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31 marzo 2026
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Boulos aterriza en Argel con una promesa: ¿paz, negocios o algo más?

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Argel, — En un paso que refleja la determinación de la Administración del presidente Donald Trump de abordar los conflictos pendientes en el norte de África, el asesor presidencial especial para Asuntos Africanos y Árabes, Massad Boulos, llegó en la tarde de este lunes a la capital argelina. El enviado de Trump se reunió con el presidente de la República Abdelmajid Tabboune y con el ministro de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf.


«Entre autonomía y autodeterminación: la ofensiva diplomática de Trump sobre el Sáhara Occidental»


La visita, que se produce en un momento geopolítico especialmente tenso, trasciende los protocolos bilaterales y sitúa el conflicto del Sáhara Occidental en el centro de las conversaciones, en medio de un cauto optimismo estadounidense sobre la posibilidad de lograr avances en un conflicto que se prolonga desde hace casi cinco décadas.

Según fuentes diplomáticas exclusivas a ECSaharaui, EE.UU se mueve en este asunto conforme a una estrategia de “Acuerdos Integrales” (Grand Deals), y la visita de Boulos persigue principalmente tres objetivos:

1. Consolidar la asociación en materia de seguridad: reafirmar el papel de Argelia como actor clave en la estabilidad de la región del Sahel y en la lucha contra el terrorismo.

2. Diplomacia económica: abrir nuevas oportunidades a las empresas estadounidenses en los sectores energético y de minerales estratégicos en Argelia, dentro de una visión de “prosperidad a cambio de la paz”.

3. Reducir la escalada regional: intentar acercar posiciones entre Argel y Rabat con el objetivo de preparar el terreno para una solución política duradera al conflicto del Sáhara Occidental.

El Sáhara Occidental: la visión de Boulos y la misión de “cierre”

Boulos es considerado el nuevo “arquitecto de los acercamientos” dentro de la Administración estadounidense, y su gestión del conflicto del Sáhara Occidental reviste una importancia particular debido a su estrecha relación con la Casa Blanca. Su enfoque en este dossier se articula en torno a varios ejes:

Primer eje; solución de compromiso sin vencedores ni vencidos

Boulos ha señalado en declaraciones anteriores que Washington busca una solución que satisfaga a todas las partes, manteniendo como base el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui —posición ampliamente criticada por el Frente Polisario y el derecho internacional—, al tiempo que intenta tener en cuenta las “preocupaciones argelinas” y garantizar los derechos del pueblo saharaui en un marco de supuesta autonomía.

Segundo eje; la famosa resolución 2797 de la ONU

La visita se produce tras la adopción de nuevas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, como la 2797, que insta a reanudar las negociaciones. En este contexto, Boulos trata de persuadir a Argel para que regrese a las negociaciones en calidad de “parte activa y directa”, una calificación rechazada por Argel, que se considera país observador y defensor del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

Tercer eje; la precaria situación de los refugiados saharauis

Boulos pone asimismo el acento en la situación de los refugiados saharauis en los campamentos, describiendo la prolongación del statu quo como una “bomba de relojería” para la seguridad regional, y abogando por una solución política rápida que ponga fin al sufrimiento humanitario derivado de la ocupación y del bloqueo del proceso de descolonización.

Mensajes estadounidenses a las partes

El emisario estadounidense porta mensajes contradictorios. Mientras elogia la propuesta marroquí de autonomía, duramente cuestionada por el Frente Polisario por contradecir el derecho a la autodeterminación, se dirige a las autoridades argelinas con un discurso basado en los intereses comunes, señalando que una solución definitiva del conflicto del Sáhara Occidental abriría la puerta a una integración económica en el Magreb respaldada por inversiones estadounidenses de miles de millones de dólares.

La Administración Trump apuesta por la “carisma negociadora” de Massad Boulos y por su capacidad para gestionar el diálogo al margen de los moldes diplomáticos tradicionales. No obstante, los obstáculos siguen siendo considerables debido al apego histórico a posiciones legítimas, en particular la defensa de autodeterminación del pueblo saharaui.

La nueva aproximación estadounidense se apoya, según observadores, en “incentivos de desarrollo” como herramienta para flexibilizar posturas políticas. En este contexto, la visita de Massad Boulos a Argelia no se limita a una misión exploratoria, sino que constituye un intento serio de Washington de trazar los contornos de un “nuevo orden regional” en el norte de África, en el que la cuestión del Sáhara Occidental sigue siendo la piedra angular y un expediente pendiente de descolonización conforme al derecho internacional.

Acusan al jefe de la MINURSO de parcialidad y de debilitar su mandato en el Sáhara Occidental

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NUEVA YORK/EL AAIÚN (ECS).— La actuación del jefe de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), Alexander Ivanko, ha suscitado una oleada de interrogantes ante acusaciones crecientes de parcialidad a favor de Marruecos y de intentar despojar a la misión de su cometido esencial, para el que fue creada en 1991: la organización de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui, según fuentes coincidentes.

De acuerdo con estas fuentes exclusivas, el responsable de la MINURSO habría pasado por alto en reiteradas ocasiones presuntas violaciones graves cometidas contra civiles saharauis en las zonas ocupadas. Asimismo, señalan que se habrían diluido o ignorado datos e informes de campo que documentaban supuestos abusos atribuidos a fuerzas marroquíes, lo que, a juicio de nuestra fuente, vulnera el principio de neutralidad que debe regir la labor de la misión de la ONU.

Las mismas informaciones apuntan a que Ivanko estaría impulsando una transformación de la MINURSO, de una misión con un mandato jurídico e internacional centrado en la celebración del referéndum, a una misión de carácter político y con competencias limitadas, carente de contenido efectivo, lo que es interpretado por estas fuentes como una forma de connivencia con las autoridades marroquíes.

En este contexto, el jefe de la misión habría cesado a cuatro funcionarios de la Misión y existirían indicios de nuevos despidos, entre ellos el del responsable de la oficina de la MINURSO en Tinduf, Youssef Jedian, en una medida descrita como una represalia personal vinculada a sus posiciones profesionales y a su neutralidad política.

Las fuentes consideran especialmente grave la posibilidad de cierre de la oficina de la MINURSO en los campamentos de refugiados saharauis, una decisión que califican de precedente peligroso, al afectar al equilibrio funcional y geográfico de la misión y menoscabar su papel sobre el terreno.

Los funcionarios cesados son, según las mismas fuentes:

Eddy Khawaja, responsable de seguridad de la misión, de nacionalidad estadounidense-palestina.

Thomas Wilson, responsable de recursos humanos, de nacionalidad estadounidense.

Breme Rose Shino Karmoumbi, responsable del departamento informático de la misión.

Mohamed Karmel Huda, responsable de seguridad aérea, de nacionalidad australiana-paquistaní.

Las mismas fuentes aseguran que los ceses se produjeron por decisión directa del jefe de la misión, Alexander Ivanko.

La MINURSO ha sido objeto en años anteriores de críticas por parte de organizaciones internacionales y saharauis de derechos humanos debido a las limitaciones de su mandato, en particular por no contar con un mecanismo oficial para supervisar o documentar violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados, un factor que, según observadores, habría favorecido la persistencia de abusos sin rendición de cuentas.

Ante estos acontecimientos, actores políticos y sociales saharauis han llamado a extremar la vigilancia frente a lo que describen como “planes para vaciar la misión de su contenido”, e instaron a Naciones Unidas a intervenir con urgencia para garantizar el respeto del mandato de la MINURSO y preservar su neutralidad e independencia, en línea con los objetivos para los que fue establecida en 1991.

Trump humilla a Bourita: “No tengo tiempo, preséntense… no los conozco”

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Madrid (ECS).— El periodista estadounidense William Maniz reveló detalles embarazosos ocurridos durante la ceremonia de firma de la carta fundacional del Consejo de la Paz, un evento internacional de alto nivel presidido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según su testimonio, el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, abandonó la sala visiblemente afectado, con el rostro pálido y una tensión evidente, tras una situación que puso de manifiesto una grave falta de protocolo y consideración diplomática.

De acuerdo con Maniz, la ceremonia careció de un protocolo oficial claro que estableciera el orden jerárquico de las delegaciones, así como quién debía avanzar o dirigirse al presidente estadounidense. Esta ausencia de organización derivó en un momento especialmente incómodo cuando Trump, sin mediación alguna y de manera directa, se dirigió a los ministros presentes —entre ellos Bourita y representantes de otros cuatro países— mientras estaban sentados en la mesa de firma, pidiéndoles que se presentaran personalmente.

El periodista señaló que Trump utilizó un tono seco y desdeñoso al afirmar: “No tengo tiempo, preséntense… no los conozco.” Una frase que fue interpretada por los presentes como una clara falta de respeto diplomático hacia los ministros presentes.

Ante esta situación, Bourita se vio obligado a inclinarse ligeramente y esbozar una sonrisa forzada para disimular su incomodidad frente a las cámaras, presentándose oficialmente como ministro de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos.

La escena evidenció no solo la tensión personal del ministro, sino también la desorganización del evento y la inexistencia de un protocolo adecuado para las delegaciones participantes, algo poco habitual en foros de esta magnitud.

En el mismo contexto, diversos informes subrayaron otro aspecto revelador: Marruecos no recibió ninguna invitación para celebrar reuniones bilaterales reducidas con otros países asistentes, a diferencia de lo ocurrido con varias delegaciones que sí mantuvieron una intensa agenda diplomática paralela.

Entre los ejemplos destacados: Baréin recibió solicitudes para reunirse con Kazajistán, Turquía y Armenia. Arabia Saudí organizó encuentros reducidos con Turquía, Pakistán, Indonesia, Egipto, Vietnam y Kosovo. Egipto sostuvo reuniones bilaterales con Catar, Jordania, Argentina y Azerbaiyán.

En contraste, la delegación marroquí se limitó únicamente a asistir a la firma, sin reuniones adicionales ni una presentación oficial destacada durante la ceremonia.

Este hecho fue interpretado como un reflejo de la escasa influencia diplomática de Marruecos en este acontecimiento concreto, así como de la falta de una estrategia efectiva para reforzar su presencia y su peso político dentro del foro.

El episodio pone de relieve, una vez más, las asimetrías en el trato diplomático internacional y plantea interrogantes sobre la capacidad de Marruecos para posicionarse de manera más sólida y respetada en escenarios multilaterales de alto nivel.

Bahréin y Marruecos, socios de los Acuerdos de Abraham, los primeros en firmar la Carta del Consejo de Paz

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lleva al escenario al ministro de Bahréin, Sheikh Isa Al Khalifa, y al ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, para convertirse en los primeros funcionarios extranjeros en firmar la carta del Consejo de Paz. Ambos países firmaron acuerdos de normalización con Israel durante el primer mandato de Trump.

Negociar sin la ONU: el Sáhara Occidental ante el riesgo de un atajo geopolítico «made in Trump»

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Por Victoria G. Corera

Madrid (ECS).— Según publica Africa Intelligence, Washington estaría preparando en los próximos días una primera secuencia de discusiones sobre el Sáhara Occidental en un formato discreto y deliberadamente alejado del marco de Naciones Unidas. La reunión, de carácter exploratorio, reuniría a Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania en territorio estadounidense, mientras que Doha y Oslo aparecen como posibles sedes para futuras rondas.

Presentada como una aceleración del calendario diplomático bajo impulso directo de Estados Unidos, esta iniciativa plantea interrogantes de fondo que no pueden despacharse como un simple movimiento táctico.

El primer riesgo evidente es la sustitución del derecho internacional por una lógica de resultados rápidos, una constante en la política exterior de la Administración Trump. La exclusión inicial de la ONU no es un elemento técnico ni provisional, sino una señal política clara: desplazar un proceso de descolonización, regido por resoluciones y principios jurídicos consolidados, hacia un terreno de negociación política donde el equilibrio de fuerzas sustituye a la legalidad. En el caso del Sáhara Occidental, este desplazamiento no es neutral: favorece objetivamente a la potencia ocupante.

La experiencia reciente de Palestina resulta especialmente reveladora. Bajo la presidencia de Trump, Washington impulsó iniciativas unilaterales —desde el llamado “acuerdo del siglo” hasta el reconocimiento de hechos consumados sobre el terreno— que ignoraron el derecho internacional, marginaron a la ONU y vaciaron de contenido el principio de autodeterminación. El resultado no fue la paz ni la estabilidad, sino la consolidación de la ocupación, la normalización de la impunidad y un agravamiento dramático de la situación sobre el terreno. Pretender que una metodología similar pueda aplicarse al Sáhara Occidental sin consecuencias es, como mínimo, una peligrosa ilusión.

Otro elemento de riesgo es la normalización del plan de autonomía marroquí como punto de partida implícito, pese a carecer de validez jurídica internacional y haber sido rechazado reiteradamente por el Frente Polisario. Presentarlo como un proyecto “casi finalizado”, tal como recoge Africa Intelligence, contribuye a crear un clima político destinado a desplazar el debate desde el derecho a decidir hacia la gestión de una solución impuesta. Esta estrategia no es nueva: consiste en transformar una cuestión de descolonización en un problema de gobernanza interna, vaciando de contenido el sujeto político saharaui.

La propia configuración de la reunión refuerza estas preocupaciones. La posible participación de responsables del aparato de seguridad marroquí, incluido el servicio de inteligencia exterior, en una fase supuestamente exploratoria, revela hasta qué punto Rabat concibe el proceso en términos de control y seguridad, no de derechos. En este contexto, el riesgo no es solo el fracaso de las conversaciones, sino su instrumentalización para legitimar una narrativa de “diálogo en curso” mientras la ocupación y la represión continúan sobre el terreno.

Desde la Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL consideran especialmente preocupante que se consolide una diplomacia paralela, donde la ONU queda relegada a un papel decorativo o diferido. El precedente palestino demuestra que, una vez desplazado el marco multilateral, resulta extremadamente difícil reintroducir garantías jurídicas reales. El Sáhara Occidental corre así el riesgo de convertirse en un nuevo laboratorio de soluciones geopolíticas rápidas, diseñadas para satisfacer equilibrios regionales y agendas internas estadounidenses, pero no los derechos del pueblo afectado.

La mención de Noruega como posible sede alternativa introduce un matiz distinto, dado el respaldo histórico existente en ese país al derecho del pueblo saharaui. Sin embargo, incluso este escenario no elimina el problema de fondo: no es el lugar lo que legitima un proceso, sino el marco jurídico en el que se inscribe. Sin un mandato claro de Naciones Unidas y sin el reconocimiento explícito del derecho a la autodeterminación como eje central, cualquier negociación corre el riesgo de convertirse en una puesta en escena.

El Frente Polisario, cuya centralidad reconoce implícitamente el propio artículo al detallar la composición de su delegación, sigue siendo el único y legítimo representante del pueblo saharaui. Pero incluso este reconocimiento puede verse neutralizado si el proceso se diseña para erosionar su capacidad política y desplazar el conflicto hacia una solución predeterminada. La historia del Sáhara Occidental demuestra que no hay atajos legítimos: cada intento de imponer una salida rápida al margen del derecho ha prolongado el conflicto y profundizado la injusticia.

Victoria G. Corera | Plataforma NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL

Crisis financiera en ONU: Trump debilita la MINURSO y amenaza el derecho del pueblo del Sáhara Occidental

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Agencia ECS

WASHINGTON/EL AAIÚN, En un momento crítico para las operaciones de paz de las Naciones Unidas, la administración estadounidense ha optado por no pagar la totalidad de su contribución al presupuesto de mantenimiento de la paz de la ONU, profundizando una crisis financiera que ya pone en riesgo la estabilidad de misiones esenciales en zonas de conflicto —entre ellas la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), según informó Bloomberg.

Sáhara Occidental | La ONU acusa recibo de la propuesta ampliada del Frente Polisario

Según los datos oficiales a los que ha tenido acceso ECSaharaui, Estados Unidos, que representa más del 26 % de la financiación del mantenimiento de la paz de la ONU, acordó pagar solo aproximadamente la mitad de sus cerca de 1.400 millones de dólares en cuotas para el periodo 2025‑2026, dejando sin abonar cientos de millones en atrasos que datan de años anteriores.

Este recorte voluntario o parcial no es un gesto menor: la ONU ha advertido que la falta de fondos está obligando a recortar alrededor del 15 % de los presupuestos de las misiones de paz y reducir hasta un 25 % la presencia de tropas y personal en el terreno de conflicto.

“Sin recursos previsibles, adecuados y a tiempo, el mantenimiento de la MINURSO no puede cumplir los mandatos del Consejo de Seguridad”, ha señalado la propia organización (su oficina de Ginebra) en informes recientes sobre la situación presupuestaria global de las operaciones de paz.

La MINURSO, víctima de la crisis presupuestaria y la política de Trump

La misión encargada de supervisar el cese del fuego y preparar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental (MINURSO) pende de un hilo presupuestario.

Si bien la ONU aprobó un presupuesto específico para la MINURSO de alrededor de 71,8 millones de dólares para 2025‑2026, este monto solo será viable si los Estados miembros cumplen con sus obligaciones financieras. Los recortes que amenazan todo el sistema de mantenimiento de la paz pueden traducirse, en el caso saharaui, en una reducción de actividades de vigilancia, monitoreo civil y apoyo logístico esenciales para proteger a la población saharaui y avanzar en el proceso de autodeterminación.

Una decisión política con consecuencias humanas

Según fuentes diplomáticas exclusivas, la retención de pagos por parte de la Administración Trump no puede desligarse de su política exterior orientada en los últimos años a favorecer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, en detrimento del derecho inalienable del pueblo saharaui a decidir su futuro. La resolución más reciente del Consejo de Seguridad que menciona el plan de autonomía marroquí —avalada con el patrocinio explícito de Washington— ha sido interpretada por el Frente POLISARIO como un giro que atenta contra el derecho a la libre determinación consagrado en la Carta de la ONU.

Según la misma fuente, la administración estadounidense y Marruecos ultiman el plan para poner fin a esa misión (MINURSO) o, en el mejor de los casos, convertirla en una oficina de la ONU encargada de monitorear el Proceso de Paz. «Los estadounidenses quieren cerrar la misión y convertirla en una misión política. Lo mismo que quiere el jefe de la misión, Alexander Ivanko, y los marroquíes», comentó a ECSaharaui un fuente.

En los campos de refugiados, donde residen decenas de miles de saharauis desplazados, han pedido a la comunidad internacional que no abandone el mandato fundacional de la ONU: garantizar el derecho a la autodeterminación. Los saharauis lamentan que las decisiones de Washington representan un golpe a la justicia internacional y a la garantía de paz en la región.

EE.UU prepara una nueva ronda de negociaciones directas sobre el Sáhara Occidental y descarta «Mesa redonda»

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Agencia ECS

Washington, — Estados Unidos prepara una nueva ronda de negociaciones directas sobre el territorio ocupado del Sáhara Occidental, con una primera reunión prevista para el próximo mes de febrero, según informó el diario Africa Intelligence. La misma fuente añade que la administración Trump descarta explícitamente el formato de “mesa redonda”, según fuentes diplomáticas de la Casablanca.

El anuncio se produce en un momento en que Marruecos ultima los detalles de su nueva propuesta sobre el denominado plan de autonomía, al tiempo que se acelera la agenda de reuniones diplomáticas destinadas a resolver el conflicto del Sáhara Occidental, con una fuerte implicación estadounidense. El Frente POLISARIO ya presentó su propuesta.

La primera reunión preparatoria está prevista en Estados Unidos en los próximos días con el resto de las partes, excluida el Frente Polisario, aunque sin una fecha definitiva debido a la saturación de la agenda internacional. La delegación del Frente POLISARIO ya se reunió con la parte americana esta semana.

Esta fase adoptará la forma de una reunión exploratoria a nivel ministerial. Según la información disponible, por la parte marroquí participarán el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, y el ministro del Interior, Abdelouafi Laftit. También podrían estar un representante del servicio marroquí de contraespionaje e inteligencia exterior, la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED).

Según explicó Africa Intelligence, el encuentro fue concebido inicialmente como una mesa redonda preliminar y no se celebrará ni en Nueva York ni en Washington, sino en un lugar que permita un mayor grado de discreción y control del formato de dichas negociaciones. Si las conversaciones resultan constructivas, el calendario podría acelerarse y planificarse una primera reunión oficial a partir del mes próximo entre el Frente Polisario y Marruecos únicamente.

Este proceso de negociaciones excluye explícitamente la participación de España y Francia y se apoya, en su fase inicial, en un patrocinio directo de Estados Unidos, con la implicación posterior de Naciones Unidas.

Resultados rápidos y tangibles

Estas conversaciones se inscriben en el enfoque definido por Donald Trump, ya que Washington pretende desempeñar un papel catalizador en la fase preliminar, en detrimento del marco tradicional de la ONU.

Este giro político responde al deseo del presidente estadounidense de obtener resultados rápidos y tangibles, en contraste con el enfoque de Naciones Unidas liderado por el enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura. Se prevé que el asesor especial de Trump para asuntos del mundo árabe y africano, Massad Boulos, actúe como mediador.

Por su parte, Rabat continúa trabajando en su nuevo plan de autonomía. Los consejeros reales Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Fihri y Omar Azziman, que presiden la comisión encargada de elaborar el proyecto, se ocupan de los aspectos diplomáticos, mientras que Laftit dirige los expedientes de seguridad, según el rotativo francés.

Antes de la redacción del plan, el 10 de noviembre de 2025 se celebró una reunión entre este trío, cercano al rey Mohamed VI, y los partidos de la mayoría, lo que permitió establecer un marco político para la actualización del proyecto, cuya primera versión data de 2007.

En el lado saharaui, se ha preparado a varias figuras destacadas. Se espera que Mohamed Salem Ould Salek, veterano dirigente del Frente Polisario y uno de los nombres históricos de su diplomacia, encabece la delegación negociadora durante las rondas de debate en profundidad. Esta semana participó directamente en la fase preliminar el ministro saharaui de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat. Para completar el equipo, el Frente Polisario contará con Sidi Omar, su representante ante Naciones Unidas; Mouloud Said, considerado un interlocutor habitual en los círculos estadounidenses; y Fatma Mehdi, ministra de Cooperación de la República Saharaui.

Noruega o Doha, lugar de las negociaciones

Esta serie de contactos recuerda a las negociaciones de Manhasset, las últimas conversaciones organizadas entre junio de 2007 y octubre de 2009. En aquel entonces, la delegación marroquí estaba encabezada por el entonces ministro del Interior, Chakib Benmoussa, en un formato cuatripartito que incluía a Argelia y Mauritania. En la actualidad, según Africa Intelligence, no hay indicios de que se retome ese formato, aunque la posible participación de Argelia como mero observador sigue siendo un elemento clave. La delegación saharaui estuvo entonces encabezada por el difunto líder Mahfud Ali Beiba, con veterano, también fallecido, Mohamed Jadad como interlocutor veterano del Frente POLISARIO.

Paralelamente, se estudian otros lugares para la celebración de encuentros informales, entre ellos Doha y Oslo. La capital noruega ya acogió los días 12 y 13 de enero a una delegación parlamentaria marroquí integrada por la vicepresidenta de la Cámara de Consejeros, Naïla Tazi (Confederación General de Empresas de Marruecos, CGEM), la presidenta de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y dirigente del partido Agrupación Nacional de Independientes, Salma Benaziz, y Abdelmajid Fassi Fihri, vicepresidente de la Cámara de Representantes. La delegación se reunió con diputados del Parlamento noruego (Storting), en presencia de la embajadora de Marruecos en Noruega, Nabilla Freiji, también exmiembro de la CGEM. Según la versión oficial, la visita se inscribió en el marco del diálogo parlamentario bilateral.

La opción de Oslo tampoco se descarta para el Frente Polisario, que cuenta con una sólida base de apoyo a su causa en este país.

Washington anuncia inversiones en el Sáhara Occidental como parte de Marruecos, en plena tentativa de retomar las negociaciones

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Madrid (ECS).- El reciente nombramiento del nuevo embajador de Estados Unidos en Marruecos, Richard Duke Buchan, marca el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre Marruecos y Estados Unidos, colocando al conflicto del Sáhara Occidental en el centro de una alianza estratégica durante todo el mandato de Donald Trump. Tras su nombramiento oficial y la presentación de cartas credenciales al rey Mohamed VI, Buchan manifestó la intención de Washington de priorizar el desarrollo, la inversión económica y la estabilidad política en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, calificándolos como «regiones clave».

Sáhara Occidental | El Polisario ultima una cumbre histórica en Washington con la administración Trump

En sus declaraciones, el embajador destacó que la «próxima fase de cooperación bilateral se centrará en avanzar en proyectos de desarrollo en las provincias del sur de Marruecos» (en alusión del Sáhara Occidental), «lo que refleja el compromiso de Estados Unidos con Marruecos como socio importante en el norte de África.»

Según fuentes cercanas al asunto, los minerales del subsuelo del Sáhara Occidental son fundamentales para la asociación estratégica entre Rabat y Washington, ya que combinan el desarrollo económico con la gobernanza y la seguridad, lo que permite a Marruecos atraer inversiones americanas e implicarlas en el escollo saharaui.

Estas declaraciones coinciden con el mantenimiento de la financiación por parte de Estados Unidos para operaciones clave de las Naciones Unidas en la región, especialmente la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). Los datos oficiales muestran que, a pesar de la retirada más amplia de Washington de 66 organizaciones internacionales humanitarias y sanitarias, Estados Unidos continúa apoyando las misiones de la ONU en el Sáhara Occidental. El presidente Donald Trump firmó recientemente un memorando presidencial que reduce las contribuciones estadounidenses a 31 agencias de la ONU y 35 organizaciones no pertenecientes a la ONU, alegando conflictos con los intereses nacionales de Estados Unidos; sin embargo, la MINURSO permaneció exenta.

ONU aborda en Ginebra el conflicto del Sáhara Occidental en un contexto de renovados esfuerzos internacionales

El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, subrayó, el 31 de octubre de 2025, que la prórroga del mandato de la MINURSO refleja el compromiso de Marruecos con la diplomacia internacional y su papel proactivo para facilitar una solución política al conflicto del Sáhara Occidental. Los observadores destacan que el apoyo de Estados Unidos a la MINURSO confirma el respaldo de Washington a una solución política que garantice la estabilidad regional.

Más allá de las inversiones y la gobernanza, la estrategia de Washington fortalece el papel de Marruecos en el Magreb, asegura el apoyo a la ocupación del territorio saharaui y asegura la continuidad de la monarquía alauí en estos territorios estratégicamente importantes para EE.UU.

L’fayafi

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  • Tras el año 2018, con la creación errónea de una troika de presidentes, el tratamiento regular del tema en el PSC se redujo y la troika se convirtió en el mecanismo de seguimiento. 

EDITORIAL

Madrid.(ECS).— La Agencia Oficial de Noticias del Frente POLISARIO (SPS) publicaba el 15 de enero de 2026 la noticia bajo el título: «la República Saharaui se postula como miembro del Consejo Africano de Paz y Seguridad: Marruecos pierde la batalla de la narrativa». La presentación de la República Árabe Saharaui Democrática como candidata a miembro del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (PSC) para el período 2026-2028 representa, sin duda alguna, un hito político de gran calado y convierte la contienda de los países del norte de África por este escaño en una de las disputas políticas más sensibles e influyentes de la historia reciente de la Unión Africana.

Estas elecciones están previstas para celebrarse durante el período ordinario de sesiones del Consejo Ejecutivo de la Unión Africana de febrero de 2026, en Adís Abeba, capital de Etiopía. En dichas elecciones, la República Saharaui compite con el Reino de Marruecos y el Estado de Libia por el escaño asignado a la región [bloque] del norte de África, mientras que otros países de las cuatro regiones restantes compiten por los puestos correspondientes dentro del mencionado Consejo.

Pero más allá de los resultados de la votación, huelga recordar que ese Consejo de Paz y Seguridad de la UA fue vetado por el anterior ministro de Asuntos Exteriores de la República Saharaui, actual jefe de la delegación negociadora y responsable de la diplomacia del Frente POLISARIO, Mohamed Salem Ould Salek.

(Doc. Assembly/AU/4(XXXI). 1 y 2 de julio de 2018, en Nuakchot, Mauritania, en la cumbre de la Unión Africana, la diplomacia saharaui en ese momento votó a favor de sacar de ese órgano institucional africano el expediente del Sáhara Occidental para entregarlo en bandeja a la Troika renunciando así a decisiones vinculantes. Lo que limita considerablemente cualquier acción del Consejo de Paz y Seguridad de la UA respecto al conflicto saharaui en la medida que pasó de tener poder activo a ser mero espectador, siendo la primera vez que el órgano continental actuaba así reduciendo su papel en un conflicto africano.

Delegar el conflicto saharaui en la Troika fue un rotundo fracaso y una clara victoria para Marruecos tan solo un año después de regresar a la Unión Africana. Y sus consecuencias se proyectan a día de hoy, empezando por ejemplo por la inmovilidad del CPS ante la ruptura del alto el fuego, los consulados ilegales y la ocupación de nuevos territorios.

Política exterior ausente: La desorientación de la diplomacia saharaui en el panorama internacional (I)

Pero qué fue la Troika que reemplazó el PSC?

Veamos lo que dice la pésima Decisión de la UA, adoptada en Nuakchott en 2018, sobre esa cuestión.

DECISIÓN SOBRE EL INFORME DEL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE LA UNIÓN AFRICANA SOBRE LA CUESTIÓN DEL SAHARA OCCIDENTAL. Doc. Assembly/AU/4(XXXI). 1 y 2 de julio de 2018, en Nuakchot, Mauritania.

Decide establecer un mecanismo africano que comprenda la Troika de la UA, a saber, los Presidentes salientes y entrantes de la UA, así como el Presidente de la Comisión, para brindar un apoyo a los esfuerzos de las Naciones Unidas alentando a las partes a ser flexibles, movilizando todo el apoyo posible a los esfuerzos de las Naciones Unidas y reflexionando, en estrecha consulta con las Naciones Unidas, sobre el contenido del compromiso deseado.

Este mecanismo informaría regularmente sobre la ejecución de su mandato a la Conferencia de la Unión y, según sea necesario, al Consejo de Paz y Seguridad a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno.

La Conferencia decide que la cuestión del Sáhara Occidental se tratará solo dentro de este marco y en este nivel;

2. Pide al presidente de la Comisión que inicie las consultas necesarias para la reactivación de la Oficina de la UA en El Aaiún con la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental, a fin de facilitar la coordinación operativa con las Naciones Unidas;

3. Hace un llamamiento a todos los Estados Miembros de la UA, en particular a los países vecinos, para apoyar los esfuerzos de las Naciones Unidas; A la luz del texto de esta Decisión, cuesta comprender que se pueda pedir a la Troika algo que no tiene. La UA ha perdido toda iniciativa en el conflicto del Sáhara Occidental. La UA ha decidido ser un remolque detrás de NN.UU. En la cuestión del Sáhara Occidental, esa Decisión, tan sólo atribuye a la Troika la función de apoyar a la ONU. Y estando el Proceso de Paz, prácticamente muerto, la Troika no tiene nada que hacer.

Ciertamente, si la ONU, ni siquiera, tiene un Enviado Personal en ese momento, poco ha hecho esa Troika. Y si alguna vez, los saharauis, habían depositado alguna esperanza en la UA, la Troika fue la ocasión para examinar su capacidad de iniciativa. Ante el abandono e indiferencia de NN.UU, la organización continental durante casi tres años de trabajo de Troika, no ejerció ningún papel que le corresponde, de acuerdo a su texto fundacional. Pero ni eso. La UA no ha hecho absolutamente nada en tiempos de Troika.

Pero hay más. La Decisión de la UA de crear esa Troika, pidió al presidente de la Comisión Africana que reactive la Oficina de la UA en la MINURSO, en la ciudad de El Aaiún, cerrada por Marruecos. Y hete aquí que el presidente de la Comisión, transcurridos dos años, no ha movido ni un dedo para esa cuestión. Igualmente, esa decisión de la UA, hace un llamamiento a todos los Estados miembros de la UA para apoyar los esfuerzos de NN.UU. Y, sin embargo, la UA no ha hecho nada contra un Estado miembro, empeñado en obstaculizar los esfuerzos de la ONU, abriendo un consulado en El Aaiún.

El nuevo plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental pretende marginar al Frente Polisario

Volvamos, ahora, a la cuestión de la Troika y el PSC

El Acta Constitutivo de la UA, establece que “La Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno es el órgano supremo de adopción de decisiones y políticas de la UA”. Comprende todos los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros. Además, el Acta Constitutivo establece que “La Asamblea determina las políticas de la UA, establece sus prioridades, adopta su programa anual y supervisa la implementación de sus políticas y decisiones”.

Sin embargo, la UA, ha decidido desentenderse de una cuestión firmemente incrustada en el ADN del Acta Constitutivo de la organización, al auto amputarse algunas de sus funciones vitales. Recordemos que aquella Decisión de Nuakchot, dice literalmente: “la cuestión del Sáhara Occidental se tratará solo dentro de este marco y en este nivel”. Una clara maniobra francesa para sacar la cuestión saharaui del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana.

Entendido así, si la Asamblea es el Órgano que define las Políticas Comunes de la Unión, cómo se justifica que decida delegar, en exclusiva, una de sus funciones vitales, a un Órgano por ella creado? Recuérdese que estamos ante una de las cuestiones que afectan al núcleo esencial y básico de los Principios y Valores de la Unión Africana. Aún así y contra toda lógica, la UA, ha decidido inhibirse (La Conférence decide que la question du Sahara occidental ne sera abordée que dans ce cadre et à ce niveau) de abordar esa cuestión. Es decir, el asunto no se puede abordar en otro nivel de la Organización, una clara alusión a la Asamblea.

La Decisión de la UA, añade que dicha troika “informará regularmente sobre la ejecución de su mandato a la Conferencia de la Unión y, según sea necesario, al Consejo de Paz y Seguridad a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno”. Es decir, que incluso el Consejo de Paz y Seguridad africano, tampoco tiene competencias en la cuestión. Tan sólo se le informará, y ello sólo cuando resulte necesario. Y se le informará, únicamente, cuando dicho órgano se reúna a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno, algo que tan sólo ha sucedido en dos ocasiones, durante toda la historia del Consejo de Paz y Seguridad.

El Órgano que vela por la Paz y la Seguridad en África, ha sido excluido durante casi tres años, por tanto, de la posibilidad de abordar la cuestión del Sáhara Occidental, como si, en dicho territorio, reinara la paz y la seguridad y no hubiera necesidad alguna para la intervención de dicho Órgano.

Es decir, después de aquella cumbre de Nuakchot de 2018, todos los órganos de la UA, se abstienen de abordar la cuestión del Sáhara Occidental, dejándola en manos de una troika, que cada año, cambia de miembros. Resulta evidente que un órgano tan volátil como esa troika, pueda avanzar en algo, sobre todo, teniendo en cuenta que su misión se limita a apoyar los esfuerzos de NNUU. La troika se compone de los Presidentes saliente, actual y entrante de la UA.

El sábado, día 6 de julio de 2019, a última hora de la tarde, después de concluida la reunión de los ministros de exteriores, se hace público lo que denominan ‘Proyecto de Programa de Eventos’, cuyo punto 20 expone escuetamente: Aún tratándose de un simple proyecto de programa. Así, el viernes día 5 de julio de 2019, la agencia saharaui de noticia SPS, anuncia, nada más y nada menos, que el entonces ministro de exteriores de la RASD, Mohamed Salem Uld Salek “exige a la Troika que fije una fecha para la celebración del referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental”. Una exigencia, francamente fuera de lugar, por quedar fuera de las competencias de dicha Troika, tal y como se vio en estas líneas. Y, añade, que, “la UA debe adoptar medidas coercitivas contra el Reino de Marruecos por obstaculizar la celebración de dicho referéndum”.

Así las cosas, llegado el día ocho de julio de 2019, los miembros de la Troika, abandonan la calurosa Niamey, Níger, dejando a algunos corriendo cuesta abajo, detrás del espejismo que ellos mismos habían anunciado. Y la troika, esa troika que nos habían vendido antes de haberla cazado, quedó en agua de borrajas.

Años después, y tras reveses y fracasos, en los trabajos y clausura de la decimocuarta cumbre de la Unión Africana (UA) celebrada el 05 y el 06 de diciembre de 2020 por videoconferencia, el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (PSC) se ha encargado finalmente de la gestión de la cuestión saharaui tras tres años de ausencia.

Hay que reconocer que durante todos estos años la Troika, a la que se aferró los diplomáticos saharauis, formada por los presidentes entrantes y salientes de la UA, nunca avanzó en nada sobre la descolonización del Sáhara Occidental. «El tema de la descolonización del Sáhara Occidental ha vuelto a la agenda del Consejo de Paz y Seguridad de la UA (PSC) bajo un proyecto de decisión aprobado por la Unión Africana al final de su cumbre sobre el tema «silenciar las armas en África», reza una nota difundida por el ahora jefe de la diplomacia del Polisario. El proyecto de decisión, presentado por el Primer Ministro de Lesotho, dio visibilidad a la cuestión saharaui volviendo a incluirla en el programa de trabajo del Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana, tras muchos intentos de Rabat de eliminar este órgano decisorio de la Unión Africana del proceso de solución del conflicto del Sáhara Occidental.

Sáhara Occidental | El Polisario ultima una cumbre histórica en Washington con la administración Trump

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Washington, 22 ene (ECS).- El Frente Polisario ultima los preparativos de una cumbre histórica que se celebrará en Washington este jueves con la administración Trump, auspiciada por Estados Unidos, con el objetivo de reactivar el proceso político sobre el Sáhara Occidental, cincuenta años después de la Marcha Verde.

Sáhara Occidental: contactos preliminares en EE.UU ponen a prueba la voluntad política de Marruecos

Según fuentes diplomáticas a ECSaharaui, el encuentro, previsto para hoy, marcaría el primer contacto directo de alto nivel entre el Frente Polisario y Estados Unidos desde el alto el fuego de 1991, que dio lugar al despliegue de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), cuyo coste acumulado supera los mil millones de euros.

Washington considera que la cita adquiere una relevancia especial en el actual contexto regional, tras la aceptación de un marco mínimo de diálogo por parte de los actores implicados, en un escenario marcado por tensiones diplomáticas y estratégicas en el norte de África. La administración Trump busca explorar vías para desbloquear un conflicto que Naciones Unidas sigue considerando pendiente de descolonización.

El conflicto del Sáhara Occidental continúa siendo uno de los principales focos de inestabilidad regional, mientras algunas potencias, entre ellas España, han reiterado recientemente su respaldo a la propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, una posición rechazada por el Frente Polisario.

ONU aborda en Ginebra el conflicto del Sáhara Occidental en un contexto de renovados esfuerzos internacionales

Sobre la delegación negociadora del Polisario

Fuentes cercanas al movimiento saharaui desmintieron informaciones que situaban a la delegación en Oslo, subrayando que Noruega no tiene ninguna relación con este proceso. La delegación no transitó por Suecia y su itinerario incluyó una escala en Madrid antes de su llegada a Washington.

La reunión prevista tendrá lugar hoy jueves 22 y será un encuentro preliminar de ministros de Asuntos Exteriores. Esta cita podría ir seguida, tres semanas después, de una reunión formal de negociación entre las dos partes junto con Mauritania y Argelia.

Por su parte, Marruecos envió una delegación de alto nivel for.ada por Yassine Mansouri, director de L’DGED (Servicios de Inteligencia), Nasser Bourita, ministro de Asuntos Exteriores, Omar Hilale, representante de Marruecos en la ONU.

ONU aborda en Ginebra el conflicto del Sáhara Occidental en un contexto de renovados esfuerzos internacionales

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Ginebra (ECS), — La reunión anual del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, con representantes y enviados especiales de la ONU concluyó la noche del martes en Ginebra, tras celebrarse del 18 al 20 de enero con la participación de António Guterres; su enviado personal para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura; el representante especial Alexander Ivanko, jefe de la MINURSO, así como responsables y enviados especiales de diversas agencias de Naciones Unidas.

Este encuentro periódico, organizado por los secretarios generales de la ONU, sirve para el intercambio de puntos de vista sobre la paz y la seguridad internacionales, la evaluación de las operaciones de mantenimiento de la paz y el seguimiento de los esfuerzos de mediación en conflictos de larga data.

La reunión entre Guterres, De Mistura e Ivanko, según fuentes diplomáticas desde Ginebra, se produjo en un momento de intensa actividad diplomática en torno al conflicto del Sáhara Occidental, marcada por reuniones informales promovidas por Estados Unidos con vistas a futuras conversaciones que incluyan a las partes implicadas Marruecos y el Frente Polisario, y con la participación de Argelia y Mauritania.

El enviado personal del secretario general continúa coordinándose con la Administración estadounidense para culminar consultas preliminares que podrían desembocar en reuniones bilaterales con cada parte, con el objetivo de consensuar el formato, el lugar y los participantes de un encuentro oficial, en el marco de los esfuerzos de la ONU y EE.UU por reactivar el proceso de solución.

La implicación activa de Trump ha generado una nueva dinámica que incómoda a Naciones Unidas para acelerar la reanudación de las negociaciones, después de décadas de estancamiento sin una solución justa y definitiva conforme al derecho internacional.

Las conversaciones previstas no se limitarían a un gesto protocolario, sino que podrían marcar el inicio de una nueva fase negociadora, compleja y prolongada, centrada inicialmente en acordar los principios generales que rijan el proceso de negociación.

El clima de expectación actual está ligado a los resultados de las consultas que mantiene De Mistura junto con responsables de la MINURSO, antes de presentar sus conclusiones al secretario general, con el objetivo de dar un nuevo impulso al proceso político.

En este contexto, el anuncio del Frente Polisario de su disposición a participar en las próximas rondas de diálogo se interpreta como una señal de compromiso con una vía negociada que permita alcanzar una solución al conflicto, en línea con el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, y fruto de esfuerzos internacionales recientes, entre ellas la mediación estadounidense.

El Polisario subraya que cualquier proceso creíble debe basarse en las resoluciones de la ONU y en un marco que garantice una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, conforme a la legalidad internacional.