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26 agosto 2026

La gran huida hacia Ceuta: el reflejo brutal del «modelo» marroquí de «desarrollo humano»

La crisis social y económica, la desigualdad y el elevado coste de la guerra del Sáhara Occidental alimentan una creciente desesperación que empuja a miles de marroquíes a buscar una salida hacia Europa.

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Por A. Mohamed / El Bujari

Madrid (ECS) — Después de la gran conmoción provocada por la invasión de la ciudad de Ceuta por parte de más de sesenta mil (60.000) personas, casi todos marroquíes, de diferentes grupos de edad y de ambos sexos, y después de que se haya atenuado el impacto de este terremoto político que sacudió a España y Europa y que fue seguido por el mundo con asombro, sorpresa y dolor, y de que los periodistas y observadores se encargaron de informar sobre él y de expresar sus opiniones acerca de sus causas inmediatas y directas desde diferentes ángulos, ahora los analistas y los centros de estudios estratégicos y de seguridad han comenzado a interesarse por investigar las raíces profundas de esta gran huida colectiva y sus causas objetivas.

Independientemente de quién se beneficie de esta crisis humanitaria y de seguridad y quién resulte perjudicado por ella, o de las partes directas o indirectas que la hayan provocado, explotado o dirigido, no hay duda de que esta crisis constituye un reflejo de la situación interna marroquí, que amenaza con una explosión como consecuencia de dos factores principales que expondremos sucesivamente en dos ejes: la crisis estructural del régimen marroquí y las consecuencias de la guerra expansionista en el Sáhara Occidental.

Primero: La naturaleza del régimen y del gobierno en Marruecos

Marruecos vive una crisis estructural crónica y multidimensional cuyos orígenes se remontan a los acuerdos de Aix-les-Bains de 1955, que sustituyeron al residente general francés por el sultán, manteniendo al mismo tiempo el sistema de protectorado (1922) bajo una apariencia local, en el que Francia y sus empresas conservaban la hegemonía sobre la economía a cambio de proteger a la monarquía y garantizar la continuidad del sistema monárquico.

Todas las modificaciones introducidas por Hassan II o las reformas formales que aprobó para satisfacer al movimiento nacional y de los sindicatos obreros y estudiantiles que no aceptaron los contenidos y las consecuencias de los acuerdos de Aix-les-Bains fueron posteriormente retiradas para satisfacer a París y obtener su apoyo en la invasión del Sáhara Occidental, con el objetivo de apartar al ejército de la dirección del poder después de dos intentos consecutivos de golpe de Estado en 1971 y 1972.

1- La crisis estructural crónica, el problema estructural

Desde el punto de vista político, el Palacio real controla absolutamente el sistema de gobierno y monopoliza todos los poderes, dejando a las autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales únicamente una mera representación simbólica. El rey de Marruecos es el único titular de la soberanía y el pueblo tiene derecho a la condición de súbdito, ya que el ciudadano marroquí no disfruta del grado de ciudadanía según los criterios universales reconocidos en el derecho constitucional y en los sistemas políticos democráticos, determinados por los derechos mencionados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobados por las Naciones Unidas en 1966.

Desde el punto de vista económico, el Palacio monopoliza los principales ámbitos de la actividad económica, comercial y financiera como representante de Francia. Desde la propiedad de las tierras agrícolas fértiles y los recursos naturales, pasando por los bancos, las comunicaciones y el transporte, hasta el comercio, la industria y los distintos sectores de servicios, encontramos que el rey se apodera de los recursos de Marruecos, junto con sus socios extranjeros y su entorno, y esto contradice las leyes y principios humanos más elementales y compartidos, adoptados por los organismos de la comunidad internacional y sus organizaciones gubernamentales y de otro tipo.

El rey de Marruecos es, pues, el primer hombre de negocios que domina el dinero, el comercio y los negocios, hasta el punto de haber ganado realmente el título de «Rey de los pobres». El aparato del Majzén paralelo dependiente del Palacio controla la ejecución de la política de este último y de sus instrucciones en todos los ámbitos de la vida a través de la administración oficial de las instituciones del Estado, considerada como una fachada formal necesaria.

El sistema político marroquí es, por tanto, un gobierno individual absoluto que domina el ámbito político y los campos económicos, haciendo que la inmensa mayoría de los marroquíes viva al margen, en condiciones de miseria, pobreza y represión de las libertades, tal como documentó con pruebas concretas el escritor y periodista francés Gilles Perrault en su libro «Nuestro amigo el rey», donde concluyó que el régimen marroquí constituye una operación de «ocultamiento» de una dictadura brutal y un poder absoluto detrás de una «fachada democrática».

2- La posición de Marruecos en el mundo como reflejo del fracaso de su modelo de desarrollo

Debido a la naturaleza del sistema político marroquí, el país ha pasado a ocupar los últimos puestos de las clasificaciones mundiales en materia de desarrollo humano, situándose en el puesto 120 a nivel mundial.

Muchos países africanos están por delante de Marruecos en los informes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial de los años 2025 y 2026, de modo que la República de Seychelles ocupa el primer puesto, Mauricio el segundo, Argelia el tercero, Egipto el cuarto, Túnez el quinto, Libia el sexto, Sudáfrica el séptimo, Gabón el octavo y Botsuana el noveno.

A nivel árabe, Marruecos se encuentra en el último lugar y, exactamente, en los niveles inferiores de la clasificación del índice de desarrollo humano junto con Irak, Líbano, Palestina, Siria, Yemen, Sudán, Comoras y Somalia. Esta situación interna marroquí explica las crisis crónicas en los sectores vitales y las condiciones deplorables, especialmente en los ámbitos de la educación, la salud, la vivienda, el agua, el medio ambiente, el saneamiento y el mercado laboral.

En el ámbito de la educación

Los últimos informes de la ONU y de otras organizaciones señalan que más de 390.000 alumnos abandonan anualmente sus estudios debido a la pobreza y en busca de cualquier cosa que puedan conseguir para ayudar a sus familias a obtener un pan que les permita saciar el hambre. De este número, 160.000 niños pertenecen a la enseñanza primaria.

En el ámbito de la salud

La situación en el ámbito de la salud se caracteriza también, según estos informes y otros, por la existencia de hospitales al borde del colapso. Además de la escasez de personal médico y la ausencia de medicamentos, existe una grave falta de camas, hasta el punto de que los pacientes se acuestan en el suelo y algunos exhalan sus últimos suspiros en condiciones deplorables y menos que humanas.

La proporción de médicos en Marruecos, cuyo número es de 15.000, no supera el 0,4 % por cada mil habitantes, mientras que la media mundial es de aproximadamente dos médicos (1,9) por cada mil habitantes. En cuanto a los enfermeros, cuyo número es de 41.600, solo cubren una proporción de un enfermero (1) por cada mil habitantes, frente a cuatro (4) enfermeros por el mismo número de habitantes como medida aplicada internacionalmente de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud.

La Organización Mundial también señala que el número de médicos en Argelia, para hacerse una idea y comparar, es de 78.000 médicos y el número de enfermeros es de 242.000. Esto significa alcanzar los estándares internacionales.

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En el ámbito del mercado laboral

El mercado laboral en Marruecos se caracteriza por la ausencia de control sobre la aplicación de las leyes que, en teoría, regulan los diferentes sectores de actividad, donde el trabajador se encuentra obligado a elegir entre renunciar a sus derechos o ser despedido y acabar en la calle, en un entorno nacional en el que se ha puesto freno a la actividad sindical y se la ha sometido a la dependencia de partidos sujetos a las instrucciones del Majzén.

Las estadísticas mundiales señalan una elevada tasa de desempleo que supera el 22%, frente a la cifra oficialmente adoptada por la Alta Comisión de Planificación, que fija la tasa de desempleo en el 9 % en su informe de 2025, cifra que rechazan los sindicatos y las asociaciones locales de la sociedad civil y que es refutada por informes de numerosas organizaciones extranjeras especializadas e interesadas.

Sobre la explotación infantil, la prostitución y el turismo sexual

No cabe duda de que la explotación de seres humanos es el rasgo que caracteriza al mercado laboral en Marruecos, donde no se respetan las leyes más elementales tanto en el sector público como en el privado: desde el empleo de menores, hombres y mujeres, hasta su explotación sexual, hasta el punto de que el fenómeno se ha convertido en una marca distintiva de Marruecos, pasando por el fenómeno de la contratación temporal en muchos sectores, de modo que así la ley de la selva se convierte en la que controla el destino de millones de seres humanos.

Marruecos se ha convertido durante las dos últimas décadas en el primer destino mundial del turismo sexual, lo que ha aumentado la propagación del soborno y la corrupción de manera sin precedentes. No cabe duda de que la expansión de la pobreza extrema, la privación, la ignorancia y la exclusión ha provocado la propagación de la prostitución y las drogas en el seno de la sociedad.

4- La transformación de Marruecos en un Estado de la droga (Narco State)

En cuanto al expediente de las drogas, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en sus informes anuales, sigue situando a Marruecos a la cabeza de la lista mundial de producción y exportación de cannabis (hachís procesado), con más de 3.000 toneladas anuales. Esto también lo confirma el Centro Europeo de Seguimiento del Mercado de las Drogas, EU Drug Market.

La policía europea incautó en 2025 más de 551 toneladas de drogas procedentes de Marruecos durante 265.000 operaciones de inspección. Pero Marruecos, además, pasó de ser un centro de tránsito a convertirse en un lugar de consumo y exportación de drogas duras procedentes de América del Sur, y también se convirtió en productor de pastillas alucinógenas (sustancias psicotrópicas).

Estos informes internacionales y las cifras anteriormente mencionadas han comenzado a señalar la implicación del propio régimen marroquí en el tráfico de drogas y su relación con grupos terroristas, especialmente en la región del Sahel y el Sáhara.

La enorme operación conocida como «Escobar del Sahara» reveló la posición de los barones de la droga en la política marroquí, ya que sus ejecutores no eran otros que el parlamentario Said Naciri y el presidente de la región Oriental y presidente del club Wydad de Casablanca, Abdenbi Bioui.

Un informe del Departamento de Estado estadounidense señala que el porcentaje de los ingresos procedentes de las drogas alcanzó en 2016 el 24 % del producto interior bruto de Marruecos, estimado en 98.000 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente 23.000 millones de dólares.

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5- El control del Palacio y de su entorno sobre el 80 % de la riqueza

La riqueza en Marruecos se concentra, según informes de Forbes, Henley and Partners y Capgemini, en manos del 1% de una población de 38 millones de habitantes, y el Palacio y un puñado de personas y familias controlan la economía de Marruecos, entre ellos especialmente Othman Benjelloun, Aziz Akhannouch y Anas Sefrioui, seguidos por familias de Fez como Benjelloun, Bennani, Kettani, Tazi y Berrada, y de Sus, Abaakil, además de Akhannouch.

El libro «El rey depredador», de los periodistas franceses Éric Laurent y Catherine Graciet, puede ser uno de los testimonios más recientes sobre el control del Palacio y de su entorno sobre la economía marroquí.

En cuanto al ascenso de nuevos ricos, se debe al tráfico de drogas y al blanqueo de dinero, que se canaliza a través de tres bancos en Marruecos, en Casablanca y Tánger, según un informe del Departamento de Estado estadounidense de 2016. Las filas de la pobreza extrema y la vulnerabilidad aumentan continuamente y las desigualdades sociales han crecido de manera sin precedentes con el paso de los años, especialmente desde la llegada de Mohamed VI al trono de Marruecos.

Estas cifras por sí solas explican la existencia de una crisis económica y social estructural que hace que Marruecos esté alejado de los ocho objetivos establecidos por las Naciones Unidas para el desarrollo hasta 2030.

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Segundo: El coste de la aventura bélica en el Sáhara Occidental

La guerra expansionista emprendida desde 1975 contra el pueblo saharaui ha cargado sobre los hombros de Marruecos un enorme peso y ha agotado su presupuesto durante décadas, y continúa haciéndolo hasta hoy, a costa del desarrollo y la reconstrucción. La elevada factura de la guerra y el gasto militar han provocado la acumulación de deuda del Estado marroquí, ya que el presupuesto de defensa por sí solo para 2025 alcanzó una dotación financiera de 13.300 millones de dólares, es decir, una media de 1.100 millones anuales, superando con creces los presupuestos combinados de educación y sanidad.

Marruecos gasta este enorme presupuesto en el sector militar para pagar salarios, comprar diferentes equipos, realizar mantenimiento y reparar y restaurar el muro defensivo, así como para la gestión.

El gasto en la guerra diplomática que Marruecos libra ocupa el segundo lugar después del presupuesto de defensa y puede incluso superarlo en muchos años. Está destinado principalmente a comprar lealtades —figuras gubernamentales, partidarias y parlamentarias de diferentes niveles—, o mediante la organización de conferencias y encuentros en Marruecos y en el extranjero, la organización de visitas pagadas para diferentes delegaciones extranjeras, la creación de grupos de presión y lobbies y el pago de salarios o contraprestaciones a numerosos periodistas, blogueros y escritores en el marco de la guerra psicológica para difundir las falsedades de la ocupación o silenciar las voces contrarias a las narrativas expansionistas.

Hay que señalar que una parte importante de los presupuestos de Defensa y Asuntos Exteriores se financia con los ingresos procedentes de las drogas, cuya recaudación y distribución están a cargo de organismos especiales directamente dependientes del Palacio, siguiendo órdenes superiores centralizadas. Sin embargo, a pesar de ello, el coste de la guerra agresiva contra el pueblo saharaui ha hecho que las deudas externas e internas de Marruecos se agraven de manera constante desde 1975 hasta hoy.

Los informes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial de 2025 fijan la deuda pública de Marruecos en 148.000 millones de dólares, de los cuales entre 50.000 y 60.000 millones corresponden a deuda externa y 88.300 millones a deuda interna. La deuda pública directa asciende a 114.000 millones de dólares, mientras que no existe confirmación oficial sobre el importe de las deudas externas privadas que Marruecos ha contratado con instituciones y bancos privados de Europa, Estados Unidos y Japón, o con el Banco Africano de Desarrollo, entre otras entidades.

Estas cifras demuestran que el elevado coste de la guerra a lo largo de cinco décadas, además de los desequilibrios y las diferencias de clase vinculadas a la naturaleza del régimen individual en Marruecos, son las causas de la situación deplorable que vive la mayoría de los marroquíes y que los impulsa a intentar emigrar por cualquier medio posible, y esto es lo que puso de manifiesto la gran huida colectiva hacia Ceuta.

Hay que recordar que Hassan II, que fue quien inició la guerra y la dirigió personalmente, había hablado de la posibilidad de que se produjera lo que él denominaba «el paro cardíaco», en referencia a la posibilidad de entrar en una etapa de bancarrota total, que es lo que refleja la crisis política, económica y social que, según numerosos analistas, amenaza con una explosión.

Si Hassan II, mediante su decisión de orientarse hacia una solución política del conflicto al aceptar el Plan de Arreglo en 1991, deseaba, entre otras cosas, detener la factura de la guerra debido a los riesgos que representaba para su régimen y para Marruecos, la imprudencia de su hijo Mohamed VI y de su equipo ha colocado hoy a Marruecos en una situación de colapso total y no han encontrado otra manera de afrontar las consecuencias de su insensatez que poner en prenda la soberanía de Marruecos.

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