Guterres reclama una «consulta» vinculante con el pueblo saharaui y recomienda prorrogar un año la MINURSO

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Guterres insiste en que cualquier propuesta de solución debe poder ser aceptada o rechazada libremente por la población saharaui. El Frente POLISARIO afronta una nueva fase diplomática en la que la autodeterminación, las garantías internacionales y el futuro de la misión de Naciones Unidas vuelven a situarse en el centro del debate.

Por Lehbib Abdelhay

NACIONES UNIDAS | 4 Oct (ECS).- El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha recomendado prorrogar durante un año el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), hasta el 31 de octubre de 2027, y ha subrayado que cualquier propuesta destinada a resolver el conflicto debe someterse a un proceso de consulta sustantiva con el pueblo saharaui. La población del territorio debe poder aceptar o rechazar libremente la solución que se le plantee, una condición que devuelve el derecho a la autodeterminación al centro de la discusión diplomática.

La «autodeterminación y las garantías internacionales», claves para el POLISARIO en la negociación del Sáhara Occidental

Las conclusiones, recogidas en el informe anual remitido al Consejo de Seguridad el 1 de octubre, adquieren especial relevancia en un momento en que las negociaciones impulsadas bajo los auspicios de Estados Unidos siguen sin desembocar en un acuerdo. El documento también aborda los detalles de la propuesta marroquí de autonomía, las posibles etapas de una transición política y la necesidad de establecer garantías internacionales. El mensaje de Guterres introduce un elemento esencial para el pueblo saharaui: ninguna fórmula negociada puede considerarse una solución legítima si prescinde de la voluntad libremente expresada de sus legítimos titulares del derecho a la autodeterminación.

La autodeterminación no puede quedar subordinada a una solución predeterminada

La recomendación del secretario general de la ONU llega después de que la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada el 31 de octubre de 2025, situara la propuesta marroquí de autonomía como base de las negociaciones. Ese cambio en el marco diplomático ha alimentado la preocupación por el riesgo de que el proceso termine privilegiando una alternativa política antes de que el pueblo saharaui pueda pronunciarse libremente sobre su futuro.

Sin embargo, la exigencia de consulta recogida en el nuevo informe impide dar por resuelta la cuestión fundamental: quién debe decidir el destino del Sáhara Occidental y mediante qué procedimiento debe expresarse esa decisión. El informe de Guterres destacó precisamente que la ONU vincula cualquier propuesta de solución con la posibilidad de que el pueblo saharaui la acepte o la rechace libremente. El informe de la ONU también señaló la existencia de una posible fase transitoria dentro de las conversaciones sobre la autonomía, un elemento que deberá examinarse con cautela mientras no se conozcan y contrasten todos los detalles del proceso.

Desde la perspectiva del Frente POLISARIO, según las últimas declaración de su representante en la ONU, Dr. Sidi MOhamed Omar, la cuestión decisiva no es únicamente la configuración administrativa que pudiera adoptar una eventual solución, sino que esta garantice el ejercicio efectivo del derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro político. Una consulta que excluyera de antemano opciones legítimas o que se desarrollara sin garantías suficientes no resolvería el problema de fondo. La autodeterminación no puede reducirse, por tanto, a una referencia formal dentro de un acuerdo diplomático. Debe traducirse en un procedimiento creíble, libre y verificable, respaldado por garantías internacionales y capaz de reflejar la voluntad real de la población saharaui.

Washington impulsa las conversaciones, pero el acuerdo sigue pendiente

El último año ha estado marcado por la reactivación de los contactos diplomáticos bajo los auspicios de Washington. No obstante, las conversaciones permanecen estancadas desde febrero, según la información de partida sobre el informe de Guterres, mientras las posiciones sobre el futuro de la ex colonia española continúan sin una convergencia definitiva.

La propuesta marroquí de autonomía constituye el eje de la nueva fase negociadora, pero su inclusión como base de las conversaciones no equivale por sí misma a un acuerdo ni sustituye la necesidad de garantizar la autodeterminación.

ECSaharaui ha informado en exclusiva el pasado mes de febrero de que las discusiones habrían avanzado hacia cuestiones más concretas, entre ellas una posible fase transitoria, las garantías internacionales, los mecanismos de seguridad, la celebración de elecciones y la consulta al pueblo saharaui. Se trata de aspectos que podrían determinar el alcance real de cualquier futuro acuerdo, aunque todavía no permiten afirmar que exista un pacto cerrado entre las partes.

Para el POLISARIO, el desafío consiste en impedir que la negociación se convierta en un mecanismo para legitimar una solución previamente definida y defender que el resultado final responda a la voluntad del pueblo saharaui. La existencia de conversaciones diplomáticas no elimina las obligaciones internacionales relacionadas con la descolonización del territorio.

La cuestión central continúa siendo la misma: alcanzar una solución política justa y duradera que respete el derecho inalienable del pueblo saharaui a la libre determinación.

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La MINURSO, una misión cuya transformación sería prematura

Guterres recomienda mantener durante otro año el mandato de la MINURSO, establecida en 1991 en el marco de los esfuerzos internacionales para organizar el referéndum del Sáhara Occidental y que desempeña funciones de observación, enlace y apoyo al proceso político.

La continuidad de la misión resulta especialmente importante mientras las negociaciones permanecen abiertas y no existe una solución definitiva. Su presencia contribuye a mantener canales de comunicación entre las partes, vigilar la situación sobre el terreno y reducir los riesgos de una escalada militar.

El secretario general advierte de que prescindir de la misión de la MINURSO o modificar sus funciones podría agravar la inestabilidad y aumentar el peligro de que el conflicto se extienda por una región ya sometida a importantes tensiones.

La prórroga recomendada hasta octubre de 2027 contrasta con las opciones de renovación más corta que, según fuentes diplomáticas sobre las deliberaciones en Nueva York, se habían barajado durante las semanas anteriores. La duración definitiva dependerá, en cualquier caso, de la decisión que adopte el Consejo de Seguridad antes de que expire el mandato vigente, el próximo 31 de octubre.

Derechos humanos y garantías internacionales, cuestiones pendientes

El informe también vuelve a poner sobre la mesa las preocupaciones relativas a los derechos humanos en el territorio. Guterres reclama que se respeten, protejan y promuevan los derechos fundamentales de todas las personas en el Sáhara Occidental, así como el acceso a la justicia y la rendición de cuentas ante posibles violaciones.

El secretario general insiste, además, en la necesidad de reforzar la cooperación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y con los mecanismos internacionales de protección. También considera necesario un seguimiento independiente, imparcial, exhaustivo y sostenido de la situación en el territorio bajo ocupación marroquí.

Estas cuestiones tienen una dimensión directa para los saharauis que viven bajo la ocupación y para quienes defienden pacíficamente el derecho a la autodeterminación. Sin mecanismos de vigilancia suficientemente independientes, resulta más difícil verificar las denuncias, garantizar la rendición de cuentas y generar la confianza necesaria para un proceso político creíble.

Para el Polisario, la credibilidad de cualquier acuerdo dependerá tanto de su contenido como de las condiciones en las que pueda aplicarse y de la capacidad de la comunidad internacional para supervisar su cumplimiento.

Una decisión decisiva para el Consejo de Seguridad

Staffan de Mistura, enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, y Alexander Ivanko, representante especial de Guterres y jefe de la MINURSO, tienen previsto informar a los miembros del Consejo de Seguridad en consultas a puerta cerrada el 8 de octubre. El Consejo deberá decidir antes de finalizar el mes si prorroga el mandato de la misión y en qué condiciones.

El debate no se limitará a determinar la duración de la presencia de Naciones Unidas. También pondrá a prueba la capacidad del Consejo de Seguridad para mantener un proceso político que no separe la búsqueda de un acuerdo del derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

La recomendación de Guterres ofrece una referencia relevante: la solución debe contar con una consulta sustantiva y con la posibilidad de que el pueblo saharaui acepte o rechace libremente la propuesta que se le presente. Corresponderá ahora a los miembros del Consejo determinar cómo trasladar ese principio a sus decisiones y a las próximas etapas de la negociación.

La renovación de la MINURSO puede proporcionar el tiempo y el marco necesarios para continuar los esfuerzos diplomáticos. Pero ese plazo solo tendrá sentido si sirve para avanzar hacia una solución efectiva, con garantías verificables y sin vaciar de contenido la autodeterminación.

El Sáhara Occidental no necesita únicamente otra prórroga diplomática: necesita una solución que respete los derechos de su pueblo. La consulta defendida por el secretario general, las garantías internacionales y la continuidad de la MINURSO deben evaluarse a la luz de ese objetivo. Para el Frente POLISARIO, la prioridad sigue siendo que el futuro del territorio no se decida al margen de los saharauis, sino mediante el ejercicio libre y efectivo de su derecho a la autodeterminación.

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