Por Carlos C. García / NO TE OLVIDES DEL SÁHARA OCCIDENTAL
Madrid (ECS).- La ocupación del Sáhara Occidental no avanza únicamente mediante decisiones diplomáticas o nuevos reconocimientos políticos. También lo hace de una manera mucho menos visible: cuando empresas, instituciones, turistas y medios comienzan a comportarse como si la situación del territorio estuviera definitivamente resuelta.
Vuelos comerciales hacia Dajla, nuevos hoteles, inversiones, infraestructuras, mapas turísticos, acontecimientos deportivos o proyectos económicos van construyendo poco a poco una apariencia de normalidad. Cada uno de esos hechos puede parecer pequeño o incluso ajeno al conflicto, pero juntos contribuyen a instalar una idea muy poderosa: que el Sáhara Occidental forma parte de Marruecos y que ya no existe ninguna cuestión pendiente.
Sin embargo, el territorio continúa inscrito por Naciones Unidas entre los Territorios No Autónomos pendientes de descolonización, y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación sigue sin haberse ejercido. La normalización cotidiana no modifica esa realidad jurídica, pero puede hacer algo políticamente muy eficaz: conseguir que deje de llamar la atención.
Ese puede ser uno de los mayores éxitos de la estrategia marroquí. No conseguir necesariamente que todo el mundo reconozca formalmente su soberanía sobre el Sáhara Occidental, sino lograr que cada vez más actores internacionales actúen como si esa soberanía ya estuviera reconocida.
Frente a esa normalización, recordar que la cuestión saharaui continúa pendiente no es una cuestión simbólica. Es precisamente evitar que cincuenta años de ocupación terminen convirtiéndose, por simple costumbre, en una situación aceptada.