El nuevo plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental pretende marginar al Frente Polisario
Madrid (ECS).— La nueva versión del plan de autonomía promovido por Marruecos para el Sáhara Occidental socava la representatividad del Frente Polisario, único y legítimo representante del pueblo saharaui reconocido por Naciones Unidas, según se desprende del texto, ahora en borrador, redactado por Rabat.
Trump impulsa un nuevo marco negociador sobre el Sáhara Occidental
La inclusión en el borrador marroquí de una supuesta entidad de “representación política” exclusivamente para los refugiados saharauis, distinta al Frente Polisario, es interpretada como un intento de diluir su papel histórico y jurídico en el conflicto, en contradicción con las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, que reconocen al Frente Polisario como parte principal en las negociaciones sobre el futuro del territorio.
La maniobra marroquí forma parte de una estrategia más amplia orientada a redefinir unilateralmente el marco del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, desplazando el eje del conflicto desde el derecho a la autodeterminación hacia una propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, rechazada reiteradamente por los saharauis.
El Frente Polisario ha insistido en que cualquier solución duradera y justa debe pasar necesariamente por la celebración de un referéndum de autodeterminación libre y transparente, conforme al mandato original de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), y ha advertido de que iniciativas unilaterales como esta no hacen sino prolongar el estancamiento político y la inestabilidad en la región.
¿Qué dice la versión actualizada de la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental?
Una nota informativa publicada este martes por el digital Africa Intelligence, digital cercano al poder marroquí, revela que el Palacio Real marroquí está acelerando actualmente la elaboración de un documento detallado y actualizado sobre su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental, con el objetivo de presentarlo antes de lo que describió como «la revisión estratégica de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), prevista para el próximo mes de abril».
Según el rotativo francés, la diplomacia marroquí ha fijado un calendario que apunta a concluir la nueva versión del texto a más tardar el día siguiente al final del mes de Ramadán, correspondiente al 19 de marzo de 2026. Rabat aspira, mediante este paso, a permitir que la misión de la ONU (MINURSO) presente un informe sobre el avance de las negociaciones basado en los nuevos datos, durante la próxima reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York, en presencia del enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura.
Sáhara Occidental: contactos preliminares en EE.UU ponen a prueba la voluntad política de Marruecos
La información difundida por Africa Intelligence indican que el nuevo documento constará de unas diez páginas y ofrecerá un mayor nivel de detalle y explicaciones más amplias de la propuesta marroquí, que desde hace cerca de dos décadas se ha basado en un texto escueto compuesto por 35 puntos.
Entre los elementos más destacados del supuesto nuevo borrador del proyecto de autonomía figura la previsión de crear una nueva entidad dedicada a la representación política del Frente Polisario, movimiento reconocido por Naciones Unidas como representante legítimo del pueblo saharaui.
El texto también contempla la reiteración oficial del “carácter inviolable de las fronteras argelinas” en el marco de la denominada política de Marruecos de la “mano tendida”, así como el intento de lograr un delicado equilibrio entre la concesión de una autonomía real al territorio saharaui y el mantenimiento de la supuesta soberanía del Estado central, lo que podría requerir futuras reformas constitucionales.
Según la misma fuente, se precisa que la redacción del proyecto del nuevo plan de autonomía se lleva a cabo bajo la supervisión directa de los asesores del rey Mohamed VI: Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Fihri y Omar Azziman.
Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos lidera las gestiones diplomáticas marcadas por un alto grado de discreción, con el fin de garantizar la eficacia de la iniciativa una vez sea presentada oficialmente, en coordinación con el Ministerio del Interior en lo relativo a los aspectos administrativos y regionales.
Sáhara Occidental: contactos preliminares en EE.UU ponen a prueba la voluntad política de Marruecos
Washington/El Aaiún (ECS).— Una delegación saharaui se encuentra en Estados Unidos como antesala a unas eventuales negociaciones entre Marruecos y el Frente POLISARIO en medio de un casi total hermetismo sobre su naturaleza y verdaderos objetivos.
Según valoraciones de fuentes conocedoras del proceso, lo que está en marcha no alcanza el nivel de negociaciones propiamente dichas, sino que se asemeja más a una ronda exploratoria para tomar el pulso de las partes y ensayar una nueva prueba de sus posiciones, sin garantías políticas ni una referencia negociadora claramente definida.
Trump impulsa un nuevo marco negociador sobre el Sáhara Occidental
Los datos disponibles indican que la delegación saharaui, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores de la RASD, Mohamed Yeslem Beissat, además del representante del Frente POLISARIO en la ONU, Dr. Sidi Mohamed Omar, y su delegado en Washington, Moulud Said, se reunirá el próximo jueves con la parte americana. Hasta el momento no han trascendido los nombres de los integrantes de la delegación marroquí, que previsiblemente estaría liderada por el ministro de Exteriores, Nasser Bourita, y el embajador de Marruecos ante Naciones Unidas, Omar Hilale. En los encuentros participará también el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, y no se descarta la presencia de un representante estadounidense, probablemente Massad Boulos, uno de los principales asesores del presidente de Estados Unidos para asuntos árabes y africanos.
La delegación saharaui acude sin compromisos ni condiciones previas, partiendo de su posición constante que aboga por negociaciones directas bajo el auspicio de Naciones Unidas y dentro del marco establecido por las resoluciones de la legalidad internacional para territorios no autónomos. Según las mismas fuentes, los saharauis no conciben el proceso negociador como un fin en sí mismo, sino como el medio para permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho inalienable a la autodeterminación.
Cabe recordar que el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó in extremis el pasado 31 de octubre la resolución 2797 (2025) sobre el Sáhara Occidental, mediante la cual prorrogó por un año el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) y reiteró la necesidad de celebrar negociaciones directas para alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable, basada en el consenso y conforme a los principios y propósitos de la Carta de la ONU, incluido el principio de autodeterminación.
Desde hace casi dos décadas, Marruecos sigue promoviendo la propuesta de “autonomía”, presentada en 2007, sin dotarla —según explicó recientemente el periodista español Ignacio Cembrero— de un contenido jurídico o político claro ni explicar de qué manera podría constituir la base de una solución justa y duradera para una ocupación militar ilegal de medio siglo.
En el POLISARIO consideran que Rabat utiliza esta iniciativa más como un instrumento para ganar tiempo que como un verdadero proyecto de solución, ya que recurre a ella cada vez que aumenta la presión internacional pero siempre la mantiene en suspenso, sin detalles ni compromisos concretos y desoyendo las peticiones de su revisión y/o ampliación. La cuestión central que se plantea hoy es si realmente Marruecos dispone de una propuesta negociable o si su estrategia se limita a prolongar el conflicto indefinidamente, ya que, en primer lugar el pueblo saharaui rechazó la autonomía y, en segundo lugar, la naturaleza del sistema político marroquí carece de las condiciones democráticas para ello.
Las dudas en torno a la propuesta de autonomía no proceden únicamente de los detractores de Marruecos, sino que también crecen en ámbitos políticos e intelectuales del propio país. Observadores dentro del reino advierten de que cualquier fórmula efectiva de autonomía en el Sáhara Occidental podría convertirse en una “bomba política” interna, al abrir la puerta a reivindicaciones similares en otras regiones, como el Rif o Sus, donde existen corrientes que reclaman autogobierno e incluso la independencia.
En tanto es así y de acuerdo con estas valoraciones, el verdadero problema no radica en la forma de los encuentros ni en el lugar dónde vayan a celebrarse, sino en la ausencia de una voluntad política real por parte de Marruecos para negociar sin condiciones previas de acuerdo al derecho internacional.
Estos temores no son nuevos. Ya fueron expresados, según diversas fuentes históricas, por el ex ministro del Interior marroquí Driss Basri, a quien se le atribuye haber señalado que el rey Hasán II aceptó la idea del referéndum al ser consciente del riesgo que suponía cualquier alternativa para la estructura de la monarquía, llegando a afirmar que “quien propone la autonomía es un enemigo de Marruecos”, una declaración que, según las mismas fuentes, refleja la profunda preocupación del Majzén por las consecuencias de dicha opción.
Desde el punto de vista jurídico, cualquier propuesta marroquí considerada “creíble” se enfrenta a un obstáculo fundamental: la falta de soberanía legal de Marruecos sobre el territorio. Incluso si este escollo se superara mediante la inclusión de la iniciativa en un referéndum libre con varias opciones, ello obligaría a Rabat a desarrollar en profundidad el proyecto, incluyendo la transferencia de competencias reales a una autoridad autónoma, especialmente en lo relativo a la gestión de los recursos naturales y la administración del territorio.
Frente a ello, la posición del Frente POLISARIO se mantiene invariable pese a los cambios regionales e internacionales. Según nuestras fuentes, el movimiento saharaui está abierto a todas las negociaciones sin condiciones previas, pero rechaza con vehemencia participar en cualquier proceso que eluda el derecho a la autodeterminación o lo reduzca a un elemento secundario.
El POLISARIO subraya su alineación y apego al derecho internacional y a la referencia de Naciones Unidas, y afirma estar dispuesto a cooperar con el enviado de la ONU, Staffan de Mistura, como ha quedado reflejado en anteriores ocasiones, siempre que exista una voluntad internacional real de imponer una solución justa y no limitarse a gestionar un conflicto crónico.
Por otra parte, la posibilidad de que Estados Unidos acoja y/o siga acogiendo rondas de contactos entre las partes en conflicto plantea un problema adicional; Washington, que en principio debería respaldar el proceso de la ONU, se ve emplazado —según advierten desde el Polisario— a demostrar un mínimo de neutralidad, tras haberla quebrado de facto con su apoyo declarado a la ocupación marroquí del territorio saharaui y su intento de imponer la autonomía como única opción durante los recientes debates en el Consejo de Seguridad.
A juicio de los diplomáticos saharauis, cualquier patrocinio estadounidense que no abra la puerta a todas las opciones previstas en las resoluciones de la ONU, incluida la independencia ya que es la voluntad demostrada del pueblo saharaui, no sería más que una operación de cobertura política de un proceso engañoso y el enésimo intento de neutralizar negociaciones justas e imparciales.
Trump impulsa un nuevo marco negociador sobre el Sáhara Occidental
Washington/El Aaiún.- El conflicto del Sáhara Occidental afronta una nueva etapa con el impulso de un marco negociador renovado promovido por la Administración estadounidense del presidente Donald Trump, orientado a desbloquear un proceso político estancado desde hace décadas y a avanzar hacia una solución «justa y duradera que garantice el derecho de los saharauis a la autodeterminación».
Fuentes diplomáticas consultadas por ECSaharaui señalaron que el actual contexto internacional favorece un «enfoque basado en el realismo político y en la implicación efectiva de todas las partes concernidas, con el objetivo de reactivar las negociaciones bajo los auspicios de Naciones Unidas y garantizar el ejercicio del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.»
Argelia, que ha reiterado en múltiples foros su respaldo al proceso liderado por la ONU, defiende que la cuestión del Sáhara Occidental es un asunto de descolonización pendiente y subraya la necesidad de respetar el marco jurídico internacional. Las autoridades argelinas han insistido en que su papel es el de país observador y de apoyo a una solución que emane de la voluntad libre y expresada del pueblo saharaui.
En este contexto, la Administración estadounidense ha promovido la celebración de un encuentro informal que reunirá a Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania, en un formato considerado por fuentes cercanas como más inclusivo y representativo. El objetivo es superar dinámicas anteriores que no lograron avances sustanciales y relanzar un diálogo creíble entre las partes.
La iniciativa viene después de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada el 31 de octubre de 2025, que reafirma el papel del Frente Polisario como representante legítimo del pueblo saharaui y llama a intensificar los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución política mutuamente aceptable.
Según las mismas fuentes, el nuevo impulso diplomático reduce los márgenes para la inacción y refuerza la necesidad de compromisos concretos que permitan avanzar hacia un acuerdo que garantice los derechos del pueblo saharaui y contribuya a la estabilidad del Magreb.
La mediación de Trump es vista como un punto de inflexión tras más de cinco décadas de conflicto, con el Frente Polisario consolidado como actor central en el proceso político y con Argelia reiterando su apoyo a una salida pacífica basada en el diálogo, el respeto al derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas.
Suecia apoya el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental
Estocolmo, 19 ene (ECS).- Durante las conversaciones mantenidas entre la ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, la titular de exteriores sueca expresó el apoyo de Suecia al plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, a la luz de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, considerándolo como una base fiable para las negociaciones con el objetivo de alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, que garantiza el derecho de autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental. Asimismo, Stenergard afirmó que espera lo antes posible la propuesta marroquí actualizada del plan de autonomía, así como otras propuestas.
«La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Maria Malmer Stenergard, mantuvo este lunes una conversación telefónica con el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita, en la que abordaron la cooperación bilateral y la cuestión del Sáhara Occidental», reza una nota difundida por exteriores de Suecia.
Según informó el Ministerio sueco de Exteriores, el diálogo se centró en las relaciones entre ambos países y en el proceso de la ONU sobre el Sáhara Occidental, además de tratar la invasión rusa de Ucrania y la situación en Gaza.
Durante la conversación, ambas partes expresaron su reconocimiento por la cooperación bilateral en diversos ámbitos, entre ellos el comercio, la migración y la lucha contra la delincuencia organizada.
Malmer Stenergard subrayó la importancia de alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable para el Sáhara Occidental, de conformidad con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y con la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, reiteró el pleno respaldo de Suecia al enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, y a su labor.
En ese contexto, expresó su interés en conocer la versión actualizada de la propuesta marroquí de autonomía, así como otras contribuciones constructivas de las partes implicadas, sin concretar.
En su comunicado sobre el proceso de Naciones Unidas relativo al Sáhara Occidental, los ministros reafirmaron su compromiso con el derecho internacional y con la Carta de la ONU como herramienta esencial para alcanzar soluciones pacíficas a los conflictos. También expresaron su apoyo a las iniciativas que respeten la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.
El nuevo plan de autonomía marroquí desplaza al Polisario de la representatividad del pueblo del Sáhara Occidental
Madrid (ECS).— La nueva versión del plan de autonomía promovido por Marruecos para el Sáhara Occidental socava la representatividad del Frente Polisario, único y legítimo representante del pueblo saharaui reconocido por Naciones Unidas, según se desprende del texto, ahora en borrador, redactado por Rabat.
La inclusión en el borrador marroquí de una supuesta entidad de “representación política” exclusivamente para los refugiados saharauis, distinta al Frente Polisario, es interpretada como un intento de diluir su papel histórico y jurídico en el conflicto, en contradicción con las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, que reconocen al Frente Polisario como parte principal en las negociaciones sobre el futuro del territorio.
La maniobra marroquí forma parte de una estrategia más amplia orientada a redefinir unilateralmente el marco del proceso de descolonización del Sáhara Occidental, desplazando el eje del conflicto desde el derecho a la autodeterminación hacia una propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí, rechazada reiteradamente por los saharauis.
El Frente Polisario ha insistido en que cualquier solución duradera y justa debe pasar necesariamente por la celebración de un referéndum de autodeterminación libre y transparente, conforme al mandato original de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), y ha advertido de que iniciativas unilaterales como esta no hacen sino prolongar el estancamiento político y la inestabilidad en la región.
¿Qué dice la versión actualizada de la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental?
Una nota informativa publicada este martes por el digital Africa Intelligence, digital cercano al poder marroquí, revela que el Palacio Real marroquí está acelerando actualmente la elaboración de un documento detallado y actualizado sobre su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental, con el objetivo de presentarlo antes de lo que describió como «la revisión estratégica de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), prevista para el próximo mes de abril».
Según el rotativo francés, la diplomacia marroquí ha fijado un calendario que apunta a concluir la nueva versión del texto a más tardar el día siguiente al final del mes de Ramadán, correspondiente al 19 de marzo de 2026. Rabat aspira, mediante este paso, a permitir que la misión de la ONU (MINURSO) presente un informe sobre el avance de las negociaciones basado en los nuevos datos, durante la próxima reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York, en presencia del enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura.
La información difundida por Africa Intelligence indican que el nuevo documento constará de unas diez páginas y ofrecerá un mayor nivel de detalle y explicaciones más amplias de la propuesta marroquí, que desde hace cerca de dos décadas se ha basado en un texto escueto compuesto por 35 puntos.
Entre los elementos más destacados del supuesto nuevo borrador del proyecto de autonomía figura la previsión de crear una nueva entidad dedicada a la representación política del Frente Polisario, movimiento reconocido por Naciones Unidas como representante legítimo del pueblo saharaui.
El texto también contempla la reiteración oficial del “carácter inviolable de las fronteras argelinas” en el marco de la denominada política de Marruecos de la “mano tendida”, así como el intento de lograr un delicado equilibrio entre la concesión de una autonomía real al territorio saharaui y el mantenimiento de la supuesta soberanía del Estado central, lo que podría requerir futuras reformas constitucionales.
Según la misma fuente, se precisa que la redacción del proyecto del nuevo plan de autonomía se lleva a cabo bajo la supervisión directa de los asesores del rey Mohamed VI: Fouad Ali El Himma, Taieb Fassi Fihri y Omar Azziman.
Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos lidera las gestiones diplomáticas marcadas por un alto grado de discreción, con el fin de garantizar la eficacia de la iniciativa una vez sea presentada oficialmente, en coordinación con el Ministerio del Interior en lo relativo a los aspectos administrativos y regionales.
Mohamed VI acepta la invitación de Trump para unirse al «Consejo de Paz» para gobernar Gaza
Madrid (ECS).- El rey de Marruecos Mohamed VI, quien se autoproclama presidente del Comité Al-Quds, ha recibido una invitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para integrarse como supuesto “miembro fundador” de un denominado Consejo de Paz que la administración estadounidense pretendía lanzar como una iniciativa orientada, según su retórica, a “contribuir a los esfuerzos de paz en Oriente Medio y adoptar un nuevo enfoque para resolver los conflictos en el mundo”. Así lo afirmó un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero.
De acuerdo con dicha nota oficial, la participación en este Consejo estaría reservada a un reducido círculo de dirigentes internacionales “de renombre”, presuntamente comprometidos con un futuro seguro y próspero para las próximas generaciones. El comunicado insiste en presentar esta invitación como un supuesto reconocimiento al “liderazgo ilustrado” del monarca marroquí y a su pretendida condición de actor indispensable para la paz, una afirmación que ignora deliberadamente el historial de Marruecos en materia de derechos humanos, ocupaciones territoriales y represión interna. El texto llega incluso a sostener que esta invitación sería una prueba de la “confianza” que el soberano marroquí deposita tanto en el presidente estadounidense como en la comunidad internacional, una lectura claramente interesada y unilateral.
Según la misma fuente, Mohamed VI acogió con agrado el compromiso y la visión del presidente Donald Trump en relación con la promoción de la paz y aceptó “gentilmente” la invitación, reforzando así la estrategia de alineamiento incondicional de Rabat con los intereses de Washington, independientemente de las consecuencias regionales.
En este marco, el Reino de Marruecos anunció su intención de ratificar la Carta constitutiva de dicho Consejo. Este Consejo de Paz adoptaría la forma jurídica de una organización internacional cuyo objetivo declarado sería promover la estabilidad, restablecer la gobernanza y garantizar una paz duradera en zonas afectadas o amenazadas por conflictos, conceptos que contrastan con la realidad de la política exterior marroquí y sus contradicciones evidentes.
El mandato de este órgano, calificado como “importante” por la propaganda oficial, se basaría supuestamente en la cooperación práctica, la acción eficaz y alianzas orientadas a la obtención de resultados tangibles. No obstante, la participación en este Consejo quedaría estrictamente limitada a invitaciones directas del presidente de Estados Unidos, lo que pone en evidencia su carácter excluyente y su falta de legitimidad multilateral.
Además, el Reino de Marruecos expresó su satisfacción por el anuncio del lanzamiento de la segunda fase del plan integral de paz impulsado por Donald Trump, así como por la creación del Comité Nacional para la Administración de Gaza como órgano transitorio temporal. Rabat reiteró su “firme compromiso” con una paz justa, integral y duradera en Oriente Medio, incluyendo el establecimiento de un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, con Jerusalén Oriental como capital y su convivencia pacífica con Israel, una postura que contrasta con su apoyo acrítico a iniciativas ampliamente cuestionadas por la comunidad internacional y por el propio pueblo palestino.
Informe del Índice Anual del Terrorismo en la Región del Sahel – 2025
Por Lehbib Abdelhay, investigador en asuntos de seguridad de la región del Sahel; Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS).
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Los actores más importantes son la coalición Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, por sus siglas en árabe), filial de al-Qaeda, y, en menor medida, la Provincia de Estado Islámico del Sahel (ISSP, por sus siglas en inglés).
Balance general
Entre enero y diciembre de 2025 se registraron aproximadamente 789 incidentes de seguridad que causaron la muerte de 13.000 personas en los países del Sahel central.
Los incidentes de seguridad denunciados, incluidos atentados terroristas y otros actos de violencia, adoptaron diversas formas: ataques perpetrados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), operaciones llevadas a cabo por las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa) y atrocidades atribuidas al grupo Africa Corps, fuerza auxiliar ligada al aparato estatal ruso. Según informes locales e internacionales, las FAMa y sus aliados del Africa Corps están acusados de cometer graves violaciones contra civiles fulani, tuareg y árabes en varias regiones de Malí (Léré, Ségou, Tombuctú, Kayes y Mopti, entre otras).
Los conflictos, anteriormente separados en el Sahel y en la costa de África Occidental, se están fusionando en un único conflicto interconectado que previsiblemente se convertirá en un escenario central de competencia entre los grupos terroristas.
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Del 1 de enero al 28 de diciembre de 2025: La violencia causó la muerte de más de 12.000 y 15.000 personas en los países del Sahel central.
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Se registró el secuestro de 32 extranjeros: 24 en Malí y 8 en Níger, además del secuestro de un ciudadano español en el sur de Argelia, que fue rescatado antes de caer en manos del Estado Islámico en el Sahel (ISSP).
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Se observó un aumento cercano al 48% en el número de incidentes de seguridad en Malí, en las zonas fronterizas con Mauritania y Senegal y en la región de Tombuctú, en comparación con los once primeros meses de 2024.
El Sahel ha vuelto a figurar en el mapa de la seguridad como una de las regiones donde se han perpetrado algunas de las peores masacres contra civiles. En 2025, “los grupos yihadistas armados intensificaron sus ataques en los países del Sahel central, amenazando la estabilidad y la seguridad de los regímenes militares en Malí, Níger y Burkina Faso”. Según los informes mensuales elaborados por el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS), la violencia causó la muerte de más de 12.000 personas en Burkina Faso, Malí y Níger.
El año 2025 estuvo marcado por una escalada implacable de la inseguridad en el Sahel central, con más de 12.000 víctimas registradas entre el 30 de enero y el 1 de diciembre. La violencia se concentró de manera abrumadora en los países de la región de Liptako-Gourma —Burkina Faso, Malí y la República de Níger—, que en conjunto representaron aproximadamente el 88% del total de muertes registradas en el Sahel y África Occidental en 2025. Destacan la expansión geográfica del conflicto, la diversificación de los métodos de ataque, la evolución táctica de los grupos armados y el retroceso del control estatal, así como la capacidad profundamente arraigada de las organizaciones terroristas para adaptarse y perdurar.
¿Por qué el sufismo fue incapaz de frenar el “tsunami” del salafismo yihadista en Sahel?
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Burkina Faso
Burkina Faso continuó siendo el epicentro de la violencia. Con más de 6.000 muertes (41,1 % del total), el país soportó la mayor carga de violencia terrorista en el Sahel. Los focos principales se situaron en la región de Boucle du Mouhoun (1.720 muertes), el Este (1.553) y el Centro-Este (680), con picos de violencia en marzo (743) y mayo (808). La persistencia de asesinatos masivos de civiles —incluidas denuncias de masacres atribuidas a las propias fuerzas del Estado— contribuyó a erosionar la confianza pública y a suscitar graves preocupaciones en materia de rendición de cuentas. Aunque se registró un descenso temporal en junio (367 muertes), el control territorial sostenido de los grupos armados y la debilidad de las estructuras de gobernanza hacen poco probable una desescalada duradera.
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Malí
Malí registró unas 5.500 muertes (36,7 %), reflejo de la persistente volatilidad en las regiones central y septentrional. Las muertes aumentaron de forma notable en mayo y junio (243 y 543, respectivamente). Este período estuvo marcado por un incremento de los bombardeos aéreos y ataques con drones, que causaron 118 víctimas mortales. La configuración actual del dispositivo de seguridad produjo avances tácticos a costa de la transparencia y de la protección de la población civil.
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Níger
Níger contabilizó unas 3.529 muertes (22,1 %), con aumentos significativos en enero (90), abril (81) y mayo (83), impulsados por incursiones yihadistas procedentes de Malí y Burkina Faso. Las regiones más afectadas fueron Tillabéri y Dosso: Tillabéri registró 1.050 muertes, mientras que Dosso contabilizó 350, incluido el ataque contra la mezquita de Fambita en abril, que causó la muerte de 44 fieles, lo que pone de manifiesto el ataque deliberado contra lugares de culto. El aislamiento político y el agotamiento de las fuerzas armadas continúan mermando la capacidad de respuesta del Estado.
Panorama regional, en cifras
A escala regional, los enfrentamientos armados (7.122 muertes) y los asesinatos selectivos (3.680) dominaron el patrón de violencia, mientras que los ataques aéreos y con drones (1.110 muertes) y los explosivos activados a distancia (358) incrementaron aún más el número de víctimas. Los patrones operativos apuntan a un modelo sostenido de guerra asimétrica basado en la movilidad transfronteriza, el control de espacios no gobernados y la explotación de redes de inteligencia débiles.
El año 2025 revela no solo la magnitud de la violencia, sino también su arraigo estratégico. Sin una coordinación regional sólida, un intercambio de inteligencia reforzado y mecanismos fiables de rendición de cuentas, 2026 corre el riesgo de profundizar la trampa de la inseguridad y de agravar la fragilidad estructural de la seguridad en África Occidental.
En 2025, los grupos yihadistas armados intensificaron sus ataques en el Sahel central, amenazando la estabilidad y la seguridad de los regímenes militares de la región. JNIM (afiliado a Al Qaeda) y Estado Islámico en la Provincia del Sahel (ISSP) consolidaron su influencia en amplias zonas de Malí, Burkina Faso y Níger, ampliando sus operaciones hacia las zonas fronterizas de Benín, Níger y Nigeria, con Níger como principal punto de partida.
La guerra económica como táctica principal de los grupos yihadistas
Como estrategia deliberada para paralizar la economía y presionar a los Estados de la región, la guerra económica (la yihad económica) se convirtió en una táctica destacada. En Malí, el JNIM impuso un amplio bloqueo al suministro de combustible y al transporte en las ciudades de Kayes y Nioro du Sahel, como parte de una serie de ataques coordinados que afectaron a Kayes, Sikasso, Koulikoro, Ségou y Mopti. El asedio interrumpió las rutas comerciales y de transporte que conectan Bamako con las regiones circundantes, provocando escasez de combustible y un fuerte aumento de los precios a nivel nacional. Estas acciones formaron parte de una operación de gran envergadura destinada a paralizar la economía, socavar la autoridad del Estado y desestabilizar al régimen militar. Como resultado de las operaciones del grupo y de las contraofensivas del ejército, los niveles de violencia en Kayes, Sikasso y Ségou alcanzaron sus cifras mensuales más altas.
En Burkina Faso, JNIM continuó atacando al ejército y a las milicias de los “Voluntarios para la Defensa de la Patria”. En mayo, el grupo tomó brevemente el control de las capitales provinciales de Djibo y Diapaga, lo que evidenció un cambio radical en sus capacidades militares. En septiembre, llevó a cabo una emboscada devastadora contra un convoy militar cerca de Koubel-Alpha, en la provincia de Soum, que causó la muerte de alrededor de 90 soldados, en uno de los ataques más letales contra las fuerzas armadas durante todo 2025. Los ataques en Malí y Burkina Faso confirman el fortalecimiento de las capacidades militares del grupo y su clara determinación de desestabilizar a los regímenes militares mediante el debilitamiento de la autoridad estatal, el control territorial y la interrupción de las economías y de las principales rutas de tránsito.
Níger, por su parte, no experimentó el mismo nivel de violencia que sus vecinos de la AES, pero se volvió cada vez más vulnerable a la actividad de los grupos armados. La violencia se extendió más allá de los focos tradicionales, penetrando en las regiones meridionales de Dosso y en el norte de Agadez. Al igual que JNIM, Estado Islámico en la Provincia del Sahel adoptó su propia estrategia de guerra económica, intensificando los ataques contra el oleoducto Benín–Níger en las regiones de Dosso y Tahoua, a lo largo de la frontera con Nigeria. El secuestro de un ciudadano estadounidense en Niamey el 21 de octubre puso de manifiesto la creciente fragilidad del país y evidenció que la actividad armada ha alcanzado centros urbanos que antes se consideraban relativamente seguros.
El Sahel se ha convertido en “el epicentro del terrorismo global”. La amenaza es real
Campañas de secuestro de rehenes
JNIM y Estado Islámico en la Provincia del Sahel lanzaron campañas sistemáticas de secuestro de extranjeros, lo que dio lugar a cifras récord en Malí y Níger: 32 extranjeros secuestrados (24 en Malí y 8 en Níger), además del secuestro de un ciudadano español en el sur de Argelia, rescatado antes de ser trasladado a Estado Islámico en el Sahel. JNIM centró sus secuestros principalmente en trabajadores extranjeros como parte de su estrategia de guerra económica, atacando instalaciones industriales, minas y rutas de tránsito. Estado Islámico – Provincia del Sahel adoptó un enfoque distinto, atacando tanto a ciudadanos occidentales como a trabajadores extranjeros. La mayoría de los secuestros se produjeron en Níger, con incidentes adicionales en las zonas fronterizas con Burkina Faso y Argelia. Estas operaciones reflejan un giro hacia la toma de rehenes occidentales de alto valor y el uso de redes criminales para ejecutar los secuestros.
«Malí: récord histórico de secuestros de extranjeros por parte de grupos yihadistas»
En Malí, el número de extranjeros secuestrados por grupos yihadistas alcanzó un nivel sin precedentes. El Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS), organización no gubernamental, que supervisa la violencia en el Sahel y el norte de África, revela que al menos 24 extranjeros fueron secuestrados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, afiliado a Al Qaeda, durante los últimos seis meses. Este sombrío récord pone de relieve la gravedad de la situación de seguridad en el país y la estrategia adoptada por los grupos yihadistas.
Durante la segunda mitad de 2025, JNIM secuestró a ciudadanos chinos, indios, egipcios, emiratíes, iraníes, serbios, croatas y bosnios. Algunos de ellos fueron liberados posteriormente. No hay información suficientemente precisa y verificada para proporcionar cifras exactas sobre las liberaciones, lo que afecta especialmente a los casos de ciudadanos chinos e indios. Sin embargo; según fuentes no oficiales, China está a punto de cerrar un acuerdo con JNIM para la liberación de 18 chinos secuestrados en Malí.
Los secuestros se produjeron mayoritariamente en zonas industriales o mineras del sur de Malí. El pago de rescates ha constituido sistemáticamente una fuente clave de financiación para los grupos yihadistas. (Reuters) A finales de octubre, Emiratos Árabes Unidos pagó al menos 50 millones de dólares al JNIM —otra cifra récord— para lograr la liberación de un rehén emiratí y de sus acompañantes. En el mismo contexto, un ciudadano pakistaní y otro indio fueron secuestrados y liberados junto con el general emiratí.
Estado Islámico en el Sahel, con base en Ménaka y considerado un rival directo de JNIM, está presente en Malí, pero no ha secuestrado a ningún extranjero dentro del territorio maliense. Sin embargo, en los últimos meses, el grupo secuestró a 12 extranjeros en Níger y Burkina Faso, y a uno en Argelia.
La expansión del terrorismo hacia la costa de África Occidental
Uno de los principales acontecimientos que configurarán el panorama de 2026 es la consolidación de una nueva línea de frente en las zonas fronterizas entre Benín, Níger, Nigeria, Mauritania y Malí, que han adquirido una importancia estratégica creciente para los grupos armados del Sahel y de Nigeria según investigaciones de ACLED.
A lo largo de 2025, JNIM y Estado Islámico – Provincia del Sahel reforzaron su presencia en la región del triángulo fronterizo, transformándola en un foco de conflicto con repercusiones tanto para el Sahel como para la costa de África Occidental. El norte de Benín vivió su año más sangriento, después de que JNIM intensificara en abril las operaciones transfronterizas desde el este de Burkina Faso, causando la muerte de más de 50 soldados. A mediados de año, el grupo avanzó hacia el sur, en dirección a la región de Borgou a lo largo de la frontera con Nigeria, superando las zonas tradicionalmente afectadas de Atacora y Alibori. A finales de octubre, el grupo reivindicó su primer ataque en territorio nigeriano.
Al mismo tiempo, Estado Islámico – Provincia del Sahel consolidó su presencia en el suroeste de Níger, acercándose a la ciudad fronteriza de Gaya, y mantuvo sus operaciones en los estados nigerianos de Sokoto y Kebbi. En las zonas fronterizas entre Níger y Nigeria, atacó aldeas, puestos de seguridad y patrullas militares, y destruyó infraestructuras críticas. Ambos grupos han afianzado ahora su presencia en el noroeste y el oeste de Nigeria partiendo de bases en Níger.
El creciente acercamiento entre los grupos terroristas del Sahel y de Nigeria constituye un punto de inflexión, ya que los teatros de operaciones saheliano y nigeriano, antes separados, se están integrando progresivamente en un único entorno de conflicto interconectado que se extiende desde Malí hasta el oeste de Nigeria. Es probable que esta subregión se convierta este año en un escenario central de competencia entre los grupos armados. En estas zonas fronterizas interactúan de manera creciente JNIM, Estado Islámico – Provincia del Sahel, Ansaru, Mahmouda, facciones de Estado Islámico en África Occidental y grupos criminales, lo que podría dar lugar a nuevas dinámicas, interacciones más complejas y patrones emergentes de violencia.
Mientras esta expansión en el triángulo fronterizo de Liptako-Gourma redefine la línea sur del frente del conflicto saheliano, los regímenes militares del Sahel central se enfrentan a presiones internas y externas cada vez mayores. En Malí y Burkina Faso, los ataques persistentes y los asedios del JNIM han debilitado el control del Estado y expuesto profundas fragilidades estructurales. En Malí, el bloqueo prolongado del combustible y del transporte continúa dañando la economía y la circulación de bienes y personas, agravando el sufrimiento de la población civil y erosionando la legitimidad del régimen. Una disrupción prolongada podría profundizar las divisiones dentro de las fuerzas armadas y desencadenar disturbios difíciles de contener por las autoridades.
Burkina Faso afronta desafíos similares. Años de desgaste han debilitado al ejército y a los “Voluntarios para la Defensa de la Patria”. La capacidad de JNIM de tomar temporalmente el control de ciudades clave evidencia su evolución estratégica y táctica, así como su potencial para amenazar capitales regionales como Fada N’Gourma, en el este del país, ante la incapacidad del Estado para defender las capitales provinciales y regionales. Las pérdidas militares continuas y la pérdida de territorio podrían generar presiones internas y tentativas golpistas similares a las que derrocaron a gobiernos anteriores.
En todo el Sahel central, la autoridad del Estado continúa erosionándose pese a las promesas de los consejos militares de restablecer la seguridad. JNIM y Estado Islámico – Provincia del Sahel se disputan el control de vastas zonas rurales, donde imponen su propio orden social, recaudan impuestos y restringen el acceso a los medios de subsistencia. Su influencia se extiende cada vez más a pueblos importantes que anteriormente se consideraban relativamente alejados de la actividad yihadista. Las incursiones del grupo en Ayorou y Tillabéri, junto con operaciones en Niamey, demuestran que ningún núcleo urbano está fuera de su alcance.
Las milicias locales de autodefensa, esenciales para la lucha antiterrorista en las zonas rurales, se encuentran sometidas a una presión sin precedentes. En Malí, numerosas milicias Dozo han sido desarmadas o forzadas a firmar acuerdos con JNIM, dejando a comunidades enteras sometidas a arreglos de seguridad y económicos impuestos por los terroristas. En Burkina Faso, los “Voluntarios para la Defensa de la Patria” han sufrido pérdidas significativas y se encuentran mayoritariamente a la defensiva, lo que limita la capacidad del Estado para mantener o recuperar el control territorial. Con el debilitamiento de estos grupos, es probable que los actores armados amplíen aún más su dominio. En la región de Ménaka, el Movimiento para la Salvación del Azawad, liderado por Moussa Ag Acharatoumane, continúa combatiendo junto al ejército maliense contra Estado Islámico (ISSP), logrando avances militares relevantes.
Un claro revés para la alianza militar rusa con los Estados del Sahel (AES)
La alianza militar rusa con los países del Sahel ha arrojado resultados limitados, por no decir nulos. La sustitución del grupo Wagner por el denominado “Africa Corps” dejó amplias zonas sin protección, debido al alcance limitado de este último y a su incapacidad para frenar el avance de los grupos terroristas. No obstante, hacia finales de año, el papel del Africa Corps se centró cada vez más en asegurar convoyes de combustible y las principales rutas de suministro en el sur de Malí, donde el asedio del JNIM comenzó a perder impulso. Es probable que la alianza militar siga siendo relevante en 2026, proporcionando apoyo logístico y aéreo clave para ayudar a la junta militar a mantener el control de las rutas estratégicas y de los principales centros urbanos, a pesar de los persistentes desafíos de seguridad.
La combinación de la presión terrorista continua, el debilitamiento de las milicias locales y el declive de la capacidad y la legitimidad de la junta militar incrementa el riesgo de desestabilización política en el Sahel central. Si las juntas militares de Malí o Burkina Faso colapsan como resultado de divisiones internas o del descontento popular, podría producirse un efecto dominó regional que sitúe a los países vecinos en una situación de seguridad aún más frágil. De mantenerse las dinámicas actuales, 2026 podría traer consigo una mayor inestabilidad política y una fragmentación territorial más profunda en el Sahel central y a lo largo de sus fronteras meridionales.
La actividad yihadista en el Magreb y la región del Sahel, diciembre de 2025
La actividad terrorista en el norte de África
Durante 2025, el norte de África ha consolidado por segundo año consecutivo una situación de ausencia de atentados terroristas letales, reflejo de la eficacia de las políticas antiterroristas y de la cooperación regional e internacional. Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania, además de las autoridades saharauis han mantenido una vigilancia sostenida que ha permitido neutralizar de forma preventiva redes yihadistas residuales vinculadas a Estado Islámico (ISIS) y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI).
Aunque AQMI y EI mantienen una actividad limitada y fragmentada, especialmente en áreas fronterizas y como rutas de tránsito hacia el Sahel, sus capacidades operativas han sido contenidas mediante detenciones, rendiciones voluntarias, incautaciones de armas y desarticulación de células.
Argelia destaca por su elevada estabilidad interna, apoyada en un fuerte despliegue militar en el sur, programas de desradicalización y una respuesta rápida ante intentos de infiltración. Marruecos y Libia también han registrado operaciones exitosas contra células de EI, mientras que Túnez mantiene focos de baja intensidad.
Pese a la mejora del entorno securitario interno, la principal amenaza para la región procede del Sahel, donde la expansión del terrorismo, la porosidad fronteriza y la hibridación con el crimen organizado generan riesgos de contagio. Las tensiones diplomáticas entre Argelia y Mali, así como la fragilidad política libia y la presión sobre Mauritania, evidencian que la estabilidad regional depende en gran medida de la evolución del conflicto saheliano.
En conclusión, 2025 confirma una estabilidad operativa sostenida frente al terrorismo en el norte de África, basada en vigilancia intensiva y cooperación internacional, aunque persisten desafíos estructurales como la radicalización digital, el retorno de combatientes extranjeros y la inestabilidad crónica del entorno saheliano, con potencial impacto regional y europeo.
La actividad yihadista en el Magreb y la región del Sahel, diciembre de 2025
Por Lehbib Abdelhay, investigador en asuntos de seguridad de la región del Sahel; Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS).
La región del Sahel experimentó una ligera disminución de los actos de violencia y de los atentados terroristas durante el mes de diciembre, según los datos del CEDyS, que registraron 109 ataques terroristas en los tres países de la Confederación del Sahel, los cuales provocaron la muerte de 385 personas. Los civiles fueron objetivo en el 54% de estos ataques. Esta cifra incluye las muertes a consecuencia de enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas gubernamentales, ataques de grupos armados contra civiles y fuerzas de seguridad y actos terroristas y emboscadas armadas.
Claves del mes:
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Continúa una espiral de violencia sin precedentes llevada a cabo por los grupos yihadistas, especialmente el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), en zonas como Tombuctú y regiones del centro y sur de Malí.
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Registro de incidentes en las zonas fronterizas de Níger con Burkina Faso y Argelia. Los datos supervisados por el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa y Seguridad (CEDyS) indican la ejecución de secuestros de ciudadanos occidentales de alto valor, atribuidos a redes criminales.
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El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes y la Provincia del Sahel de Estado Islámico reforzaron su influencia en la mayor parte de Malí, Burkina Faso y Níger, y ampliaron por primera vez sus operaciones a las zonas fronterizas de Benín, Níger y Nigeria.
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Aumento de los ataques contra infraestructuras y personas vinculadas a China en Malí y Níger, lo que refleja la creciente amenaza contra los intereses económicos chinos en la zona AES.
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La actividad yihadista se extendió, por primera vez, más allá de los focos tradicionales, penetrando en las regiones meridionales de Dosso y septentrionales de Agadez.
La violencia en los países de la Confederación AES (Sahel central)

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Malí
En Malí, la violencia se intensificó en la región de Tombuctú en medio de ataques intensos del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) y de operaciones militares del ejército maliense y de mercenarios del Africa Corps. El mes de diciembre fue el más sangriento en la región de Tombuctú en los últimos dos años, concretamente desde noviembre de 2023, que había registrado un nuevo récord. La intensificación de los ataques de JNIM y las operaciones posteriores de las Fuerzas Armadas de Malí y del Africa Corps provocaron un aumento repentino del número de víctimas mortales. La violencia se concentró en las zonas de Niafunké y Goundam, causando graves pérdidas entre militares y civiles, además de desplazamientos masivos hacia el campamento de refugiados de M’bera, en Mauritania.
El 6 de diciembre de 2025, JNIM atacó un convoy compuesto por unas 200 cisternas entre Bougouni y Bamako, según fuentes locales e imágenes difundidas en redes sociales. El grupo afín a Al Qaeda reanudó la operación denominada “Cero Cisternas” tras una interrupción de cuarenta días. El violento ataque causó, según los informes, muertos, la quema de un gran número de camiones y la captura de soldados y conductores. Más de veinte camiones fueron destruidos durante el ataque.
JNIM reivindicó la acción, anunciando que había tendido una emboscada al convoy. Existía un alto el fuego entre el grupo terrorista y el gobierno maliense hasta el 5 de diciembre. La presencia visible de los camiones varados indica claramente que se trataba de un convoy de gran tamaño. Sin embargo, no se observó apoyo aéreo por parte del ejército maliense. En su comunicado, el alto mando del ejército maliense trató de tranquilizar a la opinión pública, afirmando que las Fuerzas Armadas de Malí (FAMa) habían respondido con contundencia. No obstante, los vídeos grabados por los terroristas contradicen rotundamente estas afirmaciones, mostrando la superioridad del fuego de JNIM sobre los soldados malienses. Este ataque se produjo tras el fin de la tregua alcanzada mediante el pago de una importante suma de dinero como rescate y la liberación de varios prisioneros terroristas el 5 de diciembre de 2025.
El domingo 14 de diciembre, el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes publicó un vídeo del ataque contra una posición militar maliense en Soumbi. En las semanas siguientes, fuerzas malienses acompañadas por el Africa Corps llevaron a cabo operaciones en seis municipios del círculo de Goundam (Gargando, Issakani, Bentagoungou, Adarmalane, Razelma y Tin Aïcha), que incluyeron bombardeos aéreos, asesinatos, saqueos y destrucción de bienes.
Tras estos sangrientos ataques, un vídeo difundido en redes sociales muestra al coronel Hussein Ghlam dirigiéndose a varios combatientes de JNIM antes del ataque. El coronel Ghlam fue antiguo jefe de Estado Mayor del Movimiento Árabe de Liberación del Azawad y se unió al JNIM en marzo de 2024 bajo el mando de Talha al-Libi (Abu Hind).
En la mañana del 21 de diciembre, un blindado de las Fuerzas Armadas de Malí y un vehículo del Africa Corps fueron alcanzados por una mina en la carretera entre Tombuctú y Goundam. Esa misma noche, un agrupamiento de las Fuerzas Armadas de Malí fue atacado mediante una explosión en la ciudad de Konna, en la región de Mopti. En la mañana del día 23, un vehículo de las Fuerzas Armadas de Malí fue atacado con un artefacto explosivo improvisado entre las ciudades de San y Djenné, en la región de Ségou.
El 26 de diciembre, decenas de terroristas de la katiba Macina (JNIM) atacaron un yacimiento de extracción de oro en Kalana, en la frontera con Guinea. Los terroristas secuestraron a dos ciudadanos chinos y prendieron fuego a material de construcción y edificios. Asimismo, durante la noche atacaron tres puestos de control de las fuerzas de seguridad, que ocuparon temporalmente y saquearon. Estos ataques se produjeron en zonas generalmente consideradas seguras y con una fuerte presencia de intereses extranjeros.
El 30 de diciembre, los terroristas de Estado Islámico en el Sahel reivindicaron un ataque con un artefacto explosivo improvisado contra una patrulla conjunta de las Fuerzas Armadas de Malí y mercenarios rusos del Africa Corps cerca de Ménaka, en la frontera tripartita con Níger y Burkina Faso. En este ataque murieron varios soldados de las fuerzas malienses y rusas, y los heridos fueron evacuados en helicóptero.
Estado Islámico en el Sahel reiteró, bajo el pretexto de defender los recursos minerales del país, que continuará atacando al grupo de mercenarios rusos, posteriormente denominado Africa Corps.
En general, la región del Sahel se considera peligrosa para los extranjeros, quienes son víctimas de secuestros perpetrados por terroristas de JNIM y Estado Islámico en el Sahel. La junta militar de Bamako enfrenta grandes dificultades para proteger a los ciudadanos extranjeros frente a los atentados terroristas.
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Burkina Faso
Burkina Faso constituye el país más afectado por el terrorismo en el mundo en el año 2025 debido a la persistencia de los ataques terroristas. El país sigue siendo uno de los más golpeados por los grupos terroristas en la región del Sahel, donde operan organizaciones vinculadas a Al Qaeda —en particular JNIM y la katiba Hanifa—, así como otros grupos armados a lo largo de sus fronteras con Malí y Níger. La violencia continúa provocando desplazamientos, inseguridad y crisis humanitarias en las zonas rurales del norte y del este del país.
La katiba Hanifa (JNIM) llevó a cabo dos ataques contra posiciones de las Fuerzas de Defensa Popular durante los días 2 y 3 de diciembre.
El 4 de diciembre, JNIM tomó el control de un puesto de control de las Fuerzas de Defensa Popular en Dougouri, una localidad situada en la provincia de Yatenga, en la región norte, según fuentes locales.
El día anterior, el 3 de diciembre, otro ataque tuvo como objetivo un puesto de control de las Fuerzas de Defensa Popular en la zona de Fada N’Gourma, en la región oriental, ataque que también fue reivindicado por JNIM.
Estos incidentes se inscriben en un contexto más amplio de intensa presión ejercida por varios grupos terroristas sobre las fuerzas de seguridad y la población civil en varias regiones de Burkina Faso.
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Níger
Níger es el país del Sahel menos expuesto a los ataques terroristas, a pesar de la presencia en su territorio de todos los grupos armados extremistas. El país se considera como un «hub» logístico para todos los grupos yihadistas que operan en la región. Desde Níger, atacan los países vecino, en particular los países del lago de Chad.
El 1 de diciembre se confirmó el paso de un convoy de uranio por la localidad de Abalak, en Níger. El convoy estaba protegido por unos treinta mercenarios rusos, además de un destacamento de la Guardia Nacional Nigerina de aproximadamente 100 efectivos, y continuó su trayecto hacia Lomé, en Togo. Tras 12 horas, el convoy entró en Niamey. El número de vehículos superaba las 100 unidades, entre ellas unas 70 cisternas cargadas con envíos de uranio.
Tras una pausa de varios días, el convoy reanudó su ruta hacia el puerto de Lomé (Togo), atravesando zonas bajo influencia de Estado Islámico en el Sahel (Provincia del Sahel) y del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes. La empresa MB Trans fue la encargada del transporte del óxido de uranio. El director de la empresa, Mohamed Baye, posee una amplia experiencia en el tránsito por zonas sensibles y en la negociación con grupos terroristas, pues tiene una estrecha relación con todos estos grupos de corte yihadista. La segunda parte del convoy de la denominada “torta amarilla” llegó a Niamey el 9 de diciembre. Al parecer, estaba compuesta por unas 20 cisternas, completando así la primera parte del convoy que había llegado el 4 de diciembre.
Posteriormente, el convoy atravesó la zona de la triple frontera, donde operan de forma especialmente activa JNIM y Estado Islámico en el Gran Sáhara (ahora provincia Sahel).
Las autoridades nigerinas, necesitadas urgentemente de liquidez, tienen la intención de vender este cargamento de uranio —cuya propiedad sigue siendo objeto de arbitraje jurídico internacional— a Rusia, país capaz de procesar dicha “torta amarilla”. Rusia ya ha amarrado varios buques en el puerto de Lomé, entre ellos el famoso buque Matros Shevchenko, habitualmente utilizado como carguero de granos.
El 17 de diciembre, alrededor de las tres de la tarde, decenas de terroristas de Lakurawa (afiliados a Estado Islámico en el Sahel/ISSP) atacaron una patrulla conjunta de las fuerzas de seguridad en Goubé (Dosso), cerca de la frontera con Nigeria. Los combates fueron intensos y causaron numerosas víctimas. Al menos 13 miembros de las fuerzas de seguridad murieron, entre ellos tres agentes de policía, un miembro de la gendarmería nacional y nueve soldados de las Fuerzas Armadas Nigerinas procedentes de Karakara. Un militar resultó gravemente herido. Además, dos vehículos de la patrulla fueron incendiados y se saquearon pertenencias de las fuerzas de seguridad.
Según la información disponible, los atacantes procedían de la vecina Nigeria y se replegaron hacia la zona de Kebbi.
Estado Islámico tiene la intención de conectar sus fuerzas en Nigeria (Estado Islámico de África Occidental, en el estado de Borno) con las fuerzas de Estado Islámico en la Provincia del Sahel, desplegadas en la zona de la triple frontera, concretamente en Tillabéri (Níger) y en la región de Ménaka (Malí). Estado Islámico en la Provincia del Sahel (ISSP) recibe apoyo y armamento del grupo Lakurawa, a pesar de las diferencias ideológicas significativas entre ambas organizaciones.
El 21 de diciembre de 2025, el Movimiento por la Libertad y la Justicia Nacional (MPLJ), grupo rebelde leal al depuesto Mohamed Bazoum, atacó el oleoducto del sur de Agadem, en la región de Agadem. Este oleoducto abastece de crudo a la refinería de SORAZ, gestionada por la empresa china CNPC (China National Petroleum Corporation), propietaria de la mayoría de las acciones.
Este es el sexto comunicado oficial emitido por el Movimiento por la Libertad y la Justicia Nacional desde principios de septiembre. El grupo se atribuyó cuatro ataques, entre ellos tres contra el yacimiento petrolífero de Agadem —similares al ataque del día anterior— y uno contra la Guardia Nacional Nigerina, que causó un muerto y tres heridos. En sus comunicados, el movimiento insta a las empresas a “retirarse inmediatamente de todas las actividades relacionadas con la actual junta militar” y afirma que los ataques continuarán e incluso se intensificarán mientras “Tiani se aferre al poder ilegítimo”.
El 28 de diciembre, tras varias semanas de preparación, mercenarios rusos del Africa Corps, con el apoyo de la Guardia Nacional Nigerina, se dispusieron a escoltar un convoy de unas cuarenta cisternas que transportaban cerca de mil toneladas de concentrado de uranio desde las minas de Arlit, anteriormente explotadas por la empresa francesa Orano. El convoy partió de Arlit, en el norte de Níger, con destino al puerto de Lomé, en el sur de Togo. No obstante, tuvo que evitar la ruta habitual —considerada más segura— que atraviesa Benín, cuyas fronteras con Níger permanecen cerradas desde finales de julio de 2023 tras el golpe de Estado en Niamey.
La nueva ruta atraviesa Niamey, luego Gothèye y Téra, antes de dirigirse hacia Dori, en Burkina Faso. Posteriormente, el convoy continúa hacia Uagadugú, la capital de Burkina Faso, y luego pasa por Koupéla, Tenkodogo y Bitou, hasta llegar a Sinkansé, en la frontera con Togo, antes de alcanzar el puerto de Lomé.
Esta ruta no solo discurre por carreteras en mal estado, sino que también atraviesa zonas controladas por grupos terroristas afiliados al Estado Islámico en el Sahel (ISSP) y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, katiba Hanifa. Aunque la “torta amarilla” (concentrado de uranio) emite niveles relativamente bajos de radiación, su inhalación sigue siendo peligrosa, lo que hace imprescindible una protección estricta y continua del convoy.
Desde el punto de vista jurídico, el cargamento de uranio sigue siendo objeto de disputa entre la empresa francesa Orano y las autoridades nigerinas, encabezadas por el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria y el general Abdourahamane Tiani. Orano ha emitido un comunicado oficial al respecto.
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Benín
Los ataques terroristas en los países de la cuenca del lago Chad siguen siendo muy limitados en comparación con los países del Sahel central, en particular Malí, Burkina Faso y Níger. No obstante, el 7 de diciembre se produjo un intento de golpe de Estado matutino en Benín. Alrededor de las seis de la mañana, un pequeño grupo de soldados, que se autodenominó “Comité Militar para la Refundación”, liderado por el teniente coronel Pascal Tigri, atacó varios edificios gubernamentales y se dirigió a la televisión nacional, donde anunció la toma del poder.
Según la declaración de Tigri, el presidente Patrice Talon fue destituido, se suspendió la Constitución de noviembre de 2025, se disolvieron todas las instituciones, se suspendieron las actividades de los partidos políticos y se cerraron las fronteras terrestres, marítimas y aéreas.
Se escucharon disparos cerca del puerto y del campamento de Guézo, próximo al palacio presidencial. El gobierno anunció que había recuperado el control de la situación y se interrumpió la emisión de la televisión nacional. Vehículos blindados patrullaron las calles de Cotonú mientras helicópteros sobrevolaban la ciudad.
Esa misma noche, el presidente Patrice Talon declaró que “un pequeño grupo de soldados, bajo el pretexto de reivindicaciones infundadas, lanzó una rebelión con el objetivo de atacar las instituciones de la República. Gracias a la rápida respuesta de las fuerzas de defensa y seguridad, la situación fue controlada con rapidez”. Reafirmó el compromiso del gobierno de preservar el orden republicano frente a cualquier intento de desestabilización del Estado, llamó a la población a mantener la calma, la vigilancia y la confianza, y prometió esclarecer todos los aspectos de los acontecimientos. Asimismo, aseguró que los responsables rendirían cuentas ante la justicia e instó al pueblo beninés a reanudar sus actividades de manera pacífica esa misma noche.
Tras el fracaso del intento de golpe, las fuerzas de seguridad iniciaron la búsqueda del teniente coronel Pascal Tigri y de sus colaboradores. Tigri, de unos cuarenta años, era hasta hace poco comandante de las fuerzas especiales, una unidad de élite de la Guardia Nacional. Según diversas fuentes de seguridad, pertenece a fuerzas de artillería y ascendió progresivamente en el ejército beninés hasta ocupar puestos de alta responsabilidad operativa. Se le atribuye un papel clave en las operaciones antiterroristas llevadas a cabo en los últimos años en el norte del país.
Tras informaciones de medios locales sobre su huida, se indicó que las fuerzas leales intensificaron su búsqueda. Otros dos oficiales también fueron implicados: su portavoz, el capitán Samari Ousmane, y el capitán mayor Castro Sambini, quienes aparecieron junto a él durante el breve discurso transmitido por la televisión nacional durante el intento de golpe. Hasta el momento, las autoridades beninesas no han divulgado información sobre el paradero de los fugitivos, aunque aseguran que las operaciones de seguridad continúan.
Según fuentes locales confidenciales a CEDyS, Tigri se encontraría en Niamey, la capital de Níger. Nuevas pruebas apuntan a una posible implicación de Níger en el intento de golpe de Estado en Benín.
En Cotonú, diversas fuentes políticas y de seguridad informaron de fuertes sospechas sobre la implicación de Níger, al menos de forma indirecta, en el intento de golpe. Más de veinte días después del ataque contra el presidente Patrice Talon, los servicios de inteligencia benineses consideran probable que el teniente coronel Pascal Tigri se encuentre actualmente en la capital nigerina.
Según una de las pruebas más fiables, citada por varias fuentes de seguridad de Benín, Tigri huyó inicialmente a través de Togo el 7 de diciembre, el día del fracaso del golpe. Posteriormente, habría tomado un avión privado el 12 de diciembre desde Lomé hacia Uagadugú, en Burkina Faso, antes de ser trasladado por vía aérea esa misma noche a Niamey. Se afirma que reside actualmente en uno de los barrios de la capital nigerina.
Las autoridades de Níger se han abstenido, por el momento, de comentar las sospechas expresadas por Benín, sin confirmar ni desmentir la presencia de Tigri en su territorio. Los otros tres soldados implicados en el intento de golpe también habrían huido a Togo junto con Tigri. Según los informes, abandonaron el país el 16 de diciembre a bordo de un avión que utilizó una autorización falsificada de la Autoridad Nacional de Aviación Civil y que supuestamente sobrevoló el espacio aéreo beninés. Estos elementos refuerzan las sospechas, según varias fuentes beninesas, sobre la presunta implicación de Níger en el intento de golpe.
Asimismo, se observaron movimientos inusuales de tropas y camiones el día anterior al ataque cerca de la frontera cerrada entre ambos países.
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Nigeria
El día de Navidad, las autoridades estadounidenses anunciaron haber llevado a cabo un ataque contra terroristas de Estado Islámico (ISWAP) acusados de matar a cristianos en el noroeste del país. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Nigeria confirmó la cooperación con las autoridades estadounidenses mediante el intercambio de información de inteligencia. No obstante, la localización de dichos ataques es objeto de duda, ya que el principal bastión de Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) se encuentra en el estado de Borno, en el noreste del país, y no en el estado de Sokoto, en el noroeste. Los terroristas presentes en la región de Sokoto pertenecen al grupo Lakurawa, que no está afiliado oficialmente a Estado Islámico, aunque su influencia ha ido en aumento en los últimos meses y ha llevado a cabo ataques repetidos en el vecino Níger. Según los informes, los ataques se lanzaron desde el destructor estadounidense USS Paul Ignatius, equipado con misiles Tomahawk.
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El Magreb Árabe
Ningún país del norte de África registró ataques terroristas, salvo operaciones de detención y entregas voluntarias de elementos supuestamente terroristas en Argelia.
Perspectiva regional
La expansión del conflicto hacia la costa de África Occidental constituirá una verdadera prueba para la cooperación regional en 2026. Entre los principales desarrollos que definirán este nuevo año se encuentra la consolidación de una nueva línea de frente en las zonas fronterizas entre Benín, Níger y Nigeria por un lado, y entre Malí, Mauritania, Níger y Argelia por otro. Estas zonas han adquirido una importancia estratégica fundamental para los grupos yihadistas en la región del Sahel.
Durante el año 2025, tanto el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes como Estado Islámico en la Provincia del Sahel (ISSP) reforzaron su presencia en estas áreas fronterizas, transformándolas en focos de conflicto con repercusiones tanto para el Sahel como para África Occidental y el norte de África.
Paralelamente, Estado Islámico en el Sahel (ISSP) consolidó su presencia en el suroeste de Níger, acercándose a la ciudad fronteriza de Gaya con Benín, y continuó sus operaciones en los estados nigerianos de Sokoto y Kebbi. En las zonas fronterizas entre Níger y Argelia, en la región de Agadez, se observó la presencia espontánea de elementos de Estado Islámico cerca de aldeas y puestos de seguridad.
El creciente acercamiento entre militantes del Sahel y de Nigeria representa un punto de inflexión, ya que los teatros de operaciones sahelianos y nigerianos, anteriormente separados, se están integrando progresivamente en un único entorno de conflicto interconectado que se extiende desde Malí hasta el oeste de Nigeria.
Anexo: Estado Islámico dedicó una página de su informe número 528, publicado el 31 de diciembre de 2025, a las operaciones llevadas a cabo por su filial en la región del Sahel, Estado Islámico en el Sahel (Provincia del Sahel en Ménaka). El informe cubre el período comprendido entre el 5 de agosto y el 31 de diciembre, durante el cual el grupo ejecutó 20 ataques que causaron 213 muertos y heridos. Las operaciones tuvieron como objetivo al ejército maliense, al Africa Corps, a las milicias del Movimiento de Salvación del Azawad (MSA de Moussa Ag Acharatoumane), así como a fuerzas y milicias de Níger y Burkina Faso.
Nota: En un mensaje de audio publicado el miércoles 31 de diciembre de 2025, Estado Islámico en el Sahel (ISSP) instó a los habitantes de la región de Arbinda, situada al sur del río Níger, a trasladarse al norte del río, otorgándoles un plazo de siete días. La mayoría de las nuevas zonas de enfrentamiento entre ambos grupos se localizan en la región de Arbinda, que se extiende desde Labbezanga–Tessit–Intillit (región de Gao) hasta la zona de Doro y sus alrededores, en particular Gossi, en la región de Tombuctú.
Un ministro saharaui desafía a Trump y afirma que el Polisario sólo cree en la lucha armada
Madrid (ECS).— El ministro de Cultura en la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mousa Salma, afirmó este martes que “no hay ninguna utilidad en entablar negociaciones con Marruecos sin elementos de fuerza”, aunque aseguró que las autoridades confían plenamente en el liderazgo político del Frente POLISARIO y en la delegación negociadora.
Las polémicas declaraciones del ministro saharaui:
En declaraciones a un portal local (Maizirat), el ministro saharaui subrayó que cualquier proceso negociador debe desarrollarse en un marco de equilibrio político y estratégico, que permita salvaguardar los intereses nacionales y evitar concesiones unilaterales. Sin precisar el alcance de los “elementos de fuerza” mencionados, el responsable del Polisario dejó entrever que se trata de condiciones militares previas consideradas indispensables para un diálogo eficaz. «Sólo las armas nos trae la libertad».
El Frente Polisario viaja a EE. UU. para reuniones sobre el Sáhara Occidental
El ministro insistió, no obstante, en que el Ejecutivo respalda la actuación del presidente Brahim Ghali y del equipo negociador, a los que atribuyó la capacidad de gestionar el expediente con Marruecos de forma “responsable y acorde con los intereses nacionales supremos”.
Las declaraciones de Mousa Salma se enmarcan en un contexto en el que Donald Trump ha «intensificado sus esfuerzos diplomáticos» para retomar las negociaciones sobre el Sáhara Occidental. El presidente estadounidense ha defendido la reactivación del diálogo bajo el auspicio de Washington, apelando a una solución política “realista y duradera” que permita desbloquear un conflicto estancado desde hace décadas.
Estas iniciativas, sin embargo, chocan con la desconfianza del Frente Polisario, que cuestiona la imparcialidad de Washington y pone en duda que el actual marco negociador garantice el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
Trump devuelve el Sáhara Occidental al centro de la agenda internacional