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Los Derechos Humanos, que el Gobierno de Pedro Sánchez dice defender en cualquier parte del mundo, se pasan por alto con los reclusos saharauis en cárceles marroquíes.
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El MPPS lleva tres años y cuatro meses concentrándose ante el Ministerio de Asuntos para que España actúe ante las autoridades marroquíes para pone fin a la injusta situación de los reclusos saharauis.
Alfonso Lafarga
“Olvidarlo, callarlo, no hacer mención de ello”, dice la Real Academia Española (RAE) cuando alguien “entrega algo al silencio”, palabra esta última que define como “abstención de hablar”.
Esto es lo que hacen el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, con los presos políticos saharauis, que cumplen duras condenas en cárceles marroquíes: se abstienen de hablar, no hacen mención de ellos.
El Gobierno socialista afirma que España es un país “profundamente comprometido con los Derechos Humanos, cuya protección y promoción asegura constituye un eje prioritario de su política exterior” y dice por, boca de su presidente, que la defensa se debe hacer “en cualquier parte del mundo”.
