Desde la perspectiva saharaui, parece importante que la autodeterminación no desaparezca del marco y que la consulta al pueblo saharaui siga apareciendo como necesaria para cualquier solución. Al mismo tiempo, la autonomía marroquí parece haber ganado mucho peso como base de negociación y ahí estará una de las claves políticas.
Naciones Unidas, 4 oct (ECS).- El proceso negociador sobre el Sáhara Occidental ha entrado en una nueva fase con el plan de autonomía marroquí como base de las conversaciones, pero Naciones Unidas mantiene expresamente sobre la mesa la cuestión de la autodeterminación del pueblo saharaui, uno de los principales puntos de desacuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario.
La «autodeterminación y las garantías internacionales», claves para el POLISARIO en la negociación del Sáhara Occidental
Según el último informe del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre el Sáhara Occidental, las tres rondas de negociaciones celebradas a comienzos de 2026 permitieron abordar por primera vez de forma específica las cuestiones de la autodeterminación y la soberanía, que siguen siendo «de los elementos más controvertidos» en la búsqueda de una solución mutuamente aceptable.
Marruecos presentó durante las conversaciones una versión ampliada de su propuesta de autonomía de 2007 y elaboró un proyecto, de unos 38 páginas, de estatuto de autonomía destinado a servir como base negociadora.
El Frente Polisario, por su parte, presentó sus propias propuestas para una solución política, basadas en el documento que había remitido al secretario general en octubre de 2025 y que desarrolla las garantías que, a juicio de la organización saharaui, deberían acompañar cualquier eventual acuerdo.
El informe de Guterres subraya un elemento especialmente relevante para el Polisario: el enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, insistió durante las negociaciones en que cualquier propuesta de autonomía debe ajustarse a «los más altos estándares internacionales», contar con fuertes garantías internacionales y estar acompañada de un proceso de consulta significativo con el pueblo del Sáhara Occidental «de conformidad con el principio de autodeterminación».
En su informe sobre el Sáhara Occidental, Guterres pone el foco en la autodeterminación saharaui y la fase «transitoria del plan de autonomía»
De Mistura dejó además claro, según el informe de Guterres, que la participación en las negociaciones no implica aceptar de antemano su resultado.
La cuestión resulta especialmente sensible para el Polisario, que rechaza que el proceso pueda desembocar automáticamente en una autonomía bajo soberanía marroquí y defiende que los saharauis deben poder decidir su futuro político.
Las conversaciones celebradas en Washington y Madrid abordaron también un posible periodo de transición, la distribución de recursos, las garantías internacionales, el desarme, las elecciones, la seguridad, la amnistía y la reconciliación.
Tras esas reuniones, Naciones Unidas y Estados Unidos elaboraron un proyecto revisado de Acuerdo Marco para una eventual fase transitoria. Según el informe, este documento podría servir de base para negociar un modelo detallado de autonomía y, al mismo tiempo, para establecer un proceso de consulta significativo con el pueblo del Sáhara Occidental.
El secretario general señala que, pese al nuevo impulso diplomático, persisten importantes diferencias entre las partes y una profunda falta de confianza, especialmente entre Marruecos y el Frente Polisario.
El futuro del proceso dependerá, por tanto, de si las negociaciones permiten conciliar la propuesta marroquí de autonomía con la exigencia saharaui de que cualquier solución preserve el derecho de su pueblo a decidir libremente su futuro.