El desgaste de la acción diplomática saharaui en el nuevo orden internacional
EDITORIAL
Los ciudadanos saharauis tenemos derecho a saber lo que ha hecho el principal ministerio del gobierno de la República Saharaui desde la firma del alto el fuego; El Ministerio de Asuntos Exteriores, que se mantuvo personificado negligentemente durante casi cuatro décadas, y que debería haber sido el pilar para proyectar y fortalecer la legitimidad internacional de un Estado ocupado aún no reconocido por la ONU, ha perdido funciones orgánicas esenciales y le escasean otras sensibles. Al valorar aspectos relacionados con la política exterior que son decisivos para la independencia del pueblo saharaui, el estado actual refleja un serio retroceso en el posicionamiento internacional del movimiento de liberación así como el desmoronamiento del reconocimiento estatal, que se acentúa cada vez más debido a la permanencia de una dirigencia inamovible, que parece entender y aceptar la diplomacia como un archivo de comunicados, fotos protocolares y una vanidosa presencia en foros donde no influye nada.
Mohamed Yeslem Beissat, nuevo ministro de Asuntos Exteriores saharaui