Madrid (ECS) — El comunicado del Secretario General de las Naciones Unidas emitido en la madrugada del 1 de noviembre de 2026, confirmaba el final de la «Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental» (MINURSO).
Han pasado 35 años y casi dos meses, y se debe evaluar el desempeño de la misión: a favor de quién trabajaba, quién se benefició de su labor y quién es el perdedor tras su retirada. Aunque el desmantelamiento de la MINURSO sea, en principio, una mala noticia, no siempre ha actuado de acuerdo a sus objetivos iniciales.
A pesar de que la Resolución 690 del Consejo de Seguridad, que estableció la MINURSO, definió claramente sus tareas en la organización de un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental que permitiera al pueblo saharaui elegir libremente y con plenas garantías internacionales entre la independencia o la integración con Marruecos, la misión se desvió de su rumbo desde el primer momento. A menudo olvidó su papel fundamental y, nada más llegar, se transformó muchas veces en una herramienta en manos del ocupante marroquí, de Estados Unidos y de Francia para presionar al Frente POLISARIO, apoyando la agenda de la ocupación.
En lugar de presionar para que se aplicara el derecho internacional y la legitimidad internacional, obligando a ambas partes a cumplir sus compromisos, la MINURSO, respaldada por las resoluciones del Consejo de Seguridad y los informes periódicos de la Secretaría General, ha ejercido múltiples formas de presión y restricciones políticas y sobre el terreno contra el Frente POLISARIO:
1. A nivel militar
Acciones de la ocupación antes del alto el fuego: Justo antes de la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego el 6 de septiembre de 1991, el Real Ejército Marroquí lanzó una operación militar a gran escala a finales de agosto sobre las zonas de Tifariti, Bir Lehlu y Mehaires: no hubo ni denuncias ni condenas.
Restricciones asimétricas de movimiento: Se obligó al ejército saharaui, según las disposiciones del plan de arreglo, a distanciarse cinco kilómetros al este del muro y abandonar la zona de amortiguamiento, mientras que no se obligó a Marruecos a alejarse a cinco kilómetros del muro como exigía el acuerdo.
Ocultación de violaciones del alto el fuego: Los mandos militares de la MINURSO silenciaron las violaciones del alto el fuego por parte de Marruecos durante sus años de presencia, así como los movimientos logísticos y de modernización militar a lo largo del Muro de Arena por parte de Marruecos: esto colocaba la MINURSO en una situación de «complicidad y traición a la confianza depositada en ellos» en virtud del plan de arreglo de la ONU de 1991. Además, proporcionaba asesoramiento sobre el terreno, daba facilidades logísticas e información de inteligencia a las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, amparadas por la inmunidad que le daba la ONU.
La brecha de El Guerguerat: Silencio y complicidad con el ocupante al permitirle abrir la brecha de El Guerguerat intentando legitimar un movimiento estratégico y comercial marroquí a través del muro de arena que lo conectaba con Mauritania y África, cambiando el statu quo existente cuando entró en vigor el alto el fuego. Cabe señalar la implicación del canadiense Colin Stewart (jefe de la MINURSO) durante los años 2018 y 2019, y que ya en 2016 encubrió la violación del alto el fuego por parte de Marruecos en la misma zona liberada de El Guerguerat, demostrando debilidad y favoritismo hacia la administración marroquí en el Sáhara Occidental.
Labores de espionaje: Muchos miembros del componente militar de la misión, principalmente franceses, actuaron como espías, informantes, orientadores y asesores de Marruecos en lugar de como observadores de la ONU. Suministraron a la inteligencia marroquí toda la información sobre las posiciones, el armamento y los movimientos del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS). Recientemente, la misión se convirtió en una herramienta para condenar cualquier movimiento del Frente POLISARIO, mientras silenciaba los ataques y asesinatos selectivos con drones marroquíes contra saharauis en zonas situadas mas allá de las zonas de amortiguamiento, convirtiendo la ONU en cómplice de los crímenes de Marruecos. En los informes de la MINURSO dirigidos al Consejo de Seguridad solo aparecían acusaciones contra el Frente POLISARIO.
Inversión de las acusaciones: lejos de condenar las prácticas contrarias a los derechos humanos por parte de Marruecos, los informes de la MINURSO se centraban en condenar unas supuestas incursiones del Ejército de Liberación Popular Saharaui o el establecimiento de instalaciones administrativas en las zonas liberadas, asumiendo la propaganda marroquí que las quería considerar como zonas de amortiguamiento, considerándolas como una violación de los acuerdos militares y exigiendo su retirada inmediata.
2. Sobre el terreno
Sumisión a las condiciones marroquíes: La MINURSO se sometió a las condiciones impuestas por el ocupante marroquí, como someter al personal de la misión a los trámites de visado marroquíes y vetando el uso matrículas de la ONU en sus de vehículos, imponiendo el uso de matrículas locales marroquíes como condición para facilitar sus desplazamientos y el acceso al territorio. También aceptaron alojarse en sedes bajo banderas marroquíes, tratando así una zona que la ONU considera sujeta a un proceso de descolonización como si fuera territorio marroquí: era otra flagrante violación de la legalidad y el derecho internacional.
Restricciones a la libertad de movimiento: se aceptaban las restricciones y condiciones impuestas a los miembros de la MINURSO por parte de Marruecos y que sobre el terreno obstaculizaban su libertad de movimiento, impidiéndoles acceder a fuentes de información o a comunicarse libremente con la población saharaui en las zonas ocupadas, exigiendo autorizaciones especiales para los movimientos de sus miembros.
«Marroquinización» de la MINURSO: La misión aceptó, una imposición incomprensible: la condición de Marruecos de que cualquier coordinación civil o logística debía pasar a través de los gobernadores y alcaldes (designados por Rabat), para consolidar la idea de que la misión operaba sobre un territorio bajo soberanía marroquí.
Silencio ante el espionaje: A pesar de lo confirmado en el informe del Secretario General de la ONU (2012) sobre la probabilidad de que las autoridades marroquíes realizaran actividades de espionaje e interceptación de la confidencialidad de las comunicaciones de la MINURSO (mencionando que la misión se enfrentaba a dificultades para mantener la confidencialidad de sus informes enviados a la sede de la ONU en Nueva York debido a la vigilancia de las comunicaciones) los informes de la misión no hablaron de ello, la conducta no fue condenada y no se tomó ninguna medida para disuadir a Marruecos.
3. En materia de derechos humanos
Negligencia ante los abusos en derechos humanos: Durante 35 años y dos meses, la MINURSO ha ignorado las violaciones graves y sistemáticas que las autoridades de ocupación marroquíes han cometido diariamente con su conocimiento. Incluso se llegó al extremo de entregar a las autoridades marroquíes a activistas o manifestantes saharauis que solicitaban «protección política o asilo a la ONU» sobretodo los años 2010, 2013 y posteriores.
Blanqueamiento institucional: En lugar de señalar esas violaciones en sus informes o de hablar de la realidad que se vive en las zonas ocupadas bajo el asedio policial y militar o de la prohibición de entrada y expulsión de observadores internacionales y de la prensa, la misión continuó elogiando el papel del denominado Consejo Real Consultivo para los Asuntos del Sahara (CNDH) y de otros organismos ficticios marroquíes, así como la interacción de Marruecos con todo tipo de organizaciones internacionales.
Saqueo de recursos: Durante todo el período de su presencia, la MINURSO ha pasado por alto el saqueo sistemático de los recursos naturales del territorio. Ninguno de los informes elaborados por la MINURSO hacen referencia de este asunto, ignorando la opinión consultiva del asesor jurídico del Secretario General, el Sr. Hans Corell, las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos.
Validación de actividades marroquíes: Los informes de la MINURSO han ignorado las actividades económicas, deportivas y diplomáticas (como la apertura de consulados internacionales en El Aaiún y Dajla) promovidas por Marruecos en el territorio. Esto también se alejaba de la naturaleza de la misión de supervisión neutral de la MINURSO y es una violación del estatus jurídico del territorio.
4. Proceso de identificación de votantes
Alteraciones del censo: Implicación de la MINURSO y de la Secretaría General de la ONU, junto con Estados Unidos, Francia y España, en aceptar la voluntad del ocupante para ampliar la base de votantes y desviarse del compromiso firmado entre las partes sobre la adopción del censo español de 1974 como base para identificar a los votantes. Posteriormente, se diluyó el proceso de identificación con cientos de miles de expedientes impugnados y solicitudes de registro de personas que no cumplían los requisitos iniciales.
Colonización demográfica: promoción del asentamiento de colonos marroquís en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental para generar un cambio demográfico, lo que se podría considerar como una nueva “marcha verde”. Todo ello con el beneplácito y sin ninguna mención ni condena en sus informes.
Filtraciones y sobornos: un gran número de funcionarios de la MINURSO han colaborado y actuado con parcialidad y complicidad con el ocupante marroquí. Podemos citar el diplomático y político pakistaní Sahab zada Yaqub Khan (que dirigió la MINURSO) que suministró a Marruecos informaciones secretas de la MINURSO y del Frente POLISARIO. A esto se suma el escándalo de filtraciones de identidades por parte de algunos expertos y funcionarios de la Comisión de Identificación (dependiente de la MINURSO). Se han confirmado sobornos y la infiltración de los servicios marroquíes en los archivos de la MINURSO a través de funcionarios locales e internacionales. Entre otros, Marruecos ha conseguido listas y estadísticas de votantes antes de su publicación oficial. El chileno Osvaldo de Castro, que ejerció como presidente de la Comisión de Identificación de la MINURSO, filtró a Marruecos las listas digitales confidenciales de los saharauis aptos para votar antes de ser anunciadas, facilitando la redacción de impugnaciones por parte de oficiales marroquíes y condicionando las decisiones de los funcionarios de la ONU.
5. A nivel político
Fracaso del mandato original: A lo largo de más de 35 años y dos meses, la misión fracasó en la ejecución del mandato para el que fue creada: la organización del referéndum de autodeterminación. Con el paso de las décadas, pasó de ser una misión para la organización de una consulta a un mecanismo de mantenimiento de la paz y vigilancia del statu quo, lo que favorece la posición de la ocupación marroquí y apoya la política de hechos consumados.
Parcialidad de los enviados: es evidente la parcialidad de figuras como el enviado Peter van Walsum (2008) que declaró una la supuesta falta de realismo de la opción de la independencia e intentó imponer lo que llamó «realismo político». El enviado Staffan de Mistura (octubre de 2026) fue denunciado por lo que el Frente Polisario consideró señales y posiciones alineadas con la propuesta de autonomía marroquí.
Incapacidad ante decisiones unilaterales: Impotencia de la misión frente a las decisiones unilaterales de Marruecos, como la expulsión del componente civil y político de la MINURSO en respuesta a las declaraciones de Ban Ki-moon, lo que paralizó por completo el mecanismo analítico y político de la misión y puso fin a la presencia del componente africano dentro de ella.
Instrumento de presión contra el Frente POLISARIO: En lugar de presionar a Marruecos para que cumpliera su compromiso de avanzar hacia un referéndum de autodeterminación, la MINURSO se convirtió en una herramienta de presión política sobre el Frente Polisario para obligarlo a abandonar su «inflexibilidad» respecto a la exigencia del referéndum como única opción, instándolo a participar en negociaciones basadas en el realismo y el compromiso político aceptable para ambas partes, sirviendo así a los objetivos del Estado de ocupación marroquí y sus aliados.
Ahora, tras el anuncio del fracaso del Consejo de Seguridad para prorrogar el mandato de la misión y el comunicado del Secretario General de la ONU que confirma el fin de su labor y su retirada, la situación ha cambiado por completo. La opinión pública, especialmente la marroquí, debe conocer la verdad sobre quién es realmente el ganador y quién el perdedor.
Primero: Respecto al Estado de ocupación marroquí
Pérdida de la cobertura internacional: La ausencia de la MINURSO despoja a Marruecos del paraguas supervisor de la ONU en el que se apoyaba y lo priva del mecanismo internacional que lo protegía principalmente en el plano militar, como consiguió con el alto el fuego de 1991.
Fin de la red de información: La ausencia de la MINURSO significa un contratiempo para la red espías de Marruecos al este del muro, dentro de las ciudades ocupadas y en los campamentos de refugiados saharauis.
Cese de los informes parciales: La ausencia de la MINURSO implica el fin de aquellos informes que solo veían el bombardeo del Polisario en Smara, pero ignoraban los ataques y ofensivas de los drones marroquíes y sus víctimas.
Fin del blanqueamiento de imagen: La ausencia de la MINURSO elimina los testimonios de buena conducta internacional que encubrían los crímenes de Marruecos en materia de derechos humanos y el saqueo de los recursos naturales.
Pérdida de la herramienta de presión: desaparece el instrumento de presión que Marruecos y sus aliados utilizaban para intentar desviar la cuestión saharaui de su estatus jurídico e impulsar la imposición de soluciones dudosas.
Escalada de la guerra: significa la intensificación del conflicto y convierte los territorios saharauis, e incluso de las ciudades del sur de Marruecos que sirven como fuentes de suministro, en objetivos legítimos para el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) volviendo a la situación previa a 1991.
Todo esto ocurre en medio de circunstancias sumamente difíciles para Marruecos, entre las cuales destacan:
1. La situación interna de Marruecos
Crisis multidimensional: El país atraviesa una grave situación política, social y económica.
Nivel crítico de endeudamiento: Se registra un aumento peligroso de la deuda marroquí. A finales del pasado mes de junio, la deuda pública del Reino alcanzó los 1,19 billones de dirhams marroquíes (el equivalente aproximado a 119-120 mil millones de $ USA). Asimismo, la deuda externa alcanzó el pasado marzo —según las propias estadísticas de Marruecos— los 81.948,4 millones de $ USA. Esto sitúa hoy a Marruecos en el puesto 17 a nivel mundial entre los países más endeudados con el Fondo Monetario Internacional (FMI) (según la clasificación del sitio Insider Monkey basada en datos del FMI) y en el 4º lugar por volumen de deuda externa total en África.
Bajo índice de desarrollo: Marruecos ocupa el puesto 120 a nivel mundial de entre 193 países, con un valor de índice muy débil de 0,710.
Impacto en el turismo: la guerra y los ataques del Frente POLISARIO —cuya escala se puede ampliar a partir de ahora— golpearán el turismo en Marruecos y agravarán una situación económica que ya de por sí es crítica para el país.
2. Los aliados de Marruecos
La anexión por la fuerza: El fracaso de los planes para imponer la anexión por la fuerza a lo largo de 51 años por parte de las administraciones de EE. UU., Francia, España y el ocupante marroquí, dificulta reintentar la estrategia y obtener algún tipo de legitimación de la ocupación por Marruecos.
Debilitamiento del factor Trump: El fracaso de las políticas de Trump y los indicios de una derrota de su partido en las elecciones de mitad de mandato modifican diversos factores y alivian la presión sobre el Frente Polisario.
Resistencia de Irán: La firmeza de Irán ha frustrado la política de Estados Unidos en Oriente Medio, lo que obliga a los estadounidenses a revisar su política de intervenciones en otras regiones del mundo, como el norte de África.
Desgaste de los Emiratos Árabes Unidos: El fracaso de los Emiratos en Sudán y su implicación en la confrontación contra Irán han debilitado en gran medida su capacidad de influencia en favor de Marruecos.
Pérdida de influencia francesa: Se observa una reducción drástica de la influencia francesa debido a que Francia se encuentra sumida en sus propios problemas internos, lo que la incapacita en el periodo actual para actuar eficazmente respaldando a Marruecos.
Distracción de Israel: La continuidad de la guerra en Oriente Medio y el conflicto prolongado han agotado a Israel, cuyas tendencias electorales lo mantienen más atento a su propia situación interna.
Segundo: Respecto al Frente Polisario
1. A nivel interno
Liberación de la tutela: El Frente se deshace de la presión de la MINURSO, de sus espías, sus manejos y sus servicios en favor de la ocupación.
Unidad nacional reforzada: Existe una fuerte cohesión nacional y un sólido respaldo en torno al Frente Polisario, manifestado con fuerza durante las movilizaciones y expresando el rechazo a la propuesta estadounidense. Esto facilita al Frente la adaptación de su estructura de lucha a la luz de los recientes acontecimientos.
Fortaleza moral tras décadas de resistencia: El fracaso de Estados Unidos, Francia y España durante 51 años en su intento de doblegar el brazo del pueblo saharaui, derrotarlo o forzarlo a aceptar soluciones dudosas, otorga una gran fuerza moral al Frente POLISARIO para intensificar los combates, ampliar el campo de batalla y abrir nuevos frentes de guerra, capitalizando la experiencia de 35 años de relación con organizaciones y organismos internacionales.
Activación de la vía africana: El fin práctico de la vía de la ONU abre el camino para la efectividad de la Unión Africana (UA) y la activación de la resolución de la 14ª Cumbre Extraordinaria sobre «Silenciar las Armas», así como la resolución del Consejo de Paz y Seguridad de la UA del 9 de marzo de 2021 y el fallo de la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, apoyándose en la fuerza de sus aliados dentro de la organización continental.
2. El papel de Argelia
Aliado estratégico solvente: El aliado más importante y solvente del Frente POLISARIO es Argelia, que se encuentra en una posición económica desahogada y con una deuda externa muy baja. Además, ha disipado sus preocupaciones respecto al sur tras el fortalecimiento de las relaciones con las repúblicas de Malí, Níger y Chad, sumado a una estabilidad relativa en sus fronteras con Libia.
Mensaje militar estratégico: El pasado 25 de octubre, el Parlamento argelino en sus dos cámaras votó a favor del envío de unidades del Ejército Nacional Popular a Níger para proteger los intereses energéticos de Argelia, unidades que fueron desplegadas el 30 de octubre. Esto ocurrió el mismo día en que el Consejo de Seguridad deliberaba sobre la cuestión saharaui, enviando un claro mensaje de que el envío de tropas a Níger para proteger intereses energéticos abre la vía para el despliegue de unidades en el Sáhara Occidental con el fin de proteger la seguridad nacional argelina.
Alianza Argelia-Rusia: Existe un sólido entendimiento y reparto de funciones entre Argelia y Rusia en la región del Sahel y el Sáhara, lo que impone equilibrios geopolíticos en la región que favorecen a la causa saharaui.
3. Otros aliados del Frente Polisario
Liderazgo de Sudáfrica: Sudáfrica se mantiene fuerte, con una presencia, rol e influencia robustos en la escena internacional, especialmente al liderar el bloque de los BRICS, que avanza hacia el desafío a la hegemonía del dólar estadounidense y la creación de un equilibrio económico internacional.
Bloque de aliados tradicionales: Países como Nigeria, Kenia, Etiopía, Angola, Mozambique, Namibia, Uganda, Tanzania y Zimbabue son aliados tradicionales del Polisario. El retorno de la situación al estado previo al alto el fuego reactiva la influencia de estas naciones en el seno de la Unión Africana en beneficio de la causa saharaui.
El Frente POLISARIO se encuentra en una posición cómoda para ejercer una presión directa sobre la ocupación marroquí y forzar el respeto a las opciones del pueblo saharaui, consistentes únicamente en la descolonización y la independencia. Se debe aprovechar la coyuntura: activar los acuerdos de defensa mutua, impulsar la batalla legal, dinamizar el campo de batalla y reactivar el frente en las zonas ocupadas.