Las estrategias de la «DIPLOMAFIA» marroquí: menos diplomacia y más mafia cuando se trata del Sáhara Occidental
✍️ Ahmed Omar
El caso de «Morocco Gate» ha puesto en el centro de atención las prácticas turbias y corruptas de Marruecos para legitimar su ocupación del Sáhara Occidental. Sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora es solo un fragmento de una estrategia mucho más amplia y bien orquestada. Marruecos no solo corrompe a políticos europeos, sino que también espía y chantajea a líderes mundiales. Esta no es diplomacia en su forma tradicional, es una operación que se asemeja más a una organización mafiosa que a un Estado actuando dentro del marco legal internacional.
La estrategia delictiva de Mohamed VI para poner a Sánchez contra las cuerdas
Las Revelaciones de Chris Coleman: El preludio del escándalo Pegasus
Mucho antes de que el software espía Pegasus saliera a la luz, las revelaciones del hacker Chris Coleman, a mediados de la década pasada, ya habían expuesto la sucia estrategia de Marruecos. Coleman filtró cientos de documentos internos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, demostrando cómo el gobierno marroquí manipulaba a funcionarios de las Naciones Unidas, políticos y diplomáticos de todo el mundo.
Los documentos revelaron una estrategia central basada en sobornos y chantajes. Marruecos no se detenía ante nada para asegurarse de que los actores clave internacionales apoyaran sus reclamaciones sobre el Sáhara Occidental. Se documentaron pagos a funcionarios de alto nivel en las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, así como intentos de coaccionar a estos individuos para que inclinaran la balanza a favor de Marruecos en sus decisiones y declaraciones públicas. Las revelaciones de Coleman fueron una demostración brutal de cómo Marruecos utiliza el dinero y el miedo para moldear la política internacional según sus intereses, mientras el mundo hacía la vista gorda.
Espionaje Generalizado: El Caso Pegasus
Si bien las filtraciones de Coleman fueron un golpe contundente a la imagen de Marruecos, el uso del software espía Pegasus amplió aún más la magnitud de su operación de vigilancia. A través de este programa, Marruecos, de la mano de Israel, fue capaz de espiar a líderes de primer nivel, incluidos Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, dos figuras clave en la política europea que han mostrado inclinación por la postura marroquí en relación con el Sáhara Occidental. Ambos fueron vigilados por el gobierno marroquí, lo que plantea serias dudas sobre si sus decisiones han sido influenciadas por la posibilidad de chantaje.
Además, Marruecos no se limitó a espiar solo a estos jefes de estado. Activistas, periodistas, y defensores de derechos humanos han sido también blanco de esta vigilancia. Al utilizar Pegasus para rastrear y controlar a figuras clave en la narrativa del Sáhara Occidental, Marruecos busca silenciar y desestabilizar cualquier oposición a su ocupación. Este es un nivel de control digno de un Estado mafioso, no de una nación que busca resolver un conflicto por medios legítimos.
Falsas diplomacias: La farsa de los consulados
Otra pieza central en las tácticas de la diplomafia marroquí es la apertura de «consulados» en ciudades ocupadas del Sáhara Occidental, como El Aaiún y Dajla. A primera vista, estos consulares parecen ser representaciones diplomáticas «legítimas«, pero en realidad, son una farsa diseñada para dar la impresión de reconocimiento internacional. En la mayoría de los casos, estos consulados no tienen ningún sentido práctico.
Tomemos, por ejemplo, la apertura de consulados por parte de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). ¿Tienen estos países alguna diáspora en el Sáhara Occidental? Rotundamente no. ¿Tienen intereses económicos o estratégicos en la región? Tampoco. ¿Tienen siquiera los medios para mantener un consulado allí? Nuevamente, la respuesta es no. Todo esto es parte de un juego sucio en el que Marruecos paga por los viajes, el alojamiento y, en muchos casos, sobornos para los diplomáticos, simplemente para mantener la ilusión de un respaldo internacional. Los edificios de estos consulados son propiedades privadas alquiladas por Marruecos, y su existencia es puramente simbólica.
Una estrategia mafiosa en lugar de diplomacia
En conjunto, lo que vemos es una estrategia que se aleja de cualquier noción de diplomacia legítima. Marruecos está utilizando todos los medios a su disposición para comprar, coaccionar y corromper a líderes mundiales, políticos, y diplomáticos. Al combinar espionaje con sobornos y chantajes, Marruecos ha creado una red de influencia que intenta, de manera mafiosa, fabricar un reconocimiento de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.
Esta red no solo afecta a Europa. Marruecos ha extendido sus tentáculos de corrupción y espionaje a todos los continentes desde África a América Latina, Asia y hasta Australia y Nueva Zelandia, en un intento desesperado de consolidar una ocupación que va en contra de los principios más básicos del derecho internacional y de los derechos de los pueblos a la autodeterminación. Lo que Rabat está llevando a cabo no es diplomacia. Es una estrategia criminal a gran escala que socava la integridad de las instituciones internacionales.
El mundo debe reaccionar
Es imperativo que la comunidad internacional despierte ante esta realidad. Marruecos ha convertido la diplomacia en un juego de mafia, y su ocupación del Sáhara Occidental se mantiene gracias a estas tácticas inmorales y corruptas. No se puede permitir que un régimen que opera como una organización criminal decida el destino de un pueblo oprimido.
El futuro del Sáhara Occidental no debe quedar en manos de aquellos que compran y manipulan a las élites globales. Es hora de que el mundo exija justicia, transparencia y respeto por el derecho internacional. Y, sobre todo, es momento de que el pueblo saharaui reciba el apoyo que merece en su legítima lucha por la autodeterminación.
La alianza entre la tecnología israelí y la “expertise” marroquí para controlar el Mediterráneo
Por Ahmed Omar
Lo que para muchos aún parece una teoría conspirativa, está ya documentado en medios israelíes. El Times of Israel, en un artículo titulado “From Casablanca to the Abraham Accords” escrito por Jose Lev Álvarez Gomez —un académico israelí con formación en neurociencia, medicina, economía aplicada, geoestrategia internacional, terrorismo yihadista e inteligencia militar, además de haber servido en unidades especiales del ejército israelí—, expone la profundidad de la cooperación secreta entre los servicios de inteligencia de Marruecos e Israel.
Según este análisis, que se fundamenta en hechos históricos y en documentación verificada, lo que comenzó en los años sesenta con operaciones encubiertas y favores políticos ha evolucionado en un sistema estructurado que combina el poderío tecnológico israelí (radares, satélites, ciberespionaje, sistemas de interceptación) con la capacidad marroquí de penetración en redes políticas europeas mediante sobornos, chantajes y maniobras diplomáticas de presión.
El Times of Israel recuerda que Marruecos facilitó ya en 1965 que el Mossad espiara la cumbre árabe de Casablanca, y que décadas después ha convertido esa relación en un puente que le permite acceder a recursos militares y de inteligencia israelíes. De ahí derivan los escándalos recientes: desde el espionaje a líderes europeos a través del software Pegasus hasta la trama de corrupción conocida como “Morocco Gate” en el Parlamento Europeo. Todo ello muestra que no hablamos de episodios aislados, sino de una estrategia de largo plazo que busca consolidar un control sobre la política europea a través de herramientas invisibles pero devastadoras.
El artículo enfatiza además que Marruecos da por garantizado su dominio en el norte de África y el Sahel. Los recientes casos de espionaje en Níger y Malí, atribuidos a redes marroquíes con apoyo tecnológico israelí, confirman la proyección de esta alianza hacia regiones donde Europa tiene intereses vitales en materia de seguridad y recursos. Aunque no se conoce el grado de penetración en Túnez, Libia o Egipto, el patrón es claro: Rabat actúa con la audacia de quien se siente respaldado por un socio tecnológico y militar de primer nivel.
España constituye el ejemplo más visible de esta estrategia. El Times of Israel señala que la relación con Madrid no puede entenderse únicamente en clave diplomática: el giro de la política española hacia el apoyo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental —rompiendo con décadas de postura neutral— es indicativo de hasta qué punto la presión combinada de espionaje y chantaje ha dado resultados. España aparece ya no como un vecino incómodo, sino como un país sometido al dispositivo conjunto Casablanca–Tel Aviv.
Lo que está en marcha, como advierte el propio medio israelí, es una reconfiguración del Mediterráneo bajo la égida de una alianza que no se limita a defenderse de amenazas externas, sino que persigue controlar la información, condicionar las decisiones políticas y asegurar ventajas estratégicas frente a Europa. El Mediterráneo, según esta lectura, no se gobierna ya solo desde Bruselas, Madrid o París, sino desde un eje invisible que une a Marruecos e Israel en un proyecto de control regional sin precedentes.
Del periodismo a la propaganda: desmontando el artículo de DAWN sobre el POLISARIO
Por Ahmed Omar | OPINIÓN
El reciente artículo publicado por DAWN, “El Polisario en Siria: Cómo los combatientes extranjeros complican la justicia transicional”, constituye un preocupante ejemplo de cómo el periodismo puede carecer de rigor y convertirse en un instrumento de diseño político. En lugar de ofrecer hechos verificables o análisis serios, entrelaza rumores anónimos, filtraciones interesadas e insinuaciones geopolíticas para construir un relato que se derrumba bajo el peso de sus propias contradicciones. Es precisamente este tipo de artículo —que salta imprudentemente de Siria al Sáhara Occidental y a Irán, vinculando conflictos por mera asociación y no por evidencia— el que expone la fragilidad de la narrativa que pretende imponer. Lo más llamativo es lo que el artículo no contiene: ni un solo nombre verificable de un presunto combatiente saharaui en Siria, ni una fotografía autenticada, ni un registro judicial, ni siquiera un documento con cadena de custodia creíble. Todo el ejercicio se sustenta en la especulación. Y, sin embargo, estas conjeturas se presentan como si formaran un cuerpo coherente de pruebas, cuando en realidad son poco más que rumores reciclados y filtraciones con fines políticos.
Esto no es accidental. Forma parte de una campaña más amplia, cuidadosamente orquestada, para deslegitimar al Frente POLISARIO, el movimiento de liberación nacional que ha representado al pueblo saharaui durante medio siglo. Incapaz de anular por la vía legal o diplomática el derecho de este pueblo a la autodeterminación, Marruecos ha buscado criminalizar a sus representantes presentándolos como extremistas, mercenarios o terroristas. Es una estrategia típica de toda potencia colonial: cuando no se logra legitimidad, se intenta destruir la reputación de quienes se resisten. En los últimos años, esta campaña se ha intensificado, con voces bien posicionadas en Washington y en capitales europeas sembrando acusaciones de que el POLISARIO está infiltrado por Irán o alineado con Hezbolá. Nunca han sido corroboradas, pero la repetición les ha dado una apariencia de credibilidad. El artículo de DAWN encaja perfectamente en esta maquinaria: no revela, amplifica.
Frente a esta arquitectura de insinuaciones, el historial jurídico e histórico es inequívoco. En 1975, la Corte Internacional de Justicia concluyó que Marruecos carecía de soberanía sobre el Sáhara Occidental y que el pueblo del territorio debía decidir su futuro. En 1979, la Asamblea General de la ONU reconoció al Frente POLISARIO como representante legítimo del pueblo saharaui. Más recientemente, en 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reafirmó que ningún acuerdo que afecte al Sáhara Occidental puede ser válido sin el consentimiento de su pueblo, representado por el POLISARIO. Estas no son opiniones ni rumores, sino decisiones de los más altos órganos judiciales y políticos del sistema internacional.
Hay un hecho que, por sí solo, desmonta la narrativa de DAWN: el Frente POLISARIO es el único movimiento de liberación nacional en el mundo reconocido formalmente por el derecho internacional humanitario. En 2015, depositó ante Suiza —como depositaria de los Convenios de Ginebra— una declaración unilateral en virtud del artículo 96(3) del Protocolo Adicional I, comprometiéndose a cumplir las leyes de la guerra. Desde entonces, ha cooperado con el Comité Internacional de la Cruz Roja, liberado prisioneros bajo supervisión internacional, destruido miles de minas terrestres en operaciones observadas por agencias de la ONU y adherido al Llamamiento de Ginebra en materia humanitaria. Estos son los actos de un movimiento responsable. Confundir tal historial con el mundo de los combatientes extranjeros y las milicias clandestinas no solo es deshonesto, sino profundamente imprudente.
La perversidad del artículo de DAWN reside en su método. Saltand de un tema a otro —Siria, Irán, Hezbolá, Sáhara Occidental— construye un entramado de sospechas sin pruebas. Cita a funcionarios anónimos sin atribución, repite afirmaciones de medios progubernamentales marroquíes sin escrutinio e insinúa culpabilidad por mera proximidad. Eso no es periodismo; es la construcción de una red de desinformación. Este tipo de publicaciones son peligrosas porque explotan la credibilidad de plataformas reconocidas para infiltrar propaganda política en el debate internacional. Una vez difundidas, estas afirmaciones son recicladas por embajadas y grupos de presión marroquíes como «pruebas independientes» de la misma narrativa que ellos mismos sembraron. Es un círculo vicioso de desinformación, y DAWN se ha convertido en un nodo de ese círculo.
El riesgo es enorme. Criminalizar un movimiento legítimo de liberación nacional —reconocido por la ONU y sujeto al derecho humanitario— basándose en rumores corroe no solo la causa saharaui, sino los fundamentos mismos del derecho internacional. Si estas tácticas prosperan, sientan un precedente que permitiría deslegitimar cualquier lucha de liberación, por justa que sea, mediante campañas de difamación, siempre que la potencia ocupante invierta lo suficiente en cabildeo e influencia. No es casualidad que el régimen marroquí, implicado en escándalos de sobornos en el Parlamento Europeo y en operaciones de espionaje contra jefes de Estado y periodistas europeos, esté en el centro de esta maquinaria. Sus métodos son mafiosos: nadie está a salvo de ellos. Reproducir sus argumentos sin escrutinio no es neutralidad, es complicidad.
El Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia de África. El derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación no es negociable ni un rumor debatible; está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y ratificado por los más altos tribunales. Los intentos de ocultar este derecho bajo una nube de insinuaciones no contribuyen a la paz; profundizan la injusticia. El artículo de DAWN no fortalece la justicia transicional en Siria ni esclarece el conflicto del Sáhara Occidental. Enturbia ambos, en beneficio de un solo actor: Marruecos, un régimen desesperado por mantener una ocupación ilegal que el derecho internacional nunca ha respaldado.
El Frente POLISARIO no teme al escrutinio. Durante décadas se ha mantenido bajo la luz del derecho internacional, abierto a la supervisión humanitaria y comprometido con convenciones que la mayoría de los Estados violan. Lo que no puede aceptar —y que ninguna publicación seria debería respaldar— es que la lucha legítima de un pueblo se reduzca a una difamación nacida del rumor y la conspiración política. Publicar tales artículos no es un gesto inocuo: es jugar con fuego, socavar la legalidad internacional y encubrir una ocupación que debería haber terminado hace mucho tiempo.
Medios israelíes sostienen que Sánchez está gobernando bajo el «chantaje marroquí con Pegasus»
José Lev Álvarez Gámez, ex sargento de la Unidad Fantasma de élite del ejército israelí, escribió un artículo en el periódico de extrema derecha The Times of Israel cuestionando si el cambio de postura del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en apoyo a la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental se debía al temor de que Marruecos pudiera haber «espiado» su teléfono y ahora estuviera «negociando» con él al exponer su contenido, lo que podría afectar negativamente a su carrera política.
El presidente español lidera en Europa una campaña «sin precedentes» contra la guerra israelí contra en Gaza, en un momento en el que se encuentra engullido en escándalos de espionaje por la presión del régimen de Marruecos que «tiene información sensible sobre él». Es lo que asegura un artículo de The Times of Israel, un diario gratuito conservador israelí considerado muy cercano a Netanyahu. ¿Se transformó la política exterior española a causa del software espía, el secretismo y la política de supervivencia? Las preguntas sin respuesta en torno al espionaje a Pedro Sánchez, su giro radical en el Sáhara Occidental y su drástico cambio de postura contra Israel siguen proyectando una larga sombra sobre Madrid, prosigue el medio israelí.
Según ese rotativo conservador israelí, el espionaje al móvil de Sánchez con Pegasus podría explicar algunas de las decisiones más controvertidas de su mandato. En mayo de 2022, el ejecutivo español admitió que el teléfono de Sánchez había sido hackeado a mediados de 2021. El análisis forense confirmó que se extrajeron muchos datos del teléfono del presidente español. ¿Qué se robó, quién lo robó y con qué propósito sigue sin tener respuesta? Se pregunta el medio de comunicación israelí.
La investigación oficial no avanzó
Según The Times of Israel, España solicitó la cooperación de Israel —sede de NSO Group, desarrollador de Pegasus—, pero no Israel no cooperó. La investigación finalmente se archivó y luego se reabrió, solo para estancarse de nuevo. «Entre bastidores, expertos y analistas de seguridad señalaron a Marruecos, acusado desde hace tiempo de operar Pegasus contra adversarios y rivales. Rabat lo ha negado constantemente, pero las sospechas persisten», remarca José Lev Álvarez Gámez en su análisis.
La coincidencia con el caso Pegasus plantea posibilidades más sombrías
Lo innegable, agrega, es lo que sucedió después. A los pocos meses de la operación de escucha, Sánchez revirtió décadas de política exterior española. En marzo de 2022, el gobierno del PSOE respaldó formalmente el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, abandonando la neutralidad y provocando la ira de Argelia.
The Times of Israel sostiene además que es difícil pasar por alto el momento: un primer ministro hackeado en 2021, un giro político histórico en 2022. La lógica diplomática —presión migratoria, política energética y el precedente de Washington— es evidente.
La prensa hebrea afirma que si Marruecos efectivamente poseía datos comprometedores, el incentivo para presionar a Sánchez para que se alineara en el conflicto del Sáhara Occidental habría sido obvio. Para Sánchez, el cumplimiento habría evitado una crisis, y al mismo tiempo la exposición de lo que se extrajo de su dispositivo móvil.
Sánchez contra la ocupación de Israel en Palestina, pero con Marruecos en la del Sáhara Occidental
Las críticas de los medios israelíes es firme. El rotativo israelí pone en tela de juicio las contradicciones de Sánchez respecto a la ocupación. La postura de Sánchez hacia Israel y Palestina se endureció drásticamente. Para 2023, Pedro Sánchez se había convertido en el principal crítico europeo de la guerra israelí en Gaza. En mayo de 2024, reconoció el Estado de Palestina, lo que provocó la furia de Israel. Sin embargo, este perfil de política exterior, presentado como un deber moral, contrasta con la postura de Sánchez en el Sáhara Occidental.
La estrategia delictiva de Mohamed VI para poner a Sánchez contra las cuerdas
El PSOE, la corrupción, los escándalos y Pegasus
El PSOE, según el análisis de The Times of Israel, aún está atormentado por el escándalo de los ERE andaluces, que culminó con la condena de altos cargos del partido por malversación de fondos públicos en una trama de cientos de millones. El propio Sánchez no se vio afectado por ese caso, pero su sombra se cierne sobre el partido. Más inmediata fue la investigación sobre su esposa, Begoña Gómez, acusada de tráfico de influencias y vínculos con empresas que obtuvieron apoyo gubernamental. Aunque Sánchez denunció la investigación como partidista, la imagen que proyectaba fue perjudicial. A esto se suma una serie de acusaciones y condenas contra dirigentes del PSOE en toda España por malversación de fondos y favoritismo. Cada caso socava la credibilidad de Pedro Sánchez.
El medio israelí argumenta que el marcado enfoque de Sánchez sobre el Sáhara Occidental y su incesante enfoque en Israel sirven como distracciones. La decisión sobre el Sáhara neutralizó a Marruecos, un vecino capaz de desencadenar crisis migratorias en las fronteras españolas. «El enfoque israelí le brindó a Sánchez un escenario para presentarse como estadista, al tiempo que desviaba la atención pública de los conflictos internos dentro de su gobierno», argumentó el periódico israelí.
Israel podría chantajear a Pedro Sánchez con Pegasus
Los servicios secretos de Israel poseen un conocimiento excepcional del funcionamiento del software espía, recuerda The Times of Israel, y asegura, aunque no existen pruebas de que el Mossad haya utilizado este software contra Sánchez, la mera posibilidad subraya su vulnerabilidad.
«En el opaco mundo de la inteligencia y la diplomacia, esta influencia es invaluable. Por lo tanto, no sorprendería que Israel esté esperando el momento oportuno para tomar la decisión correcta y lanzar lo que sabe sobre una figura política europea que ha calificado al Estado de Israel de «genocida» e incluso se ha atrevido a comparar el régimen democrático israelí con el nazismo», reza la nota publicada por The Times of Israel.
Los medios israelíes achacan el hackeo con Pegasus, el cambio de política en el Sáhara Occidental, al cruzada antiisraelí y el desvíos de la atención sobre la corrupción a una campaña de presión. ¿actúa el presidente del Gobierno español con total libertad o se guía por políticas moldeadas por manos invisibles que manejan archivos invisibles? Se pregunta el digital hebreo.
Los yihadista de JNIM conquistan el oeste de Mali; imponen bloqueo total en las fronteras con Mauritania y Senegal
Nioro, en el Sahel, vive sus momentos más oscuros. El pasado miércoles 3 de septiembre de 2025 marca un punto de inflexión irreversible en la espiral de amenazas yihadistas en la parte occidental de Mali. Ese día, Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin (JNIM), de Al Qaeda reafirmó su determinación de atacar el corazón de la ciudad y matar al hombre que, hasta entonces, había sido una figura respetada y temida. Chérif Mouhamedou Ould Hamahullah, conocido como Bouyé de Nioro, ya no es solo blanco de acusaciones o rumores; ahora es señalado, condenado y colocado en la cúspide de la lista de enemigos a eliminar.
Sáhara Occidental | El papel del Frente POLISARIO en la lucha contra el terrorismo internacional
La brutal confiscación de tres vehículos de Bouyé de Nioro, entre Sebabougou y Dioumara, fue el primer golpe de efecto. A bordo se encontraban miembros de su familia y su séquito. Los atacantes montaron un control armado, llevaron a cabo un control a sangre fría, liberaron a las mujeres y se llevaron a los hombres con destino desconocido, mientras se apoderaban de los vehículos. La humillación fue brutal y deliberadamente pública, con la intención de demostrar que incluso el círculo íntimo del Sharif es vulnerable. El audio difundido por los yihadistas, en el que uno de ellos lamenta que Bouyé no estuviera presente para ser capturado de inmediato, resuena como una sentencia de muerte.
Ese mismo día, la amenaza adquirió una dimensión económica y logística aún más preocupante. Se instaló un puesto de control entre Soribougou y Néguéla, donde todos los camiones cisterna de combustible que llegaban del puerto de Dakar fueron interceptados y vaciados de su contenido. Los conductores, amenazados, se vieron obligados a regresar, y sus testimonios, transmitidos en bambara, circulan entre todos los grupos de transporte. Al atacar el suministro de combustible, los yihadistas están atacando el sustento mismo de la región, porque sin combustible no hay transporte, ni suministros, ni electricidad para los generadores, ni bombeo de agua, ni vida. Esta es la clara señal de un bloqueo implacable que pretende asfixiar a Nioro y doblegar la ciudad.
La misión secreta para liberar a Bazoum, con Mohamed VI como mediador a petición de Ghazouani
Las amenazas religiosas e ideológicas se superponen a estos golpes. A Cherif Bouyé le acusan los yihadistas de asociarse con la veneración de santos y la visita a tumbas, de innovar con procesiones, cantos y el mawlid, de culto a la personalidad por su posición central en el hamahallismo y de esoterismo por sus prácticas místicas y talismanes. Sus adversarios en MACINA (JNIM) también lo acusan de compromiso político con la transición de Bamako, de participación activa en el referéndum, de falta de logros sociales o educativos y de transformar su autoridad en un mero negocio de lucro personal. Estas acusaciones, repetidas una y otra vez, contribuyen a su aislamiento y preparan el terreno para su eliminación.
El espectro de Farabougou se cierne ahora sobre Nioro. El método es idéntico: aislar la ciudad, cortar las carreteras, privar a la población de recursos, aterrorizar a los notables y humillar al líder espiritual hasta que todo el tejido social se derrumbe. Farabougou ha sido despojado y destrozado. A Nioro le ocurrirá el mismo destino, pero a una escala mucho más grave, ya que constituye un importante centro religioso y comunitario en el oeste de Mali, en la frontera con Mauritania.
La declaración del portavoz de JNIM, Abou Hamza El Bambary, selló esta amenaza. En un mensaje escalofriante, el yihadista declaró que las poblaciones de Kayes y Nioro eran ahora consideradas enemigas, que se les había declarado una guerra abierta, que se impondría un bloqueo total y que los transportistas debían cortar todos los vínculos con estas localidades. Concluyó con palabras que sonaban a sentencia: «La verdadera guerra está ahora abierta contra los habitantes de Kayes y Nioro».
Mientras tanto, la junta militar de Bamako permanece en silencio, inmersa en discursos contradictorios y ceremonias ridículas, repartiendo medallas y repitiendo que la soberanía ha sido restaurada, mientras sus territorios se ven sumidos en el caos. El apoyo abierto del Sharif a la junta se está utilizando en su contra, convirtiéndolo en un blanco predilecto para la propaganda y el terror.
Hoy, el peligro ya no es una posibilidad. Sharif Bouyé podría ser secuestrado o asesinado en cualquier momento. Su ciudad podría verse rodeada, hambrienta, silenciada y sometida al horror de un bloqueo total. La población está atrapada y la sentencia ya está escrita. Después del Califa Tall, será Bouyé. Después de Farabougou, será Nioro. La caída está en marcha y nadie en Bamako parece dispuesto a detenerla. Nioro tiene sus días contados. Cherif Bouyé ya es un condenado.
El Frente Polisario denuncia ante la ONU 50 años de ocupación marroquí y acusa a Francia de complicidad histórica
Por Ana Stella
El Frente Polisario intensificó esta semana su presión diplomática en Naciones Unidas con la presentación de un memorándum que denuncia los 50 años de ocupación marroquí en el Sáhara Occidental. El texto, dirigido el 21 de agosto de 2025 al Consejo de Seguridad por la representación de Sudáfrica y acompañado por el Polisario, subraya que la permanencia de Marruecos en el territorio constituye una violación flagrante de la Carta de la ONU y del derecho internacional.
El documento recuerda que el Sáhara Occidental figura desde 1963 en la lista de Territorios No Autónomos de la ONU y que el Tribunal Internacional de Justicia concluyó en 1975 que no existía vínculo de soberanía entre Marruecos y el territorio. Reitera además que la invasión de octubre de 1975 fue ilegal y que ninguna organización internacional ha reconocido jamás legitimidad a la ocupación marroquí.
Estados Unidos inventa ahora la “genuina autonomía” para el Sáhara Occidental
El memorándum también recoge la jurisprudencia de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los tribunales europeos, que en repetidas ocasiones han confirmado la ilegalidad de los acuerdos de Marruecos sobre el territorio y la necesidad de respetar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. El Polisario subraya que poner fin a medio siglo de ocupación es una prueba de credibilidad de la ONU y de la comunidad internacional.
Desde Nueva York, el representante saharaui ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, acusó a Francia de ser el principal sostén de la ocupación marroquí, calificando su política de heredera del colonialismo y vinculada al trauma de la derrota en Argelia. Recordó incluso que en marzo de 2024 un diplomático francés admitió públicamente que aviones de combate franceses participaron en bombardeos contra combatientes saharauis en los años setenta.
Según Omar, ese respaldo ha permitido a Marruecos mantener una posición privilegiada y evadir sanciones internacionales, convirtiendo a Francia en cómplice de violaciones de derechos humanos y del saqueo de recursos naturales en el Sáhara Occidental. El diplomático advirtió que este apoyo incondicional amenaza el orden internacional y la estabilidad en el norte de África
Brahim Ghali acude a la gran cita del comercio africano en Argel (IATF‑2025)
Sáhara Occidental: Nuevos movimientos internacionales empujan al pueblo saharaui a fortalecer la unidad y la resistencia
La reunión que tuvo lugar el viernes 5 de septiembre entre Massad Boulos, asesor presidencial de los Estados Unidos para Asuntos Árabes y Oriente Medio, y Staffan de Mistura, enviado especial de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, llamó la atención sobre la cuestión saharaui en el contexto de sospechosos movimientos internacionales guiados por EE. UU., Francia y España.
Según los observadores políticos, estas maniobras parecen tener como objetivo eludir el marco legal y político que rige el expediente del Sáhara Occidental, reconocido por las Naciones Unidas como uno de los últimos problemas de descolonización sin resolver.
Presión internacional y respuesta saharaui:
Los movimientos diplomáticos llegan a pocas semanas de las deliberaciones del Consejo de Seguridad de la ONU programadas para octubre y representan un desafío significativo para el pueblo saharaui, llamado a fortalecer su unidad nacional, consolidar el frente interno y preservar los sacrificios hechos en la lucha por la independencia.
A pesar de la creciente complejidad del escenario internacional, dominado por intereses geopolíticos y nuevas alianzas, la causa saharaui sigue ganando visibilidad gracias a la firmeza de su pueblo y al constante apoyo de países aliados como Argelia, Sudáfrica y varios estados latinoamericanos.
Obstáculos al proceso de paz:
La intransigencia de Marruecos y su negativa a aceptar propuestas que podrían conducir a una solución política compartida sigue siendo el principal obstáculo para el proceso de paz liderado por las Naciones Unidas. Esta actitud ha contribuido, a lo largo de los años, a la dimisión de varios enviados especiales de la ONU, incluido Horst Köhler, que abandonó su puesto después de enfrentar grandes dificultades para promover avances concretos en las negociaciones.
Algunos miembros del Consejo de Seguridad también han sido acusados de obstaculizar los esfuerzos de la ONU, a pesar de los intentos de convencer a Rabat de reanudar las entrevistas directas con el Frente Polisario bajo supervisión internacional.
Nuevas maniobras diplomáticas:
Los actuales intentos de mediación, que tienen como objetivo revivir el diálogo entre el Frente Polisario y Marruecos, plantean dudas sobre la verdadera voluntad de Rabat de entablar negociaciones genuinas. La histeria diplomática expresada por el representante marroquí ante las Naciones Unidas tras la reciente visita de De Mistura a Sudáfrica ha sido interpretada como un signo de nerviosismo y cerrazón.
Al mismo tiempo, algunos Estados siguen apoyando la propuesta marroquí de «autonomía» para el Sáhara Occidental, a pesar de su incompatibilidad con el principio de autodeterminación y las resoluciones de las Naciones Unidas.
Un pueblo determinado:
En vísperas del 50 aniversario de la Declaración de Unidad Nacional, el pueblo saharaui reafirma su voluntad de no dejarse influenciar por presiones o conspiraciones externas. Las autoridades saharauis destacan que la lucha continuará, fieles a la Revolución del 20 de mayo y al sacrificio de los mártires, hasta que se alcancen los objetivos históricos de libertad e independencia.
Marruecos: filtración masiva deja al descubierto información sensible sobre el Palacio Real y los servicios de inteligencia
El material difundido no se limita a documentos aislados, sino que se encadena en una secuencia
En Marruecos, el silencio del poder contrasta con el murmullo insistente de un canal de Telegram que se ha convertido en una auténtica pesadilla para el majzén. Bajo el nombre de Jabaroot, un grupo aún desconocido ha comenzado a publicar desde hace meses miles de documentos y datos sensibles que afectan directamente a la Dirección General de la Seguridad del Territorio (DGST), la agencia de contraespionaje y policía política más influyente del país. Las revelaciones, difundidas con una cadencia casi diaria, se han abierto paso por las redes sociales mientras la prensa oficial guarda un mutismo absoluto.
Según El Confidencial, la primera ofensiva no fue menor: una filtración masiva en la Tesorería General de la Seguridad Social (CNSS) dejó al descubierto la información personal de millones de ciudadanos. En aquel momento, los medios afines culparon a supuestos piratas informáticos dirigidos desde Argelia. Pero cuando los archivos comenzaron a salpicar a la propia DGST, el discurso se evaporó. Siguieron después cuatro terabytes de la Agencia Nacional de Conservación del Territorio (ANCFCC), las bases de datos de la NARSA, encargada de la seguridad vial, y finalmente los registros del Ministerio de Justicia, donde aparecían implicados magistrados e incluso el ministro Abdellatif Ouahbi.
El verdadero terremoto llegó cuando se conocieron los nombres de los altos cargos del contraespionaje beneficiados por operaciones inmobiliarias y patrimoniales imposibles de justificar con sus sueldos. El caso más evidente es el de Mohamed Raji, número dos del DGST y responsable de escuchas, señalado como copropietario de un terreno escriturado en 30 millones de dirhams (2,83 millones de euros), pese a tener un salario mensual de apenas 2.363 euros. A su lado aparecen otros dirigentes como Habboub Cherkaoui, jefe de antiterrorismo; Rezrazi Abdellah, responsable de contraespionaje; El Blidi Sif Eddine, encargado de recursos humanos; Rhandour Abdellah, jefe de gabinete; además de varios directores regionales. En esa larga lista faltaba, sin embargo, un nombre clave: Abdellatif Hammouchi, director general de la DGST y de la policía.
🚨 ⚡️ Complot en el palacio real de #Rabat: documentos filtrados sobre el futuro rey de #Marruecos
El material difundido no se limita a documentos aislados, sino que se encadena en una secuencia…👉
🔗 https://t.co/amapz3tvU5 pic.twitter.com/BPiZaLzWa8
— ECSaharaui (@ECSaharaui__) August 27, 2025
Las escuchas ilegales tampoco se habrían limitado a opositores y periodistas críticos. Según los archivos difundidos, también fueron vigilados el primer ministro Aziz Akhannouch y su familia, oficiales de alto rango del ejército e incluso miembros de la propia familia real. Dentro de este entramado sobresale un episodio especialmente inquietante: la supuesta trama para influir en el desarrollo físico del príncipe heredero Moulay Hassan. Un oficial de la DGST en Casablanca, Azeddine Nasseh, habría contactado en 2021 a un cocinero francés, Reynaud B., con el objetivo de introducir spironolactona, un bloqueador de hormonas masculinas, en la dieta del joven príncipe. De Nasseh se difundieron incluso su documento de identidad y dos números de teléfono, uno personal y otro corporativo de la agencia. Un documento del Ministerio del Interior lo situaba en Rabat en enero de 2022, fecha señalada como el inicio del plan. La publicación de esta denuncia coincidió con un viaje inesperado de apenas dos días a París de Moulay Hassan y de su madre, Lalla Salma, separada del rey desde marzo de 2018, lo que disparó las especulaciones.
Durante meses, el monarca permaneció en silencio. Solo la semana pasada se produjo un movimiento visible: el nombramiento del general de brigada Abdellah Boutrig al frente de la DGSSI, sustituyendo a El Mostafa Rabii, que había asegurado reiteradamente que Marruecos estaba blindado ante los ciberataques. Boutrig, ingeniero militar formado en las transmisiones de las Fuerzas Armadas, asume la tarea de reforzar la ciberseguridad nacional. Al mismo tiempo, Mohamed VI ordenó al Quinto Bureau, la inteligencia militar, investigar al menos una de las denuncias que afectan directamente al DGST, según señaló desde el exilio el periodista Souleiman Raissouni, antiguo director de Akbar al Youm.
La cascada de documentos también alcanzó al Consejo Nacional de Notarios, que acudió a la Fiscalía tras verse comprometidas actas de compraventa de propiedades de lujo en las que figuraban el ministro de Exteriores Nasser Bourita, el jefe del espionaje exterior Yassine Mansouri y otros altos cargos. Esa denuncia equivalía a reconocer, de facto, la autenticidad de las filtraciones. Entre los señalados, solo el agente Azzedine Nassih, destinado en Casablanca, se presentó ante un tribunal. Negó las acusaciones, rechazó los documentos y culpó a Jabaroot de difundir sus datos personales.
Las interpretaciones sobre la autoría del canal se multiplicaron. Algunos apuntaron a una operación extranjera, con el jefe de inteligencia emiratí Tahnoon bin Zayed y el ex número dos del espionaje marroquí Mehdi Hijaouy —huido en Europa desde hace once meses— como responsables. Otros analistas, sin embargo, consideran más verosímil que se trate de un trabajo interno, llevado a cabo por exagentes o incluso funcionarios activos de la propia DGST movidos por venganzas o por el deseo de destapar la telaraña de corrupción y espionaje que alcanza hasta el ejército y la familia real.
El último movimiento de Jabaroot ha sido difundir un mensaje advirtiendo que “quizás sea la última oportunidad para reorganizar prioridades y dejar de lado la necedad”, el canal desapareció de los buscadores de Telegram y pasó a modo privado, lo que indica que sus administradores aguardan el momento de volver a escena con nuevo material destinado a poner en jaque a las instituciones marroquíes.
Estados Unidos inventa ahora la “genuina autonomía” para el Sáhara Occidental
El asesor de Donald Trump para asuntos árabes y de Oriente Medio, Massad Boulos, ha vuelto a dejar clara la complicidad de Estados Unidos con Marruecos en la cuestión del Sáhara Occidental. Tras reunirse el viernes en Nueva York con el enviado personal del Secretario General de la ONU, Staffan de Mistura, Boulos escribió en su cuenta de X que “una genuina autonomía bajo soberanía marroquí es la única solución viable para el Sáhara Occidental”. Con una frase que parece sacada directamente de los comunicados oficiales de Rabat, Washington refuerza así la estrategia marroquí de apropiarse del lenguaje diplomático para imponer su ocupación.
Lo más llamativo es que esta invención terminológica de la “genuina autonomía” llega apenas semanas después de que el propio Boulos, durante una visita a Argel, se cuidara mucho de no cerrar puertas con la potencia regional que respalda al Frente Polisario. Entonces habló de la “necesidad de diálogo” y de “cooperación con Argelia”. Hoy, en cambio, repite la retórica de Rabat con un nuevo envoltorio lingüístico que no engaña a nadie: autonomía bajo soberanía marroquí significa anexión y negación del derecho internacional.
“Una genuina autonomía bajo soberanía marroquí es la única solución viable para el Sáhara Occidental”.
El pueblo saharaui y su legítimo representante, el Frente Polisario, ya han señalado que toda propuesta que excluya la opción de la independencia en un referéndum supervisado por la ONU es ilegal, ilegítima e inviable. Lo recuerdan la Opinión Consultiva del Tribunal Internacional de Justicia de 1975, las resoluciones de la Asamblea General de la ONU, los dictámenes de la Unión Africana, las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la jurisprudencia del Tribunal Africano de Derechos Humanos. Todas coinciden en lo mismo: Marruecos no tiene soberanía sobre el Sáhara y la descolonización solo puede resolverse con la libre determinación del pueblo saharaui.
Brahim Ghali acude a la gran cita del comercio africano en Argel (IATF‑2025)