Madrid (ECS).— Un nuevo informe de ACLED (Proyecto de Datos sobre Localización e Incidentes de Conflictos Armados) advirtió de que los grupos yihadistas en la región africana del Sahel han pasado de consolidarse en las zonas desérticas a intentar construir una influencia que se extienda hacia las costas occidentales del continente, tras años de expansión y control de amplias áreas en Mali, Burkina Faso y Níger.
El alcance de las amenazas yihadistas; estos son los grupos terroristas que operan en el Sahel
El informe explica que las organizaciones vinculadas a Al Qaeda y Estado Islámico Provincia Sahel ya no dependen únicamente de la guerra de guerrillas tradicional, sino que ahora se centran en controlar rutas internacionales, asfixiar económicamente a las capitales, cortar cadenas de suministro y expandirse hacia el sur en dirección a países en las costas del atlántico como Benín, Togo, Ghana y Costa de Marfil.
ACLED considera que esta transformación representa el desarrollo más peligroso que vive la región desde hace más de una década, ya que traslada a los grupos armados de la “geografía cerrada del desierto” a un espacio marítimo abierto que conecta África occidental con el comercio internacional y los puertos atlánticos.
Según el informe, los grupos extremistas han reforzado durante los últimos meses su capacidad para imponer un bloqueo efectivo sobre algunos ejes estratégicos en Mali, mediante ataques contra convoyes comerciales, cisternas de combustible y vigilancia de carreteras con células móviles y drones, en una táctica destinada a desgastar a los gobiernos centrales y crear zonas de influencia económica paralelas.
El Sahel se ha convertido en “el epicentro del terrorismo global”. La amenaza es real