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15 junio 2026

Sáhara Occidental | De Mistura y el enviado de Trump se reúnen en Oslo tras el paso del mediador por el POLISARIO

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Por Ana Stella 

Madrid (ECS), — La diplomacia sobre el Sáhara Occidental se movió esta semana en dos escenarios. Primero en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, donde el enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura, cerró el 8 de junio una visita de dos días. Después en Oslo, donde se vio con Massad Boulos, el asesor de Donald Trump para asuntos árabes y africanos que conduce el proceso impulsado por Washington. El encuentro se celebró en el marco del Foro de Oslo y lo acompañó la diplomacia noruega.

Según el representante del Frente POLISARIO ante la ONU y coordinador con la MINURSO, Dr. Sidi Mohamed Omar, el enviado mantuvo encuentros con organizaciones de mujeres, de jóvenes y de derechos humanos, con miembros del Consejo Consultivo y con el ministro de Asuntos Exteriores saharaui, Mohamed Yeslem Beissat, en la sede de su ministerio. La ronda se cerró con consultas con la dirección saharaui.

El contenido fue un análisis del estado del proceso de paz auspiciado por la ONU y de sus perspectivas a la luz de las conversaciones celebradas a comienzos de este año bajo los auspicios conjuntos de Naciones Unidas y Estados Unidos. La elección de los interlocutores (mujeres, jóvenes, sociedad civil9 sitúa a estos actores en primer plano de cara a la próxima Asamblea General y recuerda que detrás del expediente hay un pueblo, no solo una mesa de negociación.

Los saharauis no renuncian al referéndum

La posición saharaui combina dos elementos. El primero es la disposición a negociar: el Frente Polisario sigue sentado a la mesa y respalda los esfuerzos de la ONU. El segundo es la línea que no se mueve: cualquier solución pasa por el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro mediante una consulta libre.

El canciller Beissat lo expresó en abril, en una entrevista en los campamentos: el Polisario está dispuesto a debatir cualquier propuesta y cualquier escenario que conduzca a una solución mutuamente aceptable dentro de la legalidad internacional, e incluso a que el plan de autonomía marroquí figure como una de las opciones sometidas al pueblo saharaui, pero nunca como la única ni como una fórmula impuesta de antemano. Esa es la diferencia de fondo con Rabat: el Polisario acepta poner todas las opciones sobre la mesa porque confía en que el pueblo saharaui elija; Marruecos exige que sólo haya una y que no se vote.

La reunión de Oslo y el papel de Noruega

Boulos habló de una «valiosa discusión en el Foro de Oslo sobre el Sáhara Occidental» y sobre la importancia de una diplomacia sostenida para resolver la disputa. El viceministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Motzfeldt Kravik, escribió que había sido un placer intercambiar opiniones con Boulos y con el enviado de la ONU, y reivindicó el papel de su país en la facilitación del diálogo y otros esfuerzos de paz en el mundo.

Boulos cambia el vocabulario

En sus dos mensajes sobre el encuentro, Boulos repitió la fórmula de la Resolución 2797 (una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable) y añadió que, en palabras del presidente Trump, las discusiones de buena fe deben celebrarse «sin demora».

El detalle relevante es lo que Boulos no dijo. En sus intervenciones de los últimos meses había repetido la fórmula de una «autonomía genuina bajo soberanía marroquí» como base de cualquier acuerdo; lo hizo, en sus propias palabras en X, tras reunirse en abril con el jefe de la MINURSO, Alexander Ivanko. En ninguno de los dos mensajes sobre Oslo mencionó la autonomía: se limitó al lenguaje de la propia resolución, la misma expresión que usa la ONU y que no prejuzga el resultado.

La gira de junio se enmarca en el mandato que el Consejo de Seguridad otorgó al enviado mediante la Resolución 2797, aprobada el 31 de octubre de 2025, que prorrogó la MINURSO un año. Esa resolución toma el plan de autonomía marroquí como base para las negociaciones, pero mantiene como objetivo una solución justa, duradera y mutuamente aceptable que prevea la autodeterminación del pueblo saharaui. Sidi Mohamed Omar había anunciado días antes que De Mistura preparaba una nueva gira regional.

El proceso, impulsado por la administración Trump desde comienzos de 2026, está estancado. Hubo una primera reunión en Madrid, en la embajada estadounidense, a comienzos de febrero (revelada por el periodista español Ignacio Cembrero), y otra ronda en Washington los días 23 y 24 de ese mes, con Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario. Las posiciones de fondo no se han movido: Rabat ofrece autonomía bajo su soberanía y descarta el referéndum; el Polisario reclama la consulta de autodeterminación que la ONU prometió en 1991 y que nunca se celebró.

De Mistura informará de sus contactos al Consejo de Seguridad antes del próximo debate sobre el futuro de la MINURSO, cuyo mandato vence el 31 de octubre. La cuestión de fondo es si estas reuniones servirán para algo mientras Marruecos mantenga su negativa a que el pueblo saharaui vote.

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