El lehendakari recibe al nuevo delegado saharaui en Euskadi y despide a su predecesor
Vitoria-Gasteiz, 12 de febrero de 2026 (SPS) – El lehendakari del Gobierno Vasco, Imanol Pradales, recibió este miércoles al nuevo delegado del Frente POLISARIO en Euskadi, Mojtar Labuehi Emboiric, y despidió al anterior representante, Mohamed Fadel Ehnia, en un acto protocolario celebrado en la sede del Ejecutivo autonómico, en un acto en el que participaron también la delegada adjunta, Fatma Labeid, y el subdelegado Mohamed Ahnini.
Durante la reunión, ambas partes intercambiaron puntos de vista sobre la actualidad nacional e internacional y repasaron el estado de las relaciones entre el Gobierno y el pueblo vasco con el Gobierno y el pueblo saharaui.
Según fuentes presentes en el acto, el lehendakari reafirmó la “histórica y clara” posición del Gobierno Vasco de apoyo a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y su compromiso de seguir fortaleciendo los vínculos de cooperación.
Por su parte, el nuevo delegado saharaui expresó el agradecimiento del Gobierno y del pueblo saharaui a las instituciones y a la sociedad vasca por su acompañamiento permanente a la causa saharaui en los ámbitos político, humanitario y de construcción institucional. (SPS)
Sin acuerdos visibles sobre el Sáhara Occidental
Madrid (ECS). – La reunión celebrada en Madrid en febrero de 2026 sobre el Sáhara Occidental no ha producido acuerdos visibles, pero sí ha dejado una constatación clara: el conflicto está lejos de estar cerrado y vuelve a ocupar espacio real en la agenda internacional. El encuentro, impulsado por Estados Unidos, reunió a representantes de Marruecos y del Frente Polisario en un momento en el que el proceso formal de Naciones Unidas atraviesa una fase de estancamiento. No hubo declaración final, ni foto conjunta, ni anuncio de calendario. Pero el simple hecho de que se produjera el contacto ya indica que algo se mueve.
La información oficial disponible permite, además, separar con claridad los hechos confirmados de las interpretaciones interesadas. La primera confirmación institucional del encuentro llegó desde la Misión de Estados Unidos ante Naciones Unidas. Posteriormente, el asesor del presidente estadounidense para asuntos árabes y africanos confirmó la iniciativa, y finalmente el portavoz del secretario general de la ONU validó públicamente la celebración de las discusiones. Más allá de estas tres declaraciones oficiales, no hay comunicados conjuntos ni detalles sustantivos.
De esos mensajes pueden extraerse algunos elementos relevantes. En primer lugar, ninguno de los comunicados califica el encuentro como “negociaciones”, sino como “discusiones”. En segundo lugar, se confirma la presencia de seis actores: Estados Unidos, Naciones Unidas, Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania. En tercer lugar, se subraya que las discusiones fueron facilitadas por delegaciones de alto nivel de Estados Unidos y la ONU. Y, finalmente, tanto Washington como Naciones Unidas enmarcan el encuentro en la aplicación de la resolución 2.797 del Consejo de Seguridad. La administración estadounidense insiste, además, en la búsqueda de una solución “mutuamente aceptable” y en la necesidad de un “mejor futuro” para todos los actores regionales.
SAHARA OCCIDENTAL | El Polisario y Marruecos se encaminan hacia negociaciones tras 8 años de bloqueo
Estos datos son escasos, pero significativos. Permiten establecer una base objetiva y distinguir entre información confirmada y lecturas especulativas.
Marruecos acudió con un documento ampliado de su propuesta de autonomía, presentada originalmente en 2007. La novedad no es conceptual, sino de desarrollo: más páginas, más detalle competencial, más precisión institucional. Sin embargo, el núcleo permanece intacto. La soberanía sobre el territorio seguiría siendo marroquí y la autonomía se integraría en el marco constitucional del Reino.
Ahí está el punto central. Porque para el Polisario el debate no es cuánto margen de autogobierno puede concederse, sino quién tiene la titularidad del territorio. La organización insiste en que el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización y que cualquier solución debe pasar por el ejercicio del derecho de autodeterminación.
Las posiciones, por tanto, no han cambiado. Lo que sí ha cambiado es el grado de implicación estadounidense. Desde el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio en 2020 por parte de la administración de Donald Trump, Washington introdujo un elemento nuevo en el equilibrio diplomático. Aunque formalmente respalda el proceso del Consejo de Seguridad de la ONU, ese reconocimiento político alteró el marco previo.
La reunión de Madrid confirma que Estados Unidos no se limita a observar. Quiere influir en la evolución del expediente. El motivo no es solo jurídico o histórico. El Magreb es hoy un espacio estratégico clave: energía, seguridad, rutas atlánticas, equilibrio regional. El conflicto saharaui forma parte de ese tablero.
Argelia, aunque no sea parte formal en la negociación de estatus, es pieza determinante. Apoya políticamente al Polisario y mantiene con Marruecos una relación de máxima tensión. Sin una mínima estabilidad entre Argel y Rabat, cualquier fórmula sobre el Sáhara tendrá recorrido limitado. Por eso cada movimiento diplomático en este dossier se lee también en clave regional.
España aparece como escenario y actor indirecto. La reunión se celebró en Madrid, país que fue potencia administradora hasta 1975 y cuya responsabilidad histórica sigue siendo objeto de debate. El respaldo del Gobierno de Pedro Sánchez en 2022 a la autonomía marroquí como “la base más seria y realista” modificó la tradicional posición española de equilibrio. Desde entonces, Madrid gestiona una relación compleja con Rabat y Argel, marcada además por intereses energéticos y migratorios.
Pero más allá de la diplomacia, hay una realidad sobre el terreno que no puede ignorarse. Desde la ruptura del alto el fuego en 2020, el conflicto volvió a una fase de hostilidades de baja intensidad. El Polisario anuncia regularmente acciones militares contra posiciones marroquíes a lo largo del muro que divide el territorio. No es una guerra convencional abierta, pero tampoco es una situación de paz consolidada.
A eso se suma la dimensión económica. El Sáhara Occidental tiene recursos estratégicos y proyección atlántica. La explotación de fosfatos, la pesca y los proyectos energéticos forman parte del cálculo político. Marruecos integra el territorio en su estrategia de desarrollo. El Polisario sostiene que cualquier explotación sin el consentimiento del pueblo saharaui vulnera el derecho internacional. Esta discrepancia no es retórica: ha generado litigios en tribunales europeos y afecta a acuerdos comerciales.
En Madrid no se produjo ningún avance sustancial en estos puntos. Nadie renunció a sus posiciones de fondo. Marruecos no abrió la puerta a un referéndum. El Polisario no aceptó la autonomía como solución cerrada. Naciones Unidas no fue desplazada formalmente del proceso. Y Estados Unidos no anunció una fórmula intermedia concreta.
Entonces, ¿qué representa Madrid 2026? Representa un momento de reactivación diplomática, no una solución. Confirma que el conflicto sigue siendo relevante en la agenda internacional y que ninguna de las partes lo considera definitivamente resuelto. También muestra que las potencias implicadas buscan evitar una escalada regional en un contexto de tensiones crecientes en el norte de África.
Pero el fondo del desacuerdo permanece intacto: soberanía frente a autodeterminación. Mientras esa contradicción no encuentre un punto de encaje, cualquier diálogo será necesariamente provisional.
Para el gran público conviene evitar dos simplificaciones habituales. La primera es reducir el conflicto a una rivalidad entre Marruecos y Argelia. La segunda es darlo por congelado. No es solo un pulso regional, ni está cerrado. Es un expediente jurídico y político abierto desde hace casi medio siglo.
Madrid no ha cambiado esa realidad. Lo que ha hecho es evidenciar que el statu quo tampoco satisface plenamente a nadie. Marruecos busca consolidar internacionalmente su propuesta de autonomía. El Polisario intenta mantener viva la opción de autodeterminación. Estados Unidos quiere estabilidad regional. Europa observa con cautela. Y Naciones Unidas continúa sosteniendo el marco formal.
El momento actual es de movimiento contenido. Hay contactos, pero no concesiones. Hay interés diplomático, pero no redefinición del marco. Hay tensión militar de baja intensidad, pero no escalada abierta.
El futuro inmediato probablemente seguirá esa misma línea: conversaciones discretas, declaraciones medidas y ausencia de anuncios espectaculares. El conflicto del Sáhara Occidental rara vez avanza con gestos abruptos. Se mueve en equilibrios frágiles y tiempos largos.
Madrid 2026 no es un punto de inflexión histórico. Es una señal de que el expediente vuelve a activarse. Si eso desemboca en una negociación real sobre el estatus final o en una nueva fase de gestión prolongada del desacuerdo dependerá de algo muy concreto: si alguna de las partes decide modificar su línea roja.
De momento, eso no ha ocurrido. Y esa es la fotografía real del momento.
Carlos Cristóbal – Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental
Origen: Sin acuerdos visibles sobre el Sáhara Occidental
Rusia reafirma su posición sobre el Sáhara Occidental tras la resolución 2797 del Consejo de Seguridad
El diplomático explicó que la abstención rusa se debió a que Moscú no podía respaldar un texto que considera “desequilibrado” y criticó el procedimiento seguido por Estados Unidos como país redactor. Según Solomatin, la gestión del proyecto de resolución se apartó de las prácticas habituales del Consejo de Seguridad al no buscar un consenso amplio entre sus miembros y al evitar un debate detallado sobre el contenido relativo al Sáhara Occidental. En su opinión, el marco de Naciones Unidas para la solución del conflicto sigue plenamente vigente y no puede ser revisado ni sustituido por enfoques unilaterales.
Rusia insiste en que cualquier solución duradera debe ser “justa y aceptable para todas las partes”, conforme a los principios y propósitos de la Carta de la ONU, y debe garantizar el ejercicio libre del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui. Moscú expresó además su expectativa de que el enviado personal del Secretario General, Stéphane de Mistura, redoble sus esfuerzos para alcanzar una salida política mutuamente aceptable, dentro del marco establecido por Naciones Unidas.
Las declaraciones del embajador se producen en un momento marcado por la reactivación de contactos diplomáticos en torno al conflicto y por el debate sobre el alcance real de la última resolución del Consejo de Seguridad. La entrevista confirma que Rusia mantiene su línea tradicional: defensa del proceso político bajo los auspicios de la ONU, rechazo a enfoques considerados parciales y reafirmación del principio de autodeterminación como base ineludible de cualquier solución.
(Fuente: Entrevista a Alexey Solomatin publicada en El Messa – المساء, 10 de febrero de 2026.)
Arrancan los trabajos de la XLVIII Sesión Ordinaria del Consejo Ejecutivo de la UA
Addis Abeba (Etiopía), 11 de febrero de 2026 (SPS) – Este miércoles dieron inicio en la capital etíope de Addis Abeba, los trabajos de la Cuadragésima Octava (XLVIII) Sesión Ordinaria del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana (UA), con la participación del Ministro de Exteriores y Asuntos Africanos saharaui, Mohamed Yeslem Beissat.
Durante la sesión inaugural, el Presidente de la Comisión de la Unión Africana (CUA), Sr. Ali Mahmoud Youssouf, repasó la evolución de la situación internacional y regional, destacando los crecientes desafíos que enfrenta el continente africano, en particular los conflictos armados, las amenazas a la seguridad y las tensiones políticas, con su impacto directo en la estabilidad y el desarrollo. El Presidente de la CUA instó a “fortalecer la acción conjunta africana y a aunar esfuerzos para afrontar estos desafíos de forma que se proteja la seguridad del continente y los intereses de su población”.
Por su parte, el Ministro de Asuntos Exteriores de Etiopía, Sr. Gideon Timotheos, reafirmó “el compromiso de su país de apoyar los esfuerzos de la Unión Africana y sus instituciones”, enfatizando que “la concertación de esfuerzos entre todas las partes interesadas es una prioridad absoluta para construir el futuro del continente; un futuro en el que todos los africanos vivan con justicia y dignidad, garantizando el acceso a todos sus derechos, en plena consonancia con el tema de la actual Cumbre Africana: “Garantizar la disponibilidad sostenible del agua y sistemas de saneamiento seguros para los lograr los objetivos de la Agenda 2063”, considerado un pilar fundamental para lograr la estabilidad y el desarrollo socioeconómico”.
El primer día de la sesión contó con numerosas intervenciones centradas en la necesidad de desarrollar las estructuras de la Unión Africana, la necesidad de invertir en la mejora de la infraestructura hídrica, y la importancia de fortalecer las políticas para el uso racional del agua ante el cambio climático y la creciente demanda de la población de un acceso equitativo y seguro a los servicios de agua y saneamiento para todos los ciudadanos.
Cabe destacar que durante esta sesión se elegirán a diez miembros del Consejo Africano de Paz y Seguridad (CPS), además de elegir y nombrar a tres miembros de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos y siete miembros del Comité Africano de Expertos sobre los Derechos y el Bienestar del Niño.
El Ministro de Asuntos Exteriores de la República SAharaui está acompañado por una delegación compuesta por el embajador y Representante Permanente de la RASD ante la Unión Africana y Etiopía, Lamman Baali; el Embajador y Representante Permanente Adjunto, Maalainin Lakhal; y el Agregado de Prensa y Cultura, Sr. Rguibi Abdallah.
Al margen de la sesión, la delegación saharaui mantuvo varias reuniones bilaterales con los ministros de Asuntos Exteriores de varios Estados miembros de la Unión Africana, examinando formas de fortalecer la cooperación conjunta y apoyar las cuestiones de paz y estabilidad en el continente. (SPS)
Instituto cercano a la órbita de Trump señala el uso de la inmigración como un instrumento de guerra híbrida para debilitar a OTAN, señalando directamente a Marruecos
Un informe del Hudson Institute señala el uso de la migración como herramienta política y pone el foco en Marruecos
Madrid (ECS).— No fue un documento menor el que llegó a las mesas de decisión en el Capitolio. El informe presentado ante el Congreso de Estados Unidos por el instituto conservador, cercano a la órbita de Donald Trump, Hudson Institute, ha reabierto un debate incómodo en el seno de la OTAN y de las relaciones transatlánticas: la utilización de los flujos migratorios como herramienta de presión geopolítica en el marco de lo que se denomina “guerra híbrida”.
El documento, titulado “El arma de la migración masiva: una amenaza de seguridad para Europa y Estados Unidos”, fue expuesto el 10 de febrero de 2026 por Matt Boyse, veterano diplomático con 35 años de experiencia y actual investigador principal del instituto. En su testimonio ante el Comité de Asuntos Exteriores, Boyse defendió que ciertos Estados consideran a los migrantes como “munición humana” dentro de estrategias de desestabilización dirigidas contra países occidentales.
La migración como herramienta de guerra híbrida
El informe parte de una tesis clara: regímenes considerados adversarios —con Rusia en primer plano— estarían instrumentalizando los desplazamientos masivos de población para debilitar la cohesión interna de los aliados de la OTAN. Según el documento, la “migración dirigida” genera tensiones sociales, presión presupuestaria y polarización política, elementos que pueden erosionar la estabilidad de las democracias occidentales.
Boyse sostiene que esta práctica no es nueva. Cita precedentes históricos como el uso de salidas masivas desde Alemania Oriental en 1985, el éxodo del Mariel desde Cuba en los años ochenta o incluso estrategias atribuidas a China. El concepto central es el uso del “caos” como multiplicador estratégico.
En el caso ruso, el informe recoge referencias a pensadores como Aleksandr Duguin y Vladislav Surkov, asociados a doctrinas de desestabilización indirecta, así como episodios recientes en la frontera de Finlandia y Noruega, donde Moscú habría facilitado el tránsito de migrantes hacia territorio europeo en respuesta a sanciones y ampliaciones de la OTAN.
También se analizan casos como la invasión de Ucrania —descrita como el mayor desplazamiento forzoso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial—, la crisis siria de 2015 y el papel de Bielorrusia en la presión migratoria sobre Polonia y los países bálticos.
También señala el vínculo con la radicalización y la política interna europea. El informe añade que los flujos migratorios no gestionados pueden tener efectos políticos de largo alcance. Señala el crecimiento de partidos populistas en Europa y advierte sobre el riesgo de infiltración de redes extremistas en contextos de crisis humanitaria. En ese sentido, presenta la migración no solo como fenómeno demográfico, sino como variable estratégica en la competencia global.
Marruecos bajo el escrutinio ¿Advertencia estratégica o mensaje político?
Uno de los apartados que más atención ha generado es el dedicado a Marruecos. En varias páginas, el informe describe a Rabat como un actor que ha sabido convertir su posición geográfica en una herramienta de influencia diplomática frente a la Unión Europea.
El documento recuerda los acontecimientos de 2021, cuando miles de migrantes cruzaron hacia Ceuta y Melilla en un contexto de tensión diplomática entre Madrid y Rabat tras la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Según el análisis del Hudson Institute, aquel episodio evidenció la capacidad de Marruecos para utilizar la gestión migratoria como instrumento de presión política y chantaje.
El informe sostiene que esta estrategia habría contribuido a un giro histórico en la postura española sobre el Sáhara Occidental, culminando con el respaldo del Gobierno de Pedro Sánchez a la propuesta marroquí de autonomía como solución al conflicto.
Asimismo, se subraya el flujo de miles de millones de euros procedentes de la Comisión Europea hacia países de tránsito, con Marruecos entre los principales beneficiarios, en concepto de cooperación y control fronterizo. El texto sugiere que Europa, en la práctica, externaliza la gestión migratoria a cambio de incentivos financieros, configurando una relación de interdependencia compleja.
Más allá del contenido técnico, la publicación del informe y su presentación formal ante el Congreso estadounidense no pasan desapercibidas en el actual contexto geopolítico. Marruecos es considerado un socio clave de Washington en el norte de África, pero también un actor autónomo que ha reforzado su peso regional en los últimos años.
Algunos analistas interpretan que el énfasis puesto en el “caso marroquí” podría formar parte de un mensaje político más amplio. En un momento de reajustes estratégicos en el Mediterráneo occidental y el Sahel, Washington parece subrayar que la cooperación en materia migratoria y de seguridad debe alinearse con los intereses y prioridades atlánticas.
El informe concluye instando al Congreso a tratar la migración instrumentalizada como un asunto de seguridad nacional y no únicamente como una cuestión humanitaria o fronteriza. La pregunta que queda abierta es si este documento representa simplemente una reflexión académica sobre la guerra híbrida o si constituye también una herramienta de presión diplomática en un tablero donde las alianzas se redefinen constantemente.
En cualquier caso, el debate ya está sobre la mesa: la migración ha dejado de ser solo un fenómeno social para convertirse en una variable central de la competencia estratégica global.
Crisis Group revela que las negociaciones sobre el Sáhara Occidental se celebraron en un formato 4+2, con EE.UU y la ONU como mediadores
Madrid (ECS).- Según un análisis de International Crisis Group, elaborado por Ricardo Fabiani, las recientes conversaciones sobre el Sáhara Occidental han introducido cambios significativos tanto en el formato como en el equilibrio diplomático del proceso. Sin embargo, persisten profundas divergencias que dificultan prever avances sustanciales en el corto plazo.
Uno de los elementos más sensibles sigue siendo el referéndum de autodeterminación. Mientras Argelia y el Frente Polisario insisten en que cualquier solución debe incluir una consulta en la que la independencia figure como opción, Marruecos rechaza tajantemente esa posibilidad. Rabat sostiene que su propuesta de autonomía constituye, en sí misma, una forma válida de autodeterminación. Reducir esta brecha conceptual será, previsiblemente, una tarea compleja para los mediadores.
SAHARA OCCIDENTAL | El Polisario y Marruecos se encaminan hacia negociaciones tras 8 años de bloqueo
Las conversaciones celebradas los días 8 y 9 de febrero en Madrid, en la residencia del embajador de Estados Unidos en Madrid, marcaron el primer encuentro público entre representantes marroquíes y argelinos desde la ruptura de relaciones diplomáticas en 2021. También fueron las primeras negociaciones directas desde 2019 entre el Frente Polisario y Marruecos. En esta ocasión participaron delegaciones ministeriales de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania, configurando un formato cuatripartito inédito, según Crisis Group.
El papel de Estados Unidos fue especialmente destacado. Washington no solo acogió las reuniones, sino que asumió un liderazgo visible, con la participación del asesor principal para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, y del embajador ante la ONU, Mike Waltz. La ONU, representada por el enviado personal del Secretario General para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, actuó como copatrocinadora, aunque con menor protagonismo que en rondas anteriores.
Este nuevo formato supuso un cambio relevante. Hasta ahora, agrega ICG, Argelia y Mauritania habían participado únicamente como “observadores regionales”. En Madrid, en cambio, intervinieron como actores de pleno derecho, pese a que Argelia ha sostenido tradicionalmente que el conflicto es un asunto de descolonización que debe resolverse entre Marruecos y el Polisario.
Washington mueve ficha para desbloquear el contencioso del Sáhara Occidental
En el plano sustantivo, Marruecos presentó una versión revisada y ampliada de su plan de autonomía, sustituyendo la propuesta de 2007 por un documento más detallado de 40 páginas. Las autoridades marroquíes aseguran que este texto fue aceptado como base exclusiva para futuras discusiones. Sin embargo, fuentes del Polisario contradicen esa versión y sostienen que Rabat realizó concesiones limitadas bajo presión estadounidense.
Algunas informaciones iniciales apuntaron a la posible creación de un comité de expertos jurídicos y políticos para preparar un acuerdo marco que sería debatido en una segunda ronda en mayo. No obstante, fuentes saharauis indican que esa decisión no fue formalmente adoptada.
El conflicto del Sáhara Occidental se remonta a 1975, cuando Marruecos ocupó el territorio tras la retirada española. Desde entonces, el Frente Polisario ha reivindicado la independencia en nombre del pueblo saharaui, con el respaldo político y diplomático de Argelia. La disputa ha sido un foco constante de tensión regional.
Aunque la reunión de febrero no produjo resultados tangibles verificables, sí logró reactivar el diálogo entre las partes clave y generar un impulso diplomático que llevaba años estancado. Como concluye el análisis de International Crisis Group, el verdadero desafío no radica en sentar a los actores en la misma mesa, sino en encontrar una fórmula que reconcilie las visiones irreconciliables sobre la autodeterminación y el futuro estatus del territorio.
The Lancet pone el foco en la “violencia infraestructural” que sufre la población saharaui refugiada en los campamentos de Tinduf
Madrid (ECS). – La prestigiosa revista médica The Lancet publicó, el 6 de febrero, un artículo que denuncia el abandono prolongado del pueblo saharaui por parte de la comunidad internacional y visibiliza la resiliencia, el ingenio y la resistencia ética de los profesionales sanitarios saharauis que ejercen la medicina en condiciones extremas en los campamentos de población refugiada de Tinduf (Argelia).
El texto forma parte de la cuarta entrega de una innovadora serie dedicada a analizar las fuerzas sociales que impactan en la salud global, y está firmado por médicos y profesionales de la salud saharauis junto a colaboradores internacionales.
La improvisación médica como respuesta a décadas de abandono
El artículo arranca con un hecho real: un apagón de 35 días en un hospital de los campamentos saharauis, que obliga al personal sanitario a atender partos a la luz de los faros de un coche, realizar curas con resina de acacia o inmovilizar fracturas con palos ante la falta de material médico básico.
Estas situaciones extremas ilustran la improvisación constante a la que se ven obligados los profesionales de la salud saharauis para atender a una población refugiada que vive en el exilio desde hace casi 50 años, en un contexto de pobreza estructural y escasez crónica de recursos.
Un testimonio desde dentro
Titulado Improvisation in contexts of infrastructural violence: a physician practising medicine in Sahrawi refugee camps (en castellano: Improvisación en contextos de violencia infraestructural: un médico que ejerce la medicina en los campamentos de refugiados saharauis), el artículo se basa en la experiencia directa de su autor principal, el Dr. Salek Ali Mohamed Elabd, médico saharaui que se ve obligado a sustituir tratamientos y terapias convencionales por recursos de la medicina tradicional saharaui y soluciones improvisadas debido a la escasez y la precariedad.
El texto destaca la improvisación no solo como una respuesta práctica, sino como una forma de resistencia ética frente a la injusticia estructural. Además, contextualiza esta situación señalando factores históricos y políticos clave, como el apoyo de España a la invasión del Sáhara Occidental por Marruecos en 1975 y la ocupación marroquí del territorio, que continúa hasta la actualidad y está en el origen de la crisis humanitaria.
Violencia infraestructural y salud
Los autores señalan: “Mientras Marruecos explota los abundantes recursos naturales del Sáhara Occidental sin beneficio para el pueblo saharaui, los refugiados en Argelia viven en condiciones de pobreza y esperan un referéndum de autodeterminación prometido por la ONU. La República Árabe Saharaui Democrática, gobierno en el exilio, organiza y gestiona una infraestructura sanitaria precaria que depende de una ayuda humanitaria cada vez más limitada. En este contexto de violencia infraestructural —el daño causado por la desinversión deliberada en infraestructura— los profesionales de la salud trabajan para garantizar el derecho a la prevención y a la atención sanitaria”.
Una publicación con impacto global
“Publicar en The Lancet, la revista con mayor impacto en cualquier especialidad médica a nivel mundial, es el sueño de cualquier médico”, afirma el Dr. Salek. “Pero para mí y mis coautores supone algo más que un logro profesional: es una oportunidad para visibilizar a nuestros pacientes y a nuestro pueblo”.
El Dr. Salek recuerda que, junto a otros dos autores del artículo —el Dr. Laroussi Mohamed Salem y el Dr. Dahaman Bachir Hamadi—, elaboró anteriormente un manual práctico para ejercer la medicina en los campamentos saharauis. “Sabemos que esta publicación la leerán médicos, responsables políticos, ministros de sanidad y organizaciones internacionales que quizá nunca habían oído hablar del Sáhara Occidental ni de su pueblo en el exilio”.
Una serie innovadora sobre salud global
La serie, titulada Translational social medicine for global health: introducing Cases in Global Social Medicine, se lanzó en noviembre con el objetivo de ofrecer nuevas perspectivas sobre las fuerzas sociales que determinan la salud en distintos contextos del mundo.
Su enfoque es singular: utiliza el formato clásico del caso clínico, ampliamente empleado en la educación médica, pero lo analiza desde una perspectiva interdisciplinar, incorporando las ciencias sociales para explicar problemáticas estructurales que suelen considerarse inabordables en la salud pública global.
Liderazgo académico internacional
La serie está liderada por Seth M. Holmes, médico y doctor en antropología médica y cultural, director del Berkeley Center for Social Medicine de la Universidad de California en Berkeley, profesor en la Universidad de Barcelona e investigador ICREA, donde ha fundado el Hub for Social Global Medicine.
“Creamos esta serie para confrontar directamente las fuerzas sociales que influyen en la salud y la enfermedad en poblaciones de todo el mundo”, afirma Holmes. “El caso saharaui muestra con claridad cómo el colonialismo, la ocupación y el abandono internacional generan profundas desigualdades en salud, y cómo la improvisación médica se convierte en un acto de resistencia ética”.
Apoyos institucionales
En la serie participan profesionales de la medicina, las ciencias de la salud, la antropología médica y cultural, la ciencia política, la sociología y el activismo en derechos humanos, así como el Festival Internacional de Cine del Sáhara (FiSahara). La iniciativa cuenta con el apoyo de numerosas instituciones, entre ellas la Universidad de Barcelona, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, la Fundación Pasqual Maragall, las universidades de Harvard, UC Berkeley y Chicago, y los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos.
SAHARA OCCIDENTAL | El Polisario y Marruecos se encaminan hacia negociaciones tras 8 años de bloqueo
El encuentro diplomático relacionado con la cuestión del Sáhara Occidental ocupado concluyó este lunes sobre las 13:00H, en un ambiente descrito como más complejo de lo esperado.
Madrid (ECS).– El domingo 08 de enero, se ha celerado en Madrid una nueva ronda de diálogo sobre el futuro del Sáhara Occidental entre Marruecos y el Frente Polisario, bajo el patrocinio de Estados Unidos, en un clima de gran hermetismo y con una ausencia casi total de declaraciones oficiales, salvo la referencia del Ministerio de Asuntos Exteriores de España a una “reunión multilateral” y a la presencia de los ministros de Exteriores de Argelia y Mauritania.
Under @POTUS’ leadership, the United States remains committed to a just, lasting, and mutually-acceptable solution that advances durable peace and a better future for all in the region. https://t.co/K8R8LHixss
— U.S. Senior Advisor for Arab and African Affairs (@US_SrAdvisorAF) February 9, 2026
EE.UU ha impuesto, según la información disponible, una estricta ley del silencio como condición fundamental para poner en marcha estas conversaciones, que se celebran en la residencia del embajador estadounidense en Madrid, sin participación directa del Gobierno español, salvo en un papel técnico para facilitar el encuentro. Las consultas están supervisadas por el enviado estadounidense para Asuntos Africanos, junto con el representante de Estados Unidos ante la ONU, y con la presencia del enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura.
Estados Unidos logró, en cierta medida, alcanzar un acuerdo procedimental entre las dos partes del conflicto: el Frente Polisario y Marruecos. Dicho acuerdo establece la fecha de la próxima ronda de negociaciones directas, que se celebrará en la capital estadounidense, Washington, durante el próximo mes de Ramadán, que coincide con marzo, con el objetivo de avanzar en los contactos preliminares.
Uno de los principales resultados de esta reunión fue el acuerdo para crear la “Comisión Técnica”, un órgano que incluirá expertos jurídicos y políticos internacionales y que trabajará bajo supervisión estadounidense y de la ONU. Esta comisión se encargará de estudiar los aspectos prácticos y de implementación vinculados a cualquier acuerdo marco que se alcance entre el Frente Polisario y Marruecos sobre el Sáhara Occidental ocupado, sin embargo; finalmente la Comisión no fue creada por falta de consenso.
El Frente Polisario se aferra al derecho del pueblo saharaui mientras un Marruecos, envalentonado, defiende su plan de autonomía
A pesar de estos entendimientos, el desacuerdo persiste en torno a la cuestión de la “autodeterminación” y la Comisión Técnica Permanente. Mientras Marruecos sostiene que el principio de la autodeterminación se materializa a través de su propuesta de autonomía, la delegación del Frente Polisario insiste en adoptar la formulación jurídica completa del concepto de autodeterminación, sin vincularlo exclusiva ni parcialmente a la opción de la autonomía marroquí, logrando en este sentido evadir las presiones ejercidas.
En la evaluación de los resultados de la reunión, las informaciones, según fuentes diplomáticas, indican que la delegación saharaui salió en una posición reforzada, tras conseguir imponer su lenguaje negociador y absorber las presiones estadounidenses ejercidas durante las discusiones. Asimismo, la delegación del Frente Polisario expresó su satisfacción con el curso de las discusiones técnicas, considerando que los avances favorecen su posición negociadora. Por el contrario, el desarrollo de la reunión muestra que Marruecos enfrenta presiones diplomáticas sin precedentes, descritas como las mayores en la historia de su gestión de este dossier, en un contexto de endurecimiento de todas las demás partes y de creciente implicación internacional para encontrar solución a este conflicto.
En términos generales, esta reunión refleja una fase delicada y sensible en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, donde se entrelazan las presiones políticas con los enfoques técnicos, a la espera de lo que pueda traer la gestión estadounidense en las próximas semanas y la próxima ronda en Washington, en cuanto a indicios sobre el futuro de este expediente.
Negociaciones en Madrid sobre el futuro del Sáhara Occidental
Boulos anuncia que EE.UU mantiene su apoyo a las negociaciones para lograr solución «aceptable» al conflicto del Sáhara Occidental
El africanista de Trump no mencionó por primera vez el plan de autonomía marroquí, y deja abierta un arreglo aceptable por ambas partes
AGENCIAS
Madrid (ECS).— Estados Unidos ha reiterado este lunes su apoyo a las negociaciones que se celebran en Madrid entre representantes de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania con el objetivo de avanzar hacia una solución al conflicto del Sáhara Occidental, según ha informado Europa Press.
El respaldo estadounidense fue expresado por el asesor para Asuntos Árabes y Africanos del Departamento de Estado, Massad Boulos, quien recordó en un mensaje publicado en redes sociales que, “bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, Estados Unidos mantiene su compromiso con una solución justa, duradera y mutuamente aceptable en pro de una paz duradera y un futuro mejor para todos en la región”.
Washington ya había anunciado el pasado jueves, junto a Naciones Unidas, su intención de “facilitar” los contactos entre las partes implicadas en la capital española para avanzar en la aplicación de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Sáhara Occidental.
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De acuerdo con el El Confidencial, que cita fuentes diplomáticas, el primer encuentro entre las delegaciones tuvo lugar el domingo en Madrid y se desarrolló con carácter secreto. Según estas fuentes, las delegaciones estarían encabezadas por los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos, Argelia y Mauritania, además de un representante del Frente Polisario.
Las conversaciones se enmarcan en la Resolución 2797, adoptada por el Consejo de Seguridad el 31 de octubre de 2025 a propuesta de Estados Unidos, un texto que mencionó por primera vez el plan de autonomía marroquí como base para una solución negociada del conflicto.
El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue ocupado por Marruecos en 1975 pese a la oposición del Frente Polisario, con quien mantuvo un conflicto armado hasta 1991. Ese año ambas partes firmaron un alto el fuego con el objetivo de celebrar un referéndum de autodeterminación que, sin embargo, no se ha llevado a cabo debido a las discrepancias sobre el censo electoral y la inclusión de colonos marroquíes.
En los últimos años, el Frente Polisario ha denunciado como un duro golpe el respaldo de los gobiernos de España y Francia al plan de autonomía marroquí, un cambio de postura que califica de traición y que recuerda que España sigue siendo ‘de iure’ la potencia administradora del territorio. Estados Unidos también apoya dicha propuesta y en 2020 el entonces presidente Donald Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
Senior delegations from the United States and the United Nations facilitated discussions in Madrid, Spain with Morocco, Polisario Front, Algeria and Mauritania regarding the implementation of United Nations Security Council Resolution 2797 (2025) on Western Sahara.
— U.S. Mission to the UN (@USUN) February 9, 2026