Koldo Salazar reivindica el Rif y reclama a España una respuesta firme ante las presiones de Marruecos

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El analista sostiene que la soberanía española sobre Ceuta, Melilla y Canarias «no es negociable» y vincula las actuales tensiones con Rabat con la situación del Rif y el Sáhara Occidental

Bruselas (ECS).- El analista internacional Koldo Salazar ha defendido una posición de firmeza ante las reivindicaciones territoriales que Marruecos mantiene sobre Ceuta, Melilla y Canarias y ha reclamado una relación bilateral con Rabat basada en el «respeto mutuo». En un discurso pronunciado ante la Sexta Conferencia del Partido Nacional Rifeño, celebrada este sábado en Bruselas, Salazar situó la soberanía española sobre estos territorios como una cuestión no susceptible de negociación y vinculó las tensiones en el norte de África con la situación política y territorial del Rif y del Sáhara Occidental.

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Salazar afirmó que España se encuentra ante un escenario en el que su soberanía es cuestionada «de manera directa o mediante tácticas de presión híbrida» y sostuvo que las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, así como Canarias, forman parte de las realidades territoriales que España debe defender. En su intervención, reclamó que los países vecinos respeten «el derecho internacional y la realidad histórica» de las plazas españolas en el norte de África.

El analista puso además el foco en lo que calificó como utilización de la migración como «arma de chantaje», junto a las tensiones sobre las aguas territoriales y la estabilidad de la frontera sur española. A su juicio, estos elementos forman parte de un escenario de presión que requiere una respuesta firme por parte de España.

«España no es una potencia colonial que busca expandirse; España es un Estado soberano», sostuvo Salazar, quien añadió que Madrid debe exigir a Rabat el respeto de las fronteras y de la soberanía española. En este contexto, afirmó que la determinación para proteger «cada metro de suelo español» es, según sus palabras, «inquebrantable».

El Rif como elemento central del discurso

Una parte sustancial de la intervención estuvo dedicada al Rif. Salazar cuestionó la política del régimen marroquí hacia esta región y estableció un paralelismo entre las reivindicaciones territoriales de Rabat hacia España y la situación de las comunidades rifeñas.

«El Rif es la prueba viviente de las contradicciones de quienes nos acusan», afirmó. En su discurso sostuvo que existe una «política de negación» hacia la identidad rifeña y cuestionó que Marruecos reivindique determinados territorios mientras, según su interpretación, limita las aspiraciones políticas y culturales de los rifeños.

Salazar extendió esta argumentación al conflicto del Sáhara Occidental y a las relaciones de Marruecos con otros países del Magreb. En concreto, mencionó las tensiones con Argelia y las reivindicaciones territoriales que atribuyó a Rabat respecto al denominado «Sáhara Oriental», además de referencias a Mauritania, Mali y Senegal.

«España no será el saco de boxeo»

El discurso elevó el tono al abordar las relaciones bilaterales. Salazar afirmó que España no pretende «desestabilizar a nadie», pero advirtió de que tampoco aceptará convertirse, en sus palabras, en «el saco de boxeo de aspiraciones expansionistas».

El analista y periodista español reclamó una relación de vecindad sustentada en el respeto mutuo y sostuvo que ese principio debe aplicarse en ambas direcciones. «El respeto es una calle de doble sentido», afirmó antes de volver a situar Ceuta, Melilla y Canarias en el centro de su intervención.

En paralelo, Salazar reivindicó la dimensión histórica de la cuestión rifeña y aludió a la salida española del Protectorado y a la figura de Abdelkrim Jatabi. Según su discurso, la historia del Rif debe formar parte de cualquier análisis sobre la actual realidad política del norte de África.

Críticas a la política española en el norte de África

Salazar también dirigió parte de sus críticas hacia España. Consideró que existe una «olvidada por España» aspiración del pueblo rifeño y reclamó revisar las consecuencias de la presencia y posterior salida española de África.

En el tramo final de su intervención vinculó esta cuestión con el Sáhara Occidental y con el sufrimiento de las poblaciones indígenas rifeña y saharaui, reclamando abordar los efectos históricos de la política española en la región.

El discurso concluyó con una defensa explícita de la soberanía española y un rechazo a cualquier forma de presión o coacción. «España estará siempre abierta al diálogo, pero no a la capitulación con nadie», afirmó Salazar, antes de insistir en que la soberanía española debe ser respetada.

«El tiempo de las medias tintas ha terminado», sostuvo el analista, quien cerró su intervención defendiendo que la dignidad y la soberanía de España no deben quedar supeditadas a intereses comerciales o de seguridad.

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