Por S.M
Madrid (ECS).— En primer lugar, lo más relevante que se desprende de la información filtrada hasta el momento es que la negociación ha pasado de “principios” a “arquitectura”, es decir, se discute la forma en la que se implementará una hipotética solución. De entrada, estas rondas parecen diseñadas para convertir la “autonomía marroquí” en un paquete cerrable, porque es el único terreno ‘’marco’’ donde Marruecos quiere moverse. Por eso la gran batalla sigue siendo el marco (descolonización) y el mandato (ONU), no solamente el contenido técnico de una solución y sus promotores. Lo que se está preparando no es más que un nuevo intento de reciclar enfoques condicionados por el realismo político para tratar de lograr alguna solución temporal al conflicto.
En tanto es así y de acuerdo con lo que sabemos hasta ahora, ¿qué se está negociando realmente y cuáles son los vectores sobre los que giran las discusiones?
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A) Autonomía “real”: Han discutido cómo sería implementable: competencias fiscales, justicia local, seguridad, diseño institucional, símbolos etc. Esto es clave porque revela con creces que Marruecos intenta convertir la “autonomía” en algo simple, concreto y vendible internacionalmente mientras que el Frente POLISARIO insiste en que debe ser un periodo transitorio debido a la naturaleza del conflicto y la irresoluble brecha que existe entre el estado marroquí y los saharauis. Este desacuerdo es importante porque, en conflictos largos, quien define el marco de trabajo suele ganar la disputa. Aún así, Marruecos varió de sus posiciones a lo largo de los últimos 30 años y el Polisario nunca.
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B) Comité técnico y mandato transitorio: Un escollo recurrente ha sido qué puede y qué no puede examinar el comité técnico, quién lo elige y por quién estará conformado. El periodo transitorio constituye el gran choque, Marruecos lo ve como una “introducción a la autonomía” mientras que el movimiento saharaui como un espacio de control que no debe cerrarse a otras opciones.
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C) La necesidad de la autodeterminación: Para el Polisario, una “autonomía” sin una vía de autodeterminación “reconocible” es una solución políticamente tóxica y completamente inaceptable. Sin lugar a dudas, su línea roja no se mueve y se refortalece en cada negociación. De igual forma, esto revela lo que el Polisario estaba buscando en la negociación: consulta/ratificación de un periodo transitorio + garantías internacionales + cláusulas de cumplimiento, de modo que así pueda presentarlo a su pueblo como autodeterminación, es decir, al pueblo saharaui en forma de decisión, único y exclusivo poseedor del derecho de autodeterminación. Y como ya quedó demostrado hace más de dos décadas en las negociaciones de Manhasset, es la máxima concesión a la que está dispuesto a dar el movimiento.
Los objetivos de cada actor implicado en las negociaciones:
– FRENTE POLISARIO: No quedar atrapado en una especie de “negociación técnica” que equivalga a aceptar la soberanía marroquí de facto. Afrontar la presión y lograr imponer la autodeterminación como una realidad insalvable vinculada a cualquier solución para el conflicto.
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Indicadores a vigilar: Informaciones, declaraciones de la ONU y EE.UU en la que acepta los términos ‘consulta/ratificación’ aunque eviten ‘referéndum’, procesos de confianza con Marruecos que prevean el retorno de refugiados.
– MARRUECOS: Acotar todo el proceso y diálogo a la autonomía como única base. Cualquier concesión del POLISARIO es inmediatamente seguida de un retiro o rechazo extremo para mover todo el marco de referencia a su favor.
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Indicadores a vigilar: cuánta apertura ofrece y qué garantías acepta, procesos de confianza con el Frente POLISARIO que prevean liberación de prisioneros políticos, la reunificación de familiares y el acceso de observadores. Si los aliados lo venden como una “autonomía verdadera’’.
– ARGELIA: No quedar como perdedor estratégico frente a su rival hegemónico y por compromisos históricos, geopolíticos, fronterizos y de seguridad.
– MAURITANIA: Lograr más estabilidad y vías comerciales seguras.
– ONU: Supervisar el proceso para evitar que EE.UU monopolice el marco de la ONU.
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Indicadores a vigilar: Cómo adapta o encuadra una hipotética solución a las resoluciones del Consejo de Seguridad y al mandato de la MINURSO.