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30 agosto 2025

La serie de Le Monde sobre Mohamed VI: “en Marruecos reina una atmósfera de fin de reinado”

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Por Ana Stella 

   En agosto de 2025, Le Monde dedicó una serie de seis artículos titulada “L’énigme Mohammed VI”, firmada por Christophe Ayad y Frédéric Bobin. El conjunto constituye una radiografía profunda de la figura de Mohamed VI y de los retos de Marruecos tras 25 años de reinado. El retrato final no es el de un soberano enérgico y reformista, sino el de un monarca atrapado en contradicciones: entre modernización y autoritarismo, entre diplomacia expansiva y fragilidad interna, entre legitimidad religiosa y crisis de confianza social.

«Mohamed VI y el enigma de un reinado que encubre la ocupación del Sáhara Occidental»

1. “En Marruecos, una atmósfera de fin de reinado”

   En Rabat se respira una sensación de “fin de reinado”. La salud del monarca es motivo de especulación constante: apariciones públicas breves en estado de fragilidad, seguidas de imágenes filtradas en bañador o sobre un Jet-Ski, destinadas a contrarrestar rumores. Ese juego de contrastes mantiene la narrativa de un rey debilitado pero todavía capaz de proyectar virilidad.

   El poder efectivo se ha desplazado hacia el Majzén: Fouad Ali El Himma, Yassine Mansouri y otros consejeros que concentran los resortes de mando. La ausencia del rey ha reforzado a estos intermediarios y ha dejado la imagen de un soberano lejano, encerrado en sus residencias, rodeado de lujos y de una corte cada vez más hermética.

   El contraste con 1999 es brutal. Entonces se le presentó como “rey de los pobres”; hoy, los rumores recurrentes hablan de estancias prolongadas en Francia, compras millonarias en París y amistades extravagantes con magnates del Golfo, lo que alimenta la percepción de desconexión con su propio pueblo. Además, Marruecos atraviesa tensiones sociales: alto desempleo juvenil (superior al 30 %), crisis de vivienda, huelgas de profesores y protestas en regiones como el Rif o Zagora, donde la represión policial ha dejado muertos y centenares de detenidos.

2. “Mohamed VI, una juventud a la sombra de Hassan II”

   Nacido en 1963, el príncipe Sidi Mohammed fue moldeado bajo la disciplina férrea de Hassan II. Su infancia transcurrió entre palacios vigilados, profesores extranjeros y un padre que le reprochaba su carácter tímido y su gusto por la vida mundana. Lejos de la austeridad del progenitor, el joven príncipe disfrutaba de discotecas en Rabat y de viajes privados a la Costa Azul.

   Su educación en Rabat, Francia y más tarde en Niza lo acercó al modelo occidental, pero siempre bajo la vigilancia de Hassan II, que le inculcó una idea fija: la monarquía no puede ceder poder real. Así, el heredero creció con la contradicción entre dos mundos: el de la apertura cultural y el de la obediencia absoluta.

   La paradoja es que Mohamed VI fue recibido por la opinión pública como un reformador sensible y moderno, cuando en realidad cargaba con el peso de reproducir los métodos autoritarios heredados. La serie de Le Monde recuerda incluso que Hassan II lo describía como “débil” y con escasa vocación política, un heredero más cómodo en los clubes nocturnos que en las salas de estrategia.

El episodio del aviador estadounidense

   En este capítulo, Le Monde introduce una anécdota reveladora: durante su juventud, Mohamed VI trabó relación con un aviador norteamericano, instructor en maniobras conjuntas. Para el príncipe, aquel contacto representó un soplo de libertad. El estadounidense, descrito como carismático y mundano, le enseñó no sólo nociones técnicas de vuelo sino también estilos de vida asociados al poder militar estadounidense.

   El episodio tuvo un doble efecto. Por un lado, alimentó su fascinación por la tecnología, los coches de lujo y los aviones privados, símbolos que marcarían su estilo de vida adulto. Por otro, reforzó la dependencia estratégica de Marruecos respecto a Estados Unidos. Le Monde interpreta esta relación como metáfora de la monarquía: un heredero que buscaba escapar de la sombra del padre a través de vínculos exteriores, pero que acabó confirmando la necesidad de apoyarse en Washington como garante último del trono.

   El detalle es que la amistad con ese aviador coincidió con un momento de máxima cooperación militar entre Rabat y Washington: la cesión de bases en Kenitra y Sidi Slimane a la USAF, las maniobras conjuntas African Lion y el creciente suministro de armamento norteamericano. El joven príncipe interiorizó pronto que la supervivencia de su corona dependía más de los F-16 estadounidenses que de la voluntad popular.

3. “Mohamed VI, el monarca de las reformas inacabadas”

   Los primeros años estuvieron marcados por gestos de apertura: el Código de Familia de 2004, la Comisión de Equidad y Reconciliacióny la reforma constitucional de 2011. Todos fueron celebrados como pasos hacia la modernidad, pero con límites evidentes:

●   La Mudawana introdujo mejoras para las mujeres, pero mantuvo la tutela masculina en muchos ámbitos.

●  La Comisión de Reconciliación reconoció abusos, pero sin castigos ni responsabilidades judiciales.

●  La Constitución de 2011 dejó intacto el control del rey sobre ejército, diplomacia y religión.

   El balance fue de “reformas inacabadas”. A ojos de muchos marroquíes, Mohamed VI pasó de ser el rey de las promesas a convertirse en el rey del inmovilismo. Detrás de los anuncios, la maquinaria del Majzen se encargó de vaciar de contenido cualquier reforma real.

   Los detalles más controvertidos: las reformas coincidieron con un auge en la represión. Tras 2011, el movimiento 20 de Febrero fue desarticulado mediante detenciones, torturas y juicios amañados. Mientras se aprobaba una constitución “moderna”, jóvenes activistas eran condenados por criticar al rey en redes sociales.

4. “Mohamed VI, rey de las grandes maniobras diplomáticas”

   En lo externo, el monarca se mostró hiperactivo. Washington, Bruselas, las capitales africanas y el Golfo se convirtieron en escenarios donde Marruecos logró victorias políticas, sobre todo el reconocimiento estadounidense de la soberanía sobre el Sáhara Occidental en 2020 y, más tarde, el apoyo explícito de Francia en 2024.

   La diplomacia ha servido como escaparate para compensar la falta de liderazgo interno. Sin embargo, esa política se apoya en concesiones estratégicas: normalización con Israel a cambio del aval de Trump, acuerdos económicos con Europa que rozan la ilegalidad según tribunales europeos, y dependencia financiera de las monarquías del Golfo.

   El rey, ausente en cuestiones domésticas, aparece en cambio en fotos con Macron, emires árabes o empresarios chinos, proyectando un Marruecos “global” mientras la sociedad percibe que esos éxitos diplomáticos no se traducen en mejoras sociales. La diplomacia ha estado plagada de escándalos de lobby en Bruselas (Qatargate y Moroccogate), donde Marruecos fue acusado de pagar sobornos a eurodiputados para mantener acuerdos ilegales de pesca en el Sáhara Occidental.

«Mohamed VI, el islam y los islamistas»- Le Monde

5. “Mohamed VI, el Majzén y el arte de los secretos de palacio”

   La corte se ha convertido en escenario de intrigas constantes. La presencia o ausencia de ciertas figuras en ceremonias oficiales funciona como señal de ascenso o caída en desgracia. El caso del banquero Othman Benjelloun, apartado tras disputas con la SNI, o las ausencias de Yassine Mansouri en actos recientes, alimentan especulaciones sobre luchas internas.

   Los rumores sobre fortunas desviadas, inversiones opacas en Europa y palacios ocultos forman parte del folclore político marroquí. Según Le Monde, el makhzen se ha transformado en una maquinaria de control económico: empresas vinculadas al rey o a su círculo monopolizan sectores clave como banca, fosfatos, telecomunicaciones y grandes infraestructuras.

   El resultado es un régimen blindado por el secreto y sostenido por la fidelidad económica de las élites. Los Papeles de Panamá revelaron en 2016 que Mohamed VI figuraba como beneficiario de sociedades offshore para adquirir yates y propiedades en Francia. Esto confirmó que la riqueza personal del monarca está estrechamente vinculada a paraísos fiscales y prácticas opacas.

6. “Mohamed VI, el islam y los islamistas”

   Como “Comendador de los Creyentes”, Mohamed VI proyecta la imagen de garante del islam moderado. Sus gestos religiosos son cuidadosamente escenificados: desde recomendar evitar sacrificios por razones económicas hasta aparecer ante las cámaras degollando carneros él mismo.

   El islam oficial se convierte en instrumento de legitimidad. Al mismo tiempo, el rey controla de manera estricta a los islamistas políticos. El PJD gobernó, pero fue marginado en cuanto intentó ampliar márgenes. El mensaje es claro: la religión pertenece a la corona, no a los partidos.

   El trasfondo de este control es el uso selectivo de la religión para reforzar su poder: se muestra piadoso en actos públicos, mientras circulan rumores sobre fiestas privadas en sus residencias europeas y amistades poco compatibles con la imagen de soberano austero. Informes de la prensa francesa han sugerido incluso que médicos personales han acompañado al rey en clínicas suizas especializadas en tratamientos de fertilidad y hormonales, alimentando aún más las especulaciones sobre su salud y su imagen pública.

   La serie concluye que el verdadero “enigma” no es el carácter reservado del monarca, sino la contradicción estructural de su reinado:

● Modernizador en los gestos, conservador en los hechos.

● Ausente en la vida interna, hiperactivo en la diplomacia.

● Reformista en 1999, inmovilista en 2025.

   A los 25 años de su ascenso, Mohamed VI aparece desgastado, con una sucesión incierta y un poder sostenido más por redes externas que por cohesión interna. El Sáhara Occidental continúa siendo la carta principal en la escena internacional, pero también el nudo que impide la normalización plena del país.

   El retrato de Le Monde es el de un rey atrapado en su propia paradoja: un modernizador que nunca se atrevió a romper con el legado autoritario del padre, un diplomático que cosecha victorias externas mientras su pueblo sufre precariedad e inmovilismo.

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