Inicio Blog Página 8

Ceuta, ocho días después

0

Ocho días después, esa pregunta aún no se ha formulado en el Congreso.

Por Ana Stella

Madrid (ECS) — Ocho días después de la entrada masiva por el Tarajal, seguimos sin saber cuánta gente cruzó ni cuánta murió. Marruecos habla de cuarenta mil personas dirigiéndose hacia Ceuta. Medios españoles manejan setenta mil. Interior contabiliza setenta y cinco muertos en el lado español y Rabat reconoce once más que no figuran en esa cifra. Ningún organismo independiente ha auditado ninguno de esos números.

Lo que sí puede documentarse es quién está respondiendo ante los tribunales.

En Marruecos las condenas ya han empezado. El Juzgado de Primera Instancia de Tetuán impuso seis meses de cárcel y diez mil dírhams de multa a cinco taxistas por trasladar pasajeros de Tetuán a Fnideq durante los días del asalto. Fueron juzgados sin abogado, en coincidencia con una huelga del colegio, y a uno le confiscaron el vehículo. El sindicato del taxi ha recurrido: un taxista carece de potestad legal para identificar a un cliente o interrogarle sobre su destino, y aquellos días no existía ninguna orden que prohibiera desplazarse a Fnideq. La justicia marroquí respondió a la acusación de buscar chivos expiatorios filtrando el caso que consideraba más sólido, el de un conductor que transportó a siete personas a veinte dírhams cada una y ocultó a sus dos hijos en el maletero.

La lista continúa. Treinta y cuatro procesados ante el tribunal de Tetuán, cinco de ellos menores, internados en un centro de protección de la infancia próximo a Rabat. Cincuenta y dos más remitidos a la justicia en Nador. Más de setenta investigados por los disturbios de Fnideq. La Asociación Marroquí de Derechos Humanos cifra en ciento once los detenidos en prisión preventiva por rebelión, agresión a agentes y corte de tráfico.

Taxistas, jóvenes y menores. Ni un solo gendarme.

Los vídeos son públicos y están geolocalizados en las carreteras que descienden de Tánger y Tetuán: camiones descargando personas cerca del paso fronterizo con agentes de la Gendarmería Real presentes, sin intervenir. La Guardia Civil sostiene que entre quienes cruzaron había agentes de los servicios de inteligencia marroquíes. Ninguno de esos hechos ha generado una diligencia, un expediente disciplinario ni una comparecencia en Marruecos.

Interior marroquí tardó una semana en pronunciarse. Cuando lo hizo, atribuyó los sucesos a la manipulación en redes, a las mafias de la trata y a una interpretación errónea de decisiones judiciales españolas, y reivindicó haber reforzado la vigilancia terrestre y marítima y haber controlado los acontecimientos con proporcionalidad. Ambas afirmaciones son incompatibles. Si Marruecos controlaba la frontera, alguien decidió abrirla. Si no la controlaba, el comunicado carece de valor.

Algunos medios marroquíes se pregunta por qué el Estado no declaró luto por los más de setenta fallecidos.

En Ceuta la situación sigue sin resolverse. Se calcula que unos siete mil menores accedieron a la ciudad. El presidente Juan Jesús Vivas cifró el jueves entre tres mil y seis mil los inmigrantes que permanecen en ella y describió los centros de acogida en colapso. Alrededor de mil cuatrocientos menores continúan en una ciudad cuya capacidad de acogida es de treinta plazas.

Los primeros casos han llegado a los juzgados. Este sábado, un juzgado de Ceuta condenó a un ciudadano marroquí a expulsión inmediata por allanamiento de morada. Accedió a las siete y media de la mañana por el balcón de un quinto piso y entró en la habitación donde dormía una mujer, que despertó y lo encontró en su cama. Fue detenido por la Policía Nacional en las inmediaciones del Paseo de las Palmeras. Según el atestado, tenía prohibida la entrada en España durante diez años, antecedentes por agresión sexual, violación, robo con violencia y lesiones, tres condenas previas por agresión sexual y una orden de expulsión dictada por un juzgado de Valencia.

Además, al menos cinco niñas menores de catorce años han sido atendidas esta semana en el Hospital Universitario de Ceuta por presuntas agresiones sexuales, según fuentes judiciales citadas por El Faro de Ceuta. Todas llegaron el treinta y el treinta y uno de julio. La Policía investiga seis casos y el hospital ha atendido más de una decena de episodios compatibles. No constan detenciones vinculadas a esas denuncias. Las víctimas son menores inmigrantes. Es la consecuencia directa de abrir una frontera y dejar a siete mil menores sin control en una ciudad de ochenta y cinco mil habitantes.

En el plano internacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó el seis de agosto que la invasión de decenas de miles de inmigrantes en Ceuta es consecuencia directa de la negativa del Gobierno español a defender su soberanía, asegurar sus fronteras y proteger a su población. Su portavoz pidió a España adoptar todas las medidas necesarias para expulsar a los inmigrantes ilegales y recuperar el control de la frontera.

Un informe del Comité de Apropiaciones de la Cámara de Representantes se refiere a Ceuta y Melilla como territorio marroquí y contempla negociar su estatus futuro. El Departamento de Estado ha desmentido ese enfoque y afirma apoyar de forma inequívoca la soberanía española. Ambos documentos existen. El reconocimiento estadounidense del Sáhara siguió un recorrido similar: primero lenguaje en textos secundarios, después política.

Mientras tanto, la financiación española a Marruecos continúa. La Base de Datos Nacional de Subvenciones registra cuatrocientos setenta y cinco mil euros de la AECID destinados a promover la inclusión de personas con discapacidad en el turismo marroquí con el horizonte del Mundial de 2030. En julio se consignaron quinientos mil euros para salud sexual y reproductiva de inmigrantes en Marruecos.

Son partidas menores dentro de un flujo mucho mayor. Entre 2021 y 2022, el Ministerio del Interior transfirió sesenta millones de euros a su homólogo marroquí mediante dos subvenciones directas de treinta millones cada una. La documentación administrativa identifica de forma expresa al Ministerio del Interior del Reino de Marruecos como destinatario final, sin intermediarios. Se concedieron en el mismo periodo en que el programa Pegasus infectó los teléfonos de Pedro Sánchez, Margarita Robles y del propio Fernando Grande-Marlaska. A eso se suma la financiación que la FIIAPP canaliza desde 2019 hacia la Gendarmería marroquí, desde vehículos todoterreno hasta dietas para los agentes.

Es decir, la misma Gendarmería que aparece en los vídeos del treinta de julio, junto a los camiones, y en la frontera sin intervenir.

Bruselas ha seguido el mismo camino. La Unión Europea comprometió doscientos treinta y cuatro millones de euros a Marruecos entre 2015 y 2021 a través del Fondo Fiduciario para África, de los cuales ciento setenta y nueve fueron a gestión integrada de fronteras y lucha contra la trata, según la propia Comisión, y distintas fuentes comunitarias sitúan en quinientos millones la financiación prevista hasta 2027. La Comisión ha admitido a trámite una denuncia que pide auditar esos fondos, reforzar Frontex en Ceuta y Melilla y determinar si lo ocurrido constituye jurídicamente un caso de instrumentalización de la inmigración.

Queda una fecha pendiente. En TikTok, Facebook y grupos cerrados de WhatsApp circulan convocatorias para el quince de agosto con Fnideq como punto de encuentro. El Servicio de Información de la Guardia Civil confirma tener constancia de ellas y descarta una entrada masiva, en referencia al llamamiento de septiembre de 2024, que no prosperó gracias a la coordinación con Marruecos. Ese precedente explica que cuando Marruecos coopera, no ocurre nada.

Ahí está el problema de fondo. Marruecos utiliza la frontera como instrumento de presión y España responde con financiación, concesiones y silencio. La cesión sobre el Sáhara en 2022 no compró estabilidad.

La justicia marroquí ha encontrado responsable al taxista que cobró veinte dírhams. El Gobierno español discute el reparto de menores entre comunidades autónomas. Nadie ha respondido todavía a la única cuestión relevante: quién ordenó abrir el paso, quién retiró a la Gendarmería del cordón, quién situó a agentes de inteligencia entre la multitud y por qué España continúa financiando al Estado responsable.

Auserd acoge encuentro internacional para reforzar la solidaridad con el pueblo saharaui

0

Por Nana Maaruf


Auserd (Campamentos de Refugiados Saharauis), 8 ago (ECS).- La wilaya de Auserd acogió el jueves la sesión matutina del Encuentro Internacional de Solidaridad con el Pueblo Saharaui, celebrado bajo el lema «Frente a los desafíos, construimos puentes de solidaridad», con la participación de delegaciones internacionales y representantes de organizaciones solidarias con la causa saharaui.

La apertura del encuentro estuvo a cargo de la miembro del Secretariado Nacional y gobernadora de la wilaya de Auserd, Jira Bulahi, quien dio la bienvenida a las delegaciones participantes y agradeció su desplazamiento hasta los campamentos de refugiados saharauis.

En su intervención, Bulahi destacó la importancia de reforzar los lazos de solidaridad internacional con el pueblo saharaui ante los desafíos que afronta su causa.

Como parte del programa de la mañana se celebró la conferencia «Las dimensiones políticas e históricas de la causa saharaui», impartida por Brahim Bumajruta, embajador de la República Saharaui para Asia y miembro del Secretariado Nacional, y Fatma El Mehdi, ministra de Cooperación.

La ponencia abordó los principales antecedentes históricos y políticos de la cuestión del Sáhara Occidental, el papel de los recursos naturales en el conflicto y la responsabilidad histórica y jurídica de España.

Asimismo, los ponentes analizaron la dimensión diplomática y jurídica del conflicto en el marco de las Naciones Unidas y la Unión Africana, además de la situación actual de la causa saharaui.

Paralelamente, se desarrolló el taller «La participación política de las mujeres y la juventud», dirigido por Hayay Ahmed Baba, director de Información y Sensibilización del Ministerio de Salud, y Naquia Salem, miembro del Secretariado Nacional y responsable de las organizaciones de masas y la sociedad civil.

Durante el taller se puso de relieve el papel de las mujeres en la vida política y social, así como la importancia de la participación de la juventud y del movimiento estudiantil en la defensa de la causa nacional. También se analizaron los principales factores relacionados con el alejamiento de una parte de los jóvenes de la participación política.

Las actividades forman parte del programa del encuentro internacional, que pretende crear espacios de reflexión sobre las distintas dimensiones de la cuestión saharaui y reforzar la solidaridad internacional con el pueblo saharaui.

La Junta de Paz de Trump adjudica su primer contrato para construir una base militar en Gaza para tropas marroquíes

0

Según The Guardian, una empresa de Luisiana (EE.UU ) se ha adjudicado el contrato para construir un puesto de avanzada destinado a albergar a tropas marroquíes en Gaza

Madrid (ECS).— La Junta de Paz de Donald Trump, creada en enero para supervisar la reconstrucción de Gaza, ha adjudicado su primer contrato de construcción en el territorio palestino, un proyecto para levantar un puesto militar rudimentario con capacidad para 150 personas destinado a tropas marroquíes, según informó este sábado el diario británico The Guardian.

El contrato, que todavía no se ha formalizado, ha sido adjudicado a Arkel International, una empresa con sede en Luisiana que ya ha trabajado para el Gobierno estadounidense en países como Irak, según una fuente familiarizada con el asunto citada por el periódico.

La Junta de Paz de Trump está presidida por el presidente de Estados Unidos y dirigida por un equipo en el que participan su yerno, Jared Kushner, y su enviado especial Steve Witkoff.

En un correo electrónico, un funcionario de la Junta de Paz afirmó que el organismo y un grupo de tecnócratas palestinos designados para supervisar Gaza «se encuentran en las etapas finales de la preparación de varios contratos. Ninguno se ha formalizado aún».

El grupo palestino se denomina Comité Nacional para la Administración de Gaza.

El funcionario explicó que «uno de los contratos previstos se refiere a instalaciones para apoyar a la Fuerza Internacional de Estabilización (FIS), que ayudará a implementar los acuerdos de seguridad y gobernanza de la hoja de ruta».

«Este contrato será uno de los muchos que son esenciales para el futuro de Gaza«, añadió.

La adjudicación se produce pocos días después de que Trump anunciara que Hamás había aceptado desarmarse, aunque persisten las dudas sobre cómo se llevaría a cabo la entrega de sus armas. Israel se ha opuesto al plan y ha intensificado los ataques aéreos en Gaza tras el anuncio del presidente estadounidense.

En julio, The Guardian informó de que el plan original de la Junta de Paz para la reconstrucción de Gaza se había reducido drásticamente, desde un ambicioso proyecto para reconstruir todo el territorio hasta un pequeño proyecto piloto en el sur de la Franja.

Una base para 150 soldados marroquíes

La base proyectada tendrá unas dimensiones de 100 por 120 metros y estará destinada a albergar un contingente de tropas marroquíes que rotaría desde una base en Israel, según la fuente citada por The Guardian.

El emplazamiento estaría situado en el 60 % del territorio de Gaza que el Ejército israelí ocupa directamente. Las fuerzas israelíes también han establecido una zona de amortiguación más allá de esa área.

Según la misma fuente, la base estaría a aproximadamente 1,6 kilómetros de la frontera de los asentamientos israelíes y contaría con una «ruta de extracción rápida» en caso de que la pequeña fuerza fuese atacada.

La resolución de la ONU que autorizó la Junta de Paz aprobó el establecimiento de una «fuerza internacional de estabilización» para Gaza, aunque existen informaciones contradictorias sobre qué países aportarían tropas.

Marruecos se ha comprometido a aportar un contingente, pero el marco legal de la FIS todavía no se ha finalizado y no está claro cuándo comenzaría el despliegue.

Un proyecto inicialmente más ambicioso

En documentos contractuales anteriores a los que tuvo acceso The Guardian, la base para 150 personas constituía la primera fase de un proyecto para construir en Gaza una instalación militar con capacidad para 5.000 efectivos de las Fuerzas de Seguridad Iraquíes (ISF).

El proyecto contemplaba «posiciones de combate vehicular» y un terraplén perimetral o estructura defensiva elevada, además de instalaciones rudimentarias destinadas a despliegues de corta duración.

El contrato anterior establecía que la primera fase incluiría «tiendas de campaña y catres para que las fuerzas durmieran, así como baños químicos y estaciones de lavado de manos». «En esta fase, esto es lo que consideraríamos habitable», señalaba el documento.

En febrero de 2025, Trump anunció que Estados Unidos «tomaría el control» y «se adueñaría» de Gaza, aunque el acuerdo por el que se creó la Junta de Paz no llegó a ese extremo.

En la primera reunión de la junta directiva, celebrada en enero, Kushner presentó un «plan maestro» para construir «Nueva Gaza», una extensa ciudad costera con torres de uso mixto.

«Podría ser una esperanza, podría ser un destino. Mucha industria», afirmó entonces.

Al menos el 80 % de los edificios de Gaza resultaron dañados o destruidos durante el Genocidio israelí. Diez meses después del alto el fuego, la mayor parte de los dos millones de habitantes del territorio siguen viviendo en campamentos improvisados y en condiciones insalubres.

Cómo Marruecos prepara la toma de Ceuta sin disparar un tiro

0

Por Ana Stella

Madrid (ECS) — Hay una frase que Marruecos lleva más de medio siglo repitiendo y que en España se sigue tratando como un rumor. Que incluso está pronunciada, publicada y fechada. El 30 de julio de 2002, en el Discurso del Trono (su intervención anual más solemne), Mohamed VI habló de «territorios ocupados» y reivindicó el derecho legítimo de Marruecos a poner fin a lo que calificó «ocupación» española de Ceuta, Melilla y las islas vecinas. Lo hizo apenas días después de haber intentado ocupar el islote de Perejil, cuando doce gendarmes marroquíes desembarcaron en el islote, izaron su bandera y España tuvo que desalojarlos por la fuerza en una operación militar.

Quién reivindica es el jefe del Estado marroquí, y no lo ha hecho una vez, sino de forma sostenida durante generaciones. Marruecos nunca ha reconocido la soberanía española sobre las dos ciudades. En sus comunicados oficiales las llama enclaves coloniales o territorios usurpados. Presentó la reclamación ante la ONU en 1975 (que la desestimó, y que hoy no considera ambas ciudades territorios pendientes de descolonizar) y la ha mantenido viva desde entonces. En 2023, sin ir más lejos, España tuvo que enviar una nota verbal de protesta después de que Rabat asegurara ante la Unión Europea que Ceuta y Melilla eran marroquíes. 

Y no se detiene en las dos ciudades. En 2020, el Parlamento marroquí aprobó dos leyes de delimitación marítima que extendían unilateralmente su zona económica exclusiva, incorporando aguas del Sáhara Occidental y solapándose con aguas próximas a Canarias, en concreto frente a Lanzarote, Fuerteventura y parte de Gran Canaria. En juego está el monte submarino Tropic, una de las mayores reservas conocidas de telurio, cobalto y tierras raras del Atlántico. Rabat defiende que la frontera debe trazarse según un «principio de equidad» que le beneficia, y no según la línea media que rige por defecto cuando no hay acuerdo. Dirigentes canarios lo han descrito, con razón, como un posible «asedio marítimo». El horizonte maximalista marroquí, el del «Gran Magreb» que sus propios medios dibujan de fondo detrás de los mandatarios españoles, incluye Canarias.

Ese terreno, además, se está preparando también fuera de la región. En julio de 2026, y unos días antes del último asalto a Ceuta por parte de Marruecos, un informe de la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes de Estados Unidos (el que acompaña al proyecto de presupuestos de Exteriores para 2027) describió por escrito a Ceuta y Melilla como ciudades «administradas por España» pero situadas «en territorio marroquí», y respaldó que el Departamento de Estado facilitara un acercamiento diplomático entre Rabat y Madrid sobre su «estatus futuro». Es la primera vez que un órgano del Congreso estadounidense cuestiona literalmente la soberanía española sobre las dos ciudades. Cierto es que se trata de un informe de comité, sin carácter vinculante, y que no altera la posición oficial de Washington. Pero su autor no es un cualquiera: es Mario Díaz-Balart, uno de los congresistas más próximos al secretario de Estado Marco Rubio, que ya había afirmado semanas antes que Ceuta y Melilla no están en España, sino en Marruecos, y que ese asunto «se resuelve entre amigos y aliados».

La pregunta importante, por tanto, no es si Marruecos quiere estos territorios (eso ya lo ha dicho él) sino cómo pretende conseguirlos. Y ahí es donde el caso del Sáhara se convierte en un manual de instrucciones.

Ya que Marruecos no ganó el Sáhara con la Marcha Verde ni solo sobre el terreno. Lo ganó, sobre todo, en los despachos. En diciembre de 2022 estalló en Bruselas el mayor escándalo de corrupción de la historia del Parlamento Europeo. Se conoce como Qatargate, y su ramificación marroquí es Marocgate. La investigación judicial belga, con confesiones incluidas de implicados como el asistente Francesco Giorgi, apuntó a una red que trabajaba para Qatar y también para Marruecos, con cientos de miles de euros en efectivo incautados y ocho detenidos. El objetivo marroquí, era reorientar la política exterior de la UE a su favor, muy señaladamente en el Sáhara Occidental, comprando voluntades de eurodiputados y periodistas. Era, en palabras de quienes lo vivieron desde dentro de la Eurocámara, «vox populi».

Y ese es su método, no se conquista un territorio disputado con tanques, se compra la neutralidad, el silencio y, cuando se puede, el reconocimiento de quienes deberían defenderlo. Y funcionó. En marzo de 2022, sin debate parlamentario, sin consulta a la oposición y sin una explicación pública convincente que todavía hoy nadie ha dado, Pedro Sánchez rompió cuarenta años de consenso y avaló el plan de autonomía marroquí para el Sáhara en una carta al rey Mohamed VI. Ni diputados, ni senadores, ni socios de gobierno fueron informados de un giro radical que se conoció, además, porque lo filtró la Casa Real marroquí. Cuatro años después, la opacidad de aquella decisión sigue siendo lo que más lo define. Cuando una política de Estado cambia de la noche a la mañana y nadie es capaz de explicar por qué, es legítimo preguntarse a cambio de qué.

Si ese es el manual que le entregó el Sáhara, no hay ninguna razón para creer que Marruecos vaya a archivarlo justo cuando el siguiente objetivo está sobre la mesa. Por lo que todo apunta a que lo está aplicando otra vez, adaptado a Ceuta y Melilla.

Primero, la presión demográfica. En 2021 más de 8.000 personas entraron en Ceuta en cuestión de horas, después de que Marruecos relajara deliberadamente sus controles como represalia diplomática por la acogida de Brahim Ghali, líder del Polisario en un hospital español. En este último ataque de julio de 2026 la cifra se disparó: a cerca de 50.000 personas que accedieron a la ciudad, miles fueron devueltos y miles se han quedado. Además del goteo constante y diario de inmigrantes que asaltan las fronteras.

Cuanta más población de origen marroquí se acumule y se asiente, antes podrá Rabat sostener que la mayoría de quienes habitan o cruzan esas ciudades son marroquíes, y que la «realidad sobre el terreno» pide una solución.

Segundo, no hace falta pedir la cesión de golpe. Basta con empujar hacia fórmulas de cogestión, de coadministración, de estatus compartido, que hace veinte años habrían sido impensables y que, presentadas como pragmatismo diplomático, allanan el terreno para el paso final. La historia está llena de cesiones territoriales que parecían imposibles hasta el día antes de firmarse.

Nada de esto exige imaginar un pacto secreto de entrega firmado a la luz de la luna. Pero no es descabellado cuando todos vemos cómo el Gobierno español no defiende las fronteras españolas sino que facilita la inmigración ilegal y masiva a diario.

No olvidemos que fue Felipe González quien institucionalizó la relación con Rabat al firmar en 1991 el Tratado de amistad, buena vecindad y cooperación, y quien, ya fuera del poder, se convirtió en uno de los principales valedores internacionales de Marruecos, hasta el punto de declarar en 2022 que la anexión del Sáhara era «la mejor solución». El mismo dirigente que en 1975 había tachado de traición el acuerdo que entregó el Sáhara acabó defendiendo los intereses de la monarquía alauí por medio mundo.

Frente a esa línea, José María Aznar. Cuando en julio de 2002 Marruecos ocupó el islote de Perejil, España respondió con una operación militar y lo recuperó en horas. Años después, Aznar reveló que el propio presidente francés, Jacques Chirac, le sugirió entregar Ceuta, Melilla y el Sáhara a Marruecos, y que se negó en redondo: «Mi deber era defender cada centímetro del territorio español». Por lo que cuando España planta cara, Marruecos recula; cuando agacha la cabeza, aprieta más.

Además un dato relevante, es que el rey Felipe VI no ha pisado Ceuta ni Melilla ni una sola vez en los doce años de su reinado. Son las dos únicas ciudades españolas que no ha visitado. En la gira que hizo tras la pandemia, en 2020, recorrió casi diecisiete mil kilómetros y estuvo en todos los territorios de España salvo en esos dos. Melilla volvió a invitarlo en 2024, con motivo del décimo aniversario de su proclamación, y el viaje tampoco se produjo. El último monarca que estuvo allí fue Juan Carlos I, con la reina Sofía, en noviembre de 2007, treinta y dos años después de subir al trono. Y aquella visita, la única en casi dos décadas, provocó un comunicado oficial de condena de Mohamed VI, que la calificó de provocación y advirtió de «consecuencias que podrían poner en peligro el futuro de las relaciones». El mensaje llegó, y se aprendió.

Aquí hay que explicar las responsabilidades. Bajo la Constitución, los actos del jefe del Estado requieren el refrendo del Gobierno, y su agenda institucional la coordina Moncloa. Es decir, quien decide si el Rey va o no va a Ceuta y Melilla no es el Rey, es el presidente del Gobierno. Por lo que la ausencia de la Corona en las dos ciudades es una política deliberada del Ejecutivo para no irritar a Rabat. Es, literalmente, «evitar lo que ofende a la otra parte» aplicado al máximo símbolo del Estado.

Y así se cierra el círculo. Un Gobierno que califica a Marruecos de «socio fiable» mientras este le abre la frontera. Un presidente que se marcha de vacaciones a La Mareta en plena avalancha y exonera al vecino de toda responsabilidad. Un jefe del Estado al que se le veta pisar su propio territorio para no molestar. Una política exterior que cede posiciones históricas (primero el Sáhara, después el trazo marítimo de Canarias, mañana quién sabe) y que ha convertido el no ofender en doctrina. La cesión, si llega, no empezará con una firma. Empezará con la costumbre de agachar la cabeza.

El Sáhara enseñó que un territorio se puede «traspasar» con toda su gente dentro, y sin una sola batalla, a base de dinero bien colocado, y promesas a altos cargos y autóctonos. Canarias es el siguiente capítulo del mismo libro, y ya se están pasando las páginas, la reivindicación está sobre la mesa desde hace década en la prensa marroquí, a través de ONGs y permisividad de hablar sobre el asunto en Marruecos, la presión migratoria funciona como ariete, el aliado americano empieza a poner por escrito la tesis marroquí y el Estado español ha decidido que lo más urgente es no ofender. La única pregunta que queda es si España piensa leer ese libro a tiempo o esperar, otra vez, a que se lo lean desde Rabat.

La integridad de Ceuta y Melilla pasa por un Rif libre e independiente

0

Por Ahmed Zain

Madrid (ECS) — Durante décadas, la política española hacia Marruecos ha estado marcada por una constante: la reacción frente a las crisis y provocaciones. Rabat mueve ficha; Madrid responde. Ya sea mediante la presión diplomática, el cierre o apertura de las fronteras, la instrumentalización de la inmigración irregular o las reiteradas reclamaciones sobre Ceuta, Melilla y los peñones de soberanía, la iniciativa suele partir del mismo lugar. La pregunta que España debería hacerse no es cómo responder a la próxima crisis, sino cómo impedir que vuelva a producirse.

Existe una respuesta que apenas ha comenzado a debatirse en los círculos estratégicos, pero que merece una reflexión seria: la estabilidad definitiva de Ceuta y Melilla podría depender, en buena medida, de la existencia de un Rif políticamente emancipado de Marruecos.

No se trata de una idea improvisada. Tiene profundas raíces históricas y encuentra un nuevo impulso en el surgimiento del Partido Nacional Rifeño (PNR), heredero político de una tradición que se remonta a la República del Rif proclamada por Abd el-Krim en 1921 tras la derrota española de Annual. Aquella república fue derrotada en 1926 por la acción militar conjunta de España y Francia, pero el sentimiento identitario rifeño nunca desapareció. Tras la independencia de Marruecos, el Rif sufrió sucesivas campañas represivas, especialmente durante la revuelta de 1958-1959 y, décadas más tarde, con la represión del Hirak rifeño iniciado en 2016.

Mientras tanto, el régimen marroquí ha consolidado una doctrina nacional que considera Ceuta, Melilla y otros territorios españoles como «presidios ocupados». Esta reivindicación no pertenece únicamente a determinados partidos; forma parte del discurso oficial mantenido durante décadas. A ello se han sumado episodios de presión política, como la crisis migratoria de Ceuta de 2021 y 2026, y las recientes tensiones fronterizas, que círculos de poder en España interpretan como una forma de presión diplomática.

Las amenazas de organizar marchas multitudinarias hacia Ceuta o Melilla recuerdan inevitablemente a la Marcha Verde de 1975 sobre el Sáhara Occidental. Aunque los contextos jurídicos son distintos, el método de utilizar movilizaciones civiles con una clara dimensión política forma parte del repertorio estratégico empleado por Rabat. Incluso en años anteriores, dirigentes marroquíes llegaron a plantear públicamente marchas sobre Ceuta y Melilla.

En este contexto emerge un actor político diferente: el Partido Nacional Rifeño. Fundado en 2021, coincidiendo con el centenario de la República del Rif, el PNR sostiene que Marruecos mantiene una ocupación sobre el territorio rifeño y defiende el derecho de autodeterminación de la región. Su discurso rompe con el nacionalismo marroquí clásico y presenta a Ceuta y Melilla no como territorios a recuperar, sino como espacios con los que el Rif podría mantener relaciones de cooperación, comercio y vecindad.

 

Desde esta perspectiva, la independencia del Rif alteraría profundamente el equilibrio estratégico del Estrecho. Marruecos perdería el control directo sobre la fachada mediterránea desde Tánger hasta el entorno de Melilla, reduciendo su capacidad para ejercer presión permanente sobre las ciudades españolas. Un eventual Estado rifeño, con intereses propios y diferenciado del proyecto nacional marroquí, podría actuar como un vecino cuya prioridad fuera la estabilidad y el desarrollo económico de la región, antes que la reivindicación territorial.

No se trata de afirmar que un Rif independiente resolvería automáticamente todos los problemas. Tampoco existen garantías de que cualquier futuro gobierno rifeño mantuviera siempre esa posición. Sin embargo, sí puede sostenerse que modificaría uno de los principales factores estructurales del conflicto: la utilización recurrente de Ceuta y Melilla como instrumentos de cohesión nacional dentro del discurso político marroquí.

España ha basado tradicionalmente su política hacia Marruecos en la búsqueda de estabilidad mediante la cooperación. Esa estrategia ha producido avances importantes en ámbitos como la lucha contra el terrorismo o la cooperación policial, pero también ha demostrado sus límites cuando las tensiones políticas desembocan en crisis migratorias o diplomáticas. La dependencia española de la colaboración marroquí ha convertido cada episodio de tensión en una negociación desde una posición delicada.

 

Por ello, voces dentro del gobierno de España sostienen que Madrid debería ampliar su mirada estratégica y comprender mejor la pluralidad política existente al otro lado del Estrecho. El Rif posee una identidad histórica, lingüística y cultural propia, distinta de la construcción estatal marroquí. Ignorar esa realidad supone aceptar que solo existe un interlocutor posible en la región.

Naturalmente, cualquier apoyo internacional a la autodeterminación rifeña debería desarrollarse conforme al Derecho Internacional, por medios pacíficos y respetando la voluntad libremente expresada por la población del Rif. La estabilidad regional exige evitar cualquier forma de violencia o injerencia que agrave las tensiones existentes.

La historia enseña que las fronteras duraderas no dependen únicamente de murallas, ejércitos o tratados. También dependen de la naturaleza de los vecinos. Mientras Marruecos mantenga abiertas crisis con todos sus vecinos y sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, España seguirá expuesta a episodios recurrentes de presión política y migratoria. Si algún día surgiera un Rif políticamente autónomo que no compartiera esas reivindicaciones y apostara por la cooperación transfronteriza, el mapa estratégico del Mediterráneo occidental cambiaría de forma sustancial.

Quizá la verdadera cuestión no sea si España debe intervenir en el futuro del Rif, sino si puede permitirse ignorar que, desde hace un siglo, la estabilidad de su frontera sur está íntimamente ligada al destino de ese territorio y de su pueblo

El desconocido cártel marroquí; el más rico de Marruecos y el quinto más adinerado en África

0

Por Ahmed Zain

Madrid  (ECS).- El desconocido cártel marroquí, Mohamed VI, es el más rico de Marruecos y el quinto en el continente africano. Su secreto: dejar que los narcotráficos sudamericanos y europeos, y demás competidores, se masacren por controlar las rutas a Estados Unidos y Europa mientras él se dedica, lento pero sin pausa, a conquistar los mercados de la droga de Europa oriental, Asia y África.

Mohamed VI y la inmigración ilegal: recurso habitual de la diplomacia de Marruecos para chantajear a España

La revista americana Forbes pública anualmente la lista de las cincuenta personalidades más ricas de África, donde valora la fortuna del rey de Marruecos en 5,7 mil millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los monarcas más ricos del mundo, el hombre más rico de Marruecos y el quinto más adinerado en el continente africano.

El capital del monarca habría aumentado en 3,6 mil millones de dólares, ya que en años anteriores Forbes valoró su fortuna en 2,1 de mil millones

Considerando que España es líder europeo en consumo de cocaína y cannabis, entonces se podría afirmar que el país europeo es un mercado de enorme valor para este cártel. Según el último informe del Departamento de Estado de EE.UU, Marruecos, uno de los principales países productores del cannabis y hachís del mundo, exporta principalmente al mercado español. Pero los traficantes marroquíes podrían expandir sus rutas internas enviando hachís al sur y luego a la costa marroquí, para el envío no comercial a Europa o a los mercados del Sahel yihadista.

La familia real marroquí es el dueño casi absoluto del mercado europeo, parte del asiático y parte del africano de las drogas, confirmaron investigadores a este medio. “Mohamed VI y sus hombres del Palacio son los narcotraficantes más influyentes porque son quienes venden más cocaína y hachís en Europa y Asia, y las autoridades europeas siguen con la vista gorda a pesar de los múltiples informes de espionaje y estudios de investigadores. Sus ganancias se podría decir que son cercanas al 100%”.

El único golpe que sufre el Palacio Real ocurrió en África Occidental, cuando la policía de Guinea Bissau confiscó más de 16 toneladas de Hachís, el alijo más grande jamás interceptado en África.

Cocaína, hachís e inmigrantes: el cóctel delictivo con el que Mohamed VI chantajea a España (Revelaciones en exclusiva)

Por otra parte el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) recogidos en el World Drug Report 2025, afirma que los traficantes de estupefacientes pagan a los grupos terroristas vinculados a Al Qaeda (JNIM) para proteger los envíos que cruzan el Sahel y luego a África subsahariana y Egipto.

La importantísima producción de droga en Marruecos unida a las evidencias crecientes de la relación entre el mundo de los traficantes de drogas y el terrorismo, hacen necesario detenerse en el estudio de interés en gran medida prospectivo, de una relación fructífera entre delincuentes y de una progresiva convergencia entre ambos.

Marruecos produce cerca de 40 mil toneladas de cannabis al año en una superficie de cultivo de 52.000 hectáreas, cifras que mantienen al país como principal productor y abastecedor de esta planta alucinógena, según el Informe de la UNDOC.

Mohamed VI es un narcotraficante inteligente. Sus súbditos y gestores se concentraron en asociarse con narcotraficantes y narcoinsurgentes para vender cocaína y otras drogas en Europa y África occidental, sin involucrarse en otros mercados. Eso marcó una gran diferencia en términos de las ganancias que ha obtenido.

El Majzén es dueño de un sinfín de negocios creados exclusivamente para lavar dinero y mantener el control sobre el pueblo marroquí

El Majzén es dueño de un sinfín de negocios creados exclusivamente para lavar dinero y mantener el control sobre el pueblo marroquí. Sus principales inversiones se concentran en el sector inmobiliario tanto en Marruecos como fuera del Reino, de ahí sus propiedades en París, en el sur de España y en países europeos y africanos.

Este clan supera en mucho a los cárteles de Europa en ganancias netas por el trasiego internacional de narcóticos, amasando cada año cientos de millones de dólares.

El Majzén continúa siendo la agencia de Estado más poderosa en términos de capacidad militar, influencia política y control sobre los principales corredores de la droga.

Las nuevas Rutas de las drogas en el Sahel y el Norte de África

Con la droga, Marruecos consigue dominar los grupos terroristas de Malí

Hoy es evidente para todos que los combatientes de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) – actualmente JNIM (Katiba de MACINA) y otras facciones -, se benefician del tráfico de droga a gran escala desde Marruecos, y que cada vez con más frecuencia incorporan a sus células y grupos a delincuentes de todo tipo aprovechando de paso sus redes clandestinas.

La creciente penetración del cannabis en la región del África Occidental en general y del Magreb en particular para desde ahí saltar a Europa y a África subsahariana, está además haciendo temer a fuerzas de seguridad de varios países que dicho tráfico, hasta tiempos recientes ajeno a la zona, penetre las redes que ya traficaban con otras drogas o con seres humanos (inmigrantes) así como las células terroristas.

El cóctel delictivo con el que Mohamed VI chantajea a España (Revelaciones en exclusiva)

0

EDITORIAL

Por A.K

Marruecos es el mayor productor de drogas del mundo. Y si Rabat confirma haber «luchado contra el tráfico de las drogas», reduciendo considerablemente las áreas de tierra utilizadas para este cultivo, la producción de resina de cannabis no ha disminuido. Además, a lo largo de los años, debido a su posición geográfica y su larga trayectoria como productor mundial de esa droga, Marruecos también ha convertido el territorio ocupado del Sáhara Occidental en un «hub» para el tráfico de otras drogas, como la cocaína, heroína y otros productos estupefacientes. Desde hace años, un tercio de la cocaína que ingresa a Europa lo hace a través del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos. Sin embargo, poco se sabe de la relación existente entre las mafias y el régimen de Marruecos. ECSaharaui se ha entrevistado, en exclusiva, con un directivo del ministerio de Interior de Marruecos, para saber más allá sobre la estrategia de Marruecos frente al terrorismo, la inmigración ilegal y el narcotráfico, como herramientas de chantaje político.

Nuestro protagonista es un agente en activo de la oficina de la Dirección general de la Vigilancia del Territorio de Marruecos (DGST). Fue nombrado un oficial de enlace encargado de vigilar las salidas de las pateras de las aguas del Sáhara Occidental hacia las Islas Canarias, el expediente de la droga y otros asuntos. El agente, que mantenemos su nombre en el anonimato por cuestiones de seguridad, es un funcionario activo del aparato dirigido por Abdelatif El Hamuchi, desvela en esta entrevista algunos aspectos inéditos de la estrategia de Marruecos en el Sáhara Occidental, la «lucha» contra la droga, la inmigración ilegal y el terrorismo.

¿Qué tiene Marruecos para que cierta clase política española y buena parte de la mediática, sean tan condescendientes con ese régimen?

La entrevista

1- ¿En qué consiste la estrategia de la DGST en el Sáhara Occidental ocupado?

Respuesta: Por lo general, registré objeciones en los círculos oficiales marroquíes al protestar contra las políticas y estrategias que destruyen y atacan al pueblo saharaui, especialmente en los aspectos económicos y sociales, y muchas otras medidas a través de la explotación del poder por parte de los funcionarios marroquíes en las zonas ocupadas de la República Saharaui. Estas estrategias no cambian, sino que se refuerzan o modifican cada diez años. Dichas estrategias están dirigidas exclusivamente por el Palacio, el Ministerio del Interior, el ejército y la inteligencia civil y militar.

Me hubiera gustado acabar profundizando más en ese tema y desvelar hechos con documentos confidenciales, pero por consejo de algunos compañeros dejé el asunto por un tiempo.

En cuanto a la labor del Ministerio del Interior marroquí en la parte ocupada de la República Saharaui, se trata del ministerio guardián, o mejor dicho, del organismo civil encargado de aplicar la estrategia de Marruecos en el territorio ocupado, y forma parte del Comité Supremo formado por los servicios de seguridad, el Palacio Real y el ejército que juntos controlan la gestión del asunto del Sáhara Occidental ocupado. Todos los gobernadores de las ciudades saharauis son nombrados por el Departamento de Inteligencia, y la mayoría de los gobernadores tienen el rango de coronel del ejército, especialmente en las ciudades de El Aaiún y Dajla, y luego oficiales militares en Smara, Bojador y Auserd.

El Ministerio del Interior marroquí supervisa la seguridad, los asuntos políticos, económicos y sociales de la parte ocupada del Sáhara Occidental. Como dije, este es el ala civil que cumple firmemente las instrucciones del Comité de Supremo. Por tanto, la gestión de las ciudades marroquíes difiere de la de las ciudades del Sáhara Occidental ocupado, y esto se basa en el Real Decreto dictado por el difunto rey Hassan II en 1982, que consideraba la región del Sáhara Occidental como una región sujeta a un régimen militar especial en términos de gestión.

Camiones, agentes infiltrados y frontera abierta: la operación marroquí sobre Ceuta, en detalles

El Ministerio del Interior marroquí gestiona todos los asuntos y es el responsable de la ejecución de programas a corto, mediano y largo plazo. Es igualmente responsable de los métodos de implementación, control, seguimiento, comunicación y presentación de informes, y controla todas las instituciones y representaciones de otros ministerios emplazados en el Sáhara Occidental, de modo que ningún programa o gestión quede sin referenciar.

El Ministerio del Interior de Marruecos a su vez transmite informes y propuestas al Comité Supremo que gestiona el expediente del Sáhara Occidental ocupado.

2 – ¿Cuál es la labor de los saharauis que trabajan en el servicio de inteligencia de la ocupación marroquí?

Respuesta: Los saharauis que trabajamos en el Ministerio del Interior marroquí nos dividimos en tres grupos:

    • Funcionarios del servicio de inteligencia, que son pocos y suelen trabajar en el interior de Marruecos.

    • Empleados de alto valor: empleados por pertenencia tribal o debido a los servicios de seguridad prestados, y luego están aquellos empleos ofrecidos para contener a personas que gocen de alto valor social o formal como ex líderes que desertaron del Frente POLISARIO.

    • Empleados derivados del periodo posterior a la salida de España del Sáhara Occidental.

La mayoría de nosotros (los saharauis), como empleados de las instituciones marroquíes, especialmente las sensibles, tenemos tareas limitadas en términos de influencia y margen de movimiento. Nuestras funciones son principalmente informantes, especialmente en lo que concierne la parte ocupada del Sáhara Occidental, no tenemos funciones para influir en el control del expediente saharaui, ni en la situación ni siquiera ayudar a controlar crisis e influir en el bando saharaui o ya sea para crear problemas en el seno del Frente POLISARIO a través de las relaciones sociales.

Nuestra presencia en las reuniones sigue siendo marginal y limitada a la hora de influir en las decisiones, sobre todo porque, como dije anteriormente, Marruecos tiene estrategias militares, políticas, económicas, de seguridad y sociales definidas para las ciudades ocupadas de la República Saharaui a medio y largo plazo, y no se modifican por particulares o personas…etc. Cambian cada década después de diversos estudios y evaluaciones.

Por ejemplo, la estrategia en el aspecto económico tiene como objetivo marginar y excluir al ciudadano saharaui y confinarlo en espacios económicos que tienen un impacto reducido y de corto plazo, porque la mentalidad del régimen marroquí que dirige el Sáhara Occidental ocupado, considera que la independencia económica de los saharauis equivaldría a la liberación de sus posiciones políticas en el conflicto saharaui, y también contribuiría al crecimiento demográfico gracias a la reproducción, y esto afecta a la estrategia de Marruecos de suprimir al elemento saharaui a través de asentamientos, el fomento de la migración desde las ciudades de Marruecos hacia el Sáhara Occidental y la promoción de la natalidad en las ciudades ocupadas.

En los últimos años, el Estado marroquí ha comenzado a alentar a los ciudadanos marroquíes residentes en Italia, Francia y España a establecerse en el Sáhara Occidental como ciudades alternativas para ellos, especialmente a la luz de los indicios de que Europa sufrirá económicamente en el futuro. Fueron alentados de la misma manera por parte de Israel.

Ceuta, la defensa de la frontera y la necesidad de una política firme

Entonces, nosotros, como empleados saharauis en las administraciones públicas marroquíes en el Sáhara Occidental ocupado, especialmente en el Ministerio del Interior, tenemos roles de seguridad, sociales y políticos en el expediente del Sáhara Occidental, pero no tenemos una influencia real en la vida cotidiana de los saharauis ni en la situación. Y esto incluye todas las personas que trabajan en todas las instituciones de la administración de ocupación marroquí.

3- ¿En qué consiste la estrategia que aplica Marruecos a los saharauis?

Respuesta: Marruecos observa a los saharauis en el Sáhara Occidental ocupado a través de un filtro 100% de seguridad. Dentro de sus programas y políticas securitarias en los territorios ocupados utiliza los siguientes métodos: El uso de colores: amarillo, verde, blanco, rojo… etc. para determinar la seriedad, el compromiso, la actividad, la acción y la interacción de una persona. Poseen informes de cada individuo, sobre los grupos y sobre su naturaleza cultural y social.

Cada día se redactan informes sobre los saharauis, sobre sus discusiones y diálogos, sobre sus ambiciones, sobre su interacción con los acontecimientos relacionados con la cuestión saharaui y la actualidad. Y el Estado marroquí, a través de muchas herramientas, inyecta datos e información a diario, semanal y mensual a través de complejos métodos para controlar los márgenes de movimiento, interacción e impacto social, por lo que cuenta con estudios sobre los saharauis, a través de los cuales se crean programas y políticas cuyo objetivo final es neutralizar al elemento saharaui del conflicto político e incitarle a abandonar su identidad e integrarse en la cultura y sociedad marroquí. Uno de sus mayores deseos es que la integración forzosa llegue a una etapa que comprometa un cambio en el idioma, la vestimenta, la moral, la cultura, el estilo de vida cotidiano…etc.

Para aplicarlo siguen un método complejo y definido, que progresa lentamente dentro de múltiples etapas para no crear shock en la normalidad cotidiana de una ciudad militarmente ocupada.

Un ‘buen saharaui’ dentro de la estrategia marroquí sería aquella persona inactiva e ineficaz a nivel político, económico y cultural para influir en el futuro del conflicto. No reacciona a los acontecimientos, no aprende, no trabaja, duerme la mayor parte del tiempo y tiene una zona de confort en la que vive con un espacio muy reducido al que le cuesta renunciar. Así no produce ningún efecto a corto, mediano o largo plazo.

Por otro lado, hay una población de colonos que crece a una velocidad rampante; está presente en las instituciones y administraciones, en los comercios, en los transportes, en actividades extractivas como la pesca y el fosfato, y en todos los proyectos económicos, así como en los sectores de la educación y la sanidad.

4 – ¿Quién en realidad gobierna el Sáhara Occidental ocupado?

Respuesta: El Sáhara Occidental ocupado está gobernado por el Palacio Real en coordinación con:

    • El Ejército (las FAR)

    • La Inteligencia civil y militar

    • El Ministerio del Interior, como órgano civil visible de gestión directa.

He sido testigo directo a través de la asistencia a reuniones semanales o urgentes de seguridad debido a determinados acontecimientos, de las formas y métodos que persiguen complicar los procedimientos para impedir que los saharauis se beneficien del comercio, la agricultura, la pesca y la iniciativa empresarial de pequeñas y medianas empresas, porque las órdenes exigen que, dentro de la población saharaui, sólo se beneficien aquellos que colaboran desde Marruecos o aquellos que contribuyan a defender públicamente la posición marroquí en diversos puestos y lugares, y complican los procedimientos a aquellos que no tienen cargos al servicio del Estado marroquí o que adoptan posiciones con el Frente Polisario.

Personalmente, en los trámites económicos que pasan por mí como funcionario de autoridad que era, recibo instrucciones respecto a este tipo de situaciones.

4 – ¿Y qué hay del narcotráfico y la inmigración ilegal hacia España?

Respuesta: La cuestión del narcotráfico está considerada como uno de los expedientes más complejos y su gestión está supervisada por la inteligencia militar, por lo que sus ganancias se consideran una de las cajas negras al servicio de las políticas del Estado marroquí en el Sáhara Occidental ocupado, así como en sus disputas regionales y cálculos políticos internacionales.

Sobre el expediente del narcotráfico tengo que decir que el mando militar marroquí ha convertido los territorios ocupados de la República Saharaui en una zona de tránsito internacional en el mercado de la droga y la cocaína hacia otras zonas; Mauritania, Argelia, Mali, Libia y Egipto, y luego a Europa.

En los territorios ocupados del Sáhara Occidental, Marruecos implica a los legislativos de primer rango en el tráfico de drogas al crear pequeños grupos que las transportan por mar o por tierra en automóviles y a pie, incluidos parlamentarios saharauis, la mayoría de los cuales poseen apartamentos, casas y dinero en España, que tiene su origen en el narcotráfico y el lavado de dinero.

Además, a los puertos ocupados del Sáhara Occidental llegan barcos procedentes de América Latina que transportan cocaína, desde donde es transportada hacia Europa.

Hubo un caso en el que después de un largo estudio que atrajo a los organismos oficiales del servicio de inteligencia marroquí, un parlamentario de origen saharaui, que había entrado en la contienda de las elecciones parlamentarias en el Sáhara Occidental ocupado, se le propuso negociar con partidos que operan en este contexto, enmarcado en una compleja serie de figuras que ocupan cargos públicos, con el fin de financiar la compra de votos en las elecciones parlamentarias.

La mayoría de las figuras activas de la política marroquí en el Sáhara Occidental se financian gracias a la venta y el comercio de drogas a través de su relación con la Inteligencia Militar.

La caja negra financiada con dinero del narcotráfico sirve para sobornar a instituciones y políticos en Europa, África y América Latina para servir a las tesis de Marruecos respecto a la cuestión del Sáhara Occidental, así como para servir a la agenda de Marruecos en sus relaciones internacionales.

Por ejemplo, la llegada de las drogas a España y Europa pasa por el transporte de la cocaína en el interior del estómago del pulpo a través de empresas españolas.

A Mauritania, la droga pasa a través del comercio de hortalizas y frutas, así como de materiales industriales y textiles, es transportada al puerto de Nuakchot, desde donde se transporta a Europa y a otras partes del mundo. Las actividades de la inteligencia militar marroquí en Europa y África se financian a través de esta caja negra y algunas figuras están implicadas en muchos países mediante sobornos con dinero procedente de las ganancias del narcotráfico.

La tarea se lleva a cabo gracias a la labor de los agentes de la inteligencia militar marroquí, que se basa en crear una larga cadena de modo que resulta difícil llegar a ellos. El trabajo se realiza de forma continua y estas cadenas no cambian o son sustituidas hasta que son expuestas por partes externas, especialmente por la Interpol o los Estados Unidos. Ahora los agentes y los métodos están cambiando.

En cuanto a la trata de personas y su relación con las autoridades marroquíes, está sujeta al ámbito político en la relación entre España y Marruecos, con sus altibajos. Marruecos considera que la cuestión de la inmigración ilegal es una cuestión importante que sirve a sus intereses estratégicos en las relaciones con Europa, especialmente con España, como medio de chantaje político y como medio económico y de seguridad. Marruecos intenta imponer una realidad en la que considera que los intereses de Europa son tan fuertes como el régimen marroquí y que sus intereses comunes requieren la asistencia política a Marruecos en la cuestión del Sáhara Occidental a cambio de servir a los intereses de Europa en materia de seguridad y migración.

Rabat incluso facilita el movimiento de personas procedentes de África y del África subsahariana hacia Marruecos y los utiliza más tarde como medio de presión en las relaciones españolas y europeas. Es el Estado quien crea estas mafias de trata de personas. Algunas operaciones se llevan a cabo directamente bajo la dirección de las autoridades en diversas ubicaciones y lugares marítimos, y luego indirectamente a través de intermediarios entre el traficante y los oficiales de alto rango, que se llevan unos 15 millones de dirhams (15 mil euros por cada viaje). Marruecos es un régimen que tiene una mentalidad de pandillas cuando se trata de relaciones internacionales, por lo que practica todas las actividades y métodos para lograr sus intereses.

¿Qué tiene Marruecos para que cierta clase política española y buena parte de la mediática, sean tan condescendientes con ese régimen?

0

¿Tiene Marruecos un sistema político tan envidiable que los españoles quisieran para sí? ¿Tiene Marruecos una economía tan fuerte que puede presionar a los países que no se avienen a sus caprichos?

¿Produce algún tipo de tecnología del que hace depender las posiciones políticas de los demás países? ¿Cómo es posible que algunos líderes políticos y medios de comunicación sean tan valientes ante sus propias clases políticas y, al mismo tiempo, tan serviles ante el Majzén?

La capacidad productiva de un país determina, en gran medida, su posición en el mundo. Y, también, el volumen de sus exportaciones, si supera un determinado nivel, puede otorgarle cierta influencia en los países de destino de dichas exportaciones. La estampida de inversores, el cierre del grifo del gas o, como ocurrió hace dos meses en la guerra de Irán, el petróleo, son instrumentos recurrentes en las relaciones entre países.

Ceuta, Marruecos y el problema estructural que el gobierno de España se niega a afrontar

Basta echar un vistazo a los datos macroeconómicos de Marruecos para desechar cualquier idea sobre la posible capacidad de influencia económica marroquí en España.

En los últimos años, Marruecos se ha convertido en el mejor destino de empresas offshore en Europa, Oriente Medio y África, según la Asociación Europea de Outsourcing (EOA). Incluso en 2012, esta Asociación le dio un premio a Marruecos por ocupar ese ranking.

La lógica que explica ese puesto en el ranking es muy clara. Nadie desmonta su empresa de Teruel para llevarla a Marruecos, sino es a cambio de mayores beneficios. Beneficios que no proceden de una repentina mejora de la calidad del producto, sino de un régimen fiscal más barato, una mano de obra más barata y la ausencia total de derechos laborales, sociales y medioambientales.

La estructura del espionaje marroquí y su alcance sobre políticos, periodistas y activistas de DD.HH

Es pues la ausencia del Estado del Bienestar que Europa, de puertas a dentro, defiende con uñas y dientes, la razón fundamental que explica que Marruecos sea el destino preferencial de las empresas Offshore.

A esa razón hay que añadir el hecho de que el 70 % de los valores que cotizan en la Bolsa de Casablanca está en manos del rey, lo cual quiere decir, que los inversores extranjeros a menudo pasan por la caja del rey para pagar las correspondientes mordidas. Algunas empresas han tenido el valor de denunciarlo públicamente, pero la mayoría se callan.

El elevadísimo número de marroquíes que arriesgan sus vidas en el mar para llegar a las costas europeas comparado con el volumen de empresas europeras que llegan al país, es suficiente para hacerse una idea de la magnitud del páramo que hay en aquel país, en términos de derechos laborales, sociales, medioambientales, etc.

En cuanto a la capacidad económica de Marruecos, el volumen de las exportaciones durante el año pasado había sido de 27.5 mil millones de dólares, cantidad que representa el 24,35% del PIB de Marruecos. Es decir, poca cosa para tener relevancia en el intercambio mundial de bienes y servicios.

En consecuencia, ni las exportaciones económicas ni, tampoco, la atracción de capital y empresas extranjeras explican por sí solos la benevolencia con la que los países europeos tratan al reino norteafricano. Y mucho menos explican los panegíricos que los medios de comunicación españoles escriben sobre Marruecos. Pero hay un dato, por completo, ajeno a las estadísticas oficiales y públicas que a menudo escapa al escrutinio de los investigadores.

Según datos del informe de la Oficina de NNUU contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés, United Nations Office on Drugs and Crime) del año 2025, (Documento UNDOC), Marruecos produjo 32 mil toneladas de cánnabis. Dicha producción tiene un valor aproximado de 240 mil millones de dólares.

Es evidente que la inmensa mayoría de esa producción sale de sus porosas fronteras. Y ojo con esto de porosas fronteras. Porque Marruecos es el único país del mundo cuyas fronteras están valladas por los cuatro costados. Al oeste el atlántico; al norte tiene las vallas y concertinas de Ceuta y Melilla; al este las vallas y las zanjas en la frontera con Argelia; y al sur, un muro militar infestado de minas, vallas y zanjas, con dos ejércitos, uno a cada lado y, de por medio, una adormilada misión de la ONU. Y aún así, el hachís consigue salir del país. Son las palancas del hachís, las palancas de Marruecos.

Es decir, las exportaciones marroquíes de hachís multiplican por ocho sus exportaciones globales. El país ingresa, en negro, ingentes sumas de dinero que están a salvo del escrutinio de los organismos internacionales.

Estas exportaciones no van destinadas a la mesa del consumidor ni para reparar su coche ni, tampoco, para formar parte de su ropero. El destino de todas estas exportaciones es la corrupción. Es la compra de voluntades. Es tener en nómina una interminable lista de políticos, periodistas, empresarios etc.,

Ningún país del mundo ha condecorado, con su máxima distinción, a tantos europeos como lo ha hecho Marruecos. Jefes de Estado y de Gobierno, Primeros Ministros, ministros, diputados, eurodiputados, etc. Centenares de políticos europeos de todos los colores tienen un Wisam Real concedido por Marruecos. En el mundo del periodismo, como los precios son más baratos y la crisis de la prensa escrita ha hecho estragos en el sector, pues hay periodistas a tropel en la lista de premiados. En definitiva, buena parte de las elites españolas está en nómina del Majzén. Ya es revelador que un periodista español, Federico Jiménes Losantos, haya reconocido públicamente que Marruecos lo ha ‘visitado’ para agasajarle con determinados premios si ‘informaba’ del reino.

Si en un país, tan pobre como Marruecos, resulta tan exótico el yate, lujosísimo yate, del rey o sus palacios en Francia, no menos exótico es el hecho de que Haití, que apenas tiene un poco más de una veintena de embajadas en el mundo, de las cuales sólo tres están en África y seis en Europa, y sin embargo, haya abierto un consulado en Dajla. Y quien dice Haití, dice Yibuti o Gambia o cualquier país africano de los que han abierto chiringuitos en el Sáhara Occidental gracias al dinero procedente del tráfico de cánnabis.

En realidad, Marruecos cuenta con unas fuentes de ingreso, en Caja B, que mantienen bien engrasada la maquinaria de la extorsión. Y gracias a esta maquinaria, el lobby pro marroquí en España está presto a cualquier acción, por muy contraria que sea a los intereses de España. A fin de cuentas, la lealtad es a quien paga.

Finalmente es preciso apuntar que además del cánnabis, Marruecos, destaca por ser el origen nacional del mayor número de personas vinculadas a actos terroristas perpetrados en Europa y es también el origen de buena parte de la inmigración ilegal que arriba a las costas europeas, incluidos los millares de MENAS que pululan por las calles de Europa. Y a todo esto Marruecos es el país extracomunitario que más ayudas económicas recibe de la Unión Europea.

Camiones, agentes infiltrados y frontera abierta: la operación marroquí sobre Ceuta, en detalles

0

Por Ana Stella @anaqtella

Madrid (ECS).- Tras la entrada de decenas de miles de personas en Ceuta a finales de julio de 2026, que Pedro Sánchez calificó de «ataque» y de «violación de la integridad territorial» de España (aunque no menciona por parte de quién), la crisis se trasladó al plano europeo e internacional.

Ceuta, la defensa de la frontera y la necesidad de una política firme

Un total de 22 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea firmaron una carta dirigida a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a la presidencia irlandesa del Consejo, ejercida por Micheál Martin. La iniciativa fue promovida por Italia y Dinamarca. Firmaron los líderes de Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Suecia. No firmaron España, Francia, Portugal, Luxemburgo e Irlanda, esta última por ejercer la presidencia semestral del Consejo.

El texto advierte de que políticas como la regularización de un número muy elevado de inmigrantes pueden actuar como factores de atracción, y vincula la crisis con una sentencia del Tribunal Supremo español, dictada a finales de junio de 2026, que estableció que las devoluciones en caliente no pueden aplicarse a los inmigrantes interceptados en el mar cuando intentan alcanzar Ceuta o Melilla a nado. Según los firmantes, esa resolución se utilizó para desencadenar el ataque y abusar del sistema europeo de asilo. La carta reclama una videoconferencia urgente de los ministros de Interior y declara la disposición de los firmantes a reforzar o reintroducir controles temporales dentro del espacio Schengen. El texto constata que, de momento, no se han registrado movimientos no autorizados hacia el resto de Europa. La presidencia irlandesa convocó la reunión extraordinaria de ministros de Interior para el martes siguiente.

La carta respondía a una misiva previa de Sánchez a Von der Leyen, en la que el presidente español acusó a varios socios de actuar por prejuicios, bulos e ignorancia y pidió una respuesta europea coordinada tras la colaboración con las autoridades marroquíes. Sánchez tachó de egoístas a los líderes que protestaban por la crisis. La primer ministro italiana, Giorgia Meloni, suspendió parcialmente el acuerdo de Schengen con España durante al menos un mes para el tráfico aéreo y marítimo. El viceprimer ministro italiano, Antonio Tajani, pidió estudiar la retirada de España del espacio Schengen.

El catedrático Carlos Ruiz Miguel, analizó la carta párrafo a párrafo. Sostuvo que el primer párrafo atribuye la crisis a traficantes de personas cuando, sabemos que la creó el régimen marroquí, que la carta emplea la expresión amenaza híbrida y no guerra híbrida, y que la última frase del párrafo sexto, al pedir considerar la efectividad de la cooperación de Marruecos, constituye una advertencia a Rabat. Subrayó también que el texto reitera que la crisis afecta a la Unión Europea porque Ceuta forma parte de sus fronteras.

Ceuta, Marruecos y el problema estructural que el gobierno de España se niega a afrontar

Los testimonios y las acusaciones de guerra híbrida

The New York Times envió a Ceuta a periodistas que en su cobertura recogieron el relato de varios marroquíes que aseguraron haber sido alentados a cruzar por las autoridades marroquíes. Youssef Alaoui, de 26 años, contó que, al aproximarse a la frontera el jueves, agentes de la policía marroquí les indicaban la dirección con la frase «id por ahí». Dijo haber cruzado a nado y haber encontrado varios cuerpos en el agua. Mohamed Ahmidho, de 37 años, explicó que se enteró del suceso por las redes sociales y que, al acercarse a la frontera, la policía marroquí le dijo «venid a España». Los periodistas lo encontraron cuando regresaba a Marruecos porque no había comida, agua ni lugar donde dormir. Forbes corroboró esa línea a partir del mismo reporteo y añadió que crecía la sospecha de que las autoridades marroquíes no detuvieron a las multitudes de forma deliberada, permitiendo que la avalancha aumentara.

El diario El Español publica hoy la información de qué según fuentes del Estado Mayor de la Guardia Civil, el instituto armado detectó, a través del sistema de cámaras de la frontera, la presencia de agentes del servicio de información de Marruecos infiltrados entre los grupos de inmigrantes que accedieron a Ceuta. La identificación se habría realizado mediante videovigilancia en tiempo real. Las mismas fuentes afirman que no es un hecho aislado y que la Guardia Civil lo detectó en episodios anteriores en Ceuta y Melilla.

La finalidad atribuida a esos agentes sería supervisar la entrada masiva, obtener información sobre el dispositivo español y observar la respuesta operativa de las fuerzas de seguridad. El reportaje enmarca la operación en la guerra híbrida y sostiene, citando a los servicios de información españoles, que no podría haberse ejecutado sin la participación del servicio marroquí. El texto añade que en alguno de los vídeos difundidos esa semana se aprecia cómo gendarmes marroquíes trasladaban a inmigrantes en camiones para aproximarles a la ciudad autónoma, cita el reporteo del New York Times y recoge la frase de una fuente de la Guardia Civil según la cual Marruecos «tiene el grifo de la presión migratoria». 

Las dudas sobre la colaboración marroquí aparecieron en varias cabeceras. Euronews informó de que fuentes de la Guardia Civil en Ceuta consideraban que el apoyo de la gendarmería había sido limitado e insuficiente, pese a la insistencia del Gobierno en que la cooperación seguía activa. Le Grand Continent recogió que las fuerzas de seguridad españolas describían una pasividad inusual de la gendarmería marroquí. Periodista Digital publicó que agentes desplegados en el espigón del Tarajal describían a la gendarmería «de brazos cruzados» y que los refuerzos movilizados por Interior en las primeras horas se limitaron a una treintena de agentes y una embarcación que se averió.

Por otro lado, los medios marroquíes presentan una versión según la cual la Gendarmería Real, la Marina Real y los servicios fronterizos intensificaron sus intervenciones e interceptaron a cientos de personas que querían entrar en «Ceuta ocupada». La embajada de Marruecos atribuyó la entrada a organizaciones criminales y calificó su colaboración con Madrid de ejemplar. La embajadora marroquí en España, Karima Benyaich, dijo que la situación no la deseaba el Reino de Marruecos. Además los medios marroquíes justifican que el episodio coincidió con la Fiesta del Trono, festivo nacional marroquí, y sostuvo que resultaba inverosímil que el Rey o las autoridades lo orquestaran en esa fecha. Tanto Marruecos como España negaron que el episodio se orquestara deliberadamente por motivos políticos.

El patrón tiene precedentes. En mayo de 2021, Marruecos relajó los controles fronterizos y permitió que alrededor de 8.000 personas entraran en Ceuta en dos días, como represalia por la acogida hospitalaria que España dio en Logroño al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Ya entonces diversos medios citaron fuentes de la Guardia Civil que advertían de la presencia de agentes marroquíes mezclados entre los inmigrantes. En 2022, tras el asalto a Melilla, el CNI señaló que Marruecos había dejado de controlar los campos de inmigrantes, y ese mismo año el Gobierno reconoció que el programa espía Pegasus había infectado los teléfonos de Sánchez y de la entonces ministro de Defensa, Margarita Robles, un espionaje que la inteligencia española atribuyó entre sus sospechosos a Marruecos y que Rabat negó.


 – Estados Unidos


El debate sobre la soberanía de Ceuta y Melilla se abrió en Estados Unidos meses antes del ataque. Michael Rubin, senior fellow del American Enterprise Institute, director de política del Middle East Forum y exasesor del Pentágono, escribió en su cuenta de X, que si ‘España devolviera Ceuta y Melilla ocupadas a su legítima soberanía marroquí, Madrid no estaría en ese problema.’ Publicó el mensaje en inglés, español, árabe y bereber. En dos artículos del Middle East Forum del 12 y el 16 de marzo de 2026 había pedido a Donald Trump y a Marco Rubio reconocer formalmente las dos ciudades como territorio marroquí ocupado, calificó a España de potencia colonial y reclamó una nueva Marcha Verde con civiles desarmados y bulldozers. También pidió excluir a España del Mundial citando la ocupación de Ceuta y Melilla.

El congresista republicano por Florida Mario Díaz-Balart, presidente del subcomité de Apropiaciones de Seguridad Nacional y del Departamento de Estado, aliado de Marco Rubio y miembro del Congressional Morocco Caucus, declaró en una entrevista publicada el 1 de abril de 2026 por El Español que Ceuta y Melilla no están en el territorio geográfico de España sino en el de Marruecos, y que su futuro se establece, negocia y discute entre amigos y aliados. Díaz-Balart se reunió con el ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita, en abril de 2025 y respaldó una propuesta legislativa para designar al Frente Polisario como organización terrorista, presentada en junio de 2025 por los representantes Joe Wilson y Jimmy Panetta.

En julio de 2026, un informe de comité de la Cámara de Representantes referido a la ley de apropiaciones de seguridad nacional y del Departamento de Estado para el año fiscal 2027, la H.R. 8595, describió Ceuta y Melilla como ciudades administradas por España situadas en territorio marroquí y objeto de la reivindicación de larga data de Marruecos. El texto respalda que el Departamento de Estado fomente el diálogo entre Marruecos y España sobre el estatus futuro de ambas ciudades, invoca el Tratado de Paz y Amistad de 1786 y destina 20 millones de dólares del ProgramaqQ de Inversión en Seguridad Nacional y otros 20 millones del Programa de Financiación Militar Extranjera a Marruecos. La ley se aprobó en la Cámara por 217 votos a 209 el 15 de julio de 2026.

El congresista republicano Thomas Massie, único de su partido que votó en contra de la H.R. 8595, escribió en X que dos semanas antes la Cámara había aprobado un proyecto que dio luz verde a la transferencia de territorio español a Marruecos y que todos los republicanos salvo él votaron a favor. Massie señaló que la misma ley destina fondos a Marruecos y 3.300 millones de dólares a Israel.

Estas posiciones coincidieron con una ruptura entre Washington y Madrid. España cerró su espacio aéreo a aviones estadounidenses implicados en operaciones militares contra Irán y se negó a facilitar el uso de las bases de Rota y Morón. Un correo interno del Pentágono, revelado por Reuters en abril de 2026, planteó opciones que incluían suspender a España de la OTAN. Trump calificó a España de terrible.

En un terreno distinto, el del Sáhara Occidental, la Embajada de Estados Unidos en Marruecos difundió el 30 de julio de 2026, coincidiendo con el 27º aniversario del Día del Trono, un mensaje de Donald Trump al rey Mohammed VI. En él, Trump reafirmó que Estados Unidos reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y respalda la propuesta de autonomía marroquí como única base para una solución justa y duradera, y escribió que cualquier otro camino prolonga el statu quo y es inaceptable, y que la disputa debe terminar ahora. El texto, difundido también por el Gabinete Real, elogiaba el liderazgo del rey, invocaba los Acuerdos de Abraham y anunciaba cooperación económica que incluía el territorio del Sáhara Occidental. Estados Unidos reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2020, en el marco de los Acuerdos de Abraham.


Israel


El embajador de Israel ante Naciones Unidas, Danny Danon, escribió en X que España, que nunca pierde la ocasión de dar lecciones a Israel, había declarado el estado de emergencia en Ceuta, y añadió que debería explicar al mundo por qué mantiene enclaves coloniales en África, en referencia a Ceuta y Melilla. El Ministerio de Exteriores israelí se desmarcó del mensaje. Su portavoz, Dana Erlich, publicó que el comentario del embajador ante la ONU no representa la posición del Estado de Israel. Erlich ya había afirmado en abril que Israel no se planteaba apoyar las reivindicaciones marroquíes sobre las dos ciudades, que no era una prioridad del Gobierno de Netanyahu y que España es una aliada.

El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, publicó un mensaje en español dirigido a Pedro Sánchez. Le felicitó en forma de burla por su profundo compromiso con la acogida de la inmigración y la diversidad humana y, presentándose como alguien que muestra preocupación por Hamás y los residentes de Gaza, le pidió traducir las palabras en hechos, abrir las puertas de España y conceder refugio a los residentes de Gaza que quisieran emigrar, en lo que describió como una oportunidad para contribuir a la diversidad humana de España. Cerró el mensaje con las banderas de España y de Palestina. 

No hay que olvidar que en 2019 del hijo del primer ministro, Yair Netanyahu, publicó un mapa de Ceuta y Melilla con un texto en el que preguntaba a árabes y musulmanes si querían liberar tierras árabes islámicas ocupadas y les decía que ahí tenían un buen comienzo.

El diario israelí Ynet, la web de Yedioth Ahronoth, publicó en abril de 2026 un artículo de opinión que planteaba que Israel usara su influencia en Washington para ayudar a Marruecos a recuperar Ceuta y Melilla, con el fin de castigar a un socio de la OTAN. El autor, Amine Ayoub, es un analista marroquí afincado en Marruecos y fellow del Middle East Forum. El texto proponía tres vías de presión, invocaba el marco de los Acuerdos de Abraham y aludía al Estrecho de Gibraltar como punto estratégico.

Ceuta, la defensa de la frontera y la necesidad de una política firme

0

Madrid (ECS) — La presión migratoria sobre Ceuta vuelve a poner de manifiesto uno de los mayores desafíos que afronta España: proteger una frontera que no solo es nacional, sino también europea. Cuando se producen entradas masivas de personas en un corto espacio de tiempo, la capacidad de respuesta de los servicios de seguridad y de acogida se ve sometida a una enorme tensión, con consecuencias tanto para la población local como para quienes intentan cruzar.

La cooperación de Marruecos en materia migratoria resulta esencial para mantener la estabilidad en la región. Sin embargo, cada episodio de crisis reabre el debate sobre si esa colaboración está funcionando de manera eficaz. Cuando miles de personas alcanzan territorio español en pocos días, surgen dudas razonables sobre la capacidad o la voluntad de impedir estos movimientos antes de que lleguen a la frontera.

Ceuta es una ciudad con recursos limitados y una superficie reducida. Una llegada masiva puede desbordar rápidamente las infraestructuras disponibles, afectando al funcionamiento normal de la ciudad, a la actividad económica y a la seguridad. En estas circunstancias, la prioridad debe ser garantizar el orden, atender las necesidades humanitarias y recuperar el control de la situación cuanto antes.

Las relaciones entre Madrid y Rabat están condicionadas por numerosos asuntos estratégicos, entre ellos la inmigración irregular, la cooperación económica, la lucha contra el terrorismo y la cuestión del Sáhara Occidental. Cualquier cambio en ese equilibrio puede traducirse en momentos de tensión diplomática que exigen una respuesta prudente, pero también decidida.

España debe mantener una relación de respeto con Marruecos, un vecino con el que comparte intereses comunes. Sin embargo, ese respeto ha de ir acompañado de la defensa firme de la soberanía nacional y de los intereses españoles. Una política exterior equilibrada requiere diálogo permanente, pero también la capacidad de reaccionar cuando se producen situaciones que afectan a la seguridad de nuestras fronteras.

La falta de firmeza del gobierno de PSOE frente a Marruecos

Según el diario El País, la raíz de lo que ocurre es la debilidad que el gobierno de Pedro Sánchez muestra con Marruecos por razones difíciles de entender, salvo la de comprar tranquilidad a corto plazo ignorando que ceder una y otra vez ante Marruecos es garantía de problemas futuros.

El rotativo añade que Rabat confunde cesión con debilidad y más cuando las cesiones son continuas: no protestamos cuando Marruecos cerró unilateralmente la aduana de Melilla en 2019; no protestamos tampoco, a diferencia de lo que hizo Francia, que abrió una crisis con Marruecos, cuando Pegasus infectó los teléfonos del presidente y de varios ministros en las mismas fechas de la crisis bilateral que estalló cuando recibimos por razones humanitarias a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, en un hospital de Logroño; tampoco hemos dicho nada cuando desde hace unos años Marruecos somete a asfixia económica a Ceuta y Melilla prohibiendo todo comercio con su entorno marroquí; o cuando instala pesquerías en las Islas Chafarinas.

Todos ignoran las razones de esta falta de firmeza, pero se sabe que Rabat no lo interpreta como gestos de amistad, sino como pruebas de debilidad de un gobierno sin presupuestos, sin mayoría parlamentaria para legislar, y -aparentemente- sin redaños para defender sin miedo sus intereses y posiciones ante su vecino del sur. A Marruecos hay que tratarlo siempre con el respeto y el afecto que merece como vecino.

Al mismo tiempo, resulta imprescindible trabajar junto a la Unión Europea para reforzar la protección de las fronteras exteriores y desarrollar una estrategia común frente a los flujos migratorios irregulares. La inmigración es un fenómeno complejo que requiere cooperación internacional, inversiones en los países de origen y mecanismos eficaces de control.

En definitiva, España necesita combinar diplomacia, firmeza y coordinación con sus socios europeos para afrontar un desafío que seguirá formando parte de la agenda política durante los próximos años. Defender las fronteras ante un régimen autoritario, garantizar la seguridad y mantener unas relaciones estables con los países vecinos no son objetivos incompatibles, sino pilares de una política de Estado.