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11 febrero 2026
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¿Cómo Marruecos utiliza el narcotráfico para infiltrarse en la política europea y corromper sus instituciones?

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La exportación silenciosa de hachís marroquí y el riesgo de una Europa secuestrada

Por Ahmed Omar


La reciente incautación de tres toneladas de resina de cannabis en el puerto de Casablanca, destinadas a Bélgica a través de empresas pantalla como Unimer Group, revela una verdad incómoda: Marruecos el mayor productor de hachís del mundo, continúa siendo un actor clave en la exportación masiva de droga a Europa. Este no es un caso aislado; es la punta de un iceberg que ha infiltrado las instituciones políticas del continente y amenaza su independencia.

Marruecos y el narcotráfico: un problema sistémico

Según informes de la ONU, Marruecos produce cerca del 70% de la resina de cannabis mundial, con rutas de tráfico que atraviesan España y Bélgica como principales puertas de entrada al mercado europeo. El puerto de Amberes, en Bruselas, se ha convertido en un epicentro del contrabando, donde cada año toneladas de droga cruzan las fronteras ocultas en contenedores de supuestos productos legales, como conservas o harina de pescado.

La red marroquí no es solo una maquinaria delictiva; su objetivo es mucho más ambicioso. A través de los beneficios del narcotráfico, Marruecos ha construido un sistema paralelo que financia operaciones de presión diplomática, sobornos y chantajes a figuras políticas europeas.

Moroccogate: Europa comprada con dinero de droga

El escándalo ‘Moroccogate’, que sacudió al Parlamento Europeo, expuso las conexiones peligrosas entre el régimen marroquí y políticos europeos. Sobornos y maletas de dinero circulaban entre bastidores para ganar apoyos en cuestiones claves como la ocupación ilegal del Sáhara Occidental o los acuerdos comerciales. Marruecos no solo compra influencia; utiliza el dinero del narcotráfico para corromper y chantajear a políticos, debilitando así las decisiones soberanas de Europa.

El Parlamento Europeo, mientras declara luchar contra la corrupción, ha visto cómo sus cimientos tiemblan. Bélgica, que acoge las instituciones europeas, paradójicamente se ha convertido en una víctima y cómplice a la vez: víctima porque su puerto es una puerta de entrada, cómplice porque la corrupción sistémica facilita estas operaciones ilícitas.

Un silencio cómplice

¿Por qué Bruselas, epicentro de las decisiones europeas, permite que Marruecos exporte droga y corrupción con tanta impunidad? La respuesta es doble: miedo e intereses económicos. Los países europeos, dependientes de Marruecos en temas como migración o comercio, prefieren mirar hacia otro lado mientras toneladas de droga destruyen a generaciones enteras.

Mientras tanto, las empresas fachada, como las mencionadas en este último caso (Unimer Group), continúan operando con total normalidad, enmascarando cargamentos de hachís como harina de pescado o productos agroindustriales.

Europa: entre la seguridad y la decadencia

Europa enfrenta una disyuntiva crítica. Permitir que Marruecos continúe utilizando el narcotráfico para financiar su agenda política no solo destruye su credibilidad, sino que pone en peligro la seguridad de millones de ciudadanos europeos. Bruselas, el símbolo de la libertad y la democracia, está bajo asedio: asedio del narcotráfico, de la corrupción y de un régimen que usa la droga como moneda de presión diplomática.

El silencio cómplice de las instituciones europeas y la tolerancia hacia Marruecos son una traición a los principios de libertad e independencia política. Europa debe actuar con firmeza, revisar sus acuerdos con Marruecos, sancionar las empresas involucradas y exigir transparencia absoluta en el comercio.

No es solo una cuestión de drogas; es una cuestión de soberanía, dignidad y justicia. Si Europa no despierta, pronto el dinero del narcotráfico controlará más que sus puertos: controlará sus políticas, sus instituciones y, en última instancia, su futuro.

La impunidad de Marruecos no solo está manchada de droga, sino también de corrupción y chantaje. Europa debe decidir si enfrentará este problema con valentía o si seguirá siendo rehén de un narcoestado diplomático.

Grupo de expertos de ONU acusa a Marruecos de promover terrorismo y el narcoterrorismo en el Sahel

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La preocupante situación en Malí y el Sahel en general ha llevado a la ONU a marcar las «i» en un informe que abruma a los regímenes militares que gobiernan en Mali y Níger, así como la participación directa de Marruecos en el transporte y la venta de droga en la región sahelosahariana.

   En el último informe presentado al Consejo de Seguridad, un grupo de expertos de Malí creado por el Consejo de Seguridad denuncia la implicación de Marruecos en el tráfico de drogas en el Sahel y su falta de colaboración en la lucha contra el narcotráfico. El informe señala que las drogas que se trafican en el Sahel son originarias de Marruecos, tanto la resina de cannabis cultivada en el norte de Marruecos así como la cocaína importada de América Latina. Este último se transporta a través de los envíos de resina de cannabis y a través de Mauritania también.

Cargamentos de toneladas de hachís son transportados en camiones frigoríficos desde Marruecos a Níger, pasando por Mauritania, Mali.

La mayor parte de la carga se guarda en almacenes clandestinas en Mauritania y, según los informes, las cargas estaban dirigidas a grupos armados o terroristas de corte islamista. “El flujo más regular y estable de narcóticos a través de Malí sigue siendo el de resina de cannabis, o hachís, procedentes de Marruecos, que pasa por Mauritania, luego por Níger hasta Libia y Argelia por la parte sur. En los mismos envíos, se transporta la cocaína también.

El Grupo de Expertos observa que, aunque Marruecos expresa supuesta colaboración para combatir el narcotráfico (…), esta «colaboración» es insuficiente si no está acompañada con hechos sobre el terreno.

La situación de producción en Marruecos

En el país norteafricano la producción de cannabis va en aumento y la Oficina contra las Drogas y Crimen de la ONU (UNODC) afirma en su último informe que la producción se ha incrementado un 27% respecto a años anteriores permitiéndole alcanzar ya el 95% de la producción mundial frente al 87% producido en 2023.

Marruecos produce cerca de 44 mil toneladas de cannabis al año en una superficie de cultivo de 52.000 hectáreas, cifras que mantienen al país como principal productor y abastecedor de esta planta alucinógena, según el Informe de la UNDOC.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito, autora del documento, indica que Marruecos está muy por delante del siguiente país en la lista, Afganistán, que produce al año 1.400 toneladas, sobre una superficie de cultivo de 10.000 hectáreas. La producción y la comercialización del hachís marroquí es ya de tal envergadura y se ha comenzado a combatir tan tarde. El valle del Rif marroquí, una de las más inestables hoy del país por «Las Revueltas del Rif», es uno de los principales polos de producción de cannabis en el país si bien estos cultivos se extienden ya por gran parte del territorio (93.000 cultivos).

La utilización de la droga marroquí por los grupos y células terroristas de Malí


Hoy es evidente para todos que los combatientes de Al Qaeda en el Magreb Islámico (QMI) – actualmente JNIM (Jamaat Nusrat Al Islam Wal Muslimin) y otras facciones -, se benefician del tráfico de droga a gran escala desde Marruecos, y que cada vez con más frecuencia incorporan a sus células y grupos a delincuentes de todo tipo aprovechando de paso sus redes clandestinas.

Existen claros indicios de que el cargamento interceptado en Mauritania estaba conectado con la financiación de los grupos terroristas de Malí (JNIM). La creciente penetración del cannabis marroquí en la región del África Occidental en general y del Magreb en particular para desde ahí saltar a Europa y a África subsahariana, está además haciendo temer a fuerzas de seguridad de varios países que dicho tráfico, hasta tiempos recientes ajeno a la zona, penetre las redes que ya traficaban con otras drogas o con seres humanos (inmigrantes) así como las células terroristas.

Argelia reitera a De Mistura que la única solución para el Sáhara Occidental es el plan de la ONU sobre la autodeterminación saharaui

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ARGEL – Ali Brahim


El Ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, recibió este martes al Enviado Personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara Occidental, Sr. Staffan de Mistura, quien se encuentra de visita oficial en Argelia.

   Según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, la visita se produce en preparación de la sesión del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara Occidental el próximo octubre, durante la cual se espera que el Enviado Personal presente un informe al Consejo sobre sus esfuerzos para implementar el mandato que se le ha encomendado.

   En este contexto, el titular de Exteriores argelino reiteró el apoyo de su país a los esfuerzos del Secretario General, Sr. António Guterres, y de su Enviado Personal, Sr. Staffan de Mistura, para encontrar una solución justa, duradera y definitiva a la cuestión del Sáhara Occidental, y que garantice el derecho inalienable e imprescriptible del pueblo saharaui a la autodeterminación, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la ONU.

   También destacó el papel fundamental y vital de las Naciones Unidas, señalando la necesidad de que apoyen todos los esfuerzos e iniciativas encaminados a organizar negociaciones directas e incondicionales entre las dos partes en conflicto, el Reino de Marruecos y el Frente Polisario.

   En conclusión, según la misma declaración, el Sr. Ahmed Attaf afirmó el compromiso de Argelia con la defensa de la doctrina internacional establecida de descolonización y elogió el papel de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) como manifestación del compromiso de la comunidad internacional con la descolonización del Sáhara Occidental, la última colonia del continente africano.

¿Cuáles son las estrategias y tácticas en la actual Guerra del Sáhara Occidental?

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Por Mohamed. A

Marruecos, a pesar de contar con una superioridad militar descomunal, su estrategia de columnas fuertemente armadas y muros defensivos no lograron atajar la agilidad letal del ELPS (Ejército Saharaui). La versatilidad y conocimiento del medio y aclimatación al mismo se convierten en factores enteramente favorables a los saharauis, entre otras tácticas.

 Al comienzo de la guerra en 1976, las fuerzas de la RASD (República Saharaui) tuvieron que enfrentarse a dos países muchos más poderosos y armados, Mauritania y Marruecos, ayudados por Francia. Esto suponía una desventaja colosal en el campo de batalla, sin embargo, el mando militar saharaui, por entonces liderado por Luali Mustafa Sayed, optó por una estrategia mixta basada en mantener una ofensiva contenida contra la parte fuerte de la coalición, que era Marruecos, y destinar más esfuerzos contra la parte débil, Mauritania. En este contexto, el Ejército de Liberación Saharaui intensificó sus ataques en Mauritania hasta lograr su objetivo, provocar la retirada mauritana tras haber quebrado su economía y régimen político, provocando la ruptura del acuerdo con Marruecos y el posterior reconocimiento de la RASD.

  Marruecos, se inquieta bastante tras la retirada de Mauritania, lo que le obliga a ocupar más territorio saharaui y por ende, más extensión que proteger sin contar con la colaboración mauritana. La estrategia saharaui funcionó y permitió a la RASD centrar, desde entonces, todos sus esfuerzos en atacar a las fuerzas marroquíes a partir de 1979, con una táctica militar que combina la sorpresa, agilidad y un hábil conocimiento del territorio así como adaptación al clima desértico. Marruecos, a pesar de su superioridad militar, era incapaz de anticiparse a los ataques de la RASD y al inicio de la década de los 80′, opta por una estrategia defensiva que consiste en proteger las ciudades saharauis más económicamente importantes. Ya aquí se muestran las verdaderas intenciones detrás de recuperar a lo que llamó la integridad territorial marroquí.

  La coordinación de las FAR (Fuerzas de ocupación marroquíes) era precaria dado que en esos años, Hassán II aún temía a los militares ya que intentaron en dos ocasiones (1970,1971) deponerlo mediante un golpe de estado, de modo que no otorgaba a los altos mandos la capacidad de iniciar operaciones militares, lo que derivaba en un caos operativo. Es así, que el Polisario efectuó sendas emboscadas adentrándose en territorio marroquí, como es el caso de Tan Tan.

   En esta coyuntura, sin Mauritania y aún sin recurrir a la ayuda saudita e israelí para construir el muro, el Ejército de Liberación Saharaui idea una de las mayores ofensivas de su historia, la ofensiva »Huari Bumedien» en la que movilizó a más de 5.000 efectivos militares, logrando invadir y ocupar la ciudad marroquí de Tan Tan, liberar a sus prisioneros y destruirlo todo. Reconquistaron Tirafiti y Amgala, emboscada letal en Cabo Juby, atacaron de nuevo en suelo marroquí la ciudad de Assa y ocuparon Dakka, sin embargo el plato más fuerte que demostraba que Marruecos estaba perdiendo la guerra vino con la incursión saharaui en la ciudad de Smara y la liberación de 700 prisioneros, interviniendo la aviación francesa que obligó a los saharauis a retirarse tácticamente, no obstante, en su retiro atacaron la base de Mahbes, logrando ocuparla. La vulnerabilidad marroquí era evidente y la RASD no daba tregua. Los mismos marroquíes comprobaron la fiereza de los combatientes saharauis cuando estos ocuparon sus ciudades y reventaron sus bases. Estos ataques provocaron una reunión de emergencia en el Parlamento marroquí ya que no se podía ocultar a la opinión pública el desastre que se estaba sufriendo. Hassan II reconoció que tenían dificultades y destituyeron al coronel Bennani, encargado del Sáhara, por el coronel Abrouk en 1979.

  Entramos en la década de 1980 y Marruecos consciente de su ineficacia para controlar el territorio y obligado por las severas derrotas sufridas, modifica de nuevo su estrategia y abandona las posiciones más pequeñas y centra su acción militar en defender el triángulo de mayor riqueza del Sáhara Occidental, que comprende Bu Craa, Smara y El Aaiún, mediante el refuerzo de unidades marroquíes con armamento de todo tipo. No obstante, las FAR marroquíes seguían demostrando su incapacidad de llevar a cabo operaciones militares complejas contra un enemigo convencido como el Polisario.

   Marruecos desgastado por la intensa guerra en la que se había visto sorprendido por la capacidad saharaui, concluye que es prácticamente imposible la victoria militar. En este contexto, la estrategia del Ejército de Liberación Saharaui tenía al enemigo invasor bajo las cuerdas y le obligó de nuevo, a cambiar sus planes de guerra. El mando militar marroquí decide adoptar una novedosa estrategia que estribaba en adoptar una actitud defensiva por medio de posiciones estáticas, entre Agosto de 1980 y Abril de 1987, construye seis muros formado por terraplenes, fortificaciones armadas, rodeado de minas antipersona y con amplio detector de movimientos. Esta colosal obra inspirada en la línea de Bar Lev supuso un enorme gasto militar, humano y económico, y refleja a gran escala el nivel de desconcierto en el que se encontraba el mando militar marroquí.

   El muro militar fue erigido con el objetivo de impedir incursiones saharauis, para una vez ocurrieran, rodearles y aniquilar. Sin embargo fueron inefectivas a la hora de la verdad, desde su implantación fue incapaz de impedir las penetraciones del Ejército de Liberación Saharaui, que comenzaron en Septiembre de 1983 sin cesar, siendo penetrado especialmente desde 1986, dando así por superada la situación creada por los muros tras la Batalla de Um Dreiga en Octubre de 1989, en la que unidades militares saharauis incursionaron más de 50 kilómetros tras los muros defensivos, demostrando su ineficacia militar. A partir de aquí, Marruecos comienza a pensar seriamente en un alto el fuego, consciente de que el tiempo juega a su favor.

  Como se puede constatar, el Ejército de Liberación Saharaui supo adaptarse a las condiciones impuestas por Marruecos y repensar una y otra vez sus acciones militares hasta lograr su objetivo. La estrategia combinada de rapidez y acción aplicada a una formidable voluntad de sacrificio provocó el hundimiento de la moral de los marroquíes y sus consecuentes derrotas. Por otro lado, respecto a los muros, la historia nos demuestra que su beneficio no es proporcional a su costo. Tenemos a la Línea de Bar Lev, Muro Atlántico, Línea de Maginot y Línea de Sigfrido, y ninguna de ellas impidió la penetración del bando enemigo, por lo que el muro militar marroquí no iba a ser una excepción a esta regla histórica.

   Enmarcados en estas condiciones, emergen dos ventajas determinantes para el ELPS en el campo de batalla; la primera es que al tener la iniciativa ofensiva, impone al enemigo dónde y cuándo se librará cada batalla, esta ventaja aumenta aún más si tenemos en cuenta que los saharauis conocen el territorio y se adaptan a las inclemencias que ofrece el medio desértico, siendo consecuentemente la época de verano la pesadilla de las FAR. La segunda ventaja es que al tratarse de posiciones fijas, los combatientes de la RASD saben en todo momento donde se encuentran los marroquíes, mientras que estos nunca lo podrán saber dada la movilidad del Polisario. Esta ventaja constituye un factor determinante a la hora de efectuar un ataque imprevisto o una emboscada, sufrida por las FAR hasta la extenuación. Estos ataques, como vemos actualmente en esta segunda guerra acaban por desmoralizar al enemigo al mantenerlo en constante estado de alerta, con pequeñas pérdidas que se vuelven significativas con la evolución del conflicto.

   En la actualidad, vemos como la estrategia de Marruecos pasa por renunciar a toda iniciativa y su actuación militar se enmarca en repeler los ataques, sin salir del muro, entregando al ELPS toda iniciativa y libertad de acción, aunque de momento, no de circulación. En el futuro; la determinación, la audacia, sorpresa y agilidad, serán los ingredientes vertebrales de la táctica saharaui hasta penetrar el muro marroquí, que como la historia demuestra será cuestión de tiempo. Estos elementos habrá que conjugarlos en función de los objetivos políticos y militares hasta lograr el propósito deseado.

España: Está el Gobierno de Sánchez en el punto de mira del Mossad?

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Fuentes de inteligencia españolas no descartan un posible atentado terrorista, por lo que se habría incrementado la seguridad de los miembros del Gobierno español.

Por German Gorraiz López

Sánchez, enemigo público número 1 de Israel

Pedro Sánchez ha intensificado sus críticas a Israel en los últimos años, especialmente desde el conflicto en Gaza tras el ataque de Hamás en octubre de 2023. Como líder de un gobierno de coalición con formaciones de izquierda (como Sumar), Sánchez ha impulsado políticas pro-palestinas, como el reconocimiento unilateral del Estado palestino en 2024, la suspensión de ventas de armas a Israel y medidas para presionar al gobierno de Benjamín Netanyahu por presuntas violaciones del derecho internacional humanitario, lo que ha generado una crisis diplomática aguda.

Así, en septiembre de 2025, Sánchez afirmó que España «no tiene bombas nucleares, portaaviones ni grandes reservas de petróleo para detener la ofensiva israelí en Gaza», lo que Netanyahu interpretó como una «amenaza genocida» contra Israel. Esto provocó acusaciones de «antisemitismo» y «retórica salvaje» por parte de funcionarios israelíes como Gideon Sa’ar (ministro de Exteriores).Igualmente, manifestantes pro-palestinos en Madrid interrumpieron la última etapa de La Vuelta ciclista, lo que Israel atribuyó a «la incitación» del gobierno español, llamándolo una «vergüenza para España». Israel ha respondido con medidas como retirar a su embajador de Madrid, romper relaciones empresariales y diplomáticas parciales, y advertir a aliados europeos sobre la «hostilidad» de Sánchez y fuentes israelíes lo han «tachado» como «hostil a la nación judía», para impedirle aspirar a cargos internacionales en la UE o en la ONU.

Se prepara la venganza de Netanyahu?

El vínculo más directo entre Sánchez y el Mossad surge del caso Pegasus, un software espía desarrollado por la empresa israelí NSO Group (estrechamente ligada al Mossad y al gobierno israelí, ya que muchos de sus fundadores y empleados son exagentes israelíes). En 2022, se reveló que el teléfono de Sánchez (y de ministros como Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas) fue hackeado con Pegasus en 2021, probablemente por servicios de inteligencia marroquíes (en respuesta a la crisis del Sáhara Occidental).

Informes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) español advierten de un «alto riesgo» de que Israel acceda a toda la información extraída con Pegasus, ya que NSO comparte datos con el Mossad para fines de «contraespionaje» o intereses nacionales. Esto incluye fotos, mensajes de WhatsApp, correos electrónicos, apps como Threema y datos bancarios sensibles de Sánchez y su entorno. Israel podría usar esta información para «vengar» las críticas de Sánchez, como revelar datos sobre corrupción (por ejemplo, tramas de su esposa Begoña Gómez o el giro en la política saharaui, atribuido a un posible chantaje marroquí).Así, En mayo de 2025, el embajador israelí advirtió que, ante los «ataques constantes» de Sánchez, Israel «aún no ha respondido con revelaciones de Pegasus».

El Gobierno Sánchez en el punto de mira del Mossad?

Medios israelíes como The Times of Israel, ven a Sánchez como un «amenazador antisemita», y el Mossad podría monitorearlo por sus alianzas con Irán o Hamás (que felicitó a Sánchez en 2023). El genocidio israelí en Gaza ha provocado que Sánchez impulse en la UE sanciones a Israel y el reconocimiento de Palestina, por lo que de continuar in crescendo el enfrentamiento , no sería descartable la reactivación de alguna «célula durmiente» del Mossad en España. Así, fuentes de inteligencia españolas no descartan un posible atentado terrorista, por lo que se habría incrementado la seguridad de los miembros del Gobierno español.

Países árabes e islámicos cierran filas con Qatar y denuncian la impunidad de Israel

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Las estrategias de la «DIPLOMAFIA» marroquí: menos diplomacia y más mafia cuando se trata del Sáhara Occidental

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✍️ Ahmed Omar

El caso de «Morocco Gate» ha puesto en el centro de atención las prácticas turbias y corruptas de Marruecos para legitimar su ocupación del Sáhara Occidental. Sin embargo, lo que hemos visto hasta ahora es solo un fragmento de una estrategia mucho más amplia y bien orquestada. Marruecos no solo corrompe a políticos europeos, sino que también espía y chantajea a líderes mundiales. Esta no es diplomacia en su forma tradicional, es una operación que se asemeja más a una organización mafiosa que a un Estado actuando dentro del marco legal internacional.

La estrategia delictiva de Mohamed VI para poner a Sánchez contra las cuerdas

Las Revelaciones de Chris Coleman: El preludio del escándalo Pegasus

Mucho antes de que el software espía Pegasus saliera a la luz, las revelaciones del hacker Chris Coleman, a mediados de la década pasada, ya habían expuesto la sucia estrategia de Marruecos. Coleman filtró cientos de documentos internos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos, demostrando cómo el gobierno marroquí manipulaba a funcionarios de las Naciones Unidas, políticos y diplomáticos de todo el mundo.

Los documentos revelaron una estrategia central basada en sobornos y chantajes. Marruecos no se detenía ante nada para asegurarse de que los actores clave internacionales apoyaran sus reclamaciones sobre el Sáhara Occidental. Se documentaron pagos a funcionarios de alto nivel en las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales, así como intentos de coaccionar a estos individuos para que inclinaran la balanza a favor de Marruecos en sus decisiones y declaraciones públicas. Las revelaciones de Coleman fueron una demostración brutal de cómo Marruecos utiliza el dinero y el miedo para moldear la política internacional según sus intereses, mientras el mundo hacía la vista gorda.

Espionaje Generalizado: El Caso Pegasus

Si bien las filtraciones de Coleman fueron un golpe contundente a la imagen de Marruecos, el uso del software espía Pegasus amplió aún más la magnitud de su operación de vigilancia. A través de este programa, Marruecos, de la mano de Israel, fue capaz de espiar a líderes de primer nivel, incluidos Emmanuel Macron y Pedro Sánchez, dos figuras clave en la política europea que han mostrado inclinación por la postura marroquí en relación con el Sáhara Occidental. Ambos fueron vigilados por el gobierno marroquí, lo que plantea serias dudas sobre si sus decisiones han sido influenciadas por la posibilidad de chantaje.

Además, Marruecos no se limitó a espiar solo a estos jefes de estado. Activistas, periodistas, y defensores de derechos humanos han sido también blanco de esta vigilancia. Al utilizar Pegasus para rastrear y controlar a figuras clave en la narrativa del Sáhara Occidental, Marruecos busca silenciar y desestabilizar cualquier oposición a su ocupación. Este es un nivel de control digno de un Estado mafioso, no de una nación que busca resolver un conflicto por medios legítimos.

El artífice del espionaje marroquí con Pegasus a Sánchez, invitado por Marlaska en las ceremonias del bicentenario de la Policía Nacional

Falsas diplomacias: La farsa de los consulados

Otra pieza central en las tácticas de la diplomafia marroquí es la apertura de «consulados» en ciudades ocupadas del Sáhara Occidental, como El Aaiún y Dajla. A primera vista, estos consulares parecen ser representaciones diplomáticas «legítimas«, pero en realidad, son una farsa diseñada para dar la impresión de reconocimiento internacional. En la mayoría de los casos, estos consulados no tienen ningún sentido práctico.

Tomemos, por ejemplo, la apertura de consulados por parte de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). ¿Tienen estos países alguna diáspora en el Sáhara Occidental? Rotundamente no. ¿Tienen intereses económicos o estratégicos en la región? Tampoco. ¿Tienen siquiera los medios para mantener un consulado allí? Nuevamente, la respuesta es no. Todo esto es parte de un juego sucio en el que Marruecos paga por los viajes, el alojamiento y, en muchos casos, sobornos para los diplomáticos, simplemente para mantener la ilusión de un respaldo internacional. Los edificios de estos consulados son propiedades privadas alquiladas por Marruecos, y su existencia es puramente simbólica.

Una estrategia mafiosa en lugar de diplomacia

En conjunto, lo que vemos es una estrategia que se aleja de cualquier noción de diplomacia legítima. Marruecos está utilizando todos los medios a su disposición para comprar, coaccionar y corromper a líderes mundiales, políticos, y diplomáticos. Al combinar espionaje con sobornos y chantajes, Marruecos ha creado una red de influencia que intenta, de manera mafiosa, fabricar un reconocimiento de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental.

Esta red no solo afecta a Europa. Marruecos ha extendido sus tentáculos de corrupción y espionaje a todos los continentes desde África a América Latina, Asia y hasta Australia y Nueva Zelandia, en un intento desesperado de consolidar una ocupación que va en contra de los principios más básicos del derecho internacional y de los derechos de los pueblos a la autodeterminación. Lo que Rabat está llevando a cabo no es diplomacia. Es una estrategia criminal a gran escala que socava la integridad de las instituciones internacionales.

El mundo debe reaccionar

Es imperativo que la comunidad internacional despierte ante esta realidad. Marruecos ha convertido la diplomacia en un juego de mafia, y su ocupación del Sáhara Occidental se mantiene gracias a estas tácticas inmorales y corruptas. No se puede permitir que un régimen que opera como una organización criminal decida el destino de un pueblo oprimido.

El futuro del Sáhara Occidental no debe quedar en manos de aquellos que compran y manipulan a las élites globales. Es hora de que el mundo exija justicia, transparencia y respeto por el derecho internacional. Y, sobre todo, es momento de que el pueblo saharaui reciba el apoyo que merece en su legítima lucha por la autodeterminación.

La alianza entre la tecnología israelí y la “expertise” marroquí para controlar el Mediterráneo

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Por Ahmed Omar


Lo que para muchos aún parece una teoría conspirativa, está ya documentado en medios israelíes. El Times of Israel, en un artículo titulado “From Casablanca to the Abraham Accords” escrito por Jose Lev Álvarez Gomez —un académico israelí con formación en neurociencia, medicina, economía aplicada, geoestrategia internacional, terrorismo yihadista e inteligencia militar, además de haber servido en unidades especiales del ejército israelí—, expone la profundidad de la cooperación secreta entre los servicios de inteligencia de Marruecos e Israel.

   Según este análisis, que se fundamenta en hechos históricos y en documentación verificada, lo que comenzó en los años sesenta con operaciones encubiertas y favores políticos ha evolucionado en un sistema estructurado que combina el poderío tecnológico israelí (radares, satélites, ciberespionaje, sistemas de interceptación) con la capacidad marroquí de penetración en redes políticas europeas mediante sobornos, chantajes y maniobras diplomáticas de presión.

Israel acelera la venta de armas a Marruecos

   El Times of Israel recuerda que Marruecos facilitó ya en 1965 que el Mossad espiara la cumbre árabe de Casablanca, y que décadas después ha convertido esa relación en un puente que le permite acceder a recursos militares y de inteligencia israelíes. De ahí derivan los escándalos recientes: desde el espionaje a líderes europeos a través del software Pegasus hasta la trama de corrupción conocida como “Morocco Gate” en el Parlamento Europeo. Todo ello muestra que no hablamos de episodios aislados, sino de una estrategia de largo plazo que busca consolidar un control sobre la política europea a través de herramientas invisibles pero devastadoras.

   El artículo enfatiza además que Marruecos da por garantizado su dominio en el norte de África y el Sahel. Los recientes casos de espionaje en Níger y Malí, atribuidos a redes marroquíes con apoyo tecnológico israelí, confirman la proyección de esta alianza hacia regiones donde Europa tiene intereses vitales en materia de seguridad y recursos. Aunque no se conoce el grado de penetración en Túnez, Libia o Egipto, el patrón es claro: Rabat actúa con la audacia de quien se siente respaldado por un socio tecnológico y militar de primer nivel.

   España constituye el ejemplo más visible de esta estrategia. El Times of Israel señala que la relación con Madrid no puede entenderse únicamente en clave diplomática: el giro de la política española hacia el apoyo a la propuesta marroquí sobre el Sáhara Occidental —rompiendo con décadas de postura neutral— es indicativo de hasta qué punto la presión combinada de espionaje y chantaje ha dado resultados. España aparece ya no como un vecino incómodo, sino como un país sometido al dispositivo conjunto Casablanca–Tel Aviv.

   Lo que está en marcha, como advierte el propio medio israelí, es una reconfiguración del Mediterráneo bajo la égida de una alianza que no se limita a defenderse de amenazas externas, sino que persigue controlar la información, condicionar las decisiones políticas y asegurar ventajas estratégicas frente a Europa. El Mediterráneo, según esta lectura, no se gobierna ya solo desde Bruselas, Madrid o París, sino desde un eje invisible que une a Marruecos e Israel en un proyecto de control regional sin precedentes.

Del periodismo a la propaganda: desmontando el artículo de DAWN sobre el POLISARIO

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Por Ahmed Omar | OPINIÓN

El reciente artículo publicado por DAWN, “El Polisario en Siria: Cómo los combatientes extranjeros complican la justicia transicional”, constituye un preocupante ejemplo de cómo el periodismo puede carecer de rigor y convertirse en un instrumento de diseño político. En lugar de ofrecer hechos verificables o análisis serios, entrelaza rumores anónimos, filtraciones interesadas e insinuaciones geopolíticas para construir un relato que se derrumba bajo el peso de sus propias contradicciones. Es precisamente este tipo de artículo —que salta imprudentemente de Siria al Sáhara Occidental y a Irán, vinculando conflictos por mera asociación y no por evidencia— el que expone la fragilidad de la narrativa que pretende imponer. Lo más llamativo es lo que el artículo no contiene: ni un solo nombre verificable de un presunto combatiente saharaui en Siria, ni una fotografía autenticada, ni un registro judicial, ni siquiera un documento con cadena de custodia creíble. Todo el ejercicio se sustenta en la especulación. Y, sin embargo, estas conjeturas se presentan como si formaran un cuerpo coherente de pruebas, cuando en realidad son poco más que rumores reciclados y filtraciones con fines políticos.

   Esto no es accidental. Forma parte de una campaña más amplia, cuidadosamente orquestada, para deslegitimar al Frente POLISARIO, el movimiento de liberación nacional que ha representado al pueblo saharaui durante medio siglo. Incapaz de anular por la vía legal o diplomática el derecho de este pueblo a la autodeterminación, Marruecos ha buscado criminalizar a sus representantes presentándolos como extremistas, mercenarios o terroristas. Es una estrategia típica de toda potencia colonial: cuando no se logra legitimidad, se intenta destruir la reputación de quienes se resisten. En los últimos años, esta campaña se ha intensificado, con voces bien posicionadas en Washington y en capitales europeas sembrando acusaciones de que el POLISARIO está infiltrado por Irán o alineado con Hezbolá. Nunca han sido corroboradas, pero la repetición les ha dado una apariencia de credibilidad. El artículo de DAWN encaja perfectamente en esta maquinaria: no revela, amplifica.

   Frente a esta arquitectura de insinuaciones, el historial jurídico e histórico es inequívoco. En 1975, la Corte Internacional de Justicia concluyó que Marruecos carecía de soberanía sobre el Sáhara Occidental y que el pueblo del territorio debía decidir su futuro. En 1979, la Asamblea General de la ONU reconoció al Frente POLISARIO como representante legítimo del pueblo saharaui. Más recientemente, en 2024, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reafirmó que ningún acuerdo que afecte al Sáhara Occidental puede ser válido sin el consentimiento de su pueblo, representado por el POLISARIO. Estas no son opiniones ni rumores, sino decisiones de los más altos órganos judiciales y políticos del sistema internacional.

   Hay un hecho que, por sí solo, desmonta la narrativa de DAWN: el Frente POLISARIO es el único movimiento de liberación nacional en el mundo reconocido formalmente por el derecho internacional humanitario. En 2015, depositó ante Suiza —como depositaria de los Convenios de Ginebra— una declaración unilateral en virtud del artículo 96(3) del Protocolo Adicional I, comprometiéndose a cumplir las leyes de la guerra. Desde entonces, ha cooperado con el Comité Internacional de la Cruz Roja, liberado prisioneros bajo supervisión internacional, destruido miles de minas terrestres en operaciones observadas por agencias de la ONU y adherido al Llamamiento de Ginebra en materia humanitaria. Estos son los actos de un movimiento responsable. Confundir tal historial con el mundo de los combatientes extranjeros y las milicias clandestinas no solo es deshonesto, sino profundamente imprudente.

   La perversidad del artículo de DAWN reside en su método. Saltand de un tema a otro —Siria, Irán, Hezbolá, Sáhara Occidental— construye un entramado de sospechas sin pruebas. Cita a funcionarios anónimos sin atribución, repite afirmaciones de medios progubernamentales marroquíes sin escrutinio e insinúa culpabilidad por mera proximidad. Eso no es periodismo; es la construcción de una red de desinformación. Este tipo de publicaciones son peligrosas porque explotan la credibilidad de plataformas reconocidas para infiltrar propaganda política en el debate internacional. Una vez difundidas, estas afirmaciones son recicladas por embajadas y grupos de presión marroquíes como «pruebas independientes» de la misma narrativa que ellos mismos sembraron. Es un círculo vicioso de desinformación, y DAWN se ha convertido en un nodo de ese círculo.

   El riesgo es enorme. Criminalizar un movimiento legítimo de liberación nacional —reconocido por la ONU y sujeto al derecho humanitario— basándose en rumores corroe no solo la causa saharaui, sino los fundamentos mismos del derecho internacional. Si estas tácticas prosperan, sientan un precedente que permitiría deslegitimar cualquier lucha de liberación, por justa que sea, mediante campañas de difamación, siempre que la potencia ocupante invierta lo suficiente en cabildeo e influencia. No es casualidad que el régimen marroquí, implicado en escándalos de sobornos en el Parlamento Europeo y en operaciones de espionaje contra jefes de Estado y periodistas europeos, esté en el centro de esta maquinaria. Sus métodos son mafiosos: nadie está a salvo de ellos. Reproducir sus argumentos sin escrutinio no es neutralidad, es complicidad.

   El Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia de África. El derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación no es negociable ni un rumor debatible; está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y ratificado por los más altos tribunales. Los intentos de ocultar este derecho bajo una nube de insinuaciones no contribuyen a la paz; profundizan la injusticia. El artículo de DAWN no fortalece la justicia transicional en Siria ni esclarece el conflicto del Sáhara Occidental. Enturbia ambos, en beneficio de un solo actor: Marruecos, un régimen desesperado por mantener una ocupación ilegal que el derecho internacional nunca ha respaldado.

   El Frente POLISARIO no teme al escrutinio. Durante décadas se ha mantenido bajo la luz del derecho internacional, abierto a la supervisión humanitaria y comprometido con convenciones que la mayoría de los Estados violan. Lo que no puede aceptar —y que ninguna publicación seria debería respaldar— es que la lucha legítima de un pueblo se reduzca a una difamación nacida del rumor y la conspiración política. Publicar tales artículos no es un gesto inocuo: es jugar con fuego, socavar la legalidad internacional y encubrir una ocupación que debería haber terminado hace mucho tiempo.

Medios israelíes sostienen que Sánchez está gobernando bajo el «chantaje marroquí con Pegasus»

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José Lev Álvarez Gámezex sargento de la Unidad Fantasma de élite del ejército israelí, escribió un artículo en el periódico de extrema derecha The Times of Israel cuestionando si el cambio de postura del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en apoyo a la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental se debía al temor de que Marruecos pudiera haber «espiado» su teléfono y ahora estuviera «negociando» con él al exponer su contenido, lo que podría afectar negativamente a su carrera política.

   El presidente español lidera en Europa una campaña «sin precedentes» contra la guerra israelí contra en Gaza, en un momento en el que se encuentra engullido en escándalos de espionaje por la presión del régimen de Marruecos que «tiene información sensible sobre él». Es lo que asegura un artículo de The Times of Israel, un diario gratuito conservador israelí considerado muy cercano a Netanyahu. ¿Se transformó la política exterior española a causa del software espía, el secretismo y la política de supervivencia? Las preguntas sin respuesta en torno al espionaje a Pedro Sánchez, su giro radical en el Sáhara Occidental y su drástico cambio de postura contra Israel siguen proyectando una larga sombra sobre Madrid, prosigue el medio israelí.

Las «estrategias modernas» de la DIPLOMAFIA marroquí: menos diplomacia y más mafia cuando se trata del Sáhara Occidental

   Según ese rotativo conservador israelí, el espionaje al móvil de Sánchez con Pegasus podría explicar algunas de las decisiones más controvertidas de su mandato. En mayo de 2022, el ejecutivo español admitió que el teléfono de Sánchez había sido hackeado a mediados de 2021. El análisis forense confirmó que se extrajeron muchos datos del teléfono del presidente español. ¿Qué se robó, quién lo robó y con qué propósito sigue sin tener respuesta? Se pregunta el medio de comunicación israelí.

La investigación oficial no avanzó

   Según The Times of Israel, España solicitó la cooperación de Israel —sede de NSO Group, desarrollador de Pegasus—, pero no Israel no cooperó. La investigación finalmente se archivó y luego se reabrió, solo para estancarse de nuevo. «Entre bastidores, expertos y analistas de seguridad señalaron a Marruecos, acusado desde hace tiempo de operar Pegasus contra adversarios y rivales. Rabat lo ha negado constantemente, pero las sospechas persisten», remarca José Lev Álvarez Gámez en su análisis.

La coincidencia con el caso Pegasus plantea posibilidades más sombrías

   Lo innegable, agrega, es lo que sucedió después. A los pocos meses de la operación de escucha, Sánchez revirtió décadas de política exterior española. En marzo de 2022, el gobierno del PSOE respaldó formalmente el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, abandonando la neutralidad y provocando la ira de Argelia.

   The Times of Israel sostiene además que es difícil pasar por alto el momento: un primer ministro hackeado en 2021, un giro político histórico en 2022. La lógica diplomática —presión migratoria, política energética y el precedente de Washington— es evidente.

   La prensa hebrea afirma que si Marruecos efectivamente poseía datos comprometedores, el incentivo para presionar a Sánchez para que se alineara en el conflicto del Sáhara Occidental habría sido obvio. Para Sánchez, el cumplimiento habría evitado una crisis, y al mismo tiempo la exposición de lo que se extrajo de su dispositivo móvil.

Sánchez contra la ocupación de Israel en Palestina, pero con Marruecos en la del Sáhara Occidental

   Las críticas de los medios israelíes es firme. El rotativo israelí pone en tela de juicio las contradicciones de Sánchez respecto a la ocupación. La postura de Sánchez hacia Israel y Palestina se endureció drásticamente. Para 2023, Pedro Sánchez se había convertido en el principal crítico europeo de la guerra israelí en Gaza. En mayo de 2024, reconoció el Estado de Palestina, lo que provocó la furia de Israel. Sin embargo, este perfil de política exterior, presentado como un deber moral, contrasta con la postura de Sánchez en el Sáhara Occidental.

La estrategia delictiva de Mohamed VI para poner a Sánchez contra las cuerdas

El PSOE, la corrupción, los escándalos y Pegasus 

   El PSOE, según el análisis de The Times of Israel, aún está atormentado por el escándalo de los ERE andaluces, que culminó con la condena de altos cargos del partido por malversación de fondos públicos en una trama de cientos de millones. El propio Sánchez no se vio afectado por ese caso, pero su sombra se cierne sobre el partido. Más inmediata fue la investigación sobre su esposa, Begoña Gómez, acusada de tráfico de influencias y vínculos con empresas que obtuvieron apoyo gubernamental. Aunque Sánchez denunció la investigación como partidista, la imagen que proyectaba fue perjudicial. A esto se suma una serie de acusaciones y condenas contra dirigentes del PSOE en toda España por malversación de fondos y favoritismo. Cada caso socava la credibilidad de Pedro Sánchez.

   El medio israelí argumenta que el marcado enfoque de Sánchez sobre el Sáhara Occidental y su incesante enfoque en Israel sirven como distracciones. La decisión sobre el Sáhara neutralizó a Marruecos, un vecino capaz de desencadenar crisis migratorias en las fronteras españolas. «El enfoque israelí le brindó a Sánchez un escenario para presentarse como estadista, al tiempo que desviaba la atención pública de los conflictos internos dentro de su gobierno», argumentó el periódico israelí.

Israel podría chantajear a Pedro Sánchez con Pegasus 

   Los servicios secretos de Israel poseen un conocimiento excepcional del funcionamiento del software espía, recuerda The Times of Israel, y asegura, aunque no existen pruebas de que el Mossad haya utilizado este software contra Sánchez, la mera posibilidad subraya su vulnerabilidad.

   «En el opaco mundo de la inteligencia y la diplomacia, esta influencia es invaluable. Por lo tanto, no sorprendería que Israel esté esperando el momento oportuno para tomar la decisión correcta y lanzar lo que sabe sobre una figura política europea que ha calificado al Estado de Israel de «genocida» e incluso se ha atrevido a comparar el régimen democrático israelí con el nazismo», reza la nota publicada por The Times of Israel

   Los medios israelíes achacan el hackeo con Pegasus, el cambio de política en el Sáhara Occidental, al cruzada antiisraelí y el desvíos de la atención sobre la corrupción a una campaña de presión. ¿actúa el presidente del Gobierno español con total libertad o se guía por políticas moldeadas por manos invisibles que manejan archivos invisibles? Se pregunta el digital hebreo.