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10 febrero 2026
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Nuevo Embajador saharaui presenta copias de estilo de sus Cartas Credenciales en Colombia

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Bogotá (ECS).— El nuevo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en la República de Colombia, Excmo. Sr. Mohamed Alí Alí Salem, presentó el pasado 22 de diciembre las copias de estilo de sus Cartas Credenciales ante la Canciller de la República de Colombia, Excma. Sra. Rosa Yolanda Villavicencio.

   La ceremonia oficial se llevó a cabo en la sede de la Cancillería colombiana y contó con la presencia del Excmo. Sr. Jorge Hernán Jaramillo, Ministro Plenipotenciario, Coordinador de África, Medio Oriente y Asia Central, y Director para Asia, África y Oceanía del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

  Asimismo, asistió al acto el Ministro Consejero de la Embajada de la RASD en Colombia, Sr. Hauri Ahmed Molud, quien acompañó al nuevo embajador en este importante paso del proceso diplomático.

  La presentación de las copias de estilo marca el inicio formal de las funciones diplomáticas del Excmo. Sr. Mohamed Alí Alí Salem en Colombia, y reafirma el compromiso de la RASD con el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y la cooperación política y diplomática entre ambos países.

Trump habría violado a una mujer que tiempo después apareció muerta

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Madrid (ECS).— Los archivos de Jeffrey Epstein apuntan a que Donald Trump habría violado a una mujer que tiempo después apareció muerta. En 1999, un chófer de limusina relató al FBI una conversación estremecedora que mantuvo con una mujer al mencionar el nombre de Donald Trump. 

Según su testimonio, la mujer reaccionó con visible miedo, se quedó pálida y le confesó que había sido violada tanto por Trump como por Jeffrey Epstein. De acuerdo con el conductor, ella le dijo: “Él me violó, Trump me violó junto con Epstein. Una mujer con un nombre extraño me llevó a un hotel lujoso y allí ocurrió todo”. La mujer también afirmó que no podía acudir a la policía porque temía por su vida: “No puedo llamar a la Policía porque me van a matar”.

Este testimonio aparece recogido en un documento del FBI con numerosos fragmentos censurados. El informe forma parte de la tercera entrega de los conocidos como archivos de Epstein, una nueva tanda que deja al expresidente estadounidense en una posición comprometida. El Departamento de Justicia ha hecho públicos más de 11.000 documentos adicionales relacionados con el caso.

Entre los archivos revelados se confirma que Donald Trump voló al menos ocho veces en el avión privado de Epstein durante la década de los años noventa, además de referencias a su interés por menores de edad. Sin embargo, lo más impactante de esta publicación son los nuevos detalles conocidos recientemente, que incluyen una acusación indirecta, pero de extrema gravedad, contra el actual presidente de Estados Unidos.

El origen de esta denuncia se remonta a 1995. El mismo chófer declaró que ese año condujo a Trump en su limusina y que, durante el trayecto, escuchó conversaciones telefónicas que le resultaron alarmantes. Según explicó, Trump repetía constantemente el nombre “Jeffrey” y llegó a hacer comentarios sobre “abusar de una chica”.

“Recogí al presidente en 1995. Durante el trayecto mantuvo varias conversaciones por teléfono que me inquietaron profundamente. Trump mencionaba una y otra vez el nombre ‘Jeffrey’ e hizo referencias a ‘abusar de una mujer’”, declaró el conductor ante las autoridades.

Años más tarde, al relacionar aquel episodio con la conversación mantenida en 1999, el chófer decidió informar al FBI de lo sucedido. En su denuncia, explicó que la mujer que habló con él aseguró que tanto Trump como Epstein habían participado en la agresión sexual, cerrando así un relato que hoy vuelve a salir a la luz tras la publicación de los nuevos documentos oficiales.

Human Rights Watch cuestiona el uso de la Copa Africana por Marruecos para mejorar su imagen internacional

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Rabat /París (ECS).— Marruecos decidió acoger la Copa Africana de Naciones, un evento deportivo de gran proyección continental e internacional que Rabat presenta como una oportunidad para reforzar su imagen y consolidarse como un referente en infraestructuras y organización de grandes competiciones. Sin embargo, diversas organizaciones de derechos humanos han expresado reservas sobre el uso del torneo como herramienta para maquillar la imagen del régimen.

Human Rights Watch ha señalado, en sendos cortometrajes difundios en cuatro idiomas, que las autoridades marroquíes buscan aprovechar la visibilidad del campeonato para mejorar su desgastada reputación internacional, en un contexto marcado por críticas recurrentes sobre la situación de los derechos humanos en el país norteafricano. HRW sostiene que el énfasis en los logros deportivos y en las inversiones en infraestructuras no debería eclipsar los desafíos pendientes en materia de libertades públicas.

Según HRW, persisten restricciones a la libertad de expresión y de prensa, así como casos de activistas, periodistas y opositores encarcelados por motivos relacionados con el ejercicio pacífico de sus derechos. Estas prácticas, advierte, contrastan con la imagen de modernización y apertura que el país intenta proyectar a través de eventos de alto perfil como la Copa Africana.

Fuentes de la sociedad civil marroquí subrayan que la mejora de la imagen internacional de Marruecos pasa, en primer lugar, por avances tangibles en el ámbito interno. En este sentido, reclaman la apertura de espacios de diálogo, la atención a las demandas de reforma y la liberación de personas consideradas presos de conciencia por organismos internacionales.

El debate sobre el uso del deporte como instrumento diplomático no es exclusivo de Marruecos. En los últimos años, varias dictaduras han recurrido a la organización de grandes eventos deportivos para reforzar su posicionamiento global, una estrategia que ha generado un creciente escrutinio por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos y de la opinión pública internacional.

Mientras avanzan los partidos de la Copa Africana de Naciones, las críticas ponen de relieve la tensión entre la proyección exterior del país y las demandas internas de reformas. Para los observadores internacionales, el impacto real del torneo en la imagen de Marruecos dependerá no solo de su éxito organizativo, sino también de la evolución de su situación en materia de derechos humanos.

Negociaciones entre el POLISARIO y Marruecos ¿nuevo capítulo para el Sáhara Occidental?

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Madrid, 16 de noviembre de 2025 — El conflicto del Sáhara Occidental, enquistado desde hace décadas entre Marruecos y el Frente Polisario, podría estar entrando en una fase delicada de negociación diplomática, impulsada por la administración de Donald Trump.

Resolución 2797/2025: Cabeceras de prensa ¿Vestidas de amarillo?

Un ministro saharaui que pidió mantener su identidad en el anonimato, señaló que el movimiento espera una visita o invitación del enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, antes de iniciar negociaciones directas con Marruecos en relación con la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada a finales de octubre.

Según la misma fuente, la resolución insiste en avanzar hacia una solución política “realista, duradera y mutuamente aceptable”, que garantice el derecho a la autodeterminación, manteniendo sobre la mesa tanto la propuesta de autonomía presentada por Rabat como la necesidad de asegurar la materialización del derecho a decidir del pueblo saharaui, además de abrir la puerta a otras fórmulas compatibles con el espíritu del texto de dicho resolución.

El interlocutor indicó que el Frente Polisario ya presentó el pasado 20 de octubre una propuesta detallada que recoge su visión de una solución definitiva, y que espera ahora la respuesta marroquí o la presentación de una contrapropuesta que permita reactivar el proceso político actualmente paralizado.

El diplomático saharaui añadió que el Frente POLISARIO muestra plena disposición para participar en negociaciones “serias y directas” bajo supervisión de Naciones Unidas, una vez que De Mistura concluya sus consultas con las partes implicadas.

Por otra parte, según fuentes diplomáticas exclusivas, las conversaciones entre Marruecos y el Frente Polisario comenzarán a mediados de enero de 2026, con el objetivo de reanudar las negociaciones sobre el territorio de Sahara Occidental, estancadas desde 2018. La misma fuente añade que ya se han lanzado las consultas entre las partes.

Un respaldo clave de la ONU que redefine el escenario

El pasado 31 de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que respalda el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación de acuerdo con la carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Sin embargo; en la resolución 2797, los miembros del Consejo hacen hincapié en la propuesta que propugna Marruecos para la antigua colonia española como una buena base para retomar las negociaciones.

El voto del 31 de octubre —con 11 apoyos y 3 abstenciones— renueva también el mandato de la misión de de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental, la MINURSO. Para Marruecos, este resultado es una victoria diplomática. El rey Mohamed VI calificó la resolución como un “cambio histórico” y pidió al pueblo saharaui aprovechar esta oportunidad para el acercamiento.

Gali subraya que los factores decisivos en la resolución del conflicto del Sáhara Occidental son “el pueblo saharaui y el Ejército de Liberación”

La posición del Frente Polisario: voluntad de dialogar

Aunque el Polisario ha expresado su disposición a negociar, su respuesta ha sido cautelosa y crítica con lo que considera planteamientos que podrían legitimar la ocupación marroquí. En un comunicado, el Frente Polisario ha señalado que no participará en procesos basados en “propuestas” que, a su juicio, implican reconocer una ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Aun así, ha recordado que el pasado 20 de octubre envió al secretario general de la ONU, António Guterres, una versión ampliada de su propuesta de 2007, como señal de su compromiso con una “paz justa y duradera” y con la autodeterminación saharaui.

El presidente, Brahim Gali, ha enviado una carta en la que plantea negociaciones “directas y serias” con Marruecos bajo los auspicios de Naciones Unidas, sin condiciones previas, y habla de celebrar un referéndum supervisado por la ONU y la Unión Africana. El Frente Polisario recalca que las negociaciones deben enmarcarse en el derecho internacional y respetar el derecho inalienable del pueblo saharaui a su autodeterminación.

El papel de Argelia, Trump y Macron

Argelia ha instado con firmeza ante la ONU a reanudar las negociaciones directas entre Marruecos y el Frente Polisario “sin condiciones previas y de buena fe”. El ministro de Exteriores argelino, Ahmed Attaf, ha afirmado que esta vía es esencial para completar un proceso de descolonización que garantice al pueblo saharaui su derecho a la autodeterminación y soberanía.

A pesar del respaldo Occidental al plan marroquí, el horizonte sigue siendo incierto; Francia y Trump optan por violar el derecho internacional. La negativa de los saharauis a participar en negociaciones que consideran desventajosas para su causa genera dudas sobre hasta dónde puede llegar este nuevo impulso diplomático de la administración Trump.

¿Hacia una nueva era de diálogo?

Aunque no se puede afirmar que haya un acuerdo inmediato en el horizonte, los recientes acontecimientos subrayan una dinámica renovada de diplomacia internacional. La última resolución de la ONU abre una ventana para el diálogo; aunque Marruecos condiciona su participación a garantías firmes de que las negociaciones debe basarse de su plan de ocupación (propuesta de autonomía).

Para que estas posibles negociaciones prosperen, será fundamental que las partes logren un marco de confianza, apoyado por actores externos clave y por la comunidad internacional. Solo así podría iniciarse un capítulo más estable en el conflicto del Sáhara Occidental.

Trump ordena el retiro de decenas de embajadores de EE. UU. en África, Asia, Europa y América

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Madrid (ECS). — La administración de Donald Trump restituyó a decenas de embajadores y jefes de misión diplomáticas de puestos clave en distintos continentes como parte de una reorganización de la política exterior en el curso de su segundo mandato. La decisión implica a embajadores en África, Asia, Europa del Este, Medio Oriente y América Central y del Sur, según el Departamento de Estado.

Fuentes diplomáticas anunciaron que la embajadora de Estados Unidos en Argelia, Elizabeth Moore Aubin, dejará próximamente su cargo, en el marco de la decisión del presidente Trump de llevar a cabo amplios cambios en las misiones diplomáticas de Estados Unidos en el extranjero.

Según la agencia Associated Press, estas decisiones afectan a 29 embajadores y altos diplomáticos, todos ellos nombrados durante el mandato del expresidente Joe Biden.

La agencia explicó que estos cambios buscan designar a funcionarios considerados “plenamente comprometidos con las prioridades de la política de ‘Estados Unidos primero’ impulsada por el presidente Trump.

La decisión de cambiar embajadores afecta a 15 países africanos, entre ellos Argelia. Los países afectados por estas modificaciones repentinas son: Argelia, Egipto, Burundi, Camerún, Cabo Verde, Gabón, Costa de Marfil, Madagascar, Mauricio, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Somalia y Uganda.

La administración del presidente Trump llamará a cerca de 30 diplomáticos para que abandonen sus cargos como embajadores y otros puestos de alto nivel en las embajadas, en una medida destinada a redefinir la postura diplomática de Estados Unidos en el exterior con funcionarios considerados plenamente alineados con la visión de “Estados Unidos primero” promovida por Trump.

En consecuencia, se nombrará a un nuevo embajador en Argelia, cuyos principales dosieres incluirán las inversiones en el sector energético, el conflicto del Sáhara Occidental y el futuro de las relaciones entre Argelia y Marruecos, además de la situación de seguridad en la región del Sahel.

El Polisario rechaza ante la ONU el plan marroquí y alerta de un precedente grave en el Sáhara Occidental

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  • El Frente Polisario denuncia definitivamente ante ONU que el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental no puede ser base de una solución justa y duradera

ECS | Nueva York

El Frente Polisario ha vuelto a expresar ante Naciones Unidas su rechazo frontal a la iniciativa de autonomía promovida por Marruecos para el Sáhara Occidental, al considerar que dicha propuesta es incompatible con una solución equitativa y duradera. En una carta dirigida al Consejo de Seguridad, la organización saharaui acusa a Rabat de manipular el contenido de la más reciente resolución de la ONU que renueva el mandato de la MINURSO.

El liderazgo del Polisario apuesta por los cambios geopolíticos para hallar una salida al conflicto del Sáhara Occidental

El representante del Frente Polisario ante Naciones Unidas, Sidi Omar, trasladó estas preocupaciones al presidente de turno del Consejo de Seguridad, el diplomático esloveno Samuel Žbogar, denunciando lo que calificó como un “intento desesperado” de Marruecos por confundir a los Estados miembros al vincular la resolución con su proyecto de autonomía territorial.

Según expone la misiva, el texto aprobado por el Consejo de Seguridad no avala en ningún momento una supuesta soberanía marroquí sobre el territorio saharaui. Omar recuerda que varios países, entre ellos Eslovenia, subrayaron expresamente este aspecto durante sus explicaciones de voto, dejando claro que la resolución no altera el estatus internacional del Sáhara Occidental.

El diplomático saharaui insiste además en que las decisiones del Consejo de Seguridad no pueden contradecir los principios fundacionales de la Carta de las Naciones Unidas ni las posiciones históricas de los órganos competentes de la organización internacional en materia de descolonización.

En este sentido, Omar recuerda que desde 1963 el Sáhara Occidental figura en la lista de territorios no autónomos y que la Asamblea General lo ha abordado sistemáticamente como un caso pendiente de descolonización. Dicho enfoque, añade, reafirma el derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro, incluida la opción de la independencia, conforme a la Resolución 1514 (XV) y otras disposiciones internacionales.

Asimismo, hace referencia a la opinión consultiva emitida en 1975 por la Corte Internacional de Justicia, que concluyó que no existían vínculos de soberanía territorial entre Marruecos y el Sáhara Occidental. A su juicio, esta conclusión sigue plenamente vigente y desmonta cualquier intento de presentar la iniciativa marroquí como el único marco posible de negociación.

Omar recalca que Marruecos no ejerce soberanía ni jurisdicción administrativa legítima sobre el territorio y recuerda que diversas resoluciones de la Asamblea General de la ONU, especialmente las de 1979 y 1980, califican a Rabat como potencia ocupante.

Desde esta perspectiva, el representante del Polisario sostiene que Marruecos carece de base legal para otorgar un estatuto de autonomía o cualquier fórmula territorial sin vulnerar el estatus internacional del Sáhara Occidental. A su entender, el plan marroquí predetermina el resultado del proceso y elimina alternativas fundamentales, lo que supone una negación del derecho a la libre determinación.

“El problema central —advierte— es que esta propuesta excluye la independencia, que no solo es una aspiración legítima del pueblo saharaui, sino también una opción contemplada expresamente en resoluciones de Naciones Unidas”. Permitir que Marruecos decida unilateralmente equivaldría, añade, a sustituir la voluntad del pueblo saharaui por la del Estado ocupante.

Un proyecto considerado “altamente peligroso”

El Frente Polisario califica la iniciativa de Rabat como “extremadamente peligrosa”, al considerar que premiaría el uso ilegal de la fuerza y la ocupación del territorio, en abierta contradicción con la Carta de la ONU y el Acta Constitutiva de la Unión Africana. Omar advierte de que aceptar este enfoque sentaría un precedente alarmante tanto en África como a nivel global.

En su escrito, también recuerda que la Carta de Naciones Unidas obliga al Consejo de Seguridad a actuar conforme al principio de igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos, y subraya que ninguna decisión puede contravenir normas imperativas del derecho internacional.

Por ello, el Polisario insta a los Estados a condenar con firmeza la propuesta marroquí, al considerar que busca despojar al pueblo saharaui de su derecho a la independencia y legitimar una ocupación y anexión que considera ilegales.

En los últimos años, el Frente Polisario ha sufrido varios contratiempos diplomáticos debido al respaldo de países como España al plan de autonomía marroquí. La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) mantiene, no obstante, su rechazo absoluto a esta fórmula y su exigencia de culminar el proceso de descolonización mediante un referéndum genuino.

El Sáhara Occidental, antigua colonia española, fue ocupado por Marruecos en 1975 tras la retirada de España. El conflicto armado entre Rabat y el Frente Polisario se prolongó hasta 1991, cuando se alcanzó un alto el fuego con el compromiso de celebrar un referéndum de autodeterminación que, debido a desacuerdos sobre el censo electoral, aún no se ha llevado a cabo.

Mohamed VI y bin Zayed realizan otro viaje a El Cairo

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Madrid (ECS).— Durante una reciente estancia privada en París, el rey de Marruecos, Mohamed VI, realizó un nuevo viaje a El Cairo, donde visitó una vez más el Gran Museo Egipcio. Esta visita se inscribe en el interés sostenido del monarca por los grandes proyectos culturales y museísticos de la región, según fuentes cercanas. En el Cairo se reunió con Mohamed bin Zayed Al Nahayan, presidente de los Emiratos Árabes Unidos.

El Gran Museo Egipcio, situado cerca de las pirámides de Guiza y considerado uno de los mayores complejos museísticos del mundo dedicados a una sola civilización, se ha convertido en un referente internacional tanto por su dimensión arquitectónica como por su ambición cultural.

La atención reiterada del soberano marroquí hacia este proyecto refleja su interés por modelos museográficos de gran escala y proyección global. El viaje se realizó hace aproximadamente una semana, según fuentes muy familiarizadas con el asunto.

Fuentes cercanas señalan que esta visita se enmarca en una reflexión más amplia sobre el desarrollo y la modernización de las infraestructuras culturales en Marruecos, donde en los últimos años se han impulsado diversos proyectos destinados a reforzar la diplomacia cultural y el atractivo patrimonial del país.

Aunque el viaje a El Cairo tuvo un carácter discreto, subraya también la solidez de las relaciones culturales entre Marruecos y Egipto, así como la importancia que Mohamed VI concede a la cultura como instrumento de influencia y diálogo internacional.

Mohamed VI está preparando una «visita de Estado» a Francia para principios de 2026

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Marruecos y Francia avanzan hacia una visita de Estado de Mohamed VI para relanzar sus relaciones bilaterales

ECS

Rabat/París, — Los ministerios de Asuntos Exteriores de Marruecos y Francia han iniciado una serie de reuniones tanto protocolares como sustantivas con el objetivo de preparar una visita de Estado del rey Mohamed VI a Francia, prevista inicialmente para el otoño de 2026, según fuentes diplomáticas exclusivas.

Desde la parte marroquí, no obstante, se expresa el deseo de que el viaje tenga lugar en una fecha más cercana, posiblemente en marzo de 2026, en un contexto marcado por la voluntad de Rabat de consolidar el reciente acercamiento entre ambos países tras un periodo de enfriamiento en sus relaciones.

La visita del monarca alauí supondría la confirmación del restablecimiento del diálogo político de alto nivel entre Rabat y París y permitiría avanzar en la aplicación del acuerdo de “asociación excepcional” firmado por el rey Mohamed VI y el presidente francés, Emmanuel Macron, durante la visita de este último a Marruecos en el otoño de 2024.

Dicho acuerdo sentó las bases para una nueva etapa en la relación bilateral, con el compromiso de reforzar la cooperación estratégica en sectores clave y de intensificar la coordinación política y diplomática entre ambos países.

Según las mismas fuentes, la visita oficial del monarca marroquí a Francia se considera una etapa clave en el proceso de «reconstrucción de la confianza mutua» y podría culminar con la firma de nuevos acuerdos bilaterales. Estos abarcarían ámbitos como la inversión, las energías renovables en el Sáhara Occidental, la cooperación en materia de seguridad y la gestión de los flujos migratorios, áreas identificadas como prioritarias para ambos gobiernos.

Las conversaciones en curso reflejan la voluntad de Rabat de dar un nuevo impulso a su relación con París, marcada por estrechos lazos políticos, económicos y culturales, en un contexto regional e internacional que exige una cooperación reforzada.

CAN 2025 en Marruecos: fútbol bajo vigilancia, juventud bajo presión

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Madrid (ECS).- La celebración de la Copa Africana de Naciones 2025 en Marruecos no es un simple acontecimiento deportivo. Tal y como recoge un reciente artículo del diario Le Monde, el torneo se desarrolla en un contexto de fuerte malestar social, apenas dos meses después de que miles de jóvenes marroquíes —la llamada generación Z— salieran a la calle para exigir mejoras en educación, sanidad, empleo y justicia social. La CAN llega, por tanto, en un momento políticamente sensible, en el que el régimen necesita proyectar estabilidad y control.

El texto de Le Monde, firmado por Pierre Lepidi y Simon Roger y publicado el 19 de diciembre de 2025, subraya que la competición se celebra “bajo vigilancia”. No es una expresión retórica. Tras las protestas de octubre en Casablanca y otras ciudades, las autoridades han reforzado el dispositivo de seguridad y el control del espacio público. El fútbol aparece así como un gran escenario de distracción, capaz de desplazar del foco mediático las demandas sociales que siguen sin respuesta.

Marruecos llevaba décadas esperando volver a acoger la principal competición futbolística del continente africano. La CAN es presentada como la confirmación de un país moderno, fiable y exitoso, reforzada por los logros deportivos recientes de la selección nacional y por figuras mediáticas como Achraf Hakimi. Sin embargo, esa narrativa triunfal contrasta con una realidad marcada por el desempleo juvenil, la precariedad estructural y la ausencia de mecanismos reales de participación política.

El artículo de Le Monde apunta, además, a una preocupación clara de las autoridades: evitar que el torneo se convierta en un altavoz del descontento social. La experiencia reciente ha demostrado que la juventud marroquí no es ajena a la movilización y que las reivindicaciones pueden resurgir incluso en contextos fuertemente vigilados. La CAN se convierte así en una prueba no solo deportiva, sino también política y policial.

Este uso del deporte como herramienta de legitimación no es nuevo. Grandes eventos internacionales sirven para construir una imagen de normalidad y cohesión que oculta tensiones profundas. Mientras los estadios se llenan y las cámaras internacionales enfocan la fiesta del fútbol, continúan las restricciones a la libertad de expresión, las detenciones de activistas y la represión de cualquier discurso que cuestione al poder, tanto dentro de Marruecos como en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

La coincidencia temporal entre las protestas de la generación Z y la organización de la CAN resulta, por tanto, reveladora. El régimen busca capitalizar el entusiasmo deportivo para cerrar filas y silenciar el malestar social, sin abordar las causas estructurales que lo provocan. La vigilancia que rodea a la competición es el síntoma de esa fragilidad: detrás del espectáculo, persiste el miedo a que la calle vuelva a hablar.

La Copa Africana de Naciones 2025 se presenta así como algo más que un torneo de fútbol. Es un ejercicio de propaganda cuidadosamente coreografiado, celebrado en un país donde la juventud reclama futuro y derechos, y donde el brillo de los focos deportivos no logra ocultar las grietas sociales ni las carencias democráticas que siguen marcando el presente.

Fuente: Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

Estados Unidos, Marruecos e Israel: la militarización del norte de África y el uso del Sáhara Occidental como moneda estratégica

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Por Carlos C. García

En los últimos días se ha difundido la supuesta instalación de una base militar estadounidense en la zona de Amgala, cerca de Smara, en pleno Sáhara Occidental ocupado. Aunque no existe confirmación oficial ni verificación independiente de ese extremo, la noticia no surge en el vacío. Forma parte de un relato político cuidadosamente construido que apunta en una dirección muy concreta: la normalización de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental mediante su integración en la arquitectura militar y geoestratégica occidental.

La presencia estadounidense: cooperación militar sí, base en el Sáhara no (por ahora)

Estados Unidos no es un actor neutral en el norte de África. Mantiene una presencia militar activa a través de acuerdos de defensa, ejercicios conjuntos, intercambio de inteligencia y acceso logístico en varios países de la región. Marruecos ocupa un lugar central en esta estrategia: es aliado principal de Washington fuera de la OTAN y coorganiza el ejercicio African Lion, uno de los mayores despliegues militares estadounidenses en África.

Pero conviene ser precisos: no hay pruebas de que Estados Unidos haya decidido instalar una base militar en Amgala o Smara, ni de que vaya a trasladar mandos estratégicos desde Europa al Sáhara Occidental. Presentar esa posibilidad como un hecho consumado responde más a una operación de propaganda que a una decisión militar confirmada.

Ahora bien, que hoy no exista una base no significa que el proceso de militarización y alineamiento estratégico sea ficticio. Al contrario: es real, progresivo y profundamente preocupante.

Marruecos como plataforma militar y política de Occidente

Marruecos lleva años intentando consolidarse como pieza clave del dispositivo de seguridad occidental en África, y lo hace combinando tres elementos: alianza militar con Estados Unidos, normalización estratégica con Israel y utilización del Sáhara Occidental como espacio de proyección.

Desde 2020, la cooperación militar entre Marruecos e Israel ha dado un salto cualitativo. Drones de fabricación israelí, sistemas de vigilancia avanzada y tecnologías de inteligencia se han incorporado al arsenal marroquí. El Sáhara Occidental ocupado se ha convertido en territorio de ensayo, control y demostración de fuerza, especialmente tras la ruptura del alto el fuego.

Nada de esto es casual. La ocupación se militariza mientras se intenta vender como “estabilidad” lo que en realidad es represión, control y violación sistemática de derechos humanos.

El Sáhara Occidental: laboratorio militar y pieza de cambio geopolítica

La narrativa que vincula bases militares, inversiones estadounidenses, consulados en Dajla y cooperación antiterrorista responde a una lógica clara: convertir un territorio pendiente de descolonización en un activo estratégico, despojándolo de su dimensión jurídica y política.

Bajo el pretexto de la seguridad regional y la lucha contra el terrorismo en el Sahel, se pretende blanquear una ocupación ilegal, ignorando deliberadamente el derecho internacional, las resoluciones de la ONU y las sentencias judiciales que niegan cualquier soberanía marroquí sobre el territorio.

La posible presencia militar extranjera en el Sáhara Occidental —aunque hoy sea solo una hipótesis interesadamente difundida— sería un paso gravísimo: significaría la internacionalización de la ocupación, con la complicidad directa de potencias que dicen defender el orden internacional basado en normas.

No es casual que Argelia perciba estos movimientos como una amenaza directa. No se trata solo de equilibrio regional, sino de impedir que el Sáhara Occidental sea definitivamente absorbido por una arquitectura militar que consolide los hechos consumados.

Propaganda hoy, hechos consumados mañana

No estamos ante una simple “opinión” ni ante una noticia aislada. Estamos ante un ensayo de legitimación. Hoy se habla de hipótesis, mañana de cooperación, pasado mañana de normalidad. Así se construyen los hechos consumados.

Puede que hoy no exista una base militar estadounidense en Amgala. Pero sí existe una convergencia estratégica entre Estados Unidos, Marruecos e Israel, y sí existe un uso deliberado del Sáhara Occidental como pieza sacrificable en el tablero geopolítico.

Frente a esta deriva, es imprescindible denunciar no solo lo que ya ocurre, sino lo que se está preparando: una ocupación cada vez más blindada, militarizada y protegida por alianzas internacionales que prefieren la “estabilidad” de la injusticia al cumplimiento del derecho.

El Sáhara Occidental no es un enclave estratégico ni un pasillo logístico. Es un territorio ocupado y un pueblo con derecho a decidir su futuro. Todo lo demás es propaganda.

NOTA: Este artículo fue publicado en PLATAFORMA «No te olvides del Sahara Occidental»