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Al margen del Foro celebrado por la Unión de Periodistas y Escritores Saharauis (UPES), el Frente Polisario denuncia la campaña de desinformación orquestada por Marruecos para maquillar su ocupación ilegal del Sáhara Occidental y ocultar las violaciones de los derechos humanos contra el pueblo saharaui.
Mohamed Sidati, miembro de la Secretaría Nacional del Frente Polisario y Ministro de Asuntos Exteriores de la RASD, denunció que Marruecos utiliza un «terrible aparato mediático» para difundir una falsa imagen de prosperidad y estabilidad en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental, cuando en realidad la población saharaui vive bajo opresión y saqueo sistemático de sus recursos.
Una guerra en múltiples frentes
El pueblo saharaui está inmerso en una dura batalla en todos los frentes: militar, legal, mediático y humanitario. «Es una guerra de liberación, una guerra feroz y cruel que lleva cincuenta años», destacó Sidati. A pesar de los sacrificios, el pueblo saharaui no se rinde y sigue luchando por su derecho a la autodeterminación.
Nuevas esperanzas para la descolonización
El profesor de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de Argelia, Zuhair Bouamama, se mostró optimista sobre las posibilidades de descolonización del Sáhara Occidental, gracias a la evolución del contexto internacional. Según el profesor, la única solución justa y duradera sigue siendo el respeto del derecho internacional y la convocatoria de un referéndum de autodeterminación.
La reanudación de la guerra: el fracaso de la comunidad internacional
El embajador de Sudáfrica en la RASD subrayó la importancia de este evento para comprender la evolución de la lucha del pueblo saharaui. El ministro asesor de la Presidencia de la República Saharaui, Bachir Mustafa Sayed, explicó que la reanudación de la guerra en noviembre de 2020 se debió al agotamiento de la paciencia del pueblo saharaui ante la inacción de la comunidad internacional y la intransigencia marroquí.
Las devastadoras consecuencias de la guerra
El conflicto ha tenido un impacto dramático en la población saharaui, provocando miles de víctimas, especialmente civiles, y desplazando a miles de personas. La economía marroquí no es inmune al conflicto, como lo demuestran el aumento de la pobreza, las protestas sociales y la emigración.
