El respaldo occidental a la propuesta marroquí aumenta la presión sobre el Frente POLISARIO

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Naciones Unidas, 3 oct (ECS).- El respaldo de un número creciente de países occidentales y otros Estados a la propuesta marroquí de autonomía ha modificado el escenario diplomático del conflicto del Sáhara Occidental y ha colocado al Frente Polisario ante un proceso negociador en el que Marruecos cuenta con un apoyo creciente.

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El informe del secretario general de la ONU señala que varios Estados modificaron o precisaron sus posiciones después de la aprobación de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad.

Suecia y Suiza expresaron su apoyo al plan marroquí de autonomía como una base creíble para las negociaciones, mientras Canadá y Japón reafirmaron expresamente su respaldo a esa propuesta.

El cambio más significativo en el bloque occidental se produjo en la Unión Europea, que en enero de 2026 actualizó su posición común para señalar que las negociaciones deberían tomar como base la propuesta marroquí de autonomía.

También se produjeron movimientos en otros continentes. Mali y Honduras suspendieron su reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), mientras Bolivia suspendió sus relaciones diplomáticas con la RASD en febrero de 2026. Colombia hizo lo suyo hace apenas un mes.

Para el Frente Polisario, estos movimientos diplomáticos no pueden equivaler a una determinación previa del futuro del territorio. La organización mantiene que la solución debe garantizar el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y rechaza que la autonomía marroquí pueda convertirse automáticamente en el resultado del proceso.

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El propio enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, señaló durante las negociaciones que la resolución 2797 proporciona un marco para las conversaciones, pero no impone un resultado determinado.

Las tres rondas celebradas en Washington y Madrid fueron apoyadas activamente por Estados Unidos, que asumió junto al enviado de Guterres un papel central en la facilitación de las conversaciones.

El informe destaca, sin embargo, que el nuevo respaldo internacional a la propuesta marroquí no ha eliminado las diferencias fundamentales. Durante la tercera ronda, celebrada en Washington en febrero, las partes abordaron directamente la autodeterminación y la soberanía sobre el territorio, dos cuestiones que Naciones Unidas considera todavía entre las más difíciles del proceso.

El Polisario mantiene su propia propuesta de solución y participó en las negociaciones presentando ideas basadas en el documento remitido al secretario general en octubre de 2025.

Mientras Marruecos intenta consolidar la autonomía como eje de la negociación, el Polisario busca evitar que el creciente respaldo internacional a esa opción cierre el debate sobre el derecho de los saharauis a decidir su futuro.

El propio informe de Guterres señala que las partes han reiterado su compromiso con el proceso político, pero identifica la falta de confianza, particularmente entre Marruecos y el Polisario, como uno de los principales obstáculos para alcanzar un acuerdo.

La batalla diplomática se desarrolla así en paralelo a la militar: mientras Marruecos acumula apoyos internacionales para su propuesta de autonomía, el Polisario insiste en que cualquier solución debe incorporar una consulta significativa al pueblo saharaui y respetar el principio de autodeterminación.

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