‘Huí con el uniforme puesto’ el testimonio del policía que se vió obligado a escapar de Marruecos buscando una vida mejor
Por Lehbib Abdelhay
No todos los que cruzan una frontera lo hacen en silencio ni en la clandestinidad. Algunos lo hacen cargando una historia que cuestiona a todo un régimen. Es el caso de este expolicía originario del Rif, que llegó a España el 19 de mayo de 2025 a través de Ceuta portando su uniforme oficial, en una huida tan excepcional como reveladora. Detrás de ese gesto no hay solo una decisión personal, sino el reflejo de un contexto marcado por el aislamiento, el miedo y la falta de horizontes que condena a todo un región del norte de Marruecos.
Esta es una entrevista a ese policía (M,C) rifeño de 38 años que logró huir a España a través de la Puerta de Ceuta, en la que relata los motivos de su fuga y las dificultades que enfrentó durante la misma. En conversación con ECSaharaui, el agente describe la situación política y social en la región del Rif, así como las presiones ejercidas por las autoridades marroquíes. También aborda su situación legal en España y el temor a posibles consecuencias derivadas de la cooperación entre ambos países, ofreciendo en su conjunto un testimonio personal que pone el foco en los derechos, la seguridad y la libertad de expresión.
Su testimonio no habla únicamente de una fuga, sino de una ruptura: con su pasado, con el aparato policial al que pertenecía y con un modelo que, según relata a ECSaharaui, empuja a muchos jóvenes rifeños a elegir entre el silencio estoico o el exilio esperanzador. En esta entrevista exclusiva, reconstruye el momento de su salida, describe las tensiones que vivió desde dentro del aparato de seguridad del régimen de Mohamed VI y pone voz a una realidad que rara vez se escucha desde dentro.
“La noche que crucé con uniforme de policía”
Pregunta: ¿Por qué viniste a España? ¿Cómo decidiste huir y a qué obstáculos te enfrentaste al llegar al país?
La historia de mi salida hacia España no puede entenderse como un simple desplazamiento migratorio, sino como la consecuencia directa de un contexto político, social y de seguridad profundamente complejo en la región del Rif. Mi decisión de abandonar mi nación no fue impulsiva ni voluntaria en el sentido estricto del término, sino el resultado de una acumulación de presiones y riesgos que hacían inviable mi permanencia sin comprometer mi integridad personal y mi dignidad.
Mi situación era especialmente delicada debido a mi trabajo previo dentro de un aparato de seguridad del Estado. Esta posición, lejos de ofrecer protección, me colocó en una situación de vulnerabilidad creciente, en la que el margen de maniobra se reducía progresivamente debido a la dinámica de control, presión e inseguridad. Dentro de semejante contexto, continuar no solo significaba aceptar una realidad incompatible con mis principios, sino también exponerme a consecuencias potencialmente peligrosas.
El hecho de haber accedido a España por Ceuta vestido con uniforme oficial evidencia el carácter excepcional de mi caso. No se trató de una migración por razones económicas ni de una salida planificada en condiciones normales, sino de una decisión urgente en un momento límite. Ese gesto refleja tanto la gravedad de mi situación como la ausencia de alternativas seguras dentro de mi propio país.
Una vez en España, lejos de encontrar una solución inmediata, tuve que afrontar nuevas dificultades: impacto psicológico, incertidumbre jurídica y desafíos variados en cuanto a integración y adaptación se refiere. Sin embargo, en todo momento he respetado las leyes y he intentado reconstruir mi vida dentro del marco jurídico español, con la voluntad de integrarme en una sociedad que se rige por principios democráticos y garantías legales.
En el octavo aniversario del asesinato de Mohsin Fikri, el Rif sigue vivo y reclama sus derechos
Pregunta: ¿Podrías describir la situación actual en la región del Rif y en Marruecos en general?
Para comprender plenamente mi caso, es imprescindible situarlo en el contexto del Rif, una región históricamente marcada por tensiones políticas, marginación estructural y una relación compleja con el poder central en Marruecos. Desde los acontecimientos del Hirak en 2017, la situación se ha deteriorado significativamente. Las protestas, que surgieron como una expresión legítima exigiendo demandas sociales y económicas, fueron respondidas con una estrategia predominantemente securitaria y represiva.
Este enfoque ha tenido consecuencias profundas. Por un lado, ha generado un clima de desconfianza entre la población, especialmente entre el sector juvenil, donde perciben y sufren la carencia de canales reales para expresar sus demandas. Por otro lado, se ha consolidado una presencia policial intensiva que muchos interpretan como un mecanismo de control más que de protección.
El resultado es un sentimiento generalizado de marginación. El Rif no solo enfrenta problemas económicos, como el desempleo elevado y la escasez de oportunidades, sino también una crisis de confianza institucional. Para muchos jóvenes, el horizonte del futuro se erige bloqueado: no ven posibilidades reales de desarrollo personal ni profesional dentro de su propio entorno.
En este contexto, la emigración deja de ser una elección para convertirse en una necesidad vital. No es únicamente una respuesta a la precariedad económica, sino también a la ausencia de un futuro estable y el sentimiento de vivir bajo una presión constante. A esto se suma la percepción de que las autoridades no han abordado con eficacia fenómenos como la migración irregular, lo que refuerza la idea de abandono institucional.
Desde una perspectiva crítica, la política del Estado marroquí hacia el Rif ha priorizado históricamente la estabilidad entendida en términos de control y represión, en lugar de apostar por un desarrollo democrático inclusivo y respetuoso con las particularidades de la región. Esta estrategia, lejos de resolver los problemas, ha contribuido a perpetuarlos.
Pregunta: ¿Qué significa para ti el Partido Nacional Rifeño? ¿Representa al Rif?
Frente a esta realidad anteriormente descrita, surgen inevitablemente expresiones políticas y sociales como el Partido Nacional Rifeño, que para muchos no representa únicamente una organización política, sino una forma de reivindicación identitaria y de defensa de derechos básicos fundamentales. Estas iniciativas, especialmente desde Europa, cumplen una función clave; dar voz a quienes no pueden expresarse libremente desde dentro del territorio.
Mi acercamiento a este tipo de planteamientos no responde a un interés ideológico, sino a una convicción basada en la experiencia. Como exmiembro de un aparato de seguridad, he sido testigo directo de dinámicas y políticas que confirman la existencia de un problema estructural. Mi postura no es, por tanto, únicamente solidaria, sino fundamentada en vivencias en primera persona.
Actualmente, mi papel en dicha organización política es el de transmitir esta realidad de forma responsable, dentro de un marco legal y pacífico, defendiendo valores universales como la libertad, la justicia y la dignidad humana.
Pregunta: ¿Cuál es la situación de los jóvenes en el Rif? ¿Cómo piensan? ¿El temor a las fuerzas de seguridad marroquíes influye en que no salgan a la calle a manifestarse?
En cuanto a la juventud rifeña, su situación refleja con claridad la complejidad del contexto. No se trata solo de una generación afectada por el desempleo, sino de una generación marcada por el miedo. Tras 2017, muchos jóvenes perciben que cualquier forma de protesta conllevará un riesgo personal elevado, debido a precedentes de detenciones y condenas severa.
Este miedo ha transformado el espacio público; el silencio no es sinónimo de conformidad, sino de autoprotección. La consecuencia es una sociedad donde las demandas existen, pero no siempre pueden expresarse abiertamente.
Ante este panorama, los jóvenes se enfrentan a un complejo dilema: aceptar una realidad que consideran injusta o buscar alternativas fuera del país. La migración, en este sentido, se convierte en una vía de escape tanto económica como psicológica.
En contraste con esta situación, mi percepción de España es profundamente distinta. Considero que se trata de un Estado garante del derecho, donde las instituciones, especialmente el sistema judicial, actúan bajo principios de legalidad y respeto a los derechos humanos. Esta confianza no es ingenua, sino que se basa en la observación de su sistema democrático.
Pregunta: ¿El ‘entendimiento’ entre Rabat y Madrid podría llegar a afectar negativamente tu situación legal en España? ¿Temes alguna consecuencia?
No creo que la España de hoy, como Estado de derecho sólido con instituciones independientes, pueda poner a personas, que han acudido a ella en busca de protección, en una situación que pueda ponerlas en peligro. Hablo desde mi experiencia y por mi trabajo anterior dentro de un cuerpo de seguridad, ya que conozco la sensibilidad en este tipo de casos. Por ello, confío plenamente en que España seguirá fiel a sus principios, y que tratará estas cuestiones conforme a la ley y al estricto respeto hacia los derechos humanos, sin repetir errores del pasado, sino continuando con la protección de quienes acuden en busca de seguridad, refugio y dignidad.
Por otra parte, la relación histórica entre el Rif y España añade una dimensión delicada. Es una relación compleja, marcada por episodios difíciles, pero también por vínculos humanos y culturales. Desde la memoria colectiva rifeña, existe en la conciencia pública la noción de que la región ha soportado consecuencias nefastas de decisiones históricas externas, lo que genera interrogantes sobre el presente.
En primera instancia, el Ministerio del Interior español rechazó inicialmente mi solicitud de asilo en Mayo de 2025, alegando incoherencias en mi relato. Sin embargo, la Audiencia Nacional intervino y suspendió el proceso de mi entrega a Marruecos, lo que me permite quedarme en España temporalmente mientras continúen estudiando mi caso.
Pese a la incertidumbre, mi posición se basa en la confianza en que la España actual no reproducirá los errores del pasado, sino que actuará conforme a sus principios democráticos, garantizando protección a quienes la solicitan.
“Tuve que dejarlo todo atrás: familia, trabajo y vida para salvarme”
Pregunta: Cuéntanos cómo fue tu proceso de huida y cómo reaccionaron las autoridades marroquíes ante la situación
Lo que ocurrió no fue simplemente una “huida”, sino una decisión crucial entre permanecer en una situación que me amenazaba o partir hacia lo desconocido en busca de seguridad.
En aquel momento vivía bajo una intensa presión debido a mi anterior puesto dentro de un cuerpo de seguridad, por lo que era plenamente consciente que, de continuar en la misma situación, estaría expuesto a peligrosas consecuencias. Por ello tomé una decisión muy difícil; dejarlo todo atrás, mi trabajo, mi estabilidad e incluso mi familia. Lo que hace mi caso diferente es que no me fui como cualquier persona, sino que entré en España ataviado con mi uniforme oficial a través de Ceuta. Fue un momento lleno de tensión y miedo, porque sabía que estaba cruzando una línea roja, un punto sin retorno.
Tras eso, nada fue fácil. El impacto psicológico fue severo, a la incertidumbre sobre mi futuro se le sumó el peso de una decisión irreversible, además de dificultades y desconfianzas para adaptarme en el sistema de acogida.
En cuanto a la reacción de Rabat, es normal que una decisión así se perciba con mucha sensibilidad, especialmente cuando se trata de alguien que pertenecía a un cuerpo de seguridad del régimen. Hoy prefiero centrarme en el presente, en el futuro y en mi derecho a la protección, en lugar de entrar en detalles que podrían complicar aún más mi situación.
Me gustaría aclarar que mi salida no fue un acto heroico, sino una decisión necesaria. Entre permanecer en una situación de riesgo o enfrentar lo desconocido, elegí lo segundo. Fue una elección marcada por el miedo, pero también por la determinación de preservar mi dignidad.
Hoy, mi historia no busca reconocimiento, sino comprensión. Representa, en cierta medida, la experiencia de muchos que no pueden contar la suya. Y es, sobre todo, un recordatorio de que detrás de cada proceso migratorio hay contextos complejos que deben ser entendidos en toda su profundidad.
Sáhara Occidental: los presos saharauis se mantienen firmes en sus posiciones
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Fuerzas de seguridad marroquís mantienen rodeada la vivienda de la familia del estudiante y activista de Derechos Humanos Abdelmoula El Hafidi, recientemente puesto en libertad.
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El estudiante asegura que los presos saharauis se mantienen firmes y constantes en las posiciones y opiniones políticas por las que fueron detenidos,
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Manifiesta estar dispuesto a expresar sus opiniones, incluso si eso le cuesta regresar de nuevo a la cárcel.
Por Alfonso Lafarga
Madrid (ECS).- Los presos políticos saharauis, que cumplen duras condenas en cárceles marroquís, se mantienen firmes en sus posiciones y dispuestos a continuar la lucha.
Lo afirma el estudiante y activista de Derechos Humanos saharaui Abdelmoula El Hafidi, que el pasado 16 de abril recuperó la libertad después de permanecer diez años en una prisión marroquí.
En declaraciones a Equipe Media, el grupo de periodistas saharauis que trabaja en la clandestinidad en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos, Abdelmoula El Hafidi asegura que los presos saharauis se mantienen firmes y constantes en las posiciones y opiniones políticas por las que fueron detenidos.
Asegura que la tortura y las humillaciones sistemáticas en su contra no los han disuadido, ni lo harán, de resistir y desafiar los látigos de sus verdugos, y que su moral permanece alta.
El activista saharaui, perteneciente al grupo de estudiantes saharauis El Uali, detenidos por su defensa pacífica del derecho a la autodeterminación del Sáhara Occidental, fue apresado el 16 de abril de 2016 y condenado en un juicio celebrado en Marrakech que no respetó las garantías básicas, según la Asociación para la Protección de los Presos Saharauis en las Cárceles Marroquís, que incide en que a pesar de la presencia de observadores internacionales, el proceso fue señalado como un ejemplo de las prácticas represivas contra quienes defienden el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.
En el tiempo que ha permanecido en prisión denuncia que ha sido sometido a torturas físicas y psicológicas, lo que no mermó sus posturas; al contrario, afirma estar listo para expresar sus opiniones, incluso si eso le costara regresar de nuevo a la profundidad de la cárcel.
En la declaración a EM, El Hafidi muestra su agradecimiento al pueblo saharaui, que alzado su voz en apoyo a los detenidos, y señala que esto ha sido una fuente inagotable de energía para mantener su firmeza.
Tras ser puesto en libertad, las autoridades de ocupación han impusto en la ciudad de Bojador un intenso bloqueo a la casa de la familia de Abdelmoula El Hafidi, según fuentes de activistas de DDHH saharauis.
En las callejuelas que conducen a la vivienda hay una amplio despliegue de vehículos y efectivos de diferentes cuerpos de seguridad marroquís, para intimidar a la familia y a los saharauis que intenten visitar al estudiante liberado.
La Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos y la Protección de los Recursos ha condenado el asedio opresivo y responsabiliza al Estado marroquí de cualquier daño que pueda sufrir la familia o quien acuda a felicitar al expreso. La ONG ha hecho un llamamiento a la población saharaui para que acuda a la casa de la familia y rompa el bloqueo, a la vez que exige la liberación de todos los presos políticos saharauis.
El Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CODESA), por su parte, ha condenado el asedio y la agresión física y trato degradante a la activista y defensora saharaui de DDHH El Ouara Sidi Brahim Khaya el pasado 17 de abril cuando intentaba visitar en Bojador a la familia del preso liberado.
Afirma que el pachá de la ciudad y un oficial de policía supervisaron personalmente los actos de tortura y las prácticas humillantes de que fue objeto la activista antes de ordenar su expulsión a bordo de un taxi colectivo con destino a El Aaiún.
Sáhara Occidental: qué revela la posición actual de EE.UU, más allá de la intervención de Mike Waltz
La reciente intervención del embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha sido interpretada en algunos espacios como una posible señal de evolución en la posición de Estados Unidos. Sin embargo, su alcance es limitado y solo puede entenderse en el marco de una línea política más amplia que Washington mantiene desde hace años.
Washington.- La reciente intervención del embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha vuelto a situar el Sáhara Occidental en el debate político, aunque sin introducir cambios en la posición que Washington mantiene sobre este conflicto.
La República Saharaui, factor de equilibrio y estabilidad en la región norteafricana
Durante su comparecencia ante el Senado, Waltz aludió al Sáhara Occidental de forma breve, enmarcándolo dentro de una reflexión general sobre conflictos prolongados y el papel de las misiones internacionales. En ese contexto, afirmó que Estados Unidos no está dispuesto a otorgar “cheques en blanco” y señaló que, en ocasiones, el simple hecho de reunir a las partes implicadas puede considerarse un avance.
Las declaraciones no incluyeron referencias específicas al proceso político ni a posibles medidas para su resolución, y se produjeron sin desarrollo adicional sobre el terreno o los actores implicados.
La política estadounidense respecto al Sáhara Occidental sigue definida por la decisión adoptada en 2020, durante el primer mandato de Donald Trump, de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el territorio, en un giro significativo respecto a la posición mantenida durante décadas.
Desde entonces, Washington ha mantenido ese reconocimiento al tiempo que continúa respaldando formalmente el proceso liderado por Naciones Unidas, incluidos los esfuerzos del enviado personal del secretario general para reactivar las negociaciones.
Este doble enfoque ha configurado una estrategia caracterizada por el equilibrio entre un posicionamiento político claro y la referencia al marco multilateral, sin que hasta ahora se haya traducido en avances concretos en la resolución del conflicto.
En este contexto, la intervención de Waltz no incorporó menciones a elementos centrales del proceso, como la MINURSO, el referéndum de autodeterminación previsto en las resoluciones de Naciones Unidas o propuestas específicas sobre el futuro estatus del territorio.
La ausencia de estos aspectos refuerza la interpretación de que no se ha producido una redefinición de la política estadounidense, sino la continuidad de la línea mantenida en los últimos años.
De este modo, las declaraciones del embajador se sitúan dentro de un marco más amplio en el que el Sáhara Occidental continúa siendo considerado un conflicto de larga duración, sin avances sustanciales en su proceso de resolución.
La República Saharaui, factor de equilibrio y estabilidad en la región norteafricana
Mustafa Kettab | Diplomático saharaui encargado de Medio Oriente
Madrid (ECS).- En estos días conmemoramos el día del anuncio fundacional de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), e inevitablemente las memorias resurgen con fuerza en el horizonte simultáneamente junto a un vaivén de sentimientos, evocando los acontecimientos vividos durante estas cinco décadas, con sus momentos dulces y amargos, con sus alegrías y tristezas, con sus dificultades y retos. Recordamos los sacrificios y los logros alcanzados, y nos detenemos observando con respeto, aprecio y consideración las almas de nuestros mártires, hombres y mujeres que no dudaron ni un instante en dar lo más valioso que tenían por nuestra República, para lograr la plena soberanía sobre todo nuestro territorio nacional y por fortalecer sus instituciones nacionales tanto en el interior como en el exterior.
La conmemoración llega mientras atravesamos una etapa de serias negociaciones con el ocupante marroquí, que ha ido variando su posición y deslizándose de la terminología que rige el conflicto; que si desde una operación de seguridad que no superaba los siete días al “expediente cerrado”, luego al “referéndum confirmatorio” a través del plan de arreglo de la ONU y la Unión Africana, y finalmente a la propuesta de autonomía y nada más que autonomía.
Pese a que las discusiones actuales las lidera la primera potencia del mundo, EE.UU, aquella que nos fue hostil durante los últimos cincuenta años y brindó todo el apoyo posible a los ocupantes de nuestra tierra. No obstante, hoy dirige con demasiado ímpetu la búsqueda de una solución definitiva a esa ocupación por parte de Marruecos. Por lo que me pregunto; ¿Por qué? ¿Cuál es el secreto detrás de este inusitado interés?
Sé que hay muchas respuestas a mis preguntas, algunas más verosímiles que otras, pero la que sostengo entre todas ellas es el factor de la fuerza interna saharaui, es decir, la fuerza del derecho y la la voluntad de aferrarse a el, así como la firmeza y la resistencia de un pueblo que quiere vivir libremente.
Recuerdo que en épocas anteriores erigimos el lema: “La República Árabe Saharaui Democrática es un factor de equilibrio y estabilidad en la región”. Al observar lo que sucede en África Occidental —tanto la guerra que el ocupante marroquí volvió a encender con sus provocaciones en 2020, la inestabilidad en la región del Sahel y el Sahara, el recelo que ha generado en la región e incluso en todo el continente la normalización marroquí con los sionistas, y las tensiones en Libia— confirmo que nuestro lema no pudo ser más acorde y que el liderazgo actuó con visión y determinación.
Esa visión, que proclamaba que la República Árabe Saharaui Democrática constituye un factor de equilibrio y estabilidad en la región, fue recogida por los sabios del continente africano, quienes creen que nuestro continente no se construye sobre la expansión, ni sobre los caprichos de los gobernantes ni orientado al servicio de agendas externas. Por ello reconocieron al Estado saharaui y lo defendieron en todas las ocasiones, ya sea en las cumbres multilaterales o en conferencias internacionales.
Asimismo, ha quedado claro para propios y extraños que la arrogancia y el expansionismo marroquí, basados en afirmaciones falsas como el mito de “las fronteras legítimas” o el de un “imperio de doce siglos”, así como sus políticas mafiosas, no serán frenados salvo que se le pongan límites y se le obligue a respetar los acuerdos africanos que establecen el respeto de las fronteras heredadas tras la independencia, así como a cumplir con la legalidad internacional que rechaza la agresión, prohíbe la anexión de territorios por la fuerza y condena las violaciones de derechos humanos.
Ya han transcurrido cincuenta años de existencia del Estado saharaui, durante los cuales ha acumulado logros y victorias que nos hacen sentir orgullosos de lo conseguido por nuestro pueblo, especialmente cuando recordamos que los enemigos quisieron enterrarnos vivos al decidir repartirse nuestra tierra como si fuera una granja de animales, o cuando rememoramos las declaraciones de algunas potencias del mundo de entonces que apoyaron la ocupación y se alinearon con ella.
Cincuenta años después de las palabras del entonces secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, en su encuentro con el entonces rey de Marruecos, Hassan II, el 15 de octubre de 1974, cuando, complaciente y alentador con el monarca expansionista, dijo: “¿cómo se puede reclamar el derecho a la autodeterminación? ¿Autodeterminación para quién? ¿Para treinta o cuarenta mil personas que tal vez ni siquiera sepan realmente dónde viven?” Ojalá que ese sionista arrogante siguiera vivo solo para ver cómo la administración de su propio país se involucra hoy en una intensa búsqueda de una solución que garantice la autodeterminación según la resolución 2797 de la ONU, y que sea negociada —junto con sus vecinos— con los representantes de aquellos beduinos.
Y la República Árabe Saharaui Democrática, de la que dijimos, afirmamos y demostramos que es un factor de equilibrio y estabilidad en el noroeste de África, se alza hoy orgullosa, con su bandera ondeando en Addis Abeba como miembro fundador de pleno derecho de la Unión Africana, y con más de 54 misiones diplomáticas repartidas por el mundo.
Se trata verdaderamente de un cincuentenario de orgullo, dignidad, lealtad, sinceridad, continuidad y firmeza en el objetivo, pese a las dificultades, las presiones y las debilidades inherentes a todo lo humano, ya sea por causas internas o externas. La verdad incuestionable es que celebramos el aniversario del nacimiento de un Estado indispensable para la construcción de una región magrebí estable y armoniosa. Hoy la encontramos plenamente consolidada, con sus instituciones ejecutivas, legislativas y judiciales, con su ejército defensor de su soberanía y con sus compromisos internacionales.
Viva la República Árabe Saharaui Democrática, factor de equilibrio y estabilidad en la región..
La guerra de Irán retrasa la entrega de los Mirage 2000-9 a Marruecos mientras Argelia despliega sus SU-57
Madrid (ECS).- La creciente tensión en Oriente Medio ha provocado un nuevo retraso en la entrega de los cazas Mirage 2000-9 que los Emiratos Árabes Unidos tenían previsto transferir a Marruecos, un movimiento clave para la modernización de la Fuerza Aérea marroquí, informa Infodefensa.
Según Africa Intelligence, los aviones —procedentes de la flota emiratí— permanecen aún en territorio de los Emiratos debido a la necesidad de mantenerlos operativos ante el deterioro del contexto de seguridad regional. La prioridad actual de Abu Dabi es conservar parte de su capacidad aérea ante posibles escenarios de conflicto, lo que ha frenado la operación de transferencia.
El acuerdo, que cuenta con la autorización previa de Francia como país fabricante del sistema Mirage, forma parte de un complejo intercambio de armamento que también incluye la futura incorporación de cazas Rafale por parte de los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, los plazos de este programa siguen sin concretarse, lo que impacta directamente en la entrega a Marruecos.
Este retraso se produce en un momento de creciente competencia militar en el norte de África. En paralelo, Argelia ha iniciado la incorporación de cazas rusos de nueva generación, incluyendo el Su-57, lo que incrementa la presión estratégica sobre Marruecos y acelera la carrera armamentística en la región.
La situación genera incertidumbre en Rabat, que esperaba reforzar su flota aérea con estos aparatos para equilibrar la balanza militar regional. A esto se suma la espera por otros programas de adquisición, como los F-16 Block 70/72 encargados a Estados Unidos, aún pendientes de entrega. Mientras tanto, el equilibrio militar en el Magreb continúa evolucionando en un contexto de tensiones crecientes y reconfiguración de alianzas internacionales.
El Polisario se abre a negociar con Marruecos pero insiste en la autodeterminación del Sáhara Occidental
El Frente Polisario reitera que la solución final y justa debe basarse en garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia
CHAHID HAFED, 17 abr (ECS).- El Frente Polisario reiteró que la solución final y justa al conflicto del Sáhara Occidental debe basarse en la garantía del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia, al tiempo que reafirmó su disposición a respaldar los esfuerzos internacionales para alcanzar una salida negociada.
En un comunicado que puso fin a la novena sesión ordinaria de su Secretaría Nacional, presidida por el secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, Brahim Gali, el movimiento subrayó que Naciones Unidas sigue siendo el marco legítimo y práctico para lograr una solución justa y definitiva al conflicto.
El Polisario instó de nuevo a la ONU y a sus organismos competentes a asumir plenamente sus responsabilidades en el proceso de descolonización del Sáhara Occidental.
Asimismo, destacó que el organismo internacional constituye el marco adecuado para continuar los esfuerzos encaminados a alcanzar una solución justa y duradera, conforme a las resoluciones pertinentes de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad.
El movimiento reafirmó la firme determinación del pueblo saharaui de hacer frente a cualquier intento de alterar la naturaleza jurídica e internacional de la cuestión saharaui, inscrita en la agenda de Naciones Unidas desde 1963 como un proceso de descolonización que solo puede resolverse mediante el ejercicio del derecho a la autodeterminación.
En este sentido, el Polisario reiteró que cualquier solución debe basarse en el respeto de este derecho inalienable, no negociable ni transferible, a través de un proceso libre, transparente y democrático conforme a la legalidad internacional.
El comunicado también subrayó el rechazo tajante del pueblo saharaui a cualquier propuesta que busque legitimar la ocupación o eludir sus aspiraciones nacionales de libertad, independencia y plena soberanía sobre su territorio.
Finalmente, la Secretaría Nacional recordó a la comunidad internacional que la paz, la seguridad y la estabilidad en la región no pueden lograrse mediante decisiones unilaterales o la imposición de hechos consumados, sino a través del respeto del derecho internacional y de los principios de la Carta de Naciones Unidas, incluido el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
ECS/1704 — CHAHID HAFED.
Indignación saharaui ante el silencio administrativo de España: “Nos borran hasta en el DNI”
Por Lehbib Abdelhay | Perdida de identidad saharaui
Madrid (ECS).- El Gobierno Español no sólo dificulta la entrada a una población que anteriormente fue colonia española sino que pretende utilizar como moneda de cambio la identidad de un pueblo para enterrar una situación que les lleva incomodando 50 años, resolviendo así un problema que no solucionarán hasta que haya desaparecido.
La comunidad saharaui ha alzado la voz frente a lo que consideran una nueva forma de invisibilización institucional por parte del Estado español. Diversas asociaciones denuncian que, en los documentos oficiales españoles, se está evitando mencionar el Sáhara Occidental como lugar de origen, sustituyéndolo por referencias a Marruecos u otros países africanos.
Según los saharauis, esta práctica no es un error puntual, sino el resultado de una política administrativa que se habría ido consolidando en los últimos años. “No es solo una cuestión burocrática, es una humillación”, señalan responsables de la comunidad saharaui en España. “Nos tratan como apátridas, como si no tuviéramos historia ni identidad”.
El problema se manifiesta especialmente en documentos como certificados de nacimiento o nacionalidad, donde personas nacidas en ciudades del Sáhara Occidental ven cómo su lugar de origen aparece acompañado de etiquetas como “Marruecos” o “otro país de África”. Para muchos, esto supone una negación directa de su origen y una reinterpretación forzada de su identidad.


