Por Lehbib Abdelhay
No todos los que cruzan una frontera lo hacen en silencio ni en la clandestinidad. Algunos lo hacen cargando una historia que cuestiona a todo un régimen. Es el caso de este expolicía originario del Rif, que llegó a España el 19 de mayo de 2025 a través de Ceuta portando su uniforme oficial, en una huida tan excepcional como reveladora. Detrás de ese gesto no hay solo una decisión personal, sino el reflejo de un contexto marcado por el aislamiento, el miedo y la falta de horizontes que condena a todo un región del norte de Marruecos.
Esta es una entrevista a ese policía (M,C) rifeño de 38 años que logró huir a España a través de la Puerta de Ceuta, en la que relata los motivos de su fuga y las dificultades que enfrentó durante la misma. En conversación con ECSaharaui, el agente describe la situación política y social en la región del Rif, así como las presiones ejercidas por las autoridades marroquíes. También aborda su situación legal en España y el temor a posibles consecuencias derivadas de la cooperación entre ambos países, ofreciendo en su conjunto un testimonio personal que pone el foco en los derechos, la seguridad y la libertad de expresión.
Su testimonio no habla únicamente de una fuga, sino de una ruptura: con su pasado, con el aparato policial al que pertenecía y con un modelo que, según relata a ECSaharaui, empuja a muchos jóvenes rifeños a elegir entre el silencio estoico o el exilio esperanzador. En esta entrevista exclusiva, reconstruye el momento de su salida, describe las tensiones que vivió desde dentro del aparato de seguridad del régimen de Mohamed VI y pone voz a una realidad que rara vez se escucha desde dentro.
“La noche que crucé con uniforme de policía”
Pregunta: ¿Por qué viniste a España? ¿Cómo decidiste huir y a qué obstáculos te enfrentaste al llegar al país?
La historia de mi salida hacia España no puede entenderse como un simple desplazamiento migratorio, sino como la consecuencia directa de un contexto político, social y de seguridad profundamente complejo en la región del Rif. Mi decisión de abandonar mi nación no fue impulsiva ni voluntaria en el sentido estricto del término, sino el resultado de una acumulación de presiones y riesgos que hacían inviable mi permanencia sin comprometer mi integridad personal y mi dignidad.
Mi situación era especialmente delicada debido a mi trabajo previo dentro de un aparato de seguridad del Estado. Esta posición, lejos de ofrecer protección, me colocó en una situación de vulnerabilidad creciente, en la que el margen de maniobra se reducía progresivamente debido a la dinámica de control, presión e inseguridad. Dentro de semejante contexto, continuar no solo significaba aceptar una realidad incompatible con mis principios, sino también exponerme a consecuencias potencialmente peligrosas.
El hecho de haber accedido a España por Ceuta vestido con uniforme oficial evidencia el carácter excepcional de mi caso. No se trató de una migración por razones económicas ni de una salida planificada en condiciones normales, sino de una decisión urgente en un momento límite. Ese gesto refleja tanto la gravedad de mi situación como la ausencia de alternativas seguras dentro de mi propio país.
Una vez en España, lejos de encontrar una solución inmediata, tuve que afrontar nuevas dificultades: impacto psicológico, incertidumbre jurídica y desafíos variados en cuanto a integración y adaptación se refiere. Sin embargo, en todo momento he respetado las leyes y he intentado reconstruir mi vida dentro del marco jurídico español, con la voluntad de integrarme en una sociedad que se rige por principios democráticos y garantías legales.
En el octavo aniversario del asesinato de Mohsin Fikri, el Rif sigue vivo y reclama sus derechos