Madrid (ECS).- Según un análisis de International Crisis Group, elaborado por Ricardo Fabiani, las recientes conversaciones sobre el Sáhara Occidental han introducido cambios significativos tanto en el formato como en el equilibrio diplomático del proceso. Sin embargo, persisten profundas divergencias que dificultan prever avances sustanciales en el corto plazo.
Uno de los elementos más sensibles sigue siendo el referéndum de autodeterminación. Mientras Argelia y el Frente Polisario insisten en que cualquier solución debe incluir una consulta en la que la independencia figure como opción, Marruecos rechaza tajantemente esa posibilidad. Rabat sostiene que su propuesta de autonomía constituye, en sí misma, una forma válida de autodeterminación. Reducir esta brecha conceptual será, previsiblemente, una tarea compleja para los mediadores.
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Las conversaciones celebradas los días 8 y 9 de febrero en Madrid, en la residencia del embajador de Estados Unidos en Madrid, marcaron el primer encuentro público entre representantes marroquíes y argelinos desde la ruptura de relaciones diplomáticas en 2021. También fueron las primeras negociaciones directas desde 2019 entre el Frente Polisario y Marruecos. En esta ocasión participaron delegaciones ministeriales de Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania, configurando un formato cuatripartito inédito, según Crisis Group.
El papel de Estados Unidos fue especialmente destacado. Washington no solo acogió las reuniones, sino que asumió un liderazgo visible, con la participación del asesor principal para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, y del embajador ante la ONU, Mike Waltz. La ONU, representada por el enviado personal del Secretario General para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, actuó como copatrocinadora, aunque con menor protagonismo que en rondas anteriores.
Este nuevo formato supuso un cambio relevante. Hasta ahora, agrega ICG, Argelia y Mauritania habían participado únicamente como “observadores regionales”. En Madrid, en cambio, intervinieron como actores de pleno derecho, pese a que Argelia ha sostenido tradicionalmente que el conflicto es un asunto de descolonización que debe resolverse entre Marruecos y el Polisario.
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