Por Mohamed Hnini
Madrid (ESC).- Estos días estamos presenciando diversos acontecimientos acelerados en el panorama político español; la cuestión de la amnistía, los acuerdos bipartidistas, la investidura, las manifestaciones en Ferraz, etc. Pero paralelamente a estos, con menos protagonismo en los medios convencionales, está teniendo lugar otro asunto conocido como “la paradoja de una diputada de origen saharaui” y cuya protagonista es la parlamentaria por el grupo Sumar Tesh Sidi.
Paradoja puesto que la diputada, una de las caras más visibles en el activismo a favor de la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en los últimos años, acabó votando a favor de que Pedro Sánchez sea reelegido presidente del Gobierno de España. El mismo Pedro que en uno de los párrafos de una carta dirigida al rey de Marruecos el 14 de marzo de 2022, afirmaba lo siguiente: “Reconozco la importancia que tiene la cuestión del Sáhara Occidental para Marruecos y los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos, en el marco de Naciones Unidas, para encontrar una solución mutuamente aceptable. En este sentido, España considera que la propuesta marroquí de autonomía presentada en 2007 como la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”.
Estas palabras despertaron, en su momento, la ira de muchos entre ellos Tesh, pues nadie lograba entender que el gobierno que se autoproclamaba el más progresista de la historia del país y el que más exigía el respeto al Derecho Internacional, se sometiera ante una potencia ocupante del territorio del Sáhara Occidental según las Naciones Unidas, y le reconociese la legitimidad de implementar una autonomía ilegal que, aunque omitamos la legalidad internacional y nos basáramos en el pragmatismo político, el reino alauí está a años luz de poseer la capacidad de materializar, debido, según varios expertos, al grave y profundo problema que sufre su modelo de Estado donde todo el poder se concentra en la monarquía. Este mismo argumentario, entre otros, fue expuesto y defendido por la diputada en cuestión cada vez que participaba en los distintos actos de denuncia a lo que era el nuevo posicionamiento de Sánchez en el conflicto sobre la excolonia española.
Por todo esto, de modo totalmente lógico y legítimo, muchos se preguntan ¿Por qué entonces la diputada Tesh votó a favor de que Pedro Sánchez siga al mando del ejecutivo?
En la mayoría de veces, la práctica política no es blanco o negro, sino que también existen diferentes tonos grises, y en este sentido, la afirmación histórica de “la política es el arte de lo posible” se vuelve imprescindible para comprender, no solamente la cuestión que nos ocupa en este artículo, sino otras muchas cuestiones que presenciamos, de manera cotidiana, en la escena política. Pero para responder a la anterior pregunta es fundamental e imprescindible tener en cuenta varias de las cuestiones que voy a exponer.
En primer lugar, es evidente que cualquier persona que se incorpora a una fuerza política, sea de la ideología que sea, deberá regirse por unas normas internas y comprometerse a respetarlas, y si no lo hace, es que, posiblemente, no esté de acuerdo con lo marcado y, por ende, deberá reflexionar sobre su continuidad como parte de dicha fuerza. Creo que esta cuestión es clara y totalmente asimilada por cualquiera que entienda mínimamente de política. Por lo tanto, Tesh Sidi, en este sentido, no va a ser una excepción. Cuando se sumó a la coalición Sumar, y antes a Más Madrid, lo hizo, precisamente, porque son las fuerzas políticas que más se ajustan a su ideal, pero también siendo consciente de las obligaciones que de ello derivan. Sumar no es sólo Tesh, sino una compleja coalición de grupos diversos y plurales bajo un mismo proyecto político que aunque compartan las líneas generales, no implica que vayan a coincidir en la clasificación de algunas cuestiones como prioritarias.
Es fundamental, como luchadores por la libertad del pueblo saharaui, no rendirnos al cúmulo de desesperanza y decepción y debemos asimilar con gran conciencia de que los políticos, independientemente de sus orígenes, ideales o discursos
