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11 febrero 2026
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El Consejo de Seguridad afronta una nueva votación sobre el Sáhara Occidental en medio de tensiones y divisiones internas

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NACIONES UNIDAS (ECS).– El Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para votar el próximo jueves un nuevo mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), en un momento de fuertes divergencias entre las potencias y de creciente frustración ante la parálisis política del conflicto.

Rusia exige modificar el proyecto estadounidense sobre el Sáhara Occidental y advierte con usar su veto

Estados Unidos, responsable del borrador que se someterá a votación, propone una prórroga de seis meses —hasta el 30 de abril de 2026—, manteniendo una línea totalmente diferente con respecto a los últimos años e impulsa cambios sustanciales en el enfoque del Consejo hacia la cuestión saharaui. La iniciativa, sin embargo, ha reabierto el debate entre los miembros del órgano sobre el papel de la MINURSO y la necesidad de reimpulsar un proceso político estancado desde hace décadas.

Rusia y China han sugerido modificaciones al texto, reclamando una redacción que ponga de relieve el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, principio reconocido por la ONU pero que sigue sin materializarse. Las diferencias reflejan una vez más la falta de consenso entre los miembros permanentes, en un contexto internacional marcado por nuevas tensiones geopolíticas y por la competencia de agendas en el seno del Consejo.

El informe de Guterres, un llamado urgente al diálogo

La votación llega tras la presentación ante el Consejo del último informe del secretario general de la ONU, António Guterres, quien alertó del deterioro de la situación sobre el terreno y pidió “un cambio urgente” para evitar una mayor escalada.

En su informe, Guterres calificó de “preocupante” la continuación de las hostilidades entre Marruecos y el Frente Polisario, advirtiendo que la ausencia de un alto el fuego y la falta de avances políticos suponen “un serio retroceso” en la búsqueda de una solución pacífica.

Guterres instó a renovar el mandato de la MINURSO por un año, con el objetivo de dar margen a su enviado personal, Staffan de Mistura, para retomar las negociaciones entre las partes y los países observadores. Sin embargo, Washington ha optado por mantener la renovación semestral, como medida de presión para que el Consejo revise periódicamente la evolución del conflicto.

El Polisario denuncia intentos de alterar la naturaleza del conflicto

El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Brahim Ghali, remitió una carta a la presidencia del Consejo de Seguridad tras conocerse el borrador estadounidense, en la que expresó su “profunda preocupación” por lo que describió como “intentos de desnaturalizar” el conflicto.

Ghali acusó a Marruecos de “bloquear toda salida pacífica” y de “vaciar de contenido el mandato de la MINURSO”, convirtiendo a la misión en “un mero guardián del statu quo impuesto por la fuerza”. El líder saharaui reiteró que la potencia ocupante “debe asumir la responsabilidad de las consecuencias de su política de hechos consumados”.

Por su parte, el representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, sostuvo en una entrevista televisiva que Marruecos “no ha conseguido los objetivos que perseguía con este texto” y aseguró que “el pueblo saharaui mantendrá su compromiso con la legalidad internacional y con el ejercicio de su derecho inalienable a la autodeterminación”.

Divisiones en el Consejo y equilibrio de intereses

El debate en torno al mandato de la MINURSO vuelve a poner de relieve las fracturas dentro del Consejo de Seguridad. Francia se mantiene como el principal aliado de Marruecos y único apoyo firme al texto presentado por Estados Unidos, mientras que otros miembros abogan por una postura más equilibrada que devuelva centralidad al proceso de autodeterminación.

Fuentes diplomáticas consultadas por ECSAHARAUI apuntan a que la sesión de consultas celebrada el viernes pasado terminó sin consenso sobre los cambios propuestos al borrador. Una nueva ronda de negociaciones a puerta cerrada está prevista para mañana lunes, en la que se espera conocer la posición definitiva de los quince miembros antes de la votación del jueves.

El futuro de la MINURSO —la única misión de paz de la ONU sin mandato de supervisión de derechos humanos— sigue siendo un termómetro del pulso político entre las potencias en torno al conflicto saharaui. A casi cinco décadas del inicio de la ocupación, la falta de avances concretos alimenta el escepticismo sobre la capacidad del Consejo de reactivar un proceso de paz que se ha convertido, para muchos diplomáticos, en una de las crisis más prolongadas y olvidadas de la agenda internacional.

Esto es lo que decidió el Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Occidental tras las consultas extraordinarias del viernes

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Nueva York (ECS).— El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a quedar profundamente dividido tras las consultas extraordinarias del 24 de octubre sobre el Sáhara Occidental. El foco de la disputa es el polémico borrador del proyecto de resolución presentado por Estados Unidos, cuya redacción altera elementos básicos del marco jurídico histórico de la cuestión.

La propuesta olvidada que garantizaba la paz: el plan del Frente POLISARIO de 2007, la única arquitectura viable para un Magreb estable y soberano

1. Rechazo ruso y tensiones internas

Rusia calificó el texto de Washington como inaceptable por distorsionar los hechos históricos y regionales, exigiendo la modificación del párrafo 4 y la vuelta a los principios originales del Consejo: el derecho a la autodeterminación y la naturaleza colonial pendiente del territorio.

Presión diplomática argelina

Argelia lidera los esfuerzos para corregir el documento antes de su presentación formal, intentando evitar que el texto final avale la ocupación marroquí.

3. Posición del Frente Polisario

El movimiento saharaui ha comunicado oficialmente que no participará en ningún proceso político si se aprueba la propuesta estadounidense. Su postura es firme: sin un texto que reafirme explícitamente el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro, toda negociación carece de legitimidad.

4. División del Consejo y calendario

Las consultas concluyeron sin consenso. Solo un voto apoya de momento la propuesta de Washington. La votación sobre la renovación del mandato de la MINURSO se prevé para el 30 de octubre, aunque antes se celebrarán nuevas consultas para intentar ajustar el texto.

Consultas extraordinarias en el Consejo de Seguridad por el desacuerdo sobre el Sáhara Occidental

El episodio confirma el bloqueo estructural del Consejo de Seguridad y la pugna entre dos visiones irreconciliables:

— EE. UU. y sus aliados occidentales buscan mantener un statu quo que garantice estabilidad regional y cooperación con Marruecos.

— Rusia, Argelia y el Frente Polisario defienden el cumplimiento estricto del derecho internacional y de las resoluciones que reconocen el Sáhara Occidental como territorio no autónomo pendiente de descolonización.

— La decisión del Polisario de retirarse de cualquier proceso bajo estas condiciones marca un punto de inflexión. Implica que el representante del pueblo saharaui situa la autodeterminación como línea roja no negociable.

Si Washington no rectifica el texto, la votación del 30 de octubre podría exponer la mayor fractura en años dentro del Consejo de Seguridad sobre la cuestión saharaui, con consecuencias directas para la viabilidad de la MINURSO y para el papel de la ONU como mediadora del conflicto.

Consultas extraordinarias en el Consejo de Seguridad por el desacuerdo sobre el Sáhara Occidental

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Nueva York, 24 de octubre de 2025. – El Consejo de Seguridad de la ONU celebrará este viernes consultas extraordinarias y a puerta cerrada para intentar superar las diferencias entre los miembros sobre el proyecto de resolución presentado por Estados Unidos en torno a la cuestión del Sáhara Occidental y el mandato de la misión de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, MINURSO.

La reunión, convocada fuera del programa mensual del Consejo, busca examinar el borrador inicial redactado por Washington, que ha generado una fuerte oposición tanto de algunos miembros del Consejo como del Frente Polisario.

Fuentes diplomáticas señalan que el texto estadounidense introduce cambios sustanciales respecto a resoluciones anteriores, como limitar las negociaciones al marco del plan marroquí de autonomía, elogiar supuestos esfuerzos del presidente Donald Trump en la resolución del conflicto y ofrecer la mediación directa de Washington. Estos puntos han sido interpretados como un intento de trasladar la mediación desde Naciones Unidas hacia la Casa Blanca, en una maniobra que recuerda al precedente del caso palestino.

El Frente Polisario considera que el borrador supone una desviación “grave y sin precedentes” del derecho internacional y de los principios de descolonización que rigen la cuestión saharaui, al omitir el principio de autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.

Fuentes diplomáticas en Nueva York anticipan que no se alcanzará un consenso sobre la propuesta estadounidense, debido al rechazo de varios países y a las preocupaciones sobre sus posibles repercusiones políticas y jurídicas.

Entre los escenarios posibles, se contempla que Rusia recurra al veto para bloquear la resolución o que, junto con Argelia y China, el Polisario impulse una estrategia para reunir suficientes abstenciones que impidan alcanzar los nueve votos favorables necesarios para su aprobación.

El Consejo de Seguridad tiene hasta el 30 de octubre, víspera de la expiración del mandato de la MINURSO, para adoptar una nueva resolución que renueve la misión de la ONU en el territorio.

La propuesta olvidada que garantizaba la paz: el plan del Frente POLISARIO de 2007, la única arquitectura viable para un Magreb estable y soberano

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Por Ahemd Omar


EDITORIAL


En diplomacia, como en los negocios, el valor de una idea suele depender menos de su contenido que de la firma que la respalda. La historia del conflicto del Sáhara Occidental ilustra con crudeza esa realidad. En 2007, tanto Marruecos como el Frente POLISARIO presentaron sendas propuestas políticas ante el Consejo de Seguridad. La marroquí, acompañada por un aparato de lobby bien financiado y respaldos estratégicos, fue rápidamente calificada por gobiernos occidentales como “seria y creíble”. La del Frente POLISARIO, en cambio, recibió un silencio institucional que reflejaba más geopolítica que razonamiento. Sin embargo, a la luz del derecho internacional y de la estabilidad regional, fue y sigue siendo la única propuesta con viabilidad real.

El Frente Polisario presenta una nueva propuesta a la ONU sobre el Sáhara Occidental

El texto del Frente POLISARIO —registrado oficialmente ante el Consejo de Seguridad el 16 de abril de 2007— no es un manifiesto ideológico, sino un diseño técnico de gobernanza. Parte de una premisa jurídica incontestable: el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo en proceso inconcluso de descolonización, y Marruecos no tiene soberanía ni título administrativo sobre él. El documento plantea un referéndum bajo supervisión de la ONU, con tres opciones: independencia, integración o autonomía. Esta triple vía es el mecanismo estándar de resolución en contextos de descolonización, probado en Timor-Leste y Namibia.

Lo innovador y pragmático del plan reside en su visión postreferéndum. El POLISARIO ofrece a Marruecos y a los marroquíes residentes en el territorio una red de garantías de estabilidad y cooperación: reconocimiento mutuo de fronteras, acuerdos sobre recursos naturales, participación política y económica de los ciudadanos marroquíes, renuncia recíproca a indemnizaciones y establecimiento de mecanismos de seguridad conjuntos. Es, en esencia, un modelo de integración regional sin subordinación: Marruecos dejaría de ser una potencia ocupante y pasaría a ser un socio estratégico.

Desde una óptica realista, este marco transformaría los costes políticos, militares y económicos del conflicto en beneficios compartidos. Reduciría el gasto marroquí en control militar, mejoraría su reputación internacional y abriría la puerta a una cooperación energética y comercial basada en la legalidad. Para el Sáhara Occidental, consolidaría la soberanía y la legitimidad de un Estado dispuesto a contribuir activamente a la seguridad magrebí y africana.

El conflicto del Sáhara Occidental podría reavivar una guerra «total» si la ONU fracasa en su mediación

En contraposición, la llamada “autonomía” marroquí no ofrece gobernanza verificable ni salida jurídica al contencioso. Es una fórmula de control administrativo revestida de concesión política, sin garantías para los saharauis ni beneficios tangibles para la región. Ninguna estabilidad duradera puede surgir de una ocupación ilegal, por muy maquillada que esté.

El plan del Frente POLISARIO es, por tanto, el único que convierte el conflicto en cooperación y la soberanía en seguridad compartida. No busca legitimidad mediante promesas, sino mediante resultados verificables. Si los actores internacionales decidieran medir las propuestas por su viabilidad institucional y no por la influencia del proponente, descubrirían que la solución ya existe desde 2007 —archivada, ignorada, pero intacta en su lógica.

En un Magreb fragmentado y vulnerable, donde la estabilidad se ha vuelto un activo estratégico, el documento del Frente POLISARIO no es un gesto político: es un modelo de arquitectura regional avanzada. Su aplicación no solo cerraría uno de los últimos procesos de descolonización pendientes del mundo, sino que convertiría al Sáhara Occidental en el pivote de una nueva ecuación de seguridad y legalidad en África del Norte.

Ese es el mérito del plan de 2007: demostrar que, incluso frente al poder, la razón puede seguir siendo una estrategia de Estado.

El Frente Polisario presenta una nueva propuesta a la ONU sobre el Sáhara Occidental

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Nueva York | ECS

  El Frente Polisario presentó este lunes al Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, el texto de su «propuesta ampliada» como gesto de buena voluntad y en respuesta a las últimas resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, según un breve comunicado lanzado a última hora de este lunes por la representación del Polisario en Nueva York.

El Sáhara Occidental ante la traición del derecho: entre la ocupación, el silencio y la manipulación diplomática

COMUNICADO:

El Frente POLISARIO presenta al Secretario General de la ONU su propuesta ampliada como gesto de buena voluntad y en respuesta a las resoluciones del Consejo de Seguridad

[Nueva York, 20 de octubre de 2025] – En un momento en que el Consejo de Seguridad se prepara para considerar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), como un gesto de buena voluntad y en respuesta a las resoluciones del Consejo de Seguridad, incluida la resolución 2756 (2024) que ha subrayado una vez más la importancia de que las dos partes “amplíen sus posiciones” con el fin de promover una solución, el Presidente de la República Saharaui (RASD) y Secretario General del Frente POLISARIO, Sr. Brahim Ghali, ha enviado hoy una carta al Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres, que contiene la propuesta ampliada del Frente POLISARIO titulada “Propuesta del Frente POLISARIO para una solución política mutuamente aceptable que prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental y restablezca la paz y la estabilidad regionales”.

En su carta, el Presidente de la RASD y Secretario General del Frente POLISARIO recuerda que el Frente POLISARIO presentó su propuesta al Secretario General de las Naciones Unidas el 10 de abril de 2007, de la que el Consejo de Seguridad tomó nota en su resolución 1754 (2007) y resoluciones posteriores. La propuesta tiene por objeto permitir que el pueblo saharaui ejerza su derecho inalienable a la libre determinación mediante un referéndum supervisado por las Naciones Unidas y la Unión Africana y transmitir la disposición del Estado Saharaui a negociar con el Reino de Marruecos el establecimiento de relaciones estratégicas y mutuamente beneficiosas entre los dos países.

El Presidente de la RASD y Secretario General del Frente POLISARIO subraya que, al presentar su propuesta ampliada, el Frente POLISARIO sigue dispuesto a compartir los “costes de la paz” con la otra parte, si tiene la voluntad política de hacer lo mismo, con vistas a lograr una solución justa, pacífica y duradera, que prevea la libre determinación del pueblo saharaui y restablezca la paz y la estabilidad regionales de conformidad con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y los objetivos y principios del Acta Constitutiva de la Unión Africana.

También subraya que el Frente POLISARIO cree firmemente que una solución pacífica, justa y duradera del conflicto del Sáhara Occidental de conformidad con los principios pertinentes del derecho internacional no solo es urgente, sino que también es posible si existe una voluntad política genuina de alejarse de las soluciones basadas en el statu quo e impuestas unilateralmente y tener el valor político y visión de futuro necesarios para trabajar juntos con el fin de lograr una paz global y sostenible y construir un futuro común basado en el respeto mutuo, las relaciones de buena vecindad y la cooperación.

Con este espíritu, el Presidente de la RASD y Secretario General del Frente POLISARIO reitera la disposición del Frente POLISARIO a entablar negociaciones directas y serias con el Reino de Marruecos, de buena fe y sin condiciones previas, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, sobre la base del espíritu y el contenido de la propuesta ampliada, con miras a lograr una solución pacífica y duradera, que prevea la autodeterminación del pueblo saharaui de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y restablezca la paz y la estabilidad regionales. Fin.

El conflicto del Sáhara Occidental podría reavivar una guerra «total» si la ONU fracasa en su mediación

El conflicto del Sáhara Occidental podría reavivar una guerra «total» si la ONU fracasa en su mediación

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Riesgo de tensión en el Magreb

Madrid (ECS).- El futuro del Sáhara Occidental vuelve a generar preocupación internacional ante el riesgo de un inminente estallido en el Norte de África. En una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, el enviado Staffan de Mistura propuso retomar negociaciones entre Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania antes de finales de 2025, según fuentes exclusivas en declaraciones a ECSaharaui. Advirtió que la falta de avances podría provocar un estallido militar con graves consecuencias regionales y globales.

Witkoff sobre Argelia y Marruecos: «En 60 días tenemos un acuerdo de paz entre los dos países»

   En el contexto del 50 aniversario del inicio de la ocupación militar de la antigua colonia española y la posible expiración del mandato de la MINURSO, la administración de Trump impulsa un cambio de enfoque hacia decisiones valientes, realismo y compromiso. Este cambio podría detonar la frágil situación en el Magreb

Programa de trabajo del Consejo de Seguridad – octubre de 2025 (MINURSO)

   Según informes, durante la reunión a puerta cerrada del pasado 10 de octubre en el Consejo de Seguridad, el enviado personal del Secretario General instó al diálogo entre Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania. «Insto retomar el diálogo para llegar a un acuerdo», remarcó De Mistura.

¿Un «acuerdo de paz» en 60 días entre Argel y Rabat? Cuando Washington inventa una guerra para «negociar la paz»

   El conflicto del Sáhara Occidental sigue generando tensiones geopolíticas.

   Estados Unidos, Francia y el Reino Unido respaldan el plan de autonomía marroquí como una solución «realista», mientras que Rusia y China adoptan posturas más prudentes. Argelia, firme defensor del pueblo saharaui, insiste en un referéndum de autodeterminación supervisado por la ONU.

   De Mistura reconoce el creciente apoyo occidental al plan marroquí, pero señala que aún requiere aclaraciones y que la única vía para avanzar es retomar negociaciones directas, abiertas e inclusivas entre Marruecos y el Polisario.

    El emisario de la ONU advierte sobre el riesgo de una escalada militar inminente, alimentada por el bloqueo en el Plan de Paz y la falta de voluntad política. También destaca el papel clave de países como EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia, España y la participación neutral pero activa de Mauritania. El enviado insta al Consejo de Seguridad a reafirmar el papel de la MINURSO y a aprovechar el 50º aniversario del conflicto como una oportunidad para iniciar un verdadero proceso de paz antes de que se cierre la ventana de una solución pacífica.

¿Un «acuerdo de paz» en 60 días entre Argel y Rabat? Cuando Washington inventa una guerra para «negociar la paz»

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El Sáhara Occidental se enfrenta al “trumpismo diplomático”: falsa paz y verdadera impostura

El reciente anuncio de Steve Witkoff, el «enviado especial de paz» de Donald Trump, de que quiere «poner fin a la crisis diplomática entre Argelia y Marruecos» en un plazo de 60 días ha provocado un aluvión de reacciones.
Pero queda una pregunta: ¿de qué guerra estamos hablando?

Ni Argelia ni Marruecos están en guerra. No hay confrontación militar ni conflicto armado, sino una profunda ruptura política, derivada de la negativa de Argel a respaldar la ocupación del Sáhara Occidental y la alianza estratégica de Rabat con Israel. Reducir esta realidad a un simple «desacuerdo» que se suavizará mediante una mediación relámpago es o bien una completa incomprensión del asunto o un intento deliberado de borrar la causa saharaui del debate.

El Sáhara Occidental ante la traición del derecho: entre la ocupación, el silencio y la manipulación diplomática

Argelia no necesita un mediador, sino respeto

Como recordó el exministro de Exteriores argelino, Ramtane Lamamra el 24 de agosto de 2021, al anunciar la ruptura de relaciones diplomáticas, Argel no negocia su soberanía: “Argelia rechaza cualquier relación basada en la agresión y la violación del derecho internacional”.

Los agravios argelinos contra Marruecos son precisos y documentados: espionaje (caso Pegasus), interferencia política, guerra mediática, distribución de estupefacientes, normalización con Israel a cambio del apoyo estadounidense a la llamada “marroquinidad” del Sáhara Occidental y, sobre todo, ocupación ilegal de un territorio no autónomo .

En estas condiciones, ninguna iniciativa extranjera -estadounidense, qatarí o de cualquier otra índole- puede «reconciliar» a los dos países sin que Rabat renuncie a su política expansionista y respete el derecho internacional.

La sombra de Kushner y el “trumpismo diplomático”

La participación de Jared Kushner, quien ya fue el artífice del intercambio diplomático «Sáhara por Israel» de 2020, refuerza la desconfianza.
Kushner y Witkoff, dos empresarios con experiencia en el sector inmobiliario, abordan la diplomacia como una transacción: creen que «firmar un acuerdo» es suficiente para eliminar las causas de un conflicto.

Este realismo pragmático, que pretende convertir la ley en moneda de cambio, es una farsa. Aplicado al Sáhara Occidental, equivale a regatear un proceso de descolonización.

La idea de un “acuerdo de paz” entre Argel y Rabat no tiene como objetivo resolver una disputa, sino legitimar la ocupación marroquí sobre el Sáhara Occidental bajo el pretexto de la “estabilidad regional”.

Y, de este modo, ofrecerle a Trump un nuevo trofeo diplomático antes de las elecciones estadounidenses.

El Frente Polisario: la soberanía no es negociable

Ante estas maniobras, el representante del Frente Polisario ante la ONU, Dr. Sidi Mohamed Omar, fue claro: «El destino del pueblo saharaui no está en manos de Estados Unidos, ni de Francia, ni de ninguna otra potencia, sino en sus propias manos. Sus legítimos derechos no son negociables, ni hoy, ni mañana, ni nunca».

El Frente Polisario sigue siendo el representante legítimo del pueblo saharaui, reconocido como tal por las Naciones Unidas.

Ninguna “paz mediática” puede sustituir la única vía legal: un referéndum de autodeterminación libre y transparente, bajo supervisión internacional.

La paz sin justicia es una ilusión

Presentar la diplomacia estadounidense como un instrumento de paz es ignorar que esta misma política apoya la ocupación israelí de Palestina y las ambiciones expansionistas marroquíes en el norte de África. Esta «Pax Trumpiana» no aporta ni equilibrio ni estabilidad; consagra la ley del más fuerte y transforma la paz en un producto de marketing.

Pero la lección del pueblo saharaui es clara: no hay paz sin justicia. Los saharauis han resistido la colonización, la guerra y el exilio durante medio siglo; también resistirán la comercialización de su causa.

Conclusión: El Sáhara Occidental no está en venta

El Sáhara Occidental no es una línea de negociación entre potencias. No es un «conflicto periférico» ni un «problema congelado»: es un proceso de descolonización bloqueado. Y mientras las Naciones Unidas no apliquen sus propias resoluciones, cualquier «mediación» será inútil.

La verdadera paz no se decreta en Washington ni en Tel Aviv: se construye sobre el terreno, con los pueblos afectados. El Sáhara Occidental no es algo que se pueda negociar; es algo que se debe liberar.

El Sáhara Occidental ante la traición del derecho: entre la ocupación, el silencio y la manipulación diplomática

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Por Ana Stella


Cincuenta años después del inicio de su tragedia moderna, el Sáhara Occidental continúa siendo un territorio secuestrado entre el cálculo político, la hipocresía internacional y la inercia colonial. Lo que debía resolverse mediante un referéndum de autodeterminación se ha transformado en un proceso de absorción de facto por parte de Marruecos, sostenido por alianzas militares, intereses económicos y la pasividad de quienes un día se comprometieron a garantizar la descolonización.

Witkoff sobre Argelia y Marruecos: «En 60 días tenemos un acuerdo de paz entre los dos países»

Militarización del territorio ocupado

  El desierto saharaui se ha convertido en un laboratorio de guerra. Marruecos ha desplegado en los territorios ocupados nuevas armas de fabricación extranjera, entre ellas drones kamikaze de tecnología israelí, ensayados sobre suelo saharaui. La ocupación no se limita ya al control policial o administrativo: se ha militarizado cada kilómetro de arena.

  Esta estrategia persigue tres objetivos: consolidar la soberanía de facto, disuadir al Frente Polisario y proyectar poder regional. La militarización del Sáhara Occidental convierte un territorio pendiente de autodeterminación en un campo de pruebas donde se entierra, con cada explosión, la promesa de un referéndum libre.

Paz regional sin justicia

  En paralelo, se habla de un inminente acuerdo de paz entre Marruecos y Argelia, anunciado bajo el pretexto de estabilizar el Magreb. Sin embargo, esa “paz” corre el riesgo de ser una paz sin justicia. Si se construye al margen del pueblo saharaui, no será más que una tregua entre potencias que consolidará el statu quo de la ocupación.

  Argelia, históricamente defensora del derecho de autodeterminación, podría verse empujada a aceptar un pacto que debilite su posición tradicional. Estados Unidos y otras potencias impulsan esa reconciliación con fines geoestratégicos: aislar al movimiento saharaui y rifeño, reforzar los corredores energéticos y garantizar estabilidad artificial a cambio de silencio.

  La historia demuestra que toda paz impuesta sin reparación acaba convertida en preludio de nuevos conflictos.

La diplomacia del borrado

  En el seno de la ONU se gesta un intento de reformular la cuestión del Sáhara Occidental. El nuevo borrador del proyecto de resolución del Consejo de Seguridad pretende reducir el mandato de la MINURSO y redefinir el conflicto como una “disputa regional” en lugar de un proceso de descolonización. En esa reconfiguración semántica se esconde la trampa: al eliminar la palabra “autodeterminación”, se elimina también al sujeto político saharaui.

  El plan de autonomía marroquí, promovido con insistencia, se presenta como solución “realista”. En realidad, equivale a legalizar la ocupación, anulando el derecho a decidir que consagra la Carta de las Naciones Unidas. Se quiere cerrar el expediente sin escuchar a los colonizados.

  La diplomacia contemporánea se ha vuelto el arte de borrar con elegancia lo que no conviene.

EEUU somete al Consejo de Seguridad un anteproyecto que entierra la autodeterminación de los saharauis y respalda la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

España y el silencio cómplice

España, potencia administradora, asiste al drama con la serenidad del que prefiere no mirar. El gobierno evita cualquier mención directa al Sáhara Occidental, incluso cuando se le pregunta por su responsabilidad histórica. En la esfera mediática, los territorios ocupados aparecen en mapas, reportajes o programas turísticos como parte integral de Marruecos.

  No se trata de un error cartográfico, sino de una operación política: borrar el conflicto de la conciencia colectiva española. Esa omisión, más que neutralidad, es complicidad. Un país que abandonó su responsabilidad en 1975 no puede pretender hoy que el asunto no le incumbe.

Marruecos y la diplomacia del poder

El reino alauí ha perfeccionado una política de influencia sostenida en tres pilares:

1. Militarización tecnológica, apoyada por socios israelíes y norteamericanos.

2. Legitimación diplomática, a través de acuerdos bilaterales que sustituyen el derecho por el pragmatismo.

3. Control informativo, orientado a presentar la ocupación como “integración territorial”.

  El resultado es una ocupación moderna, disfrazada de progreso y cooperación, respaldada por la complacencia de Occidente. Marruecos ya no necesita justificar su presencia en el Sáhara: la normaliza mediante hechos consumados y un relato cuidadosamente diseñado.

Rusia, equilibrio y límites

  Mientras tanto, Rusia mantiene una postura ambigua pero coherente con la legalidad internacional: reconoce las resoluciones de la ONU y el principio de autodeterminación, pero evita confrontar abiertamente a Rabat. Moscú se sitúa en una posición de equilibrio, ofreciendo respaldo diplomático al proceso onusiano y oponiéndose a soluciones unilaterales. Su actitud contrasta con la de las potencias occidentales, que privilegian la estabilidad aparente sobre la justicia real.

Los saharauis: resistencia y memoria

  Entre la propaganda y el silencio, el pueblo saharaui sigue existiendo. En los campamentos de refugiados, en la diáspora, en las ciudades ocupadas. Cada aniversario de la Unidad Nacional recuerda que la identidad saharaui no se borra con mapas ni con tratados. Medio siglo de resistencia ha demostrado que ningún muro puede encerrar una causa justa.

  Su lucha no es solo política, sino moral: la de un pueblo que exige el cumplimiento de una promesa que la comunidad internacional firmó y después traicionó.

  El Sáhara Occidental es hoy un espejo de la degradación del orden internacional. Se habla de paz mientras se entierra el derecho; se invoca la estabilidad mientras se legitima la injusticia. Marruecos ha logrado imponer una ocupación sofisticada, amparada por los intereses de las grandes potencias y por el silencio de España.

  Pero los principios no prescriben. Ninguna ocupación, por moderna que sea, puede borrar la evidencia de un pueblo que no ha sido consultado sobre su destino. La justicia internacional no se mide por la fuerza de los tratados, sino por la fidelidad a los compromisos fundacionales: soberanía, autodeterminación y dignidad.

  Mientras esos valores sigan pendientes, el conflicto del Sáhara Occidental no habrá terminado.

Witkoff sobre Argelia y Marruecos: «En 60 días tenemos un acuerdo de paz entre los dos países»

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Steve Witkoff, enviado especial de EE. UU. que negoció el alto el fuego entre Israel y Gaza y el intercambio de rehenes junto con el yerno de Trump, Jared Kushner, afirma que ahora trabaja para poner fin a la crisis diplomática entre Argelia y Marruecos, y afirma que Irán también busca un acuerdo.

    En junio, el presidente Trump nombró a Witkoff, promotor inmobiliario, Enviado Especial para Misiones de Paz en varias partes del mundo. Witkoff hasta el momento no ha viajado al norte de África, aunque si lo hizo el asesor principal de Trump, Massad Boulos.

   «Llegar a un acuerdo de paz se está volviendo contagioso», dijo Witkoff. «Mucho países quieren hacerlo».

   Además de su labor de mediación entre Israel y Hamás, Witkoff le comunicó a Stahl que su equipo espera alcanzar un acuerdo de paz entre Argelia y Marruecos en los próximos dos meses. El enviado estadounidense también indicó que los líderes iraníes también lo están llamando para un acuerdo de paz con EE.UU. «Estamos allí para, como saben, lograr una solución diplomática a largo plazo con Irán», declaró Witkoff, según CBS.

EEUU somete al Consejo de Seguridad un anteproyecto que entierra la autodeterminación de los saharauis y respalda la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

   Jared Kushner, socio de Witkoff en la diplomacia de Oriente Medio y el norte de África, ha trabajado en el sector inmobiliario. Para una pareja con experiencia en el sector inmobiliario, la intermediación de la paz internacional se considera una forma de negociar. Es una vía poco convencional para la diplomacia, especialmente cuando se mezclan historias complejas y décadas de agravios.

   Kushner afirmó que la propia perspectiva de política exterior del Sr. Trump parece estar fuera de lo común, una visión que Kushner denomina «realismo pragmático». Kushner fue quien impulsó el acuerdo de normalización entre Marruecos e Israel y el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, como contrapartida.

  «A veces significa centrarse en los intereses por encima de los valores», afirmó Kushner. Y determinar dónde tenemos intereses comunes con otros países y perseguirlos. Y luego, cuando haya diferencias de intereses o valores, hablémoslas en privado y busquemos la manera de llegar a la mejor solución posible.

   Kushner y Witkoff coincidieron en que, en materia de diplomacia internacional, consideran los problemas simples. Lo complejo, dicen, es la gente. «Me gusta decir que nuestros títulos deberían ser secretario de comunicación y de corrección de la comunicación, porque eso es en gran parte lo que hacíamos», dijo Witkoff. «Intentábamos generar confianza entre dos países que desconfiaban entre sí debido a décadas de desconfianza. Y eso no es fácil de corregir».

Marruecos estrena en el Sáhara Occidental un nuevo dron kamikaze desarrollado en Israel

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El medio marroquí Le Desk ha difundido nuevas imágenes de las pruebas realizadas con el dron kamikaze SpyX, fabricado por la empresa israelí BlueBird Aero Systems, filial de Israel Aerospace Industries (IAI). En el vídeo, grabado en un área desértica situada al noroeste de Smara, se observan ataques directos contra un tanque M60 y un vehículo blindado Ratel —ambos retirados de las Fuerzas Armadas Reales (FAR)— empleados como blancos estáticos.

Las coordenadas visibles en la grabación (≈ 26.57° N, 11.54° W) sitúan los ensayos en territorio ocupado del Sáhara Occidental, en una zona militar aislada bajo control marroquí. Los drones fueron operados desde estaciones móviles con la participación de la Gendarmería Real, según confirmaron fuentes citadas por Le Desk.

Militarización del territorio ocupado

El hecho de que estas pruebas se realicen dentro del Sáhara Occidental constituye un acto grave desde el punto de vista político y jurídico. Marruecos está utilizando un territorio ocupado —reconocido como “no autónomo” por Naciones Unidas— para ensayos con armamento ofensivo, lo que vulnera las normas básicas del derecho internacional humanitario. Lejos de ser un simple ejercicio técnico, estos ensayos forman parte de una estrategia de militarización que busca consolidar la presencia marroquí y enviar un mensaje de poder en pleno contexto de guerra con el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS).

Mientras el pueblo saharaui espera el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre el referéndum de autodeterminación, Marruecos convierte sus tierras ocupadas en polígonos de ensayo de tecnología israelí. El desierto saharaui —una tierra que debería ser símbolo de libertad y autodeterminación— se transforma así en un campo de tiro al servicio de una ocupación prolongada y cada vez más sofisticada.

Silencio internacional ante una provocación

Las pruebas no han sido comentadas oficialmente por las Naciones Unidas ni por la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), cuya presencia en la región se limita a la observación pasiva y sin competencias de derechos humanos. Sin embargo, la comunidad saharaui y varias organizaciones solidarias han denunciado que Marruecos está utilizando territorio ocupado como laboratorio de guerra, en violación del artículo 49 del IV Convenio de Ginebra, que prohíbe la transferencia y uso de recursos del territorio ocupado con fines militares.

Estas maniobras coinciden con un momento de tensión creciente: el Ejército saharaui mantiene ataques regulares contra posiciones marroquíes en los sectores de Mahbes, Guelta Zemmur y Smara, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para debatir, el 30 de octubre, la renovación del mandato de la MINURSO. La coincidencia temporal entre la escalada militar marroquí y la fase previa a la votación de Naciones Unidas no parece casual: Rabat busca exhibir fuerza y capacidad tecnológica ante la comunidad internacional, enviando el mensaje de que controla el territorio y dispone de medios para mantenerlo.

La ocupación armada y su precio

Convertir el Sáhara Occidental en un campo de pruebas de armas israelíes no solo agrava la ocupación: profundiza el abismo entre el discurso de modernización y la realidad de represión que viven los saharauis. Mientras Marruecos presume de cooperación tecnológica con Israel y de preparación para el Mundial de 2030, sigue encarcelando a defensores de derechos humanos, torturando a activistas y negando el acceso a observadores internacionales.

La presencia de drones kamikaze en una zona que debería estar bajo supervisión internacional no solo pone en riesgo la estabilidad regional, sino que amenaza directamente a la población civil saharaui. Las pruebas del SpyX en Smara son una advertencia: Marruecos no se limita a ocupar, sino que ensaya y normaliza la guerra en un territorio que pertenece, por derecho y por historia, al pueblo saharaui.

Vía: Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental” — 13 de octubre de 2025