Oriente Medio al borde del abismo: la ofensiva contra Irán dispara el riesgo de una guerra regional
EDITORIAL
Madrid (ECS),— La guerra en Oriente Medio ha entrado en una fase de máxima peligrosidad tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos y Israel contra Irán, un movimiento que ha transformado el equilibrio estratégico regional y ha elevado la tensión internacional a niveles no vistos en décadas. Lo que comenzó como una operación presentada como “limitada” se ha convertido en una escalada militar de consecuencias imprevisibles.
En los últimos días, los ataques aéreos y el intercambio de misiles han ampliado el ámbito del conflicto más allá de los objetivos iniciales. Infraestructuras estratégicas, instalaciones militares y puntos clave para el comercio energético han sido alcanzados, mientras Teherán responde con acciones directas y a través de aliados regionales. La posibilidad de que el enfrentamiento derive en una guerra abierta de alcance regional ya no se considera remota en los principales centros de análisis geopolítico.

El impacto económico ha sido inmediato
El caos en el Golfo Pérsico no surge de la nada, sino de la agresión directa de Estados Unidos e Israel contra la soberanía de Irán. Ante esta ofensiva, la respuesta de Teherán —calificada de legítima y proporcional en defensa de su integridad territorial— ha puesto en evidencia la fragilidad de un sistema energético mundial excesivamente dependiente de una región constantemente desestabilizada por potencias externas.
Los mercados energéticos reaccionaron con fuertes subidas del petróleo y el gas ante el temor de interrupciones prolongadas en el Golfo Pérsico, una arteria esencial para el suministro mundial. Las rutas aéreas han sufrido cancelaciones masivas y varias capitales de la región han activado protocolos de emergencia ante el riesgo de nuevos ataques.
La referencia europea del gas natural, el contrato TTF negociado en los Países Bajos, ha registrado fuertes subidas tras la paralización de infraestructuras estratégicas en la región. La planta de gas licuado de Ras Laffan, en Qatar —segundo exportador mundial de GNL y socio clave de la Unión Europea— se vio afectada en un contexto de creciente confrontación militar. De igual modo, la refinería saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, interrumpió su producción tras incidentes vinculados al conflicto. El petróleo Brent se ha encarecido notablemente, reflejando la incertidumbre generada por esta política de confrontación.
En el plano político, la presión aumenta sobre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ambos líderes afrontan críticas internas y externas por la magnitud de la ofensiva y por el riesgo de haber desencadenado una espiral de difícil contención. Sectores políticos en Washington y Tel Aviv cuestionan tanto la estrategia como la planificación a largo plazo, mientras aliados tradicionales piden moderación.
La implicación europea añade un nuevo factor de complejidad
Aunque la Unión Europea ha llamado oficialmente a la contención y al respeto del derecho internacional, varios gobiernos del continente viejo han intensificado su coordinación diplomática e incluso han reforzado su presencia militar en zonas sensibles para proteger intereses estratégicos y rutas comerciales. La falta de una posición completamente unificada refleja las tensiones internas ante un escenario que amenaza la estabilidad global.
Expertos en seguridad advierten de tres riesgos principales: una extensión del conflicto a otros países de la región mediante milicias aliadas, un choque directo entre potencias que actualmente operan como actores indirectos y un deterioro sostenido de la economía mundial si la crisis energética se prolonga. A ello se suma la incertidumbre política en Irán, donde la presión interna podría alterar el equilibrio de poder y radicalizar aún más la respuesta.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación una situación que evoluciona por horas. Naciones Unidas y diversos gobiernos han intensificado los contactos diplomáticos en busca de una vía de desescalada, pero por el momento los mensajes públicos de las partes implicadas mantienen un tono firme y poco conciliador.
El conflicto ha superado ya el umbral de la confrontación limitada y se adentra en un terreno donde los errores de cálculo pueden tener consecuencias históricas. Oriente Medio vuelve así al centro de la tensión mundial, en un momento en el que la estabilidad internacional pende de decisiones políticas y militares que aún están por definirse.
El precio del gas en Europa se dispara casi el 50% al atacar EE.UU e Israel Irán
Los ataques en Oriente Medio aceleran la subida de los precios. El barril de Brent avanza el 9% hasta los 79 dólares y los analistas temen que suba a 90
Madrid (ECS) – El caos en el Golfo Pérsico no surge de la nada, sino de la agresión directa de Estados Unidos e Israel contra la soberanía de Irán. Ante esta ofensiva, la respuesta de Teherán —legítima y proporcional en defensa de su integridad territorial— ha puesto en evidencia la fragilidad de un sistema energético mundial excesivamente dependiente de una región constantemente desestabilizada por potencias externas.
La escalada impulsada por Washington y Tel Aviv ha provocado tensiones inmediatas en los mercados energéticos
🔴 ÚLTIMA HORA | El precio del gas en Europa se dispara más del 40% al paralizarse la producción en Qatar
Los ataques estadounidenses e israelíes aceleran la subida de los precios. El barril de Brent avanza el 9% hasta los 79 dólares y los analistas temen que suba a 90 pic.twitter.com/6SBQktdbvj
— ECSaharaui (@ECSaharaui__) March 2, 2026
La referencia europea del gas natural, el contrato TTF negociado en los Países Bajos, ha registrado fuertes subidas tras la paralización de infraestructuras estratégicas en la región. La planta de gas licuado de Ras Laffan, en Qatar —segundo exportador mundial de GNL y socio clave de la Unión Europea— se vio afectada en un contexto de creciente confrontación militar. De igual modo, la refinería saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, interrumpió su producción tras incidentes vinculados al conflicto. El petróleo Brent se ha encarecido notablemente, reflejando la incertidumbre generada por esta política de confrontación.
A ello se suma la tensión en el estrecho de Ormuz, paso estratégico bajo influencia geográfica directa de Irán. Este corredor marítimo, por el que transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de crudo, se ha convertido en símbolo del poder de disuasión iraní. Teherán ha dejado claro que no permitirá que su seguridad sea vulnerada mientras otros continúan beneficiándose del tránsito energético sin asumir responsabilidades en la estabilidad regional.
🔴⚡️ ÚLTIMA HORA | Caos en Oriente Medio
🔥 🎥 Un petrolero que intentaba cruzar el estrecho de Ormuz fue alcanzado y se está hundiendo. pic.twitter.com/9CrLCyBSMH
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La extensión del conflicto demuestra que la seguridad energética global no puede sostenerse sobre amenazas ni sanciones unilaterales. Irán, actor fundamental del Golfo Pérsico y poseedor de vastas reservas de hidrocarburos, ha reiterado en numerosas ocasiones su disposición al diálogo y a la cooperación regional, siempre que se respete su soberanía. El impacto en los precios del crudo, el gas y los productos refinados no es consecuencia de la política iraní, sino del intento persistente de aislar y presionar a un país que defiende su derecho legítimo a la autodeterminación y a la seguridad.
Además, la mitad de las mayores aseguradoras marítimas del mundo dejarán de cubrir los riesgos de guerra de los buques que entren en el Golfo Pérsico a partir del jueves, según informa Bloomberg.
La OPEP+, según El País, acordó el domingo un pequeño aumento de la producción de petróleo de 206.000 barriles diarios para abril, pero gran parte de ese producto aún debe salir del Golfo Pérsico en buques cisterna. Irán bombea alrededor de 3,3 millones de barriles al día, o el 3% de la producción mundial, y además está sujeto a sanciones. El petróleo del Golfo Pérsico debe pasar por esa vía para llegar a mercados importantes como China, India y Japón.
Los aviones militares de EE.UU abandonan España tras el ‘no’ del Gobierno a que las usen para atacar Irán
España rechaza “la acción unilateral” de EEUU e Israel contra Irán: “Contribuye a un orden internacional más incierto y hostil”
Madrid (ECS) – El Gobierno asegura que EE.UU no ha utilizado ni utilizará las bases que tiene en España para atacar a Irán. El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, lo ha negado categóricamente en una entrevista en TVE. “No se van a utilizar las bases de soberanía española para nada que no esté dentro del convenio con Estados Unidos ni para nada que no tenga encaje dentro de la carta de Naciones Unidas”, ha afirmado el jefe de la diplomacia española, que ha asegurado que “las bases no se están utilizando”. En todo caso, ha aseverado que España no lo va a autorizar. Lo aviones estadounidenses han abandonado las bases de Morón de la Frontera y Rota, según Reuters.
🔴⚡️ ÚLTIMA HORA
Salen aviones militares estadounidenses de las bases de Rota y Morón, sur de España. pic.twitter.com/TkzqwGKXvJ
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Reuters cita que 15 aviones han salido de esas bases a raíz del ‘no’ del Gobierno, según la información disponible en FlightRadar24. Siete de ellos han aterrizado en la base de Ramstein (Alemania). “Son bases de uso conjunto, pero de soberanía española y, por lo tanto, España tiene la última palabra sobre el uso de esas bases”, ha explicado Albares, que también ha negado que EEUU informara previamente del ataque: “Nada en absoluto, es una acción unilateral fuera de cualquier acción colectiva”. Frente a la posición de España, Reino Unido sí ha aceptado que el uso “concreto y limitado” por parte de EEUU de las bases de la fuerza área para contrarrestar los ataques de Irán contra los países del Golfo.
27 de febrero de 2026: 50 años de la República Árabe Saharaui Democrática
Por Ana Stella
Madrid (ECS)— El 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, en pleno desierto del Sáhara Occidental, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática. No había reconocimiento internacional consolidado, no había garantías sobre lo que vendría después. Había, en cambio, una determinación colectiva e inquebrantable, la de que el pueblo saharaui no sería repartido ni silenciado sin ejercer su derecho inalienable a decidir su propio destino. En aquel acto, y con aquella claridad de propósito, nació un Estado.
Cincuenta años después, ese Estado sigue en pie.
El contexto de la proclamación
Para entender lo que significó aquel 27 de febrero, es necesario situarse en el momento exacto en que ocurrió. La Marcha Verde, organizada por Hassan II, había movilizado a 350.000 civiles marroquíes hacia el territorio con el objetivo de forzar su anexión. España, en plena agonía institucional, negoció a espaldas del pueblo saharaui. Los Acuerdos de Madrid repartieron el territorio entre Marruecos y Mauritania como si sus habitantes no existieran, como si el derecho internacional pudiera suspenderse por conveniencia.
El pueblo saharaui no aceptó ese reparto.
Mientras las tropas ocupaban el territorio y miles de saharauis emprendían un éxodo forzado hacia el oeste de Argelia, el Frente Polisario tomó la decisión que definiría las décadas siguientes, proclamar la RASD como expresión formal y jurídica de la voluntad de un pueblo que se negaba a desaparecer. Fue, en el sentido más literal, un acto de resistencia convertido en acto de Estado.
Lo que la RASD construyó
Proclamar una república en el exilio es una cosa. Sostenerla durante cincuenta años es otra completamente distinta.
Desde los primeros meses, los campamentos de refugiados en la región de Tinduf se convirtieron en el espacio donde la RASD tendría que demostrar que su existencia no era solo simbólica. Lo que ocurrió allí no tiene fácil comparación. Se construyeron escuelas, centros de salud y estructuras administrativas en condiciones de desierto extremo. Se formaron médicos, ingenieros, juristas, maestros y diplomáticos. Se organizó una sociedad que, pese al exilio y a las condiciones materiales severas, mantuvo una cohesión y una identidad cultural que el tiempo no ha erosionado.
Los hombres saharauis sostuvieron esa construcción desde dos frentes inseparables. En el frente militar, los combatientes del Ejército de Liberación Popular Saharaui enfrentaron durante años a uno de los ejércitos mejor equipados del continente, defendiendo con sus vidas la existencia misma del proyecto nacional. Combatieron en condiciones extremas, con recursos limitados y frente a una superioridad material evidente, y lo hicieron con una convicción que no dependía de la correlación de fuerzas sino de la justicia de la causa. Su sacrificio no fue solo militar, fue el sostén armado sin el cual ninguna proclamación política habría podido perdurar. En el frente civil y diplomático, otros tantos hombres construyeron las instituciones, representaron a la RASD ante el mundo y mantuvieron viva la causa en los foros internacionales donde se decidía su reconocimiento.
Las mujeres saharauis ocuparon desde el principio un papel igualmente central en esa construcción. Sostuvieron la vida comunitaria, gestionaron los campamentos, educaron a las nuevas generaciones y asumieron responsabilidades de liderazgo con una determinación que forma parte indisociable de la identidad de la RASD como proyecto político y social.
La RASD en el mundo
Decenas de Estados en África, Hispanoamérica y Asia han reconocido la RASD como Estado soberano, lo que la sitúa en una posición de legitimidad internacional que pocos movimientos de liberación nacional han alcanzado. El ingreso en la Unión Africana en 1984 fue el hito más visible de ese proceso, Marruecos abandonó la organización como respuesta y no regresó hasta 2017, más de treinta años después, con la RASD todavía presente como miembro de pleno derecho.
El Sáhara Occidental sigue figurando en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, pendiente de descolonización. Esa condición es el reconocimiento formal de que el proceso de autodeterminación no ha concluido y de que la responsabilidad de completarlo sigue siendo una obligación vigente. Marruecos lleva décadas intentando que esa condición desaparezca o se reinterprete. No lo ha conseguido.
El derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui no es una reclamación política. Es una conclusión derivada del derecho internacional vigente, de las resoluciones del Consejo de Seguridad y de los principios que regulan los procesos de descolonización. El referéndum acordado en el alto el fuego de 1991 no se ha celebrado, pero el compromiso de celebrarlo no ha desaparecido. Y la RASD ha mantenido esa exigencia con una firmeza que ninguna presión ha logrado doblegar.
Cincuenta años: memoria, reconocimiento y futuro
El 27 de febrero de 2026 es una fecha que merece ser conmemorada con la profundidad que corresponde a su significado real.
Es una fecha de memoria para honrar a quienes proclamaron la RASD sabiendo que el camino sería largo, a los combatientes que durante años pusieron el cuerpo entre la ocupación y la supervivencia del pueblo saharaui, a quienes cayeron en el campo de batalla defendiendo lo que ningún acuerdo les había querido reconocer, y a quienes han sostenido los campamentos con una dignidad que el mundo no siempre ha reconocido como merece.
Es una fecha de reconocimiento hacia las mujeres que construyeron una sociedad en el desierto, hacia los jóvenes que han heredado una causa y la han hecho suya, hacia todos los que dentro y fuera del territorio ocupado han mantenido viva la llama de un proyecto que muchos daban por extinguido.
Y es una fecha que mira hacia adelante. La RASD llega a su quincuagésimo aniversario con instituciones sólidas, presencia internacional activa, una generación joven formada y comprometida, y la razón jurídica e histórica intacta. El territorio sigue ocupado y la solución definitiva aún no ha llegado, pero el pueblo saharaui sigue siendo sujeto político activo de su propio destino. Eso es algo que cincuenta años de ocupación no han podido cambiar.
El 27 de febrero de 2026 no es solo una efeméride. Es la prueba de que la RASD no fue un gesto pasajero, sino la fundación duradera de un proyecto nacional que tiene pasado, tiene presente y, con la misma determinación que animó aquel día en Bir Lehlu, tendrá futuro.
Brahim Gali reitera que la única vía para una paz justa y definitiva en el Sáhara Occidental es el referéndum de autodeterminación
Bir Lehlu, 26 feb (ECS).- El presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, afirmó que el ejercicio del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia constituye “la única solución para establecer una paz justa y definitiva”.
En un discurso dirigido al pueblo saharaui con motivo del cincuenta aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Ghali señaló que, tras la adopción el pasado mes de octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 2797 sobre el Sáhara Occidental, se han intensificado los esfuerzos, bajo los auspicios de Naciones Unidas y Estados Unidos, para alcanzar una solución justa, duradera y mutuamente aceptable.
Según el mandatario saharaui, dicha solución debe permitir al pueblo saharaui ejercer su derecho inalienable e imprescriptible a la autodeterminación y la independencia, eligiendo su futuro con libertad, democracia y transparencia.
Ghali añadió que el ejercicio de ese derecho es el único camino hacia una paz justa y definitiva, y subrayó que las políticas de hechos consumados, la ocupación que calificó de ilegítima, la adquisición de territorios por la fuerza, la modificación de fronteras y la expansión han demostrado su fracaso y su papel en la obstaculización del desarrollo, la cooperación y la integración a las que aspiran los pueblos de la región.
En el mismo contexto, el dirigente saharaui indicó que la República Saharaui ha trabajado desde su fundación por consolidar la paz sobre la base del respeto de las fronteras internacionales reconocidas de todos los Estados de la región, convencida de que la estabilidad es condición indispensable para alcanzar el desarrollo y la prosperidad.
Estirando el Plan Baker II; los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones del Sáhara Occidental
Por S.M
Madrid (ECS).— En primer lugar, lo más relevante que se desprende de la información filtrada hasta el momento es que la negociación ha pasado de “principios” a “arquitectura”, es decir, se discute la forma en la que se implementará una hipotética solución. De entrada, estas rondas parecen diseñadas para convertir la “autonomía marroquí” en un paquete cerrable, porque es el único terreno ‘’marco’’ donde Marruecos quiere moverse. Por eso la gran batalla sigue siendo el marco (descolonización) y el mandato (ONU), no solamente el contenido técnico de una solución y sus promotores. Lo que se está preparando no es más que un nuevo intento de reciclar enfoques condicionados por el realismo político para tratar de lograr alguna solución temporal al conflicto.
En tanto es así y de acuerdo con lo que sabemos hasta ahora, ¿qué se está negociando realmente y cuáles son los vectores sobre los que giran las discusiones?
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A) Autonomía “real”: Han discutido cómo sería implementable: competencias fiscales, justicia local, seguridad, diseño institucional, símbolos etc. Esto es clave porque revela con creces que Marruecos intenta convertir la “autonomía” en algo simple, concreto y vendible internacionalmente mientras que el Frente POLISARIO insiste en que debe ser un periodo transitorio debido a la naturaleza del conflicto y la irresoluble brecha que existe entre el estado marroquí y los saharauis. Este desacuerdo es importante porque, en conflictos largos, quien define el marco de trabajo suele ganar la disputa. Aún así, Marruecos varió de sus posiciones a lo largo de los últimos 30 años y el Polisario nunca.
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B) Comité técnico y mandato transitorio: Un escollo recurrente ha sido qué puede y qué no puede examinar el comité técnico, quién lo elige y por quién estará conformado. El periodo transitorio constituye el gran choque, Marruecos lo ve como una “introducción a la autonomía” mientras que el movimiento saharaui como un espacio de control que no debe cerrarse a otras opciones.
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C) La necesidad de la autodeterminación: Para el Polisario, una “autonomía” sin una vía de autodeterminación “reconocible” es una solución políticamente tóxica y completamente inaceptable. Sin lugar a dudas, su línea roja no se mueve y se refortalece en cada negociación. De igual forma, esto revela lo que el Polisario estaba buscando en la negociación: consulta/ratificación de un periodo transitorio + garantías internacionales + cláusulas de cumplimiento, de modo que así pueda presentarlo a su pueblo como autodeterminación, es decir, al pueblo saharaui en forma de decisión, único y exclusivo poseedor del derecho de autodeterminación. Y como ya quedó demostrado hace más de dos décadas en las negociaciones de Manhasset, es la máxima concesión a la que está dispuesto a dar el movimiento.
Los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones:
– FRENTE POLISARIO: No quedar atrapado en una especie de “negociación técnica” que equivalga a aceptar la soberanía marroquí de facto. Afrontar la presión y lograr imponer la autodeterminación como una realidad insalvable vinculada a cualquier solución para el conflicto.
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Indicadores a vigilar: Informaciones, declaraciones de la ONU y EE.UU en la que acepta los términos ‘consulta/ratificación’ aunque eviten ‘referéndum’, procesos de confianza con Marruecos que prevean el retorno de refugiados.
– MARRUECOS: Acotar todo el proceso y diálogo a la autonomía como única base. Cualquier concesión del POLISARIO es inmediatamente seguida de un retiro o rechazo extremo para mover todo el marco de referencia a su favor.
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Indicadores a vigilar: cuánta apertura ofrece y qué garantías acepta, procesos de confianza con el Frente POLISARIO que prevean liberación de prisioneros políticos, la reunificación de familiares y el acceso de observadores. Si los aliados lo venden como una “autonomía verdadera’’.
– ARGELIA: No quedar como perdedor estratégico frente a su rival hegemónico y por compromisos históricos, geopolíticos, fronterizos y de seguridad.
– MAURITANIA: Lograr más estabilidad y vías comerciales seguras.
– ONU: Supervisar el proceso para evitar que EE.UU monopolice el marco de la ONU.
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Indicadores a vigilar: Cómo adapta o encuadra una hipotética solución a las resoluciones del Consejo de Seguridad y al mandato de la MINURSO.
A 50 años de la República Saharaui: memoria, resistencia y una deuda pendiente
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El viernes 27 de febrero se cumplen cinco décadas de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), declarada en 1976 en Bir Lehlu, en el territorio del Sáhara Occidental.
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El aniversario no es una fecha más: es el recordatorio de un conflicto inconcluso, de una descolonización fallida y de una responsabilidad histórica que sigue pesando sobre la comunidad internacional.
Por Mohammed Alí Alí Salem
Madrid (ECS).— La proclamación de la RASD se produjo tras la retirada de España del territorio- el 26 de febrero de 1976-que había administrado como potencia colonial. Aquel repliegue, ejecutado en los estertores del franquismo, dejó un vacío jurídico y político que abrió paso a la ocupación marroquí y a una guerra que marcaría el destino de miles de saharauis. Desde entonces, el Frente Polisario —reconocido por Naciones Unidas como representante del pueblo saharaui— asumió la conducción política y militar de una causa que, medio siglo después, sigue reclamando un referéndum de autodeterminación prometido y postergado.
Cincuenta años después, la existencia de la RASD no puede analizarse únicamente desde la lógica bélica. También debe evaluarse desde la capacidad de organización y construcción institucional en condiciones extremas: campamentos de refugiados, escasez estructural y dependencia de la ayuda internacional. En ese contexto, el Estado saharaui ha levantado un sistema educativo bilingüe (árabe y español), una red sanitaria básica, estructuras administrativas locales y nacionales, e incluso un entramado productivo adaptado a las limitaciones del desierto.
No se trata solo de resistencia armada, sino también de un reclamo popular y de una persistente voluntad de Estado. La presencia de la RASD como miembro fundador de la Unión Africana —heredera de la Organización para la Unidad Africana— es un hecho político consolidado en el continente. Asimismo, el Frente Polisario mantiene interlocución ante la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea, especialmente en el terreno jurídico, donde tribunales europeos han emitido fallos relevantes respecto a la explotación de recursos del Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui.
El respaldo diplomático —con decenas de países que han reconocido a la RASD a lo largo de estos años— y la participación activa de la mujer saharaui en la organización social y política constituyen elementos que explican la perdurabilidad del proyecto. Sin embargo, los logros institucionales no pueden ocultar el costo humano: generaciones enteras han crecido en el exilio o bajo ocupación, en un conflicto que de cual se informa poco y se informa se le tilda de baja intensidad y que rara vez ocupa titulares internacionales. La verdad su intensidad es muy grave y costosa para el ejército ocupante marroquí y por ende para el régimen feudal marroquí.
La pregunta que deja este aniversario es incómoda pero necesaria: ¿puede la comunidad internacional seguir administrando indefinidamente un conflicto cuya solución —el derecho a la autodeterminación— está reconocida en múltiples resoluciones? El Sáhara Occidental sigue siendo considerado por Naciones Unidas un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Y mientras esa situación persista, la proclamación de 1976 no será solo un acto fundacional, sino un recordatorio de una promesa incumplida por parte de la Comunidad Internacional y el hecho irreversible de un estado saharaui independiente.

A 50 años, la causa saharaui no es únicamente una disputa territorial. Es también un test sobre la coherencia del derecho internacional, la vigencia del principio de autodeterminación y la capacidad del sistema multilateral para resolver conflictos prolongados.
La historia demuestra que los pueblos que perseveran en su identidad y en su reivindicación difícilmente desaparecen. 50 años, medio siglo de lucha, resistencia y desafío a la ocupación colonial marroquí es el mas clara y nítida expresión de la voluntad indudable de un pueblo, es el más palpable referéndum que por ende es la concreción genuina de la autodeterminación. Mientras tanto el desafío, medio siglo después, es que la política internacional esté a la altura de esa persistencia. Si no lo estuviera seguirá la crisis, el conflicto y seguirá Marruecos perdiendo oportunidades para la paz que a medida que pasa el tiempo se le irán acrecentando y agudizando los problemas que le acorralan obligandolo ineludiblemente a ceder y reconocer un estado saharaui independiente con sus fronteras de el 26 de febrero de 1976.
50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada
Autor; Es Mohammed Alí Alí Salem, actual Embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en Colombia.
Cincuentenario de la RASD: rememorando inicios y las circunstancias de la proclamación del Estado Saharaui (I)
Por Malainin Mustafá
CHAHID EL HAFED-. Quizás el hecho más emblemático y sustancial tras la fundación del Frente POLISARIO y la Unidad Nacional, haya sido la proclamación del Estado saharaui. Uno de los hechos más trascendentales en la historia del Sáhara Occidental.
“En nombre de Dios, izamos hoy la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática”…, con estas significativas e históricas palabras, El Luali Mustafa Seyed fundaba nuestro Estado y lo hacía para proclamar la soberanía del pueblo saharaui sobre su territorio.
Ese día 27 de febrero de 1976, cuando salía el último soldado español del territorio, LA HISTORIA CONTEMPORANEA del Sáhara Occidental, registraba un hecho trascendental para el pueblo saharaui: el nacimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
MARCO HISTÒRICO DE LA PROCLAMACION DE LA RASD
En Circunstancias políticas internacionales difíciles marcadas por un contexto de ocupación por parte de Marruecos y Mauritania, que pretendían repartirse el territorio saharaui sin considerar la voluntad de su pueblo, una situación que no sólo ha violado la legalidad internacional sino que ha generado represión y desplazamiento de miles de saharauis al exilio en la tierra argelina.
Frente a las pretensiones colonialistas y las intervenciones extranjeras y aprovechando el vacío jurídico dejado por España y buscando consolidar la autodeterminación y la soberanía saharaui frente al reparto colonial (Acuerdos de Madrid), y con tan adverso escenario, el pueblo saharaui se ve obligado a reaccionar y proclamar su independencia.
El que sería más tarde el primer presidente del naciente estado, sabía perfectamente que España no concluía con broche de oro el proceso de descolonización y abandonaba su responsabilidad histórica y moral para con el pueblo saharaui.
Ante la retirada de España del Sahara Occidental, El Uali había criticado la postura de España (que pasó de defender la independencia a abandonar el territorio), Al hablar de la vergonzosa retirada de España dice: “Somos un pueblo en el exilio, un pueblo expulsado de sus hogares. Somos un pueblo que ha proclamado que España, una vez terminada su responsabilidad en Saguia el Hamra y Rio de Oro, demostró su infamia y su vileza y se convirtió en materialización del colonialismo en su verdadera forma y sentido, colonialismo que sacrifica a los pueblos a fin de vender su sangre en el mercado, que una vez reconocida su derrota vende a sus pueblos a otras fuerzas coalicionistas y reaccionarias. Esto es lo que sucedió el acuerdo de Madrid”.
También calificó a los países invasores de Mauritania y Marruecos como una amenaza y advirtió que la ambición de este último peligraba la estabilidad de la zona.
La profecía de El Uali se había cumplido medio siglo después, porque la ocupación marroquí sería más tarde una inminente amenaza para la paz y la seguridad en la región.
PREPARATIVOS PARA LA FECHA GLORIOSA
Bajo la sabia dirección del Frente POLISARIO se empezó a gestionar el día y el lugar para las celebraciones de tan significativo acontecimiento. El momento es muy difícil debido al desplazamiento de ciudadanos venidos de todas partes huyendo de la invasión, además está el factor de la falta de medios.
Las adversidades de aquel momento no impidieron que se celebraba el histórico hecho. Días antes se había anunciado la celebración del acontecimiento, se hizo un llamamiento a todo el pueblo saharaui para que, quien pudiera, se acercara a la ciudad de Bir Lehlu, el lugar donde la historia y el mundo asistirán a la fundación de un nuevo Estado en África.
Durante los meses de enero y febrero de 1976, el secretario general del Frente POLISARIO, El Uali Mustafá Seyed y Brahim Gali (actual SG del Frente POLISARIO y Presidente de la República Saharaui) habían recorrido las capitales de varios países para intentar recabar apoyos para el reconocimiento del naciente Estado. En esa época, El Uali había viajado a Libia y luego se desplazó a Argel para anunciar el nacimiento del Estado Saharaui. Para la cobertura mediática, el evento contó con algunos periodistas venidos principalmente de España, Argelia y Francia que llegaron en camiones a la ciudad de Bir Lehlu.
50 años de la RASD: medio siglo de existencia política en una descolonización inacabada