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12 febrero 2026
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Marruecos, proxy de Francia e Israel, cada vez más aislado en África y en el Magreb

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Por Salim Djellab

     París (ECS).- La elección del Dr. Sidi Ould Tah como presidente del Banco Africano de Desarrollo (BAD), con más del 76 % de los votos a pesar de las presiones de Marruecos, marca un punto de inflexión: el rechazo a una diplomacia marroquí percibida como arrogante, neocolonial y alineada con intereses ajenos al continente. El revés es aún más amargo teniendo en cuenta que Rabat había apostado todo a esta elección para reafirmar su influencia regional. En vano.

   Marruecos paga hoy el precio de su decisión estratégica: la de convertirse en el proxy declarado de Francia e Israel en África. Una alianza contra natura para muchos pueblos africanos, en un momento en que Israel lleva a cabo un genocidio en Gaza, documentado por la ONU, la Corte Internacional de Justicia y múltiples ONG.

    Mientras decenas de miles de civiles palestinos, en su mayoría mujeres y niños, son masacrados bajo las bombas, el régimen marroquí no solo mantiene relaciones diplomáticas con Tel Aviv, sino que refuerza su cooperación en materia de seguridad, defensa y economía.

    Ningún régimen árabe ha sido tan cómplice, tan silencioso, tan servil ante una masacre de tal magnitud. Esta postura mancha la imagen de Marruecos en un continente donde el apoyo a Palestina es una constante histórica, basada en valores de lucha antiimperialista y solidaridad entre los pueblos.

    Paralelamente, África lanza señales claras: la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que Rabat intenta borrar del mapa diplomático, ha sido invitada a participar en el ejercicio militar regional North Africa Peace 3. Se trata de un reconocimiento estratégico de su legitimidad y de su papel en las dinámicas de seguridad del Magreb y el Sahel.

¿Por qué los decoloniales como el PIR callan sobre la colonización del Sáhara Occidental?

Rabat se encuentra ahora aislado en todos los frentes:

• Aislado en el Magreb, con relaciones rotas con Argelia, enfriadas con Mauritania y marcadas por la desconfianza con Túnez.

• Aislado en África, donde su alineamiento con Israel se percibe como una traición a las causas panafricanas.

• Aislado en la escena internacional, donde sus intentos de obstaculizar la justicia internacional (incluso en Europa) son cada vez más denunciados.

    Marruecos quiso jugar en la liga de las grandes potencias, pero al apostar por la dominación, la represión y el alineamiento colonial, ha perdido la batalla de la opinión. Una nueva África está surgiendo, soberana, solidaria y descolonial. Y ya no necesita un gendarme al servicio de Tel Aviv o de París.

La propaganda diplomática marroquí: el caso del Reino Unido y el Sáhara Occidental

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Por Ana Stella (@anaqtella)


    Madrid (ECS).- El reciente comunicado conjunto entre el Reino Unido y Marruecos, emitido el 1 de junio de 2025 en Rabat tras la quinta sesión de su Diálogo Estratégico, ha sido utilizado por Rabat para afirmar un supuesto “reconocimiento” británico de su soberanía sobre el Sáhara Occidental. Sin embargo, esta afirmación es falsa, políticamente interesada y jurídicamente insostenible. El comunicado no contiene ningún reconocimiento explícito —ni implícito— de soberanía. Es más: reafirma el marco de Naciones Unidas como único camino para una solución, incluyendo a todas las partes, es decir, también al Frente Polisario.

¿Qué dice realmente el comunicado?

El texto oficial firmado por el Reino Unido dice, literalmente:

«El Reino Unido […] considera la propuesta de autonomía de Marruecos, presentada en 2007, como la base más creíble, viable y pragmática para una resolución duradera del contencioso.»

«Ambos países […] reafirman su pleno apoyo a los esfuerzos del Enviado Personal del Secretario General de la ONU […] subrayando que la única solución viable y duradera será aquella que sea mutuamente aceptable para las partes pertinentes y que se alcance mediante el compromiso.»

«Para ese fin, el Reino Unido continuará actuando […] en línea con esta posición para apoyar la resolución del conflicto.»

   Este lenguaje no solo no reconoce la soberanía de Marruecos, sino que explícitamente mantiene el proceso bajo los auspicios de la ONU, que considera al Sáhara Occidental como un territorio no autónomo. La insistencia en una “solución mutuamente aceptable” implica obligatoriamente la participación del Frente Polisario.


Las «estrategias modernas» de la DIPLOMAFIA marroquí: menos diplomacia y más mafia cuando se trata del Sáhara Occidental


Reconocer soberanía: ¿quién puede hacerlo?

    Ni el Reino Unido ni ningún otro Estado pueden unilateralmente reconocer soberanía sobre un territorio disputado como si fueran árbitros del derecho internacional. Ese poder recae, como establece el derecho internacional, en los procesos multilaterales, especialmente en el marco de Naciones Unidas.

    Los países pueden apoyar planes, valorar propuestas o expresar simpatía política. Pero eso no es reconocimiento de soberanía, y menos aún cuando en el mismo comunicado se insiste en que el destino del territorio debe resolverse mediante negociación y bajo la autoridad de la ONU.

    La utilización propagandística que hace Marruecos de estos comunicados es, por tanto, una manipulación que desinforma a su propia opinión pública y busca presión internacional sin base legal.

¿Y Estados Unidos? Tampoco tiene poder para reconocer soberanía

    El caso más citado es el de EE.UU. En 2020, el entonces presidente Donald Trump «reconoció» la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental como parte de los Acuerdos de Abraham, a cambio de la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. Ese acto, sin precedentes, no tiene valor jurídico internacional, y fue una decisión política coyuntural que no pasó por el Consejo de Seguridad ni por ningún organismo multilateral.

    Actualmente, la administración Trump ha regresado a la presidencia, y es posible que esa posición se reafirme. Pero, como toda decisión política bilateral, está sujeta a los intereses geoestratégicos de momento. Bajo la administración del ex presidente Joe Biden, ese mismo reconocimiento fue silenciado, y la política estadounidense volvió a centrarse en “una solución realista dentro del proceso de la ONU”.

   Lo que queda claro es que ningún presidente estadounidense —ni ningún país— puede otorgar soberanía sobre un territorio cuya situación está pendiente de descolonización según Naciones Unidas. Todo depende del contexto político, de los acuerdos a los que se llegue, y de las alianzas temporales. Nada es permanente ni legalmente vinculante.

 España, Francia y otros: apoyo político, no legal

    La diplomacia marroquí también ha manipulado los comunicados de otros gobiernos para presentar apoyos como reconocimientos.

   España, en una carta de Pedro Sánchez de 2022, valoró el plan marroquí como “la base más seria, creíble y realista”. Nunca habló de reconocimiento.

    Francia, en múltiples ocasiones, ha mostrado «aprecio» por el plan de autonomía, pero sin salir del marco multilateral.

   Alemania, Países Bajos y otros han usado un lenguaje similar: valoran el plan, pero no legitiman una soberanía unilateral ni niegan el papel del Frente Polisario.

    En todos los casos, el mensaje común es claro: respaldo al proceso de la ONU y necesidad de una solución acordada por ambas partes. Todo lo demás son gestos diplomáticos, declaraciones simbólicas o concesiones a intereses estratégicos, como acuerdos comerciales, migratorios o de seguridad.


Desinformación como arma: respuesta a la campaña contra el Frente Polisario y el pueblo saharaui


La propaganda diplomática marroquí

    Lo que Marruecos vende como “reconocimientos” son, en realidad, formas de trueque diplomático: apoyo verbal a cambio de contratos, inversiones, silencio estratégico o normalización de relaciones. No hay soberanía reconocida ni legalmente validada. Sólo gestos interesados.

    La insistencia en presentar estos apoyos como “avances históricos” es una maniobra propagandística repetida. Pero lo cierto es que el estatus del Sáhara Occidental no ha cambiado: sigue siendo un territorio no autónomo, pendiente de descolonización y con un proceso político bloqueado desde hace años.

Diplomacia ≠ legalidad

    Apoyar el plan de autonomía marroquí no es reconocer la soberanía. Es una posición política que puede cambiar mañana mismo, dependiendo de quién gobierne en Londres, Washington, Madrid o París. La verdadera solución solo puede llegar a través de una negociación entre las partes, incluida la representación saharaui, y con el aval de las Naciones Unidas.

     Todo lo demás —comunicados, declaraciones, titulares y gestos— es puro teatro diplomático. El problema de fondo sigue sin resolverse.

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Mohamed Abdelaziz: El arquitecto de la dignidad saharaui

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A nueve años de su partida, su legado político y humano sigue marcando la lucha por la independencia del Sáhara Occidental

Por Ana Stella (@anaqtella)

    Madrid (ECS).– El 31 de mayo del año 2016, el pueblo saharaui perdió a uno de sus más grandes líderes: Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario durante cuatro décadas. Hoy, nueve años después de su muerte, su legado sigue siendo una fuente de inspiración para las nuevas generaciones que continúan la lucha por la autodeterminación del Sáhara Occidental, aún ocupado por Marruecos.

     Nacido en 1947 en la región de Smara, Abdelaziz se involucró desde joven en la resistencia anticolonial. Fue uno de los fundadores del Frente Polisario en 1973, y pronto se destacó como un líder militar clave en los primeros combates tras la invasión marroquí de 1975. En 1976, tras la muerte en combate del líder fundacional El Uali Mustafá Sayed, Abdelaziz fue elegido secretario general del movimiento y presidente de la RASD, cargo que ocuparía hasta su fallecimiento.

    Además de su papel institucional, Mohamed Abdelaziz fue un estratega militar que dirigió importantes operaciones en el norte del Sáhara Occidental y el sur de Marruecos. Bajo su conducción, el Ejército de Liberación Popular Saharaui se convirtió en una fuerza disciplinada y eficaz, cuyas tácticas se estudiaron en academias militares africanas e hispanoamericanas.

    Sin embargo, su mayor batalla fue en el terreno de la diplomacia internacional. Abdelaziz entendió desde temprano que la causa saharaui debía trascender el campo de batalla para instalarse con fuerza en los foros globales. Durante su liderazgo, más de 80 países reconocieron oficialmente a la RASD. Uno de sus logros más significativos fue lograr, en 1982, la admisión del Estado saharaui como miembro pleno de la Organización de la Unidad Africana (hoy Unión Africana), provocando la retirada de Marruecos del organismo durante décadas. Y convertirte en miembro fundador de la Unión Africana.

    Bajo condiciones extremadamente difíciles, Abdelaziz lideró la construcción de un Estado funcional en el exilio, con sede en los campamentos de refugiados saharauis, en el suroeste argelino. Allí se crearon instituciones políticas, un sistema educativo ejemplar, servicios de salud y un marco legal democrático. Impulsó la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, facilitando que las mujeres saharauis ocuparan cargos importantes en el gobierno y la sociedad civil, en una de las experiencias más avanzadas en el mundo árabe.

   Abdelaziz promovió la participación de los jóvenes en todos los niveles de la vida política y militar, con la firme convicción de que el futuro de la nación dependía del compromiso generacional y la continuidad institucional.

    Aunque lideró una guerrilla eficaz, Abdelaziz siempre apostó por la paz como vía estratégica, sin renunciar jamás al derecho a la independencia. En 1991, firmó un alto el fuego con Marruecos, auspiciado por la ONU, con la esperanza de un referéndum que nunca llegó. Consciente del estancamiento internacional, denunció sistemáticamente las tácticas dilatorias del régimen marroquí y la pasividad de la comunidad internacional.

    Fue también un defensor incansable de la lucha jurídica contra el expolio de los recursos naturales del Sáhara Occidental. Impulsó causas ante tribunales europeos que culminaron en sentencias históricas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, invalidando acuerdos comerciales entre Marruecos y la UE aplicados al territorio ocupado.

   Para Abdelaziz, los medios de comunicación y la cultura eran armas esenciales en la batalla por la verdad. Mantuvo un contacto constante con periodistas, intelectuales y líderes de opinión, convencido de que en ausencia de información, el rumor y la manipulación ocupaban el vacío. Impulsó festivales, producción literaria y audiovisual, y la preservación de la memoria colectiva del pueblo saharaui como parte de su resistencia.

    El pueblo saharaui lo recuerda como un dirigente austero, cercano, y con una visión clara del largo camino de la liberación. Rechazó cualquier solución que no incluyera el ejercicio pleno del derecho a la autodeterminación. “La independencia no se negocia”, solía decir con convicción.

   A nueve años de su partida, Mohamed Abdelaziz no es solo parte de la historia del Sáhara Occidental. Es símbolo de una lucha justa que, como él mismo creía, «no será en vano mientras haya un solo saharaui dispuesto a resistir».

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Julani, el yihadista que Marruecos convierte en diplomático anti-Polisario

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Por Ana Stella (@anaqtella)

    Madrid (ECS). – En una jugada digna de los mejores guionistas de ficción política, varios medios marroquíes han salido a celebrar a bombo y platillo el supuesto cierre de la oficina del Frente Polisario en Damasco. ¿La prueba? Una foto de la puerta cerrada de… una academia de idiomas. Sí, lo leyeron bien. No una embajada, ni una oficina diplomática. Un centro de formación en informática e inglés.


Portada de prensa de los medios de comunicación marroquíes sobre el supuesto cierre de oficinas del Polisario en Siria.

     El cartel lo deja claro: «S.C.L.I – Club de Estudiantes de Idiomas e Informática». Pero parece que a los medios marroquíes les da igual si en la puerta dice “clases de ICDL y contabilidad básica”, ellos ven conspiraciones «separatistas» donde hay cursos vespertinos de Excel.

    Lo más curioso es que no hay ni rastro de un comunicado oficial sirio, ni en la agencia estatal SANA, ni en ningún canal institucional. Todo el ruido proviene de fuentes marroquíes que se citan entre sí como en una reunión de vecinos contando rumores.

   Ahora bien, si Siria hubiera cerrado una oficina del Polisario —cosa que, insisto, hasta ahora nadie en Siria ha dicho— tampoco nos debemos sorprender.

   Estamos hablando del actual gobierno de transición liderado por Abu Mohammad al-Julani, sí, el mismo que hasta hace poco era jefe de Hayat Tahrir al-Sham, el reciclaje sirio de al-Qaeda, y con vínculos con ISIS. En ese contexto, ¿de verdad nos parece extraño que un gobierno con ADN yihadista cierre una oficina de la RASD, un movimiento laico, progresista y que ha denunciado el terrorismo en múltiples foros internacionales? Para Julani y compañía, tener a los saharauis por ahí hablando de autodeterminación y lucha antiterrorista es, sencillamente, mala prensa.


Portada de la agencia de noticias oficial de Marruecos (MAP) sobre el cierre de las oficinas del Polisario en Damasco.

    Así que, mientras en Rabat reparten medallas por haber derrotado a una academia de idiomas, el resto del mundo espera pruebas reales. Porque por ahora, lo único que se ha cerrado es la puerta de un centro de formación … probablemente porque ya era fin de semana.

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Daniel Noboa, los plátanos y Marruecos

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Por Ana Stella (@anaqtella)

     Madrid (ECS).- Daniel Noboa Azín es el actual presidente de Ecuador, empresario y político vinculado al influyente sector bananero del país. Hijo del magnate Álvaro Noboa, asumió la presidencia en 2023 y fue reelegido en 2025. Su gobierno se ha caracterizado por un enfoque empresarial en la política exterior y por diversas controversias relacionadas con el narcotráfico y los intereses comerciales de su entorno familiar.

    La familia Noboa ha sido históricamente una de las principales exportadoras de plátano del país, y Daniel Noboa estuvo directamente vinculado a la Corporación Noboa y a otras empresas afines. Durante su presidencia, surgieron polémicas por la incautación de cocaína en contenedores de plátano con destino a Italia y Croacia exportados por Noboa Trading, una empresa relacionada indirectamente con el mandatario. Aunque este ha negado cualquier participación directa, el asunto generó críticas por la falta de transparencia y posibles conflictos de intereses.

El Sáhara Occidental y los cambios de postura internacionales

Además, el sector bananero ha afrontado diversos desafíos internacionales:

    Rusia, uno de sus principales compradores, suspendió temporalmente las importaciones en 2024 tras detectar la llamada mosca jorobada. Aunque el veto se levantó posteriormente, el episodio reflejó tensiones diplomáticas vinculadas a la guerra en Ucrania.

    Argelia boicoteó las importaciones de plátano ecuatoriano en represalia por el apoyo de Ecuador a Marruecos respecto al Sáhara Occidental.

   China, pese a un nuevo acuerdo comercial, redujo sus compras de plátano ecuatoriano en 2024.

    También se produjeron descensos en las exportaciones hacia la Unión Europea y Oriente Medio, agravados por condiciones «climáticas adversas» y problemas logísticos como los retrasos en el canal de Panamá.

    En un giro significativo de su política exterior, el gobierno de Noboa retiró en octubre de 2024 el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), rompiendo con el tradicional apoyo ecuatoriano al Frente Polisario y alineándose con la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental. Esta decisión supuso un estrechamiento de relaciones con Marruecos.

Ecuador suspende sus relaciones diplomáticas con la República Saharaui

    Uno de los principales motivos económicos de este acercamiento fue el comercio del plátano. El gobierno ecuatoriano buscaba abrir el mercado marroquí como alternativa comercial. Se anunció la apertura de una embajada en Rabat y se firmaron acuerdos bilaterales en materia comercial, educativa y de seguridad.

    Como resultado directo de este giro diplomático, Marruecos ha incrementado sus importaciones de plátano ecuatoriano en más de un 30% en 2025. Este aumento se ha interpretado como una contraprestación comercial y geopolítica por parte de Rabat, en agradecimiento por el abandono del reconocimiento a la RASD y el distanciamiento de Ecuador respecto al Frente Polisario.

    Este cambio de postura también refleja una alineación estratégica con Estados Unidos e Israel, principales aliados de Marruecos en la región. Al respaldar la propuesta marroquí de autonomía, Ecuador busca favores diplomáticos, cooperación en materia de seguridad, acceso a inversiones y respaldo político internacional.

   Por lo tanto, Daniel Noboa ha utilizado su mandato para defender y ampliar los intereses del sector bananero ecuatoriano y de su familia, adaptando incluso la política exterior del país para asegurar mercados estratégicos como el marroquí. Esta actitud pragmática ha generado tanto nuevas alianzas diplomáticas como tensiones internacionales.

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Desinformación como arma: respuesta a la campaña contra el Frente Polisario y el pueblo saharaui

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Por Ana Stella (@anaqtella)

    Madrid (ECS).- El artículo publicado por The Daily Signal el 21 de mayo de 2025, titulado “Por qué Estados Unidos debe enfrentarse al Frente Polisario, un agente terrorista”, es un ejemplo flagrante de propaganda disfrazada de análisis. Bajo una fachada de preocupación por la seguridad, el texto promueve una narrativa fabricada que busca deslegitimar una causa justa y respaldada por el derecho internacional: la lucha del pueblo saharaui por su autodeterminación.

1. El Frente Polisario: legitimidad, legalidad y resistencia pacífica

    El Frente Polisario es el único representante legítimo del pueblo saharaui reconocido por la Organización de las Naciones Unidas desde 1979. Fue fundado en 1973 como movimiento de liberación nacional frente al colonialismo español, y tras la ocupación marroquí del Sáhara Occidental en 1975, pasó a encabezar la resistencia contra una invasión que fue condenada por múltiples organismos internacionales.

   Durante décadas, el Polisario ha demostrado su compromiso con una solución pacífica, negociada y conforme al derecho internacional. Ha participado activamente en los esfuerzos diplomáticos liderados por la ONU, respetando el cese al fuego y mostrando voluntad para celebrar el referéndum de autodeterminación prometido desde 1991, que Marruecos sigue bloqueando. En cambio, el régimen marroquí ha intensificado la represión en los territorios ocupados y sigue explotando ilegalmente los recursos naturales saharauis con la complicidad de grandes empresas extranjeras.

Calificar al Frente Polisario como “terrorista” carece por completo de base legal o fáctica. 

    No aparece en ninguna lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos, la ONU ni la Unión Europea, ni tan siquiera en Marruecos, que se sienta en la mesa de negociación con el Polisario. Lo que sí existe es una campaña de difamación promovida por intereses políticos y económicos que pretenden perpetuar la ocupación.

    Asimismo, es necesario desmentir categóricamente los intentos de vincular al  Frente Polisario con Irán o Rusia. Estas acusaciones, que carecen de toda prueba verificable, forman parte de una estrategia de desinformación cuyo objetivo es distorsionar la percepción internacional de la lucha saharaui. El Frente Polisario ha mantenido una política de no alineamiento basada en el respeto al derecho internacional y en el respaldo a una solución pacífica bajo los auspicios de la ONU. No existen relaciones operativas, logísticas ni estratégicas con gobiernos como los de Teherán o Moscú. Presentar esa imagen busca crear una narrativa de amenaza global que no corresponde a la realidad.

2. El caso de Adnan Abu Walid al Sahraoui: una distorsión vergonzosa

    Uno de los puntos más peligrosos del artículo es el intento de vincular al Frente Polisario con Adnan Abu Walid al Sahraoui. Esta asociación no solo es falsa, sino una clara manipulación consciente y profundamente irresponsable.

    Adnan nació en 1973 en Smara, en el Sáhara Occidental ocupado. Aunque vivió temporalmente en los campamentos de refugiados saharauis, rompió pronto con el Polisario por motivos ideológicos, criticando sus políticas sociales progresistas, como la educación mixta y el papel activo de las mujeres. Es decir, se oponía abiertamente a los principios fundacionales del movimiento, que ha promovido desde siempre una visión laica e igualitaria de la sociedad saharaui.

   Posteriormente, se radicalizó en entornos completamente ajenos al Polisario. Estudió en el centro saudí Ibn Abbas de Mauritania —conocido por su influencia islamista radical— y más tarde se integró en redes yihadistas como Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), el Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUJAO), y finalmente fundó el Estado Islámico en el Gran Sahara (EIGS) en 2015. Bajo su liderazgo, el EIGS cometió atentados atroces en Malí, Burkina Faso y Níger, incluyendo la emboscada de Tongo Tongo en 2017 (en la que murieron cuatro soldados estadounidenses) y el asesinato de seis cooperantes franceses en 2020. Fue abatido por fuerzas francesas en 2021.

   La trayectoria de Adnan representa una ruptura total con el Frente Polisario y sus valores. Utilizar su figura para criminalizar al movimiento saharaui es una falsedad que sólo puede sostenerse mediante desinformación.

   Importante mencionar que su familia no tiene absolutamente nada que ver con su radicalización ni con sus actos. Son personas respetables, como miles de saharauis que luchan pacíficamente por su libertad.

3. Argelia y los refugiados saharauis: solidaridad, no complicidad

   Otro elemento de la campaña de difamación es el intento de criminalizar el apoyo de Argelia a los refugiados saharauis. Desde la ocupación marroquí, miles de personas viven desplazadas en los campamentos de Tinduf, en el suroeste de Argelia. Lejos de ser “bastiones terroristas”, como insinúa el artículo, estos campamentos están gestionados por autoridades civiles saharauis y cuentan con la presencia de organismos internacionales como ACNUR, el PMA y múltiples ONG.

   Acoger a una población desplazada no es un acto de complicidad con el terrorismo, sino una obligación moral y legal. Criminalizar esta solidaridad es parte de la misma estrategia para aislar, desacreditar y deshumanizar al pueblo saharaui.

4. ¿Quién escribe esta campaña de desinformación?

Portada del autor del artículo propagandístico publicado en un foro conservadoras de EE.UU sobre el Frente Polisario.

   También es relevante examinar quiénes firman el artículo y desde qué posición política escriben. Robert Greenway fue asesor de seguridad nacional para Medio Oriente y África bajo la administración de Donald Trump y actual director ejecutivo de los acuerdos de Abraham. Su postura en este tema reproduce la línea tomada por Trump en 2020, cuando reconoció de forma unilateral la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, a cambio de que Marruecos se uniera a los Acuerdos de Abraham y normalizara relaciones con Israel. Esa medida violó el consenso internacional sobre el estatus del Sáhara y fue rechazada por la Unión Africana, la ONU y decenas de países.

   Por su parte, Amine Ghoulidi es un ciudadano marroquí, activamente vinculado a medios y espacios afines a la narrativa oficial del régimen de Rabat. Desde Washington ha trabajado como “analista” promoviendo la posición marroquí y negando sistemáticamente que el Sáhara Occidental sea un territorio pendiente de descolonización, como lo reconoce la ONU. Su participación en esta publicación no es imparcial, ni académica, ni objetiva: responde a una estrategia de lobby que busca influir en la política estadounidense en favor de Marruecos y en contra del derecho de los saharauis.

5. La verdadera amenaza: la ocupación marroquí y el silencio internacional

   Mientras se lanzan campañas para difamar al Frente Polisario, Rabat continúa impunemente con su ocupación del Sáhara Occidental. Expulsa observadores internacionales, reprime activistas, encarcela periodistas saharauis y saquea recursos naturales —fosfatos, pesca, energía solar— en flagrante violación del derecho internacional.

   En lugar de combatir la ocupación, algunos sectores intentan cambiar la narrativa: hacer pasar a los ocupados por agresores, y a quienes resisten por criminales. Pero los hechos y el derecho están del lado del pueblo saharaui.

El pueblo saharaui no necesita calumnias, necesita justicia

   La causa saharaui es una de las últimas luchas de descolonización del siglo XXI. Intentar vincularla con el terrorismo, con actores externos como Irán o Rusia, o con figuras como Adnan Abu Walid al Sahraoui es una operación burda de desinformación que no resiste el más mínimo escrutinio.

   El Frente Polisario no es el problema. El problema es una ocupación ilegal, una comunidad internacional que no cumple sus propias resoluciones, y actores que utilizan la seguridad como excusa para legitimar la injusticia. El pueblo saharaui no necesita propaganda. Necesita que se respete su derecho inalienable a decidir su futuro libremente.

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¿Por qué los decoloniales como el PIR callan sobre la colonización del Sáhara Occidental?

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Por Salim Djellab

     París (ECS).- Mientras los discursos decoloniales han ganado visibilidad en Francia, especialmente a través del Partido de los Indígenas de la República (PIR) y su figura mediática Houria Bouteldja, una ausencia flagrante sigue llamando la atención: el silencio sobre la colonización del Sáhara Occidental por parte de Marruecos. Este silencio es aún más sorprendente si se considera que esas mismas voces denuncian regularmente el colonialismo israelí, el racismo de Estado en Francia o las injerencias imperialistas en Oriente Medio.

¿Por qué este silencio? ¿Por qué esta incomodidad? ¿Por qué se niegan a nombrar un colonialismo magrebí, sostenido militarmente por Israel, diplomáticamente por Francia y financiado por las petromonarquías del Golfo?

    La respuesta hay que buscarla en los puntos ciegos identitarios y religiosos de ciertos sectores que se autodenominan “decoloniales”.

1. El Sáhara Occidental: la colonización invisible

    Desde 1975, Marruecos ocupa ilegalmente el Sáhara Occidental. Esta ocupación va acompañada de prácticas coloniales clásicas: traslado de población, expolio de recursos naturales, represión de activistas saharauis, negación de la identidad autóctona. Ni la ONU, ni la Corte Internacional de Justicia, ni el Tribunal de Justicia de la Unión Europea han reconocido jamás esta anexión.

   Y sin embargo, una parte de la izquierda anticolonial francesa, incluidas sus corrientes más radicales, evita cuidadosamente el tema. El Sáhara Occidental no aparece en las tribunas del PIR, ni en los libros de Houria Bouteldja, ni en los manuales críticos de ciertas corrientes interseccionales. Ese olvido no es inocente: es estratégico.

2. El peso de un sesgo islamista en la lectura política

    Uno de los principales ángulos muertos del pensamiento de Bouteldja es su sesgo islamista. Bajo el pretexto de defender a los “musulmanes” como una categoría racial, construye una visión del mundo donde el islam se convierte en un referente político estructurante, en detrimento del análisis material, histórico y laico de las relaciones de poder.

Este sesgo conlleva tres errores fundamentales:

   • En primer lugar, reduce la realidad del Magreb a una solidaridad musulmana abstracta, donde se borran las contradicciones entre pueblos y regímenes. Marruecos deja de ser un Estado colonizador para convertirse en un “país hermano”, en nombre de un supuesto continuum islámico.

   • En segundo lugar, sacraliza la religión como fundamento identitario, hasta el punto de negarse a criticar el patriarcado islámico, el autoritarismo monárquico o la alianza entre islam político y neocolonialismo.

   • En tercer lugar, opone un bloque musulmán imaginario a Occidente, sin analizar cómo ciertos regímenes “musulmanes” —como Marruecos, Emiratos Árabes o Arabia Saudí— se han convertido en los aliados más fervientes del capitalismo global, del sionismo de Estado y del aparato securitario occidental.

   Este sesgo islamista encierra el pensamiento en una lógica de lealtad comunitaria. Impide nombrar al opresor cuando este se reclama de la misma religión que el oprimido.

3. El Sáhara Occidental: un tabú comunitario en la diáspora

   El silencio del PIR y de sus entornos también se explica por una lógica de gestión comunitaria del discurso. En los barrios populares de Francia, donde las diásporas magrebíes son numerosas, criticar al régimen marroquí suele percibirse como “dividir a los hermanos” o “hacer el juego a los sionistas”.

   Bouteldja, con su concepto de “hermano en indigeneidad”, lleva esta solidaridad al extremo. Lo aplica primero para justificar el silencio sobre el machismo de los hombres de origen inmigrante, pero esta lógica se replica a nivel político: no criticar públicamente a un Estado magrebí, sobre todo si es musulmán.

   Pero esta estrategia es un callejón sin salida moral y político. El pueblo saharaui no amenaza la fraternidad magrebí: es su víctima olvidada. Silenciar su lucha refuerza la hegemonía del Majzén, legitima su alianza con Israel y reduce la descolonización a un eslogan identitario vacío.

4. El verdadero pensamiento decolonial es antiimperialista, no comunitarista

   La causa saharaui es un revelador. Distingue a los verdaderos decoloniales, que defienden a los pueblos contra todos los imperios, de los falsos anticolonialistas, que adaptan su discurso según intereses comunitarios o confesionales.

   Frantz Fanon, de quien Bouteldja se reclama, escribió en los condenados de la tierra: “Cada generación debe, en una relativa opacidad, descubrir su misión, cumplirla o traicionarla.”

   Traducir a Fanon hoy significa rechazar la colonización marroquí del Sáhara Occidental del mismo modo que se rechaza la ocupación de Palestina. Es entender que el colonialismo no cambia de naturaleza según la religión o la lengua del colonizador. Es denunciar la complicidad de Francia, de Israel y del Golfo en el saqueo de los recursos saharauis, desde los fosfatos hasta las aguas territoriales.

   Y es afirmar, contra todos los silencios y todos los cálculos: la lucha saharaui es una lucha decolonial. Es universal. Merece nuestra voz.

Conclusión: descolonizar de verdad es también decir lo que incomoda

   Houria Bouteldja ha contribuido a devolver la cuestión colonial al centro del debate francés. Pero su pensamiento sigue prisionero de un imaginario comunitario, islamocéntrico y, en ocasiones, complaciente con los regímenes autoritarios del Sur.

   Ha llegado el momento de reconstruir un decolonialismo coherente, comprometido con la justicia, la verdad y los pueblos. Un decolonialismo que no sacralice ni a los Estados, ni a las religiones, ni a los silencios. Un decolonialismo saharaui, popular, laico e internacionalista.

La administración Trump, en coordinación con Israel, contempla reasentar a la población de Gaza en Libia

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 Por Ana Stella (@anaqtella) y Lehbib Abdelhay

     Madrid (ECS).- La administración estadounidense, en coordinación con Israel, está explorando la posibilidad de reasentar a una gran parte de la población palestina de Gaza en países africanos y de Oriente Medio, incluyendo Libia, Sudán, Somalia y Siria. Según NBC, EE.UU. contempla reasentar hasta un millón de palestinos en Libia. A cambio, podría liberar miles de millones de dólares en activos libios congelados desde hace más de una década.

    Sudán y Somalia. CBS informa que Washington y Tel Aviv ya han establecido contactos con las autoridades de estos países para negociar posibles acuerdos de reasentamiento.

   Siria. El equipo de Trump intentó comunicarse con el nuevo gobierno sirio mediante un intermediario, pero no está claro si hubo respuesta oficial. Siria no ha confirmado su participación en las conversaciones.

   En este contexto, EE.UU. e Israel siguen buscando activamente países dispuestos a aceptar a palestinos de Gaza, ofreciendo incentivos económicos o políticos como parte de los acuerdos. Este plan ha generado controversia internacional por sus posibles implicaciones humanitarias, legales y geopolíticas, y por el riesgo de una reubicación forzada masiva, contraria al derecho internacional. Aunque EE.UU. ha negado oficialmente que exista un plan concreto, múltiples fuentes aseguran que las negociaciones están en curso.

Estallido de masivas protestas en Libia. Dimiten varios ministros del Gobierno libio

Trump trabaja en un plan para trasladar a un millón de palestinos a Libia

    Según NBC-News, el plan está siendo considerado con la suficiente seriedad como para que la administración lo haya discutido con los líderes de Libia, dijeron dos personas con conocimiento directo de los planes y un ex funcionario estadounidense. A cambio del reasentamiento de los palestinos, la administración Trump dispuesta a liberar a Libia miles de millones de dólares de fondos que Estados Unidos congeló hace más de una década, según al menos tres fuentes de la administración Trump.

    No se ha llegado a ningún acuerdo final y se ha mantenido a Israel informado de las discusiones de la administración, según la misma fuente. Estados Unidos afirma que «es totalmente falso». «La situación sobre el terreno es insostenible para un plan como este. No se debatió y carece de sentido», declaró el portavoz de la Casa Blanca.

     Basem Naim, un alto funcionario de Hamas, dijo que Hamas no estaba al tanto de ninguna discusión sobre el traslado de palestinos a Libia. “Los palestinos están muy arraigados a su patria, muy comprometidos con ella, y están dispuestos a luchar hasta el final y a sacrificarlo todo para defender su tierra, su patria, sus familias y el futuro de sus hijos”, declaró Naim en respuesta a preguntas de NBC News. “[Los palestinos] son ​​los únicos que tienen derecho a decidir por los palestinos, incluyendo a Gaza y a sus habitantes, qué hacer y qué no hacer”, agrega.

Los funcionarios del gobierno israelí declinaron hacer comentarios.

    Libia se ha visto asolada por la inestabilidad y las facciones políticas enfrentadas durante los casi 14 años transcurridos desde que estalló la guerra civil y derrocó a su dictador, Muamar el Gadafi. Libia lucha por mantener a su población actual, mientras dos gobiernos rivales, uno en el oeste liderado por Abdul Hamid Dbeibah y otro en el este liderado por Khalifa Haftar, luchan activa y violentamente por el control. El Departamento de Estado de EE.UU recomienda a los estadounidenses no viajar a Libia «debido a la delincuencia, el terrorismo, las minas terrestres sin detonar, los disturbios civiles, los secuestros y el conflicto armado».

    Cuántos palestinos de Gaza se irían voluntariamente a vivir a Libia es una incógnita. Una idea que funcionarios de la administración Trump han discutido es proporcionar a los palestinos incentivos financieros, como vivienda gratuita e incluso un sueldo de por vida, según el exfuncionario estadounidense.

     Los detalles de cuándo y cómo se podría implementar cualquier plan para reasentar a los palestinos en Libia son confusos, y un esfuerzo para desplazar al país norteafricano hasta un millón de personas probablemente enfrentaría obstáculos significativos.

     Tal esfuerzo probablemente sería extremadamente costoso, y no está claro cómo la administración Trump buscaría financiarlo. Anteriormente, la administración Trump ha declarado que las naciones árabes ayudarían a reconstruir Gaza tras el fin de la guerra, pero han criticado la idea de Trump de desplazar permanentemente a los palestinos. En las últimas semanas, la administración Trump también ha considerado a Libia como un lugar al que podría enviar a algunos inmigrantes que quiere deportar de Estados Unidos. Sin embargo, los planes para enviar a un grupo de inmigrantes a Libia fueron bloqueados por un juez federal este mes.

El traslado de hasta un millón de palestinos a Libia es un crimen

     La estimación pública más reciente de la CIA sobre la población actual de Libia es de aproximadamente 7,36 millones. En términos de población, si Libia absorbiera un millón más de personas, equivaldría a que Estados Unidos absorbiera a unos 46 millones. Según el exfuncionario estadounidense, aún no se ha determinado con precisión dónde se reasentará a los palestinos en Libia. Funcionarios de la administración norteamericana están estudiando opciones para alojarlos y se están considerando todos los métodos posibles para transportarlos de Gaza a Libia —por aire, tierra y mar—, según una de las fuentes de NBC con conocimiento directo del polémico proyecto.

Estallido de masivas protestas en Libia. Dimiten varios ministros del Gobierno libio

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Por Ana Stella (@anaqtella)

     Trípoli (ECS).- Estallido de masivas protestas en la capital, Trípoli, que exigen la dimisión del jefe del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), Abd al-Hamid al-Dbeibah. Las manifestaciones, que comenzaron tras las oraciones del viernes, congregaron a miles de personas en las principales plazas de la ciudad, donde los manifestantes acusaron a Dbeibah de ser un “agente estadounidense” y facilitar los intereses extranjeros en el país.

Dimiten varios ministros del Gobierno libio en apoyo a las protestas contra el primer ministro

     La situación se intensificó por la tarde cuando, tras convocatorias en redes sociales, las multitudes marcharon hacia el edificio del GNA en la carretera al-Sikka. En ese momento, se reportaron tiroteos contra los manifestantes, dejando varios heridos. Las autoridades aún no han confirmado el número de víctimas, pero las tensiones siguen aumentando.

    En paralelo, se ha producido una cadena de renuncias sin precedentes en el seno del gobierno. Hasta ahora, al menos 11 altos funcionarios han dimitido, incluidos los ministros de Finanzas, Justicia, Construcción, Gobierno Local, Salud y el viceministro del Interior, marcando un colapso progresivo del gabinete liderado por Dbeibah.

     Según informes no confirmados, Dbeibah estaría negociando con el grupo armado al-Rada, que controla el aeropuerto de Mitiga, para obtener permiso de salida hacia Italia. Esta maniobra sugiere que el líder del GNA podría estar buscando abandonar el país ante el agravamiento del escenario político.

      En este contexto, varios ministros del Gobierno libio reconocido por la comunidad internacional han presentado en las últimas horas su dimisión en apoyo a las protestas contra el primer ministro del país, Abdul Hamid Dbeibé.

    En concreto, presuntamente han dimitido el ministro de Economía y Comercio, Mohamed al Hawij; el de Gobierno Local, Badr Eddin al Tumi, y el ministro de Vivienda, Abu Bakr al Ghawi, según un vídeo publicado en redes sociales.

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Varios ciudadanos mauritanos asesinados tras bombardeo marroquí en la frontera del Sáhara Occidental

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Por Ana Stella (@anaqtella)

     Madrid (ECS).- Un ataque aéreo llevado a cabo por un dron marroquí ha causado la muerte de varios ciudadanos mauritanos en la zona de Karazras, ubicada en el Sáhara Occidental, cerca de la frontera. Las víctimas, al parecer mineros que trabajaban en la región, fueron alcanzadas por el bombardeo mientras se encontraban en un convoy civil altamente identificado. Miembros de la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) acudieron al lugar.

Los drones, la nueva y disruptiva arma de los conflictos que democratiza la destrucción

    Este nuevo incidente se suma a una serie de violaciones recientes contra ciudadanos mauritanos, que continúan sin una condena clara por parte de las autoridades marroquíes.

Ataques con drones marroquíes contra civiles mauritanos

1. Enero de 2023 – Bombardeo en Azkoula.

     Un dron marroquí atacó un camión mauritano en Azkoula, dentro del territorio saharaui controlado por el Frente Polisario. El vehículo transportaba tierra para extracción de oro. El ataque resultó en tres muertos y tres heridos, todos mauritanos.

2. Abril de 2022 – Ataque cerca de Aïn Ben Tili.

   Un ataque de dron marroquí alcanzó un convoy de vehículos civiles a pocos cientos de metros de la ciudad mauritana de Aïn Ben Tili. El balance fue de tres muertos y varios heridos, entre ellos una mujer y su hija, todos civiles saharauis y mauritanos.

3. Diciembre de 2023 – Bombardeo en El Guerguerat

     El 31 de diciembre, tres ciudadanos mauritanos, presuntamente buscadores de oro, murieron en un ataque de dron marroquí en la zona de El Guerguerat. Este incidente coincidió con un aumento del 171% en las tasas aduaneras impuestas por Mauritania a productos marroquíes, lo que generó tensiones bilaterales.

4. En 2024:

    Estos ataques se enmarcan en una estrategia marroquí para controlar la zona desmilitarizada del Sáhara Occidental, especialmente tras la reanudación del conflicto con el Frente Polisario en 2020. La utilización de drones ha sido clave para imponer una zona de exclusión, afectando tanto a civiles como a actividades económicas informales como la minería artesanal.

     Hasta la fecha se cuentan más de 300 víctimas en ataques marroquíes, entre ellos 120 muertos.

     A pesar de la gravedad de estos incidentes, la reacción oficial de Mauritania ha sido limitada, lo que ha generado críticas internas y ha sido interpretado por algunos como una falta de firmeza frente a las acciones marroquíes.

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