back to top
26.8 C
Madrid
26 agosto 2026

Un mapa que no es inocente: Orange lleva a una autopista española la cartografía del “Gran Marruecos”

SEGUIR LEYENDO

La publicidad de la operadora, instalada en la AP-7, representa el Sáhara Occidental dentro de Marruecos y, según las denuncias difundidas, también integra Ceuta y Melilla. El episodio reabre el debate sobre la normalización de las reivindicaciones territoriales de Rabat y sobre la responsabilidad de las grandes empresas ante conflictos internacionales

Madrid (ECS) — Una valla publicitaria de Orange instalada en la AP-7, en dirección Elche-Valencia, ha provocado una fuerte controversia política y social al utilizar una representación cartográfica de Marruecos que incorpora el Sáhara Occidental y, según las denuncias difundidas en redes sociales, presenta también Ceuta y Melilla dentro del territorio marroquí. El anuncio promociona servicios de telefonía para quienes viajan a Marruecos y utiliza el lema “Explore Morocco with unlimited data, with Orange network”.

Lo que podría parecer a primera vista un simple recurso gráfico de una campaña comercial adquiere otra dimensión cuando se observa el contexto político en el que aparece. Los mapas no son neutrales cuando representan territorios sometidos a conflictos de soberanía, ocupación o descolonización. Una frontera que desaparece de una imagen publicitaria puede terminar funcionando como una forma de normalización de una determinada reivindicación territorial. Y en este caso la cuestión resulta especialmente sensible.

El Sáhara Occidental no es Marruecos

La controversia tiene como uno de sus principales elementos el tratamiento cartográfico del Sáhara Occidental como si formara parte integrante de Marruecos.

El representante del Frente POLISARIO en España, Abdulah Arabi, ha presentado una queja ante Orange y ha reclamado la retirada o sustitución del anuncio. Arabi sostiene que la representación del Sáhara Occidental como territorio marroquí contradice el Derecho Internacional y recuerda que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha insistido en la separación jurídica entre Marruecos y el territorio saharaui.

No se trata, por tanto, de una discusión puramente estética sobre cómo dibujar un mapa.

El Sáhara Occidental continúa siendo un territorio pendiente de descolonización y su estatus no puede transformarse mediante una campaña publicitaria. Precisamente por ello, presentar el territorio como una prolongación cartográfica de Marruecos contribuye —consciente o inconscientemente— a trasladar al espacio cotidiano una narrativa política que es objeto de una disputa internacional.

Para el movimiento nacional saharaui, el problema es aún mayor: cada representación que borra la separación entre el Sáhara Occidental y Marruecos contribuye a invisibilizar al pueblo saharaui y su reivindicación del derecho a la autodeterminación.

Y aparece también Ceuta y Melilla dentro de Marruecos

La polémica adquiere una dimensión todavía más delicada cuando la representación utilizada incluye Ceuta y Melilla dentro de la silueta marroquí.

Ambas ciudades forman parte de España y de la Unión Europea. Marruecos, sin embargo, mantiene históricamente reivindicaciones sobre su soberanía.

Por eso, incorporar las dos ciudades a una representación gráfica del territorio marroquí no puede contemplarse de la misma manera que una simple simplificación cartográfica de un mapa turístico. En un contexto de tensiones políticas entre Madrid y Rabat, la imagen puede ser interpretada como la reproducción de una determinada concepción territorial: la del llamado “Gran Marruecos”.

La propia Orange mantiene establecimientos comerciales tanto en Ceuta como en Melilla, según consta en su buscador oficial de tiendas.

La contradicción resulta evidente: una empresa que comercializa sus servicios en ciudades españolas cuya soberanía es reivindicada por Marruecos aparece asociada, a través de una campaña publicitaria, a una representación cartográfica que suscita precisamente esa controversia.

¿Un simple error o algo más?

Aquí conviene distinguir entre hechos y especulaciones. No existe, por el momento, una explicación pública de Orange que permita determinar si el mapa fue escogido deliberadamente, si procede de una fuente cartográfica utilizada habitualmente para campañas dirigidas al mercado marroquí o si se trata de un error de diseño o supervisión.

Lo que sí está documentado es la existencia de la valla, las críticas que ha provocado y la reclamación formal presentada por la representación del Frente POLISARIO en España. Medios que han informado sobre el caso señalan que Orange no había ofrecido públicamente explicaciones sobre la polémica en el momento de sus publicaciones.

Precisamente por eso, la compañía debería explicar qué criterios cartográficos utilizó para elaborar el anuncio.

Porque una multinacional de telecomunicaciones no está obligada a tomar partido en un conflicto territorial. Pero sí tiene la responsabilidad de evitar que su publicidad convierta una reivindicación política en una imagen aparentemente objetiva.

La normalización silenciosa del “Gran Marruecos”

El episodio también plantea una cuestión más profunda: cómo determinadas reivindicaciones territoriales pueden acabar normalizándose mediante imágenes, mapas, productos culturales, publicidad o contenidos digitales.

El denominado proyecto del “Gran Marruecos” ha sido utilizado históricamente por sectores del nacionalismo marroquí para reivindicar territorios más allá de las actuales fronteras internacionales del país. En esa visión, el Sáhara Occidental aparece incorporado al territorio marroquí y las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla ocupan igualmente un lugar relevante.

Desde una perspectiva crítica con ese expansionismo, el problema no reside únicamente en una valla publicitaria concreta. El problema aparece cuando una reivindicación territorial controvertida deja de aparecer como reivindicación y comienza a representarse como una realidad geográfica indiscutible.

Ahí es donde un mapa puede dejar de ser simplemente un mapa. El Sáhara no puede desaparecer del mapa

Para el pueblo saharaui, la cuestión tiene una importancia que va mucho más allá de una disputa diplomática entre España y Marruecos.

Durante décadas, los saharauis han reclamado el reconocimiento de su derecho a decidir su futuro. La representación del Sáhara Occidental como parte de Marruecos elimina precisamente el elemento central de esa reivindicación: la existencia de un territorio y de un pueblo con una cuestión de autodeterminación todavía pendiente.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea volvió a subrayar en 2024 la necesidad de distinguir jurídicamente el territorio del Sáhara Occidental de Marruecos al pronunciarse sobre los acuerdos entre la UE y Rabat. El representante del POLISARIO ha utilizado precisamente esa jurisprudencia como argumento para reclamar a Orange la retirada del anuncio.

Por eso, desde una perspectiva favorable a los derechos del pueblo saharaui, el mensaje es claro: el Sáhara Occidental no puede ser borrado del mapa para facilitar una imagen comercial de Marruecos.

España tampoco puede mirar hacia otro lado

El caso interpela igualmente a España. El ejecutivo de Sánchez mantiene una relación estratégica con Marruecos en ámbitos como seguridad, comercio, inmigración y cooperación. Pero esa relación no debería traducirse en la aceptación silenciosa de representaciones territoriales que incorporen a España dentro de las fronteras que reivindica otro Estado.

La cuestión se vuelve todavía más delicada cuando las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y la cuestión del Sáhara Occidental aparecen visualmente unidas en una misma representación cartográfica.

Una cosa es mantener relaciones diplomáticas con Rabat. Otra muy distinta es permitir que las reivindicaciones territoriales marroquíes se conviertan en una imagen cotidiana asumida como normal dentro del propio territorio español.

La pelota está en el tejado de OrangeLa compañía telefónica debería explicar qué mapa ha utilizado, por qué lo ha utilizado y, si se ha producido un error, corregirlo públicamente.

El pueblo saharaui lleva décadas reclamando que su territorio y su derecho a decidir su futuro no sean borrados. En una época de guerra de narrativas, quizá una de las formas más elementales de solidaridad sea precisamente esa: no permitir que desaparezca del mapa.

¡Apoya al periodismo libre!

Su generosidad nos permite avanzar en nuestra misión y trabajar hacia un futuro mejor para todos. 

Nuestra campaña se centra en promover la justicia, la paz y los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Creemos firmemente en la importancia de comprender el origen y la complejidad de este conflicto para poder abordarlo de manera efectiva y trabajar hacia una solución que respete los derechos y la dignidad de todas las partes involucradas.

MÁS NOTICIAS

ÚLTIMAS NOTICIAS