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31 marzo 2026
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El Frente Polisario viaja a EE. UU. para reuniones sobre el Sáhara Occidental

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Madrid, 17 ene (ECS).— Una delegación del Frente Polisario viajará este sábado a Estados Unidos para mantener conversaciones sobre garantías y un paquete de propuestas dirigidas a buscar una solución al conflicto del Sáhara Occidental, según informó a ECS una fuente diplomática saharaui de alto nivel.

La delegación está integrada por Mohamed Yeslem Beisat, Sidi Mohamed Omar y Mouloud Said y tiene previsto mantener encuentros con representantes de la Administración estadounidense en el marco de los esfuerzos diplomáticos impulsados por Trump.

Según la misma fuente, Estados Unidos cursó desde principios de diciembre invitaciones oficiales a Marruecos, Argelia y Mauritania y, a comienzos de enero, al Frente Polisario, con el objetivo de celebrar una reunión cuatripartita a finales de este mes. En esos encuentros participarán, entre otros, el secretario de Estado, Marco Rubio, así como Massad Boulos y Steve Witkoff.

Las negociaciones formales podrían comenzar antes del próximo mes de marzo y celebrarse en Florida, estado donde reside el presidente estadounidense Donald Trump, indicaron las fuentes consultadas.

Durante las conversaciones, la delegación saharaui espera obtener aclaraciones sobre la posición de Marruecos ante las iniciativas diplomáticas promovidas por Washington para resolver el conflicto.

Fuentes occidentales señalaron que, hasta el pasado 8 de enero, Marruecos no había presentado un plan concreto, en un contexto en el que países como Francia y Estados Unidos instan a Rabat a presentar una versión ampliada de su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental. La delegación marroquí estará encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

El diplomático saharaui, que solicitó el anonimato, afirmó que el Frente Polisario ya ha completado su trabajo en relación con los documentos que conforman un “paquete de propuestas” destinado a desbloquear el proceso negociador tras décadas de conflicto.

Los dirigentes saharauis aseguran que el Frente Polisario está dispuesto a alcanzar un acuerdo político y consideran que la falta de avances se debe a la postura de Marruecos.

Estados Unidos, según otra fuentes, ha instado al Frente Polisario a aceptar un marco de solución política que posteriormente sería presentado a Rabat, mientras que la parte saharaui insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.

Trump devuelve el Sáhara Occidental al centro de la agenda internacional

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Madrid (ECS).— Según fuentes diplomáticas saharauis a ECSaharaui, el Frente Polisario ha preparado su delegación negociadora. La misma fuente del movimiento saharaui indicó que la composición de dicha delegación es la siguiente: Mohamed Salem Ould Salek (jefe de la delegación negociadora), Mohamed Yeslem Beisat, ministro de Asuntos Exteriores saharaui, Sidi Mohamed Omar, representante del Frente Polisario en Nueva York (jefe técnico), además de Fatma Mehdi, ministra de Cooperación de la RASD, y Mouloud Said, representante del Frente Polisario en Washington.

La delegación partirá este sábado rumbo a EE.UU, según fuentes cercanas al expediente saharaui. Se espera una reunión no oficial en Florida bajo los auspicios del presidente Donald Trump.


 


   Se espera que se celebre una reunión preparatoria de las negociaciones a finales de este mes. La reunión tendrá lugar en Estados Unidos, con la participación de los ministros de Asuntos Exteriores de Argelia, Mauritania, Marruecos y el Polisario. ECSaharaui se puso en contacto con el ministro de Asuntos Exteriores saharaui, quien ignoró el tema y se negó a hacer comentarios; sin embargo, fuentes diplomáticas en Nueva York informaron que el responsable de la diplomacia del Frente Polisario, Mohamed Salem Ould Salek, presidirá la delegación negociadora.

   Por otra parte, según otras fuentes exclusivas occidentales afirman que Marruecos, hasta el pasado 8 de enero, no tenía ningún plan al respecto, en un momento en que países como Francia y Estados Unidos alientan a Rabat a presentar su propuesta «ampliada» de autonomía.

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De la normalización con Marruecos al despliegue militar: el avance silencioso de Israel en el Sáhara Occidental

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EDITORIAL ✍️ Lehbib Abdelhay

Israel ha estado presente en el Sáhara Occidental desde la normalización de las relaciones con Marruecos en Diciembre de 2020. Los israelíes han irrumpido en la zona a través de tres áreas; Militar, turística y económica; mediante inversiones.

   Israel tiene presencia militar en el Sáhara Occidental a través de entrenadores y formadores militares, asistentes y técnicos en el campo de la industria militar. Se sospecha que Israel está construyendo una base de espionaje entre El Guerguerat y La Güera, dentro de la estrecha franja entre que da paso al Océano Atlántico. También están presentes a través de experimentos con drones suicidas y el mantenimiento de radares ubicados en el muro militar que divide el territorio. También existe un pequeño batallón desplegado cuya misión es espiar y estudiar de cerca la zona.

    En los últimos meses han llegado más de siete delegaciones israelíes para invertir en el Sáhara Occidental ocupado en dos sectores clave; El sector agrícola y el sector eólico. Las delegaciones israelíes que visitan oficialmente el Sáhara Occidental ocupado muestran un elevado interés en la explotación económica del territorio. Estas visitas no reciben la debida cobertura mediática durante sus múltiples viajes al Sáhara Occidental. Durante sus múltiples viajes visitaron ciudades como Dajla, Auserd, El Aaiún y Bojador, estuvieron dos veces en la región de El Guerguerat. El Aaiún y Bojador, así como en el pueblo pesquero de Tshika, al sur de Dajla. Pese a mostrar interés también en la pesca, hasta el momento no ha habido ninguna inversión significativa en este sector.

    Según averiguamos, la firma Halman Al-Dubi Technologies es la primera empresa hebrea que opera en el Sáhara Occidental, como compañía especializada en proporcionar soluciones integradas en el campo de las tecnologías alimentarias. En los últimos meses, las autoridades de ocupación marroquíes han confiscado a propietarios saharauis miles de hectáreas fuera de la capital ocupada de El Aaiún y el área urbana de la ciudad de Tarfaya y han incluido estas tierras en enormes proyectos agrícolas.

    También hay un sector importante que interesa a Tel Aviv, y es el del turismo y la cultura, ya que durante la temporada estival, un gran número de israelís llegan a la ciudad de Dajla para practicar deportes marinos. Vienen en grupos, normalmente de 25 ó 30 personas y, a veces, hasta cincuenta, todos turistas procedentes de Israel. Estos turistas israelíes no entran en la ciudad de El Aaiún, sino que van directamente desde el aeropuerto a centros turísticos a las afueras de la ciudad de Dajla.

    En este contexto, la cadena hotelera israelí Selina, propietaria de más de 160 hoteles en todo el mundo, comenzó a reforzar su posición en la región tras el éxito de su experiencia en Marrakech, abrió el camino para la apertura de su segundo establecimiento hotelero, elidiendo la ciudad de Dajla en el Sahara Occidental ocupado como uno de los destinos más populares para los amantes del turismo marino y ecológico. La multinacional israelí dijo que eligió Dajla por su privilegiada ubicación entre el Océano Atlántico y el árido desierto, es una zona famosa por el surf, y también es ideal para quienes buscan excursiones recreativas en las dunas del desierto.

Energías renovables

    Una fuente en El Aaiún confirmó a ECSaharaui que ‘’en lo que verdaderamente están interesados es en las energías renovables y la agricultura del Sáhara Occidental’’. Afirmación que se ve corroborada por el destino de las inversiones israelíes. En el sector de la energía renovable tenemos el Proyecto de Inversión en Energías Renovables, que es una iniciativa de Rabat para el Sáhara Occidental ocupado cuyo periodo abarca desde 2023 hasta 2027 y se centra en el ámbito de la transición energética y el desarrollo de las energías renovables con una inversión de 130 mil millones de dírhams.

   Los inversores son la empresa pública israelí de energía Newmed Energy, que lleva dos años explorando gas natural en el desierto saharaui. Las empresas israelíes consideran que el Sáhara Occidental es una gran reserva de gas natural y ahora la empresa está atrayendo capital para invertir más en el campo de la energía en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental. Israel está invirtiendo actualmente en tres áreas: gas natural, energías renovables e hidrógeno verde.

La normalización cultural entre Marruecos e Israel ya incluye al Sáhara Occidental

    Existen acuerdos culturales y científicos entre el Ministerio de Cultura marroquí y su homólogo israelí, los más importantes de los cuales son el Festival de Cine de Autor de Rabat y el Festival de Cine de Dajla, en un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Cultura israelí. Respecto a la educación, está en marcha un intercambio de estudiantes para estudiar en universidades israelíes y marroquíes. A principios de este año se iniciaron los viajes de distintas delegaciones juveniles entre Rabat y Tel Aviv para reforzar la relación entre ambas a todos los niveles.

Presencia militar en el Sáhara Occidental

    Marruecos despliega dos tipos de sistemas de misiles de fabricación israelí en el Sáhara Occidental: misiles SPYDER y el sistema Barak. Fuentes exclusivas confirman a este medio que el sistema de misiles SPYDER fue desplegado cerca de Fos Bucraa, no obstante, no se pudo ubicar la localización del sistema Barak.

    Según la información al que ECSaharaui tiene acceso, los israelíes están construyendo ahora una instalación militar al oeste de la región de El Guerguerat, en la estrecha franja entre ésta y la antigua ciudad de La Güera, en el lado atlántico, el ejército de ocupación marroquí está barajando construir otra instalación militar aún por determinar. La misma fuente confirmó la presencia de un grupo de soldados que no eran marroquíes en la misma.

Drones de reconocimiento y suicidas

    Israel ahora está fabricando los drones WonderB y ThunderB en Marruecos a través de la empresa Bluebird, pero se están probando en el Sáhara Occidental ocupado y en algunas zonas de contacto en el muro militar. Se trata principalmente de drones destinados a misiones de reconocimiento, inteligencia y detección de objetivos, de los que Marruecos ya había encargado 150 de ellos en el año 2022.

    También están los drones suicidas SpyX fabricados por Israel en Marruecos por la misma empresa. Y que fueron avistados a principios de este año al norte del Sáhara Occidental ocupado, concretamente en la región de Mahbes. También existe un acuerdo israelí-marroquí para ampliar la cooperación militar en los sectores de “investigación, defensa aérea y guerra electrónica”.

Drones israelíes que posee Marruecos:

 1- Heron

    Heron es un gran dron desarrollado por (IAI) la Corporación de Industrias Aeroespaciales de Israel. Este modelo jugó un papel clave en 2008 y 2009 en la Franja de Gaza, donde participó en la guerra junto a helicópteros y aviones de combate para realizar operaciones de alta precisión. Las tres unidades Heron llegaron a Marruecos -vía Francia- el 26 de enero de 2020 tras llegar a un acuerdo en 2013 por un importe de 48 millones de dólares. Tiene una autonomía aproximada de 52 horas y vuela a más de 10.000 metros de altitud. Su envergadura es de 8,5 metros, su radio es de 350 kilómetros y su peso máximo al despegue es de 150 kilogramos.

 2- Hermes 900

    Marruecos posee tres aviones Hermes 900 de fabricación israelí (Elbit) para reconocimiento aéreo. Se trata de un dron de mediana altitud que puede desplazarse a largas distancias, con el objetivo de detectar objetivos terrestres y marítimos. Puede transportar una carga útil máxima de 350 kilogramos y es capaz de volar a una altitud de 9.150 metros. La duración de su vuelo sin interrupción puede alcanzar las 30 horas.

 3- SpyX

    SpyX es un dron suicida diseñado por Israel con un alcance de 50 kilómetros y un tiempo de vuelo de 90 minutos. Puede transportar una ojiva explosiva que pesa 2,5 kg y un peso total máximo de 10 kg. SpyX es un pequeño dron eléctrico diseñado para espiar y atacar, ya que permite a los equipos tácticos detectar, confirmar y atacar con precisión objetivos a una distancia de hasta 50 kilómetros. Para aumentar sus capacidades de detección de objetivos, integra una gran carga útil de doble sensor montada en la aeronave y un rastreador de vídeo avanzado, para permitir un ataque electroóptico guiado y preciso contra el objetivo. Para aumentar su eficacia se carga la ojiva con explosivo antipersonal, antivehículo o antitanque.

 4- WonderB

    En septiembre de 2022, Rabat encargó 150 drones WonderB y ThunderB a la empresa israelí Bluebird. Además, una de las novedades más importantes de este nuevo acuerdo militar es que parte de la producción de drones se realizaría directamente en Marruecos.

    El WonderB es un dron ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) y está diseñado como una plataforma versátil y fácil de operar. Es capaz de despegar y aterrizar verticalmente y puede operar en espacios muy reducidos como la cubierta de un barco. Se caracteriza por su invisibilidad ante los radares debido a sus bajas señales de audio, visuales y térmicas y una señal de radar poco común debido a su pequeño tamaño y forma. Tiene una autonomía de vuelo de 2,5 horas, un peso al despegue de 14 kg y un alcance de cobertura de 50 km. Alcanza altitudes de 1000 metros.

5- ThunderB

    En cuanto al TunderB, hay dos versiones que se diferencian, ya que una puede despegar y aterrizar verticalmente y la otra no. Además de las misiones de vigilancia, inteligencia, reconocimiento y designación de objetivos, puede lanzar pequeños misiles desde debajo de sus alas.

Argelia lanza el satélite de vigilancia ALSAT-3A

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ARGEL- ECS | Hoy se marca un hito histórico en la cooperación espacial entre Argelia y China con el exitoso lanzamiento del satélite ALSAT-3A. A las 4:01 UTC (5:01 CET), un cohete Long March 2C despegó del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste de China, colocando el satélite en su órbita predeterminada sin incidentes. Este lanzamiento, supervisado por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), fue seguido en directo por el General Saïd Chengriha, Jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular Argelino, desde una estación de teledetección en Argel.

El ALSAT-3A forma parte del Programa Espacial Nacional Argelino y pertenece a la Constelación Africana de Gestión de Recursos (ARMC). Sucede a satélites anteriores como el ALSAT-1B y el ALSAT-2A/B, reforzando así la capacidad de observación de la Tierra independiente de Argelia. Este proyecto es fruto de la estrecha colaboración entre la Agencia Espacial Argelina (ASAL) y la CASC, lo que demuestra los crecientes vínculos entre ambas naciones en el sector espacial.

Una misión dedicada al seguimiento y gestión de recursos

ALSAT-3A es un satélite de vigilancia óptica de alta resolución diseñado para diversas aplicaciones estratégicas. Operando en una órbita heliosíncrona (SSO) a una altitud aproximada de 670 km, proporciona imágenes consistentes de la Tierra en condiciones de iluminación similares. Su misión principal es mejorar las capacidades nacionales de vigilancia e inteligencia geoespacial.

Entre sus principales aplicaciones:

  • Planificación territorial y agricultura : Análisis de cambios geográficos y seguimiento de cultivos.

  • Vigilancia territorial y seguridad nacional : Monitoreo de infraestructuras, movimientos logísticos y fronteras.

  • Gestión de desastres y medio ambiente : evaluación de riesgos naturales y protección de recursos.

  • Producción de datos geoespaciales : creación de mapas precisos y modelos digitales de elevación.

Este satélite forma parte de un sistema más amplio que incluye ALSAT-3, con componentes terrestres y programas de entrenamiento. Ayuda a reducir el tiempo de revisita y a ampliar la cobertura de datos para Argelia y sus socios regionales en el ARMC.

Especificaciones técnicas: Precisión y durabilidad

Aunque todavía se están dando a conocer todos los detalles técnicos debido a la novedad del lanzamiento, la información disponible destaca un rendimiento avanzado:

  • Tipo : Satélite de observación óptica de la Tierra de alta resolución.

  • Resolución : Resolución muy alta, aunque las cifras exactas (pancromáticas o multiespectrales) aún no han sido confirmadas públicamente.

  • Altitud orbital : Aproximadamente 670 km.

  • Vida útil esperada : Alrededor de 5 años, similar a la de los satélites de la serie ALSAT-2.

  • Masa y dimensiones : Probablemente entre 100 y 200 kg, comparable al ALSAT-2A (130 kg).

  • Carga útil : Sistema de imágenes ópticas para monitoreo de alta precisión; detalles sobre sensores y bandas espectrales próximamente.

ALSAT-3A representa la culminación de los esfuerzos de Argelia en el marco de su Programa Espacial Nacional 2006-2020, destinado a desarrollar la experiencia local en tecnología espacial. Con este lanzamiento, Argelia refuerza su soberanía en el ámbito de los datos satelitales, esencial para el desarrollo económico y la seguridad.

¿Por qué el sufismo fue incapaz de frenar el “tsunami” del salafismo yihadista en Sahel?

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Por Lehbib Abdelhay


Madrid (ECS).— Durante mucho tiempo, la región de África Occidental y el Sahel fue vista como un modelo de “islam moderado y tolerante”, gracias a la presencia histórica de las grandes órdenes sufíes, en particular la Tiyaniyya y la Qadiriyya, y a su papel en la conformación de un tejido social y espiritual que trascendía las tribus y las fronteras del Estado. Las zawiyas parecían un verdadero “válvula de seguridad” contra el extremismo y una sólida fortaleza cultural.

Hoy, la realidad en Malí, Níger, Burkina Faso y el norte de Nigeria impone una pregunta urgente: ¿Cómo se derrumbó tan rápidamente esta fortaleza frente a la expansión de los movimientos salafistas yihadistas (como Boko Haram, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y el Estado Islámico en el Gran Sáhara)? ¿Y por qué las antiguas estructuras sufíes fracasaron en “proteger” a sus sociedades del deslizamiento hacia la radicalización?

Este análisis sostiene que el retroceso del papel sufí no fue únicamente resultado de la presencia yihadista, sino la consecuencia de acumulaciones históricas y de crisis estructurales dentro de las propias órdenes sufíes, que les hicieron perder su inmunidad y su capacidad de resistencia en un momento de transformación tempestuosa.

¿Cómo se derrumbó tan rápidamente esta fortaleza frente a la expansión de los movimientos salafistas yihadistas (como Boko Haram, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y el Estado Islámico en el Gran Sáhara), Imagen Creada con IA, para resaltar el sufismo en el Sahel?

Históricamente, el islam no se consolidó en África Occidental a través de la fuerza, sino mediante las caravanas de comerciantes y predicadores sufíes. Las zawiyas se transformaron en centros de irradiación civilizatoria, y los shéijs de las órdenes (los morabitos) llegaron a poseer una autoridad espiritual y moral que en ocasiones superaba la de reyes y sultanes. Las órdenes sufíes proporcionaron redes de seguridad social, una identidad que trascendía las tribus y un sistema jerárquico estable durante siglos. Este legado es lo que hace que el choque actual sea tan cruel.

¿Por qué perdió el sufismo?

La incapacidad de las órdenes sufíes para enfrentar la marea extremista se debe a una interacción compleja de cuatro factores principales, que abarcan lo ideológico, lo político y lo social.

La batalla doctrinal: el atractivo de la “pureza” salafista frente a la “innovación” (bid‘a) sufí

El ascenso salafista representa un desafío ideológico existencial para el sufismo. Los grupos yihadistas parten de una doctrina “salafista wahabí” que considera prácticas sufíes fundamentales —como la intercesión a través de los santos, la visita a los mausoleos y la celebración del nacimiento del Profeta— como formas de “asociacionismo” (shirk) o “innovaciones” (bid‘a) que deben ser erradicadas.

Frente a los rituales sufíes complejos y a la jerarquía escalonada para acceder al conocimiento, el salafismo contemporáneo ofreció a los jóvenes un discurso religioso caracterizado por una “simplicidad aparente” y una gran inmediatez, llamando a un “islam puro” y universal que trasciende lo local africano. Esto constituyó un poderoso factor de atracción para una generación que busca una identidad tajante en un mundo convulso.

“El beso de la muerte”: la alianza entre el shéij y el sultán y la pérdida de legitimidad

Quizá el desafío más peligroso que enfrentó el sufismo en la era moderna fue la erosión de su capital simbólico a causa de la política. En el periodo posterior a la independencia, los jeques sufíes tradicionales entraron en alianzas clientelares con los regímenes gobernantes, ya fueran laicos o autoritarios y corruptos.

Los shéijs intercambiaron la lealtad política de sus seguidores por privilegios materiales y por influencia ante el Estado. Cuando estos Estados fracasaron en proveer servicios básicos y se vieron envueltos en la corrupción y la represión, la legitimidad de sus aliados religiosos se desplomó. Los grupos yihadistas supieron explotar este vacío con gran habilidad, presentándose como una alternativa “pura” que combate la corrupción de los regímenes y de sus “agentes”, los shéijs de las órdenes, que pasaron a ser vistos como parte del problema y no de la solución.

La rebelión de los jóvenes: la crisis de la “vieja guardia” y el empoderamiento alternativo

La región del Sahel vive una explosión demográfica juvenil, mientras que las estructuras de las órdenes sufíes continuaron basándose en un sistema jerárquico rígido que concentra el poder, la riqueza y el conocimiento en manos de los ancianos (gerontocracia). Los jóvenes se sintieron marginados dentro de estas estructuras, que exigían obediencia ciega sin ofrecer horizontes de ascenso.

En contraste, los grupos yihadistas rompieron este monopolio y ofrecieron a jóvenes marginados económica y socialmente un modelo de “empoderamiento inmediato”. El joven que no tiene futuro en su aldea puede, al unirse al grupo, obtener armas, dinero y autoridad inmediata, eludiendo décadas de espera dentro de la jerarquía sufí tradicional.

El retroceso del sufismo no se debió solo a que su mensaje espiritual perdiera atractivo, sino a que se transformó gradualmente, a los ojos de amplios sectores, de movimientos de renovación social en instituciones conservadoras aliadas de autoridades fracasadas. El declive no fue únicamente intelectual, sino que se produjo de manera sistemática mediante herramientas concretas:

– Educación paralela y violencia sistemática: desde la década de 1970, y con apoyo externo (principalmente del Golfo), se difundieron escuelas e institutos salafistas que ofrecían educación gratuita y becas, en un momento en que las escuelas coránicas sufíes tradicionales sufrían escasez de recursos. Estas escuelas formaron a una nueva generación de predicadores contrarios al sufismo, armados con una polémica jurisprudencial moderna.

– Terror contra los símbolos: los grupos yihadistas recurrieron a la violencia sistemática para romper los vínculos sociales. Mediante el asesinato de shéijs influyentes en aldeas y zonas rurales, o la destrucción de mausoleos históricos (como ocurrió en Tombuctú en 2012), lograron desmantelar el sistema social basado en la simbología de estos shéijs, lo que les facilitó llenar el vacío de seguridad y espiritualidad.

En conclusión, es necesario evitar generalizaciones absolutas. Mientras el Sahel central (Malí, Níger, Burkina Faso) ha presenciado un colapso rápido de las barreras sufíes debido a la fragilidad de los Estados, países como Senegal y Mauritania siguen ofreciendo un modelo relativamente distinto. Allí, las órdenes sufíes (como la Muridiyya y la Tiyaniyya) gozan de una sólida organización institucional y de una fortaleza económica independiente del Estado, lo que las convierte, hasta ahora, en un muro de contención eficaz —pese a los desafíos— frente a la expansión del salafismo violento.

El sufismo no retrocedió solo porque su mensaje espiritual perdiera encanto, sino porque se transformó gradualmente, a ojos de un amplio público, de movimientos de renovación social en instituciones conservadoras aliadas de régimenes fracasados. De este modo, se enfrentó a una ola radical que combinó el atractivo de una ideología “pura” con una explotación inteligente de agravios políticos y económicos profundos, produciéndose así un desplazamiento histórico en el equilibrio del poder religioso en el occidente del continente.

Situación actual del Sáhara Occidental | Actualidad y última hora

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Situación actual de la causa saharaui 

El pasado 31 de octubre de 2025, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución, basada en un borrador de EE. UU., que extiende el mandato de la MINURSO y promueve el plan de autonomía de Marruecos como la base sobre la que negociar una solución duradera al conflicto. Esta se aparta de las resoluciones previas sobre el Sahara Occidental, tanto de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) como del propio Consejo de Seguridad, planteando serias dudas respecto al derecho de libre determinación de los pueblos.  

Ultima hora del Sáhara Occidental y del Pueblo Saharaui. Noticias de todo lo que está pasando y de toda la actualidad, al minuto:

Marruecos y el Frente Polisario volverán al diálogo bajo la presión de Trump

Bruselas da su visto bueno para un nuevo acuerdo pesquero con Rabat, pese al contencioso del Sáhara Occidental

Marruecos intensifica su actividad contra el Polisario, y aumenta las amenazas en los campamentos de refugiados saharauis

Marruecos ante el cambio: el heredero Moulay Hassan y el ocaso del reinado de Mohamed VI

La diplomacia en la sombra de Marruecos en el Caribe: redes privadas y presión política contra la RASD

Política exterior ausente: La desorientación de la diplomacia saharaui en el panorama internacional (I)

El Sáhara Occidental ante la traición del derecho: entre la ocupación, el silencio y la manipulación diplomática

Avances diplomáticos: el Frente POLISARIO y Marruecos se alistan para una reunión clave

La diplomacia en la sombra de Marruecos en el Caribe: redes privadas y presión política contra la RASD

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Madrid (ECS).- El reportaje publicado por Africa Intelligence el 13 de enero de 2026, titulado Maroc • Les intrigantes connexions caribéennes du patron d’Africa Global Logistics Maroc, expone cómo Rabat ha desplegado, a lo largo de más de diez años, una política constante pero poco visible de penetración económica y política en el Caribe. El objetivo central de esta estrategia ha sido debilitar el reconocimiento internacional de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), sin que ello implique cambio alguno en el estatus jurídico del Sáhara Occidental, que Naciones Unidas sigue considerando un territorio no autónomo pendiente de descolonización.

Según la investigación, esta ofensiva no se articuló mediante una diplomacia tradicional ni a través de debates legales, sino mediante mecanismos de influencia indirecta: entramados empresariales, canales diplomáticos informales y vínculos personales dentro de la Comunidad del Caribe (CARICOM). En ese contexto, el texto identifica a Aziz Debbagh —actual presidente de Africa Global Logistics (AGL) Marruecos— como una pieza central de este dispositivo, responsable de tejer relaciones que desembocaron en la retirada o congelación del reconocimiento de la RASD por parte de varios Estados caribeños, algo que incluso fue celebrado públicamente por el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

Africa Intelligence describe a Debbagh como el auténtico “hombre del Caribe” de Rabat durante años, actuando como intermediario privilegiado ante los quince países miembros de la CARICOM: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago. Desde 2009, la mayoría de estos Estados ha dado marcha atrás —total o parcialmente— en su reconocimiento de la RASD, un hecho político relevante que coincide con el periodo de mayor actividad de estas redes de influencia.

El artículo remarca que este cambio de postura no se explica por una revisión del derecho internacional ni por una modificación del estatus del Sáhara Occidental. Por el contrario, fue el resultado de una política sostenida de presión y seducción. Algunos gobiernos caribeños llegaron incluso a abrir consulados en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, iniciativas carentes de valor jurídico, pero explotadas sistemáticamente por Marruecos como instrumentos de propaganda para aparentar un respaldo internacional a su ocupación.

La biografía de Aziz Debbagh permite entender el tipo de perfil elegido para este tipo de operaciones. Formado en comercio y marketing en la Manhattan University de Nueva York, ha desempeñado múltiples funciones: empresario del sector agroalimentario mediante su empresa Conagro, asesor económico, intermediario diplomático y, finalmente, directivo de una multinacional logística de primer nivel. La publicación destaca esta capacidad de moverse simultáneamente entre los ámbitos empresarial, político y diplomático como uno de sus principales activos.

El reportaje detalla asimismo sus relaciones directas con distintos ejecutivos caribeños. Debbagh llegó a asesorar a la misión de Santa Lucía ante Naciones Unidas en Nueva York con rango de embajador, y ejerció labores de representación y consultoría económica para otros países de la región, como Antigua y Barbuda o Granada. A este entramado se suma un componente familiar y consular: su hermano, Bachir Debbagh, ocupa el cargo de cónsul honorario de Santa Lucía en Marruecos y es, además, empresario inmobiliario en Estados Unidos.

Uno de los aspectos más delicados señalados por Africa Intelligence es la relación de Debbagh con los programas de “ciudadanía por inversión” (Citizenship by Investment, CBI), gestionados por la empresa Ediacaran. Estos esquemas permiten a inversores extranjeros obtener pasaportes de países caribeños —algunos catalogados como paraísos fiscales— a cambio de aportaciones económicas. Aunque legales, han sido duramente cuestionados por su falta de transparencia y por el riesgo de entrelazar intereses financieros, decisiones soberanas y alineamientos diplomáticos. Gracias a la intermediación de Debbagh, Ediacaran fue recibida en 2024 por el ministro marroquí de Cultura y participó después en la Morocco Gaming Expo, ilustrando una vez más la interconexión entre negocios, acceso al poder político y proyección internacional.

El cuadro que se dibuja no corresponde a una diplomacia institucional clásica, sino a una diplomacia paralela basada en relaciones personales, incentivos económicos y circuitos informales, particularmente activa en regiones periféricas del sistema internacional. Mientras en espacios como Naciones Unidas, los tribunales internacionales o la Unión Africana el derecho internacional sigue siendo determinante, Marruecos ha optado en el Caribe por una estrategia discreta pero eficaz, orientada a erosionar uno de los pilares simbólicos de la causa saharaui: el reconocimiento estatal de la RASD.

El caso documentado confirma que la disputa diplomática sobre el Sáhara Occidental no se desarrolla únicamente en escenarios visibles como Nueva York, Bruselas o Addis Abeba. También se libra en ámbitos menos expuestos, donde la desigualdad de poder, la dependencia económica y la influencia personal permiten modificar posiciones políticas sin debate público ni base jurídica. Una táctica que no altera el estatus legal del territorio, pero que contribuye a normalizar la ocupación marroquí mediante apoyos construidos y hechos consumados.

Consultado por el rotativo francés, Aziz Debbagh rechazó responder a las preguntas de Africa Intelligence. Su silencio contrasta con la nitidez del patrón descrito: una ofensiva diplomática encubierta en el Caribe que ayuda a explicar cómo Marruecos ha conseguido, durante la última década y media, debilitar respaldos clave a la RASD sin obtener un solo triunfo en el terreno del derecho internacional.

Marruecos intensifica su actividad contra el Polisario, y aumenta las amenazas en los campamentos de refugiados saharauis

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Madrid (ECS).— Al inicio de un nuevo año marcado por profundas transformaciones geopolíticas y por la aceleración de conflictos y rivalidades por el control de los recursos en África, la política exterior de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) entra en 2026 bajo la exigencia —según analistas— de reordenar sus prioridades y ejecutar ajustes estratégicos inevitables.

En este escenario, Marruecos, en tanto que potencia ocupante del Sáhara Occidental, no actúa únicamente con una lógica reactiva, sino dentro de una estrategia amplia respaldada por potencias internacionales que buscan consolidar los cambios en curso sin considerar sus repercusiones sobre la seguridad regional, la economía y los equilibrios de poder. Estas dinámicas sitúan la ocupación del territorio saharaui en el centro de las decisiones diplomáticas de países como Israel, Estados Unidos y Francia, cuyos posicionamientos tienen un impacto directo sobre las contingencias del conflicto.

Sáhara Occidental | El papel del Frente POLISARIO en la lucha contra el terrorismo internacional

De acuerdo con especialistas en relaciones internacionales y seguridad estratégica, el Frente Polisario apostará durante este año por una diplomacia de múltiples frentes, que combina realismo geopolítico y pragmatismo político. El movimiento saharaui prevé impulsar alianzas profundas que superen los marcos tradicionales de apoyo político y se orienten hacia relaciones de interés mutuo que dificulten su reversión, con el objetivo de blindar el respaldo internacional al derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.

En paralelo, la RASD buscará fortalecer sus vínculos con países africanos y europeos, reforzar su presencia en foros multilaterales y mantener un equilibrio diplomático en América Latina y África, regiones donde el reconocimiento y la solidaridad histórica con la causa saharaui continúan desempeñando un papel relevante. Esta proyección internacional pretende fortalecer la autonomía estratégica del movimiento saharaui y mejorar su capacidad de posicionamiento en un contexto global marcado por crecientes presiones y disputas en torno al territorio.

De cara a 2026, los analistas coinciden en que el Polisario afronta un año decisivo en el que deberá conjugar acción diplomática, legitimidad jurídica y resiliencia política para consolidar avances en el terreno internacional y mantener viva la reivindicación del fin de la ocupación y la celebración de un referéndum de autodeterminación supervisado por la ONU que permita a los saharauis decidir su destino como territorio no autónomo.

Marruecos intensifica su actividad contra el Frente Polisario; ¿aumentará la tensión en los campamentos de refugiados saharauis?

Marruecos ha intensificado sus acciones hostiles contra el Frente POLISARIO en diversas áreas, desde la seguridad y lo militar hasta la diplomacia y la economía, con el objetivo de consolidar su control sobre el Sáhara Occidental y debilitar la legitimidad de la lucha del pueblo saharaui. Estas presiones externas se traducen, según expertos, en riesgos internos crecientes dentro de los campamentos de refugiados saharauis.

En el plano militar y de seguridad, Rabat ha reforzado su vigilancia mediante drones, tecnología avanzada de observación y la ampliación del muro defensivo, con el fin de neutralizar los movimientos del Ejército Saharaui y prevenir la expansión del conflicto hacia zonas estratégicas del llamado “triángulo útil”. Paralelamente, se ha intensificado el reclutamiento de supuestos agentes, periodistas e influencers, así como la presión sobre organizaciones saharauis en el extranjero.

Las nuevas Rutas de las drogas en el Sahel y el Norte de África

La presión sobre Mauritania también es notable, con un posicionamiento equilibrado, y ante la debilidad del Polisario, tiende a alinearse con Marruecos sin irritar, pasmosamente, ni a Argelia ni a los saharauis.

En el ámbito diplomático, Marruecos busca ampliar el reconocimiento internacional de su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí para aislar al Frente Polisario, reduciendo la capacidad de sus aliados en África y América del Sur de apoyarlo política y financieramente. Además, Rabat intenta obsesivamente vincular al Polisario con el terrorismo o con Irán, estrategia que se ha intensificado frente a la administración estadounidense.

En lo económico y administrativo, Marruecos profundizará su control sobre los recursos e infraestructuras del Sáhara Occidental, impulsando proyectos de inversión, exportaciones agrícolas y pesqueras, buscando integrar económicamente la región aunque con resultados todavía limitados.

Consecuencias internas en los campamentos de refugiados saharauis

Un alto mando de seguridad saharauis advierte, en declaraciones a este medio, que cada escalada externa genera efectos internos significativos. Entre los riesgos destacan: deterioro humanitario y escasez de recursos; fractura política interna y aparición de organizaciones alternativas que debilitan la legitimidad del Polisario; así como el aumento de redes de contrabando y economía sumergida, que pueden financiar actividades ilícitas y generar inestabilidad social.

Se estima también un alto riesgo de escalada militar prolongada, deterioro grave de la situación humanitaria por reducción de la ayuda internacional, divisiones internas dentro del Polisario y posibles operaciones terroristas en los alrededores de los campamentos.

Para la diplomacia saharaui, hay dos posibles escenarios:

El positivo: Una mejora en las relaciones de España con actores clave internacionales debilitaría la narrativa marroquí, daría visibilidad a la situación de los refugiados saharauis y podría impulsar iniciativas humanitarias y negociaciones supervisadas por la ONU. El negativo: El aumento de la militarización marroquí y el apoyo de aliados clave intensificaría el conflicto armado, reduciendo los márgenes de diálogo y agravando la crisis social y económica en Marruecos.

El conflicto ya no se limita a la confrontación militar directa, sino que se ha convertido en una compleja red de presiones diplomáticas, económicas y de seguridad, cuyas repercusiones internas afectan gravemente a los campamentos de refugiados saharauis. La resolución del conflicto dependerá de la capacidad de las partes para gestionar estas amenazas y alcanzar una solución política integral que garantice los derechos del pueblo saharaui sobre su territorio.

Marruecos ante el cambio: el heredero Moulay Hassan y el ocaso del reinado de Mohamed VI

La estrategia de la «DIPLOMAFIA» marroquí: menos diplomacia y más mafia cuando se trata del Sáhara Occidental

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✍️ Ahmed Omar

El caso de «Morocco Gate» ha puesto en el centro de atención las prácticas turbias y corruptas de Marruecos para legitimar su ocupación del Sáhara Occidental. Sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora es solo un fragmento de una estrategia mucho más amplia y bien orquestada. Marruecos no solo corrompe a políticos europeos, sino que también espía y chantajea a líderes mundiales. Esta no es diplomacia en su forma tradicional, es una operación que se asemeja más a una organización mafiosa que a un Estado actuando dentro del marco legal internacional.

Las Revelaciones de Chris ColemanEl preludio del escándalo Pegasus

Mucho antes de que el software espía Pegasus saliera a la luz, las revelaciones del hacker Chris Coleman, a mediados de la década pasada, ya habían expuesto la sucia estrategia de Marruecos. Coleman filtró cientos de documentos internos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, demostrando cómo el gobierno marroquí manipulaba a funcionarios de las Naciones Unidas, políticos y diplomáticos de todo el mundo.

Los documentos revelaron una estrategia central basada en sobornos y chantajes. Marruecos no se detenía ante nada para asegurarse de que los actores clave internacionales apoyaran sus reclamaciones sobre el Sáhara Occidental. Se documentaron pagos a funcionarios de alto nivel en las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, así como intentos de coaccionar a estos individuos para que inclinaran la balanza a favor de Marruecos en sus decisiones y declaraciones públicas. Las revelaciones de Coleman fueron una demostración brutal de cómo Marruecos utiliza el dinero y el miedo para moldear la política internacional según sus intereses, mientras el mundo hacía la vista gorda.

Espionaje Generalizado: El Caso Pegasus

Si bien las filtraciones de Coleman fueron un golpe contundente a la imagen de Marruecos, el uso del software espía Pegasus amplió aún más la magnitud de su operación de vigilancia. A través de este programa, Marruecos, de la mano de Israel, fue capaz de espiar a líderes de primer nivel, incluidos Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, dos figuras clave en la política europea que han mostrado inclinación por la postura marroquí en relación con el Sáhara Occidental. Ambos fueron vigilados por el gobierno marroquí, lo que plantea serias dudas sobre si sus decisiones han sido influenciadas por la posibilidad de chantaje.

Además, Marruecos no se limitó a espiar solo a estos jefes de estado. Activistas, periodistas, y defensores de derechos humanos han sido también blanco de esta vigilancia. Al utilizar Pegasus para rastrear y controlar a figuras clave en la narrativa del Sáhara Occidental, Marruecos busca silenciar y desestabilizar cualquier oposición a su ocupación. Este es un nivel de control digno de un Estado mafioso, no de una nación que busca resolver un conflicto por medios legítimos.

Falsas diplomacias: La farsa de los consulados

Otra pieza central en las tácticas de la diplomafia marroquí es la apertura de «consulados» en ciudades ocupadas del Sáhara Occidental, como El Aaiún y Dajla. A primera vista, estos consulares parecen ser representaciones diplomáticas «legítimas«, pero en realidad, son una farsa diseñada para dar la impresión de reconocimiento internacional. En la mayoría de los casos, estos consulados no tienen ningún sentido práctico.

Tomemos, por ejemplo, la apertura de consulados por parte de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). ¿Tienen estos países alguna diáspora en el Sáhara Occidental? Rotundamente no. ¿Tienen intereses económicos o estratégicos en la región? Tampoco. ¿Tienen siquiera los medios para mantener un consulado allí? Nuevamente, la respuesta es no. Todo esto es parte de un juego sucio en el que Marruecos paga por los viajes, el alojamiento y, en muchos casos, sobornos para los diplomáticos, simplemente para mantener la ilusión de un respaldo internacional. Los edificios de estos consulados son propiedades privadas alquiladas por Marruecos, y su existencia es puramente simbólica.

Una estrategia mafiosa en lugar de diplomacia

En conjunto, lo que vemos es una estrategia que se aleja de cualquier noción de diplomacia legítima. Marruecos está utilizando todos los medios a su disposición para comprar, coaccionar y corromper a líderes mundiales, políticos, y diplomáticos. Al combinar espionaje con sobornos y chantajes, Marruecos ha creado una red de influencia que intenta, de manera mafiosa, fabricar un reconocimiento de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Esta red no solo afecta a Europa. Marruecos ha extendido sus tentáculos de corrupción y espionaje a todos los continentes desde África a América Latina, Asia y hasta Australia y Nueva Zelandia, en un intento desesperado de consolidar una ocupación que va en contra de los principios más básicos del derecho internacional y de los derechos de los pueblos a la autodeterminación. Lo que Rabat está llevando a cabo no es diplomacia. Es una estrategia criminal a gran escala que socava la integridad de las instituciones internacionales.

El mundo debe reaccionar

Es imperativo que la comunidad internacional despierte ante esta realidad. Marruecos ha convertido la diplomacia en un juego de mafia, y su ocupación del Sáhara Occidental se mantiene gracias a estas tácticas inmorales y corruptas. No se puede permitir que un régimen que opera como una organización criminal decida el destino de un pueblo oprimido.

El futuro del Sáhara Occidental no debe quedar en manos de aquellos que compran y manipulan a las élites globales. Es hora de que el mundo exija justicia, transparencia y respeto por el derecho internacional. Y, sobre todo, es momento de que el pueblo saharaui reciba el apoyo que merece en su legítima lucha por la autodeterminación.

Marruecos ante el cambio: el heredero Moulay Hassan y el ocaso del reinado de Mohamed VI

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Madrid (ECS).— Marruecos atraviesa ya una etapa que muchos interpretan como final de reinado, aunque Mohamed VI, de 62 años, no esté gravemente enfermo. Su prolongada ausencia de la vida pública —viajes, convalecencias y largas estancias en el extranjero— ha reforzado la percepción de un monarca distante. En este contexto, su hijo Moulay Hassan, de 22 años, aparece como heredero natural, pese a que todavía ha asumido pocas funciones institucionales y mantiene un perfil discreto.

La estabilidad del país, sostenida por la monarquía en lo político y religioso, contrasta con las profundas desigualdades sociales y con una represión que ha aumentado en los últimos años, especialmente contra movimientos juveniles y disidencias. Aunque las críticas hacia el rey rara vez se expresan abiertamente, la maquinaria de seguridad sigue actuando con firmeza y el sistema no avanza hacia una auténtica monarquía parlamentaria, según explicó Ignacio Cembrero en un análisis publicado recientemente en el Confidencial.

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En paralelo, el entorno cercano del monarca ha cambiado. Viejas amistades influyentes han quedado relegadas y nuevos acompañantes discretos se han convertido en figuras de confianza. Sin embargo, el poder real continúa muy concentrado en un pequeño círculo, donde destacan colaboradores como Fouad Ali El Himma y altos responsables de seguridad, como Abdellatif Hammouchi y Yassine Mansouri, pese a recientes tensiones y conflictos internos en los servicios secretos.

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En el exterior, Rabat ha cosechado importantes victorias diplomáticas, especialmente en torno al Sáhara Occidental, donde el plan marroquí de autonomía ha recibido apoyos internacionales decisivos, incluidos Estados Unidos, Francia e Israel. No obstante, el conflicto sigue abierto y las fricciones con Argelia continúan, tanto en el Sáhara Occidental como en el Sahel, donde Marruecos trata de ampliar su influencia.

La relación con España se desarrolla en un marco de presión estratégica y negociación desigual, con episodios de utilización de la migración como herramienta política y con un clima que algunos analistas describen como “guerra híbrida”. Mientras tanto, la cooperación bilateral convive con recelos en ámbitos de seguridad y defensa.

Cuando el relevo se produzca, Moulay Hassan heredará un país sólido institucionalmente, pero con retos profundos: una economía en crecimiento desigual, una elevada voluntad de emigración entre los jóvenes y una dualidad entre grandes infraestructuras modernas y amplias zonas empobrecidas. Frente a una fortuna real en expansión, la pobreza persistente aparece como el mayor desafío para el futuro monarca, cuya tarea principal será acercar el nivel de vida del país al de sus vecinos y evitar que Marruecos siga avanzando a dos velocidades.