En los territorios del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos las mujeres sufren desapariciones forzosas, arrestos arbitrarios, tortura, violaciones y acoso por parte de las fuerzas de seguridad.
Fati Jadad expuso en el Ateneo de Madrid la importancia de la lucha de las mujeres saharauis por la independencia del Sáhara Occidental.
La lucha de las mujeres saharauis, presentes en todas las esferas de la vida pública, por su libertad individual va ligada a la lucha del pueblo saharaui por la libertad.
Por Alfonso Lafarga
Las mujeres saharauis en los territorios del Sáhara Occidental ocupados por Marruecos se enfrentan cada día a las fuerzas marroquíes y son represaliadas por el mero hecho de luchar por sus derechos básicos, como la libertad de expresión, poder hablar en su propia lengua, el hassania, o enarbolar la bandera saharaui.
Lo denunció en el Ateneo de Madrid la saharaui Fati Jadad, que precisó que las mujeres saharauis son las primeras en las manifestaciones por la independencia y están sometidas a toda clase de vejaciones: “han sufrido desapariciones forzosas, arrestos arbitrarios, tortura, violaciones, acoso, asedio y mucho más por parte de las fuerzas de ocupación”.
A esto se añade que en los territorios ocupados las mujeres saharauis “están privadas del derecho al trabajo y a una educación superior en igualdad, marginadas y condenadas a ser ciudadanas de tercera categoría”, y que “las que logran llegar a estudios superiores se ven, en muchas ocasiones, enfrentadas a una maquinaria burocrática discriminadora”.
Como ejemplo de resistencia de las mujeres saharauis expuso el caso de Sultana Jaya, que en 2020 padeció “un brutal arresto domiciliario que se prolongó más de un año y sin que nadie hiciese absolutamente nada”. “Sufrió todo tipo de vejaciones, con su madre de 80 años y con su hermana, y fue violada”, lo que denunció ante organizaciones internacionales.
En una conferencia sobre la situación de las mujeres palestinas y saharauis, –organizada por la Agrupación Republicana Ateneísta– Fati Jadad, que fue presentada como una luchadora por la igualdad de género y la libertad del Sáhara Occidental, recordó el importante papel desempeñado por la mujer saharaui a raíz de la invasión marroquí del territorio, al ser abandonado por España sin proceder a su descolonización, como dispuso la ONU.
“Con los ilegales acuerdos de Madrid con Marruecos y Mauritania, España repartió al pueblo saharaui y su tierra en dos partes”, lo que describió que fue “como si se tratase de trozos de tarta”, y dejó a la población saharaui en una situación dramática, tanto humanitaria como políticamente.
Hasta la colonización española, la mujer saharaui en la vida nómada soportaba los cambios constantes de lugar, ayudaba en el pastoreo y cargaba con el trabajo doméstico; ya en la vida sedentaria de los primeros núcleos urbanos “tuvo un papel algo secundario, con escaso acceso a la educación y a la formación, de la que por lo general quien se beneficiaban eran los hombres”.
LAS MUJERES, FUNDAMENTALES EN EL EXILIO
Fue al aparecer el movimiento nacionalista saharaui, “con el surgimiento de esa ansia de libertad colectiva, la de todo el pueblo saharaui”, cuando la mujer, precisa Jadad, adquiere “un papel protagonista y se convierte en un sujeto activo, un sujeto importante de nuestro pueblo en la búsqueda de la libertad y la independencia”, lo que va a ser relevante para el proyecto nacional que el Frente Polisario se propuso capitanear desde su creación, en 1973. “Incluso en su congreso fundacional en mayo de ese año, participaron varias mujeres”, concretó.
Dos años más tarde, “con la precipitada y poco honrosa” salida de España, “la invasión marroquí arrasó todo” y las mujeres jugaron un papel fundamental en el éxodo hacia lugares más seguros, donde “fueron capaces de construir y organizar un campamento de refugiados, teniendo en cuenta que el nivel de instrucción que recibían era casi nulo”, según precisó, a lo que añadió: “Su papel en los campamentos fue, y sigue siendo, trascendental”.
Lamentó que en el camino hacia el exilio “cayeron muchas mujeres por la dureza de la situación y por el bombardeo de napalm y fosforo blanco de la aviación marroquí”, mientras que “otras mujeres fueron encarceladas en las mazmorras del siniestro Hassan II por el mero hecho de ser saharauis”.
En contraste con lo que ocurre en el Sáhara Occidental ocupado, Fati Jadad aseveró que las mujeres de los campamentos, en Tinduf (Argelia), donde ella nació, “gozan de mayor salud en cuanto a derechos y libertades y tienen responsabilidades en la administración pública, tanto nacional como local”.
Destacó que allí la educación es obligatoria, para niños y niñas, y que no segrega por sexos; a los 12 años se tienen que ir a Argelia, país que acoge a la inmensa mayoría de estudiantes saharauis, o a Cuba, y que “otras tuvimos la suerte de ser acogidas en este país por generosas familias y somos, como es mi caso, las hijas de la solidaridad”.
«(Fati Jadad vino a España con el programa Vacaciones en Paz. Estuvo con una familia de acogida y se graduó en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad Complutense de Madrid)
