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Dajla (Campos de refugiados saharauis) — Los campamentos saharauis, situados en el sudoeste de Argelia están siendo azotados por intensas precipitaciones y tormentas desde el miércoles. El temporal ha causado graves daños materiales a la población y ha afectado a todo el campamento de Dajla.
Este campamento, el mas lejano de todos, fue golpeada el miércoles 25 de marzo por una fuerte ola de clima severo caracterizada por intensas lluvias, ráfagas de viento y un marcado descenso de las temperaturas, causando daños en decenas de viviendas e infraestructuras públicas.
Según fuentes locales, las precipitaciones —que se registraron de forma irregular pero con episodios particularmente intensos— provocaron derrumbes en algunas zonas e inundaciones en estructuras esenciales, incluido el hospital regional. Imágenes dispersas muestran un contexto crítico, con grandes extensiones de terreno convertidas en barro y una visibilidad gravemente reducida debido a la tormenta.
Las condiciones meteorológicas adversas ponen de relieve una vez más la vulnerabilidad estructural de los campamentos de refugiados saharauis, donde la mayoría de las viviendas están construidas con materiales precarios, como tiendas de campaña y ladrillos de adobe, poco resistentes a los fenómenos atmosféricos extremos.
Las lluvias torrenciales penetran fácilmente en las estructuras, causando filtraciones, colapsos parciales y la pérdida de bienes esenciales.
Un informe meteorológico ya había advertido sobre la llegada de tormentas eléctricas acompañadas de posibles granizadas entre la tarde del miércoles y el jueves, con precipitaciones estimadas entre 20 y 40 milímetros. Las autoridades locales también han instado a la población a extremar la máxima precaución, especialmente en lo que respecta al tráfico por carretera, debido al riesgo de accidentes provocados por el pavimento resbaladizo y la baja visibilidad.
Las densas nubes que han cubierto la región y el inusualmente frío clima en esta zona desértica están contribuyendo a agravar una situación ya frágil, en la que miles de refugiados han vivido durante décadas en condiciones difíciles.
Este episodio vuelve a poner el foco en la necesidad de reforzar las infraestructuras en los campamentos y garantizar intervenciones urgentes para proteger a las poblaciones más expuestas a los efectos, cada vez más frecuentes, de los fenómenos climáticos extremos.
