismo.

La caída del líder libio, el caos reinante, el avance del islamismo político y el fortalecimiento de ciertos grupos que operan en la franja del Sahel, gracias al narcotráfico, la trata de personas y el hundimiento de Libia, que dejó un valioso arsenal a merced para terroristas de diversos pelajes, puso en aprietos al gobierno argelino.

Mauritania percibe la amenaza marroquí, recordemos que la República Saharaui controla una estrecha franja que separa los muros defensivos del extremo sur de la frontera saharaui mauritana. Esto permitió mantener lejos a las tropas marroquíes del vital ferrocarril que conecta el puerto de Nuadibú y las minas de hierro. Dicha vía férrea es de valor estratégico, dado que la economía mauritana descansa en gran parte en dicho mineral. El control de la localidad de La Güera, también permite crear una zona de seguridad para la ciudad y puerto de Nuadibú, centro económico de primer nivel del país. La crisis de Gueguerat, afectó a la seguridad mauritana, que para los intereses de Nuakchot, es inadmisible que La Guera sea ocupada por Marruecos. En el marco de esta debilidad política y militar de Mauritania frente a Marruecos, observamos el acercamiento con China (interesada en la minería del hierro) que ya se traduce en el plano militar, que pocos analistas han notado, que el apoyo chino en el plano militar es significativo, especialmente en materia naval. Algo que debe llamar la atención es la venta de un buque anfibio, lo que permitiría ejecutar operaciones a pequeña escala y desembarcar un equipo de combate blindado en cualquier punto del litoral mauritano. El fortalecimiento naval marroquí, alarma a sus vecinos. Por otro lado, Mauritania tolera la presencia de sectores críticos del Polisario, en la estrategia para la recuperación del territorio ocupado.

Tensión en el Sáhara Occidental: el Polisario reivindica el derecho de los saharauis a la autodeterminación ante el apoyo de Trump a Rabat

Para los líderes políticos mauritanos, la República Saharaui es un factor clave para su propia seguridad. Un estado saharaui que ejerza el control del antiguo territorio del Sahara Español, mantendría lejos a Marruecos de sus fronteras. Mauritania compensa su debilidad, por un lado con una neutralidad positiva hacia la República Saharaui, y por otro, buenos vínculos con la antigua potencia colonial, Francia, que apoya en su lucha contra el terrorismo (que llegó a poner en riesgo la viabilidad del Estado mauritano) y con España, a través de cooperación en materia de pesca, migración ilegal, terrorismo, desarrollo económico.

Esta relación con miembros de la UE, tiene su contrapeso, China. Este país ha realizado inversiones en infraestructura, incrementar las relaciones políticas y económicas, además de la faceta militar.

España ha tenido una política de apaciguamiento, a veces lesivos para los propios intereses españoles. Especialmente en materia de migración, lucha contra el terrorismo, narcotráfico, explotaciones pesqueras. Los gobiernos españoles cometieron el grave error de no hacer cumplir los llamados Acuerdos de Madrid en todos sus extremos, especialmente para mantener cierto control de la empresa minera Fosbucraa, una de las principales productoras mundiales de fosfato.

La capacidad negociadora de España fue disminuyendo y ha sido permeable a las presiones de Marruecos. Es por ello que como mecanismo de prevención hacia el expansionismo hacia Ceuta y Melilla que Marruecos reclama como propias, en el marco de la ya citada ideología del “Gran Marruecos”, España se mantiene al margen.

Existen importantes lazos económicos, lo que sirve en cierto modo de garantía para evitar conflictos mayores. Un ejemplo es el incidente del islote del Perejil. Marruecos se beneficia de las inversiones españolas y de los barcos que explotan los ricos bancos de pesca saharauis.

El status quo del conflicto, el cual hace que lo mejor del ejército marroquí, esté estacionado en el Sahara Occidental, como mecanismo de disuasión y también en el marco del programa de marroquinización de dicho territorio. El conflicto hace que dichas fuerzas estén lejos y no en las puertas de Ceuta y Melilla. Existen otros intereses, que para nada verían con buenos ojos que una de las riberas de las llamadas “aguas” del Estrecho de Gibraltar, esté en manos de un solo estado.

Esta política de “divide et impera” permite que no exista un actor hegemónico en dichas aguas y que pueda ser un factor que atente contra la libertad de movimiento de ciertos países centrales con intereses en el Mediterráneo (Estados Unidos en primer lugar y en menor medida el Reino Unido). Creemos que España cometió un grueso error, de salir de la “alianza” atlántica que forjó el presidente Aznar con Estados Unidos.

Asimismo observamos que no se percibe correctamente la apuesta marroquí por hacer crecer sus fuerzas navales, especialmente con la idea de adquirir capacidad de operar submarinos. España debe revisar su estrategia en el “flanco sur” especialmente sus lazos con Mauritania, Argelia y el incrementar la presencia propia en Canarias. Consideramos también importante mantener lazos con los saharauis a través de la ayuda humanitaria, crear un instituto Cervantes en los campos de refugiados y apoyar por medios indirectos que la República Saharaui sobreviva. España debe mantener opciones para situaciones de tensión con Rabat.

En el hipotético caso que Marruecos legitimara su presencia en el Sahara, saldría fortalecido políticamente y ello animaría a consolidar su poder en el espacio que ellos consideran propio. La presión sobre Ceuta y Melilla sería insoportable, buscando a través de hechos consumados, la anexión de dichos territorios. Esto sería una tragedia geopolítica para Madrid. Asimismo, se abre el capítulo en relación a Canarias y sus espacios marítimos, donde existe un conflicto en ciernes. Mauritania tendría como país vecino un Marruecos fortalecido y caer su órbita o influencia sería una consecuencia.

Esto exacerbaría ciertos ánimos nacionalistas, ante el temor de ser satelizados. El choque con Argelia sería una consecuencia lógica, dado que se abriría el viejo capítulo de las fronteras no definidas, como consecuencia de la Guerra de los Oasis de 1963.

La competencia entre ambos estados se incrementaría y un conflicto de mayores proporciones sería una realidad. ¿Y los saharauis? 

50 años de exilio, como de represión política en la zona ocupada, han exacerbado ánimos nacionalistas. Después de cinco décadas de resistir, de guerra y miseria, que todo ello sea arrojado por la borda, puede llevar a sectores del Polisario como de la población a no aceptar la idea de un Sahara marroquí y los lleve a la lucha armada, situación que puede ser explotada por los grupos terroristas que operan en la zona. Esto no es una fantasía, un ejemplo fue el caso del movimiento separatista tuareg Azawad, cuya rebelión, fue “copada” por grupos salafistas, armados y fortalecidos por las armas que quedaron disponibles tras el hundimiento del régimen libio.

Las hordas yihadistas pusieron a Malí contra las cuerdas. Solo la ayuda internacional, impidió, por el momento, que este país se convirtiera un nuevo “califato”. Parece que muchos olvidan que de los suburbios de las grandes ciudades marroquíes, azotadas por la pobreza y el desempleo, partieron millares de jóvenes a lucahr bajo la agenda extremista de grupos ligados al Qaeda o el siniestro Estado Islámico.

El derrumbe del régimen de Al Assad, abre la posibilidad que millares de combatientes experimentados, regresen de nuevo al Magreb. Europa ha sentido el impacto del retorno de muchos ex combatientes. Recordemos que Argelia padeció dicho fenómeno, cuando antiguos combatientes provenientes de Afganistán, engrosaron las filas del Grupo Islámico Armado, desatando una guerra que le costó al país 200.000 muertos. El mantenimiento del status quo en el conflicto del Sáhara Occidental, no es algo inocente, responde a los intereses de los actores en pugna. Incluso para la República Saharaui, le permite controlar una facción del territorio, lo que le permite tener anclaje territorial, algo que jurídicamente le permite justificar su “estatalidad”.

El problema es el manejo de la escalada de tensión que obedece a agendas políticas domésticas. Para el caso marroquí los conflictos externos fueron una excelente válvula de escape para tensiones internas. El conflicto del Sáhara se potenció en los 70, dado las tensiones internas que tuvo el Palacio con sus Fuerzas Armadas y una situación social deteriorada por la pobreza y el subdesarrollo. La guerra permitió aglutinar la opinión pública, en el marco de exacerbación nacionalista y también disciplinar a los partidos políticos. Mantener a las fuerzas militares lejos del Palacio, tiene que ver con esos delicados equilibrios internos.

Vale la pena destacar que Marruecos no tiene Estado mayor conjunto o ministerio de defensa, esto refuerza el control del monarca sobre sus fuerzas armadas, incluso los principales arsenales están en manos de la Gendarmería. En el caso de Argelia, a través de un tercer actor, la República Saharaui, mantiene lejos a su rival marroquí de sus fronteras, lo que permite mantener congeladas viejas disputas fronterizas y erosionar o contener las ambiciones hegemónicas de Rabat en el Magreb.

Mauritania reconoció la República Saharaui en 1984, su situación es vulnerable al conflicto, dado los lazos culturales con los saharauis. Un conflicto regional, tendría consecuencias para la estabilidad interna del país. En su momento, la guerra del Sahara llevó al país al borde del colapso y tensiones muy fuertes entre la población negra del sur y las poblaciones arabizadas del norte. El esfuerzo de los saharauis de mantener seguro las zonas liberadas – reconocido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en tiempos de Obama – impacta en la seguridad de la vulnerable frontera norte de Mauritania. También, a pesar de los marroquíes, la presencia de la RASD en las zonas liberadas mantiene lejos a los grupos terroristas de la zona ocupada por Marruecos. Es sabido que las células de al Qaeda han infiltrado los muros defensivos.

España gracias a la relativa estabilidad mantiene la amenaza terrorista lejos de su vulnerable flanco sur. Asimismo puede controlar de alguna manera el drama de los migrantes que intentan cruzar el Mediterráneo o el Atlántico rumbo a Canarias.

La seguridad de España, es la seguridad del flanco sur de Europa. Por ende, la escalada de una crisis, es algo sumamente delicado. Otros actores también están interesados en la estabilidad, una escalada generaría problemas para las lucrativas explotaciones pesqueras, petroleras y del fosfato de la zona. El apoyo militar chino a Mauritania está estrechamente ligado a garantizar la minería del hierro. La creciente presencia de la OTAN en África, también está vinculado a cuestiones económicas y al control de las migraciones no controladas y el terrorismo.

¿Mantener el status quo es la solución?

Definitivamente no, solo mantiene las crisis congeladas, pero no por mucho más tiempo. Esto también desgasta a los actores en pugna y alimenta posturas radicalizadas. Tarde o temprano puede estallar una crisis con consecuencias difíciles de ponderar. Los choques armados a lo largo de los Muros defensivos, tras la crisis de Guerguerat de 2020, puede derivar en un conflicto armado con impacto regional. Rabat está empecinado en ver la realidad, la existencia de la República Saharaui. Ingresó en la Unión Africana con la idea de sacarla de dicha entidad, lo que ha generado fracturas, pero no ha logrado avances significativos.

Es más está en contradicción con el derecho. Como hemos venido diciendo, el ingreso de la Unión implica aceptar las fronteras heredadas de tiempos de la dominación colonial, romper con este mandato, es abrir las puertas a conflictos.

Vale la pena recordar que la RASD es una realidad desde 1976 y desde 1991, ejerce efectivamente el control sobre una fracción del territorio, donde los intentos de infiltración terrorista han fracasado. La RASD es una entidad viable y con escasos recursos ha logrado mantener una estabilidad interna e institucional por décadas, mientras muchos países africanos han atravesado en estos cuarenta años, decenas de golpes y conflictos políticos internos.

Sea como fuere, las soluciones que se busquen deben tener en cuenta que la República Saharaui es una realidad y cuya existencia es vital para la seguridad y estabilidad de la región. Considerar su supresión, no solo es contrario al derecho internacional y un crimen, es no entender el complejo entramado geopolítico del Magreb.

El presidente de Senegal destituye al primer ministro en medio de tensiones políticas y crisis de deuda

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AGENCIAS

Madrid (ECS).- El presidente de Bassirou Diomaye Faye destituyó este viernes al primer ministro Ousmane Sonko y anunció la disolución del Gobierno de Senegal, en medio de una creciente crisis económica y tensiones políticas dentro del Ejecutivo.

La medida fue comunicada oficialmente por Oumar Samba Ba, secretario general de la Presidencia de Senegal, quien anunció que todos los ministros quedaron cesados de sus funciones, aunque continuarán gestionando asuntos corrientes hasta la formación de un nuevo gabinete.

La ruptura entre Faye y Sonko marca el desenlace de meses de desacuerdos entre ambos dirigentes, antiguos aliados políticos. Sonko, considerado una de las figuras más influyentes entre la juventud senegalesa, había respaldado la candidatura presidencial de Faye en las elecciones de 2024 tras quedar inhabilitado por una condena por difamación.

Tras conocerse su destitución, Sonko publicó un breve mensaje en redes sociales: “Esta noche dormiré con el corazón ligero en el barrio de Keur Gorgui”, en alusión a su residencia en Dakar.

Las diferencias entre ambos líderes se hicieron públicas desde marzo, cuando Sonko planteó la posibilidad de retirar a su partido, Pastef, del Gobierno si el presidente se apartaba del programa político acordado.

Durante su gestión como primer ministro, Sonko promovió políticas de corte panafricanista y defendió la revisión de contratos vinculados a recursos naturales, especialmente en los sectores petrolero y gasístico. Entre sus decisiones más relevantes figuraron la auditoría de acuerdos energéticos, la crítica al contrato firmado con BP para el proyecto Greater Tortue Ahmeyim y la revocación de decenas de licencias mineras.

El ahora ex primer ministro sostenía que la renegociación de estos contratos permitiría reducir los costes energéticos, estimular la economía y mejorar la situación financiera del país.

La crisis política coincide además con un escenario económico complejo para Senegal. El Fondo Monetario Internacional suspendió recientemente un programa de financiación de 1.800 millones de dólares tras detectar irregularidades en la declaración de la deuda pública, que alcanzó el 132 % del PIB al cierre de 2024.

Las discrepancias entre Faye y Sonko también se extendieron a la estrategia económica. Mientras Sonko rechazaba públicamente una posible reestructuración de la deuda externa y acusaba al FMI de ejercer presión sobre el Gobierno, el presidente mantuvo una posición más prudente y reservada.

¿Por qué no se ha hecho el referéndum en el Sáhara Occidental?

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El referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental es una de las claves del conflicto, pero también una de sus mayores incógnitas. Han pasado más de treinta años desde que se planteó formalmente y, sin embargo, nunca se ha celebrado.

Indignación en el Sáhara Occidental ante el silencio administrativo de España: “Nos borran hasta en el DNI”

La explicación no está en un único motivo, sino en una combinación de factores políticos, jurídicos y estratégicos que han bloqueado el proceso desde sus inicios.

El referéndum fue previsto en el marco del alto el fuego acordado en 1991 entre el Frente Polisario y Marruecos, bajo supervisión de Naciones Unidas. Para ello se creó la MINURSO, con el objetivo de organizar una consulta que permitiera al pueblo saharaui decidir su futuro.

Sin embargo, el primer obstáculo apareció en la definición del censo electoral. Determinar quién tenía derecho a votar se convirtió en un punto de conflicto central. Mientras el Frente Polisario defendía un censo basado en la población saharaui identificada en el momento de la descolonización, Marruecos promovió la inclusión de nuevos habitantes, lo que bloqueó el proceso.

A partir de ahí, las discrepancias se trasladaron al plano político. Marruecos ha defendido progresivamente una solución basada en la autonomía bajo su soberanía, mientras que el Frente Polisario mantiene que el referéndum debe incluir la opción de independencia.

Con el paso del tiempo, el proceso se fue paralizando. Las iniciativas de Naciones Unidas para reactivar el referéndum no lograron superar el bloqueo, y el conflicto entró en una fase de estancamiento prolongado.

En paralelo, el contexto internacional también ha influido. El apoyo de algunos actores internacionales a propuestas alternativas al referéndum ha debilitado la presión para que se celebre la consulta prevista inicialmente.

Hoy, más de tres décadas después, el referéndum sigue siendo una referencia central en el discurso político y jurídico sobre el Sáhara Occidental, pero no una realidad concreta.

La consecuencia es una situación que se mantiene abierta: un alto el fuego roto desde 2020, un proceso político sin resolver y una población que sigue sin haber podido ejercer el derecho que la propia ONU reconoce.

Indignación en el Sáhara Occidental ante el silencio administrativo de España: “Nos borran hasta en el DNI”

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Por Lehbib Abdelhay

Perdida de identidad saharaui

Madrid (ECS).- El Gobierno Español no sólo dificulta la entrada a una población que anteriormente fue colonia española sino que pretende utilizar como moneda de cambio la identidad de un pueblo para enterrar una situación que les lleva incomodando 50 años, resolviendo así un problema que no solucionarán hasta que haya desaparecido.

La comunidad saharaui ha alzado la voz frente a lo que consideran una nueva forma de invisibilización institucional por parte del Estado español. Diversas asociaciones denuncian que, en los documentos oficiales españoles, se está evitando mencionar el Sáhara Occidental como lugar de origen, sustituyéndolo por referencias a Marruecos u otros países africanos.

La regularización extraordinaria de inmigrantes, una decisión “política” que discrimina al colectivo saharaui

Según los saharauis, esta práctica no es un error puntual, sino el resultado de una política administrativa que se habría ido consolidando en los últimos años. “No es solo una cuestión burocrática, es una humillación”, señalan responsables de la comunidad saharaui en España. “Nos tratan como apátridas, como si no tuviéramos historia ni identidad”.

El problema se manifiesta especialmente en documentos como certificados de nacimiento o nacionalidad, donde personas nacidas en ciudades del Sáhara Occidental ven cómo su lugar de origen aparece acompañado de etiquetas como “Marruecos” o “otro país de África”. Para muchos, esto supone una negación directa de su origen y una reinterpretación forzada de su identidad.

Ejemplo de como el Estado español manipula los DNI de saharauis.
Ejemplo de como el Estado español manipula los DNI de saharauis.

Las organizaciones saharauis recuerdan que España es la potencia administradora del territorio y consideran que existe una responsabilidad histórica y jurídica que no puede ser ignorada. “No pedimos privilegios, pedimos reconocimiento”, afirman. “Nuestra nacionalidad debería reflejar la verdad de nuestro nacimiento, no decisiones políticas”.

Este malestar se enmarca en un contexto más amplio de críticas hacia el giro diplomático de España en relación con Marruecos en los últimos años. Para los saharauis, la omisión del Sáhara Occidental en registros oficiales de policía sería una concesión más dentro de esa estrategia, a costa de los derechos y la dignidad del pueblo saharaui. Mientras tanto, la comunidad saharaui afectada anuncia que continuará visibilizando la situación y estudiando posibles acciones legales. “No pueden borrarnos con un paréntesis”, concluyen, en declaraciones a ECS que pidieron mantenerse en el anonimato.

Marruecos sabotea las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

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Madrid (ECS). — Fuentes próximas al Frente Polisario consideraron que las recientes declaraciones del embajador de Estados Unidos en Marruecos, Duke Buchan, podrían hacer fracasar los esfuerzos de la Administración estadounidense para mediar entre Marruecos y el Polisario con el objetivo de encontrar una solución al conflicto del Sáhara Occidental.

Tensión en el Sáhara Occidental: el Polisario reivindica el derecho de los saharauis a la autodeterminación ante el apoyo de Trump a Rabat

Las mismas fuentes señalaron, en declaraciones a ECSaharaui, que “Marruecos parece más interesado en obtener réditos propagandísticos que en buscar seriamente una solución al conflicto, mientras que el embajador estadounidense actúa como si estuviera encargado de hacer propaganda a favor de Marruecos más que de participar en un proceso diplomático que requiere equilibrio y seriedad”.

La misma fuente añadió que “Marruecos utiliza al embajador estadounidense en Rabat como un agente propagandístico en lo que califican de guerra injusta contra sus vecinos”, aludiendo en este contexto a las recientes declaraciones del exasesor de seguridad nacional estadounidense John Bolton.

Bolton, uno de los diplomáticos estadounidenses más experimentados en asuntos internacionales, participó en las negociaciones sobre el referéndum del Sáhara Occidental y fue un firme defensor del cumplimiento del mandato de la MINURSO (Misión de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental). Su posición, crítica con la pasividad internacional y con el bloqueo marroquí, es ampliamente conocida en círculos diplomáticos. El ex consejero de seguridad nacional de Trump denuncia que Marruecos ha invertido fuertemente en campañas de lobby y desinformación en Occidente para presentar al Polisario como un grupo terrorista, sin aportar ninguna prueba real.

Las declaraciones del embajador de EE.UU. en Rabat evidencian el bloqueo de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental

Asimismo, la fuente saharaui de alto nivel coincide con Bolton y acusó a “lobbies estadounidenses cercanos a Marruecos de utilizar al embajador Buchan para sabotear las negociaciones en curso entre Marruecos y el Frente Polisario mediante declaraciones provocadoras susceptibles de dañar el proceso negociador”.

Considera que “estos lobbies también empujan al senador estadounidense Ted Cruz a adoptar posiciones hostiles hacia el Polisario, amenazando así los esfuerzos de paz”.

Finalmente, afirmaron que “todos estos elementos revelan, a su juicio, una intención premeditada por parte de Marruecos de manipular a la Administración del presidente estadounidense Donald Trump, aparentando una voluntad de paz que no refleja la realidad y utilizando el nombre de Trump y la credibilidad de Estados Unidos para justificar abusos y perjudicar los intereses de América en la región”.

URGENTE: Activista saharaui fue arrojado al océano por los capitanes marroquíes de su patera

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Por Hector Bujari

El Aaiún ocupado (ECS).- Lo que comenzó como un desesperado intento por sobrevivir a la persecución política y la asfixia económica en el Sáhara Occidental, ha terminado en una denuncia de desaparición y abandono de persona en aguas del Atlántico. El Uali Mohamed Fadel Lehbib ha denunciado formalmente la desaparición de su hermano, el reconocido activista Daha Mohemad Fadel Lehbib, asegurando que fue arrojado al mar por los responsables de la embarcación en la que viajaba hacia Canarias.

El fallecido activista Daha Mohemad Fadel Lehbib

Una travesía marcada por la tragedia

Daha partió el pasado jueves 7 de mayo desde la ciudad ocupada de Bojador con destino a Las Palmas. En la patera viajaban otras 62 personas de origen marroquí y de la región de África subsahariana. Según los cálculos de navegación, la llegada estaba prevista para el sábado; sin embargo, el silencio cayó sobre la familia Lahbib hasta el domingo, cuando lograron que un sobreviviente rompiera el hermetismo sobre la travesía. El testimonio recabado por la familia es escalofriante: según este pasajero, la embarcación arribó a las costas canarias, pero Daha nunca llegó a tierra firme. El testigo afirma que se produjo un altercado entre el activista saharaui, el capitán de la patera y el hermano de este último. En medio de la disputa, los responsables de la nave lo habrían lanzado por la borda, abandonándolo a su suerte en pleno océano.

La desaparición de Daha es el capítulo más oscuro en una vida dedicada a la causa saharaui. Tras haber sido preso político en 2010 por participar en el campamento de Gdeim Izik y protagonizar huelgas de hambre en El Guerguerat, el régimen marroquí lo había condenado a la marginación absoluta, impidiéndole estudiar o acceder a empleos legales. A sus 35 años de edad, la decisión de subirse a una patera no fue una elección, sino una vía de escape, por la asfixia económica que le impedía mantener a su hijo de apenas cuatro años.

Ante la gravedad de los hechos, El Uali Mohemad Fedal Lehbib ha hecho un llamamiento urgente a las autoridades españolas.

La familia exige que el Gobierno de España inicie de inmediato las averiguaciones pertinentes para:

● Esclarecer los testimonios de los 62 pasajeros que llegaron a las islas.

● Identificar y detener al capitán de la embarcación y a su cómplice.

● Activar protocolos de búsqueda o recuperación en la zona donde se produjo el presunto crimen.

Esta situación ha generado una profunda conmoción, no solo por la crueldad del relato, sino porque el caso de Daha Mohamad Fadal Lahbib sintetiza la doble desprotección del pueblo saharaui: la persecución política en su tierra ocupada por el régimen marroquí y la violencia mafiosa en las rutas migratorias.

La mirada está puesta ahora en las autoridades de Las Palmas y en el sistema judicial español, esperando que los testimonios de los otros 62 pasajeros permitan reconstruir la verdad y que este crimen en alta mar no quede sumergido en el olvido.

El Frente Polisario lamenta que España “ahonde” su error histórico al alinearse con Marruecos en el Sáhara Occidental

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Madrid (ECS).- El delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, criticó este viernes al Gobierno español por respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental y consideró que, lejos de corregir el “error garrafal” cometido hace 50 años con la retirada del territorio, ha profundizado en el sufrimiento del pueblo saharaui, informa Europa Press.

Durante un acto celebrado en el Congreso de los Diputados y organizado por Juezas y Jueces para la Democracia, Unión Progresista de Fiscales y la Asociación Pro-Derechos Humanos de España, Arabi sostuvo que el Sáhara Occidental continúa siendo “un proceso de descolonización inacabado” cuya responsabilidad recae en España como potencia administradora.

Según afirmó, España abandonó el territorio sin garantizar previamente el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, lo que, a su juicio, ha derivado en “un largo e inhumano sufrimiento” para la población refugiada.

Arabi denunció además que el respaldo del Ejecutivo socialista español a la propuesta de autonomía planteada por Marruecos supone apoyar una solución “contraria al Derecho Internacional”, al excluir otras opciones como la independencia o la integración plena en Marruecos.

El representante del Polisario defendió que la organización ha aceptado incluir esta última posibilidad como muestra de su compromiso con una salida pacífica al conflicto. “Es la concesión más grande que ha hecho un pueblo”, aseguró.

Asimismo, acusó a Marruecos de utilizar los recursos naturales del Sáhara Occidental para “condicionar posicionamientos políticos” y lamentó que las conversaciones auspiciadas por la ONU y Estados Unidos se hayan limitado, según dijo, a intentar imponer el plan de autonomía marroquí.

Arabi insistió en reclamar la celebración de un referéndum de autodeterminación, previsto inicialmente en el marco de la ONU en 1991, y sostuvo que Marruecos teme que el resultado favorezca la independencia del territorio.

El delegado saharaui señaló también que los refugiados llevan cinco décadas viviendo de ayuda humanitaria en campamentos pese a proceder de “uno de los territorios más ricos del entorno”, aunque destacó que esa situación se ha convertido en una forma de resistencia y de construcción institucional de un futuro Estado saharaui.

Por último, comparó la situación del pueblo saharaui con la de Palestina respecto a Israel y aseguró que ambos casos representan “situaciones similares de ocupación, violaciones de derechos humanos y resistencia”.

Sáhara Occidental/Marruecos: Los casos de Gdeim Izik revelan tortura, confesiones forzadas y falta de investigación

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GINEBRA – El Comité de la ONU contra la Tortura ha constatado una vez más que Marruecos violó los derechos de los detenidos saharauis vinculados a la protesta del campamento de Gdeim Izik en el Sáhara Occidental, y afirma que diez casos similares examinados hasta la fecha apuntan a «un patrón constante de detenciones arbitrarias, aislamiento, actos de tortura o malos tratos durante los interrogatorios y el uso posterior de confesiones obtenidas bajo coacción en procedimientos judiciales».

El Comité publicó hoy sus decisiones tras examinar cuatro denuncias relativas a detenidos que fueron arrestados tras el desmantelamiento del campamento de Gdeim Izik, cerca de Laâyoune, en 2010. El campamento, que llegó a albergar a más de 20.000 manifestantes, había sido establecido por saharauis residentes en el Sáhara Occidental para protestar contra lo que describían como discriminación y las precarias condiciones sociales y económicas de la zona.

Según los denunciantes, fueron arrestados por funcionarios marroquíes tras el desmantelamiento del campo y sometidos a torturas y malos tratos durante su arresto, interrogatorio, traslado y detención. Los denunciantes alegaron haber sido brutalmente golpeados, quemados con cigarrillos, amenazados con violación, suspendidos en la llamada posición de «pollo asado» durante largos periodos de tiempo, sometidos a «falaka» (golpes repetidos con una barra de hierro en las plantas de los pies), mantenidos en aislamiento, privados de alimentos y atención médica, y privados de acceso efectivo a abogados y visitas familiares.

«Lamentablemente, no se trata de casos aislados, sino que evidencian un problema estructural en la gestión por parte de Marruecos de los casos relacionados con Gdeim Izik», declaró Peter Vedel Kessing, vicepresidente del Comité, quien añadió que el Comité ya había tomado decisiones sobre otros seis casos similares. «Cuando se plantean repetidamente denuncias de tortura, se ignoran y se dictan condenas basadas en declaraciones controvertidas, se pone en riesgo la prohibición absoluta de la tortura», afirmó Kessing.

Los denunciantes alegaron haber informado de los actos de tortura y malos tratos a diversas autoridades judiciales. Sin embargo, tanto el juez instructor como el fiscal se negaron a registrar las denuncias y a ordenar una investigación, incluyendo un examen médico. Seis años después, el Presidente del Tribunal de Apelación de Rabat finalmente ordenó exámenes médicos, los cuales no fueron realizados por médicos independientes, de conformidad con el Protocolo de Estambul , entre otros requisitos, y no pudieron sustituir una investigación efectiva.

«Cuando un detenido comparece ante las autoridades judiciales con signos visibles de tortura, el Estado tiene la obligación inmediata de investigar», declaró Kessing. «La exclusión de las pruebas obtenidas mediante tortura es una garantía fundamental. Las autoridades deben verificar las confesiones impugnadas antes de que puedan utilizarse contra un acusado».

Los denunciantes alegaron que, tras ser sometidos a tortura, fueron obligados a firmar o estampar sus huellas dactilares en declaraciones cuyo contenido desconocían, y que dichas declaraciones fueron posteriormente utilizadas como prueba fundamental en el proceso penal en su contra. Fueron juzgados junto con otros acusados ​​saharauis ante un tribunal militar en 2013 y posteriormente ante el Tribunal de Apelación de Rabat. Los cuatro denunciantes fueron finalmente condenados: dos a cadena perpetua y los otros dos a 25 años de prisión.

El Comité concluyó que Marruecos violó sus obligaciones en virtud de la Convención contra la Tortura , entre otras cosas, al no garantizar una investigación pronta e imparcial de las denuncias de tortura, salvaguardias efectivas contra la tortura, la supervisión de las prácticas de detención e interrogatorio, la garantía del derecho a presentar quejas, la provisión de reparación y la exclusión de las pruebas obtenidas mediante tortura de los procedimientos judiciales.

El Comité reiteró su preocupación por la falta de diligencia, imparcialidad y eficacia de las autoridades marroquíes en la investigación de las denuncias de tortura, así como por el uso continuado de declaraciones obtenidas bajo tortura como prueba en casos ya resueltos. En los casos presentes, el Comité consideró que la recurrencia de estas deficiencias indica que no se trata de irregularidades procesales aisladas, sino de un problema estructural en la gestión de los casos relacionados con el desmantelamiento del campo de Gdeim Izik.

“Marruecos debería adoptar medidas correctivas urgentes para garantizar que no se repitan infracciones similares”, declaró Kessing.

El Comité instó a Marruecos a realizar investigaciones imparciales y exhaustivas sobre las denuncias de tortura, en pleno cumplimiento del Protocolo de Estambul revisado, con miras a llevar a los responsables ante la justicia. Asimismo, exhortó al Estado Parte a proporcionar a los denunciantes una reparación integral, que incluya una indemnización justa y adecuada, así como la rehabilitación.

Asimismo, solicitó a Marruecos que considerara la posibilidad de revisar los antecedentes penales de los denunciantes y, en su caso, anularlos de conformidad con la legislación nacional. También instó a las autoridades a garantizarles el acceso a sus familiares, abogados y médicos de su elección, y a abstenerse de ejercer cualquier presión, intimidación o represalia contra ellos.

España, junto a otros países europeos, EE.UU e Israel venden armas al régimen de Marruecos

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Madrid (ECS).- España, junto a otros países europeos, Estados Unidos e Israel venden armas al régimen de Marruecos. Esto, indirectamente apoya su ofensiva militar en el territorio saharaui. De todas maneras, no se puede decir que España sea el principal suministrador de armas al régimen de Mohamed VI, pero sí que el Reino es uno de sus principales clientes. En el ámbito global, Marruecos es un cliente muy conocido por sus constantes compras de material militar a los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, ganando así un poco de confianza.

→ En 2025, el gasto en defensa marroquí incluye un fuerte incremento del 7,25 por ciento del gasto en Defensa, y se eleva hasta los 133.000 millones de dírhams (unos 12.300 millones de euros). En 2024 se fijó en 124.000 millones de dírhams (unos 11.500 millones de euros). Durante la primera etapa de la guerra del Sáhara Occidental (1975 – 1991), el gasto militar marroquí rondó máximos por encima del 6% del PIB a finales de los 70 y comienzos de los 80, ese gasto descendió a partir de 1991 hasta un mínimo del 2,2% en el año 2000. Desde entonces, se ha ido recuperando hasta llegar al entorno del 4% en los últimos 10 años.

El gasto militar en Marruecos para este año incluye casi 53.000 millones de dírhams (4.900 millones de euros) para la Administración Nacional de Defensa (45.356 millones para personal -4.200 millones de euros- y 7.632 millones para material -707 millones de euros-). Desde 2019 Marruecos ha incrementado significativamente su gasto en defensa, desde 96.700 millones de dírhams (8.900 millones de euros) en 2019 a 115.500 millones en 2022 (10.700 millones de euros), 124.700 millones en 2024 (11.500 millones de euros) y 133.000 millones en 2025 (12.300 millones de euros).

En 2024, Marruecos inauguró dos zonas industriales especializadas en defensa y montaje de armamento, con incentivos fiscales para empresas de Turquía e Israel.

Marruecos está acelerando su gasto militar

Los cálculos presupuestarios de cada país incluyen partidas diferentes que hacen difícil contrastar el gasto real en equipamiento. Por ejemplo, utilizando las cifras de 2023 del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) —uno de los centros de referencia sobre el tema—, Marruecos habría realizado desembolsos militares por 5.000 millones de euros. En estos cálculos no se suele desagregar qué va destinado a salarios y pensiones, qué monto a armamento y cuál a otras tareas, como inteligencia o maniobras. En cualquier caso, la opinión es unánime Actualmente, Marruecos no tiene superioridad militar respecto a sus vecinos Argelia y España.

Según informó Infodefensa, el gasto militar en el conjunto de los países del norte de África alcanzó los 28.500 millones de dólares en 2023. La cifra supone un notable incremento del 38% respecto a 2022, y está protagonizada por dos países: Marruecos y Argelia. Argel destinó en 2023 un total de 18.300 millones de dólares a sus fuerzas armadas, lo que representa un crecimiento del 76% en apenas un año. Es el incremento más alto del gasto militar experimentado en la historia de Argelia. Por el contrario, Marruecos redujo sus partidas en defensa por segundo año consecutivo, en concreto un 2,5%, de modo que se quedó en 5.200 millones de dólares.

Por su parte, España podría responder ante cualquier tipo de gap (brecha) en capacidades que pudiese suceder en estos años. «Es cierto que Madrid está ganando impulso a Marruecos en cuestión de artillería, carros de combate, helicópteros de ataque”, dijo a El Confidencial Guillermo Pulido, analista militar, editor de la Revista Ejércitos y autor de ‘Guerra Multidominio y Mosaico’. “Pero España también está tomando medidas, como la sustitución de los F-18 de Canarias por Eurofighter. Respecto a Marruecos, España, además, una superioridad económica e industrial clara. Es decir, potencial suficiente para ejercer la disuasión”, agrega.

Marruecos compra armas para su guerra contra los saharauis

La lista de Marruecos de la compra de armamento de los últimos años es significativa, con un refuerzos clave en fuerza terrestre, aérea y labores de inteligencia.

Marruecos tiene encargados 36 helicópteros de combate Apache AH-64E por unos 4.000 millones de euros (que están en construcción), 24 cazas avanzados F-16 Viper Block 72 (con armamento y soporte) por 3.500 millones y 22 helicópteros turcos de reconocimiento y combate T-129, por unos 1.300 millones de euros. También negocia un lote de 40 unidades del AGM-154 JSOW, una bombas planeadoras de alta efectividad que se lanzan desde aviones, por 700 millones.

Rabat está desplegando esfuerzos para modernizar su poder acorazado con la compra de 162 carros de combate Abrams M1A2 SEPv3 a EE.UU. por 10.000 millones de euros y la adquisición de varios tipos de blindados.

Además; Washington dio luz verde a Rabat para la compra de 18 sistemas lanzamisiles móviles Himars, con varios tipos de munición guiada GMLRS y 40 unidades de Atacms, el misil táctico de largo alcance que puede golpear objetivos a 300 kilómetros de distancia (un paquete de unos 500 millones).

Marruecos también solicitó en 2024 unos 600 misiles contracarro FGM-148 Javelin por 250 millones (de fabricación británica).

Además; Rabat solicitó a Israel misiles antiaéreo tipo Barak-MX, aviones de inteligencia y reconocimiento, el lanzador de misiles PULS o de 150 drones WanderB y ThunderB. Marruecos también posee 13 unidades del dron turco Bayraktar TB2, cuatro MQ-9B Sea Guardian y algunos drones chinos tipo Wing Loong chinos. En el plano naval, Marruecos apenas ha realizado incorporaciones relevantes.

Marruecos incrementa un 7,25 por ciento su gasto militar para 2025

El presupuesto oficial marroquí para 2025 incluye un importante incremento del 7,25 por ciento del gasto en Defensa, ya que pasa de los 124.000 millones de dírhams (unos 11.500 millones de euros) hasta los 133.000 millones de dírhams (unos 12.300 millones de euros). El gasto de Defensa incluye casi 53.000 millones de dírhams (4.900 millones de euros) para la Administración Nacional de Defensa (45.356 millones para personal –4.200 millones de euros– y 7.632 millones para material –707 millones de euros–), según el Periódico.

Desde 2019 Marruecos ha incrementado significativamente su gasto en defensa, desde 96.700 millones de dírhams (8.900 millones de euros) en 2019 a 115.500 millones en 2022 (10.700 millones de euros), 124.700 millones en 2024 (11.500 millones de euros) y 133.000 millones en 2025 (12.300 millones de euros).