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12 febrero 2026
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Sánchez y Mohamed VI: sendos discursos de «paz», pactos con el ocupante

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La historia no olvidará a los que aplaudieron mientras ardía Gaza. Y Marruecos, si sigue este camino, estará entre ellos. Y España, también.



Por Ana Stella (@anaqtella)

    Madrid (ECS).- En la reciente cumbre de la Liga Árabe en Bagdad, el rey de Marruecos Mohamed VI, a través de su ministro Nasser Bourita, pronunció un discurso en el que llamó a una “hoja de ruta árabe para la paz en Palestina”. Palabras cargadas de emoción, diplomacia y supuesta solidaridad …, que contrastan brutalmente con la realidad de las acciones del propio régimen marroquí. Porque mientras en Bagdad se hablaba de justicia para los palestinos, en Marruecos se siguen firmando acuerdos con su verdugo: Israel.

    La hipocresía es tan flagrante que raya en la burla. Marruecos no solo normalizó relaciones con Israel en 2020 bajo los llamados Acuerdos de Abraham; lleva décadas colaborando con el aparato sionista. Esta no es una traición nueva. Ya en los años 60, el difunto rey Hassan II —padre de Mohamed VI— colaboraba con el Mossad, facilitando al espionaje israelí información crucial sobre los ejércitos árabes, como en la famosa cumbre de Casablanca de 1965. Esa traición fue clave para que Israel obtuviera ventaja en la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, la línea de sumisión marroquí se ha mantenido firme, aunque envuelta en un discurso árabe de “solidaridad”.

ONGs, partidos políticos y personalidades exigen a Sánchez retirar su apoyo a Marruecos en el Sáhara Occidental

    Hoy, esa colaboración no solo continúa, sino que se intensifica. Marruecos permite que empresas de armas israelíes operen en su territorio, fabrica y compra drones, sistemas de vigilancia y tecnología represiva a un Estado que está cometiendo crímenes de guerra diarios contra civiles palestinos. Se ha documentado la presencia de representantes militares israelíes en Marruecos, y se entrena a soldados marroquíes bajo la doctrina del ejército israelí, que actúa con impunidad en Gaza y Cisjordania. Además, barcos cargados de armas han salido de puertos marroquíes con destino a Israel. Esto es complicidad directa.

     Y no solo los palestinos sufren las consecuencias de esta alianza. Las mismas armas israelíes adquiridas por Marruecos se utilizan también para reprimir al pueblo saharaui en el Sáhara Occidental, perpetuando una ocupación que, al igual que la israelí, se basa en el despojo, la represión y la negación del derecho a la autodeterminación. Palestina y el Sáhara Occidental están conectados por la misma lógica colonial, y Marruecos ha elegido estar del lado del opresor en ambos frentes.

    Durante la misma cumbre de Bagdad, Nasser Bourita anunció la reapertura de la embajada marroquí en Siria, cerrada desde 2012. Este gesto no es un simple movimiento diplomático: es parte de una estrategia regional más amplia, donde Marruecos, como otros actores árabes, se alinea cada vez más con grupos y estructuras que han sido cómplices de la fragmentación de Siria. Al integrarse en este tablero, el régimen marroquí se acerca de facto al campo que respalda a figuras como Abu Mohamad al-Julani, líder de Hayat Tahrir al-Sham, un yihadista con sangre en las manos, reciclado en socio “tolerable” por ciertas potencias. Es el mismo bando que ha participado —directa o indirectamente— en masacres contra minorías sirias: cristianos, alauitas, chiítas, drusos, yazidíes… comunidades que han sido objetivo de campañas de exterminio, desplazamiento y terror. Marruecos, lejos de actuar con principios, se acomoda en ese eje de intereses oscuros y sangrientos.

    Y mientras tanto, en sus medios y en los foros árabes, el régimen intenta mantener la fachada: un discurso cuidadosamente fabricado para calmar la indignación popular, mayoritariamente solidaria con Palestina. Pero la verdad es que el palacio habla una lengua para sus ciudadanos… y otra muy distinta en sus acuerdos secretos y comerciales. Se negocia con el opresor, se colabora con el ocupante, se lucra con la sangre.

    La cumbre de Bagdad fue, una vez más, teatro político. Marruecos no defiende a Palestina: la utiliza. La causa palestina es instrumentalizada para mantener una imagen panárabe, mientras en los despachos se cierra filas con quienes asesinan niños, destruyen hospitales y violan sistemáticamente el derecho internacional.

    Y esta hipocresía no es exclusiva de Marruecos. También se extiende a sus aliados europeos. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se ha mostrado en las últimas semanas como uno de los líderes europeos más vocales en la denuncia de la ofensiva israelí en Gaza. Ha hablado de derechos humanos, de la necesidad de una solución justa para Palestina, e incluso ha provocado tensiones diplomáticas con Israel. Pero ese mismo Sánchez, en 2022, envió una carta al rey Mohamed VI en la que calificaba el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental como “la base más seria, creíble y realista” para resolver el conflicto. Aunque esa carta no reconocía formalmente la soberanía marroquí, tuvo un valor político inmenso: fue una concesión propagandística que rompió con la histórica neutralidad de España y sirvió para contentar al régimen alauita, debilitando aún más al pueblo saharaui.

    No fue una decisión basada en principios, sino en intereses: desactivar tensiones con Marruecos, garantizar colaboración migratoria y preservar relaciones comerciales. Mientras tanto, el gobierno español ha seguido comprando armamento a empresas israelíes, incluso durante las masacres en Gaza, financiando con dinero público a un régimen que comete crímenes de guerra en vivo y en directo. El discurso de Sánchez sobre Palestina se convierte así en un acto vacío, incompatible con sus acciones. Habla de legalidad internacional en Gaza, pero la ignora en El Aaiún. Condena el apartheid israelí, pero fortalece la ocupación marroquí.

    El régimen marroquí no está siendo ambiguo: está siendo traidor. Y no solo al pueblo palestino, sino también al saharaui, al sirio, a las minorías perseguidas, y al suyo propio, al que se le miente en la cara, al que se le niega la verdad, y al que se le obliga a ser cómplice de un crimen histórico bajo la máscara de la diplomacia. La historia no olvidará a los que aplaudieron mientras ardía Gaza. Y Marruecos, si sigue este camino, estará entre ellos. Y España, también.

Sánchez ignoró por completo la situación en el Sáhara Occidental. Pero si apoyó a Gaza en Cumbre árabe de Bagdad

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El presidente del Gobierno de España, único líder europeo invitado a 34ª edición de la cumbre de la Liga Árabe celebrada en Bagdad, ha anunciado que España presentará una propuesta a la asamblea de la ONU para que el Tribunal Penal Internacional se pronuncie sobre la responsabilidad internacional de Israel en Gaza. Ignora por completo la situación en el Sáhara Occidental.

Por Ana Stella (@anaqtella)

    Bagdad (ECS).- Este viernes 17 de mayo se dio inicio en Bagdad a la 34ª sesión ordinaria de la Cumbre Árabe, bajo el lema “Bagdad de la paz acoge las causas árabes”. El evento reúne a representantes de los 22 países miembros de la Liga Árabe y cuenta con la presencia de invitados internacionales.

     Entre los principales asistentes se encuentran el emir de Qatar, Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani; el presidente de Egipto, Abdel Fattah El-Sisi; el presidente palestino Mahmoud Abbas; y líderes de países como Yemen, Somalia, Jordania, Líbano, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Argelia, Marruecos y Túnez, entre otros. En algunos casos, los países están representados por sus ministros de exteriores o enviados especiales.

Sánchez, ignoró por completo la situación en el Sáhara Occidental. Pero si apoya a Gaza en la Cumbre árabe de Bagdad

      Como invitado de honor destaca el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. También asisten altos representantes de organismos internacionales como António Guterres, secretario general de la ONU; Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe; y Hissein Brahim Taha, de la Organización de Cooperación Islámica. La Unión Africana y la Unión Europea también enviaron representantes de alto nivel.

     Una ausencia destacada fue la del presidente interino de Siria, Ahmad al-Sharaa (Julani), debido a controversias por su pasado yihadista; Siria estuvo representada por su ministro de exteriores.

     El tema central de la cumbre es el conflicto en Gaza, con llamados conjuntos a un alto el fuego inmediato y apoyo a la reconstrucción. Irak anunció una contribución de 20 millones de dólares para ayudar a Gaza y al Líbano a través de un fondo árabe. También se abordan otros temas como las crisis en Yemen, Sudán, Siria y Libia, así como la situación nuclear en Irán.

    Sánchez llamó a «redoblar» la «presión sobre Israel para frenar» la «catástrofe humanitaria» en Gaza y pedirá que la justicia internacional se pronuncie sobre el bloqueo al acceso de la ayuda. En este contexto, el presidente del gobierno eludió la responsabilidad de España en el Sáhara Occidental; mismo caso del de Palestina.

    El presidente del Gobierno lo incluyó entre las prioridades de acción ante la catástrofe en Gaza durante su discurso en la cumbre de la Liga Árabe en Bagdad. «Quiero anunciarles una medida que España va a impulsar y es llevar una propuesta a la Asamblea de las Naciones Unidas para que la Corte Internacional de Justicia se pronuncie sobre el cumplimiento por parte de Israel de sus obligaciones internacionales en relación con el acceso de la ayuda humanitaria a Gaza», dijo en su discurso en el foro.

    En su escueto discurso, Sánchez estableció cuatro «prioridades urgentes» con respecto al conflicto en Gaza. En primer lugar, exigió «el fin inmediato de la catástrofe humanitaria en Gaza» y explicó que España y Palestina están «impulsando un nuevo proyecto de resolución en la Asamblea General de Naciones Unidas» que exija a Israel «el fin del bloqueo humanitario impuesto a Gaza y el acceso completo y sin restricciones a la asistencia humanitaria».

     El gobierno español, bajo la presidencia de Sánchez, ha sido criticado por su postura sobre el Sahara Occidental, con acusaciones de eludir responsabilidades y cambiar su posición anterior. El gobierno español, según las críticas, ha aceptado que Marruecos considere el Sahara Occidental como una autonomía, lo que rompe con la legalidad internacional y las obligaciones que España tiene como potencia administradora. España ha sido históricamente la potencia administradora de la zona, y se le reconoce el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.

    Bagdad busca posicionarse nuevamente como un actor clave en la diplomacia regional y como un punto de encuentro para las causas árabes comunes.

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MPPS con la Marcha por la «Libertad de los Presos Políticos Saharauis» | Sáhara Occidental

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Con un recorrido de 3.000 kilómetros, la Marcha se inició en Francia, ahora atraviesa España y finalizará ante la cárcel marroquí de Kenitra.

Por Alfonso Lafarga

    El Movimiento por los Presos Políticos Saharauis (MPPS) apoya y felicita a la Marcha por la Libertad de los saharauis encarcelados en Marruecos, que partió el pasado 30 de marzo de las cercanías de Paris y ya se encuentra en España camino de la cárcel de Kenitra, a 40 kilómetros de Rabat, con un recorrido de 3.000 kilómetros.

    El MPPS, que lleva cuatro años y dos meses concentrándose los lunes en Madrid ante el Ministerio de Asuntos Exteriores por los Derechos Humanos y la libertad de los reclusos saharauis, comunica su solidaridad con la Marcha que encabeza la activista francesa Claude Mangin Asfari, esposa del saharaui Naâma Asfari, que cumple una condena de 30 años en Kenitra y al que las autoridades marroquíes no permiten que visite.

    En estos años de reclamación, ni el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ni el ministro de Exteriores, José Manuel Albares -anteriormente Arancha González Laya– han tenido el mínimo gesto hacia los presos saharauis, a pesar de que España es la potencia administradora del Sáhara Occidental y su Ejecutivo proclama constantemente la defensa de los Derechos Humanos “en cualquier parte del mundo”.

    Alrededor de 35 presos políticos saharauis permanecen en cárceles marroquíes, a más de 1.000 kilómetros de sus familias, en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, cumpliendo severas condenas, de hasta cadena perpetua, impuestas en juicios sin garantías y con declaraciones obtenidas bajo tortura, según las principales organizaciones de Derechos Humanos, juristas, observadores internacionales y organismos de Naciones Unidas.

   La Marcha por la libertad de los presos políticos saharauis recibe continuas muestras de apoyo por los lugares que pasa, donde se realizan una serie de actos como conferencias, reuniones con representantes políticos, películas, exposiciones, talleres creativos y partidos de fútbol con la participación de la diáspora saharaui.

    En España el recorrido lo hacen por localidades de la costa mediterránea para llegar a Andalucía, estar en Sevilla y desde Algeciras atravesar el Estrecho de Gibraltar rumbo a Marruecos. En Cataluña han sido recibidos en el Ayuntamiento de Caldes de Montbui, en la sede del Parlamento catalán en Barcelona y en Zaragoza estuvieron en las Cortes de Aragón, la Diputación, el Ayuntamiento y el Colegio de Abogados.

    En apoyo a la Campaña Internacional para la liberación de los presos saharauis, que se celebra este año, y a la Marcha por la libertad, que concluirá a primeros de junio en Marruecos, en Las Palmas de Gran Canaria se realizó una concentración frente al Consulado de Marruecos-

   A estos apoyos se han sumado organizaciones de Derechos Humanos de los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos, de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia), y de asociaciones saharauis y solidarias de varios países, como refleja diariamente la publicación No te olvides del Sáhara Occidental.

Provocaciones marroquíes

Pero también ha habido actos de provocación por parte de grupos de marroquíes, como ocurrió en Francia en Poitiers, o en Béziers, donde fueron atacados los periodistas de Equipe Media Mohamed Limam Bah y Brahim Laajie. El Colectivo de Defensores Saharauis de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CODESA) atribuye estas acciones a marroquíes que asegura actúan en connivencia con los servicios de inteligencia de Marruecos.

    Claude Mangin denunció la violencia de algunos marroquíes residentes en Francia hacia los saharauis que participan en la marcha para obstaculizar las actividades dedicadas a la lucha del pueblo saharaui por la independencia. “Fueron muy hostiles e insultantes, utilizando palabras como terroristas y distribuyendo folletos difamatorios y engañosos sobre el pueblo saharaui y su lucha. Su objetivo era provocar a los saharauis para una posible réplica y, en consecuencia, conseguir que las autoridades francesas impidieran esta marcha”, subrayó la activista francesa.

    Aminetu Haidar, activista de DDHH símbolo de la resistencia saharaui y presidenta de la Instancia Saharaui contra la Ocupación Marroquí (ISACOM), declaró a RASDTV que la campaña por los presos se produce en un momento en el que los territorios ocupados son testigos de “una peligrosa escalada por parte de Marruecos a todos los niveles y de la asfixia de las libertades públicas” y que las autoridades marroquíes “persisten en cerrar el territorio a los observadores internacionales y los expulsa constantemente, reflejando así la cruda realidad que el Estado ocupante está ocultando y teme revelar”.

    Además de exigir la liberación incondicional de los presos políticos saharauis, Haidar afirmó que la campaña quiere desenmascarar la política del Estado ocupante del Sáhara Occidental “encaminada a exterminar al pueblo saharaui” y que “sigue cometiendo crímenes contra los saharauis en todos los frentes, el último de los cuales ha sido la demolición de viviendas saharauis en medio de un terrible silencio internacional”.

Muestra de la denuncia de Haidar, uno de los símbolos de la resistencia del pueblo saharaui, es lo que ocurre a diario en la que fue la provincia 53 de España y que fue entregada a Marruecos sin llevar a cabo la descolonización que estableció la ONU, como muestra la siguiente relación de algunos hechos, según organizaciones de DDHH y medios de comunicación saharauis y españoles.

Por Europa y los DDHH, con Ucrania y Gaza, pero sin el Sáhara Occidental

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Acto en Madrid por una Europa social y democrática, con continuas referencias a los Derechos Humanos, a la guerra de Ucrania y al genocidio de Gaza, pero sin referencias a la represión que padece el pueblo saharaui.

Por Alfonso Lafarga

    La plaza del Callao, en Madrid, ha sido escenario el domingo de un masivo acto “Por una Europa social y democrática”, en la que se ha hablado de los principios europeos y de los Derechos Humanos, con palabras de solidaridad para Ucrania y Gaza, pero ni una referencia al pueblo saharaui, que está punto de cumplir 50 años de represión marroquí tras el abandonado de España sin llevar a cabo la descolonización del Sáhara Occidental establecida por la ONU.

    Organizado por asociaciones de la sociedad civil vinculadas a la cultura, comunicación, intelectuales, sindicatos y asociaciones juveniles pro europeas, ha sido un acto en el que se han reivindicado los valores europeos frente a la barbarie de las guerra; un proyecto de vida en común, basado en el respeto a valores y principios universales, al Estado de derecho, al imperio de la Ley, a los Derechos Humanos, a las minorías, a la igualdad de género y a la solidaridad.

    La reivindicación de Europa se ha realizado en un momento en el que el gran proyecto de valores de la Unión Europea “está siendo asediado por claros tintes autoritarios, tanto por el nuevo ocupante de la Casa Blanca como por el neoperonismo de Putin y la barbarie sobre Gaza de Netanyahu”, según los organizadores, que afirman que “nunca Europa y la democracia social ha estado tan en riesgo en los últimos ochenta años como en la actualidad”,

   De la mano de la periodista de la Cadena SER Mara Torres, han intervenido los periodistas Andrea Rizzi (El País), Juan Fernández Miranda (El Confidencial) y Carlos Franganillo (Telecinco).También se han dirigido al millar de asistentes la escritora y periodista Elvira Lindo, la exeurodiputada, profesora universitaria y experta en DDHH María Eugenia Palop; Paula Giménez, de la asociación juvenil Equipo Europa, y la secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos, Esther Lynch, a la que acompañaron en el escenario los secretario generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez.

    Además de hablar de la importancia de Europa y su defensa, la mayoría de las personas que intervinieron hicieron referencia a los Derechos Humanos, a la guerra de Ucrania y al genocidio de Gaza, pero ninguna aludió al Sáhara Occidental, que fue la provincia 53 de España y sus habitantes poseedores de DNI español.

    La situación del pueblo saharaui, bombardeado con napalm y fósforo blanco cuando huía por el desierto de la invasión marroquí, refugiado en campamentos en la hamada argelina, con cientos de desaparecidos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental y presos políticos en cárceles marroquíes que cumplen condenas de hasta cadena perpetua impuestas en juicios sin garantías y con confesiones obtenidas bajo tortura, según juristas internacionales y las principales organizaciones de DDHH, no mereció la atención desde el punto de vista de los valores de la Unión Europea.

    A pesar de que Marruecos pactó con el Frente Polisario en el alto el fuego de septiembre de 1991 -después de quince años de guerra- la celebración de un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui, se niega a su realización y propugna una autonomía bajo su soberanía, postura que apoya el Gobierno de Pedro Sánchez, desde que en marzo de 2022 el jefe del Ejecutivo cambió radicalmente la posición mantenida hasta entonces por los distintos gobiernos de España en la democracia.

    El alto el fuego fue roto por el ejército marroquí en noviembre de 2020 y desde entonces Marruecos y el Frente Polisario, el movimiento de liberación saharaui, se encuentran en guerra.

     El acto terminó con la actuación del cantante Miguel Ríos, con Rosa Torres Pardo al piano, que interpretó el Himno a la Alegría, basado en el cuarto movimiento de la novena sinfonía de Beethoven. Entre los asistentes a la concentración se encontraban varios dirigentes del PSOE, como el ministro de Transformación Digital, Óscar López; la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto; o el coordinador de Sumar Carlos Martín. También estuvieron antiguos destacados socialistas, como Javier Solana o Diego López Garrido

Mújica, el expresidente uruguayo y exguerrillero que animó al pueblo saharaui a continuar la lucha

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Mújica afirmó que van muchos años desde que un fatídico tratado escondido sacrificó la independencia de ese pueblo a la monarquía marroquí” y hay que continuar la lucha, la esperanza y el sacrificio.

Pidió el apoyo de España para el pueblo saharaui.

Por Alfonso Lafarga

     José Mújica, expresidente de Uruguay fallecido el 13 de mayo, a los 89 años, animó al pueblo saharaui, “nuestro querido hermano” con el que tenemos “una gigantesca deuda”, a continuar la lucha.

    Fue en la 40 Conferencia Internacional de Apoyo al Pueblo Saharaui (EUCOCO) celebrada en Madrid en noviembre de 2015, en un video que se proyectó en el Auditorio Marcelino Camacho, de CCOO, ante el entonces presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Abdelaziz, y más de 400 participantes provenientes de 26 países de Europa, América, África y Asia, así como representantes del Frente Polisario y personas llegadas desde el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos, entre ellas la defensora de los Derechos Humanos Aminetu Haidar.

    “Pepe” Mújica inició su mensaje parafraseando al fallecido periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, defensor de la causa saharaui, diciendo que los saharauis “se llaman hijos de las nubes porque, desde siempre, persiguen la lluvia”.

    Quien fue guerrillero y preso político de la última dictadura en Uruguay, afirmó que los saharauis “persiguen también la justicia, que en el mundo de nuestro tiempo parece más esquiva que el agua en el desierto”.

   Añadió que “este pueblo desperdigado en el desierto, nuestro querido hermano, el único pueblo árabe que habla nuestra lengua, nos conmueve con sus peripecias, con su entrega y todos sabemos la gigantesca deuda que tenemos con ellos”.

   “Van muchos años, cerca de 40, desde que un fatídico tratado escondido sacrificó la independencia de ese pueblo a la monarquía marroquí”, lamentó, para a continuación instar a “continuar la lucha, la esperanza y el sacrificio”.

   El que fue presidente de Uruguay a los 75 años liderando una coalición de izquierda, deseó para el pueblo saharaui “que lo mejor de España, que siempre existe, no la España de charanga y pandereta, sino la otra, la que lleva conciencia y un hacha en la mano vengadora, los apoye y los recuerde, los sostenga, porque son parte de nosotros mismos”.

   “Son el rastro de una vieja leyenda, cuando los pueblos árabes cruzaron la roca del Tariq y desparramaron y comunicaron la civilización. A pesar de la falta de lluvia y de justicia, sigamos luchando por la esperanza”, concluyó.

    Sobre Mújica, el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, ha escrito en X que “el mundo pierde a un gran referente, que consagró su vida a la defensa de los DDHH y la justicia social y defendió siempre el derecho de los pueblos como el del saharaui a decidir libremente su fututo”.

La 40 EUCOCO apeló a los gobiernos español y francés a poner fin a su actitud de cómplices con Marruecos en la ocupación ilegal del Sáhara Occidental y a comprometerse en la Unión Europea y las Naciones Unidas a aplicar el Derecho a la Autodeterminación del Pueblo Saharaui y al reconocimiento de la RASD.

ONGs, partidos políticos y personalidades exigen a Sánchez retirar su apoyo a Marruecos en el Sáhara Occidental

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El reciente respaldo a la propuesta de autonomía de Marruecos del ministro de Exteriores es una grave contradicción con el derecho internacional y una ofensa directa a la memoria histórica.

Por Alfonso Lafarga

    Que el Gobierno retire el respaldo político a la propuesta de autonomía marroquí sobre el Sahara Occidental –territorio que España abandonó sin proceder a su descolonización y entregó a Marruecos- y reconozca el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

    Un millar de organizaciones políticas, sociales, sindicales y culturales, y cientos de personas a título individual se lo exigen al presidente Pedro Sánchez, que en marzo de 2022 cambió la posición de los anteriores gobiernos de España sobre el Sáhara Occidental, en un manifiesto en defensa “del derecho irrenunciable del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro, en el que se denuncia el silencio diplomático, la ambigüedad institucional y las decisiones tomadas de espaldas a la legalidad internacional”.

    El manifiesto, promovido por la ONG Mundubat, afirma que la reciente reafirmación del Gobierno del Estado español en su respaldo a la propuesta de autonomía de Marruecos, efectuada por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en Semana Santa, “no solo supone una grave contradicción con el derecho internacional, sino también una ofensa directa a la memoria histórica, a los principios democráticos y a la dignidad de un pueblo que lleva 50 años resistiendo en el exilio y bajo ocupación”.

    Se precisa que el Sáhara Occidental es un Territorio No Autónomo pendiente de descolonización, tal y como lo reconocen las Naciones Unidas, y que el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui ha sido establecido y refrendado por múltiples resoluciones internacionales, por la Corte Internacional de Justicia, y por los Pactos Internacionales de Derechos Humanos de 1966. Un derecho que “no puede ser sustituido ni suplantado por propuestas impuestas desde fuera, por poderosas que sean las alianzas que las sostienen”.

   Los firmantes resaltan que respaldar la propuesta marroquí de autonomía “equivale a legitimar una ocupación que se ha sostenido durante décadas con represión, exilio forzado, saqueo de recursos naturales y violación sistemática de los derechos humanos” y “a mirar hacia otro lado mientras se intenta borrar al pueblo saharaui del mapa diplomático internacional”.

Añaden que el cumplimiento del derecho internacional no es negociable y hacen un llamamiento a la ciudadanía, a las organizaciones sociales, culturales, sindicales y políticas y a todas las personas comprometidas con la legalidad, la libertad y la solidaridad internacional, para que se sumen al manifiesto, que exige “un cambio inmediato en la posición del Estado español”.

   Suscriben el manifiesto formaciones como Podemos, Comuns, EH Bildu, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Izquierda Unida (IU), Partido Comunista de España (PCE), CCOO, Sumar Mugimendua, y representantes políticos como Irene Montero, eurodiputada de Podemos; Ione Belarra, secretaria general de Podemos; Tesh Sidi, diputada de Sumar; Isabel Serra Sánchez, eurodiputada de Podemos; Antonio Maíllo, coordinador general de IU; Alberto Ibáñez Mezquita, portavoz de Compromís y diputado; Enrique Santiago, secretario del PCE y diputado; Jon Iñarritu, diputado de EH Bildu, entre otros muchos. También se han sumado personalidades, decenas de organizaciones, como la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE), CEAR o Médicos del Mundo, y cientos de personas de la sociedad civil.

Casi medio siglo esperando justicia

Los firmantes exigen:

– El reconocimiento firme e inequívoco del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, mediante la organización de un referéndum libre y con garantías, en el marco del mandato de las Naciones Unidas.

– La retirada del respaldo político a la propuesta de autonomía del Reino de Marruecos, que vulnera la legalidad internacional y niega la capacidad del pueblo saharaui para decidir su propio futuro.

– Una política exterior coherente con el derecho internacional, que no seleccione arbitrariamente a qué pueblos se les reconoce su soberanía, y que deje de subordinar principios a intereses económicos, migratorios o estratégicos.

– La defensa activa de la renovación y el fortalecimiento del mandato de la MINURSO (Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sahara Occidental) incluyendo mecanismos de protección de los derechos humanos en el territorio ocupado.

– La aplicación estricta de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que excluyen al Sáhara Occidental de los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos mientras no exista consentimiento del pueblo saharaui.

– El refuerzo de las políticas públicas de cooperación y solidaridad con la población refugiada saharaui, garantizando recursos estables y reconociendo al Frente Polisario como único representante legítimo de su pueblo.

– La construcción de una política exterior basada en la paz, la legalidad y la solidaridad, impulsando un multilateralismo democrático que defienda relaciones justas entre los pueblos y combata la impunidad.

El manifiesto indica que el pueblo saharaui lleva casi medio siglo esperando justicia y que una solución democrática para el Sáhara Occidental será una contribución decisiva a la paz internacional.

“Su causa es también nuestra causa. Es la causa de quienes no renuncian a la legalidad internacional, a la soberanía de los pueblos ni a la coherencia ética. La historia nos juzgará por nuestra capacidad de actuar cuando más se necesita. No es el momento de la resignación, sino del compromiso”, finaliza.

La telaraña dentro de la conspiración global para salvar la ocupación marroquí y criminalizar al Frente POLISARIO

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Por Ahemd Omar

    Madrid (ECS).- El 20 de enero de 2025, Donald Trump retomó las riendas de la Casa Blanca. Y con él, regresaban las esperanzas del régimen marroquí. No era para menos. Fue Trump quien, en 2020, reconoció unilateralmente la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, como moneda de cambio por la normalización con Israel. Pero para Rabat, ese reconocimiento se había quedado corto. Lo querían todo: una reafirmación pública, acuerdos firmes, una posición irrebatible ante el mundo.

Así que prepararon su ofensiva.

La visita que encendió la mecha

   Entre el 8 y 9 de abril, Nasser Bourita, el eterno rostro de la diplomacia marroquí, llegó a Washington. Su misión no era discreta: quería que Trump no solo repitiera la promesa de 2020, sino que la elevara. Que se firmaran acuerdos bilaterales, que Estados Unidos presionara a otros países a alinearse, que Marruecos se convirtiera, oficialmente, en «el único amo del Sahara Occidental».

Pero algo no salió como esperaban.

   La visita coincidió con la llegada del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien también necesitaba garantías de Trump. Bourita apostó a que, acompañando a Netanyahu, podía reactivar el eje Marruecos-Israel-EE.UU. en todo su poder. Sin embargo, Trump, aunque amigo, es imprevisible.

   Presionado por su propio Departamento de Estado, advertido por asesores militares que ven en la región un foco de inestabilidad, y limitado por un Congreso que aún tiene heridas abiertas por las decisiones del pasado, Trump no cedió. No hubo declaración formal. Solo una nota de prensa ambigua, sin la contundencia que Rabat exigía.

Marruecos se sintió traicionado.

   Y fue en ese momento, en ese regreso amargo a Rabat, cuando se decidió que si Trump no respondía al apretón diplomático, respondería a la presión pública.

Sáhara Occidental | Marruecos: Bourita regresó de Washington con las manos vacías

El Inicio de la Operación: Doblegar a la Casa Blanca

   Esta campaña no fue improvisada. Fue diseñada para acorralar a Trump, para dejarlo sin margen, para presentarle un escenario donde su inacción pudiera ser vista como debilidad frente al terrorismo. Si el POLISARIO era percibido como una amenaza creciente, como un aliado de Irán, como un foco de desestabilización en el norte de África, entonces Trump tendría que actuar. No por Marruecos, sino por interés de seguridad nacional.

La máquina se encendió.

– 11 de abril: Joe Wilson, congresista republicano, lanza su tweet exigiendo que el POLISARIO sea catalogado como grupo terrorista. Lo hace con la certeza de que está tocando una fibra sensible en la administración.

– 12 de abril: Souad Mekhennet, desde el Washington Post, publica una pieza venenosa que refuerza esa narrativa. Vincula al POLISARIO con Irán, con Hezbolá, con la sombra del extremismo. Es la chispa mediática.

– 17 de abril: Mariam Wahba y Ahmed Shaarawi, desde FDD, entregan un análisis «técnico», revestido de autoridad, que pide la intervención de EE.UU. contra el POLISARIO.

– 18 de abril: Zineb Riboua, desde el Hudson Institute, refuerza la misma línea: «El POLISARIO, una amenaza para los intereses estadounidenses».

Todo encaja, todo apunta, todo presiona.

Marruecos no está satisfecho: Quiere Más …

   Esta operación no busca solo desprestigiar al Frente POLISARIO. Busca forzar a Trump a completar el trabajo. Para Rabat, la promesa de 2020 fue el primer pago. Ahora quieren la propiedad total: acuerdos bilaterales, inversiones, y una ofensiva diplomática global orquestada desde Washington.

   La campaña es un mensaje directo al Despacho Oval: si no te alineas con nosotros, te arrastramos al centro del conflicto. Si no reafirmas, hacemos que tu inacción parezca debilidad.

   Marruecos, desesperado por sostener su ocupación, no aceptará medias tintas. Y Trump, conocido por su resistencia a la presión externa, es el blanco de una ofensiva sin precedentes.

Joe Wilson – El primer martillo

   El 11 de abril, el primer golpe público se dio con la frialdad de quien sigue órdenes. Joe Wilson, congresista republicano, conocido por su proximidad a intereses pro-Israel y su historial de respaldo a la monarquía marroquí, lanzó un tweet exigía que el Frente POLISARIO fuese incluido en la lista de organizaciones terroristas. Wilson no es un «outsider». Ha visitado Rabat en dos ocasiones como invitado oficial, y su nombre aparece en los registros de FARA, recibiendo apoyo de lobbies ligados al Moroccan American Center for Policy.

   Wilson jugó el papel del pionero, del aliado obediente, del legislador que empuja donde la diplomacia fracasó. Su tweet fue el inicio del asedio mediático.

Souad Mekhennet – La pluma que corta

   Apenas 24 horas después, la narrativa se elevó al plano internacional. El 12 de abril, Souad Mekhennet, periodista del Washington Post, publicó un artículo que parecía salido directamente del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí. Sin pruebas, sin datos verificables, sin fuentes oficiales. Solo rumores: vínculos del POLISARIO con Irán, Hezbollah, y «fuentes confidenciales».

   Mekhennet, periodista con raíces marroquíes, no es neutral. Ha sido reconocida en foros culturales patrocinados por Rabat, y su trayectoria periodística muestra un patrón de defensa tácita de la posición marroquí en el conflicto saharaui.

   El artículo no informaba: armaba. Armaba a los siguientes actores, a los políticos tibios, a los medios regionales, a los analistas de alquiler. Era la señal.

FDD y Hudson – La fábrica de la legitimidad falsa

   El 17 de abril, la ofensiva subió de nivel. El Foundation for Defense of Democracies (FDD), think tank alineado con intereses pro-Israel y cercano a figuras marroquíes, publicó un informe demoledor. Firmado por Mariam Wahba, egipcia, y Ahmed Sharawi, jordano, ambos con historial de colaboración en eventos financiados por Marruecos, el documento acusaba al POLISARIO de ser una amenaza directa a la estabilidad global.

   Wahba, oradora frecuente en foros de Rabat, y Sharawi, con conexiones en los círculos de seguridad israelí, tejieron un relato sin sustancia, pero con eco: “El POLISARIO está infiltrado por Irán”.

   Al día siguiente, el 18 de abril, Zineb Riboua, desde el Hudson Institute, aportó su parte: “Estados Unidos debe actuar antes de que el terrorismo cruce el Atlántico”. Riboua, marroquí, activista desde hace años a favor de la ocupación, ha sido financiada por el Marrakech Security Forum y vinculada a redes diplomáticas pagadas por Rabat.

   Ambos informes fueron replicados sin cuestionamiento en medios internacionales y usados por embajadas marroquíes como prueba de la “preocupación global”.

El reconocimiento de Trump sobre el Sáhara Occidental está condicionado a un «acuerdo entre las partes»

América Latina – La resonancia del dinero

Con la narrativa consolidada, el mensaje viajó al sur.

   En Brasil, Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente, lanzó su respaldo a Marruecos. No era casual. En 2022, Bolsonaro visitó Rabat, firmó acuerdos, y prometió apoyo en foros internacionales. Tras él, David Soares, Alan Rick, y Rodrigo Valadares se sumaron al discurso, promoviendo en medios locales la idea de un Sáhara Occidental como foco terrorista.

   En Argentina, Yamil Santoro, invitado a seminarios de la Embajada de Marruecos, se convirtió en portavoz local. Lo acompañó Álvaro González, otro político que, bajo influencia diplomática, repitió la narrativa con precisión.

   Los medios se entregaron sin pudor. El Tribuno Rosario, dirigido por Nicolás Pierson, publicó artículos basados en fuentes marroquíes, tras la visita del propio Pierson a Rabat. El Informe Diario, en sincronía, replicó los textos de la agencia oficial MAP.

Europa – La Alianza de los Cómplices que poca voz tiene

En el viejo continente, las piezas no tardaron en moverse, pero de manera lenta.

   En Francia, Pierre-Henri Dumont, tras su viaje a Casablanca financiado por la Asociación Franco-Marroquí, alzó la voz en favor de la autonomía marroquí, acusando al POLISARIO de obstaculizar la paz. En España, Pedro Altamirano— eje clave en la maquinaria Marroquí, como Javier F. Arribas, que ambos conectados a asociaciones culturales respaldadas por Rabat, encabezaron campañas de difamación.

   En Finlandia, Gerard Craughwell, miembro del grupo parlamentario de amistad con Marruecos, se pronunció tras una visita a Rabat, mientras el periódico Daily Finland, fundado por el Bengalí Mohammad Ofiul Hasnat Ruhin, se convirtió en vehículo de publicación de notas de un experto en aparatos médicos y salud pública, el tal Ari Petäjävaara, esas notas fueron visiblemente dictadas por la narrativa marroquí.

   En India, Dipanjan R. Chaudhury, sin aportar análisis propio, replicó las conclusiones de FDD y Hudson, reforzando el cerco internacional.

Marruecos no está satisfecho, Y la historia no perdona

   Marruecos no quiere sobrevivir, quiere dominar. Esta operación no es de defensa, es de conquista narrativa. Y aunque la campaña ha sido brutal, calculada y financiada con recursos públicos y diplomáticos, no ha sido suficiente. Trump no ha cedido aún. La presión sigue.

   Pero como Francia no pudo silenciar al pueblo Argelino, como el Apartheid no destruyó al pueblo de Sudáfrica ni al ANC, Marruecos no apagará al pueblo Saharaui ni al Frente POLISARIO. La legalidad internacional es clara, y los pueblos que luchan no se rinden ante campañas.

Esta es la telaraña. Estos son sus hilos. Y este es el momento de romperlos.

Marruecos, el Sáhara Occidental y el coste para su propia población

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Por Ana Stella (@anaqtella)

    La política del régimen marroquí, centrada en la ocupación del Sáhara Occidental, no solo tiene consecuencias geopolíticas o diplomáticas, sino que perjudica gravemente a su propia población. La prioridad absoluta que el rey Mohamed VI otorga al control del Sáhara Occidental consume recursos económicos, bloquea reformas, frena el desarrollo social en el resto del país y está sujeto a chantajes que otros países puedan hacer a cambio de un simple «reconocimiento».

Los trastornos del equilibrio de poder en el Norte de África presagian profundas transformaciones

   Mientras el régimen invierte miles de millones en infraestructura, seguridad y propaganda en los territorios ocupados, las regiones del norte, el Atlas y zonas rurales viven en el abandono, sin acceso digno a sanidad, educación o empleo. Esta desigualdad alimenta el descontento social y la desesperación, empujando cada año a decenas de miles de marroquíes a emigrar.

   Muchos de estos ciudadanos terminan en Europa, especialmente en España, donde más de 350.000 están afiliados a la Seguridad Social, y miles de menores viven sin tutela, fruto de una emigración forzada por la precariedad estructural.

   El conflicto del Sáhara Occidental no es solo una cuestión territorial: es la base que sostiene el poder del rey y la elite político-militar. Sin él, el régimen perdería su narrativa unificadora, sus recursos estratégicos (como los fosfatos de Bou Craa, la pesca, la arena, los minerales o la energía), y parte de su legitimidad interna. Esto explica la violenta represión de cualquier disidencia interna, el chantaje con la inmigración contra Europa, y el uso de medios como el “Marocgate” para comprar voluntades en el Parlamento Europeo.

   El acercamiento reciente a los BRICS, promovido por el director del Nuevo Banco de Desarrollo, Anand Kumar Srivastava, choca con la realidad: Marruecos busca inversiones, pero no puede integrarse políticamente a un bloque donde Sudáfrica defiende la causa saharaui. Su participación sería, como hasta ahora, económica pero sin coherencia política ni compromiso con los supuestos valores fundacionales del grupo, como la descolonización.

   La continuidad del régimen está atada al Sáhara Occidental, pero ese vínculo no fortalece a la sociedad marroquí, la empobrece. En lugar de invertir en su ciudadanía, Marruecos prioriza un conflicto que sostiene su aparato autoritario a costa del futuro de su gente. Mientras exporta recursos, niños y mano de obra, el país importa represión, desigualdad y desafección.

   La política del Sáhara Occidental no es solo un conflicto internacional: es una herida profunda en el desarrollo y la dignidad del pueblo marroquí.

   El pueblo marroquí es rehén de un proyecto expansionista que sacrifica su bienestar por el control de un territorio que ni la ONU reconoce como suyo.

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Del nacimiento del Frente POLISARIO al primer combate por la libertad del Sáhara Occidental

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Por Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro

    Madrid (ECS).– El movimiento nacionalista saharaui tiene un origen pacífico, liderado por el carismático Bassiri. Su desaparición en circunstancias hasta hoy no dilucidadas y la negativa de las autoridades coloniales españolas de escuchar la voz del pueblo saharaui, motivó la creación del Frente Polisario un 10 de mayo de 1973, liderado por el mítico líder El Uali Mustafa Sayed. Al poco tiempo de su creación fuerzas del Frente Polisario lanzaron su primer ataque armado el  20 de mayo de 1973 contra el puesto de Janguet Quesat.

    El ejemplo de las luchas anticoloniales en África, de la Revolución Argelina, así como el recuerdo de la revolución de Nasser en Egipto o el entonces joven coronel Gaddafi en Libia, eran fuentes de inspiración para los jóvenes nacionalistas saharauis. La vía pacífica estaba agotada, el trágico destino de Bassiri, la posibilidad cierta de caer en manos del rey de Marruecos, llevó a los saharauis a optar por una salida radical como habían optado millares de hermanos africanos: tomar las armas.

    A diferencia de otros grupos, el Frente Polisario no tuvo el apoyo de una superpotencia, sino en una primera instancia. de Libia y luego de Argelia. Esto permitió contar con cierto respaldo político a la lucha que se avecinaba. El Frente Polisario fue consecuencia del esfuerzo de los militantes que lo integraban y de los aportes económicos de los saharauis. Una demografía escasa, apoyos políticos limitados, recursos escasos eran indicios que el nuevo movimiento nacionalista naufragaría y seria una simple anécdota.

    La determinación de sus hombres y una sociedad que los apoyará sin fisuras, permitió al Frente sobrevivir a la “Nakba” o Catástrofe que sufrieron los saharauis con la firma de los siniestros Acuerdos de Madrid.

    Mientras que España se negaba a abandonar su posesión colonial, haciendo oídos sordos a las resoluciones de las Naciones Unidas y a la voluntad del pueblo saharaui. En esos días la Cuestión del Sahara llevó al gobierno presidido por el almirante Carrero Blanco a una crisis.

   Las diferencias entre quienes defendían la tesis integracionista, donde el Sahara Español siguiera siendo una provincia española y aquellos, liderados por el ministro de Asuntos Exteriores, Castiella, que abogaban por un referéndum y crear un Estado saharaui aliado de Madrid. Quedaba seguramente en la memoria de los líderes españoles la descolonización de Guinea Ecuatorial, estado sobre el cual España no pudo mantener influencia alguna. Finalmente en 1969 la tesis integracionista se impuso y Castiella es reemplazado por López Bravo. Este error político, será explotado por Marruecos que mantuvo una presión constante en el plano diplomático. A ello se une la evacuación de Sidi Ifni, de gran valor estratégico para la defensa de las Islas Canarias.

    La presión de Marruecos va dirigida en dos direcciones: el Sahara Occidental y las ciudades de Ceuta y Melilla. A ello se agregó un nuevo actor en esta tragedia: Mauritania que también reivindicaba el Sahara Occidental. Mojtar Uld Daddah, presidente de dicho país, buscó en la creación de una causa nacional, aglutinar a la opinión de un país, que al fin de cuentas, fue una creación colonial francesa, y por lo tanto el grado de cohesión nacional, era endeble.

    La diplomacia marroquí, dejará de lado la oposición que tenía desde 1960 a la existencia de Mauritania. Rabat reclamaba como territorio propio, pero en el marco de una hábil jugada política de Hassan II, transformó en aliado de Marruecos el régimen de Uld Daddah en el reclamo sobre el Sáhara Occidental. El futuro de los saharauis ahora era incierto. No obstante ello, los saharauis por medios pacíficos hacen saber a las autoridades hispanas cual era su voluntad. Ya en 1970 en El Aaiún hubo protestas de la población saharaui contra las intenciones del rey Hassan II de Marruecos sobre el entonces Sahara Español.

    Estos reclamos dejaron en claro dos cosas, el pueblo saharaui no quería ser parte de Marruecos y que la idea de unidad nacional cobraba fuerza. Las viejas divisiones tribales quedaban de lado. Curiosamente, a pesar de los esfuerzos de mantener dichas divisiones por parte de la potencia colonial por medio del sistema de representación en la Yemaá, los cambios sociales derivados de la urbanización y el desarrollo económico, impactaran profundamente en el pueblo saharaui.

   Los sucesos del barrio de Jatarrambla, que terminó con la desaparición de Bassiri, en el marco de una dura represión llevada a cabo por las autoridades españolas contra el naciente movimiento nacionalista, tuvieron sus consecuencias en el plano político. Los intentos de tener algún tipo de diálogo con la potencia colonial estaban cerrados. La opción es seguir el camino del grueso de los movimientos anticoloniales: la lucha armada.

    Las autoridades coloniales españolas no tuvieron tacto político en su momento para captar al movimiento nacionalista de Bassiri, que denunciaba la corrupción de los chuij y reclamaba mayor autonomía del Sahara, así como recriminaba la incapacidad española para defender los territorios saharauis, especialmente con la cesión a Marruecos de Cabo Juby, territorio saharaui desde tiempos inmemoriales, sobre los cuales Rabat nunca tuvo derechos.

     Las graves circunstancias llevaron a los nacionalistas saharauis a crear el Frente Polisario y constituir la vanguardia del movimiento independentista. La primera acción armada se realizó contra el puesto policial de Janguet Quesat, ubicado a cinco kilómetros de la frontera con Marruecos. Este puesto era responsable del control de los grupos nómadas que surcaban el territorio saharaui. El ataque fue liderado por Brahim Ghali, secretario del Frente Polisario (y actual presidente de la República Saharaui). La acción fue un hecho incruento, no hubo víctimas. El botín se limitó a algunas armas, municiones, víveres y camellos.

     Aquel primer encuentro armado de escasa entidad fue el primer hecho de armas, de lo que sería tiempo más tarde el Ejército de Liberación Popular Saharaui. Esta fuerza, que llegó a aplicar el llamado concepto “pueblo en armas” con recursos humanos limitados, tuvo que hacer frente a la agresión de dos ejércitos, que contaban con apoyo financiero y logístico de las potencias occidentales. Tengamos en cuenta que las fuerzas saharauis debieron enfrentar enemigos diez veces superiores en número de efectivos.

   Este mes de mayo, coincide con dos importantes aniversarios: la creación del Frente Polisario y el bautismo de fuego del Ejército de Liberación Popular Saharaui..

   Lucha que por cierto no ha terminado por la complicidad de las grandes potencias, que miran hacia otro lado ante la ilegalidad de la ocupación marroquí. Esperemos que algún día la Historia Militar tome nota de aquel lejano 20 de mayo de 1973, como fecha en que se forjaría una de una extraordinaria fuerza militar, el ELPS que contra todo pronóstico libró una guerra contra dos enemigos poderosos, llevando a cabo verdaderas hazañas, transformándose dicha fuerza en una verdadera leyenda.

Aniversario del Frente POLISARIO: 52 años de lucha por la independencia del Sáhara Occidental

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El 10 de mayo de 1973, nació el Frente Popular para la Liberación del Saguía El Hamra y el Río de Oro o Frente Polisario.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro

La situación de los saharauis era incierta, dado las presiones de Marruecos y Mauritania sobre reclamos territoriales y el juego ambiguo y hasta contradictorio de España en el tema. Han pasado 52 años y el Frente Polisario, a pesar de las condiciones adversas y la indiferencia de gran parte de la comunidad internacional, sigue existiendo, manteniendo firme su reclamo por el reconocimiento a que los saharauis tengan su país libre de toda ocupación.

   El 52 aniversario del Frente Polisario, encuentra a este movimiento de liberación nacional, luego de treinta años de “paz no guerra” desde el cese del fuego firmado con Marruecos, bajo auspicios de Naciones Unidas, en 1991, otra vez en una campaña militar de baja intensidad como la apuesta para visibilizar el conflicto a nivel global. Los países llamados democráticos, como España – potencia administradora de iure – Estados Unidos, y Francia han sido funcionales a la ocupación marroquí, que se ha caracterizado por una sistemática violación de los derechos humanos.

   El veto francés, la indiferencia de Estados Unidos, agregándose el conflicto geopolítico con Rusia y China, impiden que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no solo establezca a la MINURSO facultades de monitoreo de derechos humanos, sino tenga un papel más relevante desde los llamados incidentes de Guerguerat, ocurridos en noviembre de 2020, donde claramente, Marruecos violó el cese del fuego y los acuerdos de 1991.

   El Frente Polisario, no logró por una serie de factores externos, destrabar el proceso de negociaciones con Rabat. El gobierno marroquí, durante la primera administración Trump, tuvo un verdadero éxito, de carácter político, más que real, cuando puso como condición el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre las zonas ocupadas, a cambio del restablecimiento de las relaciones con el Estado de Israel.

   El Majzén, a pesar de no lograr que ningún país, reconociera su ocupación, si obtuvo avances para legitimarla. Una hábil estrategia de establecer consulados de varios países africanos en las zonas ocupadas, en abierta violación al Derecho Internacional. Rabat se ha mostrado como un “aliado” fiel a la causa de Occidente en África, lo que le permitió con dinero de las Petro-monarquías del Golfo, financiar un ambicioso programa militar. En el “frente español”, el Polisario, fue abiertamente traicionado por sectores políticos, que teóricamente podrían ser afines.

Las calles de Madrid se desbordan para denunciar los de los ilegales Acuerdos Tripartitos | Foto de cantabriaporelsahara.com

   El presidente Pedro Sánchez, ha sido funcional a los intereses marroquíes, en un verdadero acto de traición a su propio país. Los incidentes en 2021, en Melilla, con oleadas de inmigrantes, en una suerte de invasión pacífica. Al mismo tiempo el gobierno marroquí, no dudó en hacer saber los presuntos derechos sobre las plazas de soberanía españolas, que incluyen las ciudades de Melilla y Ceuta. España, optó una política de apaciguamiento, que incluyó la famosa “carta de la traición” que trascendió en los medios españoles, por el cual, Madrid, aceptaba el plan de autonomía como salida del conflicto del Sáhara Occidental.

   La guerra, librada por las fuerzas saharauis, ha disipado las tensiones internas en la República Saharaui. Años de frustración, era una fuente de problemas y el liderazgo del Frente Polisario, en manos de un “halcón” como es Brahim Ghali, decidió pasar a las armas. Al fin de cuentas, Marruecos, al invadir la zona de amortiguación, violar el Acuerdo Militar nro. 1, había roto el cese del fuego, agregándose la negativa de seguir la hoja de ruta planteada por el Plan de Arreglo de 1991. El distanciamiento y el incremento de la competencia geopolítica entre Argelia y Marruecos, crearon las condiciones aptas para movilizar las fuerzas militares saharauis.

   El XVI Congreso, llevado cabo en 13 al 17 de enero de 2023, bajo el lema: “intensificar la lucha armada para expulsar al invasor y culminar la soberanía”, puso en evidencia los objetivos nacionales del pueblo saharaui, en esta etapa de su historia, bajo la dirección del Frente Polisario. La vía armada ha sido consecuencia de un proceso un intenso debate estratégico, que viene desde hace varios años. El panorama global con una intensa competencia entre Estados Unidos y sus aliados, frente a Rusia y China, paralizan a las Naciones Unidas.

  Asimismo, los saharauis han sido víctimas de la “realpolitik”. Mientras Marruecos garantice el abastecimiento de fosfatos y no afecte los intereses occidentales en el Norte de África, tiene las manos libres para violentar a los saharauis. El Frente Polisario ha reconocido esta situación, es por ello que pone en evidencia, el valor de dos actores regionales: Mauritania y Argelia.

   En el caso del primero, las presiones de Rabat son intensas, pero sectores nacionalistas, siguen siendo aliados potenciales para el Polisario, dado que temen que el estado mauritano sea satelizado por Rabat. El paso ilegal de Guerguerat, tiene que ver con esta maniobra, además de la hábil política de “soft power” del rey marroquí en la región. Argelia es un actor de peso, que, gracias a la guerra de Ucrania, se ha convertido en un elemento clave, como fuente energética alternativa al gas y crudo rusos, para los europeos.

   El último Congreso del Polisario, aprobó una estrategia nacional para movilizar todos los recursos nacionales, para hacer frente a la campaña militar. Desde el punto de vista del frente interno, los saharauis, sin ninguna duda, gracias a un discurso nacionalista, mantienen una fuerte unidad, a pesar de ciertas maniobras impulsadas por Marruecos por parte de sectores disidentes del Polisario con base en Mauritania, que finalmente quedaron en la nada. En el plano internacional, el Frente, tiene sus apoyos en la Unión Africana, especialmente en los países del espacio angloparlante, liderados por Sudáfrica.

Un grupo de mujeres saharauis gritando en una manifestación frente al muro militar marroquí antes del final del alto el fuego. Este muro militar atraviesa todo el Sáhara de norte a sur y hay alrededor de 1 millón de minas enterradas allí. (Andoni Lubaki) Sahara2- Naiz

   Marruecos no reconoce abiertamente la existencia de una guerra, mantiene una estrategia defensiva, con respuestas limitadas, especialmente haciendo un uso de vehículos aéreos no tripulados o drones, del cual tiene un importante arsenal gracias a compras en China, Israel y Turquía.

   En muchos ataques hubo muertes civiles, lo que generó protestas de Mauritania y especialmente Argelia. A pesar de no ir más allá de elevar el tono del discurso, la posibilidad de un conflicto armado, queda descartado por ahora. El gran desafío lograr la visibilidad del conflicto y movilizar la opinión pública internacional. Un aspecto no menor, el reciente pedido del Consejo de Europa al gobierno español, para que suspenda la cooperación fronteriza con Marruecos, luego de graves incidentes entre las fuerzas de seguridad marroquíes e inmigrantes que intentaban cruzar la valla de seguridad en junio de 2022. Esto fue un escándalo internacional. La reacción de la Unión Europea fue más bien tímida.

   El liderazgo del Polisario mantiene la apuesta a mantener un conflicto de escala limitada, en un contexto donde Occidente pierde lugares en África, donde el rol de Argelia como potencia del Magreb se ve reforzada por importantes acuerdos energéticos. Incluso, Francia, ha observado con atención el creciente poder de Argel. Los saharauis capitalizan esta situación, para lograr un mayor apoyo político y material para buscar algún tipo de salida al conflicto.

   En el marco de una situación realmente adversa, el liderazgo del Frente Polisario, logró mantener su unidad, mecanismos de consenso a través de los Congresos, y ha impedido con éxito, que el virus del islamismo radical afectara a los saharauis, a diferencia de otros países de la región, como Malí o del área Sahara Sahel, tengan que padecer el accionar de poderosos grupos terroristas que provocaron millares de desplazados. La República Saharaui, logró sobrevivir en período de no paz, no guerra, desde 1991 hasta el 2020.

   Los intentos de obtener nuevos reconocimientos, han sido muy limitados desde los años 90. América Latina, que ofrecía un espacio propicio para ello, solo tuvo resultados parciales, pero con hitos muy relevantes como Colombia, con el presidente Petro, que ha establecido relaciones diplomáticas entre su país y la República Saharaui.

   En Uruguay, a pesar de las presiones de Marruecos, todavía se mantiene una embajada saharaui. La estrategia de obtener reconocimientos internacionales de la existencia de un Estado saharaui, no ha tenido definiciones claras.

   Las presiones del régimen de Marruecos – que este corresponsal vivió en carne propia en 2017 – a los gobiernos para que no reconozcan a la República Saharaui, o por lo menos no reciban a los Delegados del Frente Polisario, ha sido muy intensa en América Latina. La permeabilidad de los políticos locales hacia la corrupción, ayuda al régimen del Majzén, a “convencer” a no reconocer a la República Saharaui e incluso, ganar apoyos a su tesis anexionista, y de paso ocultar sus crímenes contra la humanidad cometidos desde la invasión de 1975.

   El contexto geopolítico de la región del Magreb, y por otras razones, llevaron al Frente Polisario a la acción armada. No cabe duda que la complicidad de Occidente, especialmente Estados Unidos, España, Francia como el resto de la Unión Europa, contribuyeron apoyar de alguna u otra manera la ocupación marroquí.

   Su silencio, es cómplice y bajo una verdadera doble moral, dado que la invasión marroquí, fue condenada en el seno de la Asamblea General de Naciones Unidas, tribunales de las Unión Europea, han sido contundentes sobre el estatus jurídico del Sahara Occidental.

   Los políticos españoles, con su indiferencia al Frente Polisario, no hacen más que perjudicar los intereses de España, al ser funcionales con su adversario geopolítico, Marruecos, y ser cómplices de la violación de los derechos humanos en las zonas ocupadas.

   Creemos que, en el futuro, el gran desafío del Frente, será retomar el camino de obtener nuevos reconocimientos de la República Saharaui como estado. El rol de Naciones Unidas en este proceso, ha quedado completamente desdibujado, y dado el panorama internacional, el Polisario, deberá replantear caminos alternativos que reemplacen la hoja de ruta del Plan de Arreglo de 1991.

Nota: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina