Pueblo Saharaui: memoria, resistencia y actualidad
Por Carlos Cristóbal
Octubre siempre ha sido un mes de memoria para el pueblo saharaui. Pero también lo es de presente y de resistencia. En él se reúnen algunas de las fechas más significativas de su historia: el Día Nacional de la Jaima (10 de octubre), el 50º aniversario de la Unidad Nacional (12 de octubre), la conmemoración del campamento de Gdeim Izik (octubre–noviembre de 2010) y el recuerdo permanente de la Marcha Negra –mal llamada Verde– que selló, en noviembre de 1975, la invasión marroquí del Sáhara Occidental. Medio siglo después, esas efemérides no son un ejercicio de nostalgia, sino un recordatorio vivo de la vigencia del derecho internacional y de la deuda histórica de España y la comunidad internacional con un pueblo que sigue resistiendo.
Cada 10 de octubre, en los campamentos de refugiados saharauis, ondean las banderas y se levantan jaimas nuevas. Es el Día Nacional de la Jaima, una jornada que simboliza la continuidad del pueblo saharaui pese al exilio. La jaima –más que una vivienda, un modo de vida– representa la libertad, la identidad y la resistencia. En torno a ella se organiza la educación, la familia, la comunidad y la memoria.
Allí nacieron generaciones que no han pisado jamás el territorio ocupado, pero que han heredado de sus mayores el orgullo de la supervivencia. En palabras de un maestro de Smara, “bajo la jaima aprendimos lo que significa la libertad”. Esa libertad que el pueblo saharaui mantiene viva desde hace 50 años, mientras el mundo, cómplice, sigue mirando hacia otro lado.
La jaima, con su estructura sencilla y su resistencia al viento del desierto, es también una metáfora del propio pueblo saharaui: firme frente a la tormenta. En cada tela tensada, en cada cuerda clavada en la arena, late la misma convicción que llevó al Frente Polisario a nacer en 1973 como movimiento de liberación nacional.
Dos días después, el 12 de octubre, el pueblo saharaui conmemora el Día de la Unidad Nacional, que este año ha cumplido medio siglo. Aquel 12 de octubre de 1975, en los momentos previos a la invasión marroquí, distintos movimientos políticos y sociales saharauis se unieron bajo un único paraguas: el Frente Polisario, proclamado como representante legítimo del pueblo saharaui. Fue un acto de madurez política y de supervivencia. Mientras España preparaba su retirada vergonzosa y Marruecos ultimaba los detalles de su invasión, el pueblo saharaui optaba por la unidad. Esa decisión fue, y sigue siendo, la columna vertebral de su resistencia.
Cincuenta años después, la Unidad Nacional no es una reliquia del pasado, sino una práctica cotidiana. En la wilaya de Smara miles de personas recordaron la gesta de Aïn Ben Tili ondeando las banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y gritando: “Unidad, resistencia e independencia”. El presidente Brahim Gali recordó que la unidad “fue, es y seguirá siendo el arma más poderosa del pueblo saharaui frente a la ocupación”.
La celebración también sirvió para rendir homenaje a los combatientes del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), que hoy continúan la lucha en los frentes de batalla. Porque la guerra en el Sáhara Occidental, lejos de haber terminado, sigue marcando la vida cotidiana del pueblo saharaui.
Desde la ruptura del alto el fuego en noviembre de 2020, el ELPS mantiene operaciones constantes contra el ejército marroquí en distintos sectores: Mahbes, Smara, Guelta Zemmur, Haouza y Farsia. Según comunicados recientes de la Sahara Press Service, en las últimas semanas las unidades saharauis han atacado emplazamientos de artillería, centros logísticos y puntos de apoyo de las fuerzas ocupantes. Son acciones tácticas, precisas, sostenidas por una juventud nacida en el exilio que se ha convertido en el relevo de los veteranos de 1975.
Pero esta guerra, que Marruecos intenta ocultar tras la propaganda de modernidad y grandes eventos deportivos, tiene un alto coste humano. En los territorios ocupados, la represión aumenta: detenciones arbitrarias, torturas, juicios exprés, confiscaciones y un silencio mediático impuesto por la censura. Como denuncian organizaciones saharauis de derechos humanos, Marruecos mantiene más de cuarenta presos políticos, entre ellos los del grupo de Gdeim Izik, condenados a penas desproporcionadas tras confesiones obtenidas bajo tortura. La guerra del Sáhara no ocupa portadas, pero continúa día tras día.
El campamento de Gdeim Izik, levantado en octubre de 2010 en las afueras de El Aaiún, fue el grito civil más poderoso del pueblo saharaui desde los años setenta. Decenas de miles de personas exigieron derechos sociales, justicia y el fin de la ocupación. Marruecos respondió con violencia: el 8 de noviembre, el campamento fue arrasado, sus líderes encarcelados y Europa miró hacia otro lado.
Quince años después, Gdeim Izik sigue siendo un símbolo. Como recordó ACAPS Catalunya, aquel campamento fue “la antesala de la Primavera Árabe y la prueba de que el pueblo saharaui posee una dignidad inquebrantable”. Sus presos políticos, sus madres, sus abogados, continúan denunciando la impunidad del régimen marroquí ante una comunidad internacional que no ha sabido –ni querido– escuchar. La libertad de los presos políticos saharauis no es una causa aislada, sino el termómetro moral de la comunidad internacional.
Octubre es también el mes de la Cuarta Comisión de Descolonización de la Asamblea General de la ONU, donde cada año se repite la promesa incumplida de completar el proceso de descolonización del Sáhara Occidental. En esta sesión de 2025, las intervenciones españolas destacaron por su claridad y compromiso.
El Consejo Insular de Mallorca, entre otros, en nombre del intergrupo Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui, intervino ante el plenario para exigir que la ONU cumpla sus compromisos y organice el referéndum bloqueado desde 1991. Su representante recordó la responsabilidad histórica y jurídica de España como potencia administradora, reclamando que “no basta con reconocer el derecho a la autodeterminación: hay que hacerlo cumplir”.
Junto a esta voz, otras delegaciones de la sociedad civil subrayaron el papel de los defensores saharauis de derechos humanos –como los miembros del CODESA– y denunciaron el uso de drones armados por Marruecos contra civiles al este del muro militar. Estas voces, aunque silenciadas en los grandes medios, son la conciencia moral de una descolonización inconclusa que la ONU no puede seguir aplazando.
Según el calendario de Naciones Unidas, la renovación del mandato de la MINURSO se vota cada año a finales de octubre, coincidiendo con el cierre del ciclo de operaciones de paz. En 2025, la reunión decisiva del Consejo de Seguridad está prevista para el 30 de octubre, fecha en la que se someterá a votación la nueva resolución sobre el Sáhara Occidental. Antes de esa sesión plenaria, los cinco miembros permanentes –Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China– y los no permanentes celebran consultas a puerta cerrada para negociar el texto final.
Las filtraciones más recientes apuntan a que Estados Unidos, Francia y el Reino Unido trabajan con Marruecos para introducir referencias favorables al llamado plan de autonomía, mientras Argelia y el Frente Polisario intensifican sus contactos con Rusia para evitar una resolución desequilibrada. La cita del 30 de octubre será, por tanto, una prueba más de fuego para la coherencia internacional: ¿respetará la ONU su propio mandato de descolonización o volverá a premiar la ocupación con un lenguaje ambiguo y complaciente?
El Octubre saharaui es, en definitiva, un mes de conciencia y compromiso. Recordar no es repetir: es exigir. Exigir justicia, autodeterminación y el fin de la ocupación. Exigir a Europa que deje de amparar el expolio; a Naciones Unidas, que deje de mirar hacia otro lado; y a España, que asuma su responsabilidad histórica. Porque mientras haya una jaima en pie, una madre que resista, una voz que se levante en la ONU o una bandera saharaui ondeando sobre la arena, la historia no habrá terminado. El Sáhara Occidental será libre, porque ningún muro, ningún pacto y ningún silencio podrán borrar el derecho de un pueblo a existir.
Plataforma No te olvides del Sáhara Occidental / Noticias de Navarra
EE.UU, Francia y España preparan el terreno en ONU para imponer definitivamente la ocupación marroquí del Sáhara Occidental
Desde el pasado 14 de octubre circula, por Whatsapp, un documento escrito en Word y presentado como la propuesta de EE.UU para el borrador de la resolución que prórroga el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO). Dicho documento, compuesto por 5 polémicos puntos (PP), impone a los saharauis la ocupación marroquí y ensalza la «labor» del actual presidente de EE.UU, Donald Trump, en la búsqueda de la «paz» en el Sáhara Occidental ocupado. La propuesta norteamericana, impulsada por Francia y España, entierra el derecho del pueblo saharaui a existir, omite por completo la autodeterminación y pisotea el derecho internacional.
La delegación de EE.UU en la ONU presentó el pasado martes 14 de octubre ese documento no oficial sobre la cuestión del Sáhara Occidental y la renovación del mandato de la MINURSO a seis países. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y España recibieron el documento. La misión de España lo filtró a la prensa nacional, con el fin de darle difusión entre los saharauis.
Este documento no oficial adopta plenamente la postura del ocupante marroquí, anunciada por Trump en 2020 y reiterada por su administración desde el inicio de su segundo mandato
El documento no es un proyecto de resolución y no se presentó siguiendo los procedimientos establecidos por el Consejo de Seguridad. Sin embargo, esto no impide que EE.UU, como Penholder de todas las resoluciones relativas al Sáhara Occidental, lo presente a principios de la próxima semana como documento oficial, es decir, como un proyecto de resolución inicial en azul.
Estados Unidos y Francia, en particular, buscan actualmente, en coordinación con un fuerte esfuerzo desde Washington y París por parte de grupos de presión afiliados a Israel, otros financiados por Rabat y algunos de sus aliados árabes, legitimar la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por parte de Marruecos.
El Consejo de Seguridad de la ONU está compuesto por 15 Estados miembros, incluyendo otras potencias y países influyentes, conscientes de la gravedad del complot y las consecuencias de la abdicación del Consejo de Seguridad con sus responsabilidades a nivel regional, africano y mundial. Esto se debe a que el Consejo es el garante, en nombre de las Naciones Unidas, junto con la Unión Africana, del acuerdo firmado bajo sus auspicios por ambas partes tras 16 años de guerra, que estableció el Consejo con el fin de implementar la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO).
La Posición del F. POLISARIO
El Frente POLISARIO ha afirmado clara y solemnemente que la parte saharaui no aceptará ninguna negociación, diálogo ni siquiera ninguna discusión que no prevea claramente en el ejercicio por parte del pueblo saharaui de su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación e independencia.
En consonancia con lo anterior, el Frente POLISARIO afirmó también que no participará en ningún proceso político que no tenga en cuenta la naturaleza jurídica de la cuestión saharaui como un asunto de descolonización, cuya solución justa y definitiva solo puede lograrse mediante la aplicación y el ejercicio, por parte del pueblo saharaui, y únicamente de este, de sus derechos, reconocidos por todas las resoluciones y sentencias de organizaciones y tribunales internacionales y continentales.
En línea con esta postura, el POLISARIO también informó a todos los interesados de que la parte saharaui no aceptará ningún cambio en el mandato de la MINURSO ni se apartará de su compromiso en el marco de las Naciones Unidas y la Unión Africana, garantes del acuerdo de paz firmado bajo sus auspicios en 1991.
Conclusiones y Perspectivas
El Frente POLISARIO declara lo siguiente (Según el jefe de diplomacia):
1- La realidad nacional saharaui, representada por la República Saharaui, es una realidad indeleble, independientemente de quien la gobierne.
2- Cincuenta años de lucha nacional, una tenacidad legendaria e inigualable, que goza de una sólida unidad, una férrea adhesión a sus derechos y una firme perseverancia impusieron la derrota a la monarquía expansionista, que, en lugar de poner fin a la agresión y buscar la paz, optó por seguir huyendo hacia adelante apresurándose hacia la normalización con Israel a cambio de proteger su régimen y preservar su trono que vincula a la anexión del Sáhara Occidental.
3- La derrota de Marruecos lo obligó a renunciar a su soberanía sobre el supuesto territorio nacional marroquí y a la dignidad de los marroquíes. Al mismo tiempo, doblegó a las fuerzas que conspiraron en 1975 para impedir la independencia del pueblo saharaui, que organizaron la Marcha Negra marroquí entre bastidores y armaron a Marruecos. Hoy, se ven obligados a reconocer públicamente que son ellos quienes lideran la agresión contra el pueblo de la República Saharaui y obstruyen una situación de paz basada en el respeto a las resoluciones internacionales pertinentes.
4- La parte saharaui ha abrazado una paz justa y definitiva, y considera que, ante la negativa a implementar la solución justa, definitiva, consensuada, práctica y razonable firmada por ambas partes, el Consejo de Seguridad de la ONU no tiene más remedio que imponer a Marruecos el fin de su ocupación ilegal del territorio de la República Saharaui.
5- La República Saharaui declara su disposición a la paz con Marruecos, que la acompaña en la Unión Africana y en las cumbres y conferencias internacionales, y reitera su disposición a firmar con las autoridades marroquíes acuerdos de cooperación y buena vecindad basados en el respeto mutuo de la integridad territorial de cada parte, al servicio de la paz y la seguridad internacionales.
6- La República Saharaui aspira a establecer relaciones amistosas y de cooperación con todos los países del mundo, incluidos aquellos dentro del Consejo de Seguridad de la ONU que presionan a Marruecos para que continúe su ilegal aventura en el Sáhara Occidental, ya que esta vía solo retornará más inestabilidad y la pérdida de oportunidades de desarrollo y prosperidad para Marruecos y la región del Norte de África, y Magreb en especial.
Sáhara Occidental en la ONU: polémica propuesta de Trump que viola el derecho internacional y pretende liquidar la autodeterminación del pueblo saharaui
El texto que circula en Nueva York y que fuentes diplomáticas atribuyen a la delegación de Estados Unidos constituye uno de los mayores retrocesos jurídicos y políticos en la historia del expediente del Sáhara Occidental. Bajo un lenguaje diplomático aparentemente equilibrado, el documento pretende redefinir el conflicto como una simple disputa política entre “partes interesadas”, eliminando su carácter de proceso de descolonización pendiente reconocido por la ONU desde 1963.
1. Una relectura ilegal del mandato de la ONU
El borrador comienza “recordando sus resoluciones anteriores”, pero omite de forma deliberada las resoluciones fundacionales del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General —658 (1990) y 690 (1991)— que establecieron la MINURSO con un mandato claro: organizar un referéndum de autodeterminación. La omisión no es casual: al no mencionar el referéndum, el texto reinterpreta el mandato de la MINURSO como una misión de apoyo político al “plan de autonomía marroquí”, vaciando su contenido original.
2. La falsa “autodeterminación” bajo soberanía marroquí
El documento dice reafirmar “el principio de autodeterminación”, pero acto seguido lo redefine dentro del marco de la soberanía marroquí, afirmando que una “autonomía genuina dentro del Estado marroquí es la solución más viable”.
Esa fórmula es jurídicamente contradictoria: no puede existir autodeterminación dentro de una soberanía impuesta. El derecho internacional —desde la Resolución 1514 (XV) de 1960 hasta la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975— reconoce que el pueblo saharaui tiene derecho a decidir libremente entre independencia, integración o libre asociación, no a ser administrado “autónomamente” por la potencia ocupante.
3. Trump como “pacificador”: el regreso de la geopolítica colonial
El párrafo cuarto del borrador es revelador. “Acoge con satisfacción el liderazgo del presidente Trump en la resolución del conflicto”, una expresión ajena al lenguaje de la ONU e impropia de un texto multilateral. Reconocer el papel de Trump equivale a legitimar la declaración unilateral de diciembre de 2020, mediante la cual el entonces presidente estadounidense reconoció la supuesta soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, violando las normas internacionales sobre no reconocimiento de anexiones territoriales. Reintroducir ahora esa fórmula en un texto del Consejo de Seguridad es un intento de institucionalizar la política del trueque: el reconocimiento de la ocupación a cambio de la normalización con Israel.
4. La exclusión del Frente Polisario como sujeto del derecho
Aunque el texto menciona al Frente Polisario entre los interlocutores del Enviado Personal, en ningún momento lo reconoce como el legítimo representante del pueblo saharaui, como establece la Resolución 34/37 de la Asamblea General.
Reducirlo al rango de “parte” o “grupo” político implica negarle su estatus jurídico internacional, diluyendo su papel en el proceso de descolonización y colocando a Marruecos y al Polisario en un mismo plano, como si se tratara de un conflicto fronterizo entre Estados.
5. Una manipulación del mandato de la MINURSO
El punto 1 prorroga el mandato de la MINURSO solo hasta el 31 de enero de 2026, rompiendo la práctica establecida de renovaciones anuales. Esa reducción temporal busca forzar un calendario político exprés: tres meses para que las partes negocien sobre la base del plan marroquí, bajo amenaza de transformar o incluso suprimir la misión.
El punto 5 exige además al Secretario General “recomendar la transformación o terminación de la MINURSO” en función de los resultados de las negociaciones, lo que supone condicionar la existencia misma de la misión a la aceptación del marco marroquí. En la práctica, se trata de un chantaje institucional.
6. La subordinación del proceso de paz a Washington
El texto agradece expresamente a Estados Unidos su disposición a acoger las negociaciones. De ese modo, traslada el proceso de paz desde el marco multilateral de la ONU a un marco bilateral bajo patrocinio estadounidense, lo que neutraliza la función del Secretario General y su Enviado Personal.
Este intento de apropiación política del proceso contradice la práctica de Naciones Unidas desde 1991 y transforma una cuestión de descolonización en un expediente de influencia geopolítica.
7. Consecuencias jurídicas y políticas
Si este texto fuera aprobado —aunque su adopción no parece segura por el posible veto de Rusia o China— tendría consecuencias graves:
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Desnaturalizaría la MINURSO, eliminando de facto la referencia al referéndum.
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Reconocería implícitamente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
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Excluiría al pueblo saharaui de su propio proceso de autodeterminación.
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Sentaría un precedente que permitiría a potencias ocupantes “resolver” ocupaciones mediante fórmulas de autonomía tuteladas.
8. La respuesta saharaui: firmeza y claridad
El Frente Polisario ha reaccionado con contundencia, recordando que ningún documento de Washington puede sustituir el mandato del Consejo de Seguridad ni el derecho internacional. Como declaró Sidi Mohamed Omar, “el destino del pueblo saharaui no está en manos de los Estados Unidos ni de Francia, sino en manos del propio pueblo saharaui”.
El diplomático saharaui también subrayó que esta maniobra confirma la coherencia histórica del apoyo estadounidense a la ocupación, desde Henry Kissinger hasta Donald Trump, pasando por cada administración que ha mantenido la ayuda militar y diplomática a Marruecos.
9. Conclusión: un intento más de borrar la autodeterminación
El borrador estadounidense no es una propuesta de paz, sino una estrategia para cerrar el conflicto sin resolverlo, imponiendo un marco colonial maquillado de autonomía. Pero la autodeterminación del pueblo saharaui no depende del calendario político de Washington ni de los intereses de París. Depende del derecho internacional, de la resistencia de un pueblo y de la solidaridad de quienes no aceptan que el “realismo político” se imponga sobre la justicia.
Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”
Trump intenta imponer el “plan de autonomía” de Marruecos para el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad
Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”
El Frente Polisario ha desmentido categóricamente que el Consejo de Seguridad haya recibido un proyecto de resolución sobre el Sáhara Occidental, aclarando que el texto que circula en Nueva York refleja únicamente la posición unilateral de Estados Unidos, no la de los quince miembros del órgano. En declaraciones a la prensa, el representante del Frente Polisario ante la ONU y coordinador con la MINURSO, Dr. Sidi Mohamed Omar, subrayó que el destino del pueblo saharaui “no está en manos de los Estados Unidos, ni de Francia, ni de ninguna otra parte, sino en manos del propio pueblo saharaui, decidido a defender con firmeza sus derechos legítimos, que no son negociables ni hoy, ni mañana, ni nunca”.
Sáhara Occidental | Debates sobre proyecto de resolución de EE.UU para la renovación de la MINURSO
Una propuesta de borrador al servicio del ocupante
El documento filtrado, atribuido a Washington, constituye un intento descarado de reescribir el mandato de la ONU sobre el Sáhara Occidental. Bajo el pretexto de “avanzar en una solución mutuamente aceptable”, el texto impone el marco del “plan de autonomía” marroquí como única base de negociación, calificándolo de “serio, creíble y realista” y proclamando que la “autonomía genuina bajo soberanía marroquí es la solución más viable”. Incluso “da la bienvenida al liderazgo del presidente Trump en la resolución del conflicto”, una fórmula inédita y ajena al lenguaje diplomático habitual del Consejo de Seguridad, que refleja el retorno de la lógica geopolítica del trueque: reconocer la ocupación a cambio de supuestos avances diplomáticos o económicos.
El borrador ignora por completo las resoluciones de la Asamblea General y del propio Consejo que definen el Sáhara Occidental como territorio no autónomo pendiente de descolonización, así como las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que niegan toda soberanía marroquí sobre el territorio. Su objetivo parece claro: transformar la MINURSO en una misión de acompañamiento político al plan de Rabat, sustituyendo la referencia al referéndum por un proceso negociador que, en los hechos, clausuraría la autodeterminación.
La posición del Frente Polisario
El Frente Polisario ha recordado que la posición de Estados Unidos no es nueva. Desde la administración de Gerald Ford y Henry Kissinger, Washington apoyó la invasión marroquí de 1975 y la llamada “marcha verde”. Décadas de respaldo militar, económico y diplomático han permitido que Marruecos mantenga su ocupación en flagrante violación del derecho internacional. “Estados Unidos fue quien apoyó la ocupación desde el principio, quien respaldó la marcha negra y quien continúa sosteniendo diplomáticamente al Estado ocupante”, declaró Sidi Mohamed Omar, subrayando que la política estadounidense actual no hace más que prolongar una injusticia histórica.
El representante saharaui advirtió además que ningún documento impulsado unilateralmente por Washington puede sustituir las resoluciones legítimas de la ONU ni los principios de la Carta que reconocen el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y la independencia.
Una maniobra que divide al Consejo
La propuesta estadounidense, que reduce a tres meses el mandato de la MINURSO, busca forzar un ritmo político acelerado y colocar a la comunidad internacional ante un hecho consumado. Sin embargo, su aprobación está lejos de estar garantizada. Francia apoya activamente el texto, pero Rusia y China podrían vetarlo, como ya sugieren fuentes diplomáticas, ante la flagrante violación de los principios de descolonización. Argelia, miembro no permanente del Consejo, se opone frontalmente al proyecto y trabaja para introducir enmiendas que restituyan la referencia explícita a la autodeterminación.
El desenlace se conocerá el 30 de octubre, cuando el Consejo vote la renovación del mandato de la MINURSO. En juego no está solo la continuidad de una misión debilitada, sino la credibilidad misma de las Naciones Unidas como garante del derecho internacional.
“Ni hoy, ni mañana, ni nunca”
El intento de Washington de imponer una solución colonial rebautizada como “autonomía” confirma la deriva geopolítica actual: la legalidad internacional cede terreno frente a los intereses estratégicos. Pero, como recordó Sidi Mohamed Omar, el pueblo saharaui sigue siendo el único titular de su destino. Su mensaje final, dirigido a quienes pretenden decidir por ellos, resume cincuenta años de resistencia: “Nuestros derechos no son negociables. Ni hoy, ni mañana, ni nunca.”
Fuente; Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental”
Trump amenaza con sanciones a España por las discrepancias sobre el 5% en gasto militar: «Deberían ser castigados»
EP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado este jueves con imponer sanciones a España por las discrepancias sobre el objetivo de gasto militar del 5% del PIB acordado en la cumbre de líderes aliados de La Haya.
«Creo que es una gran falta de respeto a la OTAN. De hecho, estaba pensando en castigarlos comercialmente con aranceles por lo que hicieron. Y podría hacerlo. Me parece increíblemente irrespetuoso», ha dicho en declaraciones a la prensa durante una reunión de su gabinete con el presidente de Argentina, Javier Milei.
«España (ha sido el) único país de la OTAN, el único del planeta en hacer eso. Y creo que deberían ser castigados por eso», ha remarcado el inquilino de la Casa Blanca. EP.
Sáhara Occidental | Debates sobre proyecto de resolución de EE.UU para la renovación de la MINURSO
Se espera que el Consejo de Seguridad vote el 30 de octubre un proyecto de resolución que renueva el mandato de la Misión de la ONU para el Referéndum sobre el Sáhara Occidental (MINURSO) por seis meses, hasta el 30 de abril de 2026.
Estados Unidos, Penholder de todas las resoluciones relativas al Sáhara Occidental, convocará la próxima semana una ronda de negociaciones sobre un borrador inicial, antes de llevar a cabo negociaciones bilaterales con varios miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Luego, Estados Unidos presentará oficialmente su proyecto de resolución. Países como Rusia proponen algunos cambios. Sin embargo, EE.UU. procederá a poner en marcha un borrador sin los cambios sustanciales reclamados. Como resultado, no está claro si Rusia podrá apoyar dicha resolución y como resultado empleará su derecho al veto.
La situación en el Sáhara Occidental se ha deteriorado gravemente, especialmente desde el 13 de noviembre de 2020, cuando Marruecos desplegó fuerzas armadas en la zona de amortiguación en Guerguerat. El Frente Polisario anunció posteriormente no estar ya comprometido con el acuerdo de alto el fuego de 1991. Otro acontecimiento reciente e importante es la visita del asesor especial del presidente de EE.UU, Massad Boulos, a Argelia.
Mientras que algunos miembros del Consejo defenderán su opinión de que los nuevos factores —el colapso del acuerdo de cese del fuego y los esfuerzos y la dinámica del Enviado Personal— debían influir en un ajuste del mandato de la misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), otros aparentemente alegarán que no era el momento para cambios sustantivos.
Este año, según fuentes familiarizadas con el asunto consultadas por ECSAHARAUI, no se espera que EE.UU incorporare al texto algunos elementos nuevos que reflejan posibles cambios en la situación en el Sáhara Occidental desde la última renovación del mandato de la misión. El borrador acogerá con beneplácito la visita de De Mistura a la región y las consultas informales con las partes e instará a «la reanudación inmediata del proceso político, basándose en los avances actuales”. Además, omitirá cualquier mención al plan marroquí.
De Mistura y la propuesta estadounidense
De Mistura se reunió, al margen de la sesión de la Asamblea General, con Marruecos y Mauritania en Nueva York. El encuentro estaba acordado anteriormente, según fuentes exclusivas. Sin embargo, se reunió de nuevo con Argelia, pero aún se desconoce el motivo.
Según la misma fuente, el ministro saharaui de Asuntos Exteriores, Mohamed Yeslem Beissat, y el representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Mohamed Omar, se reunieron brevemente con De Mistura en los pasillos. En cualquier caso, añade la misma fuente, el enviado de la ONU no tiene una propuesta entre sus manos. Al contrario, cuando llegó a la región, fue el propio De Mistura quien preguntó a los actores involucrados si había alguna novedad respecto al conflicto del Sáhara Occidental.
En general, tanto Marruecos como el Frente Polisario están preocupados por el contenido del proyecto de resolución, pero Marruecos se muestra más tranquilo que las demás partes.
Según la información disponible, todo indica que Washington no presentará ninguna propuesta contraria al derecho internacional porque será rechazada categóricamente por el Polisario, Argelia y la propia ONU. Es probable que Rusia vete cualquier propuesta que mencione la autonomía si Washington intenta presentarla a votación como «la única solución». También es probable que no la someta a votación para sortear el veto ruso.
DD.HH en el Sáhara Occidental y el veto ruso
Cualquier cambio sustancial no parece ser aceptado por Washington, pero se espera un lenguaje de derechos humanos un poco más contundente en el borrador. Después de las negociaciones, se incorporará un lenguaje que se mantuvo en el borrador *en azul* para alentar a las partes a «priorizar» también sus respectivos esfuerzos para mejorar la promoción y protección de los derechos humanos en el Sáhara Occidental y los campamentos de refugiados. Ya existía en las anteriores resoluciones un lenguaje en el texto que alienta a las partes a mantener sus esfuerzos para mejorar la promoción y protección de los derechos humanos.
Rusia aboga por la eliminación de los términos «pragmático, práctico y realista” – términos introducidos por EE.UU en el mandato de la MINURSO en las resoluciones— en referencia a encontrar una solución política, argumentando que estos términos no se basan en el derecho internacional. El término «realista» se mantendrá en el texto. Rusia reiterará la opinión que expresó en años anteriores de renovación del mandato, referente a que el texto estaba sesgado y desequilibrado.
Posiblemente, la adopción de la próxima resolución sobre la MINURSO no será unánime. Desde 2017, los miembros permanentes China y Rusia y otros miembros electos de turno se han abstenido en una o más resoluciones. Rusia ha afirmado en el pasado que las resoluciones intentaban guiar injustamente las negociaciones entre las partes y cambiar los parámetros previamente acordados, incluida una solución mutuamente aceptable del conflicto y la autodeterminación del pueblo del Sahara Occidental.
Denuncian foro económico franco-marroquí celebrado en el Sáhara Occidental ocupado
El Colectivo de Defensores Saharauis de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental (CODESA) ha denunciado la celebración de un foro económico franco-marroquí en Dajla ocupada, organizado conjuntamente por el Movimiento de Empresas Francesas (Medef) y la Confederación General de Empresas Marroquíes (CGEM).
En un comunicado, la filial de CODESA en Dajla calificó esta iniciativa como una «flagrante provocación y una clara violación del derecho internacional, que marca un total desprecio por las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE)».
El Colectivo subrayó que “cualquier actividad económica o comercial realizada en el Sáhara Occidental ocupado sin el consentimiento de su legítimo y único representante, el Frente Polisario, constituye una grave violación del derecho internacional y de las decisiones del TJUE, que ha recordado reiteradamente que la potencia ocupante marroquí no tiene soberanía sobre el territorio y que cualquier inversión o explotación de sus recursos sin el acuerdo del pueblo saharaui es nula y sin valor”.
Esta iniciativa forma parte de una operación franco-marroquí que pretende imponer un hecho colonial consumado en el territorio, ignorando los derechos inalienables del pueblo saharaui a la libertad, la autodeterminación y la independencia, añade el comunicado.
La organización saharaui responsabilizó plenamente a los gobiernos francés y marroquí de las repercusiones políticas y jurídicas de esta acción, subrayando que todos los acuerdos y contratos celebrados en el territorio ocupado del Sáhara Occidental son nulos y sin valor según el derecho internacional y las sentencias de los tribunales europeos.
Codesa llama a todas las fuerzas vivas, organizaciones de derechos humanos, sindicales y económicas del mundo entero a condenar enérgicamente este crimen económico y político y a presionar a las empresas francesas participantes en el foro para que cesen inmediatamente sus actividades, en cumplimiento de la legalidad internacional y de las decisiones de los tribunales europeos.
El Colectivo afirmó que el pueblo saharaui «continuará su legítima lucha por todos los medios pacíficos y legales hasta recuperar la plena soberanía sobre su territorio nacional, advirtiendo que cualquier intento de normalización con la potencia ocupante marroquí será rechazado y combatido».
Presencia militar de Israel: Marruecos convierte el Sáhara Occidental en un campo de tiro
El medio marroquí Le Desk ha difundido nuevas imágenes de las pruebas realizadas con el dron kamikaze SpyX, fabricado por la empresa israelí BlueBird Aero Systems, filial de Israel Aerospace Industries (IAI). En el vídeo, grabado en un área desértica situada al noroeste de Smara, se observan ataques directos contra un tanque M60 y un vehículo blindado Ratel —ambos retirados de las Fuerzas Armadas Reales (FAR)— empleados como blancos estáticos.
Las coordenadas visibles en la grabación (≈ 26.57° N, 11.54° W) sitúan los ensayos en territorio ocupado del Sáhara Occidental, en una zona militar aislada bajo control marroquí. Los drones fueron operados desde estaciones móviles con la participación de la Gendarmería Real, según confirmaron fuentes citadas por Le Desk.
Militarización del territorio ocupado
El hecho de que estas pruebas se realicen dentro del Sáhara Occidental constituye un acto grave desde el punto de vista político y jurídico. Marruecos está utilizando un territorio ocupado —reconocido como “no autónomo” por Naciones Unidas— para ensayos con armamento ofensivo, lo que vulnera las normas básicas del derecho internacional humanitario. Lejos de ser un simple ejercicio técnico, estos ensayos forman parte de una estrategia de militarización que busca consolidar la presencia marroquí y enviar un mensaje de poder en pleno contexto de guerra con el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS).
Mientras el pueblo saharaui espera el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre el referéndum de autodeterminación, Marruecos convierte sus tierras ocupadas en polígonos de ensayo de tecnología israelí. El desierto saharaui —una tierra que debería ser símbolo de libertad y autodeterminación— se transforma así en un campo de tiro al servicio de una ocupación prolongada y cada vez más sofisticada.
Silencio internacional ante una provocación
Las pruebas no han sido comentadas oficialmente por las Naciones Unidas ni por la Misión de la ONU para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), cuya presencia en la región se limita a la observación pasiva y sin competencias de derechos humanos. Sin embargo, la comunidad saharaui y varias organizaciones solidarias han denunciado que Marruecos está utilizando territorio ocupado como laboratorio de guerra, en violación del artículo 49 del IV Convenio de Ginebra, que prohíbe la transferencia y uso de recursos del territorio ocupado con fines militares.
Estas maniobras coinciden con un momento de tensión creciente: el Ejército saharaui mantiene ataques regulares contra posiciones marroquíes en los sectores de Mahbes, Guelta Zemmur y Smara, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para debatir, el 30 de octubre, la renovación del mandato de la MINURSO. La coincidencia temporal entre la escalada militar marroquí y la fase previa a la votación de Naciones Unidas no parece casual: Rabat busca exhibir fuerza y capacidad tecnológica ante la comunidad internacional, enviando el mensaje de que controla el territorio y dispone de medios para mantenerlo.
La ocupación armada y su precio
🔴⚡️ La alianza militar de Marruecos e Israel en el Sáhara Occidental
La empresa israelí BlueBird Aero Systems publica un vídeo que muestra pruebas de su dron SpyX en el Sáhara Occidental ocupado, concretamente la provincia de Smara. pic.twitter.com/01RXO6d83W
— ECSaharaui (@ECSaharaui__) October 13, 2025
Convertir el Sáhara Occidental en un campo de pruebas de armas israelíes no solo agrava la ocupación: profundiza el abismo entre el discurso de modernización y la realidad de represión que viven los saharauis.
Mientras Marruecos presume de cooperación tecnológica con Israel y de preparación para el Mundial de 2030, sigue encarcelando a defensores de derechos humanos, torturando a activistas y negando el acceso a observadores internacionales.
La presencia de drones kamikaze en una zona que debería estar bajo supervisión internacional no solo pone en riesgo la estabilidad regional, sino que amenaza directamente a la población civil saharaui. Las pruebas del SpyX en Smara son una advertencia: Marruecos no se limita a ocupar, sino que ensaya y normaliza la guerra en un territorio que pertenece, por derecho y por historia, al pueblo saharaui.
Vía: Plataforma “No te olvides del Sáhara Occidental” — 13 de octubre de 2025
Rusia rechaza apoyar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental
«Moscú apoya el principio de autodeterminación mediante el diálogo, no mediante decisiones unilaterales», afirmó el ministro de Relaciones Exteriores.
SPS
El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha afirmado que la postura de su país sobre el tema del Sáhara Occidental se basa en las resoluciones de la ONU y del Consejo de Seguridad de la ONU, que establecen la necesidad de resolver la cuestión mediante el principio de autodeterminación del pueblo del Sáhara Occidental.
Respondiendo a una pregunta sobre los acontecimientos relacionados con la cuestión palestina y la cuestión del Sáhara Occidental, Lavrov explicó que Moscú adopta una postura unificada hacia todas las cuestiones similares, señalando que esta cuestión lleva unos cincuenta años en la agenda de las Naciones Unidas.
🔴⚡️ ÚLTIMA HORA | Rusia rechaza apoyar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental
Lavrov: La postura de Rusia sobre el Sáhara Occidental se basa en las resoluciones de la ONU
Moscú apoya el principio de autodeterminación mediante el diálogo, no mediante decisiones… pic.twitter.com/aqOajTgg55
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