Madrid (ECS).- El asesor principal del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Masad Boulos, reconoció que el proceso de arreglo del conflicto del Sáhara Occidental afronta “complejidades mayores de lo esperado”, aunque expresó un optimismo prudente sobre la posibilidad de lograr avances graduales en el marco de la resolución del Consejo de Seguridad aprobada el 31 de octubre de 2025.
En declaraciones a la televisión alemana DW, Boulos señaló que los esfuerzos diplomáticos en curso han registrado “progresos sin un avance decisivo”, lo que, a su juicio, refleja que la vía negociadora atraviesa una fase delicada que requiere tiempo.
El asesor subrayó que las partes directamente implicadas en el conflicto son el Reino de Marruecos y el Frente Polisario, y sostuvo que la solución definitiva corresponde a ambos, como actores facultados para consensuar una fórmula de arreglo aceptable.
Preguntado sobre si las conversaciones se han centrado en la propuesta de autonomía planteada por Rabat, Boulos evitó entrar en detalles por respeto a la confidencialidad del proceso político. No obstante, recalcó que cualquier solución debe emanar de la voluntad de las partes implicadas y ajustarse al marco de la resolución de la ONU, que toma en consideración la iniciativa marroquí y una fórmula que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui, con el objetivo de satisfacer a ambas partes.
La resolución del 31 de octubre de 2025 fue considerada un hito en la evolución del conflicto. El texto insta a proseguir los esfuerzos políticos en un marco auspiciado por la ONU y establece de forma explícita a Marruecos y al Frente Polisario como partes de conflicto, mientras que Argelia y Mauritania participan en calidad de observadores.
Boulos también destacó el papel desempeñado por Estados Unidos en este expediente, tanto a través de su misión diplomática en la ONU como mediante las gestiones impulsadas por el equipo del presidente Trump para facilitar la adopción de la citada resolución. A su juicio, la acogida favorable del texto por las partes constituye “un indicador positivo”, si bien advirtió de que su aplicación representa el principal desafío, dada la complejidad de un conflicto que se prolonga desde hace más de cinco décadas.
Las declaraciones reflejan, según el asesor de Trump, una percepción compartida en la comunidad internacional de que el proceso de solución no puede reducirse a una iniciativa unilateral o a una propuesta aislada, sino que exige negociaciones graduales y un consenso político efectivo entre las partes, en el marco de la legalidad internacional y al margen de cualquier presión mediática.
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