Madrid (ECS). – La reunión celebrada en Madrid en febrero de 2026 sobre el Sáhara Occidental no ha producido acuerdos visibles, pero sí ha dejado una constatación clara: el conflicto está lejos de estar cerrado y vuelve a ocupar espacio real en la agenda internacional. El encuentro, impulsado por Estados Unidos, reunió a representantes de Marruecos y del Frente Polisario en un momento en el que el proceso formal de Naciones Unidas atraviesa una fase de estancamiento. No hubo declaración final, ni foto conjunta, ni anuncio de calendario. Pero el simple hecho de que se produjera el contacto ya indica que algo se mueve.
La información oficial disponible permite, además, separar con claridad los hechos confirmados de las interpretaciones interesadas. La primera confirmación institucional del encuentro llegó desde la Misión de Estados Unidos ante Naciones Unidas. Posteriormente, el asesor del presidente estadounidense para asuntos árabes y africanos confirmó la iniciativa, y finalmente el portavoz del secretario general de la ONU validó públicamente la celebración de las discusiones. Más allá de estas tres declaraciones oficiales, no hay comunicados conjuntos ni detalles sustantivos.
De esos mensajes pueden extraerse algunos elementos relevantes. En primer lugar, ninguno de los comunicados califica el encuentro como “negociaciones”, sino como “discusiones”. En segundo lugar, se confirma la presencia de seis actores: Estados Unidos, Naciones Unidas, Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania. En tercer lugar, se subraya que las discusiones fueron facilitadas por delegaciones de alto nivel de Estados Unidos y la ONU. Y, finalmente, tanto Washington como Naciones Unidas enmarcan el encuentro en la aplicación de la resolución 2.797 del Consejo de Seguridad. La administración estadounidense insiste, además, en la búsqueda de una solución “mutuamente aceptable” y en la necesidad de un “mejor futuro” para todos los actores regionales.
SAHARA OCCIDENTAL | El Polisario y Marruecos se encaminan hacia negociaciones tras 8 años de bloqueo
Estos datos son escasos, pero significativos. Permiten establecer una base objetiva y distinguir entre información confirmada y lecturas especulativas.