Naciones Unidas, 4 oct (ECS).- La guerra entre Marruecos y el Frente Polisario continúa marcando la realidad sobre el terreno en el Sáhara Occidental pese al renovado impulso de las negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas, con intercambio de fuego y ataques con drones registrados durante el periodo analizado por el secretario general de la ONU.
El respaldo occidental a la propuesta marroquí aumenta la presión sobre el Frente POLISARIO
El informe señala que la situación continúa caracterizada por «tensiones y hostilidades de baja intensidad» entre Marruecos y el Polisario, mientras la misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) sigue intentando supervisar la situación a ambos lados del muro.
La misión recibió informes de disparos del Frente Polisario contra unidades del Ejército marroquí situadas en el muro o en sus inmediaciones, pero también documentó ataques atribuidos a drones del Ejército marroquí al este del muro, donde se encuentran posiciones militares y zonas de actividad de la población saharaui.
Uno de los episodios investigados por la MINURSO tuvo lugar el 31 de diciembre de 2025, cuando un ataque con dron atribuido al Ejército marroquí alcanzó un vehículo situado cerca de una zona de extracción tradicional de oro. La investigación de Naciones Unidas encontró restos del proyectil y del vehículo que eran compatibles con el ataque, aunque no hubo víctimas.
En junio de 2026, la misión investigó otros dos ataques con drones en la zona de Mijek y encontró dos vehículos civiles atacados, con matrículas saharauis, cuyos daños eran compatibles con impactos de misiles lanzados desde drones.
En su informe sobre el Sáhara Occidental, Guterres pone el foco en la autodeterminación saharaui y la fase «transitoria del plan de autonomía»
El informe recoge además que el 7 de junio el Polisario informó de otro ataque con dron en Mijek en el que murieron tres militares de la organización, entre ellos Lahbib Mohamed Abdelaziz, dirigente militar y político e hijo del antiguo secretario general del Polisario, Mohamed Abdelaziz. La MINURSO alega que no pudo investigar este último incidente al no recibir las autorizaciones de seguridad necesarias.
El Polisario mantiene que Marruecos fue quien rompió el alto el fuego en noviembre de 2020 y sostiene que, desde entonces, no tuvo «otra opción» que reanudar lo que considera su lucha armada legítima en defensa propia.
El informe también recoge un incidente ocurrido el 5 de mayo en El Aaiún, donde el impacto de proyectiles en una zona con presencia de civiles provocó heridas a una persona y daños materiales. Estados Unidos condenó el ataque y advirtió de que este tipo de acciones no son compatibles con el espíritu de las recientes conversaciones.
El Polisario respondió reafirmando su posición de que ejerce su «derecho legítimo a la defensa y la resistencia».
La organización anunció además en mayo la creación de una oficina militar saharaui encargada de supervisar el cumplimiento del derecho internacional humanitario y la adopción de un código de conducta para sus formaciones militares y de seguridad.
El enviado personal de António Guterres para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, insistió, entretanto, en que las acciones militares de cualquiera de las partes pueden poner en peligro los avances hacia una solución duradera.
La guerra, iniciada de nuevo tras la ruptura del alto el fuego de 2020, se mantiene así como uno de los principales obstáculos para la negociación, mientras Naciones Unidas intenta transformar el actual escenario militar en un proceso político capaz de abordar la cuestión central del conflicto: el futuro y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.