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30 marzo 2026
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Ataques iraníes sobre Israel logran burlar el sistema de defensa

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Agencias

Madrid (ECS).— Aunque el escudo antimisiles israelí tiene un 90% de eficacia, no ha logrado frenar todos los ataques lanzados por Irán y algunos han alcanzado sus ciudades. El sistema se basa en capas defensivas antiaéreas que aseguran el derribo de los misiles que hayan podido burlar las capas anteriores y garantizar así la defensa.

El arsenal de Irán es una incógnita tras las campañas anteriores, aunque expertos señalan que es el país con la mayor cantidad y gama de misiles de todo Oriente.

Con tal volumen, la estrategia iraní trata de saturar el sistema con el lanzamiento masivo de misiles hasta lograr sobrecargar las defensas del estado hebreo y alcanzar así sus objetivos. Ahora ha tenido éxito, pese a que el derribo de los cazas estadounidenses ha sido causado por fuego amigo. (Rtve).

Oriente Medio al borde del abismo: la ofensiva contra Irán dispara el riesgo de una guerra regional

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EDITORIAL


Madrid (ECS),— La guerra en Oriente Medio ha entrado en una fase de máxima peligrosidad tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos y Israel contra Irán, un movimiento que ha transformado el equilibrio estratégico regional y ha elevado la tensión internacional a niveles no vistos en décadas. Lo que comenzó como una operación presentada como “limitada” se ha convertido en una escalada militar de consecuencias imprevisibles.

En los últimos días, los ataques aéreos y el intercambio de misiles han ampliado el ámbito del conflicto más allá de los objetivos iniciales. Infraestructuras estratégicas, instalaciones militares y puntos clave para el comercio energético han sido alcanzados, mientras Teherán responde con acciones directas y a través de aliados regionales. La posibilidad de que el enfrentamiento derive en una guerra abierta de alcance regional ya no se considera remota en los principales centros de análisis geopolítico.

Un misil iraní fotografiado hoy en Nablús.ALAA BADARNEH – EFE

El impacto económico ha sido inmediato

El caos en el Golfo Pérsico no surge de la nada, sino de la agresión directa de Estados Unidos e Israel contra la soberanía de Irán. Ante esta ofensiva, la respuesta de Teherán —calificada de legítima y proporcional en defensa de su integridad territorial— ha puesto en evidencia la fragilidad de un sistema energético mundial excesivamente dependiente de una región constantemente desestabilizada por potencias externas.

Los mercados energéticos reaccionaron con fuertes subidas del petróleo y el gas ante el temor de interrupciones prolongadas en el Golfo Pérsico, una arteria esencial para el suministro mundial. Las rutas aéreas han sufrido cancelaciones masivas y varias capitales de la región han activado protocolos de emergencia ante el riesgo de nuevos ataques.

La referencia europea del gas natural, el contrato TTF negociado en los Países Bajos, ha registrado fuertes subidas tras la paralización de infraestructuras estratégicas en la región. La planta de gas licuado de Ras Laffan, en Qatar —segundo exportador mundial de GNL y socio clave de la Unión Europea— se vio afectada en un contexto de creciente confrontación militar. De igual modo, la refinería saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, interrumpió su producción tras incidentes vinculados al conflicto. El petróleo Brent se ha encarecido notablemente, reflejando la incertidumbre generada por esta política de confrontación.

En el plano político, la presión aumenta sobre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ambos líderes afrontan críticas internas y externas por la magnitud de la ofensiva y por el riesgo de haber desencadenado una espiral de difícil contención. Sectores políticos en Washington y Tel Aviv cuestionan tanto la estrategia como la planificación a largo plazo, mientras aliados tradicionales piden moderación.

La implicación europea añade un nuevo factor de complejidad

Aunque la Unión Europea ha llamado oficialmente a la contención y al respeto del derecho internacional, varios gobiernos del continente viejo han intensificado su coordinación diplomática e incluso han reforzado su presencia militar en zonas sensibles para proteger intereses estratégicos y rutas comerciales. La falta de una posición completamente unificada refleja las tensiones internas ante un escenario que amenaza la estabilidad global.

Expertos en seguridad advierten de tres riesgos principales: una extensión del conflicto a otros países de la región mediante milicias aliadas, un choque directo entre potencias que actualmente operan como actores indirectos y un deterioro sostenido de la economía mundial si la crisis energética se prolonga. A ello se suma la incertidumbre política en Irán, donde la presión interna podría alterar el equilibrio de poder y radicalizar aún más la respuesta.

La comunidad internacional observa con creciente preocupación una situación que evoluciona por horas. Naciones Unidas y diversos gobiernos han intensificado los contactos diplomáticos en busca de una vía de desescalada, pero por el momento los mensajes públicos de las partes implicadas mantienen un tono firme y poco conciliador.

El conflicto ha superado ya el umbral de la confrontación limitada y se adentra en un terreno donde los errores de cálculo pueden tener consecuencias históricas. Oriente Medio vuelve así al centro de la tensión mundial, en un momento en el que la estabilidad internacional pende de decisiones políticas y militares que aún están por definirse.

El precio del gas en Europa se dispara casi el 50% al atacar EE.UU e Israel Irán

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Los ataques en Oriente Medio aceleran la subida de los precios. El barril de Brent avanza el 9% hasta los 79 dólares y los analistas temen que suba a 90

Madrid (ECS) – El caos en el Golfo Pérsico no surge de la nada, sino de la agresión directa de Estados Unidos e Israel contra la soberanía de Irán. Ante esta ofensiva, la respuesta de Teherán —legítima y proporcional en defensa de su integridad territorial— ha puesto en evidencia la fragilidad de un sistema energético mundial excesivamente dependiente de una región constantemente desestabilizada por potencias externas.

La escalada impulsada por Washington y Tel Aviv ha provocado tensiones inmediatas en los mercados energéticos

La referencia europea del gas natural, el contrato TTF negociado en los Países Bajos, ha registrado fuertes subidas tras la paralización de infraestructuras estratégicas en la región. La planta de gas licuado de Ras Laffan, en Qatar —segundo exportador mundial de GNL y socio clave de la Unión Europea— se vio afectada en un contexto de creciente confrontación militar. De igual modo, la refinería saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, interrumpió su producción tras incidentes vinculados al conflicto. El petróleo Brent se ha encarecido notablemente, reflejando la incertidumbre generada por esta política de confrontación.

A ello se suma la tensión en el estrecho de Ormuz, paso estratégico bajo influencia geográfica directa de Irán. Este corredor marítimo, por el que transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de crudo, se ha convertido en símbolo del poder de disuasión iraní. Teherán ha dejado claro que no permitirá que su seguridad sea vulnerada mientras otros continúan beneficiándose del tránsito energético sin asumir responsabilidades en la estabilidad regional.

La extensión del conflicto demuestra que la seguridad energética global no puede sostenerse sobre amenazas ni sanciones unilaterales. Irán, actor fundamental del Golfo Pérsico y poseedor de vastas reservas de hidrocarburos, ha reiterado en numerosas ocasiones su disposición al diálogo y a la cooperación regional, siempre que se respete su soberanía. El impacto en los precios del crudo, el gas y los productos refinados no es consecuencia de la política iraní, sino del intento persistente de aislar y presionar a un país que defiende su derecho legítimo a la autodeterminación y a la seguridad.

Además, la mitad de las mayores aseguradoras marítimas del mundo dejarán de cubrir los riesgos de guerra de los buques que entren en el Golfo Pérsico a partir del jueves, según informa Bloomberg.

La OPEP+, según El País, acordó el domingo un pequeño aumento de la producción de petróleo de 206.000 barriles diarios para abril, pero gran parte de ese producto aún debe salir del Golfo Pérsico en buques cisterna. Irán bombea alrededor de 3,3 millones de barriles al día, o el 3% de la producción mundial, y además está sujeto a sanciones. El petróleo del Golfo Pérsico debe pasar por esa vía para llegar a mercados importantes como China, India y Japón.

Los aviones militares de EE.UU abandonan España tras el ‘no’ del Gobierno a que las usen para atacar Irán

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España rechaza “la acción unilateral” de EEUU e Israel contra Irán: “Contribuye a un orden internacional más incierto y hostil”

Madrid (ECS) – El Gobierno asegura que EE.UU no ha utilizado ni utilizará las bases que tiene en España para atacar a Irán. El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, lo ha negado categóricamente en una entrevista en TVE. “No se van a utilizar las bases de soberanía española para nada que no esté dentro del convenio con Estados Unidos ni para nada que no tenga encaje dentro de la carta de Naciones Unidas”, ha afirmado el jefe de la diplomacia española, que ha asegurado que “las bases no se están utilizando”. En todo caso, ha aseverado que España no lo va a autorizar. Lo aviones estadounidenses han abandonado las bases de Morón de la Frontera y Rota, según Reuters.

Reuters cita que 15 aviones han salido de esas bases a raíz del ‘no’ del Gobierno, según la información disponible en FlightRadar24. Siete de ellos han aterrizado en la base de Ramstein (Alemania). “Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española y, por lo tanto, España tiene la última palabra sobre el uso de esas bases”, ha explicado Albares, que también ha negado que EEUU informara previamente del ataque: “Nada en absoluto, es una acción unilateral fuera de cualquier acción colectiva”. Frente a la posición de España, Reino Unido sí ha aceptado que el uso “concreto y limitado” por parte de EEUU de las bases de la fuerza área para contrarrestar los ataques de Irán contra los países del Golfo.

27 de febrero de 2026: 50 años de la República Árabe Saharaui Democrática

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Por Ana Stella


Madrid (ECS)— El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, en pleno desierto del Sáhara Occidental, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática. No había reconocimiento internacional consolidado, no había garantías sobre lo que vendría después. Había, en cambio, una determinación colectiva e inquebrantable, la de que el pueblo saharaui no sería repartido ni silenciado sin ejercer su derecho inalienable a decidir su propio destino. En aquel acto, y con aquella claridad de propósito, nació un Estado.

Cincuenta años después, ese Estado sigue en pie.

El contexto de la proclamación

Para entender lo que significó aquel 27 de febrero, es necesario situarse en el momento exacto en que ocurrió. La Marcha Verde, organizada por Hassan II, había movilizado a 350.000 civiles marroquíes hacia el territorio con el objetivo de forzar su anexión. España, en plena agonía institucional, negoció a espaldas del pueblo saharaui. Los Acuerdos de Madrid repartieron el territorio entre Marruecos y Mauritania como si sus habitantes no existieran, como si el derecho internacional pudiera suspenderse por conveniencia.

El pueblo saharaui no aceptó ese reparto.

Mientras las tropas ocupaban el territorio y miles de saharauis emprendían un éxodo forzado hacia el oeste de Argelia, el Frente Polisario tomó la decisión que definiría las décadas siguientes, proclamar la RASD como expresión formal y jurídica de la voluntad de un pueblo que se negaba a desaparecer. Fue, en el sentido más literal, un acto de resistencia convertido en acto de Estado.

Lo que la RASD construyó

Proclamar una república en el exilio es una cosa. Sostenerla durante cincuenta años es otra completamente distinta.

Desde los primeros meses, los campamentos de refugiados en la región de Tinduf se convirtieron en el espacio donde la RASD tendría que demostrar que su existencia no era solo simbólica. Lo que ocurrió allí no tiene fácil comparación. Se construyeron escuelas, centros de salud y estructuras administrativas en condiciones de desierto extremo. Se formaron médicos, ingenieros, juristas, maestros y diplomáticos. Se organizó una sociedad que, pese al exilio y a las condiciones materiales severas, mantuvo una cohesión y una identidad cultural que el tiempo no ha erosionado.

Los hombres saharauis sostuvieron esa construcción desde dos frentes inseparables. En el frente militar, los combatientes del Ejército de Liberación Popular Saharaui enfrentaron durante años a uno de los ejércitos mejor equipados del continente, defendiendo con sus vidas la existencia misma del proyecto nacional. Combatieron en condiciones extremas, con recursos limitados y frente a una superioridad material evidente, y lo hicieron con una convicción que no dependía de la correlación de fuerzas sino de la justicia de la causa. Su sacrificio no fue solo militar, fue el sostén armado sin el cual ninguna proclamación política habría podido perdurar. En el frente civil y diplomático, otros tantos hombres construyeron las instituciones, representaron a la RASD ante el mundo y mantuvieron viva la causa en los foros internacionales donde se decidía su reconocimiento.

Las mujeres saharauis ocuparon desde el principio un papel igualmente central en esa construcción. Sostuvieron la vida comunitaria, gestionaron los campamentos, educaron a las nuevas generaciones y asumieron responsabilidades de liderazgo con una determinación que forma parte indisociable de la identidad de la RASD como proyecto político y social.

La RASD en el mundo

Decenas de Estados en África, Hispanoamérica y Asia han reconocido la RASD como Estado soberano, lo que la sitúa en una posición de legitimidad internacional que pocos movimientos de liberación nacional han alcanzado. El ingreso en la Unión Africana en 1984 fue el hito más visible de ese proceso, Marruecos abandonó la organización como respuesta y no regresó hasta 2017, más de treinta años después, con la RASD todavía presente como miembro de pleno derecho.

El Sáhara Occidental sigue figurando en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, pendiente de descolonización. Esa condición es el reconocimiento formal de que el proceso de autodeterminación no ha concluido y de que la responsabilidad de completarlo sigue siendo una obligación vigente. Marruecos lleva décadas intentando que esa condición desaparezca o se reinterprete. No lo ha conseguido.

El derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui no es una reclamación política. Es una conclusión derivada del derecho internacional vigente, de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de los principios que regulan los procesos de descolonización. El referéndum acordado en el alto el fuego de 1991 no se ha celebrado, pero el compromiso de celebrarlo no ha desaparecido. Y la RASD ha mantenido esa exigencia con una firmeza que ninguna presión ha logrado doblegar.

Cincuenta años: memoria, reconocimiento y futuro

El 27 de febrero de 2026 es una fecha que merece ser conmemorada con la profundidad que corresponde a su significado real.

Es una fecha de memoria para honrar a quienes proclamaron la RASD sabiendo que el camino sería largo, a los combatientes que durante años pusieron el cuerpo entre la ocupación y la supervivencia del pueblo saharaui, a quienes cayeron en el campo de batalla defendiendo lo que ningún acuerdo les había querido reconocer, y a quienes han sostenido los campamentos con una dignidad que el mundo no siempre ha reconocido como merece.

Es una fecha de reconocimiento hacia las mujeres que construyeron una sociedad en el desierto, hacia los jóvenes que han heredado una causa y la han hecho suya, hacia todos los que dentro y fuera del territorio ocupado han mantenido viva la llama de un proyecto que muchos daban por extinguido.

Y es una fecha que mira hacia adelante. La RASD llega a su quincuagésimo aniversario con instituciones sólidas, presencia internacional activa, una generación joven formada y comprometida, y la razón jurídica e histórica intacta. El territorio sigue ocupado y la solución definitiva aún no ha llegado, pero el pueblo saharaui sigue siendo sujeto político activo de su propio destino. Eso es algo que cincuenta años de ocupación no han podido cambiar.

El 27 de febrero de 2026 no es solo una efeméride. Es la prueba de que la RASD no fue un gesto pasajero, sino la fundación duradera de un proyecto nacional que tiene pasado, tiene presente y, con la misma determinación que animó aquel día en Bir Lehlu, tendrá futuro.

Brahim Gali reitera que la única vía para una paz justa y definitiva en el Sáhara Occidental es el referéndum de autodeterminación

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Bir Lehlu, 26 feb (ECS).- El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, afirmó que el ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia constituye “la única solución para establecer una paz justa y definitiva”.

En un discurso dirigido al pueblo saharaui con motivo del cincuenta aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Ghali señaló que, tras la adopción el pasado mes de octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 2797 sobre el Sáhara Occidental, se han intensificado los esfuerzos, bajo los auspicios de Naciones Unidas y Estados Unidos, para alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable.

Según el mandatario saharaui, dicha solución debe permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación y la independencia, eligiendo su futuro con libertad, democracia y transparencia.

Ghali añadió que el ejercicio de ese derecho es el único camino hacia una paz justa y definitiva, y subrayó que las políticas de hechos consumados, la ocupación que calificó de ilegítima, la adquisición de territorios por la fuerza, la modificación de fronteras y la expansión han demostrado su fracaso y su papel en la obstaculización del desarrollo, la cooperación y la integración a las que aspiran los pueblos de la región.

En el mismo contexto, el dirigente saharaui indicó que la República Saharaui ha trabajado desde su fundación por consolidar la paz sobre la base del respeto de las fronteras internacionales reconocidas de todos los Estados de la región, convencida de que la estabilidad es condición indispensable para alcanzar el desarrollo y la prosperidad.

Estirando el Plan Baker II; los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones del Sáhara Occidental

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Por S.M 

Madrid (ECS).— En primer lugar, lo más relevante que se desprende de la información filtrada hasta el momento es que la negociación ha pasado de “principios” a “arquitectura”, es decir, se discute la forma en la que se implementará una hipotética solución. De entrada, estas rondas parecen diseñadas para convertir la “autonomía marroquí” en un paquete cerrable, porque es el único terreno ‘’marco’’ donde Marruecos quiere moverse. Por eso la gran batalla sigue siendo el marco (descolonización) y el mandato (ONU), no solamente el contenido técnico de una solución y sus promotores. Lo que se está preparando no es más que un nuevo intento de reciclar enfoques condicionados por el realismo político para tratar de lograr alguna solución temporal al conflicto.

ONU celebra avances en el Sáhara Occidental pero recalca la necesidad de garantizar su autodeterminación

En tanto es así y de acuerdo con lo que sabemos hasta ahora, ¿qué se está negociando realmente y cuáles son los vectores sobre los que giran las discusiones?

  1. A) Autonomía “real”: Han discutido cómo sería implementable: competencias fiscales, justicia local, seguridad, diseño institucional, símbolos etc. Esto es clave porque revela con creces que Marruecos intenta convertir la “autonomía” en algo simple, concreto y vendible internacionalmente mientras que el Frente POLISARIO insiste en que debe ser un periodo transitorio debido a la naturaleza del conflicto y la irresoluble brecha que existe entre el estado marroquí y los saharauis. Este desacuerdo es importante porque, en conflictos largos, quien define el marco de trabajo suele ganar la disputa. Aún así, Marruecos varió de sus posiciones a lo largo de los últimos 30 años y el Polisario nunca.

  2. B) Comité técnico y mandato transitorio: Un escollo recurrente ha sido qué puede y qué no puede examinar el comité técnico, quién lo elige y por quién estará conformado. El periodo transitorio constituye el gran choque, Marruecos lo ve como una “introducción a la autonomía” mientras que el movimiento saharaui como un espacio de control que no debe cerrarse a otras opciones.

  3. C) La necesidad de la autodeterminación: Para el Polisario, una “autonomía” sin una vía de autodeterminación “reconocible” es una solución políticamente tóxica y completamente inaceptable. Sin lugar a dudas, su línea roja no se mueve y se refortalece en cada negociación. De igual forma, esto revela lo que el Polisario estaba buscando en la negociación: consulta/ratificación de un periodo transitorio + garantías internacionales + cláusulas de cumplimiento, de modo que así pueda presentarlo a su pueblo como autodeterminación, es decir, al pueblo saharaui en forma de decisión, único y exclusivo poseedor del derecho de autodeterminación. Y como ya quedó demostrado hace más de dos décadas en las negociaciones de Manhasset, es la máxima concesión a la que está dispuesto a dar el movimiento.

Los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones:

– FRENTE POLISARIO: No quedar atrapado en una especie de “negociación técnica” que equivalga a aceptar la soberanía marroquí de facto. Afrontar la presión y lograr imponer la autodeterminación como una realidad insalvable vinculada a cualquier solución para el conflicto.

  • Indicadores a vigilar: Informaciones, declaraciones de la ONU y EE.UU en la que acepta los términos ‘consulta/ratificación’ aunque eviten ‘referéndum’, procesos de confianza con Marruecos que prevean el retorno de refugiados.

Continúan por segundo dia las conversaciones sobre el Sáhara Occidental en medio de profundas divergencias

– MARRUECOS: Acotar todo el proceso y diálogo a la autonomía como única base. Cualquier concesión del POLISARIO es inmediatamente seguida de un retiro o rechazo extremo para mover todo el marco de referencia a su favor.

  • Indicadores a vigilar: cuánta apertura ofrece y qué garantías acepta, procesos de confianza con el Frente POLISARIO que prevean liberación de prisioneros políticos, la reunificación de familiares y el acceso de observadores. Si los aliados lo venden como una “autonomía verdadera’’.

– ARGELIA: No quedar como perdedor estratégico frente a su rival hegemónico y por compromisos históricos, geopolíticos, fronterizos y de seguridad.

– MAURITANIA: Lograr más estabilidad y vías comerciales seguras.

– ONU: Supervisar el proceso para evitar que EE.UU monopolice el marco de la ONU.

  • Indicadores a vigilar: Cómo adapta o encuadra una hipotética solución a las resoluciones del Consejo de Seguridad y al mandato de la MINURSO.

A 50 años de la República Saharaui: memoria, resistencia y una deuda pendiente

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  • El viernes 27 de febrero se cumplen cinco décadas de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), declarada en 1976 en Bir Lehlu, en el territorio del Sáhara Occidental. 

  • El aniversario no es una fecha más: es el recordatorio de un conflicto inconcluso, de una descolonización fallida y de una responsabilidad histórica que sigue pesando sobre la comunidad internacional.

Por Mohammed Alí Alí Salem

Madrid (ECS).— La proclamación de la RASD se produjo tras la retirada de España del territorio- el 26 de febrero de 1976-que había administrado como potencia colonial. Aquel repliegue, ejecutado en los estertores del franquismo, dejó un vacío jurídico y político que abrió paso a la ocupación marroquí y a una guerra que marcaría el destino de miles de saharauis. Desde entonces, el Frente Polisario —reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo saharaui— asumió la conducción política y militar de una causa que, medio siglo después, sigue reclamando un referéndum de autodeterminación prometido y postergado.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

Cincuenta años después, la existencia de la RASD no puede analizarse únicamente desde la lógica bélica. También debe evaluarse desde la capacidad de organización y construcción institucional en condiciones extremas: campamentos de refugiados, escasez estructural y dependencia de la ayuda internacional. En ese contexto, el Estado saharaui ha levantado un sistema educativo bilingüe (árabe y español), una red sanitaria básica, estructuras administrativas locales y nacionales, e incluso un entramado productivo adaptado a las limitaciones del desierto.

No se trata solo de resistencia armada, sino también de un reclamo popular y  de una persistente voluntad de Estado. La presencia de la RASD como miembro fundador de la Unión Africana —heredera de la Organización para la Unidad Africana— es un hecho político consolidado en el continente. Asimismo, el Frente Polisario mantiene interlocución ante la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea, especialmente en el terreno jurídico, donde tribunales europeos han emitido fallos relevantes respecto a la explotación de recursos del Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui.

El respaldo diplomático —con decenas de países que han reconocido a la RASD a lo largo de estos años— y la participación activa de la mujer saharaui en la organización social y política constituyen elementos que explican la perdurabilidad del proyecto. Sin embargo, los logros institucionales no pueden ocultar el costo humano: generaciones enteras han crecido en el exilio o bajo ocupación, en un conflicto que de cual se informa poco y se informa se le tilda de baja intensidad y  que rara vez ocupa titulares internacionales. La verdad su intensidad es muy grave y costosa para el ejército ocupante marroquí y por ende para el régimen feudal marroquí.

La pregunta que deja este aniversario es incómoda pero necesaria: ¿puede la comunidad internacional seguir administrando indefinidamente un conflicto cuya solución —el derecho a la autodeterminación— está reconocida en múltiples resoluciones? El Sáhara Occidental sigue siendo considerado por Naciones Unidas un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Y mientras esa situación persista, la proclamación de 1976 no será solo un acto fundacional, sino un recordatorio de una promesa incumplida por parte de la Comunidad Internacional y el hecho irreversible de un estado saharaui independiente.

Mujer saharaui junto a su bebé durante el exodo y la Ocupación marroqui del Sáhara Occidental.

A 50 años, la causa saharaui no es únicamente una disputa territorial. Es también un test sobre la coherencia del derecho internacional, la vigencia del principio de autodeterminación y la capacidad del sistema multilateral para resolver conflictos prolongados.

La historia demuestra que los pueblos que perseveran en su identidad y en su reivindicación difícilmente desaparecen. 50 años, medio siglo de lucha, resistencia y desafío a la ocupación colonial marroquí es el mas clara y nítida expresión de la voluntad indudable de un pueblo, es el más palpable referéndum que por ende es la concreción genuina de la autodeterminación. Mientras tanto el desafío, medio siglo después, es que la política internacional esté a la altura de esa persistencia. Si no lo estuviera seguirá la crisis, el conflicto y seguirá Marruecos perdiendo oportunidades para la paz que a medida que pasa el tiempo se le irán acrecentando y agudizando los problemas que le acorralan obligandolo ineludiblemente a ceder y reconocer un estado saharaui independiente con sus fronteras de el 26 de febrero de 1976.

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada


Autor; Es Mohammed Alí Alí Salem, actual Embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Colombia.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

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Por Malainin Mustafá 

CHAHID EL HAFED-. Quizás el hecho más emblemático y sustancial tras la fundación del Frente POLISARIO y la Unidad Nacional, haya sido la proclamación del Estado saharaui. Uno de los hechos más trascendentales en la historia del Sáhara Occidental.

“En nombre de Dios, izamos hoy la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática”…, con estas significativas e históricas palabras, El Luali Mustafa Seyed fundaba nuestro Estado y lo hacía para proclamar la soberanía del pueblo saharaui sobre su territorio.

Ese día 27 de febrero de 1976, cuando salía el último soldado español del territorio, LA HISTORIA CONTEMPORANEA del Sáhara Occidental, registraba un hecho trascendental para el pueblo saharaui: el nacimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

MARCO HISTÒRICO DE LA PROCLAMACION DE LA RASD

En Circunstancias políticas internacionales difíciles marcadas por un contexto de ocupación por parte de Marruecos y Mauritania, que pretendían repartirse el territorio saharaui sin considerar la voluntad de su pueblo, una situación que no sólo ha violado la legalidad internacional sino que ha generado represión y desplazamiento de miles de saharauis al exilio en la tierra argelina.

Frente a las pretensiones colonialistas y las intervenciones extranjeras y aprovechando el vacío jurídico dejado por España y buscando consolidar la autodeterminación y la soberanía saharaui frente al reparto colonial (Acuerdos de Madrid), y con tan adverso escenario, el pueblo saharaui se ve obligado a reaccionar y proclamar su independencia.

El que sería más tarde el primer presidente del naciente estado, sabía perfectamente que España no concluía con broche de oro el proceso de descolonización y abandonaba su responsabilidad histórica y moral para con el pueblo saharaui.

Ante la retirada de España del Sahara Occidental, El Uali había criticado la postura de España (que pasó de defender la independencia a abandonar el territorio), Al hablar de la vergonzosa retirada de España dice: “Somos un pueblo en el exilio, un pueblo expulsado de sus hogares. Somos un pueblo que ha proclamado que España, una vez terminada su responsabilidad en Saguia el Hamra y Rio de Oro, demostró su infamia y su vileza y se convirtió en materialización del colonialismo en su verdadera forma y sentido, colonialismo que sacrifica a los pueblos a fin de vender su sangre en el mercado, que una vez reconocida su derrota vende a sus pueblos a otras fuerzas coalicionistas y reaccionarias. Esto es lo que sucedió el acuerdo de Madrid”. 

También calificó a los países invasores de Mauritania y Marruecos como una amenaza y advirtió que la ambición de este último peligraba la estabilidad de la zona.

La profecía de El Uali se había cumplido medio siglo después, porque la ocupación marroquí sería más tarde una inminente amenaza para la paz y la seguridad en la región.

PREPARATIVOS PARA LA FECHA GLORIOSA

Bajo la sabia dirección del Frente POLISARIO se empezó a gestionar el día y el lugar para las celebraciones de tan significativo acontecimiento. El momento es muy difícil debido al desplazamiento de ciudadanos venidos de todas partes huyendo de la invasión, además está el factor de la falta de medios.

Las adversidades de aquel momento no impidieron que se celebraba el histórico hecho. Días antes se había anunciado la celebración del acontecimiento, se hizo un llamamiento a todo el pueblo saharaui para que, quien pudiera, se acercara a la ciudad de Bir Lehlu, el lugar donde la historia y el mundo asistirán a la fundación de un nuevo Estado en África.

Durante los meses de enero y febrero de 1976, el secretario general del Frente POLISARIO, El Uali Mustafá Seyed y Brahim Gali (actual SG del Frente POLISARIO y Presidente de la República Saharaui) habían recorrido las capitales de varios países para intentar recabar apoyos para el reconocimiento del naciente Estado. En esa época, El Uali había viajado a Libia y luego se desplazó a Argel para anunciar el nacimiento del Estado Saharaui. Para la cobertura mediática, el evento contó con algunos periodistas venidos principalmente de España, Argelia y Francia que llegaron en camiones a la ciudad de Bir Lehlu.

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada

En esa época fueron invitadas delegaciones de las naciones hermanas de Argelia y Libia que llegaron para participar con el pueblo saharaui en el acontecimiento.

En su carta fundacional fechada en la ciudad saharaui de Bir Lehlu, 27 de Febrero de 1976, el Consejo Nacional Provisional Saharaui proclamaba: «El Pueblo Árabe Saharaui, recordando a los pueblos del mundo que han proclamado la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Resolución 1514 de las Naciones Unidas en su décimo-quinto período de sesiones, y teniendo en cuenta el texto de la misma, en el que se afirma: «Que los pueblos del mundo han proclamado en la Carta de las Naciones Unidas que están resueltos a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las Naciones grandes y pequeñas a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad»…

«Convencidos de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional…Y proclamando solemnemente la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones para el logro del desarrollo económico, social y cultural de los pueblos militantes…Proclama solemnemente ante el mundo entero, en base a la libre voluntad popular basada sobre los principios y alternativas democráticas: La constitución de un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, ÁRABE de tendencia UNIONISTA, de confesionalidad ISLÁMICA, progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática. De acuerdo con su doctrina, orientación y línea, este Estado Árabe, Africano, No Alineado “.

SIGNIFICACION

La fundación de la República Árabe Saharaui Democrática fue un hito que marcó la ruptura con el colonialismo y la opresión al que era sometido nuestro pueblo.

La fundación del nuevo Estado supondría un duro golpe para las ansias expansionistas de Marruecos.

• Fue el principio de una era de transformación social y política;

• Ruptura con el viejo sistema colonial;

• Contribuyó a aglutinar el pueblo saharaui y adherirse al Frente POLISARIO como su único y legitimo representante;

• Gracias a la fundación de la República Árabe Saharaui Democrática, se pudo organizar y administrar los campamentos de refugiados saharauis que no sólo han sido refugios, sino también lugar de organización política y resistencia;

• Con el nacimiento de la RASD surge un gobierno en el exilio;

El 29 de febrero de 1976 (apenas dos días después del nacimiento de la RASD), el Consejo de Ministros de la OUA adoptaba por consenso una declaración que decía «como todo pueblo, el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación ya la independencia. Este derecho lo ha ejercido efectivamente creando un Estado independiente y soberano, la RASD.»

El trabajo diplomático impulsado por el primer secretario general del Frente POLISARIO para favorecer el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática, diò fruto con el reconocimiento de los primeros países como Madagascar, Burundi, Argelia, Benin, Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Corea del Norte, Togo y Ruanda. Esta es la República Árabe Saharaui Democrática, fruto de la lucha heroica e histórica de nuestro pueblo por la libertad y dignidad. ….

(Continùa).

50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada

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Por Carlos Cristóbal

Madrid (ECS) – El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). No se trataba de la culminación de un proceso de independencia, sino de la formalización política de una soberanía cuyo ejercicio permanecía pendiente tras la retirada española y la ocupación marroquí del territorio. Desde su origen, la república quedó vinculada a un proceso de descolonización que no había sido jurídicamente resuelto.

Continuidad jurídica y estatuto pendiente

El Sáhara Occidental permanecía inscrito en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas cuando se produjo la retirada española en 1975. Esa inscripción no desapareció con el repliegue administrativo ni con la posterior ocupación marroquí. El estatuto internacional del territorio quedó sin culminación jurídica, no resuelto.

La proclamación de la RASD debe leerse en ese marco. No como una ruptura del orden internacional, sino como una tentativa de preservarlo desde la perspectiva del sujeto colonizado. Medio siglo después, el dato central permanece inalterado: el proceso de descolonización no ha concluido conforme al derecho aplicable.

Persistencia institucional

Durante cinco décadas, la RASD ha atravesado guerra abierta, alto el fuego prolongado y reanudación de las hostilidades, además de ciclos diplomáticos orientados a redefinir el marco de solución. Ninguna de esas etapas ha supuesto su desaparición como sujeto político.

Sigue formando parte de la Unión Africana. Mantiene relaciones diplomáticas con diversos Estados. Conserva una estructura institucional operativa en el exilio y ejerce funciones de administración sobre la población refugiada. No controla la mayor parte del territorio que reivindica, pero tampoco ha sido desplazada del sistema institucional internacional.

La ocupación ha modificado el equilibrio de poder sobre el terreno, pero no ha extinguido la entidad proclamada en 1976.

Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)

Autonomía y marco de soberanía

El debate internacional reciente ha tendido a centrarse en propuestas de autonomía. Sin embargo, la existencia de la RASD introduce una variable estructural que condiciona ese marco: el Sáhara Occidental no figura como una entidad integrada en un Estado cuya soberanía haya sido reconocida por Naciones Unidas.

La proclamación de 1976 consolidó una forma de representación estatal que continúa formando parte del sistema africano y que reivindica la titularidad del derecho a decidir el estatuto final del territorio. Cualquier fórmula de arreglo debe enfrentarse a esa dualidad: ocupación efectiva sobre el terreno y existencia de una entidad estatal reconocida por una organización continental.

La discusión sobre autonomía no redefine por sí misma el estatuto del territorio, que continúa pendiente de una decisión adoptada conforme al principio de autodeterminación.

Medio siglo sin referéndum

Cincuenta años después de la proclamación, el elemento ausente sigue siendo el mismo: la consulta de autodeterminación prevista en el marco del alto el fuego de 1991. La arquitectura política construida desde entonces no ha culminado en el ejercicio formal del derecho reconocido por Naciones Unidas.

La prolongación de esa indefinición ha contribuido a consolidar la RASD como marco institucional de referencia. Cuando un proceso de descolonización permanece abierto durante décadas, las estructuras políticas surgidas para representarlo tienden a estabilizarse. No sustituyen la solución final, pero impiden su desaparición.

La prolongación del proceso no responde a una ausencia de marco jurídico, sino a la dificultad de hacerlo efectivo.

¿Qué está en juego en 2026?

El cincuentenario se produce en un contexto regional marcado por nuevas dinámicas energéticas, reajustes diplomáticos y una competencia creciente de influencias en el norte de África y el Sahel. Sin embargo, el elemento estructural permanece inalterado: el estatuto internacional del Sáhara Occidental continúa sin definición definitiva.

La RASD afronta este escenario con una doble condición. Carece de control efectivo sobre la mayor parte del territorio que reivindica, pero conserva una inserción institucional en el sistema africano y una base jurídica vinculada al principio de autodeterminación. Esa combinación explica su persistencia.

Cincuenta años después, la cuestión no es si la RASD existe, sino qué forma adoptará la resolución de un proceso de descolonización que sigue formalmente abierto. Mientras ese proceso no concluya conforme al marco jurídico reconocido por Naciones Unidas, la entidad proclamada en 1976 continuará operando como referencia política de una soberanía cuyo ejercicio sigue sin materializarse.