Madrid, 30 jul (ECS).- Una investigación periodística internacional coordinada por Forbidden Stories, con la participación de El Confidencial y otros 14 medios de comunicación, revela nuevos detalles sobre el funcionamiento del aparato de inteligencia marroquí y señala el presunto uso de herramientas de espionaje digital contra miles de periodistas, activistas, defensores de derechos humanos, dirigentes políticos y personalidades internacionales.
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El trabajo, integrado en el proyecto Pegasus Project, se apoya en testimonios de antiguos miembros de los servicios secretos marroquíes, documentos oficiales, filtraciones, análisis técnicos y verificaciones realizadas por el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional. La investigación sitúa a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), el poderoso servicio secreto interior de Marruecos, como una pieza central de un sistema de vigilancia que combina métodos tradicionales con tecnología avanzada.
Según la investigación publicada por El Confidencial, la estructura de espionaje marroquí estaría dirigida desde los niveles más altos del Estado y vinculada al entorno del Palacio Real de Rabat. Entre las figuras señaladas aparecen Fouad Ali El Himma, consejero real y una de las personas más cercanas al rey Mohamed VI, y Abdellatif Hammouchi, director de la DGST, considerado uno de los hombres fuertes del aparato de seguridad marroquí.
La investigación también menciona la participación de Yassine Mansouri, responsable de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de inteligencia exterior marroquí, y del ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, dentro de la estrategia política y diplomática del reino.
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Uno de los episodios centrales del reportaje se sitúa en la crisis diplomática entre España y Marruecos de mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas entraron irregularmente en Ceuta después de que Marruecos abriera su frontera con la ciudad autónoma.
El desencadenante oficial fue la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, quien fue tratado en un hospital de Logroño tras enfermar de covid. Sin embargo, según documentos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) analizados por la investigación, Rabat habría interpretado aquella situación como una oportunidad para presionar a España en relación con la soberanía del Sáhara Occidental.
La investigación sostiene que la estrategia marroquí habría sido coordinada por el entorno de El Himma y Hammouchi, con el objetivo de lograr un cambio de posición del Gobierno español sobre el conflicto del Sáhara.
En ese contexto, el reportaje de El Confidencial afirma que los teléfonos del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y de varios ministros de su Ejecutivo —incluidos responsables de Exteriores, Interior y Defensa— fueron objeto de ataques con el programa espía Pegasus.
Según la investigación, el teléfono de Sánchez habría sufrido dos infecciones, una en 2020 y otra en mayo de 2021, tras la crisis de Ceuta. En una de ellas se habrían extraído gigabytes de información del dispositivo. Posteriormente, en marzo de 2022, el Gobierno español modificó su posición histórica sobre el Sáhara Occidental mediante una carta de Sánchez al rey Mohamed VI en la que apoyaba la propuesta marroquí de autonomía para el territorio.
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