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10 febrero 2026
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El nuevo plan de autonomía marroquí desplaza al Polisario de la representatividad del pueblo del Sáhara Occidental

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Madrid (ECS).— La nueva versión del plan de autonomía promovido por Marruecos para el Sáhara Occidental socava la representatividad del Frente Polisario, único y legítimo representante del pueblo saharaui reconocido por Naciones Unidas, según se desprende del texto, ahora en borrador, redactado por Rabat.

La inclusión en el borrador marroquí de una supuesta entidad de “representación política” exclusivamente para los refugiados saharauis, distinta al Frente Polisario, es interpretada como un intento de diluir su papel histórico y jurídico en el conflicto, en contradicción con las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, que reconocen al Frente Polisario como parte principal en las negociaciones sobre el futuro del territorio.

La maniobra marroquí forma parte de una estrategia más amplia orientada a redefinir unilateralmente el marco del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, desplazando el eje del conflicto desde el derecho a la autodeterminación hacia una propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, rechazada reiteradamente por los saharauis.

El Frente Polisario ha insistido en que cualquier solución duradera y justa debe pasar necesariamente por la celebración de un referéndum de autodeterminación libre y transparente, conforme al mandato original de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), y ha advertido de que iniciativas unilaterales como esta no hacen sino prolongar el estancamiento político y la inestabilidad en la región.

¿Qué dice la versión actualizada de la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental?

Una nota informativa publicada este martes por el digital Africa Intelligence, digital cercano al poder marroquí, revela que el Palacio Real marroquí está acelerando actualmente la elaboración de un documento detallado y actualizado sobre su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental, con el objetivo de presentarlo antes de lo que describió como «la revisión estratégica de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), prevista para el próximo mes de abril».

Según el rotativo francés, la diplomacia marroquí ha fijado un calendario que apunta a concluir la nueva versión del texto a más tardar el día siguiente al final del mes de Ramadán, correspondiente al 19 de marzo de 2026. Rabat aspira, mediante este paso, a permitir que la misión de la ONU (MINURSO) presente un informe sobre el avance de las negociaciones basado en los nuevos datos, durante la próxima reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York, en presencia del enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura.

La información difundida por Africa Intelligence indican que el nuevo documento constará de unas diez páginas y ofrecerá un mayor nivel de detalle y explicaciones más amplias de la propuesta marroquí, que desde hace cerca de dos décadas se ha basado en un texto escueto compuesto por 35 puntos.

Entre los elementos más destacados del supuesto nuevo borrador del proyecto de autonomía figura la previsión de crear una nueva entidad dedicada a la representación política del Frente Polisario, movimiento reconocido por Naciones Unidas como representante legítimo del pueblo saharaui.

El texto también contempla la reiteración oficial del “carácter inviolable de las fronteras argelinas” en el marco de la denominada política de Marruecos de la “mano tendida”, así como el intento de lograr un delicado equilibrio entre la concesión de una autonomía real al territorio saharaui y el mantenimiento de la supuesta soberanía del Estado central, lo que podría requerir futuras reformas constitucionales.

Según la misma fuente, se precisa que la redacción del proyecto del nuevo plan de autonomía se lleva a cabo bajo la supervisión directa de los asesores del rey Mohamed VI: Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Fihri y Omar Azziman.

Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos lidera las gestiones diplomáticas marcadas por un alto grado de discreción, con el fin de garantizar la eficacia de la iniciativa una vez sea presentada oficialmente, en coordinación con el Ministerio del Interior en lo relativo a los aspectos administrativos y regionales.

Mohamed VI acepta la invitación de Trump para unirse al «Consejo de Paz» para gobernar Gaza

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Madrid (ECS).- El rey de Marruecos Mohamed VI, quien se autoproclama presidente del Comité Al-Quds, ha recibido una invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para integrarse como supuesto “miembro fundador” de un denominado Consejo de Paz que la administración estadounidense pretendía lanzar como una iniciativa orientada, según su retórica, a “contribuir a los esfuerzos de paz en Oriente Medio y adoptar un nuevo enfoque para resolver los conflictos en el mundo”. Así lo afirmó un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero.

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De acuerdo con dicha nota oficial, la participación en este Consejo estaría reservada a un reducido círculo de dirigentes internacionales “de renombre”, presuntamente comprometidos con un futuro seguro y próspero para las próximas generaciones. El comunicado insiste en presentar esta invitación como un supuesto reconocimiento al “liderazgo ilustrado” del monarca marroquí y a su pretendida condición de actor indispensable para la paz, una afirmación que ignora deliberadamente el historial de Marruecos en materia de derechos humanos, ocupaciones territoriales y represión interna. El texto llega incluso a sostener que esta invitación sería una prueba de la “confianza” que el soberano marroquí deposita tanto en el presidente estadounidense como en la comunidad internacional, una lectura claramente interesada y unilateral.

Según la misma fuente, Mohamed VI acogió con agrado el compromiso y la visión del presidente Donald Trump en relación con la promoción de la paz y aceptó “gentilmente” la invitación, reforzando así la estrategia de alineamiento incondicional de Rabat con los intereses de Washington, independientemente de las consecuencias regionales.

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En este marco, el Reino de Marruecos anunció su intención de ratificar la Carta constitutiva de dicho Consejo. Este Consejo de Paz adoptaría la forma jurídica de una organización internacional cuyo objetivo declarado sería promover la estabilidad, restablecer la gobernanza y garantizar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos, conceptos que contrastan con la realidad de la política exterior marroquí y sus contradicciones evidentes.

El mandato de este órgano, calificado como “importante” por la propaganda oficial, se basaría supuestamente en la cooperación práctica, la acción eficaz y alianzas orientadas a la obtención de resultados tangibles. No obstante, la participación en este Consejo quedaría estrictamente limitada a invitaciones directas del presidente de Estados Unidos, lo que pone en evidencia su carácter excluyente y su falta de legitimidad multilateral.

Además, el Reino de Marruecos expresó su satisfacción por el anuncio del lanzamiento de la segunda fase del plan integral de paz impulsado por Donald Trump, así como por la creación del Comité Nacional para la Administración de Gaza como órgano transitorio temporal. Rabat reiteró su “firme compromiso” con una paz justa, integral y duradera en Oriente Medio, incluyendo el establecimiento de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como capital y su convivencia pacífica con Israel, una postura que contrasta con su apoyo acrítico a iniciativas ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional y por el propio pueblo palestino.

Informe del Índice Anual del Terrorismo en la Región del Sahel – 2025

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Por Lehbib Abdelhay, investigador en asuntos de seguridad de la región del Sahel; Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS).


  • Los actores más importantes son la coalición Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), filial de al-Qaeda, y, en menor medida, la Provincia de Estado Islámico del Sahel (ISSP, por sus siglas en inglés).

Balance general

Entre enero y diciembre de 2025 se registraron aproximadamente 789 incidentes de seguridad que causaron la muerte de 13.000 personas en los países del Sahel central.

Los incidentes de seguridad denunciados, incluidos atentados terroristas y otros actos de violencia, adoptaron diversas formas: ataques perpetrados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), operaciones llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa) y atrocidades atribuidas al grupo Africa Corps, fuerza auxiliar ligada al aparato estatal ruso. Según informes locales e internacionales, las FAMa y sus aliados del Africa Corps están acusados de cometer graves violaciones contra civiles fulani, tuareg y árabes en varias regiones de Malí (Léré, Ségou, Tombuctú, Kayes y Mopti, entre otras).

Los conflictos, anteriormente separados en el Sahel y en la costa de África Occidental, se están fusionando en un único conflicto interconectado que previsiblemente se convertirá en un escenario central de competencia entre los grupos terroristas.

  • Del 1 de enero al 28 de diciembre de 2025: La violencia causó la muerte de más de 12.000 y 15.000 personas en los países del Sahel central.

  • Se registró el secuestro de 32 extranjeros: 24 en Malí y 8 en Níger, además del secuestro de un ciudadano español en el sur de Argelia, que fue rescatado antes de caer en manos del Estado Islámico en el Sahel (ISSP).

  • Se observó un aumento cercano al 48% en el número de incidentes de seguridad en Malí, en las zonas fronterizas con Mauritania y Senegal y en la región de Tombuctú, en comparación con los once primeros meses de 2024.

El Sahel ha vuelto a figurar en el mapa de la seguridad como una de las regiones donde se han perpetrado algunas de las peores masacres contra civiles. En 2025, “los grupos yihadistas armados intensificaron sus ataques en los países del Sahel central, amenazando la estabilidad y la seguridad de los regímenes militares en Malí, Níger y Burkina Faso”. Según los informes mensuales elaborados por el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS), la violencia causó la muerte de más de 12.000 personas en Burkina Faso, Malí y Níger.

El año 2025 estuvo marcado por una escalada implacable de la inseguridad en el Sahel central, con más de 12.000 víctimas registradas entre el 30 de enero y el 1 de diciembre. La violencia se concentró de manera abrumadora en los países de la región de Liptako-Gourma —Burkina Faso, Malí y la República de Níger—, que en conjunto representaron aproximadamente el 88% del total de muertes registradas en el Sahel y África Occidental en 2025. Destacan la expansión geográfica del conflicto, la diversificación de los métodos de ataque, la evolución táctica de los grupos armados y el retroceso del control estatal, así como la capacidad profundamente arraigada de las organizaciones terroristas para adaptarse y perdurar.

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  1. Burkina Faso

Burkina Faso continuó siendo el epicentro de la violencia. Con más de 6.000 muertes (41,1 % del total), el país soportó la mayor carga de violencia terrorista en el Sahel. Los focos principales se situaron en la región de Boucle du Mouhoun (1.720 muertes), el Este (1.553) y el Centro-Este (680), con picos de violencia en marzo (743) y mayo (808). La persistencia de asesinatos masivos de civiles —incluidas denuncias de masacres atribuidas a las propias fuerzas del Estado— contribuyó a erosionar la confianza pública y a suscitar graves preocupaciones en materia de rendición de cuentas. Aunque se registró un descenso temporal en junio (367 muertes), el control territorial sostenido de los grupos armados y la debilidad de las estructuras de gobernanza hacen poco probable una desescalada duradera.

  1. Malí

Malí registró unas 5.500 muertes (36,7 %), reflejo de la persistente volatilidad en las regiones central y septentrional. Las muertes aumentaron de forma notable en mayo y junio (243 y 543, respectivamente). Este período estuvo marcado por un incremento de los bombardeos aéreos y ataques con drones, que causaron 118 víctimas mortales. La configuración actual del dispositivo de seguridad produjo avances tácticos a costa de la transparencia y de la protección de la población civil.

  1. Níger

Níger contabilizó unas 3.529 muertes (22,1 %), con aumentos significativos en enero (90), abril (81) y mayo (83), impulsados por incursiones yihadistas procedentes de Malí y Burkina Faso. Las regiones más afectadas fueron Tillabéri y Dosso: Tillabéri registró 1.050 muertes, mientras que Dosso contabilizó 350, incluido el ataque contra la mezquita de Fambita en abril, que causó la muerte de 44 fieles, lo que pone de manifiesto el ataque deliberado contra lugares de culto. El aislamiento político y el agotamiento de las fuerzas armadas continúan mermando la capacidad de respuesta del Estado.

Panorama regional, en cifras

A escala regional, los enfrentamientos armados (7.122 muertes) y los asesinatos selectivos (3.680) dominaron el patrón de violencia, mientras que los ataques aéreos y con drones (1.110 muertes) y los explosivos activados a distancia (358) incrementaron aún más el número de víctimas. Los patrones operativos apuntan a un modelo sostenido de guerra asimétrica basado en la movilidad transfronteriza, el control de espacios no gobernados y la explotación de redes de inteligencia débiles.

El año 2025 revela no solo la magnitud de la violencia, sino también su arraigo estratégico. Sin una coordinación regional sólida, un intercambio de inteligencia reforzado y mecanismos fiables de rendición de cuentas, 2026 corre el riesgo de profundizar la trampa de la inseguridad y de agravar la fragilidad estructural de la seguridad en África Occidental.

En 2025, los grupos yihadistas armados intensificaron sus ataques en el Sahel central, amenazando la estabilidad y la seguridad de los regímenes militares de la región. JNIM (afiliado a Al Qaeda) y Estado Islámico en la Provincia del Sahel (ISSP) consolidaron su influencia en amplias zonas de Malí, Burkina Faso y Níger, ampliando sus operaciones hacia las zonas fronterizas de Benín, Níger y Nigeria, con Níger como principal punto de partida.

La guerra económica como táctica principal de los grupos yihadistas

Como estrategia deliberada para paralizar la economía y presionar a los Estados de la región, la guerra económica (la yihad económica) se convirtió en una táctica destacada. En Malí, el JNIM impuso un amplio bloqueo al suministro de combustible y al transporte en las ciudades de Kayes y Nioro du Sahel, como parte de una serie de ataques coordinados que afectaron a Kayes, Sikasso, Koulikoro, Ségou y Mopti. El asedio interrumpió las rutas comerciales y de transporte que conectan Bamako con las regiones circundantes, provocando escasez de combustible y un fuerte aumento de los precios a nivel nacional. Estas acciones formaron parte de una operación de gran envergadura destinada a paralizar la economía, socavar la autoridad del Estado y desestabilizar al régimen militar. Como resultado de las operaciones del grupo y de las contraofensivas del ejército, los niveles de violencia en Kayes, Sikasso y Ségou alcanzaron sus cifras mensuales más altas.

En Burkina Faso, JNIM continuó atacando al ejército y a las milicias de los “Voluntarios para la Defensa de la Patria”. En mayo, el grupo tomó brevemente el control de las capitales provinciales de Djibo y Diapaga, lo que evidenció un cambio radical en sus capacidades militares. En septiembre, llevó a cabo una emboscada devastadora contra un convoy militar cerca de Koubel-Alpha, en la provincia de Soum, que causó la muerte de alrededor de 90 soldados, en uno de los ataques más letales contra las fuerzas armadas durante todo 2025. Los ataques en Malí y Burkina Faso confirman el fortalecimiento de las capacidades militares del grupo y su clara determinación de desestabilizar a los regímenes militares mediante el debilitamiento de la autoridad estatal, el control territorial y la interrupción de las economías y de las principales rutas de tránsito.

Níger, por su parte, no experimentó el mismo nivel de violencia que sus vecinos de la AES, pero se volvió cada vez más vulnerable a la actividad de los grupos armados. La violencia se extendió más allá de los focos tradicionales, penetrando en las regiones meridionales de Dosso y en el norte de Agadez. Al igual que JNIM, Estado Islámico en la Provincia del Sahel adoptó su propia estrategia de guerra económica, intensificando los ataques contra el oleoducto Benín–Níger en las regiones de Dosso y Tahoua, a lo largo de la frontera con Nigeria. El secuestro de un ciudadano estadounidense en Niamey el 21 de octubre puso de manifiesto la creciente fragilidad del país y evidenció que la actividad armada ha alcanzado centros urbanos que antes se consideraban relativamente seguros.

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Campañas de secuestro de rehenes

JNIM y Estado Islámico en la Provincia del Sahel lanzaron campañas sistemáticas de secuestro de extranjeros, lo que dio lugar a cifras récord en Malí y Níger: 32 extranjeros secuestrados (24 en Malí y 8 en Níger), además del secuestro de un ciudadano español en el sur de Argelia, rescatado antes de ser trasladado a Estado Islámico en el Sahel. JNIM centró sus secuestros principalmente en trabajadores extranjeros como parte de su estrategia de guerra económica, atacando instalaciones industriales, minas y rutas de tránsito. Estado Islámico – Provincia del Sahel adoptó un enfoque distinto, atacando tanto a ciudadanos occidentales como a trabajadores extranjeros. La mayoría de los secuestros se produjeron en Níger, con incidentes adicionales en las zonas fronterizas con Burkina Faso y Argelia. Estas operaciones reflejan un giro hacia la toma de rehenes occidentales de alto valor y el uso de redes criminales para ejecutar los secuestros.

«Malí: récord histórico de secuestros de extranjeros por parte de grupos yihadistas»

En Malí, el número de extranjeros secuestrados por grupos yihadistas alcanzó un nivel sin precedentes. El Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS), organización no gubernamental, que supervisa la violencia en el Sahel y el norte de África, revela que al menos 24 extranjeros fueron secuestrados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, afiliado a Al Qaeda, durante los últimos seis meses. Este sombrío récord pone de relieve la gravedad de la situación de seguridad en el país y la estrategia adoptada por los grupos yihadistas.

Durante la segunda mitad de 2025, JNIM secuestró a ciudadanos chinos, indios, egipcios, emiratíes, iraníes, serbios, croatas y bosnios. Algunos de ellos fueron liberados posteriormente. No hay información suficientemente precisa y verificada para proporcionar cifras exactas sobre las liberaciones, lo que afecta especialmente a los casos de ciudadanos chinos e indios. Sin embargo; según fuentes no oficiales, China está a punto de cerrar un acuerdo con JNIM para la liberación de 18 chinos secuestrados en Malí.

Los secuestros se produjeron mayoritariamente en zonas industriales o mineras del sur de Malí. El pago de rescates ha constituido sistemáticamente una fuente clave de financiación para los grupos yihadistas. (Reuters) A finales de octubre, Emiratos  Árabes Unidos pagó al menos 50 millones de dólares al JNIM —otra cifra récord— para lograr la liberación de un rehén emiratí y de sus acompañantes. En el mismo contexto, un ciudadano pakistaní y otro indio fueron secuestrados y liberados junto con el general emiratí.

Estado Islámico en el Sahel, con base en Ménaka y considerado un rival directo de JNIM, está presente en Malí, pero no ha secuestrado a ningún extranjero dentro del territorio maliense. Sin embargo, en los últimos meses, el grupo secuestró a 12 extranjeros en Níger y Burkina Faso, y a uno en Argelia.

La expansión del terrorismo hacia la costa de África Occidental

Uno de los principales acontecimientos que configurarán el panorama de 2026 es la consolidación de una nueva línea de frente en las zonas fronterizas entre Benín, Níger, Nigeria, Mauritania y Malí, que han adquirido una importancia estratégica creciente para los grupos armados del Sahel y de Nigeria según investigaciones de ACLED.

A lo largo de 2025, JNIM y Estado Islámico – Provincia del Sahel reforzaron su presencia en la región del triángulo fronterizo, transformándola en un foco de conflicto con repercusiones tanto para el Sahel como para la costa de África Occidental. El norte de Benín vivió su año más sangriento, después de que JNIM intensificara en abril las operaciones transfronterizas desde el este de Burkina Faso, causando la muerte de más de 50 soldados. A mediados de año, el grupo avanzó hacia el sur, en dirección a la región de Borgou a lo largo de la frontera con Nigeria, superando las zonas tradicionalmente afectadas de Atacora y Alibori. A finales de octubre, el grupo reivindicó su primer ataque en territorio nigeriano.

Al mismo tiempo, Estado Islámico – Provincia del Sahel consolidó su presencia en el suroeste de Níger, acercándose a la ciudad fronteriza de Gaya, y mantuvo sus operaciones en los estados nigerianos de Sokoto y Kebbi. En las zonas fronterizas entre Níger y Nigeria, atacó aldeas, puestos de seguridad y patrullas militares, y destruyó infraestructuras críticas. Ambos grupos han afianzado ahora su presencia en el noroeste y el oeste de Nigeria partiendo de bases en Níger.

El creciente acercamiento entre los grupos terroristas del Sahel y de Nigeria constituye un punto de inflexión, ya que los teatros de operaciones saheliano y nigeriano, antes separados, se están integrando progresivamente en un único entorno de conflicto interconectado que se extiende desde Malí hasta el oeste de Nigeria. Es probable que esta subregión se convierta este año en un escenario central de competencia entre los grupos armados. En estas zonas fronterizas interactúan de manera creciente JNIM, Estado Islámico – Provincia del Sahel, Ansaru, Mahmouda, facciones de Estado Islámico en África Occidental y grupos criminales, lo que podría dar lugar a nuevas dinámicas, interacciones más complejas y patrones emergentes de violencia.

Mientras esta expansión en el triángulo fronterizo de Liptako-Gourma redefine la línea sur del frente del conflicto saheliano, los regímenes militares del Sahel central se enfrentan a presiones internas y externas cada vez mayores. En Malí y Burkina Faso, los ataques persistentes y los asedios del JNIM han debilitado el control del Estado y expuesto profundas fragilidades estructurales. En Malí, el bloqueo prolongado del combustible y del transporte continúa dañando la economía y la circulación de bienes y personas, agravando el sufrimiento de la población civil y erosionando la legitimidad del régimen. Una disrupción prolongada podría profundizar las divisiones dentro de las fuerzas armadas y desencadenar disturbios difíciles de contener por las autoridades.

Burkina Faso afronta desafíos similares. Años de desgaste han debilitado al ejército y a los “Voluntarios para la Defensa de la Patria”. La capacidad de JNIM de tomar temporalmente el control de ciudades clave evidencia su evolución estratégica y táctica, así como su potencial para amenazar capitales regionales como Fada N’Gourma, en el este del país, ante la incapacidad del Estado para defender las capitales provinciales y regionales. Las pérdidas militares continuas y la pérdida de territorio podrían generar presiones internas y tentativas golpistas similares a las que derrocaron a gobiernos anteriores.

En todo el Sahel central, la autoridad del Estado continúa erosionándose pese a las promesas de los consejos militares de restablecer la seguridad. JNIM y Estado Islámico – Provincia del Sahel se disputan el control de vastas zonas rurales, donde imponen su propio orden social, recaudan impuestos y restringen el acceso a los medios de subsistencia. Su influencia se extiende cada vez más a pueblos importantes que anteriormente se consideraban relativamente alejados de la actividad yihadista. Las incursiones del grupo en Ayorou y Tillabéri, junto con operaciones en Niamey, demuestran que ningún núcleo urbano está fuera de su alcance.

Las milicias locales de autodefensa, esenciales para la lucha antiterrorista en las zonas rurales, se encuentran sometidas a una presión sin precedentes. En Malí, numerosas milicias Dozo han sido desarmadas o forzadas a firmar acuerdos con JNIM, dejando a comunidades enteras sometidas a arreglos de seguridad y económicos impuestos por los terroristas. En Burkina Faso, los “Voluntarios para la Defensa de la Patria” han sufrido pérdidas significativas y se encuentran mayoritariamente a la defensiva, lo que limita la capacidad del Estado para mantener o recuperar el control territorial. Con el debilitamiento de estos grupos, es probable que los actores armados amplíen aún más su dominio. En la región de Ménaka, el Movimiento para la Salvación del Azawad, liderado por Moussa Ag Acharatoumane, continúa combatiendo junto al ejército maliense contra Estado Islámico (ISSP), logrando avances militares relevantes.

Un claro revés para la alianza militar rusa con los Estados del Sahel (AES)

La alianza militar rusa con los países del Sahel ha arrojado resultados limitados, por no decir nulos. La sustitución del grupo Wagner por el denominado “Africa Corps” dejó amplias zonas sin protección, debido al alcance limitado de este último y a su incapacidad para frenar el avance de los grupos terroristas. No obstante, hacia finales de año, el papel del Africa Corps se centró cada vez más en asegurar convoyes de combustible y las principales rutas de suministro en el sur de Malí, donde el asedio del JNIM comenzó a perder impulso. Es probable que la alianza militar siga siendo relevante en 2026, proporcionando apoyo logístico y aéreo clave para ayudar a la junta militar a mantener el control de las rutas estratégicas y de los principales centros urbanos, a pesar de los persistentes desafíos de seguridad.

La combinación de la presión terrorista continua, el debilitamiento de las milicias locales y el declive de la capacidad y la legitimidad de la junta militar incrementa el riesgo de desestabilización política en el Sahel central. Si las juntas militares de Malí o Burkina Faso colapsan como resultado de divisiones internas o del descontento popular, podría producirse un efecto dominó regional que sitúe a los países vecinos en una situación de seguridad aún más frágil. De mantenerse las dinámicas actuales, 2026 podría traer consigo una mayor inestabilidad política y una fragmentación territorial más profunda en el Sahel central y a lo largo de sus fronteras meridionales.

La actividad yihadista en el Magreb y la región del Sahel, diciembre de 2025

La actividad terrorista en el norte de África

Durante 2025, el norte de África ha consolidado por segundo año consecutivo una situación de ausencia de atentados terroristas letales, reflejo de la eficacia de las políticas antiterroristas y de la cooperación regional e internacional. Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania, además de las autoridades saharauis han mantenido una vigilancia sostenida que ha permitido neutralizar de forma preventiva redes yihadistas residuales vinculadas a Estado Islámico (ISIS) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).

Aunque AQMI y EI mantienen una actividad limitada y fragmentada, especialmente en áreas fronterizas y como rutas de tránsito hacia el Sahel, sus capacidades operativas han sido contenidas mediante detenciones, rendiciones voluntarias, incautaciones de armas y desarticulación de células.

Argelia destaca por su elevada estabilidad interna, apoyada en un fuerte despliegue militar en el sur, programas de desradicalización y una respuesta rápida ante intentos de infiltración. Marruecos y Libia también han registrado operaciones exitosas contra células de EI, mientras que Túnez mantiene focos de baja intensidad.

Pese a la mejora del entorno securitario interno, la principal amenaza para la región procede del Sahel, donde la expansión del terrorismo, la porosidad fronteriza y la hibridación con el crimen organizado generan riesgos de contagio. Las tensiones diplomáticas entre Argelia y Mali, así como la fragilidad política libia y la presión sobre Mauritania, evidencian que la estabilidad regional depende en gran medida de la evolución del conflicto saheliano.

En conclusión, 2025 confirma una estabilidad operativa sostenida frente al terrorismo en el norte de África, basada en vigilancia intensiva y cooperación internacional, aunque persisten desafíos estructurales como la radicalización digital, el retorno de combatientes extranjeros y la inestabilidad crónica del entorno saheliano, con potencial impacto regional y europeo.

La actividad yihadista en el Magreb y la región del Sahel, diciembre de 2025

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Por Lehbib Abdelhay, investigador en asuntos de seguridad de la región del Sahel; Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS).


La región del Sahel experimentó una ligera disminución de los actos de violencia y de los atentados terroristas durante el mes de diciembre, según los datos del CEDyS, que registraron 109 ataques terroristas en los tres países de la Confederación del Sahel, los cuales provocaron la muerte de 385 personas. Los civiles fueron objetivo en el 54% de estos ataques. Esta cifra incluye las muertes a consecuencia de enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas gubernamentales, ataques de grupos armados contra civiles y fuerzas de seguridad y actos terroristas y emboscadas armadas.

Claves del mes:

  • Continúa una espiral de violencia sin precedentes llevada a cabo por los grupos yihadistas, especialmente el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), en zonas como Tombuctú y regiones del centro y sur de Malí.

  • Registro de incidentes en las zonas fronterizas de Níger con Burkina Faso y Argelia. Los datos supervisados por el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS) indican la ejecución de secuestros de ciudadanos occidentales de alto valor, atribuidos a redes criminales.

  • El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y la Provincia del Sahel de Estado Islámico reforzaron su influencia en la mayor parte de Malí, Burkina Faso y Níger, y ampliaron por primera vez sus operaciones a las zonas fronterizas de Benín, Níger y Nigeria.

  • Aumento de los ataques contra infraestructuras y personas vinculadas a China en Malí y Níger, lo que refleja la creciente amenaza contra los intereses económicos chinos en la zona AES.

  • La actividad yihadista se extendió, por primera vez, más allá de los focos tradicionales, penetrando en las regiones meridionales de Dosso y septentrionales de Agadez.

La violencia en los países de la Confederación AES (Sahel central)

Centro de Estudios Estratégicos, Defensa y Seguridad (CEDyS) – www.cedys.es
  1. Malí

En Malí, la violencia se intensificó en la región de Tombuctú en medio de ataques intensos del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) y de operaciones militares del ejército maliense y de mercenarios del Africa Corps. El mes de diciembre fue el más sangriento en la región de Tombuctú en los últimos dos años, concretamente desde noviembre de 2023, que había registrado un nuevo récord. La intensificación de los ataques de JNIM y las operaciones posteriores de las Fuerzas Armadas de Malí y del Africa Corps provocaron un aumento repentino del número de víctimas mortales. La violencia se concentró en las zonas de Niafunké y Goundam, causando graves pérdidas entre militares y civiles, además de desplazamientos masivos hacia el campamento de refugiados de M’bera, en Mauritania.

El 6 de diciembre de 2025, JNIM atacó un convoy compuesto por unas 200 cisternas entre Bougouni y Bamako, según fuentes locales e imágenes difundidas en redes sociales. El grupo afín a Al Qaeda reanudó la operación denominada “Cero Cisternas” tras una interrupción de cuarenta días. El violento ataque causó, según los informes, muertos, la quema de un gran número de camiones y la captura de soldados y conductores. Más de veinte camiones fueron destruidos durante el ataque.

JNIM reivindicó la acción, anunciando que había tendido una emboscada al convoy. Existía un alto el fuego entre el grupo terrorista y el gobierno maliense hasta el 5 de diciembre. La presencia visible de los camiones varados indica claramente que se trataba de un convoy de gran tamaño. Sin embargo, no se observó apoyo aéreo por parte del ejército maliense. En su comunicado, el alto mando del ejército maliense trató de tranquilizar a la opinión pública, afirmando que las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa) habían respondido con contundencia. No obstante, los vídeos grabados por los terroristas contradicen rotundamente estas afirmaciones, mostrando la superioridad del fuego de JNIM sobre los soldados malienses. Este ataque se produjo tras el fin de la tregua alcanzada mediante el pago de una importante suma de dinero como rescate y la liberación de varios prisioneros terroristas el 5 de diciembre de 2025.

El domingo 14 de diciembre, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes publicó un vídeo del ataque contra una posición militar maliense en Soumbi. En las semanas siguientes, fuerzas malienses acompañadas por el Africa Corps llevaron a cabo operaciones en seis municipios del círculo de Goundam (Gargando, Issakani, Bentagoungou, Adarmalane, Razelma y Tin Aïcha), que incluyeron bombardeos aéreos, asesinatos, saqueos y destrucción de bienes.

Tras estos sangrientos ataques, un vídeo difundido en redes sociales muestra al coronel Hussein Ghlam dirigiéndose a varios combatientes de JNIM antes del ataque. El coronel Ghlam fue antiguo jefe de Estado Mayor del Movimiento Árabe de Liberación del Azawad y se unió al JNIM en marzo de 2024 bajo el mando de Talha al-Libi (Abu Hind).

En la mañana del 21 de diciembre, un blindado de las Fuerzas Armadas de Malí y un vehículo del Africa Corps fueron alcanzados por una mina en la carretera entre Tombuctú y Goundam. Esa misma noche, un agrupamiento de las Fuerzas Armadas de Malí fue atacado mediante una explosión en la ciudad de Konna, en la región de Mopti. En la mañana del día 23, un vehículo de las Fuerzas Armadas de Malí fue atacado con un artefacto explosivo improvisado entre las ciudades de San y Djenné, en la región de Ségou.

El 26 de diciembre, decenas de terroristas de la katiba Macina (JNIM) atacaron un yacimiento de extracción de oro en Kalana, en la frontera con Guinea. Los terroristas secuestraron a dos ciudadanos chinos y prendieron fuego a material de construcción y edificios. Asimismo, durante la noche atacaron tres puestos de control de las fuerzas de seguridad, que ocuparon temporalmente y saquearon. Estos ataques se produjeron en zonas generalmente consideradas seguras y con una fuerte presencia de intereses extranjeros.

El 30 de diciembre, los terroristas de Estado Islámico en el Sahel reivindicaron un ataque con un artefacto explosivo improvisado contra una patrulla conjunta de las Fuerzas Armadas de Malí y mercenarios rusos del Africa Corps cerca de Ménaka, en la frontera tripartita con Níger y Burkina Faso. En este ataque murieron varios soldados de las fuerzas malienses y rusas, y los heridos fueron evacuados en helicóptero.

Estado Islámico en el Sahel reiteró, bajo el pretexto de defender los recursos minerales del país, que continuará atacando al grupo de mercenarios rusos, posteriormente denominado Africa Corps.

En general, la región del Sahel se considera peligrosa para los extranjeros, quienes son víctimas de secuestros perpetrados por terroristas de JNIM y Estado Islámico en el Sahel. La junta militar de Bamako enfrenta grandes dificultades para proteger a los ciudadanos extranjeros frente a los atentados terroristas.

  1. Burkina Faso

Burkina Faso constituye el país más afectado por el terrorismo en el mundo en el año 2025 debido a la persistencia de los ataques terroristas. El país sigue siendo uno de los más golpeados por los grupos terroristas en la región del Sahel, donde operan organizaciones vinculadas a Al Qaeda —en particular JNIM y la katiba Hanifa—, así como otros grupos armados a lo largo de sus fronteras con Malí y Níger. La violencia continúa provocando desplazamientos, inseguridad y crisis humanitarias en las zonas rurales del norte y del este del país.

La katiba Hanifa (JNIM) llevó a cabo dos ataques contra posiciones de las Fuerzas de Defensa Popular durante los días 2 y 3 de diciembre.

El 4 de diciembre, JNIM tomó el control de un puesto de control de las Fuerzas de Defensa Popular en Dougouri, una localidad situada en la provincia de Yatenga, en la región norte, según fuentes locales.

El día anterior, el 3 de diciembre, otro ataque tuvo como objetivo un puesto de control de las Fuerzas de Defensa Popular en la zona de Fada N’Gourma, en la región oriental, ataque que también fue reivindicado por JNIM.

Estos incidentes se inscriben en un contexto más amplio de intensa presión ejercida por varios grupos terroristas sobre las fuerzas de seguridad y la población civil en varias regiones de Burkina Faso.

  1. Níger

Níger es el país del Sahel menos expuesto a los ataques terroristas, a pesar de la presencia en su territorio de todos los grupos armados extremistas. El país se considera como un «hub» logístico para todos los grupos yihadistas que operan en la región. Desde Níger, atacan los países vecino, en particular los países del lago de Chad.

El 1 de diciembre se confirmó el paso de un convoy de uranio por la localidad de Abalak, en Níger. El convoy estaba protegido por unos treinta mercenarios rusos, además de un destacamento de la Guardia Nacional Nigerina de aproximadamente 100 efectivos, y continuó su trayecto hacia Lomé, en Togo. Tras 12 horas, el convoy entró en Niamey. El número de vehículos superaba las 100 unidades, entre ellas unas 70 cisternas cargadas con envíos de uranio.

Tras una pausa de varios días, el convoy reanudó su ruta hacia el puerto de Lomé (Togo), atravesando zonas bajo influencia de Estado Islámico en el Sahel (Provincia del Sahel) y del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes. La empresa MB Trans fue la encargada del transporte del óxido de uranio. El director de la empresa, Mohamed Baye, posee una amplia experiencia en el tránsito por zonas sensibles y en la negociación con grupos terroristas, pues tiene una estrecha relación con todos estos grupos de corte yihadista. La segunda parte del convoy de la denominada “torta amarilla” llegó a Niamey el 9 de diciembre. Al parecer, estaba compuesta por unas 20 cisternas, completando así la primera parte del convoy que había llegado el 4 de diciembre.

Posteriormente, el convoy atravesó la zona de la triple frontera, donde operan de forma especialmente activa JNIM y Estado Islámico en el Gran Sáhara (ahora provincia Sahel).

Las autoridades nigerinas, necesitadas urgentemente de liquidez, tienen la intención de vender este cargamento de uranio —cuya propiedad sigue siendo objeto de arbitraje jurídico internacional— a Rusia, país capaz de procesar dicha “torta amarilla”. Rusia ya ha amarrado varios buques en el puerto de Lomé, entre ellos el famoso buque Matros Shevchenko, habitualmente utilizado como carguero de granos.

El 17 de diciembre, alrededor de las tres de la tarde, decenas de terroristas de Lakurawa (afiliados a Estado Islámico en el Sahel/ISSP) atacaron una patrulla conjunta de las fuerzas de seguridad en Goubé (Dosso), cerca de la frontera con Nigeria. Los combates fueron intensos y causaron numerosas víctimas. Al menos 13 miembros de las fuerzas de seguridad murieron, entre ellos tres agentes de policía, un miembro de la gendarmería nacional y nueve soldados de las Fuerzas Armadas Nigerinas procedentes de Karakara. Un militar resultó gravemente herido. Además, dos vehículos de la patrulla fueron incendiados y se saquearon pertenencias de las fuerzas de seguridad.

Según la información disponible, los atacantes procedían de la vecina Nigeria y se replegaron hacia la zona de Kebbi.

Estado Islámico tiene la intención de conectar sus fuerzas en Nigeria (Estado Islámico de África Occidental, en el estado de Borno) con las fuerzas de Estado Islámico en la Provincia del Sahel, desplegadas en la zona de la triple frontera, concretamente en Tillabéri (Níger) y en la región de Ménaka (Malí). Estado Islámico en la Provincia del Sahel (ISSP) recibe apoyo y armamento del grupo Lakurawa, a pesar de las diferencias ideológicas significativas entre ambas organizaciones.

El 21 de diciembre de 2025, el Movimiento por la Libertad y la Justicia Nacional (MPLJ),  grupo rebelde leal al depuesto Mohamed Bazoum, atacó el oleoducto del sur de Agadem, en la región de Agadem. Este oleoducto abastece de crudo a la refinería de SORAZ, gestionada por la empresa china CNPC (China National Petroleum Corporation), propietaria de la mayoría de las acciones.

Este es el sexto comunicado oficial emitido por el Movimiento por la Libertad y la Justicia Nacional desde principios de septiembre. El grupo se atribuyó cuatro ataques, entre ellos tres contra el yacimiento petrolífero de Agadem —similares al ataque del día anterior— y uno contra la Guardia Nacional Nigerina, que causó un muerto y tres heridos. En sus comunicados, el movimiento insta a las empresas a “retirarse inmediatamente de todas las actividades relacionadas con la actual junta militar” y afirma que los ataques continuarán e incluso se intensificarán mientras “Tiani se aferre al poder ilegítimo”.

El 28 de diciembre, tras varias semanas de preparación, mercenarios rusos del Africa Corps, con el apoyo de la Guardia Nacional Nigerina, se dispusieron a escoltar un convoy de unas cuarenta cisternas que transportaban cerca de mil toneladas de concentrado de uranio desde las minas de Arlit, anteriormente explotadas por la empresa francesa Orano. El convoy partió de Arlit, en el norte de Níger, con destino al puerto de Lomé, en el sur de Togo. No obstante, tuvo que evitar la ruta habitual —considerada más segura— que atraviesa Benín, cuyas fronteras con Níger permanecen cerradas desde finales de julio de 2023 tras el golpe de Estado en Niamey.

La nueva ruta atraviesa Niamey, luego Gothèye y Téra, antes de dirigirse hacia Dori, en Burkina Faso. Posteriormente, el convoy continúa hacia Uagadugú, la capital de Burkina Faso, y luego pasa por Koupéla, Tenkodogo y Bitou, hasta llegar a Sinkansé, en la frontera con Togo, antes de alcanzar el puerto de Lomé.

Esta ruta no solo discurre por carreteras en mal estado, sino que también atraviesa zonas controladas por grupos terroristas afiliados al Estado Islámico en el Sahel (ISSP) y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, katiba Hanifa. Aunque la “torta amarilla” (concentrado de uranio) emite niveles relativamente bajos de radiación, su inhalación sigue siendo peligrosa, lo que hace imprescindible una protección estricta y continua del convoy.

Desde el punto de vista jurídico, el cargamento de uranio sigue siendo objeto de disputa entre la empresa francesa Orano y las autoridades nigerinas, encabezadas por el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria y el general Abdourahamane Tiani. Orano ha emitido un comunicado oficial al respecto.

  1. Benín

Los ataques terroristas en los países de la cuenca del lago Chad siguen siendo muy limitados en comparación con los países del Sahel central, en particular Malí, Burkina Faso y Níger. No obstante, el 7 de diciembre se produjo un intento de golpe de Estado matutino en Benín. Alrededor de las seis de la mañana, un pequeño grupo de soldados, que se autodenominó “Comité Militar para la Refundación”, liderado por el teniente coronel Pascal Tigri, atacó varios edificios gubernamentales y se dirigió a la televisión nacional, donde anunció la toma del poder.

Según la declaración de Tigri, el presidente Patrice Talon fue destituido, se suspendió la Constitución de noviembre de 2025, se disolvieron todas las instituciones, se suspendieron las actividades de los partidos políticos y se cerraron las fronteras terrestres, marítimas y aéreas.

Se escucharon disparos cerca del puerto y del campamento de Guézo, próximo al palacio presidencial. El gobierno anunció que había recuperado el control de la situación y se interrumpió la emisión de la televisión nacional. Vehículos blindados patrullaron las calles de Cotonú mientras helicópteros sobrevolaban la ciudad.

Esa misma noche, el presidente Patrice Talon declaró que “un pequeño grupo de soldados, bajo el pretexto de reivindicaciones infundadas, lanzó una rebelión con el objetivo de atacar las instituciones de la República. Gracias a la rápida respuesta de las fuerzas de defensa y seguridad, la situación fue controlada con rapidez”. Reafirmó el compromiso del gobierno de preservar el orden republicano frente a cualquier intento de desestabilización del Estado, llamó a la población a mantener la calma, la vigilancia y la confianza, y prometió esclarecer todos los aspectos de los acontecimientos. Asimismo, aseguró que los responsables rendirían cuentas ante la justicia e instó al pueblo beninés a reanudar sus actividades de manera pacífica esa misma noche.

Tras el fracaso del intento de golpe, las fuerzas de seguridad iniciaron la búsqueda del teniente coronel Pascal Tigri y de sus colaboradores. Tigri, de unos cuarenta años, era hasta hace poco comandante de las fuerzas especiales, una unidad de élite de la Guardia Nacional. Según diversas fuentes de seguridad, pertenece a fuerzas de artillería y ascendió progresivamente en el ejército beninés hasta ocupar puestos de alta responsabilidad operativa. Se le atribuye un papel clave en las operaciones antiterroristas llevadas a cabo en los últimos años en el norte del país.

Tras informaciones de medios locales sobre su huida, se indicó que las fuerzas leales intensificaron su búsqueda. Otros dos oficiales también fueron implicados: su portavoz, el capitán Samari Ousmane, y el capitán mayor Castro Sambini, quienes aparecieron junto a él durante el breve discurso transmitido por la televisión nacional durante el intento de golpe. Hasta el momento, las autoridades beninesas no han divulgado información sobre el paradero de los fugitivos, aunque aseguran que las operaciones de seguridad continúan.

Según fuentes locales confidenciales a CEDyS, Tigri se encontraría en Niamey, la capital de Níger. Nuevas pruebas apuntan a una posible implicación de Níger en el intento de golpe de Estado en Benín.

En Cotonú, diversas fuentes políticas y de seguridad informaron de fuertes sospechas sobre la implicación de Níger, al menos de forma indirecta, en el intento de golpe. Más de veinte días después del ataque contra el presidente Patrice Talon, los servicios de inteligencia benineses consideran probable que el teniente coronel Pascal Tigri se encuentre actualmente en la capital nigerina.

Según una de las pruebas más fiables, citada por varias fuentes de seguridad de Benín, Tigri huyó inicialmente a través de Togo el 7 de diciembre, el día del fracaso del golpe. Posteriormente, habría tomado un avión privado el 12 de diciembre desde Lomé hacia Uagadugú, en Burkina Faso, antes de ser trasladado por vía aérea esa misma noche a Niamey. Se afirma que reside actualmente en uno de los barrios de la capital nigerina.

Las autoridades de Níger se han abstenido, por el momento, de comentar las sospechas expresadas por Benín, sin confirmar ni desmentir la presencia de Tigri en su territorio. Los otros tres soldados implicados en el intento de golpe también habrían huido a Togo junto con Tigri. Según los informes, abandonaron el país el 16 de diciembre a bordo de un avión que utilizó una autorización falsificada de la Autoridad Nacional de Aviación Civil y que supuestamente sobrevoló el espacio aéreo beninés. Estos elementos refuerzan las sospechas, según varias fuentes beninesas, sobre la presunta implicación de Níger en el intento de golpe.

Asimismo, se observaron movimientos inusuales de tropas y camiones el día anterior al ataque cerca de la frontera cerrada entre ambos países.

  1. Nigeria

El día de Navidad, las autoridades estadounidenses anunciaron haber llevado a cabo un ataque contra terroristas de Estado Islámico (ISWAP) acusados de matar a cristianos en el noroeste del país. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nigeria confirmó la cooperación con las autoridades estadounidenses mediante el intercambio de información de inteligencia. No obstante, la localización de dichos ataques es objeto de duda, ya que el principal bastión de Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) se encuentra en el estado de Borno, en el noreste del país, y no en el estado de Sokoto, en el noroeste. Los terroristas presentes en la región de Sokoto pertenecen al grupo Lakurawa, que no está afiliado oficialmente a Estado Islámico, aunque su influencia ha ido en aumento en los últimos meses y ha llevado a cabo ataques repetidos en el vecino Níger. Según los informes, los ataques se lanzaron desde el destructor estadounidense USS Paul Ignatius, equipado con misiles Tomahawk.

  1. El Magreb Árabe

Ningún país del norte de África registró ataques terroristas, salvo operaciones de detención y entregas voluntarias de elementos supuestamente terroristas en Argelia.

Perspectiva regional

La expansión del conflicto hacia la costa de África Occidental constituirá una verdadera prueba para la cooperación regional en 2026. Entre los principales desarrollos que definirán este nuevo año se encuentra la consolidación de una nueva línea de frente en las zonas fronterizas entre Benín, Níger y Nigeria por un lado, y entre Malí, Mauritania, Níger y Argelia por otro. Estas zonas han adquirido una importancia estratégica fundamental para los grupos yihadistas en la región del Sahel.

Durante el año 2025, tanto el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes como Estado Islámico en la Provincia del Sahel (ISSP) reforzaron su presencia en estas áreas fronterizas, transformándolas en focos de conflicto con repercusiones tanto para el Sahel como para África Occidental y el norte de África. 

Paralelamente, Estado Islámico en el Sahel (ISSP) consolidó su presencia en el suroeste de Níger, acercándose a la ciudad fronteriza de Gaya con Benín, y continuó sus operaciones en los estados nigerianos de Sokoto y Kebbi. En las zonas fronterizas entre Níger y Argelia, en la región de Agadez, se observó la presencia espontánea de elementos de Estado Islámico cerca de aldeas y puestos de seguridad.

El creciente acercamiento entre militantes del Sahel y de Nigeria representa un punto de inflexión, ya que los teatros de operaciones sahelianos y nigerianos, anteriormente separados, se están integrando progresivamente en un único entorno de conflicto interconectado que se extiende desde Malí hasta el oeste de Nigeria.

Anexo: Estado Islámico dedicó una página de su informe número 528, publicado el 31 de diciembre de 2025, a las operaciones llevadas a cabo por su filial en la región del Sahel, Estado Islámico en el Sahel (Provincia del Sahel en Ménaka). El informe cubre el período comprendido entre el 5 de agosto y el 31 de diciembre, durante el cual el grupo ejecutó 20 ataques que causaron 213 muertos y heridos. Las operaciones tuvieron como objetivo al ejército maliense, al Africa Corps, a las milicias del Movimiento de Salvación del Azawad (MSA de Moussa Ag Acharatoumane), así como a fuerzas y milicias de Níger y Burkina Faso.

Nota: En un mensaje de audio publicado el miércoles 31 de diciembre de 2025, Estado Islámico en el Sahel (ISSP) instó a los habitantes de la región de Arbinda, situada al sur del río Níger, a trasladarse al norte del río, otorgándoles un plazo de siete días. La mayoría de las nuevas zonas de enfrentamiento entre ambos grupos se localizan en la región de Arbinda, que se extiende desde Labbezanga–Tessit–Intillit (región de Gao) hasta la zona de Doro y sus alrededores, en particular Gossi, en la región de Tombuctú.

Un ministro saharaui desafía a Trump y afirma que el Polisario sólo cree en la lucha armada

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Madrid (ECS).— El ministro de Cultura en la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mousa Salma, afirmó este martes que “no hay ninguna utilidad en entablar negociaciones con Marruecos sin elementos de fuerza”, aunque aseguró que las autoridades confían plenamente en el liderazgo político del Frente POLISARIO y en la delegación negociadora.

Las polémicas declaraciones del ministro saharaui:

En declaraciones a un portal local (Maizirat), el ministro saharaui subrayó que cualquier proceso negociador debe desarrollarse en un marco de equilibrio político y estratégico, que permita salvaguardar los intereses nacionales y evitar concesiones unilaterales. Sin precisar el alcance de los “elementos de fuerza” mencionados, el responsable del Polisario dejó entrever que se trata de condiciones militares previas consideradas indispensables para un diálogo eficaz. «Sólo las armas nos trae la libertad».

El Frente Polisario viaja a EE. UU. para reuniones sobre el Sáhara Occidental

El ministro insistió, no obstante, en que el Ejecutivo respalda la actuación del presidente Brahim Ghali y del equipo negociador, a los que atribuyó la capacidad de gestionar el expediente con Marruecos de forma “responsable y acorde con los intereses nacionales supremos”.

Las declaraciones de Mousa Salma se enmarcan en un contexto en el que Donald Trump ha «intensificado sus esfuerzos diplomáticos» para retomar las negociaciones sobre el Sáhara Occidental. El presidente estadounidense ha defendido la reactivación del diálogo bajo el auspicio de Washington, apelando a una solución política “realista y duradera” que permita desbloquear un conflicto estancado desde hace décadas.

Estas iniciativas, sin embargo, chocan con la desconfianza del Frente Polisario, que cuestiona la imparcialidad de Washington y pone en duda que el actual marco negociador garantice el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

Trump devuelve el Sáhara Occidental al centro de la agenda internacional

El Frente Polisario viaja a EE. UU. para reuniones sobre el Sáhara Occidental

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Madrid, 17 ene (ECS).— Una delegación del Frente Polisario viajará este sábado a Estados Unidos para mantener conversaciones sobre garantías y un paquete de propuestas dirigidas a buscar una solución al conflicto del Sáhara Occidental, según informó a ECS una fuente diplomática saharaui de alto nivel.

La delegación está integrada por Mohamed Yeslem Beisat, Sidi Mohamed Omar y Mouloud Said y tiene previsto mantener encuentros con representantes de la Administración estadounidense en el marco de los esfuerzos diplomáticos impulsados por Trump.

Según la misma fuente, Estados Unidos cursó desde principios de diciembre invitaciones oficiales a Marruecos, Argelia y Mauritania y, a comienzos de enero, al Frente Polisario, con el objetivo de celebrar una reunión cuatripartita a finales de este mes. En esos encuentros participarán, entre otros, el secretario de Estado, Marco Rubio, así como Massad Boulos y Steve Witkoff.

Las negociaciones formales podrían comenzar antes del próximo mes de marzo y celebrarse en Florida, estado donde reside el presidente estadounidense Donald Trump, indicaron las fuentes consultadas.

Durante las conversaciones, la delegación saharaui espera obtener aclaraciones sobre la posición de Marruecos ante las iniciativas diplomáticas promovidas por Washington para resolver el conflicto.

Fuentes occidentales señalaron que, hasta el pasado 8 de enero, Marruecos no había presentado un plan concreto, en un contexto en el que países como Francia y Estados Unidos instan a Rabat a presentar una versión ampliada de su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental. La delegación marroquí estará encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.

El diplomático saharaui, que solicitó el anonimato, afirmó que el Frente Polisario ya ha completado su trabajo en relación con los documentos que conforman un “paquete de propuestas” destinado a desbloquear el proceso negociador tras décadas de conflicto.

Los dirigentes saharauis aseguran que el Frente Polisario está dispuesto a alcanzar un acuerdo político y consideran que la falta de avances se debe a la postura de Marruecos.

Estados Unidos, según otra fuentes, ha instado al Frente Polisario a aceptar un marco de solución política que posteriormente sería presentado a Rabat, mientras que la parte saharaui insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar el derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.

Trump devuelve el Sáhara Occidental al centro de la agenda internacional

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Madrid (ECS).— Según fuentes diplomáticas saharauis a ECSaharaui, el Frente Polisario ha preparado su delegación negociadora. La misma fuente del movimiento saharaui indicó que la composición de dicha delegación es la siguiente: Mohamed Salem Ould Salek (jefe de la delegación negociadora), Mohamed Yeslem Beisat, ministro de Asuntos Exteriores saharaui, Sidi Mohamed Omar, representante del Frente Polisario en Nueva York (jefe técnico), además de Fatma Mehdi, ministra de Cooperación de la RASD, y Mouloud Said, representante del Frente Polisario en Washington.

La delegación partirá este sábado rumbo a EE.UU, según fuentes cercanas al expediente saharaui. Se espera una reunión no oficial en Florida bajo los auspicios del presidente Donald Trump.


 


   Se espera que se celebre una reunión preparatoria de las negociaciones a finales de este mes. La reunión tendrá lugar en Estados Unidos, con la participación de los ministros de Asuntos Exteriores de Argelia, Mauritania, Marruecos y el Polisario. ECSaharaui se puso en contacto con el ministro de Asuntos Exteriores saharaui, quien ignoró el tema y se negó a hacer comentarios; sin embargo, fuentes diplomáticas en Nueva York informaron que el responsable de la diplomacia del Frente Polisario, Mohamed Salem Ould Salek, presidirá la delegación negociadora.

   Por otra parte, según otras fuentes exclusivas occidentales afirman que Marruecos, hasta el pasado 8 de enero, no tenía ningún plan al respecto, en un momento en que países como Francia y Estados Unidos alientan a Rabat a presentar su propuesta «ampliada» de autonomía.

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De la normalización con Marruecos al despliegue militar: el avance silencioso de Israel en el Sáhara Occidental

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EDITORIAL ✍️ Lehbib Abdelhay

Israel ha estado presente en el Sáhara Occidental desde la normalización de las relaciones con Marruecos en Diciembre de 2020. Los israelíes han irrumpido en la zona a través de tres áreas; Militar, turística y económica; mediante inversiones.

   Israel tiene presencia militar en el Sáhara Occidental a través de entrenadores y formadores militares, asistentes y técnicos en el campo de la industria militar. Se sospecha que Israel está construyendo una base de espionaje entre El Guerguerat y La Güera, dentro de la estrecha franja entre que da paso al Océano Atlántico. También están presentes a través de experimentos con drones suicidas y el mantenimiento de radares ubicados en el muro militar que divide el territorio. También existe un pequeño batallón desplegado cuya misión es espiar y estudiar de cerca la zona.

    En los últimos meses han llegado más de siete delegaciones israelíes para invertir en el Sáhara Occidental ocupado en dos sectores clave; El sector agrícola y el sector eólico. Las delegaciones israelíes que visitan oficialmente el Sáhara Occidental ocupado muestran un elevado interés en la explotación económica del territorio. Estas visitas no reciben la debida cobertura mediática durante sus múltiples viajes al Sáhara Occidental. Durante sus múltiples viajes visitaron ciudades como Dajla, Auserd, El Aaiún y Bojador, estuvieron dos veces en la región de El Guerguerat. El Aaiún y Bojador, así como en el pueblo pesquero de Tshika, al sur de Dajla. Pese a mostrar interés también en la pesca, hasta el momento no ha habido ninguna inversión significativa en este sector.

    Según averiguamos, la firma Halman Al-Dubi Technologies es la primera empresa hebrea que opera en el Sáhara Occidental, como compañía especializada en proporcionar soluciones integradas en el campo de las tecnologías alimentarias. En los últimos meses, las autoridades de ocupación marroquíes han confiscado a propietarios saharauis miles de hectáreas fuera de la capital ocupada de El Aaiún y el área urbana de la ciudad de Tarfaya y han incluido estas tierras en enormes proyectos agrícolas.

    También hay un sector importante que interesa a Tel Aviv, y es el del turismo y la cultura, ya que durante la temporada estival, un gran número de israelís llegan a la ciudad de Dajla para practicar deportes marinos. Vienen en grupos, normalmente de 25 ó 30 personas y, a veces, hasta cincuenta, todos turistas procedentes de Israel. Estos turistas israelíes no entran en la ciudad de El Aaiún, sino que van directamente desde el aeropuerto a centros turísticos a las afueras de la ciudad de Dajla.

    En este contexto, la cadena hotelera israelí Selina, propietaria de más de 160 hoteles en todo el mundo, comenzó a reforzar su posición en la región tras el éxito de su experiencia en Marrakech, abrió el camino para la apertura de su segundo establecimiento hotelero, elidiendo la ciudad de Dajla en el Sahara Occidental ocupado como uno de los destinos más populares para los amantes del turismo marino y ecológico. La multinacional israelí dijo que eligió Dajla por su privilegiada ubicación entre el Océano Atlántico y el árido desierto, es una zona famosa por el surf, y también es ideal para quienes buscan excursiones recreativas en las dunas del desierto.

Energías renovables

    Una fuente en El Aaiún confirmó a ECSaharaui que ‘’en lo que verdaderamente están interesados es en las energías renovables y la agricultura del Sáhara Occidental’’. Afirmación que se ve corroborada por el destino de las inversiones israelíes. En el sector de la energía renovable tenemos el Proyecto de Inversión en Energías Renovables, que es una iniciativa de Rabat para el Sáhara Occidental ocupado cuyo periodo abarca desde 2023 hasta 2027 y se centra en el ámbito de la transición energética y el desarrollo de las energías renovables con una inversión de 130 mil millones de dírhams.

   Los inversores son la empresa pública israelí de energía Newmed Energy, que lleva dos años explorando gas natural en el desierto saharaui. Las empresas israelíes consideran que el Sáhara Occidental es una gran reserva de gas natural y ahora la empresa está atrayendo capital para invertir más en el campo de la energía en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental. Israel está invirtiendo actualmente en tres áreas: gas natural, energías renovables e hidrógeno verde.

La normalización cultural entre Marruecos e Israel ya incluye al Sáhara Occidental

    Existen acuerdos culturales y científicos entre el Ministerio de Cultura marroquí y su homólogo israelí, los más importantes de los cuales son el Festival de Cine de Autor de Rabat y el Festival de Cine de Dajla, en un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Cultura israelí. Respecto a la educación, está en marcha un intercambio de estudiantes para estudiar en universidades israelíes y marroquíes. A principios de este año se iniciaron los viajes de distintas delegaciones juveniles entre Rabat y Tel Aviv para reforzar la relación entre ambas a todos los niveles.

Presencia militar en el Sáhara Occidental

    Marruecos despliega dos tipos de sistemas de misiles de fabricación israelí en el Sáhara Occidental: misiles SPYDER y el sistema Barak. Fuentes exclusivas confirman a este medio que el sistema de misiles SPYDER fue desplegado cerca de Fos Bucraa, no obstante, no se pudo ubicar la localización del sistema Barak.

    Según la información al que ECSaharaui tiene acceso, los israelíes están construyendo ahora una instalación militar al oeste de la región de El Guerguerat, en la estrecha franja entre ésta y la antigua ciudad de La Güera, en el lado atlántico, el ejército de ocupación marroquí está barajando construir otra instalación militar aún por determinar. La misma fuente confirmó la presencia de un grupo de soldados que no eran marroquíes en la misma.

Drones de reconocimiento y suicidas

    Israel ahora está fabricando los drones WonderB y ThunderB en Marruecos a través de la empresa Bluebird, pero se están probando en el Sáhara Occidental ocupado y en algunas zonas de contacto en el muro militar. Se trata principalmente de drones destinados a misiones de reconocimiento, inteligencia y detección de objetivos, de los que Marruecos ya había encargado 150 de ellos en el año 2022.

    También están los drones suicidas SpyX fabricados por Israel en Marruecos por la misma empresa. Y que fueron avistados a principios de este año al norte del Sáhara Occidental ocupado, concretamente en la región de Mahbes. También existe un acuerdo israelí-marroquí para ampliar la cooperación militar en los sectores de “investigación, defensa aérea y guerra electrónica”.

Drones israelíes que posee Marruecos:

 1- Heron

    Heron es un gran dron desarrollado por (IAI) la Corporación de Industrias Aeroespaciales de Israel. Este modelo jugó un papel clave en 2008 y 2009 en la Franja de Gaza, donde participó en la guerra junto a helicópteros y aviones de combate para realizar operaciones de alta precisión. Las tres unidades Heron llegaron a Marruecos -vía Francia- el 26 de enero de 2020 tras llegar a un acuerdo en 2013 por un importe de 48 millones de dólares. Tiene una autonomía aproximada de 52 horas y vuela a más de 10.000 metros de altitud. Su envergadura es de 8,5 metros, su radio es de 350 kilómetros y su peso máximo al despegue es de 150 kilogramos.

 2- Hermes 900

    Marruecos posee tres aviones Hermes 900 de fabricación israelí (Elbit) para reconocimiento aéreo. Se trata de un dron de mediana altitud que puede desplazarse a largas distancias, con el objetivo de detectar objetivos terrestres y marítimos. Puede transportar una carga útil máxima de 350 kilogramos y es capaz de volar a una altitud de 9.150 metros. La duración de su vuelo sin interrupción puede alcanzar las 30 horas.

 3- SpyX

    SpyX es un dron suicida diseñado por Israel con un alcance de 50 kilómetros y un tiempo de vuelo de 90 minutos. Puede transportar una ojiva explosiva que pesa 2,5 kg y un peso total máximo de 10 kg. SpyX es un pequeño dron eléctrico diseñado para espiar y atacar, ya que permite a los equipos tácticos detectar, confirmar y atacar con precisión objetivos a una distancia de hasta 50 kilómetros. Para aumentar sus capacidades de detección de objetivos, integra una gran carga útil de doble sensor montada en la aeronave y un rastreador de vídeo avanzado, para permitir un ataque electroóptico guiado y preciso contra el objetivo. Para aumentar su eficacia se carga la ojiva con explosivo antipersonal, antivehículo o antitanque.

 4- WonderB

    En septiembre de 2022, Rabat encargó 150 drones WonderB y ThunderB a la empresa israelí Bluebird. Además, una de las novedades más importantes de este nuevo acuerdo militar es que parte de la producción de drones se realizaría directamente en Marruecos.

    El WonderB es un dron ISR (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento) y está diseñado como una plataforma versátil y fácil de operar. Es capaz de despegar y aterrizar verticalmente y puede operar en espacios muy reducidos como la cubierta de un barco. Se caracteriza por su invisibilidad ante los radares debido a sus bajas señales de audio, visuales y térmicas y una señal de radar poco común debido a su pequeño tamaño y forma. Tiene una autonomía de vuelo de 2,5 horas, un peso al despegue de 14 kg y un alcance de cobertura de 50 km. Alcanza altitudes de 1000 metros.

5- ThunderB

    En cuanto al TunderB, hay dos versiones que se diferencian, ya que una puede despegar y aterrizar verticalmente y la otra no. Además de las misiones de vigilancia, inteligencia, reconocimiento y designación de objetivos, puede lanzar pequeños misiles desde debajo de sus alas.

Argelia lanza el satélite de vigilancia ALSAT-3A

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ARGEL- ECS | Hoy se marca un hito histórico en la cooperación espacial entre Argelia y China con el exitoso lanzamiento del satélite ALSAT-3A. A las 4:01 UTC (5:01 CET), un cohete Long March 2C despegó del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste de China, colocando el satélite en su órbita predeterminada sin incidentes. Este lanzamiento, supervisado por la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), fue seguido en directo por el General Saïd Chengriha, Jefe del Estado Mayor del Ejército Nacional Popular Argelino, desde una estación de teledetección en Argel.

El ALSAT-3A forma parte del Programa Espacial Nacional Argelino y pertenece a la Constelación Africana de Gestión de Recursos (ARMC). Sucede a satélites anteriores como el ALSAT-1B y el ALSAT-2A/B, reforzando así la capacidad de observación de la Tierra independiente de Argelia. Este proyecto es fruto de la estrecha colaboración entre la Agencia Espacial Argelina (ASAL) y la CASC, lo que demuestra los crecientes vínculos entre ambas naciones en el sector espacial.

Una misión dedicada al seguimiento y gestión de recursos

ALSAT-3A es un satélite de vigilancia óptica de alta resolución diseñado para diversas aplicaciones estratégicas. Operando en una órbita heliosíncrona (SSO) a una altitud aproximada de 670 km, proporciona imágenes consistentes de la Tierra en condiciones de iluminación similares. Su misión principal es mejorar las capacidades nacionales de vigilancia e inteligencia geoespacial.

Entre sus principales aplicaciones:

  • Planificación territorial y agricultura : Análisis de cambios geográficos y seguimiento de cultivos.

  • Vigilancia territorial y seguridad nacional : Monitoreo de infraestructuras, movimientos logísticos y fronteras.

  • Gestión de desastres y medio ambiente : evaluación de riesgos naturales y protección de recursos.

  • Producción de datos geoespaciales : creación de mapas precisos y modelos digitales de elevación.

Este satélite forma parte de un sistema más amplio que incluye ALSAT-3, con componentes terrestres y programas de entrenamiento. Ayuda a reducir el tiempo de revisita y a ampliar la cobertura de datos para Argelia y sus socios regionales en el ARMC.

Especificaciones técnicas: Precisión y durabilidad

Aunque todavía se están dando a conocer todos los detalles técnicos debido a la novedad del lanzamiento, la información disponible destaca un rendimiento avanzado:

  • Tipo : Satélite de observación óptica de la Tierra de alta resolución.

  • Resolución : Resolución muy alta, aunque las cifras exactas (pancromáticas o multiespectrales) aún no han sido confirmadas públicamente.

  • Altitud orbital : Aproximadamente 670 km.

  • Vida útil esperada : Alrededor de 5 años, similar a la de los satélites de la serie ALSAT-2.

  • Masa y dimensiones : Probablemente entre 100 y 200 kg, comparable al ALSAT-2A (130 kg).

  • Carga útil : Sistema de imágenes ópticas para monitoreo de alta precisión; detalles sobre sensores y bandas espectrales próximamente.

ALSAT-3A representa la culminación de los esfuerzos de Argelia en el marco de su Programa Espacial Nacional 2006-2020, destinado a desarrollar la experiencia local en tecnología espacial. Con este lanzamiento, Argelia refuerza su soberanía en el ámbito de los datos satelitales, esencial para el desarrollo económico y la seguridad.

¿Por qué el sufismo fue incapaz de frenar el “tsunami” del salafismo yihadista en Sahel?

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Por Lehbib Abdelhay


Madrid (ECS).— Durante mucho tiempo, la región de África Occidental y el Sahel fue vista como un modelo de “islam moderado y tolerante”, gracias a la presencia histórica de las grandes órdenes sufíes, en particular la Tiyaniyya y la Qadiriyya, y a su papel en la conformación de un tejido social y espiritual que trascendía las tribus y las fronteras del Estado. Las zawiyas parecían un verdadero “válvula de seguridad” contra el extremismo y una sólida fortaleza cultural.

Hoy, la realidad en Malí, Níger, Burkina Faso y el norte de Nigeria impone una pregunta urgente: ¿Cómo se derrumbó tan rápidamente esta fortaleza frente a la expansión de los movimientos salafistas yihadistas (como Boko Haram, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y el Estado Islámico en el Gran Sáhara)? ¿Y por qué las antiguas estructuras sufíes fracasaron en “proteger” a sus sociedades del deslizamiento hacia la radicalización?

Este análisis sostiene que el retroceso del papel sufí no fue únicamente resultado de la presencia yihadista, sino la consecuencia de acumulaciones históricas y de crisis estructurales dentro de las propias órdenes sufíes, que les hicieron perder su inmunidad y su capacidad de resistencia en un momento de transformación tempestuosa.

¿Cómo se derrumbó tan rápidamente esta fortaleza frente a la expansión de los movimientos salafistas yihadistas (como Boko Haram, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y el Estado Islámico en el Gran Sáhara), Imagen Creada con IA, para resaltar el sufismo en el Sahel?

Históricamente, el islam no se consolidó en África Occidental a través de la fuerza, sino mediante las caravanas de comerciantes y predicadores sufíes. Las zawiyas se transformaron en centros de irradiación civilizatoria, y los shéijs de las órdenes (los morabitos) llegaron a poseer una autoridad espiritual y moral que en ocasiones superaba la de reyes y sultanes. Las órdenes sufíes proporcionaron redes de seguridad social, una identidad que trascendía las tribus y un sistema jerárquico estable durante siglos. Este legado es lo que hace que el choque actual sea tan cruel.

¿Por qué perdió el sufismo?

La incapacidad de las órdenes sufíes para enfrentar la marea extremista se debe a una interacción compleja de cuatro factores principales, que abarcan lo ideológico, lo político y lo social.

La batalla doctrinal: el atractivo de la “pureza” salafista frente a la “innovación” (bid‘a) sufí

El ascenso salafista representa un desafío ideológico existencial para el sufismo. Los grupos yihadistas parten de una doctrina “salafista wahabí” que considera prácticas sufíes fundamentales —como la intercesión a través de los santos, la visita a los mausoleos y la celebración del nacimiento del Profeta— como formas de “asociacionismo” (shirk) o “innovaciones” (bid‘a) que deben ser erradicadas.

Frente a los rituales sufíes complejos y a la jerarquía escalonada para acceder al conocimiento, el salafismo contemporáneo ofreció a los jóvenes un discurso religioso caracterizado por una “simplicidad aparente” y una gran inmediatez, llamando a un “islam puro” y universal que trasciende lo local africano. Esto constituyó un poderoso factor de atracción para una generación que busca una identidad tajante en un mundo convulso.

“El beso de la muerte”: la alianza entre el shéij y el sultán y la pérdida de legitimidad

Quizá el desafío más peligroso que enfrentó el sufismo en la era moderna fue la erosión de su capital simbólico a causa de la política. En el periodo posterior a la independencia, los jeques sufíes tradicionales entraron en alianzas clientelares con los regímenes gobernantes, ya fueran laicos o autoritarios y corruptos.

Los shéijs intercambiaron la lealtad política de sus seguidores por privilegios materiales y por influencia ante el Estado. Cuando estos Estados fracasaron en proveer servicios básicos y se vieron envueltos en la corrupción y la represión, la legitimidad de sus aliados religiosos se desplomó. Los grupos yihadistas supieron explotar este vacío con gran habilidad, presentándose como una alternativa “pura” que combate la corrupción de los regímenes y de sus “agentes”, los shéijs de las órdenes, que pasaron a ser vistos como parte del problema y no de la solución.

La rebelión de los jóvenes: la crisis de la “vieja guardia” y el empoderamiento alternativo

La región del Sahel vive una explosión demográfica juvenil, mientras que las estructuras de las órdenes sufíes continuaron basándose en un sistema jerárquico rígido que concentra el poder, la riqueza y el conocimiento en manos de los ancianos (gerontocracia). Los jóvenes se sintieron marginados dentro de estas estructuras, que exigían obediencia ciega sin ofrecer horizontes de ascenso.

En contraste, los grupos yihadistas rompieron este monopolio y ofrecieron a jóvenes marginados económica y socialmente un modelo de “empoderamiento inmediato”. El joven que no tiene futuro en su aldea puede, al unirse al grupo, obtener armas, dinero y autoridad inmediata, eludiendo décadas de espera dentro de la jerarquía sufí tradicional.

El retroceso del sufismo no se debió solo a que su mensaje espiritual perdiera atractivo, sino a que se transformó gradualmente, a los ojos de amplios sectores, de movimientos de renovación social en instituciones conservadoras aliadas de autoridades fracasadas. El declive no fue únicamente intelectual, sino que se produjo de manera sistemática mediante herramientas concretas:

– Educación paralela y violencia sistemática: desde la década de 1970, y con apoyo externo (principalmente del Golfo), se difundieron escuelas e institutos salafistas que ofrecían educación gratuita y becas, en un momento en que las escuelas coránicas sufíes tradicionales sufrían escasez de recursos. Estas escuelas formaron a una nueva generación de predicadores contrarios al sufismo, armados con una polémica jurisprudencial moderna.

– Terror contra los símbolos: los grupos yihadistas recurrieron a la violencia sistemática para romper los vínculos sociales. Mediante el asesinato de shéijs influyentes en aldeas y zonas rurales, o la destrucción de mausoleos históricos (como ocurrió en Tombuctú en 2012), lograron desmantelar el sistema social basado en la simbología de estos shéijs, lo que les facilitó llenar el vacío de seguridad y espiritualidad.

En conclusión, es necesario evitar generalizaciones absolutas. Mientras el Sahel central (Malí, Níger, Burkina Faso) ha presenciado un colapso rápido de las barreras sufíes debido a la fragilidad de los Estados, países como Senegal y Mauritania siguen ofreciendo un modelo relativamente distinto. Allí, las órdenes sufíes (como la Muridiyya y la Tiyaniyya) gozan de una sólida organización institucional y de una fortaleza económica independiente del Estado, lo que las convierte, hasta ahora, en un muro de contención eficaz —pese a los desafíos— frente a la expansión del salafismo violento.

El sufismo no retrocedió solo porque su mensaje espiritual perdiera encanto, sino porque se transformó gradualmente, a ojos de un amplio público, de movimientos de renovación social en instituciones conservadoras aliadas de régimenes fracasados. De este modo, se enfrentó a una ola radical que combinó el atractivo de una ideología “pura” con una explotación inteligente de agravios políticos y económicos profundos, produciéndose así un desplazamiento histórico en el equilibrio del poder religioso en el occidente del continente.