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09 abril 2026

Sáhara Occidental: la guerra en Oriente Próximo frena el frágil rearme de Marruecos

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Argelia tiene el mayor gasto militar, pero Marruecos ha incrementado sus adquisiciones

La evolución del conflicto en Oriente Próximo —marcado por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán— está teniendo efectos que van más allá de la región. Uno de ellos afecta directamente al equilibrio estratégico en el Magreb: el frágil rearme de Marruecos se estanca.

Según informaciones publicadas por el medio especializado Africa Intelligence, la adquisición por parte de Marruecos de 30 cazas Mirage 2000-9 procedentes de Emiratos Árabes Unidos, autorizada por Francia desde 2024, sigue sin materializarse debido a la situación de inestabilidad en el Golfo.

El motivo es directo. La escalada de tensiones en la región ha obligado a los Emiratos a mantener sus capacidades aéreas en estado de alerta, lo que impide transferir estos aparatos a corto plazo. Incluso tras el reciente alto el fuego temporal, las bases aéreas continúan operativas en modo defensivo. Este retraso tiene implicaciones que van más allá de una operación de compra. Marruecos busca desde hace años reforzar su capacidad aérea en un contexto marcado por la carrera regional con Argelia y por la persistencia del conflicto en el Sáhara Occidental.

En el triángulo comparativo de fuerzas entre Marruecos, Argelia y España, los dos últimos países habían tenido tradicionalmente un papel predominante en el ámbito militar, pero eso está cambiando y afectará tanto al Magreb como al Sahel, áreas clave para la seguridad de Europa Occidental. Argelia y Marruecos están aumentando sus ya importantes presupuestos militares, lo que alimenta el temor de una carrera armamentística en la región, según un reciente análisis de la Universidad de Navarra.

En paralelo, Argelia ha comenzado a incorporar nuevos sistemas de combate de mayor generación, lo que acentúa la presión sobre Rabat para modernizar su aviación militar. A ello se suma el retraso en la entrega de los cazas F-16 Block 70/72 adquiridos a Estados Unidos, lo que deja a Marruecos en una situación de transición más prolongada de lo previsto.

La situación pone de relieve un elemento clave que a menudo pasa desapercibido: el conflicto del Sáhara Occidental no se desarrolla en un vacío, sino que está condicionado por dinámicas geopolíticas más amplias. Las tensiones en Oriente Próximo, las decisiones de los aliados internacionales y los equilibrios regionales influyen directamente en la capacidad de los actores implicados.

En este contexto, el retraso en la llegada de los Mirage no es solo un asunto técnico o logístico. Es una muestra más de cómo los conflictos globales afectan a la evolución de escenarios aparentemente periféricos, como el del Sáhara Occidental, donde el equilibrio de fuerzas sigue siendo un factor determinante.

Según el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute), Marruecos ha comprado en los últimos años abundante equipamiento militar para sus tres ejércitos de tierra, mar y aire (ver tabla). Además de ese material, adquirido sobre todo a Estados Unidos e Israel (pero también a Turquía y China), Marruecos ha actualizado 26 F-16 a una nueva configuración. También ha invertido en numerosos drones ‘suicidas’ y de reconocimiento. Algunas informaciones apuntan igualmente la posible entrega de 500 vehículos de infantería ‘Bradley’ M2, así como una reciente compra de 18 HIMARS.

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