Sáhara Occidental: la guerra en Oriente Próximo frena el frágil rearme de Marruecos
Argelia tiene el mayor gasto militar, pero Marruecos ha incrementado sus adquisiciones
La evolución del conflicto en Oriente Próximo —marcado por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán— está teniendo efectos que van más allá de la región. Uno de ellos afecta directamente al equilibrio estratégico en el Magreb: el frágil rearme de Marruecos se estanca.
Según informaciones publicadas por el medio especializado Africa Intelligence, la adquisición por parte de Marruecos de 30 cazas Mirage 2000-9 procedentes de Emiratos Árabes Unidos, autorizada por Francia desde 2024, sigue sin materializarse debido a la situación de inestabilidad en el Golfo.
El motivo es directo. La escalada de tensiones en la región ha obligado a los Emiratos a mantener sus capacidades aéreas en estado de alerta, lo que impide transferir estos aparatos a corto plazo. Incluso tras el reciente alto el fuego temporal, las bases aéreas continúan operativas en modo defensivo. Este retraso tiene implicaciones que van más allá de una operación de compra. Marruecos busca desde hace años reforzar su capacidad aérea en un contexto marcado por la carrera regional con Argelia y por la persistencia del conflicto en el Sáhara Occidental.
En el triángulo comparativo de fuerzas entre Marruecos, Argelia y España, los dos últimos países habían tenido tradicionalmente un papel predominante en el ámbito militar, pero eso está cambiando y afectará tanto al Magreb como al Sahel, áreas clave para la seguridad de Europa Occidental. Argelia y Marruecos están aumentando sus ya importantes presupuestos militares, lo que alimenta el temor de una carrera armamentística en la región, según un reciente análisis de la Universidad de Navarra.
En paralelo, Argelia ha comenzado a incorporar nuevos sistemas de combate de mayor generación, lo que acentúa la presión sobre Rabat para modernizar su aviación militar. A ello se suma el retraso en la entrega de los cazas F-16 Block 70/72 adquiridos a Estados Unidos, lo que deja a Marruecos en una situación de transición más prolongada de lo previsto.
La situación pone de relieve un elemento clave que a menudo pasa desapercibido: el conflicto del Sáhara Occidental no se desarrolla en un vacío, sino que está condicionado por dinámicas geopolíticas más amplias. Las tensiones en Oriente Próximo, las decisiones de los aliados internacionales y los equilibrios regionales influyen directamente en la capacidad de los actores implicados.
En este contexto, el retraso en la llegada de los Mirage no es solo un asunto técnico o logístico. Es una muestra más de cómo los conflictos globales afectan a la evolución de escenarios aparentemente periféricos, como el del Sáhara Occidental, donde el equilibrio de fuerzas sigue siendo un factor determinante.
Según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), Marruecos ha comprado en los últimos años abundante equipamiento militar para sus tres ejércitos de tierra, mar y aire (ver tabla). Además de ese material, adquirido sobre todo a Estados Unidos e Israel (pero también a Turquía y China), Marruecos ha actualizado 26 F-16 a una nueva configuración. También ha invertido en numerosos drones ‘suicidas’ y de reconocimiento. Algunas informaciones apuntan igualmente la posible entrega de 500 vehículos de infantería ‘Bradley’ M2, así como una reciente compra de 18 HIMARS.
¿Por qué no se ha hecho el referéndum en el Sáhara Occidental?
El referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental es una de las claves del conflicto, pero también una de sus mayores incógnitas. Han pasado más de treinta años desde que se planteó formalmente y, sin embargo, nunca se ha celebrado.
La explicación no está en un único motivo, sino en una combinación de factores políticos, jurídicos y estratégicos que han bloqueado el proceso desde sus inicios.
El referéndum fue previsto en el marco del alto el fuego acordado en 1991 entre el Frente Polisario y Marruecos, bajo supervisión de Naciones Unidas. Para ello se creó la MINURSO, con el objetivo de organizar una consulta que permitiera al pueblo saharaui decidir su futuro.
Sin embargo, el primer obstáculo apareció en la definición del censo electoral. Determinar quién tenía derecho a votar se convirtió en un punto de conflicto central. Mientras el Frente Polisario defendía un censo basado en la población saharaui identificada en el momento de la descolonización, Marruecos promovió la inclusión de nuevos habitantes, lo que bloqueó el proceso.
A partir de ahí, las discrepancias se trasladaron al plano político. Marruecos ha defendido progresivamente una solución basada en la autonomía bajo su soberanía, mientras que el Frente Polisario mantiene que el referéndum debe incluir la opción de independencia.
Con el paso del tiempo, el proceso se fue paralizando. Las iniciativas de Naciones Unidas para reactivar el referéndum no lograron superar el bloqueo, y el conflicto entró en una fase de estancamiento prolongado.
En paralelo, el contexto internacional también ha influido. El apoyo de algunos actores internacionales a propuestas alternativas al referéndum ha debilitado la presión para que se celebre la consulta prevista inicialmente.
Hoy, más de tres décadas después, el referéndum sigue siendo una referencia central en el discurso político y jurídico sobre el Sáhara Occidental, pero no una realidad concreta.
La consecuencia es una situación que se mantiene abierta: un alto el fuego roto desde 2020, un proceso político sin resolver y una población que sigue sin haber podido ejercer el derecho que la propia ONU reconoce.
Sáhara Occidental: 50 aniversario de la RASD, medio siglo de resistencia contra la ocupación marroquí
Ayer, 8 de abril de 2026, la Wilaya de Auserd se convierte en el centro de las celebraciones del 50 aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en un acto que va más allá de la conmemoración: medio siglo después de su proclamación, el pueblo saharaui sigue construyendo su proyecto político en condiciones de exilio y ocupación.
Podría parecer una conmemoración más. No lo es.
Hay aniversarios que pertenecen al pasado. Este pertenece al presente.
Desfile celebración aniversario RASD
Medio siglo después de su proclamación en 1976, la RASD sigue existiendo. No como una evocación histórica, sino como una estructura política, institucional y social que continúa funcionando en condiciones que no responden a ningún modelo clásico de Estado: el exilio, la ocupación parcial de su territorio y el bloqueo de su proceso de descolonización.
Ese es, precisamente, el primer dato que define esta conmemoración:
la existencia de un Estado que ha sobrevivido durante cincuenta años sin haber podido ejercer plenamente su soberanía sobre su territorio.
La celebración en Auserd no es solo un acto simbólico. Es también una escenificación política.
El desfile militar, la presencia de delegaciones internacionales, las actividades institucionales y culturales no son únicamente parte de un programa conmemorativo. Forman parte de un mensaje: el de una estructura política que se muestra, se afirma y se proyecta hacia fuera en un contexto internacional que sigue sin resolver el conflicto.
En este sentido, la RASD no solo conmemora su pasado. Reivindica su continuidad.
Pero hay un segundo elemento que da sentido a este aniversario: el tiempo.
Cincuenta años no son una cifra menor. En ese periodo, el Sáhara Occidental ha pasado por distintas fases —guerra, alto el fuego, negociaciones, estancamiento— sin que la cuestión central haya sido resuelta: el ejercicio del derecho de autodeterminación.
El paso del tiempo, lejos de cerrar el conflicto, lo ha consolidado en una forma particular: una situación prolongada en la que coexisten instituciones saharauis, población refugiada, territorios ocupados y un marco jurídico internacional que sigue reconociendo el carácter pendiente de la descolonización.
En ese contexto, uno de los elementos menos visibles pero más relevantes ha sido la construcción interna.
Mientras el proceso político se bloqueaba, el pueblo saharaui ha desarrollado estructuras educativas, sanitarias y administrativas que permiten sostener la vida en los campamentos de refugiados. No como una solución definitiva, sino como una forma de continuidad.
Desde las primeras escuelas improvisadas en el desierto hasta un sistema educativo completo, desde la organización de las wilayas hasta la gestión cotidiana de decenas de miles de personas, la RASD ha funcionado como algo más que una declaración política.
Ha funcionado como práctica.
Hay, además, un elemento que atraviesa toda esta historia: la memoria.
La proclamación de la RASD en 1976 no fue un acto institucional convencional. Fue el resultado de una situación límite: la retirada de España, la invasión del territorio y el desplazamiento masivo de la población.
Que hoy, cincuenta años después, esa proclamación siga siendo el punto de referencia central no responde solo a una cuestión histórica. Responde a la persistencia de las condiciones que la hicieron necesaria.
Por eso, la celebración de este aniversario no puede leerse únicamente como un acto conmemorativo.
Es también una constatación.
Constata que el conflicto no ha sido resuelto. Constata que el marco jurídico internacional sigue vigente, aunque bloqueado. Y constata que, pese a todo, existe una continuidad política y social que no ha desaparecido con el paso del tiempo.
En Auserd, estos días, no se celebra solo un aniversario.
Se hace visible una realidad que a menudo queda fuera del foco: que el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización y que, cincuenta años después, el pueblo saharaui sigue organizando su presente en torno a esa condición.
Carlos C. García – PLATAFORMA «NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL»
Sáhara Occidental: Ghali reafirma que la autodeterminación es la única vía y recuerda la responsabilidad de España
Ayer, 8 de abril de 2026, las celebraciones del 50 aniversario de la República Saharaui en Auserd han dejado un mensaje político claro: la autodeterminación sigue siendo el eje central del conflicto y la única vía para una solución duradera, por qué sigue siendo un territorio pendiente de descolonización.
La autodeterminación como eje central
Durante su intervención en el acto de clausura, el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, afirmó que “el ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia es la única forma de alcanzar una paz justa y duradera”.
España y la responsabilidad jurídica pendiente
El discurso no se limitó a la reafirmación de principios. Ghali señaló directamente a España, recordando su “responsabilidad jurídica, que no prescribe”, en la finalización del proceso de descolonización del Sáhara Occidental. En este contexto, calificó como “acuerdo ilegal” el pacto alcanzado en 1975 que permitió la retirada española sin garantizar el derecho de autodeterminación.
Mensaje a la Unión Europea
El líder saharaui lanzó también un mensaje dirigido a la Unión Europea, instando a respetar el derecho internacional y las decisiones judiciales que afectan a los recursos del territorio, en referencia a los acuerdos comerciales con Marruecos.
Un mensaje de paz con condiciones
Más allá de las críticas, el discurso incorporó un elemento relevante en clave regional. Ghali afirmó que el pueblo saharaui “no será fuente de amenaza”, sino “un socio dispuesto a la paz y la cooperación”, incluyendo a Marruecos en ese marco.
El acto, celebrado en Auserd, incluyó además un desfile militar y la participación de delegaciones internacionales, en una jornada que ha servido tanto para conmemorar como para proyectar la continuidad institucional de la República Saharaui cincuenta años después de su proclamación.
En este contexto, el mensaje final resume el momento actual: medio siglo después, el conflicto sigue sin resolverse, pero las posiciones de fondo permanecen intactas. Para el liderazgo saharaui, no hay alternativa a una solución basada en la autodeterminación.
El Consejo de Seguridad de la ONU fija dos reuniones en abril para evaluar su misión en el Sáhara Occidental
NUEVA YORK (ECS)— El programa de trabajo provisional del Consejo de Seguridad de la ONU para el mes de abril contempla dos citas clave para analizar la evolución de la cuestión del Sáhara Occidental, en un contexto en el que se prevé una intensa actividad diplomática en la sede de Naciones Unidas para evaluar el desempeño de la misión de la ONU para el Referéndum (MINURSO) y examinar las perspectivas del proceso político liderado por la organización internacional.

Según la agenda oficial, los miembros del Consejo celebrarán el 24 de abril una primera sesión de consultas a puerta cerrada, durante la cual se revisarán los informes de la Secretaría General de la ONU sobre la situación sobre el terreno, el grado de cumplimiento del alto el fuego por las partes, así como los desafíos a los que se enfrenta la misión en el ejercicio de sus funciones de supervisión en el territorio ocupado.
Asimismo, el Consejo ha programado, al cierre de su calendario mensual, concretamente el martes 30 de abril, la presentación de los resultados de la “revisión estratégica” de la MINURSO.
Esta revisión reviste gran importancia, ya que tiene como objetivo evaluar los recursos logísticos y operativos de la misión y su adecuación a las necesidades actuales sobre el terreno, lo que podría allanar el camino para nuevas recomendaciones técnicas o políticas que serán elevadas al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
Estas reuniones tienen lugar en un momento de renovado impulso diplomático internacional en la región, donde las principales potencias del Consejo de Seguridad buscan preservar la estabilidad y respaldar los esfuerzos del enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, para avanzar hacia una solución política política del conflicto, en aras de reforzar la seguridad y la paz regionales.
Argelia reafirma la autodeterminación del Sáhara Occidental tras la visita de Meloni, con matices en la posición italiana
Argel (ECS) – La visita de Giorgia Meloni a Argel ha vuelto a situar el Sáhara Occidental en el centro del discurso diplomático, tras las declaraciones realizadas en rueda de prensa conjunta con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune.
En sus intervenciones, ambas partes abordaron el conflicto saharaui, aunque con matices significativos en la forma de expresar sus posiciones. Durante la rueda de prensa, el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune fue claro al referirse al Sáhara Occidental: «Hemos reafirmado nuestra posición de encontrar una solución política justa para que el pueblo de esa región pueda ejercer su derecho a la autodeterminación sobre la base de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de Naciones Unidas.«
Esta formulación mantiene sin ambigüedades la posición tradicional de Argelia, basada en el derecho internacional y en el principio de autodeterminación.
Por su parte, la presidenta del Consejo italiano Giorgia Meloni evitó mencionar directamente la autodeterminación en esos términos, y enmarcó el conflicto dentro del lenguaje diplomático habitual: “He confirmado al presidente Tebboune el apoyo de Italia a las negociaciones en curso para encontrar una solución sostenible, duradera, mutuamente aceptable y en línea con la acción de Naciones Unidas.”
Estas declaraciones reflejan una diferencia de matiz relevante en el enfoque de ambas partes. Mientras Argelia mantiene una defensa directa del derecho a la autodeterminación, Italia se sitúa en una posición más diplomática, alineada con el lenguaje habitual de la Unión Europea en este conflicto.
La visita se produce, además, en un contexto marcado por la creciente importancia estratégica de Argelia como proveedor energético para Europa, lo que refuerza su peso político en la escena internacional y amplifica el alcance de sus posiciones sobre el Sáhara Occidental.
Las declaraciones realizadas en Argel evidencian que el Sáhara Occidental vuelve a ocupar un lugar visible en la agenda internacional, aunque con enfoques distintos entre los actores implicados.
Albares es recibido por el ministro de Asuntos Exteriores argelino en Argel
Argel, 26 mar (EFE).- El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, inicia este jueves una visita oficial de dos días a Argelia en la que se reunirá con su homólogo argelino y con el ministro de Hidrocarburos de este país que es el primer proveedor de gas a España, y en la que inaugurará la sede del Instituto Cervantes en Orán.
🔴⚡️ ÚLTIMA HORA | Albares llega a Argel en una visita histórica
Horas después de la visita de Giorgia Meloni, el ministro de Asuntos Exteriores español 🇪🇸 José Manuel Albares aterriza en #Argelia para debatir dossiers importantes.
Un gran despliegue diplomático europeo en… pic.twitter.com/gJvYaLFcew
— ECSaharaui (@ECSaharaui__) March 26, 2026
Se trata de su primera visita a Argelia desde la crisis diplomática de 2022, cuando el Gobierno español apoyó la propuesta del plan de autonomía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, y tiene lugar en plena incertidumbre energética mundial.
IMÁGENES: LAURA FERNÁNDEZ PALOMO. RECURSOS DEL MINISTRO DE EXTERIORES DE ARGELIA, AHMED ATTAF, JUNTO A SU HOMÓLOGO ESPAÑOL, JOSÉ MANUEL ALBARES, EN ARGEL.
España, Argel y el Sáhara Occidental: giro energético con lectura geopolítica… y con una cuestión olvidada
Análisis | ECS
Madrid (ECS).— Argelia ha decidido aumentar el suministro de gas natural a España a través del gasoducto Medgaz, elevando el bombeo diario hasta los 32 millones de metros cúbicos, prácticamente el límite técnico de la infraestructura. Además, el precio del suministro podría situarse en torno a un 12% por debajo de los niveles actuales, en lo que se interpreta como un gesto político hacia Madrid.
Según The Objective, esta decisión será trasladada oficialmente hoy por las autoridades argelinas al ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en pleno contexto de tensión en Oriente Próximo. El encarecimiento global de la energía tras los ataques a infraestructuras petroleras en el Golfo habría acelerado las gestiones del Gobierno español para garantizar el abastecimiento.
España ya había solicitado hace semanas un refuerzo del suministro, coincidiendo con la escalada de hostilidades que involucran a Estados Unidos, Israel e Irán. Argel, por su parte, consolida así su papel como socio energético prioritario, reforzando una relación estratégica que trasciende lo puramente económico.
Los datos recientes muestran que el país norteafricano continúa siendo el principal proveedor de gas a España, con una cuota que ronda el 35% en el acumulado anual. Muy por detrás quedan otros actores como Estados Unidos o Rusia, lo que confirma la creciente dependencia energética del eje hispano-argelino.
Sin embargo, este acercamiento no puede entenderse sin tener en cuenta el trasfondo político regional. La histórica rivalidad entre Argelia y Marruecos, así como la persistente y muchas veces silenciada cuestión saharaui, siguen condicionando alianzas, decisiones estratégicas y equilibrios diplomáticos. El Sáhara Occidental continúa siendo un punto de fricción clave que influye tanto en la política energética como en las relaciones exteriores de los países implicados.
🔴⚡️ ÚLTIMA HORA | Albares llega a Argel en una visita histórica
Horas después de la visita de Giorgia Meloni, el ministro de Asuntos Exteriores español 🇪🇸 José Manuel Albares aterriza en #Argelia para debatir dossiers importantes.
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— ECSaharaui (@ECSaharaui__) March 26, 2026
Habrá que observar ahora las reacciones de Washington y Rabat ante este movimiento que redefine, una vez más, el mapa energético y político del Mediterráneo occidental.
El viaje de Albares a Argel confirma el intento de España de recomponer su relación con Argelia tras el giro sobre el Sáhara Occidental
El viaje de Albares, busca sentar las bases de una futura cumbre entre Pedro Sánchez y el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, en un contexto marcado por la crisis abierta tras el cambio de posición española sobre el Sáhara Occidental.
El ministro de Asuntos Exteriores, llegó a Argel esta mañana con el objetivo de preparar una cumbre bilateral entre el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y su homólogo argelino, Abdelmadjid Tebboune. Se trataría de la primera visita oficial de Albares a Argelia desde su nombramiento, en un momento clave para la evolución de las relaciones entre ambos países.
El viaje llega tras varios años de tensiones diplomáticas, originadas principalmente por el giro del Gobierno español en 2022 al respaldar el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental. Esta decisión supuso una ruptura con la tradicional posición de neutralidad de España y provocó una grave crisis con Argelia, que respondió con medidas económicas y comerciales que afectaron de forma significativa a las empresas españolas.
Aunque en 2024 se inició un proceso de deshielo, las relaciones bilaterales no han recuperado aún su nivel anterior. Las exportaciones españolas a Argelia sufrieron una caída notable durante la crisis, y la cooperación en ámbitos clave como la migración o los visados también se vio afectada. La visita de Albares busca precisamente consolidar esta fase de normalización y avanzar hacia una nueva etapa en la relación bilateral.
En este contexto, España intenta recomponer su posición en un delicado equilibrio geopolítico en el Magreb, donde mantiene al mismo tiempo una relación estratégica con Marruecos. Este doble posicionamiento resulta especialmente complejo en un momento en que el conflicto del Sáhara Occidental sigue sin resolverse y continúa siendo un elemento central en las relaciones regionales.
Este acercamiento se produce, además, en un contexto internacional marcado por la escalada de tensiones en torno a Irán, con Estados Unidos e Israel como actores centrales. En este escenario, Argelia consolida su papel como proveedor energético clave para Europa, lo que incrementa su peso geopolítico. Para España, altamente dependiente del gas argelino, esta realidad añade una dimensión estratégica evidente al intento de recomponer relaciones, tras una crisis provocada por el giro sobre el Sáhara Occidental.
La eventual cumbre entre Sánchez y Tebboune, aún sin fecha ni ubicación confirmadas, simbolizaría un paso importante en la normalización de las relaciones entre ambos países. Sin embargo, el trasfondo político sigue marcado por las consecuencias de la decisión española sobre el Sáhara Occidental, que continúa condicionando el margen de maniobra de Madrid en la región.
Decenas de casas derrumbadas en los campamentos saharauis tras fuertes lluvias
Dajla (ECS)— Lluvias torrenciales azotan en estos momentos parte de los campamentos saharauis, nuestro corresponsal en el wilaya de Dajla habla de riadas y grandes inundaciones. Así describe nuestro compañero en los campamentos de Dajla, la situación por la que atraviesa esa región estos dias, tras una larga noche de precipitaciones récord en Dajla que provocaron graves inundaciones y enormes riadas.
Tormenta y lluvia torrencial golpearon el campamento de Dajla: daños a viviendas y hospital

