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22 mayo 2026
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27 de febrero de 2026: 50 años de la República Árabe Saharaui Democrática

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Por Ana Stella


Madrid (ECS)— El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, en pleno desierto del Sáhara Occidental, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática. No había reconocimiento internacional consolidado, no había garantías sobre lo que vendría después. Había, en cambio, una determinación colectiva e inquebrantable, la de que el pueblo saharaui no sería repartido ni silenciado sin ejercer su derecho inalienable a decidir su propio destino. En aquel acto, y con aquella claridad de propósito, nació un Estado.

Cincuenta años después, ese Estado sigue en pie.

El contexto de la proclamación

Para entender lo que significó aquel 27 de febrero, es necesario situarse en el momento exacto en que ocurrió. La Marcha Verde, organizada por Hassan II, había movilizado a 350.000 civiles marroquíes hacia el territorio con el objetivo de forzar su anexión. España, en plena agonía institucional, negoció a espaldas del pueblo saharaui. Los Acuerdos de Madrid repartieron el territorio entre Marruecos y Mauritania como si sus habitantes no existieran, como si el derecho internacional pudiera suspenderse por conveniencia.

El pueblo saharaui no aceptó ese reparto.

Mientras las tropas ocupaban el territorio y miles de saharauis emprendían un éxodo forzado hacia el oeste de Argelia, el Frente Polisario tomó la decisión que definiría las décadas siguientes, proclamar la RASD como expresión formal y jurídica de la voluntad de un pueblo que se negaba a desaparecer. Fue, en el sentido más literal, un acto de resistencia convertido en acto de Estado.

Lo que la RASD construyó

Proclamar una república en el exilio es una cosa. Sostenerla durante cincuenta años es otra completamente distinta.

Desde los primeros meses, los campamentos de refugiados en la región de Tinduf se convirtieron en el espacio donde la RASD tendría que demostrar que su existencia no era solo simbólica. Lo que ocurrió allí no tiene fácil comparación. Se construyeron escuelas, centros de salud y estructuras administrativas en condiciones de desierto extremo. Se formaron médicos, ingenieros, juristas, maestros y diplomáticos. Se organizó una sociedad que, pese al exilio y a las condiciones materiales severas, mantuvo una cohesión y una identidad cultural que el tiempo no ha erosionado.

Los hombres saharauis sostuvieron esa construcción desde dos frentes inseparables. En el frente militar, los combatientes del Ejército de Liberación Popular Saharaui enfrentaron durante años a uno de los ejércitos mejor equipados del continente, defendiendo con sus vidas la existencia misma del proyecto nacional. Combatieron en condiciones extremas, con recursos limitados y frente a una superioridad material evidente, y lo hicieron con una convicción que no dependía de la correlación de fuerzas sino de la justicia de la causa. Su sacrificio no fue solo militar, fue el sostén armado sin el cual ninguna proclamación política habría podido perdurar. En el frente civil y diplomático, otros tantos hombres construyeron las instituciones, representaron a la RASD ante el mundo y mantuvieron viva la causa en los foros internacionales donde se decidía su reconocimiento.

Las mujeres saharauis ocuparon desde el principio un papel igualmente central en esa construcción. Sostuvieron la vida comunitaria, gestionaron los campamentos, educaron a las nuevas generaciones y asumieron responsabilidades de liderazgo con una determinación que forma parte indisociable de la identidad de la RASD como proyecto político y social.

La RASD en el mundo

Decenas de Estados en África, Hispanoamérica y Asia han reconocido la RASD como Estado soberano, lo que la sitúa en una posición de legitimidad internacional que pocos movimientos de liberación nacional han alcanzado. El ingreso en la Unión Africana en 1984 fue el hito más visible de ese proceso, Marruecos abandonó la organización como respuesta y no regresó hasta 2017, más de treinta años después, con la RASD todavía presente como miembro de pleno derecho.

El Sáhara Occidental sigue figurando en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, pendiente de descolonización. Esa condición es el reconocimiento formal de que el proceso de autodeterminación no ha concluido y de que la responsabilidad de completarlo sigue siendo una obligación vigente. Marruecos lleva décadas intentando que esa condición desaparezca o se reinterprete. No lo ha conseguido.

El derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui no es una reclamación política. Es una conclusión derivada del derecho internacional vigente, de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de los principios que regulan los procesos de descolonización. El referéndum acordado en el alto el fuego de 1991 no se ha celebrado, pero el compromiso de celebrarlo no ha desaparecido. Y la RASD ha mantenido esa exigencia con una firmeza que ninguna presión ha logrado doblegar.

Cincuenta años: memoria, reconocimiento y futuro

El 27 de febrero de 2026 es una fecha que merece ser conmemorada con la profundidad que corresponde a su significado real.

Es una fecha de memoria para honrar a quienes proclamaron la RASD sabiendo que el camino sería largo, a los combatientes que durante años pusieron el cuerpo entre la ocupación y la supervivencia del pueblo saharaui, a quienes cayeron en el campo de batalla defendiendo lo que ningún acuerdo les había querido reconocer, y a quienes han sostenido los campamentos con una dignidad que el mundo no siempre ha reconocido como merece.

Es una fecha de reconocimiento hacia las mujeres que construyeron una sociedad en el desierto, hacia los jóvenes que han heredado una causa y la han hecho suya, hacia todos los que dentro y fuera del territorio ocupado han mantenido viva la llama de un proyecto que muchos daban por extinguido.

Y es una fecha que mira hacia adelante. La RASD llega a su quincuagésimo aniversario con instituciones sólidas, presencia internacional activa, una generación joven formada y comprometida, y la razón jurídica e histórica intacta. El territorio sigue ocupado y la solución definitiva aún no ha llegado, pero el pueblo saharaui sigue siendo sujeto político activo de su propio destino. Eso es algo que cincuenta años de ocupación no han podido cambiar.

El 27 de febrero de 2026 no es solo una efeméride. Es la prueba de que la RASD no fue un gesto pasajero, sino la fundación duradera de un proyecto nacional que tiene pasado, tiene presente y, con la misma determinación que animó aquel día en Bir Lehlu, tendrá futuro.

Brahim Gali reitera que la única vía para una paz justa y definitiva en el Sáhara Occidental es el referéndum de autodeterminación

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Bir Lehlu, 26 feb (ECS).- El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, afirmó que el ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia constituye “la única solución para establecer una paz justa y definitiva”.

En un discurso dirigido al pueblo saharaui con motivo del cincuenta aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Ghali señaló que, tras la adopción el pasado mes de octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 2797 sobre el Sáhara Occidental, se han intensificado los esfuerzos, bajo los auspicios de Naciones Unidas y Estados Unidos, para alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable.

Según el mandatario saharaui, dicha solución debe permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación y la independencia, eligiendo su futuro con libertad, democracia y transparencia.

Ghali añadió que el ejercicio de ese derecho es el único camino hacia una paz justa y definitiva, y subrayó que las políticas de hechos consumados, la ocupación que calificó de ilegítima, la adquisición de territorios por la fuerza, la modificación de fronteras y la expansión han demostrado su fracaso y su papel en la obstaculización del desarrollo, la cooperación y la integración a las que aspiran los pueblos de la región.

En el mismo contexto, el dirigente saharaui indicó que la República Saharaui ha trabajado desde su fundación por consolidar la paz sobre la base del respeto de las fronteras internacionales reconocidas de todos los Estados de la región, convencida de que la estabilidad es condición indispensable para alcanzar el desarrollo y la prosperidad.

Estirando el Plan Baker II; los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones del Sáhara Occidental

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Por S.M 

Madrid (ECS).— En primer lugar, lo más relevante que se desprende de la información filtrada hasta el momento es que la negociación ha pasado de “principios” a “arquitectura”, es decir, se discute la forma en la que se implementará una hipotética solución. De entrada, estas rondas parecen diseñadas para convertir la “autonomía marroquí” en un paquete cerrable, porque es el único terreno ‘’marco’’ donde Marruecos quiere moverse. Por eso la gran batalla sigue siendo el marco (descolonización) y el mandato (ONU), no solamente el contenido técnico de una solución y sus promotores. Lo que se está preparando no es más que un nuevo intento de reciclar enfoques condicionados por el realismo político para tratar de lograr alguna solución temporal al conflicto.

ONU celebra avances en el Sáhara Occidental pero recalca la necesidad de garantizar su autodeterminación

En tanto es así y de acuerdo con lo que sabemos hasta ahora, ¿qué se está negociando realmente y cuáles son los vectores sobre los que giran las discusiones?

  1. A) Autonomía “real”: Han discutido cómo sería implementable: competencias fiscales, justicia local, seguridad, diseño institucional, símbolos etc. Esto es clave porque revela con creces que Marruecos intenta convertir la “autonomía” en algo simple, concreto y vendible internacionalmente mientras que el Frente POLISARIO insiste en que debe ser un periodo transitorio debido a la naturaleza del conflicto y la irresoluble brecha que existe entre el estado marroquí y los saharauis. Este desacuerdo es importante porque, en conflictos largos, quien define el marco de trabajo suele ganar la disputa. Aún así, Marruecos varió de sus posiciones a lo largo de los últimos 30 años y el Polisario nunca.

  2. B) Comité técnico y mandato transitorio: Un escollo recurrente ha sido qué puede y qué no puede examinar el comité técnico, quién lo elige y por quién estará conformado. El periodo transitorio constituye el gran choque, Marruecos lo ve como una “introducción a la autonomía” mientras que el movimiento saharaui como un espacio de control que no debe cerrarse a otras opciones.

  3. C) La necesidad de la autodeterminación: Para el Polisario, una “autonomía” sin una vía de autodeterminación “reconocible” es una solución políticamente tóxica y completamente inaceptable. Sin lugar a dudas, su línea roja no se mueve y se refortalece en cada negociación. De igual forma, esto revela lo que el Polisario estaba buscando en la negociación: consulta/ratificación de un periodo transitorio + garantías internacionales + cláusulas de cumplimiento, de modo que así pueda presentarlo a su pueblo como autodeterminación, es decir, al pueblo saharaui en forma de decisión, único y exclusivo poseedor del derecho de autodeterminación. Y como ya quedó demostrado hace más de dos décadas en las negociaciones de Manhasset, es la máxima concesión a la que está dispuesto a dar el movimiento.

Los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones:

– FRENTE POLISARIO: No quedar atrapado en una especie de “negociación técnica” que equivalga a aceptar la soberanía marroquí de facto. Afrontar la presión y lograr imponer la autodeterminación como una realidad insalvable vinculada a cualquier solución para el conflicto.

  • Indicadores a vigilar: Informaciones, declaraciones de la ONU y EE.UU en la que acepta los términos ‘consulta/ratificación’ aunque eviten ‘referéndum’, procesos de confianza con Marruecos que prevean el retorno de refugiados.

Continúan por segundo dia las conversaciones sobre el Sáhara Occidental en medio de profundas divergencias

– MARRUECOS: Acotar todo el proceso y diálogo a la autonomía como única base. Cualquier concesión del POLISARIO es inmediatamente seguida de un retiro o rechazo extremo para mover todo el marco de referencia a su favor.

  • Indicadores a vigilar: cuánta apertura ofrece y qué garantías acepta, procesos de confianza con el Frente POLISARIO que prevean liberación de prisioneros políticos, la reunificación de familiares y el acceso de observadores. Si los aliados lo venden como una “autonomía verdadera’’.

– ARGELIA: No quedar como perdedor estratégico frente a su rival hegemónico y por compromisos históricos, geopolíticos, fronterizos y de seguridad.

– MAURITANIA: Lograr más estabilidad y vías comerciales seguras.

– ONU: Supervisar el proceso para evitar que EE.UU monopolice el marco de la ONU.

  • Indicadores a vigilar: Cómo adapta o encuadra una hipotética solución a las resoluciones del Consejo de Seguridad y al mandato de la MINURSO.

A 50 años de la República Saharaui: memoria, resistencia y una deuda pendiente

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  • El viernes 27 de febrero se cumplen cinco décadas de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), declarada en 1976 en Bir Lehlu, en el territorio del Sáhara Occidental. 

  • El aniversario no es una fecha más: es el recordatorio de un conflicto inconcluso, de una descolonización fallida y de una responsabilidad histórica que sigue pesando sobre la comunidad internacional.

Por Mohammed Alí Alí Salem

Madrid (ECS).— La proclamación de la RASD se produjo tras la retirada de España del territorio- el 26 de febrero de 1976-que había administrado como potencia colonial. Aquel repliegue, ejecutado en los estertores del franquismo, dejó un vacío jurídico y político que abrió paso a la ocupación marroquí y a una guerra que marcaría el destino de miles de saharauis. Desde entonces, el Frente Polisario —reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo saharaui— asumió la conducción política y militar de una causa que, medio siglo después, sigue reclamando un referéndum de autodeterminación prometido y postergado.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

Cincuenta años después, la existencia de la RASD no puede analizarse únicamente desde la lógica bélica. También debe evaluarse desde la capacidad de organización y construcción institucional en condiciones extremas: campamentos de refugiados, escasez estructural y dependencia de la ayuda internacional. En ese contexto, el Estado saharaui ha levantado un sistema educativo bilingüe (árabe y español), una red sanitaria básica, estructuras administrativas locales y nacionales, e incluso un entramado productivo adaptado a las limitaciones del desierto.

No se trata solo de resistencia armada, sino también de un reclamo popular y  de una persistente voluntad de Estado. La presencia de la RASD como miembro fundador de la Unión Africana —heredera de la Organización para la Unidad Africana— es un hecho político consolidado en el continente. Asimismo, el Frente Polisario mantiene interlocución ante la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea, especialmente en el terreno jurídico, donde tribunales europeos han emitido fallos relevantes respecto a la explotación de recursos del Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui.

El respaldo diplomático —con decenas de países que han reconocido a la RASD a lo largo de estos años— y la participación activa de la mujer saharaui en la organización social y política constituyen elementos que explican la perdurabilidad del proyecto. Sin embargo, los logros institucionales no pueden ocultar el costo humano: generaciones enteras han crecido en el exilio o bajo ocupación, en un conflicto que de cual se informa poco y se informa se le tilda de baja intensidad y  que rara vez ocupa titulares internacionales. La verdad su intensidad es muy grave y costosa para el ejército ocupante marroquí y por ende para el régimen feudal marroquí.

La pregunta que deja este aniversario es incómoda pero necesaria: ¿puede la comunidad internacional seguir administrando indefinidamente un conflicto cuya solución —el derecho a la autodeterminación— está reconocida en múltiples resoluciones? El Sáhara Occidental sigue siendo considerado por Naciones Unidas un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Y mientras esa situación persista, la proclamación de 1976 no será solo un acto fundacional, sino un recordatorio de una promesa incumplida por parte de la Comunidad Internacional y el hecho irreversible de un estado saharaui independiente.

Mujer saharaui junto a su bebé durante el exodo y la Ocupación marroqui del Sáhara Occidental.

A 50 años, la causa saharaui no es únicamente una disputa territorial. Es también un test sobre la coherencia del derecho internacional, la vigencia del principio de autodeterminación y la capacidad del sistema multilateral para resolver conflictos prolongados.

La historia demuestra que los pueblos que perseveran en su identidad y en su reivindicación difícilmente desaparecen. 50 años, medio siglo de lucha, resistencia y desafío a la ocupación colonial marroquí es el mas clara y nítida expresión de la voluntad indudable de un pueblo, es el más palpable referéndum que por ende es la concreción genuina de la autodeterminación. Mientras tanto el desafío, medio siglo después, es que la política internacional esté a la altura de esa persistencia. Si no lo estuviera seguirá la crisis, el conflicto y seguirá Marruecos perdiendo oportunidades para la paz que a medida que pasa el tiempo se le irán acrecentando y agudizando los problemas que le acorralan obligandolo ineludiblemente a ceder y reconocer un estado saharaui independiente con sus fronteras de el 26 de febrero de 1976.

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada


Autor; Es Mohammed Alí Alí Salem, actual Embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Colombia.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

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Por Malainin Mustafá 

CHAHID EL HAFED-. Quizás el hecho más emblemático y sustancial tras la fundación del Frente POLISARIO y la Unidad Nacional, haya sido la proclamación del Estado saharaui. Uno de los hechos más trascendentales en la historia del Sáhara Occidental.

“En nombre de Dios, izamos hoy la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática”…, con estas significativas e históricas palabras, El Luali Mustafa Seyed fundaba nuestro Estado y lo hacía para proclamar la soberanía del pueblo saharaui sobre su territorio.

Ese día 27 de febrero de 1976, cuando salía el último soldado español del territorio, LA HISTORIA CONTEMPORANEA del Sáhara Occidental, registraba un hecho trascendental para el pueblo saharaui: el nacimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

MARCO HISTÒRICO DE LA PROCLAMACION DE LA RASD

En Circunstancias políticas internacionales difíciles marcadas por un contexto de ocupación por parte de Marruecos y Mauritania, que pretendían repartirse el territorio saharaui sin considerar la voluntad de su pueblo, una situación que no sólo ha violado la legalidad internacional sino que ha generado represión y desplazamiento de miles de saharauis al exilio en la tierra argelina.

Frente a las pretensiones colonialistas y las intervenciones extranjeras y aprovechando el vacío jurídico dejado por España y buscando consolidar la autodeterminación y la soberanía saharaui frente al reparto colonial (Acuerdos de Madrid), y con tan adverso escenario, el pueblo saharaui se ve obligado a reaccionar y proclamar su independencia.

El que sería más tarde el primer presidente del naciente estado, sabía perfectamente que España no concluía con broche de oro el proceso de descolonización y abandonaba su responsabilidad histórica y moral para con el pueblo saharaui.

Ante la retirada de España del Sahara Occidental, El Uali había criticado la postura de España (que pasó de defender la independencia a abandonar el territorio), Al hablar de la vergonzosa retirada de España dice: “Somos un pueblo en el exilio, un pueblo expulsado de sus hogares. Somos un pueblo que ha proclamado que España, una vez terminada su responsabilidad en Saguia el Hamra y Rio de Oro, demostró su infamia y su vileza y se convirtió en materialización del colonialismo en su verdadera forma y sentido, colonialismo que sacrifica a los pueblos a fin de vender su sangre en el mercado, que una vez reconocida su derrota vende a sus pueblos a otras fuerzas coalicionistas y reaccionarias. Esto es lo que sucedió el acuerdo de Madrid”. 

También calificó a los países invasores de Mauritania y Marruecos como una amenaza y advirtió que la ambición de este último peligraba la estabilidad de la zona.

La profecía de El Uali se había cumplido medio siglo después, porque la ocupación marroquí sería más tarde una inminente amenaza para la paz y la seguridad en la región.

PREPARATIVOS PARA LA FECHA GLORIOSA

Bajo la sabia dirección del Frente POLISARIO se empezó a gestionar el día y el lugar para las celebraciones de tan significativo acontecimiento. El momento es muy difícil debido al desplazamiento de ciudadanos venidos de todas partes huyendo de la invasión, además está el factor de la falta de medios.

Las adversidades de aquel momento no impidieron que se celebraba el histórico hecho. Días antes se había anunciado la celebración del acontecimiento, se hizo un llamamiento a todo el pueblo saharaui para que, quien pudiera, se acercara a la ciudad de Bir Lehlu, el lugar donde la historia y el mundo asistirán a la fundación de un nuevo Estado en África.

Durante los meses de enero y febrero de 1976, el secretario general del Frente POLISARIO, El Uali Mustafá Seyed y Brahim Gali (actual SG del Frente POLISARIO y Presidente de la República Saharaui) habían recorrido las capitales de varios países para intentar recabar apoyos para el reconocimiento del naciente Estado. En esa época, El Uali había viajado a Libia y luego se desplazó a Argel para anunciar el nacimiento del Estado Saharaui. Para la cobertura mediática, el evento contó con algunos periodistas venidos principalmente de España, Argelia y Francia que llegaron en camiones a la ciudad de Bir Lehlu.

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada

En esa época fueron invitadas delegaciones de las naciones hermanas de Argelia y Libia que llegaron para participar con el pueblo saharaui en el acontecimiento.

En su carta fundacional fechada en la ciudad saharaui de Bir Lehlu, 27 de Febrero de 1976, el Consejo Nacional Provisional Saharaui proclamaba: «El Pueblo Árabe Saharaui, recordando a los pueblos del mundo que han proclamado la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Resolución 1514 de las Naciones Unidas en su décimo-quinto período de sesiones, y teniendo en cuenta el texto de la misma, en el que se afirma: «Que los pueblos del mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las Naciones grandes y pequeñas a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad»…

«Convencidos de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional…Y proclamando solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones para el logro del desarrollo económico, social y cultural de los pueblos militantes…Proclama solemnemente ante el mundo entero, en base a la libre voluntad popular basada sobre los principios y alternativas democráticas: La constitución de un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, ÁRABE de tendencia UNIONISTA, de confesionalidad ISLÁMICA, progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática. De acuerdo con su doctrina, orientación y línea, este Estado Árabe, Africano, No Alineado “.

SIGNIFICACION

La fundación de la República Árabe Saharaui Democrática fue un hito que marcó la ruptura con el colonialismo y la opresión al que era sometido nuestro pueblo.

La fundación del nuevo Estado supondría un duro golpe para las ansias expansionistas de Marruecos.

• Fue el principio de una era de transformación social y política;

• Ruptura con el viejo sistema colonial;

• Contribuyó a aglutinar el pueblo saharaui y adherirse al Frente POLISARIO como su único y legitimo representante;

• Gracias a la fundación de la República Árabe Saharaui Democrática, se pudo organizar y administrar los campamentos de refugiados saharauis que no sólo han sido refugios, sino también lugar de organización política y resistencia;

• Con el nacimiento de la RASD surge un gobierno en el exilio;

El 29 de febrero de 1976 (apenas dos días después del nacimiento de la RASD), el Consejo de Ministros de la OUA adoptaba por consenso una declaración que decía «como todo pueblo, el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación ya la independencia. Este derecho lo ha ejercido efectivamente creando un Estado independiente y soberano, la RASD.»

El trabajo diplomático impulsado por el primer secretario general del Frente POLISARIO para favorecer el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática, diò fruto con el reconocimiento de los primeros países como Madagascar, Burundi, Argelia, Benin, Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Corea del Norte, Togo y Ruanda. Esta es la República Árabe Saharaui Democrática, fruto de la lucha heroica e histórica de nuestro pueblo por la libertad y dignidad. ….

(Continùa).

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada

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Por Carlos Cristóbal

Madrid (ECS) – El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). No se trataba de la culminación de un proceso de independencia, sino de la formalización política de una soberanía cuyo ejercicio permanecía pendiente tras la retirada española y la ocupación marroquí del territorio. Desde su origen, la república quedó vinculada a un proceso de descolonización que no había sido jurídicamente resuelto.

Continuidad jurídica y estatuto pendiente

El Sáhara Occidental permanecía inscrito en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas cuando se produjo la retirada española en 1975. Esa inscripción no desapareció con el repliegue administrativo ni con la posterior ocupación marroquí. El estatuto internacional del territorio quedó sin culminación jurídica, no resuelto.

La proclamación de la RASD debe leerse en ese marco. No como una ruptura del orden internacional, sino como una tentativa de preservarlo desde la perspectiva del sujeto colonizado. Medio siglo después, el dato central permanece inalterado: el proceso de descolonización no ha concluido conforme al derecho aplicable.

Persistencia institucional

Durante cinco décadas, la RASD ha atravesado guerra abierta, alto el fuego prolongado y reanudación de las hostilidades, además de ciclos diplomáticos orientados a redefinir el marco de solución. Ninguna de esas etapas ha supuesto su desaparición como sujeto político.

Sigue formando parte de la Unión Africana. Mantiene relaciones diplomáticas con diversos Estados. Conserva una estructura institucional operativa en el exilio y ejerce funciones de administración sobre la población refugiada. No controla la mayor parte del territorio que reivindica, pero tampoco ha sido desplazada del sistema institucional internacional.

La ocupación ha modificado el equilibrio de poder sobre el terreno, pero no ha extinguido la entidad proclamada en 1976.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

Autonomía y marco de soberanía

El debate internacional reciente ha tendido a centrarse en propuestas de autonomía. Sin embargo, la existencia de la RASD introduce una variable estructural que condiciona ese marco: el Sáhara Occidental no figura como una entidad integrada en un Estado cuya soberanía haya sido reconocida por Naciones Unidas.

La proclamación de 1976 consolidó una forma de representación estatal que continúa formando parte del sistema africano y que reivindica la titularidad del derecho a decidir el estatuto final del territorio. Cualquier fórmula de arreglo debe enfrentarse a esa dualidad: ocupación efectiva sobre el terreno y existencia de una entidad estatal reconocida por una organización continental.

La discusión sobre autonomía no redefine por sí misma el estatuto del territorio, que continúa pendiente de una decisión adoptada conforme al principio de autodeterminación.

Medio siglo sin referéndum

Cincuenta años después de la proclamación, el elemento ausente sigue siendo el mismo: la consulta de autodeterminación prevista en el marco del alto el fuego de 1991. La arquitectura política construida desde entonces no ha culminado en el ejercicio formal del derecho reconocido por Naciones Unidas.

La prolongación de esa indefinición ha contribuido a consolidar la RASD como marco institucional de referencia. Cuando un proceso de descolonización permanece abierto durante décadas, las estructuras políticas surgidas para representarlo tienden a estabilizarse. No sustituyen la solución final, pero impiden su desaparición.

La prolongación del proceso no responde a una ausencia de marco jurídico, sino a la dificultad de hacerlo efectivo.

¿Qué está en juego en 2026?

El cincuentenario se produce en un contexto regional marcado por nuevas dinámicas energéticas, reajustes diplomáticos y una competencia creciente de influencias en el norte de África y el Sahel. Sin embargo, el elemento estructural permanece inalterado: el estatuto internacional del Sáhara Occidental continúa sin definición definitiva.

La RASD afronta este escenario con una doble condición. Carece de control efectivo sobre la mayor parte del territorio que reivindica, pero conserva una inserción institucional en el sistema africano y una base jurídica vinculada al principio de autodeterminación. Esa combinación explica su persistencia.

Cincuenta años después, la cuestión no es si la RASD existe, sino qué forma adoptará la resolución de un proceso de descolonización que sigue formalmente abierto. Mientras ese proceso no concluya conforme al marco jurídico reconocido por Naciones Unidas, la entidad proclamada en 1976 continuará operando como referencia política de una soberanía cuyo ejercicio sigue sin materializarse.

ONU celebra avances en el Sáhara Occidental pero recalca la necesidad de garantizar su autodeterminación

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NUEVA YORK (ECS), — La Organización de las Naciones Unidas describió este miércoles como «alentadoras» las conversaciones sobre la cuestión del Sáhara Occidental celebradas en Washington durante los últimos dos días, centradas en la aplicación de la resolución 2797. No obstante, subrayó al mismo tiempo que aún queda mucho trabajo por hacer para garantizar la «autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental ocupado», informó Europa Press.

En una rueda de prensa desde Nueva York, Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU António Guterres, explicó que las conversaciones tuvieron lugar los días 23 y 24 «en estrecha cooperación con Estados Unidos».

Continúan por segundo dia las conversaciones sobre el Sáhara Occidental en medio de profundas divergencias

La ONU anuncia que las conversaciones sobre el Sáhara Occidental son «alentadoras», pero insiste en la «autodeterminación» del pueblo saharaui

El portavoz señaló: «Las negociaciones dieron lugar a debates profundos, basados en gran medida en la propuesta presentada por Marruecos, de conformidad con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad».

Dujarric consideró que la reanudación de estos contactos es «un hecho alentador», pero indicó al mismo tiempo que «aún se requiere mucho trabajo», «especialmente en lo relativo a la cuestión fundamental de la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental, para alcanzar una solución mutuamente aceptable al conflicto».

Las negociaciones están copresididas por Staffan de Mistura, enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, junto con el embajador de Estados Unidos ante la ONU Michael Waltz y el enviado estadounidense para África Massad Boulos.

Se trata de la tercera reunión de este tipo desde comienzos de año, tras un encuentro celebrado a principios de febrero en Madrid.

MINURSO pende de un hilo, Trump busca poner fin el mandato de misión de ONU para referéndum en el Sáhara Occidental

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Washington (ECS), – El Departamento de Estado de Estados Unidos, a través de su Oficina de Asuntos de Organizaciones Internacionales, ha revelado una nueva estrategia diplomática orientada a impulsar una revisión exhaustiva del funcionamiento de las misiones de mantenimiento de la paz y de las misiones políticas de las Naciones Unidas.

La iniciativa se enmarca en la voluntad declarada de la administración Trump de poner fin a los mandatos de aquellas misiones de paz que, tras décadas de despliegue, no han logrado avances tangibles o han demostrado una eficacia limitada sobre el terreno.

El retroceso de la MINURSO en el Sáhara Occidental: cómo Trump pone en jaque al Frente POLISARIO

En este contexto, y según fuentes diplomáticas, la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) figura entre las operaciones que serán objeto de una evaluación rigurosa por parte de la administración estadounidense.

Según los datos oficiales a los que ha tenido acceso ECSaharaui, Estados Unidos, que representa más del 26 % de la financiación del mantenimiento de la paz de la ONU, acordó pagar solo aproximadamente la mitad de sus cerca de 1.400 millones de dólares en cuotas para el periodo 2025‑2026, dejando sin abonar cientos de millones en atrasos que datan de años anteriores. Pero los pagos a la MINURSO siguen bloqueados.

La revisión propuesta pretende analizar la viabilidad operativa de estas misiones y su adecuación a la realidad política actual, en un contexto de reconfiguración de prioridades internacionales y de optimización de recursos financieros y logísticos.

Diversos informes señalan que el interés de la administración Trump es clausurar el mandato de la MINURSO, en el marco de un escenario político diferente para el conflicto del Sáhara Occidental, bajo una implicación más directa de Estados Unidos en el proceso negociador.

En este marco, círculos diplomáticos han relacionado esta orientación con la reciente visita a El Aaiún ocupado de la comandante militar australiana, la mayor general Cheryl Ann Pearce, quien mantuvo reuniones con responsables de la misión y realizó inspecciones sobre el terreno en el Sáhara Occidental. Según las mismas fuentes, se estaría estudiando la reducción de la presencia militar y logística, incluida la posible clausura de determinadas bases y puestos de observación.

Este giro coincide con la nueva dinámica política derivada de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que ha reconfigurado el marco de discusión internacional en torno al conflicto saharaui, en un contexto de presiones crecientes para alcanzar una solución definitiva.

Desde fuentes cercanas al Frente Polisario se advierte, no obstante, que cualquier modificación o eventual finalización del mandato de la MINURSO no puede suponer el abandono del compromiso internacional con el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, principio central del proceso de descolonización pendiente en el Sáhara Occidental.

La ONU confirma la reanudación de las negociaciones sobre el Sáhara Occidental pero mantendrá el secreto

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NUEVA YORK (ECS).— El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, indicó que las reuniones se centran en aplicar la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad (aprobada el 31 de octubre de 2025 a iniciativa de EE.UU.), que por primera vez emite un juicio de valor en la resolución, donde destacó la preeminencia de la opción de la autonomía marroquí atendiendo a criterios de realismo político y no a las raíces del conflicto y su carácter colonial.

Estas negociaciones están colideradas por el enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, y el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz.

Dujarric dijo que De Mistura optará por mantener silencio para maximizar las posibilidades de éxito, sin ni siquiera dar detalles sobre la duración de las reuniones.

Estas conversaciones se producen tras un encuentro previo (8 y 9 de febrero de 2026) en la Embajada de Estados Unidos en Madrid, con participación de delegaciones de Marruecos, del Frente Polisario, Argelia y Mauritania, copatrocinadas por EE.UU y la ONU. El portavoz onusiano afirmó que en las conversaciones de Madrid se abordó también el plan de autonomía marroquí, en un formato ministerial y con gran discreción.

Continúan por segundo dia las conversaciones sobre el Sáhara Occidental en medio de profundas divergencias

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WASHINGTON (ECS) — Estados Unidos convocó el lunes y el martes en Washington una nueva ronda de negociaciones sobre el Sáhara Occidental, reuniendo a Marruecos y al Frente Polisario en un importante esfuerzo diplomático para resolver el conflicto de la última colonia española. En dichas conversaciones también participan, como observadores, Argelia y Mauritania.

Esta es la tercera reunión en tan solo un mes, tras las conversaciones a principios de este mes en la residencia del embajador de Estados Unidos en Madrid. El africanista de Donald Trump, Massad Boulos, lidera la iniciativa, y según lo que se desprende de las primeras informaciones Washington busca lograr un avance decisivo en esta ronda de negociaciones.

Persisten desacuerdos fundamentales

Estados Unidos está promoviendo la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU de octubre como marco de estas conversaciones. Sin embargo, la resolución 2797 “toma nota” del plan de autonomía presentado por Marruecos, pero no lo declara como solución final ni lo impone como base única. Tampoco reconoce al Sáhara Occidental como parte integrante de Marruecos, ni legitima la ocupación y su aboga por una solución definitiva que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui.

Según fuentes diplomáticas conocedoras del proceso, el Plan Baker II vuelve al debate, junto a propuestas de «periodo transitorio» y una versión de un referéndum diferente al propuesto por la ONU.

De acuerdo con la información disponible, en ciertos círculos estadounidenses se estaría impulsando una nueva tentativa de reactivar enfoques bajo la denominación de “realismo político”. No obstante, durante las conversaciones el núcleo del conflicto sigue vinculado al derecho de autodeterminación en el Sáhara Occidental, principio que la delegación negociadora del Frente Polisario considera como base de cualquier solución justa y duradera.

En la jornada se examinó la propuesta saharaui, modificada sustancialmente el pasado mes de octubre y presentada formalmente a la parte estadounidense. Según las mismas fuentes, Washington consideró el documento coherente y ajustado a la situación actual en la región. Por su parte, la delegación marroquí presentó su iniciativa de autonomía, compuesta por 40 páginas, como opción también incluida en la mesa de negociación.

Las fuentes indican que Washington reiteró a las partes su «papel como mediador» y aseguró que no pretende imponer ninguna solución o propuesta. Durante las deliberaciones se abordaron, para su discusión, cuestiones como el retorno de los refugiados al Sáhara Occidental, el redespliegue de fuerzas, el desarme y la celebración de elecciones de órganos representativos en el territorio saharaui. Sin embargo, la delegación saharaui expresó su rechazo a estas ideas en ausencia de un acuerdo integral que garantice los intereses del pueblo saharaui.

Mientras tanto, en el marco de estas consultas, Washington estaría explorando la posibilidad de someter un “acuerdo marco” a referéndum popular bajo supervisión internacional. No obstante, las condiciones asociadas —en particular el compromiso con el alto el fuego y el fin de las hostilidades— son interpretadas en círculos próximos al Polisario como parte de una fórmula política que no aborda el origen del conflicto, sino que busca cerrar el expediente en función de equilibrios regionales e internacionales coyunturales.

Algunas filtraciones apuntan a un eventual “acuerdo marco” bajo auspicio estadounidense y de Naciones Unidas que establecería un periodo transitorio de cinco años. Sin embargo, la delegación marroquí también habría manifestado su rechazo a esta propuesta.

La fórmula en discusión incluiría modificaciones en los mecanismos de representación y elección, entre ellas la limitación de determinados cargos soberanos a representantes sociales específicas conforme a criterios censales concretos —mientras la delegación marroquí mantiene su rechazo a considerar el censo español como referencia—, así como la adopción de los últimos diez años como base para la elaboración de listas electorales y restricciones al derecho de candidatura durante el periodo transitorio.

Estas propuestas, pese a presentarse como garantías de representación, suscitan interrogantes sobre su adecuación a las normas internacionales en materia de descolonización, que exigen una supervisión plena de Naciones Unidas y la garantía de una libre elección sin condicionamientos políticos previos.

Por otra parte, la delegación marroquí habría rechazado también solicitudes de Washington para incorporar su propuesta de autonomía a la constitución del Reino, lo que en algunos ámbitos fue interpretado como una maniobra dilatoria.

En conclusión, diversas posiciones sostienen que cualquier “acuerdo marco” solo podría adquirir legitimidad si parte del reconocimiento explícito del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, incluida la opción de independencia, sin presiones ni soluciones impuestas de antemano.