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24 abril 2026

‘Huí con el uniforme puesto’ el testimonio del policía que se vió obligado a escapar de Marruecos buscando dignidad y libertad

'De agente del Estado a refugiado': la huida que expone la marginación estatal hacia el Rif

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Por Lehbib Abdelhay


No todos los que cruzan una frontera lo hacen en silencio ni en la clandestinidad. Algunos lo hacen cargando una historia que cuestiona a todo un régimen. Es el caso de este expolicía originario del Rif, que llegó a España el 19 de mayo de 2025 a través de Ceuta portando su uniforme oficial, en una huida tan excepcional como reveladora. Detrás de ese gesto no hay solo una decisión personal, sino el reflejo de un contexto marcado por el aislamiento, el miedo y la falta de horizontes que condena a todo un región del norte de Marruecos.

Esta es una entrevista a ese policía (M,C) rifeño de 38 años que logró huir a España a través de la Puerta de Ceuta, en la que relata los motivos de su fuga y las dificultades que enfrentó durante la misma. En conversación con ECSaharaui, el agente describe la situación política y social en la región del Rif, así como las presiones ejercidas por las autoridades marroquíes. También aborda su situación legal en España y el temor a posibles consecuencias derivadas de la cooperación entre ambos países, ofreciendo en su conjunto un testimonio personal que pone el foco en los derechos, la seguridad y la libertad de expresión.

Su testimonio no habla únicamente de una fuga, sino de una ruptura: con su pasado, con el aparato policial al que pertenecía y con un modelo que, según relata a ECSaharaui, empuja a muchos jóvenes rifeños a elegir entre el silencio estoico o el exilio esperanzador. En esta entrevista exclusiva, reconstruye el momento de su salida, describe las tensiones que vivió desde dentro del aparato de seguridad del régimen de Mohamed VI y pone voz a una realidad que rara vez se escucha desde dentro.

“La noche que crucé con uniforme de policía 

Pregunta: ¿Por qué viniste a España? ¿Cómo decidiste huir y a qué obstáculos te enfrentaste al llegar al país?

La historia de mi salida hacia España no puede entenderse como un simple desplazamiento migratorio, sino como la consecuencia directa de un contexto político, social y de seguridad profundamente complejo en la región del Rif. Mi decisión de abandonar mi nación no fue impulsiva ni voluntaria en el sentido estricto del término, sino el resultado de una acumulación de presiones y riesgos que hacían inviable mi permanencia sin comprometer mi integridad personal y mi dignidad.

Mi situación era especialmente delicada debido a mi trabajo previo dentro de un aparato de seguridad del Estado. Esta posición, lejos de ofrecer protección, me colocó en una situación de vulnerabilidad creciente, en la que el margen de maniobra se reducía progresivamente debido a la dinámica de control, presión e inseguridad. Dentro de semejante contexto, continuar no solo significaba aceptar una realidad incompatible con mis principios, sino también exponerme a consecuencias potencialmente peligrosas.

El hecho de haber accedido a España por Ceuta vestido con uniforme oficial evidencia el carácter excepcional de mi caso. No se trató de una migración por razones económicas ni de una salida planificada en condiciones normales, sino de una decisión urgente en un momento límite. Ese gesto refleja tanto la gravedad de mi situación como la ausencia de alternativas seguras dentro de mi propio país.

Una vez en España, lejos de encontrar una solución inmediata, tuve que afrontar nuevas dificultades: impacto psicológico, incertidumbre jurídica y desafíos variados en cuanto a integración y adaptación se refiere. Sin embargo, en todo momento he respetado las leyes y he intentado reconstruir mi vida dentro del marco jurídico español, con la voluntad de integrarme en una sociedad que se rige por principios democráticos y garantías legales.

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Pregunta: ¿Podrías describir la situación actual en la región del Rif y en Marruecos en general?

Para comprender plenamente mi caso, es imprescindible situarlo en el contexto del Rif, una región históricamente marcada por tensiones políticas, marginación estructural y una relación compleja con el poder central en Marruecos. Desde los acontecimientos del Hirak en 2017, la situación se ha deteriorado significativamente. Las protestas, que surgieron como una expresión legítima exigiendo demandas sociales y económicas, fueron respondidas con una estrategia predominantemente securitaria y represiva.

Este enfoque ha tenido consecuencias profundas. Por un lado, ha generado un clima de desconfianza entre la población, especialmente entre el sector juvenil, donde perciben y sufren la carencia de canales reales para expresar sus demandas. Por otro lado, se ha consolidado una presencia policial intensiva que muchos interpretan como un mecanismo de control más que de protección.

El resultado es un sentimiento generalizado de marginación. El Rif no solo enfrenta problemas económicos, como el desempleo elevado y la escasez de oportunidades, sino también una crisis de confianza institucional. Para muchos jóvenes, el horizonte del futuro se erige bloqueado: no ven posibilidades reales de desarrollo personal ni profesional dentro de su propio entorno.

En este contexto, la emigración deja de ser una elección para convertirse en una necesidad vital. No es únicamente una respuesta a la precariedad económica, sino también a la ausencia de un futuro estable y el sentimiento de vivir bajo una presión constante. A esto se suma la percepción de que las autoridades no han abordado con eficacia fenómenos como la migración irregular, lo que refuerza la idea de abandono institucional.

Desde una perspectiva crítica, la política del Estado marroquí hacia el Rif ha priorizado históricamente la estabilidad entendida en términos de control y represión, en lugar de apostar por un desarrollo democrático inclusivo y respetuoso con las particularidades de la región. Esta estrategia, lejos de resolver los problemas, ha contribuido a perpetuarlos.

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Pregunta: ¿Qué significa para ti el Partido Nacional Rifeño? ¿Representa al Rif?

Frente a esta realidad anteriormente descrita, surgen inevitablemente expresiones políticas y sociales como el Partido Nacional Rifeño, que para muchos no representa únicamente una organización política, sino una forma de reivindicación identitaria y de defensa de derechos básicos fundamentales. Estas iniciativas, especialmente desde Europa, cumplen una función clave; dar voz a quienes no pueden expresarse libremente desde dentro del territorio.

Mi acercamiento a este tipo de planteamientos no responde a un interés ideológico, sino a una convicción basada en la experiencia. Como exmiembro de un aparato de seguridad, he sido testigo directo de dinámicas y políticas que confirman la existencia de un problema estructural. Mi postura no es, por tanto, únicamente solidaria, sino fundamentada en vivencias en primera persona.

Actualmente, mi papel en dicha organización política es el de transmitir esta realidad de forma responsable, dentro de un marco legal y pacífico, defendiendo valores universales como la libertad, la justicia y la dignidad humana.

Pregunta: ¿Cuál es la situación de los jóvenes en el Rif? ¿Cómo piensan? ¿El temor a las fuerzas de seguridad marroquíes influye en que no salgan a la calle a manifestarse?

En cuanto a la juventud rifeña, su situación refleja con claridad la complejidad del contexto. No se trata solo de una generación afectada por el desempleo, sino de una generación marcada por el miedo. Tras 2017, muchos jóvenes perciben que cualquier forma de protesta conllevará un riesgo personal elevado, debido a precedentes de detenciones y condenas severa.

Este miedo ha transformado el espacio público; el silencio no es sinónimo de conformidad, sino de autoprotección. La consecuencia es una sociedad donde las demandas existen, pero no siempre pueden expresarse abiertamente.

Ante este panorama, los jóvenes se enfrentan a un complejo dilema: aceptar una realidad que consideran injusta o buscar alternativas fuera del país. La migración, en este sentido, se convierte en una vía de escape tanto económica como psicológica.

En contraste con esta situación, mi percepción de España es profundamente distinta. Considero que se trata de un Estado garante del derecho, donde las instituciones, especialmente el sistema judicial, actúan bajo principios de legalidad y respeto a los derechos humanos. Esta confianza no es ingenua, sino que se basa en la observación de su sistema democrático.

Pregunta: ¿El ‘entendimiento’ entre Rabat y Madrid podría llegar a afectar negativamente tu situación legal en España? ¿Temes alguna consecuencia?

No creo que la España de hoy, como Estado de derecho sólido con instituciones independientes, pueda poner a personas, que han acudido a ella en busca de protección, en una situación que pueda ponerlas en peligro. Hablo desde mi experiencia y por mi trabajo anterior dentro de un cuerpo de seguridad, ya que conozco la sensibilidad en este tipo de casos. Por ello, confío plenamente en que España seguirá fiel a sus principios, y que tratará estas cuestiones conforme a la ley y al estricto respeto hacia los derechos humanos, sin repetir errores del pasado, sino continuando con la protección de quienes acuden en busca de seguridad, refugio y dignidad.

Por otra parte, la relación histórica entre el Rif y España añade una dimensión delicada. Es una relación compleja, marcada por episodios difíciles, pero también por vínculos humanos y culturales. Desde la memoria colectiva rifeña, existe en la conciencia pública la noción de que la región ha soportado consecuencias nefastas de decisiones históricas externas, lo que genera interrogantes sobre el presente.

En primera instancia, el Ministerio del Interior español rechazó inicialmente mi solicitud de asilo en Mayo de 2025, alegando incoherencias en mi relato. Sin embargo, la Audiencia Nacional intervino y suspendió el proceso de mi entrega a Marruecos, lo que me permite quedarme en España temporalmente mientras continúen estudiando mi caso.

Pese a la incertidumbre, mi posición se basa en la confianza en que la España actual no reproducirá los errores del pasado, sino que actuará conforme a sus principios democráticos, garantizando protección a quienes la solicitan.

“Tuve que dejarlo todo atrás: familia, trabajo y vida para salvarme”

Pregunta: Cuéntanos cómo fue tu proceso de huida y cómo reaccionaron las autoridades marroquíes ante la situación

Lo que ocurrió no fue simplemente una “huida”, sino una decisión crucial entre permanecer en una situación que me amenazaba o partir hacia lo desconocido en busca de seguridad.

En aquel momento vivía bajo una intensa presión debido a mi anterior puesto dentro de un cuerpo de seguridad, por lo que era plenamente consciente que, de continuar en la misma situación, estaría expuesto a peligrosas consecuencias. Por ello tomé una decisión muy difícil; dejarlo todo atrás, mi trabajo, mi estabilidad e incluso mi familia. Lo que hace mi caso diferente es que no me fui como cualquier persona, sino que entré en España ataviado con mi uniforme oficial a través de Ceuta. Fue un momento lleno de tensión y miedo, porque sabía que estaba cruzando una línea roja, un punto sin retorno.

Tras eso, nada fue fácil. El impacto psicológico fue severo, a la incertidumbre sobre mi futuro se le sumó el peso de una decisión irreversible, además de dificultades y desconfianzas para adaptarme en el sistema de acogida.

En cuanto a la reacción de Rabat, es normal que una decisión así se perciba con mucha sensibilidad, especialmente cuando se trata de alguien que pertenecía a un cuerpo de seguridad del régimen. Hoy prefiero centrarme en el presente, en el futuro y en mi derecho a la protección, en lugar de entrar en detalles que podrían complicar aún más mi situación.

Me gustaría aclarar que mi salida no fue un acto heroico, sino una decisión necesaria. Entre permanecer en una situación de riesgo o enfrentar lo desconocido, elegí lo segundo. Fue una elección marcada por el miedo, pero también por la determinación de preservar mi dignidad.

Hoy, mi historia no busca reconocimiento, sino comprensión. Representa, en cierta medida, la experiencia de muchos que no pueden contar la suya. Y es, sobre todo, un recordatorio de que detrás de cada proceso migratorio hay contextos complejos que deben ser entendidos en toda su profundidad.

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