Marruecos fuerza Reunión de Alto Nivel con España y excluye Canarias, Ceuta y Melilla de la Cumbre
Las tensiones geopolíticas y los cambios en las relaciones entre Rabat y Madrid dominaron las consultas previas a la cumbre conjunta entre Marruecos y España.
Madrid (ECS).— El Reino de Marruecos, apoyado —según afirma— por un creciente respaldo internacional, especialmente de miembros del Consejo de Seguridad como Francia y Estados Unidos, busca formular nuevas exigencias al Gobierno español durante la Reunión de Alto Nivel (RAN) prevista este jueves en Madrid. El encuentro, solicitado de forma urgente por Rabat, pretende según fuentes diplomáticas empujar a España a dar pasos adicionales hacia el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental ocupado, aprovechando lo que considera un cambio del equilibrio de fuerzas regional e internacional a su favor tras el apoyo de potencias occidentales a su propuesta de autonomía.
Está previsto que los gobiernos marroquí y español firmen hoy jueves en Madrid una declaración conjunta, en una nueva etapa de la serie de encuentros de alto nivel entre ambos países. Esta cumbre llega tras la celebrada en febrero de 2023, en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reafirmó su apoyo al plan de autonomía propuesto por Rabat en 2007 para poner fin al proceso de descolonización en la última colonia de África.
La cita, la primera bilateral desde la de Rabat en 2023, será inusualmente breve —4 horas y media— y sin Canarias ni rueda de prensa ni declaraciones conjuntas, lo que ha acentuado la opacidad de Moncloa, según ha explicado El Confidencial.
Pese a la rapidez con que se ha organizado la cita, las posibilidades de acuerdos sustanciales sobre el Sáhara Occidental son muy limitadas. Se espera, como mucho, un comunicado conjunto con el que Rabat aspira a arrancar nuevas concesiones de la parte española.
La prensa marroquí ofrece una lectura prematura de la RAN
Un análisis del periódico marroquí Media24, dirigido por el ministro de Exteriores Nasser Bourita, sostiene que se ha abierto una “nueva página” en las relaciones entre Marruecos y España tras la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre y redactada por Estados Unidos con apoyo de Francia. Sin embargo, dicha resolución no supone un respaldo “real” a Marruecos, pues no consagra el plan de autonomía como base única para resolver el conflicto e insiste en la solución que garantice la autodeterminación saharaui acordada en 1991.
Figuras marroquíes como el exministro Mohamed Benabdelkader se preguntan si España acelerará la “alineación” de su posición diplomática con la resolución de la ONU, criticando lo que describe como un “enfoque excesivamente prudente” por parte de Pedro Sánchez.
Las demandas marroquíes en esta Reunión de Alto Nivel. Según fuentes consultadas, Rabat planteará a Madrid principalmente cuatro exigencias:
1. Reconocimiento oficial de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
2. Transferencia de la gestión del tráfico aéreo civil en el espacio aéreo del Sáhara Occidental a Marruecos.
3. Delimitación de fronteras marítimas con Canarias que otorgue a Marruecos una zona (ZEE) ampliada.
4. Cooperación en la explotación de los recursos del monte submarino “Tropic”, situado al sur de la isla de El Hierro y considerado parte de la plataforma continental canaria según la clasificación geográfica española.
Medios marroquíes sostienen que satisfacer estas demandas sería condición para garantizar “la estabilidad del archipiélago canario y su integración en la dinámica económica africana”. Las declaraciones sugieren que la diplomacia marroquí podría incrementar la presión y el chantaje si España se niega a realizar nuevas concesiones.
La controvertida posición española
El giro de España hacia Marruecos en el Sáhara Occidental se produjo tras la crisis migratoria en Ceuta en 2021, cuando Sánchez decidió apoyar el plan de autonomía marroquí en una misiva enviada a Mohamed VI en 2022. Desde entonces:
– El Instituto Cervantes incluyó por primera vez a los hispanohablantes del Sáhara Occidental en sus estadísticas relativas a Marruecos.
– La escuela española “La Paz” en El Aaiún pasó a formar parte de los centros educativos dependientes de la Embajada de España en Rabat.
– La mayoría de los eurodiputados socialistas españoles votó contra una enmienda que habría obligado a etiquetar claramente el origen de los productos procedentes del Sáhara, pese a las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE.
Por su parte, el ministro de Agricultura español, Luis Planas, calificó los intentos de modificar el acuerdo comercial con Marruecos para ajustarlo a las decisiones judiciales europeas como una “campaña política”.
Tensiones entre Marruecos y España
Rabat ha mostrado su malestar con las posiciones del Partido Popular (PP). Durante el pasado verano Marruecos cerró durante dos meses los pasos aduaneros en Ceuta y Melilla, ambas ciudades gobernadas por el Partido Popular. Al mismo tiempo, una misión comercial organizada por la empresa pública canaria Proexca a Dajla, ciudad bajo ocupación marroquí, generó controversia política: autoridades locales advirtieron de los “riesgos económicos y políticos” de la iniciativa.
Este panorama revela una relación compleja y cambiante entre Marruecos y España, condicionada por nuevas dinámicas regionales e internacionales en el Sáhara Occidental. Mientras Rabat trata de capitalizar el apoyo de Estados Unidos, Madrid se enfrenta a decisiones delicadas que podrían redefinir su política hacia su flanco sur.
En medio de esta delicada partida geopolítica en el Magreb, el Gobierno de Pedro Sánchez busca mantener buenas relaciones tanto con Marruecos como con Argelia en un momento clave del conflicto del Sáhara Occidental, tras la reciente votación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Así, el presidente del Gobierno prevé recibir al presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, en Madrid en diciembre, inmediatamente después de la XIII Reunión de Alto Nivel con su homólogo marroquí, Aziz Akhannouch, que se celebrará el miércoles y jueves en la capital española, según fuentes diplomáticas.
La cumbre hispano-marroquí se celebra con opacidad y sin Canarias, Ceuta ni Melilla pese a sus demandas de participación
Madrid (ECS).— Desde hace dos décadas, España invita con cierta regularidad a las comunidades fronterizas a las cumbres con Francia, y asocia a las regiones limítrofes en los preparativos de las reuniones con Portugal. Sin embargo, Canarias, Ceuta y Melilla han quedado totalmente excluidas de la Reunión de Alto Nivel (RAN) con Marruecos que se celebra hoy en Madrid, sin haber participado tampoco en su preparación.
La cita, la primera bilateral desde la de Rabat en 2023, será inusualmente breve —4 horas y media— y sin rueda de prensa ni declaraciones conjuntas, lo que ha acentuado la opacidad de Moncloa, según ha explicado El Confidencial. Pese a los compromisos firmados en 2022 y ratificados en 2023, su cumplimiento ha sido limitado. Marruecos ha reforzado el control migratorio hacia Canarias y Andalucía, pero no hacia Ceuta, donde la llegada irregular ha aumentado un 46% en lo que va de año.
El presidente canario, Fernando Clavijo, solicitó sin éxito estar presente en la cumbre por razones de “transparencia y coherencia”, recordando además que así se pactó con el PSOE para investir a Sánchez. El ministro José Manuel Albares rechazó la petición alegando que la política exterior es competencia exclusiva del Estado.
La ausencia de Ceuta y Melilla se interpreta como un gesto para evitar tensiones con Marruecos, que considera ambas ciudades “ocupadas”. Tampoco se invitó a sus representantes empresariales al encuentro económico previo a la cumbre.
Mientras tanto, las aduanas comerciales de Ceuta y Melilla —anunciadas como un “hito histórico”— siguen sin funcionar correctamente debido a las trabas marroquíes, lo que genera inseguridad jurídica y paraliza la actividad, especialmente en Melilla, donde no ha habido movimientos desde julio.
Sáhara Occidental | Cumbre hispano-marroquí este jueves en Madrid poco antes de la visita del presidente argelino a España
Las tensiones geopolíticas y los cambios en las relaciones entre Rabat y Madrid dominan las consultas previas a la cumbre conjunta entre Marruecos y España.
Madrid (ECS).— El Reino de Marruecos, apoyado —según afirma— por un creciente respaldo internacional, especialmente de miembros del Consejo de Seguridad como Francia y Estados Unidos, busca formular nuevas exigencias al Gobierno español durante la Reunión de Alto Nivel (RAN) prevista este jueves en Madrid. El encuentro, solicitado de forma urgente por Rabat, pretende según fuentes diplomáticas empujar a España a dar pasos adicionales hacia el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental ocupado, aprovechando lo que considera un cambio del equilibrio de fuerzas regional e internacional a su favor tras el apoyo de potencias occidentales a su propuesta de autonomía.
Está previsto que los gobiernos marroquí y español firmen el jueves en Madrid una declaración conjunta, en una nueva etapa de la serie de encuentros de alto nivel entre ambos países. Esta cumbre llega tras la celebrada en febrero de 2023, en la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reafirmó su apoyo al plan de autonomía propuesto por Rabat en 2007 para poner fin al proceso de descolonización en la última colonia de África.
Pese a la rapidez con que se ha organizado la cita, las posibilidades de acuerdos sustanciales sobre el Sáhara Occidental son muy limitadas. Se espera, como mucho, un comunicado conjunto con el que Rabat aspira a arrancar nuevas concesiones de la parte española.
La prensa marroquí ofrece una lectura prematura de la RAN
Un análisis del periódico marroquí Media24, dirigido por el ministro de Exteriores Nasser Bourita, sostiene que se ha abierto una “nueva página” en las relaciones entre Marruecos y España tras la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre y redactada por Estados Unidos con apoyo de Francia. Sin embargo, dicha resolución no supone un respaldo “real” a Marruecos, pues no consagra el plan de autonomía como base única para resolver el conflicto e insiste en la solución que garantice la autodeterminación saharaui acordada en 1991.
Figuras marroquíes como el exministro Mohamed Benabdelkader se preguntan si España acelerará la “alineación” de su posición diplomática con la resolución de la ONU, criticando lo que describe como un “enfoque excesivamente prudente” por parte de Pedro Sánchez.
Las demandas marroquíes en esta Reunión de Alto Nivel. Según fuentes consultadas, Rabat planteará a Madrid principalmente cuatro exigencias:
1. Reconocimiento oficial de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
2. Transferencia de la gestión del tráfico aéreo civil en el espacio aéreo del Sáhara Occidental a Marruecos.
3. Delimitación de fronteras marítimas con Canarias que otorgue a Marruecos una zona (ZEE) ampliada.
4. Cooperación en la explotación de los recursos del monte submarino “Tropic”, situado al sur de la isla de El Hierro y considerado parte de la plataforma continental canaria según la clasificación geográfica española.
Medios marroquíes sostienen que satisfacer estas demandas sería condición para garantizar “la estabilidad del archipiélago canario y su integración en la dinámica económica africana”. Las declaraciones sugieren que la diplomacia marroquí podría incrementar la presión y el chantaje si España se niega a realizar nuevas concesiones.
La controvertida posición española
El giro de España hacia Marruecos en el Sáhara Occidental se produjo tras la crisis migratoria en Ceuta en 2021, cuando Sánchez decidió apoyar el plan de autonomía marroquí en una misiva enviada a Mohamed VI en 2022. Desde entonces:
– El Instituto Cervantes incluyó por primera vez a los hispanohablantes del Sáhara Occidental en sus estadísticas relativas a Marruecos.
– La escuela española “La Paz” en El Aaiún pasó a formar parte de los centros educativos dependientes de la Embajada de España en Rabat.
– La mayoría de los eurodiputados socialistas españoles votó contra una enmienda que habría obligado a etiquetar claramente el origen de los productos procedentes del Sáhara, pese a las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE.
Por su parte, el ministro de Agricultura español, Luis Planas, calificó los intentos de modificar el acuerdo comercial con Marruecos para ajustarlo a las decisiones judiciales europeas como una “campaña política”.
Tensiones entre Marruecos y España
Rabat ha mostrado su malestar con las posiciones del Partido Popular (PP). Durante el pasado verano Marruecos cerró durante dos meses los pasos aduaneros en Ceuta y Melilla, ambas ciudades gobernadas por el Partido Popular. Al mismo tiempo, una misión comercial organizada por la empresa pública canaria Proexca a Dajla, ciudad bajo ocupación marroquí, generó controversia política: autoridades locales advirtieron de los “riesgos económicos y políticos” de la iniciativa.
Este panorama revela una relación compleja y cambiante entre Marruecos y España, condicionada por nuevas dinámicas regionales e internacionales en el Sáhara Occidental. Mientras Rabat trata de capitalizar el apoyo de Estados Unidos, Madrid se enfrenta a decisiones delicadas que podrían redefinir su política hacia su flanco sur.
En medio de esta delicada partida geopolítica en el Magreb, el Gobierno de Pedro Sánchez busca mantener buenas relaciones tanto con Marruecos como con Argelia en un momento clave del conflicto del Sáhara Occidental, tras la reciente votación en el Consejo de Seguridad de la ONU. Así, el presidente del Gobierno prevé recibir al presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, en Madrid en diciembre, inmediatamente después de la XIII Reunión de Alto Nivel con su homólogo marroquí, Aziz Akhannouch, que se celebrará el miércoles y jueves en la capital española, según fuentes diplomáticas.
El rechazo a la soberanía y la anulación de la autonomía como única base permitieron la adopción de resolución 2797 sobre el Sáhara Occidental
El rechazo del Consejo de Seguridad a la reivindicación marroquí de soberanía sobre el Sáhara Occidental y la anulación de la propuesta de autonomía como única base de solución permitieron la adopción de la resolución 2797
Mhamad Bujari
Madrid (ECS).— Un observador atento, cauto e imparcial de la evolución del conflicto del Sáhara Occidental puede constatar que diversas interpretaciones difundidas por algunos medios de comunicación, en especial occidentales —y particularmente franceses y españoles—, no guardan relación alguna con el contenido de la resolución 2797, mediante la cual se prorrogó el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) hasta el 31 de octubre de 2026.
El Consejo rechazó de forma tajante las demandas de Marruecos, elaboradas en Washington en coordinación con París y Rabat, y presentadas en el primer borrador estadounidense, conocido en la jerga del Consejo de Seguridad como “borrador cero” (Draft-0).
En efecto, el Consejo de Seguridad, en su resolución 2797 editada tras varios días de negociaciones:
1. No aceptó en ningún momento adoptar la tesis de una soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, tal como proponían Estados Unidos y Francia en el borrador inicial.
2. También rechazó que la propuesta marroquí de autonomía constituyera la “única base” para la solución o la negociación.
De este modo, dichas pretensiones y demandas ilegítimas fueron eliminadas de los párrafos operativos en la versión final del texto, lo que permitió —después de negociaciones largas y complejas— la aprobación de la resolución 2797.
Para mayor claridad, es necesario subrayar que el Consejo de Seguridad no ha adoptado la propuesta marroquí de autonomía “como base para resolver el conflicto del Sáhara Occidental”, tal como pretende presentar Rabat. Se trata de una afirmación tendenciosa y completamente inexacta, pues saca la referencia a la “autonomía” de su contexto político, jurídico e incluso lingüístico dentro del cual fue mencionada por el Consejo.
Es cierto que el Consejo mencionó el plan marroquí de autonomía como un elemento a considerar, pero dejó claro, sin lugar a dudas, que no es “la única base” y que otras propuestas también son bien recibidas, teniendo en cuenta que el Consejo conoce la propuesta ampliada de la parte saharaui aunque no la menciona.
Más importante aún, el Consejo reafirmó que la solución debe ajustarse a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y satisfacer la condición esencial de permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho a la autodeterminación.
Por ello, limitarse a citar el párrafo en el que se menciona la propuesta marroquí como una base de solución constituye una lectura sesgada, pues el Consejo la supedita a condiciones que, en esencia, anulan los objetivos perseguidos por Rabat, orientados a legitimar una ocupación considerada ilegal.
Desde la perspectiva del derecho internacional, la denominada propuesta marroquí de autonomía carece de peso alguno cuando se compara con los principios y propósitos de la Carta de la ONU, así como con las resoluciones y dictámenes de organismos y tribunales internacionales y regionales relativos al Sáhara Occidental, los cuales no reconocen a Marruecos ninguna soberanía sobre el territorio y confirman de manera unánime el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia.
Basta con observar que el Consejo, en su resolución 2797, tras descartar la supuesta soberanía marroquí y desestimar la idea de la autonomía como única base, insiste nuevamente en la necesidad de que ambas partes acuerden la solución final, la cual debe ser coherente con los principios de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente el derecho a la autodeterminación. Con ello, el Consejo cierra la puerta a la tesis expansionista defendida por Marruecos.
Una lectura objetiva —política y jurídica— de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, adoptada el 31 de octubre de 2025 para renovar el mandato de la MINURSO, exige comprender cómo se alcanzó el acuerdo que permitió su aprobación y bajo qué condiciones, sin las cuales la resolución no habría visto la luz.
De hecho, si Washington y París no hubiesen concluido que era imposible que el Consejo aprobara el texto presentado en el proyecto estadounidense inicial —el cual fue finalmente retirado—, habría sido inviable la adopción de la resolución 2797.
La amenaza, agitada por algunos, de poner fin a la presencia de la MINURSO antes de que cumpliera su misión perdió toda eficacia ante la firmeza de la parte saharaui en defender su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación y la independencia, así como su compromiso con la resistencia en el marco de la lucha de liberación nacional, cualquiera que sea el contexto.
Sáhara Occidental | El presidente de la República llega a Luanda para participar en la VII Cumbre UA-UE
Luanda (Angola) -. El presidente de la República saharaui y secretario general del Frente POLISARIO, Brahim Gali, llegó este domingo por la tarde a la capital angoleña, Luanda, para participar en los trabajos de la VII Cumbre de asociación de la Unión Africana y la Unión Europea.
El líder saharaui fue recibido en el aeropuerto internacional de la capital por el ministro de Asuntos Exteriores de Angola, Antonio Tete, donde una banda militar le rindió honores.
La cumbre coincide con la celebración del 25.º aniversario de la asociación entre ambas instituciones continentales, lo que le confiere una importancia simbólica, así como con el 50.º aniversario de la independencia de Angola.
Gali está acompañado por una delegación integrada por; ministro de Asuntos Exteriores y Africanos, Mohamed Yislem Beisat; la consejera encargada del mundo árabe, Nana Labat Rachid; el embajador en Angola y concurrente en Namibia, Hamdi Al-Jalil Mayara; el consejero de la Presidencia de la República, Abdati Breika, y el embajador y Director de Protocolo y Ceremonias, Salha Al-Abd.
Rusia ha entregado a Argelia los dos primeros aviones de combate Su-57E
Agencias
Madrid (ECS).— Rusia ha entregado sus dos primeros cazas Su-57E a Argelia, lo que supone la primera exportación de un avión de combate de quinta generación, aparte del F-35 estadounidense.
Argelia se convierte así en el primer país árabe y africano en recibir estos aviones rusos Su-57E Felon de última generación, lo que le garantiza superioridad aérea regional sin precedentes.
El anuncio se realizó esta semana en el Salón Aeronáutico de Dubái. Según un funcionario ruso que representa al fabricante, los dos aviones no solo se han entregado, sino que también han entrado en servicio operativo y están demostrando sus capacidades superiores. Argel había encargado 14 aparatos Su-57E.
Según el acuerdo concluido en 2021, se entregarán a Argel seis aviones Sukhoi 57E Felon antes de finales de este año, seis más el año que viene y dos más en 2027.
La televisión argelina había anunciado que en Moscú se estaban formando pilotos para pilotar estos cazas.
El Sukhoi 57 es un caza furtivo y versátil, capaz de combatir en el aire, pero también de realizar ataques en tierra y mar.
El Su-57E, que durante mucho tiempo estuvo rodeado de secretismo, fue observado desde diversos ángulos durante el actual Salón Aeronáutico de Dubái. Este evento brindó a Rusia la oportunidad de presentar al público la versión de exportación de su caza furtivo de quinta generación.
Argelia, que históricamente ha dependido del armamento ruso, posee una flota diversa de aviones de combate rusos avanzados. La integración del Su-57 en su flota mejorará significativamente sus capacidades de combate.
Esto también consolida su posición entre las fuerzas aéreas más poderosas del mundo. En 2025, Argel asignó un presupuesto de 25 mil millones de dólares a su defensa.
España sigue mirando a otro lado en el Sáhara Occidental
Madrid (ECS) .- La ocupación del Sáhara Occidental cumple ahora cincuenta años. Medio siglo desde que los Acuerdos de Madrid de 1975 permitieron la entrada del ejército marroquí y rompieron el proceso de descolonización que Naciones Unidas había establecido con claridad. Desde entonces, el territorio sigue siendo un enclave pendiente de autodeterminación. Y España, potencia administradora de iure, continúa esquivando la responsabilidad que le impone el Derecho Internacional. La historia no empezó con la carta enviada por Pedro Sánchez a Mohamed VI en marzo de 2022. Empezó en 1975, cuando el Estado español decidió abandonar el territorio sin concluir el referéndum que debía organizar y sin proteger a la población saharaui.
50 años del exilio saharaui: la salud en crisis, alerta Médicos del Mundo
En los primeros años setenta, la ONU ya había fijado el camino. El Sáhara Occidental debía descolonizarse mediante una consulta libre, supervisada por la comunidad internacional. España lo aceptó y anunció el referéndum. El Frente Polisario, movimiento de liberación saharaui, había asumido el liderazgo político y militar. El proceso parecía encaminarse hacia una solución ordenada. Sin embargo, el final del régimen franquista y la presión creciente de Marruecos cambiaron esa trayectoria. En otoño de 1975, con Franco agonizando, Rabat lanzó la Marcha Verde y situó a España ante un dilema que la dictadura no quiso afrontar. El resultado fue la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid, un documento sin validez jurídica internacional que cedía la administración del territorio a Marruecos y Mauritania, pero que no podía transferir la soberanía porque España no era su propietaria.
Naciones Unidas reaccionó con rapidez. En diciembre de 1975, la Asamblea General señaló que los Acuerdos de Madrid no modificaban la naturaleza jurídica del territorio y que España seguía siendo la potencia administradora. Pero en la práctica, la retirada española dejó el camino abierto a la ocupación militar marroquí, a los bombardeos sobre la población civil y al éxodo hacia Tinduf. Fue el inicio de una fractura histórica que nunca ha sido reparada. A partir de ese momento, España adoptó una política exterior basada en la ambigüedad. Aunque el Derecho Internacional obliga a completar la descolonización, los sucesivos gobiernos han actuado como si esa responsabilidad hubiera sido borrada por el paso del tiempo.
La justicia española lo ha recordado en varias ocasiones. En 2014, la Audiencia Nacional afirmó que España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental. El Tribunal Supremo también lo ha señalado. Incluso el Ministerio de Asuntos Exteriores ha reconocido ese estatus en comunicaciones internas. Sin embargo, esa doctrina nunca se ha traducido en una posición diplomática coherente. Los gobiernos españoles, de distintos signos, han preferido priorizar la relación con Marruecos, convertida en un elemento central de la política exterior. La gestión migratoria, la cooperación en seguridad, la presión sobre Ceuta y Melilla, los acuerdos pesqueros o la lucha contra el terrorismo han generado una dependencia que Rabat ha explotado hábilmente. España, atrapada en esa dinámica, ha optado por mirar hacia otro lado.
El giro de Pedro Sánchez en 2022, apoyando la propuesta marroquí de autonomía, no rompe con esa tendencia. De hecho, la culmina. La carta enviada a Mohamed VI no inaugura una política nueva, sino que hace explícita una renuncia que lleva décadas en marcha. La diferencia es que, esta vez, el gesto se produjo en un contexto internacional muy visible, cuando la guerra de Ucrania, la competición energética y la tensión en el Magreb han convertido la política exterior en un asunto más sensible. Pero la raíz del problema no está en 2022. Está en 1975 y en la decisión de desligarse del proceso de descolonización sin cumplir las obligaciones que la ONU había impuesto.
Mientras tanto, la situación del Sáhara Occidental ha seguido deteriorándose. En los territorios ocupados, la población saharaui vive bajo un régimen de control político y policial que limita la libertad de expresión, impide las manifestaciones públicas y mantiene en prisión a activistas y periodistas. La colonización demográfica impulsada por Marruecos ha transformado las ciudades principales. La explotación de fosfatos, pesca y otros recursos naturales continúa pese a las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que exigen el consentimiento del pueblo saharaui para cualquier actividad económica en el territorio. Las organizaciones de derechos humanos denuncian torturas, desapariciones y procesos judiciales carentes de garantías.
En los campamentos de Tinduf, más de 170.000 saharauis sobreviven desde hace casi cinco décadas en condiciones extremas, dependiendo de una ayuda humanitaria que se ha reducido en los últimos años. A pesar de ello, han construido una estructura institucional propia y mantienen vivas sus reivindicaciones políticas. La República Árabe Saharaui Democrática, reconocida por decenas de países y miembro fundador de la Unión Africana, continúa siendo la expresión estatal del derecho a la autodeterminación. Desde 2020, además, la reanudación de la guerra de baja intensidad entre el Frente Polisario y Marruecos ha devuelto al conflicto una dimensión militar que la comunidad internacional ha tratado de minimizar.
La misión de la ONU en el territorio, la MINURSO, es un ejemplo de esa inercia. Creada en 1991 para organizar un referéndum que nunca se ha celebrado, es la única misión de paz de Naciones Unidas sin un mandato de derechos humanos. Su presencia ha servido para contener tensiones, pero no para resolver el conflicto. Mientras tanto, las grandes potencias han adaptado su estrategia a los intereses regionales. Estados Unidos ha mantenido una relación privilegiada con Marruecos, especialmente en materia militar. Francia continúa apoyando a Rabat en el Consejo de Seguridad. Y la Unión Europea ha cometido errores graves al firmar acuerdos comerciales que incluían recursos saharauis sin respetar la legalidad internacional.
En este contexto, la responsabilidad de España sigue siendo un elemento central. Como potencia administradora, España está obligada a defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, a no legitimar la ocupación ni participar en actividades que la consoliden, y a impulsar una solución conforme a las resoluciones de Naciones Unidas. Nada de esto implica adoptar una postura hostil hacia Marruecos, sino simplemente cumplir con el marco jurídico internacional. Sin embargo, la política española continúa dividida entre la retórica y la prudencia diplomática. Las declaraciones oficiales hablan de “una solución mutuamente aceptable”, una fórmula que oculta la realidad: el único marco válido es el derecho a la autodeterminación.
Cincuenta años después, las consecuencias de los Acuerdos de Madrid siguen presentes. El pueblo saharaui continúa esperando el referéndum que se prometió en los años setenta. La ocupación marroquí se ha consolidado sobre el terreno, aunque carezca de reconocimiento internacional. Y España mantiene una relación ambivalente con un territorio cuya suerte definió en 1975 sin atender a su propia obligación legal. La historia no empezó con la carta de 2022, por mucho que se haya presentado como un punto de inflexión. Empezó con los Acuerdos de Madrid, con el abandono del territorio y con la renuncia a culminar un proceso de descolonización que todavía hoy sigue en suspenso.
Una política exterior que ignore ese origen solo puede conducir a nuevas contradicciones. La cuestión saharaui no es un asunto del pasado. Es un problema presente, político y jurídico, que afecta a la credibilidad internacional de España y a su compromiso con los principios que dice defender. Medio siglo después, la descolonización del Sáhara Occidental sigue pendiente. Y la potencia administradora sigue sin asumir las responsabilidades que le impone la historia.
Plataforma ‘No te olvides del Sáhara Occidental’
50 años del exilio saharaui: la salud en crisis, alerta Médicos del Mundo
Campamentos Saharauis (ECS).- Este 2025 se cumplen 50 años del exilio saharaui. Medio siglo en el que un pueblo ha levantado un Estado en el desierto, con dignidad y resistencia. Pero hoy, la salud está en riesgo. Los recortes en la ayuda humanitaria amenazan con derrumbar un sistema sanitario frágil, que apenas logra sostener lo mínimo. “La ayuda actual no cubre ni siquiera lo esencial. La operación humanitaria ya no puede planificar mejoras ni ampliar servicios, sino simplemente sostener lo mínimo», explica Pepe Fernández, presidente de Médicos del Mundo.
El sistema de salud saharaui atraviesa un momento crítico por diferentes razones, entre ellos los recortes sin precedentes en el sector humanitario y, también consecuencia de ello, por la fuga de talento.
La actual situación requiere de medidas urgentes y ya está generando consecuencias visibles, aunque todavía reversibles. A Médicos del Mundo le preocupa el impacto sobre la salud, especialmente grave en el caso de la morbimortalidad materna, la mortalidad neonatal y el desarrollo infantil.
También las consecuencias irreversibles por la ausencia de control sobre enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión, entre otras.
Además, esta situación puede verse agravada por el efecto de las carencias alimentarias y nutricionales y por el deterioro progresivo de la capacidad de respuesta del sistema sanitario.
Estados Unidos: 200.000 refugiados saharauis viven en campamentos en el sur de Argelia
“Pese al escenario alarmante, el sistema sigue funcionando gracias al esfuerzo extraordinario del personal de salud saharaui y de organizaciones como Médicos del Mundo, pero es inaplazable una mejora significativa de las condiciones en las que el personal de salud realiza su trabajo, tanto desde el punto de vista de su incentivación personal como de la infraestructura y del equipamiento disponible”, señala el presidente de Médicos del Mundo.
Escándalo por el etiquetado de productos del Sáhara Occidental: la Comisión Europea, pillada en pleno intento de burlar la legalidad
Bruselas. – La Comisión Europea ha quedado contra las cuerdas tras un intenso debate en el Parlamento Europeo. El motivo: su intención de flexibilizar las normas de etiquetado para satisfacer a Marruecos, incluso a costa del derecho europeo, del derecho internacional y de la transparencia hacia los consumidores. La cuestión afecta directamente a los productos agrícolas procedentes del Sáhara Occidental ocupado.
El Polisario denunciará ante la Justicia Europea nuevo acuerdo comercial entre la UE y Marruecos
El debate tuvo lugar en una sesión extraordinaria de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRI). Allí, la Comisión trató de justificar su propuesta de modificar el Reglamento Delegado (UE) 2023/2429, sustituyendo la mención obligatoria “Sáhara Occidental” por supuestas “regiones de origen” marroquíes —“Laâyoune-Sakia El Hamra” y “Dakhla-Oued Eddahab”— en los productos exportados a la Unión Europea. Son denominaciones impuestas unilateralmente por Marruecos en un territorio que ocupa ilegalmente desde hace décadas.
La reacción de los eurodiputados fue inmediata y transversal: desde conservadores hasta ecologistas o la izquierda denunciaron que la iniciativa es jurídicamente indefendible, engañosa para los consumidores y equivalente a recompensar una ocupación ilegal. El próximo miércoles, el Pleno votará una objeción al reglamento delegado, respaldada entre otros por el Partido Popular Europeo (PPE), el mayor grupo de la Eurocámara.
Durante el debate, Brigitte Misonne, directora general adjunta de la DG AGRI, admitió abiertamente que la Comisión estaba forzando las reglas: “Hemos tenido que introducir una derogación a la norma general de indicar el país de origen”. Confesó también que la decisión no se basa en derecho europeo, sino en negociaciones políticas con Marruecos: “La opción de indicar un origen regional es fruto de conversaciones con Marruecos”. La respuesta del eurodiputado Herbert Dorfmann (Italia, PPE) fue tajante: “La Comisión Europea no puede negociar una sentencia del Tribunal con el Gobierno marroquí. Es una violación manifiesta del derecho”.
La Comisión Europea se abre a negociar un nuevo acuerdo de pesca con Marruecos