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22 mayo 2026
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Coincidiendo con la ronda de negociaciones en EEUU, la ONU llama a poner fin a la ocupación en el Sáhara Occidental

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NUEVA YORK (ECS) — El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha pedido que se renueven los esfuerzos para completar la descolonización del Sáhara Occidental y otros 16 territorios que permanecen bajo dominio colonial.

Guterres, al hablar el lunes en la apertura de la sesión de 2026 del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas (C-24), señaló que la descolonización ha sido un objetivo central de la ONU desde la fundación de la organización. “Esta organización fue creada como un lugar donde las naciones puedan reunirse como iguales, no como gobernantes y gobernados”, dijo Guterres.

Señaló el impacto continuo del colonialismo en la explotación económica, la desigualdad, el racismo y la exclusión de la toma de decisiones.

El C-24, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1961, supervisa el progreso hacia la concesión de la independencia a los territorios que aún no han alcanzado la “plena medida de autogobierno” (independencia), de conformidad con el Capítulo XI de la Carta de las Naciones Unidas.

Su mandato se deriva de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales de 1960.

Guterres pidió un diálogo inclusivo que involucre a los territorios no autónomos, las potencias administradoras, los Estados miembros y otras partes interesadas.

El Secretario General señaló que cada territorio debe ser abordado individualmente, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración de 1960 y las resoluciones pertinentes de la Asamblea General.

Desde 1945, más de 80 antiguas colonias, con una población de alrededor de 750 millones de personas, han obtenido la independencia. Sin embargo, el Sáhara Occidental y otros 16 territorios no autónomos, en su mayoría pequeñas islas del Caribe y el Pacífico, permanecen en la lista de la ONU, albergando en conjunto a casi dos millones de personas.

El Sáhara Occidental, a menudo descrito como “la última colonia de África”, fue colonizado por España como Sáhara Español hasta 1976. Tras la salida de España, el territorio se convirtió en el foco de una larga ocupación militar entre Marruecos y Mauritania.

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD), con un gobierno en el exilio en Tinduf, Argelia, controla actualmente aproximadamente el 30 por ciento del territorio, mientras que Marruecos ocupa el 70 por ciento restante.

Informes recientes indican que Marruecos ha esbozado planes para resolver el conflicto del Sáhara Occidental, tras las conversaciones mediadas por el presidente estadounidense Donald Trump.

Los otros 16 incluyen Samoa Americana, Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Islas Malvinas (Falkland), Polinesia Francesa, Gibraltar, Guam, Montserrat, Nueva Caledonia, Pitcairn, Santa Elena, Tokelau, Islas Turcas y Caicos y Islas Vírgenes de los Estados Unidos. Las potencias administradoras son Francia, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los Estados Unidos.

Nueva ronda de contactos en EE.UU entre la República Saharaui y Marruecos sobre el Sáhara Occidental

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Washington. –  La administración Trump ha convocado para este lunes y martes una nueva ronda de conversaciones en Washington sobre el Sáhara Occidental, invitando a Marruecos y al Frente Polisario, con la participación de Argelia y Mauritania en calidad de observadores, según confirmaron fuentes informadas. La reunión se produce tras el último encuentro celebrado en Madrid.

Las mismas fuentes señalaron que las conversaciones mantendrán “el mismo formato” a nivel ministerial adoptado por la administración estadounidense durante la reunión del 8 y 9 de febrero en la capital española. Asimismo, indicaron que los contactos se desarrollarán bajo estricta confidencialidad.

De acuerdo con las mismas fuentes diplomáticas, la cita de Madrid concluyó sin avances significativos, aunque se acordó mantener los contactos mediante una nueva reunión, ahora fijada para hoy lunes y martes en la capital estadounidense.

La delegación saharaui está integrada por el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat; el representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar; y el representante saharaui en Washington, Moulud Said. Por su parte, Rabat envió una delegación encabezada por el ministro de Exteriores, Nasser Bourita; su representante en Nueva York, Omar Hilale; además del director de la inteligencia exterior, Yassine Mansouri.

También participarán delegaciones de Mauritania y Argelia bajo la supervisión de sus respectivos ministros de Asuntos Exteriores.

Fuentes cercanas al proceso indican que la parte estadounidense intenta obtener un compromiso firme de las partes para avanzar en estas conversaciones y transformarlas en negociaciones formales. Estarían previstas además nuevas sesiones en abril y mayo, siempre que Washington logre arrancar concesiones importantes a las partes implicadas, Marruecos y el Frente Polisario.

En este contexto, Marruecos continúa evitando cualquier solución que implique el ejercicio efectivo del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, mientras intensifica su presión en Washington —incluido el uso de influyentes lobbies— con el objetivo de debilitar o reducir el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), desacreditar al Frente Polisario y ganar tiempo en consonancia con la actual coyuntura internacional.

Las conversaciones se basarán en la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en octubre pasado, que insta a “alcanzar una solución política mutuamente aceptable que garantice el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui”, mencionando al mismo tiempo la iniciativa de autonomía como marco de referencia para el diálogo.

Pese a lo que Washington denomina una “ambigüedad constructiva”, la administración estadounidense busca encauzar a las partes hacia una salida que preserve sus intereses estratégicos en el norte de África, en un contexto marcado por la creciente presencia rusa y la expansión de la influencia china en la región.

Por su parte, el Polisario reafirma que cualquier solución debe garantizar el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia, en consonancia con las resoluciones de Naciones Unidas y con la naturaleza jurídica del conflicto, considerado un proceso de descolonización aún inconcluso.

La RASD y Marruecos se ven la cara en EE.UU para negociar el futuro del Sáhara Occidental

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Washington/Madrid, 21 feb (ECS).-Estados Unidos celebrará la próxima semana una nueva ronda de contactos sobre el Sáhara Occidental, la tercera en apenas un mes, en el marco de una iniciativa diplomática impulsada por la Administración estadounidense para reactivar el proceso político.

La anterior reunión tuvo lugar hace dos semanas en Madrid y la primera se celebró el 21 de enero en Washington, bajo la coordinación de Massad Boulos y del embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz.

En ese primer encuentro participaron el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita; el ministro de la República Saharaui (RASD), Mohamed Yeslem Beisat; el jefe de la diplomacia argelina, Ahmed Attaf; y su homólogo de Mauritania, Mohamed Salem Ould Merzoug.

Florida acoge negociaciones clave entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el Sáhara Occidental

Según fuentes conocedoras del proceso, Boulos dejó claro que la negociación se desarrolla entre Marruecos y el Frente Polisario, mientras que Argelia y Mauritania participan en su condición de países vecinos “concernidos de una manera o de otra”.

Con esa precisión, el enviado estadounidense desmintió implícitamente la tesis defendida por sectores oficiales marroquíes, que habían sugerido, a través de comunicaciones informales y de medios afines, que Argelia era el interlocutor principal en el proceso.

Mientras tanto, medios marroquíes continúan calificando al Frente Polisario de organización terrorista y respaldan los intentos —hasta ahora sin éxito— de algunos congresistas estadounidenses para incluir el movimiento de liberación saharaui en la lista de organizaciones subversivas y violentas de Estados Unidos. Pese a ello, el ministro marroquí Nasser Bourita volverá a sentarse el lunes y el martes frente a los representantes del movimiento saharaui en la nueva ronda de contactos auspiciada por Washington.

EE.UU reconoce que el encuentro de Madrid sobre el Sáhara Occidental resultaron “más complejas de lo previsto”

Según fuentes diplomáticas, las conversaciones actuales no parten del nuevo plan de autonomía elaborado por tres consejeros reales marroquíes, un documento de 40 páginas que actualiza la propuesta presentada en 2007. Boulos al ser preguntado recientemente en la televisión alemana DW, no confirmó que dichas conversaciones parten de la propuesta marroquí, y añadió que las partes, «Marruecos y los saharauis», los que tienen que encontrar la solución más adecuada.

En octubre, el embajador Michael Waltz promovió en el Consejo de Seguridad de la ONU la adopción de la resolución 2797, que considera el plan marroquí como la “solución más viable” al conflicto y lo considera como base para las negociaciones. La nueva ronda de conversaciones se enmarca en ese mandato y busca avanzar hacia una solución política mutuamente aceptable para las partes.

Florida acoge negociaciones clave entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el Sáhara Occidental

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WASHINGTON (ECS).— Marruecos y el Frente Polisario se reúnen en Florida con apoyo de EE. UU. La administración Trump impulsa conversaciones directas en Florida entre Marruecos y el Frente Polisario por el futuro del Sáhara Occidental, según fuentes diplomáticas exclusivas desde Washington.

Las mismas fuentes diplomáticas confirman a ECSaharaui que esta nueva ronda de negociaciones es la continuación de la reunión que se celebró en Madrid el pasado 08 y 09 de febrero, en la residencia del embajador de EE.UU en España. Participarán los ministros de Asuntos Exteriores de Marruecos, la República Saharaui, Argelia y Mauritania. La delegación marroquí ya llegó a Washington, mientras la del Polisario llegará a lo largo del sábado.

Las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el futuro del Sáhara Occidental han sido, históricamente, un proceso largo y complejo, normalmente auspiciado por la ONU. Esta vez, la administración estadounidense, encabezada por el presidente Donald Trump, dirige estas conversaciones.

Según las mismas fuentes, esta nueva ronda de negociaciones tendrá lugar los próximos días 23 y 24 de febrero, lunes y martes, respectivamente. La administración estadounidense ha trasladado desde Madrid a Florida estas conversaciones clave para mantenerlas en el máximo secreto.

El conflicto del Sáhara Occidental se remonta a 1975, cuando España se retiró del territorio. Posteriormente, Marruecos ocupó gran parte del territorio. El Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y reclamó la independencia. En 1991, bajo mediación de la ONU, se acordó un alto el fuego y se creó la misión MINURSO, con el objetivo de organizar un referéndum de autodeterminación, que aún no se ha celebrado.

Papel de Estados Unidos en el conflicto

Estados Unidos ha tenido un papel diplomático relevante en distintas etapas. En 2020, durante el primer mandato presidencial de Trump, Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. Desde entonces, EE.UU ha mantenido su respaldo al plan de autonomía propuesto por Marruecos como calficándolo “serio y creíble”, aunque formalmente sigue apoyando una solución política negociada bajo el marco de la ONU, según las últimas declaraciones del principal asesor de Trump, Masad Boulos.

¿Negociaciones en Florida?

Florida acogerá a partir de este fin de semana las negociaciones sobre el futuro del Sáhara Occidental.

Bajo auspicio estadounidense, y en un formato diplomático paralelo o complementario al marco de la ONU, Washington aspira a arrancar de las partes, Marruecos y el Frente Polisario, un compromiso para avanzar en una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable.

Al llevar las negociaciones a Florida, estado de residencia de Trump, Washington intenta asumir un papel más activo.

El Presidente del Parlamento inaugura la XXIX Conferencia de Intergrupos parlamentarios ‘Paz y libertad en el Sáhara Occidental ’

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Hualde reafirma el compromiso institucional con la causa saharaui y apunta que la solución al conflicto del Sáhara tiene que ver con el diálogo y la voluntad política

Madrid (ECS).— El Presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, ha abierto hoy la XXIX Conferencia de los Intergrupos Parlamentarios Paz y Libertad en el Sáhara que, con la participación de representantes de diez cámaras autonómicas, se celebra este viernes y sábado en la sede de la Cámara foral.

En su saludo inicial, Unai Hualde ha subrayado la importancia de esta cita anual que tiene como objetivo “hacer justicia con el pueblo saharaui y reivindicar el respeto al derecho internacional”, y ha celebrado la reunión de representantes políticos de distintos partidos y autonomías “porque el diálogo y la voluntad política son claves para hacer justicia con el pueblo saharaui”.

En ese sentido, el Presidente ha añadido que esta conferencia ha sido siempre «un acto de solidaridad con el pueblo saharaui, un acto de denuncia de la situación que se vive en los territorios ocupados y en los campamentos de personas refugiadas», sin embargo, ha añadido, «también sirve para poner en valor la solidaridad de tantas asociaciones e instituciones que colaboramos para mejorar las condiciones de vida de la población saharaui”.

Hualde ha advertido sobre el preocupante aumento de “opciones que cuestionan y ponen en jaque los valores democráticos” y que “constituyen todo un reto para las instituciones y para los parlamentos”, por lo que ha defendido la celebración de encuentros como el que se inaugura hoy, “que se centran en la paz y la libertad, y que son una buena manera de fortalecer la cultura democrática”.

El representante del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi. Parlamento de Navarra.
El representante del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi. Parlamento de Navarra.

Para concluir y a modo de colofón, Hualde ha reivindicado el “compromiso institucional” de Navarra con el pueblo saharaui y ha abogado por que las jornadas sean “productivas”, “uniendo a todos los parlamentos para fijar una posición clara: Paz y Libertad en el Sáhara”.

Seguidamente, Ibai Crespo, miembro de la Junta de la Coordinadora de Intergrupos Autonómicos “Paz y Libertad en el Sáhara”, ha dado la bienvenida a las personas presentes destacando que la solidaridad es la razón de la celebración de la conferencia, “una solidaridad que tiene raíces profundas -sociales, culturales, familiares- y que se ha expresado durante décadas desde múltiples sensibilidades políticas, desde la sociedad civil, desde los ayuntamientos y desde las comunidades autónomas”.

Así, tras agradecer a las personas presentes su “trabajo constante y su dedicación”, Crespo ha deseado que sean unas jornadas “provechosas” y que “de este espacio salgan propuestas concretas, alianzas útiles y, sobre todo, renovada energía para seguir trabajando desde la solidaridad y el entendimiento”, ha concluido.

A continuación, Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario, ha agradecido el compromiso de las autoridades que participan en el encuentro y del movimiento solidario que acompaña al pueblo saharaui, “que está enormemente organizado en el Estado Español”, y ha añadido que Navarra “una vez, más demuestra la solidaridad por la que siempre se ha caracterizado”.

Arabi ha advertido de la “compleja” coyuntura que atraviesan “los pueblos que luchan por la independencia y por deshacerse de la colonización” y del “serio riesgo” en el que se encuentra el derecho internacional, “supeditado a la búsqueda de los intereses económicos y de las políticas estratégicas”.

A ese respecto, el representante del Frente Polisario ha añadido que el pueblo saharaui es un pueblo optimista y esperanzado, “que solo mira atrás para aprender del camino trazado”, y que lucha por la vía pacífica para que “la soberanía del territorio del Sahara Occidental corresponda únicamente al pueblo saharaui”.

Una vez inaugurado el acto, ha tenido lugar una mesa redonda sobre la Situación actual del Sahara Occidental, en la que han participado Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario, Carol García, coordinadora de la Asociación Navarra de Amigos del Sahara (ANAS), Txaro Pardo, representante de la Asociación Navarra de Amigos de la RASD (ANARASD), Eduardo Irigoyen, miembro de la Asociación de Trabajadores Técnicos sin Fronteras (ATTSF) y Josu Jiménez, de la Asociación Kabiak.

La Conferencia continuará el sábado, día 21, con sendas sesiones de trabajo. La primera (10:00, Sala Polivalente) contará con las intervenciones de Salamu Amudi Bachri, representante de la Federación Estatal de Instituciones Solidarias con el Sahara (FEDISSAH), Inés Miranda, presidenta de la Asociación Internacional de juristas por el Sahara (IAJUWS) y Maite Isla, presidenta de la Coordinadora Estatal de Organizaciones Solidarias con la R.A.S.D. En la segunda sesión (a partir de las 12:00) se abordarán las conclusiones de la EUCOCO 2025.

La Conferencia retomará los trabajos a las 16:00, con el debate y la aprobación de la Declaración final de la Conferencia.

A la XXIX Conferencia de los Intergrupos parlamentarios «Paz y libertad en el Sahara» han asistido representantes de diez cámaras autonómicas: Parlamento de Navarra, Parlamento de Cantabria, Parlamento de las Illes Balears, Parlamento de la Rioja, Parlamento de Catalunya, Junta General del Principado de Asturias, Parlamento de Canarias, Asamblea de Madrid, Parlamento de Galicia y Parlamento Vasco.

El Intergrupo parlamentario Paz y Libertad para el pueblo saharaui – Bakea eta Askatasuna Saharan del Parlamento de Navarra está integrado por Pedro González (G.P. UPN), Ibai Crespo (G.P. PSN), Irati Jiménez (G.P. EH Bildu), Isabel Aranburu (G.P. Geroa Bai), Irene Royo (G.P. PPN), Carlos Guzmán (G.P. Contigo-Zurekin) y Emilio Jiménez (Grupo Mixto).

Vía: Parlamento de Navarra

El caso saharaui y la responsabilidad del Estado brasileño

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Por Sayid Marcos Tenório

Brasilia (ECS), — El 27 de enero de 2026, el saharaui Mohamed Bouchana y su esposa, Ibtissam Wiklandoour, naturales de Laayoune, en el Sáhara Occidental, fueron retenidos en la delegación de migración del Aeropuerto Internacional de Guarulhos, en São Paulo. La retención ocurrió después de que el Reino de Marruecos activara una “alerta roja” internacional contra Bouchana.

El episodio, a primera vista tratado como una cuestión migratoria, revela en realidad un problema mucho más profundo, al demostrar la posibilidad de que el Estado brasileño actúe, aunque sea indirectamente, como extensión de una persecución política vinculada a un territorio reconocido por las Naciones Unidas como no autónomo y pendiente de descolonización.

El Sáhara Occidental permanece bajo ocupación marroquí desde 1975. A lo largo de estas cinco décadas, organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han documentado detenciones arbitrarias, restricciones a la libertad de expresión, denuncias de tortura y juicios marcados por graves cuestionamientos en cuanto al debido proceso legal.

La defensa de la autodeterminación, principio consagrado en el derecho internacional, ha sido reiteradamente presentada como una amenaza a la integridad territorial marroquí. Leyes contra “noticias falsas”, “difamación” y “atentado contra la seguridad del Estado” han sido aplicadas contra activistas y periodistas saharauis, transformando una reivindicación política en un supuesto delito penal.

Cuando estas acusaciones cruzan fronteras por medio de alertas internacionales, la represión deja de ser únicamente territorial y se convierte en un instrumento transnacional. Los mecanismos de cooperación policial internacional fueron concebidos para combatir delitos comunes graves.

Sin embargo, cuando se activan en contextos de disputa territorial y represión política, surge un riesgo evidente de instrumentalización. La pregunta central se vuelve inevitable: ¿existe fundamento penal objetivo o estamos ante la criminalización internacional de la autodeterminación?

Es en este punto donde Brasil entra en la ecuación. Como Estado soberano y signatario de tratados internacionales de derechos humanos, el país posee obligaciones constitucionales claras para garantizar el debido proceso legal, la presunción de inocencia y la protección contra la persecución política.

La cooperación internacional no significa automatismo ciego. La actuación de la Policía Federal y del Ministerio de Relaciones Exteriores no puede limitarse a la ejecución mecánica de solicitudes extranjeras. Cada pedido debe someterse a un escrutinio jurídico riguroso, especialmente cuando involucra a activistas provenientes de un territorio bajo ocupación y marcado históricamente por denuncias de violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Si existen indicios de motivación política detrás de la alerta internacional, Brasil tiene el deber de impedir que su territorio sea utilizado como extensión de represión extranjera. La soberanía nacional no puede ser tercerizada.

La cooperación jurídica internacional encuentra límites claros en el respeto a los derechos fundamentales. El principio de no devolución, ampliamente reconocido en el derecho internacional, impide que individuos sean entregados a Estados donde puedan enfrentar persecución política o riesgo de malos tratos.

En el caso del Sáhara Occidental, el contexto es particularmente sensible. La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), creada para organizar el referéndum de autodeterminación, que nunca se llevó a cabo, ni siquiera cuenta con un mandato formal para monitorear derechos humanos en la región, lo que genera un vacío institucional. Esto vuelve aún más relevante la responsabilidad de los Estados terceros al analizar solicitudes provenientes de este escenario.

Existe además un elemento adicional: la estrategia de deslegitimación mediante una narrativa criminalizante. Activistas saharauis denuncian que campañas de difamación y acusaciones de “fake news” se utilizan para tipificar como delito lo que en esencia es la defensa política de un derecho reconocido internacionalmente.

Cuando esa narrativa recibe validación internacional por medio de alertas policiales, se crea un ciclo preocupante en el cual Marruecos produce acusaciones, las acusaciones generan solicitudes internacionales y esas solicitudes resultan en restricciones de libertad en otros países.

En ese proceso, el derecho penal deja de ser un instrumento de protección social y pasa a operar como herramienta de disputa geopolítica. Y cuando Brasil acepta, sin cuestionamiento, la reproducción automática de esas medidas, corre el riesgo de comprometer su propia tradición diplomática de defensa del derecho de los pueblos a la autodeterminación.

El caso de Mohamed Bouchana e Ibtissam Wiklandoour es, por tanto, una prueba. No solo para las instituciones brasileñas, sino para la coherencia del país con su Constitución y con los compromisos internacionales que ha asumido.

La cuestión no es ideológica, sino jurídica: ¿puede Brasil permitir que sus aeropuertos se conviertan en extensión de conflictos territoriales externos? ¿Puede aceptar, sin un análisis profundo, que un mecanismo internacional sea utilizado con fines de persecución política?

Cinco décadas después del inicio de la ocupación del Sáhara Occidental, las denuncias de violaciones de derechos humanos continúan acumulándose. Lo que el episodio en Guarulhos demuestra es que esas violaciones no permanecen confinadas al desierto. Cruzan fronteras, alcanzan sistemas migratorios y ponen a prueba la solidez de los compromisos democráticos de otros Estados.

La respuesta que Brasil ofrezca a este caso no definirá únicamente el destino de una pareja saharaui. Definirá si el país actuará como guardián de los derechos fundamentales o como eslabón involuntario de una cadena de represión internacionalizada. Y, en materia de derechos humanos, la neutralidad frente a la injusticia nunca es una posición técnica: es siempre una elección política en favor del opresor.


Sayid Marcos Tenório es historiador y escritor. Es vicepresidente de la Asociación de Solidaridad y por la Autodeterminación del Pueblo Saharaui – Brasilia.

Investigación denuncia la difusión de narrativa marroquí en grandes medios europeos y alerta del silenciamiento del Sáhara Occidental

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Por Mohamed El Beikam

París, 19 ene (ECS).- Una investigación publicada por la revista francesa Marianne ha abierto un debate sobre el papel de medios internacionales en la difusión de contenidos favorables a Marruecos, al señalar la publicación reiterada de artículos económicos patrocinados que, según el reportaje, omiten el contexto político, jurídico y humanitario del Sáhara Occidental.

El reportaje, titulado «¿Nos hemos convertido en Forbes Marruecos? Forbes Francia, nuevo folleto de comunicación de la monarquía», fue firmado por el periodista Quentin Müller y difundido el 19 de enero de 2025. En él se analiza la línea editorial de la edición francesa de Forbes France desde 2020, periodo en el que, según la investigación, se habría registrado un volumen elevado de publicaciones centradas en Marruecos.

De acuerdo con los datos recogidos por Marianne, de 49 artículos dedicados al país magrebí en ese intervalo, 22 corresponderían a contenidos patrocinados bajo el formato denominado Brandvoice, modalidad publicitaria en la que los textos son financiados por anunciantes. El reportaje sostiene que estas piezas presentan un tono marcadamente positivo, con énfasis en oportunidades de inversión, estabilidad y desarrollo económico, y escasas referencias a cuestiones como la situación de las libertades públicas o el estatus jurídico del Sáhara Occidental.

La investigación recoge asimismo el malestar expresado por un periodista de la redacción de Forbes France, quien, según la publicación, se preguntó internamente: «¿Nos hemos convertido en Forbes Marruecos? ¿Me he perdido algún capítulo …?». La cita es utilizada para ilustrar lo que el reportaje describe como una percepción de trato informativo excepcionalmente favorable en comparación con otros países.

El artículo también apunta a la existencia de intermediarios vinculados a entornos de poder en Rabat y menciona la oferta de “paquetes país”, fórmulas mediante las cuales Estados o entidades gubernamentales podrían asegurar una presencia mediática recurrente a cambio de contraprestaciones económicas que, según documentos citados por Marianne, partirían de unos 20.000 euros.

Más allá del caso concreto, la investigación enmarca estas prácticas en una dinámica más amplia que, según fuentes académicas y defensores de derechos humanos citados en el texto, afectaría a diversos medios occidentales. Estos expertos advierten de que la combinación de intereses económicos, alianzas geopolíticas y la actividad de grupos de presión contribuiría a reducir la visibilidad de la causa saharaui en espacios políticos y mediáticos influyentes.

El Sáhara Occidental figura en la agenda de las Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización. Diversas resoluciones de la ONU respaldan el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, en un conflicto que enfrenta a Marruecos y al Frente Polisario desde 1975 y que permanece sin solución definitiva.

Organizaciones internacionales han denunciado en reiteradas ocasiones la situación humanitaria y las restricciones de derechos en el territorio, así como la explotación de recursos naturales en un contexto de controversia jurídica. En los últimos años, tribunales europeos han emitido sentencias relacionadas con acuerdos comerciales y pesqueros que afectan al Sáhara Occidental.

La investigación concluye que la publicación de contenidos patrocinados sin contextualización suficiente puede afectar a la credibilidad de los medios y tener consecuencias en la percepción pública de conflictos internacionales. En el caso del Sáhara Occidental, sostiene Marianne, el impacto trasciende el ámbito mediático y repercute en la visibilidad de un proceso político aún pendiente de resolución.

¿Qué propone exactamente el plan del Frente Polisario?

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Por Carlos C. García

Madrid (ECS) – Frente a los titulares reiterados sobre “el plan marroquí de autonomía”, conviene recordar un hecho que con frecuencia se omite en la prensa española y marroquí: el Frente Polisario presentó el 10 de abril de 2007 ante el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas una propuesta formal para una solución política mutuamente aceptable que prevé la autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. No es una declaración retórica ni un documento interno: es una iniciativa registrada oficialmente en el marco del proceso onusiano.

El contexto es importante. En 2007, tras años de bloqueo del Plan de Arreglo y del referéndum previsto por la ONU, el Consejo de Seguridad instó a las partes a presentar propuestas realistas y mutuamente aceptables. Tanto Marruecos como el Frente Polisario respondieron. La diferencia es sustancial: mientras Rabat planteó una autonomía bajo soberanía marroquí, el Polisario presentó un plan que mantiene como eje central el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su estatus político, conforme a la legalidad internacional y a la doctrina de descolonización.

¿Qué se sabe del llamado nuevo Plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental?

¿Qué propone exactamente el plan del Frente Polisario?

  • Reconocimiento del carácter de descolonización del conflicto

    El documento parte de un principio jurídico claro: el Sáhara Occidental figura desde 1965 en la lista de Territorios No Autónomos de la ONU. Por tanto, la solución debe basarse en la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General y en el derecho a la autodeterminación.

  • Un referéndum con opciones reales

    La propuesta contempla la celebración de un referéndum libre y transparente bajo supervisión de la ONU en el que el pueblo saharaui pueda elegir entre: Independencia – Integración en Marruecos – o cualquier otra fórmula acordada. Es decir, no excluye ninguna opción a priori, incluida la integración, siempre que sea fruto de una decisión libre.

  • Garantías durante el periodo transitorio

    El plan prevé un período de transición administrado con participación de la ONU, con garantías de seguridad y estabilidad para la población del territorio.

  • Respeto a los derechos humanos y libertades políticas

    Se compromete a garantizar libertades públicas, pluralismo político y derechos individuales durante el proceso y tras la eventual independencia.

  • Cooperación económica y seguridad regional

    En caso de independencia, el documento plantea acuerdos de cooperación con Marruecos en materia económica, comercial y de seguridad, buscando estabilidad regional y evitando una ruptura traumática.

  • Supervisión internacional del proceso

    La consulta y el período transitorio quedarían bajo auspicio directo de la ONU, reforzando la legalidad y la credibilidad internacional del resultado.

Cambiar el encuadre

Cuando determinados medios presentan el debate como si solo existiera “un plan”, omiten que el Frente Polisario formuló una propuesta detallada el mismo año y en respuesta a la misma solicitud del Consejo de Seguridad. La narrativa de que “Marruecos tiene un plan y el Polisario no” no resiste el contraste documental.

La cuestión de fondo no es la existencia de propuestas. Ambas existen desde 2007. La diferencia radica en el principio rector: autonomía bajo soberanía marroquí sin opción de independencia, frente a autodeterminación con todas las opciones abiertas.

Negar la existencia del plan del Frente Polisario no es una opinión: es una omisión que distorsiona el debate.

En una próxima entrada analizaremos con mayor detalle las diferencias jurídicas entre ambas propuestas y sus implicaciones en el marco del derecho internacional.

Carlos C. García – NO TE OLVIDES DEL SAHARA OCCIDENTAL

Gobierno saharaui reitera en cumbre de UA que el Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión de descolonización

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ADÍS ABEBA (Etiopía)-. El primer ministro saharaui, Bachraya Hamudi Beyún, ha destacado hoy en Addis Abeba, durante la 39.ª Cumbre de la Unión Africana, que la cuestión del Sáhara Occidental sigue siendo una cuestión de descolonización y la UA debe asumir la responsabilidad en este asunto.

La declaración del responsable saharaui se produjo tras el informe sobre la paz y la seguridad en el continente, presentado hoy a los líderes africanos, para reafirmar la firmeza de la postura saharaui ante los retos que se interponen en el camino de la paz y la estabilidad en África, y para llamar la atención sobre las cuestiones fundamentales que el informe omite y que afectan al núcleo de la seguridad continental.

En este contexto, la República Saharaui subrayó que el conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo la última cuestión de descolonización en África y que ignorarlo no contribuye a su resolución ni exime a la organización continental de sus responsabilidades legales e históricas.

El Primer Ministro ha destacado que un requisito indispensable para establecer una paz justa y duradera en la región y en todo el continente, sería reconocer al pueblo saharaui su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación y la independencia, de conformidad con los principios del derecho internacional y la carta de la Unión Africana.

EE.UU reconoce que el encuentro de Madrid sobre el Sáhara Occidental resultaron “más complejas de lo previsto”

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Madrid (ECS).- El asesor principal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Masad Boulos, reconoció que el proceso de arreglo del conflicto del Sáhara Occidental afronta “complejidades mayores de lo esperado”, aunque expresó un optimismo prudente sobre la posibilidad de lograr avances graduales en el marco de la resolución del Consejo de Seguridad aprobada el 31 de octubre de 2025.

En declaraciones a la televisión alemana DW, Boulos señaló que los esfuerzos diplomáticos en curso han registrado “progresos sin un avance decisivo”, lo que, a su juicio, refleja que la vía negociadora atraviesa una fase delicada que requiere tiempo.

El asesor subrayó que las partes directamente implicadas en el conflicto son el Reino de Marruecos y el Frente Polisario, y sostuvo que la solución definitiva corresponde a ambos, como actores facultados para consensuar una fórmula de arreglo aceptable.

Preguntado sobre si las conversaciones se han centrado en la propuesta de autonomía planteada por Rabat, Boulos evitó entrar en detalles por respeto a la confidencialidad del proceso político. No obstante, recalcó que cualquier solución debe emanar de la voluntad de las partes implicadas y ajustarse al marco de la resolución de la ONU, que toma en consideración la iniciativa marroquí y una fórmula que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui, con el objetivo de satisfacer a ambas partes.

La resolución del 31 de octubre de 2025 fue considerada un hito en la evolución del conflicto. El texto insta a proseguir los esfuerzos políticos en un marco auspiciado por la ONU y establece de forma explícita a Marruecos y al Frente Polisario como partes de conflicto, mientras que Argelia y Mauritania participan en calidad de observadores.

Boulos también destacó el papel desempeñado por Estados Unidos en este expediente, tanto a través de su misión diplomática en la ONU como mediante las gestiones impulsadas por el equipo del presidente Trump para facilitar la adopción de la citada resolución. A su juicio, la acogida favorable del texto por las partes constituye “un indicador positivo”, si bien advirtió de que su aplicación representa el principal desafío, dada la complejidad de un conflicto que se prolonga desde hace más de cinco décadas.

Las declaraciones reflejan, según el asesor de Trump, una percepción compartida en la comunidad internacional de que el proceso de solución no puede reducirse a una iniciativa unilateral o a una propuesta aislada, sino que exige negociaciones graduales y un consenso político efectivo entre las partes, en el marco de la legalidad internacional y al margen de cualquier presión mediática.