Por A. Mohamed / El Bujari
Madrid (ECS) — Después de la gran conmoción provocada por la invasión de la ciudad de Ceuta por parte de más de sesenta mil (60.000) personas, casi todos marroquíes, de diferentes grupos de edad y de ambos sexos, y después de que se haya atenuado el impacto de este terremoto político que sacudió a España y Europa y que fue seguido por el mundo con asombro, sorpresa y dolor, y de que los periodistas y observadores se encargaron de informar sobre él y de expresar sus opiniones acerca de sus causas inmediatas y directas desde diferentes ángulos, ahora los analistas y los centros de estudios estratégicos y de seguridad han comenzado a interesarse por investigar las raíces profundas de esta gran huida colectiva y sus causas objetivas.
Independientemente de quién se beneficie de esta crisis humanitaria y de seguridad y quién resulte perjudicado por ella, o de las partes directas o indirectas que la hayan provocado, explotado o dirigido, no hay duda de que esta crisis constituye un reflejo de la situación interna marroquí, que amenaza con una explosión como consecuencia de dos factores principales que expondremos sucesivamente en dos ejes: la crisis estructural del régimen marroquí y las consecuencias de la guerra expansionista en el Sáhara Occidental.
Primero: La naturaleza del régimen y del gobierno en Marruecos
Marruecos vive una crisis estructural crónica y multidimensional cuyos orígenes se remontan a los acuerdos de Aix-les-Bains de 1955, que sustituyeron al residente general francés por el sultán, manteniendo al mismo tiempo el sistema de protectorado (1922) bajo una apariencia local, en el que Francia y sus empresas conservaban la hegemonía sobre la economía a cambio de proteger a la monarquía y garantizar la continuidad del sistema monárquico.
Todas las modificaciones introducidas por Hassan II o las reformas formales que aprobó para satisfacer al movimiento nacional y de los sindicatos obreros y estudiantiles que no aceptaron los contenidos y las consecuencias de los acuerdos de Aix-les-Bains fueron posteriormente retiradas para satisfacer a París y obtener su apoyo en la invasión del Sáhara Occidental, con el objetivo de apartar al ejército de la dirección del poder después de dos intentos consecutivos de golpe de Estado en 1971 y 1972.
🔴ÚLTIMA HORA | La situación es MUY GRAVE. La prensa marroquí habla de más de 30.000 marroquíes cruzando la frontera con Ceuta en estos momentos.
El régimen marroquí ataca de nuevo mientras el gobierno español mira hacia otro lado. pic.twitter.com/c9STDu6Klj
— ECSaharaui (@ECSaharaui__) July 30, 2026
1- La crisis estructural crónica, el problema estructural
Desde el punto de vista político, el Palacio real controla absolutamente el sistema de gobierno y monopoliza todos los poderes, dejando a las autoridades ejecutivas, legislativas y judiciales únicamente una mera representación simbólica. El rey de Marruecos es el único titular de la soberanía y el pueblo tiene derecho a la condición de súbdito, ya que el ciudadano marroquí no disfruta del grado de ciudadanía según los criterios universales reconocidos en el derecho constitucional y en los sistemas políticos democráticos, determinados por los derechos mencionados en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, aprobados por las Naciones Unidas en 1966.
Desde el punto de vista económico, el Palacio monopoliza los principales ámbitos de la actividad económica, comercial y financiera como representante de Francia. Desde la propiedad de las tierras agrícolas fértiles y los recursos naturales, pasando por los bancos, las comunicaciones y el transporte, hasta el comercio, la industria y los distintos sectores de servicios, encontramos que el rey se apodera de los recursos de Marruecos, junto con sus socios extranjeros y su entorno, y esto contradice las leyes y principios humanos más elementales y compartidos, adoptados por los organismos de la comunidad internacional y sus organizaciones gubernamentales y de otro tipo.
El rey de Marruecos es, pues, el primer hombre de negocios que domina el dinero, el comercio y los negocios, hasta el punto de haber ganado realmente el título de «Rey de los pobres». El aparato del Majzén paralelo dependiente del Palacio controla la ejecución de la política de este último y de sus instrucciones en todos los ámbitos de la vida a través de la administración oficial de las instituciones del Estado, considerada como una fachada formal necesaria.
El sistema político marroquí es, por tanto, un gobierno individual absoluto que domina el ámbito político y los campos económicos, haciendo que la inmensa mayoría de los marroquíes viva al margen, en condiciones de miseria, pobreza y represión de las libertades, tal como documentó con pruebas concretas el escritor y periodista francés Gilles Perrault en su libro «Nuestro amigo el rey», donde concluyó que el régimen marroquí constituye una operación de «ocultamiento» de una dictadura brutal y un poder absoluto detrás de una «fachada democrática».
2- La posición de Marruecos en el mundo como reflejo del fracaso de su modelo de desarrollo
Debido a la naturaleza del sistema político marroquí, el país ha pasado a ocupar los últimos puestos de las clasificaciones mundiales en materia de desarrollo humano, situándose en el puesto 120 a nivel mundial.
Muchos países africanos están por delante de Marruecos en los informes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial de los años 2025 y 2026, de modo que la República de Seychelles ocupa el primer puesto, Mauricio el segundo, Argelia el tercero, Egipto el cuarto, Túnez el quinto, Libia el sexto, Sudáfrica el séptimo, Gabón el octavo y Botsuana el noveno.
A nivel árabe, Marruecos se encuentra en el último lugar y, exactamente, en los niveles inferiores de la clasificación del índice de desarrollo humano junto con Irak, Líbano, Palestina, Siria, Yemen, Sudán, Comoras y Somalia. Esta situación interna marroquí explica las crisis crónicas en los sectores vitales y las condiciones deplorables, especialmente en los ámbitos de la educación, la salud, la vivienda, el agua, el medio ambiente, el saneamiento y el mercado laboral.
En el ámbito de la educación
Los últimos informes de la ONU y de otras organizaciones señalan que más de 390.000 alumnos abandonan anualmente sus estudios debido a la pobreza y en busca de cualquier cosa que puedan conseguir para ayudar a sus familias a obtener un pan que les permita saciar el hambre. De este número, 160.000 niños pertenecen a la enseñanza primaria.
En el ámbito de la salud
La situación en el ámbito de la salud se caracteriza también, según estos informes y otros, por la existencia de hospitales al borde del colapso. Además de la escasez de personal médico y la ausencia de medicamentos, existe una grave falta de camas, hasta el punto de que los pacientes se acuestan en el suelo y algunos exhalan sus últimos suspiros en condiciones deplorables y menos que humanas.
La proporción de médicos en Marruecos, cuyo número es de 15.000, no supera el 0,4 % por cada mil habitantes, mientras que la media mundial es de aproximadamente dos médicos (1,9) por cada mil habitantes. En cuanto a los enfermeros, cuyo número es de 41.600, solo cubren una proporción de un enfermero (1) por cada mil habitantes, frente a cuatro (4) enfermeros por el mismo número de habitantes como medida aplicada internacionalmente de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud.
La Organización Mundial también señala que el número de médicos en Argelia, para hacerse una idea y comparar, es de 78.000 médicos y el número de enfermeros es de 242.000. Esto significa alcanzar los estándares internacionales.
En el ámbito del mercado laboral
El mercado laboral en Marruecos se caracteriza por la ausencia de control sobre la aplicación de las leyes que, en teoría, regulan los diferentes sectores de actividad, donde el trabajador se encuentra obligado a elegir entre renunciar a sus derechos o ser despedido y acabar en la calle, en un entorno nacional en el que se ha puesto freno a la actividad sindical y se la ha sometido a la dependencia de partidos sujetos a las instrucciones del Majzén.
Las estadísticas mundiales señalan una elevada tasa de desempleo que supera el 22%, frente a la cifra oficialmente adoptada por la Alta Comisión de Planificación, que fija la tasa de desempleo en el 9 % en su informe de 2025, cifra que rechazan los sindicatos y las asociaciones locales de la sociedad civil y que es refutada por informes de numerosas organizaciones extranjeras especializadas e interesadas.
Sobre la explotación infantil, la prostitución y el turismo sexual
No cabe duda de que la explotación de seres humanos es el rasgo que caracteriza al mercado laboral en Marruecos, donde no se respetan las leyes más elementales tanto en el sector público como en el privado: desde el empleo de menores, hombres y mujeres, hasta su explotación sexual, hasta el punto de que el fenómeno se ha convertido en una marca distintiva de Marruecos, pasando por el fenómeno de la contratación temporal en muchos sectores, de modo que así la ley de la selva se convierte en la que controla el destino de millones de seres humanos.
Marruecos se ha convertido durante las dos últimas décadas en el primer destino mundial del turismo sexual, lo que ha aumentado la propagación del soborno y la corrupción de manera sin precedentes. No cabe duda de que la expansión de la pobreza extrema, la privación, la ignorancia y la exclusión ha provocado la propagación de la prostitución y las drogas en el seno de la sociedad.
4- La transformación de Marruecos en un Estado de la droga (Narco State)
En cuanto al expediente de las drogas, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en sus informes anuales, sigue situando a Marruecos a la cabeza de la lista mundial de producción y exportación de cannabis (hachís procesado), con más de 3.000 toneladas anuales. Esto también lo confirma el Centro Europeo de Seguimiento del Mercado de las Drogas, EU Drug Market.
La policía europea incautó en 2025 más de 551 toneladas de drogas procedentes de Marruecos durante 265.000 operaciones de inspección. Pero Marruecos, además, pasó de ser un centro de tránsito a convertirse en un lugar de consumo y exportación de drogas duras procedentes de América del Sur, y también se convirtió en productor de pastillas alucinógenas (sustancias psicotrópicas).
Estos informes internacionales y las cifras anteriormente mencionadas han comenzado a señalar la implicación del propio régimen marroquí en el tráfico de drogas y su relación con grupos terroristas, especialmente en la región del Sahel y el Sáhara.
La enorme operación conocida como «Escobar del Sahara» reveló la posición de los barones de la droga en la política marroquí, ya que sus ejecutores no eran otros que el parlamentario Said Naciri y el presidente de la región Oriental y presidente del club Wydad de Casablanca, Abdenbi Bioui.
Un informe del Departamento de Estado estadounidense señala que el porcentaje de los ingresos procedentes de las drogas alcanzó en 2016 el 24 % del producto interior bruto de Marruecos, estimado en 98.000 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente 23.000 millones de dólares.
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