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31 marzo 2026
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El Polisario denunciará ante la Justicia Europea nuevo acuerdo comercial entre la UE y Marruecos

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Madrid (ECS).— El Frente Polisario denunciará ante la Justicia de la Unión Europea el nuevo acuerdo comercial entre la UE y Marruecos, impulsado por España y Francia y negociado de forma discreta el pasado septiembre. El movimiento saharaui sostiene que el pacto vulnera las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), que en 2024 anuló los acuerdos previos por incluir al Sáhara Occidental sin el consentimiento de su población.

  El Polisario, que mantiene desde hace medio siglo un conflicto con Marruecos por la antigua colonia española, recurrirá de nuevo a los tribunales europeos con el apoyo del bufete Gilles Devers, según informó El Confidencial citando al representante del Frente POLISARIO en Bruselas.

  Diplomáticos independientes consideran probable que vuelva a lograr una victoria judicial, aunque los procesos podrían tardar varios años.

  El acuerdo, en vigor provisional desde el 3 de octubre sin ratificación parlamentaria, no garantiza el consentimiento saharaui y mantiene un etiquetado que evita mencionar explícitamente el origen saharaui de los productos, incumpliendo los criterios fijados por Luxemburgo. El Parlamento Europeo aún no se ha pronunciado, pero su comisión de Comercio Internacional ha cuestionado duramente la actuación de la Comisión Europea.

  A pesar de las sentencias, Bruselas prepara además un nuevo pacto pesquero con Marruecos. España ha presionado para mantener la cooperación con Rabat, incluso por encima de los fallos del TJUE, según declaraciones previas del ministro de Agricultura, Luis Planas.

  En paralelo, el proceso político sigue bajo impulso de Estados Unidos y Naciones Unidas. El Polisario mantiene su disposición a negociar sin condiciones previas, defendiendo el derecho a la autodeterminación. Marruecos, por su parte, actualizará su plan de autonomía, que la ONU considera ahora la base para relanzar las conversaciones.

  El enviado especial, Staffan de Mistura, espera que las negociaciones arranquen en 2026, mientras persisten los enfrentamientos de baja intensidad en el muro defensivo del Sáhara Occidental desde 2020.

Un bombardero B-52 de EE. UU. surca el cielo del Sáhara Occidental y despliega poder aéreo

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Según la popular aplicación FlightRadar, un bombardero estadounidense voló frente a las costas del Sáhara Occidental ocupado.

Madrid (ECS).— Un bombardero estratégico B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea de EE. UU. despegó desde la Base Aérea de Morón y sobrevoló la zona próxima a la costa de Marruecos y el Sáhara Occidental, después de cruzar el archipiélago canario.

Captura de FlightRadar donde se muestra el bombardero estadounidense B-52H Stratofortress muy cerca del Sáhara Occidental.

La plataforma de seguimiento aéreo FlightRadar registró el miércoles el paso de un B-52H muy cerca del territorio del Sáhara Occidental. El bombardero llegó hasta las aguas próximas a la ciudad de Dajla (antigua Villa Cisneros), antes de dar media vuelta y regresar a su base en Morón de la Frontera, en el sur de Andalucía. La maniobra llega en un contexto marcado por un notable despliegue de políticos y funcionarios estadounidenses en la región.

Por el momento, no se ha informado del propósito de esta inusual maniobra del poderoso bombardero estadounidense.

El B-52H está diseñado para realizar misiones de larga duración, superando los 14.000 kilómetros sin repostaje en vuelo. Puede alcanzar una velocidad máxima de 1.000 km/h y transportar hasta treinta y dos toneladas de municiones, incluidas bombas guiadas de alta precisión. El avión está equipado con radares avanzados y sofisticados sistemas de comunicación, lo que le permite operar eficazmente en entornos complejos y variados.

En un movimiento que subraya la creciente tensión en África Occidental, el bombardero estratégicos B-52H Stratofortress de la Fuerza Aérea de Estados Unidos no ha realizado en ningún momento una simulación de lanzamiento de misiles y bombas en espacio aéreo del Sáhara Occidental ni en otro espacio aéreo del África del Norte.

Sin embargo, según fuentes familiarizadas con el asunto, el B-52H ejecutó maniobra que imita una situación de combate. Aunque las armas nunca fueron liberadas.

Los trastornos del equilibrio de poder en el Norte de África presagian profundas transformaciones

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Por Sidahmed Ali

    ECS. Madrid. | Desde que Marruecos violase los acuerdos del alto el fuego en Noviembre de 2020, desatándose así la Segunda Guerra del Liberación del Sáhara Occidental trastornando los equilibrios de poder en la región, produciendo numerosos cambios geopolíticos de gran repercusión que presagian el advenimiento de profundas transformaciones.

    En un pequeño rincón en África Occidental, la histórica decisión de la República Saharaui de cejar en su compromiso del alto el fuego tras ser éste reiteradamente violado por Rabat, fue una decisión cuyas ondas de choque traspasaron Marruecos, zarandeando el mapa geopolítico y las relaciones entre varios países. 

Argelia negocia con EE.UU la compra de armamento

     Con una guerra en continua fase incremental entre Marruecos y la RASD (República  Saharaui), las relaciones argelino-marroquíes ya inexistentes no hacen sino escalar peligrosamente, la guerra de Ucrania ha despertado la estrategia otanista para el flanco sur de Europa y la nueva configuración global energética, harán que surja un nuevo orden de gobernanza. 

     Los complejos desafíos de seguridad que se viven en estos momentos son de hecho el comienzo de grandes cambios. La región del norte de África y Sahel ocupa desde hace quince años un lugar importante en los escenarios de enfrentamiento entre la Alianza Atlántica y el eje Moscú-Pekín por el control de los inmensos recursos energéticos y mineros que abundan en esta región, así como el control de las rutas internacionales. Y aquí, la descolonización del Sáhara Occidental juega un papel crucial al estar en el vértice de la formación del «Nuevo Magreb Árabe», y en consecuencia; la clave para el pleno desarrollo económico de la región que impide la ocupación marroquí sostenida por los EE.UU, la UE e Israel junto a las monarquías del Golfo.

Israel aumenta la cooperación militar y de defensa con Marruecos

    En este inflamado escenario, es de destacar que hay dos actores cuyas posiciones, suceda lo que suceda, son inamovibles; la República Saharaui continuará la guerra hasta llegar a una solución definitiva, y Argelia defenderá siempre el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui contra viento y marea. Por lo tanto, no habrá estabilidad, prosperidad, desarrollo y buenas relaciones hasta que no se tengan en cuenta los legítimos derechos del pueblo saharaui sobre su tierra y recursos naturales, todo lo contrario son soluciones contorsionistas que solo traerán violencia. Este es un punto que parecen ignorar los estrategas de Occidente en su habitual huida hacia delante.

    Esta política contorsionista con el derecho internacional afecta incluso a los intereses de los estados que la apoyan y promueven. Tal es el caso de España, que confunde su política de vecindad con su política exterior para el Norte de África.

Marruecos y el fin de la «economía de la ocupación» en el Sáhara Occidental; claves para desbloquear el conflicto

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Economía marroquí y ruptura con la ocupación saharaui

EDITORIAL

ECS. Madrid. | El régimen marroquí, vive una crisis estructural sin precedentes, pues jamás durante el reinado de Mohamed VI el país magrebí había acumulado tantos contratiempos simultáneamente, que no hacen sino agudizar su situación; crisis política, social y económica, grave sequía, guerra en el Sáhara Occidental, desavenencias en el Palacio Real por la sucesión del trono, ruptura con Argelia y un rey que gobierna desde la distancia ajeno a la realidad de su Reino. Este peligroso cóctel que puede llevar a Rabat a precipitarse para imponer un nuevo statu quo en la región coincidiendo con el impasse actual en el conflicto, pues en estos últimos meses ha acantonado tropas en distintos sectores en el centro y sur del Sáhara Occidental, así como maquinaria, nuevos aeródromos y pistas de aterrizaje.

Marruecos, que justifica su ocupación del Sáhara Occidental con un relato que no tiene otro sentido que el de apropiarse de la riqueza de un territorio que no le pertenece, que nunca le ha pertenecido y que tarde o temprano perderá. Cualquier guerra que genere dinero para costearla proporciona una razón importante para la consecución de la victoria, pero si los gastos de la guerra provocan el debilitamiento de quienes la libran con la consecuente erosión de su economía, éstos pueden ser derrotados e incluso ser arrastrados a la rendición. Por lo que la acumulación de costes es la dirección correcta y el objetivo que la guerra de liberación debe alcanzar en su fase actual.

Negociaciones entre el Frente POLISARIO y Marruecos ¿un nuevo capítulo para el Sáhara Occidental?

La energía: solar, eólica, el petróleo y el gas, la agricultura y la pesca son elementos extremadamente importantes y esenciales para el mantenimiento de la anexión y del ejército de ocupación, por lo tanto, si son elementos objetivos que sirven para perpetuar la ocupación marroquí, se convierten automáticamente en objetivos legítimos de la lucha armada del pueblo saharaui tal y como lo son en la batalla jurídica. Pero antes, echemos un vistazo más de cerca de lo que se trata éste robo sistemático de bienes y recursos saharauis, que reproduce una diabólica retroalimentación entre ocupación y beneficios económicos, para tener claro que solamente la erradicación del componente económico de la invasión ilegal del Sáhara Occidental hará ceder al régimen marroquí.

«Energía: el Talón de Aquiles de la ocupación

 

Las dos principales empresas exportadoras de petróleo de Marruecos son Cepsa y Repsol, multinacionales españolas. Casi medio millón de toneladas de productos derivados del petróleo se desembarcaron en los puertos de El Aaiún y Dajla. Los productos derivados del petróleo son esenciales para que Marruecos mantenga su ocupación del territorio y se utilizan principalmente como combustible para vehículos, motores y cargueros que participan en el saqueo del territorio saharaui, o son utilizados con fines militares por el ejército invasor marroquí. Estos transportes los realizan principalmente dos navieras, Wisby Tankers, empresa sueca cuyos petroleros enarbolan pabellón noruego y, la más implicada, la empresa francesa Sogetran, que por sí sola transportó un tercio del total del petróleo enviado al Sáhara Occidental.

En cuanto al gas, la exportación total al Sáhara Occidental en forma de GLP la lidera principalmente los Países Bajos, que es el mayor proveedor de gas, pero también los Estados Unidos, Francia, Croacia, España, Bélgica, Italia y la República Democrática del Congo. El gas importado se utiliza para apoyar la infraestructura y las industrias de la ocupación ilegal del Sáhara Occidental. Las principales empresas involucradas en el transporte son: BW Epic Kosan, filial del gigante BW Group, una multinacional noruega especializada en el transporte marítimo de hidrocarburos, Wisdom Marine Group que es empresa taiwanesa, y Stealth Corp, una naviera griega.

La electricidad es otro de los elementos más esenciales en la economía colonial y clave para sus operaciones militares en desierto abierto y remoto. Marruecos, que se presenta internacionalmente como un campeón en materia de energías renovables pese a que solo el 8% de su consumo total es limpio, está en proceso de instalar un gran proyecto energético en las tierras ocupadas del Sáhara Occidental. Es decir, el mantra de la energía renovable solo es posible manteniendo la ocupación. Y es Nareva, la empresa de energía eólica propiedad del holding Al-Mada (antiguamente SNI) perteneciente a la familia real marroquí, la propietaria de los grandes parques eólicos. Estos parques eólicos incluyen Tarfaya, con una capacidad instalada de 300 MW, y Aftissat, ubicado a 50 km al sur de la ciudad de Bojador ocupado, con una capacidad de 200 MW. También está el parque Foum El Oued, uno de los primeros parques eólicos puestos en marcha por Nareva cerca de El Aaiún con una capacidad para 50,6 MW. En la construcción de parques eólicos participan varias empresas extranjeras, siendo las más importantes GE Renewable Energy, filial de la gigante estadounidense General Electric, así como la británica Windhoist, la estatal italiana Enel y la germano-española Siemens Gamesa. Todos estos parques eólicos están gestionados por EEM (Energie Eolienne du Maroc), que a su vez pertenece a Nareva. Toda esta energía generada es utilizada por las industrias que saquean los recursos no renovables del territorio saharaui y brindan oportunidades de empleo atrayendo a más colonos de Marruecos. Además, fue Alcatel Submarine Networks, filial francesa de la multinacional Nokia, la que tendió los cables de telecomunicaciones desde Dajla ocupada hasta el fondo marino.

La electricidad producida también podría exportarse al extranjero, en particular a la Unión Europea, que la necesita con urgencia dada la incompetencia de los líderes europeos sujetos al dictado de Bruselas emitido desde Washington. Tanto Reino Unido como España y Francia apoyan a Marruecos en esta aventura de exportación de energía verde manchada de sangre saharaui. 

Refugiados saharauis observan un desfile militar en Tifariti. MOHAMED MESSARA / EFE

Producto de su invasión, Marruecos cuenta con el potencial solar del Sáhara Occidental. Para ello, están operativas dos plantas de energía solar fotovoltaica llamadas »Noor» con una capacidad combinada de 100 MW. Una con capacidad para 80 MW en la capital El Aaiún y otra de 20 MW en Bojador, que fueron construidas como parte de proyecto NOOR PV I, llevado a cabo por un consorcio liderado por ACWA Power (Arabia Saudita), en asociación con Shapoorji Palloni (India), Chint Group (China), Sterling & Wilson (India) y Astroenergy (filial de Chint Group).

El cemento también es crucial para la construcción, ya sea para uso gubernamental, militar o civil. Tan solo en El Aaiún ocupado están asentadas tres fábricas de cemento: La alemana Heidelberg Cement, la mayor productora de cemento alemán, clasificada como el 2º grupo cementero más grande, y ejerce su control sobre las empresas CIMAR (Ciments du Maroc) y CIMSUD (filial del grupo Anouar Invest). Esta última unidad tiene una capacidad de producción de 500.000 toneladas anuales y fue construida por otra empresa alemana, Thyssen Krupp. La multinacional franco-suiza Lafarge Holcim también líder en el mercado cementero mundial posee una unidad de trituración de 200.000 toneladas al año. El Clinker, sustancia que se usa para elaborar el cemento, procede de Portugal.

«Agricultura y pesca: Los mercados más sólidos

 

Dajla, la antigua Villacisneros, es principal proveedor de productos del mar a nivel nacional e incluso en varios mercados extranjeros, incluida la UE. Los puertos de la capital administrativa El Aaiún y el de la capital económica, Dajla, están gestionados por la Société d’exploitation des ports SA (Marsa Maroc), que es propiedad del Májzen marroquí en un 60% y cotiza en la Bolsa de Valores de Casablanca.

Grandes cantidades de productos pesqueros se transportan en camiones cuya propiedad se oculta o encubre cuidadosamente en viajes de ida y vuelta entre los puertos de Dajla y El Aaiún hacia los puertos de Marruecos. Flotas enteras se utilizan para exportar fosfatos, arena, harina y aceite de pescado, así como pescado congelado y productos agrícolas. Hallamos por ejemplo la francesa CMA CGM, especializada en el transporte marítimo en contenedores con base en Marsella, que sirve en particular al puerto de Dajla y permite la exportación de pescado congelado a Europa.

El Ejército saharaui afirma haber atacado una base marroquí de apoyo en el sector de Guelta, norte del Sáhara Occidental

El rey de Marruecos también ha intensificado la agricultura mediante la realización de concursos públicos destinados a atraer nuevos colonos para cultivar en las tierras saharauis. Marruecos es el primer exportador, fuera del continente europeo, que abastece de tomates saharauis al mercado de la Comunidad Europea. Así, los productos saharauis de hortalizas en general y tomates en particular exportados ilegalmente a la UE seguirán aumentado pese a la sentencia del TJUE que anulará los acuerdos UE-Marruecos por considerar que el Sáhara Occidental no pertenecía a Marruecos. La brecha ilegal de El Guerguerat en el sur de los territorios saharauis ocupados canaliza gran parte de las hortalizas saharauis en camiones a través del paso que conecta con Mauritania. Es igualmente importante señalar que la operatividad y libre tráfico de este paso fronterizo producto del expansionismo por la fuerza militar ha sido posible mediante la inexplicable complicidad de las autoridades mauritanas, que pese a que reconocen la República Saharaui, violan su integridad territorial con impunidad pasmosa en un acto que echa por tierra su supuesta neutralidad meramente declaratoria.

«La brecha ilegal de El Guerguerat y sus implicaciones estratégicas

 

Geográficamente, Marruecos se encuentra aislado del África Occidental por sus dos rivales, Argelia al este, que mantiene cerrada sus fronteras compartidas, y la República Saharaui al sur, que mantiene ocupada militarmente, por lo que carece de ningún paso o conexión terrestre hacia dicha región. En el contexto de la ocupación, El Guerguerat era estratégica para los saharauis, hasta 2020, porque era la única salida al Atlántico y hacia la ciudad fantasma de La Güera, así como por la cercanía con la capital económica de Mauritania, Nuadibú. En tanto es así, la ilegal anexión marroquí con la posterior construcción de un nuevo muro y bases militares en El Guerguerat tiene un significado eminentemente económico; Otorga a Marruecos el anhelado acceso al mercado del CEDEAO del que ya forma parte su gran rival, Argelia, que sí comparte frontera natural con Mauritania y poseen ruta terrestre. Rabat es consciente de que el acceso al mercado del CEDEAO solo puede ser posible anexándose la brecha ilegal de El Guerguerat, paso fronterizo que conecta con Mauritania a través del punto PK-55, que se encuentra en el extremo sur de los territorios de la República Saharaui, por tanto es la única vía del territorio que le permitiría comercializar sus productos con los países del África Occidental y del Sahel, y competir así con las rutas argelino-mauritanas como Tinduf-Zuérat y Nuakchott-Uargla.

Se trata de la única carretera terrestre que conecta Marruecos a través de la República Saharaui y Mauritania con las profundidades del África Occidental, evitando además grandes costes en transportes marítimos al facilitar una ruta terrestre directa desde el puerto mediterráneo de Tánger hasta Dakar. Rabat logra sortear así su encapsulamiento geográfico por décadas y refuerza su ocupación del Sáhara Occidental al convertir la brecha de El Guerguerat en condición indispensable y razón de existencia de dicha ruta. Actualmente, del paso fronterizo ilegal de El Guerguerat depende gran parte del comercio UE-África ya que Marruecos es el principal socio comercial de la UE en la región norteafricana, además mantiene a Nuakchott dependiente de la ruta por la gran exportación de hortalizas, insumos de primera necesidad y material electrónico que recibe. En el mismo sentido, para mantener a Mauritania alejada de cualquier posicionamiento a favor de la República Saharaui, amenaza continuamente con invadir La Güera con la finalidad de construir un puerto marítimo que haga competencia al puerto de Nuadibú, ciudad mauritana portuaria de mayor actividad.

«Economía marroquí y ruptura con la ocupación saharaui

¿Qué peso tiene Marruecos en el escenario mundial? Lo vemos reflejado en los microestados y monarquías del Golfo conservadoras que abrieron consulados en los territorios ocupados. Si en el mundo capitalista, la potencia y peso de los países se mide por su PIB, Marruecos, deficiente en recursos naturales, gran parte de su riqueza proviene del saqueo sistemático de los recursos naturales saharauis, y la otra parte de su «agricultura» norteña centrada en la producción de sustancias ilícitas y el consiguiente tráfico a escala mundial, en particular hacia Europa y Latinoamérica, el «turismo» sexual practicado a escala industrial en conocidos hoteles, el chantaje con la inmigración para la obtención de las subvenciones europeas que se le asignan desde décadas para, supuestamente, vigilar e impedir la entrada de inmigrantes en Europa, y que por alguna extraña razón no cesa.

Como se puede apreciar, para Marruecos es económicamente ineficiente hacer la guerra; El mantenimiento del statu quo en las regiones anexadas revierte en beneficios millonarios a los que es difícil renunciar voluntariamente, además mantiene tres cuartas partes de su ejército en la región que ocupa con los correspondientes gastos de transporte y mantenimiento, sus acciones se limitan a esporádicos ataque con drones diez veces más costosos que el objetivo atacado. Como mucho, se prevén algunas operaciones especiales puntuales para reforzar su presencia en el territorio y disuadir.

Los ingresos de Marruecos por la exportación de recursos naturales saharauis siguen constituyendo un importante superávit financiero que supera las necesidades de su ejército, asegura la compra de armamento y refuerza la maquinaria militar dirigida a la guerra contra el pueblo saharaui para consolidar la prolongación de sus actividades ilícitas y el posterior desgaste del Polisario, sin mencionar el enriquecimiento de sus generales que los mantiene distraídos de los golpes militares.

Habrá entonces que generar las condiciones favorables para la insostenibilidad del mantenimiento de su presencia militar a través de la generación de costes, poniendo de esta manera en jaque a su »economía de colonización», revertir la rentabilidad económica que ofrece la ocupación en la medida en que ésta se ha convertido en el núcleo esencial de su permanencia ilegal. El ELPS podrá cambiar las reglas del juego si golpea enclaves y emplazamientos cruciales de la columna vertebral económica como ya hizo durante la primera guerra.

El futuro de toda guerra es un tratado de paz, y el primero de las partes contendientes que hable de dicho tratado es el que está más exhausto de proseguir la guerra, bien porque el perjuicio es mayor aún saliendo victorioso, o bien por la insostenibilidad de la misma ante el elevado número de problemas que genera para los estados, muy en particular sobre su economía. Hassán II ya lo comprobó.En vista de la macabra burla diplomática y el más que justificado mutismo del régimen marroquí sobre un conflicto que tiene perdido y que no quiere remover demasiado, solamente una escalada bélica podrá hacerlo claudicar para que vuelva a mirar hacia su interior y reoriente sus energías hacia la construcción de su sueño de grandeza dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas.

Sáhara Occidental: La propuesta «olvidada» del POLISARIO, la única arquitectura viable para un Magreb estable y soberano

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Por Ahemd Omar


EDITORIAL


En diplomacia, como en los negocios, el valor de una idea suele depender menos de su contenido que de la firma que la respalda. La historia del conflicto del Sáhara Occidental ilustra con crudeza esa realidad. En 2007, tanto Marruecos como el Frente POLISARIO presentaron sendas propuestas políticas ante el Consejo de Seguridad. La marroquí, acompañada por un aparato de lobby bien financiado y respaldos estratégicos, fue rápidamente calificada por gobiernos occidentales como “seria y creíble”. La del Frente POLISARIO, en cambio, recibió un silencio institucional que reflejaba más geopolítica que razonamiento. Sin embargo, a la luz del derecho internacional y de la estabilidad regional, fue y sigue siendo la única propuesta con viabilidad real.

El Frente Polisario presenta una nueva propuesta a la ONU sobre el Sáhara Occidental

El texto del Frente POLISARIO —registrado oficialmente ante el Consejo de Seguridad el 16 de abril de 2007— no es un manifiesto ideológico, sino un diseño técnico de gobernanza. Parte de una premisa jurídica incontestable: el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo en proceso inconcluso de descolonización, y Marruecos no tiene soberanía ni título administrativo sobre él. El documento plantea un referéndum bajo supervisión de la ONU, con tres opciones: independencia, integración o autonomía. Esta triple vía es el mecanismo estándar de resolución en contextos de descolonización, probado en Timor-Leste y Namibia.

Lo innovador y pragmático del plan reside en su visión postreferéndum. El POLISARIO ofrece a Marruecos y a los marroquíes residentes en el territorio una red de garantías de estabilidad y cooperación: reconocimiento mutuo de fronteras, acuerdos sobre recursos naturales, participación política y económica de los ciudadanos marroquíes, renuncia recíproca a indemnizaciones y establecimiento de mecanismos de seguridad conjuntos. Es, en esencia, un modelo de integración regional sin subordinación: Marruecos dejaría de ser una potencia ocupante y pasaría a ser un socio estratégico.

Desde una óptica realista, este marco transformaría los costes políticos, militares y económicos del conflicto en beneficios compartidos. Reduciría el gasto marroquí en control militar, mejoraría su reputación internacional y abriría la puerta a una cooperación energética y comercial basada en la legalidad. Para el Sáhara Occidental, consolidaría la soberanía y la legitimidad de un Estado dispuesto a contribuir activamente a la seguridad magrebí y africana.

El conflicto del Sáhara Occidental podría reavivar una guerra «total» si la ONU fracasa en su mediación

En contraposición, la llamada “autonomía” marroquí no ofrece gobernanza verificable ni salida jurídica al contencioso. Es una fórmula de control administrativo revestida de concesión política, sin garantías para los saharauis ni beneficios tangibles para la región. Ninguna estabilidad duradera puede surgir de una ocupación ilegal, por muy maquillada que esté.

El plan del Frente POLISARIO es, por tanto, el único que convierte el conflicto en cooperación y la soberanía en seguridad compartida. No busca legitimidad mediante promesas, sino mediante resultados verificables. Si los actores internacionales decidieran medir las propuestas por su viabilidad institucional y no por la influencia del proponente, descubrirían que la solución ya existe desde 2007 —archivada, ignorada, pero intacta en su lógica.

En un Magreb fragmentado y vulnerable, donde la estabilidad se ha vuelto un activo estratégico, el documento del Frente POLISARIO no es un gesto político: es un modelo de arquitectura regional avanzada. Su aplicación no solo cerraría uno de los últimos procesos de descolonización pendientes del mundo, sino que convertiría al Sáhara Occidental en el pivote de una nueva ecuación de seguridad y legalidad en África del Norte.

Ese es el mérito del plan de 2007: demostrar que, incluso frente al poder, la razón puede seguir siendo una estrategia de Estado.

El PSOE se queda solo ante la iniciativa del PP de apoyar la autodeterminación del Sáhara Occidental

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Madrid 17 de Noviembre (ECS).- El PP, gracias al respaldo de Vox y Sumar, ha sacado adelante este lunes una iniciativa en el Congreso de los Diputados por la que se insta al Gobierno de Pedro Sánchez a que respete sus compromisos de ayuda a los refugiados saharauis y que respete las resoluciones de la ONU en todas sus decisiones relativas al Sáhara Occidental.

Con esta iniciativa, la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso aprobó este lunes una iniciativa que insta al Gobierno español a restablecer su responsabilidad histórica con el Sáhara Occidental, garantizar el respeto a las resoluciones de la ONU y cumplir la partida extraordinaria de 7 millones de euros destinada a la población refugiada en los campamentos de Tinduf.

La proposición, presentada por el PP y respaldada por Vox y Sumar, salió adelante con 24 votos a favor y la abstención del PSOE. Los grupos reclamaron más recursos ante la grave situación humanitaria en los campamentos y denunciaron el abandono político que sufren las familias saharauis desde que España cambió unilateralmente su postura para alinearse con Marruecos.

El diputado popular Carmelo Barrio subrayó que España mantiene responsabilidades “históricas y morales” con el pueblo saharaui y criticó al Gobierno por haber roto la “neutralidad activa”, especialmente al cumplirse 50 años de la Marcha Verde y del Acuerdo Tripartito de Madrid, origen de la actual ocupación marroquí.

Desde Sumar, Juan Antonio Valero denunció las “lapidarias” consecuencias de la descolonización inconclusa, las altas tasas de desnutrición en los campamentos y rechazó el plan de autonomía marroquí, que “niega el derecho a la autodeterminación”.

Vox, por su parte, acusó al PSOE de “traición” al pueblo saharaui por haber avalado el giro hacia Rabat.

El socialista David Serrada defendió que la posición del Gobierno es “coherente” y basada en una solución “mutuamente aceptable” bajo la ONU, pero rechazó la iniciativa por considerarla “una maniobra de confrontación política”. El resultado deja un mensaje claro desde el Congreso: España debe recuperar su papel en la defensa del derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y garantizar sin fisuras la asistencia humanitaria a los refugiados.

Los cambios geopolíticos en el Sahel y su impacto en la cuestión del Sáhara Occidental

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El Sahel turbulento, una advertencia sobre la urgencia de una solución justa en el Sáhara Occidental

EDITORIAL

Mientras el Sahel atraviesa la mayor transformación geopolítica de las últimas décadas, el conflicto del Sahara Occidental, a menudo marginado en las agendas internacionales, vuelve a situarse en el centro del tablero africano. Y lo hace con un dato clave: el nuevo equilibrio regional refuerza las posiciones del Frente Polisario y abre espacios inéditos para la causa saharaui.

  La expansión de grupos armados de corte yihadista y la fragilidad estatal en el Sahel demuestran lo que el Frente POLISARIO ha señalado durante años que la inestabilidad regional se agrava cuando los conflictos de descolonización quedan irresueltos. La ocupación del Sáhara Occidental no solo viola el derecho internacional; alimenta tensiones, militarizaciones y rivalidades que pueden desbordar fácilmente las fronteras del Magreb y del Sahel. Una solución basada en la autodeterminación real del pueblo saharaui no es solo una cuestión de justicia: es una condición para la estabilidad regional.

El Polisario espera que los cambios en el Sahel refuerzan su demanda de un referéndum en el Sáhara Occidental

  El Frente Polisario espera que la reconfiguración geopolítica en el Sahel, marcada por la salida de fuerzas occidentales, el ascenso de nuevos gobiernos y la entrada de nuevos actores internacionales, “subraya la urgencia” de resolver el conflicto del Sáhara Occidental mediante un referéndum de autodeterminación, tal como establecen las resoluciones de la ONU.

  Los responsables del Polisario afirman que la inestabilidad regional “pone de manifiesto los riesgos de mantener un conflicto sin resolver” y denuncian que, en su opinión, el estancamiento actual en el Sáhara Occidental se debe a “la falta de voluntad de Marruecos para aceptar una solución que respete el derecho internacional”.

“El Sahel demuestra las consecuencias de ignorar los conflictos de fondo”

   Según Crisis Group, la crisis de seguridad en Malí, Burkina Faso y Níger “evidencia cómo las tensiones no resueltas pueden desbordar fronteras”. Durante años el Frente POLISARIO ha advertido que el Magreb y el Sahel están conectados. Si la comunidad internacional desea estabilidad regional, debe empezar por permitir que el pueblo saharaui ejerza el derecho a decidir su futuro.

Críticas a Rabat y preocupación por el bloqueo diplomático

   El movimiento saharaui insistió en que no percibe avances en el proceso liderado por el enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura, debido —según su valoración— al “bloqueo sistemático” de Marruecos. Fuentes diplomáticas saharauis indicaron que la “parálisis” del Consejo de Seguridad es mayor ahora que Rusia y países africanos aliados han ganado peso en la región, favoreciendo un escenario más complejo para la toma de decisiones. El Polisario también denunció el aumento de la presencia militar marroquí en el territorio que saharaui, y aseguró que desde 2020 se mantiene un “estado de guerra de baja intensidad” a lo largo del muro marroquí, algo que Rabat niega.

Apoyo argelino y nuevo equilibrio africano

   Los responsables saharauis consideran que los últimos alineamientos en el Sahel, especialmente la cooperación militar entre Argelia y los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES), excepto Mali, “refuerzan la posición de quienes defienden la descolonización del Sáhara Occidental”, aunque evitan vincular directamente la cuestión saharaui con los cambios de gobierno en la región.

   Al mismo tiempo, recuerdan que varios Estados africanos mantienen su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y que, pese al acercamiento de algunos países a la postura marroquí, “la Unión Africana sigue considerando el conflicto como un caso de descolonización pendiente”.

  Argelia, apoya a los saharauis. El gobierno plantea no solo construir un centro minero, sino también industrial, con una red ferroviaria, que posiblemente se conecte con puertos mediterráneos. Quienes llevaron a cabo las obras en Gara Djbeilat, es un consorcio chino, formado por China International Water&Electric, Heyday Solar y Metallurgical Of China, y la empresa pública argelina Feraal.

   La República Saharaui, necesita que dos actores claves como Mauritania y Argelia, mantengan su apoyo. A fin de cuentas, le proveen “profundidad estratégica”. Es posible que el liderazgo del Polisario, apueste a los cambios geopolíticos, donde claramente las potencias occidentales, están en pleno retroceso en África. Los cambios políticos en la región de la franja del Sahel, abrieron las puertas a una creciente presencia rusa y china. En el seno de los BRICS, el foro que aglutina a China, Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, este último país, es especialmente crítico con la ocupación marroquí, lo que permitió en la cumbre de agosto de 2023, que se aprobara un comunicado, muy moderado, pero por lo menos, colocó en agenda la crisis del Sáhara Occidental, exigiendo una solución de la controversia. El ingreso de Etiopía, a los BRICS, abre nuevas perspectivas para los saharauis, dado que Addis Abeba, reconoció la República Saharaui en 1979 y ambos estados forman parte de la Unión Africana.

Llamado a la ONU y a la comunidad internacional

   El Polisario reiteró su llamado a Naciones Unidas para “asumir su responsabilidad histórica” y avanzar hacia un mecanismo vinculante que permita celebrar el referéndum acordado en 1991. Marruecos sostiene que la única solución viable es su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, presentada en 2007 y respaldada por varios países. El Polisario rechaza esa opción y afirma que solo aceptará una consulta que incluya la independencia como alternativa.

   Rabat, buscaría escalar el conflicto, especialmente para que Mauritania reaccione, y quite el apoyo, no oficial a la República Saharaui. No en vano por medio del uso de drones, ataca siempre blancos civiles, donde argelinos y mauritanos perdieron la vida. La escalada hacia una guerra abierta, por ahora queda descartado. Los cambios geopolíticos llegaron al África, y Marruecos se convierte en un bastión de intereses occidentales para sobrevivir. Los golpes de Estado en Malí, Guinea, Burkina y Níger, alejaron a dichos países de sus lazos con Francia y en menor medida con Estados Unidos.

  En este panorama, Mauritania, tiene un rol relevante, por su papel en el conflicto saharaui. Neutral, controla de facto la localidad de La Güera, con anuencia de la República Saharaui, a los fines de crear un “cordón” de seguridad. El paso ilegal de Guerguerat juega un papel de “polo de atracción geopolítica” para incrementar la dependencia económica de Mauritania respecto a Marruecos. Nuakchot, consciente de su debilidad, encontró en China un socio ideal, tanto en el plano económico, como militar, dado que las modestas fuerzas mauritanas han recibido material chino, especialmente para su pequeña fuerza naval. El mantenimiento del control de las zonas liberadas por parte de la República Saharaui, se vincula con la propia seguridad de Mauritania, de mantener alejado a Marruecos, que mantiene un claro interés expansionista.

   Marruecos se aferra a la ocupación, por muchos motivos, entre ellos el factor interno, dado que el conflicto justifica la represión interna, la exaltación nacionalista y refuerza el rol del rey, distrae a la opinión pública de la pobreza y corrupción, y además el expolio de los recursos pesqueros y mineros, financian la economía marroquí. España apoya la ocupación veladamente, a sabiendas que la pérdida del Sáhara Occidental, significará un conflicto abierto por Canarias, Ceuta y Melilla.

   Rabat precisa los conflictos externos como válvula de escape, ante una situación doméstica no muy halagüeña. Los intereses de Francia y Estados Unidos, están vinculados también a intereses económicos, y dado que Marruecos, es uno de los últimos países pro occidentales en África. La pérdida del Sáhara Occidental, incidiría directamente en la estabilidad de la monarquía y su peculiar régimen de equilibrios internos. Razones políticas lo llevan a no reconocer los combates en los muros defensivos, por lo menos abiertamente. Mantiene una postura defensiva y en el plano internacional busca el reconocimiento de la ocupación e imponer el plan de autonomía como única solución.

La deuda con los saharauis

   España que tiene un rol central en la resolución del conflicto, es rehén de la presión y, a veces, el chantaje marroquí, como también indirectamente de Francia, aliado de Rabat. Estados Unidos, busca mantener como pueda aliados en África, que cada vez son menos. Egipto, viejo aliado de Washington, mantiene sus vínculos, pero con una visión de mayor autonomía, incorporándose al espacio BRICS en agosto de 2023. Francia, el gran perdedor, tuvo que replegarse del Sahel, y veremos por cuánto tiempo más, mantendrá su influencia en Senegal, Costa de Marfil, Togo, Camerún, por citar los países de la Françafrique.

   El resultado de la guerra de Ucrania y Oriente Medio, incidirá en el tablero global. El Norte de África toma nota de su papel en el mundo que se viene, de carácter multipolar, y ello abre una tímida luz de esperanza para el conflicto saharaui, y Rabat deberá tener en cuenta, que no puede vivir eternamente aislado de sus vecinos y ser funcional a la política “divide y reinarás” en la Unión Africana, funcional a los intereses franceses.

Negociaciones entre el Frente POLISARIO y Marruecos ¿un nuevo capítulo para el Sáhara Occidental?

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  • Aunque no se puede afirmar que haya un acuerdo inmediato en el horizonte, los recientes acontecimientos subrayan una dinámica renovada de diplomacia internacional

  • Las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario comenzarán a mediados de enero, con el objetivo de reanudar las negociaciones sobre el territorio de Sahara Occidental, estancadas desde 2018.

Madrid, 16 de noviembre de 2025 — El conflicto del Sáhara Occidental, enquistado desde hace décadas entre Marruecos y el Frente Polisario, podría estar entrando en una fase delicada de negociación diplomática, impulsada por la administración de Donald Trump.

Resolución 2797/2025: Cabeceras de prensa ¿Vestidas de amarillo?

Un ministro saharaui que pidió mantener su identidad en el anonimato, señaló que el movimiento espera una visita o invitación del enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, antes de iniciar negociaciones directas con Marruecos en relación con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada a finales de octubre.

Según la misma fuente, la resolución insiste en avanzar hacia una solución política “realista, duradera y mutuamente aceptable”, que garantice el derecho a la autodeterminación, manteniendo sobre la mesa tanto la propuesta de autonomía presentada por Rabat como la necesidad de asegurar la materialización del derecho a decidir del pueblo saharaui, además de abrir la puerta a otras fórmulas compatibles con el espíritu del texto de dicho resolución.

El interlocutor indicó que el Frente Polisario ya presentó el pasado 20 de octubre una propuesta detallada que recoge su visión de una solución definitiva, y que espera ahora la respuesta marroquí o la presentación de una contrapropuesta que permita reactivar el proceso político actualmente paralizado.

El diplomático saharaui añadió que el Frente POLISARIO muestra plena disposición para participar en negociaciones “serias y directas” bajo supervisión de Naciones Unidas, una vez que De Mistura concluya sus consultas con las partes implicadas.

Por otra parte, según fuentes diplomáticas exclusivas, las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario comenzarán a mediados de enero de 2026, con el objetivo de reanudar las negociaciones sobre el territorio de Sahara Occidental, estancadas desde 2018. La misma fuente añade que ya se han lanzado las consultas entre las partes.

Un respaldo clave de la ONU que redefine el escenario

El pasado 31 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que respalda el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación de acuerdo con la carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Sin embargo; en la resolución 2797, los miembros del Consejo hacen hincapié en la propuesta que propugna Marruecos para la antigua colonia española como una buena base para retomar las negociaciones.

El voto del 31 de octubre —con 11 apoyos y 3 abstenciones— renueva también el mandato de la misión de de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental, la MINURSO. Para Marruecos, este resultado es una victoria diplomática. El rey Mohamed VI calificó la resolución como un “cambio histórico” y pidió al pueblo saharaui aprovechar esta oportunidad para el acercamiento.

Gali subraya que los factores decisivos en la resolución del conflicto del Sáhara Occidental son “el pueblo saharaui y el Ejército de Liberación”

La posición del Frente Polisario: voluntad de dialogar

Aunque el Polisario ha expresado su disposición a negociar, su respuesta ha sido cautelosa y crítica con lo que considera planteamientos que podrían legitimar la ocupación marroquí. En un comunicado, el Frente Polisario ha señalado que no participará en procesos basados en “propuestas” que, a su juicio, implican reconocer una ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Aun así, ha recordado que el pasado 20 de octubre envió al secretario general de la ONU, António Guterres, una versión ampliada de su propuesta de 2007, como señal de su compromiso con una “paz justa y duradera” y con la autodeterminación saharaui.

El presidente, Brahim Gali, ha enviado una carta en la que plantea negociaciones “directas y serias” con Marruecos bajo los auspicios de Naciones Unidas, sin condiciones previas, y habla de celebrar un referéndum supervisado por la ONU y la Unión Africana. El Frente Polisario recalca que las negociaciones deben enmarcarse en el derecho internacional y respetar el derecho inalienable del pueblo saharaui a su autodeterminación.

El papel de Argelia, Trump y Macron

Argelia ha instado con firmeza ante la ONU a reanudar las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario “sin condiciones previas y de buena fe”. El ministro de Exteriores argelino, Ahmed Attaf, ha afirmado que esta vía es esencial para completar un proceso de descolonización que garantice al pueblo saharaui su derecho a la autodeterminación y soberanía.

A pesar del respaldo Occidental al plan marroquí, el horizonte sigue siendo incierto; Francia y Trump optan por violar el derecho internacional. La negativa de los saharauis a participar en negociaciones que consideran desventajosas para su causa genera dudas sobre hasta dónde puede llegar este nuevo impulso diplomático de la administración Trump.

¿Hacia una nueva era de diálogo?

Aunque no se puede afirmar que haya un acuerdo inmediato en el horizonte, los recientes acontecimientos subrayan una dinámica renovada de diplomacia internacional. La última resolución de la ONU abre una ventana para el diálogo; aunque Marruecos condiciona su participación a garantías firmes de que las negociaciones debe basarse de su plan de ocupación (propuesta de autonomía).

Para que estas posibles negociaciones prosperen, será fundamental que las partes logren un marco de confianza, apoyado por actores externos clave y por la comunidad internacional. Solo así podría iniciarse un capítulo más estable en el conflicto del Sáhara Occidental.

El Sahel se ha convertido en “el epicentro del terrorismo global”. La amenaza es real

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Por Lehbib Abdelhay

Situación en el Sahel / Terrorismo yihadista, inmigración ilegal y la presencia de Rusia


    La posibilidad de que los países del Sahel se conviertan en “estados yihadistas”, vaticina el colapso del régimen democrático después de una serie de golpes militares en los países de la región, y el deterioro de la situación de seguridad, situación que fortalece el poder de las principales organizaciones yihadistas; “Al-Qaeda” y “El Estado Islámico en el Sahel”. La región del Sahel, la zona entre el desierto del Sáhara y la sabana tropical al sur, ha surgido como una base de retaguardia importante para grupos que buscan establecer estados “yihadistas” o un califato islámico. Estos grupos están activos principalmente en Burkina Faso, Malí, Níger, Nigeria y Lago de Chad, y buscan expandirse al resto de la región del Sahel.

El alcance de la amenaza yihadista: estos son los grupos terroristas que están a las puertas de Bamako

En el Sahel, operan varios grupos terroristas que han llevado a cabo ataques y actos de violencia en diferentes países de la región. Algunos de los grupos terroristas más prominentes en Mali incluyen:

  • Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin (JNIM): Una coalición de grupos yihadistas afiliados a Al Qaeda que opera en Malí, Burkina Faso y Níger. JNIM ha llevado a cabo ataques contra objetivos militares y civiles, incluyendo ataques suicidas y emboscadas. Ahora impone un embargo comercial sobre la capital de Mali.

  • Estado Islámico Provincia del Sahel (EI-S): Un grupo yihadista afiliado al Estado Islámico que opera en el Sahel, particularmente en Malí, Níger y Burkina Faso.

Factores que alimentan la actividad de los grupos yihadistas

   Hay una serie de factores que contribuyen a alimentar las actividades de los grupos yihadistas en los países del Sahel y África Occidental, y pueden apoyar el establecimiento de un “Estado yihadista” en Mali, más notablemente el colapso de los regímenes militares como resultado de una serie de golpes en Bamako.

Los golpes militares en varios países, como Malí, Níger y Burkina Faso, representaron un revés para los esfuerzos antiterroristas liderados por los gobiernos electos de esos países. A esto se suma la pobreza generalizada en los países de la región, la explosión demográfica y las fronteras amplias e inseguras, que han permitido el florecimiento de actividades de contrabando de armas y drogas así como el contacto directo con grupos yihadistas al otro lado de las fronteras.

La propagación de la pobreza en África Occidental

    La propagación de la pobreza extrema en los países de la región del Sahel y de África Occidental, es considerado uno de los principales impulsores del resurgimiento de los movimientos yihadistas en la región. La pobreza está más extendida en la región del Sahel que en cualquier otra región de África, donde el 80% de la población vive con menos de dos dólares al día. La región también tiene la tasa de crecimiento demográfico más rápida del mundo, y la mayoría de su población está compuesta por jóvenes de entre 15 y 19 años. Esta tasa de crecimiento demográfico supera con creces el progreso económico, lo que conduce a un descenso del nivel de vida. Esta brecha también refuerza las condiciones que empujan a los jóvenes a unirse a las filas de las organizaciones yihadistas o del crimen organizado.

– La propagación del terrorismo

   La escalada de organizaciones terroristas en la región del Sahel, principalmente las facciones lideradas por “Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin” (JNIM), afiliadas a “Al-Qaeda”, y su enfrentamiento con “ISIS (EI-S)”, ha endurecido la situación social en la región de Azawad, en el norte de Mali, Tillabéri en Níger y la zona de Aribanda, ubicada en la frontera entre Mali y Burkina Faso. Los datos sobre el terreno mostraron un aterrador aumento del 170% en las muertes relacionadas con yihadismo en Burkina Faso, Mali y Níger durante la primera mitad de 2025.

   Si bien Burkina Faso, Malí y Níger aún no se han convertido en plazas de soberanía plena para grupos yihadistas, el auge de ataques terroristas se está concentrando rápidamente hacia la capital maliense. Los informes sobre los ataques corroboran el aumento del número de incidentes violentos dentro de los 50 kilómetros alrededor de Bamako.

    Las fronteras amplias y porosas y sin control también permiten la circulación ilegal de armas y municiones, lo que fortalece a los grupos yihadistas. Los golpes militares en Malí, Níger y Burkina Faso han ralentizado los esfuerzos para coordinar los operativos antiterroristas transfronterizos y han provocado una disminución de la autoridad estatal. Se cree que más de siete mil combatientes están involucrados en las filas de los grupos yihadistas activos en la región del Sahel y África Occidental.

Tres escenarios para el futuro de la región:

    Ante esta compleja realidad, se plantean tres escenarios sobre lo que podría deparar el futuro de la región del Sahel:

   – El primero de estos escenarios implica que las juntas militares se aferren al poder. En este sentido, advierten que la permanencia de las juntas militares durante un período más prolongado complicaría la situación de seguridad, ya que su enfoque en la protección de la élite militar aumentaría la marginación política y las divisiones internas, lo que potenciaría las actividades de los grupos “yihadistas”.

   – El segundo escenario es la transformación de la región del Sahel y África Occidental en una zona global para un Estado similar al ISIS. La ausencia de una acción internacional significa que las repercusiones del terrorismo, los movimientos (yihadistas) y el crimen organizado se extenderán mucho más allá de la región del Sahel y el continente africano.

   – El escenario más optimista, pero menos probable y menos práctico, implica la capacidad de los países de la región para explotar y valerse de sus ricos recursos naturales y humanos para lograr estabilidad política, económica y de seguridad, fortalecer las infraestructuras, servicios públicos y frenar así la actividad de estos grupos extremistas.

Estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel

Rusia, la desinformación como estrategia junto al despliegue militar

    La estrategia de Rusia en la región del Sahel consiste principalmente en la desinformación directa e indirecta con la que Moscú busca tanto maquillar su imagen exterior como debilitar la posición de Occidente, especialmente Francia y EE.UU. Mauritania, la próxima víctima del Kremlin en su política en el Sahel.

    La estrategia está resultando muy exitosa en el Sahel en los últimos cinco años. Al colocarse del lado de las juntas militares que tomaron el poder y exacerbar el discurso antineocolonial, el Kremlin no solo estaría logrando abrir un nuevo foco de preocupación para Occidente lejos de Ucrania, sino también sortear el aislamiento internacional al que se intenta someterla, mientras obtiene importantes recursos mineros, sobre todo oro, de sus nuevos aliados en las juntas militares que gobiernan Mali, Níger y Burkina Faso.

    En general, la creciente influencia rusa en África indica que Occidente está perdiendo la batalla del relato y debe adoptar imperiosamente medidas para evitar que Rusia convierta a la región en un bastión anti-Occidental que afecte gravemente los intereses de seguridad, especialmente los intereses europeos.

Turquía y sus mercenarios

     Desde 2019, Turquía ha aumentado su presencia en el Sahel manteniendo a menudo crisis interminables con Francia, tradicionalmente pilar económico y de seguridad de esa región africana. Los vínculos históricos de Turquía con África, especialmente a través de la religión, han facilitado su penetración e influencia geopolítica en los países del Sahel. Las inversiones en minería y educación, junto con la venta de drones turcos Bayraktar TB2 y AKINCI, han consolidado aún más la presencia de Turquía.

     Los drones turcos, como el Bayraktar TB2, se han vuelto populares en África debido a su rendimiento y su relación coste-beneficio. A pesar de la incertidumbre sobre los acuerdos de defensa entre las juntas sahelianas y Turquía, el despliegue de mercenarios de SADAT dibuja un nuevo escenario en el panorama de seguridad de la zona. Si bien las autoridades de Malí y Nigeria niegan la presencia de estos combatientes, su proximidad a través de Níger y Togo plantea riesgos de seguridad regional.

     Desde principios de junio de 2024, Turquía viene desplegando combatientes del Ejército Libre Sirio controlado por Ankara en varios países del Sahel, incluida Nigeria. Esto corrobora el seguimiento de la información desde diciembre de 2023, cuando surgieron los primeros rumores. El 28 de diciembre de 2023, Turquía envió el primer grupo de militares del Ejército Nacional Sirio (SNA) a Níger. El grupo inicial estaba formado por la División Sultán Murad, seguida del Segundo Cuerpo. Estos militares recibieron entrenamiento por parte del ejército turco antes de su despliegue en el Sahel. Según fuentes militares, estos despliegues en Burkina Faso, Níger, Nigeria y Togo tienen como objetivo aparente proteger las empresas turcas ahí establecidas como fábricas y mineras. Sin embargo, la naturaleza del despliegue ha suscitado inquietudes sobre la seguridad regional y el proceso de aprobación.

    Los partidos de la oposición turca afirman que SADAT, una controvertida empresa militar turca privada dirigida por un ex asesor presidencial turco, recluta a estos combatientes para operaciones encubiertas.

    La compañía de mercenarios SADAT, fue fundada en 2012 por el ex general Adnan Tanriverdi, y es considerada como el ejército privado del presidente Erdogan, que desempeñó un papel importante en la guerra de Libia. Según fuentes exclusivas, la decisión de enviar tropas a África surgió desde los más altos niveles del gobierno turco, aunque no está claro si Erdogan lo sabía directamente.

Inmigración/Sahel

Claves para entender ese fenómeno:

– La falta de seguridad y de elementos de una vida digna en el Sahel contribuye a la migración irregular.

– Los partidos en Europa y la política adoptada exageran un tanto la cuestión de la migración con fines políticos y electorales.

– Europa está trabajando para encontrar soluciones de desarrollo para abordar las raíces de la migración, lanzando iniciativas importantes.

– Mauritania se ha convertido en un importante punto de salida para miles de migrantes que hacen la peligrosa travesía hacia las Islas Canarias.

     La migración irregular desde los países del Sahel hacia el norte de África y Europa está aumentando, impulsada por la sequía, el cambio climático y las crisis de seguridad vinculadas al crimen organizado y el terrorismo yihadista. La región del Sahel es una de las más afectadas del mundo por el terrorismo yihadista, ya que ha registrado las tasas de víctimas más altas del mundo en los últimos cinco años, según estadísticas oficiales de las Naciones Unidas.

    En los últimos 18 meses, Mauritania se ha convertido en un importante punto de tránsito y asentamiento para decenas de miles de migrantes irregulares.

Migración desde los países del Sahel: causas y consecuencias

Malí/Mauritania

    Los datos indican que la mayoría de los inmigrantes ilegales que cruzan a Mauritania con documentos malienses, con la intención de pasar a Europa, no son originariamente malienses, sino que pertenecen a países vecinos que obtuvieron la ciudadanía maliense de forma ilegal, a través de intermediarios a cambio de sumas de dinero. Esta ruta parece ahora bajo control.

    Se aprovechan de los acuerdos de libre circulación entre Malí y Mauritania y, en ocasiones, de Argelia. Esta amarga realidad obliga a las autoridades de estos países a estudiar en profundidad las condiciones y circunstancias de los inmigrantes ilegales y tomar decisiones que equilibren los requisitos de seguridad, la protección de las relaciones bilaterales y los intereses de sus pueblos.

     Los países del Sahel carecen de derechos políticos, sociales y económicos, además de la carencia de seguridad para sus ciudadanos, lo que hace que muchos de ellos emigren. La región del norte de África se ha convertido en un importante punto de partida para miles de migrantes en un viaje peligroso.

    A diferencia de Mauritania, a Marruecos los inmigrantes llegan al país en vuelos regulares fletados por la estatal RAM (Royal Air Maroc). De estos miles que llegaron al aeropuerto de Casablanca, más de 30.000 de ellos murieron o fueron considerados desaparecidos tras intentar cruzar el Mediterráneo entre los años 2014 y 2024.

    Durante tres años consecutivos, el número de muertes relacionadas con el terrorismo yihadista en la región del Sahel ha representado más de la mitad del total de muertes en el mundo (cifras de la ONU). En una sesión informativa del Consejo de Seguridad en enero de 2025, se afirmó que Burkina Faso lideraba el ranking mundial en número de muertes a causa del terrorismo yihadista, con un aumento del 68 por ciento.

    A lo largo del año 2024, se han registrado más de 3.200 ataques terroristas y 8.400 víctimas civiles entre enero y septiembre de 2024 en el continente africano. Otro factor de la migración son los efectos devastadores del cambio climático. Además de los conflictos armados y la inestabilidad política en la región del Sahel, los efectos del cambio climático están entre las causas profundas de los movimientos migratorios.

    Todos estos factores empujan a los jóvenes que aspiran a una vida mejor hacia la opción de la migración, ya que algunos se encuentran atrapados en países como Mauritania y Marruecos, lo que aumenta la presión sobre estos países, mientras que otros se embarcan en un peligroso viaje por mar que puede terminar en llegar a Europa o en la muerte en el Océano Atlántico.

La política de Mauritania en materia de inmigración irregular

   Mauritania adopta un enfoque humanitario en el tratamiento de los migrantes irregulares en el marco del respeto a los derechos humanos, ya que no los expulsa del país, pero tampoco les impide cruzar a Europa a través del Océano Atlántico. Las autoridades de Nuakchot siguen un enfoque tridimensional que incluye la cooperación entre los países de origen, tránsito y recepción, lo que le hace desempeñar un papel fundamental en la gestión de este fenómeno. Por ello, las autoridades mauritanas están redistribuyendo a los migrantes dentro del país para evitar la presión en las ciudades costeras (Nuakchot y Nuadibú) pero no recurren a expulsarlos fuera del país, dado que han adoptado un enfoque humanitario que tiene en cuenta las duras condiciones que les obligaron a migrar.

   Los investigadores han criticado duramente el discurso de ciertos partidos políticos europeos sobre la inmigración, y han calificado éstas políticas como exageradas con fines políticos y electorales, especialmente por parte de los partidos de derecha y extrema derecha. Un discurso, sin embargo, que los partidos de izquierda europeos están siguiendo en su búsqueda por alcanzar el poder y no perder votos. Cabe señalar que la migración irregular procedente de África constituye sólo el 0,23% de la migración mundial total.

Malí: al borde del colapso ante el empuje yihadista

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Por Lehbib Abdelhay


Madrid (ECS).- En lugar de buscar la estabilización del país y de mejorar las condiciones de vida de los más de 24 millones de malienses, el régimen de Assimi Göita ha protagonizado una deriva antidemocrática, prohibiendo todos los partidos políticos y fortaleciendo el apoyo de Rusia. El grupo mercenario Afrika Corps –sucesor del Grupo Wagner y dependiente directamente del ministerio de Defensa ruso– se ha consolidado como el principal sostén militar del régimen y uno de los garantes de la seguridad en Malí.

La coalición AES (Mali, Burkina Faso y Níger), lejos de haber conseguido éxitos en sus operaciones antiterroristas desde su creación hace dos años, ha provocado una profunda reestructuración de los compromisos de seguridad previamente adquiridos y ha forzado a países vecinos a revisar sus estrategias a la hora de crear presión e invertir esfuerzos que satisfagan sus intereses geoestratégicos. Países como Níger, Mali o Chad han roto lazos con sus socios occidentales tradicionales como Francia, Estados Unidos y la Unión Europea, rellenando el vacío de cooperación y las estructuras de seguridad con países como Rusia, China o Turquía.

Otras potencias regionales, como Argelia, Mauritania, Nigeria o Costa de Marfil, también se encuentran inmersas en la reedición de unas nuevas dinámicas de poder vis a vis los países de la AES que les ayuden a salvaguardar su seguridad y prevenir los focos de amenazas que asolan en su vecindario. A Occidente le sobran cada vez menos las amistades en África Occidental, buscando cumplir con las expectativas de los pocos socios preferentes que les quedan (como Mauritania o Senegal) para contrarrestar un posible acercamiento de Rusia y otros competidores.

Intento de golpe frustrado en Burkina Faso

Por otra parte, la actividad terrorista en la zona no ha hecho más que aumentar en los últimos dos meses. La coalición JNIM, afiliada a Al Qaeda, ha demostrado ostentar una presencia y poder incuestionables en las puertas de la capital maliense, Bamako. El Estado Islámico en el Sahel, muy activo en su zona de operaciones (flanco oriental maliense, en Ménaka, y occidental de Níger, en Tillaberi), también se encuentra fortaleciendo su propia marca convertida desde 2022 en una wilaya más de Estado Islámico, con grandes éxitos tanto mediáticos como operativos.

  • El grupo Jama’at Nusrat al‑Islam wal‑Muslimin (JNIM) — afín a Al Qaeda — está imponiendo una táctica de bloqueo económico, especialmente del combustible, al interrumpir rutas de suministro hacia la capital Bamako.

  • Hay un aumento de los secuestros de extranjeros, lo que indica una capacidad creciente de los insurgentes para operar fuera de sus bastiones tradicionales.

  • La Unión Africana ha llamado la atención sobre la situación de urgencia debido al empeoramiento de la seguridad.

  • A pesar de los temores de que JNIM pueda tomar la capital de Mali, el gobierno militar maliense lo niega, afirmando que la situación está “lejos” de ese escenario.

Los ataques yihadistas de grupos como Al Qaeda (JNIM) o Estado Islámico (tanto en el Sahel como en lago Chad a través de ISWAP) están poniendo contra las cuerdas a unos gobiernos nacionales que únicamente buscan preservar su poder y control del estado a cualquier coste, manteniendo así unos regímenes que han llegado la mayor parte de ellos a través de un golpe de estado, el último de ellos Níger en julio de 2023. Sin embargo, la imposibilidad de disminuir las dinámicas del terrorismo regional está poniendo en peligro la popularidad de estos sistemas de gobierno, lo que frecuentemente está desembocando en intentos de golpe de estado que buscan socavar el actual régimen e instaurar una nueva autoridad.

Estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel

Mientras los intentos de tomar el poder fallan en su cometido, las juntas militares están optando por emplear tácticas más coercitivas, incluyendo detenciones, arrestos arbitrarios, violaciones a los derechos más básicos y castigos ejemplarizantes, en un desesperado intento de acallar las voces que ponen en duda la verdadera efectividad de los gobiernos militares afincados en el poder.

« La sociedad civil, atrapada entre el fuego cruzado de grupos armados y fuerzas de seguridad, enfrenta un panorama de inseguridad agravado por múltiples factores. 

No solo sufre la violencia yihadista, sino también los abusos de las fuerzas estatales, la rampante y depredadora economía criminal, que no hace más que crecer con el paso de los años y de la que cada vez más sectores de la población dependen, y los conflictos interétnicos, que juegan un papel crucial en la dinámica de los conflictos locales. Este entorno se ve agravado por los impactos del cambio climático: inundaciones, sequías y la desertificación empujan a las comunidades a migrar en busca de tierras más fértiles, aunque esto signifique someterse al control de grupos islamistas o de milicias tribales en conflicto.

El Sahel se ha convertido en un nuevo espacio de competición geopolítica multinivel, por lo que atraviesa uno de sus momentos más críticos a su seguridad. Los focos de conflicto son numerosos y las partes que intervienen, lejos de proporcionar la protección necesaria, están inmersos en sus propias agendas e intereses, dejando a la población local sumida en una de las crisis humanitarias más graves y extensas geográficamente a las que ha podido hacer frente.

Riesgos y posibles escenarios (en Mali):

  • Riesgo de colapso funcional del Estado: Si persisten los bloqueos y el gobierno no recupera control sobre las rutas vitales de suministro, la capacidad estatal para operar podría verse muy erosionada.

  • Efecto dominó regional: Se teme que si Mali se debilita aún más, otros países del Sahel podrían verse igualmente afectados por insurgencia, inestabilidad política y crisis humanitarias.

  • Victorias simbólicas para los yihadistas: Aun sin tomar la capital, el hecho de poder paralizar una capital mediante bloqueos envía un mensaje de debilidad del gobierno, lo que puede erosionar la confianza ciudadana.